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— La estancia londinense, que ocurre entre los años
1815 y 1823, es decisiva para la maduración de la rela-
ción entre el compositor y la guitarra: suele admitirse
que en esta etapa la influencia de Muzio Clementi es
fundamental; el guitarrista Sor aspira a conseguir en su
instrumento aquello que Clementi había conseguido en
el piano.
— La cuarta etapa es agitada: viajes por Alemania
y Polonia y estancia en Rusia, 1823-1826/7. Sor com-
pone mucha música de ballet y llega a gozar de gran
prestigio.
— Por último, la segunda etapa parisina. Sor vuelve
de Rusia hacia los años 1826 ó 1827, y se establece defi-
nitamente en París hasta 1839, año de su muerte. Es la
etapa definitiva, en la que se consagra como gran virtuo-
so de la guitarra, instrumento al que dedica ya toda su
energía.
* * *
Fernando Sor fue bautizado en la catedral de Barce-
lona el 14 de febrero de 1778. Su padre, que era músico
aficionado, fue quien probablemente le enseñó las pri-
meras nociones de guitarra. La muerte de su padre acae-
ce cuando Sor tiene unos once años de edad; ingresa
entonces como escolano en el monasterio de Montse-
rrat, en donde recibe, durante unos seis años, una sólida
educación musical bajo la dirección del Padre Anselmo
Viola. En realidad, cuando Sor ingresa en Montserrat ya
era capaz desde hacía tiempo de cantar arias de ópera
italianas, de acompañarse a la guitarra con mucha
soltura y de tocar algo de violín. A la educación que le
proporcionara Anselmo Viola hay que añadir probable-
mente, en la etapa montserratina, la influencia ejercida
por algunos músicos benedictinos franceses que se ha-
bían refugiado en dicho monasterio huyendo de la Re-
volución.
Hacia los diecisiete años de edad, Sor abandona
Montserrat a instancias de su madre, quien procuraba
que su hijo siguiera la carrera militar. Sor ingresa como
subteniente en el regimiento de Vilafranca y permanece
allí probablemente entre 1796 y 1800. En este período
compone la ópera italiana Telemaco nell'isola di Calip-
so, que se estrena en Barcelona el 25 de agosto de 1797.
La ópera tuvo un gran éxito y se representó quince ve-
ces en esa temporada. Entre otros artículos laudatorios,
el Diario de Barcelona publicó el siguiente soneto, más