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ALBA-TCP: Integración y Cooperación en América

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es una plataforma de integración que busca la solidaridad y cooperación entre los países de América Latina y el Caribe, promoviendo un desarrollo equitativo y la independencia económica. Fundada en 2004 por Venezuela y Cuba, la ALBA se opone a los tratados de libre comercio y se enfoca en la justicia social, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la soberanía. Su modelo incluye mecanismos como el SUCRE y Petrocaribe, y busca establecer un Espacio Económico que articule las economías nacionales para satisfacer necesidades regionales.

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ALBA-TCP: Integración y Cooperación en América

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es una plataforma de integración que busca la solidaridad y cooperación entre los países de América Latina y el Caribe, promoviendo un desarrollo equitativo y la independencia económica. Fundada en 2004 por Venezuela y Cuba, la ALBA se opone a los tratados de libre comercio y se enfoca en la justicia social, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la soberanía. Su modelo incluye mecanismos como el SUCRE y Petrocaribe, y busca establecer un Espacio Económico que articule las economías nacionales para satisfacer necesidades regionales.

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F.C.E.F.

A NEGOCIOS
INTERNACIONALES

Alianza Bolivariana para los Pueblos de


Nuestra América (ALBA)

Introducción a la ALBA
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado
de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), es una plataforma de
integración de los países de América Latina y el Caribe, que pone
énfasis en la solidaridad, la complementariedad, la justicia y la
cooperación. Es una alianza política, económica y social en defensa
de la independencia, la autodeterminación y la identidad de los
pueblos que la integran.

Nace el 14 de diciembre de 2004 por un acuerdo firmado entre


Venezuela y Cuba, como forma de integración y unión de América
Latina y el Caribe. Se proponía un modelo de desarrollo
independiente con prioridad en la complementariedad regional que
permita promover el desarrollo de todos y fortalecer la cooperación
mediante el respeto mutuo y la solidaridad.
Para abril del 2006 se enriquece la ALBA con la propuesta del Tratado
de Comercio de los Pueblos (TCP), que es un instrumento de
intercambio solidario y complementario entre los países, destinado a
beneficiar a los pueblos en contraposición a los Tratados de Libre
Comercio.

En junio del 2009, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países


miembros decidieron que el ALBA – TCP se denominará “Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de
Comercio de los Pueblos” (ALBA – TCP) en el entendido que el
crecimiento y fortalecimiento político del ALBA – TCP la constituye en
una fuerza real y efectiva.

Actualmente la integran la República Bolivariana de Venezuela,


República de Cuba, Estado Plurinacional de Bolivia, República de
Nicaragua, Mancomunidad de Dominica, República del Ecuador, San
Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, y Santa Lucía.

OBJETIVO DE LA ALBA-TCP

La ALBA no alberga criterios mercantilistas ni intereses egoístas de


ganancia empresarial o beneficio nacional en perjuicio de otros
pueblos. Busca tener una amplia visión latinoamericanista, que
reconozca a la integración como motor del desarrollo e independencia
de nuestros pueblos, siendo capaz de lograr lo que Bolívar concibió

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F.C.E.F.A NEGOCIOS
INTERNACIONALES

“ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por
su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”, y que Martí llamó
la “América Nuestra”, para diferenciarla de la otra América,
expansionista y de apetitos imperiales.

Contexto histórico
Antes de la creación de la ALBA, América Latina enfrentaba altos
niveles de desigualdad y una fuerte dependencia económica de
potencias extranjeras. En ese contexto, la propuesta de integración
surgió como respuesta a los tratados de libre comercio,
especialmente al ALCA, que favorecían principalmente a los países
más desarrollados. La ALBA representa, por tanto, un modelo
alternativo que busca la independencia económica y política de la
región, promoviendo una integración basada en la equidad y la
cooperación solidaria.

Propósito de la ALBA

El propósito fundamental de la ALBA es fomentar la integración


económica, social y política de los países miembros, con el objetivo
de lograr un desarrollo más equitativo. Esta alianza busca fortalecer
las relaciones entre las naciones de América Latina y el Caribe,
impulsando políticas que mejoren la calidad de vida de sus pueblos y
que reduzcan las desigualdades. La cooperación entre los Estados
miembros permite implementar proyectos en beneficio colectivo,
priorizando el bienestar humano por encima del interés comercial.

Objetivos principales
Entre los objetivos más importantes de la ALBA se destacan la
integración solidaria entre los países latinoamericanos, la reducción
de la pobreza, la lucha contra las desigualdades sociales y el
fortalecimiento de la soberanía económica y política. Además, la
alianza promueve el desarrollo de proyectos conjuntos en áreas
fundamentales como la educación, la salud, la energía y la producción
agrícola. Estos objetivos reflejan el compromiso de la ALBA con la
justicia social y la búsqueda de un progreso compartido.

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F.C.E.F.A NEGOCIOS
INTERNACIONALES

Aspectos económicos
En el ámbito económico, la ALBA promueve la cooperación mutua y el
comercio justo entre los países miembros. Entre sus principales
mecanismos se encuentra el SUCRE, una moneda virtual creada para
facilitar el intercambio comercial sin depender del dólar. Otro
programa destacado es Petrocaribe, que garantiza el suministro de
petróleo a precios accesibles para las naciones más necesitadas.
Además, la ALBA impulsa proyectos conjuntos en sectores como la
energía, la agricultura y la salud, fortaleciendo la integración
productiva regional.

Países miembros y cooperación


La ALBA está conformada por los siguientes países: Venezuela, Cuba,
Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las
Granadinas, Granada, Santa Lucía y San Cristóbal y Nieves. Estos
países se reúnen periódicamente para coordinar acciones y
establecer acuerdos de cooperación en distintas áreas. A través de
estos encuentros se planifican proyectos de desarrollo social,
económico y cultural, reafirmando la importancia de la unidad
latinoamericana y el trabajo conjunto.

LA IMPORTANCIA DE CONSTITUIR EL ESPACIO ECONÓMICO DEL


ALBA

Entre las resoluciones alcanzadas en la XI Cumbre del ALBA,


efectuada en Caracas, en febrero de 2012, una de las más
destacadas es la decisión de constituir el Espacio Económico del
ALBA-TCP o ECOALBA-TCP. No solo por tratarse de un acuerdo que
manifiesta la creciente conciencia de que América Latina y el Caribe
deben profundizar rápidamente su integración económica, sino
también, por ubicar y determinar incluso el camino y el modo de
lograr el principal desafío que actualmente enfrentamos: la
conservación y ampliación de las capacidades productivas de todos y
cada uno de nuestros países.

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F.C.E.F.A NEGOCIOS
INTERNACIONALES

Actualmente nos encontramos asistiendo a la emergencia de un


nuevo orden económico mundial, que conlleva transformaciones
sociales y políticas tan o más profundas que aquéllas que dieron lugar
a la “Revolución Industrial”. Pues, de modo análogo a lo sucedido en
el s. XIX, cuando transformaciones institucionales posibilitaron
separar el trabajo de la tierra, desde la década de los años 1970 nos
hallamos en presencia de cambios normativos que permiten liberar
el capital del trabajo, siendo la crisis financiera de 2008 un indicativo
que tal proceso ya ha alcanzado una escala global.

El fenómeno de la independencia del capital frente al trabajo ha


instaurado una nueva lógica en la reproducción y crecimiento de la
economía mundial. Las fuentes de beneficio económico ya no son los
objetos materiales, sino las ideas. La competitividad, eficacia y
rentabilidad de las inversiones ya no depende de los productores,
sino de los consumidores. Y los flujos de capitales ya no buscan
compromisos de largo plazo, sino que varían según la presencia o
ausencia de consumidores y según la capacidad o no para generar o
demandar ideas, sin que medie compromiso alguno para su
permanencia en un determinado territorio. (Bauman, 2007:38)

En este nuevo escenario, el grado de autonomía alcanzado por los


capitales en virtud de su libertad de movimiento contrasta
enormemente con la sujeción territorial a la que se encuentran
restringidas las estructuras productivas y la fuerza laboral de las
economías nacionales. Así mismo, el poder que adquieren las
empresas transnacionales conduce a que la población experimente o
esté expuesta a un continuo deterioro de sus condiciones de empleo
y de sus posibilidades de obtención de empleo. Consecuentemente, el
riesgo de inestabilidad en la producción, en el empleo o en el
comercio internacional se convierte en factor que ninguna economía
nacional o regional puede dejar de considerar, dada la posibilidad de
destrucción intempestiva de capitales que, hoy por hoy, pueden
generar inversionistas y empresas transnacionales.

Enfrentar esta amenaza que vulnera la soberanía de los Estados no es


tarea fácil, sobre todo para gobiernos y autoridades que aún aceptan
desde lecturas simples la idea de que “el comercio internacional es el
motor del crecimiento económico”. Pues, como demuestra Milberg
(2004), en un contexto en el que el capital productivo actúa con un
nivel acrecentado de movilidad, la idea de una especialización
comercial basada en ventajas comparativas derivada de las
dotaciones factoriales pierde validez.

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F.C.E.F.A NEGOCIOS
INTERNACIONALES

Sobre la base de lo expuesto, la entrada en vigencia del «Acuerdo


para la Constitución del Espacio Económico del ALBA-TCP» marca un
hito en América Latina, al convertirse en el primer instrumento de
integración latinoamericana que reconoce el derecho de los Estados a
incidir de manera significativa en la configuración de las estructuras
económicas regionales, basada en la cobertura de sus necesidades
básicas, el uso racional de sus recursos naturales, la
complementariedad y solidaridad para lograr el buen vivir y a su vez
reducir las asimetrías entre sus miembros.

El Acuerdo para la Constitución del Espacio Económico del ALBA-TCP


confiere al estado la responsabilidad de direccionar la configuración
de las estructuras económicas nacionales para alcanzar un desarrollo
justo, sustentable e inclusivo. La consecución de este objetivo está
subordinado a reemplazar el concepto de competencia por el de
capacidades productivas regionales. Bajo esta visión los países
reivindican el derecho a producir bienes y servicios en función de sus
necesidades, capacidades actuales y futuras. A su vez, los países
pueden beneficiarse de las fortalezas productivas de sus miembros a
través de la complementariedad productiva, comprendida en un
concepto de fragmentación de la producción a nivel territorial que
remunere con justicia al factor trabajo y reconozca la importancia del
capital. En este contexto, el comercio y la inversión no son
considerados como fin en sí mismos, sino como herramientas
complementarias a los procesos de desarrollo.

Es imperativo modificar la forma en que miramos el comercio


internacional y el ECOALBA-TCP propone una alternativa como
instrumento de transformación necesario para configurar un nueva
estructura económica regional que articule las economías nacionales
orientando sus estructuras productivas a la satisfacción de un sistema
de necesidades regionales, asegure las condiciones técnicas para
realizar inversiones productivas regionales (grannacionales) y
configure ordenamientos productivos verticales que contribuyan a
que todas y cada una de las economías de la Región alcancen estados
de equilibrio dinámico estables.

Conclusión y reflexión final


La ALBA constituye un modelo de integración regional diferente,
basado en la solidaridad y la cooperación entre los pueblos de
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INTERNACIONALES

América Latina. Su enfoque busca un desarrollo más justo, humano y


sostenible, priorizando las necesidades de las personas por encima de
los intereses económicos. Gracias a sus principios de ayuda mutua,
respeto y equidad, la ALBA se ha consolidado como una alternativa
que promueve la unión y el fortalecimiento de la soberanía de los
países latinoamericanos.

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