El universo es el conjunto de todas las entidades físicamente detectables que interactúan
entre ellas dentro del espacio-tiempo de acuerdo a las diversas leyes físicas definidas. Sin
embargo, el término también se utiliza informalmente en sentidos contextuales ligeramente
diferentes y alude a conceptos como cosmos, mundo, naturaleza o realidad.[1] Su estudio, en
las mayores escalas, es el objeto de la cosmología, disciplina basada en la astronomía y la
física, en la cual se describen todos los aspectos de este universo con sus fenómenos. Las
ciencias físicas modelizan el universo como un sistema cerrado que contiene energía y materia
adscritas al espacio-tiempo y que se rige fundamentalmente por principios causales.
Basándose en observaciones del universo observable, los físicos intentan describir el continuo
espacio-tiempo en el que nos encontramos, junto con toda la materia y energía existentes en
él.
Los experimentos sugieren que el universo se ha regido por las mismas leyes físicas constantes
a lo largo de su extensión e historia. Es homogéneo e isotrópico. La fuerza dominante en
distancias cósmicas es la gravedad, y la relatividad general es actualmente la teoría más exacta
para describirla. Las otras tres fuerzas fundamentales, y las partículas en las que actúan, son
descritas por el modelo estándar.
El universo tiene por lo menos tres dimensiones de espacio y una de tiempo, aunque
experimentalmente no se pueden descartar dimensiones adicionales. El espacio-tiempo parece
estar conectado de forma sencilla, y el espacio tiene una curvatura media muy pequeña o
incluso nula, de manera que la geometría euclidiana es, como norma general, exacta en todo
el universo.
La teoría actualmente más aceptada sobre la formación del universo fue teorizada por el
canónigo belga Georges Lemaître, a partir de las ecuaciones de Albert Einstein. Lemaître
concluyó (en oposición a lo que pensaba Einstein) que el universo no era estacionario, sino que
tenía un origen. Este es el modelo del Big Bang, que describe la expansión del espacio-tiempo a
partir de una singularidad espaciotemporal. El universo experimentó un rápido periodo de
inflación cósmica que arrasó todas las irregularidades iniciales. A partir de entonces el universo
se expandió y se convirtió en estable, más frío y menos denso. Las variaciones menores en la
distribución de la masa dieron como resultado la segregación fractal en porciones, que se
encuentran en el universo actual como cúmulos de galaxias.
Las observaciones astronómicas indican que el universo tiene una edad de 13 799±21 millones
de años (entre 13 778 y 13 820 millones de años con un intervalo de confianza del 68%) y por
lo menos 93 000 millones de años luz de extensión.[2]
Debido a que, según la teoría de la relatividad especial, la materia no puede moverse a una
velocidad superior a la velocidad de la luz, puede parecer paradójico que dos objetos del
universo puedan haberse separado 93 000 millones de años luz en un tiempo de únicamente
13 000 millones de años; sin embargo, esta separación no entra en conflicto con la teoría de la
relatividad general, ya que esta solo afecta al movimiento en el espacio, pero no al espacio
mismo, que puede extenderse a un ritmo superior, no limitado por la velocidad de la luz. Por lo
tanto, dos galaxias pueden separarse una de la otra más rápidamente que la velocidad de la luz
si es el espacio entre ellas el que se dilata.
Observaciones recientes han demostrado que esta expansión se está acelerando, y que la
mayor parte de la materia y la energía en el universo son las denominadas materia oscura y
energía oscura; la materia ordinaria (bariónica) solo representaría algo más del 5 % del total.
[3]
Las mediciones sobre la distribución espacial y el desplazamiento hacia el rojo (redshift) de
galaxias distantes, la radiación cósmica de fondo de microondas y los porcentajes relativos de
los elementos químicos más ligeros apoyan la teoría de la expansión del espacio, y más en
general, la teoría del Big Bang, que propone que el universo en sí se originó en un momento
específico del pasado.
En cuanto a su destino final, las pruebas indican que el universo es la totalidad del espacio y
del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes
físicas que las gobiernan, las cuales parecen apoyar las teorías de la expansión permanente del
universo (Big Freeze o Big Rip, Gran Desgarro), lo que indica que la expansión misma del
espacio provocará que llegue un punto en que los átomos mismos se separarán en partículas
subatómicas. Otros futuros posibles que se barajan especulan sobre la posibilidad de que la
materia oscura pueda ejercer la fuerza de gravedad suficiente para detener la expansión y
hacer que toda la materia se comprima nuevamente; algo que los científicos denominan Big
Crunch o la Gran Implosión, aunque las últimas observaciones van en la dirección del Gran
Desgarro.
Porción observable o visible
Artículo principal: Universo observable
Imagen de las Galaxias Antennae obtenida por el Telescopio espacial Hubble.
Los cosmólogos teóricos y astrofísicos usan de manera diferente el término universo,
designando bien el sistema completo o únicamente una parte de él.[4] A menudo se emplea el
término el universo para designar la parte observable del espacio-tiempo o el espacio-tiempo
entero.
Según el convenio de los cosmólogos, el término universo se refiere frecuentemente a la parte
finita del espacio-tiempo que es directamente observable utilizando telescopios, otros
detectores y métodos físicos, teóricos y empíricos para estudiar los componentes básicos del
universo y sus interacciones. Los físicos cosmólogos asumen que la parte observable del
espacio comóvil (también llamado nuestro universo) corresponde a una parte del espacio
entero y normalmente no es el espacio entero.
En el caso del universo observable, este puede ser solo una mínima porción del universo
existente y, por consiguiente, puede ser imposible saber realmente si el universo está siendo
completamente observado. La mayoría de cosmólogos creen que el universo observable es
una parte extremadamente pequeña del universo «entero» realmente existente y que es
imposible ver todo el espacio comóvil. En la actualidad se desconoce si esto es correcto, ya que
de acuerdo a los estudios de la forma del universo, es posible que el universo observable esté
cerca de tener el mismo tamaño que todo el espacio. La pregunta sigue debatiéndose.[5][6]
Teorías científicas sobre el origen del universo
Teoría del (Big Bang)
Artículo principal: Teoría del Big Bang
Diagrama del Big Bang y de la expansión del universo.
La percepción de que el universo esté en expansión se deriva de las observaciones del
corrimiento al rojo realizadas en la década de 1920 y que se cuantifican por la ley de Hubble.
Dichas observaciones son la predicción experimental del modelo de Friedmann-Robertson-
Walker, que es una solución de las ecuaciones de campo de Einstein de la relatividad general,
que predicen el inicio del universo mediante el big bang.
El "corrimiento al rojo" es un fenómeno observado por los astrónomos, que muestra una
relación directa entre la distancia de un objeto remoto (como una galaxia) y la velocidad con la
que este se aleja. Si esta expansión ha sido continua a lo largo de la vida del universo, entonces
en el pasado estos objetos distantes que siguen alejándose tuvieron que estar una vez juntos.
Esta idea da pie a la teoría del Big Bang, el modelo dominante en la cosmología actual.
Se cree que durante la era más temprana del Big Bang, el universo era un plasma caliente y
denso. Según avanzaba la expansión, la temperatura decrecía hasta el punto en que se
pudieron formar los átomos. En aquella época la energía de fondo se desacopló de la materia y
fue libre de viajar a través del espacio. La energía remanente continuó enfriándose al
expandirse el universo y hoy forma el fondo cósmico de microondas. Esta radiación de fondo
es remarcablemente uniforme en todas las direcciones, circunstancia que los cosmólogos han
intentado explicar como reflejo de un periodo temprano de inflación cósmica después del Big
Bang.
El examen de las pequeñas variaciones en el fondo de radiación de microondas proporciona
información sobre la naturaleza del universo, incluyendo su edad y composición. La edad del
universo desde el Big Bang, de acuerdo a la información actual proporcionada por el WMAP de
la NASA, se estima en unos 13,700 millones de años, con un margen de error de un 1 % (137
millones de años). Otros métodos de estimación ofrecen diferentes rangos de edad, desde 11
000 millones a 20 000 millones.
Sopa primigenia
Artículo principal: Sopa primigenia
Hasta hace poco la primera centésima de segundo era más bien un misterio que impedía a los
científicos describir exactamente cómo es el universo. Los nuevos experimentos en el RHIC, en
el Brookhaven National Laboratory, han proporcionado a los físicos una luz en esta cortina de
alta energía, de tal manera que pueden observar directamente los tipos de comportamientos
que pueden haber tenido lugar en aquel instante.[7]
En estas energías, los quarks que componen los protones y los neutrones no estaban juntos, y
una mezcla densa supercaliente de cuarks y gluones, con algunos electrones, era todo lo que
podía existir en los microsegundos anteriores a que se enfriaran lo suficiente para formar el
tipo de partículas de materia que observamos hoy en día.[8]
Protogalaxias
Artículo principal: Protogalaxia
Los rápidos avances acerca de lo que pasó después de la existencia de la materia aportan
mucha información sobre la formación de las galaxias. Se cree que las primeras galaxias eran
débiles "galaxias enanas" que emitían tanta radiación que separarían los átomos gaseosos de
sus electrones. Este gas, a su vez, se estaba calentando y expandiendo, y tenía la posibilidad de
obtener la masa necesaria para formar las grandes galaxias que conocemos hoy.[9][10]
Destino final
Artículo principal: Destino final del universo
El destino final del universo tiene diversos modelos que explican lo que sucederá en función de
diversos parámetros y observaciones. De acuerdo con la teoría general de la relatividad, el
destino final más probable dependerá del valor auténtico de la densidad de materia. En
función de ese parámetro se barajan dos tipos de finales:
El Big Crunch (Gran Implosión), que sucederá si el universo tiene una densidad de materia por
encima de la densidad crítica, al punto de que sea capaz de decelerar su expansión hasta
detenerla y llegar a invertirla. Así, la materia se recondensaría en una gran implosión guiada
por la gravedad.
El Big Rip (Gran Desgarramiento), que sucederá si finalmente la densidad está por debajo de
un valor crítico. En este escenario los cúmulos de galaxias acabarían acercándose y formando
grandes agujeros negros, del tipo que se supone que existe en el centro de muchas galaxias.
Esos agujeros negros pueden considerarse como un rasgado o desgarramiento del espacio-
tiempo.
A partir de los años 1990 se comprobó que el universo parece tener una expansión acelerada,
hecho que dentro de la relatividad general solo es explicable acudiendo a un mecanismo de
tipo constante cosmológica. No se conoce si ese hecho puede dar lugar a un tercer tipo de
final.
Big Crunch o la Gran Implosión
Artículo principal: Big Crunch
Si el universo es suficientemente denso, es posible que la fuerza gravitatoria de toda esa
materia pueda finalmente detener la expansión inicial, de tal manera que el universo volvería a
contraerse, las galaxias empezarían a retroceder, y con el tiempo colisionarían entre sí. La
temperatura se elevaría, y el universo se precipitaría hacia un destino catastrófico en el que
quedaría reducido nuevamente a un punto.
Algunos físicos han especulado que después se formaría otro universo, en cuyo caso se
repetiría el proceso. A esta teoría se la conoce como la teoría del universo oscilante.
Hoy en día esta hipótesis parece incorrecta, pues a la luz de los últimos datos experimentales,
el universo se está expandiendo cada vez más rápidamente.
Big Rip o Gran Desgarramiento
Artículo principal: Big Rip
El Gran Desgarramiento o Teoría de la Eterna Expansión, en inglés Big Rip, es una hipótesis
cosmológica sobre el destino último del universo. Este posible destino final del universo
depende de la cantidad de energía oscura existente en el universo. Si el universo contiene
suficiente energía oscura, podría acabar en un desgarramiento de toda la materia.
El valor clave es w, la razón entre la presión de la energía oscura y su densidad energética. A w
< -1, el universo acabaría por ser desgarrado. Primero las galaxias se separarían entre sí, luego
la gravedad sería demasiado débil para mantener integrada cada galaxia, los sistemas
planetarios perderían su cohesión gravitatoria y, en los últimos minutos, se desbaratarían
estrellas y planetas, y los átomos serían destruidos.
Los autores de esta hipótesis calculan que el fin del tiempo ocurriría aproximadamente
3.5×1010 años después del Big Bang, es decir, dentro de 2.0×1010 años.
Una modificación de esta teoría, denominada Big Freeze, aunque poco aceptada[cita
requerida] normalmente, afirma que el universo continuaría su expansión sin provocar un Big
Rip.
Big Bounce o Gran rebote
Esta sección es un extracto de Destino final del universo § Big Bounce.[editar]
Según algunos teóricos del universo oscilante, el Big Bang fue simplemente el comienzo de un
período de expansión al que siguió un período de contracción. Desde este punto de vista, se
podría hablar de un Big Crunch, seguido de un Big Bang, o, más sencillamente, un Gran Rebote.
Esto sugiere que podríamos estar viviendo en el primero de todos los universos, pero es
igualmente probable que estemos viviendo en el universo dos mil millones (o cualquiera de
una secuencia infinita de universos).
Inflación cósmica
La teoría de la inflación fue propuesta a finales de los años 1970 y principios de los 1980 y
consiste en una fase acelerada de expansión que ocurrió en el universo temprano a una
energía muy alta. Esta teoría no solo responde a los principales problemas del Big Bang, sino
que también propone un mecanismo para una estructura de formación basada en la
relatividad general y la mecánica cuántica. La teoría de la inflación propone un periodo de
expansión extremadamente rápido del universo antes de una expansión más gradual. En esta
época, la densidad de la energía del universo es dominada por una constante cosmológica de
energía del vacío que luego decayó para formar la materia y la radiación que se observa en el
universo de hoy.
El progreso de esta teoría ha sido muy grande. Se han obtenido datos de la radiación cósmica
de fondo de microondas, la luz del resplandor posterior del Universo primitivo, por la nave
espacial WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe). Este resultado fue muy importante
para la predicción de la inflación, y es por ello que dicha teoría es altamente aceptada para
describir las condiciones físicas en el universo temprano. Así mismo, con ella puede explicarse
la estructura observada del universo. Sabemos que la porción del universo observable era
microscópica, y la fluctuación cuántica en la densidad de la materia en estas escalas se
expandió a escalas astronómicas durante la inflación.
Teoría del universo cíclico
La teoría del universo cíclico plantea que el universo no tuvo un único origen, como sugiere el
modelo del Big Bang tradicional, sino que ha pasado por múltiples fases de expansión y
contracción, en un ciclo eterno de nacimiento, evolución y destrucción.
Según esta hipótesis, el universo se expande tras un evento similar al Big Bang, luego se
estabiliza y, con el tiempo, comienza a contraerse hasta colapsar en lo que se conoce como un
“Big Crunch”. De este colapso surge una nueva expansión, iniciando así un nuevo ciclo. Este
proceso podría repetirse infinitamente.
Una versión moderna de esta teoría es el modelo ekpirótico, propuesto por los físicos Paul
Steinhardt y Neil Turok. Según este modelo, nuestro universo es una “membrana” que
colisiona cíclicamente con otra en un espacio de dimensiones superiores, generando nuevos
“Big Bangs” tras cada choque.
Teoría del multiverso
El término multiverso fue introducido en 1895 por el filósofo y psicólogo William James, en
referencia a la posibilidad de múltiples universos. No obstante, esta idea ya había sido
mencionada siglos antes por el sabio hindú Viasa en el Bhagavata-purana, donde se alude a la
existencia de mundos paralelos.
Desde una perspectiva científica, el multiverso engloba todo lo que conocemos: espacio,
tiempo, materia, energía y movimiento. A medida que avanzan las investigaciones, surgen
nuevas teorías que desafían los límites del conocimiento actual.
Si bien el modelo del Big Bang explica el origen del universo observable, algunos científicos
plantean que no fue un evento único, sino uno de muchos. Cada explosión habría dado origen
a un universo distinto, formando en conjunto un vasto sistema de realidades paralelas.
Ideas antes consideradas propias de la ficción, como los universos alternativos o escondidos,
comienzan a ser tomadas en serio por la ciencia, abriendo nuevas posibilidades en la
comprensión del cosmos.
Tamaño del universo
Artículo principal: Universo observable
La esfera perfecta del universo observable tiene unos 93 000 millones de años luz de diámetro.
Esquema logarítmico con el Sistema Solar en el centro y el Big Bang en el borde.
Muy poco se conoce con certeza sobre el tamaño del universo. Puede tener una longitud de
billones de años luz o incluso tener un tamaño infinito.[11] Un artículo de 2003[12] dice
establecer una cota inferior de 24 gigaparsecs (78 000 millones de años luz) para el tamaño del
universo, pero no hay ninguna razón para creer que esta cota está de alguna manera muy
ajustada (Véase forma del universo).
El universo observable (o visible), que consiste en toda la materia y energía que podría
habernos afectado desde el Big Bang dada la limitación de la velocidad de la luz, es
ciertamente finito. La distancia comóvil al extremo del universo visible ronda los 46,500
millones de años luz en todas las direcciones desde la Tierra. Así, el universo visible se puede
considerar como una esfera perfecta con la Tierra en el centro, y un diámetro de unos 93 000
millones de años luz.[13] Hay que señalar que muchas fuentes han publicado una amplia
variedad de cifras diferentes para el tamaño del universo visible: desde 13 700 hasta 180 000
millones de años luz. (Véase universo observable).
En el universo las distancias que separan los astros son tan grandes que, si quisiéramos
expresarlas en metros, tendríamos que utilizar cifras muy grandes. Debido a ello se utiliza
como unidad de longitud el año luz, que corresponde a la distancia que recorre la luz en un
año.
Anteriormente el modelo de universo más comúnmente aceptado era el propuesto por Albert
Einstein en su Relatividad General, en la que propone un universo "finito pero ilimitado", es
decir, que a pesar de tener un volumen medible no tiene límites, de forma análoga a la
superficie de una esfera, que es medible pero ilimitada. Esto era propio de un universo
esférico. Hoy, gracias a las últimas observaciones realizadas por el WMAP de la NASA, se sabe
que tiene forma plana. Aunque no se descarta un posible universo plano cerrado sobre sí
mismo. Estas observaciones sugieren que el universo es finito.[14]
Forma
Artículos principales: Forma del universo y Estructura a gran escala del universo.
Universum, Grabado Flammarion, xilografía, publicada en París en 1888.
Una importante pregunta abierta en cosmología es la forma del universo. Matemáticamente,
¿qué variedad representa mejor la parte espacial del universo?
Si el universo es espacialmente plano, se desconoce si las reglas de la geometría Euclidiana
serán válidas a mayor escala. Actualmente muchos cosmólogos creen que el universo
observable está muy cerca de ser espacialmente plano, con arrugas locales donde los objetos
masivos distorsionan el espacio-tiempo, de la misma forma que la superficie de un lago es casi
plana. Esta opinión fue reforzada por los últimos datos del WMAP, mirando hacia las
"oscilaciones acústicas" de las variaciones de temperatura en la radiación de fondo de
microondas.[15]
Por otra parte, se desconoce si el universo es conexo. El universo no tiene cotas espaciales de
acuerdo al modelo estándar del Big Bang; sin embargo debe ser espacialmente finito
(compacto). Esto se puede comprender utilizando una analogía en dos dimensiones: la
superficie de una esfera no tiene límite, pero no tiene un área infinita. Es una superficie de dos
dimensiones con curvatura constante en una tercera dimensión. La 3-esfera es un equivalente
en tres dimensiones en el que las tres dimensiones están constantemente curvadas en una
cuarta.
Si el universo fuese compacto y sin cotas, sería posible, después de viajar una distancia
suficiente, volver al punto de partida. Así, la luz de las estrellas y galaxias podría pasar a través
del universo observable más de una vez. Si el universo fuese múltiplemente conexo y
suficientemente pequeño (y de un tamaño apropiado, tal vez complejo) entonces
posiblemente se podría ver una o varias veces alrededor de él en alguna (o todas) direcciones.
Aunque esta posibilidad no ha sido descartada, los resultados de las últimas investigaciones de
la radiación de fondo de microondas hacen que esto parezca improbable.
Color
Café con leche cósmico, el color del universo.
Históricamente se ha creído que el universo es de color negro, pues es lo que observamos al
momento de mirar al cielo en las noches despejadas. En 2002, sin embargo, los astrónomos
Karl Glazebrook e Ivan Baldry afirmaron en un artículo científico que el universo en realidad es
de un color que decidieron llamar café con leche cósmico.[16][17] Este estudio se basó en la
medición del rango espectral de la luz proveniente de un gran volumen del universo,
sintetizando la información aportada por un total de más de 200.000 galaxias.
Homogeneidad e isotropía
Fluctuaciones en la radiación de fondo de microondas. Imagen: NASA/WMAP.
Mientras que la estructura está considerablemente fractalizada (ordenada en una jerarquía de
racimo) a nivel local, en los órdenes más altos de distancia el universo es muy homogéneo. A
estas escalas la densidad del universo es muy uniforme y no hay una dirección preferida o
significativamente asimétrica en el universo. Esta homogeneidad e isotropía es un requisito de
la métrica de Friedman-Lemaître-Robertson-Walker empleada en los modelos cosmológicos
modernos y que se muestra de acuerdo con el principio cosmológico.[18]
La cuestión de la anisotropía en el universo primigenio fue significativamente contestada por el
WMAP, que buscó fluctuaciones en la intensidad del fondo de microondas.[19] Las medidas de
esta anisotropía han proporcionado información útil y restricciones sobre la evolución del
universo.
Hasta el límite de la capacidad de observación de los instrumentos astronómicos, los objetos
irradian y absorben la energía de acuerdo a las mismas leyes físicas a como lo hacen en nuestra
propia galaxia.[20] Basándose en esto, se cree que las mismas leyes y constantes físicas son
universalmente aplicables a través de todo el universo observable. No se ha encontrado
ninguna prueba confirmada que muestre que las constantes físicas hayan variado desde el Big
Bang.[21]
Composición
El universo observable actual parece tener un espacio-tiempo geométricamente plano,
conteniendo una densidad masa-energía equivalente a 9,9 × 10−30 gramos por centímetro
cúbico. Los constituyentes primarios parecen consistir en un 73 % de energía oscura, 23 % de
materia oscura fría y un 4 % de átomos. Así, la densidad de los átomos equivaldría a un núcleo
de hidrógeno sencillo por cada cuatro metros cúbicos de volumen.[22] La naturaleza exacta de
la energía oscura y la materia oscura fría sigue siendo un misterio. Actualmente se especula
con que el neutrino (una partícula muy abundante en el universo) tenga, aunque mínima, una
masa. De comprobarse este hecho, podría significar que la energía y la materia oscura no
existen.
Nebulosa del Águila
Se cree que durante las primeras fases del Big Bang se formaron las mismas cantidades de
materia y antimateria. Materia y antimateria deberían eliminarse mutuamente al entrar en
contacto, por lo que la actual existencia de materia (y la ausencia de antimateria) supone una
violación de la simetría CP (Véase Violación CP), lo que puede indicar que las partículas y las
antipartículas no tengan propiedades exactamente iguales o simétricas,[23] o puede que
simplemente las leyes físicas que rigen el universo favorezcan la supervivencia de la materia
frente a la antimateria.[24]En este mismo sentido, también se ha sugerido que quizás la
materia oscura sea la causante de la bariogénesis, al interactuar de distinta forma con la
materia que con la antimateria.[25]
Westerlund 2
Antes de la formación de las primeras estrellas, la composición química del universo consistía
primariamente en hidrógeno (75 % de la masa total), con una suma menor de helio-4 (4He) (24
% de la masa total) y el resto de otros elementos.[26] Una pequeña porción de estos
elementos estaba en la forma del isótopo deuterio (²H), helio-3 (³He) y litio (7Li).[27] La
materia interestelar de las galaxias ha sido enriquecida sin cesar por elementos más pesados,
generados por procesos de fusión en las estrellas, y diseminados como resultado de las
explosiones de supernovas, los vientos estelares y la expulsión de la cubierta exterior de
estrellas maduras.[28]
El Big Bang dejó detrás un flujo de fondo de fotones y neutrinos. La temperatura de la
radiación de fondo ha decrecido sin cesar con la expansión del universo y ahora
fundamentalmente consiste en la energía de microondas, equivalente a una temperatura de
2,725 K.[29] La densidad del fondo de neutrinos actual es de 150 por centímetro cúbico.[30]
Véase también: Abundancia de los elementos químicos
Estructura cuántica
Según la física moderna, el universo es un sistema cuántico aislado, un campo unificado de
ondas que entra en decoherencia al tutor de la observación o medición. En tal virtud, en última
instancia, el entorno del universo sería no local y no determinista.
Multiversos
Artículos principales: Multiverso y Universos paralelos.
Los cosmólogos teóricos estudian modelos del conjunto espacio-tiempo que estén conectados,
y buscan modelos que sean consistentes con los modelos físicos cosmológicos del espacio-
tiempo en la escala del universo observable. Sin embargo, recientemente han tomado fuerza
teorías que contemplan la posibilidad de multiversos o varios universos que coexisten
simultáneamente. Según la recientemente enunciada Teoría de Multiexplosiones se pretende
dar explicación a este aspecto, poniendo en relieve una posible convivencia de varios
universos en un mismo espacio.[31]
El universo, ¿una ilusión?
Científicos del King's College de Londres lograron recrear las condiciones inmediatamente
posteriores al Big Bang a través del conocimiento adquirido durante dos años de la partícula de
Higgs y llegaron a la conclusión de que, posiblemente, el universo colapsó, hasta dejar de
existir casi tan pronto como empezó,[32] lo que plantea la idea de que todo lo que vemos no
existe y solo es el pasado de los astros.[33]
Formaciones del universo
Las galaxias
Artículo principal: Galaxia
Imagen de la galaxia espiral M81 tomada por el Hubble.
A gran escala, el universo está formado por galaxias y agrupaciones de galaxias. Las galaxias
son agrupaciones masivas de estrellas, y son las estructuras más grandes en las que se
organiza la materia en el universo. A través del telescopio se manifiestan como manchas
luminosas de diferentes formas. A la hora de clasificarlas, los científicos distinguen entre las
galaxias del Grupo Local, compuesto por las treinta galaxias más cercanas y a las que está
unida gravitacionalmente nuestra galaxia (la Vía Láctea), y todas las demás galaxias, llamadas
"galaxias exteriores".
Las galaxias están distribuidas por todo el universo y presentan características muy diversas,
tanto en lo que respecta a su configuración como a su antigüedad. Las más pequeñas abarcan
alrededor de 400 000 millones de estrellas, y las galaxias de mayor tamaño pueden llegar a
abarcar más de un billón de astros. Estas últimas pueden tener un diámetro de 170 000 años
luz, mientras que las primeras no suelen exceder los 6000 años luz.
Además de estrellas y sus astros asociados (planetas, asteroides, etcétera), las galaxias
contienen también materia interestelar, constituida por polvo y gas en una proporción que
varía entre el 1 y el 10 % de su masa.
Se estima que el universo puede estar constituido por unos 100 000 millones de galaxias,
aunque estas cifras varían en función de los diferentes estudios.
Formas de galaxias
La creciente potencia de los telescopios, que permite observaciones cada vez más detalladas
de los distintos elementos del universo, ha hecho posible una clasificación de las galaxias por
su forma. Se han establecido así cinco tipos distintos: galaxias elípticas, lenticulares, espirales,
espirales barradas e irregulares.
Galaxias elípticas
Artículo principal: Galaxia elíptica
Galaxia elíptica NGC 1316.
En forma de elipse o de esferoide, se caracterizan por carecer de una estructura interna
definida y por presentar muy poca materia interestelar. Se consideran las más antiguas del
universo, ya que sus estrellas son viejas y se encuentran en una fase muy avanzada de su
evolución.
Galaxias lenticulares
Artículo principal: Galaxia lenticular
Las galaxias de este tipo fueron en su momento galaxias espirales, pero consumieron o
perdieron gran parte de materia interestelar, por lo que hoy carecen de brazos espirales y solo
presenta su núcleo. Aunque a veces existe cierta cantidad de materia interestelar, sobre todo
polvo, que se agrupa en forma de disco alrededor de esta. Estas galaxias constituyen alrededor
del 3 % de las galaxias del universo.
Galaxias espirales
Artículo principal: Galaxia espiral
Están constituidas por un núcleo central y dos o más brazos en espiral, que parten del núcleo.
Este se halla formado por multitud de estrellas y apenas tiene materia interestelar, mientras
que en los brazos abunda la materia interestelar y hay gran cantidad de estrellas jóvenes, que
son muy brillantes. Alrededor del 75 % de las galaxias del universo son de este tipo.
Galaxia espiral barrada
Artículo principal: Galaxia espiral barrada
Es un subtipo de galaxia espiral, caracterizado por la presencia de una barra central de la que
típicamente parten dos brazos espirales. Este tipo de galaxias constituyen una fracción
importante del total de galaxias espirales. La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada.
Galaxias irregulares
Artículo principal: Galaxia irregular
Galaxia irregular NGC 1427.
Incluyen una gran diversidad de galaxias, cuyas configuraciones no responden a las cuatro
formas anteriores, aunque tienen en común algunas características, como la de ser casi todas
pequeñas y contener un gran porcentaje de materia interestelar. Se calcula que son irregulares
alrededor del 5 % de las galaxias del universo.
La Vía Láctea
Artículo principal: Vía Láctea
La Vía Láctea es nuestra galaxia. Según las observaciones, po