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Secuestro en el centro comercial: pesadilla juvenil

La protagonista se despierta atada y desorientada, rodeada de sus amigos en una sala oscura, donde un hombre les informa que ahora les pertenecen. En el capítulo siguiente, se presenta un grupo de amigos que planea visitar un nuevo centro comercial, donde se discuten las actitudes arrogantes de Joan, un compañero problemático. A medida que la historia avanza, se revela la tensión entre los personajes y las dinámicas de poder en su entorno escolar.

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Secuestro en el centro comercial: pesadilla juvenil

La protagonista se despierta atada y desorientada, rodeada de sus amigos en una sala oscura, donde un hombre les informa que ahora les pertenecen. En el capítulo siguiente, se presenta un grupo de amigos que planea visitar un nuevo centro comercial, donde se discuten las actitudes arrogantes de Joan, un compañero problemático. A medida que la historia avanza, se revela la tensión entre los personajes y las dinámicas de poder en su entorno escolar.

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Prólogo

No entendía nada, tampoco veía absolutamente nada. Lo último que recordaba era ir con
los de mi curso al centro comercial y después… Todo era borroso y confuso ¿Estava
delgada? Era lo más probable ya que le dolía la cabeza y sentía el cuerpo pesado, todo
daba vueltas.

También le pitaban los oídos incapazitando que pudiera escuchar cualquier cosa pero si
sentía gente alrededor suyo, lo más probable es que fueran sus amigos. ¿Estaba estada?
Exacto, de manos y pies además de que llevaba una especie de tela en la boca que le
impedía gritar, aunque notaba que le escocía la garganta, quizas había gritado en sueños.
Quizas todo esto era una pesadilla.

Una luz alumbró la sala en la que se encontraba. Un hombre vestido de negro entró
mientras se reia.

—Tú, ven conmigo.— dijo señalando a la que por fin había visto que era uno de su curso,
Joan, atado igual que ella justo a su derecha.

—hmmm.—Joan hizo un ruido ahogado, obviamente no se podía levantar por que estaba
atado y mucho menos hablar.

El hombre se rió de nuevo helándome lo huesos y se acercó hasta Joan, le agarró de su


pelo castaño y se la llevó arrastras por la puerta por donde había venido. No la cerró.

Intenté ponerme en pie fracasando cayendo sobre mis rodillas. Escuchaba gemidos de
dolor de mis otros amigos que estaban atado por toda la sala, algunos lloraban. ¿Se habían
llevado a más gente mientras estaba dormida?

Entró otro hombre, este era más joven, tendría pocos años más que yo y se le veía
incómodo, no como el otro hombre. Aunque su mirada era aterradora.

Nos observó con una sonrisa sutil en la cara, sus ojos brillaban. Al final su mirada se posó
en mí. Escuché algunos suspiros ahogados de alivio de parte de mis compañeros. No
entendía que estaba pasando ¿A donde se habían llevado a Joan?

—Lo siento.— dijo el joven mientras me agarraba de la pierna y me arrastraba por la misma
puerta por la que se habían llevado a mi amiga. Intenté con todas mis fuerzas pegar
patadas y soltarme de su agarre, pero él era mucho más fuerte que yo y yo iba demasiado
dorada como para no ser más que un mosquito molesto en su cometido.

Me llevó hasta una sala en la que estaba el hombre de antes, otros ocho hombres y una
mujer con el pelo más negro que había visto en mi vida. También estaba Joan tirado en el
suelo, sus ojos azules estaban rojos. Aunque no llevaba la mordaza puesta no gritaba ni
hablaba.
—Bueno enhorabuena a ambos.— la mujer dio un paso adelante y se agachó ligeramente
para mirarnos a ambas a la cara.— Vais a vivir, no como los demás.

Miré a Joan con los ojos abiertos. ¿Qué estaban diciendo?

—La mala noticia es que ahora nos pertenecéis.

Capítulo 1
—Podríamos ir todos juntos al nuevo centro que han abierto. — sugirió Matt.

Esta semana habían inaugurado un nuevo centro comercial en medio de la ciudad as que
era gigantesco, contaba con absolutamente de todo. Aún no habíamos tenido la oportunidad
de visitarlo ya que apenas hacia unos días que lo habían inaugurado y habíamos tenido
clase. Hoy sería el día perfecto para verlo, un viernes en el que la gente lo único que quiere
es salir por ahí por la tarde. Simplemente perfecto.

—Yo me apunto.— fui la primera en contestar.

Al final poco a poco todos los de clase se fueron uniendo, incluido Joan, que ojalá no
hubiera querido venir, siempre arruina todo y se cree el mejor del mundo solo por tener una
cara bonita y ni pizca de cerebro. Además de una personalidad horrorosa y llena de
arrogancia, te encuentras a mucha gente como él cuando estudias en un instituto privado en
la que la mayoría de alumnos vienen de buena familia. Se creen que por tener dinero
pueden hacer lo que les de la gana, y lo peor es que muchas caen rendidas a sus pies.
Como mi amiga Kate a la que le destrozó el corazón.

No vasto solo con romperle el corazón sino que filtró fotos de ella. Nunca admitió que fuera
él pero Kate solo se las había enviado a él. Que hijo de puta.

Aún quedaban varias horas de clase, pero estábamos en los cinco minutos libres antes de
que tocara matemáticas.

—No entiendo como tiene los cojones de seguir llendo por ahí con la cabeza bien alta
después de todo lo que ha echo.— susurro mi amiga Kate a mi oído para que solo la
escuchara yo.

—Pero si se ha pegado con la mitad de chicos de la clase y aún así le siguen como un
perrito faldero solo por que su padre es el Capitán general del ejército.

—Y ni hablemos de cómo trata a las chicas…

Aún con la cantidad de repertorio de cosas que había echo el director no le había
expulsado. Alucinante, todos los días pegaba a alguno, hacía bulling a cualquiera que fuera
un poco “diferente”. Los profesores solo miraban hacia otro lado por miedo de que su padre
les hiciera algo si lo expulsaban. Todos los líos los solucionaba mandando una gran suma
de dinero al instituto y así se borraba todo lo sucedido con un expediente impoluto.

—¿A quien estais criticando chicas?— una voz detrás de nosotras nos heló la piel. Exacto,
allí estaba Joan con una sonrisa arrogante en la cara.

—No te creas que estamos malgastando saliva en tí.— le respondí sin ni siquiera girarme a
mirarle.

—Pues tu amiguita Kate sí que ha gastado bastante salvia en mí.

—No le hagas ni caso.— le dije a Kate.—- Solo quiere sacarnos de nuestros papeles pero
nosotras somos mejor que eso.— me giré hacia él.— ¿Andas tan desesperado por follar
que vienes a por tu ex o que te sucede ahora?

—No te preocupes por mí Anomalía que follo todos los días.— y el cabrón guiñó un ojo.

Desde el primer día me había puesto ese estupido mote por el hecho de tener un ojo azul y
el otro verde. No me gustaba que me llamara así pero no me podía quejar ya que algunos
tenían motes mucho peores…

—Me llamo Lilith.— le recordé aunque lo sabía perfectamente.

—Claro, pero prefiero llamarte como me dé la gana ¿a qué si Filtrada?— se refirió a Kate.

Y pum, allí tenías otro de los peores motes que podías tener, recordándote todos los días
esa desgracia que había diseñado a mi amiga una semana sin ir a clase y sin ganas de
levantarse de la cama.

—Se llama Kate y como la vuelvas a llamar así te corto los huevos capullo.— defendí a mi
amiga que miraba el pupitre de su mesa como si fuera lo más interesante del mundo.

Hizo un gesto levantando las manos como señal de derrota, sonrió y se fué justo cuando
sonó el timbre de la siguiente clase.

—Abran sus libros, ya estás tardando Matt.— como siempre Han, el profesor de mates
entraba dándolo todo. Obviamente no le iba a decir nada a Joan que no tenía ningún libro
abierto y se balanceaba en su silla. Ojalá se cayera.

Cuando acabaron las clases todos nos fuimos andando hasta el nuevo centro comercial que
habían abierto, estaba a unos 20 minutos por lo que no cogimos ningún transporte. Íbamos
a ir a comer por allí e igual luego nos metíamos en el cine.

Ir al cine era una actividad que solían hacer sobre todo nuestros abuelos, pero con las
tecnologías de hoy en día se prefería la realidad virtual. Aunque de vez en cuando me
gustaba ver películas antiguas en las que no tenías que estar tú dentro, casi que lo prefería.
Fuimos a comer a un restaurante de comida rápida en el que solía haber muchas mesas ya
que encontrar espacio para veinte personas era complicado.

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