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NOTAS AL PROGRAMA
CUARTO CONCIERTO
No es difícil ver en los Tres dúos fáciles y progresi-
vos, Op. 55, una finalidad didáctica, además de la pura-
mente musical: aparte del tíaüo, en la obra aparecen in-
dicaciones de digitación («soigneusement doigtées», se
lee en la portada), característica que a principios del si-
glo XIX era más bien rara en la guitarra, a diferencia de
lo que sucede hoy en día. Aparte de sus virtudes didácti-
cas, la obra es melódicamente muy rica, como han nota-
do ya algunos biógrafos de Sor. De los dos ejemplares
conservados de la primera edición -chez lAuteur, Mar-
ché St. Honoré n° 34-, el segundo de ellos, incompleto,
lleva la firma de «J. de Lira». Se trata del muy cercano
amigo de Sor que lo asistió en sus últimos días y costeó,
según parece, los gastos de su entierro. Igualmente po-
demos observar esa finalidad didáctica en Le premier
pas vers moi, Op. 53-
La única influencia conocida que la música rusa
ejerció en Fernando Sor se halla plasmada en el Souve-
nir de Russie, Op. 63- Sor, poco tiempo antes de su
muerte, enfermo y desalentado por la muerte de su hija,
recuerda sus años de éxito en Moscú. El tema de Souve-
nir de Russie, sobre el que Sor construye nueve varia-
ciones, es, al parecer, de Michael Timofoievith Wyssotz-
ki (1790-1837), uno de los más notables guitarristas-
compositores rusos, autor de más de 80 composiciones
y de un Método teórico-práctico para la guitarra. Se
entiende que se trata de la guitarra de siete cuerdas,
que era la que se tañía en Rusia en aquellos años. Muy
poco sabemos de los guitarristas rusos contemporáneos
de Sor, y consecuentemente no conocemos datos minu-
ciosos sobre la estancia moscovita del gran guitarrista
catalán. Probablemente, si algún día se investiga con
minuciosidad y paciencia la historia de la guitarra clási-
ca rusa, salgan a la luz datos desconocidos sobre el tra-
bajo guitarrístico de Sor en aquellas lejanas tierras, en
donde muy probablemente ejerció cierta influencia so-
bre algunos guitarristas. Esta obra es la última que Sor
dio a la imprenta, y al igual que una gran parte de sus
últimas composiciones para guitarra, fue publicada a
sus propias expensas y se vendía en su casa del Marché
St. Honoré, n. 2 34. El dedicatario de la obra es «son ami
Napoleon Coste», un guitarrista con quien Sor mantuvo
estrechas relaciones al final de su vida y con quien tocó