BLOQUE 1.
TEMA 2
LA VISIÓN DEL CLASICISMO EN ROMA. EL ARTE EN LA HISPANIA
ROMANA
INTRODUCCIÓN
Roma y su imperio llegaron a ocupar, en el momento de máxima expansión, gran parte de la
actual Europa, Asia Menor y el Norte de África. Cronológicamente podemos dividir el arte
romano en tres grandes etapas:
• Monarquía: siglo VIII al 509 a. C.
• República: siglo VI hasta el final del siglo I a, C. (509 a. C.-27 a. C.)
• Imperio: finales del siglo I a. C. hasta el siglo V. (27 a. C.-476)
Para entender el término de arte romano, es conveniente saber cómo se formó Roma. Al principio, no
era más que una aldea dominada por los etruscos, una pequeña ciudad que poco a poco fue
conquistando territorios adyacentes ocupados por la civilización griega. La fusión lenta de las
peculiaridades de ambos pueblos (etruscos y griegos) dio lugar a lo que se conoce como arte
romano. Pero por encima de esta fusión está la esencia misma de Roma: su visión de la vida
eminentemente práctica, su marcado carácter militar y comercial.
1. LA CIUDAD ROMANA, PRINCIPALES MODELOS DE EDIFICIOS
1.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES:
Sobre el arte romano van a influir decisivamente los etruscos y los griegos. De los etruscos van a
adquirir varios elementos arquitectónicos: el arco y la bóveda, la columna toscana (sustituirá a la
columna dórica griega) y el carácter práctico y utilitario que dan los romanos a todas sus
construcciones. De los griegos van a adoptar varias de sus formas arquitectónicas, pero bajo sus
propias necesidades. Pero los romanos no se limitan a copiar, tomarán modelos etruscos y griegos
adaptándolos a su concepción del mundo.
La arquitectura fue la manifestación artística que más valoraron los romanos por considerarla la
más digna, la más alejada de las actividades manuales. Es una arquitectura funcional, utilitaria,
hecha para perdurar. Es, además, grandiosa y retórica, al servicio del Estado. En las obras
diseñadas para divertir y controlar al pueblo se aprecia su magnitud.
Es una arquitectura el empleo del arco y la bóveda tuvo una gran trascendencia en la manera de
concebir el espacio de los edificios. Construir a base de arcos y bóvedas permite cubrir espacios
más grandes y amplios. No abandona la arquitectura arquitrabada, de hecho, los primeros
templos siguen este esquema, pero dan un paso adelante en
el campo de la arquitectura que culmina con la
construcción de un edificio copulado como el Panteón de
Agripa. Por lo tanto, combinan tres sistemas
constructivos:
• Sistema arquitrabado: era el elemental y
conservador. Roma los utilizó en muchas basílicas y
templos de tipo griego y etrusco.
• Sistema abovedado: consistía en prolongar un arco
en profundidad. Permitía soportar más peso, levantar
más altura y que el espacio interior fuera más
amplio.
• Sistema mixto: la combinación de ambos sistemas.
El sistema que soporta la estructura es el abovedado.
Arquitrabes y columnas son ornamentales.
Los materiales son de lo más diverso: sillares de piedra bien escuadrados, ladrillo (opus
latericium) dispuestos de diferentes maneras, mampostería, hormigón (mezcla de guijarros,
arena, agua y cal), fábricas mixtas en las que se combinan varios materiales, etc. Muchos de los
edificios, dependiendo de su importancia, estaban revestidos con placas de mármol y
decorados en su interior con pinturas murales y mosaicos en los suelos. Una de las
aportaciones decisivas de los romanos a la arquitectura es el opus caementicium (cemento u
hormigón) que permitió construir grandes cúpulas, resistentes y amplias que cubrían
inmensos espacios (Las termas de Caracalla) abaratando considerablemente los costes de las
construcciones.
La arquitectura romana no experimentó grandes cambios, permaneció más o menos estable a lo
largo del tiempo y, gracias a la importante extensión territorial, se conocieron técnicas y
aportaciones artísticas procedentes de lejanos que supieron incorporar armónicamente a su
bagaje artístico.
Los romanos adoptan los órdenes griegos, introduciendo en ellos importantes novedades:
• En el orden dórico, la columna, que suele ser de fuste liso, termina en la parte superior en
un toro muy estrecho llamado astrágalo, lo que sirve de transición al
capitel. Éste por influencia
etrusca, transforma la sección
Orden Compuesto
parabólica del equino en un
cuarto bocel, adicionándole un
breve cuerpo cilíndrico, es el
orden toscano.
• En cuanto al orden jónico,
la novedad se refiere al capitel,
en el que las volutas no sólo
aparecen en los frentes anterior
y posterior sino también en los
laterales.
• El orden preferido es el
corintio, manteniendo las
características helénicas.
• La principal aportación
romana es el capitel compuesto,
así llamado por estarlo de
elementos de los capiteles jónico
y corintio. Es un capitel corintio
enriquecido, en su parte superior,
con el cimacio y las volutas del jónico. Este
capitel aparece por primera vez en el Arco de Tito.
En cuanto al entablamento, los romanos suelen manifestar cierta inclinación a decorar las
metopas del orden dórico con disco, rosas, bucraneos, etc.
La decoración: el repertorio decorativo romano es el griego, al que se agrega algún tema de
escasa importancia. Su capítulo de mayor novedad es el de la interpretación de los temas vegetales
en los últimos tiempos del Imperio. El acanto y el follaje conservan su inspiración helénica. En la
época augustea los tallos son finos y se mueven sobre amplio fondo diáfano describiendo curvas
y contracurvas, roleos y espirales.
El espacio arquitectónico: el romano concibe el espacio como algo interior. No se preocupa tanto
por crear volúmenes como por crear espacios para ocupar o habitar. Su carácter práctico y las
necesidades múltiples originadas por un Estado inmenso y urbano le impulsaron a la creación de
arquitecturas cerradas, cuya clave reside en el espacio interior.
1.2. EL URBANISMO EN ROMA:
Las ciudades conformaron la estructura civil y social de la civilización romana, se centralizaba el
comercio, se relacionaban los distintos pueblos conquistados, y, en general se controlaba a la
población.
El diseño urbano de las ciudades romanas sigue el trazado de Hippodamos, es decir, unas
pautas necesarias para el correcto funcionamiento de los servicios públicos y militares, en forma de
damero. Básicamente, la ciudad romana está compuesta por una serie de módulos iguales,
distribuidos ordenadamente (paralelos y equidistantes) y separados por calles. Entre todos forman un
conjunto de diseño rectangular que está rodeado por una muralla perimetral con torres de
vigilancia. Todas las calles son iguales, excepto dos: la que va del norte a al sur (kardo maximus) y
la que va del este al oeste (decumanus), que son más anchas y que terminan en las únicas cuatro
puertas que tiene la muralla. En el cruce de estas dos calles se ubican el foro, que el centro público
de la ciudad, en él encontramos los edificios públicos más importantes (templos, teatros, etc.) y
el mercado.
El foro estaba porticado para que allí pudiesen resguardarse los ciudadanos de las inclemencias del
tiempo o pudiesen abrir puestos. A partir de él se crearon grandes avenidas. El foro se convierte en
el eje de la ciudad. A medida que las ciudades iban creciendo se iba haciendo necesario crear
nuevos foros. En el foro era bastante común encontrar la basílica.
Las ciudades estaban amuralladas. Las murallas
servían para la defensa de las ciudades. Los romanos
fueron los que perfeccionaron los distintos métodos de
defensa mediante murallas. En España tenemos múltiples
ejemplos, casi todos de los primeros años de dominación
(siglo I y siglo II a.C.) y muchos de ellos restaurados o
remodelados, que atestiguan la importancia que estas
edificaciones tenían en el mundo romano. Con la "Pax
Augusta", como es lógico, se redujeron las edificaciones
de murallas, volviendo a reactivarse en el [Link] por la
presión de los pueblos bárbaros. Por lo general, consistían
en dos paramentos paralelos de sillería (opus
quadratum) de tamaño variable, y entre ellos un
relleno de mortero, piedras e incluso de hormigón
romano. Estas paredes exteriores, a veces tenían los
sillares almohadillados, y estaban separadas por 4 m.
Dibujo de distintas formas de murallas como mínimo, llegando a los 10 m. es ocasiones
excepcionales.
Dentro de las ciudades, los tipos de vivienda se dividían en: casa, domus, la insula y la villa.
También existieron las casae o viviendas de esclavos y clases bajas, que, por sus precarios sistemas
de construcción, hoy han desaparecido.
La casa o vivienda básica romana, es la
Casa Romana más antigua, habitual y pobre de las
construcciones utilizadas para vivir dentro del
mundo romano. En sus comienzos eran de planta
circular con cubierta vegetal. Más adelante se
mejoraron, principalmente en su fábrica, pasando a
ser de piedra, estructura de madera y planta
rectangular, manteniendo su cubierta vegetal.
La vivienda señorial romana o domus, era
el domicilio de los personajes relevantes dentro de
cada ciudad. Totalmente definida por los
arquitectos, constaba de una estructura muy concreta, basada en la distribución mediante patios
porticados: la entrada
(fauces) da acceso a un pequeño
Domus romana. Presione para ampliar. pasillo (vestibulum), tras el cual
aparece un patio porticado (atrium)
en cuyo centro se encuentra el
impluvium, o depósito de recogida
de agua que cae desde
el compluvium. A ambos lados
(alae) se despliegan varias cámaras
que corresponden a las
habitaciones de los esclavos de
servicio, las cocinas y las letrinas.
En su fondo está el tablinum, o
salón de casa, y a su lado
el triclinium o comedor. Además
este atrium da la luz suficiente a
estas habitaciones circundantes. A los lados del tablinum, por unos pasillos, se accede a la parte
noble de la domus. El segundo patio porticado (peristylium) es más grande y tiene un jardín central.
Está rodeado por habitaciones (cubiculum) y presidido por una exedra utilizada como sala de
banquetes o de reuniones. Dependiendo del clima o del espacio disponible, estas construcciones
tenían uno o dos pisos. También, se realizaban domus, con un solo patio porticado como eje de la
vivienda. Además en los laterales de la construcción se abrían puertas de acceso a cámaras
(tabernae) que eran comercios, bien dependientes de la domus o alquiladas a comerciantes externos.
La insula, ejemplo de casa urbana popular. Se
puede decir que es el precursor de nuestros edificios de
viviendas actuales. Para aprovechar el espacio de las
ciudades, se proyectaron construcciones de hasta cuatro
pisos. En la planta baja se abrían tiendas (tabernae) y en
los superiores, apartamentos de varios tamaños. Todas las
estancias comunicaban con un patio central comunitario
adornado con fuentes o jardines. Podemos interpretar un
edificio de estas características en las ruinas
de Termancia.
Las villae, edificaciones realizadas fuera de las
ciudades, bien con el fin de gestionar una explotación
ganadera o agricola (villae rustica), o como lugar de
descanso de personajes destacados (villae urbana). La villa
de recreo disponía de todas las comodidades de la época, además de jardines y espléndidas vistas.
Las villas rústicas, además de la residencia noble, disponía de caballerizas, bodegas, almacenes,
huertos...
Dentro de las construcciones de las ciudades podemos destacar diferentes tipos de edificios:
edificios de carácter público, monumentos conmemorativos y construcciones de ingeniería.
1.3. EDIFICIOS PÚBLICOS
A. Las basílicas:
Es un edificio destinado a la sede de los tribunales y
en donde se realizaban las transacciones
comerciales y se reunían los ciudadanos. Su planta
es rectangular y se compone de tres o cinco naves
separadas por columnas, siendo la central más ancha.
Por lo general, en el caso de componerse con cinco
naves se levantaban dos alturas en la nave central, con
el objeto de abrir huecos para la entrada de luz. Esta
nave estaba encabezada por una exedra o ábside,
Planta de Basílica
donde se ubicaba la presidencia y, en el otro extremo, las fauces o entrada. La
cubierta, a dos aguas, siendo el techo interior plano, aunque en alguna ocasión se utilizó la bóveda.
Podemos destacar los restos de basílicas en las ciudades de Segóbriga y Clunia y, principalmente, la
de Majencio en Roma. Este tipo de edificios va a inspirar el tipo de templo cristiano que se va a
construir a lo largo de la Edad Media.
B. Los templos:
Edificios inspirados en la época etrusca y en la arquitectura griega, como la Fortuna Viril en Roma,
dedicado al Dios protector de los puertos.
Se trata de un templo de planta Fortuna Viril
rectangular, al que tampoco tiene acceso
la mayor parte del pueblo romano. Se
edificó en el siglo II a. C., en época
republicana. Está construido sobre
pódium, pero solo se puede acceder por
la parte frontal, por la fachada principal.
En esto estriba la principal diferencia con
los templos griegos. De similares
características es la Maison Carrée, que se
encuentra en Nimes (Francia).
Los templos de planta central son una
evolución del tholos. En Roma se
conservan el templo de Vesta, construido
con mármol del pentele sobre un podio
de piedra calcárea. El muro es de forma circular y está rodado por una columnata. En él, un
Templo de Vesta Panteón de Agripa
grupo de vírgenes vestales se encargaban de custodiar el fuego sagrado que jamás se debía apagar,
puesto que ello traería la desgracia a Roma.
El Panteón de Roma es la culminación de la construcción, no solo de templos, sino de todos los
modelos arquitectónicos que produjo Roma y un modelo que se imitará a lo largo de la historia de
la arquitectura. La planta es circular, con un pórtico en la parte frontal sobre el que se coloca un
entablamento que nos informa acerca de su construcción. Se cubre con una impresionante cúpula
decorada con casetones, lo que sirve para aligerarla de peso, y en el centro de ésta, un óculo
(apertura o vano de forma circular) que permite la penetración de la luz natural. En el interior hay
nichos en los que se colocaban esculturas de las múltiples deidades a las que estaba consagrado.
C. El teatro:
Los romanos toman como referencia el teatro griego, con ciertas diferencias. Eran exentos, no
estaban adosados a ninguna colina y tenían un graderío semicircular. Si eran de pequeño tamaño,
odeones, es posible que tuviesen una cubierta de madera.
Se ocupaban y desalojaban y desalojaban a una gran velocidad gracias a uno pasillos abovedados
denominados vomitorios. Permanece la orchestra (aunque de menores dimensiones, semicircular),
como en los teatros griegos y la escena que tenían grandes fondos arquitectónicos, marco de las
representaciones teatrales y las gradas.
D. Los Anfiteatros:
Es una edificación propia del espíritu romano, surge del resultado de la unión de dos teatros.
Servían para asistir a las luchas de gladiadores, de fieras e incluso a batallas navales. Bajo la
arena existían varios corredores. Se desalojaban por el sistema de vomitorios. El anfiteatro más
conocido y mejor conservado es el Coliseo de Roma, en cuyo exterior podemos ver la superposición
de órdenes: abajo el toscano, en el medio el jónico y arriba el corintio. En él hay dos puertas, por
un lado la triunfal y por otro la fúnebre. También son destacables los anfiteatros de Nimes y Arlés
Coliseo romano
en Francia.
E. Circo:
Lugar en el que se celebraban las carreras de caballos, cuadrigas, etc. Tenía forma elíptica y en
el centro había un espacio decorado con vegetación, botines de guerra, esculturas, etc.
denominado “spina”. En las gradas existía un lugar destacado, tribuna, que era ocupado por el
emperador o por algún personaje de cierta relevancia. El circo más conocido es el Máximo, en
Roma (actualmente no existe).
F. Termas:
Eran baños públicos distribuidos en piscinas calientes (caldarium) las más pequeñas; templadas
(tepidarium), por lo general, las más amplias y centro del conjunto termal, y frías (frigidarium).
También disponían de vestuarios (apodyterium) y edificios anexos con gimnasios y funciones
lúdicas. Su función, además de la propia, los baños, era social, como centro de reuniones, negocios,
y política como expresión de la grandeza de Roma ante la población. Por este motivo estos
complejos eran grandiosos, no solo en tamaño sino también en materiales de construcción y
decoración. Por lo general, en planta tenían una estructura simétrica, con las mismas
dependencias respecto a un eje. Toda gran ciudad debía tener un gran complejo termal, de hecho, en
Roma existía un gran número de ellas, a cada una más grandiosa, destacando las famosas termas de
Caracalla. Para la temperatura del agua se utilizaban cámaras subterráneas donde, en hornos con
ladrillos refractarios (praefurnium), calentaban el agua que, posteriormente, pasaba por
canalizaciones debajo de las estancias hasta su piscina final. La pavimentación era en opus
signinum, esto es ladrillo con argamasa, para facilitar la transmisión del calor y convertirlo en suelo
radiante.
Circo Maximo Termas de Caracalla
1.4. MONUMENTOS CONMEMORATIVOS
Uno de los principales objetivos tras la conquista de territorios era el incluir estos dentro del mundo
romano, no solo políticamente, sino también social y culturalmente, esto es, "romanizar". Si un
pueblo se sentía dentro del "mundo romano" se evitaba el levantamiento popular, ya que estaban
integrados en él. Para ello, además de grandiosos edificios públicos de ocio, de templos de culto o de
una excelente infraestructura urbana, se necesitaban elementos que recordasen a los habitantes que
pertenecían a un grandioso imperio. Por este motivo se levantaron idílicas estatuas de los distintos
césares o emperadores y monumentos conmemorativos de eventos, fundamentalmente grandes
victorias bélicas. Por desgracia se han perdido muchas de estas construcciones, que, al tener un
significado político militar, en algunos casos fueron desmontados o destruidos una vez que el
imperio fue perdiendo su autoridad. Los monumentos conmemorativos romanos que se extendieron
por todo el imperio fueron principalmente los arcos de triunfo y las columnas.
A. Arcos de Triunfo:
Estaban colocados en el acceso principal de las ciudades, para así recordar a sus habitantes la
grandeza y fortaleza del mundo romano. En su principio fueron arcos de madera donde exponían
los trofeos y botines conseguidos en su victoria. Esta costumbre evolucionó hasta crear los arcos
conmemorativos con inscripciones. Son de origen romano, y es evidente su éxito, ya que se han
seguido construyendo hasta nuestros días. Además de este motivo conmemorativo de una victoria o
de un gran personaje, también sirvieron como delimitación de fronteras provinciales. Su
estructura en alzado los divide básicamente en arcos de un vano, de tres vanos o cuadrifontes.
• Arco de un vano: el simple, de un arco, coronado con un entablamento con inscripción y
sustentado por columnas o pilares adosados. Sobre él se alza un arquitrabe con la cornisa
en la que se lee el texto motivo de su edificación. Destaca el arco de Tito en Roma, el de
Bara y Trajano en España.
• Arco de tres vanos: Los de tres arcos, son más comunes en todo el mundo romano, excepto
en España. Mantienen una estructura constante, dos laterales más pequeños y uno central
más amplio y alto. En ocasiones servían también como "puertas de control" de las ciudades:
por el vano central (más grande) pasaban los carruajes y animales y por los laterales las
personas, uno para entrar y otro para salir. Destaca el arco de Constantino en Roma y
Medinaceli en España.
• Arco cuadrifonte: es el que tiene cuatro frentes. De Planta cuadrada o ligeramente
rectangular, mantiene en cada uno de sus lados un arco, que como es lógico, se comunica
directamente con su enfrentado y perpendicularmente con los otros dos. Destaca el arco de
Caparra en España.
Un vano Tres vanos Cuadrifonte
B. Columnas:
Poseen idéntico fin que los arcos triunfales. A lo largo de su fuste están
decoradas con escenas dispuestas helicoidalmente que rememoran las
acciones bélicas de cierta relevancia que protagonizó el personaje
homenajeado. La más interesante es la de Trajano, que es además de
carácter funerario, puesto que bajo ella hay una caja con las cenizas del
emperador. Muy similar a la de Trajano es la de Marco Aurelio también
en la ciudad de Roma.
1.5. CONSTRUCCIONES DE INGENIERÍA
Los romanos crearon un importante número de obras públicas que
dieron buena prueba de su sentido práctico. A través de ellas pudieron
conectar los distintos y distantes lugares que formaron parte de su imperio, mejorando
notablemente las comunicaciones.
A. Puentes:
Son construcciones que salvaban desniveles, por ellos pasaban vías de comunicación. Serán modelos
de los puentes que se construyan en la Edad Media y además perdurarán hasta nuestros días. Los
ingenieros romanos fueron verdaderos maestros en su construcción, ya que eran elementos
fundamentales para el acceso a ciudades, que con intención se situaban en las inmediaciones de ríos.
El motivo de esta ubicación era tanto defensivo como infraestructural (abastecimiento y desagüe). Es
evidente, que la gran red de vías romanas que se desplegó en la península necesitaba muchos
puentes, con lo que los
construidos fueron numerosos. El
punto de partida constructivo es el
arco de medio punto, que se
apoyaba en gruesos pilares
construido sobre robustos
cimientos, reforzados para poder
resistir los golpes del agua.
Podemos dar una serie
de características, no
determinantes, pero que nos
pueden ayudar a distinguir el
origen romano de las
construcciones:
• Arcos no apuntados.
• Fábrica de sillares muy elaborados y almohadillados.
• Calzada de más de 5 m. de ancho.
• Calzada de trazo horizontal o ligeramente inclinada "poco alomada".
• Pilares rectangulares desde la base, con tajamares triangulares o circulares adosados que
se cortan antes de llegar a los pretiles.
Destacamos el puente de Alcántara y el de Mérida en España.
B. Calzadas:
Son vías que permitieron unir puntos muy lejanos entre sí, los
romanos construyeron una impresionante red de calzadas. Estas,
partían radialmente desde la misma Roma, de aquí el dicho: "todos
los caminos conducen a Roma". A medida que se conquistaban
territorios se les dotaba inmediatamente de calzadas, comunicando así
las distintas plazas fuertes, campamentos o ciudades. No todas las
calzadas eran de igual categoría: existían las terrenae, (de tierra, muy
comunes), las glarea stratae (una calzada empedrada con guijarros o
pequeños cantos rodados, zahorra) o las silice stratae (de piedras de
medio tamaño).
Pero la calzada ideal, que solo se construyó en la mejor época del
Imperio, era la que llegaba a las grandes ciudades. Tenía hasta un
metro de espesor, y constaba de los siguientes elementos:
• El statumen o cimientos que se adecuaban a las características de la zona.
• El rudus, una capa de cascajos sobre los cimientos.
• El nucleus, directamente encima del rudus se extendía arena y cal mezclada con cantos
rodados y todo ello apisonado.
• El pavimentum (summa crusta o summa dorsum), de losas encajadas con piedras más
pequeñas y esquirlas metálicas. Su superficie estaba peraltada en las zonas necesarias y
ligeramente abombadas, para la evacuación del agua de lluvia.
A sus lados existían canales para la recogida y conducción del agua. Además, se
señalizaba con mojones que indicaban distancias, llamados milliarios. Algunas de ellas, ya en la
ciudad o cerca de ella, tenían aceras elevadas para el peatón.
C. Acueductos:
Se construyeron para salvar los accidentes geográficos que existían entre los manantiales o ríos y
las ciudades. No solo se pasaban los valles mediante arquerías superpuestas, también se excavaban
montañas con grandes tuberías, pozos y niveles de mantenimiento. Debemos destacar el acueducto
de Segovia, que fue construido en el siglo II y tiene 128 arcos de piedra. Los sillares de piedra están
unidos a hueso, es decir, sin necesidad de argamasa, y las canalizaciones discurrían al aire libre a
una altura de 30 metros. El acueducto de los Milagros también en España.
Acueducto de Segovia
D. Presas:
Edificaciones que servían para acumular el agua y abastecer a grandes ciudades, asegurándose su
suministro en todas las épocas del año. Son de destacar la de Proserpina y Cornalvo en España.
E. Puertos y faros:
Las naves romanas y los barcos de transporte de mercancías debían ir de puerto en puerto con una
rapidez y seguridad necesaria para el mantenimiento de un gran imperio. En estos puertos se
construían todas las dependencias necesarias para la ejecución de las maniobras necesarias para el
buen funcionamiento de todo el conjunto portuario: los pórticos con almacenes y oficinas,
las atarazanas para estacionar las naves, las estradas para subir un barco a tierra, los surtidores de
agua potable y la maquinaria para la carga y descarga de mercancías. Además, se necesitaba
un sistema de señalización para la adecuada entrada y salida del puerto, para ello se utilizaban
las balizas, colocadas a la derecha de la entrada. Los faros indicaban a los marinos la presencia de la
costa. Destacamos el faro de Hércules en España.
2. LA ESCULTURA ROMANA: EL RETRATO Y EL RELIEVE.
2.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES
Es la manifestación que denota una mayor influencia del arte griego, ya que fueron muchas
las obras de las que se apropiaron en su conquista y las copias que hicieron de ellas. Pero la
influencia etrusca también fue determinante:
• De la escultura griega, el perfecto tratamiento del cuerpo humano.
• De la etrusca, su realismo.
Por otra parte, dentro de la escultura se aprecian dos grandes corrientes que reflejan la
división de la sociedad romana en cuestión de gustos, ambas convivieron a lo largo del tiempo:
• La corriente patricia o helenizante: admiración por los sectores sociales más ricos y
cultos, por el arte griego y por la imitación de la naturaleza.
• La corriente plebeya: interés por las clases medias, por la claridad narrativa.
Utilizan todo tipo de materiales (piedra, metal, terracota, marfil, etc.). La técnica, para el
metal la cera perdida, el mármol queda relegado a los retratos particulares. Eran esculturas
policromadas. La escultura tiene una clara función propagandista.
Las dos grandes innovaciones de la escultura romana fueron el retrato realista y el relieve
histórico.
2.2. EL RETRATO
Es el resultado de dos tradiciones: los grupos funerarios etruscos y la costumbre de hacer
mascarillas de cera de los difuntos (imagines maiorum), con las que se rendía culto a los
antepasados.
En ambos casos se pretendía plasmar los rasgos individuales de la persona representada, de ahí
el realismo del retrato romano. Sin embargo, ese realismo se
limitaba generalmente a la cabeza, mientras que al resto del cuerpo se
aplicaban los modelos griegos (cuerpo prefabricado).
A. El retrato del periodo republicano:
Comienza a ser realmente conocido el retrato a partir del siglo I a. C.
con el Brutus del museo de los Conservadores de Roma. Muy
próximo a lo etrusco encontramos la estatua del Arringatore, está
animando a las tropas. Esta obra marca el final c de los retratos
etruscos y el principio de los romanos. Loos retratos son de carácter
realista extremado, destacando los bustos de Pompeyo, César y
Cicerón.
B. Retrato del periodo imperial:
Se inicia con los retratos de Augusto, primer emperador, se
caracterizan por su idealización. Todos los retratos del emperador
responden a la misma tipología: rostro bello y enérgico, sobre la
frente le caen mechones de pelo, destaca el Augusto de Prima Porta, obra que se cree realizada por
un artista griego. En su coraza se describe la sumisión a las provincias con el carácter descriptivo del
relieve romano. El augusto de vía Labicana aparece togado, como Pontifex Maximus, muy
idealizado.
Hay que destacar también los retratos de Livia (mujer de Augusto), el rostro aparece idealizado y el
peinado se encuentra rodeado por una rodela del mismo pelo.
Augusto de Prima Porta Augusto de vía Labicana Retrato de Livia
En la época Julio-Claudia se sigue la trayectoria augustea tanto en los retratos cortesanos
(idealizados) como populares (realistas). Los emperadores aparecen muy idealizados, Tiberio
aparece como Júpiter, Claudio como un dios con laureles y el águila de júpiter como si fuera un
perro.
En cuanto al retrato femenino destaca el de Agripina, el pelo se abre en el centro y caen en trenzas
por los lados y por detrás.
Retrato de Tiberio Retrato de Claudio Retrato de Agripina
Durante la época Flavia cambia radicalmente y se vuelca hacia la tradición romana, desaparece la
idealización de los emperadores, destacando el busto de Vespasiano (con cara de “aliviar el
vientre”) de gran realismo. Lo mismo ocurre en el retrato de su hijo Tito, representado de forma
vulgar.
Las representaciones femeninas aparecen tocadas de pelucas, ejemplo, la dama Flavia.
Busto de Vespasiano Busto de Tito Dama Flavia
Durante el reinado de Adriano y Trajano, el retrato abarca hasta el pecho, se pone de moda la
barba, y sigue predominando el realismo en los retratados. Destaca el retrato de Adriano.
La excepción son las representaciones de Antinoo, joven amigo de Adriano que le salvó la vida, con
un aire muy idealizado.
Retrato de Trajano Retrato de Adriano Retrato de Antinoo
Durante el periodo Antonino se produce una barroquización, con gran recargamiento decorativo y
abundancia de contrastes de luces y sombras (profusión de la técnica del trépano). La piel aparece
pulida, con calidad de porcelana, los pelos y las barbas se retuercen y entrecruzan. Destacan los
retratos Antonino y Commodo. Cabe una mención especial la estatua ecuestre de marco Aurelio.
Retrato de Commodo Estatua ecuestre de Marco Aurelio
En el periodo Severo continuamos con la tradición anterior, se mantiene el barroquismo. Destaca el
busto de Caracalla (el “Satanás), con expresionismo exagerado.
En la última etapa del Imperio, se vuele al realismo de la época republicana, las representaciones
son más burdas y grotescas, incluso, desproporcionadas. Dentro de esta corriente destaca la colosal
estatua de Constantino, esquematizada, ojos inmensamente grandes, frontalismo, rigidez. Nos
encontramos a las puertas de la escultura medieval.
Busto de Caracalla Estatua colosal de Constantino
2.3. EL RELIEVE
Era heredero directo del relieve helenístico. El interés de los romanos por lo concreto y lo real
generó un arte original en dos aspectos:
• El gusto por el paisaje y los motivos naturales, de la tradición etrusca, pero ajeno al arte
griego.
• La preferencia por la narración de los hechos históricos protagonizados por personajes
reales e identificables, frente a los temas mitológicos o alegóricos a los que tan aficionados
eran los griegos.
El relieve histórico es la manifestación más interesante y sirvió de complemento iconográfico a la
arquitectura conmemorativa. La idealización en los temas religiosos se conjuga con el realismo en
los de carácter histórico. Tienen este carácter tres obras excepcionales:
• Ara Pacis de Augusto, es un altar para conmemorar la pacificación de todas las
fronteras del Imperio, la Pax Augusta. Está decorado con relieves en los que se puede
ver a los personajes que van en procesión para hacer ofrendas a los dioses. El
realismo que caracteriza al relieve romano permite que reconozcamos a personajes de
diferentes edades. Éstos están togados y avanzan sosegadamente en medio de un
escenario decorado con elementos vegetales como los grutescos (decoración
augustea). En la decoración se emplean los tres tipos de relieve.
• Arco de Tito, donde los símbolos del templo
de Jerusalén dan significado a la historia. La
técnica se emplea con gran habilidad,
creando la sensación de una profundidad
que entra dentro de lo que se ha
denominado “ilusionismo romano”. Esto se
debe a la particular forma de entender los
fondos para crear la ilusión espacial. En las
enjutas podemos encontrar dos
representaciones de la Victoria que vuelan con
estandartes en las manos.
• Columna Trajana al interés por la
perspectiva o la belleza, que tiene una triple
pretensión: señalar hasta dónde llegaba el
monte desplazado por el foro, custodiar las
cenizas del emperador y conmemorar la
pacificación de la Dacia por el Emperador Trajano. Los relieves secuenciados se
extienden a lo largo de una cinta que, helicoidalmente dispuesta, recubre el fuste de
la columna.
Por último, el arco de Constantino
pertenece a la época bajomedieval y encaja dentro
de una nueva estética en la que se pierde la
representación realista de la anatomía para
aproximarse a una cierta desproporción que
influirá en la plástica de la Edad Media.
Sin embargo, no debe despreciarse la
importancia del relieve mitológico, que alcanzó un
destacado desarrollo en los Sarcófagos. El origen de
éstos se halla en la Grecia Helenística y pasarán al
arte Paleocristiano. La mayoría de ellos son de
tema mitológico y pocos están decorados con
escenas bélicas. Se trabajan con la técnica del
trépano y tienden al “horror vacui”. Además de
los sarcófagos, se conserva un buen número de
inscripciones funerarias. En ellas encontramos
motivos decorativos estrechamente relacionados con
la profesión del difunto.
OBRAS DE ARTE DE ROMA
ARQUITECTURA
• Maison Carrée de Nimes.
• Panteón de Agripa de Roma.
• Teatro de Mérida.
• Anfiteatro del Coliseo de Roma.
• Basílica de Majencio y Constantino en Roma.
• Puente de Alcántara.
• Acueducto de Segovia.
• Arco de Tito.
• Columna Trajana (en escultura).
ESCULTURA
• Augusto de Prima Porta.
• Retrato Ecuestre de Marco Aurelio.
• Relieves del Arco de Tito (detalle de los soldados).
• Relieves de la Columna Trajana.