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NOTAS AL PROGRAMA
SEGUNDO CONCIERTO
Las seríes de valses ocupan un lugar destacado en la
producción pianística y guitarrística de Sor. Los Seis val-
ses, Op. 39, fueron dedicados a Mlle. Houzé, y son arre-
glos de piezas de Mohor, Steibelt, Mozart y el propio
Sor, quien había publicado ya cuatro de ellos, en versión
para dos pianos, en Londres.
Después del Divertimenlo militar, Op. 49, se escu-
chará en el presente concierto el más conocido de los
dúos guitarrísticos de Fernando Sor: L'Encouragement,
Op. 34. La obra consta de introducción, tema con tres
variaciones, coda y vals. No se ha encontrado hasta la
fecha ningún ejemplar de la primera edición; la más an-
tigua es la que publicó Bóhme en Hamburgo antes de
1841. En ella las dos partes están dirigidas a «L'Élève» y
«Le Maître», respectivamente, limitándose la parte del
alumno a interpretar una sola línea melódica durante to-
da la obra con algunas notas añadidas, y la del maestro a
tocar los acordes del acompañamiento. Después de la
muerte de Sor, Napoleón Coste realizó un arreglo de la
obra, intercambiando las partes a fin de darle mayor in-
terés. Ciertamente, se trata de uno de los dúos más vivos
y graciosos de Sor.
De las doce obras que Sor compuso para dos guita-
rras, siete tienen dedicatorias femeninas: muy proba-
blemente se trataba de alumnas de Sor. Tal es el caso
del Op. 62, dédié à son élève Madame Fondard. El Di-
vertimento, Op. 38, que consta de tres movimientos
(andante moderato, andantino y vals), está dedicado a
Madame Dühring. Nada sabemos de ella. No sucede lo
mismo con Mademoiselle Lira, dedicataria de los Seis
valses, Op. 44 bis. Muy probablemente se trata de la hi-
ja de José de Lira, amigo de Sor y, junto con Antonio de
Gironella, el último que lo vio vivo. Según Saldoni, un
día antes de morir Sor pidió a estos dos amigos «por se-
ñas papel y tintero, pues no podía hablar por el cán-
cer que tenía en la lengua y que fue la causa de su
muerte. Sor estuvo escribiendo unas dos horas sin du-
da una cosa muy interesante; pero el resultado fue
que, después de muerto, no pudieron entender ni una
sola palabra de lo que el día antes de su fallecimiento
había escrito, no obstante tener una letra magní-
fica. .. '