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Fernando Sor: Conciertos y Ballet en Moscú

Fernando Sor, acompañado de la bailarina Félicité Hullin y su hija Carolina, viaja a Moscú en 1823, donde Sor da un exitoso concierto y continúa su carrera como compositor y músico. Su obra es reconocida en eventos importantes como el funeral del zar Alejandro y la coronación del zar Nicolás. A finales de 1826 o 1827, Sor regresa a París, donde vive el resto de su vida, mientras su relación con Hullin concluye sin ser mencionada en sus memorias.
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Fernando Sor: Conciertos y Ballet en Moscú

Fernando Sor, acompañado de la bailarina Félicité Hullin y su hija Carolina, viaja a Moscú en 1823, donde Sor da un exitoso concierto y continúa su carrera como compositor y músico. Su obra es reconocida en eventos importantes como el funeral del zar Alejandro y la coronación del zar Nicolás. A finales de 1826 o 1827, Sor regresa a París, donde vive el resto de su vida, mientras su relación con Hullin concluye sin ser mencionada en sus memorias.
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ba unido sentimentalmente a Félicité Hullin, una bailari-


na. Cuando a Félicité le proponen el puesto de «primera
ballerina» del ballet de Moscú, acepta y Sor viaja con
ella.

La pequeña «troupe» formada por Félicité Hullin, el


bailarín francés Joseph Richard, Fernando Sor y su hija
Carolina, llegó a París, en camino hacia Moscú, proba-
blemente a principios de 1823; en el mismo año pasan
por Berlín y Varsovia. En esta última ciudad Sor da un
concierto con su hija, quien era, según un testimonio
contemporáneo, «una joven hermosa, dotada de clarísi-
mo entendimiento y de las más sobresalientes disposi-
ciones para las Bellas Altes, de índole apacible y afec-
tuosa y con un corazón dechado de filial cariño. Era la
alegría y el orgullo de su padre, quien veía en ella un
consuelo y apoyo para su vejez...» El testimonio de un
periódico varsoviano, el Kurier Warszawski, en su nú-
mero del 23 de octubre de 1823, es bastante explícito
sobre el concierto de Sor y su hija, entonces aún una
niña:

Ciento ocho personas estuvieron presentes ayer en el


concierto ofrecido por el señor Sor. Este artista es, sin
ninguna duda, un excelente virtuoso de la guitarra.
Cuando este instrumento se usa exclusivamente para
acompañar a la voz no resulta tan interesante para el
oyente, pero el señor Sor matiza tanto su ejecución que
proporciona placer aun al conocedor. Ayer, aunque la
guitarra gustó a la audiencia, sentimos mucho que, aun
después de haber sido expresadas muchas opiniones
contra tal práctica, todavía los niños actúen en público
para mostrar talentos que sólo el transcurso del tiempo
dirá si reciben alabanzas justas y gusta n de verdad.

Al siguiente mes llegan todos a Moscú. Sor sigue


componiendo ballets, dando conciertos, publicando
obras guitarrísticas -ya tiene incluso editores en Alema-
nia-, y sigue conociendo el éxito: su música se toca en
el funeral del zar Alejandro y en la coronación del zar
Nicolás (1826); su ballet Cendrillon es elegido para la
inauguración del teatro Bolshoi (6 de enero de 1825); to-
ca dos veces ante la familia imperial. En 1826 ó 1827 re-
gresa a París, en donde viviría el resto de su vida. No sa-
bemos si Félicité Hullin regresó con él en esa ocasión;
sólo se sabe que bailó en París en mayo de 1827 y que
regresó poco después a Rusia. Para esa fecha, su rela-
ción con Sor ha terminado, y cuando éste dicta sus me-
morias a Ledhuy, o las redacta personalmente, ni siquie-
ra menciona el nombre de Félicité.

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