Sol
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Para otros usos de este término, véanse Sol (desambiguación) y Disco solar (desambiguación).
Sol ☉
Primera imagen: fotografía de la luz visible del Sol con un filtro solar en 2013
Segunda imagen: fotografía ultravioleta retocada de la NASA en 2020
Datos derivados de la observación terrestre
Distancia media desde la Tierra 149 597 870 700 m (~1.5 × 1011 m)
Brillo visual (V) −26.8
Diám. angular en el perihelio 32′35.64″
Diám. angular en el afelio 31′31.34″
Índice color (U-B) +0.10
Índice color (B-V) +0.63
Características físicas
Diámetro 1 391 016 km
(~1.4 × 109 m)
Diámetro relativo (dS/dT) 109
Superficie 6.0877 × 1012 km²
Volumen 1.4123 × 1018 km³
Masa relativa a la de la Tierra 332 946
Masa 1.9891 × 1030 kg
Densidad 1411 kg/m³
Densidad relativa a la de la Tierra 0.255
Densidad relativa al agua 1.41
Gravedad en la superficie 274 m/s² (27.96 g)
Velocidad de escape 617.8 km/s
Temperatura efectiva de la superficie 5778 K (5505 °C)
Temperatura máxima de la corona 1-2 ×105 K[1]
Temperatura del núcleo ~1.36 × 107 K
Luminosidad (LS) 3.827 × 1026 W
Periodo de rotación
En el ecuador: 27 d 6 h 36 min
A 30° de latitud: 28 d 4 h 48min
A 60° de latitud: 30 d 19 h 12 min
A 75° de latitud: 31 d 19 h 12 min
Características orbitales
Distancia máxima al centro de la Galaxia
~2.5 × 1017 km
~26 000 años luz
Periodo orbital alrededor del
centro galáctico 2.25-2.50 × 108 años[2]
Velocidad orbital máxima ~251 km/s[3]
Inclinación axial con la eclíptica 7.25°
Inclinación axial con el plano de la galaxia 67.23°
Composición de la fotosfera
Hidrógeno 73.46 %
Helio 24.85 %
Oxígeno 0.78 %
Carbono 0.30 %
Hierro 0.16 %
Neón 0.12 %
Nitrógeno 0.09 %
Silicio 0.07 %
Magnesio 0.06 %
Azufre 0.05 %
El Sol (del latín sol, solis, ‘dios Sol invictus’ o ‘sol’, a su vez de la raíz protoindoeuropea sauel, ‘luz’)
[4] es una estrella de tipo-G de la secuencia principal y clase de luminosidad V que se encuentra en
el centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación electromagnética de este
sistema planetario.[5] Es una esfera casi perfecta de plasma, con un movimiento convectivo
interno que genera un campo magnético a través de un proceso de dinamo. Cerca de tres cuartas
partes de la masa del Sol lo forman gases como el hidrógeno; el resto es principalmente helio, con
cantidades mucho más pequeñas de elementos como oxígeno, carbono, neón y hierro.
Se formó hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso gravitacional de la
materia dentro de una región de una gran nube molecular. La mayor parte de esta materia se
acumuló en el centro, mientras que el resto se aplanó en un disco en órbita que se convirtió en el
sistema solar. La masa central se volvió cada vez más densa y caliente, dando lugar con el tiempo
al inicio de la fusión nuclear en su núcleo. Se cree que casi todas las estrellas se forman por este
proceso. El Sol es más o menos de edad intermedia y no ha cambiado drásticamente desde hace
más de cuatro mil millones de años, y seguirá siendo bastante estable durante otros 5000 millones
de años más. Sin embargo, después de que la fusión del hidrógeno en su núcleo se haya detenido,
el Sol sufrirá cambios importantes y se convertirá en una gigante roja. Se estima que el Sol se
volverá entonces lo suficientemente grande como para engullir las órbitas actuales de Mercurio,
Venus y posiblemente la Tierra.[6][7]
La Tierra y otros cuerpos (incluidos otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo)
orbitan alrededor del Sol.[5] Por sí solo, representa alrededor del 99.86 % de la masa del sistema
solar.[8] La distancia media del Sol a la Tierra fue definida exactamente por la Unión Astronómica
Internacional en 149 597 870 700 metros[9] (aproximadamente 150 millones de kilómetros). Su
luz recorre esta distancia en 8 minutos y 20 segundos.
La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida en la Tierra a
través de la fotosíntesis y determina el clima de la Tierra y la meteorología.
Es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra; por lo tanto, es el astro con
mayor brillo aparente. Su visibilidad en el cielo local determina, respectivamente, el día y la noche
en diferentes regiones de diferentes planetas. En la Tierra, la energía radiada por el Sol es
aprovechada por los seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la
principal fuente de energía de la vida. También aporta la energía que mantiene en funcionamiento
los procesos climáticos.[10]
El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal, con un tipo
espectral G2 y clase de luminosidad V, por tanto, también es denominada como enana amarilla. Se
formó hace entre 4567.9 y 4570.1 millones de años y permanecerá en la secuencia principal
aproximadamente 5000 millones de años más. El Sol, junto con todos los cuerpos celestes que
orbitan a su alrededor, incluida la Tierra, forman el sistema solar.
A pesar de ser una estrella enana, es la única cuya forma se puede apreciar a simple vista, con un
diámetro angular de 32′35″ de arco en el perihelio y 31′31″ en el afelio, lo que da un diámetro
medio de 32′03″ . La combinación de tamaños y distancias del Sol y la Luna son tales que se ven,
aproximadamente, con el mismo tamaño aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de
eclipses solares distintos (totales, anulares o parciales).[11]
El vasto efecto del Sol sobre la Tierra ha sido reconocido desde tiempos prehistóricos y el astro ha
sido considerado por algunas culturas como una deidad. El movimiento de la Tierra alrededor del
Sol es la base del calendario solar, de uso predominante hoy en día.
La disciplina científica que se encarga del estudio del Sol en su totalidad es la física solar.
Características
El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal que abarca aproximadamente el 99.86 %
de la masa del sistema solar. Éste tiene una magnitud absoluta de +4.83, estimada como más
brillante que el 85 % de las estrellas de la Vía Láctea, la mayoría de las cuales son enanas rojas.
Pertenece a la Población I, o a las estrellas ricas en elementos pesados. La formación del Sol pudo
haber sido provocada por ondas de choque de una o más supernovas próximas. Esto fue
planteado debido a la gran abundancia de elementos pesados en el sistema solar, como el oro y el
uranio, en relación con las abundancias de estos elementos en la llamada Población II de estrellas,
siendo estas pobres en elementos pesados. Estos elementos podrían haberse producido por
reacciones nucleares endotérmicas durante una supernova, o por transmutación a través de la
absorción neutrónica dentro de una estrella masiva de segunda generación.[12]
GIF, hecho por la NASA, abril 2008.
El Sol es, con diferencia, el objeto más brillante en el cielo, con magnitud aparente de −26.74. Es
unos 13 000 millones de veces más brillante que la segunda estrella más luminosa, Sirio, que tiene
una magnitud aparente de −1.46. La distancia media del centro del Sol al centro de la Tierra es de
aproximadamente 1 unidad astronómica (alrededor de 150 millones de kilómetros), aunque la
distancia varía a medida que la Tierra se mueve desde el perihelio en enero hasta el afelio en julio.
En esta distancia media, la luz viaja desde el horizonte del Sol hasta el horizonte de la Tierra en
unos 8 minutos y 19 segundos, mientras que la luz desde los puntos más cercanos del Sol y de la
Tierra tarda aproximadamente dos segundos menos.
El Sol no tiene un límite definido y en sus partes externas su densidad disminuye
exponencialmente al aumentar la distancia a su centro. No obstante, a efectos de medición, se
considera el radio solar como la distancia que engloba desde su centro hasta el borde de la
fotosfera, la superficie visible aparente del Sol. Con base en esta medida, el Sol es una esfera casi
perfecta con un achatamiento estimado de 9 millonésimas, lo que significa que su diámetro polar
difiere de su diámetro ecuatorial por tan solo 10 kilómetros. El efecto mareal de los planetas es
débil y no afecta significativamente a la forma del Sol. El Sol rota más deprisa por su ecuador que
por sus polos. Esta rotación diferencial está causada por el movimiento de convección debido al
transporte de calor y al efecto Coriolis producido por la rotación del Sol. En un marco de referencia
definido por las estrellas, el periodo de rotación es de aproximadamente 25.6 días en el ecuador y
de 33.5 días en los polos. Visto desde la Tierra en su órbita alrededor del Sol, el período de
rotación aparente del Sol en su ecuador es de unos 28 días.
Luz solar
Artículo principal: Luz solar
Amanecer desde el mirador del Garbí en Valencia (España)
La constante solar es la cantidad de energía que el Sol deposita por unidad de tiempo y superficie
y que es directamente expuesta como luz solar. La constante solar es igual a aproximadamente a
1361 W/m² (vatios por metro cuadrado) a una distancia de una unidad astronómica (ua) del Sol (es
decir, en la Tierra o a la misma distancia del Sol que ella).[13] La luz del Sol en la superficie de la
Tierra es atenuada por la atmósfera terrestre, de modo que, llega menos energía a la superficie
(cerca de 1000 W/m²) en condiciones claras cuando el Sol está cerca del cenit. La luz del Sol en la
parte superior de la atmósfera terrestre está compuesta (por energía total) de aproximadamente
un 50 % de luz infrarroja, un 40 % por luz visible y un 10 % de luz ultravioleta. La atmósfera
terrestre filtra más del 70 % de la radiación ultravioleta solar, especialmente en las longitudes de
onda más cortas. La radiación ultravioleta solar ioniza la parte superior de la atmósfera en el lado
diurno de la Tierra, volviendo a la ionosfera conductora de electricidad.
El Sol es una estrella G2V, con G2 se indica que su temperatura superficial es de aproximadamente
5778 K (5505 °C), y V que, como la mayoría de las estrellas, es una estrella enana de la secuencia
principal. La luminancia media del Sol es de aproximadamente 1.88 Gcd/m² (gigacandelas por
metro cuadrado), pero como se ve a través de la atmósfera de la Tierra, esto se reduce a
aproximadamente 1.44 Gcd/m². Sin embargo, la luminancia no es constante a través del disco del
Sol (oscurecimiento del limbo).[14]
Color
En ausencia de atmósfera el Sol presenta un color blanco. Se puede comprobar en imágenes desde
la alta montaña con un cielo completamente despejado y limpio, desde la Estación Espacial
Internacional [15] o en las fotos de los astronautas del Apolo 12 desde la superficie lunar. El color
blanco tiene la explicación teórica en el espectro solar, que emite en un amplio rango del
longitudes de onda con una temperatura de color en torno a 5780 K y un índice de color-espacio
(CIE) cercano al (0.3; 0.3)[16]
En la cultura occidental se suele representar al Sol de color amarillo; en Japón, en cambio, se suele
representar de color rojo. Al observar al Sol a baja altura sobre el horizonte la atmósfera influye en
su color y brillo. El Sol se ve menos brillante pero con una tonalidad alterada.
Esto seguramente haya influido en que algunos autores hayan argumentado[17] que el color del
Sol viene dado por su máximo de emisión.[18] Pero hay dos problemas interesantes aquí.
En primer lugar, el espectro de emisión presenta su máximo en unos 500 nm, que se asocia
habitualmente al color verde cercano al azul.[19] Esta asociación es incluso discutible, puesto que
sólo existe una correspondencia longitud de onda/color visible en una emisión monocromática lo
más pura posible. Por ejemplo, se pueden ver colores verdes en la aurora boreal debido a la
emisión monocromática a 500.7 nm del oxígeno atómico doblemente ionizado (esto está
provocado por el choque entre los átomos de oxígeno con electrones de menor energía liberados
por moléculas de nitrógeno excitadas por la radiación solar en las capas altas de la atmósfera[20]).
El segundo error es más sutil y viene de no considerar que el máximo de la distribución de Planck
depende de la variable elegida, siendo la longitud de onda, frecuencia y número de ondas las más
frecuentes. El máximo de la distribución dependerá de dicha variable. Si elegimos la frecuencia, el
máximo se correspondería a 880 nm, ya en el infrarrojo cercano. Por tanto, el máximo no tiene un
sentido físico tan claro como el interpretado según la ley de desplazamiento de Wien, donde se
utiliza la representación de la función de Planck exclusivamente en función de la longitud de onda.
[18]
El Sol también puede verse de muy diferentes colores según las condiciones atmosféricas. Desde
el rojizo de las salidas y puestas debido a la dispersión de la atmósfera (que se puede ver
aumentados por la presencia de pequeñas partículas contaminantes), hasta, en raras ocasiones, el
azulado (provocado por partículas de mayor diámetro, como parece haber ocurrido durante la
erupción del Krakatoa o por la contaminación del humo de grandes incendios).[21][22]
Véase también: Ley_de_desplazamiento_de_Wien#Interpretaciones
Composición
Capas internas del sol
El Sol está compuesto principalmente por los elementos químicos hidrógeno y helio; que
representan el 74.9 % y el 23.8 % de la masa del Sol en la fotosfera, respectivamente. Todos los
elementos más pesados, llamados metales en astronomía, representan menos del 2 % de la masa,
con el oxígeno (más o menos el 1 % de la masa del Sol), carbono (0.3 %), neón (0.2 %), y el hierro
(0.2 %), que es el más abundante.
El Sol heredó su composición química del medio interestelar a través del cual se formó. El
hidrógeno y el helio en el Sol fueron producidos por nucleosíntesis del Big Bang, y los elementos
más pesados se crearon por nucleosíntesis estelar en generaciones de estrellas que completaron
su evolución estelar y devolvieron su material al medio interestelar antes de la formación del Sol.
La composición química de la fotosfera se considera normalmente como representativa de la
composición del sistema solar primordial. Sin embargo, desde que se formó el Sol, parte del helio y
de elementos pesados se han asentado gravitacionalmente desde la fotosfera. Por lo tanto, en la
fotosfera de hoy en día, la fracción de helio es reducida, y la metalicidad es solamente el 84 % de
lo que era en la fase protoestelar (antes de que la fusión nuclear comenzara en el núcleo). Se cree
que la composición protoestelar del Sol ha sido de un 71.1 % de hidrógeno, 27.4 % de helio, y de
un 1.5 % de elementos más pesados.