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TERCERA PARTE
EL ENTRENAMIENTO Y MEJORA DE LAS PRINCIPALES HABILIADES
PSICOLÓGICAS DEL ARD
CAPÍTULO 5.
A lo largo de esta última parte del módulo, pasamos a presentar cuatro
habilidades psicológicas básicas que consideramos fundamentales en el ARD: la
concentración, el control del nivel de activación, la capacidad de imaginación
(visualización) y la motivación.
Cada una de las propuestas de entrenamiento que proponemos, se enmarcan
dentro de la práctica real que llevamos realizando durante más de cinco temporadas
en el fútbol, de ahí que utilicemos este deporte como línea de referencia para que, a
partir de él, cada alumno pueda modificar los aspectos implícitos a su propio deporte
de interés, de manera que pueda aplicar los contenidos como mejor convenga.
Cualquier duda sobre este proceso de adaptación se tratará en las sesiones
presenciales, de tal manera que se pueda responder a las expectativas individuales
que cada alumno posee.
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CAPITULO 5. LA CONCENTRACIÓN Y SU APLICACIÓN EN EL ARD
5.1. Introducción
La concentración puede definirse, según González (1992), como “la focalización
de toda la atención en los aspectos relevantes de una tarea, ignorando o eliminando los
demás. Lo específico de la concentración es que se trata de dirigir la totalidad de la
atención y no sólo una parte de ella a la tarea que estemos ejecutando”. En este sentido,
la concentración se entiende como la capacidad que debe poseer todo deportista para
dirigir su atención hacia los estímulos pertinentes en cada momento, lo que implica que
exista, además, una relación muy estrecha con la duración de la competición que se
disputa. En esta línea de trabajo y de pensamiento, nos parece pertinente y relevante
recalcar la importancia que tiene el trabajo psicológico en concentración para permitir
que el deportista se encuentre “metido” en la competición.
La concentración es, sin duda, una de las claves más importantes que se pueden
poner al servicio del deportista para mejorar su rendimiento. De hecho, las alusiones a la
concentración son muy frecuentes entre los deportistas y los entrenadores. Algunos
ejemplos podrían ser afirmaciones como las siguientes: “tienes que estar más atento a la
jugada...”, “la falta de concentración al principio del partido ha marcado el desarrollo
del encuentro...” ó “si este jugador no saltase al campo tan descentrado sería excelente”.
Es muy frecuente, incluso, escuchar como se explica un mal resultado por la falta de
concentración, ya sea en momentos críticos puntuales de la competición, o durante todo
su desarrollo.
Para poder dar respuesta a la pregunta sobre cómo es posible que se evalúe,
entrene y se trabaje la concentración, es necesario que previamente hayamos podido
comprender qué aspectos son los que subyacen a este constructo teórico porque una de
sus características principales, como se puede apreciar en las frases que acabamos de
mencionar, es que se confunden fácilmente las lindes de este término y, bajo una
aparente manifestación de falta de concentración, puede hallarse oculto un simple
déficit de ausencia del control del nivel de activación, por lo que, al igual que ocurre
con cualquier problema, algo absolutamente necesario para su evaluación es conocer
correctamente sus posibles manifestaciones y los diferentes cuadros que puede
presentar.
En este sentido podemos afirmar que en la concentración hay dos aspectos
fundamentales que influirán en el planteamiento que realicemos para evaluarla: por un
lado está la atención en las señales ambientales pertinentes, eliminando por tanto las que
no lo son, y por el otro está el mantenimiento de ese foco atencional. Todo proceso de
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evaluación de la concentración debería dirigirse, al menos, hacia el intento por conocer
en qué medida el deportista es capaz de atender a los estímulos significativos para él y ,
en el caso de los deportes colectivos, que se encuentran vinculados a la demarcación
que ocupa dentro del equipo y a la misión táctica encomendada por el entrenador y, al
mismo tiempo, a conocer en qué medida es capaz de mantener niveles óptimos
adecuados de concentración durante las diferentes fases o periodos que podemos
diferenciar en el desarrollo de la competición.
Un ejemplo, tomado del fútbol, del primer aspecto al que hacemos alusión, sería
el de un penalti: está claro que el jugador debe tener la máxima seguridad posible y que
su foco atencional debe centrarse en el balón, en la portería y, a lo sumo, en el portero,
puesto que son las tres variables que participan en la acción. Los demás estímulos que
pueden distraerle de su óptima actuación deberán dejarse fuera (pensemos por ejemplo
en el portero que coge el balón y pretende ponerle nervioso colocándolo él mismo; o en
el público que le silba para provocarle el error en el lanzamiento, etc.). Un fenómeno
que se produce en la mayor parte de estas situaciones es el que hace referencia al
análisis sobre el juego estratégico que se produce entre ambos jugadores, donde el
objetivo de uno de ellos, el portero, consistirá en descentrar al otro, que tiene la ventaja
"a priori" (puesto que realiza el primer movimiento), de tal forma que intentará
descentrarle y hacerle dudar para que su atención se centre en aspectos a los que no
debe atender (uno de los principales enemigos de todo jugador son sus propios
pensamientos de duda sobre su capacidad, pensamientos que, como ya veremos en el
apartado correspondiente, tienen una mayor probabilidad de aparecer si la situación se
evalúa como amenazante).
Respecto al segundo, es esencial comprender sus connotaciones diferenciales
respecto al primero: una cosa es estar concentrados en un momento concreto y otra
diferente (aunque pueden y es deseable que se den a la vez) es ser capaz de mantener
esa concentración durante un periodo de tiempo prolongado. Si aplicamos esta línea
argumental al ejemplo del fútbol, el tiempo de juego propicia, debido a su larga
duración y a que el jugador no tiene por qué estar participando de forma continua en
todas las acciones del equipo, oportunidades para desviar la atención y dejar que la
tarea y el momento del partido sean lo que ocupe la mente del futbolista (al contrario de
lo que sucede en otros deportes, como por ejemplo en el baloncesto o el fútbol-sala, en
los que las acciones son muy rápidas y el jugador se encuentra más fácilmente
implicado en el juego -de ahí que sean deportes positivos para entrenar la capacidad de
mantenimiento de la atención en el juego durante un tiempo relativamente largo-).
Por otro lado, debemos de considerar el número de ocasiones en las que el juego
se ve interrumpido y la duración de éstas. No resulta extraño pensar que un deportista
debe poseer una elevada capacidad de concentración para que sepa responder en todo
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momento a las demandas del partido. Un ejemplo muy claro en este sentido es la
demarcación del portero, puesto que sus características básicas le obligan a intervenir en
ocasiones puntuales pero a manifestar una elevada eficacia y eficiencia, de modo que un
portero que posea unas grandes condiciones técnicas, pero que no sea capaz de
responder acertadamente ante las acciones esporádicas del contrario (que en algunos
partidos que se disputan contra rivales inferiores pueden ser un par o tres a lo sumo),
será un portero incompleto y totalmente prescindible. Lo mismo ocurriría con cada uno
de los puestos de juego, ya que su especificidad es tan importante que nos exige realizar
un pequeño análisis individual de cada uno de ellos de manera que se defina
correctamente el tipo esencial de concentración que se debe poseer y, en consecuencia,
cómo debe enfocarse su evaluación y su posterior entrenamiento.
Gráfica 5.1. La capacidad para mantener la concentración en momentos como éste, en el
que el equipo ha encajado un gol, resulta necesaria en el fútbol de competición.
5.2. Hacia un modelo trabajo de la concentración en el deporte
A continuación se presenta el modelo teórico y organizativo del cual partimos y
en el que iremos profundizando según se avance en este capítulo:
Factores Puesto de Estado emocional
externos juego
Autoconfianza CONCENTRACIÓN Conocimiento del
juego
Motivación Resistencia a la Nivel de
fatiga activación
( física y mental)
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Gráfica 5.2. Principales variables que se encuentran relacionadas con la concentración.
Como se puede ver en este modelo, la concentración puede entenderse como la
variable más directamente observable de una serie de aspectos psicológicos que se
pueden encontrar en su base y que pueden explicar los déficit que se encuentren en los
jugadores e incluso en el equipo.
Por un lado, dentro de las variables que engloban el factor conocimiento del
juego, profundizaremos en los tres mecanismos necesarios de la ejecución motriz y nos
detendremos brevemente a considerar porqué son importantes, destacando la asociación
que hasta hace poco tiempo se hacía del entrenamiento en concentración con la mejora
en el dominio de los focos de atención y en la rapidez de su cambio. Esta vinculación
se encuentra precisamente enmarcada dentro de ese primer nivel del conocimiento del
juego, es decir, en el nivel del dominio perceptivo más elemental y que hunde sus raíces
en el mecanismo posterior de toma de decisiones, en donde la complejidad táctica es su
componente más definitorio.
A partir de aquí se pasa, en última instancia, a saber responder de un modo
óptimo ante acciones del juego que exigen de un dominio técnico importante, en donde
la ejecución de la acción también tiene mucho que ver con lo concentrado que se
encuentre el jugador y, lo que es más importante, la bidireccionalidad de estas
relaciones, es decir, que si un jugador no domina bien estos principios del juego tiene
más probabilidades de perder la concentración y, al mismo tiempo, si no se está
concentrado en el juego, la percepción, la toma de decisiones y la ejecución de las
acciones empeoran de un modo considerable.
En segundo lugar, el dominio del nivel de activación, como veremos en el
siguiente capítulo, va a permitir que el jugador esté más concentrado durante el partido
que si no sabe cómo controlarlo. Así, está experimentalmente comprobado que si existe
un nivel elevado de activación, el foco de atención se estrecha y viceversa, lo que
demuestra la importancia de realizar un análisis integral del comportamiento deportivo
más que uno particular.
El tercero de los aspectos, por su parte, se centra en la relación existente entre la
concentración y la resistencia física y mental que se experimenta en el partido. Este
factor consideramos que posee una vital importancia porque es una de las variables que
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mejor podemos manipular a la hora de trabajar y entrenar la concentración con el
jugador de fútbol. Todo jugador que sea capaz de mantener un nivel de rendimiento
adecuado en condiciones de fatiga física y mental, será un jugador con mayores
probabilidades de llegar lo más arriba posible en su carrera deportiva.
El cuarto de los aspectos, sobre el que tampoco nos detendremos demasiado
porque ya se le dedica un capítulo por entero, es el de la motivación como variable
determinante del nivel de concentración que posean los jugadores. La motivación, al
igual que ocurre con el resto de las variables de este modelo, tiene una enorme
capacidad de influencia sobre cualquiera de los aspectos recogidos en este modelo, de
manera que hay que saber vertebrar perfectamente el entrenamiento para que se
mantenga siempre en un nivel lo más óptimo que sea posible.
El quinto aspecto, la autoconfianza, podría definirse como la necesidad que tiene
un jugador de sentirse capacitado para responder ante las demandas que un partido de
fútbol le generan. En este sentido, es lógico que en algunos partidos que son
aparentemente muy importantes y que poseen una trascendencia esencial, haya
jugadores que no manifiesten un buen rendimiento ni una buena capacidad de
concentración mientras que, en otros partidos en donde los rivales son “teóricamente
asequibles”, la concentración es adecuada y el rendimiento óptimo.
La sexta de las variables a considerar son los factores externos que condicionan
y en parte regulan la actividad del jugador. Este modelo se debe analizar como un
sistema condicionado por las características situacionales a las que se enfrenta el
jugador y, por lo mismo, un modelo abierto en el que las condiciones del medio pueden
tener un papel importante en la concentración de los jugadores. El análisis de este tipo
de condiciones, así como su posible anticipación deben facilitar que el rendimiento de
los jugadores mejore notablemente.
El sétimo de los factores se refiere a la importancia que tiene la especificidad del
puesto de juego que ocupe cada jugador para ser capaces de analizar las demandas a las
que se enfrenta, de manera que un análisis que no considere esta variable puede
considerarse, al menos en ciertos aspectos, “cojo”.
El último de los factores es el que se refiere al estado emocional del jugador que
puede interferir de manera evidente en su concentración posterior y, por lo mismo, en su
rendimiento. Un jugador que acabe de sufrir la pérdida de un ser querido, tiene más
probabilidades de perder la concentración que aquél que se encuentra motivado para el
partido y que tiene emociones positivas. El control y dominio de las emociones
constituye también una nueva vía de trabajo y entrenamiento para la psicología del
deporte que, como señalaba José Abando en el último Congreso Internacional de Fútbol
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celebrado en Salamanca con motivo de su capitalidad cultural europea, es uno de los
campos abiertos más interesantes para profundizar en la actualidad y del que aún no
sabemos con certeza que se puede esperar en el terreno deportivo.
5.3. Análisis de las variables esenciales del modelo propuesto.
Antes de comenzar a destacar cada uno de estos factores, consideramos que
resulta pertinente hacer una mención especial a la interrelación que existe entre todos
ellos y que viene identificada por el doble sentido de las flechas que les unen. La
importancia de este aspecto radica en que no puede comprenderse la concentración sin
hacer un análisis pormenorizado de cada uno de los factores y del peso que, en una
situación concreta, tiene cada uno de ellos para explicar el resultado final que se ha
obtenido.
Así, podremos afirmar, por ejemplo, que un jugador ha perdido la concentración
esencialmente porque no estaba motivado para afrontar el partido, que esto, a su vez, le
ha provocado que su nivel de activación fisiológica y cognitiva sea baja, propiciando un
bajo rendimiento. Este rendimiento, según pasaban los minutos y se acumulaba el
esfuerzo físico, iba descendiendo cada vez más con la consecuencia evidente de que el
entrenador le exige que dé más de sí y le amenace con perder la titularidad en el equipo.
Esta cadena, a su vez, continua provocando un déficit en la capacidad para controlar las
emociones, que desemboca en pensamientos negativos y en un paso repentino de un
aparente pasotismo a una serie de acciones muy impulsivas que genera, al mismo
tiempo, que no se procese la información pertinente y que en acciones complejas del
juego el jugador se vea desbordado una y otra vez por los contrarios con la consiguiente
pérdida de la autoconfianza.
5.3.1. El conocimiento del juego y su relación con la concentración: los mecanismos de
la acción motriz.
Desde un punto de vista práctico, los deportistas deben conocer la existencia de
distintos estilos atencionales que ponen en conexión los diferentes focos de atención y
las distintas situaciones de ejecución. Esta diferenciación es importante porque cuando
hablamos de atención nos estamos refiriendo, en realidad, a varios niveles en los que
puede manifestarse, de manera que distinguirlos es absolutamente necesario debido a
que un jugador puede dominar adecuadamente uno de estos estilos, pero tener más
dificultades en dominar los demás.
Nideffer (1976) definió cuatro estilos o tipos atencionales basados en una
clasificación referida a dos dimensiones: la amplitud y la dirección. La amplitud se
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refiere a la cantidad de información a la que debe prestar atención el deportista en un
momento determinado; es reducida cuando presta atención a un número limitado de
estímulos y amplia cuando la presta a un gran número. Por otro lado, la dirección se
refiere a la capacidad para dirigir la atención hacia objetos externos al propio deportista
(atención externa) o para dirigirla hacia sí mismo (atención interna).
De la combinación de las dos dimensiones y de sus posteriores divisiones
resultan cuatro estilos diferentes de concentración, que se corresponden a los cuatro
modos principales de focalizar la atención:
Atención amplia-externa. Se produce cuando el jugador centra su atención en un
importante número de estímulos y en estímulos fuera de él mismo. Se corresponde,
sobre todo, con situaciones de evaluación, es decir, es la adecuada para reaccionar a
las situaciones rápidamente cambiantes del juego. Es el tipo de atención que se
requiere, por ejemplo, cuando un jugador trata de recuperar su posición tras una
pérdida de balón y debe analizar, aunque sea de manera superficial y rápida, la
colocación de los compañeros y de los contrarios y, en especial, la del contrario que
posea el balón.
Atención amplia-interna. El deportista se fija en su estado físico o mental. Es el tipo
de atención adecuado para analizar y planificar mentalmente una estrategia de juego
ante una situación dada.
Atención estrecha-externa. El deportista focaliza su atención en un estímulo
concreto del entorno (por ejemplo en la escuadra derecha en el lanzamiento de una
falta). En el ejemplo anterior del jugador que recupera su posición, en un momento
concreto de su carrera, si el balón sale de la bota del contrario dando un pase en
profundidad, su atención deberá dirigirse a la posible trayectoria del balón para ser
capaz de anticiparse y de recuperarlo para su equipo.
Atención estrecha-interna. Se produce cuando el deportista dirige la atención sobre
sí mismo. Es la adecuada para prepararse para ejecutar una acción mediante el
repaso mental o para examinar el nivel de tensión. La mente del jugador está
centrada en algún pensamiento o estrategia concreta. Este tipo de foco atencional es
el que con frecuencia menos dominan los jugadores y el que más suele llegar a
afectarles debido a que no se fijan en los datos externos y se dejan llevar por los
pensamientos internos que, por su gran importancia (pensemos, por ejemplo, en un
grave error ofensivo en el último minuto de juego de la primera parte o en una
oportunidad desaprovechada cuando el entrenador ha ofrecida una oportunidad de
ser titular después de varios partidos sin jugar), pueden descentrar totalmente al
jugador y disminuir gravemente su rendimiento.
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A continuación presentamos una tabla en la que se explicitan algunos ejemplos
para cada uno de los focos atencionales para comenzar a destacar, a continuación, la
importancia de cada uno de los mecanismos y su relación con el entrenamiento de la
concentración.
EXTERNA INTERNA
AMPLIA Cada vez que el jugador Cuando el jugador, en un
decide enviar el balón a periodo de descanso o de
algún otro compañero y debe interrupción prolongada del
escoger la mejor opción juego, trata de centrarse en
posible para sacar el mayor sus sensaciones corporales.
beneficio de esa situación.
ESTRECHA En una situación de uno Cada vez que un jugador
contra uno ofensivo en la que siente molestias o tensión en
el jugador busca desbordar al una parte de su cuerpo e
defensor en función de sus intenta cerrar los ojos y
características de juego. relajarse empleando una
técnica como la relajación
mente - cuerpo de Schultz.
Gráfica 5.3: Ejemplos de cada uno de los focos atencionales.
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EXTERNA INTERNA
AMPLIA
Un desplazamiento es un buen
momento para analizar las
Uno de los aspectos más sensaciones que se tienen para
importantes de la atención en el afrontar el partido.
fútbol es la capacidad de percibir
una buena amplitud del campo
visual.
ESTRECHA
Resulta esencial que el portero en
los saques de esquina focalice su
atención en el balón y esté
entrenado para superar los Es importante que el jugador
contactos que se producen en este centre su atención en algún
tipo de acciones. pensamiento puntual o en su
misión táctica en el partido para
que salga concentrado.
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Gráfica 5.4. Ejemplos en imágenes de la importancia que posee el dominio de cada uno de los focos
de atención para el futbolista.
[Link]. Fases en el procesamiento de la acción motriz
Para poder estructurar el trabajo en concentración, un aspecto que nos parece de
vital importancia es el que alude a las características básicas del control motor que se
ponen en funcionamiento cuando se realiza una acción y que proyecta las habilidades
que domina el jugador para ponerlas al servicio de la táctica del propio juego. En este
apartado, por lo tanto, vamos a profundizar brevemente en las características de los
mecanismos de ejecución motriz y en las fases que se encuentran implicadas en el
momento de la acción, de manera que este análisis sirva como punto de partida para una
mejor comprensión de los procesos de control de la atención y de la concentración. Del
conjunto de definiciones clásicas sobre las fases de la acción motriz vamos a nombrar la
de Schmidt (1982) porque concibe la sucesión de una serie de estadios que supone el
procesamiento activo de la información. Esta secuencia de fases sucesivas sería la
siguiente:
1. Estadio de identificación del estímulo. Incluye los siguientes aspectos:
[Link] de estímulos y extracción de los rasgos más
característicos.
1.2. Abstracción basada en los conocimientos que se poseen de situaciones
anteriores.
2. Estadio de selección de la respuesta. Se elige lo que debe hacerse (implica,
aunque sea de forma implícita, al mecanismo de toma de decisiones).
3. Estadio de programación de la respuesta. El jugador responde ante la demanda
del medio en función de la información que ha manejado en las etapas anteriores
del procesamiento de la información.
Ya en 1988, Famose y Durand realizaron su propuesta descrita como una sucesión
de etapas que se repiten de forma cíclica y que serían las siguientes:
1ª) Percepción por parte del alumno (en nuestro caso jugador) de lo que se debe realizar.
2ª) Captación de los elementos más importantes del ejercicio.
3ª) Elaboración "grosera" del comportamiento motor.
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4ª) Realización de la respuesta.
5ª) Conocimiento de los resultados.
6ª) Elaboración del siguiente intento.
7ª) Realización del siguiente ensayo.
8ª) Se repite el proceso descrito.
Rigard (1990) nos presentará posteriormente su modelo en fases, que comprenden
desde una etapa cognitiva inicial que incluye la comprensión de la tarea y el tratamiento
de la información pertinente, hasta una etapa mnemónica posterior a una primera
ejecución de la habilidad, donde se reproduce el movimiento, fortaleciéndolo con la
práctica y creando engramas interiorizados que permiten la liberación paulatina de los
recursos atencionales.
[Link]. Mecanismos y procesos cognitivos desde la perspectiva del aprendizaje motor.
A partir del nacimiento de las ciencias del deporte, se ha producido un cambio
paulatino desde la consideración de la actividad motriz como un conjunto de
coordinaciones musculares que se aprenden por la práctica, hasta la inclusión de los
mecanismos y procesos cognitivos como reguladores del proceso de adquisición de las
habilidades deportivas.
Los principales mecanismos que se mencionan en la perspectiva motriz, son los
siguientes:
a. Mecanismo sensoperceptivo. Se relaciona con la detección de estímulos, la
comparación de las informaciones recibidas con las que permanecen almacenadas en la
memoria, con la selección de información -atención selectiva- y con la interpretación y
anticipación de las acciones.
Cuando una persona se enfrenta a un problema del tipo que nos ocupa en el fútbol,
el mecanismo sensorial perceptivo es el que permite la relación sujeto- entorno, lo que
constituye una especie de “primera puerta” necesaria para entrar en la “casa” del
aprendizaje motor.
Su referencia biológica y neurológica se sitúa, según Sage (1977), entre la
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información reticular y el córtex, el tálamo y las áreas de proyección primaria y
asociativas de manera que se cubre el proceso de atención e interpretación de la
información.
b. Mecanismo de toma de decisiones. Del mecanismo senso-perceptivo llega la
información organizada y estructurada, para que sea el mecanismo de toma de
decisiones el que se encargue de comparar la situación que se presenta en un momento
concreto, con la que se desea alcanzar, de manera que se selecciona uno de entre los
múltiples grados de libertad que implica la acción que realiza el organismo(Bernstein,
1967).
Una vez seleccionado el plan de acción, la información se traslada al mecanismo
generador del movimiento y a la memoria a largo plazo, quedando progresivamente
consolidado todo el proceso.
Merece la pena destacar cómo el proceso de toma de decisiones se concibe como
un manejo de información que implica su transformación, retomando algunos de los
principales conceptos constructivistas que ya de han establecido en capítulos anteriores.
c. Mecanismo generador del movimiento. Al igual que ocurría en la Teoría de
Esquemas de Schmidt (1975), se destaca el papel que tiene el Programa Motor General
y el Esquema Motor de Respuestas como especificador del primero y que permite
flexibilizar la respuesta en cuanto a la trayectoria, velocidad y fuerza de la misma. En
Glencross (1979), se describe la secuencia que debe tener una respuesta motriz:
1º) El aprendiz discrimina y selecciona de su memoria las unidades de respuesta
que constituirán el movimiento.
2º) Organiza las unidades en un orden o secuencia particular.
3º) Las estructura temporalmente en el interior de la secuencia.
4º) Especifica cada una de las unidades así como la respuesta global, en términos
de fuerza física.
5º) Calcula la coincidencia de la respuesta global con un acontecimiento u objeto
externo.
6º) Selecciona las respuestas alternativas posibles.
7º) Controla el desarrollo de la acción.
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Un aspecto importante es que no sólo se envían referencias a los grupos
musculares, sino también a la zona sensorial del cerebro para que pueda anticipar las
consecuencias de la acción (Ruiz, 1994). De esta situación real a la deseada se produce
la comparación y la toma de conciencia necesaria para regular el proceso de
aprendizaje.
d. Mecanismo de control y regulación. Cada una de las informaciones que se
producen como feedbacks procedentes de los movimientos, permiten que el organismo
pueda controlar sus propias acciones, reequilibrando y ajustando al programa motor
para los ensayos próximos.
Por lo tanto, a modo de conclusión podemos afirmar que muchas de las
aportaciones ofrecidas por el ámbito del aprendizaje motor son consecuencia de
nociones establecidas anteriormente en el terreno psicológico, aunque no se limiten a
copiar conceptos, sino que la realidad deportiva exige un esfuerzo de adaptación de ese
material a un ámbito de conocimiento tan específico como es el deportivo.
De los estudios e investigaciones actuales, deben extraerse las conclusiones
necesarias que permitan discernir la importancia de los procesos cognitivos superiores y
el papel que el tratamiento de la información desempeña en el aprendizaje de
habilidades.
[Link]. Fases en el procesamiento de la acción motriz
El interés por relacionar la concentración y los mecanismos de acción motriz es
porque, hasta el momento, cuando se ha abordado el entrenamiento psicológico aplicado
al deporte se han obviado aspectos muy relevantes que se encuentran interrelacionados
con las variables psicológicas que intervienen uno de los cuales, sin duda, son estos
mecanismos. Cuando un jugador de fútbol se enfrenta a una tarea motriz que debe
resolver (podemos considerarla, en consecuencia, como un problema motriz), la
capacidad de atención puede verse influida no tanto por variables psicológicas del tipo
que hemos mencionado con anterioridad, sino que es posible que nos enfrentemos a un
problema que sea consecuencia directa del uso o dominio inadecuado de cada uno de los
mecanismos implicados en la acción motriz.
El objetivo de optimizar el rendimiento deportivo a partir del entrenamiento
técnico que se realiza con los deportistas a lo largo de sesiones semanales en las que se
ejecutan múltiples ejercicios y repeticiones, provoca que en niveles elevados de
competencia motriz se necesite recurrir al concepto de eficacia en cuanto a la relación
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que se establece entre los costes empleados y el beneficio obtenido. En concreto, el
tiempo de que se dispone para el trabajo técnico en estos niveles, debe estar
aprovechado al máximo, lo que obliga al entrenador a preparar concienzudamente el
entrenamiento en función, entre otros aspectos, de las variables que intervienen en el
juego.
Lo que tratamos de señalar no es más que la importancia que posee el
conocimiento de estos aspectos para poder explicar de manera racional y coherente la
causa del déficit atencional que le atribuimos al deportista cuando, en realidad, puede
estar enmascarada una carencia de comprensión sobre las variables a las que debe
atender y sobre las decisiones que debe tomar.
En este sentido, como veremos posteriormente con los ejemplos que se
muestran, el volumen total de trabajo que se realiza en el fútbol actual y su comparación
con el énfasis que se pone en la mejora consciente de estos mecanismos es tan
deficitaria que resulta comprensible que nos encontremos con jugadores cuyo verdadero
problema radique en la ausencia de comprensión del propio juego, nivel que, llevado a
la máxima competición, se hace todavía más evidente por la rapidez que lo caracteriza y
por la necesidad de tomar decisiones rápidas en espacios muy cortos.
Por lo tanto, cuando hacemos referencia a estos mecanismos, adquiere un
especial interés la investigación esencialmente positivista que se realiza acerca de cómo
procesa el ser humano -en este caso los jugadores- la información que el entrenador le
ofrece y que él mismo posee para utilizarla de la forma más “económica” posible en el
aprendizaje de la destreza que se haya trabajado. De esta manera, parece lógico pensar
que el análisis de los errores que se pueden producir en el entrenamiento deportivo debe
traducirse en una mejora posterior del rendimiento (puesto que esta evaluación incide
decisivamente en la posibilidad fáctica de modificar aquellos parámetros que se hayan
realizado de manera incorrecta), mejora que también redundará, cuando se observe la
ejecución desde un punto de vista externo, en una evidente mejoría en la capacidad de
concentración del jugador.
El análisis de estos errores de procesamiento exige un conocimiento previo
profundo sobre el funcionamiento cognitivo humano debido a que manifestaciones
similares externas pueden poseer un núcleo causal diferente como generador del
problema. La clasificación que proponemos para este análisis se basa en los tres
mecanismos de ejecución motriz que hemos tratado en el apartado anterior: el
perceptivo, el de toma de decisiones y el de ejecución. Entendiendo que el error o fallo
puede producirse en cualquiera de ellos, la clasificación que proponemos se presenta a
continuación:
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a. Respecto al mecanismo perceptivo.
a.1. Pueden producirse errores por no tener en cuenta todos los elementos espaciales que
proporciona el entorno. En un entrenamiento podrían ser los conos de referencia y las
marcas que se utilizan para el trabajo técnico específico y para el trabajo táctico.
Algunos ejemplos reales que podemos señalar y que han sido extraídos de nuestro
trabajo con juveniles de élite serían los siguientes:
• Al comenzar el ejercicio de conducción estaba delante de los conos. Creo
que es porque estaba demasiado centrado en lo que tenía que hacer
después (jugador 1).
• Lancé la falta más esquinado de lo que quería Luis y me salió muy
desviado (el golpeo) porque no miré donde estaba la pica (jugador 2).
• Me dieron el pase diagonal y cogí el balón antes de que pasara del cono
porque pensaba en hacer rápido el control orientado (jugador 3).
a.2. Pueden producirse errores por no prestar atención a la información sensorial
externa, ya sea ésta esencialmente auditiva o visual. Ejemplos:
• En el ejercicio de desmarques de apoyo y de ruptura1, "Capi" dijo mi
nombre y no hice el desmarque que tenía que hacer porque no le presté
atención cuando lo decía (jugador 1).
• Cuando tenía que rellenar el autorregistro de activación y lo hice
pensando que era de visualización. No sé, creo que estaba pensando en la
visualización porque es lo que acabábamos de entrenar (jugador 2).
• Para hacer el giro usé el empeine exterior en vez del interior y me
quitaron el balón2. No me di cuenta de que el giro era hacia la izquierda
(jugador 3).
a.3. Errores por no prestar atención a los estímulos relevantes para ejecutar la acción.
Ejemplos:
• No me di cuenta del movimiento que hizo José, si lo hubiera visto le
hubiera “pegado” el pase. (jugador 1).
• Al comenzar el ejercicio Luis (el entrenador) me lanzó el balón a la altura
del pecho y yo lo cogí con las manos porque estaba más pendiente de mi
marca y me sorprendió (jugador 2).
• Felipe me desbordó porque yo estaba pensando en que mi cobertura
estuviera colocada, la verdad es que me "pilló frío" (jugador 3).
1
En este ejercicio cada jugador debe decir antes de recibir el balón, el nombre del compañero desmarcado
que ha ocupado un espacio libre, al que desea pasar el balón.
2
En este ejercicio se debe realizar un recorrido con varios giros a la vez que un compañero persigue al
jugador una vez que ha alcanzado determinada distancia.
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b. Respecto al mecanismo de toma de decisiones:
b.1. Errores por seleccionar una respuesta menos coherente con la consecución eficiente
del objetivo, mientras existen otras posibles respuestas que el sujeto conoce y que posee
en su repertorio. Ejemplos:
• Despejé un balón que me venía a la cintura con el pie y se me fue.
Debería haberme colocado para despejar en "plancha" (jugador 1).
• Golpeé al balón con el empeine interior y eché el cuerpo demasiado para
atrás, tenía que haberle metido el empeine frontal mucho más seco y
controlar el cuerpo3 (jugador 2).
• En vez de amortiguar el balón, quise "plantarlo" abajo y se me fue
(jugador 3).
b.2. Errores debidos a la sobrecarga de elementos que hay que tener en cuenta para la
realización de la acción. Ejemplos:
• No di bien el pase porque iba muy rápido, no podía pensar y estaba
rodeado por todos los lados; encima tenía que pasarlo en dos toques
(jugador 1).
• Hice un desmarque frontal en vez de diagonal porque no me di cuenta de
quién acababa de recibir el balón ni de su posición (jugador 2).
• Para hacer el ejercicio de coordinación las primeras veces me saltaba un
cono. Porque había un montón de cosas y porque en carrera no pensabas
que te lo saltabas (jugador 3).
c. Respecto al mecanismo de ejecución:
c.1. Errores por las exigencias de velocidad y precisión conjuntas que requiere la acción.
Ejemplos:
• Di mal el pase porque no me dio tiempo a ver que estaba Mario detrás,
sólo pensé en que debía darlo en dos toques y en los contrarios que veía
(jugador 1).
• Aun me confundo un poco cuando creo espacios libres y tengo que
pensar en cómo arrastrar al defensor conmigo, las fintas y todo eso
porque muchas veces lo hago un poco a destiempo (jugador 2).
3
En este ejercicio el jugador debe golpear el balón a un objetivo concreto que el entrenador especifica, en
este caso el jugador central de una barrera estática.
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• Lancé tres balones seguidos desviados porque tenía que lanzar los veinte
muy rápido y no me daba tiempo a colocarme como yo quería, no me
fijaba (jugador 3).
Gráfica 5.5. La concentración debe trabajarse en condiciones técnicas que supongan
complicaciones a los jugadores para motivar que se puedan alcanzar los mejores resultados
posibles en cuanto al rendimiento se refiere.
[Link]. Repercusión de los mecanismos de ejecución motriz para la mejora de la
concentración en el proceso de aprendizaje técnico-táctico.
A lo largo del proceso de aprendizaje de una nueva técnica, el jugador puede
cometer errores que, como acabamos de ver, son de distinta naturaleza y que pueden y
deben servirle como información para mejorar en sus ejecuciones posteriores ante tareas
similares. Cuando hacemos referencia a estos fallos, algunos conceptos sobre los que no
nos habíamos detenido hasta el momento como son los de feedback intrínseco y
extrínseco, adquieren una dimensión especial, puesto que permitirán, junto con otras
variables que deben tenerse en cuenta, la toma de conciencia de las causas que han
producido la ejecución incorrecta (al menos de una parte).
Una vez que hemos establecido un primer punto de referencia remarcando la
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importancia del feedback en la mejora del rendimiento, debemos plantear si su
dimensión intrínseca es suficiente por sí sola para producir la confrontación de
esquemas y su reconstrucción en planos superiores de conocimiento, acomodando la
acción a la representación que la subyace. Parece obvio que la respuesta es que no, y
que el papel de los expertos, en este caso los entrenadores, en la asesoría técnica
especializada es absolutamente imprescindible si es que hablamos de alto rendimiento
deportivo. En este sentido, resulta muy evidente que achacar los errores en la ejecución
motriz a la falta de concentración de un jugador resulta muy sencillo, cuando la realidad
de múltiples situaciones ocultan que el error ha comenzado por la ausencia de toma de
conciencia de la propia acción, toma de conciencia que debe fomentar el entrenador.
Como paso previo a poder dar un feedback extrínseco y/o suplementario, que es
el que proporciona en primera instancia el técnico, es necesario establecer en qué
aspectos concretos de la acción se han producido los errores, en qué momento y bajo
qué causas. Este tipo de análisis es el que hemos tratado de realizar con los ejemplos
anteriores, donde la categorización de los errores más habituales que cometen los
deportistas a lo largo de las sesiones de entrenamiento supone el punto de arranque
dentro del proceso de análisis que puede extrapolarse, y de hecho debe hacerse así, al
terreno competitivo y de los partidos disputados.
No debemos olvidar que la función primaria del feedback consiste en proveer al
deportista de la información necesaria acerca de su propia actuación, de manera que
pueda mejorarla reduciendo al mínimo posible sus errores y optimizando su rendimiento
de cara a la consecución de los objetivos propuestos. El conocimiento de estos errores
también resulta de especial utilidad para el entrenador, que será el encargado de enseñar
los aspectos de mejora que resulten oportunos para el deportista, identificando, como
profesional de la materia, el momento en el que se produjo el fallo y a qué mecanismos
afecta (al perceptivo, al de toma de decisiones, al de ejecución o a las diferentes
combinaciones que pueden surgir entre ellos).
Un aspecto que puede resultar evidente, pero que merece la pena resaltar de
nuevo, es la necesidad de que los entrenadores dominen perfectamente los
conocimientos que la ejecución técnica requiere y que la situación táctica implica,
puesto que le permitirán modelar y colaborar de manera más acertada en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Si nos centramos ahora en el deporte concreto sobre el que hemos trabajado, el
fútbol, podemos observar con claridad como las exigencias de ejecución relativas al
mecanismo de percepción son bastante grandes porque el jugador debe anticipar en todo
momento los movimientos ofensivos y defensivos que tiene que realizar para maximizar
sus capacidades (ya sean técnicas, tácticas o físicas), y lo hace teniendo en cuenta que
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debe manejarse entre un conjunto de compañeros que ocupan determinadas posiciones,
y un equipo contrario que busca de manera continuada recuperar la posesión del balón
para conseguir su objetivo último: el gol.
Reaccionar de manera adecuada a los diferentes estímulos que le pueden ayudar
u obstaculizar en su acción, requiere que a lo largo del proceso de aprendizaje de la
técnica exista la figura del entrenador como experto en el análisis de las situaciones a
las que se enfrenta en el transcurso de un partido de fútbol. La asesoría de este experto
va a permitir establecer una jerarquía de importancia a la hora de enseñar al deportista a
prestar atención selectiva a los estímulos que debe tener especialmente en cuenta,
filtrando el resto de la información y permitiendo que el sistema actúe de forma rápida y
de la forma más económica posible.
Por lo que al mecanismo de toma de decisiones se refiere, está claro que a lo
largo de los noventa minutos que dura un partido de fútbol deben tomarse decisiones de
diferente naturaleza y repercusión para el resultado final, decisiones que están sujetas a
determinadas variables que fluctúan en su orden de importancia y que pueden englobar
desde la demarcación que ocupa un determinado jugador en el terreno de juego (y que le
capacita para hacer determinadas cosas y no otras), hasta la relevancia de usar un
recurso técnico específico en un momento concreto en detrimento del resto. De nuevo,
parece importante resaltar el papel y la importancia de la figura del entrenador dentro de
todo este marco, puesto que debe dar el feedback y el entrenamiento oportuno al
jugador para que aprenda a discriminar de manera eficaz (lo que implica que lo haga
correcta y rápidamente) en qué situaciones debe hacer qué movimientos y emplear qué
técnicas, y en cuales no.
Si hacemos por último alusión al mecanismo de ejecución, debemos aludir al
aspecto técnico en tanto manifestación externa del movimiento que permite traducir el
nivel de coordinación neuromuscular que el deportista posee. Esta coordinación se
alcanza mediante un entrenamiento adecuado que debe supervisar el entrenador, lo que
conduce al análisis de las manifestaciones externas del movimiento, aunque sin duda
deberá prestarse un especial cuidado en este punto debido a que las verdaderas causas
del fallo en la ejecución motriz pueden subyacer a la manifestación más externa y
visible de la técnica.
En resumen, el fútbol es un deporte que posee una gran exigencia en los tres
mecanismos mencionados; es decir, es un deporte con un importante componente
táctico que necesita de un continuo ajuste perceptivo y motor debido a la variabilidad de
situaciones que presenta (al tratarse de un deporte abierto). Este conjunto de exigencias
deben ser conocidas por el entrenador para poder de ese modo desarrollar un
entrenamiento óptimo, entrenamiento que se encuentra necesariamente afectado por los
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errores que se producen y que constituyen nuevos puntos de partida para mejorar de
manera progresiva y paulatina la ejecución. Un análisis simplista que reduzca las causas
de una mala actuación deportiva a la falta de concentración del jugador será un análisis
infructuoso que obtendrá pobres resultados a no ser que consiga dar con la etiología del
problema y ésta, como hemos visto, puede encontrarse en varios niveles de
complejidad, niveles que todo especialista en psicología deportiva debe dominar y
conocer para maximizar los frutos de su trabajo.
A continuación se presenta el análisis realizado por Pino (1999) al respecto:
P e r c e p c ió n
A c c io n e s D e s p la z a m ie n t o s
D e lo s o p o n e n t e s
T r a y e c t o r ia s
C a p a c id a d e s D e lo s c o m p a ñ e r o s
V e lo c id a d e s
P r o p ia s
I n t e n c io n e s O r ie n t a c io n e s
E s p a c io s lib r e s E n a m p lit u d y e n p r o f u n d id a d
E s p a c io s o c u p a d o s M o d if ic a c ió n c o n s t a n t e
T r a y e c t o r ia s
D e s p la z a m ie n t o s d e l
V e lo c id a d e s
b a ló n
C a r a c t e r ís t ic a s d e s u p o s e s ió n
Com pañeros
D is t a n c ia y s u
O ponentes
v a r ia b ilid a d
B a ló n
D e c is ió n
O b je t iv o s d e c o n s e c u c ió n e n r e la c ió n c o n lo s p r in c ip io s d e a p lic a c ió n
M e d io s t é c n ic o s d e u t iliz a c ió n
M o m e n t o d e a p lic a c ió n
E s p a c io d e u t iliz a c ió n
I n t e n s id a d d e la a c c ió n m o t r iz
E j e c u c ió n
M e d io t é c n ic o e le g id o e n e l m o m e n t o , e n e l lu g a r y c o n la in t e n s id a d
adecuada
Tabla 5.6. Variables a las que deben atenderse en el fútbol en función de los tres mecanismos de
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aprendizaje motor.
5.3.2. Relación entre la concentración y el nivel de activación
Es importante que el cuerpo técnico en general, y el entrenador en concreto,
conozcan y comprendan la relación que se establece entre el nivel de activación y la
concentración, puesto que de ello depende la importancia que, en parte, concedamos al
entrenamiento en la discriminación del nivel óptimo de activación.
Lo que por ahora conocemos y nos demuestran las investigaciones es que todo
jugador que se encuentre excesivamente relajado (con su Nivel Óptimo de Activación
bajo), amplia su foco atencional demasiado, de manera que atiende a más estímulos de
los que realmente le son pertinentes y, por otro lado, todo jugador que se encuentre
excesivamente tenso (N.O.A. muy alto), reduce su foco atencional, de manera que no
procesa algunos estímulos significativos y relevantes para la acción motriz que tiene que
realizar. Una de las consecuencias lógicas y prácticas de estos enunciados es que todo
proceso de entrenamiento de la concentración debe estar precedido por un estado
óptimo de activación que facilite lo que se pretende asimilar (relación evidente con el
tema de aprendizaje motor).
Por las razones que expondremos en el próximo capítulo, cuando hablemos del
Nivel Óptimo de Activación (NOA), no debe extrañarnos que un jugador que se
encuentre nervioso manifieste, después de que el entrenador le riña desde la banda por
haber cometido un error en una acción puntual, errores que en circunstancias normales
no cometería porque, como acabamos de mencionar, su foco de atención, a medida que
se desvía del nivel óptimo, tiende a estrecharse, por lo que hay estímulos perceptivos
que dejan de procesarse y se aumentan significativamente las probabilidades de fallar.
Del mismo modo, cuando un jugador se siente muy confiado, por ejemplo es
titular indiscutible en un elevado número de partidos, esta situación puede provocarle un
exceso de relajación y de confianza de modo que, en este tipo de situaciones, procesa
una cantidad de información demasiado amplia y también encuentra problemas para
seleccionarla con rapidez (característica básica del fútbol que lo diferencia de otros
deportes), aumentando la probabilidad de que llegue tarde a los balones y de que se los
puedan robar con mayor facilidad (aunque este aspecto se encuentra también claramente
influido por la motivación con la que se enfrenta a un partido, variable esencial del
rendimiento deportivo y que también ayuda a explicar el nivel de activación que se
maneja a lo largo de su desarrollo).
Cualquier entrenador y profesional que desee trabajar y comprender por qué un
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jugador puede rendir bien en los entrenamientos y no tanto en los partidos, deberá
comenzar por evaluar cómo es su dominio del N.O.A. y de qué estrategias dispone para
poder manejarlo y manipularlo de la mejor manera posible. Estas cuestiones quedarán
abordadas en el capítulo posterior dedicado, exclusivamente, a analizar el papel que
tiene el dominio del nivel de activación en el rendimiento máximo de los jugadores.
5.3.3. Relación entre la concentración y la resistencia a la fatiga
Con frecuencia el análisis del rendimiento individual de cada uno de los
jugadores correlaciona de forma tal con el tiempo de juego que, a medida que pasan los
minutos, parece que este puede ir aumentando hasta que llega una fase, cercana al
último tercio del segundo periodo, en la que el rendimiento parece que disminuye de un
modo más evidente propiciado, entre otras cosas, por la fatiga física y mental que
acumula el jugador. A este dato, se le debe añadir la importancia que en fútbol actual se
le concede a la preparación física pero, además, al hecho de que en los últimos veinte
minutos de los partidos éstos suelen decidirse. La explicación básica de este hecho la
podemos encontrar en que, en los partidos en los que los marcadores están ajustados o
nivelados hasta ese momento, se suele tender al desequilibrio de manera que se consiga
inclinar la balanza de la victoria hacia el lado propio.
La relación entre nivel de fatiga física y mental y el nivel de concentración
puede expresarse como sigue:
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+
Nivel de Zona Óptima Colaboración
Fatiga de trabajo prep. físico
__
__ Nivel de concentración +
Gráfica 5.7. Relación existente entre nivel de fatiga física y el nivel de concentración
Como se aprecia en la figura superior, la hipótesis que manejamos y que es
susceptible de ser comprobada por nuevas investigaciones consiste en que, a medida
que el nivel de fatiga va aumentando, también el nivel de concentración va
disminuyendo de manera progresiva. La consecuencia inmediata que intentamos
reproducir en el campo de entrenamiento es muy clara: si somos capaces de hacer que
nuestros jugadores se acostumbren a trabajar en condiciones de fatiga física cada vez
más elevadas obteniendo buenos niveles de rendimiento y de concentración, estaremos
facilitando que en los partidos en los que estos minutos sean decisivos se pueda
responder con las ideas lo más claras posibles controlando y dominando los
pensamientos negativos que con frecuencia abordan la cabeza de los jugadores que
tienen que rendir al máximo en estos minutos finales.
Una de las consideraciones más evidentes de esta filosofía de entrenamiento
estriba en que hay que tener mucho cuidado a la hora de distribuir las cargas de trabajo,
de manera que el preparador físico y el entrenador deben aconsejar el volumen y la
intensidad que se pueden introducir para asegurar el cumplimiento de nuestros objetivos
y, al mismo tiempo, impedir que se manifiesten problemas musculares o posibles
lesiones derivadas de un mal control de estas dos variables del entrenamiento deportivo.
5.3.4. Relación entre la concentración y la motivación.
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Un jugador que no está entrenando ni disputando partidos con un nivel óptimo de
motivación es un jugador abocado a rendir muy por debajo de sus posibilidades. Con
nivel óptimo de activación, como veremos en el capítulo dedicado a este constructo
teórico, se hace referencia al nivel justo y preciso de interés, implicación y esfuerzo que
dedica un jugador para conseguir los resultados que espera de su participación en el
fútbol. Estos resultados deben situarse, como ya sabemos por las investigaciones
realizadas en el ámbito de la psicología social, en el marco no sólo colectivo, sino
también en el individual, de manera que un entrenador deberá facilitar que ambos se
integren y coordinen para permitir que el jugador pueda obtener sus mejores niveles de
rendimiento.
Por otra parte, el jugador que compite con un nivel demasiado alto de motivación, como
es el caso de los que comienzan la temporada con la promesa de contar con minutos y,
según avanzan las jornadas se percatan de que sus posibilidades son mínimas pese a que
su esfuerzo en los entrenamientos sea máximo (indefensión aprendida), es un jugador
que tiene bastantes probabilidades de no es capaz de concentrarse porque para él un
minuto es un reto al que debe responder y que, muy posiblemente, puede pasar a ser
más una amenaza que un desafío, de manera que se facilita la aparición de pensamientos
negativos, de ansiedad, de ausencia de control emocional si las cosas no salen como él
pensaba y de un largo etcétera de efectos colaterales en los que el aspecto más
observable es que no está concentrado dentro del campo. Por otro lado, aquél que posea
un nivel demasiado bajo de motivación puede demostrar falta de concentración debida,
precisamente, a la ausencia de objetivos y a sentirse que, haga lo que haga, nada
funciona como el preveía en un principio. En la alta competición este caso es muy
habitual y deberá de tenerse en cuenta cuando se evalúa el rendimiento de los jugadores.
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Gráfica 5.8. Es importante que el jugador se encuentre ilusionado y que disfrute de su participación
en el equipo para que sus niveles de concentración puedan ser los adecuados.
5.3.5. Relación entre concentración y autoconfianza
La confianza que un jugador deposita en sus posibilidades debe ser óptima (que no
autosuficiente) en todo momento porque, de no ser así, se aumenta la probabilidad de
perder la concentración en el momento en el que las expectativas del juego no coincidan
con las que se esperaban. En este sentido es en el que señalábamos con anterioridad la
necesidad de facilitar que el jugador entre en el terreno de juego con sensaciones
positivas y con la máxima confianza en sus posibilidades, por lo que abogamos por
integrar el trabajo con balón en el calentamiento de los suplentes una vez que el partido
está en marcha.
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Cuando un psicólogo del deporte trabaja en un equipo de fútbol, uno de los primeros
aspectos de debe comprobar es el nivel de confianza en sí mismos que manifiestan los
jugadores, de manera que se trabaje para fortalecerlo en los casos en los que no es el
adecuado y, al decir esto, estamos señalando que tan negativo puede ser creer que uno
no puede realizar un buen partido, como creerse que el centro y que sin él nada puede
hacer el equipo.
Por otra parte, dentro de cualquier plantilla siempre existen una serie de jugadores sobre
los cuáles el resto del equipo depositan una mayor confianza porque suelen responder
de un modo adecuado en situaciones complejas. Estos jugadores son francamente
positivos en un equipo pero, de la misma manera, no se debe enfatizar demasiado el rol
que ejercen porque puede suceder que en algunos momentos haya que prescindir de su
presencia y, en esas situaciones, la autoconfianza pasa a ser un fenómeno no sólo de
nivel individual sino también colectivo y, si el equipo se mete en dificultades, es
probable que encuentre más problemas para salir como consecuencia de la ausencia de
esos jugadores “emblemáticos”.
Un ejemplo claro lo tenemos en el caso del partido inaugural de la selección francesa en
el pasado Campeonato del Mundo de Corea y Japón, en donde la ausencia de su jugador
estrella Zidane, generó dudas en los momentos en los que se necesitaba levantar el
marcador adverso de 0-1 que había conseguido Senegal. Es en este sentido en el que
hablamos de la necesidad de no individualizar en exceso la autoconfianza del equipo en
jugadores concretos, sino más bien en la filosofía y en el espíritu del trabajo colectivo y
del bloque (el día posterior a este partido la prensa francesa e internacional destacó
algunos comentarios de varios jugadores de la selección en donde reconocían haber
“echado en falta” a Zidane).
A estas alturas se puede intuir perfectamente que el vínculo que se establece entre la
concentración y la ausencia de una confianza óptima es tan estrecho que en multitud de
ocasiones unos malos resultados deportivos, en donde parece que el jugador no
encuentra el sitio en el campo, se pueden explicar precisamente por esta variable.
Pensemos, por un instante, en Iván Campo, extraordinario defensa central del Real
Mallorca que, tras una espléndida carrera deportiva, pasa al Real Madrid y comienza a
fraguarse la que para él ha sido, casi con total seguridad, la etapa más negra de su vida
como futbolista de élite. Su talento es indiscutible y su calidad fue ampliamente
demostrada antes de aterrizar en el Real Madrid, entonces, ¿dónde estaba el problema
que parecía ser de concentración en este jugador, puesto que llegaba tarde a los balones,
estaba mal colocado en varias ocasiones, etc?. Sin entrar a discutir otras muchas
variables que interfirieron en ese momento, resulta evidente que se trata de un jugador
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que, en un momento concreto de su carrera deportiva y debido en gran parte a la gran
presión que acarrea pertenecer a un club de las dimensiones del Real Madrid, fue
perdiendo la confianza en sus posibilidades, generando una gran ansiedad y un sinfín de
connotaciones negativas que hacían de cada partido una gran prueba que, en la mayoría
de las ocasiones y de manera subjetiva, es probable que no superara. Luego, lo que a
primera vista puede parecer una falta total de concentración, puede que en el fondo
refleje una carencia en el nivel de confianza del futbolista.
5.3.6. Relación entre la concentración y los factores externos
Todas las presiones externas que se encuentran implícitas en el fútbol de competición
son susceptibles de ejercer un efecto negativo en la capacidad de concentración del
jugador y, por lo mismo, en su rendimiento. Estas presiones pueden abarcar un rango
tan amplio como queramos donde tienen cabida desde los padres del jugador que
comienza a destacar y que le presionan en todo momento para se haga futbolista de
primer nivel en el menor tiempo posible, hasta la presión externa que ejercen los
hinchas de los equipos y que han conseguido que varios campos sean considerados
como auténticos “fortines” en donde resulta muy complicado obtener la victoria,
pasando por la bronca que le echa el entrenador a un jugador después de cometer un
grave error en una jugada o también en una dura entrada realizada al comienzo del
partido y que le hace augurar al delantero que es posible que caiga lesionado en ese
partido si busca la confrontación directa con el defensor.
Además de detectar los innumerables factores externos que pueden perjudicar la
concentración del jugador de un equipo concreto, es labor del psicólogo del deporte el
establecer una serie de entrenamientos en donde se habitúe al jugador a trabajar en estas
condiciones o en otras similares en donde se pueda aprender a controlar estas presiones
sin necesidad de tener que pasar tres años de experiencia competitiva de primer nivel
para acabar respondiendo correctamente ante los partidos más comprometidos. En este
sentido, si bien es cierto que la experiencia es un grado y que actúa como tratamiento de
habituación, la situación ideal es aquella en la que el jugador es capaz de dar el salto a
niveles superiores de competición y es capaz de controlar su activación de manera que
los factores externos de presión le influyen lo manos posible.
Un ejemplo del entrenamiento que se puede realizar en estos casos es el que se realiza
con cascos de música en donde el jugador tiene que actuar escuchando gritos del
público, insultos, ánimos, etc.. Este es un buen método de trabajo que hasta el momento
se ha utilizado con bastantes garantías de éxito en varios deportes a nivel profesional.
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Gráfica 5.9. En esta foto, aunque tomada de un partido de rugby, queda explícita la importancia de
mantener niveles adecuados de concentración aún en las condiciones más extremas.
5.3.7. Los puestos de juego y su influencia en la concentración.
Una variable que nos parece de suma importancia por las repercusiones que
posee respecto al tipo de trabajo que se realice es, como ya señalamos en apartados
anteriores, la necesidad de establecer un análisis específico de cuáles son las demandas
perceptivas, de toma de decisiones y de ejecución que requieren, de manera prioritaria,
cada uno de los puestos de juego que componen el equipo. En realidad, este tipo de
análisis es necesario porque obliga a extraer toda la información que subyace a un
mismo puesto y, en este sentido, nos parece necesario destacar que la toma de
conciencia de las variables que intervienen en los principios defensivos y ofensivos del
juego está en la base de este tipo de entrenamiento específico.
Como ya señalamos desde hace tiempo (ver de la Vega, 1999, 2000), facilitar la
toma de conciencia de los procesos implicados en el juego supone orientar la atención
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del jugador hacia los estímulos que resultan pertinentes para, de esta manera, poder
facilitar todos sus procesos de atención y de concentración que se pueden producir en el
fútbol. Este tipo de labor, como es lógico, funde sus raíces con los principios y las
reglas básicas del aprendizaje motor y, por lo tanto, exige de un trabajo multidisciplinar
que de salida a las demandas que se establecen en el deporte, máxime si hablamos de la
alta competición.
Merece la pena considerar también la importancia que en el
entrenamiento de la capacidad atencional tiene la toma de conciencia de todas las
variables, situaciones y acciones que un jugador puede encontrase en el desarrollo de un
partido de fútbol. En este sentido un trabajo esencial es el de colaborar, mediante el
empleo de vídeos y de charlas pertinentes, a mostrar los estímulos principales a los que
debe prestar atención el jugador y que ya hemos explicitado en el apartado anterior.
Si observamos algunos deportes colectivos como el fútbol americano, allí
existen especialistas individuales que trabajan con líneas concretas de juego. Algo así,
pero en menor escala, se produce cuando en el fútbol nos encontramos con la figura del
preparador de porteros, figura que, desde nuestro particular punto de vista, es necesaria
pero insuficiente porque los demás puestos de juego también requieren cualidades
específicas que necesitan pulirse y trabajarse de manera individual (pese a que las
cargas de trabajo colectivo deban ser también elevadas, claro está). Pues bien, este
trabajo tan específico que se realiza en Estados Unidos está basado en la importancia y
especificidad de los puestos de juego, trabajo que, en España, se realiza desde una
perspectiva mucho más molar y es la figura del entrenador la que acumula todo el
trabajo.
A la hora de establecer cuál es el proceso de entrenamiento de la concentración
que se considera más idóneo se deberá poner un énfasis especial en el tipo de jugadores
al que va orientado el trabajo puesto que, al igual que ocurre en la faceta física, técnica
y en la táctica, el trabajo especializado por puestos debe suponer un porcentaje
significativo del volumen de entrenamiento que se quiera poner en marcha y, aunque
éste obliga a menudo a ser globalizado para que participen todos los jugadores, también
puede resultar importante llevarlo a un nivel más analítico de manera que se compense
el déficit y las carencias con las que llegan algunos de los jugadores (máxime si
hablamos de alta competición).
En el siguiente apartado pasamos a enunciar los principios básicos en los que se
apoya el trabajo de entrenamiento y de evaluación de la concentración, de modo que se
amplifique la visión que hemos presentado y se asienten las bases prácticas del trabajo
de campo que venimos apoyando.
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5.3.8. Madurez emocional
Este último factor, el control emocional del jugador, es un campo todavía virgen
en el terreno de la investigación deportiva aplicada al fútbol y que pensamos que puede
ofrecer muy buenos resultados aportando información sobre el tipo de trabajo que puede
resultar más beneficioso para favorecer la madurez del jugador dentro de su desarrollo
personal.
A nivel de máxima competición está claro que los aspectos que priman son los
resultados y que con frecuencia se pasan por alto los factores personales que pueden
estar influyendo en el jugador como persona, de manera que se está impidiendo, aun sin
saberlo, que su rendimiento sea máximo porque el equilibrio emocional está muy
vinculado con éste. Señalar que ambos aspectos están vinculados no quiere decir que la
relación sea de causa-efecto, es decir, todos conocemos casos de jugadores impetuosos,
algo neuróticos e incluso excéntricos que nos han maravillado con sus jugadas pero son
los menos; lo más lógico, como se puede comprobar analizando el perfil psicológico de
los jugadores que alcanzan niveles de competición cada vez más elevados, es que
emocionalmente posean cierta madurez que, todo sea dicho de paso, cada vez resulta
más complicada de obtener porque la edad con la que se está accediendo al fútbol
profesional es cada vez más corta y ya encontramos jugadores profesionales con apenas
diecisiete años de edad recién cumplidos.
Conseguir forjar personalidades autónomas, con capacidad propia de decisión,
libres ante las presiones externas y con un equilibrio capaz de calibrar lo que en
definitiva es un juego, son retos complejos que deben obtenerse y que deberían
garantizarse en los clubes de fútbol actuales para que, entre otros factores, se
consiguiera un rendimiento óptimo de cada uno de los componentes de la plantilla que,
con demasiada frecuencia, pueden llegarse a sentir como objetos más que como
personas por lo deshumanizado de este deporte.
5.4. Principios básicos de la evaluación de la concentración en el campo.
5.4.1. Metodología de trabajo
Para poder realizar un entrenamiento psicológico sobre la capacidad de
concentración de los jugadores, es necesario que previamente hayamos evaluado cómo
se encuentra cada jugador en el dominio de cada uno de los aspectos que componen la
concentración y, del mismo modo, hayamos podido analizar a qué tipo de estímulos y
variables debe enfrentarse el jugador de fútbol puesto que, como ya hemos señalado,
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éstas son las que definen y determinan el tipo de atención que se esté poniendo en
juego. En Uriondo (1997), encontramos el siguiente análisis de las variables que deben
tenerse en consideración cuando se plantean situaciones de mejora de la visión de juego
en el futbolista, que son las variables que poseen una mayor incidencia en el
rendimiento inmediato alcanzado por el jugador por la naturaleza táctica de los deportes
abiertos:
VARIABLES GRADOS
EXIGENCIA VISUAL - Ángulo de visión. - 0º, 45º, 90º, º80º
- Nº de estímulos - 1, 2, 3...7...
- Claridad del estímulo - difuso...claro
- Tipo de estímulo - Específico..., no específico
EXIGENCIA TÁCTICA - Posibilidades de acción - 2...4...6 pases
- número - posibles
- otros medios - pase, chut o regate
- Complejidad táctica
- individual - regate a derecha o izquierda
- colectiva
básica - pared
(2-3 jugadores) - provoca fuera de juego
(5-6 jugadores) - crear espacios
- actuar según sistema de
- colectiva compleja juego
EXIGENCIA FÍSICA - Esfuerzo-recuperación - 15º, 30º, 1´, 2´...
- Velocidad en acciones - alta, media, baja
- Espacios a recorrer - 10m...30m...60m
- Intensidad en la lucha - alta, media, baja
EXIGENCIA TÉCNICA - Superficie de contacto - Interior...cabeza
- Lateralidad pierna - Derecha...izquierda
- Distancias pase-chut - 2m...4m...15m...30m...
- Distancias de recepción - 1m...6m...10m...40m...
- Trayectorias del balón - raso, parabólica
- Veocidad del balón - alta, media, baja
- Velocidad del ejecutor - alta, media, baja
- Enlaces pre-post - recepción-chut
recepción-pase-corre
GRADO DE OPOSICIÓN - relación atacantes - defensas
- amplitud del espacio de juego
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Gráfica 5.11. Relación existente entre las diferentes variables implicadas en el fútbol y
sus diferentes variantes y niveles de dificultad.
Cada una de estas variables y de grados de dificultad que implican pueden estar
en la base de los ejercicios que planteemos para la evaluación, la mejora y el
entrenamiento de los focos de atención externos, ya sean amplios o estrechos.
El éxito de la evaluación y del entrenamiento atencional que realicemos estará
en función del escalonamiento que establezcamos sobre las situaciones del juego y su
nivel progresivo de dificultad, nivel que, como vemos en el cuadro, podemos
establecerlo fácilmente con la ayuda y la colaboración del entrenador. Así por ejemplo
en el entrenamiento del foco externo-amplio comenzaremos por pocos estímulos muy
llamativos y por poca movilidad de los mismos, pasando a utilizar estímulos cada vez
más similares a los del propio juego con los movimientos y acciones características del
mismo.
Por otra parte, en el caso de los focos internos el trabajo es también importante
pero el entrenamiento debería orientarse, básicamente, a los espacios de recuperación
que pueden producirse en un partido y que, como mencionamos en el apartado del
análisis funcional del fútbol, suele ocupar un tiempo comprendido entre los 15 y los 20
segundos.
Acotemos ahora el problema del mantenimiento de la atención en determinar
cuáles son los aspectos que pueden provocar que un jugador se distraiga y salga del
partido viendo comprometido su rendimiento. Los pasos a seguir en esta dimensión del
control temporal de la atención estarían en función de su origen. Si éste se encuentra en
la falta de hábito, deberíamos estudiar y analizar bajo qué condiciones entrena el
jugador porque si sólo se le exige una concentración mantenida durante poco tiempo, es
esperable entonces que en el momento de la competición también lo haga (lo que se
entrena se refleja en las competiciones).
En este caso podría proponerse un aumento constante de la concentración
prolongada y de forma encadenada, de manera que se llegase a los tiempos medios
establecidos en los estudios que realizan análisis funcionales del tiempo de juego y de
participación en los futbolistas (tiempos que se encuentran también distribuidos en
mayor o en menor medida en función del puesto de juego que se ocupa). Para evaluar
este aspecto es necesario la elaboración de ejercicios de larga duración que sean
monótonos de modo que se compruebe hasta que punto el jugador es capaz de mantener
niveles elevados de rendimiento y analizar cuándo comienza a distraerse. Si la tarea,
además, no posee un atractivo para el jugador y éste la realiza correctamente, es
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esperable que cuando dispute un partido también posea una mayor capacidad para no
descentrarse fácilmente (aludiendo simplemente a la dimensión temporal).
Si el problema fuese de intermitencia, es decir, que un jugador un partido está
muy concentrado durante el tiempo preciso y en otros partidos está "fuera", entonces
tenemos una razón para pensar en una evaluación exhaustiva sobre las causas que
pueden estar interfiriendo en esa falta de atención que pueden ser, como es lógico, de
diferentes tipos como por ejemplo la presencia de pensamientos negativos, la ausencia
de la capacidad para controlar el pensamiento, una ansiedad muy elevada que impide la
atención precisa, etc.
El empleo de los códigos de observación y de los autoinformes es necesario en
este sentido porque la irregularidad que nos muestra el jugador es sólo evaluable con el
paso del tiempo y en la observación directa de los partidos que disputa. Por lo tanto, a
modo de resumen sobre esta dimensión, deberemos poner un énfasis especial en el
proceso de evaluación y de especificidad que requiere el trabajo con el jugador de que
se trate.
Otro de los aspectos que debemos destacar por la importancia que tiene su
evaluación y entrenamiento para la obtención de una buena capacidad de concentración
es la rapidez en el cambio de foco atencional, que podemos medirla perfectamente
mediante el diseño de situaciones en las que manipulemos como variables
independientes los tipos de cambios entre los diferentes focos atencionales y la rapidez
en las que se realizan, de manera que estructuremos sesiones de entrenamiento donde se
produzcan situaciones que obliguen al jugador a modificar el foco atencional que utilice
y se pueda evaluar el resultado encontrado y la intención en los gestos4.
Mediante la ayuda de un simple cronómetro y del registro en vídeo de los
diferentes ejercicios de entrenamiento, podemos ir analizando los niveles de mejora que
se producen en el rendimiento del jugador, estableciendo de esta manera el seguimiento
adecuado de su rendimiento en lo que a la rapidez de cambio de foco atencional se
refiere.
Por ultimo, el mantenimiento de la atención ante estímulos distractores debe
evaluarse sometiendo a los jugadores a ejercicios de entrenamiento en los que
manipulemos el tipo de información distractora que les estemos aportando. En este
sentido una variable que cobra una esencial importancia es la escala de variables que
producen ansiedad en los jugadores y que es independiente para cada uno de ellos. El
diseño de esta escala nos permitirá realizar un trabajo mucho más preciso porque las
variables y situaciones que afectan a un jugador no tienen por qué afectar a otro y, del
mismo modo, lo que un jugador percibe como una amenaza y que puede “sacarle” del
4
En este sentido parece importante destacar la existencia de los tres mecanismos presentes en la
realización de acciones motrices: el de percepción, el de toma de decisiones y el de ejecución.
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partido, como puede ser un codazo del contrario, al otro no le afecta e incluso puede
llegarle a motivar y a pelear más en beneficio del equipo.
Una vez establecida esta escala, el siguiente paso sería el de concretar
situaciones similares en las que se presenten las variables que se perciben como
amenazas, de manera que, siguiendo un proceso simple de Desensibilización
Sistemática (D.S.), se establezca un encadenamiento inverso en función de los estímulos
individuales que supongan la distracción para, a partir de ahí, ir poco a poco eliminando
los factores que suelen ir asociados a ese tipo de distracciones (por ejemplo el ruido o
gritos del público están asociados con una tasa cardiaca más alta, un aumento de la
sudoración, etc.). Este proceso podemos trabajarlo previamente encubierto si el nivel de
imaginación que posee el sujeto es el adecuado (Relación con el tema de visualización
ya presentado).
Este mismo proceso de evaluación y entrenamiento podremos llevarlo a cabo
con otras técnicas de modificación de conducta como puede ser la habituación o
exposición paulatina a los estímulos distractores, o la inundación, consistente en la
presentación del estímulo ansiógeno distractor de manera directa y continua (no
paulatina), de manera que producimos el fenómeno de la habituación de una forma
mucho más rápida (aunque también más traumática en tanto al impacto se refiere).
Para una mejor comprensión de los ejercicios que podemos utilizar en la
evaluación y entrenamiento de la capacidad de concentración, a continuación se
presentan algunos de los que venimos utilizando desde hace tiempo, en donde se puede
comprobar la gran utilidad de este tipo de ejercicios porque se integran perfectamente
en la estructura general del entrenamiento, de modo que no se “robe tiempo para el
trabajo psicológico”, sino que se puedan entrenar en los mismos ejercicios en los que
mejoramos otros aspectos.
5.4.2. Ejemplo de ejercicio de evaluación de la concentración en el campo de
entrenamiento
Por último, vamos a introducir un ejemplo de evaluación de la concentración
llevada a cabo con un equipo juvenil de la División de Honor en el que hemos respetado
el anonimato de los jugadores, en donde se expone el ejercicio utilizado y los resultados
que se obtuvieron a partir de los cuales comenzó a realizarse un trabajo específico por
grupos para mejorar el rendimiento en estos aspectos.
OBJETIVO: Valorar la capacidad para mantener niveles de atención elevados en
condiciones paulatinamente más desfavorables.
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METODOLOGÍA: Para poder realizar esta evaluación se tuvieron en cuenta los
siguientes aspectos:
- La importancia que tiene el mantenimiento de la atención en condiciones de
mayor fatiga física. Los jugadores que sean capaces de rendir mejor en esas
situaciones poseerán un mayor nivel de concentración que los que rindan
peor.
- La importancia que posee el mecanismo de la toma de decisiones en el fútbol
y su relación con el dominio perceptivo del campo visual. Los jugadores que
sean capaces de tomar un mayor número de decisiones relativamente
complejas en los partidos manteniendo ese nivel aún con un componente de
carga física importante, serán los que poseerán una mayor capacidad de
concentración.
- La necesidad de manejar los diferentes focos de atención con una gran
rapidez obteniendo unos resultados óptimos (sobre todo si hablamos de alto
rendimiento deportivo).
- La necesidad de evaluar la concentración con ejercicios lo más cercanos
posibles a la realidad de la competición.
PROCEDIMIENTO: Para poder realizar esta evaluación e integrarla perfectamente
dentro del trabajo técnico-táctico y físico que se estaba desarrollando con la plantilla,
aprovechamos un circuito de evaluación física adaptado al rendimiento futbolístico
(Yagüe, 1999) que se compone de un total de ocho postas y que se prolonga en el
tiempo durante aproximadamente 45 minutos, de manera que nos permitiera comparar
el nivel de concentración de los jugadores en función del momento y del nivel de
agotamiento físico que tuvieran.
Toda la plantilla se sometió a la sesión de trabajo en dos días de entrenamiento
sucesivos, de manera que se obtuviera una información completa sobre su rendimiento
en esta prueba , sobre cómo aguantan la carga física y sobre cómo afecta a su
concentración durante el juego.
DESARROLLO:
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1 2 3 A
2 mts.
B
3 mts.
B’
A’ 2 mts.
3 mts.
Gráfica 5.12. Ejemplo de ejercicio de evaluación de la concentración utilizado en el fútbol
El jugador que es evaluado parte desde la zona A’ con un balón y, en el lado
opuesto, zona A, salen tres jugadores que se van a mantener durante toda la evaluación
y que juegan el papel de defensores.
A la señal del psicólogo deportivo el jugador evaluado conduce el balón hacia B’
al tiempo que los tres defensores, numerados con tres números diferentes, llegan a B al
mismo tiempo que el atacante, de manera que va a disponer de un espacio de tres metros
cuadrados para conseguir su objetivo, que no es otro que llegar a la zona A superando a
los contrarios.
Para conseguirlo e implicar la velocidad de reacción del jugador, el psicólogo
deportivo, cuando los jugadores llegan a las zonas B’ y B respectivamente señala dos
números, de manera que los jugadores que se correspondan con ese número se quedarán
estáticos y el delantero debe buscar rápidamente los huecos libres que dejan para
superar al defensa. A medida que el cansancio va subiendo por el resto de estaciones
que componen el circuito, la capacidad de procesar la información disminuye y la
rapidez que debe tenerse para manejar los focos atencionales más presentes en el fútbol,
como son los externos amplios y estrechos, cobran una vital importancia.
INSTRUCCIONES: Cuando se realiza esta evaluación es importante establecer una
serie de consignas, entre las que destacamos las siguientes:
- Aunque la velocidad de reacción es muy breve y no suele poseerse
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instrumentos que permitan establecer con precisión estos parámetros,
consideramos importante que se le indique al jugador que se le va a evaluar esa
rapidez para que sirva como una fuente de presión externa que pueda incidir
también, sin ningún tipo de duda, en la capacidad de concentración del jugador.
- Los jugadores defensores son claves para que se realice un buen trabajo.
Deben llegar a la zona B al tiempo que el jugador evaluado alcanza la zona B’.
- El jugador defensor que debe actuar, debe hacerlo con gran intensidad, de
manera que también de lugar a la aparición de errores que faciliten la aparición de
pensamientos negativos y provoquen la pérdida de la concentración.
ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS:
- La valoración que realiza el psicólogo hace alusión a dos aspectos en
concreto; por un lado, la toma de decisiones que realice el jugador en
términos de bien, mal o regular y, por otro lado, la velocidad de reacción
desde el momento en el que se señalan los números hasta que se inicia el
movimiento. Como éste último aspecto ya hemos comentado que no se pudo
controlar, los resultados los establecimos a partir de la calidad de la toma de
decisiones realizada por los jugadores.
- A continuación se presenta uno de los diagramas de barras obtenidos a partir
de la prueba realizada en uno de los días en los que se puso en práctica, en
donde encontramos claramente los jugadores que necesitan trabajar la
concentración en condiciones de presión y de agotamiento físico a sabiendas
de que resultaría necesario hacer otras evaluaciones más adecuadas para los
defensas.
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Capacidad de concentración
30 27
25 24
20
15 14
11
10 8 7 6
5 4
1
0
Capacidad de concentración
Gráfica 5.13. Resultados de la prueba de evalución de la concentración
CONCLUSIONES:
- La información obtenida a partir de la prueba arroja valores que coinciden
con la opinión del entrenador sobre la capacidad que hemos evaluado. Pese a
todo, somos conscientes de la necesidad de contrastar este tipo de trabajos
para analizar en profundidad su utilidad para el entrenamiento de la
concentración.
- A partir de este tipo de evaluación se puede desarrollar un entrenamiento
más específico en función de los resultados obtenidos con los diferentes
jugadores. En el caso de los que obtienen peores índices de rendimiento, es
importante conversar con ellos y tratar de analizar de manera conjunta su
actuación para ver si existen problemas de concentración reales y si se ha
tomado conciencia de ellos.
- Cuando se realiza un tipo de trabajo adaptado al campo, la motivación e
implicación resultantes son muy elevadas, por lo que consideramos que este
tipo de trabajo resulta muy adecuado y pertinente para el trabajo cotidiano
con los jugadores.
- Sería importante diseñar ejercicios específicos en función de los puestos de
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juego de que se traten, de manera que se pueda establecer una evaluación
más precisa sobre el rendimiento de los jugadores en condiciones de presión
como las aquí presentadas.
- Una línea de trabajo e investigación muy prometedora en este terreno es la
privación sensorial específica como medio para el análisis de la
concentración en los jugadores (por ejemplo analizar cómo responden ante
ejercicios en los que no escuchan nada y deben mejorar su atención visual
para obtener buenos resultados, un tipo de trabajo que puede desarrollarse
fácilmente mediante el empleo de tapones de oído que portarían los
jugadores con los que entrenemos).
5.4.3. Propuesta de ejercicios de entrenamiento para la mejora de la concentración
aplicados al campo de entrenamiento.
1) OBJETIVOS : Mejora de la capacidad de concentración en situaciones de saque de
esquina ofensivos en donde se deban manejar los diferentes focos de atención y
responder ante las diferentes variables que pueden distraer la atención del jugador.
Corresponde a la primera fase en donde comenzamos a introducir situaciones de
superioridad numérica y la oposición es aún reducida.
METODOLOGÍA: Análisis de las principales variables que vamos a trabajar y que
pueden distraer a los jugadores en los saques de esquina ofensivos:
- Los defensores. A mayor número de contrarios más dificultades se
encuentran y más posibilidades existen de perder la atención.
- El contacto físico que puede existir en este tipo de acciones
(agarrones, empujones, etc.). Un jugador que mantenga su atención
con este tipo de estímulos distractores obtendrá mejores resultados y
un mayor rendimiento que el que no lo consiga.
- La posición de salida antes del golpeo.
- Rapidez del golpeo, lo que obliga a la que la velocidad de reacción
deba disminuir.
DESARROLLO
Ejercicio 1. Saques de esquina sin oposición con exigencia de precisión en el remate
introduciendo una distracción. En el momento en el que se va a realizar el saque de
esquina, el jugador debe decir en voz alta el número de dedos que tengo levantados y
que están en un ángulo de visión contrario a la zona desde la que se está golpeando el
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balón.
Ejercicio 2. Igual que el primero pero el jugador inicia el movimiento desde una
posición de primer palo mientras que la trayectoria del balón busca el segundo palo. El
jugador debe reaccionar con gran rapidez para que le tiempo de señalar el número,
volver a focalizar su atención en el balón y llegar al remate.
Ejercicio 3. Igual que el primer ejercicio pero comienza a trabajar una oposición activa
que sale del lado opuesto desde el que lanza el córner, de manera que, en el momento en
el que se desvía la atención para decir el número, introducimos una doble distracción
porque debe mirar al contrario que buscará entorpecer el remate.
Ejercicio 4. Golpeo con distracción en el que el jugador atacante es agarrado desde el
principio por el contrario y, a la señal, le suelta de golpe y debe buscar el remate del
balón.
OBSERVACIONES:
- Hacer énfasis en el dominio del control del nivel de activación en cada
jugada y en la importancia de la capacidad de imaginación para prepararse
ante la acción.
2) OBJETIVOS: Mejora de la capacidad de concentración en situaciones de saque de
esquina defensivos en donde se deban manejar los diferentes focos de atención y
responder ante las diferentes variables que pueden distraer la atención del jugador.
Se corresponde a la primera fase en donde comenzamos a trabajar con oposición
pasiva y vamos haciendo ejercicios cada vez más cercanos al propio juego.
METODOLOGÍA: Análisis de las principales variables que pueden distraer a los
jugadores en los saques de esquina defensivos con las que vamos a trabajar:
- Los atacantes. A mayor número de contrarios más dificultades se
encuentran y más posibilidades existen de perder la atención.
- La incertidumbre de la trayectoria del balón.
- El contacto físico que puede existir en este tipo de acciones
(agarrones, empujones, etc.). Un jugador que mantenga su atención
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con este tipo de estímulos distractores obtendrá mejores resultados y
un mayor rendimiento que el que no lo consiga.
- La necesidad de orientar de manera correcta el despeje, lo que obliga
a tener clara la posición de los compañeros.
DESARROLLO:
Ejercicio 1. Dos jugadores se sitúan en ambas esquinas para realizar los lanzamientos;
uno de ellos ante la consigna “uno” será el que lance, y el otro hará ante cuando escuche
“dos”. El jugador defensor no sabe cuál de los dos va a realizar el córner y, en función
del que sea, deberá modificar su posición corporal, orientar la marca y situar su cuerpo
en función del atacante, que en este ejercicio adopta una posición pasiva. Por tanto,
debe cambiar rápidamente su atención y además colocar su cuerpo de una manera
óptima para conseguir defender correctamente.
Ejercicio 2. Igual que el ejercicio anterior pero en este caso la oposición del delantero es
activa. Para trabajar también con el delantero y con el portero, el portero en el momento
en el que se produce el saque de esquina tocará un poste y el delantero intentará
conseguir gol por el sitio opuesto que queda libre.
Ejercicio 3. Igual que 2 pero ahora introducimos en el defensa la distracción del
contacto físico de un contrario que le empuja y que le molesta, simulando los contactos
que existen siempre en los saques de esquina.
Ejercicio 4. Igual que 3 pero añadimos la exigencia de despejar hacia un lado en
concreto. Para señalar este lado el psicólogo se colocará en uno de los lados de la media
luna del área y el jugador defensor deberá buscar el opuesto.
Ejercicio 5. Igual que 4 pero uno de los lanzadores de córner, el que se sitúa en el lado
hacia el que debe orientarse el contraataque, se pone ahora como compañero del
defensor e inicia a máxima velocidad la nueva acción ofensiva.
OBSERVACIONES:
- Hacer énfasis en el dominio del control del nivel de activación en cada
jugada y en la importancia de la capacidad de imaginación para prepararse
ante la acción.
- El entrenamiento está diseñado para complementar el trabajo ofensivo que
comenzamos a realizar la semana pasada, de manera que se comiencen a
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entrenar las variables defensivas que inciden en la concentración y en el
dominio de los diferentes focos que componen la atención.
3) OBJETIVOS: Mejora del golpeo a portería con presión. Dominio de los focos
atencionales externos e incidencia en los tres mecanismos motrices relacionados con el
fútbol: mecanismo perceptivo, de toma de decisiones y ejecutivo.
DESARROLLO: El jugador sale del punto A y, al llegar al B, debe optar por pasar por
una puerta o por la otra, ambas defendidas por dos jugadores, uno de los cuales peleará
“a tope” por recuperar el balón.
ESQUEMA BÁSICO: Conducción de A hasta B. Se señala un nº que es la puerta por
la que debe ir el jugador mientras ese defensa, que se acaba de decir su número, se
queda estático y el otro progresa para robar el balón. Una vez superada la puerta libre, el
jugador atacante debe golpear a portería.
EVOLUCION Y VARIANTES (en función de la dificultad progresiva):
1. Idem con distintas superficies de conducción y golpeo (trabajo del mecanismo
de ejecución).
2. Idem con 3 defensores y tres puertas.
3. Idem que 2. con distintas superficies de conducción y golpeo.
4. Idem con distracción inmediatamente anterior a decir la puerta (levantando, por
ejemplo, dedos de la mano) (trabajo de los focos atencionales bajo presión).
5. Idem con distracción inmediatamente posterior a decir la puerta (levantando, por
ejemplo, dedos de la mano) (trabajo de los focos atencionales bajo presión).
6. Con obligación perceptiva de golpeo: el portero toca un palo u otro y el jugador
buscará el otro palo.
a. El portero toca el palo al principio y el jugador debe percibirlo al
comienzo (luego el portero recupera su posición ideal).
b. El portero toca el palo al decir el entrenador el número (máxima
dificultad por dominio de focos atencionales y obligación de retomar la
actuación).
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c. El portero toca el palo en el momento en el que el jugador está
sobrepasando la puerta.
7. Con toma de decisiones sobre el “pase de la muerte” o golpeo a portería: el
atacante que apoya tiene que realizar un desmarque pasivo tras el cual su propio
defensor le intentará volver a marcar. El jugador que realiza el ejercicio deberá
optar por la mejor opción, pero si opta por realizar el pase un segundo más tarde
de lo que debe, se le habrá cerrado la posibilidad (trabajo sobre el mecanismo de
toma de decisiones).
4) OBJETIVOS: Mejora del posicionamiento defensivo bajo presión. Dominio de los
focos atencionales e incidencia en los tres mecanismos motrices relacionados con el
fútbol: mecanismo perceptivo, de toma de decisiones y ejecutivo.
DESARROLLO: El defensor debe intentar robar el balón o temporizar la entrada del
atacante para reducir al máximo el peligro de gol.
ESQUEMA BÁSICO: El explicado en el punto anterior.
EVOLUCION Y VARIANTES (en función de la dificultad progresiva):
1. Uno contra uno con portero.
2. Dos contra uno con portero.
3. Dos contra uno con portero con dos balones y digo un número.
4. Idem a 3 con distracción (que puede ser un giro rápido sobre sí mismo o decir el
número que indico con la mano levantada).
5. Tres contra uno con portero con dos balones y digo número.
6. Idem con tres balones y digo número y distracción.
7. Comienzo del trabajo con dos defensores (el ejercicio se extiende a las variables que
implican las coberturas y las permutas).
8. .....
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5) OBJETIVOS : Los objetivos principales de la sesión de entrenamiento se
presentan a continuación:
. Trabajar el mantenimiento de la concentración en situaciones en las que puede
perderse y favorecer el autocontrol de los jugadores.
. Trabajar la rapidez en el manejo de los cambios de foco de atención externo en
acciones ofensivas y defensivas.
. Integrar, dentro del trabajo, el dominio del control de la respiración como
medio para regular el nivel de activación en condiciones de presión.
OBSERVACIONES
Como el objetivo consiste en favorecer las condiciones en las que el jugador puede
perder la concentración, las variables que vamos a utilizar son las que permiten realizar
un juego rápido con exigencias técnicas, tácticas y perceptivas y que, además, exija
cierto nivel de responsabilidad al jugador que está trabajando:
o Rapidez en la movilidad del balón: trabajo en zonas de juego y límite
de contactos con el balón.
o Espacio de juego reducido.
o Superficie de contacto que pueda producir errores y genere
pensamientos negativos.
o Trabajo con carga física.
o Complejidad técnica: dos balones.
o La variable más importante es la información contradictoria que
ofrecen los porteros al jugador objeto del trabajo, al cual deben
criticar e intentar desconcentrar (sin que él, lógicamente, lo sepa de
antemano).
DESARROLLO
Descripción: En un espacio de juego de 20 x 12 con porterías y dos porteros se disputa
un partidillo de 2 contra 2 con un pivote ofensivo y defensivo que debe dar sentido al
juego. Dentro del propio campo de juego se delimitan zonas de 2 metros cuadrados. Los
porteros comenzarán su trabajo para desconcentrar al pivote y criticar su juego.
a) Mejora de la concentración con zonas de juego: Se busca mejorar la rapidez en el
juego y en el manejo de la atención mediante la acomodación del jugador y del juego a
las diferentes zonas en las que se encuentra dividido el campo.
1. Los jugadores realizan el partido normal pero no pueden tocar dos veces
seguidas en la misma zona de juego.
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2. Igual que el anterior pero, cuando un jugador pasa el balón, debe hacerlo a un
compañero situado en una zona pegada al sitio en el que se encuentra.
3. Igual que el anterior pero, cuando el jugador decide pasar el balón, debe hacerlo
a un compañero situado en una zona lejana a la más próxima.
4. Igual que el anterior pero con limitación de contactos de balón.
5. Igual que el anterior pero con pierna no dominante (dificultades técnicas).
6. Igual que el anterior pero con carga física.
Observaciones: Orientar a los jugadores sobre la importancia de la posición corporal
para el correcto dominio atencional del campo de visión. Poner el énfasis en la tensión
necesaria que deben tener para obtener un rendimiento óptimo. Puesta en común del
autocontrol de cada uno de los jugadores en los momentos en los que les echaban en
cara algún aspecto.
12 mts.
20 mts.
Gráfica 5.14. Representación del campo de juego
6) OBJETIVOS: Los objetivos propuestos para esta sesión de entrenamiento se pueden
resumir en los siguientes puntos:
• Mejora de la capacidad de concentración defensiva en los saques de
esquina en donde trabajemos con la máxima presión posible para tratar de
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igualar las condiciones de presión psicológica y de nerviosismo que se
pueden producir en un partido. Para conseguirlo utilizaremos la intensidad
del trabajo físico como variable de control.
• Trabajar los diferentes focos de atención, en donde también se entrene la
capacidad para no distraerse ante estímulos que puedan interferir.
• Aprendizaje del control del nivel de nerviosismo o activación por medio
de la respiración abdominal.
OBSERVACIONES: Análisis de las principales variables que pueden distraer a los
jugadores en las jugadas a balón parado:
-
Los atacantes. A mayor número de contrarios más dificultades se encuentran y
más posibilidades existen de perder la atención.
- La incertidumbre de la trayectoria del balón.
- El contacto físico que puede existir en este tipo de acciones (agarrones,
empujones, etc.). Un jugador que mantenga su atención con este tipo de
estímulos distractores obtendrá mejores resultados y un mayor rendimiento
que el que no lo consiga.
- La necesidad de orientar de manera correcta el despeje, lo que obliga a tener
clara la posición de los compañeros.
- Un excesivo nivel de activación. Durante todos los ejercicios el jugador que
esté trabajando deberá realizar una carga física previa que le provoque el
aumento de la tasa cardiaca hasta un nivel que simule el de la activación
cognitiva.
- Nivel de los contrarios en el juego aéreo.
- Una vez que se interrumpa el trabajo, se realizarán respiraciones profundas
para situarse en un nivel de activación adecuado.
- Después de cada serie, los defensores deben corregir los errores cometidos y
explicitarlos.
PROCEDIMIENTO
1 2
A B
10 mts.
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Gráfica 5.15. Ejemplo de ejercicio de entrenamiento
Dos jugadores se sitúan en ambas esquinas para realizar los lanzamientos
(jugadores 1 y 2); uno de ellos ante la consigna “uno” será el que lance, y el otro lo hará
cuando escuche la consigna “dos”. El jugador que no realice el lanzamiento de esquina
se incorporará al remate, por lo que sometemos al portero a una doble tarea de atención.
Al mismo tiempo que se da la consigna “1 o 2”, se dice una letra “A o B”, de manera
que el jugador que se corresponda con esa letra será el encargado de trabajar como
defensor y el otro realizará el rol de atacante.
Series: Cada pareja realiza dos series de 8 lanzamientos y, al acabar, nos centramos en
las respiraciones.
EVOLUCIÓN Y VARIANTES (en función de la dificultad progresiva):
Ejercicio 2: Se introduce la carga física. Antes de realizar los saques de esquina se
realiza un recorrido de 10 mts. a sprint y, cuando se está llegando a la zona que
corresponde, se señala el número y la letra.
Series: Cada pareja realiza dos series de 6 lanzamientos + tasa respiratoria.
Ejercicio 3: Saques de esquina desde un solo lado propiciando situaciones de 2 contra 2
en donde los defensores serán quienes realicen el trabajo físico. Prestar especial
atención a la orientación agresiva de las marcas.
Ejercicio 4: Igual a 3 + distracciones.
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Ejercicio 5: Igual a 4 + orientación de la salida del balón en el despeje.
7) OBJETIVOS:
• Aprender la importancia de la activación física y psicológica para rendir
de manera óptima en este partidos donde existe un claro peligro de
afrontarlos con excesiva relajación.
• Asimilar técnicas de activación que ayuden a los jugadores que lo
necesiten a obtener el máximo rendimiento posible en este tipo de partidos.
OBSERVACIONES: Análisis de las principales variables que pueden influir en que
los jugadores salgan excesivamente relajados en un partido:
- Valorar poco al contrario por su puesto en la clasificación. Como consecuencia
de este factor, se puede salir con un nivel de activación física y psicológica
muy pobre (importancia del calentamiento).
- Como consecuencia, es oportuno que se trabaje con una carga baja de presión
y, mediante un lapso de diez segundos, activarse muscularmente y continuar el
ejercicio (provocamos la toma de conciencia de la activación y de su
importancia).
- Para activarse, utilizar la activación muscular y las respiraciones forzadas.
DESARROLLO
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15 mts.
Gráfica 5.16. Ejemplo de ejercicio de entrenamiento de la concentración
Las diferentes fases del trabajo serían las siguientes:
1. Situaciones de inferioridad numérica defensiva en donde:
a) El defensor se activa antes de realizar el ejercicio durante diez segundos.
b) Los atacantes se activan para realizar el ataque.
c) Los dos, defensas y atacantes, se activan
d) Puesta en común de diferencias principales encontradas en el rendimiento sin
activación y con activación.
2. Situaciones de igualdad numérica en donde:
e) El defensor se activa antes de realizar el ejercicio durante diez segundos.
f) Los atacantes se activan para realizar el ataque.
g) Los dos, defensas y atacantes, se activan
h) Puesta en común de diferencias principales encontradas en el rendimiento sin
activación y con activación.
Series: Cada pareja realiza dos series de 6 acciones en cada uno de los puntos anteriores.
8) OBJETIVOS: Mejora de la capacidad de concentración en situaciones ofensivas en
donde se produce una fuerte presión defensiva.
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OBSERVACIONES: Análisis de las principales variables que pueden desconcentrar a
los jugadores en cuanto a los aspectos ofensivos se refiere:
- Los defensores. A mayor número de contrarios más dificultades se encuentran
y más posibilidades existen de perder la atención.
- El contacto físico que puede existir en este tipo de acciones (agarrones,
empujones, etc.). Un jugador que mantenga su atención con este tipo de
estímulos distractores obtendrá mejores resultados y un mayor rendimiento
que el que no lo consiga.
- Rapidez del golpeo, lo que obliga a la que la velocidad de reacción deba
disminuir.
- El tiempo del que se disponga para tomar decisiones: a menor tiempo más
complicado es concentrar la atención en los estímulos importantes.
DESARROLLO
Ejercicio 1. El jugador A recibe el balón y, antes de recibir el pase, debe observar
rápidamente el apoyo que le ofrece su compañero B (que parte desde su propia espalda).
A su vez, en el momento en el que el jugador A va a recibir el pase, un defensor situado
a 5 metros por detrás va a la presión para intentar robarle el balón. Finalización con
disparo a portería.
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Gráfica 5.17. Ejemplo de ejercicio de entrenamiento de la concentración
EVOLUCIÓN Y VARIANTES (en función de la dificultad progresiva):
Ejercicio 2. Igual que el ejercicio base pero el jugador que realiza el desmarque debe
burlar a un defensor y continuar la jugada con su compañero: ¡resolver en pared!.
Ejercicio 3. Se introduce la distracción del contacto defensivo.
Ejercicio 4. EL portero toca un poste y el jugador que dispara a portería debe buscar el
palo opuesto.
5.5. Consideraciones finales
La consideración de la concentración como una variable que puede explicar un
amplio porcentaje del éxito o del fracaso que alcancen los jugadores en los partidos,
exige que se realice un esfuerzo consciente por comprender cuáles son los factores que la
subyacen y que nos conducen a replantearnos las causas últimas de los problemas que
pueden encontrar los jugadores y, por lo mismo, nos ofrecen nuevos caminos para su
potenciación y mejora de manera que a medio y largo plazo se puedan obtener beneficios
en los diferentes niveles en los que éstos se pueden producir.
A lo largo del capítulo se han analizado algunos de los principales problemas que
pueden encontrar los jugadores y que, a primera vista, pueden etiquetarse “de
concentración” mientras que en su origen causal se intuyen otros aspectos psicológicos
con los que se encuentran íntimamente vinculados. Una vez más, cabe recalcar la
necesidad de entrenar a los jugadores considerando en todo momento la realidad molar y
holística que representa su persona y el contexto en el que se desarrollan los partidos, de
manera que el intento por explicar una parcela restringida de esta realidad, aunque
insuficiente, nos parece necesaria porque sirve de acicate para abrir nuevos caminos a la
investigación y a las ciencias del desarrollo de la actividad física y del deporte.
Tomando como punto de referencia la consideración dela concentración como
una realidad que va más allá del dominio de ciertos focos de atención y de su explicación
a partir del componente táctico del juego y de su relación con otras habilidades
psicológicas, es como podemos dar paso a los siguientes capítulos de esta parte del libro
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que se dedican a aportar claves más específicas de trabajo y entrenamiento en otras de
las habilidades a las que estamos haciendo mención.
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PREGUNTAS DE AUTOEVALUACIÓN
1. Cita las principales variables relacionadas con la concentración.
2. Expón algún ejemplo, aplicado a tu deporte, sobre la importancia que tiene
que los deportistas se encuentren concentrados.
3. ¿Es lo mismo estar concentrado que dominar los diferentes focos de
atención?. Razona y justifica tu respuesta.
4. Cita algunos ejemplos sobre los diferentes focos de atención que deben
manejar los deportistas que compiten en tu deporte favorito.
5. ¿Qué relación existe entre la concentración y la resistencia a la fatiga?.
6. ¿Y entre la concentración y el dominio del nivel de activación?.
7. Diseña un ejercicio, aplicado a tu especialidad deportiva, en el que intentes
entrenar y mejorar la concentración.
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