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Torpeza y Romance en el Metro

La protagonista, Rose, se enfrenta a una serie de torpezas matutinas que la llevan a conocer a Ethan, un atractivo desconocido en el metro, mientras se apresura a llegar a su trabajo como maestra. A lo largo de su día, interactúa con sus adorables alumnos, especialmente con Louis, un niño que enfrenta una difícil situación familiar, y se preocupa por su bienestar. La historia se desarrolla entre momentos de humor, ternura y la esperanza de que Louis pueda tener un futuro mejor lejos de su madre abusiva.

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Torpeza y Romance en el Metro

La protagonista, Rose, se enfrenta a una serie de torpezas matutinas que la llevan a conocer a Ethan, un atractivo desconocido en el metro, mientras se apresura a llegar a su trabajo como maestra. A lo largo de su día, interactúa con sus adorables alumnos, especialmente con Louis, un niño que enfrenta una difícil situación familiar, y se preocupa por su bienestar. La historia se desarrolla entre momentos de humor, ternura y la esperanza de que Louis pueda tener un futuro mejor lejos de su madre abusiva.

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Capítulo 1

No puedo creer que esto esté pasándome otra vez, si mi mamá se


entera que ya es la tercera vez que me pasa en lo que va de
semana me golpearía, probablemente muy fuerte si tomamos en
cuenta que es miércoles, lo que significa que tres días de tres que
van desde que reiniciaron las clases me he quedado dormida, por
fortuna, ya estoy acostumbrada y soy experta en el arte de estar
lista en cinco minutos.
Salgo corriendo de casa haciendo malabares para que los papeles
no se caigan de mis manos, mi bolso de mano se encuentra
abierto y debo tener cuidado que nada caiga al suelo mientras me
apresuro a agarrar el metro, una suerte que este no se encuentra
muy lejos de casa. Maldigo en voz baja cuando casi se me
resbalan las tres carpetas llenas de papeles que cargo encima y el
que un mechón de mi cabello caiga a mis ojos y entorpezca aún
más mi visión a la vez que mis lentes de pasta gruesa negros
resbalan un poco por mi nariz, como si ya no fue suficiente torpe,
ahora veo solo un cincuenta por ciento de mi camino.
Cuando debo frenarme por un momento para arreglar un poco las
carpetas y dejen de resbalarse de mis manos, noto como mi
camisa de botones está mal abrochada, por lo que se me ve mucho
más escote del que me gustaría, mierda, al parecer lo único que
hice bien esta mañana fue ponerme unos tenis y un jean, o bueno,
ni tan bien, porque luego de unos minutos algo aterrizó en mis
pantalones manchándolos y ya no tenía tiempo para cambiarlos,
mi torpeza es muchísimo más grande que yo.
- ¡Por favor no deje que las puertas se cierren! - le grito a la
persona más cercana a la puerta del vagón cuando al fin llego al
andén y desgraciadamente parece que el tren llegó hace minutos,
puede que esté mal, pero no puedo permitirme esperar otro metro,
y si mi memoria no me falla, como claramente ya hizo antes, deje
la billetera en la mesa, lo que quiere decir que coger un taxi no es
una opción, demonios, apenas está iniciando el día y ya estoy
agotada.
Apresuro un poco el paso cuando escucho la pequeña alarma que
anuncia el cierre de puertas y literalmente me lancé hacia el alto
hombre que fue muy amable en sostener la puerta cuando esta se
cerraba, cosa que no debo repetir por varios motivos, en donde
claramente destaca que puedo herir de gravedad a la otra persona,
o esta puede hacer algo y herirme a mí, pero la más importante de
todas y lo que más me duele es que todo lo que tenía encima cayó
al suelo.
Los papeles se riegan por todo el vagón, que afortunadamente aún
va medio vacío, y estoy segura como la mierda que todos me
están viendo, es una suerte que este acostumbrada a que en algún
momento haré algo que me hará avergonzar y no me afectan ese
tipo de cosas.
- ¡Lo siento lo siento! soy noventa por ciento torpe - murmuró
mientras me arrodilló, y comienzo a arreglar los papeles en su
carpeta correspondiente, sé muy bien que demoraría menos de un
minuto si simplemente los agarro todos desordenados y los
guardo en una carpeta, pero si me dormí a las tres de la mañana
ordenándolos y corrigiéndolos no pienso simplemente
desorganizarlos por una estupidez de las mías, de todos modos, la
próxima estación está algo lejos.
- ¡Ese no va ahí! - chillo escandalizada cuando veo que el hombre
que me atajó se acuclilla a mi lado y me ayuda a recogerlas, un
detalle muy lindo, lo malo es que solo lo hace por levantarlo
rápido y yo soy muy terca como para solo aceptarlo, como dice
mi padre, si vas a hacer algo hazlo bien.
- ¿Ah no? - cuando escucho esa voz ronca subo inmediatamente la
vista encontrándome con un rubio de ojos azules tremendamente
guapo, mierda ¿por qué hice de las mías en este momento?
- Mmm lo siento, pero voy tarde por trasnocharme ordenando
esto, no pienso perder lo que hice por una tonta caída - me le
quedo mirando sin pudor alguno, como diría Rachel, si te
consigues a un hombre de diez aprovecha y disfruta de las vistas,
después de todo, quien sabe cuándo mi suerte mejore y otro como
él se me cruce por al frente, aunque dudo que me pase, si bien he
visto hombres apuestos, este rubio me resulta una delicia para mis
pupilas, además, él no parece molesto por mi pequeño acoso
visual, eso significa que está bien que siga haciéndolo, claro que
sí, mi día está mejorando, arriba ese ánimo.
- Ok... entonces dime cómo va esto - su amabilidad no hace, sino
que su físico aumente diez niveles. Con mi mejor sonrisa le indico
como iban en las carpetas, no me hubiese molestado si se
levantará y me dejara acá sola como una mal agradecida, pero que
me ayude me entusiasma, terminare muchísimo más rápido,
además, parece que no debe ser muy cómodo para él que todos se
le queden viendo, eso solo le sube veinte niveles más a su
atractivo.
- ¿Son niños de primaria? - pregunta viendo las pruebas
corregidas en sus manos.
- Sí, son mis niños, doy segundo grado, y debo decir que son tan
malditamente tiernos y hermosos que llorare cuando termine el
año escolar, siempre término llorando cuando pasan a tercero -
suelto un suspiro lastimero y por el rabillo del ojo veo como
sonríe.
- Son inteligentes, pero parece que a este se le dificulta un poco -
dice mostrándome la prueba de menor nota, la de Louis, suelto un
suspiro y me pongo de pie con dos carpetas listas en la mano, él
también se levanta y me pasa la carpeta que él tenía, terminamos
más rápido de lo que pensé, por lo que estoy bastante satisfecha,
supongo que, viendo lo bueno de lo malo, conocí a alguien
interesante y bastante guapo. Recrear la vista siempre es
agradable y mejora a gran escala tu día.
- Él es un poco especial, es muy pequeño y ha pasado por mucho,
pero en realidad es bastante listo - Me le quedo viendo fijo a esos
ojos tan azules hasta que debemos movernos a un lado cuando las
puertas se abren para permitir que las personas pasen, una pena,
pero internamente estoy bastante optimista cuando en lugar de
alejarse, el desconocido rubio se queda junto a mí, entonces
recuerdo que estoy hecha un desastre, acomodo mis lentes y con
una mano echo mi cabello hacia atrás, soplo el mechón que se me
corrió a mi cara y bajo la vista a mis pechos, suelto un suspiro al
ver que casi muestro el sostén, esto definitivamente es algo que
aprobaría Rachel y desaprobaría cualquier otra persona de mi
familia. Recuerdo que el ojiazul estaba cerca de mí, por lo que
subo la mirada encontrándome con el misterioso rubio viendo
hacia otro lado sonrojado, definitivamente ya no puedo seguir
sumándole puntos, este hombre ya se convirtió en mi más grande
amor de metro, me ha arruinado para todo aquel hombre guapo
que pueda conseguirme en el transporte público, adiós al fantasear
de camino a cualquier lado con cualquier otro.
- Disculpa ¿me puedes sostener esto? Por favor - le pregunto
pasándole las carpetas con cuidado de que no se caigan de nuevo,
eso sería aún más penoso e incómodo de recoger que antes si
tomo en cuenta que en la estación que acabamos de pasar parece
entró media ciudad. Miro alrededor y al ver que nadie me ve, o
por lo menos no fijamente, empiezo a desabrochar mi camisa lo
más disimulada que puedo.
- Eh... mmm... ¿Qué estás haciendo? - pregunta bastante nervioso
y sonrojado, por lo que suelto una risita, es bastante extraño para
mi ver un hombre de su tamaño siendo tímido, me causa una linda
sensación de curiosidad. Con un pequeño gesto lo hago guardar
silencio y agilizo mi trabajo sin dejar de tener cuidado, tampoco
quiero que crea algo equivocado, que sea mi más grande crush de
metro no quiere decir que pueda ver que guardo debajo de la
camisa.
Termino con el último botón para empezar a abrocharlos
rápidamente como se debe, porque por estar apurada al
cambiarme me salte un botón cuando me cambiaba antes de salir
de casa, y por eso todos los demás estaban mal, vergonzoso.
- Me arreglo para que mis niños no se rían al verme y la directora
no me regañe, ya estoy grande para esas cosas - término con el
último y le quito con delicadeza las carpetas, le dedicó una gran
sonrisa y veo en mi reloj que tengo cinco minutos para llegar,
pero por suerte ya estamos llegando a la estación en donde me
bajo.
- Un placer haber chocado contigo, soy Rose Montgomery - le
extiendo la mano, él la estrecha y con una pequeña y hermosa
sonrisa se presenta.
- Ethan Stephen, un gusto. - me quedo unos momentos más
apreciando su rostro, además de belleza física, y cabe aclarar que
es mucha, sus ojos son fáciles de leer, sus grandes ojos azules que
brindan una confianza y tranquilidad que si yo tuviese un poco
más de sentido común ignoraría, pero como mis hermanos dicen,
soy una imprudente de mierda, por lo que no me molestaría
conocerlo. Sin embargo, no es eso lo que más me llama la
atención, sino que detrás de toda esa imagen de gran hombre
fuerte parece haber escondido un niño asustado.
- Espero verte otra vez, que tengas un lindo día - me tomo el
atrevimiento de acercarme y darle un beso en la mejilla que lo
deja sorprendido y después de una gran sonrisa salgo del vagón e
intento caminar medianamente rápido cuidando de no hacer otro
desastre, pero una cosa no abandona mi mente en todo el trayecto
hasta mi aula de clases.
Ethan Stephen es un hombre tan perfecto a la vista que debe tener
algún defecto algo grande, y yo quiero saberlo.

Capítulo 2
- Terminé, señorita Rose - levantó la vista de mi cuaderno de
anotaciones y veo como una linda niña rubia con coletas me
extiende la hoja, con una gran sonrisa el recibo.
- Gracias lindura, puedes sentarte y esperar que suene la campana,
ya vamos a salir al receso - veo de reojo la pequeña evaluación y
me contengo de suspirar de alivio al ver que puedo entender casi
todo.
- Profe, yo también terminé - se levanta Marcos, un lindo niño
castaño, me extiende la hoja y me muestra sus hoyuelos y la falta
de uno de sus dientes, es adorable.
- Gracias Marcos, puedes sentarte, y no hables tan alto - veo como
el niño sigue parado al frente de mí y algunas risitas se escuchan
detrás de él.
- Mmm profesora yo dibuje algo para usted - volteo la hoja y noto
un corazón grande con mi nombre adentro de él, suelto una risita
e intento no morir de ternura cuando veo sus mejillas rojas, es tan
malditamente tierno que quiero llevarlo a mi casa y comerlo.
- Gracias lindura, es hermoso - me pongo de pie y beso su
coronilla para después mandarlo a sentar con un leve empujón en
su espalda, veo como nada más faltan unos cuatro niños y camino
hacia ellos para ayudarlos un poco hasta que suene el timbre de
descanso.
- Amaría que mis niños se porten muy bien, ¿lo harían por mí? -
les hablo mientras bajamos las escaleras para llegar al patio, en
donde se encuentran los otros niños de la escuela, ellos afirman
que lo harán y se sientan en su sección, algunos en grupitos de
hasta cinco niños, con una sonrisa veo como ellos hablan y
comparten entre sí, pero la sonrisa cambia a una triste cuando veo
a Louis sacar únicamente una manzana y sentarse en una banca
lejana sin nadie que lo acompañe, con un suspiro camino hacia él
y agrando mi sonrisa, ya he notado que le molesta cuando tengo
una expresión triste, es un tierno que se preocupa por mí.
- ¿Puedo comer con usted, guapo caballero? - le pregunto una vez
llego a su lado haciendo un acento que ni se de donde salió, solo
recuerdo haberlo escuchado en algún momento de Romeo, él
suelta una risita y logró ver cómo se sonroja, es una ternura y me
hace inmensamente feliz haberle quitado la tristeza de sus ojos.
- Sí puede sentarse, profesora - dice y me muestra su sonrisa, en
donde falta uno de los dientes delanteros, sus ojitos de un castaño
similar al mío otra vez muestran tristeza y cuando mi vista hace
un rápido recorrido por él puedo ver algunas lastimaduras en sus
manitos.
- Muchas gracias señorito, es muy amable - me siento a su lado y
le doy vistazos a mis demás niños para después volver a enfocar
mi atención a Louis, es un niño extremadamente dulce que está
metido en una casa con una madre abusadora y sin siquiera una
figura paterna, yo he podido sacarle esa información después de
una larga charla y poder ganarme su confianza al cien por ciento,
cosa que me costó un poco. Lo hable con la directora sin tantos
detalles y ella mando a protección infantil a la casa del niño,
lastimosamente, además de abusiva es inteligente, la muy víbora
es abogada y al parecer dicta un curso intensivo para convencer a
las personas, porque no encontraron evidencia necesaria para
apartarla del niño, y después de eso Louis faltó casi dos semanas
después de un fuerte "resfrío" casi voy a su casa a golpearla pero
mi hermana me detuvo, aunque después nuestros hermanos nos
detuvieron a las dos cuando le conté por qué quería matarla, de
igual forma no se salvó de la casa llena de huevo y pañales sucios,
valió la pena el asco inicial al lanzarlos después de ver su cara,
infantil, pero tenía que desahogarme de alguna manera mientras
pensamos en que podemos hacer.
- Profesora ¿por qué no tiene merienda? - pregunta después de
unos momentos en silencio, con una sonrisa acarició su cabello y
beso su frente.
- No tengo hambre cariño - sus ojitos parecen brillar y me
contengo de abrazarlo, aunque ya me he admitido a mí misma que
él es mi favorito, me abstengo de hacer esa clase de
demostraciones de cariño al frente de los demás niños, no me
gustaría que lo tratarán mal por la preferencia.
- Profesora ¿hoy también me llevará a mi casa? ¿podremos comer
helado en el camino? - se inclina hacia mi para hablar un poco
más bajo, es obvio que no hago eso con todos, Louis es un caso
especial y él lo sabe, por lo que sabiamente también mantiene
nuestros escapes en secreto, es un niño muy inteligente, si por mí
fuese lo adopto, pero la maldita de su madre no da el brazo a
torcer, entonces, cada tanto tiempo me lo robo un rato y hago que
se divierta como un niño de su edad debería.
- Por supuesto, pero no podremos tardar tanto - él asiente y el
tema acaba ahí.
***
- Maldición Rachel, no puedo creer que deje a Louis con la zorra
de su madre más temprano por esto - digo entre jadeos mientras
doblamos una esquina, casi me alegro al pensar que faltan solo
dos cuadras para llegar a la entrada de mi edificio y acabar con
esta tortura.
- Deja de quejarte, y con respecto a esa arpía, Raphael ya está
trabajando en el caso junto con Dom tenemos el caso más que
ganado, ella quedará tras las rejas y Louis será un Montgomery,
quizás además de cambiarle el apellido también debas ponerle un
segundo nombre con la R, ya sabes, para que sea oficialmente uno
de nosotros, tranquila, me asegurare de conseguirle uno bonito -
envidio como ella puede verse como si acabase de comenzar o
fuese una modelo haciendo alguna p********a para una marca
deportista mientras yo parezco foca con problemas pulmonares,
maldita Rachel y sus ejercicios.
- Deja de hablar, yo sé que Raph aplastara a esa maldita en
tribunales, solo debo esperar tres meses más, y él finamente será
Louis Rick Montgomery, solo desearía no tener que esperar tanto,
me aterra que pueda pasarle en ese tiempo - digo con dificultad,
en serio intento esforzarme, más cuando no solo ella y mamá me
molestan con que estoy un poquito llenita, yo sé que estoy un
poco pasadita, pero mierda, no nací para hacer ejercicio, lo hice
para comer y ser feliz.
- Iugh, ese nombre es horrible, Rose, Rick no combina para nada
con Louis, pero no te preocupes, por nada del mundo dejaré que
ese niño pasé el resto de su vida con un nombre tan malsonante,
empezaré a buscar opciones - sin necesidad de verla sé que tiene
una mueca de desagrado, ella a veces es tan estúpidamente pija y
odiosa que no sé cómo hacemos para soportarla.
- Eres una imbécil, espero lo sepas, Dominik debe ser una especie
de santo por soportarte - replico con el poco aliento que me queda
con el fin de molestarla, algo que claramente no logro, si algo es
ella es astuta y egocéntrica.
- Dominik fue un rey en su vida pasada, y uno grandioso, por eso
fue bendecido con convertirse en mi otra mitad en esta vida - me
detengo poco a poco cuando empiezo a ver mi edificio.
- Querrás decir que fue un tirano y por eso tiene que soportarte -
me rio un poco cuando sé que conseguí molestarla gracias al
empujón que casi me envía al suelo.
- Eres molesta, ya metete a tu chiquero, mi amorcito y mis
bebecitos me están esperando en casa - me toma un poco del
cabello y me da un jalón algo fuerte, por lo que le mando un
manotazo.
- Le diré a mamá que eres una perra conmigo, te castigará - le
digo con burla, cosa que la hace rodar los ojos.
- Yo le diré que mientes, como siempre, ya sabes que me cree más
a mi - nos detenemos en la puerta del edificio nos frenamos, su
auto está estacionado al frente, un lindo Audi blanco,
extravagante y llamativo, tal cual como ella.
- Me aseguraré de decirlo llorando y al frente de papá, a ver a
quien le va a creer - abre los ojos como platos como una
exagerada mueca de susto, sacándome una carcajada.
- Si, eres bonita, ya no te molesto, y debes dejar de chantajearme
con eso, no seas chismosa - nos despedimos a lo lejos para
evitarnos lo desagradable que sería compartir sudor y cada quien
toma su camino.
Cuando entro al ascensor, todo el cansancio vuelve a hacerse
presente y más pesado, por lo que apenas se cierran las puertas me
dejo caer, mierda, hacer ejercicio es una mala idea, mejor seré
gordita por siempre, una gordita feliz.
- ¿Estás bien? - una voz extrañamente familiar me llama la
atención, levanto la vista y esta choca con unos ojos azulados que
ya he visto antes, me avergüenzo de inmediato al imaginarme las
fachas que llevo, pero se me pasa casi de inmediato, aunque no
deja de molestarme el hecho que dos de dos veces que lo he visto
soy un desastre hecho un asco.
- Ethan, hola ¿Qué haces por aquí? Es primera vez que te veo en
el edificio ¿me estas siguiendo? - bromeo un poco mientras me
pongo de pie con su ayuda y sacudo mis pants deportivos, le doy
una ojeada a los botones y satisfecha de doy cuenta que ya está
marcado el ocho, mi piso.
- Vivo aquí desde hace una semana, me sorprende verte, en este
tiempo tampoco me había cruzado contigo. - pasa su mano por su
nuca y luce un poco nervioso, me encanta, es una ternura y al
mismo tiempo varonil y delicioso a la vista, estoy segura que si
frunciera el ceño se viera intimidante, es impresionante como
puedo conseguirle tantos adjetivos opuestos a ese rostro tan
hermoso.
- Oh, llegué el domingo en la noche, estuve toda la semana pasada
afuera ¿te ha gustado el edificio? - pregunto solo para seguir la
conversación, él tiene algo que me empuja a conocerlo en sus
otras facetas. El ascensor suena indicando que llego a mi piso,
doy un paso afuera y antes de despedirme él sale conmigo - Oh,
somos vecinos - él me muestra una pequeña sonrisa y juntos
caminamos hacia las dos puertas del fondo, una al frente de la
otra, vaya casualidad.
- Sí, al parecer lo somos - me dedica una sonrisa encantadora - El
lugar me parece cómodo y agradable, me gusta.
Sacamos las llaves casi al mismo tiempo, abro la puerta, pero no
entro.
- Pues me alegro, si necesitas cualquier cosa no dudes en decirme
- le muestro una gran sonrisa, él también abre la puerta de su casa,
pero no entra, solo me ve unos segundos con una tímida sonrisa.
- No quisiera molestar.
- No seas tonto, estaré encantada de ayudarte, después de todo
somos vecinos - él asiente después de pensarlo un poco, le doy
otra sonrisa y no lo abrazo porque lo más probable es que lo mate
con el olor que cargo, Rachel moriría de risa al verme
coqueteando con un hombre tan guapo con las pintas que llevo,
luego probablemente me regañaría y diría que moriré sola si sigo
así.
- De acuerdo, hasta mañana.
- Hasta mañana, vecino - le doy otra sonrisa y termino de entrar a
la habitación, vaya vueltas que da la vida.

Capítulo 3
Maldigo al ver la hora cuando me despierto, sinceramente me
estoy hartando de esto, después de haberme despertado tan
temprano durante tantos años debería estar acostumbrada, pero lo
que es normal para mí desde la secundaria es levantarme tarde y
salir corriendo, también los golpes de mamá por
eso. Rápidamente salgo del baño luego de intentar ponerme
presentable, ni me doy cuenta si la ropa que agarro combina,
necesito urgentemente un café y una alarma que sea capaz de
despertar a todo el edificio, quizás así si lo logre.
Suelto un grito cuando faltan veinte minutos para la hora de
entrada, me toma treinta en llegar a la escuela, solo un milagro
puede salvarme, espero que la directora no se entere, confío en
que mis niños serán juiciosos, sí, claro. Tomo mi bolso y la única
carpeta que me toca llevar hoy, y salgo pitando de casa, o esa era
la idea, pero termino chocando con un gran pecho, haciendo que
la carpeta caiga de mis manos y claro, todos los papeles se
desordenen.
- Buenos días, es un gusto volver a verte - el tono que usa el muy
guapo rubio me sorprende un poco, ayer era todo timidez y
sonrojos, ahora suena incluso con burla, cuando subo la mirada a
su preciosa cara me encuentro con que, si está algo rojito, pero
acompañada de una sonrisa burlona, me encanta que haya tomado
la confianza necesaria para burlarse de mi torpeza.
- Buen día, siempre es un placer chocar contigo - me río un poco
pero no olvido la hora que es, por lo que rápidamente me agacho
para empezar a recoger todo.
- ¿Cómo las debo ordenar? - se acuclilla a mi lado y si pregunta
me enternece, es un dulce.
- Como sea, tengo que estar en la escuela en menos de quince
minutos, corre - obedece y rápido agarramos todo y salimos
corriendo a la estación, no hay dios que me haga llegar temprano
o que me salve de un regaño, pero afortunadamente o no, la
directora es la mejor amiga de mi madre, así que cuando esto pasa
su castigo es decirle a mamá, también me da miedo, pero no
pierdo el trabajo.
Llegamos a la estación y está el tren, por lo que casi vuelvo a
lanzarme tal y como ayer, solo que mi vecino lo evito tomándome
de la cintura y en cuatro zancadas enormes nos metió sin
necesidad de pasar vergüenza, algo extraño y antinatural para mí,
pero ciertamente mucho más agradable, es lindo cuando no todos
te miran y se ríen de tus estupideces, suficiente con mis
hermanos.
- No siempre la solución es lanzarse - me deja de pie en el piso y
me cohíbo un poco, soy algo bajita, uno sesenta, pero al lado de
Ethan debo verme como una niña, es tan alto como mis hermanos,
los maldigo y odio por ser tan enormes, pero la verdad es que me
encanta que me mimen tanto aún y cuando lo hacen para burlarse
diciendo que sigo siendo una niña, por mí que me traten de bebé y
me lleven a todos lados en brazos. Soy una floja, debería darme
vergüenza.
- Lo siento, es que un paso tuyo son cinco míos, ni aunque
corriera hubiese alcanzado - exagero tanto como Rachel hubiese
hecho, y aunque no debería ser hipócrita y repetir lo que tanto
crítico, me doy palmaditas en la espalda por hacerlo reír.
- Supongo que fue una suerte haberte atajado y así evitar que le
cayeras encima a otra persona - levanta una ceja y yo estoy
maravillada, pensé que sería un poco más complicado hacerlo
superar los sonrojos y las pequeñas sonrisas.
- Claro, podría aplastarlo, salvaste una vida - Rachel estaría
ofendida y Raphael riendo por la excelente imitación que estoy
haciendo, claro que la diferencia es que la mayoría de las veces
ella habla en serio, yo solo me burlo.
- No eres nada pesada, no sé de qué hablas - salió de la fase
burlón para volver a ser una ternura, es adorable.
- Es broma, si estoy algo llenita, pero eso sería algo que diría mi
hermana, tiende a molestarme porque ella es noventa sesenta
noventa - ruedo los ojos y me río un poco.
Mi relación con Rachel a la vista de otros es complicada, entre
nosotras es simple, nos amamos y daríamos la vida por la otra,
pero las burlas son más necesarias que los cumplidos, porque al
mismo tiempo somos unas orgullosas, decirme gorda me empuja
a esforzarme en con el ejercicio y comer mejor, decirle perra
narcisista la hace leer sobre emociones, hacer caridad y ayudar a
los demás, si, a base de insultos nos hacemos mejores personas.
- ¿No se llevan bien? - parece preocupado, es un sol.
- No, es jugando, nos amamos, somos como mejores amigas -
suspira y me da una gran sonrisa.
Pasamos el resto del camino conociéndonos un poco más, cosas
totalmente triviales, nos gustan los animales, pero no somos de
tener mascotas, su color favorito es el rojo y ha salido muy poco
porque solo tiene una semana y medio acá y la mitad de ese
tiempo estuvo buscando trabajo. Es relajante hablar con él, me
agrada la idea de hacerme amiga suya, además que está el plus de
poder ver su hermoso rostro y maravilloso cuerpo.
- Bueno, aquí me bajo, nos vemos después - beso su mejilla y
bajo con rapidez.
- Cuídate - es todo lo que dice, se cierran las puertas y solo ahí
entro en mí, voy ridículamente tarde, empiezo a correr.
***
- Profesora Rose ¿hoy comeremos helado? - me pregunta Louis
mientras caminamos de la mano, él con un pequeño bolso que le
regalé de [Link] y yo con mi mochila negra algo pesada.
Hace unos diez minutos acabaron las clases, y como sé que
Clarisa, la madre de Louis, tiende a llegar hasta después de las
seis, aprovecho y lo secuestro un ratico, tenemos unas tres horas,
hay que gastarlas al máximo.
- Dime Rose, cariño, fuera del colegio no soy tu profesora, soy tu
amiga ¿sí? - él asiente con un brillo en sus hermosos ojos
castaños, le sonrío, es un niño adorable. - Y, respondiendo a tu
pregunta, sí, comeremos un helado, pero debes prometerme que
cenaras muy bien, estas más delgado - él parece tensarse, por lo
cual yo también lo hago, dejó de caminar y me dejo caer en
cuclillas para verlo a los ojos, él evita mi mirada y ya sé lo que
ocurre, esa maldita perra no le da comida.
- Rose... - lo abrazo, él esconde su cara entre mi cuello y siento su
respiración agitada, me pongo de pie, lo alzo en brazos y sigo
caminando, Louis me abraza con fuerza y poco a poco calma su
respiración, y en vez de ir a una heladería camino hacia una
cafetería. Lo siento al frente de mí y veo la carta, pido comida
para ambos y decido hablar de otra cosa para que se sienta mejor,
cosa que parece funcionar ya que lo escucho reír con fuerza, ese
sonido me llena se felicidad.
- También me da una hamburguesa para llevar, por favor - le pido
amablemente al camarero cuando terminamos de comer, él asiente
y luego de verme fijamente un momento más se marcha, volteo
mi vista a mi pequeño acompañante y parece un poco molesto.
- ¿Qué pasa? - le pregunto, me inclino un poco hacia él y limpio
su boca llena de migajas y salsa del sándwich que acaba de
comerse.
- Él te veía mucho - bufa en queja, suelto una pequeña carcajada y
despeino su cabello, mi cita es celosa, adorable.
- Aquí tiene - me dice el camarero una vez que llega a mi lado,
me da la bolsa, y yo le dejo el dinero junto con un poco de
propina para salir del lugar con Louis de la mano, seguimos
hablando hasta una cuadra antes de su casa, probablemente su
madre este ahí o llegué pronto, y si me ve llegar junto a él las
cosas no serán bonitas, así que por el bien de Louis dejo de
caminar, él voltea hacia mí y vuelvo a agacharme a su altura, le
quito su mochila y guardo la comida entre los cuadernos.
- Escúchame, al entrar subes a tu habitación, escondes la comida
en donde no lo encuentre y te quedas ahí, si te llama obedece, y si
ocurre algo quiero que me llames, yo vendré a buscarte, no
importa la hora - él me ve fijamente a los ojos, estos se cristalizan,
pero no deja caer ninguna lágrima.
- Quiero ir contigo, no quiero entrar ahí con ella - dice en susurros
con voz quebrada, mi corazón se rompe un poco, pero evitó llorar,
debo ser fuerte por él.
- Lo harás, cariño, un día vendré y te llevare conmigo para
siempre ¿sí? Pero debemos esperar un poco más - beso su frente,
él me abraza fuertemente y no dudo en devolverle el gesto de
igual forma, cada día es la misma mierda, y el mismo miedo,
miedo a que ella este furiosa por algún motivo de mierda y la
pague con él.
- Nos vemos mañana y comeremos lo que tú quieras, pero debes
entrar antes de que se haga más tarde - le beso nuevamente la
frente y me pongo de pie, él se aleja y yo lo veo en todo momento
hasta que entra a su casa.
***
Apenas llegó a casa llamó a Raphael, cada día quiero tener a
Louis más que el anterior, ese niño ya ha pasado por suficientes
cosas, y es hora que empiece a ser feliz con alguien que lo quiera.
- Entiendo, como la mierda que lo hago, pero no puedo adelantar
más las cosas, estoy haciendo lo que puedo, además también está
el factor que eres soltera, ellos aceptan más rápido la adopción a
matrimonios. - él habla en serio frustrado, pero no es ni la mitad
de lo que estoy yo, estoy enojada y me siento inútil.
- ¡No puedo esperar tres meses! ¡Esa maldita podría matarlo o
dejarlo grave! ¡No le da comida! - chillo mientras camino dando
vueltas en la sala, escucho el timbre, camino lentamente y abro
sin ver por la mirilla.
- ¡Esa maldita perra! Tengo un hijo, Rose, créeme que siento lo
mismo que tú, imagino a mi hijo en el lugar de Louis y sólo
quiero ir y golpearla, o quizás soltarte a ti y a Rachel en su
habitación mientras duerme, pero ella sabe lo que hace, es
inteligente, estoy haciendo lo que puedo - al abrir la puerta me
llevo una grata sorpresa, Ethan se encuentra del otro lado, tan
precioso como siempre, que al verme hablar por teléfono
simplemente hace un saludo silencioso y me muestra la caja de
pizza en sus manos con una pequeña sonrisa, él es sumamente
hermoso, lo dejo pasar y cierro la puerta para después guiarlo a la
sala, todo esto mientras escuchaba a Raph.
- Aja, gracias por entender, pero lo que necesito es que hagas las
cosas, habla con Dom, Rachel dijo que él ayudaría, él conoce a
todas las personas importantes de este maldito país, quiero que
esos tres meses se conviertan en máximo uno, y estoy hablando
en serio, hoy lo vi con golpes, y te juro que, en un mes, sea legal o
no, voy a entrar a esa casa y me voy a llevar a Louis a donde sea
conmigo - digo con calma viendo el piso y siento una intensa
mirada, específicamente de ojos azules.
- Ok, entiendo, lo haré como regalo de cumpleaños y navidad,
pero tendré que trabajar hasta tarde algunos días, cuidarás a
Richard - con una gran sonrisa asiento a pesar que él no puede
ver, levanto mi vista al atractivo rubio en mi sofá y beso su
mejilla, en estos momentos estoy muy feliz, sé que pronto voy a
tener a ese hermoso bebé conmigo.
- No tengo problema, amo cuidar a Richard, gracias hermanito, te
amo.
- Sí, también te amo, niña tonta - corto la llama y me concentro en
el guapo rubio que adorna mi estancia.

Capítulo 4
- Lamento haber llegado de improviso, es que en el metro dijiste
que podríamos ser amigos, entonces pensé en comer un poco y
conocernos - me parece absolutamente adorable, luce algo
avergonzado a la vez que levanta la caja de pizza con una sonrisa,
todo un cuadro.
- No tienes que preocuparte, me alegra que hayas tomado la
iniciativa, y amo la pizza - tomo la caja cuando se levanta del
asiento en donde lo deje por estar hablando con Raphael, me
apena que me haya visto en un momento tan vulnerable, pero el
hecho que no mencione nada me hace feliz, no quiero tocar ese
tema ahora.
- Super, no supe cual preferías, entonces pedí mi favorita, espero
no te moleste - me sigue a la cocina a por unos platos y algo de
tomar, incluso me ayuda cuando hago el penoso intento de tomar
algo de una de las repisas de arriba, estoy muy segura que fue
Raphael quien puso todos los vasos bonitos ahí parea molestarlo,
ya veré con que joderlo después.
- Oh, esta también es mi favorita - suelto una risita cuando al
abrirla me encuentro con una cuatro estaciones, definitivamente la
mejor opción.
Nos sentamos uno al frente del otro con la pizza en medio junto
con unos jugos, sonrío cuando lo veo cuidadoso al momento de
tomar un pedazo, alguien volvió a su etapa tímida, no puedo
esperar a que se desenvuelva conmigo y sea todo el tiempo el
burlón y gracioso que he visto en pequeños flashes.
- Y entonces ¿jugamos a las veinte preguntas? - pregunto después
de comer nuestro primer pedazo en silencio, cuando entró parecía
mucho más confiado, me preguntó que lo habrá cohibido, aunque
sospecho que fue lo que me escucho decir cuando hablaba con
Raphael.
- Claro, aunque creo que son muchas, no creo que se me ocurran
tantas - suelto una risita.
- No importa, te permito repetir mis preguntas - hago un gesto
restándole importancia y no me doy cuenta cuando termino me
segundo trozo, pensando en cambiar mi lema a gordita pero feliz
tomo una tercera.
Hace un gesto afirmando y él también toma la tercera, empiezo a
sentir remordimiento, él no parece tener un gramo de grasa de
más, mañana sin falta correré con Rachel, estoy segura que con
ella al lado llegare a correr más de una hora sin desmayarme.
- Bueno, comienzo ¿tienes hermanos? - asiente y sus ojos parecen
algo tristes.
- Sí, una hermana, es cuatro años menor - su tono es incluso
decaído, por lo que sin esperar su pregunta vuelvo a atacar.
- ¿Qué haces para vivir? - cruzo los dedos internamente esperando
que esta pregunta tampoco suponga un problema para él, y me
alivio cuando relaja su gesto.
- Eh, trabajo en una cafetería - parece un poco apenado, pero
tranquilo y con una sonrisa tomando un cuarto trozo,
impresionante, normalmente yo como la misma cantidad que mis
hermanos, pero ya no puedo con otra, debe ser el estrés, sí, claro
que es eso, todavía traigo el calentón de mi discusión con Raphael
y se me redujo el apetito.
- Oh, super ¿la que está en la avenida? - asiente - Ahí los postres
son deliciosos, amo el chocolate, pero el mouse de parchita es mi
perdición - se me hace agua la boca de solo acordarme, cuando
termine mi circuito con la modelo ególatra pasaré a comprarme
uno, como premio por no morir.
- Sí, me tocan tres preguntas - vuelve a ser graciosito, feliz asiento
y me enderezo en mi lugar.
- Tomaré tu palabra y repetiré ¿Tienes hermanos? - toma una
quinta y no sé qué me hace tanta sorpresa, debe ser normal si
tomamos en cuenta que es enorme.
- Sí, cinco, Ramsés, Royce, Romeo, Raphael y Rachel, yo soy la
chiquita - parece algo impresionado, pero se ríe cuando pongo la
voz algo chillona.
- Son muchos, tuviste que haberte divertido de pequeña jugando
con todos - asiento con una gran sonrisa, adoro hablar de mi
familia, es algo que amo.
- Claro, aunque también era algo molesto, Raphael solía
molestarnos mucho a Royce y a mí por ser los más pequeños,
también a Rachel y otra vez a mi por ser las niñas, incluso Romeo
nos molestaba por eso - me quejo y le saco una pequeña risa por
como hago pataletas, yo feliz de hacer el payaso diario si logro
obtener tan bonito gesto.
- Debió ser terrible - exagera abriendo sus ojos, pero no por
mucho, pues terminamos riendo.
- Sí, pero más para él, cada que me molestaba corría hacia papá o
con Ramsés y lo castigaban, nunca aprendió a no molestar a la
bebé de casa - digo con orgullo.
- Tonto, es un principio básico de ser hermano mayor él no
dejarse descubrir - abro la boca con sorpresa fingida y le lanzo la
servilleta causándole otra carcajada - Ahí va otra ¿Tu a que te
dedicas? - levanto una ceja captando que va a repetir todas mis
preguntas, astuto, pero no me molesta.
- Soy profesora de primaria - le dedico otra sonrisa, o, mejor
dicho, creo que no he dejado de sonreír desde que empezamos
este juego, Ethan es una gran persona, y no dudo que sea un
grandioso amigo también.
***
- Nos vemos mañana - se despide Ethan una vez abro la puerta, ya
es algo tarde, pero no tengo la preocupación de que salga de mi
casa a las once de la noche simplemente porque vive en la puerta
al frente de mi casa, lo que me preocupa es que quizás me quede
dormida hasta tarde, como siempre.
- Claro, hasta mañana, descansa - beso su mejilla y con una
sonrisita de suficiencia al notar su pequeño sonrojo cierro la
puerta, en el camino hacia mi cama me estiró y bostezo, me
acuesto entre mis calientes sábanas y ruego en mi interior a no
despertarme tan tarde.
***
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Estoy empezando a creer que mi segundo nombre es impuntual,
no, estoy segura de que lo es.
Sin importarme si mi cabello está en orden o no salgo de casa,
Ethan tocó mi puerta más temprano ofreciendo irnos juntos, pero
insistí con que se fuera antes al ver su mueca cuando abrí la
puerta y apenas me estaba despertando, vergonzoso, unos jeans
semi limpios y una camisa básica es mi vestuario el día de hoy,
unos lindos botines negros adornan mis pies, aunque es algo
incómodo porque me estoy dando cuenta mientras corro buscando
un taxi que me falta un calcetín, afortunadamente eso no lo notará
nadie, aunque mi pie se está lamentando bastante por no salir un
minuto más tarde.
- Arranque como nunca lo ha hecho en su vida - es lo único que le
digo al conductor junto con la dirección, y al parecer mi voz sonó
lo suficientemente alarmada ya que obedeció, con un espejito de
mi bolso comienzo a arreglar mi cabello e intentar ponerme
presentable, un total desafío.
Llegó al colegio, le pago al señor y creo que le he dado de más
pero no es tiempo de contar, corro hacia mi aula y cuando entro
hay un pequeño desastre, los niños hablan muy alto, las risas son
muy fuertes, dos niños hacen carreras mientras algunos otros los
ven y las niñas están en el piso sentadas en rueda hablando sobre
no sé qué cosa, en una esquina logró ver a Louis sentado leyendo
un cuento que le regale.
Cierro la puerta del salón despacio, respiro intentando relajarme,
llego a mi escritorio y dejo caer fuertemente mi bolso en el
escritorio, un silencio se instala en el aula para después
escucharse el movimiento de las sillas y mesas ser arrastradas y
otra vez silencio.
- Quiero que me disculpen por llegar tan tarde, no volverá a pasar,
pero este alboroto tampoco debe repetirse incluso si no llego a
tiempo, pueden hablar en sus momentos libres, pero el salón no es
lugar de carreras ni una pijamada ¿entendido? - hablo suavemente
pero bastante seria, nunca les había regañado, siempre han sido
uno de los mejores grupos, pero para todo hay una primera vez.
- Si... - todos se encuentran callados y sentados derechos, sin
querer perder más tiempo comienzo a copiar en la pizarra y veo
como ellos hacen lo mismo en silencio, hoy será un día duro.
***
- Profesora Rose... ¿hoy se molestó mucho? - me pregunta Louis
mientras caminamos de la mano para comer algo.
- Sólo un poco cariño, ustedes son niños, está bien que sean
traviesos y jueguen, pero no en el aula y con tantos gritos, de
todos modos, es mi culpa por llegar tan tarde, para compensarlo
mañana será muy divertido. - le digo con una sonrisa y dejamos el
tema ahí, seguimos nuestro camino hacia la cafetería en donde
trabaja mi guapo y rubio vecino.
- ¿Comeremos hoy? - pregunta inocentemente, le doy una gran
sonrisa y asiento, llegamos a la linda cafetería con aire acogedor y
al parecer este lugar es más popular de lo que pensé, está lleno,
nos sentamos en una de las pocas mesas libres y logró ver a Ethan
caminando hacia nosotros con una libretita en la mano.
- Buenas tardes Rose, caballerito ¿Qué van a pedir? - pregunta
con una sonrisa entre amable y tímida, es una decepción que
trabaje aquí, pero debo decir que es una bendición para ciertas
personas, les ha alegrado la vista a varias mujeres, me incluyo.
- Hola, bueno, mi cita quiere comer un emparedado de pollo, sin
verduras, y un jugo de durazno, a mí me traes lo mismo pero el
emparedado completo - le doy una gran sonrisa, Louis se sonroja
como cada vez que lo menciono como mi cita e Ethan lo ve con
una mezcla de curiosidad y ternura.
- Se los traeré en un momento. - se marcha llevándose consigo
varias miradas en diversas partes de su cuerpo, su sexy trasero,
por ejemplo.
- ¿Lo conoces? - pregunta Louis.
- Oh, sí, es mi vecino, te caerá bien, es muy lindo - él baja la
mirada un momento, pero la vuelve a subir viéndome a los ojos,
abre la boca para decir algo, pero parece arrepentirse porque la
cierra, con una seña le pido que hable.
- ¿Te gusta? - pregunta con inocencia, suelto una risita.
- Es muy lindo y me cae muy bien, pero lo conozco de hace muy
poco, cuando nos conozcamos más yo te diré si me gusta - él
asiente rápidamente, parece querer decir algo más, pero Ethan
llega y deja los dos platos en la mesa junto con los jugos.
- Siéntate un rato, hablemos - él ve alrededor y luego de pensarlo
un momento se sienta a mi lado.
- Sólo será un momento.
- Bien, él es Louis, mi adorable mejor amigo, Louis, este es
Ethan, mi lindo vecino - suelto una pequeña risa al ver que ambos
se sonrojan, son muy parecidos.
- Oh mmm, mucho gusto, Louis ¿de qué conoces a mi linda
vecina? - pregunta Ethan aún algo sonrojado, una gran sonrisa se
planta en mi boca y en mi interior estoy chillando de alegría, me
encanta como va tomando confianza conmigo.
- Mmm es mi profesora - dice Louis con la boca llena, lo regaño y
después de decirme que no lo hará más seguimos hablando unos
minutos más hasta que Ethan debe seguir con su trabajo y yo debo
llevar a Louis a su casa, sin olvidarme de darle su cena, por
supuesto.

Capítulo 5
Llegaré a casa un poco más tarde de lo normal porque cuando
dejé a Louis en su casa, y noté que su madre estaba dentro, no
pude evitar hacer un poco de guardia, solo unos eternos diez
minutos que le tomó a mi pequeño niño subir a su habitación, lo
supe when vi que prendió la luz de su ventana, aliviándome
apenas, necesito sacarlo de ahí.
Resistiéndome a las ganas de volver a llamar a Raphael para
regañarlo e insultarlo injustamente, decido caminar hasta casa,
son unas cinco estaciones, pero me vendrá de perlas despejarme,
nada de esto es culpa de él, lo está intentando al máximo, ninguno
se esperaba que esa arpía venenosa era igual de buena abogada
que de mala madre.
Camino descuidadamente viendo el cielo pintado de un precioso
naranja y rosado, en mi opinión, el atardecer es el momento más
bonito y relajante del día, no tiene nada que envidiarle al
amanecer. Perdida en mis pensamientos me pega un olor
delicioso, nada mejor que comida para aliviar un poco mis
penas. Rachel me matará por no correr con ella hoy, pero al ver a
Louis tan triste cuando llegue a clases me apeteció que lo mejor
sería sacarlo a comer otra vez, lo recompensaré después.
Entro al lugar de donde proviene el delicioso olor que me sacó de
tantos pensamientos negativos, hamburguesas, para no darme el
tiempo de arrepentirme me acerco a la caja con rapidez y con la
misma velocidad me pido tres doble carne, ayer Ethan llevó pizza,
hoy le devolveré el favor, y recordando lo mucho que comió, creo
que será suficiente.
Retomo mi camino a casa, ahora de un mejor humor, estoy segura
que podremos sacar a mi dulce niño de ahí, y luego solo le
vendrán cosas buenas, yo me aseguraré de eso, ya ha sufrido
suficiente por dos vidas, ahora solo le resta ser feliz.
Llego al edificio más agotada de lo que imaginé, quien me manda
a mi con estupideces de caminar tres estaciones cuando solo soy
capaz de correr tres cuadras sin querer morir, ya no me siento
culpable por dejar plantada a Rachel.
Apenas llega el ascensor me dejo caer y suspiro acariciando mis
piernas, gordita feliz no está feliz porque está rebajando a causa
de caminatas sin sentido.
- Ya es normal en nosotros encontrarnos así, supongo - no tengo
ni que subir la vista para saber quién se sube a la caja metálica
antes que las puertas cierren, ya ni pena debería darme, tiene
razón, de cinco veces que nos hemos visto, cuatro lo he tropezado
o yo he estado echada al piso, es tan habitual como el levantarme
tarde.
- Buenas noches, espero hayas tenido un lindo día - ignoro su
anterior comentario para no abochornarme y me concentro en lo
mucho que me duelen los pies, que tortura es esta y como acabo
con ella sin recurrir a la muerte.
- Muy bien, espero que a ti igual, ven y te ayudo - cuando
llegamos a nuestro piso se agacha a mi lado y me levanta en
brazos, es muy amable, y a pesar que se está tomando mucha
confianza, lo agradezco, porque no me molestaba dar unas
cuantas vueltas aquí dentro, necesito descansar un poco antes de
volver a siquiera ponerme de pie.
- Muchas gracias, si no me levantas tú lo hacía yo en unos veinte
minutos, estoy muy cansada - suelto un quejido y me dejo llevar
por mi lindo vecino a mi casa - Pasa conmigo, hoy traje yo la
cena - lo invito cuando me deja suavemente de pie al frente de mi
hogar dulce hogar y da unos pasos atrás.
- No quisiera molestar, estas cansada, y la verdad es que yo
también un poco - rasca un poco su mejilla, supongo que es un
acto reflejo, ayer también lo hizo varias veces.
- Descuida, comeremos un poco y luego a dormir, mañana es otro
día de trabajo - hago acopio de todas mis fuerzas y entro a la casa
con él a mis espaldas - Ponte cómodo, deja que sirva todo rápido -
escucho que cierra la puerta y con un sonidito ronco me indica
que entendió, esta guapísimo, como siempre, pero no tengo ni
energías para apreciarlo como es debido, no vuelvo a hacer una
caminata de estas en mi vida, y menos con zapatos tan
incomodos, siento que un camión me piso los pies y de paso
golpeo mis muslos.
Llevo las cosas y nos sentamos como ayer, solo que esta vez no
me siento tan animada como para comenzar la conversación,
necesito dormir tres años para recuperarme de esto.
- ¿Te molestaría si te pregunto por qué te encuentras tan cansada?
- la voz tímida y ronca del precioso espécimen al frente de mi me
saca de mi ensoñación, al parecer volver a casa me devolvió
aquellos malos sentimientos, creo que lo mejor hubiese sido
caminar hasta desmayarme.
- Es Louis - digo en un suspiro, supongo que puedo desahogarme
un poco con él, después de todo, él me preguntó, y no parece del
tipo que usa tus debilidades y secretos en tu contra después de un
tiempo, claro, también espero que el dicho de no confiar sin
conocer no se aplique con él, porque lo conozco hace tres días, de
igual modo me tranquiliza saber dónde vive, si a la larga resulta
ser una persona desagradable le daré la ubicación a mis hermanos,
ellos se encargaran de vengarme, espero.
>> Su madre lo golpea y no le da comida, por eso tiendo a
llevarlo a comer después de clases - resumo lo mejor que puedo,
es decir, me ahorro todos mis pensamientos hacia esa escoria que
trajo al mundo a lo más bonito que tengo.
- Eso es terrible, no imagino como una madre puede hacerle eso a
su hijo - parece seriamente consternado, ese fue lo mismo que
pensé cuando me enteré, una madre ama y protege a sus bebés, a
ese alguien que ellas tuvieron dentro durante tanto tiempo y que
con tanto esfuerzo trajeron al mundo, pero no, ella solo lo
maltrata de muchas maneras, y el solo pensamiento que hay más
niños sufriendo esas cosas y peores encoge mi corazón hasta
ponerlo mínimo, los niños no tienen culpa de nada y a veces
pasan por tanto.
- Mi hermano Raphael es abogado, en cuanto me enteré le pedí
ayuda, incluso a la directora de mi escuela, es amiga de mi mamá
y no dudo de mi palabra, pero en cuanto entraban a su casa y
buscaban a Clarisa no conseguían pruebas de nada, además que es
una muy buena abogada, es toda una cucaracha astuta - escupo
con odio, siento la taladrante mirada de él, supongo que no sabe
qué decir, cuatro de mis cinco hermanos solo se quedaron en
silencio mientras yo escupía mi odio hacia ese intento de mujer.
Me sorprendo un poco cuando siento como un gran cuerpo
aterriza a mi lado, no me di ni cuenta cuando se levantó de su
lugar, pero ahora está junto a mí y cruza su brazo sobre mis
hombros, huele delicioso, a tortas y café, supongo que, por todo el
día en su trabajo, espero con ansias volver a sentir su olor
particular, una delicia chocar con ese pecho y poder percibir su
aroma a menta y a algún perfume de esos que hacen que las
mujeres quedemos prendadas en ellos.
- Es horrible, pero aun y con lo que ese niño debe soportar en
casa, se ve feliz cuando te mira y pasan tiempo juntos, tú le das
esperanzas y haces que todo sea mejor, pronto vas a salvarlo - me
aprieta un poco más y yo me tomo el atrevimiento de enterrar la
cara en su pecho, es un muy buen amigo, necesitaba a alguien que
me consolara de esta manera, y triste o no, mis únicos amigos son
mis hermanos y sus parejas, y todos estamos bastante ocupados.
- ¿Por qué en una cafetería? - cambio el tema con lo primero que
se me viene a la cabeza, es decir, el delicioso y dulce aroma
antinatural en este gran hombre rubio, puede que sea una ternura
tímida, pero físicamente, si tomamos en cuenta su gran tamaño,
su belleza, y que tiende a arrugar un poco el ceño de vez en
cuando, se ve algo intimidante, además que sus brazos se ven
fuertes.
Se remueve un poco y cuando subo la vista a su cara lo noto
incomodo, soy una eminencia, primero lo deprimo con mis
problemas y ahora esto, hasta Royce se reiría de mí si leyera mis
pensamientos, y Royce es algo así como un santo, nunca le hace
mal a nadie y nunca se burla o molesta a otro, todo lo contrario, a
Raphael, que tendía a empujarme cuando paseábamos solo para
que pasara la vergüenza de caerme en público.
>> Si no quieres decirme no hay problema, no hay nada de malo,
solo pensé en eso porque hueles a dulces - hablo rápido para
intentar aliviar el ambiente, por fin puedo hacer un amigo sin que
los chicos lo espanten y resulta que yo también tengo la habilidad
de hacerlo, no me extraña para nada que mi circulo de amistad se
reduzca a mi familia.
- No, no tengo problema tampoco, no es como si me avergonzase,
solo que mi vida como tema de conversación me incomoda un
poco - eso no hace sino aumentar mi curiosidad, además que la
mueca incomoda en su linda carita me hace sentir mejor, un alivio
no haberla cagado.
>> Básicamente porque no conseguí trabajo en otro lugar y ya se
me acaban los ahorros, entonces empecé a entregar hojas de vida
en tiendas y lugares de comida - vuelve a rascarse la mejilla.
- Oh ¿Y de qué buscabas antes? - ya respondió una vez, ahora no
podré parar hasta enterarme de todo, soy así de chismosa.
- Bueno, estudie administración, ciertamente prefería trabajar en
una empresa, pero está bien, en cuanto pueda seguiré intentando -
se encoje de hombros, no parece triste, sino resignado.
- Yo podría ayudarte, mi hermano mayor y mi papá trabajan en
una - me guardo el hecho que son dueños de la empresa, y por el
gesto que hace creo que hice lo correcto.
- No, gracias, pero preferiría seguir buscando por mi parte, no
quiero molestar - vaya, otra faceta, también es orgulloso.
- Bueno, está bien, pero no dudes en decirme si quieres ayuda, no
me molestaría para nada - intento hacer que vuelva a bajar la
guardia con una pequeña sonrisa, él solo asiente y destensa sus
hombros, creo que funcionó, pero sigue alerta.
- Claro, gracias, por todo - se queda viendo a mis ojos unos
momentos, dejándome enganchada a los suyos, no sé qué tanto ve
en los míos si son marrones simples, pero los suyos son como dos
mares -
>> Ya es tarde, duerme temprano para que descanses bien y no
vuelvas a retrasarte - se pone de pie y yo junto con él, claro que al
hacerlo mis piernas recordaron todo su esfuerzo de hoy y se
resintieron.
- Buenas noches Ethan, descansa - lo acompaño a la puerta y me
despido con un beso en la mejilla, haciendo que se sonroje, es un
dulce.
- Hasta mañana, Rose - y cierro la puerta con el lindo sentimiento
de saber que tengo a alguien en quien confiar además de mi
familia.

Capítulo 6
- Entonces dices que amas a tu vecino - dice entre jadeos Rachel
tan de la nada que tropiezo y casi pegó la frente al piso, pero
afortunadamente logre estabilizarme antes de hacer de Harry
Potter.
- ¿Pero qué mierdas dados? ¿De dónde sacaste eso? - me detengo
y tomo algo de agua, aunque me atoro por intentar tragar y
respirar al mismo tiempo, por lo que termino tosiendo como si un
pulmón era a salirse por mi boca. Ya llevamos tres cuadras y ya
quiero desmayarme, pero hace unos meses cuando intenté
hacerme la muerta Rachel me pellizco y obligó a correr el doble,
desde entonces acepto humildemente la distancia que me dice
apenas nos vemos, porque si, cuando viene a buscarme no dice
hola, ella solo le dice un número y comienza a correr, de mi
dependencia saber si se refiere a horas, cuadras o a kilómetros.
- Bueno, es que dijiste que está bueno - sorprendente se detiene a
mi lado y toma agua, claro, hasta cuándo está sudada se ve
espectacular, no esperaba más de un ex ángel, una pena que lo
haya dejado.
- Y lo está, pero no quiere decir que me guste, solo que tengo ojos
funcionales - acomodo mis gafas que se deslizan por el sudor,
definitivamente debo comenzar a usar de contacto.
- Ni tan funcionales ¿cierto? - se burla, por lo que le suelto un
golpe en un pecho.
- Déjame en paz, muñeca plástica - se cubre los pechos mientras
suelta un chillido, claramente exagerado, apenas y la roce.
- Las niñas son naturales, envidiosa - ahora yo me burlo, no sé a
quién intenta engañar cuando fui yo quien la cuido cuando no
podía ni subir los brazos.
- Claro, son naturalmente hechas a base de silicón - me saca la
lengua mientras sigue acariciando sus pechos, creo que lo único
que ella ama más que a sus tetas prefabricadas son sus hijos ya
Dominik, el resto de la familia va después.
- Bueno, puede que tengas razón, pero son preciosas, te
recomiendo al doctor, es más, si quieres te las regalo, a ver si
cautivas a tu lindo vecino tanto como él ya te tiene a ti - que siga
con el tema causa que suelte un gruñido, ella nació con el talento
de joder y con el paso de los años lo ha perfeccionado, toda una
profesional.
- Deja de joder ¿quieres? solo te estoy hablando que hice un
nuevo amigo, que además es una delicia para la vista -
empezamos a caminar alrededor del parque antes de volver
trotando hasta mi edificio, en dónde como cada que corremos deja
su carro.
- Bueno, entonces repíteme como se conocieron - ruedo los ojos,
comentarle mi torpeza no es una opción, me molestaría con eso
hasta el día de su muerte.
- Un día saliendo a la escuela me lo encontré en el pasillo,
hablamos un poco y cómo íbamos en la misma dirección nos
hicimos compañía - no es ni mentira ni verdad.
- Y desde entonces le andas coqueteando, vaya Rose, yo no sabía
que eras así de zorra, vaya sorpresa - le suelto otro golpe al
hombro sacándole una carcajada, ella es una molestia.
- Tu eres la zorra, no sé a quién intentas engañar - le reprochó, es
una descarada.
- Era, querida, esa es la palabra clave, conseguí al rey que me
merece y desde entonces dejé de buscar - me río porque es cierto,
en su adolescencia era todo un dolor de cabeza para mí papá y mis
hermanos, siempre con distintos novios y varios más que ellos ni
llegaron a conocer pero de los que a mí me contaba, mi hermana
mayor era toda una salida disfrutando por todo lo alto del sexo,
claro que después conoció a un amigo de Raphael, Dominik, y
aun cuando intento jugar con él, resultó que él tenía la exquisita
combinación de físico Playboy y mente de la vieja escuela, y
desde el inicio le dejó las cosas claras, con él lo era todo o nada, y
desde entonces mi hermana dejó sus juegos de lado y decidió que
Dom era el indicado.
- Tienes razón, ya no eres una zorra Rachel - suelto un suspiro
con pena, no por su historia, al contrario, me encantan, son el uno
para el otro, pero no puedo evitar sentir un poco de envidia,
quiero un hombre que me mire con la misma adoración con la que
Dom ve a mi hermana, y es que solo hay que verlos para saber lo
mucho que se aman.
Ella parece saber lo que cruza por mi cabeza, porque vuelve a
detenerse y me abraza con un brazo mientras con la otra mano
peina mi cabello, hace un mes que cometí la locura de cortarlo por
los hombros y es una tortura porque no puedo ni atarlo, pero, en
fin, el tema acá es que mi hermana me está consolando.
- Y tú también conseguirás el amor pronto Rose, no debes
desanimarte, quizás sea tu delicioso vecino u otra persona, pero
ya pronto te tocará, eres inteligente y una gran persona, claro
también eres bonita, no más que yo, pero ahí te defiendes - le
pellizco una nalga causando que ella grite y se ría, ni
consolándome puede dejar de ser una perra.
>> Si eres muy bonita, pero tampoco puedes conseguir a alguien
como Dom, es único, nadie es tan perfecto como él, por eso es
mío, solo yo merezco lo mejor - ruedo los ojos e intento soltarme
de su abrazo, pero me aprieta más y sigue riéndose.
- Ya entendí que no puedes decir dos cosas bonitas sobre mí sin
mencionarte, si pudieses besar tu propio culo no necesitarías de
Dom - jala mi cabello y vuelvo a intentar soltarme, pero ella sigue
apretándome, causando que nos caigamos y rodemos un poco por
la pelea de tira y afloja, debemos estar dando un espectáculo.
- ¡Claro que no! si te quiero mucho - seguimos rodando, me
gustaría decir que soy más fuerte y le gano, pero tengo que ser
realista, Rachel es más alta y debido a que tiene que mantener su
figura por su trabajo vive metida en un gimnasio, yo no puedo
caminar más de cinco kilómetros sin querer morir después, aun
así, no pienso darme por vencida.
- Por supuesto que no, eres una víbora que disfruta mi tristeza -
me canso y dejo de luchar cuando ella engancha las piernas en mi
cadera, es un desgraciado mono.
- Obviamente no, imbécil, eres mi hermanita y te amo, deja de
pensar mal, ya pronto llegará tu amor, hablo en serio, y si no
viene por sí mismo te presento un par de modelos, a qué escojas -
esta vez no acaricia mi cabello, solo abraza mi cuello casi
ahorcándome, es impresionante.
- Si ya entendí, eres la mejor hermana del mundo, ahora suéltame,
apestas - rápidamente obedece y cae acostada a mi lado. - Mañana
saldrán fotos sobre esto, vi a un par de fotógrafos en aquel árbol -
le digo después de unos pocos minutos en silencio, es un poco
molesto que tres de mis hermanos sean reconocidos en el mundo
de la farándula, nos pone a los demás bajo el foco un par de
veces, si a mí me resulta fastidioso, no sé cómo ellos pueden
soportarlo.
- No importa, el culo se me ve grandioso en estos pantalones, solo
debo besar tu frente cuando nos levantemos y no dirán que fue
una pelea de gatas sino un juego entre hermanas que se aman,
todos ganamos, ellos su dinero, yo mejor reputación y tú cinco
minutos de fama- levanta el puño para que lo choque, pero lo
ignoro, causando que vuelva a lanzarse encima de mí y rodemos
otro poco más en otro tira y afloja.
- Buscaré en Google el nombre del modelo este que quiero que
me presentes, seguro lo conoces - le digo cuando terminamos la
pequeña pelea y nos quedamos viendo el cielo buscando respirar
mejor.
- Claro - dice entre suspiros, es realmente agotador pelearse.
***
Mierda, me duele absolutamente todo, Rachel no de midió y me
pegó realmente fuerte, espero me salga un hematoma, le diré a
mamá.
- ¿Estás bien? - apenas se abren las puertas del elevador veo a mi
lindo vecino justo abriendo la puerta de su casa, vaya casualidad.
- Si, solo salí a correr con mi hermana, no tiene compasión - me
quejo mientras arrastro los pies acercándome a mi apartamento,
solo quiero bañarme y dormir, también comer, pero será más
tarde.
- Oh ¿necesitas algo? - él es más dulce que el algodón de azúcar,
y a mí me encantan las cosas dulces.
- Solo descansar, no te preocupes ¿Cómo te fue hoy? - sé que
quiero entrar para bañarme y dormir, pero me apetece entablar
algo de conversación con él.
- Bien, gracias, hoy fue tranquilo ¿y tú qué tal? ¿Cómo se
portaron los niños? - siento algo cálido por el simple hecho que él
también quiere seguir hablando.
- No muy bien, son unos terremotos de vez en cuando, pero me
despeje mientras corría - pego la espalda en la puerta para resistir
más, las piernas me están temblando.
- Te ves agotada ¿segura no puedo ayudarte en algo? - parece en
serio preocupado.
- No te preocupes, soy realmente mala para los deportes, un baño
y unas horas de sueño serán suficientes - me acerco y beso su
mejilla - Cenamos mañana - asiente en respuesta junto con una
pequeña sonrisa.
- Claro, no hay problema, descansa - le doy otra sonrisa y entro
finalmente a mi hogar. Apenas terminó de bañarme me dejó caer
en mi cama, poniéndome solo las bragas, nada mejor que dormir
libre de prenda, sin embargo, y a pesar del cansancio que cargo
encima, no puedo dormirme de inmediato, sino que me quedo
pensando en las palabras de Rachel, sé que no estoy enamorada
de mi vecino, aunque todas mis opiniones sobre él parezcan que
sí.
Pero eso tampoco significa que no me atraiga, al contrario, lo
confirma.
No puedo evitar llevar mis manos a la cabeza y restregar mi
cabello, soy toda contradicciones, y me estoy cansando de eso,
necesito a Royce, él sabría codificarme, es experto, pero no tiene
tiempo, y en las reuniones familiares no nos permitimos aislarnos
para secretear, sería una catástrofe porque siempre hay alguien
escuchando, y eso conllevaría a qué todos se enteren, y estoy más
que segura que ellos sepan lo que pasa antes que yo.
Con un suspiro me pongo de pie y busco algún dulce que tenga en
la nevera, necesito relajarme y dejar de comerme la cabeza con el
guapo rubio que vive al frente.
No debo frustrarme por lo que pueda pasar en el futuro, solo debo
centrarme en lo que haré en mi presente.

Capítulo 7
Me despierto debido a la molesta alarma, mi primer pensamiento
es lanzarlo lejos, pero decido comenzar esta semana siendo más
responsable, eso y que como ayer fue domingo, me reuní con mi
familia, como es lo normal, y por ende recibí un golpe de mamá,
al parecer Lía, la directora de la escuela y mi jefa, le echo el
chisme a mi madre que he llegado tarde, traición.
Al ver como tengo tiempo suficiente para darme un baño en
condiciones y no uno corriendo como es lo normal, me tomo el
atrevimiento de hacerlo con agua caliente y perderme un rato en
mis pensamientos.
Desde hace más de una semana que Rachel insinuó que estoy
enamorada de Ethan no he podido evitar verlo con otros ojos, si
bien desde el inicio no paraba de apreciar su físico, siempre pensé
en él como un amigo, como alguien agradable, pero desde aquella
vez me he puesto algo más nerviosa a su alrededor, tanto que los
dos días siguientes fueron algo incomodos, pero cuando fue tan
dulce como para preguntar si había hecho algo que me
incomodara tuve que dejar eso atrás, si llega a pasar algo entre
nosotros, bienvenido sea, y si no pues no hay problema, la verdad
es que el rubio se hace querer y no quiero que salga de mi vida, si
es como amigo no me desagradaría en lo absoluto.
Y desde entonces nos hemos hecho un par de nuevas costumbres,
nos vamos juntos al trabajo y cenamos juntos también, y un día de
por medio voy con Louis a la cafetería donde trabaja, las primeras
dos veces mi pequeño fue un celoso que no quería ni intentar
hablarle, pero al tercero Ethan le regaló un libro y hablaron un
poco sobre Peter Pan. Está de más decir que mi corazón se
derritió al ver como el rubio se esforzó para agradarle a mi
pequeñín.
Salgo del baño cuando suena otra vez mi celular, y maldigo
cuando noto que es la alarma de repuesto, esa que suena diez
minutos antes de las ocho, el momento en el que necesito salir si
quiero llegar a tiempo. Corro y como siempre, me visto apurada,
al menos esta vez puedo presumir que incluso me depile, entonces
me coloco un vestido de flores y un suéter, ni me fijo en mi
cabello o mi falta de maquillaje, tomo las cosas y salgo corriendo
de casa, pero no llego muy lejos cuando me estrello contra un ya
familiar pecho.
Huele delicioso, por las mañanas a hombre y por las noches a un
dulce andante, todavía no decido cual es mi favorito, aunque este
gana por poco.
- Buenos días - su pecho vibra por una pequeña risa, causando
que yo suelte una risita. Levanto la vista porque nos llevamos
mínimo veinte centímetros, o él es muy alto o yo muy pequeña, y
considerando que mis alumnos me llegan casi hasta el pecho, creo
que el problema soy yo.
- Buenos días, Rose - su voz ronca amenaza con distraerme, pero
me niego, después del coscorrón me decidí a que a partir de hoy
seré puntual, entonces tomo al guapo rubio del antebrazo y nos
llevó al ascensor.
- Hoy me toca traer la cena ¿Qué se te antoja? - pregunto cuando
llegamos a planta baja y comenzamos nuestro camino al metro, no
corriendo, pero si algo apresurados, o al menos yo, un paso de él
son tres míos, y en lugar de molestarme me gusta, siempre he
tenido un fetiche por los hombres altos.
- Lo que quieras está bien - se encoje de hombros, a veces es tan
caballeroso que me abruma, en el buen sentido, todo lo que él me
causa es en un buen sentido, y no sé cómo frenar un poco esto,
presiento que si este crush pasa a algo más serio puedo salir
herida y de paso hacerle daño a él también, y lo menos que quiero
es que él se sienta mal por mí, nadie tiene la culpa que sea tan
enamoradiza, bueno, si, mi madre y sus historias sobre el amor a
primea vista, me las creí toditas.
- En serio, dime que se te antoja, me sentiré mal si vuelvo a elegir
yo, lo hice toda la semana pasada - llegamos rápido al metro, pero
debemos esperar un poco a que llegue un tren, veo el reloj y
todavía me queda media hora, suficiente para llegar incluso un
poco antes, hasta mis niños se sorprenderán por esto, el único día
que llegue tan temprano fue el primero.
- Bueno, me gustaría pollo agridulce - se me hace agua la boca de
solo imaginarme la cena, ya me acordé que se me olvidó el día de
hoy, desayunar.
- Hecho, conozco un lugar donde venden el mejor, lo prometo -
suelta una pequeña risa por la mueca que hago, estas semanas me
he transformado en toda una payasa con el fin de hacerlo reír,
pero no puedo evitarlo, he notado muchas veces, más de las que
me gustaría, que se pierde en sus pensamientos y luce tan triste
que parece que podría llorar, sin embargo no he querido
abordarlo, si se tensó cuando le pregunté por su hermana y su
trabajo, no quiero imaginar cómo se pondrá si pregunto por algo
tan personal, por lo que prefiero dejarlo pasar y hacer que confíe
en mi hasta que quiera decírmelo él, y también hacerlo reír, claro,
porque aunque tenga que esperar, me siento mal cuando luce tan
perdido.
- De hecho, me gustaría que cocináramos, si no te molesta - me
sorprende, pero para bien, esto será un alivio para mi cuerpo,
últimamente y a causa de nuestra nueva tradición, solo hemos
comprado comida, algo casero será mucho mejor, y divertido,
podremos cocinar juntos.
- ¡Claro! - doy unos pequeños saltos, tal cual una niña a la que le
dicen que le compraron lo que tanto quería, pero me encanta
cocinar, me encanta comer y me encanta pasar tiempo con Ethan,
este tres en uno me entusiasma.
- Entonces compraré los ingredientes y cocinamos en tu casa -
entrecierro los ojos, es un tramposo.
- Nah ah, me toca a mi comprar, mañana te toca a ti ¿sí? - rueda
los ojos divertido y asiente, causándome una sonrisa enorme.
- Ya tenemos un plan - sin darme cuenta llegamos a mi bajada,
por lo que beso su mejilla, demorándome un poco más de lo
debido, pero sin importarme aquello, y bajo del vagón con una
gran sonrisa.
Sé que no debería ser tan obvia, pero no puedo evitarlo, y ya
tampoco quiero, él es un dulce, y mientras pueda voy a seguir
haciendo lo que me plazca.
***
- ¿Profesora? ¿Qué hace aquí? ¿Qué hora es? ¿llegué tarde? -
cuando uno de los niños empieza a preguntar apenas entra cruzo
los brazos, este jovencito definitivamente será un adolescente de
armas tomar, de aquellos que hicieron que prefiriera enseñar
primaria que en una universidad o secundaría, definitivamente los
ahorcaría.
- Muy gracioso pequeñín - levanto la ceja y él empieza a reír, toda
una ternura que abrazaría si no estuviese burlándose - a tu asiento
antes que te castigue - sabe que juego porque se me escapa una
sonrisa, pero igual obedece entre risas, amo mi trabajo.
Una pequeña pelirroja que se sienta atrás del recién llegado
levanta la mano, por lo que la señalo para que hable.
- Señorita Rose ¿ahora va a llegar temprano todos los días o lo
hizo hoy porque es su cumpleaños? - los demás niños exclaman
cuando la escuchan y empiezan a felicitarme a gritos,
definitivamente cada año son más difíciles y bromistas, también
cada año lloro más cuando los debo dejar.
- A ver ¡silencio! - levanto un poco la voz cuando no obedecen, al
contrario, se levantan a abrazarme, necesito molestarme antes que
el ruido sea tal que nos llamen la atención, pero como molestarme
si están abrazándome tan fuerte y diciéndome cosas lindas por mi
supuesto cumpleaños.
- ¡Feliz cumpleaños profesora! ¡sea mi mamá por favor!
- ¡Obvio no tonto! ella es la profesora no puede ser tu mamá
- ¿Por qué? ¡yo quiero que sea mi mamá también!
Ellos solo empiezan a gritar ignorando mis regaños, entonces
como puedo le doy un golpe a la mesa, callándolos así a todos.
- Yo también quiero que sea mi mamá, pero no se lo digan a mi
mamá, se enojará si se entera que prefiero a la señorita Rose -
sigue hablando un pequeño pelinegro que discute con su amigo
sin darse cuenta que todos los demás están en silencio, aunque su
volumen va bajando gradualmente cuando nota que todos lo
estamos viendo fijamente - Disculpe - y corre a sentarse, siendo
seguido por los demás.
- Ok, no, no es mi cumpleaños, gracias igual, también los adoro a
todos mucho, pero este alboroto no puede volver a ocurrir, porque
me despedirán y contrataran a la señorita Tronchatoro - todos
exclaman asustados y se sientan incluso más derechos. Un día que
terminamos las actividades temprano conseguí ponerles Matilda,
desde entonces uso al personaje en particular para darles un poco
de miedo y obedezcan, no sé si sea cruel de mi parte o no, pero
funciona a la perfección y pienso usarlo hasta que sea necesario.
>> Bueno, entonces empezaremos la clase.
***
- Rose ¿Cuándo es tu cumpleaños? - pregunta mi lindo amigo
Louis agarrado de mi mano.
- El cuatro de noviembre - le doy una pequeña sonrisa cuando
agranda los ojos.
- Eso es pronto ¿cierto? - suelto una risa cuando veo que
comienza a contar.
- No cielo, es febrero, falta bastante
- ¿Pero no era febrero, julio, noviembre y diciembre? - me rio otra
vez, supongo que tendré que dar un par de clases sobre los meses
del año.
- No cariño, falta mucho más - y comienzo a explicarle mientras
nos acercamos a la cafetería de nuestro otro amigo, somos algo
así como un trio imparable, y me encanta como muchas veces me
ponen en medio de ambos, como en un acuerdo secreto entre
ellos.
- ¿Hoy que van a comer? - Ethan nos atiende cuando llegamos,
hace un choque de manos algo elaborado con mi pequeño castaño
y a mí me da un beso en la mejilla, causándome varias cosas que
decido ignorar.
Pedimos las dos comidas y otra para llevar para mi pequeñín, pero
no quiero perderme en esos pensamientos, decido que lo mejor es
ver como ellos charlan sobre no sé qué cosas, hasta que algo me
llama la atención.
- ¿Te gusta el boxeo? - abro los ojos sorprendida hacia Ethan,
viendo su físico no parece algo imposible que incluso lo
practique, pero conociendo lo dulce que es parece difícil que
siquiera vea el deporte.
- Sí, solía practicar kickboxing en la universidad, estoy pensando
en retomarlo un poco, solo como hobbie - parece apenado, hasta
sus mejillas se tiñen un poco, casi no concuerda, pero me parece
excitante verlo patear algunos traseros.
- Me gustaría ir a alguna pelea que tengas - me inclino un poco
hacia su lado de la mesa, que comparte con Louis. Debería
avergonzarme por coquetearle tan abiertamente cuando esta
misma mañana dejaría que todo fluyera, aunque, todo está
fluyendo, soy coqueta con él sin querer, no le veo problema a
seguir.
- Claro - dice bajo viéndome fijo a los ojos, hipnotizándome a mí
un poco, pero salimos de nuestra burbuja por mi pequeño Louis,
quien llama la atención del rubio y me mira molesto, el monstruo
verde volvió.

Capítulo 8
Salgo de casa más entusiasmada de lo que estoy dispuesta a
admitir. Otra de las costumbres que creamos con Ethan fue de
pasear todas las mañanas los sábados antes de su turno en las
tardes, y es el único día que tenemos tiempo, porque trabajamos
toda la semana todo el día y yo reservo los domingos para mi
familia. Además, que el rubio no conoce mucho la ciudad,
entonces me auto declaré como su guía turística, una tarea que
hago muy a gusto.
Arreglo un poco mi cabello, solo un poco porque antes de salir
me aseguré de dejarlo perfecto, y toco la puerta de mi vecino,
estoy más ilusionada de lo que me gustaría.
Cuando el rubio abre la puerta le doy una gran sonrisa, aunque
esta muere un poco al ver que él parece contrariado, esa es una
expresión que definitivamente no esperaba, no soy tan tonta como
para esperar la misma emoción que yo, pero tampoco que
pareciera que no sabe cómo deshacerse de mí.
- Buenos días, Ethan - saludo con educación, entre antes
comience, antes terminaremos, y no necesito leer su mente para
saber que me dejará amablemente plantada, desde el inicio pensé
que Ethan era increíblemente expresivo.
- Buenos días, Rose - me acerco a besar su mejilla, si no voy a
pasar la mañana con él, me gustaría poder dejarle algo de mí, esta
vez será una marca de mi labial, temporal, pero más que
suficiente.
>> Lo siento por no decirte ayer, pero hoy debo hacer un par de
cosas, espero no te molestes - rasca su mejilla y yo
automáticamente lo disculpo, supongo que es realmente
importante lo que tenga que hacer, y tampoco es un pecado.
- No te preocupes, saldremos otro día - su sonrisita tímida me
alegra, es un dulce y no sé cómo molestarme con él.
- Me gustaría que cenemos juntos ¿Qué quieres? - y ya me ganó,
sabe que mi punto débil es la comida.
- Sushi, hoy quiero sushi - digo rápido, casi dando salticos.
- Sushi será - responde con una pequeña y ronca sonrisa, él es una
grandiosa combinación de ternura y masculinidad, como lo hace,
no sé, debe ser un secreto muy bien protegido, porque no imagino
a muchos hombres así, sus padres tuvieron que haberlo hecho con
una muy dulce perversión, o no me explico.
>> En serio, discúlpame por no decirte antes, si no fuese tan
importante lo dejaría para después - sus ojos vuelven a decaer un
poco, preocupándome.
- ¿Pasó algo? ¿necesitas que te acompañe o algo? - me apresuro,
mierda, espero no estar siendo asfixiante hasta el punto de ser
realmente desagradable, pero otra de mis debilidades son los
niños perdidos, quiero ayudarlos y protegerlos a todos, y en estos
momentos, sus ojitos azules trasmiten muchos sentimientos
negativos, como si estuviese perdido y solo, como si tuviese
miedo, y eso me puede.
- No te preocupes, no es nada malo, en serio - se acerca y besa mi
frente, sorprendiéndome, es normal que yo bese su mejilla, ya sea
como saludo o despedida, pero él nunca había tenido esa clase de
acercamiento conmigo, no sé qué pensar al respecto, podría
emocionarme por ser mínimamente correspondida, o asustada
porque esto sea una especie de despedida.
- ¿Seguro? - me tomo el atrevimiento de tomar su mano y
apretarla, en otra ocasión estuviese emocionada o nerviosa, pero
ahora lo primordial es sacar esa tristeza de esos oceánicos ojos.
- No pasa nada, Rose, todo estará bien, solo estoy algo
preocupado, pero es algo bueno - se encoje de hombros y me da
una pequeña sonrisa, y aunque la expresión en sus ojos persiste,
decido dejar de insistir, Ethan es un adulto, y si dice que está bien,
aun cuando parece que piensa lo contrario, debo dejar de ir en
contra de la corriente, supongo que nadie sabe lo que es mejor
para uno que la misma persona.
- Esta bien, por favor ten mucho cuidado - vuelvo a besar su
mejilla y me dirijo a mi casa con rapidez, antes que se me ocurra
volver a atosigarlo con preguntas, debo cambiar un poco y dejar
de ser tan molesta.
***
- Bueno, no pensarás que iba a estar pegado a tu culo todo el
tiempo - dice Rachel mientras toma de su batido de chocolate, la
llame cuando al cabo de dos horas seguía dándole vueltas al
asunto de Ethan, nadie mejor que ella para hacerme reflexionar
sobre mis nuevos sentimientos acosadores.
- ¿Pero y si él no sabe lo que es mejor para él? sabes que hay
personas que son un poco autodestructivas ¿Qué tal que él sabe
que lo es y por eso no quería ir, pero aun así tenía el impulso de
hacerlo? - doy un gran sorbo a mi batido, de triple chocolate,
necesito bajar la ansiedad, y para eso, necesito aumentar un par de
kilos.
- Él es un adulto, y por lo que me has dicho, es uno consiente,
relájate, no va a hacer una locura, además, aunque no fuese así, no
puedes esperar que se abra a ti como una flor, Roselyn, se
conocen hace menos de un mes - rueda los ojos y yo frunzo mis
cejas, me arrepiento de haberla llamado a ella, debí optar por
Royce.
- No me digas Roselyn, Raquel - ahora es ella quien frunce el
ceño.
- Raquel es nombre de puta barata.
- Y Roselyn de vieja - dejo de lado el vaso ahora vacío, no fue
suficiente.
- Bueno, actúas como una señora mayor, deja de preocuparte
tanto por él, no es tu hijo.
- Tu actúas como una perra, y no puedo evitarlo, creo que si me
gusta un poco - cubro mi rostro cuando me confieso, a veces en
serio odio hacer de todo una historia de amor.
- Creía que solo querías follarlo, no imagine que lo verías como
algo romántico, siempre me hablaste de su físico - se queda un
momento en silencio, por lo que curiosa destapo uno de mis ojos,
encontrándome con los suyos, que me ven fijamente, como si
escarbaran en mi alma - Aunque debí suponerlo, te imaginas una
novela cursi cada que ves a dos personas juntas, o animales, a ti
no te importa nada, si hay dos seres vivos cerca uno del otro, en tu
cabecita automáticamente se crea una elaborada historia de amor -
se burla, es una imbécil, pero tiene razón, esto debería ser una
maldición, aunque es divertido, cuando estoy aburrida solo veo
alrededor y empiezo a imaginar.
- No es gracioso, él es todo cualidades positivas, me estoy
enamorándome, no quiero estar en un punto de no retorno cuando
empiecen a emerger las malas y estas sean realmente malas -
necesito pollo frito, algo con grasa, quiero subir los dos kilos que
bajé luego de una semana corriendo sin descanso, Rachel ha
estado bastante estricta porque pronto tendrá una sesión de fotos
con una marca famosa.
- Tómalo con calma ¿sí? solo deja que las cosas fluyan y ya
veremos - alarga la mano y toma la mía, impresionándome, debo
dar en serio mucha pena para que ella no aproveche esto para
burlarse de mi estúpida mente cursi.
>> Además, no es primera vez que haces la ridiculez de
enamorarte a primera vista, crece - y ahí está la perra otra vez,
saco mi mano de su agarre y la veo con mala cara, entonces ella
ríe y vuelve a tomarla dándome un apretón, nos quedamos un
momento en silencio solo viéndonos a los ojos, y es así como ella
me dice que me da su apoyo, y que sin importar que pase estará a
mi lado, ya sea para alegrarse o para consolarme.
- Debemos vernos super lesbianas, suelta mi mano, asco - rompo
el silencio como solo una de nosotras podría, no hacen falta
palabras lindas sin molestar a la otra antes.
- Ja, probablemente piensen que te estoy rechazando, nunca
saldría con alguien tan desarreglada como tu - le estoy agradecida
por distraerme, si hubiese sido Royce creo que terminaría
llorando, pero ella solo me hace molestar y hacerme olvidar, debo
de dejar de menospreciarla.
- Sí, claro repítelo hasta que te lo creas, es obvio que parece que
yo soy quien te rechaza.
- Eso tiene la misma lógica que tú de tetas ¿acaso no me has
visto? esta cara y este cuerpo no se rechazan - se pone de pie, y
camina hacia la salida después de dejar el dinero en la mesa,
mientras, yo estoy tan indignada que la sigo, ni mierdas de no
menospreciarla, al contrario, debería borrar su numero y
bloquearla de todas las redes.
- Para tu información, mis tetas son fantásticas y tu puedes ser
muy bonita, pero con tu personalidad de mierda ni siquiera
pensaría en estar contigo - salimos del local, y al conseguirnos a
un par de fotógrafos disimulamos nuestra pequeña discusión y
sonreímos un poco, ya nos agarraron una vez gritando y se armo
un enorme chisme de como ella me robó a mi prometido y yo la
amenazaba de muerte, lo que había pasado era que quería
presentarme a un amigo y yo lo rechazaba amablemente, porque
ese en particular estaba tan perdido en él mismo como ella.
Definitivamente no quiero competir con un espejo por el amor de
alguien.
- Claro, tetas fantásticas, deberías aceptar mi regalo linda, yo te
las pago, considéralo mi caridad - definitivamente no la voy a
bloquear, mejor empezare a lanzarle hate, es una víbora.
- ¿Sabes qué? ya no estoy dispuesta a tolerar tus insultos, eres
insoportable - me detengo dejándole de prestar atención a esos
chismosos oportunistas, ella parece también haberlos dejado de
lado, porque voltea y se me queda viendo.
- ¿De qué hablas? - me evalúa con la mirada, ella sabe que tengo
mucho a favor para joderla, y no pienso frenarme, ella ha sido
realmente mala conmigo y mi autoestima, una suerte este
reforzada con hierro.
- Le diré a mamá que me has hecho sentir realmente mal con mi
cuerpo - suelta una exclamación sorprendida sabiendo lo que le
espera.
Mi madre nos crío desde pequeños para amarnos tal y como
somos y que no debíamos dejar que alguien más nos hiciera sentir
inferiores, y el que alguno de nosotros insultara el físico del otro
era equivalente a un golpe y una semana, mínimo, de halagos para
el insultado, creo que se debe a que de niña sufrió bullying, no lo
tengo muy claro, pero me agrada, siempre he sido un poco más
llenita de Rachel, además que ella es toda una belleza, no es una
cotizada modelo en vano, entonces en la escuela solían
compararme seguido con ella, pero gracias a las enseñanzas a
mamá nunca me afectó, en realidad solía a esforzarme más
estudiando, me gustaba referirnos a nosotras como pinky y
cerebro, y eso la molestaba, suficiente para alegrarme a mi.
- No serias capaz - debo agregar que los halagos que debemos
decir para cumplir con el castigo impuesto por mamá son bastante
chistosos y algo humillantes, tanto que era más común golpearnos
o hacernos bromas a insultarnos.
- Claro que sí, lo mereces - rueda los ojos y cruza sus brazos, cree
que juego, una lastima, yo siempre fui la hermanita molesta y
chismosa, a mucha honra, era difícil joderme, y por lo mismo soy
la consentida de mis padres y de Ramsés.
- Esta bien, lo siento - claro que no lo siente, estúpida.
- Ya nos veremos mañana, hermanita - y con eso me doy la vuelta
y sigo mi camino, estoy realmente agradecida con ella por
hacerme olvidar de Ethan y mis repentinas ganas por acosarlo un
poco, pero mañana me sentiré mejor cuando vea a mis padres y
además escuchar a Rachel adulando el piso por el que paso, que
no le queden ganas ni de ver mi barriguita.
Capítulo 9
Llego a casa de mis padres con una pequeña sonrisa
socarrona. Ayer después de dejar a Rachel me fui a casa y mi
vecino no había llegado, por lo que la ansiedad se había disparado
otra vez, entonces para evitar hacer algo desagradable decidí
llamar a mamá y cumplir con mi amenaza, eso subió mi animo
otra vez , hoy será un día grandioso, muero por pasar tiempo con
mi hermana.
- Oh cariño, ya te extrañaba - mi mamá me recibe apenas entro a
casa y me aprieta en un abrazo que correspondo, físicamente
somos idénticas, otra cosa que me encanta de mí, mientras todos
aquí son altos, nosotras somos unas chaparritas, eso nos hace el
centro de todas las fotos, además que mi tamaño al parecer hace
que mis padres y Ramsés olviden mi edad, es decir, con veintidós
me siguen tratando como de ocho, y adoro que me consientan, no
importa cuantos años tenga, si me trata como pequeña yo feliz.
- Hola mami - escondo mi cara en su cuello y me dejo mimar,
nada me reconforta más que uno de sus abrazos y su olor.
- ¿Y mi princesita no me piensa saludar? - mi padre se hace
escuchar y con rapidez corro a sus brazos, imposible poder decidir
si soy niña de papá o de mamá.
- Hola papi - la altura de mis hermanos son heredadas por él,
entonces se me es más difícil llegar a abrazarlo como a mamá,
pero no significa que sea menos cálido, papá es como un oso al
que soy feliz de abrazar.
- Hola, pulga - y ahora es Ramsés quien llega a la entrada, no se
si es mi cumpleaños y por eso me reciben mis tres personas
favoritas, por no pienso quejarme.
- Papá dos - alargo la o mientras corro ahora en su encuentro,
quien a diferencia de papá me eleva para hacer el abrazo más
cómodo, mi relación con todos mis hermanos es muy buena y
cercana, pero Ramsés me cuidaba cuando los demás me
molestaban por ser chismosa y molesta, además que al ser todos
pequeños se sentían algo celosos por la atención que recibía por
ser la más chiquita, menos Ramsés, él siempre fue muy maduro y
se sentía responsable por nosotros, especial por mi, quien lloraba
por todo.
- Si si, mocosa consentida, crece - Ahora es Romeo quien
aparece, y a diferencia de con los demás no corro hacia él, solo le
saco la lengua y el me muestra el dedo medio, grosero.
- Eres un envidioso - aprieto mi agarre en mi hermano mayor,
quien suelta una pequeña risa mientras acaricia mi cabello.
- Ya niños, dejen de pelear - mi madre se hace notar y nos hace
salir a todos al jardín, en donde me consigo a mis demás
hermanos, pero sin sus parejas ni hijos, algo extraño, cada que
alguien se casa con alguno de nosotros es automáticamente
adoptado por Rick y Victoria, es decir, mis padres, por ende, son
obligados a venir cada Domingo si no quieres un castigo, que
termina siendo una larga visita de ellos a tu hogar en donde mamá
se esfuerza por ser bastante molesta, no se sabe como acumula
tanta maldad en ese cuerpecito.
- ¿Y la gente? ¿hubo un divorcio colectivo y no supe de eso? -
Raphael suelta una carcajada exagerada desde el fondo del lugar,
haciendo que Royce, quien se encuentra a su lado, lo mire mal,
seguro tuvo un turno en la noche y esta malhumorado por no
dormir, pero mejor esto a que mis padres vayan a invadirlo una
semana y lo molesten por lo poco que come o duerme, todo en la
vida son sacrificios.
- Eso quisieras, pero para tu desgracia, tendrás que seguir
compartiendo a tu querido Ramsés con Em - ruedo los ojos y le
saco la lengua. Emma, la esposa de Ramsés es en realidad muy
dulce, la conozco desde pequeñas, cuando se hizo amiga de
Romeo y él empezó a traerla a casa, sin embargo, cuando su
atracción por mi hermano mayor empezó a ser algo más que
inocente, empezamos este pequeño juego de rivales que
mantenemos al día de hoy, pero somos muy buenas amigas, no
podría haber elegido una mejor mujer para él.
- Emma tuvo unos inconvenientes en la oficina y la llamaron de
ultimo momento, lamenta no venir pero dice que llamará para
verse en la semana - asiento a sus palabras y sigo mi camino a
saludar a mis demás hermanos, incluido a Romeo, quien dejó de
molestarme para darme un gran abrazo, adentro de ese cuerpo
insensible hay un dulce más dulce que yo, solo hay que insistir
para dejarlo salir.
- ¿Y Rachel? - le pregunto a Royce luego de saludarlo.
- Esta en el cuarto de juegos con lo niños - me rio un poco, mamá
la habrá llamado ayer para ponerla al tanto de lo que va a pasar.
- Oh, se esta escondiendo esa vil cucaracha - suelto luego de
asegurarme que ninguno de mis padres está cerca, Royce levanta
una ceja y me sonríe un poco, él nos conoce a la perfección.
- ¿Qué paso? - sé que dije que no iba a hablar de esto aquí, pero
realmente extrañaba a Royce, y por mucho que Rachel sea algo
así como mi confidente, Royce es quien mejor me sabe consolar.
- Ha pasado de todo, el asunto con Louis me tiene los nervios de
punta, además que hay algo de lo que no te he hablado - nerviosa,
veo a mi alrededor, no importa quien pueda escuchar, el resultado
es igual de malo para cualquier caso - Tengo un nuevo vecino, y
creo que estoy sintiendo algo más serio hacia él de lo que debería
- muerdo mi labio y veo a cualquier lugar menos a él, aun cuando
sé que Royce, a diferencia de Rachel, seria incapaz de juzgarme
ni en juego, es un santo.
- ¿Estas sintiendo qué por quien? - cierro los ojos con fuerza,
justo lo que no quería.
- Estoy sintiendo una preocupación muy fuerte por ti ¿Valerie te
dejó por fin? - cambio de rumbo todo hacia la mejor opción, su
prometida, debajo de las bromas, Raphael es tan cursi que con
solo mencionarla se distrae y babea sobre su ser.
- Tiene grabación, la serie esta por acabar y aún faltan algunas
tomas, me extraña que Romeo este aquí - se queda un momento
pensativo - ¡Hey Julieta! ¿por qué mi mujer fue a trabajar y tu
estas aquí? - para mi desgracia, Romeo se acerca, uno no puede
tener tiempo a solas con un hermano en esta casa, aquí o somos
todos o es ninguno.
- Porque te esta engañando, es obvio, eres horrible y ella preciosa,
imposible que pueda seguir contigo - tan cruel como siempre,
Raphael lo golpea y de respuesta Romeo se le lanza encima, al
parecer, en esta familia la etapa de las peleas entre hermanos no
se supera nunca.
- ¡Niños! ¿¡qué están haciendo!? - mamá se acerca con rapidez y
parece molesta, hoy más de uno será castigado, y es divertido ver
como se las ingenia para que cumplamos sus castigos aun cuando
no vivimos con ella. - ¡Romeo suelta a tu hermano! ¡Raphael! -
con el grito hace que inmediatamente se suelten y se sienten al
frente de ella, para después recibir cada uno una palmada en la
nuca, aguanto mi risa para no recibir una yo también.
>> ¡Tienen casi treinta años, son adultos trabajadores y con hijos!
¡es increíble que a estas alturas de la vida sigan comportándose de
esta manera! - no baja en tono ni un poco,. Siento a Royce
acariciar mi espalda cuando empiezo a temblar por el esfuerzo
que se me es no reírme de esta escena, ellos parecen a nada de
hacer un berrinche.
- ¡Mamá! tengo veintisiete
- ¡Madre tengo veinticinco! - dicen al mismo tiempo, recibiendo
otro golpe, tantos años con la misma madre y todavía no
entienden que no se le debe replicar, idiotas.
- ¡No me hagan molestar más! - automáticamente cierran la boca,
yo ya no puedo aguantar más y volteo hacia Royce para enterrar
la cara en su pecho.
- Mamá, Rose se esta riendo - claro, como no, siempre esta el
chismoso.
- ¿Rose? - respiro profundo antes de voltear a mamá, Romeo me
da una sonrisa burlona a sus espaldas, y se que lo hizo por joder,
pero tampoco a aprendido que tengo la habilidad de llorar cuando
quiera, imbécil.
- Es que extrañaba tanto estos momentos mamá, q-que no pude
aguantar tanto, es ta-tan nostálgico - limpio mis lagrimas pero
estas siguen cayendo, Royce sigue acariciando mi espalda y noto
como Raphael y Romeo abren los ojos con asombro, gané.
- Oh cariño - mamá se acerca a limpiar mis lagrimas y de paso me
aprieta con fuerza - No los castigaré, pero compórtense como
adultos o tendré que seguir tratándolos como niños - besa mi
frente y vuelve a la cocina cuando papá la llama.
- Deberían agradecerme.
- Sí claro, eres una manipuladora - Romeo se sienta al lado de
Royce y Raphael al frente de nosotros en la grama.
- Se llama actuación, y tengo más talento que tu - lo molesto, pero
en realidad él es muy bueno, Romeo incluso ha ganado varios
premios que en lugar de dejar en su casa, trae aquí, donde mamá
orgullosamente presume en la sala.
- Ya quisieras, mocosa sin chiste - me empuja y casi caigo de no
ser por el santo Royce, quien me ataja, pero no salva a Romeo de
una patada.
- Déjame en paz o llorare con mamá - lo amenazo haciendo que
levante los brazos.
- Ya me dijo Rachel lo que le hiciste, eres cruel - me encojo de
hombros y lo dejo pasar, si lo soy un poco.
***
A propósito me siento al frente de Rachel, tengo a Ramsés de un
lado y del otro a Richard, el hijo mayor de Raphael, hoy la mesa
esta incompleta, ya que no solo faltó, Emma y Valerie, sino
también Dominik y Robert, el hijo mayor de Rachel que esta en
una etapa en donde quiere seguir a su padre a todos lados, es
realmente adorable porque mi pequeño sobrino es la copia de su
padre.
- Tía es verdad lo que dice papá que voy a tener otro primo? -
Richard llama mi atención y la de su padre, que esta a su otro
lado.
- Bueno mi amor, te vienen los dos de la tía Emma, además de tu
hermanita ¿estas emocionado? - mi hermano le sirve la comida y
deja de prestar atención para responderle algo a papá.
- Sí, mucho, ya quiero que nazca, igual que mis primitos, pero
papá dice que pronto traerás un nuevo primo y tiene mi edad ¿es
cierto? pero yo nunca vi que tuvieses la barriga grande, mamá
dice que los bebés vienen de la barriga de las mamás ¿entonces tu
por que nunca lo trajiste si tiene mi edad? - inmediatamente mi
humor baja un poco, yo estoy aquí disfrutando con mi familia
mientras es probable que mi pequeño Louis este pasando hambre
y miedo en su casa.
- Príncipe, tía Ro todavía no ha a traer al primito, pero pronto lo
hará, y van a ser muy buenos amigos ¿sí? - Raphael interrumpe
las preguntas que el pequeño no deja de soltar y a la vez siento
como Ramsés aprieta mi hombro, por lo que levanto la vista y
noto que todos me están viendo.
Ellos saben lo mucho que este tema me afecta, por lo que
agradezco que intenten apoyarme con esto.
- Sip, y jugaremos mucho - con esa respuesta el tema pasa, para el
niño, porque yo sigo comiéndome un poco más la cabeza.
- Conozco a un par de personas que podrían ayudar en el caso, lo
resolveremos más rápido de lo que crees - Ramsés besa mi cabeza
y me siento un poco mejor, si el lo dice es porque así será.
- Rachel ¿Cómo me veo hoy? - pregunto con la boca llena hacia
mi hermana, incluso me embarre un poco de salsa en la cara.
- Umm, hermosa, hermanita, eres tan linda como una flor recién
florecida - su mueca es de total disgusto, y como puedo me
aguanto la risa, mamá esta a su lado y la mira asintiendo.
- No hables con la boca llena Rose.
- Sí mamá, disculpable - le respondo igual, causándole otra mueca
a Rachel y que mamá se tape la boca para ocultar una risita, sabe
que lo hago solo para molestar a Rachel, y solo con eso me siento
bien, todo lo malo pasará y sin darme cuenta ya tendré a mi
pequeño con nosotros.

Capítulo 10
Me quedo parada un momento en la puerta de casa pensando en si
llevo todo lo necesario encima, afortunadamente hoy volví a
despertar temprano y tampoco debo llevar papeles, sin embargo
no me siento para nada rebosante de alegría como debería, al
contrario, me encuentro algo contrariada, definitivamente esto de
pensar tanto en las cosas va a consumirme, quisiera ser un poco
menos cabezota y poder solo dejar de darle tantas vueltas a las
cosas.
El sonido de la puerta me sobresalta, mierda, otra vez me quede
como idiota viendo a la nada, necesito volver a mi.
Abro y me encuentro con un adorable rubio que me hace sentir
mejor, incluso parece tímido y avergonzado, no tiene por que.
- Buenos días Rose ¿Cómo estas? - me repito mentalmente que no
debo preocuparlo, por lo que intento en lo que puedo ser como lo
habitual.
- Buenos días, guapo, muy bien ¿tu que tal? - maldigo al saber
que fallé, bien, no puedo ocultar mis sentimientos, ni de pequeña
fui capaz, y desgraciadamente de adulta tampoco, es mas sencillo
para mi llorar para que regañen a mis hermanos que esto.
- Bien ¿Por qué estas triste? ¿fue por lo del sábado? en serio
discúlpame, sé que tampoco pude recompensarte todavía, pero -
es adorable como a pesar que ya le dije que estaba bien sigue
disculpándose, parece que no fui la única dándole vueltas al
asunto, y aunque no sé que habría tenido que hacer, me hace
sentir más liviana el hecho que para él no este siendo una
melodramática, aunque según Rachel, y yo internamente, piense
que sí, solo no puedo evitarlo.
- En serio, no es por eso, tranquilo, estaré esperando ese sushi -
suelto una risita y luego de darle un ultimo vistazo a que no se me
quede nada salgo con él y empezamos nuestro camino. - Em, lo
que pasa es que ayer estuve con mi familia - me trabo un poco, ya
le he comentado sobre mi pesar, y aunque ya me decidí por
confiar en él, sigue siendo un poco complicado para mí.
- Sí, ya me lo habías comentado, tienen la costumbre de reunirse
los domingos - me da una pequeña sonrisa y mientras estamos
caminando hacia el metro él se asegura de hacerlo del lado
cercano a la calle, oro gesto que me derrite un poco, pero que
paso por alto para controlar esta cosa que tengo con enamorarme
a velocidades impresionantes.
- Y bueno, estaban mis sobrinos, y uno tiene la edad de Louis, y
me siento tan mal por haber pasado un día tan lindo sin saber que
habrá sido de él, si tenia miedo o hambre, si estaba bien - suelto
un suspiro y vuelvo a maldecir, estos bajones me dan frecuentes
desde que estoy enterada del problema de mi pequeño castaño, al
inicio solo quería que saliera de ahí, ayudarlo porque ningún niño
merece pasar por eso, pero con el paso del tiempo fui queriéndolo
más y más, ahora es tan personal que no quiero que Clarisa vaya
presa, quiero golpearla muy mal por lastimar a mi Louis.
Sigo con la mirada clavada en el piso, solo pensando en él, en
cuanto quisiera solo llevarlo a casa y hacerlo sentir feliz, pero una
mano en mi cabeza me desconcentra, por lo que no tardo en subir
la vista y fijarme en sus lindos ojos azules.
- Si él se entera que es motivo de que estés triste se sentirá mal,
tranquila, más pronto de lo que crees estará viviendo contigo, ten
esperanzas - su sonrisa me hace sentir un poco mejor, no se como,
pero parece como si siempre supiese que decir - Hoy comen
juntos ¿cierto? llévalo a la cafetería, el almuerzo va por mi cuenta
-suelto una risita, sabe que la comida me sube el animo.
- Estaré esperando entonces, tengo mucha hambre - acelero un
poco el paso y el me alcanza con rapidez, claro, imposible olvidar
que cinco de mis pasos es uno suyo.
***
- ¿Ya se te pasó la estupidez? - ruedo los ojos apenas atiendo el
teléfono, desde el domingo llevo ignorando sus llamadas, ya sabia
que después de todo lo que tuvo que decirme querría redimirse, es
decir, ser perra reforzada.
- Claramente a ti no - me siento en la mesa dispuesta a empezar a
corregir los trabajos de mis niños, y al agarrar la primera hoja y
apenas entender la letra ya sé que esta noche será larga y
probablemente mañana vuelva a mi rutina de llegar tarde,
maldición.
- Ay si tu, muy digna después de someterme a tal humillación -
resoplo, esta más que claro que ninguna esta de buen humor, lo
que me hace plantearme en colgarle, pero eso también podría
empeorar todo, pues es capaz de venir a casa en estos momentos y
sacar lo que sea que la tiene frustrada a golpes, porque no soy
estúpida y la conozco mejor que nadie, si tiene tres días
llamándome de manera insistente aun cuando le he colgado, algo
la tiene que estar atormentando.
- No estoy de buen humor, Rachel, y tampoco quiero golpear tu
cara, así que será mejor que seas clara y me digas que esta
pasando - la línea queda en silencio unos minutos.
- C-creo que Do-dom me esta engañando - susurra y me sorprende
que tartamudee, incluso más que lo que me dice, que estoy segura
no es así, no hay hombre que adore más a una mujer como él a mi
hermana, es como si fuese su diosa, además que tampoco es
primera vez que ella tenga esas estúpidas sospechas, su
autoestima tiende a bajar con su periodo y entonces es algo
común que le vengan esos pensamientos si su regla se alinea con
algún viaje de uno de los dos, pero Rachel no tartamudea, todo lo
contrario, cuando llora habla rápido y corrido, sin trabas.
- ¿Qué pasó? - decido que lo más inteligente es evaluar la
situación antes de empezar a sacar las conclusiones, si una esta
mal a la otra le toca ser razonable y lógica, tristemente me toca a
mi.
- Catrina Capatti - es lo único que murmura, sacándome un
suspiro, supongo que esta vez no es un simple sentimiento de
inseguridad.
- ¿Quién es esa puta y de que pizza salió ese nombre? - suelta una
risita inusual en ella, pero supongo que mientras la haga reír
cuando se siente tan mal esta bien.
- Es modelo, fue mi compañera en la ultima campaña que hice y
Dominik me acompañó, entonces los presenté porque lucia como
una buena, ya sabes, no tan plástica, pero salieron fotos de ellos
juntos Rose, Dom me esta engañando con una veinteañera sin
hijos - aun y con todo eso, estoy segura que tiene que haber algo
detrás de todo, porque la única pareja más devota entre si que Rae
y Dom son mis padres, y eso es porque tienen más de treinta años
juntos y seis hijos.
- ¿Quieres venir a hablar? ¿en donde están los niños?
- Con mamá, mañana van al parque con todos sus minis hijos -
asiento y me pongo de pie a ver si tengo algún licor, espero que
sí, porque si no voy a dormir al menos necesito algo que me
espabile.
- Bueno, vente ya, ten cuidado en el camino, te espero abajo - y
sin más, le cuelgo, solo pido paciencia y fortaleza, porque si hay
algo que me afecta más que no comer es no dormir, y ya tengo
claro que mañana seré una excusa de ser humano.
***
- Bueno, parecen cercanos - no puedo evitar murmurar cuando me
muestra la fotografía, y por más que intento darle la vuelta a la
tortilla, parece que esta vez Rae tiene razones más que suficientes
para aparecerse en mi puerta como una neurótica con su
maquillaje corrido y su cara toda mojada, solo espero que no la
hayan seguido, seria el colmo que mañana salieran fotos de su
cara llena de mocos.
- ¡Te dije que me esta engañando! - chilla y se pasa casi toda la
copa de vino de un trago.
- Necesito que te calmes un poco, debe haber una explicación ¿si?
Dominik te ama - me voltea a ver con los ojos bastante abiertos y
yo solo me encojo de hombros, tamb9ien me sorprende estar
haciendo de abogada del diablo cuando tiendo a ser bastante
impulsiva acusando sin tener todo claro, puede que esté
creciendo, quien sabe, nunca se es demasiado tarde, creo.
- ¡No seas ridícula es obvio que me esta engañando con esa
mustia! - se pone a dar vueltas con la copa en una mano y la
botella en la otra, creo que no habrá licor para mi - ¿Cómo no lo
pensé antes? ¡Es hermosa, joven y no tiene hijos! Mi cuerpo
cambió ¿sabes? dos niños de más de tres kilos han salido por mi
v****a ¡discúlpame por no tener una v****a de virgen! - desiste
totalmente de la copa y bebe de la botella, mientras yo no puedo
tener a boca más abierta, esto no me lo esperaba para nada.
- Ok, preciso te relajes - levanto las manos cuando me apunta con
un dedo, dios que no se le ocurra lanzarme nada, no podré
esquivarlo y su puntería es de diez, me abrirá la cabeza.
- ¡No te atrevas a usar palabras sofisticadas! ¡¿Por qué no estas
insultando a esa puta y a ese infiel conmigo?! ¡eres mi hermana
apóyame! - muerdo mi lengua para no reír, esto es algo que
totalmente no esperaba de ella, quien lo diría, es muy cierto eso
de nunca conocemos a alguien al cien por ciento.
- Ok... - y comienza el desastre cuando no puedo evitar una risita
cuando sorbe su nariz de una forma tan poco femenina.
- Desgraciada... - suelto un grito cuando se me lanza encima y
toma mi cabello, duele, pero mucho mejor a que me lanzara la
botella.
- ¡Tienes problemas muy serios! - nos hago rodar y lanzo golpes,
pero ella no suelta mi cabello ni deja de dar patadas, no sé que
clase de demonio la poseyó pero requiero de un exorcista.
- ¡No me pegues le diré a mamá! - suelta cuando uno de mis
golpes va a uno de sus pechos, perra manipuladora.
- Esa es mi frase - entre jadeos empezamos a rodar por la sala y a
llevarnos todo de por medio, más le vale contratar a alguien que
me limpie mañana, porque no pienso ni tocar un trapo.
Los gritos y las cosas rompiéndose son tal que no me doy cuenta
que alguien entro a mi casa sino cuando me levantan de encima
de mi hermana y nos separan.
- ¡Eres de lo peor! ¿¡por qué no estas de mi lado!? - se queda en el
piso toda despeinada y su mejilla algo rota, pero supongo que yo
estoy algo peor, porque siento algo saliendo de mi nariz y estoy
segura que no es moco, la odio.
- ¡Estoy del lado de la verdad!
- ¡¿Entonces que mierdas esta mal contigo?! - se sienta y me ve
con enojo, pero ella ya ha despertado toda mi rabia acumulada.
- ¡Lo malo en mi es mi hermana! ¡Dominik te ama, y no importa
esa mierda de foto él no te es infiel! - y vuelve a lanzarse a mi, la
persona que me agarra por atrás me sostiene los brazos, por lo que
me llevo un buen par de golpes, pero aprovecho que me esta
levantando y lanzo patadas como loca, soy pequeña y débil, pero
mis patadas son fuertes, suertes tapando los hematomas,
hermanita.
- ¡Ya basta!- automáticamente nos detenemos y volteamos a ver a
quien me sostiene y a quien nos amenazó, consiguiéndonos a mi
guapo vecino enojado, bueno, el día no deja de empeorar.

Capítulo 11
- ¿Y tu quien mierda eres y que haces en mi casa? - la voz de Rae
me saca de mi asombro inicial haciéndome voltear a verla otra
vez, esta borracha, molesta y despechada, vaya combinación más
infernal.
- Tu cállate y ve a sentarte, tu vas a pagar para que mi casa este
igual - Ethan, al notar que estamos calmadas y no vamos a pelear
otra vez me suelta lentamente, como si aun dudara.
- Sí claro, típico de ti, aparece un rubio bonito y ya quieres
hacerte la lista - no puedo creer que ella me este haciendo pasar
por esto al frente de él, no tiene límites.
- No hagas que te de una paliza - al terminar de decirlo vuelvo a
sentir los brazos tensos de mi vecino, en otra oportunidad me
sentiría a gusto, son grandes, no como si su camisa fue a explotar,
pero si algo ajustada, pero en fin, en estos momentos no puedo ni
apreciar lo guapo que se ve, tengo unas serias ganas de ahorcar a
Rachel.
- Como si pudieras, enana llorona - da un paso hacia mi, y antes
de lanzarme a ella el rubio se pone entre las dos.
- Ya fue suficiente, se van a sentar y van a hablar de manera
civilizada y luego a dormir, mañana se trabaja - parece molesto,
aunque es tierno como aun arrugando su ceño también luce
preocupado.
- Ustedes, simples mortales, lo harán, yo soy de la elite, yo decido
trabajar y cuando no - Y Rachel volvió a ser la misma perra
egocéntrica de siempre, me desentiendo de Ethan y me vuelvo a
acercar a ella, furiosa, tiene que calmar su ego y ser más humilde,
o yo la bajaré de esa nube de una patada en su culo.
- De la elite de los imbéciles, ahí perteneces.
- Rose - empieza a llamarme cuando Rachel arruga el rostro, pero
ni él podrá frenarme.
- Estas siendo una perra despreciable, y más te vale aterrices y
vuelvas a tener presente tu lugar, porque no voy a tener a una vil y
plástica egocéntrica en mi vida, me rehúso - me acerco y empiezo
a darle toques con el dedo, he tenido una semana de mierda, y ella
solo lo esta empeorando, que explote es totalmente su culpa,
porque hasta la pelea estaba siendo todo lo razonable y tranquila
que podría, pero ella a veces logra superarme.
- No, no quise, tu sabes que no soy a-así - vuelve a tartamudear,
pero nadie me conoce mejor que ella, soy una impulsiva de lo
peor y una vez exploto no hay quien me frene, lo intente lo mejor
que pude, pero todos estamos llenos de problemas, no solo ella.
- Últimamente lo estas siendo, ni siquiera cuando fuiste un
maldito ángel me hiciste pasar por esta mierda - mamá ya me
hubiese volteado la cara si estuviese acá, de eso es de lo único que
estoy segura en estos momentos - Así que necesito que juntes
toda tu porquería, te sientes y digas que es en realidad lo que pasa,
luego, yo te voy a decir lo que pienso, si te gusta lo hablaremos,
sino te puedes ir a la mierda, porque esta no es mi maldita
semana, estoy cansada, furiosa y angustiada, quiero ayudarte,
pero no puedo sostenerte, no hoy.
Cojo una gran bocanada de aire y me siento inmediatamente algo
mejor, si no lo soltaba me iba a seguir ahogando, y eso
definitivamente es lo ultimo que necesito.
Sé que tengo a Ethan a mis espaldas, pero no es relevante ahora,
lo importante aquí es como Rachel obedece a lo que digo y se
sienta en el mueble abrazando la botella de vino que no se ni
donde había dejado ni cuando la tomo, e inmediatamente suelta
un llanto realmente alarmante.
Me acerco despacio y la abrazo por los hombros, dejándola
drenar, escucho como cierran la puerta y volteo viendo como mi
vecino me hace una ceña hacia la cocina, asiento y se pierde,
supongo que quiere darnos privacidad pero sin dejarnos del todo
solas, me parece razonable dado que todavía hay una gran
probabilidad que los golpes vuelvan.
- Catrina Capatti me escribió, me dijo que iba a tener a Dominik y
luego vi la foto, no me extraña, es joven y bonita, tampoco
olvides que no tiene hijos, ese es un factor importante, así les
gusta a los hombres - comienza a balbucear.
- Tu también eres veinteañera, Rachel, tienes veintiocho todavía,
además, también eres bonita - sigo acariciando su cabello y ella
no deja de hipar.
- Pero tengo dos hijos ¿recuerdas? mi cuerpo no es igual al de
antes, quizás por eso ya no le guste - vuelvo a rodar los ojos, no
se si prefiero a la perra egocéntrica o a la adolescente insegura, a
la otra la puedo ignorar, esta parece que va a quemar mi casa si no
le limpio los mocos.
- Claro, tienes dos hijos y tu cuerpo cambio, pero son los hijos de
Dom, además, cambio para bien, tienes las tetas más grandes y
también se te enchancharon las caderas, estas divina - si Romeo
se entera que tuve que alagar a Rae para que se sintiera mejor con
su cuerpo moriría de risa, ambos tienen esa especie de
competencia de quien es más bonito, quien gana más por año y
quien es más egocéntrico, son un dolor de cabeza.
- Mis tetas son falsas, son de silicón - nos quedamos un momento
en silencio después de la declaración para luego romper en risa,
ese es uno de los mejores secretos guardados en la familia, si bien
Rachel ha tenido un cuerpo precioso desde su desarrollo, después
de su ultimo embarazo sus pechos fueron victimas de la gravedad
y se veían más caídos de los que quería, por lo que tuvo que
operarse, en donde si quería mantener el tamaño tuvo que rellenar
un poco más, nada exagerado, pero lo suficiente para que Romeo
y yo la molestemos por su cirugía.
Cuando calmamos nuestra risa nos quedamos un momento
viendo a la nada, yo acariciando su cabeza y ella dejando la
botella de lado, no la ha soltado desde que la vio, pero creo solo
haberla visto tomar esa primera copa y unos pequeños sorbos, no
creo que la haya bajado a la mitad siquiera.
- Creo que estoy embarazada - y con eso me pongo de pie de
tirón, tiene que estar definitivamente jodiendome.
- ¿Qué juego es este? - sus ojos vuelven a empañarse y en nada
comienza su llanto, solo que esta vez es silencioso.
- Mi periodo no llega, Dominik me ha dicho varias veces de
cuanto quisiera tener una niña, entonces deje las pastillas sin que
supiese para darle la sorpresa para nuestro aniversario, pero no
pasaba nada, y luego me acorde que no he comprado toallas,
desde hace un par de meses no he comprado Rose, y estaba tan
feliz - empieza a hablar con rapidez y me siento un poco mejor,
porque esta es la Rachel que conozco, que cuando esta en una de
sus crisis no hay quien la calle.
>> Y luego esta mustia me dice eso y veo la foto y Rose yo no se
que voy a hacer D-dom me va a dejar y-y nuestros hijos, oh Rose
los niños e-ellos aman tanto a su papá n-no puedo separarlos pe-
pero tampoco se los puedo dar son mis bebés - el tartamudeo
vuelve y ya entiendo de donde viene.
>> Y y el bebé en camino R-Rose voy a morir, de-dejare a mis
bebés sin mamá, debes cuidarlos por favor - me acerco y vuelvo a
abrazarla, esta vez con más fuerza, su último parto fue riesgoso,
cuando tenia ocho meses la atacó un fotógrafo y casi pierde al
bebé, le practicaron cesárea y ambos salieron bien, pero ella
recibió daño en su útero y le dijeron que un próximo embarazo
podría ser peligroso, por eso me sorprende tanto que haya sido tan
irresponsable como para quedar en cinta a propósito.
- Sabes que es peligroso ¿por qué lo hiciste? - la regaño con
suavidad.
- Yo también quiero una nenita, que se parezca a mi y con quien
tener eso que tenemos con mamá - esconde la cara en mi cuello y
ahora que estamos más relajadas siento como el peso que cargaba
encima se multiplica.
- Hay otros métodos, podrías rentar un útero o adoptar, no tienes
porque exponerte así, no pensaste ni en los niños, ni en Dominik
ni en el resto de la familia - vuelve a sorber por la nariz y vuelvo a
reír un poco por eso, Rachel en sus cinco sentidos nunca seria
capaz de hacer semejante cosa.
- He estado yendo al medico, pero dijo que estoy mejor, solo debo
tener ciertos cuidados - cierro los ojos con fuerza.
- ¿Entonces que fue esa mierda de voy a morir? - vuelve a sorber
y suelta una risita.
- Disculpa, fue el momento, me deje llevar - me separo de ella y
ahora soy yo la que recorre la sala de lado a lado, necesito
paciencia y ya no se a que ser pedírsela.
- Tienes que hablar con Dominik ¿en donde esta ahora? - se sienta
mejor en su lugar y no se de donde saca un pañuelo para limpiar
el desastre de su cara y nariz, lo agradezco, porque si volvía a
sorber iba a reír, y necesito toda la seriedad posible.
- En casa, no le hablo, me preguntó pero solo dije Rose para que
no me busque - me llevo las manos a la cabeza totalmente
frustrada.
- Tienes que hablar con él - cruza los brazos y vuelve a hacerse la
muy digna volteando hacia otro lado.
- Si no le molestó que haya salido de casa molesta y sin hablarle
es porque no tiene nada que decirme - definitivamente va a
explotarme la cabeza.
- Te esta dando tiempo para que te oxigenes y puedan hablar, muy
inteligente de su parte dejar que explotes y hablar contigo cuando
estés calmada - hablo entre dientes, yo de su lado y él
mandándome la bomba por estallar.
- No quiero hablar con él - parece que quiere volver a llorar,
entonces me siento a su lado y vuelvo a peinarla.
- ¿Cuánto tiempo más vas a ser la molesta adolescente
despechada? me estoy hartando, es hora de ser adulta y enfrentar
las cosas - se separa de mi y me ve fijamente a los ojos.
- Creo que debería hablarle - casi quiero saltar cuando lo dice, por
fin estamos avanzando.
- Sí, tienes que hacerlo, tienes dos hijos, y quizás venga otro en
camino, debes ser una adulta por ellos, y es de adultos resolver los
problemas, no huirles - me da una pequeña sonrisa y asiente, no
puedo creer que hizo falta todo este desastre para esto.
- Me alegra que ya estén mejor - me sobresalto al escucharlo,
tampoco puedo creer que me haya olvidado que Ethan seguía
aquí.
- Bueno ¿pero tu quien eres y por qué entraste a la casa de mi
hermana como si fuera tuya? - levanta una ceja y lo ve
entrecerrando los ojos.
- Soy Ethan Stephen, un placer - me niego a verlo, por lo que
mantengo la vista en Rae, quien ahora me muestra esa sonrisa
socarrona, la odio, no debí dejarla entrar.
- Vaya, Ethan, he escuchado mucho de ti, soy Rachel
Montgomery, mucho gusto - dios, solo necesito desmayarme y
despertar en un año.

Capítulo 12
Agradezco con una sonrisa la tasa de té que mi lindo e inoportuno
vecino me pasa y vuelvo la vista a la mesa, ya se resolvió el
problema con Rae, a medias, pero ya esta calmada, su cara está
refrescada y no parece una neurótica, lo peor ya está listo, ahora
solo debo esperar pasar esta vergüenza y si tengo suerte acabaré la
semana sin otra molestia, difícil considerando que es miércoles,
pero como dice Royce, lo ultimo que se pierde es la esperanza.
- Eres tan guapo como te describió mi hermanita - y como diría
Ramsés, el destino te pone pruebas que te son posibles superar, lo
que se podría traducir que el tener a Rachel como hermana
sugiere que soy la persona con el autoestima y la paciencia más
solida del planeta.
Renuncio a esforzarme más, ya he pasado muchos bochornos con
Ethan, que más da que Rae se ponga de chistosa a querer
martirizarme más, ya después sabré como vengarme, porque creo
en el karma y creo en que a veces hay que darle un empujón para
que las personas se lleven su merecido.
- Em, gracias, ustedes se parecen bastante - ella suelta una
carcajada y yo solo un bufido, tenemos los rasgos idénticos, solo
que mis ojos y mi cabello son castaños mientras que sus ojos son
verdes y su cabello azabache, por eso tiende a molestar con que
soy adoptada, claro que nunca fue un insulto valido para mi
porque soy quien más se parece a mamá.
- Por favor, no mientas solo por quedar bien con ella - ruedo los
ojos y levanto la mirada hacia ella.
- Sigo de mal humor, así que deja de joder, en serio, se agradable
- parece captar que el ambiente sigue tenso porque solo asiente y
vuelve a destensar los hombros.
Desde que empezó a ser reconocida como modelo, después de ser
nombrada ángel, se empezó a rodear de bastante gente
desagradable, personas que al principio eran buenas, pero al final
resulto que solo querían popularidad y dinero, incluso varios
vendieron información que ella les confiaba por ser sus amigos,
desde entonces se creó esa protección que la hace ver como una
consumida con la fama, sé que mi hermana esta llena de humildad
y cariño, solo que como sabe que me jode esa actitud sigue
usándola a mi alrededor.
- Lo siento, solo quería aligerar todo, me siento algo avergonzada
- con un suspiro me relajo y asiento, entiendo.
- Disculpen por irrumpir así, solo que escuche los gritos y las
cosas rompiéndose - vuelvo a bajar la vista y dejo que ellos lleven
la conversación. Ethan y yo llevamos la semana cenando juntos
aquí y yo yendo a visitarlo a cafetería con Louis, pero necesito
relajarme para poder levantarme mañana tranquila y continuar, el
rubio simplemente me descontrola un poco, me esta afectando
cada día un poco más y eso es algo que debo empezar a regular,
no está bien, por lo menos no ahora.
- No te preocupes, por el contrario, estoy agradecida, estábamos
algo descontroladas y pudo pasar a peor - Rae se arrima a mi lado
y acaricia mi brazo.
>> Ahora tu dime que ocurre, estabas algo decaída el domingo,
pero hoy estas peor - me encojo de hombros y me debato un
momento, no quiero hablar más, no por ahora, pero seria hipócrita
de mi parte si tomo en cuenta cuantas veces empujo a las personas
decirme sus molestias para desahogarse.
Decidida abro la boca pero el rubio me interrumpe.
- Si quieres les dejo privacidad - por segunda vez en la noche
volteo a verlo y me siento algo culpable, parece tiste, y él no
debería porque estarlo.
- No, tranquilo, puedes escuchar - con una pequeña sonrisa vuelve
a sentarse y me ve fijamente, pero yo volteo a ver a Rae para no
sonrojarme, esos azules van tomando mucho poder sobre mí.
>> Es Louis, aunque sigo llevándolo a comer, no se que habrá
pasado el fin de semana, está más retraído, antes a pesar de llegar
triste yo lo abrazaba y hablaba con él y me mostraba a ese niño
alegre que es, pero ahora apenas deja que tome su mano y no
sonríe con la misma felicidad, todavía no se en donde pasa los
recesos y estoy frustrada - me despeino y me levanto a caminar de
un lado a otro, quizás eso logre calmarme un poco.
>> También estoy un poco estresada con el trabajo, Lía tomó
permiso porque su esposo enfermó y dejó a cargo al subdirector,
ese asqueroso viejo verde, lo peor es que es su primo, lo adora, no
puedo hacerle eso a Lía, es como una segunda mamá - ahora en
serio quiero un trago, pero como dije, es miércoles, tengo que
estar para mis niños mañana y mostrarme tan feliz como siempre
para que la pasen bien y disfruten de la escuela, estar resacosa es
un rotundo no.
Mi hermana se pone de pie y me abraza, pero dura poco, se pone
a mis espaldas y me lleva al mi asiento, al frente de mi vecino, a
quien lo le logro distinguir la mirada en sus ojos, algo
desconcertante, incluso la primera vez que lo vi pude ser capaz de
leer tanto en esos azules.
- Louis te ama, pronto podrás hablar con él y te dirá que pasó, si
lo lograste la primera vez, ahora también lo harás - acepto la tasa
que me da, que es la misma que me dio antes Ethan y que deje de
lado en medio de mi frustración, no soy fanática de las bebidas
calientes, pero supongo que lo hizo esperando que me relajara.
- Y con respecto a el viejo asqueroso, tendremos que hablarlo con
Lía, no puede quedarse así - intento decir algo pero ella tapa mi
boca con bastante brusquedad - Primero hablaremos con mamá a
ver que nos puede decir al respecto - con un suspiro asiento y
alejo su mano de mi rostro, es una molesta.
- No se pueden enterar los muchachos ni papá - creo que por
primera vez en la noche suelta una carcajada, pero una de las
suyas que vienen con un sonidito chistoso.
- Lo mataran, quien lo manda a meterse con bebé Montgomery,
pobre idiota - suelto una risita, mis hermanos son muy
protectores, no se si es alguna naturaleza primitiva que tienen o
que, pero muchas veces fueron hasta molestos, los novios de Rae
tendían a huir, pero conmigo parece que evolucionó, es tierno si
se dice así, pero mi vida amorosa fue casi nula y la s****l es casi
inexistente, incluso con mis veintidós años dicen que no necesito
casarme ni tener hijos, que ellos me darán tantos sobrinos que
cuidar que no necesitaré mis propios bebés; me desaparecí dos
semanas de sus vidas luego de decir semejante estupidez con tanta
seriedad.
- Hablaremos con ella el domingo y luego veremos que hacer -
me encojo de hombros y sigo viendo mi vaso, conscientemente
evito decir que mi otro problema son los sentimientos que estoy
desarrollando por mi vecino, no he podido ser más obvia, pero él
no reacciona o solo se sonroja y hace como si nada, eso también
me tiene algo triste, pero me parece mejor opción primero
resolver las otras cosas que me molestan, después me sentaré a
hablar sobre amor con mi vecino.
- Si quieres, puedo acompañarte a la escuela e irte a buscar, si te
parece bien - levanto la cabeza con tal rapidez que me sorprende
que no me suene el cuello.
- ¿Por qué? - pregunto sin pensar recibiendo un codazo de mi
hermana, supongo que me faltó tacto.
- Bueno - se rasca la mejilla y me derrito un poco, es un dulce.
>> Una vez me comentaste algo sobre el hombre que vigila la
entrada y la salida de clases, solo que dijiste que era molesto ¿es
él? - me sorprendo por haberlo olvidado, aunque no me
impresiona haberlo dicho, a veces me pongo muy nerviosa a su
alrededor y solo hablo por los dos, y como tiende a sonreír con
sinceridad cuando lo hago, lo convertí en un hábito.
- Oh, no recordaba, sí, es él, como no salgo de los salones sino en
recesos, tiende a molestarme en la hora de entrada y salida, tengo
entendido que no le corresponde, pero no se que habrá ocurrido,
él lleva ahí mucho más tiempo que yo - asiente y me da esa
mirada tan decidida que no me permite apartar la vista.
- Entonces iré a dejarte y a buscarte, quizás si te ve conmigo deje
de acosarte - le doy una pequeña sonrisa y me la corresponde con
dulzura, él sabe que decir para hacerme sentir mejor.
- Bueno, parejita, me voy a dormir - el movimiento brusco que
hace para levantarse me asusta un poco, por lo que casi le lanzo lo
que tengo en la mano, solo me frena su posible embarazo y lo que
podría causarle por lanzarle una tasa con te caliente.
>> Dormiré en tu cuarto, se linda y duerme en el mueble - le
muestro el dedo medio y ella solo vuelve a reír - Haré el desayuno
y te despertaré, solo no te muevas mucho - voltea hacia mi vecino
y estira la mano - Un placer conocerte, Ethan - como todo un
caballero se pone de pie y la estrecha.
- Un gusto, y espero que logres resolver todo eso - le da una
pequeña sonrisa y es mi turno de reír cuando Rachel parece
avergonzada, actuó como una lunática.
- Siento que hayas visto eso
- No te preocupes, hay días malos - se encoje de hombros, mi
hermana vuelve a darle esa sonrisita que la hace ver incluso como
una niña bien y asiente.
- Buenas noches - esta vez se acerca a besar su mejilla y camina
hacia el pasillo que lleva a las habitaciones, no sin antes hacer
muchos gestos hacia mi vecino cuando nota que él le da la
espalda, por lo que ruedo los ojos, ahora va a molestarme más
seguido con él.
- Será mejor que vaya a dormir yo también - me pongo de pie y
camino a su lado hasta la puerta.
- Otra vez gracias por venir a separarnos y todo lo demás - nos
quedamos un momento en silencio en el pasillo.
- No tienes que agradecer, me gusta estar ahí cuando lo necesitas -
me da una sonrisa que no evito corresponder, y este momento se
siente tan bien y tan intimo que no quiero que acabe.
- A mi me gusta que estés - conmigo muerdo mi labio y me
reprendo, ya estoy siendo muy obvia, no tengo por que ser más
directa.
- Descansa, vendré a buscarte por la mañana - se acerca y besa mi
frente.
- Hasta mañana - susurro y me hace una seña para que entre a mi
casa, algo que no tardo en hacer, pero me quedo apoyada en la
puerta hasta que escucho como cierra la de al frente.
- Él es realmente uno bueno - suelto un suspiro.
- Sí que lo es hermanita - ambas caminamos a la habitación
después que pasara su brazo por mis hombros, quien nos viera
ahora no se imaginaría que estábamos peleando tan seriamente
antes.
- Le diré a mamá que me hiciste sangrar la nariz.
- Siempre tan molesta y chismosa.

Capítulo 13
- Hora de despertarse niña fea - escucho después de sentir el piso
en mi cara, sigo reprochándome porque la deje entrar anoche.
- La próxima vez ni te atenderé el teléfono, te dejaré afuera
lamiéndote tus heridas sola, perra - Estoy segura que tengo roja
toda la frente debido al golpe, solo espero no me salga chichón,
no quisiera asustar a mis bebés.
- No lo harás, eres demasiado buena - sale del cuarto y yo la sigo
después de rodar los ojos, tiene razón, no soy tan desalmada como
para dejar a uno de mis hermanos mal.
>> Ve a cambiarte, yo preparo el desayuno - automáticamente
una sonrisa nace en mi rostro, si es de esta manera no me importa
recibirla todos los días que necesite, Rachel cocina delicioso, en
realidad aprendió porque una vez cuando ella estaba en la
preparatoria , mamá tuvo que salir temprano y papá estaba de
viaje, entonces ella quedo a cargo de nosotros, Ramsés estaba
ocupado con la universidad y no quería molestarlo, entonces se
encargó de hacernos la comida a todos, la primera vez quedó tan
mal que Raphael y Romeo se burlaron por semanas, Royce se
enfermó, Ramsés fue educadamente silencioso y yo fui más
inteligente, boté la comida.
Pero, viendo lo bueno en lo malo, después de eso se empeño a
aprender a cocinar al nivel que quería ser chef y ahora mi
hermana tiene bastante talento, me gusta cuando cocina.
- Si es así estas invitada a quedarte mañana también, solo por
favor no vuelvas a golpearme, tuve que maquillarme - le digo
cuando salgo ya cambiada y bañada y el delicioso aroma me
envuelve, no tengo idea de que es pero ya lo ansío.
- Me duele terriblemente la cabeza y los brazos, eres una bruta -
empieza a quejarse, pero ya no hay casi nada que pueda ponerme
de mal humor, nada mejor que iniciar un día con un buen
desayuno, y estas tortillas y pancakes me pueden, me he
enamorado.
- Si si lo que sea, eres bonita - comienzo a comer y siento como se
sienta a mi lado, no le presto mucha atención sino después de su
tercer suspiro, la veo por el rabillo del ojo, lista para decirle que
deje de joder y su drama para otro lado, pero me freno porque
parece que esta realmente preocupada.
>> ¿Qué harás con Dom? - rompo el silencio y parece que la
saqué de sus pensamientos porque brinca bastante gracioso, es
una delicada.
- Hablar, tendremos un hijo, no importa que tengo que decirle -
parece que va a llorar otra vez y se lo atribuyo a su embarazo, ni
con mis sobrinos fue de esta manera, de hecho, fueron tranquilos
relativamente hablando, claro que en cada uno tuvo su drama que
la engañaría o lo hizo, ya que al parecer a la prensa amarillista le
encanta emparejar al guapo abogado Dominik Piper con cualquier
ser del genero femenino que se le acerque, pero nunca lloró o su
autoestima cayó tan bajo como ayer, fue impresionante.
- Sabes que no puedes creerle a esas noticias, Dom te ama con
locura, ya te lo ha demostrado mil veces, no entiendo porque
siquiera dudas sabiendo que todo es obra de la perra esa Sabrina -
suelta una risita y eso es suficiente para mi para confirmar que
esta bien y no volverá a llorar, entonces sigo comiendo, tampoco
es como si pudiese quedarme tanto tiempo hablando.
- Sarina, y no creo que llegue tan lejos sin tener pruebas, digo, es
su trabajo ¿no? ¿no seria ilegal publicar calumnias? - sigue con su
tasa que ni idea que contiene y me encojo de hombros.
- No se, creo que si es ilegal, y esa mujer no tiene nada de ética,
de hecho, esta enferma y da miedo, estoy segura que ella tuvo que
ver con que casi perdieran a Ryder - noto como un escalofríos
recorre su cuerpo, y es que ese asunto es bastante delicado aun
cuando ya han pasado casi cuatro años.
- Ese hombre dijo que actuó solo - vuelvo a rodar los ojos, claro,
cuando tiene que ser una perra calculadora y cruel se digna por
ser la Rae tranquila y pacifica.
- Ya hemos hablado muchas veces sobre eso, quizás si tuviésemos
un familiar policía podríamos hacer que investigue mejor, pero yo
no me como ese cuento, ese hombre trabajaba en la revista de
Sabrina, y ya te había gritado lo mucho que te haría sufrir por
quitarle no se que cosa, además parece de esas locas rencorosas,
yo que tu la tendría siempre entre los primeros sospechosos de
todo - me levanto con todo y platos y los dejo por ahí, ya que está
en plan linda Rae que haga el favor completo, esta simple mortal
tiene un horario que cumplir.
- No puedo solo culparla por cualquier cosa, Rose, no sin pruebas,
además, su rencor fue porque ella como que tenia algo con Dom
pero yo fui a por él - lindo, incluso parece avergonzada, todo lo
contrario a años atrás cuando apenas estaba iniciando en el
modelaje y estaba super confiada que hombre que quería hombre
que tenia, aunque ni tan equivocada estuvo, un par de semanas le
tomó tener a un Dominik Piper de veinticuatro le diciéndole a una
Rachel de veintidós que con él lo era todo o nada, una hermosa
novela llena de drama y cosas cursis, un año después tuvieron a
su primer hijo, Robert y después se casaron, preciosos.
- Claro que puedes, si uno de sus fotógrafos te ataca, es su culpa,
si semanal sale una noticia que un abogado, cuya única conexión
con el mundo de la farándula es su esposa, es infiel, también es su
culpa, es más, si se te parte una uña es su culpa, quizás te maldijo,
tiene pinta de bruja - empiezo a recoger mi bolso y las
evaluaciones, hoy otra vez toca a manos llenas, pobres criaturas,
debería bajarle un poco a la cantidad de tarea.
- No puedes ser prejuiciosa Rose, mamá no nos crio así - vuelvo a
rodar los ojos, es tan terca y moralista cuando no tiene que serlo.
Dejo todo lo que había agarrado en la mesa y me siento al frente
suyo, debo ser clara y seria, debo salir en menos de cinco minutos
si quiero llegar temprano a clases y ella necesita ordenar cuando
ser la linda y cuando ser la perra.
- No lo soy, las cosas como son, esa mujer te amenazó
abiertamente, por un hombre que ni siquiera era su pareja, solo
eran amigos, su amor era unilateral, está seriamente mal - intenta
replicar pero la cayo tomándola de la cara y haciendo que
mantenga los ojos fijos en los míos - Pasaron cuatro años y
hubieron como diez noticias de Dominik con diez mujeres
distintas, él es guapo, pero a quien le importa con quien se acueste
un abogado o si es infiel o no, eso no es noticia, además, eras una
simple modelo de algunas tiendas, no eras nadie relevante en ese
entonces - asiente y parece empezar a maquinar, es a esta hay que
tratarla con cuidado y explicarle despacio, no fue doctora no
porque no quiso sino porque no pudo, pobrecilla.
- Ella ya era editora en jefe - asiento a lo que dice, algo que
obviamente ya sabíamos, pero como teníamos tiempo sin nada
que perturbara su relación dejamos de prestarle atención.
- Exacto, y luego te asalta uno de sus trabajadores cuando estas
vulnerable, fue claramente ella, igual que el motivo por el que tu
carrera se vio paralizada por tanto tiempo - vuelve a maquinar y
yo la suelto cuando escucho la puerta, debe ser Ethan.
>> Como sea, ya sabíamos todo esto, comprendo que no eres la
inteligente, pero asegúrate de no contagiárselo a mis sobrinos -
esquivo con una agilidad desconocida la tasa que me lanza, juro
haber visto mi vida pasar por mis ojos, eso iba a mi cabeza.
- No te hagas la graciosa, que no tenga una cabeza llena de
conspiraciones no me hace estúpida, solo normal, tu eres la
anormal - ruedo los ojos y tomo mis cosas con rapidez antes que
me lance la silla, esta indudablemente loca, temo por este
embarazo y los síntomas que nos traerá.
- Solo procura dejar la casa limpia y no dejes la puerta abierta,
comprendo que quizás sea difícil recordarlo, pero puedes hacer un
esfuerzo - cierro la puerta con rapidez cuando me lanza el jarrón
que tenia en la mesa y empiezo a reír, está muy loca, mi próximo
sobrino será igual a mi, un orgullo.
- ¿Estas bien? ¿Qué fue eso? - me sorprendo cuando el rubio me
toma por los hombros y empieza a recorrer mi cuerpo con la vista,
es adorable como se ve tan preocupado por mi, instala un lindo
sentimiento cálido.
- Rachel está algo loca, creo que este embarazo la afectará un
poco más que los otros - le doy una pequeña sonrisa que me
corresponde, y con solo eso decido olvidar eso que me molestaba
sobre enamorarme muy rápido, Ethan tiene algo en él que hace
imposible no agarrarle cariño, por lo tanto, no es que haya algo
malo en mi, definitivamente él es el culpable que lo quiera tanto.
- Entiendo - un silencio algo incomodo se instala, pero supongo
que es debido a todo lo de ayer, fue una noche totalmente agitada
y llena de gritos, resulta vergonzoso que nos consiguiera en esa
situación, además de las declaraciones, fue sin duda un momento
pesado, pero Rachel podrá con eso, es fuerte.
- Buenos días - me acerco y beso su mejilla con lentitud, muy
pocas veces soy yo quien lo saluda, él es quien normalmente se
adelanta y me encanta con un beso en la frente, me apetece ser yo
quien juegue ahora.
- Buenos días - tal y como cuando nos conocimos, vuelve a ser el
mismo tímido de antes, tan rojo y adorable como un niño, pero
con facciones serias y tan masculinas como un hombre, él es un
placer para la vida, y quiero seguir deleitándome con su
presencia.
- ¿Vamos? - esta vez el toma la delantera y agarra mi mano con
un suave apretón. Está bien, entiendo, él va ganando.
- Vamos - y sin soltarlo caminamos a iniciar el día. La semana
comenzó fatal, pero eso no significa que no vaya a terminar
mucho mejor.
Capítulo 14
Ambos nos bajamos en mi estación y repentinamente me siento
culpable, estoy haciendo que tome un desvío y probablemente
llegará tarde por mi, aun cuando una pequeña parte egoísta de mi
está saltando alegre, mi lado racional se siente mal, no quiero
representar algo negativo en él.
- ¿No llegarás muy tarde? no tienes que hacer esto, en serio,
puedo soportarlo, el señor Prim solo ha dicho un par de cosas,
nada muy grave, pero ayer estaba muy estresada y agrande las
cosas - me freno y al rubio conmigo por tenerlo aun tomado de la
mano aun sin salir del metro, lo mejor será que espere el próximo
y se apure en llegar.
- No tienes que preocuparte Rose, quiero acompañarte y ver
donde trabajas ¿eso está mal? - demonios, sus ojos me pueden.
- No, no lo está, pero me siento mal por hacer que llegues tarde y
te tomes tantos problemas por esto - aflojo el agarre para soltarlo
pero vuelve a sorrenderme apretándola más fuerte.
- No llegaré tarde, no te preocupes por mi, en serio - se acerca y
besa mi frente, y eso es suficiente para mi, doy vergüenza, soy
una fácil.
Solo le doy una sonrisa y ambos continuamos nuestro camino
hacia la escuela, que por fortuna tampoco es que quede tan lejos
de la estación, un verdadero alivio porque no soportaría correr
tanto todos los días, creo que necesito un carro con urgencia,
aunque detesto manejar, ugh.
- ¿Y por qué profesora de primaria? - me sobresalto un pco al
escucharlo.
- Amo a los niños, en serio me hace feliz jugar y cuidar de ellos,
aunque hay días que son muy fuertes, están llenos de energía y
siento como que me drenan, pero ver sus sonrisitas me hace tanto
bien - me permito fantasear un poco y él me trae de vuelta al
mundo con otro apretón.
- Es la mejor razón, hacerlo por ellos, demuestra cuan hermosa
eres tanto por dentro como por fuera - y ahora es mi turno de ser
como un tomate, si bien Ethan siempre fue un dulce y muy
caballeroso y atento, nunca me elogio de manera tan directa.
- Gracias - casi susurro y por el rabillo del ojo noto como sonríe
con burla, debe estar disfrutando avergonzarme por una vez.
- Y tu hermana mayor es modelo, no lo esperaba - volteo a ver su
gesto y parce bastante interesado, me preocuparía que se fijara en
ella, ya me había pasado que alguien que me guste la prefiera a
ella, pero no Ethan, él no es así, y en estos momento me ve con
tanta profundidad que soy incapaz de dudar de él, ese es otra
especie de efecto que tiene en mi, supongo.
- Si, el primero de mis hermanos es administrador, le sigue Rae,
luego Raphael es abogado, el que le sigue es actor y luego esta un
medico pediatra, yo soy la ultima - empiezo a enumerar y él
parece en serio interesado, lindo.
- Todo muy diferente ¿tus padres que son?
- Bueno, mamá es pediatra igual y papá trabaja con Ramsés en la
empresa - asiente, dudo por un momento si preguntarle sobre su
familia, pero vuelve a apretar mi mano y ve algo en frente, por lo
que volteo y noto que ya llegamos y que el subdirector, el señor
Prim esta viéndonos bastante fijo.
Da miedo, se ve mucho mayor de lo que probablemente es, unos
casi sesenta años creo, delgado, alto y deteriorado, sin embargo,
sé muy bien que no debo confiarme, no se cuanta fuerza puede
tener, y teniendo en cuenta que mide al rededor de un metro
noventa, no creo que se le haga difícil derrumbarme, es
escalofriante y me resulta repulsivo.
- Supondré que ese es la bazofia - sorprendida por su tono lleno
de hostilidad volteo a verlo, Ethan tampoco le quita la mirada de
encima, suelta un momento mi mano pero me abraza y
automáticamente me siento intocable, si bien el viejo verde es
más alto, el rubio tiene musculatura, no dudo que pueda darle una
paliza.
>> Te escribiré cuando llegue, no salgas antes, no me confió de
él, se ve peor de lo que pensé - no me permito derretirme más por
él porque tiene razón, Prim no luce como alguien que debería
estar trabajando en una escuela ni en ningún otro lugar decente,
pero cuando Lía esta presente tiene esa sonrisa amable que hasta
casi lo hace parecer buena persona.
- Muchas gracias, me hace sentir realmente incomoda - me olvido
de todo y entierro mi cara en su pecho, necesito reunir algo de
fuerza y esperar no se me acerque en ningún momento dentro del
lugar.
- No tienes que preocuparte, yo te cuido - me da un beso en la
frente y terminamos el recorrido, está vez sin charla ni sonrisas,
solo hombros tensos.
- Buenos días, Rose, llegas a tiempo - su voz ronca y pastosa da la
bienvenida, no me permito olvidar que es el subdirector, es mi
superior, y lo mejor sería evitar problemas.
- Buenos días, señor Prim, sí - espero a que se marche o algo,
pero no lo hace, al contrario, se acerca un paso y estira la mano
hacia el hombre a mi lado.
- Soy Douglas Prim, subdirector de la institución ¿y usted es?
debería saber que a menos que sea un trabajador del lugar o
representante no tiene permitida la entrada - muerdo mi labio para
evitar un comentario de mal gusto, pero Ethan esta en otra fase
nueva, y esta me encanta tanto como las anteriores.
Le estrecha la mano y puedo notar que lo hace con rudeza por
como se marca su antebrazo.
- Soy Ethan Stephen, el novio de Rose - casi me atraganto ahí
mismo, no sé que sueño o fantasía es esta, pero definitivamente
no quiero que nadie venga a joderla, me siento en mi lugar feliz y
de inmediato olvido al señor asqueroso.
- ¿Novio? - ignoro todo, solo puedo subir la vista al precioso
rubio, él definitivamente esta haciendo de mis sentimientos lo que
quiere, y como que se lo permito, pero imposible no hacerlo, todo
él me hace adorarlo, es mi dulce favorito, ese que es dulce y
cremoso por fuera y picante por dentro.
- Sí, soy su novio - es su única respuesta antes de voltearme
tomándome por los hombros - Ten un buen día cariño, vendré por
ti a la salida - cuando creo que me va a besar me desinflo, sus
labios van a mi frente y se mantienen ahí por un momento, un
toque cálido y llego de sentimientos, no es lo que quería pero me
conformo, ese gesto me hace igual de feliz.
- Claro bebé - sonríe con burla por el apodo y me suelta, pero en
lugar de irse mete sus manos en los bolsillos y se me queda
viendo, de inmediato entiendo que va a esperar a que entre para
irse y sonrojada hasta las orejas me dirijo a mi salón, ese hombre
podría matarme.
***
Le echo un vistazo a mis niños que parecen estar más alegres que
los otros días, o creo que como mi humor hoy volvió a la
normalidad los noto más activos, o la verdad es que no se, sigo
flotando un poco de solo imaginar a Ethan en la entrada con sus
manos en los bolsillos, cuidándome a distancia.
- Señorita Rose - freno el doceavo suspiro que quiero soltar y me
agacho hacia la linda rubia que me habla, otra de mis alumnas,
adorable pero una de las que más trabajo me da.
- ¿Qué ocurre cariño? - al decir el apodo vuelvo a recordar a mi
vecino y me reprendo por eso, debo concentrarme en mis niños,
no en mi guapo vecino.
- Louis está detrás de ese arbusto, se me cayo algo y fui a buscarlo
y me asusto - le agradezco a la pequeña chismosa que me
recuerda a alguien y voy hacia donde me dijo, encontrándome a
mi castaño favorito llorando en silencio, automáticamente me
alarmo y me agacho con rapidez buscando alguna herida.
Empiezo a reprocharme mientras busco por sus extremidades,
debería dejar de fantasear con mi vecino, eso puedo hacerlo en
casa, estoy en el trabajo y no puedo permitirlo, debo ser más
consiente.
- ¿Qué ocurre cariño? ¿te pasó algo? ¿te golpeaste? - quiero llorar
cuando noto un moretón en su estomago cuando subo la camisa
pero la bajo con rapidez, eso no se lo hizo aquí, tampoco he
estado tan distraída como para no notar un golpe de tal magnitud.
No espero su respuesta y lo tomo en brazos, salgo del escondite y
me dirijo a la mesa desde donde los otros tres profesores vigilan a
los niños de sus salones, el jardín no es tan amplio y solo lo
compartimos entre los grados menores.
- Disculpen, Louis se cayo e iré a la enfermería a curarlo ¿podrían
por favor echarle un ojo a mis niños? en lo que acabe el receso
vendré por ellos - Sam, la profesora de primer grado, una adorable
señora llena de amor se pone de pie a mi lado y acaricia el cabello
del niño que ahora se encuentra llorando con la cara escondida en
mi cuello.
- Oh linda no te preocupes, los llevaré al salón y les echare un
vistazo, pero no demores, Prim ha estado merodeando por el
pasillo - agradezco y sigo mi camino, ella es la única, además de
Lía que saben la situación en la que estoy con Louis, los demás
también son buenos compañeros, pero definitivamente no se creen
eso de que alguien como Clarisa Mathews, próxima fiscal, podría
ser una maltratadora de niños, idiotas.
Cuando llegamos lo siento en la camilla y tomo la crema
anestésica y le echo en todo lugar donde veo un moratón, me
muerdo el labio para no llorar, esa bruja no deja de hacerle daño y
aterrorizarlo, más de una vez intente hacer que le dijera a las
autoridades lo que pasa en su casa pero se niega sin decirme por
que.
- ¿Me dirás que pasó, cariño? - le pregunto otra vez con suavidad
cuando su llanto se tranquiliza, pero yo no estoy ni un poco
mejor, el nudo en la garganta apenas y me permite hablar.
Niega con la cabeza y vuelve a lanzarse a mis brazos, ahí lo
sostengo otro buen rato, solo acariciando su cabello y dándole
besos en la cabeza, esperando que se calme.
- ¿Me dejaras? - sorprendida me echo hacia atrás, esto
definitivamente fue un golpe a mi corazón.
- Cariño, no, nunca ¿Cómo puedes pensar eso? ¿Quién te lo dijo?
- entonces empiezo a maquinar.
He sido cuidadosa para que Clarisa no sepa que mi relación con
Louis es más que una profesora y su alumno, Raphael dijo algo
sobre que podría demandarme sobre pedofilia o esa clase de
cosas, por lo que le dije al niño que lo mantuviese en secreto, los
únicos que sabemos que lo acompaño a casa y a comer somos
nosotros, Ethan, Lía y mi familia, por lo que no logro entender
que está pasando.
- ¿Entonces por qué no me llevas contigo? ¡dijiste que querías que
viviera contigo pero sigues llevándome ahí con ella! - vuelve a
llorar con fuerza y esta vez no me retengo y lloro yo también
mientras vuelvo a apretarlo hacia mi, definitivamente esto tiene
que ser un corazón roto, porque el pecho me duele con locura.

Capítulo 15
Lentamente lo separo de mi cuerpo y limpio con delicadeza sus
mejillas pasando por alto que yo también he llorado un poco, sigo
en el trabajo y solo nos quedan unos pocos minutos para que
acabe el receso, no puedo permitirme el tiempo que quisiera.
- Cariño, ahora no tenemos tiempo, debo volver a clases, pero
quiero que sepas que eres mi mejor amigo y te quiero como
ninguno ¿sí? nunca te dejaría - sigue hipando un poco pero parece
calmado.
- Es que ... - vuelve a mantenerse en silencio y yo me estoy
frustrando.
- Necesito que me digas que pasa ¿okey? si no quieres ahora esta
bien, pero iremos a comer y ahí si tendrás que decirme, Louis,
estoy muy preocupada y me duele que creas que no te quiero
conmigo - él solo asiente y por sus muecas deduzco que
comenzará a llorar otra vez, por lo que me separo un momento y
le doy uno de los caramelos que la pediatra guarda para los niños
mientras acaricio su cabello.
>> Todo estará bien cariño, lo que sea que pase yo te ayudaré en
todo, ahora, vamos a clases - aun con un puchero asiente y me
aseguro de eliminar la evidencia de que lloré antes de dirigirnos
ambos a mi salón.
***
El tiempo que trascurre mientras esperamos el mensaje de Ethan
lo pasamos en absoluto silencio, él todavía no ha querido hablar y
lo mejor es no presionarlo, aunque verlo de esa manera solo
aumentan mis ganas por ir a la casa de esa bazofia y apalearla.
*Linda, estoy afuera.
Suspiro cuando me llega el mensaje y si no fuese porque toda la
situación con Louis está pudiendo conmigo, muy probablemente
estaría feliz e ilusionada solo por los apodos, que aunque no son
del todo nuevos, influyen con más intensidad a mis emociones al
recordar que también dijo esta mañana que es mi novio, entiendo
por qué lo hizo, pero eso no es impedimento para fantasear.
- Vamos cariño - estiro la mano hacia él y afortunadamente no se
reúsa, al contrario, en un parpadeo esta enganchado a mi y eso no
hace sino aliviarme un poco más, no me odia ni me quiere lejos,
eso es una muy buena señal.
Cuando salimos del instituto veo al muy guapo rubio cruzado de
brazos justo del otro lado del portón, y junto a él el señor Prim.
Aprieto un poco más el agarre en el niño y me acerco a ellos.
- Adiós, subdirector, tenga buen día - me despido con educación y
sin esperar más doy un paso afuera, pero su repentino agarre en
mi brazo me alarma, esto es algo nuevo y me asusta.
- ¿A donde vas con uno de tus alumnos, Rose? - la informalidad y
la pregunta me dejan perpleja, desde hacia casi tres meses salgo
de la escuela con el niño y nunca lo cuestionó, claro que eso fue
porque previamente Lía comunicó que no hay problema con que
yo lo lleve a su casa, pero nunca puso en duda el porque lo hacia,
además que desde que inicié a trabajar siempre hubo ese muro
que puse entre los dos de formalidad estricta, no se que hace
hablándome de tu.
- ¿Cariño, pasa algo? - mi super rubio se acerca a nosotros, siento
a Louis escondido tras mis piernas y no he dejado de ver al viejo
cochino, sorprendida.
Ethan toma con suavidad la mano que el señor Prim mantiene
agarrada y me jala con suavidad a su lado para luego abrazarme
por la cintura.
- Llevaré a Mathews a casa, como todos los días - hablo con
serenidad para no empeorar esto dirigiéndome al niño con toda la
formalidad posible - Creo que no, cariño, solo que el subdirector
tenía una duda - jalo a Louis de la mano y lo pongo entre el
cuerpo del rubio y el mío.
- Eso es un problema, Rose, porque no sé por qué debes hacerlo,
esto debe ser notificado a los representantes del niño - toma el
camino de ignorar a mi acompañante y centrarse en mí,
empeorando mi humor, me parece insulso que esto este pasando
ahora cuando al despertar pensé que este día seria excepcional.
- Espere un momento, llamaré a Lía entonces, porque me parece
innecesario que me someta a este cuestionamiento cuando tengo
más de un trimestre llevándome al niño conmigo con la
autorización de la directora - me pongo a la defensiva en seguida,
no tengo problemas con llamar a Lía, a papá, a Ramsés y a todo
mundo, de hecho, si tanto quiere llamar a la arpía de Clarisa
Mathews aprovechamos y llamamos también a Raphael y a
Rachel para que me ayude a darle una paliza antes que mi
hermano meta su culo en la cárcel.
- Señorita Rose - escucho el susurro bajo del niño, y por mucho
que quisiera mimarlo lo evito, no necesito que este señor tenga
más material para decirme que puedo y no hacer con los niños a
mi cargo, no cuando no le confiaría ni el cuidado de una mascota
sin temer en que pueda hacer algo en su contra.
- No tienes que ponerte a la defensiva, linda, mira, vamos a la
oficina y llamamos a Lía entonces - no se si yo soy la que esta
más tensa o lo es Ethan, que solo bastaron esas palabras para
abrazarme con fuerza y poner la otra mano en el hombro del niño
con cuidado.
- Ella no irá a ningún lugar con usted, y más le vale dejar de
dirigirse de esa manera a mi novia porque no me agrada para nada
- su voz suena algo ronca y yo estoy experimentando cosas
nuevas al escúchalo, cosas buenas, solo eso bastó para que lo
malo se hiciera a un lado, tengo a Ethan conmigo, este señor no
podrá ni tocarme porque sé que mi rubio vecino me esta
protegiendo, y esto se siente tan bien.
- ¿Es una amenaza? - imbécil, quiero patear su culo también.
- No lo es, señor, solo le estoy diciendo que no me gusta eso -
sigue con su tono y tengo muchas ganas de ver como se ve su
rostro en estos momentos, pero me freno y mantengo la vista en el
señor Prim, quien parece entender algo que yo no porque
retrocede varios pasos.
- Tengan un buen día - y con esto da la vuelta y se marcha, Ethan
es increíble.
Apenas veo como se pierde en el edificio tomo a Louis en brazo y
permito que esconda su cara en mi cuello sin pensarlo dos veces,
volteo a ver a mi vecino y por el contrario al tono de voz que usó
hace unos momentos, su rostro se ve sumamente tranquilo,
incluso algo alegre, es un dulce.
- Muchas gracias, es primera vez que me toca o me cuestiona por
Louis - ya pasó todo y me avergüenza un poco, que escena tan
horrible la que acabamos de pasar, aunque me alegra que él se
haya ofrecido a buscarme, no imagino que hubiese pasado si el
rubio no hubiese estado a mi lado.
- No me extraña, desde que te traje lo sospeché - no me permite
preguntar porque se dirige al castaño en mis brazos mientras
acaricia su cabello - Hola Louis, un placer verte ¿quieres que
vayamos a comer algo? - el niño solo asiente y comenzamos el
camino.
>> ¿No necesitas ayuda? - de inmediato niego, Louis no es muy
pesado para su edad, aun así hay que pensar en que soy algo débil
y me canso pronto, pero no quiero soltarlo cuando parece
necesitarme tanto, además que lo que pasó a la hora del receso
sigue en mi cabeza dando vueltas.
- No gracias, estoy bien ¿no deberías estar trabajando? - suelta
una pequeña risa y voltea a otro lugar, no necesito ver su rostro
para imaginar su sonrojo, está avergonzado.
- Esta es mi hora libre, me quedará una media hora, creo - ruedo
los ojos pero no se como sentirme al respecto, es decir, me siento
enojada y mal porque esta sacrificando su hora libre solo por
venir a buscarme, pero me hace ilusión que lo haya hecho porque
conoce mi situación con mi jefe y quiere protegerme.
- No tenias que haberlo hecho Ethan, yo podría ir sola, lo he
hecho todo este tiempo y no ha pasado nada - ingresamos al metro
y agradezco que el tren no tarde en llegar, quiero llegar lo más
rápido posible para que pueda sentarse a comer con nosotros por
lo menos unos minutos.
- Claro que tenía qué, puede que no haya pasado nada en todo este
tiempo, pero puede que este perdiendo la paciencia y ocurra algo,
quiero evitar eso - acaricia el cabello de Louis quien parece
dormido en mis brazos.
- Muchas gracias - asiente y es lo último que decimos con
respecto al tema mientras llegamos a la cafetería que está a solo
dos estaciones de distancia y prácticamente al lado del metro.
- Esperen un momento, iré a buscar la comida y me siento un rato
con ustedes - asiento en respuesta y no tarda en perderse en la
cocina, dejándonos sentados en una de las mesas de las esquinas,
de esas que entran más de cuatro personas sentadas juntas en un
solo mueble semi circular alrededor de la mesa, a Louis le
encantan, dice que adora poder sentarse en medio de los dos.
Volteo a ver al niño a mi lado y sigue cabizbajo.
- Cariño ¿quieres esperar a Ethan y hablamos con él también? - le
pregunto porque sé que todo este tiempo ha sido más que
suficiente para que ambos se hicieran muy cercanos.
El niño solo asiente y yo vuelvo a suspirar, no quiero ni imaginar
que ha pasado. Al cabo de un par de minutos más llega el rubio
con una bandeja con tres sándwiches tan y como nos gusta, y se
sienta a mi lado, dejándome en medio de los dos. Le acomodo la
comida al niño pero ni la toca, pero antes de preguntar otra vez él
habla.
- Mamá me dijo que me odia porque no quería que naciera -
muerdo mi labio para no soltar una exclamación o una grosería,
esa sucia perra.
- Cariño...
- Dijo que un hombre le hizo algo malo y por eso yo nací, pero
ella no lo quería, y me odia por eso - quedo muda al entender
todo, esto es horrible en todos los sentidos, no se que decir.
>> Quiero irme contigo Rose, tu dijiste que querías llevarme
contigo, y yo quiero dejar de vivir con ella para que no se acuerde
de eso, así no me odiará más - quiero llorar tanto, a pesar de todo
él lo único que quiere es que esa bestia sin corazón deje de
odiarlo, aunque supongo que si abusaron de ella tiene algo de
sentido, no lo justifico, porque Louis definitivamente no tiene la
culpa de lo que pasó, él no tiene porque pagar el dolor y odio que
nació en ella cuando eso pasó.
- Cariño - inmediatamente lo tomo y lo pongo en mis piernas para
abrazarlo más a gusto - Entiendo que Clarisa pasó por algo muy
malo, pero tu no tienes la culpa de nada.
- Pero ella dijo que cuando me ve lo recuerda - quedo muda
porque como mujer me afecta que ella haya pasado por eso, nadie
debería nunca pasar por algo semejante.
- Sabes, Louis, a mi mamá un hombre también le hizo algo muy
malo que hizo que yo naciera.

Capítulo 16
Quedo paralizada al escucharlo, incluso aun cuando quiero voltear
a ver su rostro es como si mi cuerpo no respondiera, solo como
Louis saca la cara de mi cuello y voltea su vista a Ethan.
- Un hombre le hizo algo muy malo, pero yo nací y ella me cuidó
con mucho amor, me dijo que yo le hacia olvidar eso que pasó y
que le hice muy feliz - volteo con rapidez la cara hacia él notando
que no parece triste, solo algo nostálgico con una sonrisita
preciosa, alternando la vista entre el infante en mis piernas y mi
rostro.
- ¿Entonces porque mi mamá me odia? - decido que no hay nadie
mejor que Ethan para hablar de este tema con él, por lo que me
permito quedarme en silencio y comerme la cabeza. Me siento
fúrica, como se le ocurre a esa despreciable mujer decirle eso a un
niño, puedo comprender que pasó por algo horrible que no le
deseo a nadie, pero Louis no tiene nada de culpa, no merece ser
maltratado, no merece sentirse así ni pasar por todo esto.
Por otro lado, nunca había imaginado que Ethan tuviese una
historia así, llevamos más de un mes haciéndonos cercanos y lo
único que sé es que tiene a sus padres vivos ya una hermana
menor, nada más.
- Ella no te odia Louis, ella solo está molesta por lo que pasó y te
culpa a ti, lo que esta muy mal - el rubio me sorprende pasando
un brazo por mis hombros y con el otro acariciando el cabello del
niño, viéndolo con esa preciosa sonrisa que nos calma a ambos,
porque desde su declaración el mío no deja de latir como si
quisiese salírseme del pecho.
- ¿Entonces si no me odia no voy a poder irme con Rose? Yo
quiero vivir con Rose - al parecer olvidaron que estoy aquí, pero
es lo de menos, todavía trato de tranquilizarme un poco con
respecto a todo, y la imagen de ellos dos hablando, de Ethan
consolando a Louis y brindándole apoyo y cariño me llena de la
paz que necesito.
- Claro que puedes vivir con Rose, y vas a hacerlo, pronto.
- ¿Pero por qué no puedo ir ya?
- Porque si lo haces pueden decir que ella es mala, por eso antes
de irte con ella tienen que hablar con tu mamá y con otras
personas.
- ¿Pero entonces porque no hablamos con mi mamá ahorita y le
pedimos permiso? si no me quiere me va a dejar - ojala todo fuese
tan sencillo como él lo ve. Ethan vuelve a subir la vista hacia mi y
entiendo que no sabe que más decirle, por lo que luego de pensar
un poco como decirle a un niño de siete años que su madre es una
desgraciada, decido que lo mejor es terminar el tema.
- Porque todo es más difícil cariño, tu mamá no va a querer que la
dejes, pero tranquilo, ya hablaré con ella y le pediré permiso para
que vengas a vivir conmigo - Louis se me queda viendo por unos
´pocos segundos antes de lanzarse otra vez a mi cuello y
refugiarse ahí, aliviándome un poco, supongo que ya dejará de
insistir.
Vuelvo la vista otra vez al rubio a mi lado y noto como se
encuentra pensativo mirando la mesa, por lo que estiro la mano
que tengo libre y entrelazo mis dedos con los suyos obteniendo su
atención, él se queda viendo mis ojos con fijeza por unos
segundos, como buscando algo, entonces decido intentar
trasmitirle toda la admiración y cariño que siento por él.
Nos quedamos así por lo que parecen horas, solo perdidos en los
ojos del otro, y entonces él me muestra esa preciosa y pequeña
sonrisa, y solo ahí se que esto ya no tiene retorno, o por lo menos
no sin dejar una huella en mi, Ethan es un hombre fuerte y tierno,
hace que quieres protegerlo como a un niño pero al mismo tiempo
me hace sentir tan protegida, parece tan indestructible, sin
embargo a veces puedo ver en sus ojos que él le teme a algo, que
Ethan tiene demonios, y eso me atrae más, solo espero no
causarme mucho daño y menos a él.
***
Me siento agotada y mis ojos están llorosos, necesito dormir, pero
mañana todavía es viernes y no he corregido las tareas, quien diga
que ser profesor de primaria es fácil que venga a hacer mi trabajo
mientras yo me echo una siesta.
Apenas llevo tres cuadernos cuando la puerta suena, por lo que
sin tomarle importancia al hecho que solo llevo una camisa de
tirantes y un pequeño short abro la puerta, claro que me arrepiento
de inmediato, Ethan esta del otro lado, tan guapo como siempre
en ese mono y una camisa manga larga que abraza sus brazos, su
cabello deliciosamente despeinado y esa preciosa carita de niño
tímido, por otro lado, mi cabello esta echo un desastre semejante a
rey león y debo tener unas ojeras impresionantes, supongo que es
una suerte que mis enormes lentes ayuden a disimular eso ultimo.
- Te ves cansada - oh bueno, claro que los lentes no sirven para
eso.
- Lo estoy, lo siento, olvidé que hoy era mi turno con la cena -
después de tanto mi vecino por fin comprendió que si comemos
los dos pagamos los dos, por lo que las discusiones de que él
pagase todo acabaron.
- Si esta bien para ti, puedo cocinar - pasa a mi casa y hace una
pequeña mueca cuando ve la pequeña pila de cuadernos en mi
mesa junto con todas las etiquetas de calificaciones y los lapiceros
de tantos colores. Sí, quizás acabaría más rápido si fuese de esas
profesoras que solo ponen bien y mal, pero me gustan las cosas
lindas, por lo que me esmero en mis correcciones.
- Em, no te ofendas, pero creo que seria mejor pedir comida - y
con eso ambos reímos un poco, el rubio no es terrible, puede
hacer cosas comestibles, pero no parece saber como agregarle el
gusto a la comida y todo queda insípido, sin embargo, me gusta
cocinar con él, es divertido y todo lo que pueda hacer en su
compañía me es gratificante.
- No me ofende, tienes razón - me dirijo a mi puesto de trabajo y
él se sienta a mi lado con el teléfono al lado - ¿Entonces de que
tenemos ganas hoy? - adoro absolutamente cuando me pregunta
ese tipo de cosas refiriéndose a ambos, de diez veces, ocho decido
yo que comer con la excusa que le gusta lo mismo que a mi, no se
que tan verdad sea eso, pero me parece un gesto encantador ya
que adoro comer.
- Quiero una ensalada - murmuro mientras vuelvo la vista a
terminar con esta tarea maldiciéndome un poco por no elegir un
grado mayor, no es que sea muy complicado o muchas cosas,
todo el problema radica en entender lo que escriben, aunque solo
me basta con recordar esas preciosas caritas y todo
arrepentimiento se esfuma, amo a mis niños.
- ¿No te parece mejor una pizza? - vuelvo a subir la vista a él y
parece preocupado, un dulce.
- No cariño, si quiere una pídela, pero sinceramente no me
apetece nada pesado - me encojo de hombros y él suelta el
teléfono antes de acercarse a mi y tomar mis hombros.
- ¿Ocurre algo? estas triste otra vez, tienes toda la semana decaída
y me hace sentir mal, me gusta cuando eres tan radiante -
inmediatamente se que estoy sonrojada hasta las orejas porque
siento como me caliento, él se encuentra tan cerca y sus palabras
tan sinceras que me revuelve toda, mierda.
- No pasa nada Ethan, en serio, solo estoy cansada y me duele la
cabeza, pero estoy muy feliz, ve - sonrió bastante grande y le saco
una burla, ahí me relajo, adoro ser su payaso si con eso le saco
sonrisas y risas a ese rostro tan serio.
- Sabes que no me molesta escuchar si tienes algo más que decir,
no soy tu hermana, pero soy buen oyente, para eso están los
vecinos ¿no? - pero definitivamente yo no quiero que solo seas mi
vecino.
Con un suspiro cierro el cuaderno y le doy otra sonrisita, no vale
la pena hacerlo preocupar por algo innecesario.
- No pasa nada, en serio, estoy algo cansada porque madrugar no
es lo mío y olvidé que tenia estos cuadernos que corregir, no me
da tiempo a hacerlo durante clases porque esos niños son unos
tremendos, te juro que cada año son peores - vuelve a darme esa
preciosa sonrisa que me mostro en la cafetería y me vuelvo a
sentir nerviosa.
>> Pidamos esa pizza, yo prepararé la ensalada - me pongo de pie
sin mirar atrás y maldigo en mi interior, seguro estoy actuando
extraño, debo empezar a serenarme.
- Yo la puedo hacer, ve a terminar con los cuadernos - volteo y
me impacta un poco que este tan cerca, no contaba con eso, me le
quedo viendo unos segundos a los ojos, y cuando no noto nada
diferente en ellos me separo con un suspiro, definitivamente si
quiero que algo pase entre nosotros debo ser yo la que haga el
movimiento.
- Esta bien, pide la pizza también, por favor - vuelvo a mi lugar de
trabajo y un silencio algo incomodo, o por lo menos para mi, nos
envuelve, que sentimiento tan molesto es este, quisiera solo ir y
robarle un beso y al carajo todo, eso seria algo que yo haría, no se
que hago comiéndome tanto la cabeza.
- Rose, no quiero insistir, pero sabes que si te pasa algo, yo puedo
escucharte - salto del susto cuando lo escucho a mi lado, ni sentí
cuando se sentó.
- Dios, que susto - exclamo llevándome una mano al pecho,
definitivamente tengo que dejar de pensar tanto en esto.
- Lo siento, es que ya no quería que hubiese más silencio entre
nosotros - lo veo por el rabillo del ojo y me lo consigo rascando
su mejilla, es un dulce.
- Tienes razón, no somos así de silenciosos, disculpa - me rio un
poco y me destenso, es obvio que no dejaré de pensar sobre esto,
no es como si pudiese, pero en el fondo sé que si no me confieso
desde que tuve en claro mis sentimientos fue por no querer que
nuestra relación cambie en caso de no ser correspondida, si yo
cambio por eso no tendría nada de sentido.
>> Entonces, siéntate y ponte cómodo porque te contaré como ha
ido mi semana - ya tendré tiempo para desahogarme.

Capítulo 17
Me despierto de buen humor por el simple hecho de saber que es
sábado, después de esta semana tan pesada y llena de altibajos,
siento que un peso saltó de mis hombros, y aunque sé que esto
solo es ficticio porque sigo manteniendo los mismos problemas,
me permito pensar y sentir como que hoy estoy libre de mis
problemas.
Me levanto a consciencia de que hoy saldré con Ethan y ya
cansada de hacer como que no pasa nada decido que hoy haré un
movimiento, por lo que me arreglo más de lo normal, solo un
poco para tampoco presionarlo, definitivamente no soy Rachel,
pero puedo hacerme ver más bonita.
Lo espero en la sala con algo de ansia, nerviosa por lo que puede
pasar y lo que no, pero decidida en acabar con uno de los motivos
que no me dejan descansar. Podría ir a buscarlo, pero
considerando lo pasado la semana pasada no quiero ni acercarme,
casi parece que todo se desmoronó a partir de ese día.
Respiro profundo cuando la puerta suena, necesito tranquilizarme
un poco, aunque toda mi preparación mental se va a la mierda
cuando al open the door me consigo al rubio tímido y cabizbajo,
esto es como un mal chiste.
- Buenos días, Rose - tomo otra respiración y decido calmarme, él
no tiene la culpa que yo haya sido una idiota que pensara de más,
el haber pasado un par de sábados juntos no significa que a partir
de ahora me los debe todos, no debo ser caprichosa con lo que
obviamente, no es para mi.
- Buenos días Ethan ¿quieres algo de tomar? - rasca su mejilla y
luce tan guapo como siempre, pero ahora ni ese gesto me hace
sentir mejor, estoy muy avergonzada e indignada conmigo misma.
- No, venia a disculparme, ayer volví a olvidar decirte sobre que
hoy no podré acompañarte - luce apenado, y me gustaría ser una
perra y decir que me alegra que se sienta así, porque yo
definitivamente estoy abochornada, pero me vuelvo a decir que él
no tiene la culpa de nada, ayer no me dijo que no podríamos salir
pero tampoco dijo que lo haríamos, solo lo asumí así, no es su
culpa que yo lo quiera acaparar cuando obviamente no tengo
ningún derecho.
- No te preocupes, yo también tengo algo que hacer - decido
mentir para dejar de hacer este triste papel de plantada y que él no
se sienta mal.
>> Espero te vaya bien y ten cuidado ¿de acuerdo? - estoy a punto
de cerrar la puerta pero él me sorprende deteniéndola.
- ¿Cenamos juntos? no se si quieres salir a comer, aunque hoy mi
turno termina algo tarde, podría traer algo y comemos aquí - casi
acepto, casi vuelvo a caer, pero debo aceptar que me ve como una
amiga y que debo soltarme un poco de él si quiero que estos
sentimientos negativos se marchen y poder darle la amistad
sincera que se merece.
- Lo siento, hoy también llegaré algo tarde, si quieres el lunes ¿sí?
- muerdo el interior de mi mejilla y me repito que debo actuar
feliz y normal, como yo.
- Claro... - quiero abrazarlo tanto y decirle tantas cosas.
- Nos vemos, ten un buen día, Ethan - y al cerrar la puerta me
recuesto en ella, esto tiene que parar.
***
Revuelvo el batido que pedí mientras me quedo viendo a la
ventana, luego de despedirme de Ethan llamé a Royce y muy
amablemente me ofreció diez minutos de su tiempo, por lo que no
dude en correr a la cafeteria al frente del hospital donde trabaja,
solo por pedir algo diferente a agua elegí un batido de chocolate,
pero no tengo ganas de eso, espero que mi hermano si lo tome,
seria una pena desperdiciarlo.
Una cabellera negra cruza la puerta con rapidez y de inmediato se
de quien se trata, claro, no olvidemos su bata blanca y que está
terriblemente despeinado, si mamá lo viera no lo dejaría levantar
hasta estar presentable, o eso diría ella, mi hermanito es precioso
de todas las maneras.
- Hola Ro - besa mi mejilla y se sienta al frente, antes de poder
decir algo vuelve a abrir la boca - Lamento esto, pero solo tengo
quince minutos, tengo varias consultas por atender y si quiero
tener libre mañana necesito cubrir emergencia en unas horas,
espero que hoy no hayan casos difíciles, esta semana ha sido
espantosa.
- Dímelo a mi - vuelvo a suspirar y sigo jugando con el batido que
es cruelmente arrancado de mi mano e ingerido por él, malo.
- Bueno, desahógate, aunque me extraña que no le dijeras a
Rachel, siempre han tenido esa especie de relación extraña donde
le dicen a todos que se odian pero parecen leerse la mente, son
tétricas, aunque es lindo, es parecido a lo que tienen Romeo y
Ramsés, quisiera tener algo así con uno de ustedes también -
inmediatamente se que quiere comenzar a hablar de otra cosa para
hacerme sentir mejor, lo amo, definitivamente Royce es el mejor
hermano y debo dejar de acudir a Rachel, ya conseguí algo mejor.
- Tiene problemas con Dominik, fue a mi casa en la semana y nos
golpeamos - rueda los ojos, sí, no es algo impresionante - Y tu si
tienes esa conexión, con Raphael, todavía no entiendo como,
digo, Rae y yo porque somos niñas, Ramsés ha ayudado a Rom en
momentos delicados, pasaron por mucho juntos, además que
Romeo le presentó a Emma, pero, ¿tu y Raph? - se cruza de
brazos y baja el batido a la mitad de un sorbo.
- Bueno, supongo que tienes razón, puedo predecir bastante bien a
Raphael, pero es porque solo debo pensar que es lo opuesto que
yo diría o haría - me río al escucharlo, tiene lógica, muchísima,
ellos son lo opuesto, mientras Royce es un santo, Raphael es algo
así como un demonio travieso, y no es como si nuestro hermano
mayor fuese malo, solo que tiende a reír de la desgracia ajena.
- ¿Entonces? ¿me dirás que pasa? supongo que tiene que ver con
lo que me ibas a decir el domingo - y con eso suelto el enésimo
suspiro, entre semana muchas veces quise ponerme en contacto
con Royce pero ambos estamos ocupados, más el doctor que yo,
claro está, pero tomando en cuenta la semana que tuve no es
extraño pensar que ni nos hemos escrito, lo extraño.
- Me enamoré de mi vecino - suelto de tirón sorprendiéndolo,
incluso escupe un poco en su batido - Iugh, Royce eso es
asqueroso, a ver, tienes que tomártelo - ahora el de la mueca es él,
por lo que suelto otra risita.
- Tu eres la asquerosa, no lo tomare.
- Eres un bebé, es tu saliva, tómatelo.
- Deja de molestar, eres una sucia, eso es antihigiénico - ruedo los
ojos y lo dejo estar.
>> Ahora, como es que pasaste de vivir sola en el piso a
enamorarte del vecino - remuevo los manos y sigo riendo un
poco, esta vez de nervios, no me extraña que este un poco
molesto, normalmente él es el primero en enterarse de este tipo de
cosas como con Rachel, Royce es esa opinión masculina que es
simplemente necesaria, además que es el único hermano que no se
convertirá en un cavernícola celoso en plan "mi hermanita no va a
tener novio"
- Bueno, lo conocí por accidente porque chocamos en el metro, y
es realmente lindo, entonces no pude evitar seguir hablando con él
- me frena con una mano mientras niega.
- ¿Es que tienes idea de lo peligroso que es eso? ¿Qué tal si es un
violador o un asesino? - me hago un poquito chiquita en el
asiento, mi hermano siempre tan correcto teniendo la razón
siempre.
- Es que era lindo y no parecía que fuese hacerme daño, además
que me ayudo a recoger los papeles que se me cayeron - sigue
negando.
- Eso no significa que no sea malo - cruzo mis brazos con
molestia, haría un berrinche si tuviese seis y estuviésemos en
casa.
- Sí, bueno, la cosa es que cuando llegue a casa me lo conseguí en
el ascensor y se bajo en el mismo piso que yo, se mudo mientras
yo estaba en casa de mamá, nos hemos estado conociendo porque
se acaba de mudar a la ciudad y es terriblemente lindo - rueda los
ojos y sé que quiere sacudirme, santo Royce es muy correcto a
veces, y aunque no sea un cavernícola celoso con nosotras, si es
un protector.
- Sí, bueno, esta vez tuviste suerte, la próxima vez que un tipo se
te cruce así por el camino sigues caminando sin importar que tan
lindo sea - se acerca y jala un poco mi cabello.
- Mierda Royce, lo siento - sigue molestando mi cabello y
empiezo a molestarme.
- No lo vuelvas a hacer ¿entendido? le diré a los cavernícolas que
ataquen si me vuelvo a enterar - ruedo los ojos, claro, él no se
ensucia las manos pero manda a los otros.
- No jodas ¿sí? quería un amigo - bufa y por fin me suelta para
volver a su posición original, solo que cruzado de brazos.
- No necesitas más amigos, pero no seguiré discutiéndolo, no
tengo tanto tiempo y no quiero pelearme hasta entonces, ya
mañana discutimos eso, prosigue - acomodo mis lentes y tomo
aire pensando en como soltarlo.
- Bueno, la cosa es que estoy empezando a sentir cosas realmente
fuertes por él, conoció a Louis y le conté todo lo que paso con él y
me apoyó tanto, adoro nuestras charlas, normalmente cenamos
juntos en su apartamento o el mío, también salíamos los sábados
en la mañana porque trabaja por la tarde, y recientemente me está
acompañando a la escuela y me va a buscar... - suspiro y vuelvo a
perderme en la ventana, también decido omitir el asunto con el
señor Prim, por el momento no viene al caso y lo mejor es evitar
alarmarlo antes de hablarlo con mamá y Lía.
Royce definitivamente le diría a los cavernícolas y él se
convertiría en otro.
- Me gusta como no me ha gustado otro, y me da miedo porque es
un buen amigo, pero esto fue creciendo poco a poco y no tengo
idea cuando empecé a volverme está persona caprichosa y
egoísta, el sábado pasado me dijo que simplemente no podría salir
conmigo y este igual, y se que no debo, pero solo quiero
plantarme al frente y preguntarle que va a hacer y por qué no
puede estar conmigo - escondo mi cara entre mis manos y me
siento un poco mejor por desahogarme, pero esto no quita de nada
el peso que siento.
- Esta no eres tu Rose, tienes que volver a ti - bajo un poco mis
manos y solo dejo al descubierto mis ojos, que se encuentra
inmediatamente con unos iguales a los míos.
- Pues obviamente no soy así de desagradable - cruzo mis brazos
y volteo a la ventana sin poder mantener la vista, o eso hasta que
la mano de mi hermano agarra mi barbilla y me hace verlo.
- Tu no eres alguien que se guarde las cosas, si Rose siente o
quiere decir algo, lo dice, no le importa si es hiriente o
vergonzoso, Rose solo habla sin parar - me molesta un poco
porque ya sabia que era fastidiosa pero que me lo digan tan de
frente no significa que deje de molestar.
- Sé que soy un fastidio pero - vuelve a cortarme jalando mi
cabello.
- No eres un fastidio, eres resplandeciente, mi hermanita es
extrovertida y no se calla nada nunca, a veces no es bueno decir
las cosas sin pensarlo, pero el desahogarse siempre es un alivio -
me quedo unos momentos en silencio digiriéndolo.
- Siempre sabes que decir - se pone de pie y me abraza con fuerza.
- Solo intento ser un buen apoyo para ustedes - y me pierdo en su
aroma, sintiéndome por fin, después de una agotadora semana,
como en casa.

Capítulo 18
Con un suspiro giro la llave y por fin entro a casa, estoy tan
cansada, pero mucho más aliviada, no tengo idea de por qué
acudo a Rachel antes que a Royce sabiendo que ella hará drama
por todo y él es una especie de voz de la razón, algo así como mi
Pepe grillo personal.
Cuando estoy por entrar la campana del ascensor me distrae y
volteo a ver de que se trata, consiguiéndome al rubio que me tiene
más tonta de lo que soy, que es decir bastante si contamos con
que es habitual en mi caerme mínimo una vez al día .
- Rose - parece sorprendido cuando nota que estoy llegando, y no
es de extrañar, es bastante tarde, pero en mi defensa, después de
dejar a Royce, o que él me dejara a mi, me fui por ahí a caminar y
termine comiendo helado y vagando, es un milagro no haber
sentido el ejercicio.
- Buenas noches Ethan, espero te haya ido bien - le doy vueltas en
la cabeza lo que hable por la mañana con mi hermano
preguntándole si esperar un poco más o comenzar con el vómito
verbal de inmediato.
- Sí, me alegro que estés de mejor humor, en la mañana te veías
decaída otra vez - se rasca su mejilla y no puedo dejar de verlo -
Se que dijiste que no hacia falta, pero me gustaría cenar contigo,
tengo en casa para hacer unas hamburguesas, podríamos comer
juntos ya que mañana estarás fuera todo el día - se acerca a mi y
decido que no voy a esperar más, no cuando que cada cosa que
dice o hace me gusta más.
- Me gustaría hablar de algo contigo ¿quieres entrar? - suelto
después del segundo intento, iba a dejar ir todos mis sentimientos
pero me parecería terrible que alguien decida aparecer en
cualquier momento y ver el como me declaro a mitad del pasillo,
un obvio no.
- Claro, pero mejor ven conmigo, también compre helado
temprano, comamos un poco - me muerdo la lengua para no
atacarlo a preguntas que no me corresponden.
Asiento y luego de volver a cerrar mi puerta entro con él a su
apartamento, igual al mío en distribución pero algo más sencillo,
es cálido y no parece un piso de soltero, pero si es algo sobrio, por
lo que cuando vengo tiendo a dejar algo de color, un adorno o
cualquier dibujo que me regalan los niños.
Pensándolo bien, fácil puede acusarme de intensa invasiva y
ganaría el caso, solo espero mi hermano pueda representarme y
bajar la condena.
- Siéntete cómoda, dame un momento y vengo contigo - asiento a
lo que dice y veo como se pierde en el pasillo mientras yo sigo
pensando en mi defensa cuando veo los más de veinte adornos
que me pertenecían.
Solo quiero volver a ser anormalmente inconsciente y poder
seguir haciendo ese tipo de cosas sin sentir vergüenza, porque en
este momento de solo recordarlo quiero golpearme ¿Qué
intentaba? ¿mudarme lentamente?
- Es tu favorito - me saca de mis pensamientos cuando llega a mi
lado y me extiende el vaso con helado, que efectivamente, es mi
favorito, es un dulce.
- Gracias - solo logro murmurar y comienzo a comer mientras veo
al piso. Ok, este es el plan de ataque, le digo que me gusta, lo
beso, nos hacemos novios, nos casamos y hacemos muchos bebés
muy lindos como él, claro, me parece perfecto, sin duda soy la
hermana inteligente.
Cuando levanto la vista decidida y me consigo con sus ojos azules
vuelvo a bajar la mirada, rectifico, el hermano inteligente es
Ramsés, yo soy la ilusa, sí, eso.
- ¿Pasa algo Rose? - siento como se sienta a mi lado y luego de
tomar una respiración profunda dejo el vaso de lado. Debo volver
a ser Rose, no esta bomba que va a terminar explotando por no
decir las cosas.
- Me gustas - vuelvo a encontrarme con sus ojos y ya no hay
quien me frene, si comienzas algo termínalo.
>> No se cuando empecé a verte distinto, pero la verdad es que
me has hecho sentir como nadie, eres guapo y por fuera pareces
un jugador, pero por dentro eres dulce, eres tranquilo y amable, te
preocupas por los demás y me haces sentir tan protegida, pero
cuando veo tus ojos me recuerdas tanto a un niño perdido que
también quiero protegerte, quiero estar contigo y ayudarte a que
venzas a tus demonios, quiero verte triunfar y celebrar contigo tus
logros, también quiero que te desahogues conmigo y veas en mi
un apoyo cuando pierdas - no logro identificar bien los
sentimientos en sus ojos, pero es porque estoy tan concentrada en
decir lo que pienso que dejo eso para después, primero es soltarlo
todo y luego veré que salió de ahí.
>> Me gustas de una manera muy bonita, Ethan, y no quería
decirlo en caso que no te sientas igual para no arruinar esto,
porque eres mi mejor amigo, pero sentía que iba a explotar si no
lo soltaba en algún momento, y esa no soy yo, no soy la cobarde
que se traga sus sentimientos, soy una molesta habladora que una
vez empieza no puede frenarse - vuelvo a tomar aire y decido que
ya fue suficiente.
Todo queda en silencio unos momentos en donde me quedo
viendo sus ojos, feliz de saber leerlos porque claramente puedo
ver como hay algo que lo frena, entonces decido que si ya
comencé ese horrible plan debo culminarlo hasta donde pueda,
por lo que me lanzo a sus labios.
Claro que no era consciente de lo que hacía debido a la
adrenalina, y cuando mi boca chocar con la suya ya no se que
hacer, estoy totalmente en blanco, solo hay dos opciones, o
muevo los labios para no quedar, además de como una loca
desesperada, como una besadora de mierda; o puedo separarme,
salir corriendo y buscar otro departamento en otro estado.
Creo que prefiero la segunda opción.
Cuando hago un ademan para separarme el rubio me sorprende
con su primer movimiento desde que comencé esta penosa
escena. Su mano viaja a mi cuello y me sostiene para besarme de
una manera muy impresionante para alguien que aun se sonroja
seguido.
Me siento flotando, su otro brazo me rodea por la cintura y de
inmediato llevo mis manos a sus hombros, necesito sostenerme de
algo.
- Me gustas mucho, Rose - susurra en mis labios cuando nos
detenemos a tomar aire y yo por fi siento como me alivio además
de tantos sentimientos que no logro identificar, esto es intenso y
se esta revolucionando.
- ¿Me puedes decir a donde vas los sábados? - pregunto luego de
otro beso más tímido, sé que no debería cuestionar eso, pero no
pude frenar la pregunta, por lo que muerdo mi labio con fuerza,
mierda, solo yo puedo arruinar un momento como este.
Ethan me suelta y se sienta derecho, ahora me siento patética, solo
yo puedo lograr que el hombre que me gusta me corresponda y
alejarlo de mi en el mismo día y en menos de una hora.
- Lo siento, no tenia que preguntar - me aclaro la garganta y me
pongo de pie para iniciar mi huida del país, pero me detiene su
agarre en mi mano, me hala hacia él y quedo casi en sus piernas
en un abrazo apretado que me hace sonrojar, no se en que
momento cambiamos de roles, se supone que él es el tímido cara
roja y yo la lanzada sinvergüenza.
- Me gustas pero no soy bueno para ti Rose, mereces alguien que
pueda darte una vida normal y que pueda darte estabilidad y
felicidad, yo no puedo - me doy la vuelta y vuelvo a ser la
descarada de la relación, de manera que me siento a horcadas
sobre el rubio, quien vuelve a su rol poniéndose rojo hasta las
orejas, un dulce.
- Solo yo puedo decir quien es bueno o no para mí, Ethan, y tu lo
eres, te quiero en mi vida - acaricio su rostro y me pierdo en sus
preciosos ojos azules.
- Rose, no puedo hacerte esto - voltea hacia otro lado y siendo lo
terca que soy volteo su cara, no va a rechazarme después de ese
señor beso y de corresponderme.
- ¿En que te basas para decirme esto? porque yo me baso en que
soy una mujer adulta e independiente además de consciente, yo
decido que tu eres mejor de lo que podría haber deseado, porque
te conozco y adoro las facetas que he visto de ti, sé que hay más,
pero quiero conocerlas a esas también - le doy un pequeño beso y
sin separarme continuo hablando - No me rechaces después de
haberme correspondido Ethan.
Nos quedamos unos pocos segundos en silencio hasta que él larga
un suspiro pesado, siento sus manos a mis espaldas jugar con el
borde de mi camisa y de inmediato siento un escalofrió.
- Soy bipolar - sus ojos en ningún momento abandonan los míos,
y yo no puedo sino devolverle la mirada con la misma intensidad.
No se que responder a eso y es algo que claramente nota, porque
sigue hablando.
>> Cuando era pequeño tuve unos problemas y me llevaron al
medico, mamá me dijo que no podían saber que tenia hasta que le
recomendaron un psicólogo y él le dijo que tenia bipolaridad y
estaba pasando por una etapa depresiva - comienzo a buscar en mi
mente lo poco que se sobre el tema.
- Pero es imposible que se diagnostique bipolaridad a un niño,
tuviste que pasar por algo muy malo, no entiendo.
- No es imposible pero si muy raro, también puede ser hereditario
y el hombre que violó a mi madre lo tenía - otro escalofrió me
recorre, pero este es desagradable, desde que lo habló con Louis
ese ha sido un tema que me ha rondado un par de veces por la
mente, pero nunca quise abordarlo por respeto.
>> Desde los tres años he ido constantemente al psicólogo para
controlarlo, y no tiendo a tener ataques largos o intensos, pero un
día golpee a mi padre y le hice daño a mi hermana, entonces me
fui y tuve un ataque depresivo muy malo, me interné y comencé
con los estabilizadores, desde entonces volví a estabilizarme -
baja su mirada pero no dejo que duré así por mucho tiempo, y
tomándolo de la barbilla con fuerza hago que me mire.
- Esto no es un impedimento Ethan, es admirable porque sigues
esforzándote y luchando, sigues intentándolo - lo beso con fuerza
y lo aprieto en un abrazo que no quiero soltar, ya entiendo porque
luce tan solo y porque parece que sus demonios le pesan tanto,
aunque nunca hubiese imaginado que fuese esto.
Me aleja sosteniéndome por los hombros y sus ojos se ven tan
tristes.
- Puedo hacerte daño Rose, no lo superaría, todavía no me
perdono lo que le hice a mi familia - le dedico una pequeña
sonrisa y vuelvo acercarme a él, acariciando su cabello para que
se tranquilice.
- No lo vas a hacer, vamos a trabajar en ello ¿sí? - parece no
querer insistir más y se deja mimar, es un dulce.
- He empezado las psicoterapias - murmura bajito, tanto que casi
ni logro entenderle.
- ¿Qué dices? - vuelve a elevar la vista y me da una pequeña
sonrisa, una que me encanta.
- Me di cuenta que quería estar contigo sin temer dañarte, quería
merecerte, entonces fui a la clínica en donde me hospitalizaron
cuando hui y me recomendaron un psicólogo, las citas son los
sábados en la mañana - suelto una risita, y yo temiendo que se
conseguía con una mujer hermosa y que me olvidaría por ella.
- Quiero acompañarte ¿puedo? - parece contrariado - Recuerda
que no solo quiero estar contigo en las buenas, también quiero
ayudarte a superar las malas, pero entiendo que es algo muy
privado, respetaré si prefieres que no vaya - lo abrazo otra vez y
siento su cara esconderse en mi cuello, me gusta estar así, casi
como si fuésemos uno.
- Quiero que estés conmigo.

Capítulo 19
Llevo aproximadamente diez minutos viendo por la ventana las
nubes sin pensar tanto en nada, solo me pierdo en las figuras de
las nubes y respiro con profundidad cada tanto tiempo, estoy feliz.
Y no solo estoy feliz por estar con Ethan, por haber solucionado
el sobre que hacia los sábados y saber que mis sentimientos son
correspondidos, sino que me desperté con un buen
presentimiento, y quiero pensar desde lo profundo de mi ser que
se trata de Louis , ya tengo el hombre, me enfocaré en mi
chiquito.
Suelto una risita cuando veo como un perro pequeño persigue a
un chico haciéndole que suelte un grito cuando la puerta se abre
con tal estruendo que me hace soltar uno a mi también, supongo
que fue algo así como karma instantáneo.
- ¿Qué mierda? - suelto enojada agarrando aun mi pecho, Jesús,
por un momento sentí que mi corazón se detenía, no se que hace
esa bestia horrorosa con una copia de mis llaves ni desde cuando
las tiene, pero debo encontrar una manera de quitárselas.
- Buenos días cariño, despiértate a brillar que el sol brilla para ti -
entra Rachel casi bailando y quiero reír.
- ¿Por qué estas siendo tan ridícula? - suelto tosca, sigo feliz y de
buen humor, pero eso no quita que ella casi me mata,
imperdonable, apenas estoy iniciando algo lindo con un dulce y
aun no cumplo mis metas, así que no dios, todavía no me toca
morir.
- No soy ridícula cariño, solo expreso lo feliz que soy con mi
vida y lo agradecida que estoy porque soy afortunada, tengo dos
maravillosos hijos, un perfecto esposo, padres amorosos, el
trabajo de mis sueños y mucho dinero, también los tengo a
ustedes como hermanos pero no me quejo, como en todo, mi vida
necesita un equilibrio, imposible que todo fuese como quisiera, ya
me designe a compartir apellido con ustedes - mientras da su
jodido discurso da vueltas por mi casa reubicando mis adornos,
ella es una jodida molestia, sonrío para no golpearla,
definitivamente esta buscando pelea y es una pena que este
embarazada, porque de no ser así me le lanzo encima.
- ¿Quién te invito a mi hogar? quiero que sepas que representas
un grano en mi culo - ruedo los ojos y la empiezo a seguir para
ordenar todo exactamente como estaba, ella sabe como irritarme
hasta en el mejor de los días.
- Si yo fuese un grano en tu culito lo haría ver mas bonito, y
viéndote bien no cariño, no tienes esa suerte - la veo con toda la
molestia que soy capaz de transmitir en una mirada y ella suelta
una risa.
- Me alegra que disfrutes el joderme, si terminaste te puedes
marchar, no me llames te bloqueare, chao - finalmente se esta
quieta y se deja caer en el mueble mientras yo termino de
reacomodar todo, parece una cría inquieta.
- Hablé con Dominik - lo supuse, no vendría tan de buen humor si
siguiera dolida o algo con él, lo que sigo sin entender son las
ganas de molestar, definitivamente a ella la cambiaria por un
cachorro, también a Romeo y a Raphael, no vienen al caso ahora,
pero pensándolo bien yo seria muy feliz solo con Ramsés y
Royce, los otros tres se pueden convertir en perritos y yo feliz.
- Si pues no entiendo que tiene que ver eso con todo el alboroto
que estas causando, podrías decirme eso en casa de mamá y yo
mantendría mi buen humor, no solo tu has tenido una semana de
mierda sabes - me siento al frente de ella y veo como se pone roja
a la vez que me ve molesta.
- ¿Podrías al menos tratarme bonito? no seas una perra con tu
hermanita mayor y alégrate por mi - vuelvo a rodar los ojos, este
nivel de locura es superior al habitual, solo espero que solo dure
los nueve meses porque me cambiare de familia como tenga que
soportar esta bomba hormonal.
- Me parece descarado de tu parte que me exijas eso cuando tu
eres la perra mayor - debería morderme la lengua y dejar de
provocarla, pero ya que vino a joder me place devolverle el favor.
Infla las mejillas de una manera bastante graciosa a la par que se
pone roja, parece a punto de hacer un berrinche y me impresiona
porque no hacia uno desde los quince, sí, Rae fue una mimada
malcriada que tendía a hacer berrinches cuando no se le daba lo
que pedía. Y parece que ese monstruo volvió.
- Eres una perra - abro los ojos sorprendida cuando toma el
portarretrato que esta a su lado y me lo lanza, me agacho con
rapidez y el choca con un florero partiéndolo.
Es que se volvió loca sin aviso y se propuso a joderme la casa.
- ¡¿Estas loca?! - grito asustada y me alejo de ella, no entiendo
que está pasando y como llego a este nivel.
- ¡Eres una mala humana! - vuelve a lanzarme otra cosa y yo
quiero llorar del estrés, cuantas ganas tengo de taclearla.
- ¡Tu estas siendo una irracional lunática! - voy a disfrutar cuando
vuelva en sí y le cobre por todos estos daños, haré que me
remodele la casa, y ya que tiene tanto dinero para alardear que me
compre un carro, sí, si quiere la disculpe por esta locura la dejaré
sin dinero.
- ¿Qué esta pasando? - escucho la voz de Ethan pero no puedo
verlo porque estoy escondida detrás del mueble mientras esa perra
loca me lanza todo lo que consigue.
- ¡Rose es una bruja!
- ¿Estás hablando en serio? - salgo de mi escondite y recibo un
impacto en la frente que me tumba al piso, duele, mucho.
- ¡Rose! - gritan los dos al mismo tiempo y corren hacia mi,
mientras yo hago mi drama tirada en el piso, por lo menos la loca
embarazada se calmo.
- Oh mi dios lo siento tanto tanto - me toma la cara y supongo que
si me dejó algo feo ahí porque comienza a llorar.
- Buscaré algo para limpiarte, y por favor Rachel, ya no lances
más nada - dice serio el rubio y se levanta, mientras Rae comienza
a llorar tanto que me siento a su lado y acaricio su cabello.
- Entiendo que estas sensible y yo no te trate bien cuando entraste,
pero necesito que te regules, no puedes entrar de esa manera a mi
casa ni tampoco destruirla porque te insulto cuando es algo que
hacemos entre nosotras desde siempre - ruedo los ojos con
molestia mientras intento serenarme y volver a mi estado anterior,
ese que tenía antes que ella llegara.
- Lo siento, lo intentaré - susurra y se lanza a abrazarme, necesito
que alguien llamé a Dominik y la calme, ese hombre merece toda
mi admiración, porque eso de soportar esto todos los días debe ser
como una hazaña.
- Lo mejor será sentarla en el mueble y a curarla, Rachel - casi
puedo sentir que mis ojos se convierten en corazones cuando el
rubio aparece en mi campo de visión luciendo tan guapo y
precioso, definitivamente me quiero comer ese dulce.
Sin esperar a más, apenas mi hermana se separa de mí, Ethan se
acuclilla y me toma en brazos para dejarme cómoda y empezar a
limpiar mi herida, que al parecer hasta sacó sangre, no pensé que
me había llegado a hacer tanto daño, digo, obvio me dolió, pero
no pensé que fue para tanto.
- Lo siento tanto -repite cuando se sienta a mi lado y le doy una
sonrisa, la primera del día, y no es que tenga del todo ganas de
hacerlo, pero ya me esta cansando, ya quiero tener a ese pequeño
sobrino en mis brazos y dejar de tener que soportar a esta Rae
loca dos punto cero, además que también tengo a mi precioso
rubio al frente y no puedo evitar sonreír, sí, así me tiene.
- Está bien, ya déjalo estar - ella asiente, se limpia las lagrimas y
sonríe socarrona, dios, es escalofriante como después de llorar
puede poner ese rostro que avisa alguna maldad, ella es la anterior
a Raphael en cuanto a diablillo se refiere entre mis hermanos, no
se sabe que esperar de ellos.
- Buenos días Ethan, disculpa por la escena, no se que ocurrió
conmigo - tiene el descaro de parecer apenada luego de sonreírme
de esa manera, claro que el inocente rubio no supo porque estaba
concentrado en ponerme una curita en la frente, él es un ángel.
Ella, por otro lado, no se que demonios pretende.
- No te preocupes, entiendo que estas pasando por momento
difíciles, solo sugiero utilices las palabras y no la violencia -
incluso se sonroja mientras habla, causando que mi hermana y yo
le sonriamos, esta avergonzado y me encanta hacerlo sentir de esa
manera, es tan poco común ver a un hombre de su físico tan
tímido que no se puede desaprovechar ponerlo rojo cada tanto.
- Tienes razón Ethan, por eso me disculpo, creo que esto del
embarazo se me sale de control a veces, en casa intento relajarme
por los niños pero la otra vez golpee a Dominik, dios me sentí tan
culpable que lloré por horas, hasta terminó disculpándose aun
cuando no tenia la culpa - me rio porque me imagino la escena,
ese hombre haría lo que fuera por que mi hermana este feliz.
- Puedes intentar hacer ejercicio, o practicar un deporte, ayuda
bastante - murmura y nos da una pequeña sonrisa, pero yo me
quedo viendo fijo a sus azules, tengo la idea que fue algo que le
dijeron en alguna terapia, y la mirada que me da me lo confirma.
Sin tomarle importancia a mi hermana tomo las manos del rubio y
las aprieto entre las mías, quiero tanto besarlo, pero hacerlo con
Rachel junto a nosotros sería una molestia, y no precisamente
porque estemos ocultando esto que tenemos, sino porque Rachel
es una molestia.
- ¿Ustedes están juntos? - la pelinegra rompe el silencio en el que
nos habíamos trancado, uno que ni noté por estar perdida en la
cara de Ethan, este hombre me encanta.
Suelto un suspiro largo y volteo a verla, repito, ella es realmente
molesta.
- Sí, estamos juntos - para mi sorpresa, es el rubio quien le
confirma, vuelvo la vista a él y lo consigo tan serio que esta vez
soy yo la que se sonroja.
Hasta que un chillido a mi lado vuelve a desconcentrarme, quiero
que se vaya y me deje con mi rubio.
- ¡Oh por dios! que bien ¿por qué no me dijiste Rose? se supone
soy tu hermana mayor, tienes que contarme estas cosas - se aleja
de nosotros y comienza a caminar de un lado a otro, pero me
rehúso a voltear a verla, primero, porque estaría besando a Ethan
si ella no estuviese aquí en este momento, y segundo, mi casa está
echa un desastre, tanto que cada vez que veo algo roto en el piso
quiero lanzarme a ella y estrangularla.
- Eres una chismosa, es obvio que no te contaré nada de mi vida
privada - mentira, ella y Royce saben hasta cuando fue mi primera
vez y lo mal que lo pasé, agradablemente eso se mantuvo entre los
tres junto con un par de secretos más, por lo que estoy agradecida.
Pero joder a un hermano nunca está de más.
- Claro que lo soy, y por lo mismo le diré a mamá - siento como
la sonrisa que tenía se me borra.
- ¿Qué? - ahora es ella quien me ve con burla y se lleva el
teléfono a la oreja, siento a Ethan tensarse a mi lado pero no
puedo verlo, estoy ocupada comprobando si quiere joder o es
cierto.
- ¿Mamá? - obviamente es una broma - Bebé Roro tiene novio.
- ¡¿Qué?! - No puede ser, esa no fue la voz de mamá, era
Raphael.

Capítulo 20
- Eres una inconsciente Rachel ¿Cómo pudiste hacerme
esto? probablemente espantaste a Ethan, y no solo eso, también
alertate a los cavernícolas - camino de un lado a otro en la sala
ignorando el hecho que el rubio está a mis espaldas recogiendo el
desastre que causó mi neurótica hermana, mientras, ella tiene el
descaro de verse cansada sentada en el mueble al frente de mí.
- No voy a huir por eso Rose, no pasa nada ¿ya quieres te refieres
por cavernícolas? - tan dulce como siempre, Ethan interviene,
pero no, esta vez no me van a callar.
- Son nuestros cuatro hermanos y papá, te van a encantar - la
insolencia de esta mujer no tiene limites.
- Cállate Rachel, ya va siendo hora que te vayas, luego te haré
llegar el recibo, porque vas a pagar por todo esto - señalo la casa y
cuando veo que la muy manipuladora pone los ojos llorosos
levanto una mano - Tenia una muy buena mañana , maravillosa,
hasta que llegaste con tu drama y ahora incluyendo a los chicos en
esto, y no se te ocurra hacer que lloras, eso es lo - limpia sus ojos
a la vez que resopla, si, ella esta delirando si cree que me como
ese cuento cuando todavía suelo llorarle a Ramsés ya mi papá.
- Rose, no pasa nada - siento como sujeta mis hombros por
delicadeza y quiero abrazarlo y descansar ahí hasta volver al
animo que tenía al despertarme.
- ¿Acaso planeas mantener esto en secreto? no puedes ser tan
mala y ocultar esto de la familia Rose - cruza sus brazos y lo
próximo que siento son los brazos del rubio en mi cintura para
impedir que me le lance encima, renuncio, la voy a cambiar por
un perro.
- Ayer inicio la relación Rachel ¡ayer! - respiro profundo cuando
Ethan no me suelta, está semana es tan eterna, solo acábate, ya,
por favor.
Ella, sabiamente, se queda en silencio, al igual que nosotros, por
lo que me permito relajarme un poco,. No pasa nada, está todo
bien, Ethan no salió corriendo al ver que mi hermana está loca ni
que yo soy impulsiva, además que me ha visto en mis peores
fachas, no me va a dejar por esto. Por otro lado, lo que si puede
dejarme es la prudencia, porque tengo tantas ganas de halarle el
cabello que necesito controlarme.
Me repito que es mi familia, la quiero y esta embarazada, no
puedo agredirla.
- No se si escuchaste, pero mamá dijo que llevaras a tu novio, y
será mejor ir saliendo pronto, se hace tarde - vuelvo a suspirar y
me repito el único motivo por el que no me le lanzo encima, esta
embarazada.
Decido que a partir de ahora lo mejor será ignorarla, ella ha sido
más algo negativo en mi vida este ultimo tiempo que un apoyo,
haré de Royce oficialmente mi gemelo de alma y pondré su
numero como mi numero uno en caso de emergencia, Rachel será
degradada al octavo puesto, sí, después de mis padres, mis demás
hermanos e Ethan, ella será la última.
- ¿Quieres ir? no pasa nada si no, digo, comenzamos ayer, si lo
prefieres puedo llevarte más adelante - me volteo y enfrento al
guapo rubio, su rostro luce tan serio que me da curiosidad saber
que puede estar pensando, pero solo me basta con ver sus ojos
para saber que esta dudoso, él es expresivo, y me encanta, aunque
creo que no se ha dado cuenta de eso.
- No tengo problema en ir, me da algo de nervio, pero si tu
quieres - se encoje de hombros y quiero comerlo, es un dulce.
- Bueno, vamos juntos - la ignoro totalmente y abrazo el torso de
Ethan, si le hablo a esa víbora será para gritarle.
- Entonces vamos, les encantaras - le subo la cabeza para poder
ver sus ojos y antes de poder sonreírle me sorprende con un
pequeño beso.
- Eso espero - me sonríe y me encanta.
- Vamos a vestirnos, debemos ir pronto - me pongo de puntillas y
espero que vuelva inclinarse para volver a besarme, cosa que hace
luego de reírse un poco.
- En veinte vengo por ustedes - me besa y lo dejo ir - Espera un
momento, Rachel - tan lindo, no le digas nada, no lo merece, por
bruja loca.
- Tomate tu tiempo - paso por el lado de mi hermana e
ignorándola me encierro en mi cuarto con seguro, necesito
tranquilizarme porque ahora viene algo igual de difícil que esa
mujer, el resto de mis hermanos.
***
Narrador externo
Luego de media hora, los tres salen del apartamento de la menor,
esta tomada de la mano del rubio, mientras que la hermana mayor
se encuentra detrás de ellos algo avergonzada, sus acciones el
ultimo tiempo con su pequeña Rose han sido irracionales y
egoístas, todo atribuyéndolo a las hormonas, sin embargo ella
sabe que no es excusa. Ha estado frustrada, enojada y triste,
además de muchos otros pensamientos que la han atosigado está
semana, por lo que ha terminado desquitándolo con la persona
más cercana a ella después de su adorado esposo, Rose.
Mientras la menor se vestía intento varias veces acercarse, pero
está se negó y la ignoraba, por lo que aguantando las ganas de
caer nuevamente en llanto y causar otro desorden prefirió limpiar
lo que ocasionó, o lo que faltaba, pues el rubio recogió una parte
mientras las hermanas discutían sobre Rachel informando su
reciente noviazgo.
Ella no pudo evitar la pequeña sonrisa en su rostro, estaba feliz
por Rose, Ethan es un buen hombre y se ha preocupado por ella
más de lo que cualquiera de sus ex novios hizo después de meses
de relación, sin embargo, Rachel es consciente que al igual que su
hermana menor, son muy idealistas y se dejan cegar por los
buenos detalles pasando por alto la posibilidad que en realidad sea
un mal hombre, por lo que no dudo ni un momento y prefirió
llevarlo pronto a casa a que se enfrente a los jueces, o mejor
dicho, los cavernícolas.
Los hermanos de ellas siempre han sido muy protectores, pero
con motivo evolucionaron a cavernícolas, y eso es más que todo
debido a lo enamoradizas que son las hermanas Montgomery.
Ambas han caído por un par de lindos detalles ignorando las
señales de una posible pareja violenta, oportunista o infiel, pero
por fortuna, los cuatro hermanos tienen un muy buen juicio, por
lo que confiaban en ellos cuando rechazaban a una de sus parejas.
Claro que de igual modo eso trajo mucho conflicto entre ellos,
pues al inicio siempre les costaba admitir que ellos no les
convenían, pero eso no significaba que no estuviesen más alertas,
abriendo los ojos al final y logrando esquivar un par de desastres.
Aunque ellos se ganaron su apodo por las maneras en las que las
abordaban y los espantaban.
Cuando llegan a la gran casa Ethan se detiene y con él, Rose,
Rachel los ve y sabiendo que su hermana no le va a dirigir la
palabra por el momento, les permite intimidad.
- Dominik ya habrá llegado con los niños, voy entrando y haré
que mamá les abra - recibe un asentimiento de la menor, quien le
da la espalda, y el rubio le da una pequeña sonrisa tímida que
alegra a las hermanas. Rachel puede entender perfectamente que
le atrajo de Ethan, él es lo opuesto a ella, solo espera no fallé esta
prueba.
Cuando la mayor se adentra en la casa Rose se lanza a los brazos
de su pareja y suspira con fuerza, le es difícil no discutir por
cualquier cosa con ella o siquiera insultarla, le está siendo un
poco complicado ignorarla.
- No puedes estar así para siempre con ella, es tu hermana y tu
mejor amiga, se aman - dice el mayor y deja un beso en su frente
antes de hacer una pequeña mueca - Aunque no parezca, tiendes a
decir más groserías a su alrededor, y más violenta, las dos lo son -
la pequeña adulta levanta la cabeza y se ríe cuando en lugar de
parecer disgustado, el rubio luce divertido.
- Sí bueno, desde pequeña tendemos a tratarnos así, es gracioso la
reacción de los demás, nuestros hermanos apostaban con papá y
mamá se horrorizaba y terminábamos todos castigados, nosotras
por pelear y ellos por alentarnos - deja salir una risita que es
reemplazada con una mirada de admiración cuando su pareja
juega con su cabello, le causa una sensación indescriptible el
hecho que el rubio se muestre tan cariñoso y apegado a ella
cuando el día anterior a la misma hora pensaba que no iba a poder
compartir este tipo de gestos con él.
- Tienen una relación envidiable - su sonrisa parece nostálgica, y
recordando lo ocurrido con la familia del mayor, la castaña vuelve
a enterrar la cara en su pecho y lo abraza con fuerza, queriendo
espantar todos esos malos sentimientos.
- Te van a amar, así que espero estés preparado y no te agobies,
porque mamá no va a querer soltarte y te va a consentir mucho,
los muchachos no van a querer dejar de hablar contigo y los niños
te perseguirán para que juegues con ellos, mis cuñadas también te
harán muchas preguntas vergonzosas, pero no te preocupes, yo
me aseguraré de que no te molesten mucho - Ethan no puede
evitar sentirse conmovido por la pequeña castaña en sus brazos,
ella es pura luz para él.
- Haré lo mejor que pueda para que acepten quedarme con su
preciosa hija - sonríe con burla cuando nota que su novia se
sonrojó. Un gusto culposo del rubio es lograr avergonzar a la
pequeña descarada que suele gozar apenarlo hasta dejarlo rojo,
por lo que las pocas veces que logra intercambiar los roles los
disfruta.
- Lo harás, no tienes que esforzarte, solo siendo tu me tienes - y
ahora es el turno del más alto enrojecer, causando así una
carcajada de la menor.
>> Lo mejor será entrar pronto ¿estás listo? si quieres retroceder
lo entiendo - repite la castaña después de separarse. Está feliz por
presentarlo ante su familia y comprobar lo que ya sabe, que es un
buen hombre por el que vale la pena esforzarse, pero no puede
evitar sentirse contrariada porque tampoco quiere enfrentarlo al
escrutinio de su padre y sus hermanos cuando apenas están
iniciando algo.
- No te preocupes, estoy seguro - vuelve a besar la frente de su
novia y toma una respiración profunda antes de tomar su mano
con suavidad pero sin temblar ni un poco. No es un secreto que el
rubio está nervioso, pero también esta consciente de sus
sentimientos, por ella comenzó las psicoterapias, para poder
sentirse seguro en que no va a causarle daño en algún episodio, y
por ella se va a enfrentar a quien haga falta para poder estar
juntos.
- Entonces vamos - y con esto último dicho por la pequeña
castaña avanzan hacia la gran casa, en donde los espera la familia
Montgomery, ansiosos por conocer a la persona con la que la
menor de sus integrantes eligió estar y saber si esta vale la pena o
es otro que busca dañarla.

Capítulo 21
Al entrar, lo primero que se consigue la pareja es una pequeña
mujer que es casi la viva imagen de Rose, solo que con un par de
arrugas de expresión y unos lentes más discretos.
Victoria Montgomery al ver a su hija menor se lanza a estrecharla
en sus brazos, no pasa más de una semana sin ver a sus hijos, pero
eso no significa que haya dejado de extrañarlos, y tomando en
cuenta que Rose es la menor y la más consentida de sus hijos, fue
la más difícil de dejar marchar de casa, por lo que no puede
contenerse en querer arrullarla como cuando era una pequeña
niña.
- Rose preciosa te extrañe tanto - la suelta de su agarre apretado y
comienza a peinarla ya evaluar su aspecto, le encanta que al
menos uno de sus hijos haya salido exactamente igual a ella, fácil
podría buscar una de las fotos de su juventud y hacerla pasar por
su hija; por otro lado, los chicos tienen más rasgos de su esposo
que de ella, y su hija mayor bien tiene la nariz y los labios iguales,
pero el color de sus ojos y cabello son los mismos que los de su
marido.
La llegada de Rose a la familia le trajo lo que siempre quiso, una
pequeña clon.
- Hola mamá - ella solo se deja mimar ignorando el hecho que
tiene veintidós, para Rose la edad nunca ha sido un impedimento
para recibir cariños de sus padres y sus hermanos.
>> Te presento a Ethan, es mi novio - recuerda que el rubio sigue
a sus espaldas esperando, por lo que avergonzada se hace un lado
y comienza las presentaciones con la más fácil, su madre, ella la
apoyará en todo y harán frente juntas para que los chicos y su
padre no lo espanten, la aliada perfecta.
- ¡Oh! mucho gusto querido, eres muy guapo - y como no, el
rubio se sonroja un poco, estira la mano hacia la mayor pero ella
lo estrecha entre sus brazos.
- Soy Ethan Stephen, un gusto señora - se separa y sin pudor
alguno empieza a evaluarlo, un físico imponente y ojos llamativos
y expresivos, le gusta, definitivamente su hija no se equivocó esta
vez.
- Dime Victoria cariño, eres parte del clan ahora - le da una
sonrisa cálida que hace destensar un poco al rubio para después
ponerse a su lado y entrelazar sus brazos, su hija, sabiendo que
llegó el momento, se ubica del lado contrario y entrelaza sus
dedos.
>> No te dejes intimidar cariño, esos perros ladran pero no
muerden - la menor suelta una risita al escuchar a su madre,
quisiera decir lo mismo, pero ella ha sido testigo de un par de
peleas en las que se han metido Romeo y Raphael para
defenderlas, Ramsés es más la parte intelectual de los planes y
Royce quien los protege para que no se descubra lo pasado y salir
limpios, todo un equipo bien formado, claro, todo bajo la
aprobación de Rick, el comandante en jefe de los cavernícolas.
- No es cierto, pero no te preocupes, sé que no va a hacer ni tanta
falta defenderte, es imposible no quererte - el rubio suelta una risa
incomodo, eso no le tranquiliza ni un poco, y no por temor a su
familia, sino porque sabe, o cree, que en el fondo no la merece. Es
un buen hombre, es educado y como todo tiene cualidades
positivas, pero sabe que también podría hacerle daño, y no cree
poder perdonarse si eso llegase a suceder.
Claro que eso no significa que no se esfuerce por evitarlo y
trabaje duro para poder merecerla.
Los tres salen a un gran patio y lo primero que nota Ethan lo hace
sentir un poco más nervioso, hay unas nueve personas y logra
contar cinco niños, dos en brazos y tres que estaban corriendo y se
detuvieron al ve llegar a los faltantes. Los Montgomery son una
familia realmente grande.
- Primero vamos a por los agradables - murmura Rose en un
intento de llevarlo al lugar en donde están sentadas sus cuñadas
junto con Rachel, pero claro, imposible que sus hermanos
permitieran tal cosa.
- Hola hermanita - una voz grave aparece a su lado y la espanta,
causando que se apegue más al rubio y se gane una mirada
irritada de Raphael, atrás suyo aparecen los otros tres con
diferentes expresiones haciendo que a la menor le entren ganas de
devolverse solo para no dejar a su dulce rubio en garras de esos
lobos, pero esto es algo que iba a pasar tarde o temprano.
- Ethan, ellos son mis hermanos, Raphael - señala al más alto de
los cuatro y el que luce más molesto - Ramsés - un ojiverde un
par de centímetros mas bajo pero con la misma complexión fuerte
y rostro serio - Romeo - él era el más parecido a la pequeña
castaña y el que lucia más indiferente al asunto - y por último,
Royce - el más bajo de todos y quien parecía más amable.
El mayor, Ramsés, se acerca y estrecha la mano del rubio
primero, ofreciéndole el beneficio de la duda, a primera vista no
luce como un mal hombre, no ha soltado a su hermana ni a su
madre y a pesar de la situación no ha huido ni dicho algo
imprudente o estúpido para acercarse a ellos. Puede mantener la
calma en momentos tensos, no es un cobarde y no busca dinero o
fama.
Esos siempre son los primeros aspectos a evaluar, por eso gustan
acercarse los cuatro siendo el primero en llegar Raphael, quien
tiende a ser más intimidante por su tamaño y mala cara, seguido
de el mayor y Romeo, quienes son figuras publicas, Ramsés por
ser presidente de una importante empresa y el menor un
reconocido actor; por último, pero no menos importante, Royce,
quien posee un agudo ojo para leer las personas.
Definitivamente no importan los años que pasen, ellos siempre
van a velar por su familia y trabajaran en equipo para defender a
sus hermanas, quienes desde adolescentes tendían a enamorarse
seguido y a llevarse a los pobres imbéciles a casa jurando haber
encontrado al amor de su vida. Por fortuna, Rachel ya se casó con
uno bueno, pero después de varios, ella fue el mayor dolor de
cabeza.
- Ethan Stephen, un placer - suelta un momento a la madre de la
familia para corresponder a quien parece representar al grupo y
luego vuelve al agarre que mantenía sin querer hacerle un
desplante o un movimiento en falso, fácilmente puede sentir como
está siendo juzgado desde que puso el primer pie en la casa.
- Nos gustaría hablar unos momentos contigo - suelta de
improviso el menor de los hermanos, dejando a la menor irritada
y al rubio más incomodo. Desde que se acercaron Royce no le ha
quitado el ojo de encima y es casi como si pudiese enterarse de
todos sus demonios con verlo a los ojos.
- No hay proble...
- No molesten - corta la castaña menor al rubio, sabiendo que es
muy bueno como para negarse pero ella no quiere ni darle la
oportunidad a los cavernícolas de espantarlo, está vez no, y no es
porque dude de lo que podría responderle su pareja, sino del como
puedan hacerlo sentir.
- Rosita, no seas molesta, no es como si pudieses impedirlo o algo
- habla por primera vez Romeo, quien se complació al notar que
el novio de su hermana no ha mostrado signos de nervios ni ha
comentado algo acerca de él o Ramsés. Tampoco le ha dado mala
vibra; si bien no cuenta con el tercer ojo que parece tener Royce,
si es fiel a su instinto, y este le dice que el rubio no es mala
persona o alguien con quien deba subir la guardia.
- No, ustedes son tan molestos - la menor se aferra al brazo de su
novio y empieza a pensar en las posibilidades a un berrinche, pero
siendo razonable rechaza la idea, en esta ocasión tiene todas las
de perder, su padre está tan a favor del interrogatorio que está
segura que él fue quien los mandó, además que quedaría mal
parada con el rubio, otra vez.
- No te preocupes Rose, solo hablaremos y vendré contigo otra
vez - el rubio suelta su mano para pasarle el brazos por los
hombros y acariciarla un poco para que se destense. Acción que
no pasa por desapercibido por ninguno y generando diferentes
reacciones, ternura en la madre, molestia en Raphael y curiosidad
en los otros tres hermanos.
La pequeña castaña, sin poderse negar y confiando en que Ethan
podrá con ellos, se separa y le da una pequeña sonrisa junto con
un suspiro.
- No molesten tanto ¿sí? no soy una niña y si quiero estar con
alguien lo voy a hacer así deba perderme un par de meses -
amenaza sabiendo de antemano que no ve posible separarse por
tanto tiempo de su familia, pero contando con su tamaño y fuerza,
amenazarlos con una pelea contra alguno de ellos suena más a
chiste.
- Si si lo que sea, ándate a jugar por ahí, cría - vuelve a decir el
actor cuando la empuja con suavidad y se queda al lado del rubio
pasándole un brazo por los hombros.
- No tendré compasión con ustedes si llegan a molestarlo, me
gusta - sigue quejándose la menor pareciendo a punto del
berrinche, pero el mayor de los hermanos se acerca y la abraza
mientras peina su cabello.
- Deja de hacerlo ver como si fuésemos a golpearlo o algo, solo
queremos hablar con él, somos adultos civilizados, no hombres de
las tabernas - al decirlo los dos menores sueltan una risita, si bien
Rae, Rose y Royce a menudo se refieren a ellos como
cavernícolas, es a sus espaldas.
- ¿Qué mierda significa esa risa? no es un maldito chiste - suelta
mal humorado el abogado cruzando de brazos, claro que la pose
ruda no le dura mucho, porque su madre, mucho más bajita que
él, se acerca y lo pellizca con fuerza causando que grite un poco.
- En mi casa no se maldice Raphael, si vuelvo a escuchar una sola
te castigaré - el tercero de los hijos se indigna y hace la misma
pregunta de siempre cuando recibe la misma amenaza.
- Tengo veintisiete años madre, una esposa e hijos, no puedes
castigarme - Royce, rodando los ojos por la misma discusión de
siempre, los pasa a todos y se para al otro lado de Ethan,
haciéndolo sentir incomodo otra vez por estar rodeado.
- ¿Cómo dijiste? - Raphael rasca su cabeza y avergonzado voltea
hacia otro lado sin contestar, sabiéndose ganadora, Victoria voltea
hacia el rubio y le da una sonrisa.
- No tarden mucho, pronto estará la comida - toma el brazo de su
hija evitando que ella discuta más y deja que los muchachos se
lleven al novio de su hija menor hacia donde está el padre de los
chicos y el esposo de Rachel.
- Mucho gusto, Dominik Piper, soy el esposo de Rae - se presenta
primero el ojigris un poco más bajo que él con una sonrisa
amable, y con más confianza la estrecha, por como lo ve, no duda
que él haya pasado por lo mismo.
- Igual, Ethan Stephen - estrecha su mano y luego hacia el mayor,
quien tiene los cabellos casi en su totalidad plateados pero con un
rostro bien conservado y ojos calculadores iguales a los del hijo
mayor y los de Rachel.
- Rick Montgomery, muchacho.
- ¿Qué pretendes con mi hermanita? - salta directo al grano
Romeo, Ethan ve el rostro de los demás y nota como cada uno
parece atento a su respuesta.
- Quiero conocerla - se limita luego de pensar un poco, cuando se
dan cuenta que no dirá más, Raphael se exaspera, la paciencia no
es su mejor virtud.
- Si eso es lo que quieres pues hazte su amigo, no tienes porque
estar de novios con ella si no te importa - gruñe y cruza sus
brazos.
Ethan, avergonzado por no poder expresarse bien se rasca la
mejilla.
- Tenemos más de un mes conociéndonos, vivo en el apartamento
al frente de ella y cenamos juntos casi todos los días. Cada día
viene con algo algo nuevo, una nueva expresión, una nueva
anécdota, una nueva queja o un nuevo dato sobre ella - voltea la
vista y la deja fija en el padre. Sabe que todos atesoran a Rose,
pero así como entiende que su padre ama más a su hermana de lo
que él un día hará, entiende que Rick ama a la pequeña castaña
más de lo que sus hermanos lo hacen.
>> Quiero seguir conociéndola cada día hasta que ella me lo
permita. Tengo problemas, soy una persona y estoy lejos de ser
perfecto, pero estoy intentando ser mejor porque ella quiere estar
junto a mi y yo quiero que lo esté - finaliza y ahí vuelve a fijarse
en los otros cinco hombres consiguiendo con que estos dejaron la
postura hostil.
- Estás a prueba muchacho, ni te emociones - y la respuesta de
Rick causa una risa en los dos hermanos menores, su padre y los
dos mayores son tan orgullosos que no van a aceptar que les
agradó el rubio.

Capítulo 22
- Rose, supe que te peleaste con Rachel ¿Quién ganó? tu si serás
sincera - una dulce voz llama mi atención, por lo que volteo y me
consigo con la mirada de mis dos cuñadas y la de mi hermana.
- Oh, Rae ganó, pero porque la deje, sería malo si le doy un mal
golpe - digo con indiferencia, pero al momento de soltarlo supuse
que no debería, pues mi hermana se encoje y las otras dos nos ven
con curiosidad.
- ¿Y cómo por que sería malo si Rae es un grano en el
trasero? Estoy segura que se merece una tunda - habla Valerie, la
amiga más cercana de Rachel porque ambas trabajan en el mismo
mundo y la prometida de Raphael.
- Oh, seria un dolor de cabeza después quejándose de que si la
deje moreteada y tiene una sesión de fotos - si mi hermana no ha
dicho nada por algo será, no iré yo a meter la pata.
Luego de mi respuesta descuidada vuelvo la vista hacia el circulo
a donde mis hermanos llevaron a Ethan, realmente me pone
nerviosa el como lo rodean, aunque me gusta el como resalta su
cabello rubio entre esas cabezas negras y castañas, aunque papá
esta algo canoso.
- Hey, Rose, no te disperses - me llama esta vez Emma, la esposa
de Ramsés. Vuelvo a ellas otra vez y me doy cuenta que está vez
mi mamá se les unió.
- Lo siento, solo que ellos son bastantes pesados y no quiero que
Ethan pase un al rato - me cruzo de brazos y me remuevo
incomoda, todo esto es culpa de Rachel.
- Cariño debes confiar en su amor, si crees que es el adecuado
podrá con esto - ruedo los ojos.
- No desconfío de él, pero esto es demasiado e innecesario - me
estoy volviendo a enojar y no es bueno, mierda, se supone que
seria un día feliz y me estoy estresando. Después de esto me
tomaré unas vacaciones antiRachel, no quiero ver su rostro en un
tiempo.
- Tarde o temprano íbamos a conocerlo Rose, además ¿Cuánto
tiempo tienen juntos? -vuelvo a rodar los ojos ante la pregunta de
Emma, no la culpo porque no tiene idea de lo que pasó, pero
Rachel sigue sentada tan recta en su lugar que me genera enojo el
solo ver que no siente pisca de vergüenza por hacerme pasar por
esto cuando yo siempre la encubría.
- Una noche tenemos, anoche fuimos a cenar a su casa y nos
hicimos novios - mis cuñadas y mi madre abren los ojos con
sorpresa, me niego a verle la cara a Rachel.
- ¿Por qué lo trajiste tan pronto? ¿quieres que te termine ya? -
gimo con disgusto al escuchar a Valerie, ella sabe mejor que
nadie lo molesto que es Raphael y como es experto en espantar
hombres. Claro que la habilidad la desarrollo a lo largo de su
relación con una preciosa actriz, y siendo tan celoso como es, le
causó más de un dolor de cabeza a Valerie.
Agradezco infinitamente que mi cuñada sea un ángel y haya
sabido soportarlo, porque yo no podría aguantarlo.
- Rachel le dijo a mamá que tenía novio y luego ella se volvió una
controladora que si no lo traía me causaría problemas - estoy tan
cabreada que ignoro el hecho que ambas están junto a nosotras y
vuelvo la vista a los chicos. De todos modos ¿ellos que tanto
hablan y en que momento lo soltarán? ya lo quiero conmigo.
Dios, me volví un monstruo codicioso.
- Cariño, si me hubieses dicho eso te hubiese entendido - me evito
a soltar un bufido para no resultar grosera, por lo que me limito a
cruzar mis brazos y mantener la vista en los chicos.
- Quien contesto fue Raphael, no habría manera que lo dejara
pasar - Rachel abre la boca por primera vez y esta vez la veo fijo a
los ojos.
- Pudiste callarte el culo y ya, no es tu problema decirle a las
personas mis cosas - ella es la primera en cortar el contacto, por lo
que, satisfecha al verla bajar la vista, pero aun molesta, vuelvo la
mirada esta vez a los niños, mis tres sobrinos mayores, unos
ángeles.
- Cariño, tu hermana quizás no quiso hacerlo de mala - volteo a
ver a mi madre con molestia y agradezco que mis cuñadas se
mantengan al margen.
Emma y Valerie son parte de la familia así como Dominik, todos
somos cercanos más que todo porque antes de ser pareja de
alguno de mis hermanos eran amigos íntimos de otros, entonces
tuvimos la oportunidad de conocerlos antes y establecer lazos,
pero aun en nuestras discusiones se mantienen al imparciales.
- Te equivocas mamá, Rachel tiene toda la semana jodiendo,
siendo mala y molestando más de lo normal, fue a mi casa como
una loca porque salió otro rumor y después solo hizo que nos
golpeáramos - agranda los ojos y voltea hacia, supongo, la
mencionada, pero me niego a voltear, estoy realmente estresada y
solo quiero mimos de mi novio y dormir bien para poder soportar
la semana que se me viene encima con la esperanza que sea
mejor.
>> Después vino esta mañana tirando mi puerta y lanzándome
todo lo que se le cruzaba por en medio, cuando Ethan vino a ver
que ocurría ella solo se hacía la orgullosa, y sabiendo que
comenzamos recién decidió solo irse de boca suelta sabiendo
como son los chicos, es injusto y estoy realmente cabreada -
suelto de sopetón intentando desahogarme, pero ni por ahí. Ahora
solo quiero dormir y volver al estado de animo que tenía en la
mañana, seguro es mucho pedir y por eso claramente no lo tendré.
- ¿Qué está pasando Rachel? - comienza mi madre, pero
nuevamente, me hago la externa y vuelvo la vista a los hombres
de la familia, me fastidia que todos estén allá, como si fuesen una
especie de secta, son unos molestos todos.
- Estoy embarazada - ruedo los ojos pero mantengo la vista en los
chicos y me desconecto totalmente de ellas.
- Te felicito cariño, pero eso sigue sin ser motivo.
- Salieron fotos de Dom con una modelo y antes de eso ella me
había escrito que lo quería para ella, fui con Rose a desahogarme
pero las cosas no salieron bien - me abstengo a bufar otra vez y
decido por el bien de mi paz mental a ver el cielo, está despejado.
- Oh, ahí vienen - cuando Victoria vuelve a hablar me hace
prestarles atención, vuelvo a ver en donde estaban antes y suspiro
con alivio cuando noto que Ethan no tiene algún gesto de
disgusto, por el contrario, luce tranquilo aun cuando sigue estando
bajo el brazo de Romeo.
¿Qué pretende cavernícola tres con mi rubio?
- Hola cariño - el primeo en llegar es mi padre, quien se agacha a
mi tamaño para besar mi frente y sentarse al frente, le sigue
Dominik, quien también es tan caballeroso como siempre y me
saludo con un pequeño abraso en el que tuve que ponerme de pie,
y luego, los secuestradores de mi novio.
- Hola otra vez, cariño - como no, Ramsés besa mi frente y me
abrasa con fuerza antes de sentarse con su adorable y embarazada
esposa.
- Te quiero y por eso hago este tipo de cosas - ruedo los ojos
cuando Raphael se limita a despeinarme y sentarse al lado de su
prometida, quien también está embarazada, yo creo que todos se
pusieron de acuerdo para hacerlo al mismo tiempo.
- Si si lo que digas - lo ignoro y recibo el abrazo del santo Royce,
el único de mis hermanos que aunque participó en todo esto sé
que no lo hace por molestar.
- Hola moquito, creo que te encogiste - ruedo los ojos y dejo que
me abrace, contradictoriamente, Romeo es quien se muestra más
tosco y quien más nos jode, pero de niños era el más cariñoso y
aun es quien más me abraza, todo un chicle acido está hecho el
muy molesto.
- Yo creo que te hiciste más feo y engordaste - cuando me suelta
me acerco a mi rubio, quien sigue en el agarre de mi hermano, y
lo abrazo sin prestarle atención a nada más, sigo enojada con
todos.
- Ja, ya quisieras, cada día soy más hermoso - bufo al escucharlo,
Rachel y Romeo son unos desgraciados narcisistas. No pienso
dejar que ninguno de mis hijos sea parte del mundo del
espectáculo. Aunque Valerie es actriz y es como un ángel.
Pero también está el hecho que tengo tan mala suerte que no dudo
que mi primer hijo sea un calco de alguno de las dos mayores
molestias. Lo que uno menos quiere es lo que más le llega a la
casa, o algo así tiende a decir mamá.
Empezaré a odiar a Royce a ver si se me cumple.
- ¿No te molestaron mucho estos cavernícolas? - al preguntarle al
rubio empiezo a escuchar sus quejas, incluso de Ramsés, lo cual
es chistoso, aunque nada más gracioso que la risa de mi padre,
como si él no hiciese parte. Ya supongo que estoy un poco mejor.
- Eso es irrespetuoso y grosero, mocosa malagradecida - le saco la
lengua para no mostrarle el dedo y recibir un regaño, ya suficiente
por hoy.
- ¡Ja! si se comportan como unos cavernícolas, crezcan niños, ya
son padres y siguen con esos juegos tontos - mi papá se jacta pero
se calla cuando mi mamá le acaricia el brazo.
- Tu eres parte de ellos cariño - ahora es Raphael quien se ríe con
fuerza.
- Ya escuchaste viejo, eres uno de nosotros - empiezan a
molestarse entre ellos y aprovecho eso para tomar la mano de
Ethan y llevarlo un poco más lejos.
- ¿No te molestaron? quiero disculparme otra vez por hacerte
pasar por esto - quisiera ver al piso, pero la verdad prefiero
estancarme en sus preciosos ojos.
- Fueron muy amables, no tienes de que disculparte, es agradable
- me sonría con dulzura, y para no besarlo entierro la cara en su
cuello. Si ellos fueron decentes lo mejor es no hacer nada para
provocarlos.
- ¡Ti ti Ro! - me suelto cuando me llaman y me agacho enseguida
para recibir a tres de mis sobrinos.
Los niños no tardan nada, y antes de darme cuenta estoy tumbada
con dos niños y una niña encima de mí, el menor llenándome de
besos babosos y los otros dos solo me abrazan, los amo
profundamente.
- Hola a mis niños preciosos - los empiezo a abrazar y besar
causándoles risas, me los quiero comer.
- ¿Quien? - pregunta el menor señalando al rubio y me doy cuenta
que se acuclillo a nuestro lado con esa preciosa sonrisa, es un
dulce.
- Es Ethan, mi novio - los niños se acomodan y se sientan juntos
al frente de él con curiosidad.
>> Ella es Roxanne, la hija de Ramsés y Emma - señalo a la
mayor y ella parece tan encantada del rubio como yo, porque
incluso se sonroja cuando él toma su mano -Richard, el hijo de
Raphael - el niño, tan idéntico a su padre, se cruza de brazos y
voltea hacia otro lado, un pequeño grosero que en el fondo es un
algodón de dulce - Y Robert, el hijo mayor de Rachel - el
pequeño de cinco años suelta una risita y se pone de pie para
acercarse al rubio y empujarlo un poco, haciendo que este caiga
sentado al piso y que los niños se rían mientras Roxanne se
asusta, al parecer la pequeña quedó tan prendada como yo.
- Jugar - Robert levanta las manos hacia él y entonces Ethan se
pone de pie con él en brazos y comienza a correr haciendo que los
otros dos lo sigan entre risas.
Él me tiene cada momento un poco más.

Capítulo 23
Apenas cierro la puerta dejo escape un suspiro enorme, ha sido
agotador pero al menos mi día terminó como comenzó, tranquilo
y con un buen sentimiento.
- Fue agradable - siento como el rubio me abraza y me permito
perderme entre sus brazos. No es raro abrazarnos entre nosotros,
pero nunca de este tipo tan intimo y embriagante, y sinceramente
no los vi posible hace dos días, cuando juraba que lo mío era
unidireccional.
Quien diría que al final del día mi autoestima y confianza propia
puedes flaquear.
- Fue pesado, pero agradezco que todo terminara bien ¿mis
hermanos fueron muy molestos? - dejo que se siente en la barra
desayunador y comienzo a hacer algo sencillo para comer antes
de dormir. Se supone que todos las reuniones familiares de los
domingos son hasta un poco antes de las cuatro, pues casi mis
hermanos tienen hijos y deben prepararse para comenzar la
semana, pero hoy salimos de casa casi a las siete, estoy realmente
cansada pero agradezco haber terminado con mis deberes entre
semana. Estaría llorando en estos momentos si todavía tuviese
trabajo pendiente.
- No, al principio si todo fue muy tenso, pero después me divertí,
todos son muy unidos y los niños graciosos - me rio un poco
recordando como Roxanne se enamoró un poco de Ethan y el
como Raven, la hija de tres años de Romeo , no quería que otro la
sostuviera en brazos más que el rubio, me atrevo a decir que mi
hermano se puso un poco celoso por eso.
- Oh, eres todo un jugador, enamoraste a mis sobrinas e incluso
mis cuñadas suspiraron un poco por ti - por el rabillo del ojo noto
como se sonroja un poco y suelto una risita.
- Las niñas son preciosas y todos me cayeron muy bien, son
simpáticos, y algo, particulares - ahora si me permito reír.
Durante la comida los muchachos decidieron dejar la tensión atrás
y empezaron a actuar como siempre, es decir, Raphael haciendo
desastres, Romeo burlándose y siendo participe, Ramsés
regañándolos y Royce al lado de mi padre viéndolos con algo
parecido a decepción para después reírse cuando Romeo empujó a
Raphael haciendo una autentica catástrofe. Después los niños se
les unieron, pero la fiesta de comida no duró mucho, quizás cinco
minutos antes que mis cuñadas, mi madre y Rachel los regañaran
y los obligaran a limpiar.
Mi lindo cuñado se quedó tranquilo a mi lado junto con Ethan,
quien tenía a Raven en brazos y a Ryder, su hijo menor en brazos.
Yo solo me quede en medio de ellos riéndome de los otros.
- Sí, son un desastre - le doy la comida y me siento a su lado con
un poco menos de la mitad de lo que le di a él, es triste porque ya
había decidió que sería una gordita feliz, pero el estrés ha
reducido mi apetito y he adelgazado un par de kilos. No se que
pensar sobre el como cuando quiero bajarlos engordo y cuando
quiero ser gorda rebajo. La vida esta llena de incógnitas.
- Eso es muy poco - parece preocupado y le dejo un beso en la
mejilla para que no le tome tanta importancia.
- El estrés de esta semana me ha bajado el apetito, pero no te
preocupes, estoy comiendo correctamente, solo un poco menos de
lo usual - decide, sabiamente, no insistir más y seguimos
comiendo entre una leve platica.
Hablar con él es algo que me ha encantado desde la primera vez.
***
Estoy feliz y tranquila, al mismo tiempo me siento algo inquieta
por eso, la última vez que lo estuve llegó Rae a tirar mi casa patas
arriba y hacer pasar a mi novio por momentos incomodos, además
de someterme a un gran estrés.
Aunque la linda ventaja de este lunes es que dormí muy bien,
Ethan corresponde mis sentimientos, y no veré a Rae por lo
menos hasta el domingo. Sigo teniendo problemas, como el hecho
que mi jefe me acosa y mi Louis sigue viviendo en la casa de una
perra descorazonada, pero uno menos es uno menos, y el asunto
con el rubio me tenia los sentimientos a flor de piel, ahora por lo
menos puedo afrontar lo demás con la cabeza fría.
Salgo de casa cuando me llega un mensaje del rubio y me lo
consigo en cerrando la puerta de su departamento, viste casual
como siempre pero hoy se ve guapísimo, un dulce que me quiero
comer.
- Buenos días, dulce - me acerco y me pongo de puntillas para
besarle la barbilla, cosa que lo hace reír, pero me colabora e
inclina la cabeza lo suficiente para darle los buenos días como
debe ser.
- ¿Dulce? - entrelaza nuestros dedos y así comenzamos nuestro
camino por esta bonita mañana - Buenos días linda - casi me
sonrojo, casi.
- Sí, eres un dulce muy lindo - suelto una risa cuando se hace el
indigno.
- Soy un hombre, no puedes decirme dulce o lindo, lastimas mi
ego - suelta mi mano y me abraza por los hombros, pero dado que
soy muy bajita y él muy alto, además de que soy torpe de
nacimiento, se nos hace incomodo, también está el factor que mis
pies decidieron tropezarse en ese momento, por lo que soltando
una risa me suelta y vuelve a tomar mi mano para evitar
accidentes.
- Oh, lo siento señor hombre - rueda los ojos y yo me siento en mi
lugar feliz.
- No lo sientes.
- Nop - besa mi cabeza y finalmente llegamos al metro.
El viaje resultó corto y agradable, odio el metro y quiero un carro,
pero teniendo a Ethan conmigo creo que agradezco haber
rechazado el ofrecimiento de mi papá para regalarme uno y
hacerme la orgullosa de querer pagarlo con mi sueldo, si no
hubiese sido así quizás no nos hubiésemos conocido, o quizás si
porque vivimos al frente, o quien sabe.
- Lamento hacer que llegues tarde otra vez, pronto regresará Lía y
hablaré con ella acerca del subdirector para que no tengas que
continuar acompañándome - suelto avergonzada cuando salimos
del subterráneo y emprendemos camino a la escuela, en donde sé
que el desagradable viejo me está esperando en la entrada.
- Quiero seguir haciéndolo, no solo para protegerte, me gusta
estar contigo el mayor tiempo que pueda, y considerando que
pasamos gran parte del día lejos, me parece ventajoso el
acompañarte - me cautivan tanto sus palabra que me detengo y sin
tomarle importancia al hecho que estamos en la mitad de la calle
lo tomo de la camisa y hago que se incline para besarlo.
- Es decir que te estas aprovechando del hecho que mi jefe es un
abusivo para equiparar mi tiempo - separamos nuestros labios
pero aun nos mantenemos juntos en un abrazo intimo y agradable,
sus manos en mi cadera y las mías descansan sobre su pecho
descubriendo unos duros pectorales que no imagine que estarían
ahí, me pregunto cuando va al gimnasio, porque definitivamente
estos no se obtienen sirviendo mesas.
- Se podría decir que sí - suelto una risita, me gusta esta faceta
juguetona que descubrí que tiene cuando estamos solos, aunque a
veces comparte esos momentos con la fase de rojo tímido.
- Me gustaría estar así como tres semanas más, pero ambos
tenemos trabajo - lo empujo con delicadeza y él me suelta luego
de robarme un pequeño pico, una pena que solo haya sido eso y
no un beso de esos que se da en privado.
- Andando - seguimos nuestro camino y me tomo el atrevimiento
de abrazarme a su brazo cuando noto la mirada de algunas
mujeres a mi hombre, espero que lleguen tarde y se ganen una
amonestación por fisgonas.
>> ¿Vendrás en la tarde con Louis? - siento como acaricia el
dorso de mi mano y yo siento que podría derretirme. Si Ethan en
si es un dulce, como novio no puedo describirlo, y el solo pensar
que tenemos tan solo dos días me deja ansiosa por ver que otros
pequeños gran detalles hace.
Porque sinceramente, para mi, que un hombre haga eso de hacerle
cariños a mi mano o abrazarme de la manera en que él lo hace me
resulta mucho mas dulce a que me atiborre de elogios y regalos,
me hace sentir querida y apreciada, que quiere mantener un
contacto físico y romántico conmigo, y eso simplemente hace que
me gane más y más, pues no son gestos con connotación s****l,
sino afectivos.
En pocas palabras, Ethan logra explotarme de amor.
- Sí, ahí estaremos, así que trabaja duro y mantén tu hora libre
para nosotros, vamos a robarte un rato - asiente con una sonrisa y
aprieta mi mano.
- Estaré puntual aquí por ustedes - tristemente, llegamos al
instituto, y como es obvio, el señor Prim se encuentra en la
entrada con la vista fija en nosotros.
>> Ese sujeto me desagrada más con cada segundo que pasa -
murmura bajito en mi oído y me rio por el mero hecho que ese
gesto me hace cosquillas, lo entiendo mejor que nadie.
- Lo mismo opino - nos detenemos a casi tres metros de la entrada
y el señor desagradable se cruza los brazos erguido en toda su
altura, como si buscase intimidar a alguien, una pena que mi
hombre con todo y su dulzura tenga unos brazos que pintan pegar
muy fuerte.
- Vendré por ti en la tarde - me repite, esta vez lo suficiente para
que el subdirector lo escuche, pero me pierdo el gesto porque mi
atención la tiene el rubio, aunque él si mantiene la vista en Prim.
- Te esperaré entonces - vuelvo a tomar su camisa y beso sus
labios por poco tiempo, pero el suficiente para saborearlos un
poco.
>> Ten cuidado y avísame cuando llegues al trabajo - por fin
vuelve a verme y asiente con una pequeña sonrisa que no dura
mucho, pues la voz del señor nos hace voltear la mirada hacia él
de mala gana.
- No están permitidas las muestras de afecto adentro de las
instalaciones.
- Buenas tarde, señor Prim, lo siento pero estamos afuera - digo
con la mayor educación que se me es posible, me cae cada vez
peor.
- Buen día Rose, y claramente tienes razón, pero las cercanías
también cuentan como parte de - tomo una gran respiración para
tomar paciencia y decido que lo mejor es no discutir.
>> Claro, disculpe - vuelvo a voltearme a mi hombre y hago que
vuelva la vista hacia mi nuevamente - Ten un buen día, cariño - y
le doy un beso casto.
- Ten un buen día - repite y con un asentimiento comienzo a
caminar hacia la institución, sintiendo su mirada en mi espalda.

Capítulo 24
Agradezco el batido que llega a mi mesa y comienzo a revolverlo
con el pitillo mientras pienso en todo y en nada, esto realmente es
una mierda, una enorme y desagradable que amenaza con
hacerme explotar.
- Cariño no tienes que preocuparte, quizás no es grave - el rubio a
mi lado acaricia mi brazo buscando tranquilizarme, y aunque
calienta mi corazón que este conmigo en estos momentos,
claramente no puede calmarme ni un poco. Mi instinto me dice
que algo va muy mal, pero algo mal tipo como muy jodido, y eso
me jode a mi.
- No entiendes, algo en mi me dice que algo va realmente mal -
comienzo a morder mi uña del pulgar, un terrible habito que se
supone que ya había superado, supongo que es momento en que
saldrán mis peores masculinos, solo espero no matar a Clarisa si
se me para al frente, eso seria realmente malo.
- Raphael llegará en breve linda, quisiera estar contigo pero debo
trabajar, igual en lo que acabe el turno vendré por ti - asiento con
una pequeña sonrisa y luego de besar mis labios se pone de pie y
se pierde detrás del mostrador, no quería molestarlo en su trabajo
pero sintió que lo necesitaba un poco.
Es viernes, y aunque por un lado tuve una buena semana en donde
recibía mimos del rubio y el señor Prim se limitaba a molestar
únicamente en la hora de entrada, el hecho que Louis haya faltado
toda la semana por una supuesta bronquitis ha resultado un
calvario para mi.
Me he comunicado con Lía pero lastimosamente sigue de reposo
hasta el miércoles próximo, el señor Prim, como es obvio, se
negaría a cuestionarle algo a la gran señora Mathews y yo no
puedo hacer más que quejarme porque soy solo una profesora, y
si me dicen que uno de mis alumnos falto por bronquitis pues me
quedo callada y espero a que el niño se reintegre.
El problema recae en que yo le regalé a Louis un pequeño
teléfono celular, el cual mande a esconderlo y comunicarse en
caso de un problema importante, lo he llamado varias veces pero
este está apagado, otra cosa que me pone de nervios porque el
pequeño castaño es más que capaz de ponerlo a cargar, Louis
contesta mis llamadas y cuando no puede me llama de vuelta, es
lo único que le pedí, como una manera de asegurarme que la zorra
no se pase de la raya, porque el que lo ignore o no le de de comer
puedo manejarlo, yo le doy el cariño que se merece cuando lo veo
y me aseguro de darle de comer y para llevar, pero el que le pegue
es algo con lo que no puedo lidiar.
Levanto la vista por enésima vez cuando suena la campanilla que
anuncia la llegada de alguien y me alivio un poco cuando veo a
mi hermano mayor trajeado y con su cara seria, hoy no es un día
de bromas, hoy es día de hacer rodar cabezas, solo que la de esta
jodida mujer está cubierta con una armadura impenetrable.
Pero todo llega a su final y si no puedo arrancar su cabeza bien
puedo atravesar su corazón.
Raphael se sienta a mi lado y me abraza con fuerza para después
besar mi frente, deja su portafolio al frente de nosotros y solo me
suelta cuando me destenso un poco.
Que él este conmigo me alivia, porque si bien Clarisa Mathews es
una habilidosa abogada, Raphael es astuto y está tomando esto
personal, eso solo lo alimenta a esforzarse el doble, y sé que él
podrá aplastar a esa perra.
- Puedo hacer que un trabajador social vaya a su casa sin cita
previa y revise el estado del niño - y así, sin otro tipo de saludo,
mi hermano me suelta y empieza a sacar varios papeles a los que
no les presto atención, solo me quedo viendo como sus ojos,
iguales a los míos, viajan con rapidez entre las líneas, como
asegurando todo lo que dice.
>> Eres la docente del niño, si tuviese bronquitis seguro lo
habrías notado a más tardar el viernes como una gripe leve o algo
de tos, pero estaba sano, además que Louis es un niño pequeño y
delgado, debería haberlo llevado a un hospital para que un doctor
le recetará lo necesario para su recuperación, pero con ayuda de
Royce he conseguido algunos registros y no ha visitado ninguno,
a menos claro que tenga un doctor privado, de igual modo no es
muy legal lo que hice así que no podemos usarlo, pero eso aclara
que no creo que sea bronquitis - me pone nerviosa porque es algo
que sospechaba, entonces empiezo a morder mi uña otra vez.
- Quiero tanto ir a esa casa y tirar la puerta abajo - murmuro y me
gano un apretón en la mano de parte de mi hermano.
- Te entiendo hermanita, pero si vamos a hacer las cosas, vamos a
hacerlas bien - asiento y le doy un sorbo a mi batido cuando llega
mi rubio.
- Raphael, gracias por venir ¿quieres tomar algo? - mi hermano
estrecha su mano con un gesto amable y estoy feliz por eso, no
me encuentro de ánimos suficientes para soportar celos de
hermano, además que sé muy bien que todos adoraron al rubio,
solo que Raphael y mi padre se la pondrán un poco más difíciles,
solo por joder, ellos son como niños.
- Un americano por favor, cuando puedas - y así como se fue,
Ethan volvió con el pedido, para también darme un pequeño
apretón en el hombro y seguir con su trabajo, no hay muchas
personas en el local a esta hora, pero solo está el rubio, una
morena en el mostrador y creo que dos personas en la cocina.
- ¿Y si hay algún suicida que quiera desafiar a esa bruja? - suspiro
con molestia, no es primea vez que queremos hacer que un
trabajador social vaya a ver las condiciones en las que vive el
niño, pero siempre se niegan por temor a lo que eso podría
causarle a sus carreras, esa mujer tiene más poder del que debería.
- Sí, hice un amigo en uno de mis casos, el tipo tiene más de un
enemigo, pero es recto y defiende la justicia como pocos, por eso
también tiene muchos aliados y no han podido joderlo.
- ¿Por qué no le dijiste antes? - no quiero ser una perra injusta con
él cuando desde que me enteré de todo lo que pasa mi pequeño
Louis ha sido el que más me ha apoyado, pero tampoco es como
si pudiese evitarlo, con esa mujer hay que usar todas las cartas y
hacerse unas nuevas.
Es doloroso decir que es una de las mejores abogadas, Raphael
incluso la admiraba porque es bastante reconocida y tendía a
estudiar sus casos para muchos de sus trabajos, recuerdo que
decía que era asombroso el como una mujer joven pudo
regodearse entre los grandes, y todo por su talento para voltear
todo a su favor, saber como hacerle flanquear a los testigos y
defender a sus clientes.
Una verdadera pena que tanto talento se vea desperdiciado en un
ser tan vil como para hacerle tanto daño a una personita tan
inocente y llena de amor.
- Estaba en problemas, casi se ve lleno de mierda hasta el cuello
pero ya está todo resuelto - inclino la cabeza sorprendida ¿de qué
esta hablando?
- ¿Es un trabajador social? - por mucho que lo necesitemos, no
creo que pueda hacer gran cosa contra la probablemente próxima
fiscal del estado, claro, no si podemos impedirlo.
Mi hermano me muestra esa sonrisa socarrona que usa cuando la
va a joder en grande y a pesar que no es el momento, me
sorprende gratamente. Por muy molesto que sea, cuando se trata
de trabajo se enfoca, y el que Raphael muestre esa sonrisa en
medio de esta conversación no me trae sino alivio.
- Es un juez, él nos conseguirá al trabajador y quiere reunirse con
nosotros para poder ponerlo al tanto, no debería, pero sabe con
quien estamos tratando y sabe que ella no juega limpio, por eso
necesita el contexto completo, para saber como abordar el asunto
- suelto una risita, la primera del día, y me lanzo a los brazos de
mi hermano mayor.
- No puedo creerlo ¿es en serio? - asiente y agranda la sonrisa, de
inmediato se la regreso, estoy aliviada.
- Tendrá que ser en secreto, quizás en tu casa o en la mía,
asegurarnos que no nos sigan ya que si él será el juez a cargo del
caso y yo el abogado acusador no podemos ser visto, podría
usarlo de alguna manera, tampoco quiero que te involucres con el
niño por un tiempo - estoy a punto de insultarlo, pero pone la
mano en mi boca.
>> Somos familia, si tu te ves envuelta podría considerarse
personal y no seria profesional que yo tome el caso, de ser así
conozco a un par que podrían tomar mi lugar, pero quiero hacer
eso - sé que tengo que pensar con la cabeza fría, pero no soy un
jodido reptil, soy una persona que siente y padece, al igual que
Louis.
- Te entiendo totalmente, pero Louis es un niño, si él necesita
calor yo voy a dárselo, no solo voy a darle la espalda y esperar a
que todo pase, ambos sabemos lo mucho que puede durar el
juicio, y más si ella es la acusada, nos dará trabajo - suspira y se
queda viendo la mesa unos momentos, no se si buscando opciones
o pidiendo paciencia.
- Esta bien, te entiendo, pero no podrás sacarlo - vuelvo a inclinar
la cabeza ¿sacarlo de donde? porque si es de su casa ya obedecí
esa orden todo este tiempo.
>> Si el trabajador consigue algo mal, se llevaran al niño en una
casa de acogida, podrás visitarlo pero no quiero que lo saques,
que todo sea ahí bajo supervisión - ruedo los ojos.
- ¿Por qué? si pido un permiso especial o algo...
- No, quiero cubrir todas las posibilidades, puede acusarte de
influenciar al niño o algo así, incluso de intimidarlo, eres su
profesora, el adulto a cargo de él la mayor parte del día, cinco días
a la semana sin ningún otro adulto que pueda desmentir o no -
abro la boca indignada, esto es como una jodida novela.
- ¿Las palabras del niño no cuentan?
- Claro, puede ser algo decisivo para el jurado, pero eso solo si el
niño quiere hablar - bajo la mirada recordando como todas las
veces anteriores Louis se negó a decirle lo que ocurría a otro
además de mi por miedo a su madre.
- Entiendo... - murmuro y juego con mis manos, estoy feliz
porque por primera vez puedo ver una salida, pero me entristece
un poco no poder hacer sentir mejor a mi pequeño castaño cuando
por fin sale de este infierno.
- No te preocupes, más pronto de lo que crees estará contigo - y
con eso me fundo en un abrazo con mi hermano.
Estoy tan ansiosa por abrazar a Louis y enseñarle lo que será su
nuevo hogar y su nueva familia.

Capítulo 25
Doy vueltas al rededor de la sala mientras me muerdo la uña del
pulgar, un habito que detesto pero que sale a frote cuando mi
estrés está latente.
- Cariño, ven a sentarte conmigo - estoy a punto de voltear y
decirle que me deje hundirme en la ansiedad tranquila, pero es
imposible dirigirme de esa manera a Ethan cuando me mira tan
bonito y me habla con tanta suavidad. Mierda, no se ni como
llegó a tener esa habilidad en mi.
- Solo por un momento - murmuro y diligente me siento a su lado
ignorando el hecho que hay un espacio enorme en el sillón, pero
me siento mejor apretada a su lado, y por como me abraza
supongo yo que tampoco le molesta.
- Ya te va a llamar, confía en él - acaricia mi brazo y
considerando la intimidad que tenemos en estos momentos, me
encantaría lanzarme a él a obtener la probada de ese dulce que
tanto quiero, pero ni de cerca es un momento ideal para eso .
- No es que no confíe en Raphael, pero esa víbora es otra historia,
quien sabe que habrán conseguido y por qué se demoran tanto -
quiero volver a ponerme de pie pero mi guapo rubio me detiene
abrazándome más fuerte contra él, entonces con un suspiro me
dejo estar entre sus brazos, un sitio espectacular si se me permite
presumir.
- Louis es un niño fuerte, ya verás que esta bien - y justo cuando
estoy por voltearme a besarlo un poco, suena mi teléfono,
finalmente.
- ¿Qué ocurrió? ¿en donde estas? ¿por qué demoraste tanto en
llamarme? ¿y Louis? - comienzo a bombardearlo con preguntas
apenas veo que tenia una llamada entrante de Raphael.
Hoy, por fin, un trabajador social entraría a la casa de esa bruja
junto con un policía de testigo, mi hermano no debería saber nada
del asunto aun, pero dado que fue quien realizo la demanda y que
es cercano al agente encargado, este le dijo que le facilitaría toda
la información posible en relación a la salud del niño, algo que
necesito saber desesperadamente.
- Hola hermanita - bufo, si pudiese traspasar el teléfono lo estaría
golpeando en estos momentos.
- Deja de joder, esto es algo serio y estoy de los nervios, necesito
algo de tranquilidad aquí antes de explotar - le pido con la mayor
con seriedad que requiere el asunto, cosa que hace suspirar a mi
hermano del otro lado de la línea y que mi rubio me abrace desde
la espalda.
- Lo se cariño, solo quiero que te relajes un poco ¿si? - se que no
es con malas intensiones, pero tengo más de una semana sin saber
de Louis más que sucias mentiras dichas por Prim y Lía pidió otra
semana porque el estado de su esposo agravo, es como si la vida
no me permitiera un respiro.
Aunque el apoyo de Ethan es enorme y lo agradezco muchísimo,
no se que serán de mis nervios en estos momentos sin él,
probablemente ya me hubiese mudado nuevamente con mis
padres para poder mantenerme serena.
- Bueno, te voy a ser bastante sincero.
- No pido menos hermanito, voy a poder con eso, no me ocultes
nada, Louis es importante para mi y merezco estar informada de
su estado - sé que legalmente no es cierto, después de todo soy
simplemente su docente y desde un punto de vista externo puedo
fácilmente pasar como una entrometida que se atribuye lo que no
le corresponde. Pero amo a ese niño como si fuese mío, y me
parece inaceptable e insoportable el hecho que este pasando por
tanto y le falte tanto cariño cuando yo estoy dispuesta a darle todo
el amor que le puede dar una madre, además de una familia
enorme que lo va a querer como si fuese parte de.
- Lo se linda, tienes un corazón enorme y Louis es afortunado por
haberte conseguido en estos momentos, a partir de ahora ese niño
va a recibir el cariño que merece y se le ha sido negado desde el
inicio - sus palabras me consuelan y alivian en partes iguales,
supongo que si me dice eso es porque todo salió bien ¿cierto?
- Soy así porque tengo una familia amorosa que me hizo de esta
manera - murmuro y me volteo para enterrar la cara en el pecho
de Ethan recibiendo mimos - No alargues más esto hermano,
dime lo que tengas que decir.
Suelta un suspiro que en otro momento me pondría mas tensa,
pero después de sus palabras me siento mejor.
- Nadie abría la puerta y tuvieron que entrar por la fuerza, en casa
solo estaba el niño con deshidratación y algo desnutrido, se
presume que tiene más de siete días solo, Clarisa será demandada
por abandono - se me encoje el corazón de solo imaginármelo.
- ¿En donde está ahora? ¿puedo ir a verlo? tengo que verlo
Raphael - aprieto la camisa de mi rubio con la única mano que
tengo disponible y me dejo acariciar por él.
- Está en el hospital del centro, será sometido a unas pruebas a ver
si se consigue algo más, no podrás verlo sino hasta mañana, ya
tenemos la aprobación de Frank y tu eres la que estas detrás de la
demanda de manera legal, entonces podrás estar al lado del niño
en todo momento, sin embargo - suelto un quejido cuando
comienza con sus peros.
>> Sí nena, hay un pero, y este es como tu hermano, no como tu
abogado, ya que te dije que por ese lado todo está correcto, pero
me gustaría que no fueses muy vista ni muy unida ni con el niño
ni con el caso - ruedo los ojos y suelto un bufido, dice que soy un
pájaro pero después que tengo aletas.
- No entiendo, que si pero que no - hago el amago de soltar a mi
novio para cruzarme de brazos y volver a ponerme a dar vueltas,
pero siendo tan dulce como es siempre, se niega y me aprieta más,
solo que esta vez deja un beso en mi frente que me relaja bastante.
Ya me siento en la capacidad de bajar las defensas, bastante
mejor al saber que el niño esta bien, claro que me sigue doliendo
saber que lo consiguieron en tan mal estado y por lo que tuvo que
haber pasado, pero ahora esta a salvo y con esto ganaremos el
caso y me lo traeré a casa. No hay mal que por bien no venga, o
eso dice mi madre.
Sí, mi señora madre es esa abuela de refranes para todo momento.
- Esta bien que lo hagas, pero Clarisa es experta en hacer que todo
quede a su favor, y si no es en el juzgado será por lo personal,
podría abordarte y buscar la manera que retires la denuncia - me
deja fría, no me parece una locura sabiendo que viene de una
mujer que sin resentimiento alguno deja a su hijo abandonado y lo
agrede cuando le viene en gana.
- No podría conseguir nada lo suficiente importante para hacer
que renuncie a Louis, y eso es porque nada lo es.
- No lo dudo hermanita, y por eso temo lo que podría llegar a
hacer, esta mujer es ambiciosa, y no haría eso para estar con
Louis sabiendo los tratos que tiene con él, pero esto es un golpe
enorme a su carrera que no podrá arreglar, la simple denuncia
ensucia su intachable historial, si quiere ser fiscal debe deshacerte
de esto y que quede como una especie de malentendido o verse
como la victima que sale victoriosa - todo es tan complicado que
extraño cuando era una niña y llegaba a los golpes con mis
hermanos para que después nuestros castigos sean convivir el
doble de tiempo juntos.
- Nunca me gustó el ajedrez - murmuro mientras restriego mi
mejilla en el amplio pecho de Ethan causándole unas pequeñas
risas que me producen una linda sensación al sentir las
vibraciones de su pecho.
- Bueno, es una pena que esta sea una partida, ero no te
preocupes, para tu suerte, desde los dieciséis que Ramsés no me
gana una partida - bufo en respuesta.
- Entonces como Romeo te sigue ganando, ahora quiero que sea
mi abogado.
- Bueno, es una pena para ti que Romeo este muy ocupando
usando mayas en estos momentos, por lo que yo soy tu mejor y
única opción - suelto una risita, es asombroso lo mucho que
mejoró mi estado de animo de solo saber que mi pequeño ya
estará bien y que ya podré cuidarlo tanto como quiero.
- Romeo es ahora un superhéroe, y si vamos al caso, él fue
Sherlock Holmes, él es definitivamente mi mejor opción.
- Eres una idiota, Sherlock es un detective, ni siquiera has visto
una película de tu hermano, mi madre se decepcionará de esto
cuando se entere.
- Sherlock gana cualquier partida de ajedrez y me dijiste que esto
es una, con eso me basta.
- Como sea, mocosa idiota, ya debo irme, mañana puedes ir al
hospital con el niño, te dejaré la habitación y el piso por mensaje -
agradezco el hecho que sea día festivo, aunque si no fuese así
igual iría a ver a mi niño, Lía no tendría problema en dejarme el
día libre.
>> Y por favor has lo que te digo, ve a verlo pero con la mayor
discreción posible hasta que agarremos a esta perra de las bolas -
suelto un suspiro.
- Ovarios Raphael, ella es mujer - con un bufido me cuelga y
entonces me permito a abrazar con dos brazos a mi rubio.
>> Está mal, lo consiguieron deshidratado, la acusaran de
abandono - murmuro bajito para ponerlo al tanto, aunque
considerando que en todo momento estuvo pegado a mi, no dudo
que lo haya escuchado todo. Lejos de molestarme me agrada, no
necesito repetir lo que me dijo mi hermano, sino su apoyo y
mimos.
- Lo escuche, no te preocupes, pudo haber pasado este tiempo
realmente mal, pero va a estar bien porque finalmente va a tenerte
a ti, y eso vale la pena - dejo de contenerme y me pongo de
puntillas para besarlo con fuerza.
- Gracias por estar conmigo en esta ocasión, y lo siento por traerte
tantos problemas, apenas estamos iniciando y ya van mas malos
momentos que buenos los que compartimos - murmuro con mis
labios aun rozando los suyos, este rubio me puede.
- No tienes nada que agradecer, todo momento contigo me gusta -
veo como sus mejillas se enrojecen un poco y no debo adivinar
que estoy igual, pero lejos de avergonzarme, es por otra cosa.
- Quiero esto contigo - decido jugar un poco y evito sus labios
para besar sus mejillas y barbilla, o eso era lo que intentaba antes
que se separara.
- ¿Estas segura? entiendo que se vienen cosas aun más pesadas,
yo puedo esperar - hago que me levante e inmediatamente enredo
mis piernas en su cintura, es agradable tener sus ojos al mismo
nivel que los míos, de esta manera puedo apreciar mucho mejor
sus preciosos océanos.
- Yo no puedo esperar, Ethan, te quiero, quiero esto - murmuro y
reinicio mi juego de tentar, besando su rostro con delicadeza pero
sin presionar sus labios, solo rozándolo.
Él se vuelve a separar y luego de ver mis ojos fijamente por un
momento, parece conseguir lo que buscaba, porque se lanza y
empieza a besarme con fiereza.
Y eso es lo que necesito para mantenerme serena y lista para todo
lo que se viene, porque estoy dispuesta a luchar con dientes y
uñas porque Louis no tenga que volver a pasar por todo eso otra
vez, a partir de ahora mi pequeño castaño va a ser feliz.
Y yo lo seré junto con mis dos hombres.

Capítulo 26
- Buenos días cariño - entro algo temblorosa a la habitación
doscientos ocho, temerosa por que encontrar pero ansiosa por ver
a mi niño. Estos días se sintieron eternos sin él.
- ¿Rosa? - al escuchar su vocecita y ver sus ojitos aguados fue
suficiente para atravesar la habitación con rapidez y abrazarlo con
el máximo cuidado posible pero intentando trasmitirle todo el
amor que siento.
- Oh mi vida no sabes cuan feliz estoy de que estés bien - me
separo para revisarlo y al ver que ha comenzado a llorar empiezo
a limpiar sus mejillas y besar su frente- Finalmente está bien y ya
pronto podré llevármelo conmigo a vivir como se lo merece,
como un principito consentido, mi principito.
- Tenia miedo, pensé que no irías por mi - se me rompe el
corazón, dios hubiera querido haber ido por él el primer día y de
paso conseguirme a esa bruja a darle su merecido. Aunque
claramente Raphael me obligó a esperar, pues con el aviso que el
niño tenia bronquitis no era posible mandar a investigar.
- Oh cariño yo hubiera ido por ti el primer día pero no podía
hacerlo - se vuelve a separar y sus ojitos me ven con tanta duda
que estoy por soltarle todo aunque lo mejor sería mantener eso
con mi hermano ya que uno nunca sabe cuando las paredes
escuchen, además que es un niño y ni yo logró entender todavía
del todo bien porque no puedo solo meterme a su casa y golpearla
un poco.
>> Te ves tan grande, como un pequeño hombrecito - suelto al
verlo de arriba a abajo. Estoy feliz porque no consiguieron algún
moretón o algo que indicará que fue golpeado, aunque esa alegría
se apaga al instante porque a mi bebé se le fue rechazado
cualquier tipo de alimento por quien sabe cuantos días y estoy
segura que el maltrato psicológico no faltó en ningún momento.
En lugar de responderme vuelve a lanzarse a mis brazos y enterrar
su carita en mis pechos. Sin pensarlo dos veces vuelvo a
estrecharlo, permitiéndome sentirme tranquila, Louis ya esta
conmigo y lo estará a cada momento a partir de ahora.
Escucho la puerta abrirse a mis espaldas y me tenso de ipso facto,
como sea la víbora no se si podré ser capaz de contenerme y
golpear su cara. Ya siento la voz de Raphael diciéndome cuanto la
cague.
- Buenos días, soy el doctor Linch ¿es usted la representante? -
me volteo y me consigo con un castaño algo atractivo vestido de
bata, un alivio, todavía no me golpearé con alguien, mi madre y
mis hermanos deberían estar orgullosos por eso. Bueno, todos
menos Romeo, él adora verme pelear, imbécil.
- Em, no se si sabe que en estos momentos el tema del
representante de Louis es delicada - cuestiono de a poco aun sin
soltar al niño, y por como aprieta mi camisa, el sentimiento es
reciproco.
- Sí, se me comentó que su custodia está siendo peleada - asiento.
- Exacto, legalmente aun no lo soy, pero en poco tiempo lo seré -
los ojitos de Louis se asoman un poco de mis pechos, como si
temiera verme a la cara, por lo que le sonrío con dulzura - Así es
cariño, ya verás que pronto seré tu mamá ¿quieres eso? - sus
mejillas se enrojecen y asiente antes de apretarme con un poco
más de fuerza. Que me lo quiero comer a besos.
- Entiendo, pero lamento decirle que entonces no podré decirle a
usted los resultados de los estudios - abro la boca con sorpresa, él
definitivamente no puede leer la atmosfera. Que acabo de decirle
que soy su madre por un lazo más fuerte que el sanguíneo y viene
con esa payasada.
- Claro que debe decirme que descubrieron en mi niño, soy quien
más se preocupa y vela por él, por supuesto que tiene que decirme
todo lo relacionado a él - me tenso y si no tuviese a Louis
enterrado en mi pecho ya estuviese lanzando manotazos como
loca a mitad de la habitación.
Este pobre hombre no sabe con que loca se está metiendo.
- Pero legalmente...
- Legalmente la mujer que le dio a luz es una mala madre, así que
es mi niño, lo adopté en mi corazón y nos amamos como tal, así
que para mí es mi hijo y no necesito firmar ni mierdas, por lo que
amablemente le pido que suelte lo que tiene mi bebé - frunzo el
ceño lo máximo que puedo e intento verme realmente molesta,
aunque maldigo que probablemente me vea graciosa pues
normalmente mis hermanos se ríen cuando me hacen enfurecer
alegando que soy una ternura.
Claro, se joden igual porque luego de decirme esas estupideces
consigo mi venganza. Soy atemorizante, no tierna ni adorable,
terrorífica.
- Hermanita, el pobre hombre esta haciendo su trabajo, no puedes
matarlo por eso - un Raphael en traje entra a la habitación y le da
una palmada al doctor que me ve bastante sorprendido. Mierda
esa no es la mirada que quería, se supone que debe verme con
terror.
- Entonces que suelte que tiene mi bebé - rueda los ojos y al llegar
a mi lado besa mi frente y despeina con suavidad la cabellera del
niño que sigue resguardado en mi pecho. Si es por mi que se
quede para siempre, no tengo problema en abrazarlo lo que me
queda de vida.
- Ya te dije todo, solo quieres joder - ahora yo ruedo los ojos, es
un idiota.
- Claramente no todo, por algo entro preguntando por su
representante como si faltará algo más que decir.
- Bueno hubieses dicho que si lo eres y nos ahorras todo esto.
- Nah ah, mentir está mal, no puedo hacerlo, encima de eso, le
estas dando un terrible ejemplo a mi bebe - beso la cabeza del
niño y asiente a mis palabras, me encanta como me apoya - Así es
bebé, mentir está mal y no puedes hacerlo.
- A veces mentir es la mejor opción, además, era una blanca,
pronto será legal y entonces no sería mentira - por el rabillo del
ojo veo como el pobre hombre nos ve como si se tratara de una
partida de ping pong.
Estúpido, ve lo que ocasionas, todo esto se hubiese evitado si solo
aceptas mis cursis palabras sobre ser su madre de corazón y me
das la información.
- Pero es mentira ahora, lo que está claramente mal, si le dijera a
mamá esto te daría el sermón de tu vida - rueda sus ojos y se
cruza de brazos, ay nadie cree su estúpido papel de muy hombre
si te acobardas a una mujer de uno sesenta.
- En mi trabajo a veces las mentiritas son necesarias - lo se, pero
solo por joder exclamo con exageración, incluso creo haber
asustado un poco más al doctor.
- ¿Quieres decir que eres un deshonesto? suficiente, quiero
cambiar de abogado, estas despedido - me golpea con un dedo en
la frente y me quejo de inmediato - Eres un imbécil, eso me dolió.
- Entonces deja este juego, tengo cosas que hacer, no puedo
perder el tiempo en tus dramas locos - ruedo los ojos pero decido
reír, tampoco es que tuviese algo que hacer además de abrazar a
mi bebé, pero como es obvio tampoco me interesa estar perdiendo
el tiempo discutiendo, aunque es divertido.
>> Disculpe doctor, no se preocupe, pero si pasa algo más con el
niño me gustaría saber, soy el abogado a cargo de la demanda por
negligencia a la madre, todo me vendría de ayuda - el castaño de
bata suelta una simpática sonrisa y asiente.
- Si me disculpan, me están buscando, después vendré a hablar un
poco más sobre lo que ocurre - y con eso sale, por fin.
- Le gustaste - ruedo los ojos otra vez, Raphael es un molesto.
- No molestes, estoy con Ethan y lo sabes - acaricio el cabello de
mi bebé y para mayor comodidad me siento en la camilla con él
en mis piernas, estoy recargando baterías por todos estos días
lejos de él.
- Dije que tu le gustaste, no él a ti, el rubiecito no tiene nada que
ver - suelto una risa al oír su resentimiento, es un molesto.
- No es cierto, además, no te refieras así de mi rubiecito, te cayó
bien y lo sabes, solo quieres molestarme - bufa pero no dice nada
al respecto, ja, lo supe desde el principio. Es imposible no querer
a Ethan, es un dulce.
- Lo que te haga dormir bien por las noches - rueda los ojos y
vuelve a acariciar el cabello del niño - ¿Cómo te encuentras hoy,
pequeño Lou? ¿Estas feliz por ver a mi hermana? - tímidamente
mi niño saca la cara y asiente.
- ¿Cuál de sus hermanos eres? - obviamente le he hablado de mi
enorme familia, fue agridulce ver como se impresionó al escuchar
todo el cariño que nos teníamos entre todos.
- El mejor.
- ¿Royce? - suelto una carcajada por la cara de molestia que hace
Raphael, ellos son los polos opuestos en la escala de hermanos.
- Ya quisiera ese bastardo ser tan genial como yo - de inmediato
le lanzo un golpe con toda mi fuerza disponible - Eso me dolió,
salvaje - se queja mientras se soba el brazo, es una niña.
- N0o digas groserías al frente del niño - me ve con sorpresa.
- Hace un momento mientras insultabas a tu enamorado dijiste
como cien - y solo por eso vuelvo a golpearlo.
- No es mi enamorado y era estrictamente necesario decirlas, no
molestes - antes de poder replicar el doctor vuelve a entrar,
haciéndonos guardar silencio, o bueno, a mi, Raphael suelta una
risa, supongo que va a joder con esto para siempre o algo así.
- Lamento interrumpir - y antes que el cavernícola dos hable, yo
me adelanto.
- No te preocupes ¿pasó algo? - en serio no quiero ser mala, pero
solo quiero estar más tiempo acurrucada con mi niño y seguir
molestando a mi hermano, ojala pronto llegue otro, espero que
Royce, quiero que conozca a Louis, se van a amar.
- No, solo venia a comunicar lo de la deshidratación y que
mañana se le dará el alta - asiento, eso es lo que ya sabia -
También quería disculparme por lo de hace rato - me da una
sonrisa y de inmediato siento el codo de mi hermano golpearme
varias veces. Mierda, no me va a dejar en paz nunca.
- Gracias, no te preocupes - y sin hacer ningún gesto espero que
entienda que no estoy ni un poco interesada.
- Bueno, si necesitan algo más pueden apretar el botón al lado de
la camilla, vendré enseguida - para no hacer la historia más larga
me limito a asentir y así sale de la habitación. Raphael no pierde
el tiempo y comienza a joder, demonios, que llegue pronto Royce.
- Bueno hermanita, quien lo diría, eres toda una conquistadora,
además, es doctor, seguro todos en casa lo amarían.
- Todos en casa ya aman a Ethan, y yo más, así que no, no jodas.
- Dijiste otra palabrota, además, no puedes decir que estaba mal,
podrías darle una oportunidad - decido callar para no soltar otra
grosería, aunque aprovechando que solo estamos nosotros y que
la cara de Louis sigue escondida, le muestro el dedo medio.
- Una lastima que tenga algo con los rubios - y con eso se limita a
reír.
Ya entendí que su propósito era molestar, aunque bueno, en
realidad deduje eso a los cinco.

Capítulo 27
- ¿Cómo está Louis? - no hay nada más bonito que llegar a casa y
encontrarme con un guapo rubio sin camisa y con el cabello
húmedo, cabe acotar que tiene un cuerpo impresionante y debo
dejar de olvidar preguntarle que deporte practica, porque ese
abdomen y esos brazos no se sacan con caminatas.
Ah, claro que también es adorable que pregunte por mi retoñito,
porque será solo mío, no quisiera al inicio de la relación plantarle
uno, pero luego me encargaré que el mi, pase a ser nuestro. Un
paso a la vez.
- Esta muy bien, le hicieron varios exámenes y algunos valores
bajos, pero le mandaron algunas vitaminas y una dieta para
balancearlos - tan feliz que podría explotar, me acerco a él dando
brinquitos, y poniéndome de puntillas le pido un beso alargando
los labios , supongo que me veo graciosa porque suelta una risa
antes de darme un besito, un dulce.
- ¿Le darán el alta pronto? - como perro por su casa me dirijo a la
cocina y empiezo a buscar que podríamos cocinar, aunque no
consigo la gran cosa, claro, lo debí suponer, desde hace un tiempo
lo tengo secuestrado en mi departamento, y la comida que compra
termina en mi cocina porque se nos es más comodón ahí, yo tengo
más electrodomésticos.
No hay que olvidar que mi rubio tiene solo unos tres meses a mi
lado.
- Mañana a primera hora - me siento en el desayunador y me
quedo apreciándolo más tiempo, estoy feliz y él es solo la cereza
del pastel, o mejor la crema, no me gustan las cerezas.
- ¿a donde ira? - me desinflo en mi asiento, o así intento hacer
cuando dejo caer mi cabeza en el mostrador estirando mis brazos
a los lados.
- Irá a una casa de acogida hasta que el caso se resuelva, estoy
preocupada pero Raphael me dijo que investigó el lugar y las
personas a cargo son buenas y los niños unos dulcitos que han
pasado por mucho, pero son como hermanitos, eso me hizo sentir
mucho mejor - siento como el rubio se acerca a mi lado y deja un
beso en mi cabello antes de seguir su camino, creo que a revisar
que podemos comer.
>> También dijo que podría visitarlo de vez en cuando y el niño
seguirá yendo a clases, entonces eso me alivió bastante, aunque
ya no podré llevármelo a comer, me dijo que esa bruja podría
investigarme y hacer que de alguna manera deje la demanda de
lado - me vuelvo a enderezar y casi quiero abuchear cuando me
doy cuenta que se puso una camisa. El día ya iba de rosas,
supongo que no iba a ser todo perfecto.
- Eso suena peligroso, intenta no salir sola, puedes llamarme cada
que lo necesites, intentaré estar disponible - no se de donde, pero
consiguió lo necesario para unos sándwiches, fabuloso, porque
muero de hambre pero no quiero nada pesado.
- Esa mujer no puede robarme mi independencia de esa manera, y
no me malentiendas, adoro estar contigo por ahí, pero no quiero
robarte tu espacio y yo también necesito el mío - empiezo a dar
vueltas en la silla y me pierdo sus reacciones, triste pero
necesario, siento que estoy a nada de volver a tirarme encima de
él.
- No me molestaría si lo hicieras, y aunque entiendo a que te
refieres, mientras estés en peligro no veo porque está mal, digo,
¿Cuánto tiempo puede tomar? cuando todo esto acabe volveremos
a tener nuestro espacio - de inmediato me bajo de la silla alta y
me lanzo a abrazarlo por la espalda mientras él sigue en lo suyo.
Adoro a este hombre en cuerpo y alma, aunque no se en que
proporciones, es decir, él es un dulce amable y lleno de buenos
sentimientos, algo retraído a veces, pero después de ver que puede
ser extrovertido no me preocupo por eso, claro que tiene sus
demonios, así como su condición, pero el que se esfuerce tanto
para llevar una vida normal lo hace tan fuerte que es imposible no
sentirme atraída por él.
Por otro lado, su cuerpo es fuerte, con músculos no enormes pero
si trabajados, tiene un rostro afilado, casi como si estuviese
seguido con el ceño fruncido, pero sus ojos son tan azules y
expresivos, además que es alto, mucho, incluso un poco más que
mis hermanos, y eso para una mujer bajita como yo es como el
más delicioso de los postres, su espalda ancha es mi perdición, y
no olvidemos que es rubio, y yo tengo esta extraña atracción hacia
los rubios, son algo así como mi debilidad.
En conclusión, Ethan es un paquete de todo lo que puede hacerme
caer en lo más profundo de la cursilería y mi más grande fantasía.
- No me malentiendas, si es por mí nos quedamos así siempre,
pero no quiero ser una acaparadora, debes tener cosas que hacer y
que las quieras hacer solo, yo lo respeto - siento como me acaricia
la mano con la que según yo, acariciaba discretamente sus
abdominales, claro que esto fue un engaño de mi cerebro y estoy
siendo tan obvia como lo soy siempre. Toda una pecadora llena
de lujuria por mi hombre.
- Lo sé, te entendí, solo estoy preocupado, si Raphael lo está por
algo será, no tienes porque ponerte en peligro innecesariamente -
antes de poder replicarle, se da la vuelta entre mis brazos, por lo
que tengo que subir la vista para ver esos ojitos preciosos que
tanto me encanta como el resto de su ser. Suelto un suspiro, él me
puede.
>> Ahora tienes un niño que cuidar, no podrás hacerlo si te hacen
daño de alguna manera, si quieres no lo pienses por ti sino por él,
digo, si tu no puedes ¿Quién lo va a cuidar? - es una dulzura
usando esa psicología en mi, supongo que algo aprendió de su
doctor, pero una lastima que estoy muy ocupada apreciando su
cuerpo pegado al mío como para prestarle la atención que debería
a sus palabras.
Mierda, después de esa primera vez no he podido pensar de otra
manera sobre él, digo, en el hospital estaba enfocada en mi Louis,
pero ahora que lo veo, aun con lo serio del asunto, solo puedo
pensar en cuanto quiero repetir.
Ethan me hizo una lujuriosa, debería darle vergüenza, eso de
transformar mi alma pura en esto merece recibir un castigo. Claro
que yo estoy más que dispuesta en castigarlo.
- Te entiendo, lo juro que si, y deberíamos hablar de esto con
seriedad y con mi hermano presente, él podrá ponernos mejor al
tanto sobre lo que esa mujer puede o no llegar a hacer, yo todavía
no se hasta donde tiene alcance, aunque me hago una idea - me
pongo de puntillas y beso su barbilla - Pero en estos momentos
estoy ocupada recordando otras cosas, entonces no puedo
responderte con la seriedad que amerita el tema - suelta una
pequeña risa y se sonroja.
- ¿Qué estas recordando exactamente? - dios, por su tomo sé que
sabe perfectamente a que me refiero, pero le encanta hacerse de
ángel y hacerme ver a mí como la impura.
- Es algo borroso, creo que fue relacionado a ti en mi cama, claro
que podrías ayudarme a refrescar mi memoria - como es obvio, no
me molestan los roles que Ethan nos impuso, al contrario,
encantada de seguirle la corriente, o hacer que él me la siga, como
sea.
- ¿Qué tendríamos que hacer después de estar en tu cama? - nunca
hubiese imaginado que este rubio tuviese esa sonrisa tan
descarada y pudiese usar ese tono, no el primer mes de
conocernos cuando tendía a sonrojarse seguido, pero es imposible
negar lo mucho que me hace sentir en estos momentos.
- Mm no recuerdo bien, quizás podemos ir a la tuya y reescribir
los recuerdos ¿Qué dices? - y no hace falta más para que él se
incline para levantarme desde los muslos y apenas estoy a su
misma altura comenzamos un beso que promete más buenos
recuerdos.
Él está teniendo mucho poder sobre mi y no tengo ni pisca de
miedo.
***
- ¿Todavía quieres ir a una psicoterapia conmigo? - con una
sonrisa que no abandona mi rostro me dejo acariciar por el rubio a
mi lado.
- Claro - lo acompañaría al fin del mundo si me lo pidiera en estos
momentos, es un injusto, si me pregunta esto hace una hora me lo
pensaría un poco más, después de todo eso de irme al fin del
mundo y dejar a mi bebé aquí no me parece.
Mentira, aunque me preguntara sobre acompañarlo a sus terapias
en mi peor momento aun así le dijera que sí, tengo mucho que
aprender sobre la bipolaridad y queriéndolo a mi lado como lo
hago, necesito tener todas las herramientas posibles para poder
cuidarlo cuando me necesite.
- ¿Segura? no tienes por qué obligarte - me doy la vuelta y con el
pudor que no se de donde salió, supongo que de lo serio del tema,
tengo cuidado que la sabana no se baje de mi pecho, este no es
momento para que un seno se salga a saludar, quizás más tarde.
- Claro que quiero Ethan, quiero saber más del tema y saber que
podría hacer para ayudarte, me importar, tu y todo con lo que
vienes - estiro una mano para acariciar su mejilla y la otra la
ocupo para cuidar de mi desnudez.
>> ¿Por qué tan de repente? - no puedo evitar a preguntar después
que dejara un beso en mi mano, un dulce de hombre.
- Recordé lo que dijiste cuando nos besamos por primera vez,
entonces en dos días es mi próxima cita, también me gustaría salir
contigo después de eso, pero tengo trabajo - hace una mueca al
decirlo y yo lo acompaño, en un principio no era así, solo
trabajaba cinco días medio turno y se concentraba en buscar
trabajo en alguna empresa, pero se rindió y tomó turnos
completos y solo un día libre.
- Puedo hacer que tengas una entrevista con mi hermano y
trabajar con él - hace una mueca y supongo que eso del seno
saludando será para después, porque yo tampoco pienso en dejar
torcer mi brazo esta vez.
- Ya te dije que no me gustaría entrar por tu influencia, me gusta
conseguir las cosas por mi mismo - mira que es un orgulloso de
armas tomar.
Sorprendente, es la primera vez que quiero golpear a Ethan casi
tan fuerte como a Raphael cuando es tan molesto como siempre,
quien lo diría, el rubio si puede hacerme molestar.
- Lo único que voy a hacer es que hables con él, Ramsés es muy
quisquilloso, no empleará a cualquiera, de ti depende i quedas
dentro o no - ruedo los ojos.
- Eres su hermana menor, te adora, estoy seguro que le pides la
empresa y te la regala - casi quiero gritar.
- Por lo mismo que soy su hermanita menor y tu el novio de su
hermanita que lo tendrás mas difícil, ósea, estas equivocado si
crees que solo te dejará adentro si se lo pido, al contrario - mira
mis ojos con fijeza y me aplaudo por hacer que tranquilice su
orgullo, un poco más y salía de la cama luego de mínimo un zape.
>> Míralo de esta manera, Ramsés es tranquilo y bastante
razonable, pero por alguna razón es el cavernícola numero uno, y
eso es porque es un celoso de lo peor, es como la mente maestra
detrás de todo, si un hombre se nos acerca y a él no le gusta, se
encarga de investigarle la vida y mandar a dos y tres a hacer el
trabajo por él, no te dejes engañar, además que es como mi papá -
el rubio suelta una risa y me siento mejor.
- ¿Si Ramsés es el uno que es tu padre? recuerdo que dijiste que
también es parte de ellos.
- Oh, papá es cavernícola líder, el da la autorización para proceder
a espantar - suelta una carcajada y con eso sé que el seno si va a
saludar, ya la rabia quedó atrás - ¿Aceptaras? - con un suspiro
asiente.
- Está bien, lo intentaré - y con eso salto fuera de la sabana y me
lanzo a sus brazos.
¿Por qué solo uno si las gemelas hacen todo juntas?

Capítulo 28
No puedo evitar sentirme nerviosa una vez estamos al frente del
gran edificio que Ethan dice ser la clínica en donde se consulta
con su psicóloga, porque sí, apenas me enteré esta mañana antes
de salir que su doctor no es doctor sino doctora, y no es que
desconfié de él o sea una loca de los celos, pero si hay una verdad
universal en estos momentos es que mi Ethan es un dulce
envuelto en pecado y que no hay que ser muy débil para querer
una probabilidad de él.
Okey, estoy siendo una paranoica de los celos, lo que me
convierte en cavernícola cinco, y eso por no incluir a Rachel, pero
creo que ella sería algo así como un gorila.
- Estas más nerviosa que yo - suelta una risita el rubio, oh claro,
espero este disfrutando esto, él riéndose de mi miseria y yo
respirando profundo para no ser eso que tanto detesto, una de mis
hermanos.
- No es cierto, o bueno, quizás un poco - por el rabillo del ojo
noto que lo incomode un poco, por lo que me golpeo
mentalmente, dios no se que hacer en estos momentos, es algo
que nunca existió imaginado que pasaría, pero eso no significa
que este dudando de algo, desde que me enteré de esto he querido
acompañarlo en todo e informarme lo suficiente para ser de
utilidad para él.
>> Okey, entremos ¿seguro que ella sabe que iba a venir? -
cuanto espero que sea una señora mayor y adorable, sí, es una
viejita, o quizás una antipática, pero viejita.
- Las ultimas dos sesiones hemos hablado de ti, me dijo que seria
genial traerte para conocerte - se rasca la mejilla y
automáticamente toda mi inseguridad y feos sentimientos se
evaporan.
Es tan dulce que haya hablado de mi, me lo como.
- Eso es tan lindo, no se como haces para tenerme un poco más
cada que hablas - suelta una pequeña risa antes de pasar su brazo
sobre mis hombros y hacerme caminar hacia la recepcionista, que
como no, tiene sus ojos casi en forma de corazón cuando ve entrar
a mi hombre, claro hasta que baja la vista a mi y su mueca cambia
a irritación.
Si, tonta tetona, es mi hombre y que me mires mal no va a
cambiarlo.
Dios, soy una loca de los celos.
- Buenos días, tengo cita con la doctora Edwards - decido que
mejor veo a otro lado para controlar mi mente y volver a ser yo,
porque este nuevo monstruo verde no soy yo, no, me niego
rotundamente a ser como Raphael.
- Claro cariño, te esperábamos, puedes tomar asiento y en un
momento te llaman - ah muy amable, tanto que hasta cariño le
dice. Me muerdo la lengua para evitar decir algo y abrazándome
al brazo de mi rubio voy a donde dijo la mujer, necesito
relajarme, esto son los nervios pensando por mi.
- ¿Estas celosa? - volteo con tanta rapidez que no se como no
crujió algo. Como se atreve a divertirse de mi malestar, que no
entiende que esta es una nueva faceta que necesito exterminar
antes de ser como mis hermanos.
- No juegues con eso, es difícil mantenerme serena y necesito
relajarme un poco - tomo un par de respiraciones pero cometo el
error de ver hacia la recepción, en donde miss pechos enormes
esta viendo hacia nosotros, o bueno, hacia el rubio.
>> ¿Y está te come con la vista cada sábado o que? muy
simpática ella - Ethan suelta una carcajada y entre risas toma mi
cara entre sus manos y deja repetitivos besos en mis labios.
Bueno, ya no estoy molesta, al contrario, esa mujer puede seguir
diciéndole cariño todas las veces que quiera, después de todo, yo
soy quien recibe sus cariños, y nada me hace más feliz.
- No tienes por qué ponerte celosa, me gustas, mucho, ella no
significa nada, solo hace su trabajo - es un dulce por aclarar las
cosas aun cuando no hace falta, en ningún momento desconfíe de
él, solo me deje llevar por la situación.
- Esta bien, fue sin querer, supongo que es hereditario y tenia que
tener algo de mi papá, ya me calmé - se ríe un poco más y me
besa esta vez un poco más intenso, como quisiera volver a
acurrucarme un rato más con él, pero hay cosas que simplemente
no se pueden dejar pasar
- Puedes pasar cariño - ambos nos ponemos de pie cuando la
recepcionista se nos acerca a avisar, pro cuando ve que me
levanto de mi asiento con mi novio hace una mueca - Los
acompañantes deben esperar - con un bufido volteo a otro lado y
espero que el rubio responda por mi, porque si bien ya estoy
bastante más relajada, esa mujer sigue irritándome por la manera
que lo ve.
Entiendo que yo le digo dulce, pero es mío, además que no tiene
derecho alguno a verlo como si fuese algo para comer, es una
persona, no una brocheta andante, grosera.
- Ya hable con la doctora en la cita anterior, mi novia entrara
conmigo - me evito eso de la sonrisa enorme que quiero poner
junto con algún alarde, soy un adulto, no un niño que le ganó algo
a un hermano.
- Bueno - y con eso se marcha a su puesto. Ah, la señorita pechos
grandes ya no es tan amable.
Ambos nos adentramos al consultorio y a quien veo venir me
pone un poco más nerviosa. Es que en esta clínica no te contratan
si tu físico no es superior a un ocho, claro, debí suponerlo.
- Buenos días Stephen, supongo que esta linda señorita es Rose -
es amable y me reconoció, pero eso no quita la gran ola de
inseguridad que amenaza con llevarse toda vida inteligente en mi
cerebro. Esta mujer es preciosa, mide tanto como Rachel, que es
bastante alta ya que mi hermana es una ex modelo de pasarela y
tiene una altura mínima que cumplir, además de rubia y unos
ojazos verdes que resaltan desde la otra punta del salón.
Que la tierra me trague y me escupa después de hacerme un par
de modificaciones, por favor.
- Buen día Edwards, sí, ella es Rose, mi novia - le doy la mano y
con una hermosa sonrisa me saluda, mierda, todo en ella es
precioso.
- Mucho gusto, un placer conocerte al fin - le devuelvo con mi
mejor sonrisa y le estrecho la mano con seguridad, porque si algo
aprendí de crecer con una belleza en casa, es que la actitud
también resalta el atractivo y si mi autoestima es tan solida aun
soportando burlas de Rachel y el que par de chicos que me
gustaron la prefirieran a ella, es porque siempre me amé por como
soy.
Además claro que mi personalidad es adorable y la de Rachel es
horrible, eso me hacia sentir muchísimo mejor, después de todo,
el físico se marchita con el tiempo.
- Lo mismo digo - nos indica que nos sentemos en un sillón y ella
se ubica en una silla al frente de nosotros, yo me apego más a mi
rubio y respiro profundo para relajarme y dejar atrás las
inseguridades que quieren comerme desde mi nuca, difícil pero no
imposible. Soy fuerte, hoy solo es un día en donde el monstruo
verde está merodeando.
- ¿Quieren hablar de algo en especifico hoy? - contrario a lo que
pensé que haría, no toma ninguna libreta o algo, solo se queda ahí
viéndonos a los dos, aunque un poco más a Ethan, cosa que altera
mis nervios.
Ella no es como miss pechos, porque ha sido amable, es diez
veces más hermosa y claramente conoce de profundidad a mi
rubio, hasta sabrá cosas que yo no, y eso definitivamente es algo
que me deja un muy mal sabor en la boca.
- Rose quería preguntarte un par de cosas - murmura Ethan algo
decaído y de inmediato me maldigo, no es momento ´para andar
con mis estupideces, Ethan me trajo para hablar de su bipolaridad
y debo darle la seriedad que amerita ese tema si quiero ser su
apoyo. No necesita a una adolescente insegura por su imagen,
sino a una adulta madura que este dispuesta ayudarlo y apoyarlo
en todo momento que lo necesite.
La doctora gira su vista en mi, y antes de darle tiempo a preguntar
ora vez, decido ponerme los pantalones de niña grande e
informarme, que para eso fue que vine, claro y también a apoyar a
mi rubio.
- La verdad es que conozco muy poco del tema, no he querido
investigar mucho por internet porque suelen exagerar las cosas o
ser muy superficiales en cuanto información, le iba a preguntar a
uno de mis hermanos que se que tiene un par de conocidos que
son psicólogos pero me dijeron lo básico y que todo depende de
cada persona - tomo una gran bocanada de aire luego de soltar
todo de tirón.
Mi rubio novio me ve con sorpresa y yo le sonrió en respuesta, no
quise preguntarle a él porque cuando me dijo que era bipolar lo
hizo con un tono tan culpable como si me confesase que ha
matado a un par de personas, por lo que decidí informarme un
poco por mi parte.
- Bueno, pues tienen razón, todo es diferente para cada individuo,
lo que comparten en general es que pasan por episodios que
pueden ser maniacos o depresivos, y estos son causados más que
todo por algún evento que los empujó, aunque claro, también a
veces se dan por si solos sin algún motivo aparente - me da una
sonrisa amable y toda su atención al explicarme, y otra vez me
siento estúpida por sentirme insegura en un momento como este.
>> Los episodios de Ethan son cortos y la gran mayoría son leves,
sin embargo, es preocupante que sus únicos ataques fuertes hayan
sido depresivos, de igual modo solo han sido pocos y en ambos
tuvo la lucidez de acudir por ayuda, lo que es estupendo,
fácilmente él podría tener una vida normal y tranquila - volteo a
verlo y a pesar de lucir algo triste, yo me encuentro feliz, claro
que debe ser muy difícil para él pasar por esto, pero sabiendo que
hay personas que lo pasan mucho peor, y que a pesar de todo él
podría convivir con tranquilidad me llena de dicha.
- Eso no significa que no pueda cometer cualquier locura - suspiro
con molestia, mi dulce está viendo el vaso medio vacío.
- Como cualquier ser humano, mira que cuando tenia dieciséis me
molesté porque no me dejaron ir de fiesta y por intentar escapar
por la ventana como en las películas me rompí el brazo y me
castigaron por lo que quedaba de año - me voltea a ver con una
pequeña sonrisa y yo le doy una enorme.
- Bueno, tiene razón - suelta con una risita la doctora. Me cae
lindo, ojala dejara de ver tan fijo a mi novio para sentirme mejor,
pero si omitimos ese gesto, me parece simpática.
- También quisiera saber que podría pasar y como podría ser de
ayuda - vuelvo a sentarme recta hacia la rubia y ella con una
sonrisa asiente y me pasa una tarjeta.
- En ambos episodios la vida de él se puede encontrar en riesgo
depende de la intensidad de este, en los maniacos se suele ser
imprudente, tener insomnio y ser más activo, su deseo s****l
también puede aumentar - lo ultimo no suena mal, digo, no tengo
quejas al respecto, Ethan es excepcional, pero eso de
imaginármelo en modo insaciable me causa estragos.
Mierda, concentración, no debo ver esto como algo bueno cuando
es algo que el rubio definitivamente odia.
>> En los depresivos puede dormir bastante, falta de apetito y
rechazo al contacto, en ambos casos puedes llamarme o a la
clínica, ellos se pondrán en contacto conmigo ya que soy la
encargada del caso de Stephen - sigue explicándome que podría
hacer en cada caso y yo me siento contenta con cada dato extra
que conozco, nada me hace sentir mejor que saber que cuando él
pase por alguna de estas etapas yo podré ayudarlo a superarlo y a
que deje de verse a si mismo como si tuviese algo mal, porque
Ethan es perfecto.

Capítulo 29
La molesta alarma me saca de mi cómodo sueño, pero
lastimosamente no lo alcanzo cuando estiro la mano, por lo que
me siento y con enojo busco por todo el cuarto, llevándome una
maravillosa sorpresa. Un Ethan muy dormido a mi lado sin
camisa, emocionada levanto la sabana y supuse que es lógico que
no todo iba a ser perfecto, pues consigo que tiene un mono para
dormir y yo cargo puesta mi pijama más infantil.
Claro que tampoco es como si hubiera olvidado que ayer después
de comer con mi familia llegamos cansados y nos fuimos a
dormir sin más, en mi casa porque estaba bastante mimosa y no
quería dejarlo ir, pero al fin y al cabo sin nada sin ropa ; pero eso
no significa que no haya esperado que mi sueño hubiera sido real
y ese asalto mientras dormía haya pasado.
De recompensas y decepciones se compone la vida.
- ¿Es muy tarde? - Mmm, su voz al despertar es otra delicia que
estoy agradecida de recibir.
- No tanto, iré a cambiarme - dejo un beso en la frente para evitar
matarlo con mi mal aliento al despertar, pero mi novio es un dulce
que a primera vista luce empalagoso y al probarlo te enteras que
en realidad es picante. Amo el picante. Ethan me toma de la
cintura y me hace caer sobre su cuerpo para llenarme de besos, y
quien soy yo para resistirme, si esta dispuesto a olerme no voy a
negárselo, cada quien con lo que está dispuesto a soportar.
>> Se hará tarde y me vas a hacer sufrir más cuando te separes de
mi - murmuro pero ni amago de moverme.
- Lo se, lo siento, es que tuve una buena noche - aunque yo
también la tuve, es triste que haya sido por dormir bien y no
porque no dormimos, en fin.
- Dormimos como diez horas - digo con incredulidad, creo que
me desmayé en la cama a eso de las nueve de la noche.
- Y no tuve ni una pesadilla - ahora mi corazón terminó de
derretirse, si quiere podemos dormir juntos a partir de ahora sin
hacer nada para mayores de edad.
No es cierto, después de probarlo una vez me autoproclamo adicta
a Ethan, por lo que veo muy difícil eso de dormir a su lado todas
las noches sin hacer absolutamente nada s****l, pero le puedo
regalar tres noches a la semana con solo besitos y abrazos.
- Puedes dormir conmigo a partir de ahora - hago un pequeño
puchero y acaricio su pecho, cuanto me duele saber que no
tenemos tiempo para un rapidito si quiero llegar a tiempo, y hoy,
finalmente, Lía llegará a la escuela.
- No quisiera invadirte - suelto un bufido, como odio cuando mis
palabras se vienen en mi contra, todo esto es culpa de cuando dije
que cada quien tenia que tomar su espacio y lo interpreto a un
nivel que yo no quería, es decir, claro que estamos juntos pero
también somos dos personas, con trabajos diferentes y vidas
diferentes que decidimos compartir, pero eso no significa que no
quiera despertar así la mayor cantidad de tiempo que me sea
posible.
- Sabes que no es invasión, quiero que te quedes conmigo, me
gusta cuando estamos juntos - me pongo de pie para evitar que se
haga mas tarde y aprovechando que el tema me molesta un poco,
un alivio, si hablábamos de algo lindo sería más difícil
levantarme.
- Recuerdo que comentaste algo sobre espacio personal - ruedo
los ojos, si claro.
- ¿Te despertaste con la meta de molestarme o algo así? - tomo la
ropa porque ya no pienso darle el placer de vestirme al frente
suyo, ya no me gusta esto de despertar con una pequeña
discusión, prefiero eso de llegar tarde por no querer despegarme.
- Lo siento - me sorprende cuando se abraza a mi cintura y me
besa la mejilla, bueno esta bien, perdonado.
- ¿Nos bañamos juntos? - si mi yo del pasado se enterase de esto
se decepcionaría, o sea, normalmente soy tan orgullosa que ni por
accidente me ofrecería de esta manera después que se pusiese en
modo chistoso, pero estoy segura que ella podrá entenderme.
- Son las siete y media - no hace falta más para que corra al baño
y me bañe a velocidad de la luz, lo culpo completamente a él, es
el responsable que Lía me vaya a regañar.
***
- Mañana será la entrevista con Ramsés y con papá - comento
cuando ya casi estamos llegando a la escuela, salimos
prácticamente corriendo de casa pero afortunadamente logramos
agarrar el tren a tiempo y llegaré a la hora, toda una hazaña.
- Sí, ya pedí permiso, aunque trabajaré el domingo por la mañana
para compensar - no evito soltar un quejido, otras horas que no
podremos compartir.
- Entonces supongo que no iras conmigo a comer con mi familia -
digo con un suspiro y causándole una risa, claro, él disfruta pero
yo aquí triste por eso.
- No quiero incomodar a tu familia yendo cada domingo - ahora
bufo, si claro.
- Te adoran, estoy segura que si discutimos muy fuerte me
regañaran a mi por dejarte ir o algo por el estilo - murmuro con
celos falsos, la verdad es que me hace inmensamente feliz el ver
como él convive con mi familia y lo bien que se llevan.
- Eso es mentira, tu madre y tus cuñadas son muy simpáticas,
incluso Dominik y Rachel, pero sigo disgustando a tus hermanos
y tu padre - volteo a verlo y noto como rasca su mejilla, es un
dulce y mis hermanos unos cavernícolas por seguir molestándolo
aun cuando los he escuchado hablar bien de él.
- Solo les gusta joder, pero les caes bien, créeme - hace una
pequeña sonrisa que no le creo ni un poco, mi dulce Ethan, lo
adoro - En serio, incluso a Romeo le caes muy bien, los he visto
hablas bastante ayer - asiente y suelta mi mano para abrazarme
por los hombros, me encanta.
- Sí, él también me cae bien, tenemos mucho en común - bueno,
eso es raro, está bien que Romeo antes era un dulcito de algodón
y es bastante de dar abrazos, pero su personalidad es más fría y
arisca, es como una especie de gato antipático que le gustan los
mimos, por otro lado, Ethan es un rayo de luz amable y siempre
simpático.
- ¿Con Royce o Romeo? - suelta una carcajada por mi pregunta,
bueno, de algo me estoy perdiendo.
- Royce me cae muy bien y hemos hablado un poco, pero diría
que somos casi polos opuestos - ahora me detengo, no estoy
entendiendo nada.
- ¿Si sabes como se llama cada uno de mis hermano? digo, si se
parecen bastante entre sí, pero no es como si fuese posible
confundirlos - vuelve a reír y ahora me pregunto que
personalidades tienen mis protectores hermanos a mis espaldas.
- Royce es bastante serio y algo esquivo, me cae bien pero es
como si no tuviésemos temas de conversación que no fueses tu,
con Romeo es diferente, nuestros gustos son bastante similares, es
sencillo hablar con él - bueno, no me lo esperaba, cuando empecé
a ser cercana a Ethan me recordó a Royce, incluso a veces a
Ramsés por la manera en que se detiene a pensar las cosas y
buscar las mejores opciones, pero nunca lo hubiese imaginado
como alguien que comparte gustos con el hermano que parece que
nada es lo suficientemente bueno para él.
- ¿Qué me dices de Raphael? - se vuelve a rascar la mejilla y ve a
otro lado incomodo.
- Él me sigue odiando y lo dice seguido - suelto un suspiro, por lo
menos Raphael si se muestra a él como conmigo, no sabría que
hacer si descubro que Raph es en realidad un hombre
comprensivo y amable, no.
- Bueno, eso pasará pronto, en realidad lo he escuchado hablar
bien de ti - y volvemos a iniciar el camino hacia la escuela, en
donde como todos los días, nos conseguimos con el señor Prim,
aunque hoy es buen día porque Lía está a su lado.
- Buenos días Lía, te extrañé - me suelto del rubio para abrazarla
y recibir sus mimos, ella es casi como una segunda madre, desde
pequeñas mi madre y ella han sido muy buenas amigas, lo que la
convierte en nuestra tía, y como yo estudie con ella, alardeo con
el hecho de también ser su favorita.
Porque es obvio que no me conformaré con solo ser la favorita de
mis padres y de Ramsés, no, también de nuestros tíos postizos.
- Y yo a ti linda - nos separamos y antes de decir algo más noto
que su mirada viaja a mis espaldas, a mi guapo rubio.
- Él es Ethan, mi novio - él se acerca y estrecha la mano que le
ofrece, aunque termina envuelto en un abrazo que lo sorprende, a
mi no, Lía es un ángel adorable lleno de abrazos y amor.
- Oh, un placer conocerte por fin, Victoria me ha hablado tanto de
ti que estaba ansiosa - claro, no se me hace raro que mi madre
alardee de él, después de todo, ha sido el único de mis parejas
aprobado por mis hermanos y del que, según ella, me he visto más
enamorada.
Claro que tampoco tengo nada que decir al respecto porque hay
un abismo entre mis sentimientos por Ethan con el de mis
anteriores relaciones.
- Oh, espero que haya dicho cosas buenas - aparece su pequeño
sonrojo y yo me maravillo ante eso, después de verlo atrevido he
aprendido a apreciar más cuando se muestra tan tímido.
Nadie se esperaría que un hombre tan grande capaz de sonrojarse
como un niño es al mismo tiempo quien me ha hecho sentir tantas
cosas, y no solo hablo de lo sentimental. Ethan ha tomado mi
cuerpo y me ha hecho defectuosa para otros hombres.
- Oh querido, creo que esta celosa de su hija y me ha hecho sentir
algo de celos también - jugando, suelto un bufido y me engancho
a su brazo.
- Es mío, le diré a mi padre que controle a su mujer - noto como
él logra sonrojarse más y junto con Lía soltamos una pequeña
risa, me hace feliz.
- Es hora de iniciar las clases - claro, como iba a olvidar que no
estamos solos nosotros.
El señor Prim se hace notar con tanta antipatía que Lía parece
sorprenderse, con ella presente, ese señor siempre se ha mostrado
educado y amable, por lo que es natural que ella vea raro ese tono
tan arisco.
Pues hoy va a descubrir más de esta otra cara de su primo, porque
luego de hablar con mi madre y que me diera la razón, no pienso
callarme más. No estoy dispuesta a seguir soportando ese acoso
laboral, lo hice por un tiempo por el aprecio que le tengo a Lía y
porque sé que ella lo adora, pero como dijo mi madre, tampoco es
justo que ella no sepa con quien convive en realidad.

Capítulo 30
- Hola otra vez Lía - entro a la oficina después de supervisar como
cada representante se lleva a todos mis niños, incluso a Louis, que
aunque lastimosamente ya no puedo llevarlo yo, se veía alegre
cuando lo vino a buscar el encargado de su temporal . Sentí algo
agridulce al verlo marchar.
- Cariño, pasa y siéntate, en un momento te atiendo - noto que
tiene una pila enorme de papeles y me pregunto si su asqueroso
primo estaba muy ocupado acosando a las personas como para
hacer el trabajo que le correspondía.
- ¿Y todo ese papeleo?
- Oh, no es nada, Javier ya los revisó por mi pero también me
gustaría echarles un vistazo - asiento en respuesta, sigue siendo
un buen suplente, entre comillas claro - Aunque no le digas,
creerá que desconfío de su trabajo y se molestara - suelta una
risita y yo no puedo sino sonreír con incomodidad.
Esto apesta pero no es como si fuera mi culpa o suya.
- Te quería de hablar de algo bastante delicado - murmuro cuando
no soporto el silencio. Ella levanta la mirada y al notarme
bastante incomoda deja todo de lado y me ve con
preocupación. Mierda, odio hacer que ella se sienta mal, no lo
merece, pero me repito que esto no es mi culpa, solo soy una
victima.
- ¿Louis está bien? - incluso se preocupa por mi pequeño porque
sabe lo importante que es para mi, es un ángel de mujer,
lastimosamente su familiar se asemeja a un demonio.
- Sí, está bastante feliz en el hogar, lloró un poco cuando me vio
pero me dijo que le gusta, juega con los niños e incluso hoy se
incorporó más con sus compañeros, esta siendo el niño que debió
ser desde el principio - ese sentimiento amargo y dulce vuelve a
mi.
- ¿Y te molesta eso? - parece que lee mi mente, pero en lugar de
incomodarme, me agrada, es como mi madre, siempre parece
saber que decir o hacer para apoyarme y hacerme sentir mejor.
Ellas definitivamente son mis modelos a seguir, quiero ser para
mis hijos lo que ellas representan para mi.
- No, solo me duele que él haya tenido que pasar por esa pesadilla
para por fin haber sido rescatado ¿entiendes? - suspiro y ella con
comprensión asiente para sentarse a mi lado y abrazarme con
calidez.
- Es un niño fuerte, y que haya vivido eso no hará sino
fortalecerlo más, además, a partir de ahora tendrá la mamá que
mereció desde el inicio - vuelvo a asentir y me dejo mimar otros
pocos minutos más.
El ver a Louis tan animado el día de hoy me ha hecho
inmensamente feliz, ha jugado con los otros niños y lo he tenido
que mandar a callar en clases un par de veces, y en lugar de
molestarme eso me encantó, mi pequeño por fin está viviendo lo
que debía desde el inicio. Aunque la parte que para llegar hasta
acá fue porque lo consiguieron solo en casa con tales condiciones
me rompe el corazón, el niño me confesó que tenía unos siete días
desde que Clarisa se marchó sin decir nada y cerró la puerta con
seguro, el motivo fue porque le consiguió el teléfono que le regale
para que se contactara conmigo en caso de emergencia.
Pero pronto esa bruja va a pagar todo lo que le hizo pasar a mi
bebé, no estaré tranquila hasta que su culo esté encerrado y su
supuesta vida perfecta se vaya a la mierda.
- Pero no querías hablar de eso ¿cierto? - repito, esta mujer paree
tener la habilidad de leerme la mente, asusta pero me alivia,
porque si ella no me insiste probablemente el remordimiento me
ganaría y me fuese de aquí sin decirle nada sobre Prim.
- No... - me separo de sus brazos y tomo sus manos con fuerzas,
unas que en realidad yo las necesito más en este momento para
recordarme otra vez que yo no fui la que hizo algo mal.
>> Es sobre cuando te fuiste y el subdirector Prim - inclina la
cabeza con duda.
- ¿Javier? ¿Qué pasó con él? - me detengo un momento a tomar
bastante aire y decido que lo mejor para no alargarlo es ver hacia
otro lado, sus ojos llenos de calidez y amor son definitivamente
los causantes que tanto me pese decirle la verdad.
- Él me acosa Lía, desde que comencé a trabajar aquí hace un par
de años, al principio era leve, solo me incomodaba un poco, pero
últimamente no me siento segura para salir de mi salón de clases
sin mis niños, incluso Ethan comenzó a traerme y a buscarme
desde antes de iniciar una relación porque le confesé que tenía
miedo del señor Prim - me remuevo incomoda y aprieto sus
manos cuando ella estruja las mías con fuerzas.
- ¿A qué te refieres con eso? - y solo ahí me animo a volver a
subir la vista a sus ojos, consiguiéndolos llenos de lagrimas, y en
ese momento vuelvo a maldecir a ese hombre por no saber valorar
el amor y la confianza que ella le brindó.
- Al inicio solo me veía mucho, como te dije, era leve pero me
parecía incomodo, incluso a veces mientras daba clases notaba
que me veía desde la puerta, pero este ultimo tiempo se me acerca
mucho cuando intercambiamos palabras, me toma por la cintura
cuando pasa cerca de mi y un par de veces mientras estaba
sentada en el patio viendo a los niños aparece a mis espaldas
acariciando mi cabello - veo como deja caer un par de lagrimas y
no puedo evitar llorar con ella.
No puedo imaginarme en su lugar, descubrir que alguien a quien
amas tanto y con quien creciste es en realidad un acosador o
incluso un agresor s****l es horrible.
- No puedo creerlo, siempre fue tan amable y caballeroso, oh
Rose, a cuantas otras mujeres le habrá pasado lo mismo - se lanza
a mis brazos y comenzamos a llorar - Lo siento tanto linda,
perdóname, si hubiese sabido esto nunca te habría expuesto así -
acaricio su espalda con delicadeza.
- No tengo nada que perdonarte Lía, no tenias ni idea, el único
culpable es él y no sabes cuanto lamento tener que decirte todo
esto - vuelve a separarse de mi y limpia mis lagrimas, incluso
cuando ella es quien peor la esta pasando peor vela por mi, repito,
amo a esta mujer y quiero ser como ella de grande.
- Al contrario amor, muchas gracias por decirme - nos quedamos
unos momentos en silencio hasta que logramos tranquilizarnos -
Tendré que hablar con él - me alarmo un poco. Entiendo que ellos
han compartido toda su vida, se criaron como hermanos, pero eso
no minimiza el miedo a que él se rebelé en su contra al ver que no
la puede engañar por más tiempo.
- No puedes hacerlo sola Lía, no sabes de lo que es capaz - se
devuelve a su asiento y me pasa un pañuelo para después tomar
uno y limpiar su cara, supongo que yo también parezco sacada de
una película de terror, o de comedia.
- Oh cariño no te preocupes, él no me haría nada - muerdo un
poco mi lengua para no ser excesivamente honesta.
- No te ofendas Lía, pero hasta el día de hoy no sabías quien era
en realidad, no me siento cómoda dejando que lo confrontes sola -
ella parece querer replicar pero vuelve a cerrar la boca y tomar
aire.
>> Deja que Ethan y yo estemos en la habitación de al lado o en
la puerta, para cerciorarnos que no pasará nada, si no es necesario
no intervendremos - parece sopesar las opciones pero termina
asintiendo.
- Creo que tienes razón, otra vez discúlpame por esto - ahora soy
yo quien se pone de pie para caminar a ella y abrazarla con
fuerza.
- Eres como una madre para mí, haría esto y más por ti Lía.
***
Por el rabillo del ojo noto que mi guapo novio tiene una cara de
los mil demonios, no se si está mal que piense de esta manera,
pero se ve sorprendentemente caliente en estos momentos.
- Nunca me dijiste lo que hacia - bueno, estoy impactada por ser
el motivo de su molestia, y eso que me beso y me abrazo de lo
más tierno y amoroso apenas llegó.
- No era necesario.
- Se lo dijiste a Lía - ruedo los ojos.
- Bueno, ella pensaba que ese hombre era tan caballeroso y
amable como mi Ramsés, merecía que le dijera con detalles los
motivos que lo hacen un agresor en piel de victima - resopla y a
pesar que estamos apoyados detrás de la puerta escuchando los
reclamos de Lía me permito reír un poco, Ethan es adorable.
>> Tampoco quería hacerte molestar más, la doctora dijo algo
sobre que si pasas emociones muy intensas puedes sufrir un
episodio - mi voz va bajando gradualmente porque sé lo mucho
que le disgusta el tema, incluso bajo la vista y solo lo escucho
soltar otro suspiro.
- Sé que puede pasar, pero no quiero que dejes de decirme cosas
solo por eso, tomo estabilizadores y las terapias me ayudan
bastante, las he tomado desde mi niñez, puedo controlarme
bastante bien - vuelvo la vista al rubio y noto que ahora es él
quien ve al piso.
Sintiéndome culpable, me abrazo con fuerza a su brazo y dejo un
reguero de besitos en él.
- Solo quiero evitártelos lo más que pueda, sé que lo pasas mal -
me ve por la orilla del ojo y le doy una sonrisa enorme en un
intento de aliviar el tema.
- Lo se, pero no quiero que te frenes, si tienes que decirme algo lo
dices ¿sí? no importa si me altero, o si me da un episodio, confió
en que puedas ayudarme, y yo también lo sabré manejar ¿confías
en mi? - si pudiese, mis ojos serian corazones en estos momentos.
- Te confiaría mi vida - el hierro del asunto se esfuma cuando se
ríe por la mueca que hago, segura que me veo como una estúpida
enamorada, pero me gusta mucho y me hace feliz cuando él lo
esta.
Antes de poder terminar de inclinarse a mis labios la puerta se
abre con brusquedad y el señor Prim sale con la cabeza gacha, por
un momento creo que seguirá su camino pero se detiene junto a
nosotros, ocasionando que Ethan se tense y yo abrace su brazo
con fuerza.
- Discúlpame, Rose, la verdad es que desde siempre te me hiciste
muy atractiva y lo maneje de muy mala manera - no sabia que
podía, pero mi rubio se tensa un poco más, por lo que casi me
guindo en su brazo para evitar que su enojo pase a mayores.
- Está bien, pero agradecería que no me hiciera incomodar de tal
manera otra vez, ni a mi ni a ningún otra mujer, no nos
merecemos tal sentimiento de inseguridad y menos en nuestro
lugar de trabajo - se queda viendo a mis ojos por unos segundos
más antes de asentir y seguir su camino.
>> ¿Ahora si puedes besarme? - Ethan me ve con incredulidad,
pero no lo dejo ni responder cuando básicamente me trepo a su
cuello y beso sus labios con fuerza.

Capítulo 31
Al despertarme básicamente me lanzo encima del cuerpo que
tengo a mi lado, escucho como suelta un gemido de molestia pero
es tan lindo y tan diferente a mi que en el lugar de lanzarme al
piso, como yo haría; me abraza y abre de a poquito los ojos, un
paraíso que al despertar me consiga con esos ojitos tan azules que
me roban el corazón a diario.
- Buenos días solecito, sal a brillar que el sol esta brillando por ti -
canturreo y le causa una pequeña risa ronca, delicioso.
- Al parecer te despertaste feliz - me separo de él para estirarme y
dejar que él haga lo mismo.
- Pues sí, hoy será un buen día - me pongo de pie para alistarme y
no salgamos tan tarde.
- ¿Nos duchamos juntos? - me freno al escucharlo, es raro que sea
él quien lo proponga cuando tiende a ser más responsable, y
siendo martes en la mañana además de que hoy es la entrevista
con mi padre y Ramsés, para nada es una buena idea llegar tarde.
Porque es bastante obvio que si entramos juntos a la ducha no
habrá quien nos saque de ahí en menos de una hora, tiempo que
no tenemos en este momento.
Me volteo a preguntar que ha pasado con su puntualidad, pero no
hace falta porque al verlo lo entiendo, está incomodo, y supongo
que tengo algo de culpa, después de todo, básicamente lo obligue
a tomar esta entrevista, y aun cuando intento retractarse el
domingo cuando fuimos a hablar con mis padres, seguí sin
tomarle importancia. Dios, que horror, no solo soy un monstruo
de los celos sino una opresora, que miedo saber que estoy
convirtiéndome en mi peor terror, una pareja obsesiva y
controladora, alguien deténgame antes que empiece a controlar
sus horarios.
- Amor, disculpa por obligarte a esto, supongo que después de
todo no quieres ¿cierto? no te preocupes, yo hablaré con mi padre
y todo estará bien, si no quieres el trabajo ahí podremos conseguir
otro en donde si te sientas cómodo - me vuelvo a lanzar a sus
brazos y empiezo a repartir besos por todo su rostro. Me siento
terrible.
- Cariño, no pasa nada - suelta entre risitas y dejándose mimar,
me alejo un poco al escucharlo y con miedo me quedo atenta a sus
gestos, no luce molesto y por lo que dijo creo que todavía no le
desagrado ¿eso significa que todavía no me teme? ¿este hombre
tendrá sentido común? ya dos veces he demostrado que soy una
loca en potencia y él sigue sin huir ¿debería advertirle o seguir
disfrutando de esto?
- Pero... - supongo que optaré por ser mala y dejarlo en su linda
ignorancia, ya después se encargará la vida de hacerme pagar por
esta mala acción, aunque espero no sea muy cruel porque no hago
nada de esto por mala voluntad, es que lo amo y no quiero
dejarlo, debería entenderme.
- Estoy algo incomodo por que como te dije, desde niño mi madre
me enseñó a lograr las cosas por mi mismo y no depender de
nadie, y siento como que si no fuese por ti viviría con un salario
base atendiendo mesas, lo que es triste si consideramos que
estudie durante cinco años en una universidad - estoy a punto de
replicar pero me calla con uno de esos besos que me roban la
respiración y las ganas de alejarme de él, aunque bueno, nunca
quiero separarme.
>> Y yo quiero ser más que eso para ti, quiero que me veas como
alguien confiable con quien te puedas proyectar a futuro, no a
alguien solo a quien ayudar - y solo ahí noto que a pesar de todo,
Ethan aun es un niño para ciertas cosas, y eso solo hace que el
sentimiento en mi corazón se agrande.
- Te confiaría mi vida Ethan, trabajando en un local de comida, en
una gran empresa o sin trabajo en absoluto - quiere replicar pero
lo callo con un pequeño beso para seguir con mi monologo - Y
somos una pareja, eso hacemos, a veces yo voy a necesitar tu
apoyo y otras veces tu necesitarás el mío. Además, no puedes
decir que tu no me ayudas, lo has hecho muchísimo, con lo de
Lía, llevándome y buscándome a la escuela por cuidar de mi,
también con mi hermana incluso el aguantarme y apoyarme con el
tema de Louis todo este tiempo, básicamente lo haces desde que
me ayudaste a recoger los papeles en el metro - decido callar y
seguir repartiendo besos a su cara, él parece gustarle los mimos y
yo definitivamente adoro dárselos.
- Pero esos han sido pequeños favores, esto es enorme - me alejo
algo enfurruñada con él y cruzada de brazos le doy la espalda, es
un terco.
- No lo han sido, todos esos pequeños favores me han hecho
enamorar de ti, que digas eso es como si dijeras que mis
sentimientos son fáciles de capturar - bueno, puede que eso sea
cierto y yo sea una enamoradiza, pero eso no es algo que él deba
saber, además que nunca me había sentido de esta forma con
nadie.
- Lo siento - me sorprende cuando siento su caliente cuerpo
pegado a mi espalda, siento que podría derretirme y acceder a
todo, pero me obligo a mantenerme fuerte. Ya se que el motivo
por el que no quiere ir al trabajo no es porque no quiera sino por
alguna especie de pena o pudor, por lo que no tiene justificación y
prefiero ignorar mi temor a ser un monstruo y llevarlo si o si a la
entrevista.
- Si lo sientes en serio entonces ponte un traje bonito y ven
conmigo a la empresa, incluso pedí el día para acompañarte y no
lo aprecias - hago un puchero cruzada de brazos y negándome a
verlo a los ojos porque significaría que perdí, y en estos momento
esa no es una opción.
- Solo tengo uno y es rentado ¿recuerdas? fuiste conmigo - suelto
un suspiro al recordarlo.
- Sí, te queda muy bien, podrías ser modelo ¿nunca lo pensaste? -
me deshago en mi fantasía, pero antes de que diga algo yo misma
exploto mi burbuja - Olvídalo, probablemente te convertirías en el
fondo de pantalla de muchas mujeres y eso no me agrada, mejor
trabaja en una oficina, te queda eso de trabajar en un cubículo sin
compañeras - murmuro por lo bajo.
Me siento terrible porque me parezco más a Raphael de lo que
esperaba, pero no se que podría hacer al respecto, digo, no
desconfió de él, solo me incomoda que tanta gente lo vea, mierda,
como se las arregla ese cavernícola para haberse casado con una
actriz tan preciosa, ella si debe ser el fondo de pantalla de
muchos.
Ahora compadezco un poco más a Raph, la tiene difícil, mi
hermano se ha esforzado más de lo que pensé, tengo que hacer lo
mismo.
- Bueno, si quieres ser modelo esta bien, digo, te apoyaré en todo,
puedes hacer lo que tu quieras - me obligo a decir, esto es el
primer paso a mejorar mi salud mental y bajar el riesgo a
toxicidad en la que se ha estado viendo envuelta la relación por
mi causa.
- No quiero ser modelo.
- Mierda, gracias a dios - suspiro al escucharlo, si no quiere ser
modelo no voy a obligarlo, digo, por mi parte yo feliz.
Ethan suelta una carcajada y mi debate mental se va de paseo al
escucharlo, estoy feliz al ver como todo lo tenso quedo olvidado.
- Eres bastante celosa - bufo y volteo la vista a otro lado sintiendo
como mi cara se va tornando roja, esto es bastante vergonzoso,
nunca había sido celosa, o por lo menos no a estos niveles.
- Sé que me estoy convirtiendo en una de los cavernícolas, lo
siento, trabajaré para no ser como Raphael - muerdo mi labio
viendo el piso, estoy algo avergonzada.
El rubio toma mi mentón y con suavidad hace que lo vea a los
ojos, dejándome hipnotizada en el acto. Sus ojos son algo de otro
mundo.
- Es inesperado y adorable - vuelvo a bufar, si claro - Lo digo en
serio, de alguna manera retorcida me hace sentir apreciado - ahora
soy yo quien se ríe.
- Cariño, hay algo mal en ti si crees que esta bien que te cele de
esta manera, pero esta bien, es un alivio no tener que obligarme a
cambiar esto que para comenzar no se como manejar, aunque lo
seguiré intentando, tampoco es agradable sentir esta inseguridad -
atrapa mi cara entre sus manos y se acerca con una lentitud que
me esta matando. Bésame ya mierda.
- No deberías sentirte insegura de nada porque eres la mujer más
hermosa que he visto en mi vida - no se si me derriten más sus
palabras, el como me lo dijo o el beso posterior a eso, pero de lo
que si estoy segura es que cada día estoy cayendo un poco más
por este rubio.
***
- No se como, pero llegamos a tiempo - murmuro mientras nos
adentramos al enorme edificio con el rubio de mi mano.
- Si bueno, a penas lo hicimos, pero si no fuese por tu culpa, lo
habríamos logrado sin necesidad de correr - bufo por lo bajo, si
claro.
- ¿Disculpa? fue tu culpa, tu me tiraste a la cama - murmuro para
evitar que alguien más nos escuche, soy bastante conocida aquí
por ser la hija del anterior presidente y la casi hija del actual.
Digamos que no me apetece que alguien que me conoce desde
niña sepa que soy insaciable en lo que se respecta a este hombre o
le vaya con el chisme a alguien y termine en oídos de alguno de
los dos, seria horrible.
- Bueno, no tenias que ser tan preciosa ni besarme de esa manera -
me muerdo el interior de la mejilla para no sonrojarme, demonios
se supone que yo no soy de las que se ponen así de rojas.
- Tu me besaste - digo en voz baja, pero antes de que él pueda
responderme llegamos a la recepción, en donde una linda señora,
que en los tiempo de mi padre fue una guapa pelirroja; nos recibe
con una sonrisa cálida.
- Oh mi linda Rose, tiempo sin verte ¿Qué te trae por acá? -
incluso se levanta de su silla y le da la vuelta al escritorio para
abrazarme, es una muy dulce mujer que cuando entro a trabajar le
trajo bastantes problemas a mi padre porque mi señora madre es
tan celosa como Raphael, aunque todo se calmó cuando la dulce
pelirroja nos presentó a su pareja, una muy guapa pelinegra que es
igual de dulce, ambas se hicieron muy amigas de mi familia y
venían a comer con nosotros seguidos.
- Te extrañe Lucy, tengo entrevista de trabajo - se separa para
verme con los ojos entrecerrados y suelto una risita - Mi novio
tiene una entrevista y aproveche para ver a los jefes y causar algo
de desastre por aquí - por primera vez voltea a verlo y suelta una
pequeña risita.
- Oh, ya decía yo que Rick tenía días sin venir tan estresado ¿así
que tu fuiste quien le robó el corazón de su hija más pequeña?
eres todo un valiente - me suelta para acercarse a él y estuchar su
mano.
- Al parecer sí, soy Ethan Stephen, un placer.
- Oh cariño el placer es todo mío, me gusta ver a los hombres
Montgomery molestos, siempre andan por ahí molestando a otros,
es refrescante cuando les toca a ellos - suelto una risita, pero al
notar que mi rubio se tensó al escuchar que mi padre llegó
molesto decido que lo mejor es acabar con esto pronto, después
de todo, es mejor arrancar la tirita con rapidez.
- Ya casi vamos tarde Lucy, vendré más tarde para hablar un rato
- vuelve a abrazarme y asiente.
- Aquí te espero linda - y con eso vuelvo a apretar la mano de mi
hombre y caminamos juntos hacia el elevador.

Capítulo 32
Apenas las puertas se abren Ethan me impresiona con su porte
serio y su gesto sereno, no queda nada del hombre tenso que
escuchaba en recepción como el jefe Montgomery llego cabreado
posiblemente por su llegada.
Es sorprendente y me encanta también esta faceta de hombre duro
y fuerte, causa ciertas cosas en mi que logran frustrarme un poco
por la falta de intimidad, pero me muerdo la lengua para
calmarme, no puedo seguir así, mi rubio no es una maquina, es
una persona que siente y padece, además, seria terrible si se cree
que solo lo quiero por su cuerpo, algo que es claramente solo un
plus de toda su preciosa personalidad.
- Buenos días señorita Montgomery - una desconocida me saluda
desde la recepción del piso dejándome sorprendida. Aquí han
habido unos cambios de los que nunca me entere, supongo que
tendré que pasarme más seguido por acá.
- Buenos días, tenemos una cita con los señores Montgomery -
decido que tengo que estar a la altura de mi hombre, y si él esta en
modo ejecutivo severo, yo debo mostrarme lo más profesional
posible, al menos con esta desconocida.
- Por supuesto, los esperan en la sala de conferencia ¿desean que
los acompañe o les lleve algo de tomar?
- Estaremos bien, gracias - responde Ethan por mi cuando nota
que estoy muy ocupada analizando a esta mujer, digo, ya que
descubrí que también soy una loca de los celos supongo que esta
bien tomar detalle de las mujeres que rodean a mis hermanos,
nunca se sabe quien puede ser una oportunista y quiera meterse
con alguno de ellos, después de todo ellos son tan preciosos y
guapos como yo, es algo de sangre.
- Tengan un buen día - baja la mirada y yo solo sigo mi camino
cuando siento la mano del rubio en mi espalda baja como
guiándome por el camino, lo cual es una dulzura porque él nunca
ha estado aquí, a diferencia de mi que tendía a corretear por todo
el edificio causando desastres.
Salgo de mi ensoñación recordando por que estoy aquí y tomando
la mano de mi novio nos dirijo a la sala de conferencias, que al
estar en el piso presidencial es la más grande, todo un lujo se dan
estos hombres fanfarrones.
- Hola papi - chillo apenas entro a la oficina, soltando a mi novio
con la promesa que solo me tardaré un segundo y me le lanzo a
los brazos de mi padre para besar su mejilla.
- Buen día muñequita - adoro esto de recibir mimos acordes a
infantes.
- Hola hermanito - ahora me le guindo a quien fue como un
segundo padre para mí y repito la acción.
- Hola pequeña Rose - y cuando me suelta vuelvo a pararme al
lado de mi rubio, esta vez sin sostener su mano porque ya después
de los saludos es momento de seriedad.
- Buenos días - asiente con su voz potente y ronca, delicioso.
- Buen día Stephen - mi hermano se acerca para estrechar su
mano y luego con un gesto nos hace sentar, mi padre por su lado,
como todo orgulloso y terco que es, solo asiente y toma asiento al
frente de nosotros, al lado de Ramsés.
Sé que lo ideal seria salir y dejarlos charlar, pero la verdad es que
desde niña me ha gustado ver a mi padre en sus reuniones tan
serio y dedicado, luego ver a Ramsés fue igual de fascinante, y no
tiene que ver con que me guste el tema, pues claramente esto no
es lo mío, pero desde niña supe que me gustaba esto de ver
hombres inteligentes y serios hablando de cosas importantes, se
me hacia entretenido.
Ahora de solo imaginar que veré a Ethan de ese modo me
emociona y enciende. Quizás soy una rara con fetiche por
hombres de negocios, pero no puedo evitar este gusto por verlos
debatir.
- Cariño, quizás debas salir y dejarnos hablar - mi papá es el
primero en romper el silencio y se que lo hace por molestar.
- Papi, desde siempre me han gustado ver tus reuniones, no quiero
perderme esta - Ramsés suelta una pequeña risa y yo ruedo los
ojos sin perderme la expresión extrañada de mi rubio.
- Todavía sientes esa extraña satisfacción de ver debates - me
sonrojo y evito que el rubio me vea. Bueno, puede que hace un
momento haya aceptado muy bien que me gusta, pero sigue
siendo un vergonzoso gusto.
Digo, hay mujeres que les gusta verlos luchar, jugar algún deporte
o masturbarse, pero no, a mi me gusta verlos en plan sabelotodo
con sus estadísticas y nuevos proyectos. Para mi, el hombre
inteligente es lo más caliente por ver.
- No es cierto - murmuro sin saber que más decir, pero todos
adivinan que miento y suelta una pequeña risa que aliviana el
ambiente por completo, supongo que esta bien soportar esta
pequeña humillación si ellos se encuentran más cómodos.
- Quédate pero tienes prohibido intervenir ¿sí? - vuelvo a rodar
los ojos mientras hago un mohín.
- Bueno papi - me cruzo de brazos y volteo la vista a mi rubio,
quien me da una pequeña sonrisa que me garantiza que ya está
todo mejor, y eso automáticamente me alivia a mi.
- Bueno, Ethan, hablemos de por qué quieres trabajar aquí -
comienza Ramsés mientras mi padre se acomoda en su asiento y
lee una carpeta que tiene en sus manos, supongo que es
información sobre Ethan, y conociéndolo, no solo se encuentra la
hoja de vida que le entregamos cuando pedimos la entrevista; sino
también toda clase de datos sobre él que consiguió a su modo.
- Me gusta la misión y la visión que posee la empresa, el como se
proyectan y trabajan en equipo para obtener cada negocio de la
manera más beneficiosa para ustedes pero aun así sin perjudicar al
comprador - abro los ojos sorprendida, no se en que momento mi
rubio estudió sobre este lugar, pero me siento estúpida al no
imaginar que haría su tarea. mi Ethan es muy responsable.
- ¿Por qué crees que serás útil aquí? estamos bastante completos
en personal, pues como sabrás, no tenemos vacantes disponibles
en estos momentos, esto es un favor a un familiar. Así que ¿por
qué crees que deberíamos contratarte cuando para comenzar no
necesitamos de alguien? - me aguanto de gruñir o soltar algún
sonido en protesta porque este es momento del rubio, es él solo
contra los dos cavernícolas a cargo de la operación, esta no es mi
pelea, y si interfiero en lugar de hacerle un favor, yo misma estaré
condenándolo.
Mierda.
- Desde un inicio supe que esta entrevista era un favor. Esta fue
mi primera opción, pero al no tener espacios vacantes me
rechazaron cuando vine a traer mi hoja de vida cuando tenia
pocos días de haber llegado a esta ciudad - quedo muda al
escuchar esto, definitivamente no lo sabia, y se lo hice saber a mi
padre con un gesto cuando me ve buscando respuestas.
>> Sin embargo, eso no ha mermado lo mucho que me gustaría
trabajar aquí, es bien conocido que tienen una gran exigencia
hacia sus empleados, y me parece un reto que me gustaría
afrontar. He basado mis estudios en la compra y venta de
propiedades y ustedes son unas de las empresas más
sobresalientes en ese ramo, me gustaría poner a prueba mis
habilidades y ser de utilidad todo lo que pueda - y así continua la
entrevista, con preguntas que tienen una pisca de hostilidad que
me hacen querer saltar encima de mi hermano y respuestas
impresionantes que me hacen querer lanzarme a los brazos de
Ethan a comérmelo a besos.
En conclusión, la entrevista fue un sube y baja de emociones que
me encantó, Definitivamente extrañaba esto de odiar el que
siempre esta en contra de las buenas ideas y amar al que la
defiende con buenos argumentos.
- Bueno, esto es una sorpresa, en casa solo sonríes y hablas poco
o solo con las mujeres o Romeo, admito que al inicio pensé que
mi Rose se había conseguido a un hombre lento, pero supongo
que no consideré lo mucho que a mi hija le gustan las personas
que se muestran intelectuales, tu no serias menos - mi papá habla
por primera vez desde que Ramsés termina de atacar a mi hombre
con preguntas pasivo-agresivas.
- Es obvio que mi Ethan no es solo una cara bonita, no soy Rachel
- protesto y ya sin importarme nada me acerco a mi rubio y beso
su mejilla. La entrevista me ha encantado, ha sabido responder
todas las preguntas a la perfección, incluso con las bolas curvas
en donde mi hermano buscaba degradarlo mi hombre supo
sobrellevarlo y sacar sobresaliente en el proceso.
Ellos no lo admitirán nunca, pero les gustó que el rubio sea
competente y más que apto para trabajar en un lugar tan
sobresaliente como este.
- He charlado un poco con Dominik, me parece que también es
muy competente - dice Ethan confundido, lo cual me causa
ternura, es un dulce. Además que después de esta entrevista sé
que tendrá mucha más confianza para hablar con ellos dos, pues
lo que dijo mi padre es cierto, cuando lo he llevado a casa se
limita a hablar con confianza con nosotras o Romeo, pero
tampoco lo culpo, mis otros hermanos siguen de toscos
intimidándolo. Son una verdadera patada en el culo y espero esto
mejore sus actitudes con mi hombre.
- Si bueno, me emocioné bastante cuando Raphael lo llevó a casa
y Rachel pareció interesada en él, porque por el contrario a mi
Rose, Rae es débil a un hombre grande y atractivo - mi papá se
pone de pie mientras bufa, yo solo puedo reír al recordar esos
viejos tiempos.
- Por cierto ¿Quién es esa mujer de recepción y como sabia quien
era yo? en mi vida la he visto - me quejo, tengo más tiempo sin
venir de lo que me gustaría, pero considerando todo lo que ha
pasado, no había de otra.
- La contraté la semana pasada, la verdad es que sí necesito algo
de ayuda por aquí y por eso papá esta viniendo seguido, pero no
confío en contratar a cualquiera o transferir a alguien más -
Ramsés hace una mueca y agradece cuando mi padre le ofrece
una taza de las que está en una mesa al otro lado del salón, de
igual modo mi rubio y yo tomamos otra. Mi padre es todo un
educado cuando quiere.
- ¿Qué pasó con tu asistente? - mi hermano rueda los ojos y mi
papá suelta un bufido, bueno, supongo que las cosas
emocionantes ocurren cuando yo no estoy a la vista.
- Estaba en una reunión y cuando llego a la oficina me entero que
Emma había venido de sorpresa y se la había encontrado desnuda
ahí, estaba vuelta una furia - me tapo la boca para no reír, esto es
un asunto serio y está mal, pero no puedo evitarlo, es tan
bochornoso.
>> Después descubrí que tenía un tiempo pasándole información
a la competencia, en realidad ya lo sospechaba y estaba
averiguando de quien se trataba, supongo que intentaba
comprarme o algo por el estilo sabiendo que la iba a
desenmascarar pronto - suspira y ahí entiendo el porque no
buscaba personal cuando es claro que necesita ayuda.
Hago una mueca, he estado tan sumergida en mis asuntos que no
me he dado el tiempo de estar con mis hermanos, pues claro que
nos reunimos semanal, pero tomamos ese tiempo para relajarnos y
no mencionar nuestros problemas si no es estrictamente necesario.
Me hago una nota mental de llamarlos más seguido.
- Pero supongo que papá podrá volver a su retiro, Ethan espero
trabajar contigo a partir de mañana si no tienes algún problema,
confío en que podrás adaptarte pronto - muerdo mi labio con
fuerza para no chillar de emoción. Sabia que mi hombre podría
con esto y más.
- Te agradezco la oportunidad, pero primero hay algo que me
gustaría decir - y el tono que usa me desinfla la emoción y me
alarma al mismo tiempo.
¿Por qué suena como si lo hubiesen rechazado?

Capítulo 33
- Sufro de bipolaridad tipo dos, me controlo con reguladores y
tengo citas semanales con un psicólogo, poseo bastante control de
mis emociones y no he tenido un episodio en dos años, sin
embargo, aun cuando esto no genera un impedimento en mi vida
personal, sigue siendo un problema latente que puede surgir en
cualquier momento - un silencio ensordecedor invade la sala, yo
estoy impactada, pero conociendo a Ethan no se me hace
imposible que haya querido revelarle esto a ellos, después de
todo, si quiere trabajar aquí es algo que deben saber.
Me pierdo por un instante en la cara del rubio, quien se muestra
impasible alternando la vista entre ellos, pero aun cuando se ve
relajado a mi no me engaña, sé que está tenso. Por otro lado, mi
hermano y mi padre están bastante sorprendidos, supongo que su
detective privado no hizo un buen trabajo después de todo.
- Rose ¿tu sabias de esto? - mi padre pregunta volviendo la vista a
mi, y agradezco que no parezcan asustados o enojados, solo
curiosos y confundidos y no los culpo, estoy segura que tienen
tanto conocimiento de esto como lo tenia yo, que es básicamente
un trastorno que hace que una persona este tan feliz que parezca
algo loca o muy triste al nivel de suicidarse, en pocas palabras,
solo el concepto base.
- Sí, fui con él el sábado a su cita para conocer a la psicóloga y
pudiese instruirme al respecto - él asiente y vuelve su vista al
rubio, analizando la situación.
- ¿Eres un peligro para mi hermana u otras personas? - suelta
Ramsés, pero lejos de parecer molesto, luce cauteloso. Claro que
no me importa lo que parezca, es un idiota por preguntar eso, y
cuando estoy por hacérselo saber, mi rubio toma mi mano y la
acaricia buscando tranquilizarme.
Cariño, te adoro, pero mi hermano está cruzando la línea.
- En un inicio pensé que sí, después de todo existe la posibilidad
que en medio de un ataque maniaco se me vaya la mano, pero
hablando con la doctora hemos llegado a la conclusión que en
realidad mis episodios son hipomaniacos, una versión bastante
más leve, por lo que no, ni su hija ni nadie de mi entorno esta
expuesto a un peligro realmente, bueno, supongo que si alguien
me busca pelea en medio de uno no podré controlarme... - dice
con seriedad. Me duele pero también me alegra que este soltando
todo esto, porque aunque sé que es un tema que es sumamente
delicado y frustrante para él, que lo revele solo demuestra el
hombre honesto que es, llenándome de orgullo.
- ¿Podrías hablarnos un poco más del tema? - pregunta mi padre
con más tacto que mi hermano, lo que hace que me destense, él
logro captar que esto no solo afecta a Ethan, sino que también a
mi, porque quiera o no, el rubio ya esta muy metido bajo mi piel.
- Claro, como le dije, puedo sufrir episodios hipomaniacos, que es
una especia de manía pero mucho más leve, duran poco y
realmente no son tan frecuentes, por otro lado, los depresivos si
son muy intensos, pero de igual forma, duran a lo mucho una
semana y son menos frecuentes aun - resume todo lo que la
doctora me dijo el sábado.
- ¿Qué puede desencadenar alguno? - mi rubio se encoje de
hombros.
- No hay motivo fijo, a veces una experiencia que me cause una
conmoción muy fuerte o simplemente me puede venir de la nada,
pero como le dije, no son muy seguidos, en realidad, la última vez
fue un episodio depresivo y fue hace dos años - aprieto su mano y
contengo las ganas de lanzarme a besarlo, aún no me ha contado
que ocurrió, pero presiento que algo muy malo.
- ¿Cómo desarrollaste esto? - mierda, ellos están haciendo otra
entrevista pero ahora entorno a esto, sin embargo, no me permito
saltar a enfrentarlos porque desde la segunda pregunta mi rubio se
muestra más tranquilo, no soy quien para frenarlo de hablar de
esto cuando lo está haciendo libremente.
- Fue hereditario, mi madre lo descubrió cuando tenía tres, se
supone que es casi imposible obtenerlo tan temprano - volvemos a
sumergirnos en un silencio, ellos como procesando la información
y yo adorando a mi rubio y su fortaleza.
>> Les digo esto porque quiero el trabajo, me voy a esforzar y
haré todo lo que esté en mi para hacer un buen trabajo, pero aun
cuando no he tenido un episodio en años, es algo que puede pasar,
quizás en algún momento deba faltar una semana o un poco más -
rompe el silencio mi rubio otra vez, haciendo que los dos mayores
vuelvan su vista a él nuevamente - También es importante que lo
sepan porque comparto gran parte del tiempo con su hija y deben
saber que, aun con esto, ella nunca correrá peligro a mi lado - y
con eso dejo de frenarme y me lanzo a sus brazos.
Me quedo sentada en sus piernas y me abrazo a su torso mientras
hundo mi nariz en su cuello. Finalmente puedo sentirme cómoda
por completo.
- No sabes cuando te quiero y te admiro, eres una persona muy
fuerte - susurro para que solo él escuche, aunque hay tanto
silencio en el lugar, que no tengo que ser adivina para saber que
mis otros dos hombres también escucharon, de igual modo no le
presto atención, ya hice un esfuerzo enorme para mantenerme en
mi puesto todo este tiempo.
Otra vez nos quedamos en silencio, pero esta vez no me importa,
porque estoy entre los brazos de mi rubio y ahora estoy cien por
ciento segura que él no esta ni incomodo ni tenso, él acaba de
destapar su verdad con tranquilidad y sin remordimiento, como si
estuviese aprendiendo a vivir con esto y a seguir adelante.
Aunque ya sé que desde hace mucho tiempo mi Ethan ya ha
hecho eso.
- Sí dices que lo tienes controlado y que no es un peligro para
nadie, no veo porque eso sea impedimento para que trabajes aquí,
aunque si quieres esos días libres vas a tener que esforzarte
bastante mientras estas en tus sentidos - Ramsés se permite
bromear un poco y eso solo aumenta mi felicidad.
- Lo haré - asiente y ambos se ponen de pie para estrechar sus
manos, claro que Ethan lo hace conmigo enganchada a su cuerpo.
Supongo que debería darme algo de pudor por hacerlo al frente de
mi padre y mi hermano mayor, pero considero que ya estuve
desde que llegamos manteniendo una distancia enorme, es hora de
mi recompensa por hacerlo y esa es obtener una dosis de mi
rubio.
- Bueno, entonces tu serás mi asistente, confío en que no vayas a
traicionarme ni esperarme desnudo en la oficina - ahora me lanzo
a los brazos de mi hermano. Finalmente será lo encantador que
siempre es con mi hombre, ya no más Ramsés cavernícola.
- No tienes de que preocuparte, no arruinaré esto, pero no creo
poder cumplir con lo segundo - se ríen juntos y estoy segura que
si mis ojos pudiesen cambiar de forma en estos momentos serian
corazones, los amo tanto y el que bromeen llena mi corazón,
ahora solo falta que Raphael deje de lado la idiotez.
- Yo confío en que mi hija esta acompañada de un buen hombre,
Stephen, que será adorada y protegida como lo merece - la voz de
mi padre resuena por la habitación frenando las burlas y
volviendo la seriedad al tema.
- Rose ha sido lo mejor que me ha pasado en años, la atesoro y la
cuido desde el inicio, y lo seguiré haciendo hasta el final, porque
ella no merece menos que eso - y bueno, yo vuelvo a saltar a otros
brazos, esta vez a los de mi padre.
Es que no se que más hacer estando en una habitación con mis
hombres favoritos, solo me dan ganas de besarlos y abrazarlos a
los tres.
- Entonces bienvenido a la familia y a RMont muchacho - mi
papá, conmigo en brazos, se acerca a mi rubio y estrecha su mano,
mis ojos se humedecen un poco y entonces mi hermano me toma
y acaricia mi cabello.
- Eres una especie de mascota que va de un regazo a otro ¿cierto?
- estira mi mejilla con delicadeza y yo le muestro un puchero.
- Es que los quiero mucho a los tres, entonces estoy dividiendo
mis abrazos y mimos entre ustedes, son tres minutos para cada
uno - suelta una risita y besa mi frente antes de dejar que me
ponga de pie.
- Vayamos a comer algo, esto se alargó más de lo necesario -
salimos en fila de la sala, siendo Ramsés el primero seguido de mí
y mi padre de último.
- Nosotros vamos a casa - tomo la mano del rubio.
- Vengan con nosotros, me gustaría poner a Ethan al tanto de sus
tareas, después de todo, comienza mañana - muerdo mi labio,
mierda, quiero almorzar a mi rubio y ellos me llevan a comer a
otro lado.
- También tengo más dudas sobre tu condición ¿no te incomoda
que haga un par de preguntas más? - mi padre se detiene a nuestro
lado y mira al rubio con curiosidad. Estoy rebosante de alegría
porque al fin lo aceptaron y sus tratos hostiles cesaran por
completo.
- No, puede preguntar lo que quiera - decido que quiero más
contacto y me abrazo a su fuerte brazo.
- ¿Qué son esos tratamientos que dijiste que usas? - ellos se
despiden de la secretaria pero yo decido ignorarla cuando nos
montamos en el ascensor, ella me da mala vibra.
- Solo tomo estabilizadores de animo, como mis síntomas no son
fuertes, no amerito de antidepresivos ni antipsicóticos, también
tengo psicoterapias todos los sábados en la mañana y voy al
gimnasio con frecuencia, el practicar un deporte regula mi estado
anímico - juntos llegamos al sótano y nos montamos en el carro
de Ramsés, quiero uno de estos.
- ¿Qué practicas?
- Boxeo - giro la cabeza con rapidez al rubio, sabia que algo hacia
pero siempre olvido preguntar.
- ¿Boxeas? - el rubio se ríe de mi sorpresa y asiente.
- Mi padre era boxeador profesional, pero cuando conoció a mi
madre lo dejó, se volvió entrenador y abrió un par de gimnasios
en la ciudad, está pensando en expandirse por el país - cada día
conozco algo nuevo de él y no creo que toda mi vida alcance para
conocerlo del todo, pero estoy más que encantada a hacer el
intento.

Capítulo 34
Con un suspiro cuelgo el teléfono y me dejo caer en el mueble al
lado de mi lindo rubio mientras él esta leyendo un par de cosas en
la laptop que le preste desde que llegamos de la comida con sus
nuevos jefes.
- ¿Qué ocurre? - distraído, me da un beso en la frente y sigue en
lo suyo. No se como lo hace, yo solo me puedo concentrar en una
cosa a la vez y él parece muy adentrado en lo que está leyendo y
aun así supo que algo me incomoda.
Mi rubio es algo así como un superhéroe y lo adoro.
- ¿Cómo te diste cuenta? ¿Es una especie de habilidad super
desarrollada? - suelta una carcajada y deja eso para verme a la
cara y acariciar mi mejilla. Soy una estúpida, es obvio que su
poder es derretir mi corazón, no super concentración ni nada por
el estilo.
- Se llama prestarle atención a más de una cosa a la vez, no es tan
difícil - bufo en respuesta, si claro.
- Eres un super dotado si puedes hacer eso, de nosotros, el único
capaz es Royce, los demás somos simples mortales que debemos
esforzarnos - abre los ojos con sorpresa pero aun así deja salir una
risita.
- Raphael y Ramsés parecen muy listos, además de que no debe
ser sencillo eso de aprenderse tantos diálogos - bufo nuevamente,
claro que no me va a mencionar porque mi trabajo no es nada de
otro mundo en donde necesite super cerebro. Eso y que ha
convivido lo suficiente conmigo como para no tener que adivinar
que soy del tipo que logró graduarse con notas normales después
de muchísimo esfuerzo.
- No te engañes, esos tres la tuvieron muy difícil para estar en
donde están ahora, Romeo todavía se desaparece durante un mes
para poder estudiarse sus guiones, nos distraemos muy fácil, ellos
son como yo ¿sabes? - sigue riéndose de nuestra miseria, pero
ahora conmigo en sus brazos.
- Tu eres muy inteligente - todo un adulador, si no lo conociera lo
tendría de mujeriego, porque siempre sabe que decir para
conquistarme ¿Quién dice que ha tenido a muchas otras como a
mi?
- Sí claro - suelto con sarcasmo.
- ¿Me dirás que te dejó desanimada después de esa llamada? -
bueno, supongo que no iba a dejarlo pasar, como dije, mi hombre
tiene una memoria excelente, eso y su habilidad de concentrarse
en todo al mismo tiempo. Mi super hombre.
- Mi madre llamó a preguntar un par de cosas, espero no te
moleste, pero papá le dijo lo que tu bipolaridad, no me extrañaría
que toda la familia se entere pronto - hago una mueca pero el me
tranquiliza con un beso suave. Él me derrite un poco más con
cada gesto tierno.
- No me molesta, son tu familia y son todos muy cercanos, si
quiero seguir a tu lado me parece justo que ellos lo sepan, que
conozcan a la persona con la que su hija menor esta compartiendo
su vida.
- Me gusta eso de compartir su vida - murmuro alargando el beso.
- Esa es mi parte favorita - y eso es lo último que le permito decir,
porque me lanzo a sus brazos y finalmente me permito comerlo
como quería desde que salimos de casa en la mañana.
***
Suelto un gruñido cuando suena la alarma, pero decido ser
consciente y levantarme a la primera, después de todo hoy es el
primer día de mi hombre y quiero que sea espectacular, por lo que
decido que para iniciar un buen día se necesita un buen desayuno,
mi especialidad.
En realidad cocinar rico cualquier comida es mi especialidad.
Vistiendo únicamente su camisa con la finalidad de representar
una película cursi en donde mi hombre al verme cocinarle usando
su ropa me empotre contra el mostrador, comienzo a cocinar, feliz
de haber madrugado de tal manera que aún me quedan dos horas
y media para que comiencen las clases.
Este hombre me tiene de tal manera que logra que me despierte a
tales horas solo para querer consentirlo un poco. Solo espero que
no se acostumbre, porque esta gracia son solo para momentos
muy especiales.
Cuando estoy a poco de terminar siento sus manos en mi cadera y
no puedo no emocionarme, finalmente comienza mi película.
- Buenos días amor - inclino la cabeza para que me de uno de sus
tiernos besitos, pero me sorprende cuando hunde la cabeza en mi
cuello y lo lame lentamente.
>> Bueno al parecer alguien se despertó muy alegre - me
sorprende cuando empuja su cadera hacia mi trasero dejándome
sentir que está lo que le sigue a alegre.
- Tu vas a sentirte muy alegre cuando te haga todo lo que tengo en
mente - ahora, eso me descoloca y me causa placer al mismo
tiempo, pero lo último solo se debe a lo ronco de su voz.
Yo tenia planeada una película rosa en donde se hace el amor con
lentitud y mimos, no una erótica mayor de dieciocho años en
donde me hablan sucio. Tampoco es que me disguste, pero eso es
para otra ocasión en donde no tenga el tiempo contado.
- Esto es nuevo - murmuro, pero mis palabras mueren en mis
labios cuando toma mi cadera y con fuerza simula una
penetración, abro los ojos y volteo a verlo, consiguiéndome con
una sonrisa socarrona inusual en su precioso rostro.
- ¿Qué dices cariño, estas lista para el polvo de tu vida? - abro la
boca pero vuelvo a cerrarla, no se si estoy emocionada, ansiosa o
confundida.
- ¿Polvo? - es lo único que logro murmurar ¿Qué ha pasado con el
tierno rubio que dice hacer el amor? ese que es tan adorable que
hasta yo comencé usarlo. Sí, porque desde la primera vez que lo
hicimos deje atrás eso de decirle sexo.
Este hombre esta haciendo de mi algo que la yo de hace un año se
reiría hasta llorar.
- El mejor de tu vida preciosa - y antes de poder decir algo mete la
lengua hasta mi garganta.
- Escucha, Ethan - me alejo con la poca fuerza de voluntad que
me queda y logro hacer que se siente, pero me arrastra con él y
tomando mi cadera hace que nuestros sexos se rocen.
Esto se hace cada vez más difícil.
- ¿Qué está pasando? - miro sus ojos intentando ignorar las
sensaciones que me invaden cuando él sigue con su nueva tarea,
esa de tocarme por todos lados. Es mucho más fácil decirlo que
hacerlo, porque no soy de piedra, y este hombre me puede,
además que sabe exactamente donde tocar y como apretar, todo
un experto en mi cuerpo.
- Nada, preciosa, solo me desperté y al verte se me antojó hacerte
sentir el cielo - noto como el azul que tanto amo es casi
inexistente y es reemplazado por un n***o profundo - Estoy
seguro que estarás infinitamente agradecida cuando termine
contigo - y deja de hablar para terminar lo que comenzó.
Dejo de intentar separarlo porque tampoco me quedaba mucha
voluntad, y aunque estoy enormemente impactada por lo que está
pasando, las sensaciones son más abrumadoras aún. Supongo que
lo mejor será ver si logra todo lo que fanfarronea.
***
- No tendrás que trabajar más preciosa, te tendré como una reina -
dice con una sonrisa enorme mientras salimos de casa, yo solo lo
observo con curiosidad y con una pequeña sonrisa - No más
trasporte publico, no más departamento pequeño, todo lo que
desees serán ordenes y las conseguiré por ti - me roba un beso que
no debería darme estando en publico y me suelta para seguir
nuestro camino a la parada de taxis, vamos con el tiempo justo
para dejarme en la escuela y a él en la oficina, el metro no es una
opción hoy.
- No lo dudo y admiro tu seguridad, pero tengo una duda ¿Cómo
lo harás? - tengo una idea de lo que puede estar pasando, pero
supongo que mejor estar segura antes de llamar a la doctora.
- Porque soy asombroso cariño, haré que tu hermano gane
millones y conseguiré un aumento, ayer tu hermano me hablo de
los beneficios, estoy seguro que en pocos meses conseguiré
suficiente para un auto, a partir de los seis meses en el trabajo
estable y con un contrato lograré pedir un préstamo al banco para
una casa, te lo dije, te tendré como una reina - sigue hablando
todo el camino al trabajo de como mi superhéroe me dará una
vida de lujo y yo no necesito más confirmación.
Este hombre no se parece a mi Ethan callado, esta es una versión
en las nubes que no aparta sus manos de mi cuerpo y tiene más de
veinte minutos hablando largo y tendido de como nos hará reyes
del mundo. Ethan está pasando por un episodió hipomaniaco.
***
- Nos vemos en la tarde - murmuro entre sus labios cuando
llegamos a la escuela.
- No me extrañes mucho, llegaré pronto - pego un brinco cuando
aprieta mi trasero y luego de una nalgada se aleja finalmente de
mi.
- Llámame cuando llegues por favor - asiente y luego de volver a
lamer mis labios se monta en el taxi.
Sin perder ni un segundo más llamo a mi hermano, quien para mi
suerte me atiende pronto.
- Ethan ha despertado maniaco - digo apenas contesta.
- ¿Qué? - suspiro y me recuesto en la pared, aprovechando que me
quedan unos pocos minutos antes de entrar decido tomarme un
descanso. Lo amo pero tanta energía me agotó un poco, ahora
necesito recuperarme antes de tener que cuidar a otros veinte
niños llenos de energía.
- Se despertó hipomaniaco, ya te explicamos como es eso, nada
muy fuerte, solo un ego que dejaría a Romeo como una
adolescente con complejos - suspiro y escucho como mi hermano
hace lo mismo del otro lado de la línea.
- No se como manejarlo, pero lo haré por ti y porque él es un buen
hombre - sonrío.
- Es el mejor, estuvo hablando de como te hará ganar millones y
obtendrá un muy buen aumento por eso, me comprará una casa y
un carro, viviré como reina me dijo - suelto una risita y escucho
reír a mi hermano.
- Está medio chiflado pero te ama.
- No está chiflado, solo la tuvo muy difícil... en fin, solo te
avisaba para que no lo despidas si se pelea con alguien que lo
haya insultado o algo así - murmuro y comienzo mi camino al
interior de la escuela.
- ¿Cuál es la probabilidad que haga un desastre?
- Cinco, hablé con la doctora sobre esto y me dijo que Ethan solo
será agresivo en un ambiente hostil, pero que será muy eficiente
en el trabajo si tiene su meta clara, tienes suerte, te llegará un
empleado entregando su doscientos por ciento en el trabajo,
cuídalo y aprécialo - los niños se encuentran en una reunión de
representantes con la directora y yo estoy feliz por tener un poco
más de tiempo para acomodar mis cosas, Lía no me reñirá por
esto, o eso espero.
- Hoy trabajaremos hasta medio día - ruedo los ojos.
- No lo hagas por esto, me molestaré mucho contigo.
- No es por él, hoy con Emma tenemos una ecografía para ver a
los gemelos, como es mi asistente personal sale conmigo - vuelvo
a suspirar.
- Bueno, entonces saliendo de aquí iré al gimnasio con él,
Edwards dijo algo sobre que lo mejor es agotarlo porque será muy
difícil hacerlo dormir.
- ¿Quien?
- La doctora - me siento y suspiro otra vez, extraño a mi rubio
aunque esté teniendo una personalidad totalmente opuesta a la que
me enamoró.
- Está bien, llámame si necesitas algo, mi trabajador estrella ha
llegando - antes de poder responder me cuelga y vuelvo a rodar
los ojos.
Es un grosero.

Capítulo 35
No se como sigo viva después de tanto, mi cuerpo no va a resistir
otro día más así.
- Por favor detente - tomo bocanadas de aire tanto como puedo,
pero siento que me dará un ataque de asma, por lo que termino
cayéndome al piso e intentar respirar. No puedo morir antes que
Clarisa vaya presa y que finalmente me dejen traer a casa a mi
pequeño Louis precioso.
Y si no es mucha molestia, también me gustaría esperar a darle un
par de bebés a mi rubio, el mundo merece que los genes de ese
hombre se reproduzcan y sigan habiendo Ethans hasta el fin de
los tiempos.
- Rose, llevamos solo cuarenta minutos aquí - bufo y sigo
retorciéndome en el piso y soltando quejidos. Mierda, yo
definitivamente tuve que haber sido actriz, obtuvo más premios
que Romeo y más dinero que Rachel, toda una prodigio.
- Llevamos aquí mil años - siento como me toma por la cintura y
me ayuda a levantar, permitiéndome ver esos lindos ojos azules
que me tienen cada día más.
- Y seguimos aquí, por lo que seria agradable si no vuelves a
hacer una escena así en la mitad del gimnasio - vuelvo a soltar un
quejido y me hago peso muerto en sus brazos, por fortuna, mi
rubio es muy fuerte y lo he visto cargar dos veces mi peso en
barras. Bueno, miento, mi peso y medio, la verdad es que si estoy
muy pesada.
- Si te avergüenzo bien puedes dejarme aquí tirada y ya - no veo
su rostro, pero si escucho que suelta una pequeña risa para luego
hacerme sentar en sus piernas, ni cuenta me di cuando camino a
un banquillo.
- No es eso, no importa lo que hagas no me avergonzaras, solo me
impresiona que tenemos una semana viniendo juntos y sigues sin
acostumbrarte al ritmo - suelto un enésimo quejido, sí claro, al
parecer ya olvidó como mis piernas dejaron de funcionar por solo
caminar mucho cuando recién nos conocíamos, y eso que pasó
más de una vez. Decepción, me siento decepcionada porque haya
olvidado tal dato sobre mí.
¿Cómo podría hacer tantas sentadillas con peso incluido y seguir
fresca si una caminata me dejo en un estado vergonzoso? exacto,
no hay manera, mi estado físico es penoso y no es algo que pueda
mejorar de un día para el otro, tampoco creo ser capaz de hacerlo
en un mes, tal vez después del segundo pueda soportar el nivel,
solo quizás.
- Si te acuerdas de como me conseguiste todas esas veces que
corría con mi hermana ¿cierto? - asiente y suelta una risita más,
claro, que siga disfrutando mi dolor, haré que me de un masaje
apenas lleguemos a casa.
- Lo se, pero pensé que no tenias problemas, si te veías cansada
pero solo hoy te estas quejando, toda la semana hemos durado no
menos de dos horas aquí y habías estado muy bien - besa mi
frente y hago una mueca de asco, estoy tremendamente sudada,
este hombre o está enamorado o no es del tipo que siente aversión
por el sudor.
Es más romántico pensar lo primero, así que en lo que a mi
refiere, él me adora y no le importa que huelo muy mal y estoy
sudada como nunca he estado antes.
- Obvio no me iba a quejar... - murmuro y él al entenderlo me
abraza con fuerza.
- Solo fueron cuatro días y no fue tan malo ¿o sí? - veo sus ojos y
noto un poco de incomodidad, por lo que lo beso para que la deje
atrás.
- Fue bueno, aunque te extrañé un poco - asiente y para dejar de
dar este espectáculo en medio del gimnasio me siento a su lado,
pero ahora sosteniendo su mano y sonriéndole con dulzura. Ya
todo mi drama quedó olvidado, o quizás debería hacer otro para
que deje esa expresión triste y vuelva a reírse un poco.
- Lo siento por todo - hago un gesto con la mano para que le reste
importancia.
- Solo me hiciste el amor hasta la inconciencia y fuiste más
arrogante que Romeo, esa fue la parte difícil, puedo con lo demás
- acaricio su mano y dejo un beso en sus nudillos. Cuando vuelvo
a ver sus ojos vuelve a tener ese brillo dulce que tanto me hizo
falta, pero no puedo apreciarlos por mucho tiempo porque se pone
de pie llevándome con él.
- Romeo vendrá a casa esta noche, dice que quiere otra noche de
chicos, no podré quedarme contigo hoy, lo siento - suelto un
quejido, mi hermano me quiere robar a mi novio.
- Repíteme por favor en que momento se enamoró de ti y decidió
que iba a robarte de mí - noto como se sonroja un poco y suelto
una risita, también extrañaba avergonzarlo, Ethan maniaco solía
abochornarme tanto que se me hacia imposible devolvérsela, eso
y que cada que lo intentaba asaltaba mi cuerpo.
Tampoco es que me queje de eso, aunque si me dejó muy
adolorida.
- Al parecer le cayó mejor mi yo maniaco que el normal, creo que
intenta hacerlo salir otra vez, aunque ya le expliqué que no es
como si fuese Bruce Banner o algo por el estilo que pueda
transformarme a voluntad - hace una mueca y me rio con fuerza,
definitivamente Romeo es el hermano estúpido después de
Rachel.
- Es un imbécil, pero sinceramente me sorprende, como es tan
arrogante pensé que chocaría contigo, además ¿Cuándo se vieron?
pasaste esos cuatro días de casa a la oficina y de la oficina al
gimnasio conmigo para luego ir a casa otra vez y repetir - nos
dirigimos al área de pesas y queriendo escaquearme me siento a
su lado para verlo cumplir su rutina mientras pregunto como loca.
- Visita bastante seguido a tu hermano, de esos cuatro días lo hizo
tres, y cuando llegué el quinto normal él también fue y se vio muy
desilusionado - vuelvo a bufar, sabia que la relación entre esos
dos es muy estrecha, pero no pensé que Romeo básicamente vive
en la oficina de Ramsés, impresionante, quizás deba hacer algo
para volver a llamar la atención de mi segundo papi y que deje a
mi otro hermano por mi.
- Romeo es un pesado, pero me agrada que se lleven tan bien,
antes pensaba que él y Raphael iban a ser los más difíciles,
después de todo son unos pesados, y bueno, tuve la mitad de la
razón, pero porque Raph es de armas tomar - asiente a mis
palabras pero no voltea a verme, sino que se concentra a levantar
el par de mancuernas que pesan como un bebé cada una, un bebé
gordito de seis meses.
- Linda, deberías tomar un par de esas azules y hacer zancadas, no
dejes que el cuerpo se enfríe más.
- Tu podrías calentarlo - sugiero agitando las cejas, pero mi
hombre solo se ría y hace una pequeña mueca para finalmente
dejar sus pesas a un lado.
- Te quejas que estas en mala forma y que estas gordita, me
parece que esta muy bien que te ejercites para que alcances el
peso y talla que tanto deseas, además, esto es muy sano para tu
cuerpo - hago una mueca e intento llorar, pero estoy tan cansada
que fracaso. Quiero ir a casa para poder bañarme y dormir.
- ¿Estás diciéndome gorda? ¿Qué ya no me gusta mi cuerpo? -
dramatizo lo mejor que puedo pero claramente no cae, pues me
alcanza y hace que quede entre sus piernas.
- Estas perfecta, pero esto es sano y tienes mal estado físico, me
gustaría que lo mejoraras y que en un futuro, si no puedo estar
contigo y te atacan, puedas huir o defenderte - es tan lindo que ni
voy a hacer más dramas al respecto.
- ¿Eso significa que me enseñaras a pelear? - suelta otra pequeña
carcajada y yo me encuentro maravillada. Desde que volvió a ser
él andaba un poco decaído.
- Sí, pero primero quiero trabajar tu estado físico ¿esta bien? -
asiento antes de darle un pequeño beso en los labios evitando
tocar más que sus hombros, porque a diferencia de él, y aun
cuando lo amo muchísimo, sigue dándome algo de asco el sudor -
Entonces mueve ese lindo trasero y ve a hacer cuatro series de
veinte - y así fue como se rompió el hechizo.
***
No quiero ni comer, así me encuentro, y eso es muy grave, porque
yo amo comer.
- No puedes hacerme esto todos los días si quieres mantenerme
viva, no tengo esa resistencia monstruosa que tu tienes, yo soy un
mortal - subimos al elevador y me dejo caer apenas se cierran las
puertas, al final hicimos dos horas de ejercicios y sinceramente no
se como lo hice porque mi memoria es borrosa después de
terminar esas cuatro series de zancadas.
Este hombre con todo y sus ojitos de niño adorable es un
verdadero demonio sin compasión.
- Después de un baño te sentirás mucho mejor, relájate un poco en
la bañera y te llevaré algo de comida, luego a dormir ¿de acuerdo?
aunque no lo hagas de inmediato, reposa un poco antes - inclino
la cabeza desde mi lugar y subo la vista a su cara.
- ¿Cómo sabes tanto de esto? me refiero a que darme de comer y
todo eso?
- Mi padre fue entrenador, te dije, y desde niño he practicado
varios deportes, a los diez me interesé por las peleas y él me
entrenó, aunque nunca lo vi como algo a lo que dedicarme, eso
pondría a mi madre de los nervios y considero que ya le he dado
suficientes causas - no respondo nada porque noto que su tono va
bajando con melancolía, por lo que me pongo de pie en una
velocidad impresionante y me abrazo a su brazo dejando de lado
el asco que me causa sentirme tan pegajosa.
No lo he hablado mucho con él porque sé que es un tema delicado
y lo menos que quiero es forzarlo a hablar algo que aun lo
lastima, pero no necesito ser experta o estudiarlo para saber que
extraña mucho a su familia, habla poco de ellos, pero cuando lo
hace, se expresa con añoranza y tristeza. No puedo dejar de
preguntarme el motivo por el cual se alejo de ellos.
- ¿Quieres hablarlo? - antes de responderme se abre el ascensor en
nuestro piso y nos encontramos con mi hermano en su puerta.
Claro, a mi ni me ve pero a mi rubio si viene a visitarlo.
- Mañana, te lo diré mañana - quedo estática y él sale a saludar a
mi hermano quien lo recibe con un abrazo.
- Espero que no te enamores de él, es mío, búscate a tu rubio.
- Yo soy más guapo y talentoso, no me extraña que él te deje por
mi ¿sabes? tienes mucha suerte que me gusten más la mujeres,
porque no dudes en que te lo robaría - ruedo los ojos y lo empujo
con la poca fuerza que me queda.
- Quisieras tener la suerte de ser tan maravillosa como yo, pero en
lo único que tienes razón es en lo último, yo tampoco dudo que
serias tan zorra como para robarme a mi novio - abre la boca con
indignación para luego empujarme un poco, comenzando una
pequeña pelea que acaba cuando mi rubio nos separa,
abrazándome a su pecho con un brazo y manteniendo el otro
alrededor del cuello de mi hermano, quien es casi diez
centímetros más bajo que él.
- Si si, los quiero a los dos, ahora sin pelear o se lo diré a su
madre - ambos abrimos la boca con sorpresa e indignación
fingida, o por lo menos yo que me quedo callada mientras mi
hermano despotrica contra él, yo estoy muy ocupada admirando a
mi fuerte rubio.

Capítulo 36
- ¿Y tu que haces aquí? ¿No tienes otro lugar a donde ir o Raven
ya no te soporta? - pregunto de mal humor hacia mi hermano. Es
un molesto y estoy empezando a creer que en serio tiene algo
hacía mi rubio.
- Mi hija me ama tanto que dice que quiere casarse con un hombre
como su papi - fanfarronea del otro lado de mi hombre, porque si,
incluso ahora esta pegado a él como una asquerosa
sanguijuela. Quiero golpearlo.
- Tu hija tiene tres años, es imposible que diga tal estupidez, las
fantasías toxicas comienzan a los catorce cuando empiezan a
enamorarse de los malos de las series - abre la boca con
indignación - Crece un poco - ruedo los ojos y antes de
responderme, Ethan nos calla abrazándonos a los dos por los
hombros.
- Suficiente - me hago la enojada pero estoy tan a gusto que me
aprieto más a su lado, por otro lado, Romeo se suelta de su agarre
y mete las manos en sus bolsillos mientras ve a los lados.
- Ya ya, solo quería molestarla un poco.
- En serio ¿Qué haces aquí? - vuelvo a insistir. Es tan raro que
Romeo se interese tanto en venir a acompañarnos, es decir, no es
secreto que toda la familia conoce la condición de mi rubio, pero
que mi hermano haya querido acompañarlo al psicólogo, este
hermano en particular, que es el más despegado, o eso intenta
hacer ver, es realmente impactante. Normalmente Romeo no se
muestra interesado en otro que no sea su hija, aunque todos
sabemos que es un dulce que se preocupa por todos y quien da los
mejores regalos.
- Tengo un papel sobre alguien con múltiples personalidades,
entonces cuando vi a Ethan en la oficina fue realmente
sorprendente, es decir, ya papá nos había contado que tienes
bipolaridad, pero fue extraño verte, como a otra persona, por lo
que pensé en acompañarlo para saber más del tema y trabajar
mejor con el papel - por el rabillo del ojo noto como Ethan asiente
a sus palabras y luce tranquilo, supongo que mi hermano lo habló
con él antes.
- Me comuniqué con Edwards y no tiene problemas, que si yo me
sentía cómodo estaría bien - me explica cuando nota mi mirada,
por lo que solo asiento y los dejo seguir hablando. Supongo que la
presencia de mi hermano hará todo menos incomodo, y no es que
sienta esa extraña tensión porque la doctora no sea profesional, al
contrario, en todo momento fue agradable, pero eso junto con lo
hermosa que es me pone los pelos de punta.
El monstruo verde amenaza con comerme de un bocado con solo
estar presente y verlos interactuar.
Al entrar a la clínica lo primero que nos encontramos es a la
recepcionista de pechos enormes que me mira mal cada que nos
vemos, hoy decido hacerle la vista gorda, no estoy de humor,
quiero algo dulce y que mi hermano nos deje solos, quiero saber
lo que tiene por decir.
por estar vagando en mis pensamientos no presto atención a nada
sino cuando un grito agudo me hace casi tocar el techo de un
salto.
- ¡Oh por dios! ¡Eres Romeo Montgomery! ¡no puedo creerlo soy
tu fan he visto todas tus películas! eres-e-eres fantástico, enserio,
y tan asombroso, oh por dios no puedo creer que estas aquí, eres
como un sueño - miss pechos grandes llora mientras sostiene la
mano de mi hermano, quien como no, esta todo sonriente. Ese
idiota ama ser elogiado.
- Un placer conocerte guapa, no llores ¿quieres un abrazo? - la
mujer se lanza sobre él y se tambalean un poco, pero mi hermano
logra mantenerse en pie. Por otro lado, yo estoy enormemente
sorprendida.
- ¿Esto es normal? - escucho el murmullo de Ethan a mi lado
quien ve la escena con tanta sorpresa como yo.
- Sí, algo, pero no tanto para mi, casi no salimos juntos para evitar
estas escenas, tendemos a reunirnos en casa - a veces hasta olvido
que mi hermano es realmente una figura publica, alguien a quien
tienden a reconocer en la calle y le piden fotos y autógrafos,
alguien a quien personas admiran y aspiran ser.
Es extraño porque la mayor parte lo veo como un hermano
molesto que le gusta joder con mi paciencia, pero no creo que sea
algo imposible tampoco, porque Romeo es alguien perseverante
que se esforzó enormemente para llegar a donde está, además que
es un fantástico padre, quien a pesar de no contar con la madre de
Raven y tiene un trabajo tan demandante, le da a su hija todo lo
que necesita tanto material como sentimentalmente.
Romeo es realmente un ejemplo a seguir.
- Linda, lamento no poder hablar un poco más contigo, pero estoy
aquí por cuestiones de trabajo, por lo que me gustaría que
guardaras este secreto ¿esta bien? - la mujer parece bajo un
hechizo, porque únicamente asiente mientras lo ve a los ojos
totalmente embelesada.
- A-adelante, no diré nada, pero ¿podrías regalarme una foto? - le
asiente con una gran sonrisa de conquistador para luego abrazarla
con un brazo sobre los hombros y posar juntos.
- Espero que realmente no diga nada o tendré que salir pitando de
aquí, nadie puede verme salir de una clínica o me inventarán
cualquier enfermedad mortal que se les pase por la cabeza - se
queja mientras esperamos sentados a que sea nuestro turno,
finalmente la mujer lo liberó, aunque siento su mirada hacia
nosotros de vez en cuando. Realmente quiero salir de aquí.
- Tengo tiempo sin escuchar algo sobre ti - decido hablar un poco
para distraerme. Si le sigo dando vueltas a la cabeza con el asunto
de Ethan voy a explotar antes de llegar a hablarlo.
- Lo último fue que iba a hacer de una de las amigas de Rachel la
mamá de Raven ¿puedes creerlo? como si pudiese meterme con
alguna de esas oportunistas odiosas, son realmente detestables -
hago un gesto pero apruebo totalmente sus palabras, él estuvo con
nosotras cuando Rae se enteró que sus amistades realmente la
buscaban por interés, se enfadó tanto que se alejó completamente
de las modelos.
Por unas cuantas pagaron todas.
***
- Es una sorpresa que tu hermano haya insistido tanto en hablar
con la doctora, pensé que era más del tipo orgulloso - suelta
apenas cerramos la puerta de casa y me permito echarme al
mueble con total libertad, finalmente nos deshicimos de Romeo.
- Normalmente lo es, pero supongo que Fernanda lo flechó o algo
así, ni antes de ser famoso le coqueteaba tanto a una mujer que no
le presta atención - me rio un poco a recordar el como mi
hermano ocupó toda la cita para hacerle tanto preguntas sobre los
casos de personalidades múltiples como personales, supongo que
no es de extrañar, la doctora Fernanda bien pudo haber sido
modelo si quisiera.
- A ella si le gustó Romeo, creo que solo se esta haciendo un poco
la difícil - giro la cabeza con rapidez a su dirección al escucharlo.
¿Y él desde cuando es tan cercano a ella que es capaz de deducir
eso?
- ¿Por qué lo dices? - me sienta a mi lado y me da un pequeño
beso en la frente.
- Somos amigos, solo tengo la costumbre de dirigirme
formalmente a ella, pero somos muy buenos amigos, por eso te
digo que estoy seguro que ella le corresponderá si él va en serio y
le insiste un poco más - me rio al imaginarlo, supongo que mi
hermano tendrá que seguir trabajando duro no solo para su trabajo
sino también si quiere a conseguir a la mujer que quiere.
- Supongo que como a mi, le van las rubias - me siento en sus
piernas y finalmente lo puedo besar como llevo queriendo hacer
desde ayer antes que mi hermano nos invadiera, realmente lo
extrañaba.
- Quiero hablarte de mis padres - me mantengo en sus piernas
pero le dejo espacio, aunque una de mis manos descansan en su
cuello dejando caricias, realmente quiero que se sienta cómodo.
>> Mi mamá se llama Rebecca, y es la mujer más fuerte del
mundo, como ya sabes, un hombre abusó de ella, de ahí nací yo...
- se calla y ve mis ojos, supongo que buscando incomodidad, pero
ahí solo va a conseguir dolor, de solo imaginarme el como se
habrá sentido mi rubio al enterarse o todo por lo que tuvo que
pasar esa maravillosa mujer, que aun con las dificultades pudo
criar a un hombre tan bueno como lo es él. Ella realmente es
admirable.
- Ella suena como una grandiosa mujer - murmuro.
- Lo es, pero todavía no te he dicho el porqué - beso sus labios
con suavidad y le brindo una pequeña sonrisa.
- Porque aun con lo que pasó, ella logró hacer de ti el maravilloso
hombre que eres, ella es realmente admirable - se sonroja un poco
pero me sonríe y asiente.
- Ella encontró ayuda en un policía y su esposa, fueron muy
amables y fueron como mis abuelos, cuando tenía tres conoció a
Noah, el ya estaba entrenando a un par de chicos aunque seguía
boxeando, pero al poco tiempo comenzaron a salir, en ese tiempo
salgo empezó a ir mal conmigo y ahí se enteraron que era bipolar
a causa de ese hombre que me lo heredó - escucho atentamente su
historia, riendo de vez en cuando, como cuando habla de las
travesuras de Charlotte, o aguantando las lagrimas, como con la
muerte de Charlie.
La vida de rubio fue esplendida, porque a pesar de sus altibajos
emocionales, vivió con normalidad y felicidad en una hermosa
familia llena de amor.
- A mis veintidós, poco antes de salir de la universidad, Charlotte
me hablo de un chico que le gustaba, era un par de años mayor
que yo y estudiaba en mi misma universidad, así que lo conocía,
era un imbécil con una mujer diferente cada semana, le advertí,
pero ella dijo que eran celos de hermano y siguió con él, entonces
solo le pedí que tuviese cuidado y no se descuidara, iba a dejar
que se diera cuenta por sus medios, ella es inteligente, entonces
pensé que se daría cuenta y pronto lo dejaría - no me gusta para
nada hacia donde esta yendo el tema, mierda, estoy realmente
nerviosa.
>> Poco después me gradué, estaba maniaco, leve, pero realmente
eufórico, había notado que ella había estado algo decaída, pero no
le preste atención porque estaba en medio de un episodio en
donde solo quería disfrutar de las últimas fiestas de la
universidad, entonces ella no pudo más y me dijo que había
perdido la virginidad con él, que la engañó y lo consiguió con otra
en su cama después de acostarse con él - respira profundo y yo lo
hago con él.
- La empuje, se acercó a abrazarme pero estaba tan molesto de
verla en ese estado, tan triste y dañada que no la quería cerca, yo
le advertí - hace un ademan de separarse de mi pero me empujo a
su cuerpo y lo abrazo con fuerza - Mi padre escuchó los ruidos y
trato de detenerme, estaba destruyendo todo el cuarto, entonces lo
golpee con fuerza, nos peleamos un poco pero pudimos
detenernos cuando mi mamá gritó, justo ahí me sentí tan
miserable, había golpeado al hombre que dio tanto por mi aun
cuando no debía y dañe a mi hermanita cuando debía cuidar de
ella - lo aprieto con fuerza a mi pecho y comienzo a llorar un
poco.
- No tienes la culpa de nada...
- La tengo, les hice daño, después de eso me fui de casa con lo
que tenia ahorrado, pero entre en depresión, casi me quito la vida
pero pude detenerme a tiempo, entonces decidí que sería mejor ir
a la clínica y ahí estuve hospitalizado un tiempo.
- ¿Cuanto? - pregunto con un hilo de voz, queriendo saber pero
temiendo a la respuesta.
- Seis meses.

Capítulo 37
- Buenos días cariño - apenas entro a la habitación me recibe mi
pequeño niño precioso con un abrazo enorme que llena mi
corazón. Lo extrañaba enormemente.
- ¡Rosa! - no lo soporto más y me acuclillo a su tamaño para
llenarlo de mimos y abrazos. Su risa es algo seriamente adorable
y estoy tan feliz de verlo tan saludable y contento. Mi niño está
viviendo la niñez que siempre tuvo que experimentar.
- ¿Cómo estás? ¿Te gusta aquí? - lo levanto en mis brazos y nos
sentamos en una de las camitas que tiene la habitación, que por lo
que puedo contar, comparte con otros cinco niños.
- Muy bien, y sí, aquí es divertido ... pero - comienza a murmurar
y me preocupa de inmediato, he sabido que la bruja ha venido a
visitarlo un par de veces durante los fines de semana, que son los
días permitidos porque la mayoría de los niños estudian; por lo
que me inquieta que pudo haberle dicho, porque no creo que
cometa la estupidez de hacer algún daño físico cuando esta bajo
vigilancia. Esa mujer es muy inteligente para hacer tal cosa.
- ¿Qué ha ocurrido? - peino su cabello con suavidad y cuando veo
su carita noto que se ha puesto rojito. Es tan tierno como ver a mi
rubio avergonzado.
- ¿Cuándo podré irme contigo? - pregunta bajito y mi corazón se
comprime. Cuantas ganas tengo de meterlo en mi bolso y
llevármelo.
- Hoy iré a hablar de eso con mi hermano, pero me ha dicho que
hasta ahora todo va por buen camino y que pronto podre llevarte
¿pero y esas repentinas ganas? hace unos días me decías que te
gustaba aquí ¿ocurrió algo?
- Mi amigo, Lucas, ayer fue adoptado, ahora es un poco solitario -
él es un dulce.
- ¿No tienes más amigos aquí, los otros niños te tratan mal? -
estoy realmente confundida, tanto Raphael como yo investigamos
el lugar de pies a cabeza y no encontramos nada que indique que
es un mal lugar, todos los cuidadores son responsables y buenas
personas, por lo que me extrañaría bastante si me dice que sufre
bullying y no se ha hecho nada al respecto.
Pero bueno, supongo que tampoco debería sorprenderme si me
acuerdo que su madre se muestra como una mujer intachable que
hasta mi hermano llegó a admirar, cuando en realidad es una vil
bruja venenosa.
- Sí, los demás son agradables, pero también te extraño, quiero
vivir contigo - mi corazón se derrite al escucharlo susurrar.
Definitivamente tendré un par de gritos con Raphael si no me da
una solución que me permita llevarme a mi bebé a casa en menos
de dos semanas.
- Y yo a ti cariño, ya veras que pronto te vendrás conmigo - lo
abrazo y comienzo a cuestionarlo sobre todo lo que ha vivido en
esa casa. Alegrándome por como luce tan emocionado por los
buenos tratos y los muchos amigos que ha hecho.
***
Golpeo la puerta con parsimonia cuando en realidad quiero
tumbarla a golpes, pero como dice mi madre, la educación nunca
debe faltar. Eso y que no se si mi hermano se encuentra
acompañado, que vergüenza que yo entre como una loca sin
modales y él esté ahí adentro con una celebridad o un muy guapo
abogado.
Miento, no lo hago porque el muy chismoso seguro no tarda en
decirle a mi madre y ella me regañaría por ser tan grosera.
- Ah, eres tu ¿Qué quieres? - me abre malhumorado, pero es lo de
menos, yo también estoy muy molesta y ansiosa.
La verdad es que no solo tengo la carga emocional de venir
después de ver a Louis, sino que Ethan parecía algo triste hoy, me
preocupa que tenga un ataque depresivo a causa de lo que me dijo
ayer, no se que haría si mi rubio se deprime y tuviese que
internarlo, probablemente yo también me convertiría en un
muerto en vida.
- ¿Cuándo podré llevarme a mi hijo a casa? - se sienta tras su
escritorio y se lleva el cabello hacia atrás, supongo que no puedo
tratarlo como mierda cuando luce tan frustrado, no debo olvidar
que mi hermano esta trabajando duro también.
- Esta mujer es muy hábil, se salvó de la cárcel diciendo que dejó
al niño con una niñera y que fue ella quien abandonó al niño
mientras estaba de viaje de trabajo, incluso consiguió a una pobre
adolescente para culparla y ahora tiene que pagar una multa y
hacer muchas horas de servicio comunitario, y no va al
reformatorio porque ayudé un poco, tenias que verla, esa niña
lloraba en el tribunal sin poder decir nada - me siento en el
escritorio a su lado para acariciar su hombro y buscar
reconfortarlo un poco.
Todo el caso se ha trabajado en privado, por lo que ni los medios
tienen información al respecto, los juicios se llevan a cabo sin
publico, solo mi hermano con su equipo, la bruja con el suyo, el
juez y un jurado. No se si estoy agradecida o molesta por no
poder ir. Lo más probable es que sea lo mejor, porque no me
contendría de gritarle a todo el mundo lo que ha hecho.
- Ya sabíamos que ella no iba a jugar limpio - murmuro y asiente.
- Pero es realmente malo hacer que esa niña inocente cargue con
tal castigo, cuando sea mayor le va a ser difícil conseguir trabajo
o incluso si llega a tener hijos y luchar por su custodia esto le
joderá - siento como su frustración me llega, pero respiro
profundo para evitarlo, alguno de los dos debe estar sereno, no
llegaremos a nada si solo somos dos bestias cabreadas.
- Cuando Clarisa sea declarada culpable el historial de la niña se
va a limpiar, después de todo, ella es inocente, no te preocupes
por ella, ocúpate de lo que importa, de destruir a Clarisa, hacemos
eso y hasta ella niña saldrá a salvo - se queda un momento
inmóvil antes de sorprenderme abrazándome con fuerza.
- Tienes razón, estaba tan molesto con esa mujer que no analice
que solo necesito seguir con mi misión, hago eso y todo lo demás
se resolverá - me dejo aplastar por sus brazos y asiento, aunque
me perdí desde que sentí el confort de su olor. Él, como mis
demás hermanos, huelen a hogar.
>> Escuché que tu rubio está loco - me separo de un tirón de entre
sus brazos y lo veo con molestia.
- Ni se te ocurra decir eso otra vez - siseo y me alejo de él para
dejarme caer en el sillón al otro lado de su oficina, tengo ganas de
un helado enorme.
- Eso es lo que dijo papá, que Ethan tiene bipolaridad - dice con
más tacto mientras se sienta a mi lado, aunque manteniendo una
distancia que me parece inteligente, porque si lo tuviese cerca es
muy probable que le cayera encima. Es un imbécil.
- Si tiene bipolaridad, eso no significa que esta loco.
- Entonces ilumíname, porque eso de cargarse más de una
personalidad me suena a locura.
- Ethan es normal, tiene periodos muy felices en donde solo es
como Romeo repotenciado, pero solo dura un par de días - cruzo
mis brazos y volteo a otro lado para no golpearlo, aunque
agradezco que me este cuestionando esto cuando mi rubio no esta
presente, no soportaría que lo hiciera sentir mal por no saber decir
las cosas. Es tan bruto para hablar.
- No me engañas Rose, leí sobre eso, se ponen violentos e
impulsivos, podría golpearte - antes de replicarle me calla con un
gesto - Escucha, él es un buen tipo, es amable y si mi papá lo
acepta es porque él se lo ganó, pero eso no quita que podría
hacerte daño y no estoy dispuesto a permitirlo, lo hable con
Royce y él piensa como yo. Ethan es un peligro para ti - me
pongo de pie y contengo las ganas que tengo que llorar. Mierda es
que estoy tan sensible que podría patear su culo y llorar mientras
lo hago.
- No saben nada, él no es peligroso, su caso no es fuerte con los
episodios maniacos, son muy leves, lo hable con su doctora y
hace poco tuvo uno - se levanta a una velocidad vertiginosa y
empieza a revisar mis brazos.
- ¿Te hizo algo? mierda como no vas a decirnos ¿Qué hizo? tienes
que terminar esta mierda ya Rose - me aparto de un empujón y
contengo las ganas de golpearlo porque sé que me arrepentiré
después. él solo esta preocupado por mi, y no lo culpo, después de
todo, no sabe hasta donde llega el trastorno de mi rubio, es normal
que se preocupe por su hermanita menor.
O eso me repito para no caerle encima.
- Estoy bien, como te dije, Ethan no es violento, solo se pone algo
arrogante y hablador - por motivos obvios, omito el hecho que se
convierte en una maquina del sexo - Pero en serio, no es malo,
puedes preguntarle a Ramsés o a Romeo, ambos convivieron con
él en ese tiempo - me ve con sorpresa y algo de enojo, no me
extraña.
- ¿Esos imbéciles lo sabían y no dijeron nada?
- Porque te conocen perfectamente, pero puedes hablarles, Romeo
incluso dijo que le cayó muy bien el Ethan hiperactivo - me relajo
cuando noto que sus hombros lo hacen y tomando su mano nos
hago sentar nuevamente.
>> Dale una oportunidad, no tiene caso que continúes con tus
malos tratos hacia él cuando hasta papá lo aceptó, no es un mal
hombre, es el mejor - y decido que si quiero convencerlo por
completo es justo que me abra un poco más con él - Lo que
realmente me preocupa son sus ataques depresivos, no tiene uno
desde hace dos años, o eso me dijo, pero hoy se despertó algo
desanimado, me preocupa que pronto tenga uno - dejo descansar
mi cabeza en su hombro y lo dejo darme mimos.
- Dijiste que son leves.
- Los maniacos, pero los depresivos son fuertes, estoy realmente
asustada, no se que podría hacer si tiene uno - susurro pero se que
me pudo escuchar perfectamente por como me abraza con fuerza.
- Lo sabrás cuando ocurra, y no estarás sola, nos tendrás a
nosotros, seremos tu soporte - Raphael es un cavernícola, pero
también es mi hermano mayor y quien me ha cuidado desde
siempre.

Capítulo 38
Cuando llego a mi piso me debato un momento que hacer, si lo
más sensato seria irme a descansar para poder ir a trabajar mañana
fresca y descansada o por otro lado, si lo mejor por mi salud
mental seria invadir el departamento de mi rubio y embriagarme
de su presencia como la novia invasora que descubrí que soy.
Correcto, lo mejor es invadir la privacidad de mi hombre. Y
agradezco tanto hacerlo cuando lo consigo sentado en su mueble
sin camisa y con la laptop en sus piernas. Lo inteligente que se ve
su rostro me enciende de muchas maneras.
Eso y su increíble cuerpo.
- Buenas noches ¿Cómo te fue hoy? - murmuro después de
llegarle de sorpresa por la espalda y dejar un par de besos en su
mejilla.
- Muy bien, aunque tuve que traerme algo de trabajo a casa ¿tu
que tal? - siento que brillo de alegría cuando lo noto tan animado
como siempre. Supongo que estoy algo paranoica después de
escuchar lo terrible de su último episodio. Necesito relajarme.
- Estoy feliz, conseguí un permiso especial y fui a visitar a Louis
luego de la escuela y luego fui a ver a Raphael para hablar un
poco del caso - me tomo el atrevimiento de hurgar en la cocina y
pensar en que hacer de cena, no me sorrendería para nada si no ha
comido nada. La cocina no es el fuerte de mi rubio y me temo que
lo he malacostumbrado tanto que no come si no lo
alimento. Terrible.
- ¿Qué ha dicho? ¿Cuándo podrás traerlo a casa? - Me encanta
como suena eso en sus labios. Ethan también se encariñó bastante
con mi pequeño, aunque debido a todo esto no han podido
contactarse, razón por la cual me he convertido en la mensajera
personal de los dos.
Ya me encargaré después de hacer de ellos familia, un paso a la
vez.
- Que Clarisa es cada día más perra y que no le importa a quien
dañar, pero mi hermano está haciendo sus jugadas y va ganando,
me dio un máximo de dos semanas, al parecer al final de esta
tendrán un juicio bastante importante - tengo hambre pero
también tengo muchas ganas de acurrucarme un rato en mi rubio,
por lo que e decido por un sencillo sándwich - Quiero ir, quizás lo
haga, aunque me dijo que no lo hiciera - le dejo el plato algo
frente y me acomodo del otro lado del mueble para devorar el que
me hice.
Toda una señorita con clase.
- Sí él lo dice lo mejor será que no vayas Rose - bufo, si claro, lo
defiende aun cuando mi hermano ha sido nada amable con él.
Aunque pensándolo más a fondo, recuerdo que dijo algo sobre
que Royce compartía su opinión, deberé hablar con él luego.
- Raphael a veces exagera.
- Es mejor prevenir que lamentar - ruedo los ojos, mi rubio
también es muy protector conmigo, y aunque me encanta porque
no es tan molesto como mis hermano sino que lo hace de una
manera más disimulada; sigue siendo algo que puede con mi
paciencia.
- Es como si me estuvieses empujando a hacerlo - bromeo, pero el
dejo la comida en el plato y me ve con seriedad.
- No es un juego Rose, nada es demasiado para cuidarte ¿sí? no
puedo decir nada porque desconozco a esa mujer, pero Raphael
sabe de ella, y si te dice que no te involucres pues lo mejor es no
hacerlo.
- Por eso te digo que no tiene sentido aislarme de esa bruja, no
tengo pensado hacer nada imprudente, solo quiero ir al último
juicio - yo también dejo el plato de lado y él se acerca para tomar
mis manos.
La seriedad en sus ojos me hace replantearme si estoy siendo
obstinada o si debería seguir con esto, pero es que mi lado
racional me dice que están siendo exagerados, no quiero armar
escandalo, solo quiero ver cuando todo esto por fin acabe.
- Si quieres ir ve, no puedo obligarte a hacer lo contrario, pero por
favor dile a tu hermano que lo harás, así estaré más tranquilo - de
responde cuando se da cuenta de que no hay manera de que ceda,
pero en lugar de abrazarme, como pensé que lo haría, vuelve a
tomar la computadora portátil y sigue haciendo lo que sea que
hacia.
- ¿Estas enojado por eso? ¿es en serio Ethan? - pregunto con
incredulidad cuando noto que no piensa seguir hablando. Es la
primera vez que se enoja conmigo y no puedo creer que sea por
esto.
- No estoy molesto, solo algo contrariado - levanto las manos con
incredulidad. No estará hablando en serio, o eso espero.
- ¿Qué mierdas quieres decir con contrariado? - bueno, yo quería
llevar todo en paz, pero supongo que sigo tensa y lo estoy
pagando con el más inocente. Definitivamente mañana me sentiré
muy mal cuando recuerde esto.
- Que todos queremos protegerte, pero tu lo haces ver como si
estuviésemos privándote de cosas por capricho - no, ni una
mirada me da el rubio, solo le habla a la pantalla mientras teclea
con rapidez.
- Por capricho no, pero si por estupidez. Esa mujer irá presa ¿de
que mierdas me debo cuidar?
- Es una persona con poder, incluso encerrada tendrá sus
contactos de afuera y ninguno sabe que alcance tiene - sigue sin
verme y estoy empezando a pensar que solo teclea con esa rapidez
para joder, porque no entiendo como podría formar un texto
coherente sin siquiera ver el teclado.
- ¡Oh por favor! no soy una simple profesora tampoco ¿sabes? mi
padre y mi hermano mayor son dueños de un imperio, incluso
manejan una discreta empresa de seguridad, por no hablar que
otro de mis hermanos es un importante abogado con
impresionantes contactos, al igual que el otro que es un cotizado
actor, no soy fácil de alcanzar y definitivamente esa mujer no lo
hará - a medida que hablo me pongo de pie para tomar la vajilla
sucia y lanzarla con fuerza moderada al lava plato, suficiente para
hacer un estruendo pero no para romper.
Estoy llena de habilidades inútiles.
- No eres invencible solo por tener contactos - creo que lo que
más me molesta del asunto es que él se ve tan calmado y envuelto
en su trabajo mientras yo lucho para no armar una escena digna
de mi hermana.
- Pues al parecer ella si lo es teniendo lo mismo que yo.
- Esa mujer apunta a ser fiscal y ha defendido a personas muy
importantes cuya inocencia es cuestionable, tu puedes conseguir
el número de quien protagonizó Superman - abro la boca con
incredulidad. Sin darme cuenta, tomo el jarrón a mi lado y hago
un amague de lanzarlo, pero luego de respirar un par de veces lo
dejo en su lugar.
No soy Rachel, no soy mi hermana, soy una persona civilizada.
- Para tu información, Romeo no solo trata con actores, ese
mundo es mucho más amplio que eso.
- Y eso sigue sin significar nada, porque siguen siendo los
contactos de tu familia - justo cuando voy a mandar a la mierda
todo y lanzar ese jarrón, el rubio voltea y me sorprende cuando en
un parpadeo llega al frente de mi y toma mi cara entre sus manos.
>> A lo que quiero llegar es que, entiendo que tu familia tiene
mucho poder en distintas áreas, pero esa mujer trabajó para
personas peligrosas, no dudo que si te llevan te encontraremos,
pero me preocupa lo que pasará mientras te buscamos - pestañeo
varias veces cuando lo escucho, pero aun así me alejo con
brusquedad, o eso intento antes que me abrazara con fuerza.
- Ya dejaste tu punto claro, soy una inútil que si no fuera por ellos
no tendría nada - siento como suspira en mi hombro y eso solo es
más leña al fuego, por lo que me agito con más fuerza para
soltarme de su agarre.
Claro, recordando que Ethan es un muro y yo un algo pequeño
que solo come y duerme es obvio que con eso solo logro
cansarme más. Pero eso no significa que me rinda, mi terquedad
es más grande que el cuerpo de mi novio cinco veces.
- No me refería a eso.
- ¡Oh por favor! lo dejaste super claro.
- Escúchame - susurra en mi oreja, un truco muy sucio porque
sabe muy bien que es un punto débil para mi - Lo siento, no quise
referirme a eso, solo quiero que entiendas que puede pasarte algo
malo y lo más probable es que podamos solucionarlo después de
que ocurra, y yo no estoy dispuesto a esperar que seas dañada
para hacer algo al respecto.
- ¿Y que se supone que debo saber? ¿ver el futuro para adivinar
cuando esa jodida mujer mandará a alguien?
- Evitar que pueda hacer algo, eso es lo que tienes que hacer y lo
que intento que hagas - se separa nuevamente de mi para volver a
tomar mi rostro entre sus manos - No puedo obligarte a hacer algo
que no quieres, si quieres ir ve, solo quiero hacerte entender que
no tienes motivos, vayas o no tu hermano ganará y tendrás a
Louis, si vas, puede volverse una victoria amarga, si no lo haces
nos evitas a todos un mal momento.
- Lo único que no entiendo es que pueda pasarme, iré a un
tribunal no al frente de una guerra.
- Tampoco lo sé, porque como te dije, no conozco a esa mujer,
pero tu hermano lo hace, y no pierdes nada con hacerle caso - mi
nivel de enojo baja considerablemente, aunque claro, sigo ardida
por su indirecta hacia lo poco importante que soy.
- Estoy cansada, después decidiré si voy o no - me suelto de su
agarre pero antes de tomar mi bolso me atrapa y me besa con
profundidad.
- También estoy algo molesto contigo, pero no te vayas nunca sin
despedirte de mi con un beso - arrugo el ceño y si pudiese le
gruñiría.
- No puedes venir a obligarme a nada.
- Si no lo haces tu yo te comeré la boca - ahora estoy tan
sorprendida que no reconozco otra emoción.
- ¿Qué mierdas?
- Ve a dormir, ambos tuvimos un día pesado y no quisiera que la
discusión se agravará más - toma mis llaves y me lleva bajo su
brazo hasta la puerta de mi departamento, incluso la abre y deja
mi bolso en la encimera.
- Te amo - murmura antes de volver a besarme, esta vez de
manera fugaz para después cerrar mi puerta.
Yo no se ni que pensar, es primera vez que discutimos y este
hombre viene a soltarme nuestro primer te amo como si
estuviésemos discutiendo quien quiere más a quien y luego se
marcha como si nada. Definitivamente va a acabar conmigo.

Capítulo 39
Me despierto con malhumor y frio, empujo una mano hacia mi
lado derecho y al sentir la cama vacía todo lo que pasó la noche
anterior vuelve a mi. Sí, tal y como lo había predicho, me
arrepiento un poco de haber sido tan impulsiva, aunque solo un
poco, mi rubio no puede sobreprotegerme de tal manera por algo
que dijo mi hermano el cavernícola dos pero el más intenso.
Con un suspiro empiezo mi rutina mañanera y pienso en las mil
maneras en la que podría abordar todo el asunto, no quiero que
todo llegue a mayor o que duremos mucho tiempo disgustados, y
menos por tal motivo teniendo otros problemas de los que
ocuparnos.
Justo antes de salir de casa el timbre se me adelanta haciéndome
pegar un brinco, tomo una respiración profunda para
tranquilizarme y volver a repetirme en la cabeza lo que debería
decir, porque no tengo dudas sobre quien toca mi puerta tan
temprano en la mañana un día laboral.
- Buenos días, Rose- y tenía razón, al open me consigo con mi
rubio tan guapo como siempre con uno de sus nuevos trajes que lo
hacen lucir delicioso para la vista.
- Buenos días Ethan - murmuro con timidez. Ya olvidé todo lo
que quería decirle, mierda. Es su culpa por aparecerse tan
atractivo con su traje, me distrajo.
- Vamos, te llevo a la escuela - toma mi mano y luego de cerrar y
asegurarme que tengo todo comenzamos el camino, pero no paso
por alto que en ningún momento se acercó a besarme o algo por el
estilo, lo normal para nosotros que por lo menos yo soy una
pegajosa llena de amor; sino que por el contrario, aun cuando
sostiene mi mano como siempre, mantiene una distancia.
Definitivamente odio más esto que por lo que estaba peleando
ayer.
- Lo siento - digo en voz baja, en parte porque le duele a mi gran
y enorme orgullo y por otra porque si me da algo de vergüenza
admitir que quizás fui un poco excesiva por un tema tan poco
relevante, siendo que la verdad es que tiene razón en eso que el ir
a ver el último juicio ni me suma ni me resta.
- ¿Por qué lo haces? -el muy molesto ni me ve, solo sigue
caminando como si nada estuviese pasando. Quiero golpear su
linda cara.
- Por haber sido tan terca, pero solo por eso, sigo molesta por
como te referiste a lo poco útil que soy - decido que mi orgullo
gana y ya me disculpe por mi único error, no considero que dije
algo más de lo que deba arrepentirme, de hecho, creo que
realmente no tengo arrepentimiento alguno, solo que no debí
exaltarme tanto por este tema.
- Discúlpame por eso, estaba molesto y no supe hacerme entender
- justo llegamos a la estación y mientras esperamos me toma por
la cintura y me hace girar para quedar finalmente cara a cara.
No voy a caer por sus bonitos ojos, no señor, debo ser niña grande
y dejar que se disculpe, no esta bien que ceda siempre solo porque
sus azules me gustan tanto que le digo que si a todo.
- Me expresé muy mal, lo que quería decirte en realidad es que no
puedes depender de eso, y aunque no tengo duda que alguno
pensaría sobre darte la ayuda ¿no crees que seria mejor evitarles
el mal trago de saber que te pasó algo? ¿Qué hay sobre mi?
¿tienes idea de lo mal que lo pasaría sin ti? o puedes pensar sobre
Louis ¿Qué crees que sentiría si se entera que Clarisa te hizo daño
- me avergüenzo un poco porque en ningún momento se me pasó
por la cabeza lo que podría pasarle a los de mi alrededor si me
dañan.
Aunque me sigue pareciendo una exageración, supongo que
entiendo el punto que quiere hacerme ver, después de todo, no es
como si estuviésemos hablando de alguien cualquiera.
- No pensé en eso - mantengo mi voz baja pero lo suficientemente
fuerte para que me entienda, cosa que se que hizo porque me
dirige una de sus preciosas sonrisas y por primera vez en el día
me roba un beso, uno que se sintió como si fuera el primero.
- Pero si sabes que no te digo nada solo por molestarte o algo sin
fundamento, solo estoy confiando en que si tu hermano te está
previniendo tendrá sus motivos - y pensar que ese idiota habló tan
mal de mi rubio cuando él está aquí defendiéndolo sin saber a
ciencia cierta que tanta razón puede tener ese cavernícola.
- ¿Iras conmigo este domingo a comer con nosotros? Desde que
se enteraron por mi padre Raphael y Royce tienen un par de
dudad - cambio radicalmente el tema a otro un poco más amargo,
pero que necesito saldar, después de todo, ya tengo confianza en
que Raph controlará como dirá las cosas y Royce siempre ha sido
alguien sabio para hablar.
- Claro, ya lo hable con tu padre, con Ramsés y Romeo, supongo
que también tengo que hacerlo con el resto de tu familia - me
relaja el notar que no le es un inconveniente sino por el contrario,
se muestra casual.
- Lamento que tengas que pasar por esto, entiendo que te
incomoda, pero ellos están preocupados - vuelve a robarme otro
beso y siento que floto, realmente lo extrañaba.
- No tienes que disculparte por nada, lo entiendo perfectamente -
esta vez yo alcanzo su boca, pero considerando que estamos en un
lugar publico, solo beso sus labios con delicadeza.
- Te amo.
***
- Bueno, me alegra que hayas dejado esa estupidez de querer
venir, no te preocupes, apenas salga de tribunal te llamaré -
asiento como si pudiese verme y sin poder contener mi sonrisa
sigo mi camino a casa.
- Adivina que conseguí - casi chillo, pero no lo pude evitar,
mierda, quería aumentar el factor sorpresa, hacerme escuchar
triste o algo, pero supongo que siempre fui mala para ocultar mis
sentimientos.
- ¿Qué mierdas hiciste - me ahorro el drama de indignación solo
porque no estoy frente a él sino en la calle, en donde muchas
personas pueden verme y tacharme de loca.
Tampoco es que me importe, pero he salido en un par de fotos
con mis hermanos y soy medianamente reconocida en ocasiones,
que vergüenza que la gente se crea que la hermana de Rachel y
Romeo Montgomery está zafada de la cabeza.
- Tu victoria definitiva en contra de la víbora loca - uso el nombre
clave designado a la loca porque Raphael se emocionó mucho
cuando nos reunimos por primera vez con el juez que nos iba a
ayudar y nos designo nombres claves a todos, yo soy botón, ni
remota idea de porqué, pero no lo discutí porque yo elegí el suyo.
- Repito ¿Qué mierdas hiciste? - solo por joder hago un sonidito
de negación.
- Estamos hablando de la operación, tienen que dirigirte a mi
como comandante botón si quieres que te diga.
- No tengo ganas de juegos Rose, estoy algo cansado y quiero
llegar a casa a mimar a mi hijo y a mi mujer.
- Supongo que lo sabrás después entonces.
- El juicio es mañana, jodida mocosa - ahora si suelto un sonidito
de desaprobación. Cuanto me encanta molestarlo, siento que le
estoy haciendo pagar todas las que me hizo.
- Bueno, espero que logres organizar todo temprano mañana
hermanito, debo colgar - aguanto mi risa cuando lo escucho soltar
una grosería - Mi madre te lavará la boca con cloro si escucha que
dices tales palabrotas, grosero - vuelve a soltarla y esta vez si me
rio con libertad.
- Comandante botón, reporte sobre lo que consiguió - adoro
cuando me salgo con la mía.
- Sargento cavernícola, logre que el polluelo soltara al gusanito.
- ¿Qué mierdas significa eso? - imposible tener una conversación
con él sin que me haga enojar, ese definitivamente es su super
habilidad.
- Louis va a declarar - escucho como algo se cae del otro lado,
pero en lugar de preocuparme sonrió. Estoy segura que el muy
bestia se paró tirando todo lo cercano a su alrededor. A veces es
como si no pudiese manejar su gran cuerpo con habilidad.
- ¿Sí lo hará? ¿Cómo lo hiciste? mierda debo ponerlo en la lista de
testigo, fue muy buena idea que lo dijeras ahora, así no le
daremos tanto tiempo para prepararse, aunque yo tampoco lo
tengo - escucho como comienza a murmurar, pero me siento
bastante segura sobre como va a ir todo a partir de ahora, y no es
como si hubiese dudado de él, pero el que Louis declaré es
asegurar la victoria - ¿Pero estas segura que no se intimidará y se
quedará callado en el último momento? ya intentamos hacer que
hablara antes Rose.
- Porque yo lo voy a acompañar, pero me voy a quedar afuera de
la vista de ella, ya organicé todo con el agente a cargo de él, el
niño dijo que quiere ayudar porque quiere venir rápido conmigo,
entonces quedamos que juntos nos iremos al tribunal y lo esperare
en una de las oficinas, cuando termine todo lo llevaran otra vez
conmigo, así él se sentirá seguro.
- Eso no me quita la duda del todo ¿Cómo estas segura que no se
echará para atrás cuando vea a Clarisa?
- Porque mi niño ya vivió lo que es la felicidad lejos de esa mujer,
no va a aceptar volver a lo de antes, además, Louis entiende
perfectamente todo lo que está pasando, yo se lo expliqué, sabe lo
que ocurrirá si ella gana o si pierde - finalmente puedo ver mi
edificio y estoy feliz por ello, aunque tengo muchas tareas que
revisar. Una llegada agridulce en donde estaré feliz por estar en la
comodidad de mi hogar pero con el amargo de tener trabajo por
hacer.
- Suena a un niño inteligente - bufo en respuesta. Ya me extrañaba
que no me había molestado en toda la conversación, él sabe
perfectamente como es mi bebé, yo se los dije cuando alardeaba
de mi precioso niño.
- Obvio que lo es, es mi hijo después de todo.

Capítulo 40
- No pensé que vendrías - murmuro en los labios de mi rubio
apenas el agente se lleva a mi niño para que haga su
declaración. Yo no pude acompañarlo porque tal y como le
prometí a Raphael ya Ethan, debo mantenerme fuera de escena,
aun cuando no es lo que quería llegar.
- Ramsés dijo que lo tomaras algo así como el regalo de
bienvenida de Louis a la familia - sí como no, lo engañará a él,
pero yo sé muy bien que me ama tanto que sabe que el dejar que
mi rubio me acompañara aliviaría en gran nivel mis nervios. Un
detalle enorme que aprecio.
- Sí claro, pero igual lo agradezco muchísimo - lo abrazo con
fuerza y me dejo mimar por él - Vendrás a dormir con nosotros
¿cierto? - pregunto ilusionada porque Raphael incluso dijo que si
todo sale como lo tiene planeado, hay una gran posibilidad que
me lleve al niño a casa hoy, pues a medida que se llevaban a cabo
las citaciones, yo empecé con el procedimiento para adoptar el
niño, incluida las visitas a mi hogar y supervisarme en momentos
al azar.
Me gusta alardear con el hecho que el agente incluso se hizo muy
amigo mío y nos llevamos muy bien, pues compartimos el
desagrado por la bruja Clarisa y el amor por los niños. Quizás
más adelante nos hagamos socios para amparar niños sin hogar.
Seria adorable y uno de mis sueños hechos realidad.
- No lo creo, quizás cene algo con ustedes y me devuelva a casa,
es su primera noche juntos y no quiero incomodarlo - ruedo los
ojos aprovechando que no me ve porque tengo la cara enterrada
en su pecho, pero no detengo mi bufido. Mi lindo rubio a veces es
un tonto.
- No incomodas a nadie, los dos te adoramos, además, llevan
muchísimo sin verse, te extrañaba - elevo un poco la vista y me
deleito con su bonita sonrisa tímida. Como me encanta mi rubio
en odas sus facetas, desde la tierna hasta el pícaro insaciable, los
dos definitivamente tiene el poder de hacer de mi lo que quieran.
- Él es un niño adorable - no tiene ni que decírmelo, esa escena
que hicieron cuando Ethan entró para sorprendernos fue
inolvidable. Mi pequeño Louis se lanzó a sus brazos de la misma
manera en la que se lanzó a los míos cuando fui a verlo al hospital
la primera vez. Admito que se me saltaron unas lagrimas.
- Lo es, y estoy segura que quiere que nos acompañes tanto como
yo - baja la mirada y cuando me descubre admirándolo me roba
un beso que me deja sin aliento.
- Me quedare entonces - sonrió en grande, quiero volver a besarlo
pero entonces la puerta se abre y deja ver al agente con mi niño en
brazos a quien noto de inmediato que esta llorando.
Me alejo de los brazos de mi rubio con rapidez para tomar a
Louis, quien no tarda en esconder su cara en mi cuello para seguir
llorando en silencio, rompiendo mi corazón un poco más.
- ¿Qué paso? - se adelanta mi rubio en preguntar mientras se
acerca a mis espaladas y acaricia la cabellera castaña de mi bebé
en busca de relajarlo, algo que funciona bastante bien, pues ahora
solo soy capaz de sentir suspiritos de su parte, no más hipidos de
llanto.
- Todo se salió un poco de control - me desconcierta que a pesar
que lo que dice suena bastante mal, él tiene una sonrisa en su
rostro. Mi nuevo amigo va a dejar de ser mi amigo sino suelta la
sopa de una vez por todas.
- ¿Qué demonios significa eso? - muerdo mi lengua para no soltar
una grosería para adultos y es cuando él se da cuenta que mi rubio
y yo estamos bastante tensos por conseguir a nuestro niño en este
estado.
Sí, nuestro niño, primero será mi bebé y ya en poco me encargaré
que sea suyo también, estoy segura que ambos estarán contentos
con eso.
- Louis fue un poco tímido y no hablo mucho al principio, pero
cuando Clarisa iba a alegar que el niño era fácilmente
manipulable y podría soltar cualquier cosa que se le haya indicado
infundido por el miedo al equipo del señor Montgomery, él solo
empezó a soltar todo lo que esa mujer le hacia - su mueca va
cambiando gradualmente de una sonrisa a una molesta. Supongo
que me alegra no haber escuchado todo, porque volver a hacerlo
con esa mujer presente nada me hubiese frenado a tirarme sobre
ella.
- Eso lo sacó de mi, cuando nos hacen enojar no hay quien nos
calle ¿cierto cariño? - hago que saque la cabeza de su escondite y
ríe mientras asiente.
- Se parece a ti - mi rubio murmura pero no puedo adivinar que
emociones reflejan sus lindos ojos en estos momentos porque
estoy muy ocupada embelesada en mi niño. Aunque tampoco es
difícil imaginar la sonrisa que debe tener en sus deliciosos labios.
- ¿Si nos parecemos? - suelta entre risitas mi niño, y aunque aun
tiene rastros de lagrimas en sus mejillas, eso pasa a segundo plano
cuando observo tanta alegría en sus ojitos y en su sonrisita.
- Claro que si mi vida, eres igualito a mi, después de todo soy tu
mamá - parece querer llorar nuevamente, pero yo estoy mucho
más tranquila porque se que lo hará con alivio, porque todo ha
terminado.
>> ¿Cuánto falta para que acabe el juicio? - antes que pudiese
responderme, mi hermano entra a la oficina con una sonrisa
enorme y me toma en brazos con el niño y todo incluido.
- Vamos a ganar esta mierda y por fin podremos tener una
Reunión con la familia completa - nos da un par de vueltas que le
hace soltar carcajadas a mi bebé y cuando finalmente nos deja en
el suelo empieza a sacudirle el cabello - Ganaremos esto gracias a
ti pequeño Louis, eres el tipo más fuerte de todo el país - mi
pequeño vuelve a su estado tímido y no es de extrañar, ha
compartido poco con mi hermano, pero solo es cuestión que se
acostumbre.
- ¿Cuándo podremos irnos a casa? - vuelvo a preguntar pues el
cavernícola entro interrumpiendo la respuesta que me
respondieran.
- Ahora mismo el jurado está debatiendo, en una hora nos darán el
veredicto y cada quien a su casa.
- Eso es mucho tiempo ¿no dijiste que ganamos? - me vuelvo a
recostar contra mi rubio porque ya lo extraño y todos nos
quedamos viendo a mi hermano. Con todos me refiero a nosotros,
el agente y las otras dos personas que conforman su equipo.
- Es por formalidades, aquí la linda Mili se encargó de estudiar las
expresiones del jurado y está más que claro que ganamos - cuando
todos volteamos a la morena noto como ella se sonroja con
fuerza, pero aun así carraspea y asiente con una sonrisita.
- Antes me encargué de averiguar sobre ellos, seis son padres y
otros dos ayudan en casas hogares, todos se vieron conmovidos
por lo que Louis declaró, el ultimo se vio imperturbable en todo
momento y quizás apoye la causa de Clarisa, pero aun así estamos
hablando de ocho contra uno - asiento y la felicidad desborda de
mi cuerpo al escuchar que tenemos todo a nuestra favor.
- Eso significa que pronto serás uno de nosotros pequeño Louis,
de regalo te dejaré elegir otro nombre - Raphael vuelve a
acercarse y me arrebata al niño de los brazos. No se me es
extraño, él adora a los niños tanto como yo y este caso le afecto
casi tanto como a mi.
- ¿Otro nombre? - pregunta con timidez en los brazos de su tío.
Que lindo suena, mi pequeño Louis ahora esta lleno de tíos y tías,
ni que hablar de primitos.
- Sí, todos en la familia Montgomery tenemos nombres que
comienzan con R, para ser oficialmente uno de los nuestros debes
tener uno - habla con tanta seriedad que mi niño incluso se
intimida.
- Pero me gusta Louis.
- Puedes quedarte con ese nombre mi vida, pero tendrás un
segundo nombre y ese comenzará con R, es una tradición - digo
con la misma seriedad que mi hermano.
- Son tantos que pronto tendrán que cambiar de letra - se burla
Theo, el otro integrante del equipo de mi hermano.
- No, acabas de demostrar que eres idiota, claramente los
podremos repetir, uno de los gemelos de Ramsés se llamará Rick,
como mi papá y haré que el primer hijo de Royce se llamé
Raphael - hincha su pecho y yo suelto una carcajada.
- No creo que Royce haga tal locura.
- Solo espera un poco y veras.
- Quiero ser Remy entonces - la voz de mi niño nos distrae, y
cuándo volteamos a verlo lo conseguimos viendo la techo - Creo
que así se llama uno de mis héroes favoritos - se ve tan gracioso
pensando tan fijamente que suelto una risita.
- No conozco a ningún Remy y se mucho de super héroes, mi
hermano es uno - mi pequeño abre los ojos con asombro y voltea
a verme.
- No me dijiste que tenias un hermano héroe - antes de poder
contestarle Raphael se queja con exageración.
- Demonios, no tenia que haber revelado su identidad, ahora todos
estamos expuesto a que nos dañen - me siento culpable porque no
he visto muchas de las películas de mi hermano, en realidad, solo
he visto las que hizo de niño y porque puedo avergonzarlo por
actuar tan tierno y adorable.
- No estamos en peligro porque nadie nos va a traicionar, pero
¿Quién es su hermano? el único que conozco con R es Remy - mi
pequeño esta tan inmerso que no romper su ilusión diciéndole que
en realidad mis hermanos son hombres de las tabernas.
- ¿Quién mierdas es Remy? - antes de poder insultarlo Louis
responde. Supongo que no tengo porque meterme en su charla.
- ¡Gambito!
- Gambito es un ladrón.
- Y un héroe, también es un héroe - antes de poder decir más entra
un joven reclamando al equipo de mi hermano, quienes se
despiden con una sonrisa y salen de la oficina, supongo que la
media hora pasó más rápido de lo que pensé. Cosa que agradezco,
estoy ansiosa por irme a casa y mimar a mi bebé.
- ¿Por qué no me dijiste que tenias un hermano superhéroe? -
ahora yo como le explico a este niño que no tengo idea de que
héroe es mi hermano mayor.

Capítulo 41
- No tienes que estar nervioso, ellos te amaran - murmuro
acariciando el cabello castaño de mi pequeño Louis. Estoy tan
feliz de por fin poder hacer algo que llevo queriendo por tanto
tiempo.
- ¿Segura? yo creo que cuando vean que soy chiquito no me van a
querer - suelto una carcajada al escucharlo. Se que no debería,
pero por dios, de donde saca este niño esas cosas.
- ¿Quién te ha dicho eso?
- Raphael dijo que soy muy bajito para tener siete, quizás toda tu
familia piense eso y ya no me quieran - claro, no se ni como no se
me pasó por la cabeza que Raphael le iba a decir algo que no
debía al niño. Pero supongo que debo agradecer que fue algo así y
no algo que no pudiese corregir.
- Raphael era el más bajo de mis hermanos hasta que pegó el
estirón a los dieciséis, e igual Ethan es más alto que él - señalo a
mi guapo rubio que nos acompaña pero que se ha mantenido al
margen. Ya le dije que no es necesario porque el niño parece
adorar su presencia y apoyo tanto como yo, pero supongo que me
costará un poco hacerlo parte de esta pequeña gran familia.
>> Además, yo soy muy pequeñita también y soy la favorita de
todos, ya veras que entre más pequeño más amor recibimos -
alardeo un poco sacándole una risa a mi bebé, que ahora al verse
más relajado abro la puerta. No quiero que calme su risa y le
venga otra inseguridad por algún otro comentario estúpido que
habrá dejado salir mi hermano.
- Oh cariño, pensé que se tardarían un poco más en llegar - tal y
como es lo habitual, a la primera persona que nos conseguimos es
a mi madre, adorable.
- Sí, estaba ansiosa por llegar entonces terminamos saliendo antes
- me acerco a abrazarla con rapidez porque de un movimiento me
hace a un lado y abraza con fuerza a mi rubio. Claro, él es guapo
y es un amor, yo solo nací de ella, estoy en desventaja.
- Ethan, ha pasado mucho tiempo, deberías venir a almorzar
algunas veces con Rick y después vuelven al trabajo, así te tomas
un poco de tiempo en un lugar hogareño antes de volver a trabajar
- me alegra que mi mamá adore tanto a Ethan pero me estoy
sintiendo un poco celosa en estos momentos. Miento, la verdad es
que esta escena es adorable.
- Entonces le tomaré la palabra y vendré a molestar algunos días -
parece apenado pero lo conozco, mi rubio está feliz de sentirse
aceptado. Por otro lado, tomo en brazos a mi niño con mucho
esfuerzo porque está realmente pesado, y me acerco a mi madre,
quien parece encantada de solo verlo.
- Madre, él es mi pequeño hijo, Louis - mi mamá se limpia una
lagrima que se le logra escapar y yo suelto una risita cuando toma
con delicadeza su carita entre sus manos.
- Oh por dios Rose, se parece tanto a ti - me rio un poco pero más
que todo porque logro escuchar una gran carcajada que sé que
viene de Raphael. No debería extrañarme que los chismosos estén
al tanto de nuestra llegada.
>> Mucho gusto cariño, soy tu abuela Victoria, puedes decirme
mami también - me lo quita de los brazos y ahora es ella quien lo
mima.
- Un placer conocerla - susurra y mi mamá lo llena de besitos.
Disimuladamente me limpio un par de lagrimas por ver a mi bebé
tan cómodo entre los brazos de mi madre, aunque supongo que no
fui tan disimulada porque siento los brazos de Ethan rodearme por
mi espalda.
- Ahora ese niño será muy feliz y recibirá mucho amor gracias a ti
- me susurra en la oreja y no puedo evitar un escalofrió recorrer
mi espina dorsal.
Mi rubio me puede de muchas maneras y esa cosa de cambiar de
penoso a conquistador me tiene delirando.
- También gracias a ti, estaba muy feliz porque te quedaste con
nosotros - iba a esperar un poco más, pero creo que no esta mal
empezar a meterle ideas en la cabeza, solo disimuladamente, ya
después me lanzo con todos los papeles sobre la mesa.
- Vamos a presentarte al resto de tu familia - mi madre nos saca
de nuestro pequeño mundo y hacemos lo que dijo, nosotros
tomados de la mano tras ella que no ha soltado a mi pequeño
retoño.
Ya quiero que este grande para avergonzarlo con cursis apodos.
Estoy ansiosa.
Las presentaciones duran más de los que pensaba, pero más que
todo porque cada uno se acercaba y se tomaba su tiempo para
levantarlo en brazos y mimarlo un poco, y estoy muy segura que
fue idea de Raphael de dejar a Romeo de último.
Ya descubrí que mi hermano es un tipo raro llamado Wade
Wilson que no puede morir y que se ve horrible, parece una buena
película, después me encargaré de verla junto con las diez más
que no he visto de mi hermanito. Debería darme vergüenza no
haber visto casi ninguna cuando hasta ha ganado premios.
***
- Nunca pensé que mi pequeño tendría tanta energía - suspiro
cansada mientras le mantengo la puerta abierta a mi rubio para
que deje a mi niño en la cama que le compré desde hace semanas.
En realidad ya le tenia una habitación lista desde que me fijé
como meta adoptarlo y que mi hermano me dijera que no hay
necesidad de raptarlo y huir del país para cumplirlo.
- ¿Cómo es en la escuela? - junto a mi Ethan empezamos a
desvestirlo con delicadeza para ponerle la pijama con la misma
parsimonia. Ya quiero hacerlo papá y no cumplimos el año.
- Es un niño tranquilo, ahora habla mucho más pero sigue siendo
un poco tímido, hoy corrió como nunca lo había visto - estoy
cansada porque pasé más de un susto viéndolo caer por jugar con
mis sobrinos, aunque afortunadamente no se hizo ningún daño
más que un par de raspones.
- Finalmente ha comenzado su niñez ¿no crees? - parte de una
niñez es soportar hermanitos molestos, pero me muerdo la lengua.
No debo espantarlo hablándole de cuantos bebés suyos quiero,
todavía no.
- Sí, creo que si - ambos salimos de la habitación después de
asegurarnos que Louis cayó como piedra, noto como mi rubio
hace un además de despedirse, pero me engancho a su cuerpo y
disfruto de su boca.
Siento que ha pasado mil años desde la última vez que pude darle
un beso de estos, lo extrañaba con locura.
- ¿Quieres hacer una pijamada? - murmuro con una sonrisita que
me responde con la misma picardía.
- Mañana es lunes.
- Tienes razón, y hoy es domingo, entonces ¿Qué dices? ¿te
quedas a la pijamada? - suelta una pequeña risita pero asiente
antes de comerme la boca de un beso.
Si es el rubio, tiene permitido comerme todas las veces que
quiera.
***
- ¿Ethan? cariño tienes que levantarte, es algo tarde - me asusto
un poco al ver que mi rubio no se ha levantado cuando lo normal
es que se me adelante - Te dejaré un poco más, pero tendrás que
alistarte pronto si quieres llegar a tiempo - murmuro aun llena de
preocupación antes de darle un beso a su frente y dirigirme a
despertar a mi pequeño y empezar a hacer las cosas necesarias
para iniciar el día.
- Ethan ¿Qué ocurre? - incluso ya estoy vestida y mi niño
esperando por ambos mientras come su desayuno, al notar que mi
rubio no aparecía luego de llamarlo diez veces vine al cuarto para
conseguirlo igual de acostado y sin poder ver su rostro debido a la
sabana.
Si esto es una broma está sobrepasando los limites por mucho.
Me subo a la cama y con delicadeza busco su rostro, pero se lo
cubre con fuerza. Esto me esta asustando y espero que no sea
nada de lo que estoy pensando.
- ¿Bebé? - susurro y ahí noto que sus hombros tiemblan un poco.
- No quiero salir hoy - susurra tan bajo que me cuesta mucho
entenderlo.
- ¿Quieres que llame a Fernanda? - niega con rapidez y se me
encoje el corazón cuando él encoje su cuerpo - ¿Quieres que te
traiga algo? - vuelve a negar y yo ya no se que hacer.
>> ¿Quieres que me quede contigo? - se queda un momento
inmóvil antes de negar. Yo no puedo estar más asustada y triste
en estos momentos, creo que mi rubio está depresivo - No te
muevas de aquí por favor - vuelvo a ace3rcarme a besar su frente
y salgo del cuarto para dejarle algo de espacio en lo que ordeno
todo.
Llamo a Ramsés para ponerlo al tanto que mi rubio está
indispuesto, parece entender porque no hace preguntas pero estoy
segura que pronto me hará unas cuantas; después me encargó de
llamar a Romeo, el único de mis hermanos que estoy segura no
esta haciendo nada en estos momentos y hago que venga a buscar
a mi hijo y lo lleve a estudiar.
Y por último pero no menos importante, llamo a Lía, quien solo
sabe que mi hombre tiene una condición que lo descompone en
ocasiones y que no tiene familiares cerca, por lo que no me da ni
un pero cuando le aviso que faltaré para cuidar de él. A este paso
terminaré sin empleo, pero vale totalmente la pena, ya luego me
concentraré en buscar que hacer.
- ¿Ethan está enfermo? - y como olvidar a mi pequeño que ha
estado al tanto de todas mis pequeñas llamadas telefónicas, era
obvio que iba a darse cuenta que algo ocurre, y tampoco es que
pueda ocultárselo, después de todo quiero hacer del rubio su
padre.
- Si bebé, Ethan esta malito entonces me quedaré a cuidarlo,
Romeo vendrá por ti para llevarte a la escuela.
- ¿No me puedo quedar a ayudarte? - si no lo conociera diría que
esta usando esto como excusa para no ir, pero mi pequeño es más
noble que esto.
- No, Ethan se sentirá muy mal si se entera que faltaste porque se
siente mal.
- Pero no es su culpa - hace un pequeño puchero, por lo que lo
tomo en brazos y me siento con él en el mueble para peinarlo y
mimarlo un poco.
- Claro que no mi amor, pero ya veras que pronto se sentirá
mejor, no tienes que faltar, ve a ayudar a la suplente en lo que yo
no estoy ¿sí? recuerda que eres mi ayudante - suelta una risita y
asiente.
- Claro mamá - mi corazón se detiene por un momento pero el
timbre de mi puerta me hace volver a mi.
- Debe ser Romeo, vamos cariño, toma todas tus cosas - corre a
hacer lo que le pido y yo le abro a mi hermano, quien se ve guapo
en su faceta de padre, pues la pequeña Raven viene guindada en
una cangurera en su pecho. Toda una imagen digna de admirar.
- ¿Está mal?
- No estoy segura, estoy pensando en llamar a Fernanda y ver que
hacer - asiente pero no dice más porque mi pequeño llega entre
brincos - Bueno cariño, diviértete y hazle caso a la profesora ¿sí?
- asiente y poniéndome a su altura lo beso con fuerza en ambas
mejillas, sacándole risitas.
Es agridulce tener frente a mi a mi bebé tan radiante de alegría
pero sabiendo que tengo a mi rubio en cama probablemente en un
episodio de depresión. Supongo que tengo que ordenar toda mi
vida para poder disfrutar todo al mismo tiempo.
Y creo que sé muy bien que hacer para terminar con lo último que
tengo pendiente.

Capítulo 42
- No creo que sea necesario internarlo, pero para estar seguros
intenta estar con él lo más que puedas y que te permita, tampoco
es buena idea atosigarlo - asiento a las palabras de la guapa rubia
después que salimos de mi habitación, en donde mi rubio lleva
desde la noche de ayer.
- ¿Cómo le hago comer? no ha querido absolutamente nada, me
preocupa bastante - ignoro el hecho que Romeo no deja de
seguirnos y el que me pareció sospechoso que llegaran
juntos. Pero solo lo dejo pasar porque no es momento de andar de
chismosa, ya luego me encargaré de indagar que ha pasado desde
esa cita en donde nos obligó a llevarlo.
- Lo mejor en estos casos seria administrarle suero intravenosa,
pero como queremos dejarlo tranquilo aquí ofrécele poca comida
y liviana, y no te preocupes tanto, su cuerpo no va a dejarlo morir
de hambre, te aceptara en algún momento - suspiro con alivio y
asiento a lo que dice para después voltear a ver a mi hermano.
- ¿Podrías buscar a Louis y llevarlo con mis padres? no me
gustaría que presencie esto, creo que los haría sentir mal a los dos
- hago una mueca con disgusto, me duele porque solo tengo un
par de noches viviendo con mi bebé, pero creo que esta es la
mejor opción en este momento.
- No tengo problemas, pero va a preguntar que pasa - mete sus
manos en sus bolsillos y se ve chistoso porque aunque es una
buena postura despreocupada, sigue con la niña en la cangurera en
su pecho.
- Avísame en lo que lleguen a casa y hare video llamada, luego
me daré una vuelta para llevarle algunas cosas y se relaje un poco
cuando me vea - los acompaño a la puerta porque sé que ambos
cargan prisa, bueno, en realidad solo la doctora, al llegar lo
primero que me dijo es que seria rápido porque tiene un par de
consultas hoy. Romeo solo se que quiere acosarla un poco más.
- Puedo venir a buscar las cosas para que no tengas que dejarlo
tanto tiempo.
- No, no te preocupes, sé que Louis estará preocupado, que me
vea lo ayudará a que se relaje un poco, solo tenemos poco menos
de una semana viviendo juntos y ya lo mando con mis padres -
suspiro con pesadez pero sin ningún remordimiento, sé que mi
niño estará más que bien con sus abuelos y mi hombre me
necesita en estos momentos.
- Lo estas haciendo bien hermanita, ese niño brilla cada que te ve
- me despeina y no le doy un manotazo solo para no despertar a
mi preciosa sobrina.
- Eres un idiota, en serio ¿seguro que esa niña es tuya? es
demasiado adorable e inteligente - lo molesto pero solo suspira en
respuesta. Es un aburrido, Raphael se hubiese convertido en una
fiera de solo insinuar algo así.
- Raven es mi viva imagen, no tengo ninguna duda en que es mi
pequeña bebé. No jodas cuando intento ser lindo - vuelvo a
suspirar y me dejo abrazar.
- Lo siento, estoy algo tensa... Pero ella en realidad se parece más
a mi - me relajo unos segundos entre sus brazos pero finalmente
decido alejarme y dejar de buscar mimos cuando se que tiene que
salir pronto a dejar a su adorada doctora en la clínica.
- En realidad sí, es idéntica a ti - le doy una gran sonrisa y con eso
finaliza nuestra despedida. Bueno, en realidad acaban luego de un
par de abrazos más de mi parte y un empujón del suyo, es un
molesto.
- Cualquier cosa no dudes en llamarme, ya se tomó un
antidepresivo así que quizás acepte comer algo - ella me da una
amable sonrisa que me hace sentir como una idiota por haberme
sentido celosa de ella, es muy amable - Ethan estará bien Rose,
este episodio es bastante leve, no te preocupes tanto - asiento y la
sorprendo con un abrazo. Viendo como mi hermano la ve y la
sigue, creo que no falta mucho para que sea otra de nosotros, se
tiene que empezar a acostumbrar a esto.
- Muchas gracias por venir y lo siento por interrumpir en horario
de trabajo - me apeno recordando que cuando la llame debía estar
llegando a la clínica para empezar a laborar.
- No tienes que preocuparte, esto también es parte de mi trabajo,
además que Ethan no es solo un paciente, es un buen amigo, me
alegra que hayas entrado en su vida - me da una pequeña
sonrisita, y cuando esta a punto de salir, vuelvo a detenerla.
Mierda, casi olvido algo importantísimo.
- Hace poco me habló sobre su familia y lo que lo llevó a huir
¿crees que supere rápido este episodio si consigo que sus padres
vengan a hablar con él - se queda pensante unos momentos antes
de responderme con una preciosa sonrisa. Esta mujer podría ser
una modelo fácilmente, demonios solo su sonrisa me hace sentir
fea.
- No estoy segura porque como sabes, cada episodio es distinto
en cada persona, pero creo que si podría ayudarlo un poco,
después de todo, estoy segura que este comenzó porque los
extraña - mordiendo mi labio asiento - Igual si no se mejora, estoy
segura que su madre te ayudará a contenerlo y cuando Ethan
vuelva en si te lo agradecerá enormemente, su madre suena como
a una mujer fantástica, la verdad yo también te agradecería si la
consigues, quiero conocerla - y no la culpo, por lo que Ethan me
contó, esa mujer es asombrosamente fuerte.
- Claro, comenzaré a indagar un poco entonces, nos vemos -
finalmente los tres se marchan y yo me quedo sola en la sala,
aunque no por mucho, pues no pierdo tiempo y camino hacia mi
rubio quien sigue acurrucado entre las cobijas.
- Cariño ¿quieres comer algo? - susurro y cuando pienso que me
va a ignorar, recibo una negación con su cabeza, algo que me
eleva un poco, porque si bien negó la comida, me respondió,
definitivamente eso es algo.
>> Estaré en la cocina ¿si? vendré en un rato para acurrucarme
contigo, te quiero - beso su frente luego de abrazarlo con fuerza y
salgo con mi teléfono en mano, necesito hacer un par de llamadas.
***
- ¿En cuanto tiempo crees que puedas conseguirme un numero de
teléfono? - mientras tengo el celular entre mi hombro y mi oreja
me concentro en cocinar algo liviano y delicioso, una ensalada
con pollo a la plancha, y una pequeña hamburguesa adicional para
mi porque todo el hambre que no siente mi rubio la estoy
sintiendo yo.
La ansiedad me hará engordar como cinco kilos.
- Bueno, me dijiste que su padre es dueño de un par de gimnasios
y tengo su apellido, no creo que tarde mucho, aunque te tendría
todo listo en un par de minutos si me dices en que ciudad buscar,
el país es enorme - suspiro ante las palabras de Ramsés, tiene
tantísima razón.
- Lo se, pero nunca me lo dijo y ahora solo niega con la cabeza o
me ignora de pleno, si te sirve el tipo fue boxeador y ganó un par
de ligas - escucho como resopla y se que en lugar de poner a
alguien a investigar, él personalmente se esta encargando.
Mis hermanos se hacen los difíciles, pero ya todos aprecian a mi
rubio y se preocupan por su bienestar, son unos tiernos.
- Mierda, es molesto que Ethan sea esa clase de tipo que no habla
sobre si.
- Ni me lo digas, aunque en lo personal, creo que ese aire
misterioso es sexy - vuelve a exclamar con desagrado y me trago
una risa.
- Tienes prohibido decir ese tipo de palabras, por lo menos ante
mi, respétame, soy casi tu padre - suelto una risita. Imposible
olvidar el papel que Ramsés forma en mi vida cuando hasta lloré
cuando se consiguió a su primera novia pensando que iba a
dejarme por ella.
- Lo se, lo siento.
- Creo que tengo algo, ah no espera, es Stephens - ruedo los ojos y
sin poder evitarlo comienzo a comer, ya entendí que en sus
estados depresivos aumentare mi peso pero en los maniacos
adelgazaré, una suerte que lo segundo sea mucho más frecuente.
- Sin la s, mi rubio es Stephen - le recuerdo.
- Lo se lo se, ¿te dijo si estudio en la misma ciudad donde vivía -
hago un sonidito afirmando antes de tragar lo que tenia en la boca.
Volvió la Rose gordita, solo que ahora no está feliz.
- Sip, vivía con ellos mientras estudiaba - hago memoria a una de
las pocas veces que me habló de su infancia. Estoy entusiasmada
por conseguir a su familia y hacerlos venir. Seremos una familia
más grande si los incluimos, y adoro las familias grandes.
- Lo conseguí, Noah Stephen, cuarenta y ocho años, va por su
tercer gimnasio y de hecho tiene un terreno aquí, aunque no ha
comenzado ningún tipo de construcción, fue boxeador, y de los
duros Rose - escucho que esta viendo un video y no se porque me
sorprende que lo haya conseguido tan pronto cuando maneja una
empresa de seguridad de elite - Mierda Rose, este tipo golpea
fuerte.
- Después podremos ver un par de sus peleas y ver que tal, pero
me gustaría que primero me pasaras su contacto - lo apuro porque
ya quiero colgar para llevarle la comida a mi rubio y hacer que
coma algo.
Eso y porque ya quiero hablar con su padre.
- No es tan fácil hermanita, es reservado, de su vida personal solo
consigo que está casado y tiene dos hijos, fin, ni siquiera podría
saber si son críos o adultos, nada - ruedo los ojos.
- Oh vamos Ramsés, no hay quien te detenga en conseguir
información sobre alguien, tu lo puedes todo - lo aliento aunque
todavía recuerdo que él no sabría de la bipolaridad de mi hombre
si no fuese porque él mismo lo dijo.
- No pude indagar en la condición de Ethan aun cuando puse a mi
mejor hombre en eso - suena algo molesto pero sé que es porque
le molesta el hecho de haber dejado pasar algo tan importante por
alto. Lo entiendo, después de todo, mi hermano es una especie de
todopoderoso en la informática, por lo tanto, no exige menos que
excelencia para sus empleados.
- Fue porque pusiste a otro a cargo de eso, si hubieses sido tu
estoy segura que hubieses dado con eso - lo aliento para que no
pierda su norte, es decir, no olvide que debe darme el número
cuanto antes para que él pueda seguir con su trabajo y yo pueda ir
a mimar a mi rubio.
- Se supone que es mi mejor hombre, debería haberme traído
hasta la última vez que le dio gripe - no debo ser super poderosa
para saber que ese hombre fue degradado de cargo, espero pueda
redimirse porque una vez que la jodes con un Montgomery,
cuesta la vida recuperar la confianza, si es que no la judío muy
grave claro.
- Todos cometemos errores Ramsés, tu sabes eso muy bien, eres
el padre de cinco personas que no dejan de joderla aun de adultos
- escucho que suspira con pesadez pero estoy segura que tiene una
sonrisa, le encanta ser el mayor y estar a cargo de nosotros cuando
no queremos que nuestros padres se enteren de algo.
Ramsés nació para ser el hermano mayor perfecto, alguien que
bromea y se mete en problemas con nosotros pero que cuando es
necesario toma las cosas con seriedad y las resuelve con la
agilidad de un padre. Es como lo mejor de dos mundos en una
sola persona.
- Tienes razón, bueno, no te quito más tiempo, te mandaré un
mensaje con sus datos, avísame si necesitas algo más.
- Te amo hermanito, muchas gracias - agradezco con una carga
menos de encima.
No se que seria de mi sin la ayuda de mis hermanos mayores.

Capítulo 43
Respiro intentando calmarme, pero la verdad profunda esto me da
mas nervios de lo que esperaba. Mierda yo no soy así de indecisa,
si quiero hacer algo voy y lo hago sin pensar mucho, esto no debe
complicarme tanto.
- Mmm - un quejido de mi rubio me hace sobresaltar y volver a la
realidad, esto no se trata sobre mi, se trata sobre mi hombre.
- Estoy aquí cariño - murmuro antes de dejar otro beso en su
frente, pero como todo el día, solo ignora mi toque y sigue
durmiendo, solo que esta vez más tranquilo, lo que también me
llena de tranquilidad y fuerza a mi. Debo hacer esto cuanto antes.
Salgo de la habitación luego de asegurarme que mi rubio estaría
bien y finalmente marco el numero que mi hermano me mandó, el
de Noah Stephen. El pitido me hace cada vez más impaciente y
cuando no contesta me vuelvo a acobardar, quizás este ocupado y
yo este molestándolo.
Me dejo ir una pequeña palmada en la frente para a tomar coraje y
llamar volver por segunda vez. Esto se trata sobre Ethan, su hijo a
quien no ha visto por más de dos años, estoy seguro que no tendrá
problema con esto, al contrario, estoy ayudando a toda una
familia a reunirse otra vez.
- Buenas tardes, es el número del señor Stephen ¿con quien
hablo? - me desconcierta la voz de una mujer ¿Qué mierda esta
pasando? se supone que mi hermano me dio su numero personal,
entonces ¿Qué hace esta secretaria tomando su llamada?
- ¿Este no es el numero personal de Noah Stephen? - maldigo
cuando la voz me sale temblorosa, demonios esta no soy yo, pero
la emoción y la incertidumbre me están carcomiendo.
- El señor se encuentra en una reunión por lo que no puede
contestar, si gusta puede dejarle un mensaje conmigo - no, no me
fio.
- Necesito hablar con él, dígale que es urgente por favor - insisto
con amabilidad pero quiero insultarla. Sé que no debo porque la
mujer esta haciendo su trabajo, pero me tomo mucha valentía y
esfuerzo hacer esto, además que estoy ansiosa y no quiero tener
que esperar más para poder hablar con él.
- Lo siento pero no puedo hacer eso, si me deja su nombre le diré
que se ponga en contacto con usted.
- Es realmente importante, por favor, solo será un momento - sigo
insistiendo, pero por lo que veo, me va a tocar decir el motivo por
el que llamo si quiero realmente hablar con él.
- Lo siento pero no es posible, tenga buena tarde.
- Es sobre Ethan, su hijo - apuro cuando preveo que me va a
colgar, y creo que funcionó de maravillas porque aun cuando la
línea esta en silencio, no me colgó. Un alivio porque
probablemente la próxima vez que llamará lo primero que diría
seria un insulto. Odio que me tranquen la llamada mientras estoy
hablando.
- Espere un momento - bueno, por lo menos ahora estoy segura
que es una buena mujer y no una arpía o alguien que se merezca
mis insultos.
Espero por lo que parecen horas pero sorprendentemente fueron
solo un par de minutos. Mierda no se si estoy que salto de
felicidad o voy a terminar mordiendo mis uñas, este sobrecargo de
emociones definitivamente no es para mi, no, suficiente con las
vergüenzas y dramas que yo solita me armo.
Pero esto es por mi rubio, lo haría incluso si la ansiedad
amenazara con dejarme calva. M- i guapo novio lo merece.
- ¿Cómo sabe de mi hijo? - bueno hola, me alegra saber que esta
tan ávido como yo a que se reúnan todos.
- Buenas tardes, mi nombre es Rose Montgomery y desde hace
meses me encuentro en una relación con Ethan Stephen, es su hijo
¿cierto? - me relajé totalmente en el segundo en que el hombre
preguntó por mi rubio, sonaba entre molesto y apurado, quiero
creer que es algo positivo.
- ¿Cómo puedo estar seguro de tus palabras? - sigue siendo
brusco pero eso me hace pensar que todo este tiempo fue victima
de numerosas falsas noticias sobre mi Ethan, eso realmente me
baja el animo, es cruel ilusionar a un padre que solo quiere
conseguir a su hijo.
- Ethan en estos momentos se encuentra en medio de un episodio
depresivo, es primera vez que lo veo así y por eso busque la
manera de ponerme en contacto con usted o su esposa, creo que le
haría bien verlos - voy directa al grano dando la información que
se que lo convencerá por completo.
La bipolaridad de Ethan es algo que solo pocas personas conoce,
y por como el trabajador de mi hermano no pudo dar con ella, lo
atribuyo a que alguien supo esconder sus registros muy bien.
- Dame una dirección, estaré ahí cuanto antes - no puedo evitar
saltar pero me muerdo el labio para no gritar, no quiero molestar a
mi rubio en su siesta, finalmente pude dejarlo tranquilo, parecía
haber tenido una pesadilla cada que cerraba los ojos.
- Claro, ya le mando un mensaje con la dirección, espero venga
pronto - la emoción se me nota en la voz, no hace falta conocerme
para saberlo, pero realmente estoy feliz de saber que mi hombre
por fin estará junto a la familia que tanto ha extrañado.
>> Espere ¿vendrá con su esposa y su hija? - no es que piense que
su presencia no sea necesaria, pero realmente seria una pena si no
vienen todos juntos.
- Espero no se ofenda, pero me gustaría ver primero por mi
mismo antes de ilusionarlas - bueno, sigue desconfiando pero
ahora por lo menos es gentil y amable.
- Lo entiendo, pero pienso que seria agradable que vinieran todos
juntos - me quedo un momento callada para pensar bien que decir,
después de todo, el hombre desconfía de mi y no puedo culparlo -
Como ya le dije, mi apellido es Montgomery, soy una persona
normal, de hecho, soy profesora de primaria, pero mi hermano
mayor es gerente general de RMont, quizás conozca la empresa,
mi padre es el presidente de la misma y un par de mis hermanos
son figuras publicas, si gusta puede investigar al respecto - suelto
lo único que creo que pueda funcionar, bueno, espero que lo haga,
porque la verdad no tengo idea de que hacer para que confíe.
- Lo siento, pero esa información no me vale de nada - bueno esta
vez si me ofendo, me costó mucho pensar en decir eso.
- Bueno pero es que no se que más decirle por lo que pensé en
soltarle información personal, mire, lo que pasa es que Ethan
apenas hace unos días me confió todo lo que pasó y por qué se fue
de su casa, por eso pensé que seria lindo que vinieran todos juntos
- murmuro con rapidez, creo que a he dejado suficiente tiempo a
mi rubio solo, ya quiero acurrucarme con él.
Y parece que fue suficiente, porque el suspiro que deja salir me
recuerda al de mi padre cuando me da algo que le pedí durante
mucho tiempo después de habérmelo negado. Ser terca puede ser
visto como una cualidad o un defecto, pero para mi siempre ha
sido lo primero.
- Iremos, pero espero que no sea otra noticia falsa - como suponía,
hay mucha gente que busca joder y termina dañando a los demás.
- No se preocupe señor Stephen, yo seria incapaz de hacer algo
para hacer sentir mal a otra persona, y menos si ese alguien es mi
rubio - dejo salir con molestia, realmente odio a las persona que le
gusta aprovecharse de los temas delicados de los demás por
beneficio propio o solo por joder.
- Estaremos allá en la brevedad posible.
- ¡Claro! Yo me encargaré de su estadía - no puedo evitar soltar
con emoción renovada y cuelgo la llamada antes de dejarle
responder. Mierda, estoy muy emocionada.
***
Narrador Omnisciente
Noah ahoga un suspiro cansado y entra a su hogar con calma aun
cuando su cuerpo esta lleno de adrenalina por la última llamada
que tuvo antes de salirse de imprevisto de una oficina. Espera no
sea otro timo, pero la voz de la joven le generó una confianza que
tiene mucho que no sentía hacia un desconocido.
- Llegaste temprano - una hermosa rubia aparece desde la cocina
y se acerca para recibirlo con un pequeño beso, justo después
aparece una pelinegra que le hace saber el motivo por el que su
mujer no le da uno de esos besos de bienvenida que tanto le
gustan.
- Organice un viaje sorpresa, quise venir en cuanto antes para
arreglar las cosas - las caras de confusión no se hacen esperar y
eso lo hace sonreír, las mujeres de su vida son iguales aun cuando
la menor comparte su color de cabello, es una copia perfecta de su
mujer, al igual que su hijo, solo que este último desarrollo
facciones más endurecidas y masculinas.
- ¿Y que pasa con tu trabajo y el de mamá? - la menor se acerca
para abrazar cortamente a su padre antes de volver a la cocina con
el postre que consumía en compañía de su madre.
- Ya hablé con Edgar y con Jules, ellos se harán cargo de todo
mientras nos tomamos estas vacaciones improvisadas - le roba un
poco del dulce de su hija e ignora los reclamos mientras observa a
la mujer que lo enamora cada día más.
- Esto es extraño ¿a donde vamos exactamente?
- Es sorpresa - dice el mayor sin saber que otra cosa responder,
pues no van exactamente a un lugar turístico, pues no hay playa ni
algún sendero por la montaña cerca, y alegar que quiere ir a
conocer no es una buena idea pues ha visitado la ciudad un par de
veces por trabajo al igual que ellas dos, quienes lo han
acompañado en varias ocasiones.
- Ok... ¿Quién cumple años y se me olvido? - la menor insiste.
- Nadie, solo quiero que compartamos tiempo juntos, últimamente
el trabajo esta tomando mucho tiempo y siento que no he estado
lo suficiente con ustedes - agradece internamente que las cosas
con el nuevo edificio que quiere construir se hayan dificultado un
poco, pues no sabría que decir para contentar a su pequeña
preguntona.
- No tienes que hacerlo, sé que has estado estresado - la rubia se
acerca a su esposo y sabiendo que el afecto entre ellos tiende a
molestar a su hija, le da el beso que se freno de darle antes.
- Oh vamos, es asqueroso ver a mis padres compartiendo saliva
¿saben? - aunque internamente es feliz de ver cuanto se aman,
desde chiquita se le ha hecho costumbre arruinarles los momentos
íntimos.
- Charlotte crece un poco, no es como si nunca hubieses dado un
beso - y eso fue como un golpe de la realidad para el mayor.
- Mi hija no lo sabe ni lo sabrá hasta los treinta - ahora ambas se
ríen de la cara de molestia fingida del hombre, quien hace un
esfuerzo por verse molesto cuando esta lleno de alegría al verlas
contentas.
Y el doble de felicidad lo embarga al saber que pronto podrán
compartir ese sentimiento con su hijo mayor, a quien no puede
esperar por ver después de tanto tiempo separados.

Capítulo 44
- ¿Qué hacemos aquí? - pregunta la pelinegra cuando su padre
estaciona en un pequeño edificio en una ciudad a la que han
visitado varias veces, por lo que no se explica la excusa de su
padre sobre las vacaciones de improviso.
- Primero necesario buscar unas cosas ¿quieren
acompañarme? quizás me tardé hablando con él - suelta saliendo
del auto que rentó al llegar para no dejarles tiempo a
replicar. Aunque claro que fue un movimiento inútil, cuando su
hija comienza a preguntar no hay quien la frene, es como si se
hubiera quedado estancada en la etapa de las preguntas.
- ¿Con quien? ¿Y por que no nos dejaste en el hotel mientras
buscas eso? aunque dijiste que son vacaciones sin trabajo ¿por
que tienes que hacer esto en tus vacaciones? - el hombre no sabe
ni que hacer para que su hija cese su ataque, por lo que tomando
la mano de su esposa y abrazando a su hija por los hombros, se
adentra al edificio en donde se le indica el día anterior que está su
hijo .
- Cariño, no atosigues a tu padre, ya nos darán respuestas - Noah
no sabría que seria de su vida sin Rebecca en ella.
- Pero mamá, esto podría ser como un secuestro - ama una
infinidad a su hija, pero ahora cree que se tomó en serio aquella
vez en su quinto cumpleaños cuando le pidió que no creciera más,
y se arrepiente un poco de eso, debió pedirlo unos años después.
- Soy tu padre y su esposo ¿por qué las secuestraria si vivo con
ustedes? solo debería que ponerle seguro a todas las salidas y
quitarles las llaves - decide que lo mejor es llevar las preguntas
hacia otra parte que no sea el mar el por qué visitan ese lugar, o
por lo menos hasta que lleguen al departamento.
- Mamá, papá nos esta secuestrando, has algo - la pequeña risa de
la rubia llena el corazón de su esposo, más que todo porque desde
que su hijo se fue de tal manera tan abrupta la cantidad de ellas se
redujeron en gran cantidad.
- Estoy segura que tiene un buen motivo para esto Charlotte, no te
precipites y espera un poco más - y como no es de extrañar, es
como si ella pudiese leerlo como si fuese un libro abierto.
Antes de poder decir algo más, finalmente llegan al piso indicado
en el mensaje, haciendo que un silencio los invada a los tres, al
mayor ansioso por ver que lo que le haya dicho la joven sea
verdad, la rubia expectante en que motivo empujo a su esposo a
que las trajera prácticamente en secreto, y la menor sin saber que
demonios estaba pasando ni porque de la nada había tanta tensión
en el aire.
El primero en avanzar es Noah, pero como no suelta el agarre en
sus mujeres ellas van con él hacia el número de la puerta que se
encargo de memorizar, se toma un profundo respiro que pone a
sus acompañantes algo tensas y finalmente llama a la puerta.
Charlie esta tan llena de preguntas, pero el observar como su
padre tiene una postura rígida y su madre lo imita al darse cuenta
de esto, decide silenciarlas todas y tomar el mismo porte lleno de
seriedad de sus progenitores.
Por otro lado, una pequeña castaña salta de sorpresa cuando el
sonido de la puerta rompe el silencio que habita su hogar desde
que su hermano se llevo a su pequeño hijo el día anterior y su
preciado rubio no deja de dormir. Por un momento la invade la
confusión, pues los únicos que la visitan son sus hermanos y
todos entran como si fuese su casa ya que todos cuentan con una
llave de repuesto, pero esto es reemplazado por expectación y
nervios al hacerse una idea de quien podría ser.
Le da una rápida ojeada a su estancia para asegurarse que todo
esta en su lugar y luego de revisar que no trae una pijama o ropa
desaliñada abre la puerta, en donde se consigue a dos pelinegros y
una hermosa rubia. La familia Stephen.
Ellos ven algo confundidos a la chica que incluso es más baja que
su hija de diecinueve, pero sin abandonar el gesto serio, mientras
que Rose aguanta las ganas de saltar, esta realmente feliz por ver
a la familia de su rubio, tanto que siente que podría explotar.
- Oh por dios, buenos días, no los esperaba tan pronto - se
maldice a si misma por haber sonado como una fanática, pero el
hecho de finalmente verlos, a pesar de las circunstancias, es algo
que ciertamente le genera mucha ilusión.
- Eres Rose ¿cierto? - se hace escuchar el padre de la familia,
ganándose una gran sonrisa y que la pequeña castaña asienta con
entusiasmo. Ella definitivamente le agrada a la menor, siente que
sus energías son similares.
- Sí, Rose Montgomery, un placer conocerlos - sabiendo que su
rubio podría escucharlos si hablan en la sala y prefiriendo
responder todas sus dudas antes de dejarlos verlo, cierra la puerta
de su hogar y entra a la de su rubio invitándolos pasar - Disculpen
el desorden, no venimos para acá desde hace un par de días.
- ¿Quienes? - no puede evitar preguntar la menor luego de sentirse
en confianza con la mujer que no aparenta ser mucho mayor que
ella.
- Espero no te ofendas, pero a pesar que las traje conmigo sigo
desconfiando un poco de ti, por eso no les conté - suelta el mayor,
dejando en cierto grado desconcertadas a sus acompañantes.
- Oh claro, no se preocupe, mucho gusto, soy Rose Montgomery,
es un placer conocerlos - la pequeña se acerca y estira la mano
hacia ellos, siendo respondida primero por el hombre.
- Soy Noah Stephen.
- Charlotte, dime Charlie - la menor evita abrazarla como hubiese
hecho en otras circunstancias solo por el hecho que su padre les
esta ocultando que hacen hablando con esa mujer luego de
haberlas traído prácticamente engañadas. No sabe que sentir al
respecto.
- Mucho gusto Rose, mi nombre es Rebecca - la contraria no lo
evita y la abraza al presentarse, esa mujer es tan fuerte y hermosa,
quien la vea a simple vista pensaría que es imposible que ella
haya pasado por tanto, y aun así no guarda ningún tipo de rencor
y es capaz de amar tan intensamente y con tanta devoción tanto a
sus hijos como a su esposo.
Rebecca es simplemente el tipo de madre que quiere ser y quien
se esfuerza por ser ahora que tiene a su precioso Louis.
- Lo siento, tenia muchas ganas de conocerla - cuando entra en si
Rose se avergüenza de sus actos, desde que los vio no ha dejado
de actuar como los fans de Romeo cuando lo ven, pero el solo
pensar que finalmente los padres de su rubio están tan cerca de
verlo otra vez la llena de jubilo.
- Me gustaría decir lo mismo, pero no se que hacemos aquí -
pregunta con amabilidad la rubia, que si bien se siente gratamente
sorprendida por los gestos que tiene la castaña con ella, no deja de
ser un misterio que esta pasando y en que está metido su esposo.
- Lo entiendo, verá, yo soy la novia de Ethan - suelta dejando en
blanco a las dos mujeres Stephen, quienes sienten un remolino de
sensaciones invadirlas, por otro lado, Noah siente ansiedad.
- ¿Cómo sabemos que estas hablando de nuestro Ethan? - suelta la
menor con brusquedad, la amabilidad quedó atrás cuando
mencionó a su hermano, cuya ida es un tema que siempre la pone
en la defensiva, después de todo, siente mucha culpa por eso.
- Él me contó sobre ustedes, sobre que su padre es dueño de un
par de gimnasios y fue boxeador, entonces le pedí ayuda a uno de
mis hermanos y conseguimos su contacto, quería traerlos para que
se vieran otra vez, Ethan los extraña muchísimo - deja salir con
tristeza pero con una pequeña sonrisa al ver las lagrimas caer por
los ojos idénticos de los de su hombre.
- ¿En donde está él? ¿esta bien que hayamos venido? - Rose se
acuclilla al frente de la rubia y toma sus manos con fuerza.
- Él está en mi casa, esta es la suya, verá, Ethan no sabe que los
llamé porque esta en un episodio depresivo - suelta con una
mueca sin saber como decirlo con más tacto, incluso se siente
avergonzada porque escucha que la menor ahoga un llanto para
seguir con postura firme, pero al ver una pequeña sonrisita en los
labios de la madre de su pareja deduce que la entiende.
- ¿Y si está bien que hayamos venido? - la castaña asiente ante sus
palabras.
- Claro que si, incluso hable con la doctora que lo atiende semanal
y me dijo que seria una buena idea, que quizás su episodio se
desencadenó porque los extraña, verá, Ethan no ha sufrido uno
desde hace un poco más de dos años, ella dice que es una buena
señal porque significa que la bipolaridad se está degradando - ella
está incomoda luego de estar tantos minutos en la misma
posición, pero el agarre que mantiene con Rebecca se hace más
fuerte al escuchar sus palabras, por lo que decide que vale la pena
soportar un poco más si ayuda a calmar a la guapa señora.
- ¿Ha seguido con sus terapias? ¿Podrías hablarme de ese
episodio? por el tiempo supongo que fue un poco después de
haberse ido - una pequeña mueca aparece en el rostro de la
castaña junto con un asentimiento de cabeza, su cabeza es un
pequeño revoltijo en esos momentos, pues no quiere hacerla sentir
mal pero mentirle no es siquiera una opción.
- Sí, él me hablo sobre el motivo de haberse ido y que poco
después tuvo una depresión bastante fuerte, sin embargo logró
pensar con sensatez y se internó unos meses hasta que su
condición mejoró - resumió intentando que la información no
empeore el humor de la hija, quien hace unos momentos desistió a
su intento de permanecer serena y se encuentra llorando entre los
brazos de su padre, quien se encuentra algo abatido por la
información pero logra ocultar esos sentimientos.
>> Hace unos meses volvió a retomar la terapia y un tratamiento
con estabilizadores, yo lo acompaño algunas veces para que la
psiquiatra me ayude a controlar su entorno en estos casos, por lo
que no tiene nada de que preocuparse, su hijo ha estado muy bien
todo este tiempo - soltó queriendo traerle algo de tranquilidad a la
mujer, algo que consiguió.
- Muchas gracias por haber estado para mi bebé - la rubia se lanza
a sus brazos y ambas se aprietan en un abrazo lleno de
sentimientos.
- Ha sido un placer, Ethan es un gran hombre, quería conocer a
quien fue capaz de crear a alguien tan maravilloso - Rose
abrumada por tantos sentimientos deja caer un par de lagrimas -
Estoy muy feliz de tenerlo a mi lado, me ha ayudado tanto que
quería hacer algo para él, y sé que estará tan feliz de verlos que
esto es casi un regalo más para mi que para él - los cuatro sueltan
una pequeña sonrisa y solo ahí el mayor se siente tan conmovido
que se acerca para acariciar con delicadeza a la novia de su hijo.
- Estoy aliviado de que mi hijo haya conseguido a una buena
mujer - la pequeña castaña esta rebosando de alegría por recibir
una buena aceptación de la familia de su novio.
- Bueno, ya dejemos de llorar ¿quieren verlo ahora? yo haré la
comida - con una sonrisa enorme la castaña se pone de pie
llevándose con ella a la rubia.
Finalmente hará realidad el reencuentro que tanto estaba
esperando, solo le queda aguardar a que todo funcione y su rubio
vuelva en si después de esto.

Capítulo 45
La rubia entra a la habitación en donde la novia de su hijo le
indicó que él se encuentra, pero lo que se encuentra, además de
aliviarle un gran peso a su corazón, también se lo aprieta un poco,
pues cada que ve a su hijo en ese estado es casi como si le
compartiera un poco de ese abatimiento que nubla la hermosa
pequeña sonrisa que su pequeño niño parece tener siempre.
Porque si, Ethan puede tener veinticuatro años o incluso más,
pero siempre será el pequeño bebé de su mamá.
Se acerca con delicadeza a la cama y se acuesta a espaldas de su
hijo, para posteriormente abrazarlo con delicadeza.
- Ya estoy aquí bebé, no pasa nada, todo estará bien - susurra con
voz temblorosa por la emoción de poder ver a su hijo otra vez.
A primera instancia, el rubio cree estar escuchando cosas, lo que
interiormente lo alarma pues pensaba que no es un episodio
realmente grave como para escuchar cosas, pero cuando siente ese
familiar olor y como unos brazos delgados lo rodean no puede
evitar voltear con rapidez.
- Soy yo cariño - murmura la rubia cuando finalmente esos ojos
iguales a los suyos le devuelven la mirada. Rebecca no puede
seguir soportando la emoción que siente por ver a su hijo después
de dos largos años y larga a llorar por segunda vez en el día. La
felicidad la abruma, y aunque su hijo no se encuentra con buenos
ánimos, eso no le nubla ni un poco el júbilo, pues sabe que su
bebé es fuerte, y esto es solo un pequeño episodio más que va a
superar pronto.
Lo importante aquí es como su familia está finalmente completa
otra vez.
- ¿Mamá? - su voz suena ronca producto por no haberla usado en
los últimos dos días, pero solo ese sonido hace que las lagrimas
de Rebecca aumenten. La alegría y el alivio que siente son
indescriptibles en estos momentos.
- Si cariño, te extrañe tanto - y toma a su hijo tal y como hacia
desde que era un pequeño niño, abrazando su cabeza en su pecho
y peinando su cabello con delicadeza, dejando que se tranquilice
con su olor y calidez.
Se prolonga un silencio entre los dos, pero tampoco hace falta que
ninguno diga algo, solo estando así, ambos abrazados como no lo
hacían hace años, aliviando las penas del otro con su calidez; eso
es más que suficiente.
Por otro lado, padre e hija se encuentran abrazados en la sala de
estar mientras la castaña dueña del departamento esta batallando
en la cocina para cocinar lo mejor que pueda con los pocos
ingredientes que tiene en su cocina, pues por estar concentrada en
no dejar solo a su pareja, se olvidó de hacer el mercado el día
anterior.
- ¿Crees que estén bien? quiero entrar pronto ¿y si no quiere
verme? - la menor se hace sonar entre los brazos de su padre,
quien la abraza con un poco más de fuerza pudiendo adivinar los
pensamientos de su hija.
- Tu hermano te ama muchísimo, seria muy buena idea que
también entres pronto a verlo - se inmiscuye Rose sintiéndose
estúpida en el acto por su intromisión - Lo siento, es que no pude
evitar escuchar - murmura avergonzada, causándole una pequeña
risa a los familiares de su rubio. La pequeña castaña es un
personaje que les resulta por mucho curioso.
- Tiene razón Charlie, Ethan estará muy feliz de verte - asiente
Noah y acaricia el cabello de su hija para tranquilizarla, y para
también relajarse un poco, pues al igual que la menor, él se siente
un poco culpable, después de todo, él respondió un par de golpes
a su hijo en lugar de sostenerlo como debía.
Rose, notando como a pesar de sus palabra el mayor parece
encontrado más desanimado que antes, empieza a poner su
cerebro para buscar una manera de animarlos un poco en lo que
Rebecca termina de hablar un poco con su hijo.
- ¿Estas estudiando algo Charlie? - pregunta nerviosa mientras
sigue preparando una lasaña lo mejor que puede. Le resultaría
enormemente vergonzoso que después de ofrecerse a cocinarles
terminará haciendo un desastre.
La pelinegra suelta una risita al ver como la castaña camina de un
lado al otro en la cocina sin poder ocultar su nerviosismo. A pesar
de las circunstancias, esta feliz de haberla conocido.
- No, estoy tomándome un tiempo para averiguar que quiero hacer
realmente - ambos, padre e hija, deciden cambiar su asiento por
uno más cercano a la más baja, quien se sobresalta un poco al
verlos acomodados del otro lado de la encimera que divide la
cocina de la sala de estar.
- Oh, eso es una gran idea, seria desagradable estudiar algo y que
después te des cuenta que no es lo que realmente querías - se
obliga a tranquilizarse y luego de haberles ofrecido algo para
beber y que la rechazaran educadamente decide que no puede
seguir cuando de esa manera, si Romeo estuviese en ese momento
se burlaría de ella seguro - Aunque, a veces te das cuenta de lo
que realmente quieres hacer a medida que estudias algo, mi
hermana estaba cursando su segundo año en mercadeo cuando
descubrió que lo suyo era el modelaje - le sonríe con timidez
cuando la menor se asombra.
- ¿Tu hermana es modelo? - Rose asiente con una sonrisa más
grande que antes, esta feliz de haber logrado distraerla.
- Antes hablaste de dos hermanos ¿Cuántos son? - le pregunta el
mayor con genuina curiosidad, realmente quiere conocer a quien
su hijo eligió como su pareja.
- Somos seis - para hacer énfasis hace el numero con los dedos y
se ríe cuando la pequeña abre los ojos con exageración.
- Supongo que tus padres nunca se aburrieron - Rose vuelve a reír
mientras que Charlotte suelta un quejido exagerado debido al
codazo que le dio su padre.
- No seas maleducada.
- No no se preocupe, tiene razón, yo suelo decirle lo mismo a mi
madre.
- ¿Y tu eres la mayor? - Rose niega con rapidez, sintiéndose un
poco mal al pensar que seguro debe verse mayor. Mierda, ella
adora cuando le dicen que aparenta menos edad, ¿acaso a los ojos
de la hermana de su novio luce como alguien mayor?
- Soy la menor, tengo veintidós, mi hermano mayor tiene treinta -
haciendo cuentas rápidas, el mayor se sorprende.
- Eso es casi un hijo por año - la castaña asiente y termina su
elaboración poniendo la bandeja en el horno, ahora solo queda
esperar que esté listo.
- Sip, mi infancia fue bastante ruidosa y dolorosa - se ríe pero
cuando nota los ojos sorprendidos se apura a aclarar - Todos
somos algo traviesos y tendíamos a pelearnos y caernos seguido,
de los seis, solo uno fue un niño tranquilo, los demás fuimos unos
terremotos - ahora los familiares de su rubio se ríen en voz baja.
- Por nuestro lado, Ethan fue un niño muy tranquilo, pero Charlie
muy inquieta, a sus diecinueve todavía tiende a hacer algunas
travesuras - Noah suelta una carcajada cuando su hija le da un
golpecito fingiendo sentirse avergonzada.
- ¿Y todos tus hermanos son modelos o algo así? - Vuelve al tema
que le llamó la atención a Charlie en un inicio.
- Nop, mi hermano mayor se hace cargo de la empresa de mi
padre, luego viene la modelo, el siguiente es abogado, Romeo es
actor, el tranquilo es pediatra y luego estoy yo, soy profesora de
primaria - resume la castaña y mientras lo hace va contando con
sus dedos para asegurarse que no se olvida de ninguno.
- Oh por dios ¿Romeo? ¿Montgomery? - Rose supone que no
debería sorprenderse, pero la verdad es que es imposible que no
se impresione cada que una persona reconoce a su hermano.
- Si, ese Romeo - suelta una sonrisita cuando la pelinegra parece
emocionada.
- ¿Puedes presentármelo? - con cero vergüenza, la menor se
inclina en la encimera intentando llevar a la castaña, pero es
detenida por su padre, quien no le resulta sorpresa esa acción,
pues conoce que su hija es en realidad bastante fanática de ese
hombre. Claro que tampoco la culpa, después de todo han visto
varios de sus trabajos juntos y no hay que ser expertos para saber
que el tipo tiene talento.
- Claro, me gustaría llevarlos pronto a casa para que los conozcan
a todos, en cuanto Ethan esté mejor iremos - el ambiente se
vuelve un poco pesado y Rose se maldice por dentro, ella
definitivamente tiene talento para arruinar las cosas.
Sin saber que más hacer para que todo le aliviane, la castaña
busca a los lados esperando que un ente divino le de una señal
para cambiar de tema, pero afortunadamente no hace falta, pues la
puerta de su habitación es abierta, dejando ver a la rubia, pero no
esta sola, pues otra cabeza rubia y más alta se hace ver detrás de
ella.
Rose muerde su labio para no correr a los labios de su rubio, pues
sabe que en estos momentos lo mejor seria dejarle espacio a los
demás que tienen años sin verlo, pero el verlo levantado la hace
querer asaltarlo a besos.
Charlotte se encuentra estática al ver aparecer a su madre con su
hermano a sus espaldas, el hermano que siente que se fue de casa
por su culpa, por no saber tomar su consejo y después por
explotar y comentarle cuanta razón tenia mientras él se
encontraba en un episodio maniaco empeorando
significativamente las cosas.
Por otro lado, Noah se acerca con rapidez y abraza a su hijo, lo
sostiene con fuerza esperando hacerlo olvidar el par de golpes que
se intercambiaron, pues aunque se siente un poco culpable, sabe
que en realidad no tiene nada de culpa, al igual que su hijo, son
inocentes y victimas del momento y los sentimientos negativos
que los albergaban en esa ocasión.
- Me alegro tanto de verte - Noah se separa de su hijo y se hace a
un lado luego de darle un par de palmadas en el hombro,
recibiendo una pequeña sonrisa del rubio, quien está abrumado
entre tantos sentimientos negativos junto con una pequeña chispa
producto de verlos después de tanto tiempo.
La casa repentinamente cae en un silencio pesado cuando la
mirada de los hermanos conectan, Charlotte comienza a llorar
nuevamente, pues aunque lo que más quiere es saltar hacia su
hermano mayor, los recuerdos y la culpa la invaden.
Mientras, Ethan conociendo a su hermana mejor que nadie y
luchando contra las ganas de volver a la cama a aislarse, se acerca
despacio a la pequeña pelinegra.
- Hola Lottie - acaricia con delicadeza su cabello derrumbando así
la barrera de la mencionada que no espera más por hacer lo que
tanto quería, engancharse al cuerpo de su hermano en un abrazo
que le demostrara lo mucho que le hizo falta.
- Hola Ethan.

Capítulo 46
Al llegar a la casa de mis padres decido que lo mejor es tocar la
puerta y esperar en lugar de entrar con mi llave, esto debido a que
vengo con la familia de mi rubio y no quiero que lo primero que
vean sea una discusión, pelea o alboroto. Lo mejor es que primero
nos conozcan en modo normal y gradualmente se vayan enterando
del desastre que somos.
Aprieto la mano de mi rubio y sonrío cuando baja la mirada a mi
rostro, estoy tan feliz de volver a verlo animado y tierno. Además
que no he dejado de pensar en como han reaccionado los cuatro
ayer cuando Ethan amaneció como si nada y los volvió a saludar
como si recién hubiesen llegado. Aunque esta segunda vez fue
más emotiva porque mi rubio estaba más receptivo.
- ¿Estás segura que está bien que hubiésemos venido? - pregunta
Rebecca con una pequeña sonrisa que le correspondo, bueno, en
realidad la mía no ha salido de mi casa, estos días han sido
fantásticos.
- ¡Por supuesto! son la primera familia de una de las parejas de
nosotros que se integra a uno de nuestros domingos de reunión, es
emocionante - casi quiero saltar de alegría, pero me avergüenza
un poco, me hará ver muy infantil y es vergonzoso que ellos
noten que mentalmente tengo menos años que su hija menor.
- ¿De todas las parejas? - Charlie se ubica a mi lado e inclina la
cabeza en un lindo gesto que me recuerda a mi Louis, lo extraño
con locura. Lo bueno es que hoy se vuelve a ir conmigo, ya no
quiero más noches sin él en mi casa. Supongo que pronto
deberemos hablar con él sobre la condición de mi rubio para
cuando tenga otro episodio no tener que aislarlo.
- Sí, mi hermano mayor está casado pero los padres de ella la
desheredaron cuando tuvieron a mi sobrino, es una larga historia,
y los padres de la mujer de mi hermano Raphael son muy alejados
de ella desde que era muy joven, ah pero los del esposo de mi
hermana viven al otro lado del mundo - explico con brevedad.
Ellos lucen algo sorprendidos pero no tienen tiempo de decir nada
cuando la puerta se abre y muestra una versión mía algo mayor.
- ¡Ethan! dios no sabes cuanta falta nos hiciste - mi madre se
lanza a abrazar a mi rubio y me muerdo la lengua para no decir
alguno de mis comentario... Oh bueno, no tiene sentido callarme,
a mi me quieren como soy o no me quieren, fin.
- Soy tu hija, deberías saludarme a mi primero madre - suelto en
un quejido fingiendo celos, como todos los domingos desde que
mi hombre es un participante fijo de los domingos con los
Montgomery.
- Cariño, ya tuve suficiente de ti como por tres vidas - bromea y
finjo ofensa, esta mujer le encanta sacarnos en cara todas nuestras
travesuras pero estoy segurísima que lo sacamos de ella, papá
tiene pinta de haber sido un angelito tal cual como Royce.
- Ay si tu - le saco la lengua y decido - Mamá, ellos son la familia
de Ethan - presento con la sonrisa que tengo desde ayer y
finalmente ella suelta a mi hombre para saludar con la calidez que
la caracteriza.
- Un placer conocerlos, soy Victoria Montgomery, espero se
sientan como en su hogar - mi madre estrecha la mano de Noah
con cortesía pero como no, de tal madre tal hija, ella se acerca a
Charlie y a Rebecca para saludar con un abrazo que es
rápidamente correspondido.
- Un placer, Noah Stephen, ella es mi esposa Rebecca y mi hija
Charlotte, queríamos agradecerle por cuidar de Ethan - casi
parece como si estuviesen hablando de un niño. El simple
pensamiento me hace reír, puede que mi rubio a veces tenga ojitos
de niño perdido y sea tan expresivo como uno, pero él es un
hombre en todo el sentido de la palabra.
Soy enormemente afortunada y encanta puedo presumir de eso.
- Oh nada que ver, Ethan ha hecho tanto por mi pequeña torpe que
me siento en deuda - exclamo en protesta a sus palabras causando
la risa de Charlotte, bueno, ella al parecer va a disfrutar bastante
de los desastres en casa.
- Mejor entremos antes que sigas humillándome - murmuro y
entre risitas todos entramos a casa, pasando de largo la sala de
estar que solo utilizamos cuando hace mal tiempo y dirigiéndonos
al corazón de esta casa, el jardín trasero.
- Hoy se encuentran todos - la noticia de mi madre me emociona,
hace un tiempo que no estamos todos, eso se debe a los trabajos
que tienen que tienden a ser bastante demandante.
- Oh, se siente como que ha pasado mucho que no estamos todos -
murmuro con alegría debajo del brazo de mi rubio que me abrazo
por sobre los hombros una vez entramos.
Justo antes de abrir la puerta trasera se escucha un par de
estruendos y las risas escandalosas de los niños y Raphael,
mierda, a quien habrá molestado ahora ese cavernícola.
- ¿Qué esta pasando aquí? - como no, la señora Montgomery abre
con fuerza la puerta y se hace escuchar, dejando a los demás en
silencio, por un momento me avergüenza que se este armando tal
escena justo con la familia de mi novio atrás de nosotros, pero me
relajo de inmediato, fue iluso de mi parte esperar que no pasara
nada así, somos de este modo y solo hay que querernos así y ya.
Lo primero que salta a la vista es a Royce en el piso debajo de
Raphael, supongo que el mayor lo tacleo, y debió ser durante
algún juego, porque mis sobrinos están a su lado riéndose junto a
mi pequeño niño precioso.
- Abuela, mi papá no le cayó al tío Royce encima a propósito, fue
sin querer - comienza a hablar Richard defendiendo a su padre,
pero mi pequeño sobrino nunca ha sido bueno mintiendo, sin
embargo él sigue maquinando algo que claramente no pasó
mientras yo aguanto la risa, es una ternura.
- Eso es mentira - salta Louis de inmediato cortándolo.
- ¡Pero ahora por tu culpa la abuela regañará a papá! ella da un
poquito de miedo sabes - la pequeña personita que salió igual a su
padre se le acerca a mi Louis y empieza a murmurar bajo, aunque
aun todos podemos escuchar - Mi papá me dijo que en estos casos
una pequeña mentira blanca no hace daño, sino al contrario, es
necesaria, así como cuando mi mamá me descubre, entonces
tengo que - el niño no puede continuar porque una mano enorme
tapa su cara.
- Bueno, Richard, acabas de declarar culpable a tu padre y ahora
deberá recibir un castigo, supongo que tu no vas a seguir mi
camino - voltea hacia Valerie que a pesar de lucir tan dulce con su
barriga de embarazada, no es difícil adivinar que se encuentra casi
tan molesta como mi madre - Cariño, solo nos queda Rebecca,
ella será la abogada - suelta con una sonrisa nerviosa.
- Cállate que solo harás que te vaya peor - murmura Royce aun
debajo de Raphael. Pobrecito mi hermanito, seguro tuvo una
semana complicada porque no pude ni contactarlo por más de
cinco minutos, y ahora le toca soportar al desastre natural.
- Oh, mi mamá se llama Rebecca también, quizás es una de
ustedes que se perdió - la linda Charlotte se hace notar a mi lado y
lo agradezco infinitamente, por un momento pensé que se armaba
una guerra, ahora que todos notaron que no estamos solos deberán
comportarse.
- Tu y yo hablaremos después, ahora, ellos son los familiares de
Ethan, sus padres Rebecca y Noah y su hermanita menor
Charlotte.
- ¿Solo una hermana? vaya suerte Ethan, cambiemos - todos
volteamos hacia Romeo pero soy yo quien reacciona lanzándole
un zapato.
- No seas desagradable y preséntate, odioso - mi hermano se pone
de pie junto con mi pequeña Raven en brazos que al verme los
estira. Ella definitivamente es un dulce, una suerte que solo haya
sacado el parecido de mi hermano, porque si fuese igual de agria
que él yo viviría triste de tener una cosita tan preciosa cerca y no
poder abrazarla sin temer a un mordisco.
- Mucho gusto, soy Romeo Montgomery - tan educado les
estrecha una mano a los padres de mi novio, pero cuando voltea
hacia Charlotte se encuentra con una pelinegra viéndolo con ojitos
de amor, cosa que lo hace reír un poco - Supongo que tu me
conoces ¿cierto?
- No seas presumido Romeo, es desagradable - Ramsés se acerca
y de igual forma se presenta con la familia Stephen - Soy el
mayor, un placer conocerlos, ella es mi esposa Emma y esta es
nuestra pequeña Roxanne - Rebecca se le queda viendo al enorme
vientre de mi hermana política con una sonrisita y vuelve a subir
la vista a sus ojos.
- ¿Puedo tocarlo? tengo mucho que no trato con una embarazada
y extraño sentir como se mueven - Emma asiente con una sonrisa
enorme y toma su mano para ponerla en su vientre con
entusiasmo.
- Es asombroso aunque a veces duele un poco, aquí hay dos
bebés, Reigh y Rick - ellas se internan en una charla que es
interrumpida por mi padre, quien viene detrás con el resto de
nosotros.
- Yo soy Rick, ellos son Raphael, Royce y Rachel - suelto una
risita porque mientras que los dos últimos saludan con educación,
Raphael parece molesto. Sé que internamente solo le encanta
joder con la paciencia de mis padres y que ellos a pesar de reñirlo
disfrutan de sus reacciones, es como si aun fuésemos críos.
- Soy un adulto, puedo presentarme a mi mismo, viejo.
- Tendrás serios problemas si vuelves a dirigirte a mi de esa
manera - ellos se enfrascan en una discusión que prefiero ignorar
y decido voltear a otro lado.
- Él es mi esposo Dominio, y mis hijos Robert y Ryder - escucho
a mi hermana al lado de Rebecca, Emma y Valerie, quien también
se integró poco después de ellos.
- ¿Las presentaciones siempre duran tanto? - escucho que
Charlotte le pregunta a Romeo, de quien no se ha separado,
incluso Raven se encuentra en sus brazos.
- Oh si, y el año próximo tardará el doble, Emma tendrá gemelos,
Valerie una niña y Rachel también está embarazada - levanto la
cabeza al cielo pidiendo paciencia de solo imaginar lo que se nos
viene - Y yo también tengo pensado unir a alguien más con
nosotros - solo bastó que dijera eso para olvidarme de todo y
acercarme a ellos.
- ¿Conseguiste un avance con la doctora?
- ¿Qué doctora? - me encanta que la pequeña Charlie sea tan
cotilla como yo, me hace sentir menos sola en el mundo.
- La psiquiatra de Ethan - ella asiente con entendimiento y
volteamos a verlo otra vez.
- Falta poco - es lo único que contesta haciéndome bufar.
- Eres un egocéntrico.
- Tus fanáticas explotaran cuando se enteren, oh por dios, siempre
se especuló que tenias algo con esa modelo francesa - Romeo
hace una mueca de asco y automáticamente volteo para unirme a
otro grupo. No me interesa nada que tenga que ver con modelos y
mi hermano.
- ¡Rose! - mi pequeño Louis se lanza a mis brazos y no tardo en
atajarlo a mi pecho.
- No sabes cuanto te extrañe mi vida, pero hoy mismo te vienes a
casa conmigo ¿está bien? - él asiente con una sonrisita y vuelvo la
vista al dueño de los brazos que antes sostenían a mi hijo, Royce,
consiguiéndomelo a un lado de mi rubio.
- Tenemos mucho sin hablar hermanita, ¿no se supone que yo soy
tu favorito? - asiento con un puchero a sus palabras para después
enterrar mi cara en su pecho cuando me abraza - Ya hablé con él,
me cae bien, sigue molestándome un poco lo de su problema,
pero estoy seguro que podrán con eso - susurra antes de soltarme
y dejar un beso en mi frente.
>> Tomaré unas vacaciones cortas, así que asegúrate de dejar
tiempo disponible para mi ahora que tendré bastante - asiento con
energía a sus palabras y lo veo marchar a donde mi padre sigue
discutiendo con Raphael.
Volteo nuevamente la vista y me consigo a mi adorado rubio
observándome con una sonrisa y ahora me siento tan llena de
felicidad que podría explotar, el verlo a él mirarme de esa manera
tan llena de afecto, teniendo a mi pequeño finalmente en mis
brazos y a toda nuestra familia alrededor.
No podría pedir más nada en el mundo.

Extra (Royce)
Me dejo caer en la sala de espera con pesadez y finalmente puedo
quitarme la tapa boca y los guantes. Definitivamente los turnos en
la sala de urgencia no son lo mío y se de mi dependiera no las
haría, pero son gajes del oficio.
- ¿Royce? - una voz me saca de mis pensamientos y volteo
consiguiendo a Ethan que no tarda en sentarse a mi lado, algo que
me sorprende pero no de manera grata. ¿Qué hace él en el
hospital?
- ¿Ha pasado algo? - Afortunadamente no tengo nada de energías,
lo normal ya que llevo aquí algo más de veinticuatro horas. Y me
refiero a eso como algo bueno porque si acabase de llegar ya
hubiera adoptado la personalidad de Raphael para sacarle toda la
información.
- No, tranquilo, solo que Charlie estaba jugando en una bicicleta
con Louis y se cayeron, el tuvo un par de raspones pero creo que
ella aterrizo con su muñeca - hago una mueca imaginándome el
dolor, aunque ahora estoy más tranquilo por saber que no es nada
grave y toda la familia esta bien.
Familia que ahora tiene cuatro nuevos integrantes, la hija de
Raphael y los familiares del novio de mi hermana. Estos últimos
se mudaron a la ciudad ya que querían permanecer cerca del rubio
pero decidieron no pedirle a él que volviera. Supongo que
también fue una suerte que Noah ya había comenzado los
negocios para abrir otro gimnasio aquí, la diferencia ahora es que
tienen el apoyo de Ramsés y mi padre.
Ahora los domingo de Reunión son más ruidosos pero no me
desagradan, son buenas personas y la niña menor me resulta
graciosa, me da nostalgia verla porque me trae recuerdos de Rose
en su adolescencia. Claro que tampoco es mucha la diferencia de
edad, creo que solo unos cinco años.
- ¿Ya la están atendiendo? - hace una pequeña mueca y suelto una
pequeña risa antes de ponerme de pie. Rose tiene razón cuando
dice que su pareja es increíblemente expresivo.
- Nos dejaron en una camilla y dijeron que pronto vendría un
doctor pero nada que llegaba, salí un momento a buscar a alguien
antes que ella me lanzara algo y se hiciera más daño - asiento a
sus palabras y lo sigo hacia la camilla que le asignaron a la
pequeña pelinegra.
- Ethan, creo que no podre estudiar más nunca, le dices a mi
madre que lo siento y a papá que piense en esto cuando reparta la
herencia, después de todo tu podrás seguir haciendo dinero -
suelta la ojiazul cuando siente que entramos, y digo siente porque
ella solo está acostada en la camilla boca abajo. No se como
llegamos a entenderla.
- Charlotte, eres zurda - dejo que ellos conversen mientras tomo el
portapapeles con los datos de la menor, quien por el rabillo del
ojo noto como se endereza y enrojece con furia al notar que no
están solos. Ahogo una risa por eso, sus expresiones son
graciosas.
- Oh, hola Royce, no sabia que trabajabas aquí - hago una mueca
cuando leo que siquiera le han hecho una radiografía o le han
suministrado algo. Aunque bueno, hoy estamos
impresionantemente llenos, por algo estoy tan agotado.
- Sí, son bienvenidos de venir cuando gusten, aunque preferiría
que no lo hicieran - me acerco a ellos y cuando noto que hicieron
una mueca por mis palabras suelto un suspiro. Si los hago sentir
mal Rose me caerá encima como una fiera, esa mujer es intensa
cuando se trata de proteger o defender a los suyos.
>> Me refiero a que bueno, esto es un hospital, si vienen es
seguro que no es por nada bueno - hago una seña hacia la muñeca
de la cría que se esta tornando preocupantemente morada, por lo
que dejo de perder el tiempo y tomo su mano con delicadeza.
- Entiendo - murmura pero yo dejo de prestar atención, esto no se
ve nada lindo.
- ¿Esta muy mal? - Ethan a mi lado hace una mueca y parece
adivinar mis pensamientos, aunque tampoco hay que ser
profesional para saberlo, su muñeca se ve incluso algo hinchada.
- Algo, esperen aquí, iré a pedir que lleven a hacerte una
radiografía y luego te daré algo para el dolor, luego de eso sabré
que hacer - con un último asentimiento los dejo y voy en busca de
una enfermera. Ya estoy ansioso porque acabe este día.
***
- ¡Royce! - Charlotte me sorprende cuando llega a mi lado y se
sienta con brusquedad en el césped junto a mi.
- Hola Charlotte ¿Cómo sigue tu muñeca? - hago un gesto hacia el
yeso que carga y no me pierdo sus gestos, son entretenidos de ver.
- Bueno, duele un poco, pero mi doctor dijo que podre volver a
escribir pronto - sonrío con burla a sus palabras. Yo fui su doctor.
- ¿No quieres seguir estudiando?
- No, no es eso, es solo que no soy muy buena aprendiendo,
además que no se que hacer, no soy reamente buena en nada -
hace ademanes con las manos a medida que habla y me parece
curioso como Ethan es tan expresivo con una mirada mientras que
ella lo es con su cuerpo, siempre que habla se está moviendo
haciendo gestos como si sus palabras no fuesen suficiente para
hacerse entender.
- Sabes, cada persona es diferente, algunos son muy buenos en
algo y muy malos en otras cosas, mientras que están las personas
que son regulares en todo - ella bufa por mis palabras mientras
rueda los ojos y me sorprende que el gesto no me moleste cuando
tiendo a jalar el cabello de Rose o Rachel cuando lo hacen.
- Bueno, yo soy regularmente mala en todo - murmura y suelto
una pequeña risa por sus palabras, ella no es muy diferente a Rose
a su edad - Y tu eres muy bueno en todo, Rose me dijo que
siempre fuiste bueno estudiando y en deportes ¿Qué no sabes
hacer? - admito que la pregunta me tomó por sorpresa, pero lo que
realmente me impacto es que tuve que pensar para responderle.
- La verdad es que no se, yo soy regular en todo.
- ¡Ay por favor! - suelta en voz alta haciéndome reír.
- Creo que soy malo relacionándome con las personas - eso la
hace bufar otra vez mientras cruza sus brazos, pero se que no esta
molesta porque logro ver que retiene una sonrisa. Ella es
orgullosa.
- No es cierto, eres muy bueno haciendo que las personas te sigan
y te escuchen - asiento a sus palabras porque no puedo negarlo,
supongo que soy un buen líder.
- Bueno, entonces creo que no tengo afinidad con las cosas
manuales - digo por decir porque la verdad es que ahora estoy
sorprendido por no conseguir una de mis debilidades en cuanto a
habilidad se trata. Nunca había pensado en lo que puedo o no
hacer.
- No es cierto, Rose me dijo que en tus practicas un importante
cirujano quería que fueses su aprendiz pero decidiste pediatría -
no puedo decir lo contrario, porque efectivamente pasó.
- ¿Cuánto ha hablado Rose sobre mi?
- Muchísimo, le gusta hablar de todos ustedes, es como si
disfrutara presumir de lo que son capaces y sus logros - sonrió
sintiendo calidez en mi pecho por sus palabras. Rose siempre ha
sido muy dulce con todos nosotros aunque le guste molestarnos.
- Ella sabe mucho sobre nosotros, vamos a preguntarle algo en lo
que soy malo entonces - ella se emociona y no espera nada más
para correr en dirección a mi hermana menor, quien antes se
encontraba abrazada al brazo de su novio mientras hablaba con la
madre de él y con Emma, quien también se ha hecho muy unida
con la rubia.
Suelto una carcajada cuando veo como ella le cae encima a mi
pequeña castaña y sin decir nada la hala para traerla hacia
nosotros, aunque tampoco se le es muy difícil ya que es un poco
más alta que ella. Tendemos a burlarnos de eso a menudo.
- ¿En qué es malo Royce? - es lo primero que suelta Charlotte
cuando las dos llegan a mi lado, sentándose y dejándome en
medio.
Mi hermana se queda un momento en silencio viéndome
fijamente y no necesito un espejo para saber que la veo con burla.
- Este imbécil es bueno en todo . susurra como si acabase de darse
cuenta de algo - ¡No puede ser! ¡eres bueno en todo! - repite
parándose con drama y sale corriendo ahora a Raphael, quien
estaba discutiendo algo con papá y Ramsés.
- ¡Royce es bueno en todo! - grita lo suficiente para que todos lo
escuchemos aunque solo se dirija a Raphael, quien en un
momento la ve confundido para después llevar sus manos a su
cabello y verme con molestia.
- ¡No puedes ser bueno en todo, pequeña mierda!
- ¡Es el más bajito! - se une Romeo desde la otra punta del patio.
- No, el más bajo eres tu Romeo - Ramsés se hace notar con una
sonrisa tranquila, él esta riéndose del alboroto tanto como yo.
- ¡Es malo en el ajedrez! - Rachel ya tenia tiempo sin molestar a
alguien, supongo que ya debía hacerse notar.
- Me ganó la semana pasada - escupe Raphael como si le
quemaran las palabras, y el ver a Rose exageradamente
sorprendida por sus palabras me hace reír.
- Mi bebé es bueno en todo, después de tantos intentos por fin
pude crear al individuo perfecto - mi madre suelta apenas sale de
la cocina y se que solo quiere ponerle más leña al fuego.
Cosa que funcionó más que bien, porque automáticamente los
ruidosos empiezan a gritar en protesta, incluso Ramsés suelta
alguna queja pero no oculta la gracia que le causa todo esto.
- Bueno, no sabia que esto iba a causar tal alboroto - la pequeña
Charlie se hace notar a mi lado y la veo con una sonrisita.
- Sí, pero gracias por esto, he tenido una semana difícil, me alivia
bastante reírme - noto que se sonroja un poco y me causa ternura.
Me resulta reconfortante tenerla a mi alrededor.
***
Escondo mis manos en la bata mientras me paseo un poco por la
sala de urgencia a ver si necesitan mi ayuda. Hoy
afortunadamente solo tengo citas programadas, pero cuando tengo
tiempo libre me gusta venir a ver si puedo ser de ayuda.
Supongo que es un poco masoquista de mi parte tomando en
cuenta que me resultan muy desgastantes los turnos aquí, pero si
quise ser doctor fue para ayudar lo más que pueda.
Me freno cuando noto un perfil bastante conocido y me acerco
con rapidez, algo nervioso con que haya pasado algo.
- ¿Charlotte? - ella se sobresalta cuando me escucha y se voltea
con lentitud sorprendiéndome con un gran sonrojo.
- Hola Royce - le doy una pequeña sonrisa para que se relaje.
- ¿Qué haces aquí? - intento lo más que puedo ocultar los nervios
que me causa el ver a alguien de mi familia en el hospital y con
un gesto de mano hago que me acompañe a sentarse conmigo en
la sala de espera. No es agradable estar en urgencias.
- Vine a que me quitaran el yeso, ya todo esta bien, mira - me
muestra su muñeca solo un poco hinchada pero libre, la tomo y
cuando veo que no le causa dolor me alegro. Sano muy bien.
- Oh, que bien, me asuste un poco, ya sabes, no me gusta ver
personas cercanas a mi aquí - asiente entendiendo mis palabras y
sonrío ahora más relajado viendo su lindo sonrojo. No se porque
ahora tiende a ponerse roja tan seguido pero me parece adorable.
- Ya descubrí en que eres malo - me sorprendo al escucharla,
pensé que ya ese tema había sido dejado atrás.
- ¿Sí? - asiente y se acerca un poco más a mi. Admito que eso me
pone un poco más nervioso de lo que estaba antes, pero impido
demostrarlo.
- Eres algo lento con estas cosas - besa la comisura de mis labios
con mucha lentitud y siento como mi corazón quiere salirse de mi
pecho - Ten un buen día Royce, descansa bien - parece que toda
su timidez fue dejada de lado.
>> Nos vemos el domingo - y sin más se marcha, dejándome
sentado ahogándome en mil sentimientos que llevaba intentando
ignorar hace un tiempo.

Extra (Romeo)
- Papi - la pequeña vocecita proveniente de mi razón de vivir me
distrae del libreto que intento aprender, es una suerte el sentirme
identificado con el personaje porque sino debería tomarme una
semana lejos de mi caramelito para poder aprendérmelo.
Después de todo, trabajo por y para ella.
- ¿Qué desea el caramelo de papá? - la tomo en brazos y la elevo
causándole carcajadas que me alegran.
- ¿Fer? - su pregunta me desconcierta y me deja un mal sabor en
la boca. No me molesta que se halla encariñado con ella, después
de todo soy yo quien la persigue y tiendo a llevarme a mi hija
conmigo, pero tampoco es como si quisiera que ella empiece a
extrañar a alguien que parece repelerme para después recibirme
con una sonrisa preciosa .
Fernanda Edwards es una mujer muy sexy llena de
contradicciones.
- Esta trabajando cariño, no la veremos por un tiempo - supongo
que yo ya no tengo caso, caí por esa mujer desde la primera vez
que la vi, pero viendo como mi niña se está encariñando con ella
sin estar seguro si estará mañana para nosotros pienso que lo
mejor seria dejar de insistir. Yo puedo soportar una desilusión,
pero no estoy dispuesto a que mi hija pase por una.
Primero me deshago de todos los animales que quieran acercarse
a mi preciosa hija.
- Quiero verla - hace un pucherito adorable y me encanta como se
parece de mucho en mi, una suerte que yo ya sea experto en
manejar manipulaciones de pequeñas Montgomerys gracias a
Rose, sino mi hija hiciera y deshiciera conmigo.
Esta pulga ha salido igual de manipuladora que su padre, sería
una maravillosa actriz y no estoy seguro de si eso es bueno o
malo.
- Si vas a trabajar como papi serán en películas sin besitos a
hombres ¿entendido? - la niña suelta risitas como si me entendiera
a la perfección y no puedo evitar reír con ella - Te espera una
adolescencia difícil hija, tienes suerte de que yo sea tu papá,
aunque también podría decirse que mala suerte, porque no tendrás
novios hasta los cuarenta y seré bastante estricto con ello, deberás
cumplir - murmuro mientras camino con ella encima hacia la
cocina, nada mejor para que olvide un tema que algún dulce.
- ¡Papáaaaa! - chilla entre risas y empiezo a balancearla de un
lado a otro inundando el apartamento con nuestras carcajadas. Así
es, a mi bebé no le hace falta madre porque mi familia y yo le
damos todo el amor que necesita, no hace falta más.
Detengo mis balanceos cuando suena el timbre y volteo a ver a mi
pequeña copia que intenta recuperar el aliento luego de sus risas.
- ¿Llamaste a alguien? - suelta una risita y supongo que es así.
Casi nadie viene a visitarnos, más que todo porque no me gusta
que vengan a mi hogar, entonces prefiero yo ir a donde me
indiquen, pero mi hija en eso es todo lo contrario a mi, más de
una vez la he pillado llamando a alguien que termina viniendo de
improviso.
No se por qué mierda lo hacen, quizás la primera palabra de mi
hija fue "ven" y yo todo este tiempo pensando que fue papá.
Con Raven en brazos me dirijo a la puerta y abro sin fijarme
quien es, encontrándome con algo que me deja enormemente
sorprendido.
- Buenos días - murmura con timidez y eso solo me descoloca un
poco más. Fernanda no es para nada una mujer tímida, por el
contrario, es alguien seductora, desenfrenada y bastante liberal,
por eso me encuentro tan atraído hacia ella.
- Buen día, pasa - me hago a un lado sin saber que más hacer.
Esto es completamente nuevo, se supone que soy yo quien
consigue las direcciones de contrabando y me aparezco de
sorpresa como un acosador loco.
- ¡Fer! - como no, la rubia no solo me atrapó a mi, al parecer
también hizo de mi hija una fiel seguidora suya.
- Hola Raven - dice con voz chiquita y no puedo evitar reír ante
eso. Me parece dulce de su parte que se lleve así de bien con mi
hija, aunque tampoco es que sea algo imposible de pasar, después
de todo, mi Raven es un caramelito que le cae bien todo el
mundo.
Otra cosa que tendré que cambiar porque no me agrada eso.
- ¿Quieres algo para tomar? - le dejo a la niña cuando esta se
lanza a sus brazos y me dirijo a la cocina cuando niega con la
cabeza, demasiado ocupada charlando con la pequeña que no deja
de balbucear.
Me tomo un segundo para pensar en que esta pasando, después de
tantos meses, finalmente decidí desistir, tengo una semana que no
me aparezco en la clínica y dejé los mensajes sugerentes, así
como ella me lo lleva pidiendo desde entonces.
¿Qué ha pasado para que me busque cuando ya le hice caso?
- Espero no te moleste que haya venido de imprevisto - me asusto
porque no esperaba que me siguiera, pero no lo doy a demostrar y
solo me volteo para darle la cara, quedando un pco confundido
porque viene sin mi pequeña copia. - La dejé en la sala viendo
televisión - asiento a sus palabras y me quedo apoyado en la isla
cruzado de brazos - Tienes una bonita casa - murmura y decido
cortar esto porque no esta siendo como ella es.
- No me molesta que hayas venido, pero si quisiera saber por qué
estas aquí - intento decir con delicadeza, pero por su gesto
supongo que no me funcionó la intensión.
- Solo estaba preocupada porque no me escribías.
- Desde el día uno me pediste que no te escribiera ni te buscara.
- Dijiste que insistirías hasta enamorarme.
- Sí, bueno, no pude hacerlo, tengo una hija y acabaron mis
vacaciones, se acabó el tiempo - admito que estoy un poco a la
defensiva, pero está bien, ya jodí mucho a mi orgullo insistiéndole
durante tanto tiempo aun cuando me rechazaba tan abiertamente.
- Pero - murmura y creo que lo que más me está sacando de las
casillas en este momento es que esté actuando como una jodida
mujer insegura cuando me enamoré de ella desde que me
demostró cuan de segura es.
- Fernanda, fui un pesado y me disculpo por eso, pero creo que
tampoco es totalmente mi culpa haber sido tan insistente y
molesto - me peino con frustración y suelto un suspiro para
intentar relajarme, mi hija está afuera y no pienso gritarle a una
mujer, o por lo menos no ha ella, conozco a un par a las que
quiero gritarles lo perras que son por lastimarme a mi y a mi
familia.
Pero esa es otra historia que no tiene importancia. Pasado pisado.
- Tampoco es la mía - muerdo mi lengua porque tiene razón, es la
mía por ser iluso. Tanto que molesto a las otras dos por esto y yo
tiendo a ser igual.
- Tienes razón, es solo mía por caer por un par de juegos coquetos
- ruedo los ojos, esta mujer va a acabar conmigo - Lo siento, no te
molestaré más, tienes mi palabra.
- No, no quise - murmura cada vez más bajo, tanto que me cuesta
seguirle.
- Fernanda, no te entiendo, primero vienes, me coqueteas y
correspondes, después te sigo y me esquivas, me lanzas una señal
y luego me dices que me aleje - halo mi cabello y quiero una
cerveza, mierda esto es más estresante que el trabajo - Te seguí el
juego porque me gustas, todo lo que dije fue verdad, me pareces
una mujer maravillosa, tu seguridad en ti misma me cautiva y tu
sensualidad me fascina, eres como un monumento digno a ser
adorado, pero tengo una hija y un trabajo demandante, no puedo
seguir arrastrando mi orgullo por más tiempo - suelto con un
suspiro cansado sin saber leer que señales manda ahora mismo.
>> Para mi siempre ha sido fácil leer las señales en las personas,
incluso sabia que la madre de Raven solo iba a utilizarme pero no
me importaba porque yo solo buscaba un buen rato, también supe
leer las tuyas, aunque siempre tenia que descifrarlas, y ya estoy
cansado, no quiero leer más entre líneas, no quiero quemarme el
cerebro en ver si lo que dices es lo que quieres o es lo contrario -
guardo mis manos en los bolsillos de mis jeans para dejar de jalar
mi cabello, mi imagen es mi trabajo y si quedo calvo será malo.
- Me gustas - si estuviese tomando algo probablemente lo habría
escupido. Entiendo que las mujeres son complicadas, pero esta va
a hacer cuadritos mi cerebro.
- ¿Qué..
- Siempre me has gustado, era tu fan, después fuiste con Ethan y
guarde apariencias porque estaba en el trabajo y luego empezaste
a decirme esas cosas, a hablar conmigo y fui conociéndote,
viendo que aquel amor platónico era mil veces mejor fuera de
pantalla que en ella, que no solo eres alguien dedicado y
trabajador, eres un padre y un hombre excelente.
- ¿Entonces por qué todo este tiempo me rechazaste? - pregunto
incrédulo sin creerme todo lo que esta pasando. ¿Esta mierda es
un sueño? porque como alguien me despierte recibirá un par de
insultos nada lindos.
- Eres una celebridad Romeo, eres alguien muy reconocido, temía
verme involucrada y sufrir acosos y malos tratos solo por estar
contigo, temía perder mi privacidad - bueno, me parece que tiene
mucha razón, ese es un daño colateral de bastante importancia,
pero.
- ¿Temías?
- Vale la pena soportar todo eso si al final del día puedo verte a ti
y a Raven esperando por mi en la clínica o apareciendo en mi casa
de sorpresa, no me importa todo lo que se venga si puedo estar
contigo, además, soy una mujer fuerte, que se jodan los demás -
suelto una carcajada por eso.
Mi rubia volvió a actuar como mi rubia.
- ¿Tanto me extrañaste? - pregunto con una sonrisa de lado ahora
cruzándome de brazos para evitar correr a comerme esa deliciosa
boquita a besos.
- En realidad extrañe a Raven, no te atrevas a alejarla de mi otra
vez - Fernanda se acerca a mi balanceando las caderas con un
movimiento que me hipnotiza hasta que queda justo pegada a mi
pecho, sin mantener otro contacto más que ese, sus pechos contra
el mío.
Cuantas ganas de castigar ese precioso cuerpo para que no vuelva
a rechazarme en su vida.
- ¿Segura que es por eso? - olvido todos los rechazos y me enfoco
en la conexión que tenemos. Mierda cuantas ganas tengo de
hacerla mía.
- ¿Por qué más seria si no? esa niña es maravillosa - nuestra voz
se va haciendo más baja a medida que me acerco a sus labios.
- Ella es perfecta - va a responderme pero pierdo los papeles en el
primer instante que nuestros labios se rozan, por lo que la tomo
con fuerza de la cintura y devoro sus labios con devoción.
- ¿Papi? - me separo con delicadeza pero sin dejar ir su cintura y
volteo hacia mi pequeña copia, quien sonríe como si supiera
perfectamente que ha pasado.
- ¿Qué pasa caramelito? - se acerca entre risitas y al ver a
Fernanda tan roja entre mis brazos no tengo que adivinar que mi
pequeña se burla de ella, yo también me rio de eso.
- Película - la tomo en brazos con el que tengo libre cuando llega
a nuestro lado, y así, con las dos abrazadas a mi cuerpo me
encamino al salón, a acurrucarme un rato con las mujeres que
hacen girar mi mundo, ya después podré aprenderme ese libreto.

Extra (Raphael)
- ¿Por qué no vino Ramsés o mamá contigo? tengo mejores cosas
que hacer que ser tu chofer - suelto con fingida molestia apenas
estaciono.
- Yo tampoco sé que mierdas haces aquí si se manejar
perfectamente - Romeo sale del auto azotando la puerta y
finalmente puedo soltar la risa que estoy soportando desde la
primera queja que solté. Es muy fácil hacerlo molestar.
- Ya ya, no seas crio, si mi mamá se entera que hice llorar a su
estrella me hará limpiar la casa - despeino su cabello como se que
le molesta y comienzo el camino hacia el estudio en donde mi
hermano hará su audición.
- Tengo diecisiete Raphael, no soy un crio, tu, por otro lado,
parece que no has crecido - me vuelvo a burlar porque sé que se
refiere a que somos casi del mismo tamaño, pero es algo que me
tiene sin cuidado, seré más alto que todos estos idiotas.
- No te preocupes, no necesito ser más alto para patearles el culo -
vuelvo a despeinarlo y contengo las ganas de darle un puñetazo
cuando me empuja para no hacer una escena en publico. Ya me
encargare de joderlo a golpes cuando lleguemos a casa - Si no
tienes licencia para conducir me parece que si lo eres.
- No jodas, has preferido tomar el metro a que vinieras - me
abstengo de responderle cuando entramos al lugar y me encuentro
a muchas personas leyendo un libreto, algunos caminando de un
lado al otro, otros sentados e incluso creo que un grupo esta
haciendo sonidos raros.
- Hay mucha gente ¿esto va a tardar mucho? quiero ir a casa a
estudiar - bufo cuando nos sentamos al final del pasillo, lo más
lejos posible de todos esos adolescentes - ¿Tu vas a ser así de
rarito también? - murmuro bajito viendo como un tipo como de
mi edad se encuentra haciendo ademanes y sonidos raros.
- Esos son ejercicios para vocalización - volteo hacia mi hermano
y ruedo los ojos ante su sonrisa burlona.
- Si te veo haciendo alguna de esas cosas ten por seguro que te
grabaré y la esparciré en la escuela - abre los ojos con sorpresa y
me suelta un golpe en el hombro.
Este jodido mocoso se está ganando una paliza.
- Deja de molestar, necesito repasar unas líneas - ruedo los ojos
para luego voltear y mejor enfocarme en los otros raros, si llega a
cagarla en la audición y le dice a mamá que fue mi culpa me
dejaran sin el auto por un mes, no estoy dispuesto a ir a la
universidad en transporte publico.
Cansado de no hacer nada me pongo de pie e ignorando a mi
hermano empiezo a caminar por ahí, si hubiese sabido desde un
inicio que esto tardaría tanto me hubiese traído algún libro, este
jodido semestre está amenazando con explotar mi cerebro.
- Discúlpame- murmuro cuando choco con alguien, por suerte
alcanzo a sostenerla por la cintura antes de que caiga, supongo
que venia más rápido de lo que pensé.
- No, discúlpame tu a mi, es que estoy perdida y creo que ya voy
tarde, diantres - ¿diantres? ¿Qué mierda se supone que significa
eso?
- ¿También vienes a una audición? - me percato que la linda
pelirroja tiene un libreto en mano y corría hacia la dirección de
donde vengo.
- ¡Sí! ¿sabes en donde queda el estudio cinco? - asiento con una
sonrisita y no puedo apartar la vista de sus preciosos ojos azules.
- Claro, te acompaño, deje a mi hermano allá - hago un ademan
con la mano simulando ser un caballero de antaño, sacándole una
risita y que sostenga mi brazo mientras camina a mi lado.
- ¿Vas a audicionar? - niego con la cabeza y la sonrisa no
abandona mi rostro.
- No, vine a acompañar a mi hermano, lo mío es más el derecho y
esas cosas.
- Oh, super, siempre me ha parecido una carrera bastante
interesante - y así me enfrasco en una pequeña conversación con
la guapa pelirroja hasta que llaman su turno, aunque no se va
antes de dejarme un dulce beso en la mejilla. Supongo que no fue
tan malo venir después de todo.
***
- ¿Por qué estas aquí? mamá podía traerme ¿no que no te gustaba
ser mi chofer? - ruedo los ojos e ignoro las insistentes preguntas
de Romeo, cuando quiere puede ser un grano en el culo, y cuando
no quiere también lo es.
- Solo cállate y agradece que te traje - suspiro intentando tomar
paciencia de cualquier lado, pero fue iluso de mi parte no esperar
que siguiera jodiendo.
- ¿Es por la linda pelirroja? - creo que fue obra de un dios todo
poderoso el no habernos matado, porque el frenazo que acabo de
dar sin querer me asusto más de lo esperado - ¡¿Intentas matarme
o algo?! ¡Imbécil! - comienza a chillar insultos a mi lado pero lo
vuelvo a ignorar y sigo mi camino, esta vez con mucha más
prudencia porque no pienso morir antes de haber conocido a mis
nietos.
Llegamos al mismo lugar que hace una semana y me bajo aun
escuchando a Romeo insultarme, quiero golpear al jodido
mocoso, o bueno, quería hacerlo hasta que me consigo con una
cabellera conocida.
- Si si como sea, cállate, nos vemos ahora - hago un gesto en su
dirección quitándole importancia y camino hacia la guapa ojiazul,
Romeo esta grandecito, sabrá cuidarse solo - Hola Valerie - ella
se voltea con una hermosa sonrisa y me siento derretir.
- Buen día Raphael
***
Esto realmente me desespera, mierda, cuantas veces tengo que
leer esta jodida ley para que se me grabe en el cerebro ¿tanto le
costaba a mi madre hacer de mi cerebro tan avanzado como el de
Royce? no pido mucho, solo quiero aprenderme una mierda desde
la primera leída.
- Apúrate, tengo que estar en el estudio en media hora - levanto la
vista con enojo hacia el mocoso que entró a mi habitación.
- Estoy estudiando, no jodas - espero capte y se marche, no hace
falta ser un erudito para adivinar que si me jode mucho sacare su
culo a patadas.
- Valerie estará, pensé que vendrías a verla - levanto la vista con
una sonrisa burlona hacia él, es tan inocente.
- Tengo su número, no necesito ser tu jodido chofer para ver su
bonito rostro.
- ¿Y si te lo dio a voluntad? - me pongo de pie rápido listo para
arruinar su linda cara de actor pero sale corriendo a tiempo.
Jodido mocoso.
***
- Buen día Raphael - me pongo de pie para besar su suave mejilla
y yo me siento flotando, esta chica me encanta como nunca me ha
gustado nadie, es adorable.
- Buenos días linda Valerie - sus mejillas combinan a la
perfección con su cabello en un lindo tono rojizo y debo
morderme la lengua para no lanzarme a besarla. Ella es más del
tipo inocente, si quiero tener algo serio con ella debo ser educado
y esperar. Primero son las citas y después ya podré hacerla la
madre de mis hijos.
>> ¿Te gustaría que vayamos a comer algo primero? - asiente con
una sonrisita y ojos brillantes, por lo que no espero más y me
dirijo a una cafeteria que me recomendó antes Ramsés, el único
de mis hermanos al que puedo preguntarle este tipos de cosas sin
que me joda por eso.
Nos sentamos cerca de la ventana y después de pedir nos
quedamos en un silencio cómodo en donde solo nos quedamos
viendo a los ojos, no se que tanto ve ella si mis ojos son simples
marrones, pero sus azules son como un universo nuevo lleno de
diferentes tonos.
- ¿Por qué derecho? - decido que estoy cansado de coquetear de
manera pasiva, quiero a esa mujer conmigo pronto, por lo que
aprovecho su pregunta y me inclino hacia ella, logrando su
sonrojo.
- Me gusta defender a las personas, hay muchos que se ven
perjudicados por el sistema únicamente por la falta de dinero, yo
quiero ayudar a quien lo necesito sin importar si tiene o no con
que pagarme - me encojo de hombros y tomo su mano con
delicadeza para empezar a jugar con sus dedos hasta que
finalmente los entrelazo con los míos.
>> ¿Por qué actuación?
- Me gusta involucrarme con los papeles que interpreto, vivir una
nueva historia cada vez, una nueva vida, experimentar diferentes
problemas y sus soluciones, me parece fascinante - el ver como
sus ojos brillan cada vez con más intensidad no hacen sino
aumentar las ganas que tengo de tomarla en mis brazos.
***
No me gustan los parques de diversiones, me resultan ruidosos y
no soporto las molestas filas por más que me divierta en las
atracciones, creo que mi tiempo vale más que esperar por media
hora para luego solo estar en una jodida montaña rusa por diez
minutos o menos.
Pero por la sonrisa que tiene Valerie en la cara podría venir diario
y soportar todo este martirio.
- Vamos a la noria - asiento a sus palabras y me dejo llevar por
ella, quien dulcemente no ha soltado mi mano desde que nos
bajamos del auto. Tampoco quiero que lo haga.
Una vez nos montamos me siento al frente suyo para disfrutar con
comodidad de las vistas. Ella parece una niña con ambas manos
apoyadas al vidrio mientras ve todo con los ojos muy abiertos y
una sonrisa enorme en su rostro. Sinceramente no se que me hizo
esta mujer, pero ella puede hacer de mi lo que quiera.
- Creo que puedo ver mi casa desde aquí Raphael ¿tu que dices? -
voltea a verme y noto como su rostro vuelve a enrojecer cuando
se da cuenta que he estado observándola a ella todo este tiempo.
- Pienso que las vistas son fantásticas, como si nunca quisiera
dejar de apreciarlas - impresionantemente, logra enrojecer aun
más, y decido que si no es ahora será en mucho tiempo y no estoy
dispuesto a esperar más.
Me pongo de pie con cuidado de no hacer tambalear esta mierda
para no ponerme nervioso, y una vez junto a ella vuelvo a tomar
sus manos.
- Pienso que quiero verte así de feliz por siempre ¿me permitirías
intentarlo? - creo que de todos mis hermanos, soy el menos hábil
con las palabras, lo que es contradictorio porque quiero ser
abogado, pero pienso que decir la verdad es lo esencial en el
momento de quererte expresar, eso de decorar mucho las cosas no
es lo mío.
Los segundos que guarda silencio no me alarman porque estoy
demasiado ocupado disfrutando ver que tan roja puede ponerse,
pero agradezco al cielo que no se haya tardado mucho en
responderme.
- Sí quiero, después de todo, tu eres la causa de ellas - y
finalmente puedo hacer esa mierda que llevo ansiando desde que
nos tropezamos. Comerme esa linda boquita rosada.

Extra (Rachel)
Mierda, pensé que iba a poder llegar antes, debí haberme venido
antes, ahora es el doble de difícil entrar sin que me vean. Bueno,
supongo que fue iluso de mi parte pensar que podría salir de fiesta
sin que ellos se enteraran. Están en todos lados.
- Contesta por favor - susurro como si eso pudiese apurar a mi
hermana. No puede ser que todos estén despiertos en casa menos
ella.
- ¿What? - aunque esta malhumorada y visiblemente se acaba de
despertar, para mi es como escuchar a los ángeles, estoy salvada.
- Rose, cariño, necesito tu ayuda - creo que es penoso que una
persona de veinte dependiente de una niña de catorce, pero mi
pequeña Rose es incapaz de negarse a ayudar a los demás. Y no
cuenta como que me este aprovechando de ella, estoy segura que
en un par de años los papeles se invertirán.
O nos toque ver como librarnos por salir juntas de fiesta sin
permiso, quien sabe.
- ¿Qué quieres Rae? ¿Sabes que hora es? - bueno, estoy haciendo
una buena acción haciendo que mi hermanita despierte a las siete
de la mañana un sábado, ella tiende a despertar al medio día, eso
le hace mal a su desarrollo, hará que se quede chiquita como
mamá.
- Rose estoy afuera de casa, necesito entrar sin que los
cavernícolas se enteren - susurro.
- Oh - murmura y creo que ya sabe la gravedad del asunto. Ella ha
sido testigo de lo lamentable que es mi vida social a causa de
ellos.
- ¿Qué hacen despiertos tan temprano?
- Dame un minuto - escucho como cae de la cama y aguanto una
risita porque no me ayudará si me burlo otra vez de su torpeza.
Pero ella me lo pone tan difícil - Puedo ver una cabeza nueva,
quizás uno de ellos trajo un amigo - hago una mueca
escuchándola ¿Quién mierda se reúne con un amigo a las siete de
la mañana un sábado si no es para regresar de una fiesta?
- ¿Crees que pueda entrar desde el jardín? - escucho a mi
hermanita dar los buenos días y me alarmo, joder, dios ayúdame a
librarme de esta.
- ¿Qué haces despierta tan pronto? - ese se escucha como
cavernícola mayor.
- Me llamo una amiga urgente, creo que se dejó algo en el patio,
iré a ver - esa niña es como un ángel mandado del cielo para
cuidarme. Le compraré algo muy bonito después de esto.
- No te quedes mucho afuera, hace frio - ella hace un sonidito y
logro verla salir de casa.
- En el arbusto - ella voltea cuando me escucha y corre a
esconderse conmigo, se ve tan tierna con su pijama de conejos
que quien la viera pensaría que tiene diez en lugar de catorce -
¿Están cerca de las escaleras? - asiente a mi pregunta y yo quiero
llorar.
- El tipo es amigo de Raphael, no se a que vino pero no creo que
se vaya pronto ni suban a la habitación, Royce y Ramsés están
con ellos - mierda.
- ¿No hay manera? - ella le pone más drama al asunto cerrando
los ojos y negando con lentitud - ¿Y si subo por el balcón a tu
habitación? - la muy ingrata se cubre la boca para no reír - Si ya
entendí, no hay manera - me cruzo de brazos y levanto la vista al
cielo. Necesito paciencia para soportar los regaños y malas caras,
aunque si vemos lo positivo, no estará papá, lo que significa no
castigo.
A menos claro que Ramsés este muy molesto y me castigue de
igual modo, ese hombre se tomó muy en serio el papel de
segundo papá.
- Toma, te traje un suéter y un mono, puedes decir que te quedaste
en la casa de una amiga, no te creerán pero al menos no estarán
tan molestos a que si te ven con ese vestido - me lanzo a abrazarla
con fuerza y beso su mejilla. Ya sabia yo que mi pequeña Rose no
vendría solo a burlarse de su hermana mayor.
- Eres tan inteligente cariño - me pongo las cosas que me trajo
Rose sobre mi vestido y cuando ya estoy lista ambas entramos a
casa, encontrándonos de lleno con mis hermanos y un muy guapo
castaño que atrapa mi atención en el acto.
- ¿En donde estabas? - mierda, antes no me importaba mucho el
regaño, solo quería ahorrarme el disgusto. Ahora me molesta.
Odio que me traten como una cría al frente de terceros.
- Fui con las chicas - hago un ademan con la mano y continuo mi
camino con mi hermanita a mis espaldas hacia el segundo piso.
No estoy dispuesta a soportar sus gritos y menos con un
desconocido al frente.
Claro que era imposible que las cosas salieran como si nada
hubiese pasado, no con estos chicos.
- No dijiste nada ¿con que permiso lo hiciste? - Raphael me toma
del brazo antes que pudiera perderme por las escaleras. El imbécil
es un año menor que yo y tiene el descaro de tratarme como si
fuera mi padre.
- Tengo veinte años Raphael, no necesito tu permiso - me zafo
pero antes de continuar Ramsés se mete.
- No puedes salir de esa manera sin avisar Rachel, podría pasarte
algo y no lo sabríamos hasta después de mucho tiempo - bueno, él
es razonable, pero repito, odio que me traten como una mocosa,
yo solo quiero disfrutar antes de tener responsabilidades.
- Te entiendo, pero con ustedes nunca se puede hablar, me harían
la vida un infierno para impedirme salir, entiéndeme tu a mi,
quiero salir a fiestas y disfrutar.
- Entonces admites que si estabas de fiesta - abro los ojos con
incredulidad a Royce.
- Obvio que lo estaba, ahora, si me disculpan, iré a dormir un
poco.
- Esto no acaba aquí Rachel, no puedes - le muestro el dedo
medio a Raphael y sin decir nada más subo a mi habitación.
- Creo que no insistieron por el nuevo, pero cuando se vaya te
caerá una pesada, Raphael estaba rojo - me rio junto con mi
hermanita y asiento a sus palabras.
- Tienes razón, tendré que soportar sus gritos por un rato.
- ¿Pero seguirás yendo a fiestas? - es tan linda, estoy
enormemente agradecida porque hubiese llegado a nuestras vidas,
yo sola entre todos ellos probablemente me volvería loca, Rose es
como un soplo de aire fresco para mi.
- Claro que si linda, ellos no me detendrán.
***
Realmente creo que esto no es lo mío, quiero decir, lo intento,
pero aunque me guste no siento la misma pasión que Romeo o
Raphael cuando hablan sobre lo que quieren hacer. Yo siento esto
más como que estudio por estudiar algo, y es desagradable el
pensar que hare esto toda mi vida.
- Hola Rae - mi linda hermanita me recibe con una sonrisita que le
correspondo antes de dejarme caer en el mueble sin importarme
que llevo una falda, a la mierda con todo, esta es mi casa y si
quiero estar en bragas estaré en bragas.
- Respeta la casa y ponte algo más largo Rachel, no vives sola -
no me muevo de mi posición pero si acomodo mi falda para que
no se me vea nada.
- No jodas hermanito, estoy agotada.
- No debiste ir de fiesta entonces - vuelvo a mostrarle el dedo
medio y finalmente levanto la cabeza para verlo, solo que me
consigo con que no esta solo, el mismo castaño atractivo está a su
lado.
- No tiene nada que ver, creo que no me gusta mi carrera, pienso
en dejarla - ese hombre me parece asombrosamente guapo, por lo
que decido que fue suficiente con que me viera una vez ser
irrespetuosa, no pierdo nada con ser decente hoy.
- ¿Y que te gustaría estudiar entonces? - me sorprende cuando se
mete en la conversación y muerdo mi labio para no sonreír.
¿Debería intentar tener algo con él a pesar de ser amigo de mis
hermanos?
- La verdad es que no se que otra cosa podría gustarme - me
acomodo en el mueble sentándome como corresponde - ¿Tu que
estudias?
- Derecho, voy unos cursos adelantado a Raphael y estoy
ayudándolo con unas materias - sonrío con burla hacia m hermano
solo para joderlo.
- Pensé que eras el cerebro de la familia - me mofo de lo que tanto
presume ese molesto.
- Cállate Rae - me rio de su vaga defensa y vuelvo la vista al
visitante.
- Rachel Montgomery - estiro la mano y me responde con un
apretón firme. Creo que esta decidido, ese apretón terminó de
sellar el trato, quiero a este hombre.
- Dominik Piper - asiento y con una sonrisita seductora me
levanto.
- Un placer - respondo lentamente viéndolo fijo a sus ojos grises,
y no necesito ver a mi hermano para saber que tiene mala cara.
Lo siento hermanito, me gustó tu amigo, lo tomaré prestado pero
prometo devolverlo.
***
- ¡Familia seré modelo! - chillo de alegría entrando a la casa sin
importar quien esta o no, la primera persona que veo es a mi
madre y no dudo en lanzarme hacia ella y abrazarla.
- ¿Cómo es eso? - ella luce confundida pero aun así no deja de
abrazarme y saltar conmigo. La amo.
- Estaba comprando ropa y una mujer se me acercó y me dijo que
soy bonita, que si estoy interesada en el modelaje la llame ¡Mamá
soy hermosa y puedo ganar dinero por eso! - chillo otra vez y
debo verme muy graciosa porque ella empieza a reír, pero no me
importa, estoy radiante de alegría.
Por el rabillo del ojo noto que están mis hermanos y me lanzo a
besar la mejilla de cada uno, siendo el último Dominik, quien nos
visita bastante frecuentemente.
- Conseguiré amigas bonitas y se las presentaré para que no se
sientan solos - me rio de sus quejas y paso por alto la preciosa
mirada gris que me sigue mientras salto por la sala. Ya haré a ese
hombre caer por mi.
***
- Gracias, no tenias por que acompañarme - murmuro algo
avergonzada pero feliz de que este aquí, así podré empezar a
actuar.
- No es nada, es agradable estar contigo - muerdo mi labio por su
respuesta y decido no decir nada más, de todos modos tampoco es
que pudiese hacerlo, yo soy más de actuar.
Cuando salgo del casting, en el que me fue sorprendentemente
bien, me consigo al castaño con una rubia a su lado
coqueteándole, ella es linda, pero estoy segura que yo soy más
guapa. Me acerco e ignorándola, tomo su mano y entrelazo
nuestros dedos a la vez que me abrazo a su brazo.
- Lo siento por tardar cariño ¿ya nos vamos? - él enarca una ceja
pero asiente a mis palabras y me sorprende con un pequeño beso
en los labios. Lo quiero lo quiero lo quiero.
- Vamos - ignoramos a la mujer y en la misma posición nos
encaminamos al auto, aunque antes de poder separarnos me
acorrala contra la puerta del copiloto.
Bueno, esto es totalmente inesperado, más de una vez me he
vestido provocativa y me he insinuado de manera inocente, pero
nunca obtuve nada a cambio. Si hubiese sabido que tomar su
mano haría que me acorralara lo hubiese hecho desde un
principio.
- ¿Qué pretendes hacer? ¿crees que no me he dado cuenta de tus
miradas o insinuaciones? se clara - su voz suena ronca y no puedo
evitar pensar en lo mucho que disfrutaría de esta posición en un
lugar más privado.
- Solo quiero divertirme un poco contigo - hago un pequeño
puchero juguetón, pero me responde con un mal gesto que me
descoloca por completo.
- Conmigo no hay juegos, o estas conmigo y solo conmigo o no lo
estas - aprieta mi cintura y debo morder mi labio para no gemir,
Dominik es todo lo que, en mi opinión, un hombre debe ser - Deja
de intentar provocarme Rachel, soy un hombre grande, estas
conmigo o no lo estas, responde - me habla con rudeza pero no
puedo enojarme por eso, siento que estoy flotando entre sus
brazos y su olor a gloria.
- Contigo, todo contigo - murmuro sintiendo como nuestro labios
se rozan. Mierda, mi cerebro perdió la conexión con mis labios,
esa es la única explicación que consigo.
- Si eres mía solo serás mía - asiento a sus palabras con rapidez y
no me importa su sonrisa porque se pierde con rapidez entre mis
labios, besándome como si quisiera comerme.
Bueno hermanito, lo siento, creo que no podre devolverte a tu
amigo, ahora es mío.

Extra (Ramsés)
- ¡Mamá vine con una amiga! - escucho el grito de Romeo desde
la sala de estar y cuando siento que alguien ha entrado levanto la
vista de la laptop, consiguiéndome a uno de mis hermanos
menores junto con una preciosa pelinegra a su lado usando el
mismo uniforme escolar que él. Seguro es otra novia, está en esa
etapa.
- Ah, hola, Emma, él es Ramsés, mi hermano mayor, hermanito,
esta es Em, una gran amiga - levanto una ceja cuestionando que
tan amigos son pero no pregunto, son sus asuntos.
- Buenas tardes - me pongo de pie para saludarla pero me
confunde ver como ella se queda paralizada en su lugar sin decir
nada.
- Hola-a - tartamudea un poco y muerdo el interior de mi mejilla
para no reírme, es tierna. Asiento en su dirección y vuelvo a lo
que estaba haciendo antes.
- Mamá no está, salió con Rose y Royce a llevarle algo a papá en
la oficina, Raphael salió con unos amigos y Rachel
probablemente con un chico, por favor no hagan mucho ruido - no
volteo a verlo sino cuando escucho una exclamación aguda que
me asusta un poco.
La pelinegra me ve con los ojos muy abiertos y abre la boca
varias veces como si intentase decir algo, pero no es sino hasta
que Romeo rompe a reír que finalmente ella puede decir algo
coherente.
- ¡No es así! no es como tu piensas, solo somos amigos, en serio -
es muy dulce, espero que sea la relación que mantenga con mi
hermano no salga muy dañada, ya he visto a un par darle una
cachetada y salir llorando. Ese niño debe ser más discreto con las
mujeres o el karma hará con él un desastre.
- Bueno, esta bien, te creo, solo lo decía por si jugaban o algo,
Romeo suele gritar mucho cuando pierde - le sonrío un poco parra
que se tranquilice y deje de sonrojarse más. Temo que le vaya a
explotar la cara si se le calienta más.
- Cállate, no es cierto no hago eso, soy un buen perdedor.
- Eres pésimo.
- ¡Oh por dios! por tu culpa Emma se burlará de mi y se lo dirá a
todo el mundo, parece un ángel pero esta chica es como Raphael.
- Entonces deberías aprender a perder - él empieza a quejarse y yo
no le tomo atención debido a una linda risita que se hace escuchar
a su lado. Bueno, ella es mucho más tierna mientras se ríe.
***
- Buen día Emma - saludo a la pequeña pelinegra cuando la veo al
entrar a casa, últimamente viene todos los días con Romeo al salir
de la escuela, incluso ha venido los fines de semana. Supongo que
al final si tiene algo con mi hermano.
- Hola Ramsés - le sonrío cuando se sonroja y despeino un poco
su cabello cuando le paso por al lado para que se tranquilice. Ya
aprendí que solo es tímida al principio, porque cuando va de
salida es mucho más expresiva.
- Hermanito - chilla la pequeña Rose corriendo a mi dirección,
por lo que me da tiempo a atajarla cuando se lanza a mis brazos y
dar un par de vueltas con ella.
- Rose, tienes doce, debería darte vergüenza seguir recibiendo así
a Ramsés - le doy una mala mirada a Romeo cuando veo los ojos
de mi pequeña hermanita aguarse.
- Tu tienes quince y todavía te sientas en las piernas de mamá
para que te consienta - abre la boca con indignación pero lo rojo
que se pone lo delata.
- No puede ser - la pelinegra nos deleita a todos con su risa y eso
solo hace que mi hermano se avergüence más.
- Tu estas enamorada de Ramsés y todavía no eres capaz de
declararte - grita señalando a Emma y cortando su risa en el acto.
Bueno, decir que eso me sorprendió se queda corto. Volteo a verla
y no hay lugar para dudas cuando veo que su cara efectivamente
si puede enrojecer más.
- Ramsés es mío, no puede ser tuyo - como olvidar a mi pequeña
y acaparadora Rose.
- Tienes que compartirme o me quedaré solo y triste por siempre
Rose.
- No estarás solo, yo nunca te dejare - sonrío a su puchero y
decido no discutir, sé que solo está disfrutando de molestar a la
linda Emma por celos a la declaración de Romeo. Ella será de
armas tomar cuando se enamore, pero tengo fe a que falta mucho
para que eso ocurra.
- Luego podremos hablar - acaricio con delicadeza el cabello de
Emma y salgo en dirección al cuarto de la menor para poder jugar
con ella hasta cansarla y poder hablar con la pelinegra.
Cuando finalmente logro que Royce se quede a jugar con Rose
porque no parecía que fuese a dejarme salir pronto, bajo al patio,
en donde se que ese par suele pasar el tiempo. Romeo se pone de
pie cuando me ve llegar pero tomo su brazo antes que entre a la
casa.
- Estuvo mal lo que hiciste por varios motivos, entiendo que
estabas avergonzado pero no debías exponer algo que tu amiga te
confió, también tienes que aprender a reaccionar cuando pierdes,
alguien se burla de ti o te molesta - aprieto su brazo con fuerza
cuando intenta quitarlo bruscamente. Detesto esta etapa.
- No eres mi padre.
- No lo soy pero soy el mayor, cuido y me preocupo por ustedes,
quiero que crezcan correctamente, por eso te corrijo - volteo a
verlo con enojo cuando sigue insistiendo en salirse de mi agarre e
interiormente me siento satisfecho porque cesa su intento al ver
mi mueca - Tienes quince, eres un niño y estas aprendiendo a ser
adulto, por ese motivo es que te voy a corregir todas las veces en
que te equivoques - finalmente lo suelto y veo como sigue su
camino al interior de la casa, y apenas es ahí cuando volteo a ver a
la pelinegra.
Me causa ternura verla sentada en los columpios viendo al piso
como si temiera verme. Me acerco y me siento a su lado, por el
rabillo del ojo noto como se sonroja más y decido mantenerme
callado.
- Es verdad, estoy enamorada de ti - bueno, no me sorprende que
sea directa, entre tantas visitas en las que casualmente casi
siempre estoy aprendí un par de cosas sobre ella. Entre esas es
que si tiene algo que decir lo dice y ya esta.
Lo que me causa impresión es que no me lo hubiese dicho antes y
que yo haya sido tan inconsciente sobre sus tratos hacia mi,
después de todo, ella no se muestra tímida con Raphael o Royce.
- Me siento muy alagado, eres preciosa tanto por dentro como por
fuera, pero eres una niña, tienes mucho por vivir aun.
- No me trates como si fueses un hombre muy mayor - me rio en
voz baja cuando detecto su tono indignado.
- Tienes razón, solo tengo veinte, pero así como yo he conocido
varias de tus facetas, estoy seguro que tu has descubierto varias
mías - volteo hacia ella pero no ha levantado la cara del piso - Soy
alguien que le gusta tomarse responsabilidades, veo las aptitudes
de mis hermanos y pienso que nunca pase por ninguna de esas
etapas, como si hubiese sido un adulto desde siempre.
- Lo se, se eso y más cosas de ti. Me gustas, no solo porque seas
guapo, sino por el hombre que eres, como puedes tomarte unas
cosas tan en serio y otras tan relajado - suspiro por sus palabras y
reprimo las ganas que tengo de abrazarla.
No me resulta desconocido el que ella genere varios sentimientos
cálidos en mi. Pero ella no deja de ser una niña, aunque su cuerpo
y sus palabras puedan engañar fácilmente.
- Lo mejor es que conozcas a otras personas y experimentes antes
de encadenarte a un solo hombre - me obligo a ponerme de pie y
mantener un poco de distancia - Me hace feliz saber que le atraigo
a una persona tan espectacular como tu - y con eso me marcho
esperando que todo el tema quede en el olvido o que por lo menos
ella no insista, no creo poder rechazar esa linda carita otra vez.
***
Suelto un quejido cuando siento algo impactar con fuerza sobre
mi. ¿Qué mierda esta pasando y que manera de despertar a
alguien son estas?
- ¿Qué te pasa? - estuve haciendo un trabajo hasta muy tarde y eso
efectivamente está trayendo sus consecuencias. No he dormido
bien en días.
- No ¿Qué te pasa a ti? Emma lloró por tu culpa - no necesito
voltear para saber quien perturbo mi plan de dormir hasta el
medio día y me pregunto cuantos días tengo que no descanso
como es debido para que ni ese tema logre despertarme por
completo.
- Ella es una niña Romeo, por mucho que me guste no debo
corresponderle - no estoy seguro si me entendió y no me importa,
solo necesito que se largue ya para poder dormir. Jodido mocoso
molesto, lo pateare si no me deja descansar como es debido.
- ¿Qué? - Mi cama es tremendamente cómoda, no tengo idea de
por qué no duermo más tiempo y por que me enfrasco tanto en
estudiar y trabajar en las noches, suficiente hago en el día - No te
duermas Ramsés ¿Qué dijiste? - vuelvo a sentir otro golpe y ni
eso logra moverme, estoy agradecido con que sea él y no sea
Raphael, ese idiota tiene más fuerza de la que debería.
- Que no importa lo que yo sienta, no puedo estar con ella, ahora
vete de aquí o pateare tu culo - no se que he balbuceado ni si me
respondió o no, pero estoy agradecido con que no haya vuelto a
joder más.
***
Diablos, la cabeza me duele horrores, no puedo creer que no haya
guardado ese trabajo antes de apagar la computadora ¿es que en
donde tengo el cerebro?
- ¡Ramsés! - me sobresalto porque ni siquiera escuche que alguien
se acercaba a la sala y definitivamente esperaba a cualquiera
menos a la pelinegra abordarme de esta manera.
- Hola Emma - y todo lo próximo que podría decir muere en mis
labios porque Emma se lanza a mis brazos y toma mi cara entre
sus manos.
- Te amo y no me importa lo que digas, te conquistaré y te haré
mío - no tengo idea de si esto es un sueño o finalmente el estrés
está haciéndome ver cosas.
- ¿Qué... - y definitivamente no esperaba que ella me besara con
tanta urgencia y que yo le respondería con tanta facilidad. Bueno,
tampoco es que fuese un misterio para mi cuanto quería probar
sus labios.
- Que serás mío, te voy a comer entero - y vuelve a besarme antes
de ponerse de pie y salir de la sala.
Ella podría solo sentarse ahí con su preciosa sonrisa y empezar a
dictar ordenes y yo la obedecería, no tiene ni que esforzarse. Ya
soy totalmente suyo desde antes que Romeo se fuera de chismoso.

Extra (Rebecca)
Me despierto con temor de que todo haya sido un sueño, pero el
ver el techo diferente al de todos estos años me hace querer saltar
de la cama y correr al departamento del frente, en donde sé que
mi hijo está con su linda novia y ese precioso niño que adoptaron.
- Cariño, todavía es temprano, duerme un poco más - sentir su
aliento en mi cuello me produce un escalofrío y me eriza la
piel. Después de tantos años Noah todavía me causa un sin fin de
sensaciones.
- Es que quiero ir a ver a Ethan - murmuro y siento como me
aprieta más a su pecho. Amo como me hace sentir tan cómoda, no
importa en donde estemos, mientras este entre sus brazos hogar
yo me sentiré en mi.
- Deja que pase un poco más de tiempo con Rose, desde que
llegamos casi no les hemos dejado tiempo a solas - muerdo mi
labio porque tiene razón, pero me es inevitable no pensar en él
como mi pequeño bebé. Me duele y me llena de orgullo ver como
mi Ethan ha crecido para convertirse en el hombre que es.
- Ella es muy buena y linda - hace un sonidito y me aprieta más a
su cuerpo.
- Lo es, nuestro hombrecito se consiguió una buena mujer, pero
yo sigo teniendo a la mejor - suelto una risita por sus palabras y
me volteo a enfrentarlo, consiguiéndome con esos ojos que me
enamoraron desde la primera vez que se cruzaron con los míos.
- Ella nos trajo a él, yo solo he llorado todo este tiempo - me
encojo recordando como he sido una pésima esposa y madre, es
decir, fue un golpe terrible para mi corazón que mi niño se alejara
de esa manera de mi, pero Charlotte también es mi hija, fui una
terrible madre.
- No digas eso, eres la mujer más fuerte que conozco, y la mejor
madre que podría haber pedido para mis hijos - toma mi rostro y
hace que lo bese, pero tampoco es como si tuviese que forzarme,
todos sus besos me hacen sentir mejor - Pero ya todo eso quedó
atrás, ya estamos otra vez los cuatro juntos - sonrío y dejo que me
quite la camisa que uso como pijama.
- Deberíamos buscar pronto una casa, estamos invadiendo el
espacio de Ethan - él se ríe un poco pero sigue en su nuevo
trabajo, besar mi cuello haciéndome temblar.
- Seguro que sí, me pondré en contacto con un agente y con
Abraham - asiento pero casi no le presto atención. No importa el
tiempo que pase, Noah siempre sabrá como causar esto en mi.
***
- Mamá - escucho como una vocecita murmura desde la puerta y
volteo con rapidez hacia ella.
- Charlie cariño pasa ¿Qué ocurre? - dejo la laptop de lado porque
el trabajo siempre ha ido por debajo de ellos y la abrazo a mi
pecho cuando se sienta a mi lado.
No importa la edad que tengan, mis niños siempre serán unos
mimados a los que amo acostar sobre mi.
- Me gusta mucho un hermano de Rose - me sorprendo cuando la
escucho, supongo que teme a la reacción de su hermano, después
de todo me contó el porque la discusión del pasado. Es totalmente
entendible que le de miedo cuando se entere.
- ¿El actor? - niega con la cabeza y la aprieto más cuando adivino
de quien se trata. Adoro a ese chico, es tan amable y caballeroso -
Oh, es Royce entonces - asiente luego de un rato y dejo escapar
una risita.
>> Él es tan agradable, me gusta mucho.
- Mamá, él me gusta a mi - se queja y no puedo evitar reír.
- Pues a mi también me gusta cariño - peino su cabello y me
siento tan feliz cuando me rodea con sus brazos - Todo estará
bien, Ethan lo conoce y sabe que es un buen chico, tu hermano lo
entenderá - tomo como sus hombros tiemblan un poco y vuelvo a
apretarla para reconfortar su pequeño llanto.
>> Pero tu padre creo que enloquecerá, para él tienes diez años -
finalmente mi bebita se ríe y es cuando tomo su cara entre mis
manos para ver fijamente sus ojitos iguales a los míos. Soy
asombrosa haciendo bebés - Todo estará bien cariño, no tienes
que preocuparte por otra cosa que no sea buscar tu felicidad.
- Él me hace tan feliz, es tierno y muy maduro, pero también es
muy gracioso, y tan amable - asiento a todo lo que dice con una
sonrisa. Mis dos bebés han crecido tan rápido - Pero no quiero
que Ethan se moleste conmigo, mamá él es más celoso de lo que
piensas - me rio de sus palabras porque tiene razón, mi pequeño
rubio es más celoso de lo que aparenta.
- Pero afortunadamente no lo es tanto como los hermanos de
Rose, aunque considerando que te gusta uno tienes que prepararte
para lo que podría venir - ambas nos reímos recordando las
historias que ellas nos han contado. Son una gran familia, y no
solo me refiero a cuantos miembros tiene, sino que todos son tan
amorosos y unidos.
Estoy realmente agradecida por haber acogido a mi hijo como uno
de ellos y brindarle tanto cariño y apoyo, al igual me hace feliz y
me llena de ilusión que también nos están integrando a nosotros,
siempre quise una familia grande y es como si hubiese cumplido
uno de mis sueños.
- ¿De que se ríen? - Noah nos sorprende lanzándose en la cama y
tomándonos a las dos entre sus brazos - Amo verlas reír -
murmura besándonos la frente y aprieto el brazo de mi hija para
que le confiese a su padre sus sentimientos, después de todo estoy
segura que él será el más difícil de aceptarlo de los dos, mi niño
aunque es celoso es mucho más comprensivo, y conociendo a
Royce incluso mejor que nosotros estoy segura que no estará en
contra.
- Papá, tengo algo que decirte - Noah la ve aparentando seriedad
pero lo conozco mejor que nadie, Charlotte es su pequeña niña y
esto es algo que ya veía venir. Mi hija no es muy disimulada, casi
se le pueden ver los corazones cuando habla con el Montgomery
menor - Me gusta Royce.
- ¿Estas segura de eso? ¿no estas muy pequeña para eso? - le doy
un pequeño golpe y eso lo hace respirar profundo para luego
asentir - B-bueno hija, esta bien, pero-pero tenemos que hablar,
mira, tu sabes que los niños y las niñas...
- ¡Papá por favor tengo diecinueve! ¡no puedo creer que insinúes
darme la charla! - y sin decir nada más mi hija sale corriendo de
la habitación haciéndome reír con fuerza.
- Cariño tienes que hablar con Charlie sobre las relaciones y que -
lo tomo de la cara y lo beso para que se calle, o esa era la
intensión pero la risa no me deja.
- Ella es casi un adulto, sabe lo que hace.
- Pero - vuelvo a besarlo y olvidándome de todo me siento sobre
él.
- Te amo - y con eso corresponde mis besos. Mi esposo por fuera
es tan enorme e intimidante pero es tan débil frente a nosotras.
***
- Mamá - volteo hacia la voz ronca de mi niño y no necesito más
para sentarme a su lado y abrazar su cabeza en mi pecho. Esta es
mi posición favorita, podría estar así toda una eternidad, con mis
niños abrazados.
- ¿Qué ocurre cariño? - peino su cabello y nos acomodamos mejor
en su sofá mientras esperamos que su novia y Charlie lleguen de
donde sea que salieron.
- Discúlpame por haberme ido como lo hice - se me oprime el
corazón de solo recordarlo, tanto que debo apretarlo para recordar
que todo eso es pasado.
- Nada de eso importa cariño, ahora estamos aquí y te tengo entre
mis brazos otra vez - peino su cabello con delicadeza y ahogo una
risita cuando se abraza a mi cintura y esconde la cara entre mis
pechos. No importa la edad que tenga Ethan, él es un niño de
mamá y siempre lo será.
>> Te amo bebé - asiente y no necesito verlo para saber que esta
rojo.
- También te amo - murmura bajito y me aprieta más,
haciéndome soltar la carcajada que tenia atascada desde hace rato.
Finalmente siento que estoy completa, con mi amado esposo y
mis dos hijos junto a mi, dándome la oportunidad de verlos crecer
y cumplir todas sus metas.
- Oh, Ethan siempre ha sido tan mimado, veo que sigues igual de
consentido - se hace escuchar la voz de mi beba, volteo y me rio
al verla junto con la pequeña castaña y su adorable hijo, los tres
riendo de la escena.
- Y tu siempre de celosa de que mamá me quiera más a mi - Ethan
le responde tan y como cuando eran niños haciendo que Charlie le
siga la corriente y se lance a nosotros, por lo que ocupo un brazo
para sostenerla y el otro lo mantengo en mi rubio.
- No es cierto mi mamá me ama más - le saca la lengua y ellos
empiezan una pequeña pelea que me hace soltar un par de
lagrimas.
- No llore señora Stephen ¿Qué tiene? - el lindo Louis se acerca
preocupado con Rose a su espalda y hace que mis hijos dejen de
discutir para verme asustados.
- Lo siento mamá ¿te apreté muy fuerte?
- ¡Ethan eres un bestia! - chilla escandalizada y me avergüenzo un
poco por hacer una escena, pero no puedo evitarlo, estoy tan feliz.
- No pasa nada, estoy bien - acaricio la mejilla de ambos y hago
que me vean fijamente. Amo como los dos se parecen tanto a mi,
después de todo, ellos son todos míos - Estoy tan feliz de que
estemos todos juntos y tan orgullosa de como mis bebés han
crecido, los dos son muy buenos adultos, personas de bien y estoy
segura que lograran todo lo que se propongan, porque mis hijos
desde pequeño han luchado contra las adversidades y han salido
victoriosos, nadie los conoce mejor que yo y sé que podrán con
todo - mi beba comienza a llorar mostrando que es tan sentimental
como yo.
>> Cometerán errores porque son personas y eso es lo que
hacemos, pero yo siempre estaré para cuidar de ustedes hasta que
se sientan seguros de volver a enfrentar la vida porque no importa
cuantos años tengan, ustedes son mis bebés y yo siempre los
abrazaré a mi pecho con fuerza tal y como lo hice el primer día en
que los vi - suelto una risita cuando veo por el rabillo de mi ojo a
la pequeña Rose abrazar a su hijo que parece llorar - Estoy tan
orgullosa de ustedes, los amo - ambos me abrazan y con una risita
consigo tomarlos a ambos con un brazo para estirar el otro hacia
la linda castaña.
- Vengan ustedes dos - el niño asoma sus ojitos y me lleno de
ternura, adoro a los niños.
- No queremos interrumpir su momento - dice con timidez Rose.
Ella es tan linda, no podría haber elegido una persona mejor para
mi bebé mayor.
- Esas son estupideces cariño, ustedes también son parte de mi
familia - y no hace falta que diga más para que se lancen a mi
brazo, cayendo encima de mis hijos y haciéndonos reír.
Solo falta tener a mi esposo con nosotros para sentirme completa,
ya después me encargaré de llenarme de él.

Extra 1 (Ethan)
- No puede ser - me dejo caer sentado al lado de Rose mientras
me llevo las manos a la cabeza. Realmente necesito
tranquilizarme un poco, no es nada de otro mundo e iba a pasar
tarde o temprano, y tampoco es como si fuera algo malo.
- ¿Que Paso? - siento como la castaña me abraza por la espalda y
acaricia mis hombros en el camino. Sin ella saberlo, tiene la
habilidad de calmarme con solo hablarme, es como si hiciera que
todo se esfume y me permite concentrarme en su voz y tacto.
- Lottie gusta de Royce - le digo algo menos agobiado, en estos
momentos solo puedo sentir el como acaricia mis brazos y deja
besos detrás de mi oreja.
Esta mujer con cara de ángel es en realidad una especie de
demonio que vino al mundo a hacer de mi lo que le plazca, estoy
seguro de eso y de que no quiero hacer nada para evitarlo. Rose es
todo lo que quiero y más.
- ¿Y eso es malo? mi hermano es buena persona, especialmente
Royce, él es adorable - me aturde el como susurra en mi oreja. No
necesito estar en todas mis capacidades para saber que ella ya
tenia conocimiento sobre esto y el como me causa conflicto, por
esto esta manipulándome, porque sabe perfectamente el poder que
tiene sobre mi.
Rose es increíblemente buena controlándome a su antojo. No se si
eso es algo del todo bueno o malo, solo sé que estoy feliz de que
sea ella y no otra persona la que tenga tal habilidad. Si es ella le
confío todo.
- Ya sabias - susurro girando la cara en su dirección y notando su
risita - Royce no es malo, pero es un poco difícil, Charlie es mi
hermanita, tiene diecinueve - ella se sienta en mis piernas de un
movimiento y lo que noto después es que me tiene en la cama
bajo su cuerpo.
- Lo se, pero es parte de crecer - murmura en mis labios y ya no se
que era lo que me estaba molestando antes de entrar en la
habitación - Además, no es como si se fuese a ir de tu lado, todo
quedara entre familia - no puedo ni protestar cuando se lanza a
mis labios y me besa con voracidad. Mi mujer me extraña.
Ya cansado de esta posición, me doy la vuelta dejándola a ella
debajo de mi, me encanta cuando tiene el control pero mi parte
favorita es cuando yo llevo el volante, cuando soy capaz de
controlar las sensaciones que va a sentir.
- Ya después hablaremos sobre lo que sabes y sobre como debes
dejar de manipularme - ella hace el intento de soltar una carcajada
pero esta muere en sus labios cuando causa fricción sobre su
cuerpo.
Es increíble como queda temblorosa con un solo roce, pero quiero
más, de mi castaña solo quiero más y más.
***
- Cuando fuimos a comprar con Louis me pidió que le ayudara
porque quería decirte sobre sus sentimientos pero no sabia como,
entonces solo le dije que lo soltara que yo te contendría - ruedo
los ojos y me volteo a verla antes de colocarme la camisa.
- Deberías dejar de hacer eso, por lo menos cuando quiero
hablarte de algo serio - muerdo mi lengua para no sonreír cuando
veo como me recorre con la vista. Ella todavía tiene el descaro de
verme de tal manera luego de un par de horas complaciendo su
cuerpo. Le gusta decir que soy insaciable o algo por el estilo, pero
en realidad, ella es peor que yo.
- Pero te extrañaba - hace un puchero que se ve precioso en su
cara aniñada, por lo que no resisto el acercarme y besarla con
ternura, sin embargo, me alejo con rapidez cuando preveo que me
quiere empujar de nuevo a la cama.
Por más que quisiera no podemos, tenemos cosas que hacer y un
pequeño niño que debe estar por llegar.
- Levántate, pronto llegará Dominik con el niño y tengo que ir un
momento a la oficina antes de ir a verme con Fernanda - hace un
sonido de protesta pero aun así se levanta y camina al baño.
Extraña a Louis y no es la única, ayer durmió en casa de Rachel
en una pijamada con sus primos y su ausencia se sintió.
Yo también adoro a ese pequeño que se parece de una manera
impresionante a Rose, es como si lo hubiese criado toda su vida,
porque su forma de ser es casi igual. Louis es un poco más
tranquilo.
- Vas a acabar conmigo Rose, pensaré que solo me quieres por mi
cuerpo - me burlo de la indignación que finge sentir y sabiendo
que si alargo esto volveré a desvestirme, salgo de la habitación
antes de dejarla responder - ¿Te espero o te vas a tardar mucho?
- Si quieres ve saliendo, nos vemos en casa de mis padres - vuelvo
a asomarme al escuchar su respuesta. Tengo entendido que hoy es
sábado ¿cierto?
- Hoy es sábado - ella bufa y rueda los ojos mientras asiente. Yo
me esfuerzo por solo apreciar su preciosa cara y sus muecas en
lugar de bajar a apreciar a sus gemelas que tanto le gusta apretar
contra mi.
- Lo es, pero papá saldrá de viaje mañana y mi mamá quiere que
lo despidamos, lo siento por no decirte antes, lo olvidé - con un
suspiro asiento y vuelvo a acercarme para volver a besarla.
- Estaré ahí.
***
- Oh, Ethan espérame - volteo con curiosidad hacia mi doctora y
amiga viendo como empieza a correr de un lado a otro recogiendo
sus cosas.
- ¿Vas de salida? pensé que los sábados trabajabas hasta un poco
más tarde - sostengo la puerta para que pase antes que yo y juntos
nos dirigimos al estacionamiento, en donde dejé el auto que
finalmente pude comprar.
Al parecer cuando entre en modo maniático le fui de mucha ayuda
a Ramsés y me dio el aumento que le prometí a Rose que iba a
obtener, con eso y un poco más de esfuerzo en modo racional
conseguí lo suficiente para evitarle a mi preciosa novia más viajes
en el metro.
- Romeo me comentó que Rose le dijo que después de aquí irías a
la casa de su familia, entonces dijo algo sobre que no te
molestaría llevarme contigo - sonrío con ternura cuando se
sonroja y asiento para que se destense. Ella no me molesta, me ha
sido de gran ayuda ofreciéndome su amistad.
- Entonces las cosas con Romeo van en serio, no pensé que lo
evitarías tanto, pero me alegro que ya le hayas dado una
oportunidad - le abro la puerta del copiloto para que entre
agradeciéndome con una sonrisa antes de dirigirme a mi lugar y
encender el auto. Ya quiero ver a Rose.
- La idea original era no ceder, pero es inevitable no caer.
- Tienes razón, es imposible no caer - sonrío recordando a mi
castaña y el como se confesó. Parece que hubiesen pasado años.
- Me alegra saber que tu también estarás, es primera vez que me
lleva a su casa y estoy nerviosa, además, ni siquiera me esta
llevando él ¿Qué demonios? mejor déjame aquí, le diré que hoy
no - me rio un poco, La entiendo, a mi también me dio vergüenza
la primera vez que fui a su casa, después de todo, su familia es
grande y me sentía muy indigno de ella.
Aunque que ella vaya por su cuenta debe ser un poco más
aterrador, es decir, yo conté con Rose y su calma, Romeo la lanzó
directo a la boca del lobo. Tampoco es de extrañar sabiendo de
quien hablamos, él no es muy convencional.
- No tienes de que preocuparte, todos ellos son grandes personas,
yo te apoyaré, ya sabes, yo pase por lo mismo o un poco peor,
sentía que no la merecía y Rose es la menor de todos esos tipos,
fue algo intimidante al principio - me estaciono en la oficina y
volteo a verla para calmarla - Y aun cuando al principio solo
buscaban intimidar y hacerme huir, después fueron agradables,
me convirtieron en parte de su familia y estoy muy agradecido
con ellos.
- Eres una estupenda persona Ethan, mereces todo lo bueno que te
esta pasando en la vida y mucho más - sonrío con timidez y
asiento a sus palabras.
- Eso me repito, algún día me convenceré por completo, ya casi
me lo creo - abro la puerta antes de que responda y señalo la radio
- pon lo que tu quieras, no me tardaré, solo buscaré unas cosas y
vamos a la casa - y cierro la puerta para acabar con esto de una
vez.
Ya quiero ver a mi familia.
***
- Ya sabia yo que ese hombre no era tan patán - comento entre
risas cuando al llegar me encuentro a Romeo sentado en uno de
los muchos carros que se encuentran estacionados. Supongo que
fuimos los últimos en llegar.
- Iba a patear su culo fuera de mi vida si no hacia esto - me rio un
poco sabiendo que es en parte mentira pero no la contradigo.
Fernanda es una mujer con mucho carácter, y siendo mi psiquiatra
la prefiero como aliada que enemiga.
Aunque claro, tampoco es que niegue su ética laboral, se que no
haría nada para perjudicarme en nuestras citas, pero siendo que
sabe tanto sobre mi y lo mucho que podría avergonzarme, prefiero
por mucho tenerla de mi lado.
- Ethan hombre ¿por qué mi hija esta preguntando tanto por ti? -
estrecho la mano de Romeo y con la sonrisa que no ha
abandonado mi rostro me encojo de hombros.
- Porque los rubios son su debilidad, creo que le gusto mucho, la
escuche pelear un poco con Rose la última vez - paso por su lado
sin querer esperar más tiempo por verla y solo hago un ademan al
insulto que me lanza.
Raven es una cosita adorable idéntica a Rose y amo cuando
Romeo nos pide que la cuidemos.
- Hola cariño - mi castaña se lanza a mis brazos y aprovechando
que somos los únicos en la sala le doy un beso profundo. No
podré darle otro de estos hasta que lleguemos a casa.
- Tus padre ya llegaron, y Charlie llegó con Royce, creo que
tuvieron una cita - hago una mueca pero la reemplazo de
inmediato con una sonrisa para no incomodarla.
- Royce es buena persona, no me molesta que estén en algo, sé
que no jugará con mi hermana...
- Pero es incomodo para ti - asiento a sus palabras y la beso
buscando olvidar todo. Algo que no es en absoluto difícil de
conseguir porque Rose tiene la habilidad de hacerme delirar con
sus labios.
- Ejem, ¿se les perdió algo? la reunión es en el patio - Bueno, ya
sabia que llevábamos mucho tiempo solos sin que ninguno de sus
hermanos se apareciera, algo a lo que ya me acostumbre.
- Se me perdió una cosa en la boca de mi hombre y la estoy
buscando, ya saldremos cuando lo consiga - responde con
altanería antes de lanzarse otra vez a besarme, pero los brazos de
Romeo la alejan de mi y sosteniéndola en el hombro sale del lugar
llevándola a cuestas.
- Son graciosos - dice la rubia a mi lado y con un suspiro salimos
detrás de ellos escuchando sus gritos.
- Lo son.

Extra 2 (Ethan)
Me rio con fuerza después de escuchar como Raven le dice a su
tía que la voy a dejar por ella, recibiendo un golpe de su parte
junto con un insulto. Mi mujer es adorable, consentida,
manipuladora y con boca de camionero.
- ¡No te rías! mierda no se lo que hare cuando tengamos bebés,
seguro que si tenemos una hija ella se enamorara de ti y tu me
dejaras por ella - enmudezco de inmediato y siento como se me
ponen las manos frías en el acto.
Supongo que no es un tema que debería sorprenderme dado que
Rose viene de una familia numerosa y adora a los niños, es lógico
que querría los suyos propios, pero definitivamente pensé que
faltaba un tiempo para poder hablar al respecto, no que lo soltaría
como si nada.
- ¿Ethan? - me pongo de pie después de aclarar la garganta y no
tengo que levantar la vista para saber que de alguna manera u
otra, todos están al tanto de la conversación.
- Iré un momento a la cocina, ya vuelvo - intento escapar pero al
sentir sus pasos atrás de mi entiendo que fue mediocre, es
imposible sacarle algo de la cabeza a mi pequeña mujer, es obvio
que va a insistir hasta saber todo.
- ¿Qué ocurre? - veo el piso buscando las palabras porque por más
que quiera omitir este momento eso es algo que efectivamente, no
pasara.
- Estamos con todos, dejémoslo así y podremos hablar en casa -
intento calmarla pero me olvidé que estaba tratando con Rose
Montgomery.
- No, dime ahora que pasa - la amo con todo y sus defectos, pero
en este momento me siento tan inquieto que temo salirme de mis
casillas.
Una suerte que eso no vaya a pasar porque tengo autocontrol, o
eso pasa ahora, no se que podría a pasar si mi estado de animo
cambia en un rato y deje de ser yo mismo, solo me queda esperar
que no.
- Rose, por favor, no tengamos una escena ahora, nuestra familia
esta afuera, cuando vayamos a casa hablaremos - intento pasarle
por al lado pero se atraviesa y toma mis hombros con sus manos.
Es una verdadera pena que este tan tenso que no pueda relajarme
como siempre lo hago cuando me pone la mano encima.
Debe ser por el tema.
- Dime que pasa, no saldremos de aquí hasta que lo digas y no me
importa nada más - llevo mis manos a mi cabeza buscando
desahogarme un poco y asiento en su dirección. Mi Rose lo quiere
pues lo va a tener.
- No quiero tener hijos - se aleja de mi como si hubiese recibido
un golpe y me odio más por eso - No pienso tener hijos, amo a
Louis y si quieres que lleve mi apellido me sentiré honrado y feliz
de dárselo, es un niño adorable y me encanta criarlo a tu lado -
digo recordando las veces que la he escuchado murmurar que
quiere que los tres seamos familia, pero ni eso logra hacer que las
lagrimas se detengan.
Mierda juré nunca hacerle daño ni hacerla llorar y es justo lo que
estoy haciendo.
- ¿Por que no quieres tener un bebé? - no necesito tener
habilidades especiales para saber que al menos cuatro personas
nos están escuchando, y si tengo que adivinar diría que son
Raphael, Romeo, Lottie y probablemente Valerie, la mujer de
Raphael. No se si el saber que tenemos publico me hace sentir
como una basura mayor o enojarme porque estén metiéndose en
algo de nosotros.
- Se que quieres tener bebés, pero yo no puedo hacerlo, no quiero,
esperaba poder hablar de esto contigo en un futuro, en casa solo
nosotros dos, sin embargo tuvo que ser ahora - me alejo para darle
espacio y evitar que siga separándose de mi como si cada una de
mis palabras fuese un golpe que la empujara.
Me siento como la mierda de solo ver su expresión, el notar como
su cuerpo se encoje solo aumenta la presión en mi pecho.
- ¿No eres capas de tener bebés? - se que de alguna manera se
sentiría mejor si pensara que se trata de cuestión medica, pero soy
incapaz de mentirle.
- No, solo yo no quiero hacerlo, no quiero tener bebés - al ver su
preciosa cara arrugada con dolor me hace maldecirme, me acerco
intentando mitigar sus sentimientos pero que freno al ver como se
aleja otro paso de mi.
- ¿Por qué?
- No quiero hacerlo Rose - con un suspiro bajo la mirada porque
no me siento capaz de verla a los ojos, por lo que me sorprende
sentirla junto a mi golpeando mi pecho.
- ¡Eso no es un motivo! Quiero tanto formar una familia contigo
¿Qué acaso no soy suficiente o que mierda? - sus palabras son
como una bofetada.
- Tu eres lo mejor que me ha pasado en la vida Rose, pero no se
trata de ti, es sobre mi, sé que quieres tener una familia grande, te
conozco muy bien, pero yo no quiero, por favor entiéndeme.
- ¡No! ¡¿Qué mierda te pasa?! - sostengo sus manos para que deje
de pegarme pero ella se suelta con brusquedad, haciendo que casi
caiga pero logro atajarla a tiempo - ¡Suéltame imbécil! - la suelto
cuando se estabiliza y me alejo, pero no es así de fácil porque
vuelve a lanzarse a mi para golpearme - ¡Lo siento por no merecer
tus espermas, idiota! - llora con fuerza y parece que fue suficiente
para los espectadores, porque aparecen y sus hermanos junto con
su cuñada, quien resultó ser Emma, la toman alejándola de mi. O
específicamente Emma, Romeo y Raphael solo se quedan atrás de
ella viéndome con rabia.
No es como si no sintiera la suficiente por mi mismo.
- Sera mejor que te vayas - asiento hacia Raphael e ignorando la
hostilidad de sus palabras me doy media vuelta para hacer lo que
dijo.
- Ethan - veo como Lottie tiene lagrimas en sus ojos por lo que
con una sonrisa me acerco a besar su frente para que se
tranquilice.
- Todo estará bien cariño, iré a casa, creo que papá se irá mañana
con Rick, estaría bien si te quedas con ellos - me toma con fuerza
del brazo y vuelvo a besar su frente. Necesito irme de aquí.
>> Solo me voy para que Rose se relaje, ya lograré hablar con ella
después y todo estará bien.
- ¡Nada estará bien y no quiero volver a verte en mi vida! - no
niego que me dolieron sus palabras, pero se que solo es mi Rose
dejando que su enojo hable por ella, por lo que vuelvo la vista a
ella sonriéndole con ternura y asiento en su dirección.
- Hablaremos después cariño, te amo - e ignorando sus gritos e
insultos salgo de casa pensando a donde ir para poder
tranquilizarme e ignorar aquellos sentimientos que quieren
instalarse en mi cabeza y hacerme caer desde un precipicio.
Ahora lo único que necesito es tranquilidad y quizás un
antidepresivo. No creo tener un episodio pronto porque tuve uno
hace poco, pero mejor prevenir que lamentar.
***
Suspiro cuando noto otra llamada, esta vez de Fernanda y decido
responder. Ya van más de veinte entre los de mis padres, Lottie,
Fernanda y hasta un par de Royce, quizás lo mejor sea confirmar
que no me he matado ni nada por el estilo.
- Estoy vivo y no quiero matarme, todo está bien - digo al
responder y logro escuchar su suspiro y como confirma a los
demás que conteste.
- ¿En donde estas? ¿por qué no contestas?
- Solo quiero relajarme un poco Fernanda, todo está bien - noto
que sigue en silencio y prefiero darle algo de paz mental a ver si
se me es posible buscar la mía por un poco más de tiempo - Ya
me tomé un antidepresivo, todo estará bien, no creo tener un
episodio, solo quiero ver un poco más el cielo.
- Es de noche, es peligroso que estés por ahí a estas horas - me rio
un poco por sus palabras.
- Soy un hombre, todo estará bien.
- Eres un hombre que se medicó, puedes dormirte al volante - no
niego que las pastillas me adormilan un poco, pero no tenia
planeado hacer una imprudencia, si el sueño me podía me iría a
un motel o algo así.
- No necesitas recordarme eso, sé perfectamente quien soy, que
tengo y mis limitaciones - digo con desganas porque no me
apetece enojarme y menos con ella, es mi amiga y solo esta
preocupada - Solo conteste para decir eso, estoy y estaré bien,
tengan buena noche.
- No puedes apartarte cada que te sientas mal, no tienes que
aislarte - bueno, ahora si me enojo un poco porque no me interesa
que me analice y busque decirme lo que debo o no hacer con mis
sentimientos, no estoy en una cita con mi psicólogo.
- No lo haré, mañana volveré y hablaré de mis problemas con mi
mujer y lo resolveremos, pero hoy ella debe relajarse y a mi me
apetece ver las estrellas y estar solo un rato - nos quedamos un
momento en silencio, y cuando voy a colgar su voz vuelve a
interrumpirme.
- ¿Por qué están enojados? - bufo y tomo una respiración
profunda para relajarme, en serio no quiero molestarme y menos
por esto, pero cientos de pensamientos irracionales golpean mi
cerebro al punto que me duele la cabeza y esta conversación lo
está agravando.
- Estoy seguro que todos ustedes saben muy bien lo que pasó, dile
a mi familia que no se preocupe y que volveré por la mañana - y
esta vez si cuelgo la llamada sin darle la oportunidad de alargar la
cosa.
Con un suspiro dejo caer mi cabeza en el asiento y me dejo
envolver por el silencio y la vista de la ciudad.
Quien diría que un lugar tan peligroso para alguien como yo
podría traerme tanta paz, solo que seria mil veces mejor sin esa
molesta pregunta de que pasaría y acelero un poco y dejo caer el
auto por el precipicio.

Extra (Ethan) Último


Masajeo mi cuello con una mano intentando aliviar algo de dolor
mientras la otra la ocupo en abrir la puerta del departamento que
no uso desde que mis padres llegaron, pero apenas lo hago debo
soltar todo para sostener el cuerpo que se lanza a mis brazos
sacándome un susto de muerte.
Demonios, fue muy mala idea dormir en el auto.
- ¡Estábamos tan preocupados! - beso con ternura el cabello
n***o de mi hermanita y me acomodo para mantenerla
enganchada a mi con un brazo para con el otro abrazar a mi
madre, quien se acercó apenas se escuchó el grito de Lottie.
>> Llamaré a papá, casi no se quiso ir hasta que volvieras pero
pudimos convencerlo - la dejo ir y ahora aprieto a mi madre en mi
pecho con ambos brazos, así como ella suele hacer con nosotros.
- Pensé que te irías otra vez - suspiro con culpabilidad porque no
pensé en ellos ni en lo que pasó, pero siento que es algo que debí
hacer y no me arrepiento, me sirvió para controlar mi mente un
poco más.
- Perdóname mamá, le dije a Fernanda que les dijera que estaba
bien, solo quería controlarme un poco ¿sí? prometo no volver a
huir de esa manera - se separa un poco de mi y sostiene mi cara
entre sus manos para ver con fijeza mis ojos iguales a los suyos -
Estoy bien, en serio.
- Lo se, eres un adulto y necesitas tu tiempo y espacio, solo, la
próxima vez toma el teléfono a la primera ¿sí? - asiento a sus
palabras y beso su frente antes de alejarme de ella.
- Necesito un baño y dormir un poco, luego salgo a ayudarte o
podremos salir un poco, casi no lo hemos hecho - antes de poder
perderme en mi habitación me llama por lo que volteo a verla.
- Tienes que hablar con Rose - asiento con un suspiro y le doy una
pequeña sonrisa para que no se tense.
- Lo se mamá, lo haré hoy.
- Esta en su casa, también estaba preocupada, creo que deberías ir
a verla y decirle que llegaste - dudo por un momento pero termino
asintiendo.
- Primero tomaré un baño y un par de horas de sueño, necesito
recargar un poco mis fuerzas, Rose es terca y será difícil de tratar
- ella se ríe un poco y asiente.
- Te prepararé algo de comer - me vuelvo a acercar para besar su
frente y finalmente perderme en mi habitación, el dolor de cuello
me está matando.
***
Toco la puerta con tranquilidad porque pienso que es mejor que
ella decida si quiere o no hablar conmigo, ayer estaba alterada y
conociéndola hoy lo siga estando, pero está bien, entiendo que es
un tema delicado y no voy a insistir. Hablaré con ella cuando
quiera, estoy dispuesto a esperarla todo lo que necesite.
Solo espero que no le tome mucho tiempo porque extraño tenerla
entre mis brazos.
La puerta se abre pero al no notar a nadie bajo un poco más la
mirada y me consigo con el pequeño Louis, quien se lanza a mis
brazos y con gusto lo levanto.
- Hola pequeño Louis ¿Cómo estas? - despeino su cabello y junto
a él entro al departamento pero no paso más allá de la entrada. No
quiero invadir el espacio de mi preciosa castaña.
- Bien, te extrañe ¿por qué no dormiste con nosotros? mi mamá
estaba triste - asiento y lo dejo en el piso cuando mi mirada se
cruza con la de ella.
- Tuve que hacer un par de cosas, pero yo también los extrañé
muchísimo.
- Mamá, Ethan ya llegó - me relajo al ver que ella no se encuentra
histérica como ayer, quizás hoy si podamos tener esa
conversación como debíamos desde un principio.
- ¿Quieres ir un rato con Lottie a jugar? necesito hablar con tu
mamá sobre una sorpresa que te tenemos - abre la boca con
sorpresa para después empezar a reír y correr a la puerta.
- Si me lo dices ya no es sorpresa.
- Bueno entonces supongo que ya no habrá nada.
- ¡No es cierto ya se me olvido! ¿Qué habías dicho? - toca la
puerta de mi departamento con apuro y la cierra con rapidez una
vez que entra. La única manera de hacerlo correr para darnos
tiempo dado que es tan terco como Rose.
Nos quedamos en silencio unos segundos, los que ocupo para
volver a la puerta y cerrarla y ver como ella se queda de pie del
otro lado del salón con los brazos cruzados. Supongo que no
habrán manipulaciones con sexo.
- ¿A donde fuiste?
- Al mirador - se queda un momento viendo a mis ojos y no me
cuesta mucho adivinar su siguiente pregunta.
- ¿Pensaste en lanzarte?
- Siempre lo estoy pensando, es algo inconsciente que viene a mi,
pero no pensé en acabar con mi vida, no estoy depresivo e incluso
cuando lo estoy en el fondo quiero vivir, Rose, no me voy a
suicidar por una discusión - tengo la necesidad de dejarle en claro,
cosa que pareció hacerla bajar la guardia porque finalmente toma
asiento y me invita a mi hacerlo también.
>> Aun cuando no lo quiera, a menudo viene el pensamiento de
que pasaría si me lanzo, que pasaría si me paso un par más de
pastillas o que pasaría si solo me lanzo a golpearlos a todos, pero
solo queda en "que pasaría si" porque quiero vivir y no quiero
hacerle daño a los demás, no quiero ser imprudente porque yo no
lo soy, me gusta pensar las cosas con cuidado antes de hacerlas, y
pensé que tu lo sabrías porque me conoces muy bien - suspiro y
noto como se cristalina sus ojos, por lo que me toca luchar contra
mis instintos de ir a tomarla en brazos y besarla hasta que olvide
las últimas veinticuatro horas.
- Yo también pensé que te conocía muy bien, veía como eres con
Raven y con los bebés de Ramsés, con todos mis sobrinos y con
Louis, te gustan los niños tanto como a mi, pensé que querrías que
lo nuestro evolucionara y eventualmente hiciéramos nuestra
familia.
- Adoro a los niños, amo a Louis y tus sobrinos son unos niños
encantadores, pero eso no tiene nada que ver...
- ¡Claro que tiene que ver! - me acerco con rapidez y tomo su
rostro entre mis manos para que se tranquilice y evitemos que se
repita lo que pasó ayer.
- Tengo bipolaridad Rose, esto también es genético y no voy a
traer a un niño al mundo a que sufra esto - empieza a llorar por lo
que me tomo la tarea de limpiar sus lagrimas con mis pulgares,
ella es preciosa hasta cuando está llorando - Te lo dije, quiero
vivir pero esos pensamientos vienen a mi sin yo quererlo, se
sienten como una voz externa y molesta que suena como yo, pero
se que no lo soy, porque yo soy todo lo contrario.
- Sabremos manejarlo, lo vamos a amar - me alejo de ella cuando
intenta tomarme y niego.
- No digo lo contrario, mis padres me amaron, Lottie, tu, Charlie
y Amy me quisieron también, tuve una niñez feliz y el amor
nunca me hizo falta, fui afortunado Rose, nunca diré lo contrario,
pero eso no significa que no sea difícil, no quiero morir pero
tampoco pedí tener este problema - pienso bastante mis palabras
intentando que me entienda lo mejor posible.
- Ethan, te amo y quiero una familia contigo - beso con delicadeza
sus labios hinchados por el llanto y toma mucha fuerza de
voluntad no tomarla con fuerza.
- Te amo Rose, y si pudiese darte el cielo te lo daría, pero no
puedo darte un hijo.
- Estoy embarazada - me levanto de golpe y me alejo para mirar a
sus ojos a ver si miente. Esto tiene que ser un jodido sueño o algo
por el estilo.
- ¿Qué? - asiente y no necesito más para saber que es verdad,
mierda.
- No me lo voy a sacar - volteo verla horrorizado y me doy cuenta
que el concepto que tiene de mi es mucho peor de lo que pensaba.
- ¿Y tu me crees capaz de pedirte que lo hagas? - tomo
respiraciones profundas para tranquilizarme y no perder los
papeles, no quiero gritarle ni hacerla sentir peor pero es casi como
si ella se hubiese puesto esa meta.
- Antes no pe-pero - empieza a tartamudear pero yo no puedo
más.
- No puedo creer que pienses que yo te iba a pedir que abortaras -
murmuro y me alejo dispuesto a salir a dar otro paseo
desahogado, pero siento su peso volar a mi espalda haciéndome
detener y voltear para sostenerla y evitar que se haga daño.
Esta imprudente mujer esta embarazada y va por la vida
lanzándose a todos lados ¿Qué mierda tiene en la cabeza?
- No lo pensaba p-pero di-dijiste que que no querías un hijo y-y
entonces yo - la llevo en brazos al mueble pero vuelvo a alejarme
cuando intenta abrazarme. Estoy increíblemente molesto en estos
momentos.
- Nunca te pediría tal cosa ¿es que siquiera te estas escuchando? -
maldigo cuando su llanto se hace más intenso y voy a la cocina a
prepararte un te o alguna otra cosa que la calme, tengo entendido
que esta clase de situaciones son peligrosas.
- Es que tu-tu no quieres un hijo en-entonces - vuelvo a ella con
una tasa con manzanilla y obligo a que se la tome.
- No voy a seguir esta conversación hasta que te tranquilices - me
siento alejado de ella y la señalo cuando intenta acercarse - Estoy
muy cabreado en este momento, tomate esa mierda y déjame
respirar un poco.
- No me odies - murmura tan bajo que casi me cuesta escucharla y
solo asiento en su dirección.
- No lo hago, ahora tranquilízate - veo como deja la tasa a un lado
después de acabarla y luego de una respiración profunda deja de
temblar y llorar.
>> ¿Cuándo te enteraste?
- Ayer, después de que te fuiste me hice una prueba casera -
asiento, con razón de la nada empezó con el tema, lo de Louis es
algo que ha lanzado al aire casi desde que lo adoptó y no tengo
problemas al respecto, es decir, amo al niño, pero es primera vez
que insinuaba eso de tener un hijo propio. Ya tiene sentido.
Supongo que no tiene lógica preguntarle cuanto tiempo tiene dado
que dudo mucho que haya ido al doctor en este trascurso de
tiempo.
- Realmente no pienso que me pidas abortar, tu no eres así, pero
no creo que este mal que tengas hijos, se que en el fondo quieres
tenerlos - no lo niego porque tiene razón, si no fuese por el temor
de que sean como yo, estaría dispuesto a darle todos los bebés que
quisiera - Solo hay una pequeña posibilidad a que también tenga
bipolaridad, y si lo tiene todo estará bien, porque estoy segura que
será tan fuerte como tu.
- No quiero que vivan lo que yo - escupo frustrado para intentar
hacerla entender, pero nada es valido cuando se sienta en mis
piernas y sostiene mi cuello para mantener contacto visual.
- No lo harán porque estarás tu para evitarlo y enseñarle a luchar
contra todo, porque eres un padre increíble y un hombre aun
mejor, te amo y es porque eres tan fuerte que me enamoré de ti,
porque peleas contra todos tus demonios y todas las veces les
ganas y aun así tienes tiempo para amarme - me besa y acaricia el
cuello haciéndome flotar un poco en el cielo que representa su
toque.
>> Te amo porque tienes un corazón enorme que puede contra
todo y me hace tan feliz tener una familia contigo, me siento
afortunada de tenerte y quiero tener tanto de ti que quiero que
todos mis bebés sean iguales a ti - murmura sobre mis labios y yo
estoy totalmente perdido desde el segundo que cayó sobre mi en
el metro. Esta y todas las discusiones a futuro tienen su final
marcado desde ese instante y no me molesta admitirlo, al
contrario.
- Entonces estamos en conflicto - con trabajo me alejo de sus
deliciosos labios hinchado y suaves por el llanto anterior - Porque
yo quiero que todos sean idénticos a ti.
Este fácilmente podría ser mi lugar feliz, entre sus brazos y
besando esos labios que tanto me hacen delirar, pero también con
la certeza que mi familia esta conmigo, todos estamos bien y que
esta creciendo cada vez más. Por que si Rose contendrá de esta
manera todas mis inseguridades, estoy dispuesto a embarazarla
todas las veces que quiera.

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