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Durante los cuatro años que Sor y Aguado vivieron
en el hotel Favart, de París, debieron sin duda intercam-
biar pareceres y hablar de música y de guitarra con es-
pacio. Sor dedicó a Aguado la Séptima fantasía, Op. 30,
y Les cleux amis, Op. 41. Habló también muy laudatoria-
mente del invento de Aguado para sostener la guitarra,
el «tripódison», en el prólogo a su Fantasía elegiaca, Op.
59. Por su parte, Aguado debió quedar tan prendado del
toque sin uñas de Sor, que llegó a decir que si tuviera
que aprender la guitarra de nuevo, lo haría sin uñas. De
hecho, algunos años después desarrolló una nueva téc-
nica, la de tocar sin uña en el dedo pulgar de la mano
derecha. Las partes de Los dos amigos están señaladas,
respectivamente, «Sor» y «Aguado», y no «Primera gui-
tarra», o «Maestro», y «Segunda guitarra», o «Alumno». La
forma de esta pieza es similar a la de L'Encouragement:
introducción, tema con cinco variaciones y mazurka;
tanto en la introducción como en el tema, ambas guita-
rras tienen el mismo protagonismo y en las variaciones
lo van alternando: Sor en las números 1 y 3, Aguado en
las 2 y 4. En la quinta variación el protagonismo vuelve
a alternarse en ambas partes, así como en la mazurka
final. Según Jeffery, ésta es una de las mejores obras de
Sor, comparable a las Variaciones, Op. 9, o a la Sonata,
Op. 25.