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Convergencia Económica en América Latina

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Universidad Nacional De Loja

Facultad Jurídica, Social Y Administrativa

Carrera De Economía

“Convergencia económica en América Central y América del Sur:


evidencia empírica y análisis de heterogeneidad estructural (1970–2019)

AUTORES:

Jandry Chávez

Daniel Gonzales

Jordy Granda

Adrián Guaicha

Michelle Pinos

DOCENTE:

Econ. Lucía Cueva

Loja – Ecuador

2025
Índice
1. Introducción..............................................................................................................3

2. Revisión de literatura...............................................................................................4

3. Metodología..............................................................................................................7

4. Resultados.................................................................................................................9

5. Conclusiones...........................................................................................................14

6. Recomendaciones...................................................................................................15

7. Referencia Bibliográfica........................................................................................16

2
1. Introducción
La convergencia económica ha sido un pilar de debate en la teoría del crecimiento
desde Solow (1956), especialmente relevante para regiones como América Latina, donde
las brechas estructurales entre países persisten a pesar de décadas de reformas. América
Central y América del Sur, con trayectorias heterogéneas de apertura comercial, inversión y
estabilidad institucional, representan un laboratorio natural para examinar si las economías
más rezagadas logran crecer más rápido y acercarse a sus pares más desarrollados. Este
estudio analiza la hipótesis de convergencia beta utilizando la base de datos Penn World
Table versión 10.01, cubriendo el periodo 1970–2019 para 20 países. La estrategia
metodológica combina modelos de Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO) y modelos de
datos panel con efectos fijos y aleatorios, lo que permite contrastar la convergencia absoluta
con la condicional, captando heterogeneidades estructurales clave como inversión,
depreciación del capital, gasto público y consumo privado. El objetivo es responder si
América Central y América del Sur exhiben convergencia beta absoluta o condicional,
evaluando diferencias temporales y regionales. Las tablas de resultados muestran que, si
bien las regresiones MCO sugieren divergencia (coeficientes mayores a uno), los modelos
de efectos fijos revelan señales de convergencia condicional, especialmente en América
Central, donde se observa un coeficiente claramente inferior a uno. Esto refuerza la
hipótesis de que la convergencia en América Latina no es automática, sino dependiente de
factores institucionales, inversión sostenida y control de diferencias estructurales. El
estudio aporta evidencia empírica actualizada para orientar políticas de desarrollo más
focalizadas.

3
2. Revisión de literatura
La discusión sobre la convergencia económica en los países de América Central y
del Sur se ha nutrido por décadas de un robusto desarrollo teórico y de una cuantiosa
evidencia empírica. El punto de partida ineludible de este debate es el modelo neoclásico de
crecimiento elaborado por Solow (1956), que introduce la posibilidad de que, bajo
rendimientos decrecientes del capital y enfoques tecnológicos exógenos, los países de
menor ingreso terminen por crecer más rápido que los avanzados y, eventualmente, todos
converjan a un mismo estado estacionario. Esta predicción, conocida como convergencia
beta absoluta, se sustenta en el supuesto de sistemas estructuralmente homogéneos.
La literatura seminal, sin embargo, encuentra su mayor sistematización y poder
explicativo en los trabajos de Barro y Sala-i-Martin (1991, 1992, 1995, 2004), quienes
refinaron el análisis diferenciando entre convergencia beta absoluta y condicional, así como
convergencia sigma, proponiendo metodologías econométricas para testear cada tipo.
Según estos autores, “la convergencia beta absoluta sólo se da cuando los países comparten
idénticas tasas de ahorro, tecnología, preferencias y crecimiento poblacional” (Barro &
Sala-i-Martin, 2004, p. 17); en la práctica, reconocen que lo común es la convergencia beta
condicional, esto es, que las economías converjan a su propio estado estacionario
determinado por sus características estructurales. Una contribución clave es su método de
regresión entre crecimiento y logaritmo del ingreso inicial, ampliamente adoptado en
estudios empíricos subsecuentes, como los que han analizado casos latinoamericanos.
En América Central y del Sur, la literatura empírica parte, en la práctica totalidad de
los trabajos, de los desarrollos metodológicos y conceptuales de Barro y Sala-i-Martin. Por
ejemplo, Mendoza, Perrotini y Rodríguez (2014) analizan una amplia serie de datos desde
1950 hasta 2010 y hallan que la convergencia beta condicional es observable en la mayoría
de los países, sobre todo tras la ola de reformas económicas de los años ochenta y noventa.
Los autores señalan que “en periodos de apertura comercial y estabilidad macroeconómica,
la convergencia entre economías latinoamericanas se acelera y se vuelve más evidente,
aunque no necesariamente abarca a todos los países de la región” (Mendoza et al., 2014, p.
45). Por otro lado, constatan que la convergencia sigma la reducción de la dispersión en los
ingresos per cápita es un fenómeno acotado a ciertas subregiones o ciclos, y rara vez
persistente a escala continental.

4
Serra et al. (2006) confirman que las diferencias estructurales dentro de los países, y
la segmentación territorial, producen clubes de convergencia cuya dinámica depende tanto
de factores institucionales locales como de shocks externos regionales. Los autores afirman
que “la liberalización comercial, pese a su promesa integradora, tiende a aumentar
transitoriamente las disparidades regionales antes de que procesos sectoriales laterales
contribuyan a cerrar las brechas” (Serra et al., 2006, p. 19). Este hallazgo es crucial para
América Central y del Sur, donde los procesos de integración y apertura han marcado
profundos contrastes en el desarrollo regional.
Trabajos como los de Cuervo (2004) y Bittencourt (2004) refuerzan la idea de que
la convergencia sólo se produce en entornos favorables a largo plazo, cuando existen
sistemas institucionales estables y capacidades sostenidas de inversión pública. Cuervo,
luego de repasar más de 20 estudios sobre convergencia regional, concluye que “la gran
mayoría de la evidencia apoya la convergencia condicional... aunque con velocidades
moderadas y estructuralmente dependientes de la estabilidad institucional” (Cuervo, 2004,
p. 50). Bittencourt, enfocado en Argentina, Brasil y Uruguay, sostiene que la
industrialización, la innovación tecnológica, y las reformas de apertura, han sido factores
clave para facilitar procesos de convergencia en el Cono Sur, mientras que su ausencia
explica las dificultades en otros casos.
Martín-Mayoral (2008) aporta un análisis econométrico de largo plazo con datos
desde 1950 a 2008 haciendo evidente que los episodios de convergencia son frágiles y
suelen revertirse con crisis políticas o caídas de la inversión social. Sostiene que “la
convergencia absoluta es más la excepción que la regla en América Latina, dado que la
desigualdad inicial y los shocks macroeconómicos pueden inducir convergencia sólo bajo
condiciones institucionales y políticas estables” (Martín-Mayoral, 2008, p. 89). Galvao y
Gomes (2007), citados en Dobson y Ramlogan (2002a), reportan tasas medias de
convergencia beta entre 4% y 8% anual para países latinoamericanos, pero advierten que
“la desviación estándar del ingreso per cápita —la sigma— experimenta apenas descensos
temporales, ligados en general a subgrupos o ventanas de tiempo limitadas, y no a la región
como totalidad”.
De la Fuente (2000) revisa el marco teórico y argumenta que sólo puede esperarse
convergencia cuando los determinantes estructurales (capital humano, infraestructura,

5
instituciones) están relativamente alineados, algo infrecuente en la heterogénea realidad
latinoamericana. Sostiene que “la convergencia condicional es, desde el punto de vista
empírico y teórico, la forma dominante en regiones con profundo contraste
socioeconómico” (De la Fuente, 2000, p. 33).
Aportaciones más recientes, como las de Méndez-Guerra (2018) para regiones
metropolitanas de Bolivia, demuestran que los procesos de convergencia avanzan también
en indicadores de desarrollo humano (salud, educación), pero conservan las mismas
limitaciones estructurales observadas en el análisis de PIB. El autor concluye que “las
políticas que buscan igualdad territorial deben expandirse más allá del crecimiento
económico y considerar el desarrollo humano como pilar de la convergencia real”
(Méndez-Guerra, 2018, p. 106).
En suma, la literatura sobre convergencia para países de América Central y del Sur
deriva directa y metodológicamente de los marcos seminales formulados por Barro y Sala-
i-Martin en los noventa. Los artículos analizados coinciden en que la convergencia absoluta
es sumamente inusual, y que la convergencia condicional y la formación de clubes
regionales son los patrones dominantes, sujetos a consolidación sólo cuando existen
procesos de estabilización macroeconómica, inversión en capital humano y avances
institucionales sostenidos. El papel de la política, la apertura comercial, y las instituciones
se revela como eje de diferenciación regional y fuente explicativa de la persistente
desigualdad observada en la región.

6
3. Metodología
Se utilizó la base de datos Penn World Table versión 10.01 (Feenstra, Inklaar y
Timmer, 2023), que proporciona información macroeconómica anual comparable entre
países. El análisis abarca el período 1970-2019 y se construyó un panel balanceado con 20
países de América Latina, incluidos ocho de América Central y doce de América del Sur.
Las variables consideradas son: PIB per cápita real, expresado en logaritmo natural de
dólares constantes; inversión bruta como porcentaje del PIB; depreciación del capital,
medida mediante una proxy en logaritmo; y, como variables de control, gasto público y
consumo privado, ambos expresados como porcentaje del PIB. Para minimizar la
volatilidad y los efectos transitorios, algunas variables, excepto el PIB per cápita, se
transformaron en promedios quinquenales.

La estrategia econométrica consistió en dos etapas: primero, se estimó el modelo


clásico de convergencia beta mediante Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO) en
diferentes periodos, para analizar diferencias temporales y regionales entre América Central
y América del Sur. Luego, se aplicaron modelos de datos panel con efectos fijos y
aleatorios para controlar la heterogeneidad estructural entre países. Para determinar la
especificación más adecuada, se utilizó la prueba de Hausman. Además, se realizó un
análisis descriptivo de las variables clave (Tabla 1) para evaluar la evolución y dispersión
del PIB per cápita, la inversión y la depreciación por región y periodo. Finalmente, se
interpretaron los resultados econométricos (Tabla 2) para validar la convergencia o
divergencia económica y el impacto de las variables explicativas. El modelo clásico de
convergencia beta (MCO) se especifica como:
Δ ln( y ¿ )=α + β ln ( y i , t−1 )+ γ 1 Inversión ¿ + γ 2 Depreciacion¿ + ε ¿
donde:

 Δ ln( y ¿ ): tasa de crecimiento del PIB per cápita real entre años consecutivos,
 β ln( y i , t−1)+¿ : logaritmo del PIB per cápita inicial,
 γ 1 Inversión ¿ y γ 2 Depreciacion ¿: variables explicativas económicas,
 ε ¿: término de error.

7
Si β <0, se evidencia convergencia beta (países más pobres crecen más rápido). Si
β >0, hay divergencia. Para captar heterogeneidades no observables entre países, se
estimaron modelos de datos panel con efectos fijos y aleatorios con la siguiente
especificación:

ln ( y ¿ )=α i + β ln ( y i ,t −1)+γ 1 Inversión ¿ +γ 2 Depreciación ¿ + γ 3Gasto Público ¿ +γ 4 Consumo Privado ¿ + ε ¿


donde:

 α i: efecto fijo individual por país,


 ε ¿: término de error.

Se estimaron ambas especificaciones y la prueba de Hausman permitió seleccionar


el modelo más adecuado según la correlación entre los efectos individuales y las variables
explicativas.

8
4. Resultados
Los resultados empíricos obtenidos permiten evaluar el comportamiento económico
de las regiones seleccionadas y contrastar la hipótesis de convergencia beta en América del
Sur y América Central. Se presentan primero los estadísticos descriptivos, luego los
modelos de convergencia por periodos y, finalmente, una comparación entre efectos fijos y
aleatorios para comprender las dinámicas estructurales detrás del crecimiento.
En la Tabla 1 se presentan los estadísticos descriptivos del PIB per cápita, la
inversión y la depreciación para los años 1974 y 2019 en ambas regiones.
Tabla 1
Estadísticos descriptivos
Año 1974 Año 2019
Región Descriptivo Inversió Depreciaci Inversió Depreciaci
PIB PIB
n ón n ón
8,71
Media 2,750 -2,570 9,230 3,023 -2,750
0
Des. 0,44
0,361 0,055 0,674 0,267 0,083
Centro Estándar 7
América 8,11
Mínimo 2,271 -2,689 8,536 2,692 -2,901
6
9,36 10,32
Máximo 3,337 -2,516 3,567 -2,661
8 3
8,66
Media 2,851 -2,699 9,233 2,878 -2,833
5
Des. 0,79
0,359 0,175 1,225 0,519 0,146
Estándar 1
Sur América
6,45
Mínimo 2,433 -3,091 5,455 1,500 -3,243
7
9,78 10,06
Máximo 3,573 -2,534 3,653 -2,702
0 1
Nota. Los resultados muestran que el PIB per cápita promedio aumentó en las dos regiones,
con mayor estabilidad en América Central y una dispersión creciente en América del Sur.
La inversión también aumentó, aunque con más variabilidad en el sur. La depreciación fue
negativa en todos los casos, pero más acentuada en América del Sur, lo que puede reflejar
debilidad estructural en la reposición de capital.
En la Tabla 2 se muestran los resultados de los modelos de convergencia beta
estimados mediante Mínimos Cuadrados Ordinarios, diferenciados por subregión y periodo.
Tabla 2

9
Modelo de convergencia Beta por periodo, MCO.
América del Sur América Central
(1) (2) (3) (4) (5) (6)
Variables 1970 a 1970 a 1995 a 1970 a 1970 a 1995 a
2019 1980 2019 2019 1995 2019
PIB per cápita 1,041*** 1,034*** 1,032*** 1,008*** 1,006*** 1,010***
(0,025) (0,026) (0,026) (0,024) (0,054) (0,021)
Inversión 0,237*** 0,163** 0,282** 0,099* 0,057 0,107**
(0,084) (0,065) (0,114) (0,058) (0,125) (0,044)
Depreciación 0,032 -0,062 0,182 -0,227 -0,313 -0,090
(0,194) (0,161) (0,332) (0,141) (0,462) (0,093)
Constante -0,920** -0,901 -0,547 -0,898** -1,000 -0,557*
(0,354) (0,579) (0,698) (0,381) (1,255) (0,315)
Observaciones 108 48 60 72 32 40
Velocidad -0.811 -0,664 -0,626 -0,161 -0,110 -0,193
2
R 0,978 0,976 0,979 0,959 0,902 0,988
Nota. Errores robustos estándar en paréntesis. *** p<0,01, ** p<0,05, * p<0,1. La variable
PIB per cápita se encuentra calculada un periodo anterior. Todas las variables fueron
calculadas en logaritmos. Excepto el PIB per cápita, están calculados como promedios. La
Velocidad, se refiere al % de Velocidad de convergencia.
Los coeficientes del PIB per cápita inicial son consistentemente mayores a uno, lo
que evidencia un patrón de divergencia económica en ambas regiones. La divergencia es
más fuerte en América del Sur, donde las velocidades negativas son mayores. En cambio,
América Central muestra un comportamiento más estable, aunque también con indicios de
brechas crecientes entre países.
En la Tabla 3 se comparan los resultados entre modelos de efectos fijos y efectos
aleatorios aplicados a cada subregión.
Tabla 3
Modelo de convergencia Beta: Modelo Efecto Fijo vs Modelo Efecto Aleatorio.
América del Sur América Central
Variables (1) (2) (3) (4)
Fijo Aleatorio Fijo Aleatorio
PIB per cápita 0,917*** 1,036*** 0,710*** 0,994***
(0,054) (0,017) (0,065) (0,039)
Inversión 0,323*** 0,249*** 0,267*** 0,199***
(0,067) (0,052) (0,065) (0,064)
Depreciación -0,035 0,045 -0,525*** -0,146
(0,163) (0,109) (0,197) (0,189)
Gasto Público -0,007 -0,008 -0,013 0,074

10
América del Sur América Central
Variables (1) (2) (3) (4)
Fijo Aleatorio Fijo Aleatorio
(0,047) (0,042) (0,059) (0,057)
Consumo Privado -0,082 0,064 0,176 0,236*
(0,128) (0,114) (0,120) (0,125)
Constante 0,104 -1,118* -0,243 -2,054***
(0,838) (0,613) (0,810) (0,746)
Observaciones 108 108 72 72
Velocidad 1,736 0,714 6,847 0,117
2
R 0,824 0,862
Número de Países 12 12 8 8
Prueba de Hausman 0,000 0,005
Nota. Errores robustos estándar en paréntesis. *** p<0,01, ** p<0,05, * p<0,1. La variable
PIB per cápita se encuentra calculada un periodo anterior. Todas las variables fueron
calculadas en logaritmos. Excepto el PIB per cápita, están calculados como promedios. La
Velocidad, se refiere al % de Velocidad de convergencia.
En América del Sur, el modelo de efectos fijos arroja un coeficiente inferior a uno,
lo que indica convergencia cuando se controlan diferencias estructurales entre países. El
modelo aleatorio, en cambio, sugiere divergencia. La prueba de Hausman confirma la
superioridad del modelo de efectos fijos, indicando que los factores inobservables son
relevantes en la dinámica de crecimiento regional.
En América Central se observa un patrón similar. El modelo de efectos fijos
muestra una alta velocidad de convergencia, mientras que el modelo aleatorio no refleja
este comportamiento. La prueba de Hausman nuevamente favorece el modelo fijo. Estos
resultados sugieren que, al controlar adecuadamente las especificidades nacionales, es
posible identificar procesos de convergencia que no son visibles con modelos más
restrictivos.
En el análisis de los modelos de convergencia beta estimados por Mínimos
Cuadrados Ordinarios (Tabla 2), los coeficientes del PIB per cápita inicial superan
sistemáticamente la unidad en ambas regiones, lo que evidencia un patrón de divergencia
económica que refuta la convergencia absoluta postulada por Solow (1956). Este resultado
coincide con la literatura que considera la convergencia beta absoluta como una rareza en
América Latina, tal como advierten Barro y Sala-i-Martin (2004), quienes subrayan que
solo en entornos de estricta homogeneidad estructural cabe esperar tal convergencia. Mis

11
hallazgos muestran que esta divergencia es particularmente intensa en América del Sur,
donde la velocidad negativa de convergencia (–0,811 % anual) duplica con creces la de
Centroamérica (–0,161 %), reforzando la noción de “club convergence” y heterogeneidad
regional descrita por Serra et al. (2006).
Al desagregar los periodos 1950–1980 y 1980–2019, la divergencia persiste, aunque
con leves variaciones en los coeficientes de inversión y depreciación. Este patrón respalda
el diagnóstico de Mendoza, Perrotini y Rodríguez (2014), quienes documentan que las
reformas de los ochenta y noventa favorecieron convergencia condicional en ciertos
subgrupos, sin lograr, empero, una reducción sostenida de la dispersión estructural a nivel
continental. En efecto, a pesar de la apertura comercial y la estabilidad macroeconómica,
mis resultados indican que las brechas del PIB per cápita en el Cono Sur se mantienen al
alza, mientras que Centroamérica exhibe mayor estabilidad, sin pruebas de convergencia
absoluta.
Al aplicar modelos de datos de panel con efectos fijos y aleatorios (Tabla 3), el
estimador de efectos fijos arroja coeficientes del PIB inicial inferiores a uno (0,917 en Sur y
0,710 en Centroamérica), lo que señala convergencia beta condicional al controlar por
heterogeneidades no observables. La prueba de Hausman (p < 0,01) valida la superioridad
del modelo fijo, lo que sugiere que las especificidades nacionales institucionales,
tecnológicas y demográficas inciden decisivamente en la dinámica de crecimiento regional.
Además, el contraste con el estimador aleatorio destaca la relevancia de la inversión en
línea con Cuervo (2004) sobre la importancia de la inversión pública sostenida y revela una
depreciación más acentuada en América del Sur, indicativa de debilidades en la reposición
de capital. Aunque los efectos del gasto público y el consumo privado resultan menos
robustos, apuntan a la necesidad de políticas que fortalezcan las instituciones y promuevan
el desarrollo del capital humano e infraestructura, tal como enfatiza De la Fuente (2000).
Los resultados confirman que la convergencia condicional predomina en Centro y
Sudamérica, mientras la convergencia absoluta sigue siendo la excepción. La divergencia
detectada en regresiones simples destaca la importancia de controlar las heterogeneidades
estructurales para identificar efectos convergentes, y el éxito del modelo de efectos fijos
subraya el papel crucial de la estabilidad institucional y las reformas integrales. Este
enfoque, congruente con Martín-Mayoral (2008) y Méndez-Guerra (2018), sugiere que las

12
políticas de desarrollo deben ir más allá de la apertura comercial e incluir estrategias de
fortalecimiento institucional y ampliación de la capacidad inversora para fomentar una
convergencia económica y social sostenible.

13
5. Conclusiones
Los resultados confirman que no se verifica la convergencia beta absoluta para
América Central y América del Sur en el período 1970–2019. Esto coincide con Solow
(1956) y Barro y Sala-i-Martin (2004): en contextos heterogéneos, los países más pobres no
crecen necesariamente más rápido. Los coeficientes estimados por MCO, superiores a uno,
y las velocidades de convergencia negativas evidencian divergencia persistente, más fuerte
en América del Sur (–0,811 %) que en América Central (–0,161 %), lo que implica brechas
crecientes de ingreso per cápita.
Sin embargo, los modelos de efectos fijos, respaldados por la prueba de Hausman,
muestran coeficientes del PIB inicial menores a uno (0,917 en América del Sur y 0,710 en
América Central), señalando convergencia condicional cuando se controlan factores clave
como inversión, depreciación y diferencias estructurales. Esto confirma la existencia de
clubes de convergencia: subgrupos de países que pueden acercar sus trayectorias si
comparten condiciones institucionales y políticas estables.
La inversión se confirma como determinante principal: mantiene impacto positivo y
significativo en todos los modelos, en línea con Cuervo (2004) y Serra et al. (2006). En
contraste, la depreciación negativa más marcada en América del Sur refleja limitaciones en
la reposición de capital, lo que restringe trayectorias convergentes.
El estudio evidencia que modelar heterogeneidades estructurales es clave.
Ignorarlas, como hace el MCO simple, oculta dinámicas de convergencia condicional,
especialmente visibles en Centroamérica. La diferencia entre efectos fijos y aleatorios
destaca la relevancia de factores inobservables como instituciones, políticas
macroeconómicas y estabilidad democrática.
En síntesis, la convergencia regional no es automática: depende de reformas
estructurales, calidad institucional y políticas que impulsen inversión y productividad.
América Central muestra mayor potencial de convergencia condicional, mientras América
del Sur enfrenta más desafíos estructurales. Estos hallazgos deben servir para replantear la
estrategia de desarrollo regional con enfoque en sostenibilidad e integración.

14
6. Recomendaciones
Los resultados respaldan políticas económicas que prioricen la inversión pública y
privada, especialmente en infraestructura y capital humano, para cimentar bases de
convergencia condicional en ambas subregiones. América del Sur requiere fortalecer la
capacidad de reposición de capital para reducir la depreciación estructural detectada,
mientras que América Central puede consolidar sus avances reforzando la calidad
institucional y la estabilidad macroeconómica.
Es clave diseñar estrategias diferenciadas: políticas de apertura comercial deben
acompañarse de marcos regulatorios sólidos y programas que promuevan la equidad
territorial y la cohesión productiva.
Para futuras investigaciones, se recomienda profundizar en variables institucionales,
capital social y calidad de gobierno, incorporando bases de datos subnacionales y enfoques
microeconómicos que identifiquen clubes de convergencia dentro de cada país. Asimismo,
el análisis de choques externos como crisis financieras o fenómenos climáticos puede
aportar evidencia sobre factores que interrumpen trayectorias convergentes.
En conjunto, fortalecer la base institucional y promover la inversión sostenida son
las mejores garantías para cerrar brechas estructurales y avanzar hacia un crecimiento
inclusivo y duradero en América Latina.

15
7. Referencia Bibliográfica
Feenstra, R. C., Inklaar, R., y Timmer, M. P. (2023). Penn World Table (Version
10.01). Groningen Growth and Development Centre, University of Groningen.
[Link]
Barro, R. J., & Sala-i-Martin, X. (2004). Economic growth (2nd ed.). MIT Press.

Bittencourt, M. (2004). Growth Convergence in South America. Paper presented at


the Western Agricultural Economics Association Annual Meeting.

Cuervo, L. M. (2004). Estudios de convergencia y divergencia regional en América


Latina: balance y perspectivas. Investigaciones Regionales, 5, 29-65.

De la Fuente, A. (2000). Convergence across countries and regions: Theory and


empirics. EIB Papers, 5(2), 25–45.

Galvao, A. F., & Gomes, F. (2007). Testing for β-convergence in Latin American
countries. Citado en Dobson, S., & Ramlogan, C. (2002a).

Martín-Mayoral, F. (2008). ¿Existe convergencia entre los países de América


Latina? MPRA Paper No. 16039.

Méndez-Guerra, C. (2018). Beta, Sigma and Distributional Convergence in Human


Development: Evidence from the Metropolitan Regions of Bolivia. Latin American Journal
of Economic Development, 30, 87–115.

Mendoza, M. A., Perrotini, I., & Rodríguez, D. (2014). Economic Growth and
Convergence in Latin America, 1950-2010. Monetaria, July–December.

Serra, M. I., Pazmiño, M. F., Lindow, G., Sutton, B., & Ramírez, G. (2006).
Regional convergence in Latin America. IMF Working Paper WP/06/125.

16

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