Aprendizaje en Adultos: Claves y Estrategias
Aprendizaje en Adultos: Claves y Estrategias
CONSIDERARSE EN EL
APRENDIZAJE DE LOS
ADULTOS
Módulo 4 – Unidad 4
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UNIDAD 4. ASPECTOS QUE DEBEN CONSIDERARSE EN EL APRENDIZAJE DE LOS ADULTOS ... 3
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Unidad 4. Aspectos que deben considerarse en el
aprendizaje de los adultos
En este punto, sería significativo retomar qué entendemos por aprender y aclarar de qué
hablamos cuando mencionamos al adulto. Para empezar, el aprendizaje, en palabras de
Rodríguez (2019):
En este contexto, ¿qué entendemos por educación de adultos? Para referirnos a ello,
citamos a La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO, 1976), la cual señala que la educación de adultos abarca todos los procesos
educativos, más allá del contenido, nivel o método, formal o no, que respondan a un
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programa de formación básica o continuación de la misma, o perfeccionamiento, o
especialidad, por el que los adultos desarrollan sus habilidades, fortalecen sus saberes, y
potencian sus competencias, tanto técnicas como actitudinales, que le permiten enriquecer
su formación profesional y personal y, a la vez, ser parte del “[…] desarrollo socioeconómico
y cultural equilibrado e independiente” (en Jiménez, 2009, p. 35).
También, es pertinente tener en cuenta que cada persona es considerada adulto según
el paradigma social del cual forma parte; y, con esto, no se hace referencia a una edad
determinada, sino a los cambios mentales y orgánicos, entendiendo que estos cambios
tienen un carácter subjetivo; más aún si consideramos cómo la esperanza de vida, que son
los años promedio que se espera que una persona viva, ha ido creciendo a través de la
historia; cómo, por ejemplo, en la Edad Media la esperanza de vida era 40 años, 50 años en
el siglo XIX, 68 en el siglo XXI y 80 en la actualidad (Toro y Yepes, 2018, p. 256).
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El trabajo en equipo entre los sistemas, consciente e inconsciente, permite una asertiva
gestión emocional, el desarrollo de un cerebro menos impredecible y más maduro; madurez
que, pasando la adultez, se va deteriorando en forma lenta y progresiva. No obstante, a
pesar de que algunas funciones cognitivas, como el razonamiento espacial y las habilidades
verbales, se mantienen estables con el tiempo, algunas, incluso, pueden experimentar
mejoras significativas (Toro y Yepes, 2018, p. 32).
Más allá de la edad, aprender nos permite relacionarnos con los demás, ser parte y
pertenecer a nuestros grupos, club, escuela, amigos, vecinos, etcétera, y a ser parte de la
sociedad a la que pertenecemos. Si bien este proceso de aprendizaje inicia a muy temprana
edad, a medida que vamos creciendo en el hogar, continúa en otros espacios como la
escuela, y así se van ‘aprendiendo’ cuestiones disciplinares, de convivencia y contenidos
académicos.
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Estas cuestiones, en relación con el aprendizaje de adultos, son objeto de estudio de la
andragogía, que se refiere a la pedagogía o educación de adultos (RAE, 2023, párr. 1).
Bajo este marco, el modelo de Knowles (2005) considera cinco aristas en las instancias
del aprendizaje del alumno adulto, y son las siguientes:
◦ habilidades emocionales,
◦ estilos de aprendizaje,
◦ estrategias de aprendizaje,
Para considerar dichas instancias, Acosta et al. (2022) sugieren que el educador genere
estrategias y ambientes amigables al aprendizaje de adultos, quienes están más interesados
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en aprendizajes relacionados con su vida personal o laboral. Dichas estrategias serán
diseñadas para acercar al adulto al contexto, y a sus estilos de aprendizaje; y claro está,
considerarán las formas para mediar el proceso de enseñanza-aprendizaje (p. 11).
Habilidades emocionales
En este sentido, es una ciencia que media la enseñanza del adulto, y propone dinamizar
las aulas, en donde educadores y alumnos disfruten el proceso y compartan los
aprendizajes; siendo pertinente, para tal objetivo, el aprendizaje y desarrollo de habilidades
emocionales, reconociendo que el alumno es un ser emocional (Acosta et al., 2022, p. 20).
Percibir la emoción
Facilitar la emoción
Comprender la emoción
Gestionar la emoción
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Las etapas para el aprendizaje de la inteligencia emocional permiten gestionar las
emociones, para luego diseñar, en forma consciente, un pensamiento que, a su vez,
generará un comportamiento consecutivo. El desarrollo de las competencias emocionales
hará que estos comportamientos sean asertivos y, así, acerquen al alumno al logro de sus
objetivos personales, académicos, sociales y favorezcan y fortalezcan su capacidad de
análisis, su liderazgo y su reflexión para transformar su realidad (Acosta et al., 2022, p. 23).
A la par del sentir, pensar y actuar, el contexto y la experiencia también son elementos
condicionantes del aprender y, acompañados de competencias emocionales, permiten al
adulto, junto al educador, construir y disfrutar sus aprendizajes.
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Estilos de aprendizaje
Knowles (2005), en su modelo, propone seis elementos que forman la estructura del
aprendizaje adulto, como se muestra en la imagen 4:
Autoconcepto
Experiencia de Necesidad de
aprendizaje saber
Orientación de
Motivación
aprendizaje
Disposición para
el aprendizaje
Por otro lado, la disposición para el aprendizaje determina si sus aprendizajes son
significativos, y si la actitud del adulto hacia el proceso será constante y comprometida
(Acosta et al., 2022, p. 35).
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La motivación, a su vez, nos permite poder identificar aquello que energiza y estimula al
adulto a aprender, y se relaciona con su propia autoestima. La experiencia, base en el
aprendizaje de adultos, es aquella que envolverá todo el proceso (Acosta et al., 2022, p. 35).
Los mismos autores citan a Kolb (2007), quien define los estilos de aprendizaje como “[…]
aquellas capacidades más destacadas que tiene un ser humano, siendo las experiencias de
la vida cotidiana y la relación existente con el entorno; de manera que se considera
fundamental para el aprendizaje las percepciones y el procesamiento de la información”
(en Acosta et al., 2022, pp. 41-42).
Kolb (2007) también entiende que para que el aprendizaje sea significativo, es decir
relevante para el adulto, es necesario que se consideren estas cuatro etapas, a saber: “[…]
a) vivencias concretas; b) examinar reflexivamente; c) conceptualizaciones teóricas; d)
experimentación activa” (en Acosta et al., 2022, p. 42).
Desde esta mirada andragógica, estas cuatro etapas del proceso de aprendizaje, de
acuerdo con cada estilo de aprendizaje, consideran una mirada cognitiva, afectiva y
fisiológica del adulto que aprende.
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cuestionada debido a la débil evidencia encontrada en la literatura de los últimos años
(Newton, Najabat-Lattif, Santiago y Salvi, 2021, p. 1, trad. propia).
Estrategias de aprendizaje
Tomando los aportes de Acosta et al. (2022), las estrategias de aprendizaje son los pasos
de un proceso que se diseña en forma intencional para generar aprendizajes significativos,
y que permitan resolver situaciones problemáticas que pudieran presentarse (p. 42).
• El perfil del estudiante, su motivación, sus ideas previas, sus intereses y su nivel
cognitivo y emocional.
• El proceso de aprendizaje.
• Objetivos y metas establecidas y las actividades necesarias para el logro de los mismos.
• Estrategias de enseñanza para compartir con el alumno y para poder observar y analizar
el propio proceso de aprendizaje (Acosta et al., 2022, p. 43).
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Cabe preguntarnos, entonces, ¿cuáles son esas estrategias de aprendizaje? Citando a
Gargallo et al. (2009), podemos ordenarlas en los siguientes tipos:
• Estrategias metacognitivas.
• Control del contexto, interacción social y manejo de recursos” (citado en Acosta et al.,
2022, p. 51).
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• Aprendizaje basado en problemas
• Stramboard-benchallenge
• Análisis de casos
Motivación intrínseca • Prácticas situadas de aprendizaje en escenarios
reales
• Escucha activa
• Mayéutica o preguntas detonantes
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Lectura Árbol semántico
panorámica V de Gowin
Lectura analítica Autopreguntas
Mente-factos
Red semántica Cartografía
mental/Cartografía
Mapa mental conceptual
Mapa conceptual
Por último, las estrategias de control del contexto, la interacción social y el manejo de
recursos promueven ambientes resonantes y apropiados al aprender; además, permiten
optimizar recursos, técnicos, académicos y también de tiempo, para que el alumno siga
enfocado disfrutando su aprendizaje. Acosta et al. (2022) sugieren también herramientas
colaborativas como Trello, One Drive, entre otras; motores de búsqueda como Google,
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motores académicos, Google Calendar, entre otras estrategias para adquirir información,
tales como lluvia de ideas, resúmenes, estrategias para organizar la información, infografías
y mapas conceptuales (p. 56).
Uno de los desafíos para los educadores radica en capacitar a los estudiantes para que
puedan diseñar sus propias estrategias de aprendizaje, con el fin de alcanzar sus objetivos
de formación.
◦ previsión,
◦ rendimiento y
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En la primera etapa, previsión, se analiza la tarea, se establecen los objetivos, se
comparten los criterios de evaluación, y el alumno indagará sus intereses, sus inquietudes,
sus creencias, y su motivación en relación con la misma (Zimmerman, 2008, p. 169, trad.
propia).
Por otro lado, el rendimiento dependerá de la observación y del enfoque que el alumno
pueda gestionar durante el proceso para rediseñar las actividades y, si fuera necesario, en
función del aprendizaje y del compromiso hacia el mismo (Zimmerman, 2008, p. 169, trad.
propia).
Para conocer el entorno, es decir, la realidad de la que forman parte dichos estudiantes,
y el contexto social en el que aplicarán sus aprendizajes. Una de las estrategias que nos
comparten Acosta et al. (2022), son las giras de campo, salidas o experiencias diseñadas.
Estas giras requieren ser diseñadas y organizadas por los educadores y consensuadas con
los alumnos, ya que demandan presupuesto y tiempo para la excursión, hospedaje,
alimento, transporte, y otros gastos relacionados. La gira, por sí misma, es una instancia de
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aprendizaje: se planifica, se evalúa, se gestiona; como también el proceso de aprendizaje y
la socialización de la información; es decir, se trata de la experiencia de la gira en sí, y la
experiencia con la temática propuesta por el docente, como un espacio de interacción con
el entorno. En esta interacción con el contexto, el adulto podrá confrontar experiencias con
lo nuevo, con lo observado y ser parte de la construcción contextualizada del saber (p. 81).
En general, las salidas de campo requieren ser planificadas para ser llevadas a cabo,
contemplar sus propias instancias de evaluación, antes, durante y luego de las giras y, por
sobre todo, inspirar a los alumnos a generar actividades creativas, según lo aprendido y
experimentado que puedan reconocer su aporte de valor hacia el propio contexto (Acosta
et al., 2022, p. 83).
La forma en que se aprende en la edad adulta está intervenida por los cambios
funcionales, estructurales en el cerebro adulto, y también en las funciones cognitivas,
disminuyendo las mismas en esta etapa de la adultez (Caicedo, 2016, pp. 48-49).
Ahora bien, sería pertinente comentar a qué nos referimos cuando hablamos de adultez.
El concepto de adulto involucra cuestiones psicobiológicas, pero, sin duda, también
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cuestiones éticas y sociales, según el contexto en el que se viva (Caicedo, 2016, p. 50).
Citando a Jiménez (2009):
La palabra adulto viene del verbo latino adolescere que significa crecer. Adultum
es el participio pasado de este verbo y al pie de la letra significaría el que ya ha
crecido o ha terminado de crecer. Éste es el sentido que ha quedado en el lenguaje
popular cuando se dice que el adulto es el que «ya lo tiene o lo debería tener todo
hecho». (p. 110)
Pareciera ser, según la etimología de la palabra, que la adultez es una etapa sin grandes
cambios, más lineal y no tan dinámica; sin embargo, lejos está esta primera impresión de lo
que es ser adulto en el paradigma actual, en el cual, el adulto está en constante proceso de
aprender y de nuevas experiencias por transitar.
Por lo tanto, la palabra adulto tiene muchas definiciones; sin embargo, nuestro enfoque
se centra en la comprensión de la etapa de la adultez en el contexto educativo.
Para responder a dicha pregunta, y tomando los aportes de Mora (2014), se puede
afirmar que las neuronas no mueren en la corteza cerebral (aunque sí en otras áreas del
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cerebro, como las del tronco del encéfalo), y también que se generan neuronas nuevas en
el cerebro adulto, incluso, envejecido. Esto nos permite cambiar la visión hacia los procesos
de aprendizaje (p. 58).
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A lo largo de toda la vida del ser humano ocurren cambios anatómicos en el cerebro y, a
la par, en las capacidades, habilidades y también en su propia personalidad, que se va
desarrollando con el pasar de los años.
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familiares Descubrir sus aptitudes
Gestionar un hogar Clarificar sus valores
Gestionar un presupuesto Comprender a los otros
familiar
Aprender a autogestionarse
Comprar bienes y servicios
Gestionar conflictos
Hacer reparaciones
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Cambiar de carrera de sus padres Encontrar compensaciones a
los cambios
Hacer frente al paro Aprender a cocinar para dos
Aceptar el cambio
Prever el retiro Prever el retiro
Aprender a sobrellevar la
Para las madres de familia,
crisis
comenzar una segunda
carrera Tener una percepción realista
del tiempo
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íntimos Mantenerse al día
Organizar sus bienes Mantenerse a la escucha de
los jóvenes
Mantenerse con curiosidad
Mantener espíritu abierto
Tener una nueva percepción
del tiempo
Prepararse para morir
Establecer lazos con personas Adaptarse al debilitamiento Trabajar para mejorar las
de tercera edad de sus fuerzas y de su salud condiciones de vida de las
personas mayores
Encontrar nuevos hobbies Cambiar de alimentación
Hacer benevolencia
Adquirir nuevas Pasar regularmente
competencias recreativas revisiones médicas Guardar contacto con las
asociaciones
Elaborar un programa de Hacer un poco de ejercicio
recreo equilibrado
Utilizar los medicamentos con
precaución
Aprender a gestionar el estrés
Preservar las reservas
Cuadro 3. Hitos en la edad adulta tardía (65 y más años)
Fuente: Jiménez (2009, p. 118).
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4.3.3 Adultez sociológica
Desde una mirada sociológica, sería pertinente hacer un recorrido por nuestra historia
como sociedad, desde una sociedad tradicional, y luego una más moderna, para llegar así a
la sociedad actual de la información. Consideraremos, en este análisis, la forma de
comunicación de cada etapa, entendiendo que los espacios de aprendizaje son espacios
conversacionales, dialógicos, y la forma de conversar y la estrategia del docente, serán
condicionantes del aprender (Jiménez, 2009, p. 140).
En las etapas anteriores, el lenguaje conversacional era oral o escrito, y en la etapa actual
se contrasta con el lenguaje digital y virtual; es decir, que ha cambiado la forma de
comunicarse (Jiménez, 2009, p. 140).
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La nueva sociedad, en este mundo tan cambiante, incierto y a la vez interconectado,
plantea un proceso para reconstruir una nueva identidad sociocultural, en este caso, de los
adultos (Jiménez, 2009, p. 160).
Bajo esta perspectiva, el cerebro adulto necesita encontrar nuevas vías para el
aprendizaje, ya que procesa a una velocidad menor, y con menos capacidad de retener
información, lo que afecta su proceso de aprendizaje, considerando que la experiencia es
el factor más relevante de su aprender (Jiménez, 2009, p. 127).
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metodologías que permitan la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos a lo largo
de la vida, fomentando la relevancia y la conexión personal con los contenidos; además, se
debe estimular la participación y la toma de decisiones en el proceso de aprendizaje,
brindando a los adultos la autonomía necesaria para dirigir su propio camino educativo de
manera significativa (Jiménez, 2009, p. 127).
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