MÓDULO 7
CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA
Autora: Prof. Laura Escudero – lescudero@[Link]
Referente de la División Programación de Información Tributaria de la
Dirección Regional Río Cuarto
Democracia. El Estado de la democracia en América Latina: niveles; obstáculos,
debilidades y fortalezas. Democracia y Ciudadanía. Percepciones.
“La democracia es, antes que nada y sobre todo, un ideal (...)
Sin una tendencia idealista, una democracia no nace, y si nace,
se debilita rápidamente. Más que cualquier otro régimen político,
la democracia va contra la corriente, contra las leyes inerciales
que gobiernan los grupos humanos. Las monocracias, las
autocracias, las dictaduras son fáciles, nos caen encima solas;
las democracias son difíciles, tienen que ser promovidas y
creídas. (Giovanni Sartori, 1991)
Democracia
La palabra democracia es de origen griego, y nos remite a la idea de la
democracia ateniense1. Y también, desde entonces, nos traslada al análisis de
la relación que se establece entre democracia y ciudadanía.
La democracia es lo que todos reconocemos en la expresión: el gobierno
del pueblo. El Informe sobre “La Democracia en América Latina” del PNUD
(2005) nos dice: “gobierno del pueblo significa que las decisiones que nos
afecten a todos sean tomadas por todos.
En el contexto de América Latina hay pues que celebrar la existencia de
gobiernos elegidos por voto popular y los avances de representación y
participación en la esfera política de las últimas décadas. Pero subsiste el
desafío de agrandar la política, es decir, de someter a debate y decisión
colectiva todas las materias que afectan el destino colectivo, lo cual a su vez
implica más diversidad de opciones y más poder al Estado para que pueda
cumplir los mandatos ciudadanos. Gobierno del pueblo significa entonces un
Estado de ciudadanas y ciudadanos plenos. Una forma, sí, de elegir a las
autoridades, pero además una forma de organización que garantice los
derechos de todos: los derechos civiles (garantías contra la opresión), los
derechos políticos (ser parte de las decisiones públicas o colectivas) y los
1
Ver: Unzúe (2004: 9-36)
1
derechos sociales (acceso al bienestar). Es la democracia de ciudadanía que
propone el Informe, y que sirve como el eje ordenador de su análisis.”
Ahora bien, antes de avanzar en la discusión en torno de la democracia en
general, y de las democracias en Latinoamérica en particular, resulta necesario
realizar algunas precisiones en torno de lo que entendemos como sistema
político y régimen político.
En relación al sistema político, adoptaremos una definición que contempla
los siguientes elementos: “En primer lugar, lo integran los elementos
institucionales (a cuya expresión formalizada aquí se le denomina régimen
político) que representa los poderes políticos y sus reglas de interacción para
consigo mismo y para con la sociedad; pero también a las normas, escritas o
consuetudinarias, que hacen referencia a las formas de tenencia de la
propiedad, a su transmisión, a su enajenación y a sus constricciones. En
segundo término, los actores institucionalizados en que la sociedad se organiza
ya sea de manera activa o pasiva, para transmitir sus demandas, influir y
modificar en mayor o menor medida en las decisiones del gobierno. En tercer
lugar, los valores de los individuos y grupos sociales que componen la sociedad
en cuanto a la comprensión de la actividad política se refiere, derivados tanto de
elementos estrictamente culturales como de experiencias históricas.
Finalmente, debe señalarse que la existencia de un sistema político “de
carácter nacional” se encuentra inmerso en el entramado internacional del cual
puede recibir influencias, bien sea como consecuencia de la actuación de otros
sistemas políticos de carácter igualmente nacional, bien como resultado de
acciones del propio sistema internacional.” (Alcántara, 1995:54).
En el caso del régimen político, lo que debemos observar es la relación que
se establece entre ciudadanos y gobernantes. Estaremos en presencia de un
régimen político democrático cuando reconozcamos “mecanismos de
participación y decisión política al alcance de las mayorías, a través del voto, y
cuando la competencia política y la oposición estén garantizadas y
legalizadas…” (FUCADE, 1987: 49-50)
Según Dahl (1999:48), los criterios para definir un gobierno como
democrático, son los siguientes: 1) Participación efectiva; 2) Igualdad de voto; 3)
El logro de una comprensión ilustrada; 4) El ejercicio del control final sobre la
agenda. 5) Inclusión de los adultos.
Si centramos la mirada en el sistema político argentino, observaremos que
la mayoría de las interpretaciones señalan un debilitamiento de los partidos
políticos a partir de 1989, conjuntamente con una crisis de representación
2
política.2 Considérese que la valoración positiva de los partidos en 1984 era del
84%, en 1988 del 63%, y tan sólo del 15% a principio de los noventa.3
En este marco, debemos mencionar un fenómeno que ha contribuido a que
el modelo de organización política, en la mayoría de los estados nacionales, sea
el democrático y que la forma de organizar la economía sea bajo los preceptos
del sistema capitalista: la globalización. 4
Durante la década del 90, se vivió una etapa transicional, hacia la definición
no sólo de un modelo de Estado, sino inclusive de una sociedad compleja, de
uniformismo cultural. Se extendieron, particularmente en América Latina, las
propuestas de políticas de corte neoliberal que contemplaban la retirada del
estado de áreas de la economía, para dejar todo librado a la fuerza del
mercado.
Un Estado que además perdía su rol también de control. Un Estado
ausente. Pero, la experiencia histórica demuestra que es necesaria una
instancia de organización jurídico-política que cumpla el rol de equilibrador, y no
hay alternativas viables que reemplacen este tipo de estructuras
organizacionales en su función más esencial, cual es, la de árbitro en el conflicto
de intereses.
La crisis del „30 (y la del 2008/09) probó el fracaso del mercado en este
papel. Ello es lógico, si asumimos que el mercado es el ámbito natural de la
2
En relación a la crisis de representación, crisis y debilitamiento de los partidos políticos es
mucho lo que se ha escrito. Véase entre otros: Perelli (1995); Yannuzzi (1996); Rial y Zovatto
(1998).
3
Durante la etapa de desmoronamiento del régimen autoritario y la transición democrática se
produjo una revalorización de la política, con una fuerte consideración hacia los partidos
políticos y la clase política, que estaban directamente vinculadas a la tragedia que esta sociedad
intentaba en algunos casos descubrir, y en otros dejar atrás. Pero, luego de transcurridos los
primeros años del gobierno democrático, surgieron nuevas expectativas que se convirtieron en
demandas a las cuales el gobierno constitucional y la clase política en general no podía dar
respuestas. En este marco, la imagen de los políticos y los partidos comenzó a deteriorarse, y
aparecieron expresiones de descontento social, pero que en ningún caso se transformaron en
reclamos de retorno al pasado autoritario. La desconfianza en los partidos políticos y la clase
dirigente no es un fenómeno exclusivo de Argentina, ni de Latinoamérica. En investigaciones
llevadas adelante en Estados Unidos, por ejemplo, se podía encontrar que 76% de las personas
contestaba en una encuesta de opinión en 1964 “todo” o “la mayor parte del tiempo” cuando se
le preguntaba “¿Cuánta parte del tiempo confía usted en que el gobierno de Washington haga lo
correcto?”. Esta misma encuesta reiterada en 1994 indicaba que la proporción había descendido
hasta el 25%. En tanto, una encuesta de similares características efectuada en once países
europeos occidentales en 1981 y repetida en 1990 permitía observar la misma tendencia, a
excepción de Dinamarca. (Giddens, 1999: 65-68, citado en Escudero, 1999).
4
El nuevo escenario internacional presenta un mundo interconectado, interrelacionado donde en
segundos lo que ocurre en un lugar es conocido por el resto de los habitantes del planeta sin
importar a que distancia se hallen. “Los fenómenos de globalización e integración a que se
asiste en el mundo son a la vez reflejo, causa y efecto de la transformación de las lógicas de
decisiones, propias de un período socioeconómico, político y cultural que ha vencido y de
nuevas formas de relación entre sociedad, economía y territorio” (Cicolella, Pablo, 1993)
3
competencia, de la iniciativa privada, del libre juego de la oferta y la demanda;
pero por lo pronto, sólo el Estado tiene por misión minimizar los desequilibrios,
asegurar la igualdad de oportunidades; es en definitiva el espacio en donde no
gobierna el mercado, en donde los resultados no se miden por la tasa de
beneficios, sino por la inclusión de mayores beneficiarios.5
“La democracia solamente ha disfrutado de forma ocasional de la
aclamación que recibe hoy en día; su extensa popularidad y atractivo tiene poco
más de cien años. Las revoluciones que se extendieron por toda Europa central,
y del este, a finales de 1989 y principios de 1990, han estimulado aún más este
ambiente de celebración. Se ha proclamado a la democracia liberal como el
agente del “fin de la historia”: el conflicto ideológico, se ha dicho, está siendo
desplazado por la razón democrática universal (véase Francis Fukuyama,
1989).
En nombre de la democracia, se lucha por más y más causas políticas, y
un número creciente de estados están siendo refundidos en un molde
democrático. Pero no muy por debajo de la superficie del triunfo de la
democracia, existe una paradoja manifiesta: mientras que se defiende de nuevo
la idea del “gobierno del pueblo”, la eficacia misma de la democracia como una
forma nacional de organización política se ve puesta en duda. Las naciones
están proclamando la democracia en el momento mismo en que los cambios en
el orden internacional están comprometiendo la posibilidad de una nación-
estado democrática independiente.
Conforme amplias áreas de la actividad humana se organizan de forma
progresiva a nivel mundial, el destino de la democracia está cargado de
incertidumbre” (Held, David, 1987:360-361)
El Estado de la democracia en América Latina: niveles; obstáculos,
debilidades y fortalezas.
A la hora de hablar del estado de la Democracia en América Latina (los
niveles, obstáculos, debilidades, fortalezas y desafíos a los que se enfrenta en
la actualidad), nos parece oportuna la siguiente descripción de la democracia:
Supone una idea del ser humano y de la construcción de la
ciudadanía.
Es una forma de organización del poder que implica la existencia y
buen funcionamiento del Estado.
Implica una ciudadanía integral; esto es, el pleno reconocimiento
de la ciudadanía civil y la ciudadanía social.
5
El crecimiento sustentable de las naciones, sólo podrá fundarse en principios de justicia social,
de redistribución equitativa de la riqueza y de la intervención del Estado en aquellas áreas en
donde, la identidad nacional, las necesidades básicas primarias de las personas y el armónico
equilibrio de la convivencia, constituyan la sustancia de su perdurabilidad como país. Ver: Segre
y Escudero (1995)
4
Es una experiencia histórica particular en la región, que debe ser
entendida y evaluada en su especificidad.
Tiene en el régimen electoral un elemento fundamental, pero no se
reduce a las elecciones. (Informe PNUD, 2005)
En este contexto, es necesario recordar los cambios estructurales que
operaron en un buen número de países de la región durante la década de 1990,
entre los que se incluye Argentina6. Todas estas transformaciones fueron
impulsadas por un discurso que se propuso como hegemónico: el
neoliberalismo7, cuya consecuencia en el plano social fue la expulsión a la
marginalidad de un número significativo de los habitantes de estos países. El
tipo de democracia que se consolidó en estos países es, como denominan
algunos autores, una “democracia de baja intensidad”.
Democracia y Ciudadanía
Desde mediados de los ochenta, América Latina se encontró dominada por
un discurso de carácter neoliberal que descendió de los países acreedores de la
deuda externa y que resultó, a la postre, extremadamente influyente en el
consenso general.8 Con el valor añadido de los sucesivos fracasos obtenidos en
la lucha por recomponer los desequilibrios macroeconómicos mediante ajustes a
corto plazo, los gobiernos de la región se encontraron presionados a orientarse
hacia soluciones más radicales y distantes de un desarrollo promovido otrora
por el Estado, y focalizado hacia un mercado interno.
La aplicación de las medidas de ajuste estructural9 y reforma del Estado
profundizaron las diferencias sociales, que lleva a enunciar lo que se denomina
6
“El escenario político argentino de mil novecientos noventa estuvo bien
alejado de lo que podía imaginarse dos décadas atrás. El papel del Estado,
la relación Estado-sociedad, el rol y peso de los partidos políticos, de las
organizaciones intermedias, y de los sindicatos, entre otros, experimentaron
transformaciones significativas. Bajo las directivas de la política menemista
se enfrentó el desafío de pasar del intervencionismo estatal a una economía
de libre mercado, un proceso que implicó importantes cambios sociales y
económicos. Entre estos se destacaron: la desregulación y la apertura de la
economía, la reforma del Estado, el ajuste estructural, la realineación de las
fuerzas políticas, la modificación de las tradiciones ligadas a la identidad y el
cambio en la relación de fuerzas entre los distintos actores (y/o
corporaciones) políticos, sociales, económicos y militares” (Escudero, 1999;
2003)
7
Ver: Forster, 2009.
8
Las “cláusulas de condicionalidad” incorporadas a los préstamos del Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial, se fueron convirtiendo paulatinamente en el canal por el cuál
ingresaron a las agendas de los gobiernos las reformas de mercado. Para el tema, véase
Gerchunoff y Torre (1996).
9
“Las reformas estructurales asociadas con el Consenso de Washington no han generado un
crecimiento económico que atienda las demandas de la población. Poco a poco se abre paso la
idea de que el Estado retome las funciones de orientador o regulador de la sociedad. La
necesidad de una política que aborde los problemas sustanciales de la coyuntura actual y de
una nueva forma de Estado son ejes centrales de un nuevo debate en el cual está en juego el
futuro de la región.” (Informe PNUD, 2005)
5
la paradoja actual de América Latina: “Por un lado, la región puede mostrar con
gran orgullo más de dos décadas de gobiernos democráticos. Por otro, enfrenta
una creciente crisis social. Se mantienen profundas desigualdades, existen
serios niveles de pobreza, el crecimiento económico ha sido insuficiente y ha
aumentado la insatisfacción ciudadana con esas democracias –expresada en
muchos lugares por un extendido descontento popular-, generando en algunos
casos consecuencias desestabilizadoras.” (Informe PNUD, 2005)
Ahora bien, estas más de dos décadas de gobiernos democráticos 10 en la
región nos hacían pensar que este hecho constituía una de las fortalezas de las
democracias en Latinoamérica. Se observaba que, a pesar de las crisis
socioeconómicas profundas que vivió la región, la crisis de legitimidad de los
partidos políticos11y el descrédito del Poder Judicial, la legitimidad del sistema
democrático no estaba siendo afectada, ya que entendíamos que no se
contemplaba, en los términos de Przeworski, otra “opción preferible” al sistema
democrático, y éste no era un dato menor considerando la historia de golpes de
estado y dictaduras que registra Latinoamérica.
Sin embargo, el golpe de estado en Honduras (2009) muestra ciertos
límites en la consolidación democrática en América Latina, y nos retrotrae al
pasado autoritario que muchos suponíamos desterrado. Cabe acotar que la
rápida respuesta condenando el golpe de estado por parte la comunidad
internacional es un signo alentador.12
Desde otro ángulo, en el análisis del estado actual de las democracias debe
considerarse el fracaso de la aplicación de las políticas neoliberales y del
modelo del “Estado ausente” en la región, y el arribo al poder de gobiernos que
recuperaron el rol del Estado e implementaron políticas de tipo inclusivas 13.
10
1) En todos los países se reconoce el derecho al voto; 2) en general las elecciones nacionales
fueron limpias entre 1990 y 2002; 3) La libertad electoral en tendencia general fue positiva; 4) El
traspaso del mando presidencial se convirtió en una práctica común, aunque en algunos se haya
dado en medio de complejas crisis constitucionales. (Informe PNUD, 2005)
11
En relación con la crisis de representación, crisis y debilitamiento de los partidos políticos es
mucho lo que se ha escrito. Véase entre otros: Perelli (1995); Yannuzzi (1996); Rial y Zovatto
(1998)
12
“El 11 de septiembre del 2001 los cancilleres de los 34 países miembros de la OEA, reunidos
en Lima, Perú, firmaron y adoptaron la Carta Democrática Interamericana. Su texto es un
avance significativo sobre la anterior resolución 1080 de la OEA, el documento que desde 1991
guiaba la conducta política y jurídica de los estados americanos en el caso de una “interrupción
abrupta o irregular del proceso político institucional democrático”. La Carta introduce la idea de
la “alteración del orden constitucional”, es decir que, ahora, un hecho anterior a una interrupción
o ruptura puede ser motivo de la acción o reacción de los países americanos. La Carta se
sustenta en el principio de que aquellos que intenten
romper con el orden constitucional van a enfrentar una comunidad de países de las Américas
unidos en proteger las instituciones democráticas (...)”- César Gaviria, Secretario General de la
OEA.- (Informe PNUD 2005:28)
13
“HUBO UN MOMENTO, NO LEJANO, EN QUE MUCHOS CREYERON QUE LA POLÍTICA
había muerto: el mercado impersonal y el saber tecnocrático se encargarían de llevarnos al
desarrollo. Pero el mercado supone la seguridad jurídica que dan las instituciones. Y la
tecnología no dice para qué, ni para quién, sino cómo. Por eso en estos últimos años los
economistas y las agencias de desarrollo han vuelto la mirada sobre las instituciones, sobre las
6
“En síntesis, el proceso de democratización en América Latina se ha
concentrado en la ciudadanía política pero no ha respondido satisfactoriamente
al desafío de la ciudadanía social: tenemos gobiernos elegidos –lo cual es en sí
mismo un avance muy valioso– pero persisten la pobreza y la desigualdad
social” (PNUD 2005:50)
La tarea pendiente en América Latina es la consolidación de una
democracia participativa de ciudadanos plenos, la ciudadanía integral con el
respeto y el ejercicio de los derechos civiles, sociales y políticos de sus
ciudadanos14.
La privatización de la vida pública, el individualismo, el sálvese quien
pueda, atenta contra la idea de una ciudadanía responsable, solidaria 15. Por
ello, es necesario redescubrir el concepto de lo público..
La democracia participativa requiere de ciudadanos comprometidos, que
ejerzan sus derechos, pero que al mismo tiempo asuman sus
responsabilidades. Entre estas responsabilidades se encuentra el sostenimiento
de la cosa pública, de los espacios que son comunes, que son de todos. Y es
precisamente en este punto, donde se conectan “democracia”, “ciudadanía” y
“cultura tributaria”.
LAS IDEAS CENTRALES DEL INFORME DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA
LATINA –Hacia una Democracia de Ciudadanas y Ciudadanos (PNUD,
2005:26):
“• La democracia se ha impuesto como régimen político dominante en toda la
región latinoamericana.
• La democracia coexiste con una situación socioeconómica difícil. La pobreza y
la desigualdad constituyen un problema central de la región.
• Las dimensiones de la ciudadanía política, civil y social no están integradas. La
más avanzada ha sido la primera. Todavía todas las garantías propias de la
ciudadanía civil no alcanzan de manera igualitaria a todas las ciudadanas y
todos los ciudadanos.
• La dificultad del Estado para satisfacer las demandas sociales se debe en
parte a la limitación de recursos y a los recortes de impuestos. Adicionalmente,
opciones y sobre los conflictos. Vale decir: han vuelto a descubrir la política (aunque prefieren
no decirlo). El Informe hace parte y a la vez quiere ayudar al redescubrimiento –por tanto,
reinvención– de la política como sustento del desarrollo latinoamericano. (Informe del PNUD
(2005)
14
Ver en Informe PNUD 2005 como los ciudadanos latinoamericanos perciben a sus
democracias.
15
“Las transformaciones que en estos últimos tiempos se pueden apreciar coinciden con un
desplazamiento del interés de lo público a lo privado, un aplazamiento de las utopías colectivas,
acompañado de un resurgimiento de la exaltación del individuo y su mundo privado. Esto afecta
indudablemente a una modalidad de ejercicio de lo político y también de la vida social. (…) El
conflicto por la delimitación de lo público deviene una cuestión política fundamental, puesto que
se deriva de aquí una determinada modalidad de democracia, de ciudadano, de libertad y de
igualdad…” (Emiliozzi, 2004:37-38)
7
el poder del Estado se encuentra limitado por los grupos de interés internos y
externos.
• Las instituciones políticas se han deteriorado. La representación partidaria no
encarna los intereses de buena parte de la sociedad. Nuevos movimientos y
formas de expresión política surgen, pero aún no tienen un cauce
institucionalizado de expresión. Se necesita devolver contenido y capacidad de
transformación a la política.
• Dentro de la economía de mercado existen distintos modelos. El
fortalecimiento de la democracia requiere el debate de esas opciones.”
BIBLIOGRAFÍA
Abal Medina, Juan M. y García Raggio, Ana María (2004). La política en
conflicto. Reflexiones en torno a la vida pública y la ciudadanía. Prometeo
Libros, Buenos Aires.
Alcántara Sáenz, Manuel (1995). Gobernabilidad, crisis y cambio. Fondo de
Cultura Económica, México.
Alcántara Sáenz, Manuel, (ed) (2006) Los políticos y la política en América
Latina. Fundación Carolina, Madrid.
Dahl, Robert (1999) La democracia. Una guía para los ciudadanos. Ediciones
Taurus. Madrid.
Del Percio, Enrique (2002) “Sociedad, Estado y Tributación” en Revista de
Opinión Jurídica, [Link]
Emiliozzi, Sergio (2004) “Vida pública y ciudadanía en los orígenes de la
modernidad” en Abal Medina, Juan M. y García Raggio, Ana María (2004). La
política en conflicto. Reflexiones en torno a la vida pública y la ciudadanía.
Prometeo Libros, Buenos Aires
Escudero, Laura (2003) “Argentina” en Alcántara-Freidemberg (coord.) Partidos
Políticos de América Latina - Cono Sur. Instituto Federal Electoral Fondo de
Cultura Económico, México.
Escudero, Laura (1999) “El Frepaso y la formación de una coalición opositora en
la Argentina de los Noventa”. Tesina de Grado. Universidad de Salamanca.
Forster, Ricardo (2009) “Globalización, populismo y política: el laberinto
latinoamericano”, Universidad de Buenos Aires. [Link]
Giddens, Anthony (1999), La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia,
Editorial Taurus, Madrid.
FUCADE, (1987) Cuadernos de Formación. Módulo Socio-Político. Buenos
Aires
Help, David (1992) Modelos de Democracia. Ediciones Alianza, México.
Informe PNUD (2005), La Democracia en América Latina: Hacia una democracia
de ciudadanas y ciudadanos. Buenos Aires
8
O‟Donnell, Guillermo (1993), “Estado, democratización y ciudadanía” en Revista
Nueva Sociedad Nº 128. Buenos Aires.
O`Donnell, Guillermo (2005), “Notas sobre la democracia en América Latina” en
Informe PNUD: La Democracia en América Latina: Hacia una democracia de
ciudadanas y ciudadanos. El Debate conceptual. Buenos Aires. (pp:11-82)
Nun, José (2005) “Estado y ciudadanía” en Informe PNUD: La Democracia en
América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos. El Debate
conceptual. Buenos Aires. (pp:159-176)
Paramio, Ludolfo (1996), “Consolidación democrática, desafección política y
neoliberalismo” en Cuaderno de Ciencias Sociales. Globalización, Política y
Partidos. Nº 87, Programa Costa Rica. Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales (FLACSO). Costa Rica.
Pasquino, Gianfranco (1997). La Oposición en las Democracias
Contemporáneas. Editorial Universitaria de Buenos Aires.
Perelli, Carina (1995), Partidos y clase política en América Latina en los 90,
IIDH-CAPEL, San José, Costa Rica.
Przeworski, Adams (1996) “Las consolidaciones suficientes” en Agora Nº 5,
Buenos Aires.
Rial, Juan y Zovatto, Daniel (Compiladores) (1998), Urnas y desencanto.
Elecciones y Democracia en América Latina 1992-1996, IIDH-CAPEL, San José,
Costa Rica.
Segre, Gustavo y Escudero, Laura (1995) “Globalización: Del Pragmatismo al
Irracionalismo Práctico” en Actas del Congreso Nacional de Ciencia Política,
Mendoza.
Touraine, Alain (1998), Igualdad y diversidad. Las nuevas tareas de la
democracia, Editorial Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.
Unzué, Martín (2004) “Democracia clásica, ciudadanía y polis” en Abal Medina,
Juan M. y García Raggio, Ana María (2004). La política en conflicto. Reflexiones
en torno a la vida pública y la ciudadanía. Prometeo Libros, Buenos Aires.
Yannuzzi, María de los Ángeles (1996), La modernización conservadora. El
peronismo de los 90, Editorial Fundación Ross, Buenos Aires.
9
ANEXO
Terminología Básica: (extraído del Módulo Sociopolítico – Cuadernos de
Formación/1987 –FUCADE: 15-21))
ESTRUCTURA SOCIAL: Este concepto sirve como marco de referencia para
ordenar los distintos elementos existentes en una sociedad dada. En primer
lugar, el conjunto de conexiones que unen entre sí grupos, instituciones y
sectores sociales. Estas conexiones se producen dentro de una determinada
forma de organización de la producción y de la distribución, conectadas a su vez
con ciertas características políticas, culturales y demográficas. Las distintas
combinaciones cuantitativas y cualitativas que se producen entre estos
elementos generan procesos y tendencias diferentes en cada sociedad, de
acuerdo a sus características, como por ejemplo el sistema de estratificación.
DOMINACIÓN: En primer lugar, sería la posibilidad de obtener obediencia al
interior de una relación social. Cuando hablamos de dominación en un sistema
complejo, nos referimos a una estructura institucional diferenciada y
especializada en la dirección de la sociedad, que se funda en creencias y
valores compartidos que le dan legitimidad.
COERCIÓN Y CONSENSO: La dirección política de una sociedad se basa en
esta relación, la cual se funda en la obtención de obediencia hacia un mandato
específico. Dado el reconocimiento a la legitimidad del emisor, la obediencia se
obtendrá en forma consensual (acuerdo) o en forma coercitiva (por la amenaza
del uso de la fuerza)
SOCIEDAD CIVIL: Cuando hablamos de sociedad civil, nos referimos al ámbito
de lo privado, en el cual se generan y desarrollan las interrelaciones entre
individuos y entre grupos sociales en un proceso en el cual los mismos intentan
maximizar sus intereses.
INTERESES SOCIALES: Elementos valorados por los actores sociales y que
están relacionados con las posibilidades de vida de los mismos. En lo que hace
al nivel socio-político pueden conectarse para su mejor comprensión, con
procesos tales como la ubicación de los diferentes grupos en la producción y
distribución de los excedentes económicos, y su relación con el control de la
dominación política.
El poder diferenciar intereses sociales de distintos grupos y relacionarlos
como opuestos o interdependientes, según el caso, permite comprender su
significación en el estudio de la dinámica social.
COALICIONES: Agrupamientos relativamente estables de actores sociales que
en determinados períodos de tiempo tienden a coincidir en sus intereses
sociales.
Los actores sociales se unen en coaliciones tratando de imponer sus
intereses y opiniones de cómo debe ser dirigida una sociedad. En la formación
de las coaliciones, cada actor se comporta según el grado de coincidencia que
10
tenga con otros actores respecto a sus intereses económicos, políticos e
ideológicos.
Cada actor aporta un cierto peso político propio, que es la cuota de poder
de que dispone, el cual varía con el tiempo. El peso político total de la coalición,
no siempre es igual a la suma de los participantes.
La recomposición y ruptura de las coaliciones es uno de los procesos
políticos centrales tanto en los regímenes democráticos, como en los que no lo
son.
ACTORES SOCIALES: Pueden ser tanto grupos, clases o estratos, como así
también instituciones –Estado o Iglesia- que en forma relativamente autónoma
articulan y procesan valores e intereses.
DEMANDAS: Se denomina así a la acción que ejercen los actores sociales
individuales o colectivos, sobre el sistema político, para influir sobre las
decisiones en función de sus intereses.
SISTEMA POLÍTICO: Forma de organización institucional compleja de toma de
decisiones relacionada con el poder y la dominación. En el mismo los actores
sociales y las coaliciones sociopolíticas canalizan y agregan demandas y
apoyos en función de sus intereses. Esta es una categoría analítica amplia ya
que sus límites son elásticos y varían de acuerdo a cada situación.
SOCIEDAD POLÍTICA O ESTADO: Ámbito de lo público, basado en el gobierno
jurídico sobre un territorio. Ejerce el monopolio de la violencia legítima por medio
de un aparato institucional diferenciado y especializado. Constituye la estructura
de dominación por excelencia en la sociedad global. El grado de utilización del
aparato de coerción sobre la sociedad está en función de la legitimidad que se
le otorga.
RÉGIMEN POLÍTICO: Forma de organización institucional de las relaciones
políticas dentro de una comunidad política, las cuales definen la organización y
los roles de poder, la sucesión política, las relaciones entre el sistema político y
el sistema global y la capacidad de decisión y límites de los gobernantes,
acordes a los controles institucionalizados y a la influencia admitida.
SISTEMA DE PARTIDOS: Desde el punto de vista estructural, este concepto se
refiere al conjunto de relaciones que se generan entre los partidos políticos que
existen en una misma nación, las cuales pueden ser de competencia,
cooperación o conflicto. Estas características influyen profundamente sobre la
estructura y funcionamiento de los regímenes políticos.
Debe tenerse en cuenta que, para la existencia de un sistema de partidos,
el número de los partidos, sus estructuras internas, sus ideologías, sus alianzas
y tipos de oposición deben presentar cierta estabilidad durante un período de
tiempo más o menos prolongado.
11
PARTIDOS POLÍTICOS: Organizaciones destinadas a influir sobre los
acontecimientos políticos y sociales. Articulan los intereses de sus miembros,
expresan sus necesidades y expectativas, y los traducen en demandas
específicas de legislación u otras acciones gubernamentales. Sus miembros se
proponen actuar concertadamente en la lucha competitiva por el poder político,
y tratan de determinar la selección y mandato del personal gubernamental,
mediante la presentación de candidatos a cargos electivos.
IDEOLOGÍA: -Expresión de los intereses de un grupo social, y su actividad
operativa concreta para lograr la consecución de los mismos. Desde esta
perspectiva, las ideologías se relacionan con los proyectos de existencia social
de los distintos grupos y coaliciones sociales.
-Sistema de ideas elaborado y organizado intelectualmente, que se vincula
al orden político social existente y pretende e intenta justificarlo o modificarlo.
Aunque algunos valores y creencias que constituyen las ideologías
específicas pueden persistir durante largos períodos de tiempo, las mismas se
hallan, en cuanto a sistemas de ideas relacionadas con la acción, sometidas a
un cambio constante.
Última revisión: 18/03/15
12