Introducción a Neurociencias y Educación
Introducción a Neurociencias y Educación
NEUROCIENCIAS,
NEUROAMATOMIA Y
NEUROBIOLOGÍA
Módulo 1 – Unidad 1
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UNIDAD 1. INTRODUCCIÓN A LAS NEUROCIENCIAS, NEUROANATOMÍA Y NEUROBIOLOGÍA . 3
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Unidad 1. Introducción a las neurociencias,
neuroanatomía y neurobiología
Los estudios en neurociencia cognitiva han aportado evidencia sobre cómo ciertas
prácticas pueden mejorar la retención de información y la resolución de problemas. Por
ejemplo, se ha observado que la actividad física regular y un sueño de calidad pueden tener
un impacto positivo en la capacidad cognitiva y la memoria (Araya-Pizarro y Espinoza, 2020,
p. 6). Además, las emociones juegan un papel importante en el aprendizaje, ya que pueden
tanto facilitar como obstaculizar la adquisición de nuevos conocimientos.
Para los educadores, el desafío es que incorporemos estos hallazgos en el aula. Esto
implica no solo transmitir conocimientos, sino también crear un entorno que promueva un
aprendizaje significativo y duradero. Se trata de que entendamos y atendamos las
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necesidades individuales de cada estudiante, reconociendo que cada cerebro es único y que
los estilos de aprendizaje pueden variar ampliamente.
Por lo tanto, podemos inferir que la neurociencia entrega el conocimiento del cerebro y
de los procesos cognitivos a otras áreas. En palabras de Ibarrola (2014), la neurociencia: “es
un modelo de planteamiento interdisciplinar en cuestiones referentes al cerebro. Las
neurociencias reúnen todas las disciplinas que estudian el sistema nervioso, y en especial el
cerebro, desde diferentes perspectivas” (p. 109).
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[…] se ha establecido un nuevo campo de investigación, denominado neurociencia
educativa (a la que también se hace referencia como mente, cerebro y educación),
que se dedica, específicamente, a determinar las concomitancias entre la
investigación neurocientífica y nuestro trabajo en los centros educativos y en el
aula. (p. 13)
NEUROCIENCIAS
NEUROCIENCIAS
NEUROCIENCIAS EDUCACIÓN
NEUROCIENCIA COGNITIVAS
PSICOLOGÍA
COGNITIVA
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1.1.2. Características de las neurociencias
La neurociencia es la encargada de estudiar el sistema nervioso en todos sus ámbitos y
trata de explicar los mecanismos, las propiedades, las estructuras y las funciones del sistema
en general y de cada una de sus partes (Ibarrola, 2014, p. 109). En palabras de dicho autor,
la neurociencia es “[...] un modelo de planteamiento interdisciplinar en cuestiones
referentes al cerebro” (Ibarrola, 2014, p. 109). Entre sus características, podemos nombrar
las siguientes:
• “[...] es una ciencia incipiente y prolífica que asegura una verdadera revolución y
cambio de paradigma en la manera de entender al ser humano [...]” (Ibarrola,
2014, p. 110).
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abordaje interdisciplinario” (p. 6). A partir de su definición, podemos nombrar entonces las
siguientes características con el fin de poder apreciar sus aportes, a saber:
Con respecto a las áreas que aborda esta ciencia, Gómez (2004) expresa lo siguiente: “la
Neurociencia Cognitiva se aplica en toda área en que una persona, interactuando con su
ecosistema, necesite optimizar sus funciones, entre ellas el área educativa y su proceso de
enseñanza-aprendizaje” (p. 7). Además, la neurociencia cognitiva trae numerosos
beneficios en las personas. Siguiendo a Gómez (2004):
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En este sentido, Glejzer (2022) afirma que, los orígenes de la neurociencia podríamos
situarlos alrededor de 2400 años atrás. Este origen comienza con los egipcios, quienes
tenían ya un conocimiento avanzado en medicina y fisiología (p. 10). Glejzer (2022) sostiene:
Pese a que estas prácticas combinaban técnicas médicas con rituales religiosos, sus
saberes eran muy avanzados para la época. Entre ellos podemos destacar el estudio
del cerebro y sus actividades. Esta civilización reconocía al cerebro como el órgano
responsable de nuestras funciones mentales. (p. 10)
Asimismo, Glejzer (2022) expresa que, en la Antigua Grecia, surgieron dos posturas
acerca de la conducta humana que discutían la ubicación de las funciones cognitivas, y el
alma, en diferentes regiones del cuerpo: el Cardiocentrismo y el Cerebrocentrismo (p. 11).
Por un lado, “según Aristóteles (384-322 A.C.), las emociones y el alma estaban ubicadas
en el corazón, atribuyéndole a este órgano todas las funciones vitales” (Glejzer, 2022, p.
11). Con respecto al Cerebrocentrismo, Glejzer (2022) afirma lo siguiente:
Estos enfoques se mantuvieron casi intactos hasta el siglo XVII. “En esta época, Descartes
(1596-1650) ubicó al alma y la conciencia en un único órgano situado en la cabeza” (Glejzer,
2022 p. 12). Además, Descartes separa cuerpo y mente, emoción y razón, teoría que sería
luego interpelada. Hoy en día, podemos reconocernos como seres emocionales que luego
razonamos (López, 2018, p. 114).
Franz Joseph Gall (1758- 1828) y Johann Gaspar Spurzheim (1766-1832), afirmaban
que en la forma del cráneo de las personas se podían hallar los rasgos de su
personalidad y facultades mentales, de manera tal que, con solo palpar la cabeza
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de un individuo, se podía realizar un diagnóstico completo y atribuirle
características a sus comportamientos y capacidades cognitivas. (pp. 12-13)
Estos científicos fueron los primeros en asumir que las distintas regiones del cerebro
tienen funciones específicas. Luego, avanzando en sus estudios, la neurociencia nos
aportaría que estas regiones forman parte de un sistema más complejo, un sistema que
tiene una organización particular (Glejzer, 2022, p. 13).
Para adentrarnos en estas funciones específicas del cerebro, nombraremos a los médicos
Broca y Wernicke, reconocidos por sus aportes en el área del lenguaje. Para entender este
extraordinario mundo cerebral, en el que aún nos queda tanto por conocer, seguiremos
transitando el recorrido en el tiempo. Como afirma Glejzer (2022):
Los primeros avances en el estudio de las funciones cerebrales los debemos a dos
eminentes científicos: el médico francés Paul Broca (1824-1880) y el alemán Karl
Wernicke (1848-1905), quienes en 1861 y 1874 respectivamente sentaron las bases
del conocimiento de las regiones implicadas en la producción y la comprensión del
lenguaje. (pp. 13-14)
Por un lado, Broca presentó un caso sobre un paciente que, a pesar de haber perdido el
habla por una lesión del cerebro, no pierde la capacidad de comprender. Luego de
numerosas investigaciones, el científico determinó que la región de producción del habla
está localizada en la zona ventral del lóbulo frontal izquierdo. Hoy en día, esa parte del
cerebro lleva su nombre: área de Broca. Por otro lado, Wernicke pudo describir a sus
pacientes que no comprendían el lenguaje hablado, pero sí podían hablar. Al igual que su
colega, Wernicke determinó la zona del cerebro encargada de la comprensión del lenguaje
y, luego de un tiempo, se la llamó área de Wernicke (Glejzer, 2022, pp. 14-15). A
continuación, en la imagen 2 podemos visualizar la localización del área de Wernicke.
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Imagen 2. Área de Wernicke
Fuente: Krigolson, O. (19 de octubre de 2022).
Para ampliar sobre las neuronas, volveremos a citar a Glejzer (2022), quien afirma que
las neuronas tienen características propias que las distinguen de las pertenecientes a otros
tejidos. Cada neurona cuenta con partes diferenciadas que cumplen distintas funciones en
la trasmisión de mensajes desde una zona del sistema nervioso hacia otra. El cuerpo de
10
estas células tiene dos tipos de prolongaciones: las dendritas, que forman lo que se conoce
como árbol dendrítico, por su semejanza con las ramas de un árbol, y el axón, que es una
fibra nerviosa a través de la cual viaja el impulso nervioso hasta el botón terminal, extremo
de esta protuberancia (p. 17).
Como comentamos en los párrafos anteriores, Ramón y Cajal, en 1888, es quien sienta
“las bases para comprender la relación entre la plasticidad neuronal en la memoria y el
aprendizaje” (Glejzer, 2022, p. 16). Así, se entiende que estos procesos suceden gracias a
los cambios que ocurren en la conexión entre neuronas. Además, como se expresa en la
obra de Glejzer (2022):
A partir del siglo XX, es interesante nombrar a Kandel, científico vienés, premio Nobel en
medicina y Fisiología en el año 2000, quien realizó investigaciones sobre la memoria y los
mecanismos del aprendizaje. Ya ingresando al siglo XXI, vamos a nombrar el proyecto Blue
Brain, iniciativa del neurobiólogo Yuste y lanzado en el año 2002, en el que se crea un
espacio para simular. Según Cortés (2012), el “cerebro mamífero a nivel molecular para
estudiar su estructura. Este proyecto pretende aclarar problemas de función y disfunción
cerebral, simulándolos en un macro-cerebro artificial. Se trata de usar ingeniería inversa
para entender la interacción mente-cerebro” (p. 10).
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Además de los ya nombrados, existieron más avances en la historia de la neurociencia
con relación a los mecanismos del cerebro, a la memoria y a su fisiología.
KANDEL
EGIPCIOS BRODMANN
Memoria y
Cerebro y funciones Mapeado del
mecanismos de
mentales. cerebro.
aprendizaje.
PLATÓN E
BROCA Y WERNICKE
HIPÓCRATES
Área del lenguaje.
Cerebrocentrismo.
GALL Y SPURZHEIM
DESCARTES
Regiones del cerebro
Razón y emoción
con funciones
separadas.
distintas.
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1.1.4. La educación como un espacio neurocientífico e
interdisciplinario
Los educadores nos encontramos constantemente en relación con otros y en contacto
con cerebros en formación, como es el caso de jóvenes y adolescentes. Darnos cuenta de
esta responsabilidad, entendiendo la responsabilidad como la “habilidad para responder”,
nos invita a iniciarnos en el camino de la neurociencia, a entender cómo funciona el cerebro,
sus componentes y, sobre todo, cómo aprendemos.
De esta manera, Battro (2014) define la idea de neuroeducación como “las neurociencias
cognitivas dedicadas a la educación, aquellas que integran la mente, el cerebro y la
educación en una teoría y práctica pedagógicas (en inglés MBE, Mind, Brain and Education)”
(p. 173).
Por otro lado, la plasticidad cerebral, entendida como la capacidad que tiene el cerebro
de cambiarse a sí mismo, de adaptarse al entorno y de generar nuevas conexiones
neuronales, nos permite inferir que siempre podemos aprender. En otras palabras, todo
cerebro vivo puede aprender (Ibarrola, 2014, p. 57).
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Siguiendo a Mora (2014), la neuroeducación es una “nueva visión de la enseñanza
basada en el cerebro” (p. 15). Cada una de las personas, con su historia, creencias, valores,
costumbres, relaciones, familias, creencias y experiencias previas, va diseñando su propia
manera de pensar, de aprender, de recordar, de tomar decisiones; es decir, va esculpiendo
su propio modelo mental. Reconocer y comprender estos patrones de pensamiento en los
alumnos es el gran desafío de los educadores, además de comprender que estos patrones
son moldeados por sus aprendizajes; es decir, que se producen cambios sinápticos en cada
aprendizaje (Mora, 2014, p. 15).
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de entrada para crear este ámbito de aprendizaje compatible con el cerebro, […].
(p. 113)
El cerebro es el órgano del aprendizaje con el cual trabajan a diario los educadores. Por
eso, los aportes de la neurociencia son tan relevantes para su tarea. A continuación,
nombraremos algunos de esos aportes que deberían ser considerados al diseñar las
prácticas educativas. Siguiendo las líneas de Ibarrola (2014):
▪ Con respecto a los estímulos que recibe el cerebro, Ibarrola (2014) afirma lo
siguiente:
El cerebro ni ve, ni oye, ni huele, ni siente lo que hay en el mundo exterior. Hay
zonas del cerebro preparadas para percibir los estímulos que generalmente llegan
del exterior, pero la construcción y la interpretación que hace el cerebro de esos
estímulos, son fenómenos esencialmente culturales y personales. (p. 113)
▪ Si bien todas las experiencias del ser humano son importantes en todo su
desarrollo, las experiencias que suceden antes de su nacimiento y durante sus
primeros años tienen una importancia especial. Estas experiencias
acompañarán el desarrollo de las funciones cerebrales (Ibarrola, 2014, p.
113).
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▪ El cerebro aprende cuando tiene participación activa en el proceso, por eso
es necesario un aprendizaje en el que se estimulen sus sentidos y se
comprometan más áreas en dicho proceso (Ibarrola, 2014, p. 114).
Otras consideraciones significativas, para tener en cuenta con respecto a los aportes de
la neurociencia, pueden ser las siguientes:
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Además, es importante considerar lo que sucede al relacionarnos y observar a los demás.
Como educadores, es de gran responsabilidad desarrollar estas competencias emocionales
que serán observadas por los alumnos (Ibarrola, 2014, p. 117).
Podemos concluir entonces, tal como expresamos en párrafos anteriores, que sin
emoción no hay aprendizaje. Emocionar a sus estudiantes y despertar su atención y
curiosidad son desafíos de los educadores.
El cerebro hace parte del sistema nervioso, y es por eso que estudiar cómo está formado
este sistema y cómo se organizan sus células para llevar a cabo sus funciones son aportes
de mucha importancia para la tarea de educar.
Por otro lado, la neurobiología se encarga del estudio de “ los cambios anatómicos,
fisiológicos y bioquímicos, aplicados al desarrollo y la maduración normal del cerebro, por
ende, las formas de aprendizaje y conducta en relación con el medio ambiente, expresadas
en cl concepto de plasticidad cerebral” (Beteta, 1999).
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1.2.1. Estructura del sistema nervioso
Nuestro sistema nervioso es una gran red y está formado por muchas partes del cuerpo.
Este sistema se encarga, según Portellano (2005), de “coordinar las actividades sensitivas,
motoras, vegetativas, cognitivas y comportamentales del ser humano, gracias a la
capacidad que tiene para recibir, transmitir y emitir informaciones” (p. 73).
El cerebro forma parte del sistema nervioso central, que no incluye las neuronas
que se encuentran en el cuerpo y que forman el llamado sistema nervioso
periférico. Por razones históricas, algunas de las cuales no tienen sentido, suelen
estudiarse como dos sistemas separados. La médula espinal (parte del sistema
nervioso central) transporta información entre el cuerpo y el cerebro. El sistema
nervioso autónomo es una vía por la que el cerebro regula el entorno interno del
cuerpo. Transporta las órdenes del cerebro a los órganos internos, conocidos como
vísceras, y envía las sensaciones de las vísceras al cerebro. Este proceso controla el
ritmo cardíaco, el ritmo de la respiración, la transpiración, la digestión, el hambre,
la dilatación de las pupilas, la excitación sexual y muchas otras funciones
corporales. Es responsable de las respuestas de «lucha o huida», que dicen al
cuerpo que gaste sus recursos energéticos, así como del «descansa y digiere», que
repone esos recursos. El sistema nervioso autónomo también ayuda a controlar el
metabolismo, el equilibrio hídrico, la sal, la temperatura, el funcionamiento del
corazón y los pulmones, la inflamación y otros recursos en todos los sistemas
corporales, como en un presupuesto. El sistema nervioso somático da al cerebro
acceso a los músculos, las articulaciones, los tendones y los ligamentos. (p. 377)
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La imagen 4 nos permite visualizar cómo está formado el sistema nervioso:
En resumen, nuestro sistema nervioso está constituido por células llamadas neuronas
que son las encargadas de trasladar información codificada a todo el cuerpo a través de
impulsos nerviosos. Este sistema se divide en Sistema Nervioso Central (SNC) y Sistema
Nervioso Periférico (SNP), que se describen a continuación.
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• SNP: está constituido por un conjunto de nervios y ganglios nerviosos. Se
divide en Sistema Nervioso Periférico Somático y Sistema Nervioso Periférico
Autónomo (Portellano, 2005, p. 74).
Para una mejor comprensión, podemos ver la división del sistema nervioso en la imagen
5:
Cerebro
Encéfalo
Cerebelo
SNC Tronco
(Sistema Encefálico
Nervioso Central)
Médula espinal
SN
(Sistema
Nervioso)
Somático
SNP
(Sistema
Nervioso
Periférico)
Autónomo
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1.2.2. Sistema nervioso central
El sistema nervioso es el encargado de regular y supervisar las actividades del cuerpo.
“Su función consiste en coordinar las actividades sensitivas, motoras, vegetativas,
cognitivas y comportamentales del ser humano, gracias a la capacidad que tiene para
recibir, transmitir y emitir informaciones” (Portellano, 2005, p. 73).
El SNC, objeto de estudio de este apartado, está formado por el encéfalo y la médula
espinal, las neuronas y las células gliales, que son células de sostén. En su parte superior,
está protegido por el cráneo, y en la inferior, por la columna vertebral (Portellano, 2005, p.
73).
El SNC consta de una doble protección ósea y meníngea. El cráneo y las vértebras forman
la cubierta ósea del encéfalo y la médula espinal, mientras que internamente la cubierta
está constituida por tres meninges: duramadre, aracnoides y piamadre, que protegen la
médula espinal el tronco cerebral, el cerebelo y el cerebro. (p. 74)
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En la imagen 6 podemos ver, de manera muy simple, el sistema nervioso central:
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En la imagen 7, podemos observar las partes de una neurona:
Para continuar, podemos mencionar que las neuronas son células que han perdido la
capacidad de realizar ciertas funciones, como la de defenderse o de nutrirse por sí mismas,
y es por ello que necesitan de otras células que sean de sostén, las llamadas células gliales.
Las neuronas y las glías son las células más importantes del cerebro, y es por ello que
consideramos a la neurona como unidad básica del Sistema Nervioso Central. Además, las
neuronas trasmiten señales eléctricas generadas por ellas mismas, pero también
retrasmiten señales generadas por las otras neuronas (Ibarrola, 2014).
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[…] un núcleo o soma, una o varias prolongaciones cortas que transmiten impulsos,
las dendritas, y una única prolongación larga llamada axón, que conduce la
información mediante impulsos desde el núcleo hacia las dendritas de otras
neuronas, formando una red de intercambio de información compleja. (p. 21)
Cómo podemos observar en la imagen 8, todas las neuronas tienen un cuerpo celular,
un largo axón y dendritas.
Imagen 8. Neurona
Fuente: Feldman, (2018, p. 374).
• Cada neurona puede conectarse con hasta 10,000 neuronas, y así formar una
red extraordinaria y compleja de hasta 1,000 billones de conexiones
(Ibarrola, 2014, p. 20).
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Si volvemos la mirada a nuestro ámbito educativo, toda esta información sobre cómo se
conectan las neuronas, cómo necesitan oxígeno y glucosa para obtener energía y la
particularidad de que se ponen en actividad ante la novedad, invita a los educadores a
rediseñar sus contenidos, sus evaluaciones y a encontrar formas más disruptivas para
despertar el interés de los alumnos. También los desafía a propiciar espacios que resuenen
con las necesidades biológicas del cerebro y hasta comprender la realidad del alumno con
el que se comparte el espacio de aprendizaje (Ibarrola, 2014, p. 20).
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Estas conexiones entre neuronas, diferentes entre sí, pero complementarias, pueden ser
de dos formas: eléctrica y química, cómo podemos ver en la imagen 9.
Para que se genere una conexión, una neurona, la presináptica, libera sustancia química
(señal) hacia otra neurona, la postsináptica, la cual luego de recibirla se encarga de generar
otra señal eléctrica (Braidot, 2013, p. 16). Esta descripción podemos visualizarla en la
imagen 10.
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Imagen 10. Sinapsis
Fuente: Braidot, (2013, p. 16).
En la sinapsis, las neuronas se acercan, pero no tienen un contacto físico real y el espacio
que se genera entre ellas se denomina “hendidura sináptica”. Las redes que se generan en
el sistema nervioso están compuestas por millones de neuronas interconectadas, siendo
numerosísimas en los primeros años de vida en relación con la adultez. Es por esto que en
nuestro cerebro sucede lo que se conoce como poda neuronal, proceso para eliminar
conexiones que ya no se utilizan. Gracias a la poda neuronal, nuestro cerebro se vuelve más
eficiente porque permite responder mejor a sus estímulos (Braidot, 2013, p. 16).
Hay que destacar que el término poda se utiliza para decir que solo se eliminan del
cerebro esas conexiones que no son tan usadas, con el fin de que este órgano funcione de
manera más competente. Este proceso de poda neuronal es mayor en los niños y jóvenes,
por lo que resalta la importancia de estimular a los niños desde temprana edad (Ibarrola,
2014, p. 140).
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Muchos son los mitos con relación al cerebro y el aprendizaje, y el que es relevante
nombrar, en este punto, es el que se refiere a que la cantidad de neuronas que tenemos es
lo que determina nuestro aprendizaje. El aprendizaje está condicionado por la manera en
la que las neuronas se conectan unas con otras, es decir, por la sinapsis. Si nuestras
neuronas son capaces de establecer una buena sinapsis entre ellas, entonces será más fácil
que los conocimientos se consoliden. A su vez, los procesos de aprendizaje modelan el
cerebro generando la desaparición de aquellas conexiones neuronales poco utilizadas
(Ibarrola, 2014, p. 140). Además, el proceso de aprendizaje refuerza las conexiones más
activas. Citando a Ibarrola (2014):
las sinapsis entre las neuronas se refuerzan y se mantienen a largo plazo cuando
estas reaccionan ante unas características que aparecen con frecuencia asociadas
y las conexiones que se rescinden son las existentes entre neuronas que nunca
trabajan al mismo tiempo. (p. 140)
Por lo tanto, considerando que en la adultez esas conexiones son menos numerosas,
estos procesos de aprendizaje requieren entonces otra forma de motivar a esas neuronas
para que generen conexiones (Ibarrola, 2014, p. 140).
Todos estos conocimientos que nos aporta la neurociencia representan un desafío para
vincular los contenidos académicos con una habilidad y estrategia motivadora. Además, la
neurociencia invita a reflexionar en torno a las prácticas de los educadores y analizar los
componentes que intervienen en el aprendizaje.
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