Tema: El Sacramento del Matrimonio
"Tengan todos en alta estima
el matrimonio y la fidelidad
conyugal, porque Dios
juzgará a los adúlteros y a
todos los que cometen
inmoralidades sexuales.".
Hebreos
Hebreos 13:413:4
De la costilla que le había quitado al hombre, Dios
el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre,
el cual exclamó: «Esta sí es hueso de mis huesos y
carne de mi carne. Se llamará “mujer” porque del
hombre fue sacada». Por eso dejará el hombre a su
padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos
llegarán a ser uno solo.
Palabra de Dios
El sacramento del matrimonio es un "bello hogar" que Dios construye en la
unión de una pareja, basado en el amor, la fidelidad y la misión
compartida. Este sacramento eleva el amor humano a un nivel divino,
haciendo presente la gracia de Dios en la vida de los esposos para que se
ayuden mutuamente a crecer en santidad, reflejando el amor de Dios por
su Iglesia. Un hogar así se construye diariamente con amor, servicio,
perdón y las palabras "permiso", "gracias" y "perdona".
Amor y servicio mutuo: El sacramento ordena a los esposos a servirse con
caridad, preocupándose por el bienestar del cónyuge y los hijos, siguiendo
el ejemplo de Cristo.
Fidelidad y unidad: El amor matrimonial es por naturaleza indisoluble y
fiel. La gracia del sacramento fortalece esta unidad, ayudando a superar
las heridas del pecado y a ser testigos de la fidelidad de Dios
Misión compartida: El matrimonio es un camino de santidad y una misión
sagrada para hacer presente el amor de Dios en el mundo.
Cimientos diarios: La unión se fortalece con gestos de amor, actos de perdón
y la práctica de palabras clave como "permiso", "gracias" y "perdona".
Presencia de Dios: Los esposos no están solos en este viaje; la gracia del
sacramento es la propia presencia de Dios que los acompaña, fortalece y les
ayuda a santificarse mutuamente.
Crecimiento espiritual: El hogar se convierte en un espacio para la
santificación personal y para que el amor se perfeccione a través de la
comunión con otra persona.
Testimonio al mundo: La fidelidad y el amor de la pareja se convierten en
un testimonio vivo del amor fiel de Dios, para la familia y la comunidad.
Prosperidad de la familia: El hogar se convierte en un espacio de desarrollo,
estabilidad y crecimiento donde los hijos pueden desarrollarse
integralmente.
El matrimonio cristiano, de veras “Iglesia doméstica” de Cristo, debe ser
igualmente esa Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Cada pareja
casada con el sacramento, debe cultivar y mantener vivas esas cuatro
notas características de la Iglesia del Señor. Su Relación de Pareja debe
ser, ante el mundo, un verdadero SIGNO que hace presente y reconocible
a la Iglesia con esas notas distintivas. Y, principalmente, siendo SIGNO del
amor de Cristo, según su mandato y distintivo que Él puso: “Amaos unos
a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34; y 35). Si no es en el matrimonio
¿dónde se dará “ese amor” en el vivir distinto de los cristianos, en este
pobre mundo que a cualquier cosa llama “amor”? Igualmente debe darse
en los Sacerdotes y en los Consagrados a la Iglesia con unos Santos Votos.
Los dos esposos por igual, son la Iglesia a la que Cristo quiere amar por
medio del otro. La Iglesia que, para ser digna Esposa de tal Esposo, ha de
ser la que fundó Cristo mismo: Una, Santa, Católica y Apostólica
Leer en pareja y tratar de entender en la Carta de San Pablo a los Efesios
5:21, donde El Apóstol afirma que la mujer tiene que estar sometida a su
marido, pero desde su fe en Cristo, comprendiendo que ha de ser “como el
Señor Jesucristo, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es
cabeza de la Iglesia, siendo el Salvador del Cuerpo. Ese “someterse” ha de
ser “como la Iglesia se somete a Cristo”: para dejarse amar, para dejarse
salvar como Cuerpo, para dejarle que él como Esposo haga de ella una
Esposa digna.
Señor, te damos gracias por el sacramento del
matrimonio, un don de vida y amor que une y
crea familias. Ayúdanos a vivir nuestro
compromiso con fidelidad, a crecer en amor y a
ser signo del amor de tu Hijo por su Iglesia. Que
tu Espíritu Santo nos fortalezca, nos ilumine y nos
guíe para honrar nuestros votos y que nuestro
hogar sea un lugar de paz y unión, Amén