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Espacios de Hilbert: Conceptos Clave

El documento aborda los espacios de Hilbert, destacando su importancia en el análisis funcional y su relación con la geometría euclídea. Se exploran conceptos fundamentales como el producto escalar, la identidad del paralelogramo, y el teorema de la proyección ortogonal, así como la caracterización de los espacios de Hilbert mediante formas sesquilineales y cuadráticas. Además, se discuten las bases ortonormales y el desarrollo en series de Fourier, enfatizando la isometría de los espacios de Hilbert separables de dimensión infinita.
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Espacios de Hilbert: Conceptos Clave

El documento aborda los espacios de Hilbert, destacando su importancia en el análisis funcional y su relación con la geometría euclídea. Se exploran conceptos fundamentales como el producto escalar, la identidad del paralelogramo, y el teorema de la proyección ortogonal, así como la caracterización de los espacios de Hilbert mediante formas sesquilineales y cuadráticas. Además, se discuten las bases ortonormales y el desarrollo en series de Fourier, enfatizando la isometría de los espacios de Hilbert separables de dimensión infinita.
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Tema II

Espacios de Hilbert

1
Índice general

II Espacios de Hilbert 1
1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 3
1.1. Formas sesquilineales y formas cuadráticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
1.2. Productos escalares y espacios de Hilbert . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
1.3. La identidad del paralelogramo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 13


2.1. Ortogonalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
2.2. Teorema de la proyección ortogonal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16

3. Sistemas y bases ortonormales 20


3.1. Espacios de Hilbert de dimensión finita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
3.2. Espacios de Hilbert separables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
3.3. Series de Fourier en L2 (T) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Este tema está dedicado a los espacios de Banach más perfectos desde un punto de vista
geométrico, pues verifican todos los postulados de la geometría euclídea. Con el estudio, por
parte de David Hilbert (1862-1943) y su escuela, de las formas cuadráticas en infinitas variables,
aparecen los primeros espacios de Hilbert de dimensión infinita, y puede decirse que arranca,
en los albores del siglo XX, la prehistoria del Análisis Funcional.
Como primer resultado relevante, caracterizamos los espacios de Hilbert, entre los espacios
de Banach, mediante la identidad del paralelogramo, para pasar inmediatamente al estudio del
resultado sin duda más importante: el teorema de la proyección ortogonal. Como consecuencia
más destacable, probamos el teorema de Riesz-Fréchet, que permite identificar cada espacio de
Hilbert con su dual.
Además, del teorema de la proyección ortogonal se deduce que todo subespacio cerrado
de un espacio de Hilbert está complementado, una propiedad que obviamente se conserva por
isomorfismos.
Finalmente, estudiamos las bases ortonormales y el desarrollo en serie de Fourier en caso de
dimensión finita y en caso separable, obteniendo que todos los espacios de Hilbert separables de
dimensión infinita son isométricamente isomorfos. El caso del sistema trigonométrico en L2 (T)
concluirá el tema.

2
Bloque 1
Formas sesquilineales, formas cuadráticas,
producto escalar, espacios de Hilbert,
identidad del paralelogramo

Necesitamos algunas nociones básicas bien sencillas, que nos llevarán a la definición de los
espacios de Hilbert. En lo que sigue, para evitar repeticiones, fijamos un espacio vectorial X.

1.1. Formas sesquilineales y formas cuadráticas


Una forma sesquilineal en X es una aplicación ϕ : X × X → K que verifica las siguientes
dos condiciones:
(i) Es lineal en la primera variable, es decir, para cada y ∈ X se tiene:
  
ϕ λx + z, y = λ ϕ x, y + ϕ z, y ∀ x, z ∈ X , ∀ λ ∈ K
(ii) Es conjugado-lineal en la segunda variable, es decir, para cada x ∈ X se tiene:
  
ϕ x, λy + z = λ ϕ x, y + ϕ x, z ∀ y, z ∈ X , ∀ λ ∈ K

Como es habitual, para λ ∈ K , estamos denotando por λ al escalar conjugado de λ . En el


caso real, se tiene λ = λ para todo λ ∈ R , luego una forma sesquilineal no es otra cosa que
una forma bilineal, es decir, lineal en cada variable.
Se dice ahora que la forma sesquilineal ϕ es hermítica, cuando verifica que:
 
ϕ y, x = ϕ x, y ∀ x, y ∈ X
En el caso real, esto es tanto como decir que ϕ es una forma bilineal simétrica.

Si ϕ es una forma sesquilineal hermítica, es claro que ϕ x , x ∈ R para todo x ∈ X. Se
dice entonces que la aplicación

Q : X → R, Q(x) = ϕ x , x ∀x ∈ X

3
Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 4

es la forma cuadrática asociada a ϕ . Se entiende por tanto que, una aplicación Q : X → R es


una forma cuadrática en X, cuando existe una forma sesquilineal hermítica ϕ en X, verificando
que Q(x) = ϕ x , x para todo x ∈ X. Vamos a comprobar que entonces ϕ es única y se obtiene
fácilmente a partir de Q .

Identidad de polarización. Sea Q la forma cuadrática asociada a una forma sesquilineal


hermítica ϕ . Se tiene entonces

4 Re ϕ x , y = Q(x + y) − Q(x − y) ∀ x, y ∈ X (1)
y por tanto, ϕ es la única forma sesquilineal hermítica cuya forma cuadrática asociada es Q .

Demostración. La igualdad (1) es inmediata, pues para x, y ∈ X se tiene


 
Q(x + y) − Q(x − y) = ϕ x + y , x + y − ϕ x − y , x − y
   
= 2ϕ x, y + 2ϕ y, x = 2ϕ x, y + 2ϕ x, y

= 4 Re ϕ x , y
En el caso real, está ya bien claro que ϕ queda determinada por Q .
En el caso complejo, también para x, y ∈ X se tiene
   
Im ϕ x , y = Re − i ϕ x , y = Re ϕ x , i y
luego usando (1) deducimos que

4 Im ϕ x , y = Q(x + iy) − Q(x − iy) ∀ x, y ∈ X
Se tiene por tanto,

4 ϕ x , y = Q(x + y) − Q(x − y) + i Q(x + i y) − i Q(x − i y) ∀ x, y ∈ X
y esto prueba que ϕ queda determinada por Q , también en el caso complejo. ■

De esta forma, hemos obtenido una correspondencia biunívoca entre formas sesquilineales
hermíticas y formas cuadráticas. Usaremos solamente un tipo particular de formas cuadráticas,
que enseguida vamos a definir.

1.2. Productos escalares y espacios de Hilbert


Seguimos manteniendo fijo el espacio vectorial X en el que trabajamos. Se dice que una
forma cuadrática Q : X → R es positiva, cuando Q(x) ∈ R+ 0 para todo x ∈ X. La siguiente
propiedad clave de las formas cuadráticas positivas es el punto de partida obligado para el
estudio de los espacios de Hilbert.

Desigualdad de Cauchy-Schwartz. Sea ϕ una forma sesquilineal hermítica en X, cuya


forma cuadrática asociada Q es positiva. Entonces:

ϕ x , y ⩽ Q(x)1/2 Q(y)1/2 ∀ x, y ∈ X (2)

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 5

Como consecuencia, la función x 7→ Q(x)1/2 es una seminorma en X.

Demostración. Fijados x, y ∈ X , para todo t ∈ R tenemos claramente


   
0 ⩽ Q(x − ty) = ϕ x , x − t ϕ x , y − t ϕ y , x + t 2 ϕ y , y

= Q(x) − 2 t Re ϕ x , y + t 2 Q(y)
o lo que es lo mismo,

2 t Re ϕ x , y ⩽ Q(x) + t 2 Q(y) ∀t ∈ R (3)

Si Q(y) > 0 , tomando t = Re ϕ x , y / Q(y) , obtenemos claramente

Re ϕ x , y ) ⩽ Q(x)1/2 Q(y)1/2 (4)



Pero si Q(y) = 0 , se ha de tener
 Re ϕ x , y = 0 , pues en otro caso podríamos tomar t ∈ R
de forma que 2 t Re ϕ x , y > Q(x) , lo que contradice (3) . Así pues, se verifica (4) para
cualesquiera x, y ∈ X , luego hemos probado (2) en caso real.
En caso complejo,
 fijando de nuevo x, y ∈ X , tomamos α ∈ C con |α| = 1 de forma que
se tenga ϕ x , y = α ϕ x , y = ϕ α x , y . Es claro entonces que ϕ α x , y ∈ R+ 0 , así
como que Q(α x) = Q(x) , luego usando (4) con α x en lugar de x , obtenemos
  
ϕ x , y = ϕ α x , y = Re ϕ α x , y ⩽ Q(α x)1/2 Q(y)1/2 = Q(x)1/2 Q(y)1/2
y hemos probado (2) en caso complejo.
Para ver que la función x 7→ Q(x)1/2 es una seminorma en X, la desigualdad triangular es
ya inmediata, pues para cualesquiera x, y ∈ X se tiene
 
Q(x + y) = Q(x) + Q(y) + 2 Re ϕ x , y ⩽ Q(x) + Q(y) + 2 ϕ x , y
2
⩽ Q(x) + Q(y) + 2 Q(x)1/2 Q(y)1/2 = Q(x)1/2 + Q(y)1/2

Finalmente es claro que, para x ∈ X y α ∈ K , se tiene Q(α x) = |α| 2 Q(x) . ■

Está bien clara la condición que nos permite obtener una norma en X. Se dice que una forma
cuadrática Q es definida positiva, cuando Q(x) ∈ R+ para todo x ∈ X \ {0} . Como toda forma
cuadrática Q verifica que Q(0) = 0 , si Q es definida positiva, vemos que Q es positiva.
Pues bien, un producto escalar en X es una forma sesquilineal hermítica ϕ en X, cuya
forma cuadrática asociada
 es definida positiva. Habitualmente,
 un producto escalar se denota
por (x, y) 7→ x y , para x, y ∈ X , y se dice que x y es el producto escalar de x por y .
La anterior definición de producto escalar es redundante, pues al ser una forma lineal en la
primera variable, la condición para ser hermítica ya hace que sea conjugado-lineal en la segunda
variable. Vemos por tanto que una aplicación (x, y) 7→ x y , de X × X → K , es un producto
escalar en X si, y sólo si, verifica las tres condiciones siguientes:
  
(a) λ x + z y = λ x y + z y ∀ x, y, z ∈ X , ∀ λ ∈ K
 
(b) y x = x y ∀ x, y ∈ X

(c) x x ∈ R+ ∀ x ∈ X \ {0}

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 6

Un espacio pre-hilbertiano es un espacio vectorial X, dotado de un producto escalar. Se


considera automáticamente a X como un espacio normado, cuya norma viene dada por
1/2
∥x∥ = x x ∀x ∈ X

Así pues, un espacio pre-hilbertiano no es más que un espacio normado X, cuya norma procede
de un producto escalar, mediante la igualdad anterior. A su vez, el producto escalar de X viene
determinado por su norma, mediante la identidad de polarización, que toma la forma:

4 Re x y = ∥x + y∥ 2 − ∥x − y∥ 2 ∀ x, y ∈ X
 
En el caso complejo, basta observar que Im x y = Re x i y para cualesquiera x, y ∈ X .
Deducimos claramente que, si Y es otro espacio pre-hilbertiano, cuyos producto escalar y
norma denotamos como los de X, y T : X → Y es un operador  lineal isométrico, entonces T
preserva el producto escalar, es decir, T (x) T (z) = x z para cualesquiera x, z ∈ X. En
particular, si T es un isomorfismo isométrico, entonces T identifica totalmente X con Y , no
sólo como espacios normados, sino también como espacios pre-hilbertianos.
En un espacio pre-hilbertiano X, la desigualdad de Cauchy-Schwartz toma la forma

x y ⩽ x y ∀ x, y ∈ X

que nos permite obtener la siguiente consecuencia.

El producto escalar de un espacio pre-hilbertiano X es una función continua en X × X.

Basta observar que, fijados u, v ∈ X, para cualesquiera x, y ∈ X se tiene


   
x y − u v = x−u y + u y−v

y la desigualdad de Cauchy-Schwartz nos dice que


 
x y − u v ⩽ x−u y + u v−y

lo que implica claramente que el producto escalar es continuo en el punto (u, v) . ■

Por otra parte, para cualquier espacio pre-hilbertiano, vamos a discutir la posibilidad de que
se tenga la igualdad en la desigualdad de Cauchy-Schwartz, o en la triangular.

Sea X un espacio pre-hilbertiano y x, y ∈ X con y ̸= 0 . Entonces:

(i) | ( x | y ) | = ∥ x ∥ ∥ y ∥ ⇐⇒ ∃ λ ∈ K : x = λy
(ii) ∥ x + y ∥ = ∥ x ∥ + ∥ y ∥ ⇐⇒ ∃ ρ ∈ R+
0 : x = ρy

(i) Suponiendo que | ( x | y ) | = ∥ x ∥ ∥ y ∥ , basta tomar λ = ( x | y ) / ∥ y ∥ 2 . En efecto, se


tiene | λ | 2 = | ( x | y ) | 2 / ∥ y ∥4 = ∥ x ∥ 2 / ∥ y ∥ 2 y también λ ( x | y ) = ∥ x ∥ 2 , de donde

∥ x − λ y ∥ 2 = ∥ x ∥ 2 + | λ | 2 ∥ y ∥ 2 − 2 Re λ ( x, | y ) = 0

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 7

luego x = λ y como se quería. El recíproco es aún más fácil, pues si x = λ y con λ ∈ K , se


tiene ∥ x ∥ = | λ | ∥ y ∥ , de donde | ( x | y ) | = | ( λ y | y ) | = | λ | ∥ y ∥ 2 = ∥ x ∥ ∥ y ∥ .
(ii) Recordamos la prueba de la desigualdad triangular. basada en la de Cauchy-Schwartz:

∥ x + y ∥ 2 = ∥ x ∥ 2 + ∥ y ∥ 2 + 2 Re ( x | y ) ⩽ ∥ x ∥ 2 + ∥ y ∥ 2 + 2 ( x | y )
2
⩽ ∥ x ∥2 + ∥ y ∥2 + 2 ∥ x ∥ ∥ y ∥ = ∥ x ∥ + ∥ y ∥

Entonces, ∥ x + y ∥ = ∥ x ∥ + ∥ y ∥ equivale a que se tenga Re ( x | y ) = | ( x | y ) | = ∥ x ∥ ∥ y ∥ .


Usando (i) la segunda igualdad equivale a x = ρ y con ρ ∈ K , pero entonces ( x | y ) = ρ ∥ y ∥ 2
y la primera igualdad equivale a que se tenga ρ ∥ y ∥ 2 ∈ R+ +
0 , es decir, ρ ∈ R0 . ■

Presentamos ya los espacios que más nos interesan. Un espacio de Hilbert es un espacio
pre-hilbertiano cuya norma es completa, o lo que es lo mismo, un espacio de Banach cuya norma
procede de un producto escalar. Seguidamente vamos a mostrar varios ejemplos concretos de
espacios de Hilbert. Para el primero, basta recordar el producto escalar usual en R N , cuya
versión en caso complejo es fácil de adivinar. Obtenemos claramente el siguiente resultado:

Para todo N ∈ N , se tiene que l2N es un espacio de Hilbert, cuyo producto escalar es:

 N
x y = ∑ x(k) y(k) ∀ x, y ∈ l2N
k=1

Obsérvese que la desigualdad de Cauchy-Schwartz en el espacio l2N es caso particular de la


de Hölder, pues la segunda nos permite escribir:
 N N
x y ⩽ ∑ x(k) y(k) = ∑ x(k) y(k) ⩽ ∥ x ∥2 ∥ y ∥2 ∀ x, y ∈ K N
k=1 k=1

Razonando con sucesiones de forma análoga a como lo hemos hecho en K N , encontramos


el primer ejemplo de espacio de Hilbert de dimensión infinita. Para x, y ∈ l2 , sabemos que la
serie ∑ x(n) y(n) es absolutamente convergente, lo que permite claramente definir un producto
n⩾1
escalar en l2 que da lugar a su norma.

El espacio de sucesiones l2 es un espacio de Hilbert, con el producto escalar dado por


 ∞
x y = ∑ x(n) y(n) ∀ x, y ∈ l2
n=1

Recordemos que el subespacio K (N) ⊂ l2 , formado por las sucesiones de soporte finito, es
denso en l2 pero no es cerrado, lo que nos da el primer ejemplo de un espacio pre-hilbertiano
que no es completo.
Como se puede ya adivinar, nuestro tercer ejemplo de espacio de Hilbert es el espacio de
Lebesgue L2 . Para f , g ∈ L2 , la desigualdad integral de Hölder nos dice que f g ∈ L1 , y esto
permite claramente definir un producto escalar en L2 que da lugar a su norma:

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e fácilmenteTema
discutiendo
II. Bloque [Link] desigualdad
Producto escalar, identidad del paralelogramo 8

ϕ( x, y) + ϕ(y, y)El=espacio
ϕ( x de λy, x +
+Lebesgue λy) > 0,
L es un espacio de Hilbert, con el producto escalar dado por
2

 Z 1
tiene f g =
0
f (t) g(t) dt ∀ f , g ∈ L2

2 Nótese que la desigualdad de Cauchy-Schwartz en el espacio de Hilbert L2 no es más que


ϕ( x, y) y, y),de Hölder para
( x, x ) ϕ(integral
6laϕdesigualdad p = 2 . Puesto que C[0, 1] puede verse como subespacio
denso en L2 , que no es cerrado, tenemos que C[0, 1] , no con su norma natural que es la del
máximo, sino con la inducida por L2 , es otro ejemplo de espacio pre-hilbertiano no completo.
omplejo, observamos que | ϕ( x, y)| = Re ϕ(µx, y) para conve-
emostración1.3.
es evidente.
La identidad del paralelogramo

dera canónicamente
Es naturalcomo espacio
buscar una normado
caracterización con lapre-hilbertianos
de los espacios norma entre los espacios
normados, o lo que es lo mismo, una caracterización de las normas que proceden de un producto
escalar. Entre las muchas respuestas que se conocen a esta pregunta, veremos la más clásica.
= ( x | x )1/2 X ). pre-hilbertiano, se tiene claramente
esxun∈espacio
Si X (
2  2 2 
x+y = x+y x+y = x ∀ x, y ∈ X + y + 2 Re x y
rte en la desigualdad triangular y la de Cauchy-Schwarz toma
Hacemos desaparecer el producto escalar, sumando miembro a miembro esta igualdad con la
que se obtiene al sustituir y por −y , con lo que tenemos
)| 6 k x k kyk ( x, y ∈ X ).
2 2 2 2
x+y + x−y =2 x +2 y ∀ x, y ∈ X (5)
es continuo en X × X (considerando cualquiera de las normas
Esta propiedad recibe el nombre de identidad del paralelogramo, por su obvia interpretación
geométrica: en todo paralelogramo, la suma de los cuadrados de las diagonales coincide con
la suma de los cuadrados de los lados. Pero lo importante de la igualdad (5) es que en ella
oducto escalar,

:
( x, y ∈ X ) 
x-y
 x+y
la identidad de y
:
x

∈ X ).
Figura 1.1: Identidad del paralelogramo
rior, si X, Y son Figura 2.1: Igualdad del paralelogramo
s una isometría
no aparece el producto escalar de X, sino solamente su norma. Podemos decir que un espacio
ducto escalar:
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Ty) = ( x | y) ( x, y ∈ X ).
Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 9

normado X verifica la identidad del paralelogramo cuando se cumple (5) . Tenemos así una
condición necesaria para que una norma proceda de un producto escalar. Como la forma de
obtenerla ha sido tan sencilla, no parece que tal condición pueda ser suficiente, pero vamos a
probar que sí lo es.

Teorema (Jordan-Von Neumann, 1935). Un espacio normado es pre-hilbertiano si, y sólo


si, verifica la identidad del paralelogramo.

Demostración. Como ya conocemos una implicación, dado un espacio normado X, que


verifica la identidad del paralelogramo, se trata de probar que la norma de X procede de un
producto escalar. En vista de la identidad de polarización, está claro que debemos considerar la
aplicación ϕ : X × X → R definida por

4 ϕ x , y = ∥x + y∥ 2 − ∥x − y∥ 2 ∀ x, y ∈ X (6)

pues en el caso real, el producto escalar que buscamos no puede ser otro que ϕ , mientras que
en el caso complejo, ϕ ha de ser la parte real de dicho producto escalar.
Dados u, v, y ∈ X la identidad del paralelogramo nos dice que

4 ϕ u + v , y = ∥u + v + y∥ 2 − ∥u + v − y∥ 2
= 2 ∥u + y∥ 2 + 2 ∥v∥ 2 − ∥u + y − v∥2 − 2 ∥u∥2 − 2 ∥v − y∥ 2 + ∥u − v + y∥ 2
= 2 ∥u + y∥ 2 + 2 ∥v∥ 2 − 2 ∥u∥ 2 − 2∥v − y∥ 2

Sumando esta igualdad con la que se obtiene al intercambiar u y v , vemos que



8 ϕ u + v , y = 2 ∥u + y∥ 2 − 2 ∥u − y∥ 2 + 2 ∥v + y∥ 2 − 2 ∥v − y∥ 2
 
El segundo miembro es, por definición, 8 ϕ u , y + 8 ϕ v , y , luego hemos probado que
  
ϕ u+v, y = ϕ u, y + ϕ v, y ∀ u, v, y ∈ X (7)

Consideramos ahora el conjunto


  
E = α ∈ R : ϕ ( α x , y = α ϕ x , y ∀ x, y ∈ X

que no es vacío, pues 0, 1 ∈ E. Dados α, β ∈ E y x, y ∈ X , usando (7) se tiene


     
ϕ (α − β) x , y + β ϕ x , y = ϕ (α − β) x , y + ϕ β x , y = ϕ α x , y = α ϕ x , y

de donde se deduce que α − β ∈ E . Pero además, si β ̸= 0 , observamos que


   
β ϕ (α/β) x , y = ϕ β(α/β) x , y = ϕ α x , y = α ϕ x , y

y deducimos que α/β ∈ E. En resumen, E es un subcuerpo de R , luego se tiene Q ⊂ E .


Fijados x, y ∈ X, usamos la función fx y : R → R definida, para todo α ∈ R por
  
fx y (α) = α x y − α x y = (1/4)∥ α x + y ∥ 2 − (1/4)∥ α x − y ∥ 2 − α x y

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 10

La continuidad de la suma, el producto por escalares yla norma de X nos dicen que fx y es una
función continua, luego el conjunto Ex y = fx−1y {0} es cerrado en R . Ahora bien, E es la
intersección de todos los conjuntos de la forma Ex y con x, y ∈ X, luego E también es cerrado.
Como Q ⊂ E , concluimos que E = R . Esto significa que
 
ϕ αx, y = α ϕ x, y ∀ α ∈ R , ∀ x, y ∈ X (8)

En el caso real, es ya fácil completar la demostración. En (7) y (8) tenemos que ϕ es


lineal en la primera variable, pero en (6) vemos claramente que ϕ x , y = ϕ y , x para
cualesquiera x, y∈ X, luego ϕ es una forma bilineal simétrica en X. Pero de nuevo (6) nos
dice que ϕ x , x = ∥ x ∥ 2 para todo x ∈ X, luego la forma cuadrática asociada a ϕ es definida
positiva, y ϕ es el producto escalar que buscábamos.
En el caso complejo, debemos considerar la aplicación ψ : X × X → C dada por
  
ψ x, y = ϕ x, y + iϕ x, iy ∀ x, y ∈ R (9)
pues ψ ha de ser el producto escalar que buscamos. Las propiedades que ψ debe verificar,
se deducirán de las de ϕ , con una observación clave: para x, y ∈ X , como X es un espacio
normado complejo, se tiene ∥ x + i y ∥ = ∥ i x − y ∥ , así como ∥ x − i y ∥ = ∥ i x + y ∥ , luego
 
ϕ x, iy = −ϕ ix, y ∀ x, y ∈ X (10)

Veamos entonces que ψ es lineal en la primera variable, sin olvidar que ahora K = C . Para
cualesquiera x, y, z ∈ X y α ∈ R , de (7) y (8) deducimos claramente que
    
ψ x+z, y = ψ x, y + ψ z, y y ψ αx, y = α ψ x, y
 
luego sólo queda comprobar que ψ i x , y = i ψ x , y , pero esto se deduce de (10) , ya que
    
ψ i x , y = ϕ i x , y + i ϕ i x , i y = − ϕ x , i y − i ϕ x , −y
   
= i i ϕ x, iy + ϕ x, y = i ψ x, y

Por otra parte, para x, y ∈ X, también deducimos de (10) que


     
ψ y, x = ϕ y, x + i ϕ y, ix = ϕ x, y − i ϕ x, iy = ψ x, y

Como ya teníamos linealidad en la primera variable, la última igualdad nos dice que ψ es
 Finalmente,para x ∈ X, usando
una forma sesquilineal hermítica.  (10) y el hecho
 de que ϕ es
simétrica, obtenemos ϕ x , i x = − ϕ i x , x = − ϕ x , i x , luego ϕ x , i x = 0 , de donde
  
ψ x , x = ϕ x , x + i ϕ x , i x = ∥x∥ 2 ∀x ∈ X
Por tanto, la forma cuadrática asociada a ψ es definida positiva, luego ψ es el producto escalar
que buscábamos. ■

El teorema anterior tiene varias consecuencias inmediatas que conviene destacar. Para la
primera de ellas, dado un espacio normado X, usaremos el espacio real subyacente XR , que
obviamente es también un espacio normado, con la misma norma que X. Como la identidad del
paralelogramo no involucra el producto por escalares, se tiene:

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 11

Un espacio normado complejo X es pre-hilbertiano si, y sólo si, lo es XR .

Conviene aclarar que, cuando X y XR son espacios pre-hilbertianos, aunque ambos tienen la
misma norma, sus productos escalares no pueden coincidir. Esto puede verse en la demostración
del teorema anterior, pues el producto escalar de XR es la aplicación ϕ definida en (6) , mientras
que el de X es la aplicación ψ , dada por (9) . Por tanto, la relación entre ambos productos
escalares está bien clara: para cualesquiera x, y ∈ X se tiene
    
ψ x, y = ϕ x, y + i ϕ x, iy , o bien, ϕ x , y = Re ψ x , y

Por otra parte, como la identidad del paralelogramo sólo involucra dos vectores de nuestro
espacio normado, deducimos lo siguiente:

Un espacio normado es pre-hilbertiano si, y sólo si, lo son todos sus subespacios de
dimensión 2 .

Uniendo las dos observaciones anteriores, para saber si un espacio normado X, es o no un


espacio pre-hilbertiano, sólo tenemos que examinar los subespacios bidimensionales de XR .
Para una tercera observación, sea M un subespacio de un espacio normado X, con la norma
inducida. Si X es pre-hilbertiano, está claro que M también lo es, pues al restringir a M × M el
producto escalar de X, se tiene un producto escalar en M que obviamente da lugar a la norma
inducida. El teorema anterior nos permite comprobar que el recíproco es cierto, siempre que M
sea denso en X. Para ello basta ver los dos miembros de la identidad del paralelogramo como
funciones continuas de dos variables, x, y ∈ X, definidas en X × X, con lo que el conjunto E de
los pares (x, y) ∈ X × X que verifican dicha identidad es cerrado. Como M es pre-hilbertiano,
tenemos M × M ⊂ E , pero por ser M denso en X , también M × M es denso en X × X y
concluimos que E = X × X. Hemos probado:

Sea X un espacio normado y M un subespacio denso en X. Si M, con la norma inducida


por X, es un espacio pre-hilbertiano, entonces X también lo es. Equivalentemente, la
completación de un espacio pre-hilbertiano es un espacio de Hilbert.

Podemos ahora averiguar fácilmente, cuáles de los espacios de Banach presentados en su


momento como ejemplos, son espacios de Hilbert. Para N ∈ N con N > 1 y 1 ⩽ p ⩽ ∞ , usemos
los dos primeros vectores, e1 y e2 , en la base usual de K N . Es claro que ∥ e1 ∥ p = ∥ e2 ∥ p = 1 ,
mientras que ∥ e1 ± e2 ∥ p = 2 1/p si p < ∞ , y ∥ e1 ± e2 ∥∞ = 1 . Vemos entonces que
2 2 2 2
∥ e1 + e2 ∥∞ + ∥ e1 − e2 ∥∞ = 2 ̸= 4 = 2 ∥ e1 ∥∞ + 2 ∥ e2 ∥∞

luego l∞N no verifica la identidad del paralelogramo. Si 1 ⩽ p < ∞ y l pN la verifica, tenemos


2 2 2 2
2 · 2 2/p = ∥ e1 + e2 ∥ p + ∥ e1 − e2 ∥ p = 2 ∥ e1 ∥ p + 2 ∥ e2 ∥ p =4

de donde se deduce que p = 2 y hemos obtenido el resultado que sigue.

Para N ∈ N con N ⩾ 2 y 1 ⩽ p ⩽ ∞ , l pN es un espacio de Hilbert si, y sólo si, p = 2 .

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Tema II. Bloque 1. Producto escalar, identidad del paralelogramo 12

Observemos ahora que para 1 ⩽ p < ∞ , el espacio de sucesiones l p contiene un subespacio


isométricamente isomorfo a l p2 , luego l p sólo puede ser un espacio de Hilbert para p = 2 . En
el caso p = ∞ , vemos también que l∞2 es isométricamente isomorfo a un subespacio de c0 ,
luego c0 no es un espacio de Hilbert, y por tanto l∞ tampoco puede serlo. En resumen, para los
espacios clásicos de sucesiones, tenemos:

Para 1 ⩽ p ⩽ ∞ , se tiene que l p es un espacio de Hilbert si, y sólo si, p = 2 . Por su


parte, c0 tampoco es un espacio de Hilbert.

En cuanto a los espacios de Lebesgue, para 1 ⩽ p ⩽ ∞ sabemos que l p es isométricamente


isomorfo a un subespacio de L p . Por tanto:

Para 1 ⩽ p ⩽ ∞ se tiene que L p es un espacio de Hilbert si, y sólo si, p = 2 .

Si Γ es un conjunto no numerable, está claro que el espacio de funciones acotadas l∞ (Γ)


contiene un subespacio isométricamente isomorfo a l∞2 , por lo que l∞ (Γ) no es un espacio de
Hilbert, como ocurría cuando Γ es numerable.
Comentemos finalmente que el espacio de Banach C[0, 1] , con la norma del máximo, no
es un espacio de Hilbert. Para verlo, basta considerar por ejemplo las funciones f , g ∈ C[0, 1]
definidas por f (t) = 1 y g(t) = t para todo t ∈ [0, 1] . Se tiene claramente que

∥ f + g ∥2 + ∥ f − g ∥2 = 5 ̸= 4 = 2 ∥ f ∥2 + 2 ∥ g ∥2

luego C[0, 1] no verifica la identidad del paralelogramo. De hecho, no es difícil comprobar que,
si K es un espacio topológico compacto y de Hausdorff, que no se reduce a un punto, entonces
el espacio de Banach C(K) no es un espacio de Hilbert.

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Bloque 2
Mejor aproximación en espacios de Hilbert,
ortogonalidad, Teorema de la proyección
ortogonal

La identidad del paralelogramo permite obtener muy fácilmente un resultado clave, sobre
existencia y unicidad de mejores aproximaciones en espacios de Hilbert, que nos llevará después
al teorema más importante referente a dichos espacios. A partir de ahora trabajaremos siempre
en un espacio de Hilbert, con lo que casi nunca se pierde generalidad, pues en el caso de un
espacio pre-hilbertiano no completo, siempre podemos considerar su completación.

Teorema de aproximación óptima. Sea M un subconjunto no vacío, convexo y cerrado,


de un espacio de Hilbert H. Entonces, cada x ∈ H tiene una única mejor aproximación en M ,
es decir: para cada x ∈ H , existe un único y ∈ M verificando que ∥ x − y ∥ = d(x, M) .

Demostración. Fijado x ∈ H , para y, z ∈ M , la identidad del paralelogramo nos dice que


2
2 2 2 2 y+z
z−y = (x − y) − (x − z) = 2 x−y + 2 x−z −4 x−
2
Por ser M convexo, tenemos (y + z)/2 ∈ M , y de la igualdad anterior deducimos que
∥ z − y ∥ 2 ⩽ 2 ∥ x − y ∥ 2 + 2 ∥ x − z ∥ 2 − 4 d(x, M)2 ∀ a, b ∈ M (11)
desigualdad que será la clave de la demostración.

Fijamos una sucesión {yn } de puntos de M tal que ∥ x − yn ∥ → d(x,M) . Dado ε > 0 ,
existe n0 ∈ N tal que, para k ⩾ n0 se tiene ∥ x − yk ∥ 2 < d(x, M)2 + ε 2 / 4 . Para n, m ⩾ n0 ,
podemos entonces usar (11) , con y = ym y z = yn , para obtener que
∥ yn − ym ∥ 2 ⩽ 2 ∥ x − ym ∥ 2 + 2 ∥ x − yn ∥ 2 − 4 d(x, M)2 < ε 2
luego {yn } es una sucesión de Cauchy. Como H es completo y M cerrado, tenemos por tanto
que {yn } → y ∈ M . La continuidad de la norma de H nos dice entonces que
∥ x − y ∥ = lı́m ∥ x − yn ∥ = d(x, M)
n→∞

13
Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 14

de modo que y es una mejor aproximación de x en M. Es la única, pues si z ∈ M también


verifica que ∥ x − z ∥ = d(x, M) , la desigualdad (11) nos dice que z = y . ■

Merece la pena discutir brevemente el papel que juegan las hipótesis del teorema anterior,
por una parte para la existencia, y por otra para la unicidad, de las mejores aproximaciones.
Empezando por la existencia, para que todo x ∈ H tenga al menos una mejor aproximación
en M, es decir, para que M sea proximinal en H, es necesario que M sea cerrado, luego esta
hipótesis no se puede suprimir.
Más importante es observar que la convexidad de M tampoco se puede suprimir. Así pues,
a diferencia de lo que ocurría en los espacios normados de dimensión finita, un subconjunto
cerrado A de un espacio de Hilbert H puede no ser proximinal en H , como veremos con el
siguiente ejemplo.

Sea {en } la sucesión de vectores


 unidad en l2 , y sea yn = (n + 1) en / n para todo n ∈ N .
Entonces el conjunto A = yn : n ∈ N es cerrado, pero no es proximinal en l2 .

Para n, m ∈ N , con n ̸= m , se tiene ∥ yn − ym ∥ ⩾ 2 , de donde se deduce que A es cerrado,
pues toda sucesión convergente de puntos de A es constante a partir de un término en adelante,
luego converge a un punto de A .
Por otra parte, comprobamos
 que 0 no tiene ninguna mejor aproximación en A , pues basta
observar que d(0, A) = ı́nf ∥ yn ∥ : n ∈ N = 1 , pero ∥ yn ∥ > 1 para todo n ∈ N . ■

En resumen, para asegurar la existencia de mejores aproximaciones, no podemos suprimir


ninguna de las hipótesis del teorema anterior. Para la unicidad, la situación es completamente
diferente, como vamos a ver.
En la demostración del teorema, la unicidad se deduce de la desigualdad (11) , obtenida
usando solamente que M es convexo, luego no se precisa que M sea cerrado. Por tanto, si M
es un subconjunto no vacío y convexo de un espacio de Hilbert H, entonces cada x ∈ H tiene a
lo sumo una mejor aproximación en M . Finalmente está bien claro que la convexidad de M no
se puede suprimir, pues basta pensar lo que ocurre cuando M tiene exactamente dos puntos.

2.1. Ortogonalidad
Para llegar al principal resultado en la teoría de los espacios de Hilbert, sólo nos queda
obtener una caracterización de las mejores aproximaciones, que es independiente del teorema
anterior, y acorde con la intuición geométrica.
Sea M un subconjunto no vacío de un espacio de Hilbert H. Entonces y0 ∈ M es una mejor
aproximación de un x ∈ H en M si, y sólo si, verifica que
∥ x − y0 ∥ 2 ⩽ ∥ x − z ∥ 2 ∀z ∈ M (12)
Ahora bien, para todo z ∈ M se tiene

∥x − z∥ 2 = ∥(x − y0 ) − (z − y0 )∥ 2 = ∥x − y0 ∥ 2 + ∥z − y0 ∥ 2 − 2 Re x − y0 z − y0

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Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 15

luego la condición (12) equivale a


 2
2 Re x − y0 z − y0 ⩽ z − y0 ∀z ∈ M (13)

Si M es convexo, dados y ∈ M y t ∈ ] 0 , 1 [ , usamos (13) con z = (1 − t) y0 + t y ∈ M ,


con lo que z − y0 = t (y − y0 ) , y obtenemos
 2
2t Re x − y0 y − y0 ⩽ t 2 y − y0

Dividiendo ambos miembros por t > 0 , y haciendo t → 0 , deducimos que



Re x − y0 y − y0 ⩽ 0 ∀y ∈ M (14)

Recíprocamente, de (14) se deduce (13) , o lo que es lo mismo (12) , sin más que tomar y = z .
La condición (14) se simplifica notablemente cuando M es un subespacio de H.
 De hecho,
para todo z ∈ M , usando (14) con y = y0 ± z ∈ M , obtenemos que Re x − y0 z = 0 . En el
caso complejo, tenemos también Im x − y0 z = Re x − y0 i z = 0 para todo z ∈ M . Así
pues, en cualquier caso, de (14) hemos deducido que

x − y0 z = 0 ∀z ∈ M (15)

Recíprocamente, de (15) deducimos (14) tomando z = y − y0 . El siguiente enunciado recoge


las equivalencias recién probadas.

Caracterización de las mejores aproximaciones. Sea M un subconjunto convexo de un


espacio de Hilbert H . Para x ∈ H e y0 ∈ M , se tiene:

x − y0 ⩽ x − y ∀ y ∈ M ⇐⇒ Re x − y0 y − y0 ⩽ 0 ∀ y ∈ M

Si M es de hecho un subespacio de H , se tiene también:



x − y0 ⩽ x−y ∀y ∈ M ⇐⇒ x − y0 y = 0 ∀ y ∈ M

Para interpretar geométricamente estas equivalencias, usamos una nomenclatura, motivada


por la segunda, que a partir de ahora será muy conveniente. Si H es un espacio
 de Hilbert,
para x, y ∈ H decimos que x es ortogonal a y , cuando se tiene que x y = 0 , en cuyo
caso escribimos x ⊥ y . También podemos decir que x e y son ortogonales, pues se trata de una
relación simétrica: x ⊥ y ⇔ y ⊥ x . Si ahora E es un subconjunto no vacío de H, definimos
  
E ⊥ = x ∈ H : x⊥y ∀y ∈ E = x ∈ H : x y = 0 ∀y ∈ E

Por la linealidad y continuidad del producto escalar en la primera variable, vemos que E ⊥ es
un subespacio cerrado de H. Se dice que E ⊥ es el subespacio ortogonal a E . La notación
es la misma que usábamos para el anulador de un subconjunto de un espacio normado X, que
era un subespacio cerrado del espacio dual X ∗ . Pronto veremos que es perfectamente coherente
emplear la misma notación en ambas situaciones.

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Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 16

⊥
Iterando el paso de E a E ⊥ , es natural escribir E ⊥⊥ = E ⊥ . Es claro que E ⊂ E ⊥⊥ ,
pero E ⊥⊥ es un subespacio cerrado de H, luego Lin E ⊂ E ⊥⊥ .
Para entender geométricamente la ortogonalidad, basta pensar en el teorema de Pitágoras:
dos vectores x, y son perpendiculares cuando ∥x + y∥ 2 = ∥x∥ 2 + ∥y∥2 . Si H es un espacio de
Hilbert, para x, y ∈ H se tiene

∥x + y∥ 2 = ∥x∥ 2 + ∥y∥ 2 + 2 Re x y

luego x e y son perpendiculares si, y sólo si, Re x y = 0 , loque en caso real,  equivale a
que x e y sean ortogonales. En caso complejo, tenemos Im x y = Re x i y , luego x e y
son ortogonales cuando x es perpendicular tanto a y como a i y , es decir, cuando el vector x es
perpendicular al plano (real) determinado por y e i y . Por tanto, la interpretación geométrica de
la ortogonalidad queda resumida en el enunciado que sigue.

Si H es un espacio de Hilbert, para x, y ∈ H se tiene:


2 2 2
(i) En caso real: x ⊥ y ⇐⇒ x+y = x + y
2 2 2 2
(ii) En caso complejo: x ⊥ y ⇐⇒ x+y = x + iy = x + y

La caracterización de las mejores aproximaciones tiene ya una interpretación geométrica


muy intuitiva. Si M es un subespacio del espacio de Hilbert H, vimos que y0 ∈ M es la mejor
aproximación de x ∈ H en M si, y sólo si, x − y0 ∈ M ⊥ . Esto equivale a que x − y0 sea
perpendicular al subespacio M, o que el punto y0 sea el pie de la perpendicular a M que pasa
por el punto x , lo que está totalmente de acuerdo con la intuición geométrica.
Para un conjunto convexo M ⊂ H , la interpretación es también intuitiva, aunque no tan
sencilla. La hacemos en caso real, pues si H es complejo, basta pensar que M es un subconjunto
convexo de HR . Fijado x ∈ H, vimos que y0 ∈ M es la mejor aproximación  de x en M si, y
sólo si, x −y0 y − y0 ⩽ 0 para todo y ∈ M. Tomando α0= x − y0 y0 ∈ R , esto equivale 
a x − y0 y ⩽ α0 para todo  y ∈ M . Como x− y0 x − y0 > 0 , tenemos x − y0 x ⩾ α0 .
Por tanto, el conjunto Z = z ∈ H : x − y0 z = α0 es un hiperplano afín, que pasa por el
punto y0 , ya que y0 ∈ Z , deja el punto x a un lado, y el conjunto M al otro. En particular, el
funcional lineal y continuo z 7→ x − y0 z , o si se quiere el hiperplano Z , separa x de M.

Conviene describir mejor el hiperplano Z . Para z1 , z2 ∈ Z se tiene x − y0 z1 − z2 = 0 ,
así que x − y0 es perpendicular a todas las rectas contenidas en Z , es un vector normal al
hiperplano Z . En resumen, el único hiperplano que pasa por y0 y tiene a x − y0 como vector
normal, separa x de M . Que esta condición caracterice a la mejor aproximación de x en M ,
vuelve a estar de acuerdo con la intuición geométrica.

2.2. Teorema de la proyección ortogonal


Enlazando el teorema de aproximación óptima, que garantiza la existencia y unicidad de
mejores aproximaciones, con la caracterización de las mismas en términos de ortogonalidad,
obtenemos el resultado más importante en el estudio de los espacios de Hilbert:

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Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 17

Teorema de la proyección ortogonal. Si M es un subespacio cerrado de un espacio de


Hilbert H , se tiene H = M ⊕ M ⊥ , y esta suma es topológico-directa.
De hecho, si PM es la única proyección lineal de H sobre M cuyo núcleo es M ⊥ , se tiene:
2 2 2
x = PM (x) + x − PM (x) ∀x ∈ X (16)

luego PM es continua y ∥PM ∥ = 1 , a menos que M = {0} . Además, para cada x ∈ H, se tiene
que PM (x) es la única mejor aproximación de x en M . Finalmente, se verifica que M ⊥ ⊥ = M .

x − PM (x)

PM (x)
M

Figura 2.1: Proyección ortogonal

Demostración. Cada x ∈ H tiene una única mejor aproximación en M que, adelantando


acontecimientos, denotamos por PM (x) . Sabemos que PM (x) ∈ M se caracteriza por verificar
que x − PM (x) ∈ M ⊥ .

Se tiene entonces que x = PM (x) + x − PM (x) ∈ M + M ⊥ para todo x ∈ H. Además,
vemos que M ∩ M ⊥ = {0} , pues para todo y ∈ M ∩ M ⊥ se tiene y ⊥ y , luego y = 0 . Por tanto
tenemos H = M ⊕ M ⊥ y efectivamente, PM es la única proyección lineal de X sobre M cuyo
núcleo es M ⊥ .

La igualdad (16) se debe a que PM (x) ⊥ x − PM (x) para todo x ∈ H , y de ella deducimos
que ∥PM (x)∥ ⩽ ∥x∥ para todo x ∈ H , luego PM es continua con ∥PM ∥ ⩽ 1 . Si M ̸= {0} , al
ser PM (y) = y para todo y ∈ M , se ha de tener ∥PM ∥ = 1 . Sabemos que la continuidad de PM
equivale a que la suma directa H = M ⊕ M ⊥ sea topológico-directa.
Finalmente, para z ∈ M ⊥⊥ se tiene PM (z) ∈ M ⊂ M ⊥⊥ , de donde z − PM (z) ∈ M ⊥⊥ , pero
también z − PM (z) ∈ M ⊥ , así que z − PM (z) ∈ M ⊥⊥ ∩ M ⊥ = {0} . Por tanto z = PM (z) ∈ M y
hemos probado que M ⊥⊥ ⊂ M , pero la otra inclusión es sabida. ■

Con la notación del teorema anterior, se dice que PM es la proyección ortogonal de H


sobre M , cuya interpretación geométrica está bien clara. Nótese que M ⊥ está en la misma
situación que M , pues también es subespacio cerrado de H. Tenemos por tanto las proyecciones
ortogonales PM y PM ⊥ , de H sobre M y M ⊥ respectivamente. Como ker PM ⊥ = M ⊥⊥ = M ,
dichas proyecciones son complementarias: PM (x) + PM ⊥ (x) = x para todo x ∈ H.
Antes de estudiar la principal consecuencia del teorema anterior, generalizamos su última
afirmación, sustituyendo el subespacio cerrado M por un conjunto no vacío arbitrario.

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Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 18

Si E es un subconjunto no vacío de un espacio de Hilbert H, se tiene que E ⊥ ⊥ = Lin E .


En particular, si Y es un subespacio de H, se tiene Y = Y ⊥⊥ , luego Y es denso en H si,
y sólo si, Y ⊥ = {0} .

Tomando M = Lin E , tenemos M ⊂ E ⊥⊥ . Ahora bien, de E ⊂ M se deduce M ⊥ ⊂ E ⊥ ,


luego E ⊥⊥ ⊂ M ⊥⊥ , pero como M es un subespacio cerrado de H, el teorema anterior nos dice
que M ⊥⊥ = M , luego E ⊥⊥ ⊂ M. Por tanto, E ⊥⊥ = M , como se quería.
Si Y es subespacio de H, se tiene obviamente Y ⊥⊥ = Lin Y = Y . Por tanto, si Y ⊥ = {0}
tendremos Y = {0} ⊥ = H, luego Y es denso en H. Recíprocamente, si Y es denso en H,
tenemos Y ⊥⊥ = H, de donde Y ⊥ = Y ⊥ ∩Y ⊥⊥ = {0} . ■

El teorema de la proyección ortogonal se debe a la escuela de Hilbert, aparece ya en un


trabajo de E. Schmidt, su más directo colaborador, publicado en 1908. Como una consecuencia
muy relevante, F. Riesz y M. Fréchet probaron poco después la autodualidad de los espacios de
Hilbert, resultado que ahora vamos a estudiar.
Recordemos que todos los espacios de Hilbert, que hemos presentado como ejemplos, se

identifican con su espacio dual. Para N ∈ N , sabemos que l2N es isométricamente isomorfo
a l2N , y análogamente, l2∗ se identifica con l2 . Aunque no dimos una demostración completa,
también sabemos que L2∗ se identifica con L2 . Pues bien, estos resultados no son más que
casos particulares de un teorema general que permite en cierto modo identificar todo espacio de
Hilbert H con su dual H ∗ . Veamos paso a paso cómo se consigue dicha identificación.
Si X es un espacio pre-hilbertiano, fijado y ∈ X , podemos definir

ye : X → K , ye(x) = x y ∀x ∈ X

La linealidad y continuidad del producto escalar en la primera variable, significan que ye ∈ X ∗ ,


y vamos a calcular fácilmente la norma dual de ye. La desigualdad de Cauchy-Schwartz nos dice
que ye(x) ⩽ x y para todo x ∈ X, es decir, ye ⩽ y , pero de hecho tenemos la
2
igualdad, ya que y = ye(y) ⩽ ye y . Consideramos ahora la aplicación

Ψ : X → X∗, Ψ (y) = ye ∀y ∈ X

Como el producto escalar es conjugado-lineal en la segunda variable, vemos que Ψ también es


conjugado-lineal, es decir, para y, z ∈ X y λ ∈ K , se tiene que Ψ (λ y + z) = λ Ψ (y) + Ψ (z) .
Claro está que, en el caso real, Ψ es lineal.
En cualquier caso, sabemos que Ψ preserva la norma, luego es isométrica: para y, z ∈ X , se
tiene que ∥ Ψ(y) − Ψ(z) ∥ = ∥ Ψ(y − z) ∥ = ∥ y − z ∥ . Para que Ψ sea sobreyectiva, X ha de ser
completo, puesto que X ∗ lo es. Pero lo más interesante es el recíproco.

Teorema de Riesz-Fréchet. Si H un espacio de Hilbert y f ∈ H ∗ , existe y ∈ H tal que



f (x) = x y ∀x ∈ H

Por tanto, si para y ∈ H escribimos ye(x) = ( x | y ) para todo x ∈ H, definiendo Ψ(y) = ye para
todo y ∈ H, se tiene que Ψ es una biyección conjugado-lineal e isométrica de H sobre H ∗ .

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Tema II. Bloque 2. Mejor aproximación, Teorema de la proyección ortogonal 19

Demostración. Sólo hay que comprobar la primera afirmación: la sobreyectividad de Ψ .


Dado f ∈ H ∗ \ {0} , tenemos que ker f es un subespacio cerrado de H, al que podemos aplicar
el teorema de la proyección ortogonal. Como ker f ̸= H , existe u ∈ (ker f ) ⊥ tal que ∥ u ∥ = 1 .
Para x ∈ H se tiene que f (x) u − f (u) x ∈ ker f , de donde
  
0 = f (x) u − f (u) x u = f (x) ∥ u ∥2 − f (u) x u = f (x) − x f (u) u
y tomando y = f (u) u , se tiene f (x) = ( x | y ) para todo x ∈ H , como se quería. ■

Vemos que todo espacio de Hilbert real H se identifica con su espacio dual H ∗ , pues Ψ
es un isomorfismo isométrico de H sobre H ∗ . En cambio, cuando H es complejo, Ψ no es
lineal, sino conjugado-lineal. Aunque no vamos a hacerlo, se puede probar que, también en
caso complejo, existe un isomorfismo isométrico Φ de H sobre H ∗ . Sin embargo, mientras
que la aplicación Ψ es canónica, porque su definición sólo involucra el producto escalar de H,
el isomorfismo Φ no puede serlo.
La existencia del isomorfismo isométrico Φ es fácil de comprobar en los casos particulares
que conocemos. En el caso H = l2N con N ∈ N , para todo y ∈ l2N se define Φ(y) = Ψ( y) ,
donde y (k) = y(k) para todo k ∈ {1, 2, . . . , N} . Análogamente, cuando H = l2 , para y ∈ l2 se
define Φ(y) = Ψ(y) donde y ∈ l2 viene dado por y(n) = y(n) para todo n ∈ N . Por último, en
el caso H = L2 , para toda g ∈ L2 se define Φ(g) = Ψ(g) donde g(t) = g(t) p.c.t. t ∈ [0, 1] .
En los tres casos vemos claramente que Φ es un isomorfismo isométrico de H sobre H ∗ , que
fue exactamente el que usamos en su momento para identificar estos dos espacios.
Conviene resaltar que, en el caso H = L2 , hemos probado que Ψ y Φ son sobreyectivas,
gracias al teorema anterior, sin usar ningún resultado de Teoría de la Medida.
Dado un subconjunto no vacío E de un espacio de Hilbert H, aclaremos ahora la cuestión
de notación planteada al definir el subespacio ortogonal E ⊥ . Cuando identificamos H con H ∗
mediante Ψ , vemos que E ⊥ se identifica con el subespacio cerrado de H ∗ dado por
  
Ψ E ⊥ = ye : y ∈ E ⊥ = f ∈ H ∗ : f (x) = 0 ∀ x ∈ E }
que es precisamente el anulador de E , tal y como se definió, para subconjuntos de cualquier
espacio normado, en el estudio de la dualidad. Así pues, al identificar H con H ∗ hacemos
coincidir las dos definiciones de E ⊥ , luego al usar la misma notación para ambas nociones, no
hay peligro de confusión.
Comentemos finalmente la consecuencia más clara del teorema de la proyección ortogonal.
Si M es un subespacio cerrado de un espacio de Hilbert H, entonces M ⊥ es un complemento
topológico canónico de M y, consecuentemente, el espacio cociente H/M carece de interés.
En particular, en cualquier espacio de Hilbert H, todo subespacio cerrado está complementado,
y es claro que esta propiedad de H se conserva por isomorfismos:

Si un espacio de Banach X es isomorfo a un espacio de Hilbert, todo subespacio cerrado


de X está complementado en X .

En 1971, J. Lindenstrauss y L. Tzafriri probaron el recíproco del resultado anterior: si todo


subespacio cerrado de un espacio de Banach X está complementado en X, entonces X es
isomorfo a un espacio de Hilbert. Resolvieron así un problema que había permanecido abierto
durante varias décadas, conocido como el problema del subespacio complementado.

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Bloque 3
Sistemas y bases ortonormales

Iniciamos ahora el camino hacia una descripción de todos los espacios de Hilbert separables.
La clave para ello es la siguiente noción, que está claramente inspirada en lo que le ocurre a
cualquier conjunto formado por vectores unidad del espacio de Hilbert l2 .
Un sistema ortonormal en un espacio de Hilbert H es un conjunto no vacío E ⊂ H, que
está formado por vectores de norma 1 , dos a dos ortogonales, es decir,

∥u∥ = 1 ∀u ∈ E y u, v ∈ E , u ̸= v =⇒ u ⊥ v

Conviene hacer la siguiente observación, casi inmediata:

Todo sistema ortonormal en un espacio de Hilbert es un conjunto de vectores linealmente


independientes.

Sea E un sistema ortonormal en un espacio de Hilbert H, y supongamos que u ∈ E verifica


que u ∈ Lin E \ {u} , para llegar a una contradicción. Por definición de sistema ortonormal

tenemos que E \ {u} ⊂ {u}⊥ , pero {u}⊥ es un subespacio de H, luego Lin E \ {u} ⊂ {u}⊥
y en particular u ⊥ u , es decir, u = 0 . Esto es una contradicción, pues por definición de sistema
ortonormal, se tiene ∥ u ∥ = 1 . ■

La siguiente propiedad de los sistemas ortonormales finitos es la clave de los resultados que
vamos a obtener:

Sistemas ortonormales finitos. Sea E = {u1 , u2 , . . . , un } un sistema ortonormal en un


espacio de Hilbert H y M = Lin E. Entonces, la proyección ortogonal de H sobre M
viene dada por
n 
PM (x) = ∑ x uk uk ∀x ∈ H (17)
k=1
Como consecuencia, para todo x ∈ H se tiene:
n  n  2
d(x, M) = x − ∑ x uk uk y ∥ x ∥2 = ∑ x uk + d(x, M) 2 (18)
k=1 k=1

20
Tema II. Bloque 3. Sistemas y bases ortonormales 21

Fijado x ∈ H , denotamos por y al segundo miembro de (17) , para probar que PM (x) = y .
Es claro que y ∈ M y, para todo j ∈ {1, 2, . . . , n} tenemos

  n    
x−y uj = x uj − ∑ x uk uk u j = x u j − x u j ∥ u j ∥ 2 = 0
k=1

es decir, E ⊂ (x − y) ⊥ , pero (x − y) ⊥ es un subespacio de H, luego M ⊂ (x − y) ⊥ , o lo que es


lo mismo, x − y ∈ M ⊥ . Ahora bien, PM (x) es el único vector de M tal que x − PM (x) ∈ M ⊥ ,
luego se ha de tener y = PM (x) , como se quería.
Como PM (x) es la mejor aproximación de x en M, tenemos la primera igualdad de (18) .
Para la segunda, calculamos la norma de PM (x) de la siguiente forma:

 n n    n  2
∥ PM (x) ∥ 2 = PM (x) PM (x) = ∑ ∑ x uk x uj uk u j = ∑ x uk
k=1 j=1 k=1

Basta ahora tener en cuenta que PM (x) ⊥ x − PM (x) para obtener
n  2
∥ x ∥ 2 = ∥ PM (x) ∥ 2 + ∥ x − PM (x) ∥ 2 = ∑ x uk + d(x, M)2
k=1

que es la segunda igualdad de (18) . ■

Las igualdades (18) serán especialmente útiles cuando d(x, M) = 0 para todo x ∈ H, es
decir, cuando M = H, con lo que E es una base algebraica de H. De manera más general, para
aprovecharlas también en dimensión infinita, introducimos la siguiente noción.
Una base ortonormal en un espacio de Hilbert H es un sistema ortonormal E ⊂ H que
genera un subespacio denso en H, es decir, tal que H = Lin E .
Si un espacio de Hilbert H tiene una base ortonormal numerable E , está claro que H ha
de ser separable, ya que Lin E tiene dimensión numerable y es denso en H. Nuestro objetivo
es probar que, recíprocamente, todo espacio de Hilbert separable admite una base ortonormal
numerable, lo que permitirá describir perfectamente el espacio. Empezamos por el caso más
sencillo.

3.1. Espacios de Hilbert de dimensión finita


La existencia de bases ortonormales en los espacios de Hilbert de dimensión finita se prueba
fácilmente por inducción, mediante el siguiente resultado:

Método de Gramm-Schmidt. Sea E un sistema ortonormal finito en un espacio de


Hilbert H. Supongamos que Lin E ̸= H y sea x ∈ H \ Lin E. Entonces existe w ∈ H tal
que E ∪ {w} es un sistema ortonormal en H y Lin E ∪ {w} = Lin E ∪ {x} .

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Tema II. Bloque 3. Sistemas y bases ortonormales 22


Tomamos v = x − ∑ x u u , y usando que E es un sistema ortonormal, comprobamos
u∈E
que v ∈ E ⊥ , pues para todo z ∈ E , se tiene claramente
     
v z = x z − ∑ x u u z = x z − x z ∥ z ∥2 = 0
u∈E
Como x ∈
/ Lin E , tenemos v ̸= 0 , y comprobaremos que basta tomar w = v / ∥ v ∥ .
Por ser E es un sistema ortonormal y w ∈ E ⊥ , vemos claramente que E ∪ {w} también es

 La definición de v nos dice que x ∈ Lin E ∪ {v} = Lin E ∪ {w}
un sistema ortonormal.  ,
luego Lin E ∪ {x} ⊂ Lin E ∪ {w} . Pero por otra parte, es claro que w ∈ Lin E ∪ {x} , de
donde Lin E ∪ {w} ⊂ Lin E ∪ {x} . ■

Podemos ya comprobar que, para cada N ∈ N existe, salvo isomorfismos isométricos, un


único espacio de Hilbert de dimensión N.

Si N ∈ N y H es un espacio de Hilbert de dimensión N , entonces H tiene una base


ortonormal {u1 , u2 , . . . , uN } , formada por N vectores. Por tanto, para todo x ∈ H se tiene
N  2
N  2
x= ∑ x uk uk y ∥x∥ = ∑ x uk (19)
k=1 k=1

Como consecuencia, H es isométricamente isomorfo a l2N .

La primera parte del enunciado se prueba por inducción sobre N , siendo obvia para N = 1 .
Fijado N ∈ N , supongamos demostrado que todo espacio de Hilbert de dimensión N tiene una
base ortonormal con N vectores, y sea X un espacio de Hilbert de dimensión N + 1 . Fijado
entonces x ∈ X \ {0} , podemos escribir X = H ⊕ K x , donde H es un espacio de Hilbert de
dimensión N , que tendrá una base ortonormal E con N vectores. Como x ∈ / H = Lin E , el
método de Gramm-Schmidt nos da un w ∈ X tal que F = E ∪ {w} es un sistema ortonormal
con Lin F = Lin E ∪ {x} = X, luego F es una base ortonormal de X, con N + 1 vectores.
Fijado N ∈ N , sea H un espacio de Hilbert de dimensión N y sea E = {u1 , u2 , . . . , uN }
una base ortonormal de H. Como E es un sistema ortonormal finito, podemos usar el resultado
probado previamente, pero teniendo en cuenta que Lin E = H. Las dos igualdades que aparecen
en (18) nos dan directamente (19) .
Esto prueba que la aplicación lineal
 
Φ : H → l2N , Φ(x) (k) = x uk ∀ k ∈ {1, 2 . . . , N} , ∀ x ∈ H
es isométrica, y en particular inyectiva, pero H y l2N tienen la misma dimensión, luego también
es sobreyectiva. Por tanto, Φ es un isomorfismo isométrico. ■

3.2. Espacios de Hilbert separables


Con un razonamiento bastante similar al recién empleado en dimensión finita, probamos
ahora que el espacio de sucesiones l2 es, salvo isomorfismos isométricos, el único espacio de
Hilbert separable, de dimensión infinita.

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Tema II. Bloque 3. Sistemas y bases ortonormales 23

Teorema. Si H es un espacio de Hilbert separable, de dimensión infinita, entonces H tiene


 infinita y numerable {un : n ∈ N} . Por tanto, para todo x ∈ H se tiene que
una base ortonormal
la serie ∑ x un un es convergente con:
n⩾1
∞  ∞  2
x= ∑ x un un y ∥ x ∥2 = ∑ x un (20)
n=1 n=1
Como consecuencia, H es isométricamente isomorfo a l2 .

Demostración. Sea Y un subespacio de dimensión numerable, denso en H, para el que


fijamos una base algebraica {yn : n ∈ N} . Para cada n ∈ N escribimos Yn = Lin {y1 , y2 , . . . , yn } .
Por inducción, definimos ahora otra sucesión {un } , en la forma que pasamos a explicar.
Empezamos tomando u1 = y1 / ∥ y1 ∥ , con lo que E1 = {u1 } es base ortonormal de Y1 .
Dado n ∈ N , supongamos que ya hemos definido una base ortonormal En = {u1 , u2 , . . . , un }
de Yn . Como yn+1 ∈/ Yn = Lin En , podemos entonces usar el método de Gramm-Schmidt, para
obtener un vector un+1 ∈ H, verificando
 que En+1 = En ∪ {un+1 } es un sistema ortonormal
tal que Lin En+1 = Lin En ∪ {yn+1 } = Yn+1 , luego En+1 es una base ortonormal de Yn+1 .
Por inducción, tenemos una sucesión {un } verificando que En = {u1 , u2 , . . . , un } es una base
ortonormal de Yn para todo n ∈ N . Veremos ahora muy fácilmente que E = {un : n ∈ N} es
una base ortonormal de H.
Para n, m ∈ N con n < m , se tiene um , un ∈ Em y, como Em es un sistema ortonormal,
vemos que ∥ un ∥ = 1 y un ⊥ um . Esto prueba que E es un sistema ortonormal en H. Además,
dado y ∈ Y , existe n ∈ N con y ∈ Yn = Lin En ⊂ Lin E , luego Y ⊂ Lin E . Por tanto Lin E es
denso en H, luego E es una base ortonormal de H, como se quería.
Fijados x ∈ H y n ∈ N , como En es un sistema ortonormal en H con Lin En = Yn , las
igualdades (18) nos dicen que
n  n  2
d(x,Yn ) = x − ∑ x un un y ∥ x ∥2 = ∑ x un + d(x,Yn )2 (21)
k=1 k=1

Ahora bien, dado ε < 0 , como Y es denso en H, podemos tomar y ∈ Y tal que ∥ x −y ∥ < ε ,
y existe m ∈ N tal que y ∈ Ym . Para n ∈ N con n ⩾ m se tiene entonces d(x,Y
 n ) ⩽ ∥ x −y ∥ < ε ,
luego {d(x,Yn )} → 0 . De (21) deducimos entonces que la serie ∑ x un un es convergente,
n⩾1
y que se verifica (20) .
Podemos ahora considerar la aplicación
 
Φ : H → l2 , Φ(x) (n) = x un ∀n ∈ N, ∀x ∈ H
Está claro que Φ es lineal, y la segunda igualdad de (20) nos dice que Φ es isométrica. Por
tanto, Φ(H) es completo, luego es subespacio cerrado de l2 . Ahora bien, para cada n ∈ N , se
tiene que Φ(un ) = en es el n-ésimo vector unidad, luego Φ(H) contiene a todas las sucesiones
de soporte finito, que forman un subespacio denso de l2 , Por tanto, Φ(H) = l2 , luego Φ es un
isomorfismo isométrico de H sobre l2 . ■

Recordando que L2 es separable, llegamos al siguiente resultado:

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Tema II. Bloque 3. Sistemas y bases ortonormales 24

Los espacios de Hilbert L2 y l2 son isométricamente isomorfos.

Como se puede fácilmente comprender, a la hora de estudiar el espacio de Hilbert L2 , o


cualquier otro espacio de Hilbert separable y de dimensión infinita H que nos pueda interesar,
la identificación con l2 sólo tendrá verdadera utilidad, cuando conozcamos explícitamente una
base ortonormal de H. Vamos a presentar a continuación una base ortonormal de L2 , pero
usando la notación típica del Análisis de Fourier. Obtendremos así un resultado clásico, que
históricamente no es una consecuencia del teorema anterior, sino el precedente en que se inspira.

3.3. Series de Fourier en L2(T)


Usaremos el espacio de Hilbert complejo L2 (T) , que como sabemos es isométricamente
isomorfo a L2 . Su producto escalar y su norma vienen dados, para f , g ∈ L2 (T) , por
 1/2
 1
Z π
1
Z π
2
f g = f (t) g(t) dt y f = f (t) dt
2π −π 2π −π

Por otra parte, veamos la definición de los coeficientes de Fourier y las series de Fourier,
que hasta ahora sólo hemos manejado en el caso particular de una función continua. De manera
más general, los coeficientes de Fourier de f ∈ L1 (T) vienen dados por

1
Z π
fb(n) = f (t) e−i nt dt ∀n ∈ Z
2π −π

Usando dichos coeficientes, se define la serie de Fourier de f , que es la sucesión {Sn ( f )} de


funciones de R en C definida por
n
Sn ( f ,t) = ∑ fb(k) e i k t ∀t ∈ R , ∀ n ∈ N ∪ {0}
k=−n

donde, como es habitual, se abrevia la notación, escribiendo Sn ( f ,t) en vez de Sn ( f ) (t) .
En el estudio de las series de Fourier, el objetivo es obtener, a partir de la sucesión {Sn ( f )} ,
toda la información posible sobre f . Ello es factible, gracias al siguiente resultado básico, que
no vamos a demostrar. Asegura que cada clase de equivalencia f ∈ L1 (T) queda determinada
por sus coeficientes de Fourier.

Teorema de unicidad para las series de Fourier. Si f ∈ L1 (T) verifica que fb(n) = 0
para todo n ∈ Z , entonces f (t) = 0 para casi todo t ∈ R .

Es por tanto natural plantearse la posibilidad de obtener explícitamente f a partir de sus


coeficientes de Fourier, y en particular, es natural preguntarse si la serie de Fourier {Sn ( f )}
converge a f en algún sentido. En lo que sigue vamos a resolver estas cuestiones, de forma
bastante satisfactoria, en el caso particular de que se tenga f ∈ L2 (T) . Ni que decir tiene, eso

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Tema II. Bloque 3. Sistemas y bases ortonormales 25

será posible gracias a que L2 (T) es un espacio de Hilbert. La clave está en observar que, para
cada n ∈ Z , el coeficiente de Fourier fb(n) es el producto escalar de f por una función a la que
ahora vamos a prestar atención.
Para cada n ∈ Z consideramos la función un : R → C definida por

un (t) = e i nt ∀t ∈ R

Es claro que un es continua y 2 π-periódica, luego entendiéndola como clase de equivalencia,


tenemos un ∈ L2 (T) . El conjunto {un : n ∈ Z} se conoce como sistema trigonométrico y,
como ya hemos comentado, se tiene

fb(n) = f un ∀ n ∈ Z , ∀ f ∈ L2 (T)

Comprobaremos ahora que el sistema trigonométrico es una base ortonormal de L2 (T) , y


como veremos, esto facilita enormemente el estudio de las series de Fourier en L2 (T) .
Para n, m ∈ Z con n ̸= m tenemos claramente
" #π
 1 e i (n−m)t
Z π
un um = e i (n−m)t dt = =0
2π −π i (n − m)
−π

mientras que
2
 1
Z π
i (n−n)t 1
Z π
∥ un ∥ = un un = e dt = dt = 1
2π −π 2π −π
luego {un } es un sistema ortonormal en L2 (T) .
Denotando ahora por M al cierre del subespacio engendrado por el sistema trigonométrico,

se trata de probar que M = L2 (T) . Ahora bien, para f ∈ M ⊥ se tiene que fb(n) = f un = 0
para todo n ∈ Z , y el teorema de unicidad nos dice que f = 0 c.p.d. Por tanto M ⊥ = {0} , y
usando el teorema de la proyección ortogonal, obtenemos que L2 (T) = M como queríamos.
Podemos ahora repetir, en L2 (T) con la base ortonormal recién hallada, el razonamiento
que antes hemos hecho para cualquier base ortonormal numerable en un espacio de Hilbert. La
única diferencia estriba en que el sistema trigonométrico se numera usando Z en vez de N ,
pero salvo la notación, el razonamiento es exactamente el mismo, como se verá.
Fijado n ∈ N ∪ {0} , consideramos el sistema ortonormal finito {uk : k ∈ Z , | k | ⩽ n} ,
que genera un subespacio Yn ⊂ L2 (T) que tiene dimensión 2n + 1 . Denotando por Pn a la
proyección ortogonal de L2 (T) sobre Yn , sabemos que, para toda f ∈ L2 (T) , se tiene:
n  n
Pn ( f ) = ∑ f uk uk = ∑ fb(k) uk = Sn ( f )
k=−n k=−n

que es precisamente el n-ésimo término de la serie de Fourier de f . Las igualdades (18) toman
por tanto la forma
n
2
d( f ,Yn ) = f − Sn ( f ) y ∥f∥ = 2
∑ fb(k) + d( f ,Yn )2 (22)
k=−n

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El subespacio engendrado por el sistema trigonométrico, que viene dado por Y =
S
Yn , es
n=0
denso en L2 (T) . Por tanto, dados f ∈ L1 (T) y ε > 0 , existe g ∈ Y con ∥ f − g ∥ < ε y m ∈ N
tal que g ∈  Ym . Para n ∈ N con n ⩾ m se tiene entonces que d( f ,Yn ) ⩽ d( f ,Ym ) < ε , y esto
prueba que d( f ,Yn ) → 0 . Usando la primera igualdad de (22) obtenemos que {Sn ( f )} → f ,
es decir, la serie de Fourier de f converge a f en L2 (T) , lo cual es válido para toda f ∈ L2 (T) .

( de (22) , )
Para expresar mejor lo que se obtiene de la segunda igualdad introducimos una
n
notación adecuada. Para toda función α : Z → R+
0 , la sucesión ∑ α(k) es creciente, lo
k=−n
que nos permite definir
+∞ n
∑ α(n) = lı́m ∑ α(k) ∈ R+
0 ∪ {+∞}
n=−∞ n→∞
k=−n

Pues bien, usando la segunda igualdad de (22) obtenemos que


n +∞
2 2
∥ f ∥ 2 = lı́m ∑ fb(k) = ∑ fb(n) (23)
n→∞ n=−∞
k=−n

Esta igualdad nos permitirá probar que la aplicación f 7→ fb es un isomorfismo isométrico


de L2 (T) sobre el espacio de Hilbert que describimos a continuación, que no es más que l2 ,
con un cambio de notación.
Consideremos la aplicación biyectiva τ : N → Z dada por
τ(1) = 0 , τ(2n) = n y τ(2n + 1) = −n ∀n ∈ N
Usaremos τ para convertir funciones de Z en C en sucesiones de números complejos. Más
concretamente, la aplicación Φ : C Z → C N definida por Φ(x) = x◦τ para toda función x ∈ C Z ,
es lineal y biyectiva. Considerando entonces el subespacio de C Z dado por l2 (Z) = Φ−1 (l2 ) ,
vemos que Φ establece una biyección lineal de l2 (Z) sobre l2 . Esto permite trasladar a l2 (Z)
la estructura de l2 , para convertir a l2 (Z) en un espacio de Hilbert, idéntico a l2 .
 
Vemos que, para n ∈ N , se tiene que k ∈ Z : | k | ⩽ n = τ( j) : j ∈ N , j ⩽ 2n + 1 .
Por tanto, para toda función x ∈ C Z obtenemos
∞  2n+1  n +∞
2 2 2 2
∑ x τ(n) = lı́m ∑ x τ( j) = lı́m ∑ x(k) = ∑ x(k)
n→∞ n→∞ n=−∞
n=1 j=1 k=−n

y esto nos permite dar una definición directa de l2 (Z) , que es enteramente análoga a la de l2 :
( )
+∞
2
l2 (Z) = x ∈ CZ : ∑ x(k) <∞
n=−∞

Además, es claro que la norma de l2 (Z) viene dada por


!1/2
+∞
2
∥x∥ = ∑ x(k) ∀ x ∈ l2 (Z)
n=−∞

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Así pues, con esta norma, l2 (Z) es un espacio de Hilbert y Φ nos da un isomorfismo isométrico
de l2 (Z) sobre l2 .
Para tener un subespacio denso de l2 (Z) , observemos ahora los elementos de l2 (Z) que se
corresponden con los vectores unidad {en : n ∈ N} ⊂ l2 . Para cada m ∈ Z sea χ m ∈ C Z la
función característica del conjunto {m} , es decir,

χ m (m) = 1 y χ m (k) = 0 ∀ k ∈ Z \ {m}

Es fácil comprobar
 que, tomando n = τ−1 (m) ∈N , se tiene Φ(χ m ) = χ m ◦ τ = en . Por tanto,
tenemos χ m : m ∈ Z = Φ−1 {en : n ∈ N} , y deducimos que el subespacio engendrado
por el conjunto {χ m : m ∈ Z} es denso en l2 (Z) .
Pues bien, en la igualdad (23) vemos que la aplicación lineal f 7→ fb, de L2 (T) en l2 (Z) ,
es isométrica,
 y concluiremos nuestra discusión probando que también es sobreyectiva. Sea
pues X = fb : f ∈ L2 (T) la imagen de dicha aplicación. Entonces X es completo, por ser
isométricamente isomorfo a L2 (T) , luego X es un subespacio cerrado de l2 (Z) . Pero como
el sistema trigonométrico es ortonormal, vemos que uc m = χ m para todo m ∈ Z , de donde
deducimos que {χ m : m ∈ Z} ⊂ X. Por tanto, X también es denso en l2 (Z) , luego X = l2 (Z) ,
como queríamos demostrar.
Agrupamos todos los resultados que hemos ido obteniendo en un sólo enunciado, que puede
considerarse como el teorema fundamental sobre las series de Fourier en L2 (T) .

Teorema. El sistema trigonométrico {un : n ∈ Z} es una base ortonormal del espacio de


Hilbert L2 (T) , verificando que fb(n) = f un para todo n ∈ Z . Por tanto, se tiene:
(i) Para cada f ∈ L2 (T) , la serie de Fourier {Sn ( f )} converge a f en L2 (T) , es decir:
n 2
1
Z π
2
lı́m f − Sn ( f ) = lı́m f (t) − ∑ fb(k) e i k t dt = 0
n→∞ n→∞ 2 π −π k=−n

(ii) También para cada f ∈ L2 (T) , se tiene que fb ∈ l2 (Z) con


Z π +∞
2 2 2
f = 2
| f (t) | dt = ∑ | fb(n) = fb
−π n=−∞

Finalmente, para cada y ∈ l2 (Z) existe f ∈ L2 (T) tal que fb = y , luego la aplicación f 7→ fb
es un isomorfismo isométrico de L2 (T) sobre l2 (Z) .

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