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Cultura Diquís: Esferas y Estatuas Precolombinas

La cultura del Diquís, ubicada en Costa Rica, es una civilización precolombina conocida por sus esferas de piedra megalíticas, estatuas antropomorfas y piezas de oro con significado mitológico. Esta cultura se desarrolló en el Valle del río Grande de Térraba desde aproximadamente 1.500 a.C., destacándose por su organización social y política compleja, así como por su legado artístico que incluye las famosas esferas de piedra, consideradas Patrimonio de la Humanidad. A lo largo de su historia, los Diquís establecieron un sistema de intercambio comercial y desarrollaron una arquitectura monumental que refleja su sofisticación cultural y social.
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Cultura Diquís: Esferas y Estatuas Precolombinas

La cultura del Diquís, ubicada en Costa Rica, es una civilización precolombina conocida por sus esferas de piedra megalíticas, estatuas antropomorfas y piezas de oro con significado mitológico. Esta cultura se desarrolló en el Valle del río Grande de Térraba desde aproximadamente 1.500 a.C., destacándose por su organización social y política compleja, así como por su legado artístico que incluye las famosas esferas de piedra, consideradas Patrimonio de la Humanidad. A lo largo de su historia, los Diquís establecieron un sistema de intercambio comercial y desarrollaron una arquitectura monumental que refleja su sofisticación cultural y social.
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diquis

La cultura del Diquís es una cultura precolombina americana que se desarrolló

en Costa Rica, en el Valle del río Grande de Térraba, llamado por los

aborígenes Diquís (Dí´Crí, agua grande), en lo que actualmente es el cantón de

Osa, provincia de Puntarenas, en el sureste del país. Esta cultura, de tradición

costarricense, se caracterizó por tres representaciones únicas dentro de las

civilizaciones prehispánicas del continente americano: la elaboración de esferas de

piedra megalíticas, la construcción de estatuas de piedra de forma antropomorfa

aplanada, con bases de espiga, y la confección de piezas de oro de muy alta

elaboración y profundo contenido mitológico.

El área del delta del Diquís presenta una historia ocupacional que data de

aproximadamente 1.500 a. C. Fue uno de los centros precolombinos más

importantes de Costa Rica, con una cultura distintiva, en la cual destacan las esferas

de piedra, que en la actualidad son símbolo nacional del país y Patrimonio de la

Humanidad.

Territorio y ambiente

La vida cotidiana de los grupos culturales de la región de Diquís se desarrolló

principalmente en valles aluviales, en las costas y en las altas montañas. En estos


ambientes, obtenían los recursos necesarios para la subsistencia y la materia prima

para elaborar sus implementos y adornos de orden social.

Historia

Periodo Sinancrá (1.500 - 300 a. C.)

Isla del Caño.

Corresponde este periodo al establecimiento de comunidades agrícolas agrupadas

en aldeas, generalmente pequeñas y dispersas. Cuenta con dos periodos de

ocupación: Curré y Darizara. En lo social, estas aldeas se caracterizaron por ser

una organización tribal con relaciones igualitarias, organizadas por parentesco. Las

sociedades autóctonas elaboraron herramientas de piedra y utensilios cerámicos,

que se utilizaron en actividades agrícolas y para procesar los alimentos. Sin

embargo, también se plasmaron aspectos iconográficos en los objetos cerámicos.

Algunas ideas importantes fueron Curré (fase Curré), en el valle del río Grande de

Térraba, y Ni Kira (fase Darizara), en el valle de Coto Colorado, también en la

desembocadura de los ríos Sierpe y Térraba y en la isla del Caño. La cerámica

elaborada en Ni Kira es similar a la encontrada en Curré, aunque con variaciones

en la proporción de los diseños decorativos.


En el caso de la isla del Caño, entre 700 y 1.500 a. C., ésta fue utilizada como

cementerio, aunque también fue usada como residencia permanente de

tribus quepoas y borucas. En el territorio de la isla se han encontrado restos de

esferas de piedra.

Periodo Aguas Buenas (300 a. C. - 800 d. C.)

Barril de piedra.

Durante este periodo, se da un cambio de la organización tribal a la organización

cacical, con la presencia de un jefe principal y una nobleza con poderes hereditarios,

además de líderes religiosos (chamanes) y artesanos especialistas. Se

establecieron divisiones territoriales más marcadas y redes de distribución e

intercambio. Las sociedades ocuparon territorios desde el nivel del mar hasta los

1.500 m s. n. m., incluyendo terrazas aluviales, valles y montañas.

Las aldeas fueron pequeñas, generalmente de una a dos hectáreas, cercanas a los

ríos. En muy pocos de ellos se construyeron estructuras como por ejemplo

montículos. En lo religioso, los difuntos se enterraban dentro de las viviendas.

La escultura lítica se caracterizó por dos tipos de tallado en piedra: la elaboración

de estructuras abstractas como barriles de piedra de forma cilíndrica y esferas, y la

escultura de figuras antropomorfas. Las aldeas miden entre una y dos hectáreas,
con presencia de terrazas planas elevadas, generalmente próximas a cursos de

agua, sin grandes estructuras. En los sitios más importantes se construyeron

montículos con muros de cantos rodados, barriles de piedra y petroglifos.

La cerámica se caracterizó por el uso alterno del rojo y el anaranjado del engobe.

Los adornos tienen motivos de animales: pizotes, mapaches, armadillos y tucanes,

todo ello en técnica incisa y con diseños geométricos.

En lo económico, fueron sociedades agrícolas que cultivaron el maíz (se han

encontrado manos y metates de piedra), semillas, raíces y tubérculos. En las aldeas

costeras, se desarrolló la pesca y recolección de moluscos y otras especies

marinas. La caza y recolección se presentó en los bosques cercanos a las aldeas.

Periodo Chiriquí (800 - 1.500 d. C.)

Jardín de esferas en el Museo Nacional de Costa Rica.

El periodo Chiriquí, a partir de 800 d. C. y hasta la conquista española, se

caracterizó por un acentuamiento de las diferencias regionales, un incremento en el

número y tamaño de las aldeas, con el establecimiento de sociedades más

complejas, con un cacique principal controlando cacicazgos más pequeños. Se

construyeron importantes aldeas de más de 30 hectáreas de diámetro (el mayor

encontrado alcanza las 900 hectáreas) en los territorios aluviales de Sierpe, el río
Térraba y Palmar Sur, los cuales a su vez sufrieron un proceso de abandono y

repoblamiento motivados por las continuas inundaciones.

La arquitectura de este periodo alcanzó cierto monumentalidad: estructuras

construidas sobre cantos rodados, basamentos circulares, empedrados, montículos

circulares, rectangulares y cuadrangulares con muros de piedra, plazas y rampas,

cementerios con ofrendas de oro, cerámica y piedra.

Estos grupos mantuvieron intercambio comercial con los pueblos del noroeste de

Costa Rica (Nicoya) y la región central de Panamá, estableciendo para ello todo un

sistema de comunicación utilizando el río Grande de Térraba y sus tributarios,

permitiendo la comunicación de la costa con las montañas de Talamanca. Los

depósitos aluviales de oro eran controlados por las élites, que además lograban

adquirir bienes exóticos que reforzaban su poder político y religioso.

Además de los gobernantes y los sacerdotes, la sociedad estaba compuesta por

artesanos especializados y los guerreros. Las crónicas españolas de la época

señalan la belicosidad de estos pueblos, así como la costumbre de tomar las

cabezas de los enemigos caídos como trofeo, lo que se refleja en la estatuaria.


En lo cultural, el periodo Chiriquí se caracterizó por la consolidación de estatuaria

monumental en piedra, compuesta por la elaboración de esferas y de estatuas con

base de espiga.

Manifestaciones culturales

El área del Diquís albergó una cultura desarrollada, estructurada en una alta

organización política, económica, religiosa y social, la cual se expandió a todo lo

largo y ancho de la llanura aluvial y alrededores del territorio. Los Diquís fueron una

nación que manejó aspectos complejos de tipo ideológico-simbólicos, que los hizo

capaces de organizar y administrar un pequeño reino, haciéndolo funcionar de

manera efectiva. Lograron el desarrollo agrícola, político y comercial necesarios

para solventar el surgimiento de especialistas dedicados a la elaboración de obras

monumentales.

Precisamente, la región del Diquís se destaca por la presencia de estatuaria

monumental, en especial por las esferas de piedra y las estatuas con base de

espiga. A su vez, del área del Diquís provienen la mayoría de los objetos de oro que

se han hallado en Costa Rica.

Esferas de piedra

Artículo principal: Esferas de piedra de Costa Rica


Esferas de piedra en su emplazamiento original.

Las esferas de piedra son megalitos esculpidos a partir de rocas

de gabro o granodiorita principalmente, que datan de entre 300 a. C. y 300 d. C. Se

les considera la principal y más importante representación cultural del pueblo de

Diquís, así como el más importante legado precolombino de Costa Rica. Se

encuentran ubicados sobre todo en el valle del río Grande de Térraba en cerca de

34 sitios arqueológicos, aunque también se han hallado en las llanuras del Pacífico,

en la isla del Caño y un solo sitio en la península de Papagayo, en la provincia de

Guanacaste. En el valle del Diquís es el único lugar donde se conservan en su

emplazamiento original, en alineamientos circulares, semicirculares y triangulares,

cercanas a donde estuvieron ubicados los principales asentamientos cacicales,

junto a las estatuas con base de espiga, en las áreas abiertas y en las plazas

principales de las aldeas.

Su tamaño va de pocos centímetros hasta 2.5 metros de diámetro, con un peso que

oscila entre algunos kilogramos hasta las 15 toneladas. En las zonas de los

emplazamientos no se han encontrado las materias primas con las que fueron

esculpidas, por lo que se cree o bien el material fue traído desde otro sitio, como
la Cordillera Brunqueña, donde hay yacimientos de estos materiales, o bien, fueron

esculpidas y transportadas desde esos lugares.

Para su elaboración, se utilizaron técnicas de abrasión e instrumentos de piedra,

aunque aún no se tiene del todo claro cómo se fabricaron. Su significado también

es motivo de debate: se postuló en un principio que fueron símbolos de rango, poder

e identidad étnica, dado que su número, acabado y tamaño es mayor cerca de las

aldeas. Sin embargo, el hallazgo de esferas en solitario ha interpretado su uso como

marcador territorial. También se ha postulado su función como artefactos

mnemónicos, es decir, como ayudas de memoria, en asociación al estudio de

fenómenos celestes y ciclos naturales, agrícolas y como calendario, o bien, su uso

como jardines astronómicos que representan elementos siderales, como

constelaciones, aunque las alineaciones encontradas no han podido ser asociadas

con ningún agrupamiento estelar. Se les ha asociado con los equinoccios y los

solsticios, para lo cual su disposición sería modificada en función de la salida,

trayectoria y puesta del sol.

Otra hipótesis indica que las esferas son representaciones de proyectiles

de cerbatana que el dios del trueno Tlachque, de la cosmogonía de los indígenas


de Costa Rica, lanzaba contra los serkes, dioses de los vientos y los huracanes,

para alejarlos de las tierras de Diquís.

La hipótesis más reciente - planteada por la arquitecta costarricense Melissa

Rudin a través de sus investigaciones[1] - va también en función de aspectos mítico-

religiosos: las esferas son representaciones de Centros de mundo; es decir, son -

dentro de la cosmovisión de la cultura - seres que albergan universos dentro de sí

mismos y están cargados de energía.[2]

Las esferas de piedra se consideran un hito histórico del pasado prehispánico de

Costa Rica, dado que son una síntesis formal que denoda un grado de madurez

plástica único. Su tamaño y número en Costa Rica no conoce paralelo en ninguna

otra cultura en ninguna otra parte del mundo. En la actualidad, las esferas de piedra

son símbolo nacional de Costa Rica y han sido declaradas como Patrimonio de la

Humanidad por la UNESCO.

Estatuaria

Estatua con base de espiga.

La cultura de Diquís también elaboró gran cantidad de estatuas, algunas de ellas de

tamaño monumental, caracterizadas por la colocación de una espiga o base para

colocarlas verticalmente. Junto a las esferas, éstas se colocaban en sitios


importantes de las aldeas, como las plazas, los templos y la residencia de los reyes.

Las estatuas antropomorfas formaron un conjunto con las esferas, cumpliendo una

función de elementos de prestigio público y colectivo, en contraposición al uso del

oro como símbolo de rango y poder individual.

Las estatuas con base de espiga se caracterizaron por su forma aplanada. Algunas

de ellas llegan a medir hasta dos metros de altura. Las esculturas representan la

forma humana, en pose ritual y en muchas ocasiones con máscaras de animales y

extraños tocados, puesto que el chamanismo cumplió un papel medular en la

cultura. Fuera del área del Diquís, no se han encontrado monumentos semejantes

con este estilo específico.

Más tardíamente se elaboraron otro tipo de estatuas que representan guerreros con

cabezas-trofeo, en referencia a la costumbre de tomar la cabeza del enemigo

vencido como prenda. Otros elementos importantes de la estatuaria de esta área

fueron el metate ceremonial, generalmente de plato ovalado, con cuatro soportes y

cabeza de jaguar, así como esculturas que representan animales como el búho, el

jaguar y el murciélago.

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