Definición y Tipos de eLearning
Definición y Tipos de eLearning
E-Learning (electronic learning): término que cubre el amplio rango de aplicaciones y procesos,
tales como el aprendizaje basado en la web (Web-based learning), el aprendizaje basado en
computador (computer-based learning), salones de clases virtuales (virtual classrooms) y la
colaboración digital (digital collaboration).
Así, entonces, hay gente proponiendo una definición más acotada, que no sea tan abierta, para
que brinde al concepto eLearning un ámbito más reducido, pero definido.
Por ejemplo, nos podemos aferrar a algunos hechos históricos, como el acontecido el 21 de
noviembre de 1977, fecha en la que se estableció a través de un escrito lo que se entiende hasta
los días de hoy como e-mail (correo electrónico).
El documento "STANDARD FOR THE FORMAT OF ARPA NETWORK TEXT MESSAGES RFC
733"(*) -Estándar para el formato de mensajes de texto de la red ARPA-
establece que el "electronic email" se comprende como los mensajes
intercambiados entre computadoras conectadas a la red según un formato y
protocolo dado. De esta manera, y si bien se habla de "correo electrónico", el
adjetivo electrónico no brinda la libertad para definirlo como cualquier
mensaje enviado a través de cualquier medio electrónico (sea éste digital o
análogo), sino que sólo a través de computadoras conectadas a ARPA, que
como sabemos, ahora es Internet.
Tomando este antecedente del correo electrónico, existen autores definiendo eLearning como las
actividades formativas que se basan en la tecnología de redes y, específicamente, en la tecnología
Internet. Veamos, por ejemplo, a Marc J. Rosenberg, quien en su libro “E-Learning Strategies for
Delivering Knowledge in the Digital Age" define al eLearning como:
"(…) uso de tecnologías Internet para la entrega de un amplio rango de soluciones que mejoran el
conocimiento y el rendimiento. Está basado en tres criterios fundamentales:
1.- El eLearning trabaja en red, lo que lo hace capaz de ser instantáneamente actualizado,
almacenado, recuperado, distribuido y permite compartir instrucción o información (…)
2.- Es entregado al usuario final a través del uso de computadores utilizando tecnología estándar
de Internet (…)”.
Puro y combinado
El eLearning está pensado para ejercer una acción formativa, basando el proceso de aprendizaje
en una interacción completamente sostenida en tecnología, sin necesidad del contacto físico del
alumno con el profesor, ni tampoco la asistencia del alumno a un salón de clases. Sin embargo, el
eLearning ha evolucionado desde sus inicios. Hoy puede clasificarse según el grado en que difiera
de las estrategias tradicionales de aprendizaje.
Así, el eLearning descrito al inicio de esta página podríamos denominarlo un eLearning totalmente
on line o eLearning a secas. Sin embargo, el eLearning puede incluir algunos métodos o medios
tradicionales que lo apoyen, por ejemplo, libros, videos o sesiones presenciales. En estas
circunstancias, en las cuales se mezcla el eLearning con técnicas y metodologías tradicionales, se
le llama blended learning o b-learning.
El blended learning está presente en instituciones que hacen la transición desde un aprendizaje
tradicional hacia un mundo totalmente basado en Internet. También está presente en instituciones
que encuentran en este método un buen balance de combinación entre lo tradicional y lo
innovador.
Síncrono y asíncrono
Además, el eLearning puede ser clasificado en dos amplias categorías: síncrono y asíncrono. Los
estándares que cubriremos se aplicarán principalmente al eLearning asíncrono.
El eLearning síncrono utiliza un modelo de aprendizaje que desde cierto punto emula un curso al
interior de una sala de clases, pero ahora utilizando tecnologías de Internet. Se le dice síncrono
debido a que requiere que todos los participantes estén sincronizados en el tiempo o, dicho de otra
manera, que estén presentes al mismo tiempo (en vivo).
En el mercado podemos encontrar software especializado para este tipo de eLearning, por
ejemplo, los chats, las pizarras electrónicas y los sistemas de presentaciones en línea. Debido a
que este tipo de paquetes trabaja especialmente con la interacción de los participantes, es que se
le conocen de manera general como herramientas de colaboración .
Es interesante tener presente este tipo de eLearning y el tipo de herramientas diseñadas para él,
porque muchas de esas herramientas permiten que las sesiones o presentaciones -que en algún
momento fueron interactivas y en vivo- sean grabadas y registradas para ser vistas y accedidas
posteriormente. Por lo tanto, las herramientas sincrónicas pueden producir productos que se
transformen en asíncronos (definido más abajo). Por ejemplo, en algunas plataformas de
eLearning las sesiones de chat quedan registradas para que los alumnos que no pudieron asistir,
revisen los que sus compañeros o profesores discutieron. Son estos registros el resultado
asincrónico que deja la actividad de una herramienta sincrónica.
Algunos autores definen el eLearning asíncrono como la versión Internet del CBT, se basa sobre
una acción diferida en el tiempo por parte de los participantes. Es decir, a diferencia del eLearning
síncrono, en el asíncrono no existe la necesidad, ni tampoco la obligación de estar conectados al
mismo tiempo. En este caso, los participantes pueden acceder cuando los estimen conveniente y
acceder a los materiales, e incluso colaborar con los compañeros pero sin la restricción de tiempo.
Herramientas como foros de discusión, el correo electrónico, las páginas web mismas, entre otras
herramientas, pertenecen y son la base del eLearning asíncrono.
Estos cursos, generalmente, son accedidos a través de un LMS (Learning Management System) o
de un CMS (Course Management System). En estos sistemas, los
alumnos (o usuarios) encuentran un menú personalizado con sus
cursos y el sistema registra el progreso y avance del usuario en
dichos cursos.
William Horton en su libro Leading eLearning identifica nueve formas de aplicar el eLearning.
Nuestro objetivo no es aprendernos estos nueve tipos (aunque revisaremos tres de ellos), sino
comenzar a concluir que el eLearning no consiste en una metodología única que se pueda aplicar
una y otra vez. Dependiendo de factores, como los objetivos que pretendemos alcanzar o el
público para el cual estará destinado el curso, podemos tener distintas formas de aplicar el
eLearning.
Hasta ahora, la experiencia no es nada distinta de tomar una capacitación basada en computadora
(CBT, del Inglés computer-based training) desde un CD-ROM. Donde este método va más allá que
el CBT es en el potencial de seguir la pista de las acciones del alumno en una base de datos
central y la posibilidad de acceder a las riquezas de Internet.
Capacitación Facilitada Basada en Web
La capacitación facilitada basada en web mezcla las ventajas de la WBT autodirigida y la
capacitación de aula. Al igual que la WBT autodirigida, la capacitación facilitada basada en web
satisface las necesidades de los alumnos que pueden adaptarse a la planificación rígida de la
capacitación de aula. A la estructura de la WBT autodirigida, se agrega un facilitador.
Los cursos de salón de clases dirigidos por web, generalmente, proveen un canal de retorno de
manera que los alumnos puedan hacer preguntas. Tales canales pueden implementarse dejando a
los alumnos escribir sus preguntas en una ventana de chat o enviarlas por e-mail. Si todos los
alumnos tienen conexiones rápidas, el canal de retorno puede utilizar opciones de audio o video.
Otra opción es una línea telefónica. Las tareas son usualmente puestas a través de aportes a un
foro de discusión de la clase, donde los alumnos pueden también poner sus tareas terminadas.
Esta estructura parecerá familiar a los alumnos debido a que tiene los mismos artefactos y
expectativas como la forma de capacitación que han experimentado en la mayor parte de sus
vidas. Requiere del menor esfuerzo para convertir materiales. Los materiales pueden ser
simplemente puestos en frente de una cámara de video, o pueden ser escaneados. Sin embargo,
mucho material no funciona cuando es filtrado a través del medio de video en Internet y pocos
instructores tienen la experiencia de enseñar remotamente.
La modalidad eLearning adquiere unas características propias en los procesos de formación, las
cuales la distinguen de la presencial y también de la de educación a distancia clásica. Sin
embargo, no existe una confrontación rígida entre el aprendizaje tradicional y el aprendizaje no
presencial, sino que ambos sistemas pueden ser complementarios. De hecho, la estructuración del
segundo se planifica sobre la base del otro, compartiendo diferentes características y presentando
numerosas particularidades.
La interacción en red comparte muchas características con la educación cara a cara: aportación de
ideas, discusiones en clase, debates y otras formas de producción de conocimientos mediante la
interacción y el intercambio. El temario se puede organizar por temas o módulos, de forma
secuencial, a lo largo del tiempo, y los estudiantes pueden trabajar conjuntamente con toda la
clase, en grupos pequeños, por parejas o de forma individual. Los profesores tienen acceso a las
diversas formas de discusión y actividades del curso y participan en ellas, teniendo un rol de
“activador” de la participación. Sin embargo, son muchas más las características que la distinguen
de la interacción cara a cara (dispersión geográfica, la asincronía combinada con las herramientas
sincrónicas, protagonismo del alumno, etc.).
En cualquier caso, no se puede afirmar con firmeza que un método es mejor que otro. La elección
estará condicionada por las necesidades formativas y circunstancias particulares del alumno. No
todas las destrezas, actitudes o conocimientos pueden ser transmitidos empleando cualquier
medio o método.
A continuación, se establece a modo de referencia una clasificación para saber en qué casos es
interesante utilizar un método u otro:
• El Aprendizaje más indicado usando las nuevas tecnologías será aquel cuyos objetivos sean:
Enseñar al alumno a saber: la tecnología es una herramienta de gran utilidad para poner a
disposición del alumno, de forma instantánea, toda la información que necesita para
compartirla con un gran número de personas al mismo tiempo y desde lugares diferentes.
Preparar al alumno para hacer: el empleo de las nuevas tecnologías sirve
fundamentalmente para preparar al alumno de forma práctica.
Crear un gran impacto rápidamente: debido a su gran atractivo e impacto visual.
Facilitar el trabajo en grupo y la construcción colaborativa de conocimientos, a través de la
negociación social
• El aprendizaje más indicado usando el método tradicional será aquel que busque:
En cualquier caso se propone la adopción de un modelo híbrido que guarde las mejores
experiencias de un aula pero donde el espacio sea virtual, especialmente diseñado para agilizar al
máximo el proceso de formación del estudiante, contando con las herramientas de un aprendizaje
mediante el uso de las nuevas tecnologías pero con las ventajas y experiencia del método
tradicional. De esta manera:
• Los alumnos se sienten familiarizados con los procedimientos y ritmos de trabajo usados en una
clase.
• El profesor puede responder preguntas, atender dudas y dirigir la clase como si estuviera casi
“cara a cara” con el alumno;
• Los alumnos pueden trabajar directamente con sus compañeros y aprender intercambiando
experiencias, pero sin necesidad de invertir tiempo en desplazamientos;
• La necesidad de realizar una serie de actividades ajustadas a un horario prefijado así como el
control continuo del instructor obliga a los alumnos a ser disciplinados y a organizarse el tiempo;
La garantía del éxito de la formación on line reside en aprovechar las posibilidades que las nuevas
tecnologías ofrecen, tanto en lo que se refiere a la aportación de contenidos adaptados, como a la
relación estudiante-profesor junto con la de los estudiantes entre sí, pero manteniendo la base de
la educación tradicional.
A pesar de todas las discusiones, se puede afirmar que el método de aprendizaje basado en la
web (también WBT o Web-based training) facilita una mejor experiencia de aprendizaje que los
métodos tradicionales y que los recientes métodos de CD-Rom Interactivo. Los entornos de redes
ofrecen unos resultados en cuanto a aprendizaje iguales o superiores a los que se producen en
situaciones cara a cara (R. Hiltz 1994; T. Wells 1990).
En una encuesta efectuada a 240 maestros y estudiantes por Internet, el 70% aseguraba que usar
redes informáticas había cambiado su perspectiva de la educación (L. Harasim y D. Yung, 1993) y
de 176, el 90% respondió que encontraban diferencias notables entre la formación convencional y
la educación no presencial. A continuación, se establecen los rasgos más notables que
destacaron:
• El acceso a los profesores se vuelve igualitario y directo y la jerarquía entre profesor y alumno se
rompe y los profesores se vuelven alumnos y los alumnos profesores.
• Hay más tiempo para reflexionar sobre las ideas. Los estudiantes pueden explorar las redes. Se
amplía el intercambio de ideas y reflexiones y la clase se vuelve global.
La enseñanza on line presenta rasgos definitorios que aportan una ventaja competitiva sobre los
métodos tradicionales de enseñanza presencial y magistral. El siguiente cuadro refleja algunas de
las características más importantes de la formación a través de Internet, propuestas por Khan (B.
Khan, 1997):
• Multidireccionalidad. Porque permite que los usuarios sean tanto receptores de mensajes como
emisores de los mismos. Es lo que se conoce como feedback o retroalimentación.
• Flexibilidad temporal. Permite que las personas que no gocen de disponibilidad horaria total
puedan acceder a esta formación. Posibilidad de adaptar el horario a las necesidades de los
estudiantes.
A partir de todas estas propuestas, se profundizará en aquellas ventajas que se consideran más
destacables de la formación on line frente a la tradicional:
Neil Mercer define eLearning como “el proceso guiado, social y comunicativo, cuya esencia
consiste en la creación de un conocimiento compartido y la participación activa de los estudiantes
como aprendices en los discursos disciplinares”.
Esta definición pretende destacar la nueva posición del estudiante en los entornos virtuales de
formación, donde se pasa de un modelo centrado en el profesor a otro centrado en el estudiante,
donde lo importante ya no es que el profesor enseñe, sino que el alumno llegue a aprender.
Desde esta perspectiva se crean entornos que posibilitan que el alumno seleccione su ruta de
aprendizaje y se ofrecen los medios y códigos que permitan la interacción mediática. Ello implica la
necesidad de que el estudiante desempeñe un rol más activo frente a la formación tradicional, en la
cual su papel tendía a ser exclusivamente el de repetidor o memorizador de los contenidos
ofrecidos.
El alumno debe poner en marcha por sí mismo -pero también con la ayuda de los profesores, los
programas y las herramientas disponibles en los cursos, etc.- su propia búsqueda y ampliación
personal de conocimientos sobre los temas tratados en el curso. A pesar de ser una característica
de la educación tradicional, en la formación on line ya no es opcional, sino que supone un requisito
exigido para el alumno.
Con estos medios, los alumnos pueden a ampliar y profundizar en los conocimientos sobre
cualquiera de las materias del curso. Las bibliotecas virtuales son espacios a los que se puede
acudir en cualquier momento. Esta capacidad que ofrece Internet para que cada alumno sea
protagonista de la ampliación de sus conocimientos sólo tiene el límite que cada cual quiera
ponerse, fundamentalmente por razones de tiempo. Además, se permite a los alumnos mejorar las
destrezas de análisis, porque pueden usar las nuevas tecnologías para discutir sobre los temas
tratados, investigar sobre las preguntas que se le proponen y resolver problemas.
Por otra parte, en ciertos modelos pedagógicos y programas formativos, el aprendizaje en redes
promueve que el alumno elija cuándo, cómo y dónde estudiar. Ello permite al estudiante aprender
a su propio ritmo y de acuerdo con sus propias circunstancias, necesidades e intereses. Así
definen su trayectoria de aprendizaje.
De esta manera, “se trata de responder progresivamente a las necesidades concretas de los
individuos, ofreciendo respuestas educativas directas a las solicitudes de formación realizadas
expresamente por los estudiantes”. (J.C. García Cabero, 1999).
La mayor involucración del alumno, la posibilidad de un cierto control sobre qué quiere estudiar, así
como el fomento de la interacción alumno-profesor -cuya situación es mucho más relajada y
cómoda- favorece una mayor atención a las necesidades de los alumnos. Además, la obligación de
cumplir ciertas tareas, supone un esfuerzo mayor y más continuo que en otros métodos de
enseñanza y, en general, un mayor aprovechamiento.
Interacción
El éxito de un curso de formación on line reside más en la interacción humana que en una
infraestructura tecnológica muy avanzada. Las relaciones que se establecen entre los distintos
participantes (ya sea profesor-alumno, como alumno-alumno) no son cara a cara como en el
modelo presencial. Sin embargo, la interactividad y los distintos instrumentos de comunicación,
tanto asincrónicos como sincrónicos, logran paliar parcialmente esta carencia. Así se logra, por lo
general, una relación más directa con profesores y compañeros de aprendizaje.
Según M. Pallof y M. Pratt (1999), “la clave del proceso de aprendizaje son las interacciones entre
los alumnos, las interacciones entre el profesor y los alumnos y la colaboración en el aprendizaje
resulta de esta interacción”.
Esta relevancia queda demostrada en los resultados de las evaluaciones realizadas a los alumnos
una vez terminado el curso. Uno de los aspectos que más valora el estudiante en la formación no
presencial es el trato cercano e igualitario con el profesor. Con frecuencia, los alumnos admiten
que el contacto con el tutor es más frecuente y efectivo del que podrían tener dentro de las aulas.
• Interacción alumno-contenido: es la forma en que el alumno utiliza y trabaja los materiales para
efectuar su propio aprendizaje.
• Interacción alumno-alumno: incluye los intercambios entre estudiantes, los diálogos y las
resoluciones de problemas en conjunto, entre otros puntos.
• Interacción alumno-formador: es aquella que tiene lugar entre los alumnos y el formador, que
deberá ser lo más dinámica posible para mantener el interés del alumno.
Todas estas interacciones deben ser satisfactorias para todas las partes, porque la calidad del
curso estará determinada por la calidad de las interacciones que se establezcan, tanto en lo que
respecta al resto de compañeros, como a la establecida con los diversos materiales que tenga el
alumno a su disposición.
Nuevos roles
Aunque este aspecto será tratado de forma exhaustiva en el tema siguiente, es necesario al menos
mencionar los cambios que han sufrido los papeles que tradicionalmente han caracterizado a las
dos figuras principales de todo proceso de aprendizaje: el alumno y el profesor.
Al alumno se le exige más, pero también se le aporta más. Se le exige porque su papel es más
activo y se le aporta porque el alumno aprende a conocerse, a desarrollar su potencialidad y a
desarrollar unas habilidades que quizá nunca se le habían exigido. Aunque se pierda esa distancia
alumno-profesor, la relación debe seguir estando marcada por el respeto, la valoración mutua y el
“saber estar cada uno en su sitio”.
Los alumnos de un curso formativo no presencial cuentan con un amplio abanico de actividades de
apoyo (material didáctico complementario, acontecimientos virtuales, etc.). Se trabaja con datos y
experiencias del mundo real, para que el aprendizaje sea más concreto y pertinente.
Por otra parte, en la formación tradicional, los alumnos reciben la información sin pedirla ni elegirla:
los contenidos están prefijados. En la enseñanza on line, los alumnos pueden seleccionar los
cursos que le ofrezcan la formación que precisa y necesita, en un determinado momento acorde
con sus necesidades.
Para hacer posible estas interacciones, las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades de
comunicación a través de una multiplicidad de canales (chat, foros, correo electrónico, listas de
distribución) y posibilita el acceso a la información también a través de múltiples recursos o
sistemas multimedia (texto escrito, audio, video, imágenes).
Por otra parte, el alumno se convierte en el principal protagonista: puede publicar información,
crear espacios de comunicación (chats, foros de discusión, etc.). Además se facilita un acceso sin
limitación de tiempo, de forma que los alumnos no tienen necesidad de esperar a una determinada
hora para recibir las clases o aclarar dudas: cuando surge un problema, se puede acudir al
programa y resolverlo.
La flexibilidad de horario que permite la formación on line, es una de sus grandes ventajas, sobre
todo para personas con otras ocupaciones. Se supone que en Internet ningún alumno faltará a
clase, si dentro de la gran flexibilidad de que dispone para establecer sus propios horarios se
marca también una cierta disciplina por parte del estudiante (horario de clase, foro, etc.).
La enseñanza es continuada: el alumno puede planificar su tiempo conforme con sus necesidades,
su acceso es permanente, cualquier día de la semana, a cualquier hora, desde su casa y desde
cualquier parte del mundo. Excepto en el caso del chat (herramienta sincrónica), la conexión al
curso o la entrada en el aula virtual puede realizarse en cualquier momento del día y a intervalos
más o menos largos, según las posibilidades y disponibilidad de tiempo del alumno.
Además, las discusiones pueden prolongarse en el tiempo, de modo que si surge una duda fuera
del tiempo de clase, ésta puede resolverse en el foro sin necesidad de esperar el día siguiente. Por
otra parte, gracias a las nuevas tecnologías y al uso de correos electrónicos o grupos de discusión,
los alumnos cuentan con más tiempo para responder en cualquier momento. Además, pueden
añadir materiales propios, fuentes citadas y preparar gráficos.
Ahorro de costos
La reducción de los costos de acceso a los servicios de los cursos impartidos en formación on line
puede exceder el 60%, en relación con el costo de los mismos cursos presenciales en lo que
respecta a ahorro de costos económicos en electricidad, mantenimiento de salones de clase y
puestos laborales necesarios. Sin embargo, la cuestión no es tan clara, porque aunque se
disminuyen los costos indicados, suelen incrementarse otros, referidos a la producción de
materiales, a la tutorización, al soporte y desarrollo informático.
A pesar de estas matizaciones, es evidente que los costos del aprendizaje no presencial para el
usuario son mínimos, porque no es necesario realizar desplazamientos con todo lo que conlleva
(auto, gasolina, estacionamiento, transporte público, entre otros) ni adquirir ningún material.
Internet ofrece una solución de conectividad universal a bajo costo, gracias a la economía de
escala que supone compartir recursos y la cada vez mayor infinidad de aplicaciones disponibles.
Los alumnos que realizan los cursos pueden estar en cualquier parte del mundo: sólo precisan de
acceso libre a Internet.
Multidireccionalidad de la información/comunicación
El modelo de enseñanza tradicional, basado en la transmisión unidireccional del conocimiento, está
mostrando importantes carencias, al menos en lo que se refiere a la enseñanza para adultos. Ello
porque en ocasiones fomenta la pasividad del alumno, favorece el individualismo y la competencia
entre éstos. De paso, no suele potenciar otra serie de valores esenciales a la hora de formar parte
de una empresa o colectivo profesional.
La función tutorial de los nuevos sistemas de formación virtual trata de romper ese inmovilismo y
ese modelo exclusivamente transmisor, para ofrecer nuevas oportunidades al alumno. Asumiendo
que éste es suficientemente maduro como para participar de un sistema de difusión de información
y de comunicación más abierto y flexible que los tradicionales.
Evaluación
Evaluar consiste en valorar los conocimientos, aptitudes, capacidad y rendimiento de los
estudiantes. Los objetivos de toda evaluación son tres: objetivos de conocimiento, objetivos de
competencia y objetivos actitudinales. A partir de estos objetivos, la tipología evaluativa se basa en
dos acciones: la autoevaluación y la heteroevaluación.
• Inicial: al principio del curso, para conocer las necesidades educativas del alumno, sus
conocimientos previos, su adaptación al programa educativo, etc.
• Evaluación de proceso o formativa: a lo largo de las diferentes unidades que conforman el curso.
Todas las unidades didácticas cuentan con ejercicios de autoevaluación a lo largo de las unidades
mínimas de contenido, y con evaluaciones parciales remitidas al centro que forman parte de la
evolución del proceso y por tanto del expediente académico del alumno.
• Evaluación final o sumativa: como certificación de la consecución de los objetivos del curso.
Generalmente, el proceso de evaluación culmina con una prueba final habitualmente práctica
(proyecto fin de curso), que certifica el éxito del alumno en la asunción de los objetivos planteados
en el curso.
• La evaluación no presencial es más objetiva, porque el evaluador no está influido por aspectos
secundarios, como son la forma de vestir, las características físicas del alumno, etc. (efecto halo)
En este nuevo entorno, los alumnos son tratados con mayor ecuanimidad y el anonimato en cuanto
a apariencia, incluso a nacionalidad, raza y otras características. Facilita que se centralicen las
relaciones en otros aspectos y se evita cualquier tipo de distinción o discriminación.
Trabajo colaborativo
Por aprendizaje en colaboración se entiende cualquier actividad en la cual dos o más personas
trabajan de forma conjunta para definir un significado, explorar un tema o mejorar competencias. A
esta definición responde cualquier actividad que se realice empleando la interacción, la evaluación
y la cooperación por parte de los compañeros, con cierto componente de estructuración y
coordinación por parte del profesor o moderador.
En el nuevo entorno se reserva un espacio importante para el trabajo personal, pero se fomenta el
trabajo cooperativo, para aprovechar sus sinergias y también para favorecer la creación de lazos
entre los compañeros. Las discusiones de clase no están dominadas por nadie (de ello dependerá
la actuación del profesor), todos participan por igual aportando sus ideas y reflexiones habiendo
con tiempo para meditarlas. Este tipo de discusión permite profundizar más en cada asunto. Los
alumnos pueden discutir, debatir y participar en una “lluvia de ideas” (brainstorming) con los
compañeros.
El alumno debe integrarse en el grupo participando de forma activa en el trabajo colectivo. Para
controlar que no haya alumnos que se aprovechen del trabajo de los compañeros, suele emplearse
el foro, donde todos aportan su visión del tema y de los trabajos, respondiendo a las cuestiones
planteadas por el profesor o los propios compañeros.
Bajo esta situación, las posibilidades educativas individuales se ven marcadas no sólo por el hecho
que cada alumno sea responsable de su trabajo, sino también de que lo sea del de sus
compañeros. Al mismo tiempo, debe realizar un esfuerzo para que el producto grupal que se
alcance sea reflejo del pensamiento y trabajo de cada uno de los miembros, de forma que se
obtenga un producto de calidad acorde a los requerimientos.
De acuerdo con M.F. Paulsen (1995), se pueden emplear diferentes técnicas para fomentar el
trabajo colaborativo: construcción de un equipo y discusión en común; grupo nominal (se aportan
diferentes ideas de forma anónima por todos los participantes y se elige la más significativa por
votación secreta); foro (discusión abierta, asincrónica, que puede estar supervisada por un profesor
por una o por más personas); juegos de rol; debate formal basado en el trabajo sobre materiales y
lecciones; grupos de revisión ; grupos-puzzles, entre otros.
Para este mismo autor, la utilización de una técnica concreta dependerá de diferentes factores
como son: los objetivos perseguidos, la naturaleza del tema con el cual se está trabajando, las
características de los estudiantes, el estilo docente del profesor y las herramientas de
comunicación disponibles.
Su puesta en marcha exigirá la reflexión por parte del profesor respecto de una serie de decisiones
que adoptará para su puesta en funcionamiento, en cuanto al tamaño del grupo (se considera
adecuado la composición de cuatro a cinco personas), la composición de éstos (donde deberá
adoptar decisiones respecto a la adscripción de los alumnos al grupo y a la posibilidad de
rehacerlos), orientación de los alumnos (reglas que dirigirán la actividad), organización de los
espacios y recursos, estrategia de evaluación que se seguirá, junto con los diferentes roles que
podrán ser desempeñados por los estudiantes (J. Rosales, 2000).
En la siguiente tabla se muestra un cuadro que recoge y resume las particularidades más
destacables de los dos métodos de aprendizaje, el tradicional y el no presencial.