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Críticas al Fracaso Escolar en España

El artículo 'Calabazas' de Joaquín Vidal critica el fracaso escolar, atribuyéndolo principalmente a la falta de esfuerzo del alumnado, aunque su enfoque es irónico y carece de datos objetivos. El autor de la opinión personal disiente, argumentando que factores como la rigidez del sistema educativo, la falta de formación del profesorado y la escasa motivación de los estudiantes también juegan un papel crucial. Se concluye que es responsabilidad de la administración educativa abordar seriamente las causas del fracaso escolar mediante reformas efectivas.

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Críticas al Fracaso Escolar en España

El artículo 'Calabazas' de Joaquín Vidal critica el fracaso escolar, atribuyéndolo principalmente a la falta de esfuerzo del alumnado, aunque su enfoque es irónico y carece de datos objetivos. El autor de la opinión personal disiente, argumentando que factores como la rigidez del sistema educativo, la falta de formación del profesorado y la escasa motivación de los estudiantes también juegan un papel crucial. Se concluye que es responsabilidad de la administración educativa abordar seriamente las causas del fracaso escolar mediante reformas efectivas.

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CALABAZAS

OPINIÓN PERSONAL

El texto Calabazas de Joaquín Vidal se publicó en el diario El País en 1997. Se trata de un


periódico de carácter generalista y de orientación progresista. El País es la publicación diaria de
mayor tirada del estado español. En este texto J. Vidal nos ofrece una particular visión sobre el
fracaso escolar, cuya única causa parece ser la falta de esfuerzo por parte del alumnado.

El autor, no obstante, construye su texto (de marcado carácter irónico) sobre argumentos
absolutamente subjetivos y sin referencia alguna a estadísticas o estudios sobre el índice de
fracaso o sus causas. De hecho la única referencia a los trabajos de los especialistas en
pedagogía es de tipo irónico y los rechaza de manera contundente pues, en su opinión, solo
sirven para intentar buscar otras posibles causas del fracaso y liberar de responsabilidad al
alumno.

No puedo estar menos de acuerdo con la opinión vertida por J. Vidal en este texto. No pretendo
negar que, en un porcentaje importante, la falta de trabajo del alumno no pueda ser causa
principal del fracaso escolar; sin embargo, considero que el autor rechaza muy a la ligera otros
factores que sí creo que influyen en la motivación del alumnado. Por una parte, debemos tener
en cuenta la estructura misma del sistema educativo, caracterizado por una falta de flexibilidad
que impide la rectificación en caso de haberse producido una elección incorrecta por parte del
alumno. El sistema obliga a una elección demasiado temprana entre vías incompatibles y no es
fácil rectificar una vez que se ha elegido un camino. Por otra parte, tenemos el descuido de las
autoridades educativas respecto a la formación pedagógica del profesorado y la falta de
inversión en la educación pública. La incorporación de nuevas estrategias pedagógicas y la
renovación de equipos y material se produce de forma muy lenta, de modo que la escuela va
siempre dos pasos por detrás de la sociedad y la educación no acaba nunca de satisfacer las
nuevas demandas de formación de un mundo cada vez más tecnificado y globalizado. Hemos de
tener en cuenta también que los mecanismos para atender a los alumnos con dificultades no son
suficientes para garantizar su permanencia en el sistema. Además es evidente que el nuevo
modelo de sociedad deja al alumno en muchas ocasiones a su libre albedrío sin la supervisión de
unos padres que no están o que no tienen tiempos ni ganas de emprender una batalla con sus
hijos para lograr que ellos estudien.

Sin embargo, considero que uno de los factores que más influyen en el fracaso escolar (y reitero
que no niego la falta de estudio como una de las causas más importantes) es la falta de
motivación. En los años anteriores a la crisis, cuando cualquier albañil sin la titulación básica
ganaba lo mismo que un profesor de instituto era difícil concienciar a la gente de que debía
esperar para incorporarse al mercado de trabajo y sacrificarse estudiando. Era más fácil
abandonar y ganar dinero rápidamente trabajando en una obra. Ahora, en tiempos de crisis,
también es difícil encontrar la motivación para continuar estudiando cuando todos estamos
viendo que multitud de jóvenes con estudios universitarios engrosan las listas del paro y
encuentran como única salida buscar un puesto de trabajo en el extranjero.

En todo caso, es responsabilidad de la administración educativa en particular y de la clase


política en general estudiar seriamente las causas del fracaso escolar e intentar reducirlo con
reformas serias y no con parches marcados por el oportunismo político.

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