DIOS NOS HABLA POR MEDIO DE SU PALABRA
La Biblia es Palabra de Dios, porque todo lo que en ella se dijo de parte de Dios y todo es obra del Espíritu
Santo. La Biblia nos cuenta la historia de salvación.
LA BIBLIA, Etimología: proviene del griego en plural ta Biblia que significa “los libros”.
Es la biblioteca sagrada que contiene 73 libros.
Conjunto de libros sagrados inspirados por Dios y redactado por hombres de fe.
SU AUTOR, El autor principal de la Sagrada Escritura es Dios; pero en la redacción de los libros sagrados
eligió a hombre de fe a quienes se les conoce como hagiógrafos, palabra que significa “escritor santo”.
LENGUAS: La lengua que usaban en ese entonces en el Pueblo de Dios era el HEBREO Y EL GRIEGO, de
allí que a estas dos lenguas se las llama lenguas bíblicas.
MATERIALES: Placas de piedra (ejemplo el decálogo), pieles de animales, la arcilla, el papiro.
IMPORTANTE. Anteriormente se consideraba cuarenta y cinco libros para el Antiguo Testamento, por lo
que se decía que la Biblia tenía un total de setenta y dos libros; los especialistas en el estudio de la Biblia
consideran hoy a Jeremías y Lamentaciones como libros diferentes, por eso ahora se considera que la Biblia
tiene setenta y tres libros.
MARÍA FELIZ PORQUE HAS CREÍDO
Nazaret era un pequeño pueblo de Galilea; La vida transcurría tranquila para Joaquín y Ana, un matrimonio
piadoso que tenía una hija llamada María.
Para la gente del pueblo, María era una niña como las demás, pues la santidad de su vida no se reflejaba en
nada extraordinario y sin embargo, nadie podía sospechar que Dios había elegido a María para ser la madre
de su hijo, haciéndola la más perfecta de todas las criaturas. Dios la había preservado de toda mancha de
pecado y ni siquiera el pecado original llego a ensuciarla. Es, por tanto, Inmaculada; Esto significa que la
Virgen desde el momento de su concepción y para siempre estuvo libre de todo pecado.
“Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada
y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y con razón lo llamarán: Hijo del
Altísimo, Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob, y su
reinado no terminará jamás “Cuando el Ángel acabo su mensaje, la Virgen le contestó: “He aquí la esclava
del Señor hágase en Mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Desde ese preciso instante tuvo lugar el hecho más
trascendental en toda la historia de la humanidad: La encarnación de Jesucristo, el hijo de Dios, que viene a
la tierra para salvarnos del pecado. Transcurrido los nueve meses Jesús nació en un humilde pesebre.
LA ALIANZA DE DIOS CON LOS HOMBRES- MOISÉS Y LA LEY
Las alianzas eran acuerdos de amistad en el que dos o más pueblos se comprometían a defenderse y ayudarse
mutuamente.
Una alianza es un compromiso mutuo entre personas libre. Dios escoge a Israel como a su pueblo y promete
darle una tierra; Israel se compromete a obedecer a Dios.
Después de salir de Egipto, Dios entregó a Moisés, en el monte SINAÍ los diez mandamientos escritos en
dos tablas de piedra. Los diez mandamientos manifiestan el cariño que Dios tiene a sus hijos los hombres.
En ellos nos dice lo que debemos hacer para ser felices y hacer felices a los demás. Los diez mandamientos
enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros indican el modo de amar a Dios.
Los otros siete, el modo de amar al prójimo. Y se resumen en dos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a uno mismo. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley de los profetas.
Dios mismo dio los Diez Mandamientos a Moisés, y Jesucristo los confirmó y perfeccionó con su palabra y
con su ejemplo.
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas. 2º No tomarás el Nombre de Dios en vano. 3º Santificarás las
fiestas. 4º Honrarás a tu padre y a tu madre. 5º No matarás. 6º No cometerás actos impuros. 7º No
robarás. 8º No dirás falso testimonio ni mentirás. 9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.
JESÚS CONFIRMA Y PERFECCIONA LOS MANDAMIENTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Cristo perfeccionó los mandamientos que recibió Moisés en el Sinaí. No crean que yo vine a suprimir la ley
o a los profetas. No vine a suprimirla, sino a darle su forma definitiva.
Con Jesús esta alianza es una nueva alianza que se extiende a todos los pueblos y culminará con la muerte
de Jesús en la cruz. Cristo perfeccionó los mandamientos haciéndonos ver que lo principal no es lo que la
letra dice sino el espíritu que ellos encierran: el amor a Dios y al prójimo. Este amor no tiene que ser puras
palabras y de labios afuera sino verdaderamente y con obras. Los diez mandamientos nos enseñan a servir
y respetar a Dios, así como a todas las criaturas.