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Revista de Psicología del Deporte Universitat de les Illes Balears
2010. Vol. 20, núm. 1, pp. 179-195 Universitat Autònoma de Barcelona
ISSN: 1132-239X
Efectos conductuales de programas
personalizados de asesoramiento a
entrenadores en estilo de comunicación y
clima motivacional1
Jaume Cruz, Miquel Torregrosa*, Catarina Sousa*,
Angela Mora* y Carme Viladrich*
BEHAVIORAL EFFECTS OF PERSONALISED COACH INTERVENTIONS ON COMMUNICATION STYLE
AND MOTIVATIONAL CLIMATE
KEYWORDS: Personalised coach intervention, Motivational climate, Communication style, Goal setting, Soccer, Basketball.
ABSTRACT: This study summarises a line of research on interventions with coaches of young soccer and basketball
players. First, the evolution of theoretical models and intervention programmes with coaches was reviewed. Second, we
describe the advantages of conducting programmes that combine an assessment of communication style and motivational
climate and aim to individualise interventions with coaches as far as possible. Furthermore, the Coaching Behaviour
Assessment System (CBAS) was used to evaluate the effects of personal assessment programmes on the coaches’
behaviour (PAPE1 & PAPE2). In both studies, the behaviours proposed as priority objectives and those not considered a
priority were analysed separately. The results of both studies showed an increase in the supporting behaviours by coaches
(i.e., reinforcement, encouragement after mistakes, general encouragement) and a decrease in punitive behaviours (i.e.,
punishment and punitive technical instruction) according to the objectives proposed in the personalised programmes in
88% of the cases. Moreover, this improvement also occured in the cases of coaches who did not establish those behaviors
as an objective. Both personalised assessment programmes were more efficient in changing coaches’ behaviors than the
group interventions in which coaches could not establish their priority objectives.
Correspondencia: Jaume Cruz. Departamento Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación. Universitat Autònoma
de Barcelona. E-mail: [Link]@[Link]
1 Este trabajo se ha realizado, en parte, gracias a los Proyectos I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación (SEJ2007-
64528/PSIC y DEP2010-15561 (subprograma DEPO).
* Universitat Autònoma de Barcelona.
— Artículo invitado con revisión.
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En la iniciación deportiva el entrenador deporte infantil y juvenil han ignorado las
asume un rol muy importante ejerciendo gran influencias sociales que intervienen en los
influencia en la experiencia deportiva de los mismos, tal como remarcaba Brustad
jóvenes, mediante los comportamientos, (1992).
actitudes y valores que transmite; estando a la Este trabajo se centra en el asesoramiento
base de dicha transmisión las prioridades de personalizado a entrenadores de deportistas
sus objetivos y su filosofía de entrenamiento jóvenes a fin de mejorar su estilo de
(Smoll y Smith, 2002). Así pues, siendo el comunicación y el clima motivacional que
deporte un medio para el aprendizaje de crean en sus equipos, pues se puede constatar
habilidades no sólo físicas sino también so- que la mayoría de los entrenadores realiza su
ciales y personales, la interacción entrenador- trabajo de forma voluntaria y sin una
deportista puede contribuir al desarrollo del formación adecuada, a pesar de la importan-
joven más allá del ámbito deportivo. cia que tiene la figura del entrenador en el
Tal como han señalado diferentes ámbito de la iniciación deportiva. Este es un
trabajos previos (Duda y Balaguer, 2007; hecho que se produce de forma transversal
Keegan, Spray, Harwood y Lavallee, 2010, en diferentes países y culturas. Diferentes
Torregrosa y Cruz, 2006; y Torregrosa, Cruz, estudios constatan que la mayoría de los
Sousa, Viladrich, Villamarín, Garcia-Mas y entrenadores poseen los conocimientos
Palou, 2007), el entorno deportivo –entrena- técnico-tácticos básicos de la modalidad
dores, monitores, familias y compañeros– se deportiva que entrenan, pero no suelen tener
convierte en un medio de influencias conocimientos o formación en aspectos
socializadoras que juegan un papel importan- psicológicos del desarrollo del niño ni de la
te en la formación de los jóvenes que prac- dinámica del equipo, con los consiguientes
tican un deporte. Entre las características efectos en los jóvenes que practican deporte
psicológicas podemos destacar, por ejemplo: (Cruz, 1994; Smoll, Smith y Cumming, 2007;
la percepción de habilidad (Boixadós, Cruz, Sousa, Smith y Cruz, 2008). Si el joven vive la
Torregrosa y Valiente, 2004; Horn, 1985; experiencia deportiva como agradable,
Smith, Smoll y Curtis, 1979); las consecuen- podemos prever que aumente la probabilidad
cias emocionales y afectivas de la práctica de adquisición de hábitos de práctica de
deportiva de jóvenes deportistas (Brustad y actividad física y que, en el futuro, sea un
Patridge, 2002); la participación, motivación, adulto activo. En cambio, si el joven vivencia
compromiso y grado de implicación en el la experiencia deportiva de manera negativa
deporte o en la retirada del mismo (Barnett, puede padecer ansiedad y estrés y desarrollar
Smoll y Smith, 1992; Cruz, 1987, 1994) y actitudes disruptivas hacia la competición,
también en la transmisión de valores y en el contribuyendo a aumentar la probabilidad de
desarrollo moral de los jóvenes (Shields y abandonar el deporte (véase por ejemplo
Bredemeier, 1994; Boixadós, Valiente, Barnett, Smoll y Smith 1992; Smith, Smoll y
Mimbrero, Torregrosa y Cruz, 1998; Cruz, Barnett, 1995). Sin embargo, aunque el
Boixadós, Torregrosa y Mimbrero, 1996). Sin voluntarismo de los entrenadores unido a su
embargo, a pesar del importante papel que falta de preparación psicológica no es la
juegan los otros significativos en la experien- situación ideal, hay que reconocer que su
cia deportiva, la mayoría de investigaciones trabajo es de gran importancia para la
que estudian los procesos psicológicos en el práctica del deporte infantil y juvenil.
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Teniendo en cuenta la relevancia de los tamientos del entrenador. El entrenador, a su
aspectos en los cuales el entrenador puede vez, reacciona teniendo en cuenta los
influir en el deportista, es deseable que su comportamientos de sus jugadores. Factores
influencia sea lo más positiva posible. Así personales del entrenador (e. g., formación
pues, podemos afirmar que si la actuación previa, objetivos que se propone o expecta-
psicopedagógica del entrenador es una de las tivas que tiene sobre sus jugadores), de los
variables críticas para lograr que los jugadores (características personales, edad,
deportistas jóvenes continúen interesados en género etc.) y situacionales (e. g., nivel
la práctica deportiva, un objetivo prioritario competitivo, deporte, etc.) influyen en las
de los psicólogos del deporte debería ser la percepciones y comportamientos tanto de los
observación de partidos y entrenamientos, a entrenadores como de los deportistas. A
fin de obtener datos de las interacciones que partir de este modelo se han diseñado pro-
se establecen entre los jóvenes jugadores y gramas para mejorar el estilo de comunica-
sus entrenadores. Los resultados de estas ción del entrenador, para que éste actúe
observaciones permitirían conocer el estilo siguiendo las directrices de lo que se deno-
de liderazgo de los técnicos que dirigen las mina un enfoque positivo en la enseñanza de
competiciones deportivas para niños y niñas destrezas deportivas (Smoll y Smith, 2009).
y asesorarles, posteriormente, de una manera El segundo modelo de liderazgo que ha
más individualizada. Los primeros estudios tenido más influencia en el estudio de las
sobre observación de la conducta del interacciones entre entrenador y deportistas
entrenador se realizaron en la década de los es el modelo multidimensional de liderazgo de
setenta (e. g., Smith, Smoll y Curtis, 1979; Chelladurai (1993). Este modelo considera
Smith, Smoll y Hunt, 1977; Tharp y que es importante que exista congruencia
Gallimore, 1976). Este tipo de estudios son entre la conducta real del entrenador, la
relevantes, porque en cualquier deporte el conducta que prefieren los deportistas que
entrenador interactúa a menudo con sus ejerza su entrenador y la conducta requerida
jugadores a lo largo de los partidos y del entrenador en función de las demandas
entrenamientos y en dichas interacciones los de la situación. En general, los estudios
comportamientos de una persona influyen en revisados por Chelladurai (1993) confirman
la otra (Colomberotto, Pieron y Salesse, que los deportistas se muestran satisfechos
1987; Cruz, et al., 1987; Smith, Zane, Smoll y con un tipo de liderazgo que valora la
Coppel, 1983). En estos estudios se con - habilidad y los esfuerzos de los miembros del
sidera que el entrenador ejerce el rol de líder equipo y con el feedback positivo que
en el equipo. recompensa la ejecución correcta. Se ha
El modelo mediacional de liderazgo, propuesto considerado que ambos modelos de liderazgo
por Smoll y Smith (1989) describe que las (modelo mediacional de Smoll y Smith,1989
conductas del entrenador alteran el y modelo multidimensional de Chelladurai,
rendimiento, motivación, actitudes y 1993) tienen implicaciones para la moti -
actuación de sus jugadores y los comporta - vación de los deportistas, y se han trazado
mientos de éstos, a su vez, afectan al entre- algunas interrelaciones entre ellos y la moti-
nador. Según este modelo, los deportistas vación en el marco de la teoría de las metas
responden en función de las percepciones y de logro (véase Duda y Balaguer, 1999). Al
el recuerdo que construyen de los compor - comienzo de la década de los noventa, esta
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teoría aportó las bases para el diseño de mayoría de ellos en los entrenadores sigue
programas de intervención en el ámbito siendo uno de los aspectos criticados. En
educativo (Ames, 1992) y en el deportivo cambio, diversos estudios a lo largos de los
(Alonso, Boixadós y Cruz, 1995; Theeboon, años vienen demostrando la eficacia del CET
De Knop y Weiss, 1995), proporcionando con entrenadores de fútbol, de béisbol y de
directrices para mejorar el clima motivacional baloncesto (Barnett, Smoll y Smith, 1992;
a partir de las 6 áreas TARGET: Tarea, Boixadós y Cruz, 1999; Cruz, 1994 Smith,
Autoridad, Recompensas, Grupo, Evaluación Smoll y Curtis, 1979; Smoll y Smith, 2006) o
y Tiempo (Ames, 1992). Así pues, a partir de adaptaciones del CET con el objetivo de
las aportaciones de los modelos mediacional, evaluar el miedo a fallar a lo largo de una
multidimensional y de la teoría de las metas temporada (Coatsworth, y Conroy, 2006;
de logro se puede establecer un marco Conroy y Coatsworth, 2006). La característica
teórico para diseñar programas en los cuales común a estos programas es que todos los
los entrenadores desarrollen un estilo de entrenadores reciben la misma información,
comunicación positivo y, además, recom - los mismos contenidos, en sesiones de grupo,
pensen el progreso individual, las tareas en formato de seminario o workshop.
realistas pero desafiantes y la colaboración Más recientemente el CET ha sido adap-
entre los miembros del equipo para esta - tado, ampliando su espectro de intervención
blecer climas de implicación en la tarea. al clima motivacional, siguiendo la teoría de
las metas de logro y dando origen al Mastery
Programas de intervención Approach to Coaching (MAC, Smith, Smoll y
Estados Unidos es el país pionero en el Cumming, 2007, y Smoll, Smith y Cumming,
desarrollo de programas de formación para 2007). Así pues, El MAC es un programa con
entrenadores. Como, por ejemplo, el un enfoque cognitivo-conductual diseñado
American Coach/Sport Education Program para promover un clima motivacional de
(ACEP/ASEP, Martens, 1987), el National implicación a la tarea. Los entrenadores
Youth Sports Coaches Association program contribuyen a crear dicho clima en función
(NYSCA, Brown y Butterfield, 1992), el de la forma en que comunican los objetivos
Athletic Coaches Education (PACE, Seefeldt, que se proponen como prioritarios: enseñar
Clark, y Brown, 2001) o el Coach Effectiveness habilidades, obtener resultados, que se
Training (CET; Smith y Smoll, 1996). Algunos diviertan sus jugadores, etc.
de estos programas cubren diversos temas Los resultados de los estudios citados han
desde las estrategias de enseñanza hasta la sido positivos en muchos aspectos pero han
prevención de las lesiones, mientras que mostrado la necesidad de individualizar al
otros más específicos se centran en promo- máximo el asesoramiento psicológico a los entrena-
ver una experiencia positiva y agradable en el dores, pues la efectividad de la intervención
joven deportista, focalizando sus contenidos queda siempre modulada por los conoci -
en las interacciones entrenador-deportista mientos, experiencia, ideas, creencias y
(véase Smith y Smoll, 2005, para una expectativas profesionales del entrenador. Un
revisión). Aunque estos programas hayan claro ejemplo de que las características de
sido diseñados para influir y mejorar la inter- cada entrenador son un factor preponderante
acción entrenador-deportista, la escasez de en el éxito o fracaso de una intervención lo
información respecto al impacto de la constituye el artículo de Galllimore y Tharp
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(2004), en el que vuelven a analizar los (deporte competitivo o recreativo, deporte
resultados de su clásico estudio de observa- individual o colectivo…) han mostrado la
ción de los entrenamientos de John Wooden. necesidad de individualizar al máximo la
El objetivo del artículo inicial fue codificar intervención con los entrenadores, tal como
los comportamientos de este entrenador de sucede con los Programas de Asesoramiento
éxito en diferentes categorías, a través del Personalizado a Entrenadores (Mora et al. 2009;
método de observación directa. Sin embargo, Sousa et al. 2006 y 2008)
los autores también tomaron notas En este contexto de la evolución de los
cualitativas de sus observaciones, además de programas de intervención con entrenadores,
codificar los comportamientos, y detectaron el objetivo de este trabajo es analizar los
aspectos diferenciadores en la forma de efectos producidos por Programas de Aseso-
transmitir y dirigir los entrenamientos, que ramiento Personalizado a Entrenadores
analizan de manera cualitativa en su artículo (PAPE) en el estilo de comunicación y en la
del 2004 para explicar mejor los éxitos de creación de un clima motivacional de impli-
Wooden. En este sentido, en los últimos cación a la tarea en las conductas de entre-
trabajos de investigación del Grup d’Estudis de nadores de jugadores jóvenes de fútbol y
Psicologia de l’Esport (GEPE) de la Universitat baloncesto, Asimismo, en dichos programas se
Autònoma de Barcelona, tratamos de ha permitido a los entrenadores que priori-
elaborar Programas de Asesoramiento Persona- zaran aquellos objetivos en los que querían
lizado a Entrenadores (PAPE), a partir de mejorar para lograr una mayor implicación de
sesiones individualizadas en las que los los entrenadores en la intervención.
entrenadores toman conciencia de sus
comportamientos y analizan, conjuntamente Método
con el psicólogo del deporte, las conductas
que deben mantener y aquellas que deben Participantes
disminuir en su perfil conductual (Mora, Estudio PAPE 1. Cuatro entrenadores de
Cruz y Torregrosa, 2009; Sousa et al. 2006). fútbol, cuyos jugadores participaban en el
Así pues, podemos concluir que los campeonato de Cataluña de la categoría cadete
programas de asesoramiento a entrenadores y jugaban en los dos niveles más competitivos
han evolucionado en los siguientes aspectos: (división de honor y preferente). El entrenador
El asesoramiento en un estilo de comuni- 1 tenía 27 años de edad, 8 años de experiencia
cación positivo derivado de los primeros como entrenador de fútbol y también era
trabajos de Smith y sus colegas (1979) se seleccionador de jugadores alevines. Con for-
complementa con el asesoramiento en las 6 mación académica en educación física y el
áreas TARGET para lograr un clima único de los cuatro entrenadores con el
motivacional de implicación a la tarea, tal segundo nivel de entrenador. El entrenador 2,
como se comprueba en la evolución del de 26 años de edad, no tenía formación
programa CET (Smith, Smoll y Curtis, 1979) académica ni título de entrenador. Hacía 7
al programa MAC (Smoll, Smith y Cumming, años que entrenaba categorías de futbolistas
2007). jóvenes, y seguía activo como jugador de
Las características personales del fútbol. El entrenador 3, de 25 años de edad y
entrenador (formación, objetivos, expec - 11 años de experiencia como entrenador no
tativas profesionales..) y del contexto poseía formación académica, pero tenía el
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título de entrenador de primer nivel. El 8.6), con una media de 9 temporadas (DT=
entrenador 4, de 33 años de edad y con 5) de experiencia como entrenadores de
formación académica en el área de la salud, baloncesto.
tenía 12 años de experiencia como entre -
nador, pero no poseía título de entrenador. Instrumentos
La media de edades de los entrenadores al El Sistema de Evaluación de la Conducta del
inicio del estudio era de 28.6 años (DT= Entrenador (CBAS, Smith, et al., 1977) se
3.70) y una media de 9.5 temporadas (DT= utilizó para registrar los comportamientos de
2.06) de experiencia como entrenadores de los entrenadores de futbol y baloncesto parti-
fútbol. cipantes en los dos estudios del presente
Estudio PAPE 2. Cinco entrenadores de artículo (PAPE 1 y PAPE 2, respecti -
baloncesto, dos de categorías infantil, uno de vamente). Con el CBAS se registran dos tipos
categoría cadete, otro de la categoría juvenil y de conductas: a) conductas reactivas; y b)
otro senior de un club deportivo de la conductas espontáneas en un conjunto total de
provincia de Alicante. Los equipos infantiles, 12 categorías de comportamientos. Las
cadete y juvenil participaban en la liga conductas reactivas son respuestas del entre-
regional de baloncesto y el equipo senior lo nador a actuaciones deseables o aciertos,
hacía en preferente. El entrenador 1, de 48 equivocaciones o errores y con ductas
años de edad y con formación académica en disruptivas de alguno de sus jugadores. Las
derecho, era el único de los entrenadores que conductas espontáneas son las iniciadas por
poseía el título de entrenador del tercer nivel el entrenador, sin antecedentes inmediatos o
y que no había practicado baloncesto. Tenía bien definidos en el juego del equipo. Dichas
10 años de experiencia como entrenador. El conductas pueden estar relacionadas con el
entrenador 2, de 46 años de edad y 4 de juego o ser irrelevantes al mismo. Para una
experiencia como entrenador, tenía forma- descripción detallada de este instrumento de
ción académica en el área de salud y estaba observación véase Sousa et al. (2006).
realizando el curso de entrenador de segundo
nivel. El entrenador 3, con 26 años de edad y Procedimiento
con formación académica en derecho, estaba El procedimiento para los estudios del
realizando el curso de entrenador de primer PAPE 1 y PAPE 2 fue idéntico en relación a
nivel. Era jugador profesional de baloncesto las 3 fases principales: línea de base, interven-
y tenía 6 años de experiencia como entrena- ción y evaluación de la intervención. En la
dor. El entrenador 4, de 38 años de edad y línea de base se realizaron entrevistas a los
sin formación académica poseía el título de entrenadores para conocer su trayectoria
entrenador de primer nivel. Se había deportiva, formación académica y sus mo-
dedicado profesionalmente al baloncesto en tivaciones como entrenador. En el PAPE 1,
el pasado y contaba con 8 años de experien- se filmaron y registraron 8 partidos (2 para
cia como entrenador. El entrenador 5, con 41 cada entrenador) obteniéndose los perfiles
años de edad y 17 años de experiencia como conductuales de cada entrenador. Se
entrenador, no poseía formación académica y entrenaron 3 observadores en la utilización
estaba realizando el segundo nivel del curso del CBAS (Sousa et al., 2006) y cada partido
de entrenador. La media de edades al inicio fue registrado por una pareja de
de la investigación era de 39.8 años (DT= observadores diferentes. En el estudio PAPE
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1, todos los coeficientes de correlación de la intervención– se filmaron y registraron
Pearson obtenidos por los pares de observa- partidos y entrenamientos, al final de la
dores, en los 15 partidos observados, están temporada, para analizar los posibles cambios
por encima de .95 con excepción de 2 conductuales. En el PAPE 1 se registraron y
partidos (.94 y .92). En el PAPE 2, en la filmaron 7 partidos (indisponibilidad de un
línea de base se registraron 10 partidos y 10 entrenador para grabar el segundo partido).
entrenamientos (2 partidos y 2 entrenamien- En el PAPE 2 se registraron 10 partidos y 10
tos por cada entrenador). Todos los registros entrenamientos (2 partidos y 2 entrena -
fueron realizados por el mismo observador, mientos por entrenador).
al final de la primera vuelta de la com -
petición. Resultados
En la segunda fase de los estudios se pro-
cedió a la intervención con los entrenadores Análisis de datos
participantes en cada programa. La interven- Los resultados de los comportamientos
ción de estos 2 estudios tiene en común el observados de cada entrenador se presentan
establecimiento de tres objetivos conduc - en porcentajes de respuesta. Se analizan tanto
tuales individuales, definidos por cada las conductas que cada entrenador se
entrenador para mejorar su estilo de comuni- propuso aumentar o disminuir como obje-
cación. La intervención realizada en el PAPE tivo, como las conductas no-objetivo para
1 (Sousa et al., 2006; Sousa et al., 2008) ver si también existen efectos de la interven-
consistió en: 1º) una sesión no presencial en ción conductual en estos comportamientos.
la que los entrenadores miraban un DVD
sobre la importancia del entrenador en el Resultados PAPE 1
deporte en edad escolar; 2º) una sesión Se observaron un total de 15 partidos (8
presencial en que se presentaban a cada en la fase de línea de base y 7 en la fase de
entrenador secuencias seleccionadas de su post-intervención) y se registraron una media
actuación que se habían filmado en la fase de de 373 conductas por entrenador en cada
línea de base y que mostraban conductas a partido. A continuación, se presentan los
mantener y conductas a mejorar. Basándose resultados de las conductas que cada entre-
en la información previa, cada entrenador nador estableció como objetivo, obtenidos
elegía qué aspectos de su actuación deseaba antes y después de la implementación del
mejorar. Estos aspectos los denominamos PAPE. Entre los 4 entrenadores escogieron
conductas- objetivo. en total los siguientes comportamientos-
En el PAPE 2 se realizaron tres sesiones objetivo: Refuerzo (R), Ánimo al Error (AE),
con cada entrenador: 1ª) Cómo mejorar el Ánimo General (AG), Instrucción Técnica al
clima motivacional a partir de las áreas Error (ITE), Punición o castigo (P) e
TARGET (Ames, 1992); 2ª) cómo mejorar el Instrucción Técnica Punitiva (ITP) .
estilo de comunicación, desde un enfoque El entrenador 1 aumentó los comporta-
positivo (Smoll y Smith, 2009); y 3ª) cómo mientos de Refuerzo en un 26%, mejorando
establecer objetivos individuales de mejora a también tanto el Animo General como el
partir de los registros de la línea de base en Ánimo al Error alrededor de un 3% y
las categorías del CBAS. logrando. Por lo tanto, los tres objetivos
En la tercera y última fase –evaluación de propuestos, véase Tabla 1. Mejoró también
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en los comportamientos punitivos, que no El entrenador 3 logró mejorar los 3
había establecido como objetivo, dismi - comportamientos-objetivo. Disminuyó bas-
nuyendo las reacciones negativas, Punición e tante los castigos (17%) y dio menos instruc-
Instrucción Técnica Punitiva en cerca de un ciones de manera punitiva (5%). Además,
9% y 12% respectivamente (véase Tabla 2). animó a sus jugadores con más frecuencia
El entrenador 2 pretendió mejorar sus después de los errores (en 6%). Respecto a
respuestas ante los errores, aumentando las los comportamientos no-objetivo, también se
Instrucciones Técnicas al Error y dismi - observó que reforzó mucho más a sus
nuyendo la frecuencia de reacciones negativas jugadores (19%). En cambio, disminuyó
a los errores como son las Instrucciones ligeramente las ITE (2%).
Técnicas Punitivas y la Punición. Este en- El entrenador 4 no logró sus objetivos,
trenador, a final de temporada, dio más ITE pues disminuyó los comportamientos de
(aumento del 4%) y disminuyó los castigos refuerzo y ánimo ante los errores en un 2% y
(P) en 9%. En cambio, la frecuencia de las un 3%, respectivamente. Asimismo, este
Instrucciones Técnicas Punitivas entre la fase entrenador, mantuvo los comportamientos de
inicial y la de post intervención aumentó de castigo de la línea de base y, por lo tanto, no
manera muy tenue (1%). Respecto a los logró disminuir esta conducta punitiva. En
comportamientos no-objetivo, aumentó de cuanto a las conductas no-objetivo se produjo
forma notable el reforzamiento positivo (9%) un moderado aumento del ánimo general y
y de manera moderada el ánimo. una pequeña disminución de la ITP.
Entrenador 1 Entrenador 2 Entrenador 3 Entrenador 4
Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post
R 7.03 33.95 33.93 31.37
AE 10.55 13.95 1.94 7.12 9.67 6.71
AG 22.64 25.26
ITE 4.64 8.42
P 16.54 7.39 29.33 12.17 8.88 8.96
ITP 13.42 14.91 11.76 6.88
Tabla 1. Porcentajes de conductas objetivo de los entrenadores, evaluadas con el CBAS, en las fases pre y post
intervención en el PAPE 1.
Entrenador 1 Entrenador 2 Entrenador 3 Entrenador 4
Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post
R 34.17 43.11 26.10 45.40
AE 4.84 5.14
AG 22.64 24.81 16.67 16.62 32.94 35.38
ITE 34.73 22.37 14.21 12.02 13.81 11.56
P 12.09 3.16 16.54 7.39 29.33 12.17 8.88 8.96
ITP 12.97 1.32 3.75 3.07
Tabla 2. Porcentajes de conductas no-objetivo de los entrenadores, evaluadas con el CBAS, en las fases pre y post
intervención en el PAPE 1.
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Resultados PAPE 2 objetivo aumentar en dos de las categorías de
Se observaron un total de 20 partidos y apoyo: Ánimo al Error y Ánimo General y
20 entrenamientos (10 en la fase de línea de disminuir la Instrucción Técnica Punitiva. En
base y 10 en la fase de post- intervención) y las conductas objetivo de apoyo, que se
se registraron una media de 220 conductas encontraban en la línea de base con puntua-
por entrenador en cada partido y 147 en cada ciones bastante bajas, obtuvo importantes
entrenamiento. A continuación, se muestran incrementos, aumentando la frecuencia de
los resultados de las conductas objetivo de emisión del AE en un 5% y del AG en un
cada entrenador, en la pre intervención y 9%. En ITP también se produjeron progresos
después del PAPE. Entre los 5 entrenadores relevantes (disminuyendo en un 5%). El
eligieron los siguientes comportamientos- Castigo, aún siendo una conducta no
objetivo (R, AE, AG, ITE, ITP) y los resul- establecida previamente como objetivo, la
tados de cada uno de ellos antes y después de mejoría fue visible, disminuyendo un 9%. El
la intervención se pueden ver en la Tabla 3. Refuerzo también aumentó en un 3% y la
El entrenador 1, el que menos mejoró Instrucción Técnica al Error aumentó un
después de la intervención, estableció como 2%, convirtiéndose este entrenador en un
objetivos aumentar el Refuerzo y las entrenador que mostraba bastante más apoyo
Instrucciones Técnicas al Error y disminuir las después de la intervención.
Instrucciones Técnicas Punitivas. Este El entrenador 4, que tenía como objetivos
entrenador, sólo aumentó en menos de un aumentar el Ánimo al Error, Ánimo General
1% la categoría de refuerzo y no mejoró en las e Instrucción Técnica al Error, consiguió me-
otras dos conductas objetivo (véase la Tabla jorar en las categorías de apoyo (aumentando
3). Respecto a las conductas no objetivo, sí en un 5%) y mantuvo el mismo resultado en
obtuvo mejoras en la dimensión de apoyo, ITE. Entre las conductas no objetivo, no
aumentando alrededor de un 4% el Ánimo obtuvo progresos apreciables.
General y el Ánimo al Error. No mejoró en la El entrenador 5, estableció como objeti-
categoría de castigo (véase la Tabla 4). vos el aumento del Refuerzo, Ánimo General
El entrenador 2, cuyo objetivo fue mejo- y la Instrucción Técnica al Error. Este
rar en las tres categorías conductuales de la entrenador, el de puntuaciones más bajas en
dimensión de apoyo: Refuerzo, Ánimo al apoyo, consiguió un gran incremento en esta
Error y Ánimo General, consiguió un notable dimensión, especialmente en R (15%) y AG
aumento en estas categorías, mejorando el R (23%). En ITE el aumento fue mucho más
en 14%, el AE en 7% y el AG en 8%. Este moderado. En la dimensión de punición,
entrenador, el menos punitivo, aunque no logró eliminar las conductas de ambas
estableció como objetivos la mejora de las categorías: Castigo e Instrucción Técnica
categorías de punición: Castigo e Instrucción Punitiva.
Técnica Punitiva, consiguió un descenso en
éstas que ya se encontraban en la línea de Discusión
base en un nivel muy bajo y aumentó la
frecuencia de la Instrucción Técnica al error, En este artículo se analiza la efectividad
aunque de forma muy débil. de dos Programas de Asesoramiento Per -
El entrenador 3, que experimentó mejora sonalizado a Entrenadores (PAPE), a partir
en todas las dimensiones, tenía como de la observación de los cambios en su
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Entrenador 1 Entrenador 2 Entrenador 3 Entrenador 4 Entrenador 5
Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post
R 6.22 6.95 7.32 21.56 3.96 18.87
AE 4.67 11.56 3.52 8.13 2.57 7.14
AG 14.02 22.20 11.39 20.38 13.27 17.92 6.33 29.81
ITE 7.16 6.84 6.70 6.77 4.48 4.90
ITP 4.32 4.22 6.20 1.10
Tabla 3. Porcentajes de conductas objetivo de los entrenadores, evaluadas con el CBAS, en las fases pre y post
intervención en el PAPE 2.
Entrenador 1 Entrenador 2 Entrenador 3 Entrenador 4 Entrenador 5
Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post
R 18.93 22.30 22.25 23.43
AE 2.16 5.47 0.79 3.21
AG 19.46 23.26
ITE 7.52 7.98 6.20 8.60
P 4.59 5.81 0.20 0.09 10.72 2.65 3.42 2.00 1.58 0.00
ITP 0.00 0.00 0.80 1.50 1.58 0.00
Tabla 4. Porcentajes de conductas no-objetivo de los entrenadores, evaluadas con el CBAS, en las fases pre y post
intervención en el PAPE 2.
conducta en partidos de competición. Una de estiman su efectividad a partir de los cambios
las principales ventajas de estos programas producidos en variables psicológicas de sus
personalizados es que no es necesario jugadores, como el clima o la orientación
presentar tanta información al entrenador motivacional, la autoestima, la reducción de la
como cuando se realiza una intervención con ansiedad, la diversión y el compromiso o el
un grupo experimental. De esta forma, el abandono deportivo, evaluadas por medio de
asesoramiento se basa en lo que cada cuestionarios administrados a sus jugadores
entrenador decide cambiar conjuntamente (Alonso, Boixadós y Cruz, 1995; Barnett,
con el psicólogo y focaliza al entrenador en Smoll y Smith, 1992; Smith, Smoll y
las conductas específicas que necesita Cumming, 2007 y 2009; Smoll, Smith, Barnett
mejorar, aumentando la probabilidad de que y Everettt, 1993; Smoll, Smith y Cumming,
el entrenador cumpla los objetivos que él 2007; Sousa, Cruz, Viladrich, y Torregrosa,
mismo se propone alcanzar. 2007; Theeboom, De Knop y Weiss, 1995).
La mayoría de los programas de asesora- En este artículo se analiza la efectividad
miento o intervención con entrenadores de dos Programas de asesoramiento Persona-
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lizado a Entrenadores, a partir de la observa- aumentar la ITE lo consiguió, pero esta
ción de su conducta en partidos de com - categoría disminuyó a final de temporada en
petición los otros tres entrenadores que no se la
Los resultados del PAPE muestran unos habían marcado como objetivo. Este
efectos claros en el aumento de conductas de resultado imprevisto, desde el punto de vista
apoyo (R, AE y AG) en tres de los cuatro de la intervención cognitivo-conductual,
entrenadores de fútbol y en los cinco puede tener diferentes explicaciones
entrenadores de baloncesto. Asimismo, se plausibles. En primer lugar, los efectos de la
produce una disminución de conductas intervención se registran a final de temporada
punitivas (P, ITP) en la mayoría de los entre- y es posible que, en ese momento de la
nadores. Dichos resultados muestran mejoras competición, los jugadores cometan menos
en los entrenadores superiores a las encon- errores que a principios de la misma y, por lo
tradas en estudios llevados a cabo con tanto, los entrenadores no tengan la opor-
intervenciones en grupo (Boixadós y Cruz, tunidad de dar instrucciones ante los errores.
1999; Cruz, 1994, Smith, Smoll y Curtis, 1979). En segundo lugar, es probable que los
Los resultados globales de ambos entrenadores no consideren los partidos sino
estudios muestran que la intervención los entrenamientos como el lugar más
conductual produjo una mejora en el 88% de adecuado para corregir los errores de sus
las conductas que los entrenadores jugadores, debido a alguna de las carac -
establecieron como objetivos prioritarios. terísticas de los deportes estudiados como la
Esta mejora resultó especialmente impor - rapidez del juego en baloncesto o las
tante en aquellos comportamientos que dimensiones de terreno de juego en fútbol.
suponían la implementación de conductas de En cualquier caso, el hecho de que sólo
apoyo (R, AE y AG) con aumentos que algunos de los entrenadores que se propu-
oscilaban entre el 3% y el 25% o la dis - sieron aumentar las ITE lograran conseguir
minución de conductas punitivas (P e ITP) este objetivo de una forma muy moderada y
entre el 1% y el 17%. Comparando estos que esta conducta disminuyera en la mayoría
resultados con los obtenidos anteriormente de los entrenadores que no la establecieron
en intervenciones en grupo sin estableci - como objetivo merece ser analizado en
miento de objetivos (Cruz, 1994 y Smith et al futuras investigaciones, ya que estudios
1979), podríamos pensar que los cambios recientes como el de Mouratidis, Lens y
conductuales superiores obtenidos en este Vansteenkiste (2010) muestran que el
estudio son atribuibles a una mayor feedback correctivo que los entrenadores
implicación personal de los entrenadores proporcionan a sus deportistas después de un
para lograr los objetivos que se han pro - error -si se da de una forma positiva, que
puesto alcanzar, de común acuerdo con el apoye la autonomía del jugador- resulta
psicólogo (Sousa, Smith y Cruz, 2008). motivante para éste, incluso en los casos en
Sin embargo, sólo dos de los tres que proporciona mensajes de una compe-
entrenadores de baloncesto que se propu - tencia baja. Estos resultados indican que
sieron aumentar las instrucciones técnicas cualquier intervención psicológica con
ante los errores lo consiguieron y de una entrenadores debe tener en cuenta las carac-
forma muy moderada. En fútbol sucedió algo terísticas del deporte y la forma de dirigir los
similar, pues el entrenador que se propuso partidos de los propios entrenadores.
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En cuanto a las conductas del CBAS que entrenadores, especialmente aquellas que los
los entrenadores no especificaron como entrenadores se habían pro puesto como
objetivos prioritarios también se produjeron objetivo. Hay que señalar que los estudios de
mejoras en la dirección esperada. Así, los caso presentan limitaciones para inferir
entrenadores de fútbol aumentaron de forma relaciones causales, pero estas se reducen
importante las conductas de refuerzo y, de cuando se utilizan conductas observables para
forma más moderada, las conductas de ánimo medir los efectos de la intervención y se evalúa
y disminuyeron entre un 7% y un 11% las la línea de base en más de una ocasión para
conductas punitivas. Estos resultados son evitar variaciones al azar como posibles
comparables a los obtenidos por Boixadós y explicaciones de los resultados positivos que se
Cruz (1999) con entrenadores de futbolistas encontraron (Smith, 1988). Únicamente el
alevines a los que se realizó la intervención entrenador 4 de fútbol no mostró mejoras en
por parejas de entrenadores, intentando ninguno de los objetivos que se propuso.
adaptar la intervención a las características de Aunque el fracaso de este entrenador para
edad y experiencia de los entrenadores. cumplir sus objetivos no se pueda explicar con
En los entrenadores de baloncesto las me- seguridad, hay que señalar que dicho
joras en las categorías conductuales del CBAS entrenador no se mostraba satisfecho con el
no establecidas como objetivo fueron equipo ya que aspiraba a entrenar en un equipo
moderadas en refuerzo y ánimo. Sin embar- de categoría superior y tenía planificado
go, los efectos fueron más notables en la abandonar el mismo a final de temporada,
disminución de conductas punitivas en cuatro motivo que podría hacer pensar que su
de los cinco entrenadores, pues el entrenador implicación con los objetivos propuestos fue
3 redujo en un 8% el castigo y los menor que la de los otros entrenadores.
entrenadores 2 y 5 casi eliminaron las La eficacia del programa PAPE se ha
conductas punitivas de su repertorio. En otra evaluado en este artículo a partir de cambios
intervención llevada a cabo con entrenadores conductuales que se habían propuesto alcanzar
de baloncesto las mejoras más significativas los entrenadores. Sin embargo, el PAPE es un
también se produjeron en la reducción de las programa recientemente creado y, por esta
conductas punitivas (Cruz, 1994). Este razón, su eficacia sólo ha sido evaluada, hasta
resultado es interesante pues muestra que los el momento, con entrenadores de equipos
entrenadores que se pro pusieron ser más masculinos de fútbol y baloncesto. Son
reforzantes fueron también menos punitivos. necesarios por lo tanto más estudios aplicando
De esta manera, se puede afirmar que la el PAPE a entrenadores de ambos géneros, de
intervención sobre unas conductas clave del diferentes deportes, niveles competitivos y
entrenador tuvo un im pacto más amplio edades. Asimismo, en futuros estudios se
influyendo en su estilo de entrenamiento, tal debería a) aumentar el número de observa-
como se comprueba en la mejora de las ciones tanto en la fase de línea de base,
conductas no establecidas como objetivo. especialmente si es poco esta ble, como
Las intervenciones conductuales llevadas a después de la intervención para ver si los
cabo con el PAPE en entrenadores de fútbol y cambios en la conducta del entrena dor se
baloncesto, mediante estudios de caso, han producen de una forma rápida o gradual; y b)
resultado eficaces para modificar una amplia realizar un seguimiento para ver si los efectos
gama de conductas de comunicación de los se mantienen la siguiente temporada, pues la
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evaluación de la mayor parte de intervenciones Smith (2009) y en el establecimiento de
con entrenadores carecen de resultados de climas motivacionales de implicación a la
seguimiento de la efectividad de la interven- tarea (Mora, Cruz y Torregrosa, 2009), se
ción, tal como se ha señalado en diferentes pueden incluir recomendaciones derivadas de
trabajos (Cruz, 2001, Smith y Smoll, 2005). la teoría de la autodeterminación (e. g. Adie,
Finalmente, en dichas intervenciones Duda y Ntoumanis, 2008; Balaguer, Castillo y
personalizadas con entrenadores, además de Duda, 2008) para que los deportistas
establecer recomendaciones basadas en el en- satisfagan sus necesidades básicas de
foque positivo de enseñanza de Smoll y autonomía, relación y competencia.
EFECTOS CONDUCTUALES DE PROGRAMAS PERSONALIZADOS DE ASESORAMIENTO A
ENTRENADORES EN ESTILO DE COMUNICACIÓN Y CLIMA MOTIVACIONAL
PALABRAS CLAVE: Programa asesoramiento personalizado entrenadores, Clima motivacional, Estilo de comunicación,
Establecimiento de objetivos, Futbol, Baloncesto
RESUMEN: En este trabajo se resume una línea de investigación sobre intervenciones con entrenadores de jugadores
jóvenes de fútbol y baloncesto. En primer lugar, se repasa la evolución de los principales modelos teóricos y programas
de intervención con entrenadores. En segundo lugar, se describen las ventajas de realizar programas que combinen el
asesoramiento en estilo de comunicación y clima motivacional, tratando de individualizar al máximo las intervenciones con
entrenadores. Además, se analizan los efectos de dos programas de asesoramiento personalizado a entrenadores (PAPE1 y
PAPE 2) en los cambios de su conducta, evaluada mediante el Coaching Behavior Assessment System (CBAS). En ambos
estudios se analizan separadamente los comportamientos que los entrenadores se proponen modificar como objetivos
prioritarios y los otros comportamientos que evalúa el CBAS . Los resultados muestran que los entrenadores de ambos
estudios aumentan las conductas de apoyo a sus jugadores (i. e., refuerzo, ánimo ante el error y ánimo general) y
disminuyen sus conductas punitivas (i. e., castigo e instrucción técnica punitiva) en función de los objetivos que se han
propuesto en su programa personalizado de asesoramiento en el 88% de los casos. Asimismo, se produce también una
mejora en algunos comportamientos que los entrenadores no han establecido como objetivo. Ambos programas de
asesoramiento personalizado han sido eficaces para lograr cambios más importantes en la conducta de los entrenadores
que los obtenidos en intervenciones en grupo, en las que los entrenadores no pueden establecer sus objetivos prioritarios.
EFEITOS COMPORTAMENTAIS DE PROGRAMAS PERSONALIZADOS DE ASSESSORAMENTO PARA
TREINADORES NO ESTILO E CLIMA MOTIVACIONAL
PALAVRAS-CHAVE: Programa de assessoramento personalizado para treinadores, Clima motivacional, Estilo de
comunicação, Estabelecimento de objectivos, Futebol, Basquetebol.
RESUMO: Neste trabalho apresenta-se um resumo de uma linha de investigação sobre intervenções com treinadores de
jovens jogadores de futebol e basquetebol. Em primeiro lugar, realiza-se uma revisão da evolução dos principais modelos
teóricos e programas de intervenção com treinadores. Em segundo lugar, são apresentadas as vantagens em realizar
programas que o assessoramento em estilo de comunicação e clima motivacional, individualizando tanto quanto possível
as intervenções com treinadores. De igual modo, analisam-se os efeitos de dois programas de assessoramento
personalizado para treinadores (PAPE1 e PAPE 2) em relação às modificações dos seus comportamentos, avaliados
mediante o instrumento de observação Coaching Behavior Assessment System (CBAS). Em ambos os estudos analisam-se
separadamente os comportamentos que os treinadores se propõem melhorar como objectivos prioritários, assim como os
restantes comportamentos que se avaliam no CBAS. Os resultados mostram que os treinadores dos dois estudos
aumentam os comportamentos de apoio aos seus jogadores (i. e., reforço, ânimo ao erro e ânimo geral) e diminuem os
comportamentos punitivos (castigo e instrução técnica punitiva) em função dos objectivos que propuseram no seu
programa individualizado de assessoramento, em 88% dos casos. Igualmente, esta melhora produz-se também em alguns
comportamentos que não foram estabelecidos como objectivo pelos treinadores. Ambos programas de assessoramento
personalizado foram eficazes para produzir modificações mais importantes na conduta dos treinadores que as obtidas em
intervenções de grupo, nas quais os treinadores não podem estabelecer os seus objectivos prioritários.
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