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tante y como pedagogo. Su obra para guitarra sola y pa-
ra dos guitarras comprende 63 piezas con número de
opus, más siete sin él. A éstas hay que añadir aquellas
obras cuyo número de opus se encuentra repetido -cua-
tro-: en total, su producción guitarrística comprende 74
piezas. Para guitarra sola, su obra puede catalogarse en
colecciones de piezas breves agrupadas (minuetos, val-
ses, divertimentos, etc.), como el Op. 1 o el Op. 2; fanta-
sías, como el Op. 59; temas con variaciones, en ocasio-
nes también llamados fantasías por su autor (por
ejemplo, el Op. 7); temas ajenos variados, por ejemplo,
el famosísimo Op. 9; obras didácticas, es decir, aparte
del Método, colecciones de esaidios con fines pedagógi-
cos; cuatro sonatas; dos arreglos de óperas. A esto hay
que sumar 12 obras para dos guitarras.
Su producción no guitarrística, descontando las se-
ries de canciones españolas con acompañamiento de
guitarra, comprende 12 colecciones de obras para piano
solo y 17 dúos de piano; tres colecciones para «harpoli-
ra», un extraño instrumento emparentado con la guitarra,
pero con tres mástiles que albergaban en total 21 cuer-
das; algunas obras sinfónicas y de cámara, perdidas en
su mayor parte; 12 ballets, muchos de ellos perdidos;
cinco piezas religiosas vocales, la ópera Telemaco nell'-
isola di Calipso, la tonadilla Las preguntas de la Moran-
te, perdida; el melodrama La Elvira portuguesa, también
perdido; muchas «ariette» italianas, una canción catalana,
algunas canciones inglesas y francesas, tres cánones y
algunos arreglos de arias de óperas.
En cuanto a su actividad concertística, sabemos que
Sor era, aparte de e x c e l e n t e guitarrista, un buen
cantante; que tocaba el piano discretamente y conocía
algo de violín. Y si hemos de creer a Saldoni, llegó a to-
car el contrabajo y a causar con él la admiración de una
audiencia malagueña. En el período londinense, Sor se
exhibió en varias ocasiones cantando o tocando la gui-
tarra. De esta época data el que, según su biógrafo Brian
Jeffery, fue el concierto más exitoso de su carrera. Se ce-
lebró el 24 de marzo, organizado por la Philarmonic So-
ciety, en los Argyll Rooms de Regent Street. Sor tocó en
esa ocasión un Concertante para guitarra y cuerdas,
obra que está perdida en la actualidad. Los otros artistas
fueron Spagnoletti, al violín; Challoner a la viola y Lind-
ley al violonchelo. El éxito de tal concierto fue tan gran-
de, que todavía en 1833, es decir, dieciséis años más tar-
de, escribe un corresponsal del periódico The
giulianad: «La impresión que causó esa primera presen-
tación de Sor en los Argyll Rooms, en la que estuve pre-