PERSONA 1 – Significado del Modelo Centrado en la Tarea
(BYRON)
El Modelo Centrado en la Tarea es una forma de intervención en Trabajo Social que se
enfoca en resolver problemas específicos mediante tareas claras, concretas y
organizadas. Su objetivo es que la persona pueda avanzar paso a paso, sin sentirse
abrumada. Según Doel (2009), este modelo se fundamenta en que el trabajador
social y el usuario negocien los objetivos conjuntamente, decidan qué se va a trabajar
y establezcan metas alcanzables dentro de la realidad del usuario. Es un modelo
práctico y orientado a la acción, que promueve claridad, orden y compromiso
compartido.
PERSONA 2 – Orígenes del Modelo
(NAVIA)
El Modelo Centrado en la Tarea surgió en Estados Unidos dentro de la práctica del
Trabajo Social con casos individuales. Reid y Epstein (1972) observaron que muchas
personas se desmotivaban cuando no entendían cómo avanzar frente a un problema
grande o confuso. Descubrieron que trabajar con tiempos definidos y dividir el
problema en tareas pequeñas aumentaba la motivación y el compromiso del usuario.
Esta observación permitió desarrollar un modelo enfocado en el cambio a corto plazo
mediante pasos concretos.
PERSONA 3 – Relación del Modelo con Teorías
(ROXANA)
Este modelo se vincula con la teoría del aprendizaje y los modelos de solución de
problemas. Esto significa que la intervención busca ayudar a la persona no solo a
resolver un problema puntual, sino también a aprender un método para manejar
futuras dificultades. Reid y Epstein señalaron que fue el primer enfoque en ofrecer
una metodología clara para superar barreras en poco tiempo, utilizando preguntas
como: qué ocurre, cuándo sucede, quiénes están involucrados, por qué ocurre y qué
acciones podrían tomarse. Estas preguntas ayudan a delimitar el problema y
organizar las ideas.
PERSONA 4 – Aporte del Modelo al Trabajo Social
(AMELIA)
El Modelo Centrado en la Tarea aporta al Trabajo Social al promover un rol activo del
usuario en su propio proceso. En lugar de que el profesional tome todas las
decisiones, el usuario participa, expresa sus objetivos y colabora en la creación de
las tareas y los tiempos. Este modelo impulsa la corresponsabilidad, el trabajo
conjunto y la evaluación de los logros al finalizar el proceso. Además, fortalece la
capacidad de la persona para enfrentar situaciones similares en el futuro, ya que
aprende a organizarse y a plantear soluciones concretas.
PERSONA 5 – Fase 1 y Fase 2 del Modelo
(JORDI)
Fase 1: Entrada y resolución de tensiones
Se busca generar un ambiente de confianza donde la persona pueda expresarse con
tranquilidad. También se trabajan las inquietudes o nervios iniciales para establecer
una base sólida que permita planificar las actividades de manera ordenada.
Fase 2: Exploración del problema
Incluye varios pasos:
a) Delimitar los problemas por áreas para entender en qué consiste la situación.
b) Identificar problemas adicionales que el profesional observe.
c) Analizar cada problema mediante preguntas que determinen qué acciones pueden
iniciarse.
d) Elegir un problema principal para evitar la dispersión y mantener el enfoque de la
intervención.
PERSONA 6 – Fase 3 del Modelo
(GRACIELA )
La fase de acuerdo de metas implica formalizar lo que se trabajará. El profesional y el
usuario redactan un documento donde se especifica el problema seleccionado, las
metas que se quieren alcanzar, el tiempo límite y la frecuencia de contacto. Este
acuerdo escrito funciona como recordatorio y refuerza el compromiso, permitiendo
llevar un proceso más claro y organizado.
PERSONA 7 – Fase 4 del Modelo
(DANIELA)
La fase de planificación e implementación de tareas consiste en definir las tareas
específicas que el usuario realizará entre un encuentro y otro. Estas tareas deben ser
realistas, alcanzables y acordadas por ambas partes. En cada sesión se revisa el
avance, se conversan las dificultades y se renegocian las tareas si es necesario. Esta
fase se caracteriza por su flexibilidad y por mantener un seguimiento constante del
proceso.
PERSONA 8 – Fase 5 del Modelo + Primera parte del caso
(JEIDY)
Fase 5: Finalización
La fecha de cierre se establece desde el inicio de la intervención. Esto ayuda a que la
persona comprenda que existe un tiempo determinado para trabajar y lograr cambios
concretos. El cierre solo se extiende cuando es estrictamente necesario y permite
reconocer los avances y aprendizajes adquiridos.
Primera parte del caso “Carolina”
Carolina, de 28 años, llega a Trabajo Social porque está por recibir una sanción en su
trabajo. Últimamente entrega los informes tarde, se le acumulan las actividades y
siente que ya no puede organizarse. Ella reconoce que desea mejorar, pero no sabe
por dónde empezar ni cómo estructurar su rutina.
PERSONA 9 – Segunda parte del caso Carolina
(JOSUE)
Aplicación del modelo en el caso
1. Fase de entrada:
Se establece un espacio de confianza donde Carolina puede expresar lo que le
preocupa. Se acuerda trabajar con pasos pequeños y tiempos claros.
2. Exploración del problema:
Se identifican varios aspectos que le generan estrés, pero ambas partes coinciden en
que el problema principal es la entrega tardía de informes.
3. Acuerdo de metas:
Se redacta un pequeño contrato con lo siguiente:
Meta: entregar informes a tiempo.
Tiempo límite: 6 semanas.
Contacto semanal para revisar avances.
4. Planificación de tareas:
Se fijan tareas concretas:
Elaborar un calendario semanal.
Dedicar la primera hora del día al informe.
Registrar diariamente el avance.
5. Finalización:
Al concluir el tiempo acordado, Carolina entrega sus informes puntualmente y siente
un mayor control sobre su rutina. La intervención llega a su cierre según lo
planificado.