No hay ninguna evidencia de que Sócrates haya publicado algún escrito
de su autoría. Detalles de su vida son conocidos gracias a tres fuentes
contemporáneas: los diálogos de Platón, las obras de Aristófanes y los
diálogos de Jenofonte.
En los diálogos de Platón se encuentran los relatos más completos de
Sócrates que han sobrevivido desde la antigüedad.
Sin embargo, quedan preguntas con respecto a la distinción entre el
Sócrates de la vida real y la representación de Sócrates platónico.
Aunque fue un patriota y un hombre de profundas convicciones
religiosas, en su vejez fue acusado de introducir nuevos dioses y
corromper a la juventud, alejándola de la democracia. En el año 399 a.
C. fue condenado y se le ordenó beber veneno (cicuta) para morir.
Es una figura principal de la transformación de la filosofía griega en un
proyecto continuo y unificado.
Se le considera el padre de la filosofía política, de la ética y es la
principal fuente de todos los temas importantes de la filosofía occidental
en general; quizás su contribución más importante al pensamiento
occidental es su modo dialéctico de indagar, conocido como el método
socrático o método de «elencos», el cual aplicaba para el examen de
conceptos morales clave, tales como el bien y la justicia.
La historiografía tradicional divide al conjunto de los pensadores
anteriores a Sócrates (y a su coetáneo Demócrito) como
«presocráticos», y a los influenciados por Sócrates en «socráticos
mayores» (Platón y Aristóteles) y «socráticos menores» (megáricos,
cínicos y cirenaicos).[5]
Biografía
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Primeros años
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Nació en Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V
a. C.,[1][2][3] quizá la época más espléndida en la historia de su ciudad
natal y de toda la antigua Grecia
. Fue hijo de Sofronisco, de profesión cantero, y de Fenáreta, comadrona,
emparentados con Arístides, apodado «el justo».[6][7][8]
Según Plutarco, cuando Sócrates nació su padre recibió del oráculo de
Delfos el consejo de «dejar crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su
voluntad ni reprimirle sus impulsos».[9][10] No obstante, ni Jenofonte ni
Platón mencionan esta intervención del oráculo, lo que hace pensar que
pueda ser una tradición popular muy posterior.[9]
Educación
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Recibió una educación tradicional: literatura, música y gimnasia. Luego
se familiarizó con las disciplinas de la dialéctica y la retórica utilizadas
por los sofistas.
Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un conjunto
de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la
acrópolis de Atenas hasta el siglo II a. C.[11] Tuvo por maestro al filósofo
Arquelao quien lo introdujo en las reflexiones sobre la física y la moral.
[12]
Vida política y militar
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Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que
podría servir mejor a su país dedicándose a la filosofía.[13] Sócrates
presidió, por su tribu, la asamblea durante el juicio de los generales,
donde rehusó someter a votación una propuesta inconstitucional (Platón,
Apología, 32b; Jenofonte, Memorabilia., 1.1.18).[14]
Actuando como prítanis (presidente de la Pritanía), se opuso en vano
(exigiendo el cumplimiento de las leyes) a la histeria de las masas en la
Asamblea (incitadas por unos demagogos) que, atropellando todas las
normas de procedimiento, condenaron a muerte en bloque a los
generales vencedores en la batalla de Arginusas porque no habían
salvado a los náufragos.[15]
Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con
gran valor en las batallas de Potidea con unos cuarenta años, y en el
432-430 a. C., Sócrates salvó la vida de su pupilo Alcibíades.
En la batalla de Delio en el 424 a. C. En la batalla de Anfípolis en el 422
a. C., Alcibíades salvó la vida de su maestro Sócrates de cincuenta años.
[16]
Aspecto
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Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz
exageradamente respingona. Su figura era motivo de chanza. Alcibíades
lo comparó con los silenos, los seguidores ebrios y lascivos de Dioniso.
Platón consideraba digno de ser rememorado el día en que le lavó los
pies y le puso sandalias, y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo
querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la
misma capa, y era tremendamente austero en cuanto a comida y
bebida.
Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la
agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la
fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes
aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en
opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna
enseñanza.
SÓcrates es uno de los filósofos occidentales más importantes de toda la
historia de la filosofía. Nació en Atenas, Grecia, en el año 470 a. C., y
murió en el 399 a. C.
Por no haber escrito obra conocida, casi toda la información que se tiene
sobre su pensamiento, vida y obra es por boca de su más famoso
discípulo, Platón, quien lo convirtió en el interlocutor principal de la
mayoría de sus obras. También Aristófanes lo incluyó en sus obras, así
como Jenofonte en sus diálogos.
Otros discípulos suyos fueron Antístenes, Aristipo y Esquines.
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Sócrates fue un excelente maestro. Ya con 40 años enseñaba en la vía
pública, en banquetes y en el ágora, que es como se llamaba a las
plazas de las polis griegas. Dado que su enseñanza era gratuita y oral,
estimulaba a todos los oyentes a reflexionar sobre lo que consideraban
como cierto y, en muchos casos, los invitaba a realizar un examen de
conciencia.
Sócrates marcó un antes y un después en la filosofía. A partir de él se
descubrió un pensamiento basado en el diálogo, la postura crítica y la
sospecha de las verdades comúnmente aceptadas como evidentes.
Es famoso, sobre todo, por haber iniciado la idea de los universales
socráticos.
Estos consistían en la definición de un concepto, en la mayoría de los
casos, una virtud moral, que marca una forma de actuar en la vida
cotidiana.