1.
La llorona
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo existió una mujer que, en un intento de vengarse del
hombre que amaba, asesinó a sus hijos ahogándolos en un río. Inmediatamente después se
arrepintió, y ante la culpa decidió suicidarse.
Desde entonces, vaga por las calles de distintas ciudades al caer la media noche (especialmente se
aparece cerca de lugares donde hay agua), y repite sin cesar “¡Ay mis hijos!”. Por esto es conocida
como “La Llorona”
Las raíces de esta mujer, y los motivos que la llevan a vengarse, varían de acuerdo con la versión.
Así mismo hay quienes cuentan que se trata de una mujer que se aparece específicamente a
hombres borrachos y a través del susto les castiga.
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2. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl
En el centro de México existen dos volcanes que se llaman Popocatépetl e Iztaccíhuatl, tal como
habían sido nombrados un guerrero azteca, y la hija de uno de los jefes, respectivamente.
Popocatépetl tuvo que ir a la guerra, pero le prometió a Iztaccíhuatl que volvería tan pronto como
fuera posible.
No obstante, otro guerrero que los había escuchado y también se encontraba enamorado de la
hija de jefe, le hizo saber a Iztaccíhuatl que Popocatépetl había muerto en combate, aunque esto
no había ocurrido. Fue tanta la tristeza que Iztaccíhuatl decidió quitarse la vida, y cuando
Popocatépetl regresó y no encontró a su amada, hizo lo mismo. En un signo de estremecimiento,
los dioses decidieron reunirlos de nuevo en la forma de dos grandes volcanes.
3. El callejón del beso
Esta leyenda, típica de la ciudad de Guanajuato, cuenta que un padre receloso habían separado a
su hija Carmen de su enamorado. A tal punto le disgustaba el vínculo amoroso, que le prometió
casarla con otro hombre, más rico y prestigioso, que vivía fuera de país. Antes de cumplir con ello,
encerró a la hija en una de las típicas casas de la ciudad, que se caracterizan por encontrarse en
alto y una muy cerca de la otra, divididas únicamente por un pequeño callejón.
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Para fortuna de los enamorados, la ventana de la habitación de Carmen colindaba con la de una
casa en venta, que fue rápidamente adquirida por el enamorado, como única solución para su
reencuentro. Así los enamorados pudieron estar juntos nuevamente.
Pero, poco después, fueron descubiertos por el padre, quien presa de la furia, clavó una navaja en
el pecho de su hija. Su amado solo pudo darle un beso de despedida. Desde entonces, este
callejón ha sido bautizado como el callejón de beso, y es tradición para las parejas que lo
atraviesan besarse ahí mismo.
4. El colibrí maya
Dicen cuando los dioses mayas crearon la tierra, a cada animal le asignaron una
tarea determinada. Pero, al terminar, se percataron de que no había quien transportara las ideas,
los pensamientos y los deseos entre unos y otros.
Encima se habían terminado el barro y el maíz, que son los materiales con los que habían
originado el resto de las cosas. Sólo les quedaba una pequeña piedra de jade, por lo que
decidieron tallarla y crear una pequeña flecha. Cuando finalizaron soplaron sobre ella y salió
volando. Habían creado así un nuevo ser, al que llamaron x’ts’unu’um, que significa colibrí.
5. La Mulata de Córdoba
La Mulata de Córdoba fue una mujer condenada a la hoguera por el Santo Oficio, cerca de la costa
al este de México. Se le atribuía el poder de la eterna juventud y ser la abogada de los casos
imposibles, como los de obreros desempleados y mujeres solteras. Se encontraba siempre
rodeada de hombres que con facilidad se enamoraban de ella y perdían el camino de la rectitud.
Ante todo lo anterior, decían que tenía pactos con el diablo y que incluso lo recibía en su propia
casa.
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Hasta que fue detenida por el Tribunal de la Santa Inquisición, siendo acusada de practicar la
brujería y de haber llegado en un barco que no había atracado en ninguna playa. Una noche antes
de cumplir su condena y mientras se encontraba en una celda, solicitó que le llevaran un trozo de
carbón, con el que dibujó un barco y pudo volar fuera de las rejas. Al llegar, los guardias sólo
pudieron encontrar un olor a azufre, cuya existencia se relata hasta nuestros días.
6. El callejón del muerto
Esta leyenda cuenta que en la ciudad de Oaxaca, al sur de México, un hombre cuya tarea era
encender las lámparas de aceite de la ciudad, fue asesinado ahí mismo. Había concluido su labor,
pero enseguida se percató de que faltaba encender una, por lo que volvió justo antes de volver a
casa. Murió misteriosamente y, desde entonces, dice la leyenda que su alma se aparece después
de las 9 de la noche, para recorrer el callejón de las lámparas de aceite.
Esta es una de las leyendas de México con unos orígenes más recientes, pero no por eso deja de
formar parte de la cultura popular de la región.
7. El nagual
Desde la época prehispánica, varios de los dioses que han formado parte de la cultura mexicana
han tenido la facultad de cambiar de la forma humana a la de algún animal. Está facultad se
trasladó después a brujos, brujas y chamanes, quienes adquieren las habilidades del animal en el
que se transforman y lo utilizan en favor de la comunidad.
Así pues, dice la leyenda que los nahuales se aparecen constantemente a las personas,
especialmente a la media noche y tomando la forma de animales comunes.
Esta es una de las leyendas mexicanas en las que se nota la influencia del folclore prehispánico
fundamentado en muchas creencias animistas según las cuales objetos y animales no humanos
tienen facultades intelectuales propias de nuestra especie.
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8. El callejón del diablo
Ubicado en la Ciudad de México, cuentan que en este callejón se aparece el mismísimo diablo. Un
hombre escéptico decidió comprobar tal historia, con lo que se animó una noche a caminar por
ahí. Se trataba de un lugar sombrío donde se encontraban algunos árboles.
Cuando no llevaba ni la mitad del camino se detuvo, ya que creyó haber visto una sombra detrás
de un árbol. Enseguida continuó andando, y cuentan que la sombra se le acercó, tomando la forma
de un hombre que reía intensamente. El hombre antes escéptico salió corriendo, pero comenzó a
sentir que el suelo se hundía y le atrapaba con fuerza para impedir su huída.
No obstante, logró escapar y transmitir su encuentro con el diablo a quienes se encontró por el
camino. En otras versiones se cuenta que la aparición fue hacia un hombre borracho y que, para
evitarla, es necesario depositar diariamente joyas y ofrendas bajo el árbol donde se aparece.
9. La isla de las muñecas
En Xochimilco, una de las delegaciones de la Ciudad de México donde se encuentra un gran lago
con numerosas trajineras, se cuenta que un hombre llamado Julián Santana recolectaba muñecas
abandonadas.
El hombre vivía en una de estas trajineras, y la razón por la que juntaba las figuras era para
ahuyentar a los espíritus de lago. Específicamente, Don Julián ofrecía estas muñecas en símbolo de
paz para ahuyentar el espíritu de una niña que murió ahogada ahí mismo.
Actualmente existe una pequeña isla con las muñecas recolectadas por Don Julián en los canales
de Xochimilco, y dicen que el alma de este hombre vuelve constantemente para cuidarlas. De sta
manera, esta leyenda mexicana ha dado paso a una leyenda urbana cuya realidad transcurre en el
tiempo presente.
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10. La princesa Donají
Esta leyenda cuenta que Cosijopi, el último gobernador del Istmo de Tehuantepec, en la zona sur
de México, tuvo una hija a la que llamó Donají. Durante una guerra entre los mixtecos y los
zapotecos, Donají fue capturada como rehén y posteriormente decapitada. A pesar de que su
cuerpo fue sepultado, nunca se dio a conocer el lugar donde yacía su cabeza.
Tiempo después, un pastor que pasaba por la sierra oaxaqueña arrancó una azucena (flor silvestre
también llamada lirio). Al hacer esto, encontró bajo la tierra lo que parecía ser una cabeza
humana, y al rescatarla, la llevó a reunirse junto con su cuerpo en el templo de Cuilapam. Fue
entonces cuando el alma de la princesa Donají pudo finalmente descansar en paz.
Este es otro de los muchos ejemplos que muestran hasta qué punto la muerte tiene un rol
relevante en las leyendas mexicanas, y casi siempre va de la mano de elementos narrativos
relacionados con el drama.
11. El árbol del vampiro de Guadalajara
Hace muchos años, un extranjero proveniente de Europa llegó a un poblado de la zona de
Guadalajara, México. Era una persona extraña y reservada, pero su falta de interés en socializar
con la gente de la región no era lo más inquietante.
De hecho, desde la llegada de este hombre misterioso, empezaron a aparecer primero cadáveres
de animales, y luego cuerpos sin vida de niños, todos ellos desangrados.
Una noche, las gentes del poblado decidieron buscar al extranjero para enfrentarlo, asumiendo
que él era el autor de los hechos. Esa noche lo encontraron intentando morder a un lugareño, así
que le clavaron una estaca de madera y luego sepultaron su cuerpo bajo una pila de ladrillos.
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Años después un árbol creció de entre los ladrillos a partir de la estaca de madera, y se dice que al
cortar sus ramas aparecen dentro del corte regueros de sangre, de las víctimas del vampiro de
Guadalajara.
12. La leyenda de Tepoztécatl
Tepoztécatl es un personaje de leyenda de la región mexicana de Morelos. Se dice que fue el hijo
de una princesa embarazada a través de la magia a través de un pequeño pájaro que se posó en su
hombro. Como no estaba casada, los padres de la princesa se enfadaron con ella, y la joven se vio
forzada a separarse del bebé una vez se produjo el nacimiento.
Y así empezó el periplo de Tepoztécatl, cuando su madre lo abandonó en el bosque y fue recogido
por una colonia de hormigas. Estos pequeños insectos lo alimentaron cooperando con unas
abejas, que cedieron parte de su miel para que las hormigas se la llevaran al pequeño.
Meses más tarde, las hormigas dejaron al pequeño Tepoztécatl al lado de un agave, y este lo
acogió entre sus hojas y lo alimentó con su sabia. Pasó un tiempo, y el agave dejó a Tepoztécatl
sobre unos maderos y lo puso en el río, lugar en el que el niño viajó hasta que una pareja de
ancianos de Tepoztlán lo hallaron y lo adoptaron en su familia.
Años más tarde, cuando Tepoztécatl ya era un joven fuerte e inteligente, un monstruo con forma
de serpiente gigante llamado Mazacóatl apareció para atemorizar a los pobladores de la región, y
el anciano que había adoptado al joven fue elegido para luchar con ella. Como se sentía viejo y
débil, su ahijado Mazacóatl lo reemplazó, y mató a la serpiente usando un filo hecho con cristal de
obsidiana.
13. Las pastoras de piedra
Esta leyenda mexicana proviene de Teloloapan. Nos cuenta que hace muchos años, dos pastoras
se unieron a un grupo de peregrinos que, a partir de haber realizado promesas al Señor de
Chalma, se desplazaban a su hermita caminando durante varios días, para rendirle tributo.
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Pero llegado cierto punto del trayecto, las pastoras comunicaron al resto que estaban agotadas, y
que se arrepentían de haber prometido ir a Chalma, de modo que esperarían allí a que el colectivo
de peregrinos regresase en su camino de vuelta. Sin embargo, al empezar a caminar de nuevo,
estos últimos echaron la vista atrás y en vez de divisar a las pastoras, vieron dos rocas con forma
de mujer.
14. La gruta de Xalapa
En la loma de Macuiltépetl, perteneciente a la ciudad de Xalapa, hay una cueva en la que se dice
que una vez al año aparecen montañas de tesoros y de riquezas, visibles solo para gente en
extrema necesidad. Un día, una madre que se había gastado todo su dinero en intentar curar a su
bebé sin conseguir ningún resultado positivo, vio un reflejo dorado dentro de la cueva, y al entrar
en ella, divisó grandes montañas de oro.
Como llevaba a su bebé en brazos, lo dejó sobre un montón de monedas y empezó a llenarse los
bolsillos de riquezas, usando los dos brazos para poder cargar más y dejarlo en las alforjas de su
mula, que esperaba afuera. Pero al volver a la cueva a buscar más oro y llevarlo a las alforjas, vio
que tanto el tesoro como el bebé habían desaparecido.
15. La leyenda del conejo en la Luna
Se trata de una de las leyendas infantiles más populares de México e involucra al dios Quetzalcoatl
y a un conejo blanco. Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl bajó a la tierra adoptando una apariencia
humana para pasar desapercibido entre los hombres.
Durante su estancia quiso visitar todos los seres de la creación, así como todos los valles, ríos,
montañas, bosques y árboles que poblaban la tierra. Al cabo de un tiempo, el dios empezó a
sentirse cansado y hambriento, es por eso que decidió sentarse a descansar en una roca que
encontró en el camino.
Al hacerse de noche, Quetzacóatl encontró un conejo bondadoso a su lado que estaba comiendo.
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-¿Qué estás comiendo? Le preguntó el díos al conejo que seguía comiendo por su cuenta
tranquilamente.
-Zacate - Respondió -¿Quieres un poco? Preguntó el conejo con voluntad de ayudar.
-Gracias, pero yo no como Zacate -le respondió el dios Quetzalcóatl con resignación.
-Y qué comerás entonces?- Preguntó el Conejo.
-Nada, seguramente moriré de hambre y sed -contestó Quetzacóatl.
Ante esa respuesta el conejo se sintió muy mal y en un acto de generosidad exclamó:
-Tan solo soy un simple conejo pero puedo servirte de alimento, cómeme y así no te morirás de
hambre.
Al contemplar ese acto tan noble, el dios Quetzacóatl cogió en brazos al conejo y lo elevó bien alto
hasta la Luna, donde su cara quedó estampada en uno de los lados del satélite.
Acto seguido bajó al conejo de nuevo hasta la tierra para que pudiera contemplar su cara en la
Luna, como recuerdo de aquel acto de generosidad que tuvo hacia el dios Quetzalcóatl.
16. La leyenda del Sol y la Luna
Cuenta la leyenda que en el inicio de los tiempos la tierra estaba oscura, en tinieblas, con una
noche perpetua y sin un rayo de luz que iluminara el cielo. Al contemplar esto, los dioses que
vivían en el cielo decidieron reunirse para crear el Sol y solucionar el problema.
La reunión divina se organizó en la ciudad de Teotihuacán, una de las más importantes del reino
de los dioses, donde estos decidieron hacer una gran hoguera que pudiera ser vista desde todos
los confines del universo.
Durante la reunión decidieron que uno de ellos debía convertirse en Sol y que cualquiera que
quisiera presentarse como voluntario debería saltar dentro de la gran hoguera y después salir de
ella convertido en Sol.
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Solo dos voluntarios se presentaron como candidatos para convertirse en Sol. El primero fue
Tecciztecatl, un dios que vestía ropa ostentosa, era fuerte, hermoso y rico, pero a la hora de saltar
se acobardó y salió corriendo despavorido.
El segundo voluntario fue Nanahuatzin, un dios pobre pero valiente y con buenos sentimientos,
quien saltó a la hoguera y salió victorioso convertido en Sol, ante la mirada atenta de todos los
dioses del cielo.
Al ver convertido en nuevo sol a Nanahuarzin, Tecciztecatl sintió una gran vergüenza y se lanzó a la
hora para salir convertido él también en Sol. Tras ese acontecimiento, los dioses coincidieron en
que no podría haber dos soles y que había que hacer algo al respecto.
Así pues, los dioses decidieron apagar a Nanahuarzin golpeándolo con un conejo que habían
tomado entre las patas, de esta forma, el brillo del segundo Sol desapareció hasta convertirse en
la Luna.
Gracias a ese episodio, hoy en todo el mundo podemos disfrutar del Sol durante el día y de la Luna
durante la noche.
17. La Leyenda de Don Juan Manuel
Cuenta la leyenda que Don Juan Manuel era un caballero español que estaba casado con una
hermosa mujer llamada Marina. Este caballero inspiraba miedo y respeto en muchos enemigos
que se había ganado a lo largo de los años por su inteligencia y por la belleza de su esposa.
Con el paso de los años en los que Don Juan Manuel estuvo casado sentía cada vez más celos de
los demás hombres de la ciudad, quienes admiraban profundamente la belleza de su mujer. Un
buen día el matrimonio decidió tener hijos pero descubrieron que el caballero español no podría
procrear.
Apesadumbrado e invadido por un terrible dolor, Don Juan Manuel se retiró durante un tiempo al
Convento de San Francisco para encontrar un consuelo para su pena. Fue en ese momento que
decidió traer a México a su sobrino, quien vivía en España, para que se hiciera cargo de sus
negocios.
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En ese mismo período, sus enemigos idearon un plan para acabar con él, que consistió en difundir
el rumor que Marina había engañado a Don Juan Manuel con otro hombre. Al enterarse de la
noticia, Juan Manuel invocó al Diablo, ciego de ira, ofreciéndole su alma a cambio de la identidad
del hombre que había yacido con su mujer.
El diablo le dijo el nombre y le obligó a salir a matarlo a las 11 de la noche, pero después de
hacerlo volvió a parecérsele y le confesó que ese no era realmente el hombre que había estado
con su mujer. Acto seguido, el diablo le ordenó que siguiera matando hasta que él se apareciera
junto al cadáver del culpable.
Al cabo de unos días, Don Juan Manuel recibió una visita en su mansión por la mañana, que le
informó de que su sobrino había sido apuñalado la noche anterior a las 11 en punto. Al darse
cuenta de lo que había hecho y totalmente destrozado, regresó al convento para hablar con un
monje.
El monje le pidió que rezara en la horca durante 3 noches seguidas para exculpar sus pecados. Sin
embargo, al tercer día encontraron al mismo Don Juan Manuel colgado en la horca.
18. La Dama Enlutada
Esta escalofriante leyenda urbana mexicana de principios del siglo XIX es muy conocida en la
ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, y fue popularizada por los serenos de la
ciudad que vigilaban sus calles por la noche y se encontraban apariciones fantasmales.
Cuenta la leyenda que al llegar la medianoche en Guadalajara algunas personas vieron cómo salía
de la Catedral un espectro femenino, rumbo al norte de la ciudad, sin pies y flotando de manera
decidida por sus calles y avenidas.
Esta aparición con forma de mujer vestía totalmente de negro y jamás mediaba palabra, en su
camino hacia el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, donde atravesaba una de las calles y
después desaparecía.
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Todas las noches que la enlutada se aparecía causaba la muerte de varias víctimas, todas ellas
vecinos y vecinas de la ciudad. Además de eso, aquellos que decidían perseguirla también
acababan siendo víctima y escuchando su escalofriante grito.
Se trata de una de las leyendas mexicanas más terroríficas y populares de todas las que se cuentan
en este país, y dicho relato comparte algunas similitudes con leyendas parecidas en otras ciudades
y países latinoamericanos.
19. La mujer herrada
Cuenta la leyenda que en los alrededores del antiguo pueblo minero de Real del Monte, en
Hidalgo, apareció una mujer joven, de rostro hermoso y porte elegante, que solía caminar por las
calles empedradas al atardecer. Siempre vestía de negro y portaba un sombrero con velo, lo que
impedía ver completamente su rostro.
Los hombres del pueblo quedaban fascinados por su presencia, y algunos intentaban hablar con
ella o seguirla, pero desaparecía misteriosamente al llegar a un callejón sin salida. Uno de estos
hombres, más valiente o quizás más curioso que los demás, logró alcanzarla y le propuso
acompañarla. Ella aceptó sin decir palabra y caminaron juntos hasta que, sin previo aviso, levantó
ligeramente su vestido y dejó ver que en vez de pies tenía patas de caballo herradas.
Desde entonces, se dice que quien la sigue desaparece para siempre, y que su aparición es una
advertencia para los hombres que abusan de su poder de seducción o engañan a las mujeres.
20. El charro negro
En distintas regiones del país, especialmente en el centro y sur de México, se cuenta la historia del
Charro Negro: una figura elegante, vestida con un traje de charro impecable y montado en un
caballo igualmente imponente, que aparece durante la noche en caminos solitarios o al borde de
los pueblos.
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Este personaje suele acercarse a personas que caminan solas y les ofrece ayuda, dinero o
transporte a cambio de su compañía durante un breve trayecto. Al principio parece un hombre
amable, incluso cortés, pero poco a poco su aspecto va cambiando y su voz se vuelve más grave.
Muchos aseguran que el Charro Negro es en realidad una manifestación del diablo, que busca
engañar a los ambiciosos para quedarse con sus almas.
Las advertencias populares dicen que si lo encuentras, debes evitar mirarlo directamente a los ojos
o aceptar cualquier cosa que te ofrezca, porque nunca es gratis.
21. La cueva del diablo
En las faldas del cerro del Tepozteco, en el estado de Morelos, se encuentra una cueva que, según
los pobladores, es la puerta de entrada al inframundo. Durante siglos se ha contado que por las
noches, especialmente en fechas cercanas al Día de Muertos, una figura oscura se aparece a las
afueras de la cueva e invita a los caminantes solitarios a entrar para mostrarles tesoros ocultos.
Muchos aseguran haber visto luces brillantes y escuchar cánticos provenientes del interior. Sin
embargo, quienes han entrado jamás han regresado. Según la leyenda, el diablo mismo custodia
esa entrada, ofreciendo riquezas a cambio de promesas que los humanos no pueden cumplir.
Algunos ancianos del lugar todavía recomiendan no acercarse a esa zona al anochecer, y evitar
responder a cualquier voz desconocida que provenga del cerro.
1 – La caja de Pandora
Según los mitos cortos griegos, fue Zeus quien le ordenó a Hefesto crear a la primera mujer mortal
del mundo, una joven llamada Pandora, que recibió distintos dones otorgados por los dioses.
Pero Zeus tenía un propósito distinto, quería castigar al titán Prometeo por robar el fuego de
Hefesto para dárselo a los hombres y, al mismo tiempo, reprender a estos últimos por recibirlo.
Así que envío a Pandora a casarse con Epimeteo, el hermano de Prometeo, pero además le dio a la
joven una caja como segundo obsequio para el titán, bajo la orden de no abrirla jamás.
Sin embargo, un día Pandora se dejó llevar por la curiosidad y abrió la caja, liberando así, todos los
males que existen en este mundo: enfermedades, guerras, ira, hambre, sufrimiento y muchas
calamidades más, dejando adentro solo la esperanza, lo único que alcanzó a contener cuando
cerró la tapa.
Por ello, el relato indica que los hombres solo cuentan con la esperanza para poder hacerle frente
a todos esos males liberados de la caja de Pandora.
2 – El nacimiento de Afrodita
Otro mitos Griegos cortos esta el de Afrodita era la diosa del amor, la belleza, el dulce encanto, las
seducciones, las caricias, las ternuras, las sonrisas y las entrevistas de las vírgenes.
En la teogonía de Hesíodo, su nacimiento se remonta mucho antes de los dioses olímpicos, cuando
Cronos mutiló los genitales de Urano, su propio padre, y los arrojó al mar.
Se dice que las partes cercenadas flotaron bastante tiempo sobre las olas agitadas, pero un día, de
ellas brotó una blanca espuma de la cual surgió Afrodita.
3 – El origen de Medusa
La versión más reconocida acerca del origen de Medusa, es la del poeta romano Ovidio, a través
de su obra, Las Metamorfosis, donde se explica que anteriormente era una hermosa sacerdotisa
del templo de Atenea, pero Poseidón, cautivado por su belleza, la violó en ese mismo lugar.
Tras lo sucedido, Atenea se enfureció y descargó toda su furia sobre la doncella, convirtiendo su
cabello en serpientes, además de hacer que su mirada convirtiera en piedra a quien la viera.
Fue así como se transformó en uno de los monstruos más terroríficos del inframundo, con
enormes colmillos y un cuerpo con características similares a las de una serpiente. Murió
decapitada a manos del héroe Perseo.
4 – La caída de Ícaro
Otro mito griego bastante popular, es el de la caída de Ícaro, hijo de Dédalo, el constructor del
famoso laberinto de Creta donde se hallaba el minotauro.
Por orden del rey Minos, Ícaro y Dédalo vivían cautivos en ese preciso lugar, después de que este
último ayudara a Teseo a derrotar a la monstruosa criatura mitad toro y mitad hombre.
Así que el constructor elaboró unas enormes alas con plumas y cera, semejantes a las de las aves,
para poder escapar. Tras probarlas, hizo un par más y se las dio a Ícaro.
Ambos alzaron el vuelo y se marcharon, pero Ícaro, a pesar de las advertencias de su padre, quien
le indicó no elevarse tanto para evitar que el sol derritiera la cera de sus alas, subió cada vez más.
Y por causa de su imprudencia, al ignorar las recomendaciones, sus plumas fueron cediendo con el
calor, ocasionando su muerte tras caer al mar. En su recuerdo, Dédalo llamó Icaria a la tierra
cercana al lugar donde falleció su hijo.
5 – El pueblo que procede de las hormigas: los mirmidones
La historia de los mirmidones comienza en la isla griega de Egina, que debe su nombre a la hija del
Dios de los ríos, Asopo, y fue raptada por Zeus, con quien tuvo un descendiente llamado Éaco.
El fruto de este encuentro llegó a ser rey, pero Hera se enfureció y lanzó una inminente peste
sobre el pueblo que él regía, acabando con casi todos sus habitantes.
Por ello, Éaco, también abuelo de Aquiles, le rogó a Zeus volver poblar la isla y este respondió a su
llamado convirtiendo a las hormigas en humanos.
Desde entonces, las personas de aquel lugar se conocieron como mirmidones (hormigas), y se
caracterizaron por ser fuertes, trabajadores, organizados y valientes.
6 – El mito de Sísifo
En la mitología griega (puedes leer sobre el teatro griego) Sísifo era el rey de Corinto, un lugar
fundado por él mismo. El relato lo describe como un ser ambicioso, cruel y, sobre todo, astuto.
Con su astucia logró engañar a los dioses y causar su ira. Primero, le dijo a Asopo, el Dios de los
ríos, que fue Zeus quien raptó a su hija, claro está, a cambió de un favor, crear una fuente de agua
dulce en Corinto.
Cuando el rey del Olimpo se enteró, mandó al Dios de la muerte, Tánatos, para acabar con él, pero
Sísifo lo engañó y lo encerró en una celda.
Gracias a eso, nadie murió por un tiempo y Hades, Dios del inframundo, también se molestó. Así
que Zeus envío a Ares, el Dios de la guerra, para asesinarlo.
Sin embargo, una vez en el inframundo, Sísifo se las arregló para volver al mundo mortal,
engañando al mismísimo Hades. De allí que este último, junto a Zeus, le impusieron el castigo de
empujar una enorme piedra hasta lo más alto de una montaña, solo para que cayera nuevamente
y la volviera a empujar una y otra vez, durante la eternidad.
7 – El mito de Tiresias
El mito de Tiresias tiene dos versiones bien conocidas, pero en ambas es hijo de Everes y Chariclo,
la ninfa preferida de la Diosa Atenea.
En la primera historia, Tiresias vio por error a su madre bañándose desnuda junto a Atenea en un
río, y ésta, enfurecida, lo dejó ciego, pero tras la intervención de la ninfa, la Diosa le dio el don de
la clarividencia.
El segundo relato, indica que Tiresias encontró a un par de serpientes apareándose, por lo que
golpeó a una de ellas, la hembra, pero al hacerlo se convirtió en mujer.
Después de 7 años presenció una escena similar, solo que en esa ocasión arremetió contra el
macho de los reptiles, recuperando así su cuerpo masculino.
Al haber tenido ambos sexos, Hera, junto a Zeus, le consultaron cuál género disfrutaba más de las
relaciones, y él contestó que eran las mujeres, sin anticiparse a la reacción de la Diosa, quien se
avergonzó frente a su esposo y lo castigó dejándolo ciego, pero el Dios del Olimpo se compadeció
y le otorgó el don de la profecía.
8 – El mito de Eco
En las Metamorfosis de Ovidio, Eco era una ninfa alegre, juguetona, hermosa y de preciosa voz,
que siempre distraía a Hera cuando Zeus se iba de aventuras extra maritales.
Así sucedió constantemente, hasta que un día Hera notó el engaño y se llenó de ira haciendo que
Eco perdiera su voz, aquella ante la cual cualquier hombre caería embelesado.
No conforme con el castigo, envió a la ninfa hacia una cueva e hizo que solo pudiera repetir las
últimas palabras dichas por los hombres, cuando intentara hablar.
Hay distintas versiones acerca del mito de Eco y en una de ellas, Hera se venga de la ninfa al
encontrarla durmiendo con Zeus.
En otra historia, es Afrodita quien le quita la voz, pues atendiendo a su petición, le dio la
oportunidad de atraer por unos minutos al joven que le gustaba, Narciso, para intentar
enamorarlo, pero falla cuando este no la corresponde, quedando condenada a repetir solo las
últimas palabras que escuchara en cada ocasión.
9 – El mito de Narciso
Según el mito, cuando Narciso nació, el profeta Tiresias predijo que ver su propio reflejo marcaría
su final, por ello, su madre lo crio alejado de cualquier superficie donde pudiera verse a sí mismo.
No obstante, Narciso era un joven de gran atractivo y un día, caminando por el bosque, pasó cerca
de la cueva de Eco, quien quedó profundamente enamorada de él.
Tras varias visitas por la zona, Eco se las arregló para expresarle su amor, sin embargo, Narciso la
rechazó y se burló de ella.
Al presenciar lo sucedido, la Diosa Némesis le impuso un fuerte castigo. Hizo que al joven le diera
mucha sed y, en consecuencia, fue al riachuelo cerca de la cueva de la ninfa para beber agua,
pero al ver su reflejo quedó enamorado de sí mismo, observándose fijamente hasta morir por
inanición.
10 – El mito del minotauro
El minotauro era el hijo de Pasífae y el toro de Creta, una criatura que Poseidón le dio al rey Minos
para sacrificarlo en su nombre, pero este intentó engañar al Dios matando a otra de las bestias de
su rebaño.
Al notar la traición de Minos, Poseidón ideó un plan para vengarse de él, generándole a Pasífae, la
esposa del rey, un intenso deseo sexual hacia el toro.
Por esa razón, la mujer le ordenó a Dédalo, el artesano real, crear una vaca de madera en la cual
ella pudiera meterse para aparearse con la criatura, de la cual quedó embarazada.
Así nació el minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano que devoraba personas
dentro del laberinto de Creta, un lugar construido por el mismo Dédalo a petición del rey.
De hecho, Minos sometió a Atenas y obligó a su rey a enviar 7 jóvenes y 7 doncellas
constantemente para alimentar a la bestia, hasta que arribó el héroe Teseo, quien lo venció.
11 – El mito de Prometeo
Prometeo también pertenece a la mitología griega. Era el hijo del titán Jápeto con una de las
oceánides, además se caracterizaba por su astucia, su despreocupación ante las leyes de los dioses
y siempre estar a favor de la humanidad.
Su mito sostiene que se burló varias veces de las deidades del Olimpo, empezando por Zeus, a
quien, en una oportunidad, le llevó un buey, lo sacrificó y le dio a elegir entre las partes que
comerían los dioses y los hombres, engañándolo para hacerlo escoger solo huesos cubiertos de
grasa.
Desde entonces, Zeus, molesto, les negó el fuego a los mortales, así que Prometeo lo robó para
ellos. Como castigo, el Dios del trueno ordenó encadenarlo a una roca en el Cáucaso, donde un
águila le devoraría el hígado por siempre, pues él, al ser inmortal, se regeneraba una y otra vez,
sufriendo así, un eterno tormento.
12 – El barco de Teseo
Teseo era un héroe de la mitología griega, cuyos padres fueron los reyes de Atenas, llamados Egeo
y Etra. Se dice que luego de viajar hasta Creta para derrotar al minotauro, los atenientes
conservaron su barco por años.
El mito indica que, con el transcurso del tiempo, las partes de la famosa embarcación se fueron
deteriorando, por tanto, reemplazaron cada una de ellas para continuar usándolo.
Tras algunos siglos, todos se preguntaron si en verdad se trataba o no del barco de Teseo,
despertando así, un sinfín de cuestiones entre los filósofos de su era.
13 – El mito de la caverna
Aunque se le conoce como “mito”, en realidad se trata de una de las alegorías escritas por el
filósofo griego, Platón, sin embargo, la popularidad de este escrito le hace merecedor de estar en
esta lista.
A través de esta obra, el autor describe una caverna dentro de la cual se halla un muro y, del lado
interno del mismo está un grupo de prisioneros, cautivos desde su infancia, donde solo veían las
sombras producidas por una fogata detrás de la pared.
Un día, uno de ellos escapó, conoció el mundo y luego volvió a liberar a sus compañeros, pero
éstos creyeron que había enloquecido, considerando como única realidad, las figuras creadas con
el resplandor de la hoguera, por ello, no lo escucharon ni lo siguieron.
De hecho, Platón afirma que podrían llegar a matar al personaje del relato, si intentara
liberarlos. Se trata de una metáfora acerca del camino hacia el conocimiento y la comodidad de la
ignorancia.
14 – Mito de Orfeo
Orfeo era hijo del Dios de la música, Apolo, y una de las musas, Calíope. Se le reconoció por llevar
una lira y tocar melodías que calmaban cualquier alma, incluso las de las bestias.
Un día, una serpiente mordió a Eurídice, la ninfa de la cual se enamoró, quien falleció envenenada,
así que Orfeo se adentró en las profundidades del inframundo para traerla de vuelta.
Convenció a Caronte y doblegó a Cerbero gracias a su música, hasta que por fin se encontró con
Hades, a quien también cautivó con sus melodías.
El Dios del inframundo lo dejó marcharse con Eurídice, bajo la condición de que evitara mirar atrás
hasta salir del lugar, pero faltó a su promesa para ver a su amada, quien se demoraba, aún
adormecida por el veneno y, al hacerlo, se desvaneció, perdiéndola una vez más, sin poder
rescatarla nuevamente.
15 – Mito de Quetzalcóatl
Dentro de los mitos mexicanos esta el de Quetzalcóatl, era el Dios más importante y venerado de
la cultura tolteca, la cual pertenecía a una de las civilizaciones mesoamericanas. Su nombre
significa “Serpiente emplumada”.
Su mito refiere que la deidad era uno de los cuatro hijos de Omecíhuatl y Ometecuhtli, quienes
crearon el universo. Uno de sus hermanos, Tezcatlipoca (Espejo negro humeante), era su versión
malvada.
Así, mientras Quetzalcóatl simbolizaba la vida, la fertilidad, el conocimiento, el viento, el día, la luz
y la civilización; Tezcatlipoca representaba la oscuridad y, comúnmente, estaba asociado con la
destrucción.
Tiempo después de que Quetzalcóatl decidiera descender para abolir los sacrificios y dar
conocimiento al pueblo tolteca, su hermano se hizo pasar por un anciano ofreciéndole una
supuesta medicina, la cual, realmente era una bebida alcohólica llamada “pulque”.
El Dios cayó en el engaño e incurrió en los placeres mundanos, alejándose del sacerdocio, la
espiritualidad y perdiendo su voluntad, por ello, decidió marcharse, pero no sin antes prometer
que un día habría de regresar.
Puedes aprender mas leyendo la leyenda de Quetzalcóatl
16 – Mito de Edipo
El mito de Edipo comienza cuando su padre, Layo, rey de Tebas, recibe una profecía del oráculo
afirmando que él moriría a mano de uno de sus hijos, quien, además, se casaría con su esposa.
Horrorizado, Layo abandonó en un monte al hijo que había tenido con su reina, Yocasta, y le
amarró los pies. Posteriormente, un pastor lo halló y se lo dio al rey de Corinto, el cual lo adoptó.
Cuando creció, Edipo visitó el oráculo de Delfos y se enteró de su destino, así que se marchó de
Corinto para evitar la profecía, desconociendo la existencia de sus verdaderos padres.
En una parte de su camino, discutió con un hombre que resultó ser Layo, combatieron y lo asesinó.
Después, Edipo se topó con la Esfinge de Tebas, un monstruo legendario al que también derrotó.
Al acabar con la criatura, Edipo ganó el reconocimiento de los tebanos, los cuales lo eligieron
como su nuevo rey, desposando a Yocasta, su propia madre.
Mucho tiempo después, una peste azotó la ciudad de Tebas a causa de la ira de los dioses, por
ello, Edipo investigó la causa del castigo divino y descubrió que se trataba de sus propios crímenes:
asesinar a su padre y dormir con su madre.
Debido a todo esto, Yocasta se ahorcó mientras él se sacaba los ojos, aparte de afrontar el exilio
dictado por sus propios hijos.
17 – Mito de Chang´e, la mujer de la luna
Hay muchos mitos cortos Chinos, de este existen varias versiones, pero de acuerdo con una de las
más populares, Chang´e y su esposo Hou Yi, eran una pareja de inmortales que vivían en el cielo.
Un día, los 10 hijos del gobernante celestial, es decir, del Emperador de Jade, se convirtieron en
ardientes soles y comenzaron a quemar la tierra.
Pero Hou Yi, al ser un espléndido arquero, disparó contra nueve de los soles y salvó a la
humanidad. Como castigo, por matar a sus hijos, el Emperador les arrebató su inmortalidad.
Para recuperarla, Hou Yi emprendió un viaje en búsqueda de una píldora, solo que cada uno de
ellos debía ingerir solo la mitad, pero tras un suceso inesperado, Chang´e se la comió entera.
Al exceder la dosis, la joven recuperó su inmortalidad, aunque también comenzó a elevarse tan
alto que llegó a la luna, separándose por siempre de su amado.
18 – El mito de las sirenas y Ulises
Luego de que Ulises volviera de la guerra de Troya junto a su tripulación, atravesando el mar por
los alrededores de Sicilia, se encontró con las sirenas, criaturas de la mitología griega, las cuales
atraían a los navegantes con sus cantos y después los ahogaban.
Sin embargo, Ulises estaba preparado para pasar el dominio de las sirenas, así que les ordenó a
sus compañeros tapar sus oídos con cera, mientras, a él lo ataron en el mástil del barco evitándole
cualquier intento de saltar al mar.
El héroe, con los oídos descubiertos pero atado, pudo escuchar la encantadora melodía de las
criaturas del mar y sobrevivir.
Vencidas ante el rechazo de Ulises, aquellos seres femeninos con cuerpos mitad pez sacrificaron a
una de sus hermanas, la sirena Parténope, y sus restos quedaron en una costa, donde levantaron
un templo alrededor del cual construyeron un pueblo, Nápoles.
19 – El mito del carro alado
El carro alado es otro de los mitos cortos alegóricos de Platón, a través del cual busca explicar
todas las “partes” del alma.
En esta historia, un hombre que simboliza la razón del alma, va guiando un carro tirado por dos
caballos, el primero representa la maldad y el segundo el bien.
En este sentido, el conductor del carro lucha por controlar a los caballos que intentan tomar
distintos caminos.
Según el relato, las almas de los dioses dirigen un carro alado que surca el cielo sin dificultad, pero
las humanas corren el riesgo de perder sus alas y caer a un cuerpo mortal.
De ser el caso, el alma deberá esperar a que el cuerpo muera para retomar su antigua posición
siguiendo a los dioses, no obstante, puede elevarse o descender de su posición anterior,
dependiendo de sus acciones positivas o negativas.
20 – El mito de Selene, la diosa luna
Selene era la Diosa de la luna, hermana de Helios, el Dios del Sol. Ella volaba en el cielo durante la
noche, sobre un carruaje plateado y, Endimión, un humilde pastor, siempre la veía para admirar su
belleza hasta quedarse dormido.
Una vez, ella notó su presencia y se sintió atraída hacia él, así que bajó a acompañarlo mientras
dormía.
Lo mismo se repitió en muchas oportunidades hasta que Endimión despertó, y ambos se
confesaron sus sentimientos.
Después de corresponderse, le pidieron a Zeus regalarle la juventud eterna al pastor para poder
amarse por siempre, y el Dios del Olimpo les cumplió, bajo una condición.
Solo podría despertar cada noche para verse con Selene, de resto pasaría la eternidad durmiendo.
Tras concederles sus deseos, el pastor inmortal y la Diosa tuvieron a 50 descendientes que
simbolizan a las fases lunares del año.