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Deja la ira y el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo
malo, porque los malignos serán destruidos, pero los que
esperan en Jehová heredarán la tierra. (Salmos 37:8 Y 9).
Introducción: La ira es una emoción compuesta por un conjunto de sentimientos negativos, sin
duda es para muchos, la emoción más difícil de gestionar, por lo que se ha vuelto común la
búsqueda de ayuda profesional para controlarla, pues, de tan grande que es el sentir, afecta la
calidad de vida del sujeto que la expresa y de las personas de su alrededor.
¿Qué es la ira?
No podemos controlar una emoción, si para empezar no conocemos qué es
en realidad.
La ira, es la expresión desproporcionada de rabia, enojo o enfado que una
persona sufre en un momento determinado a causa de la percepción de
acciones u expresiones desagradables para la persona que expresa dicha
emoción. Conocer las causas de la ira es vital para el control de esta;
cuando el enojo se presenta frecuentemente, es cuando normalmente se
habla de los famosos “problemas de ira”
Claramente esta emoción es básica en los seres humanos y forma parte de
los múltiples mecanismos de supervivencia que ha ido desarrollando
nuestra especie con el pasar de los siglos, por lo que, el enfoque de
“eliminar” la rabia completamente es incorrecto; más bien la clave está en
“Saber controlarla”
CAUSAS DE LA IRA
[Link] DE INJUSTICIA
Todos nosotros poseemos un código grabado en nuestra mente que nos dice qué es
correcto y qué no lo es. Disponemos de la capacidad de discernir sobre lo que es
justo. Por tanto, el que se nos trate cómo no debería o no recibamos lo que creemos
que merecemos, nos genera un dolor que desencadena la ira. Por ejemplo, si creemos
que es justo que nuestros hijos nos obedezcan, la ira aparecerá en el momento en que
no cumplan las normas establecidas en el hogar.
[Link]
Postulan que la madre de la ira es el miedo. Del miedo nace y el miedo alimenta la emoción de
la ira. Ahora bien, muchos de nuestros miedos permanecen escondidos en las profundidades
de nuestro ser. Durante la infancia se nos enseñó que el miedo no es aceptable. De ese modo
reprimimos nuestros miedos, los encerramos bajo llave en alguna oscura de nuestro interior.
En la vida adulta ya no los reconocemos ni aceptamos, pero siguen ahí. Por ejemplo, el miedo
a ser abandonado.
[Link]ón
Sentirse atrapado o incapaz de lograr metas.
[Link]
La percepción de trato desigual o injusto.
[Link] autoestima.
[Link] traumáticas pasadas.
POBLACION
La ira afecta a varias personas. Algunos efectos comunes de la ira incluyen
problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, hipertensión y
trastornos del sueño. La ira es la expresión desproporcionada de rabia,
enojo o enfado que una persona sufre por percibir acciones u expresiones
desagradables . Si sientes que la ira forma parte de tu vida y te impide vivir
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plenamente, busca ayuda psicológica para aprender a entender y gestionar
tus emociones.
ETAPA
1. La activación y la importancia de hacerse preguntas
Por ejemplo, suceder algo a nuestro alrededor que interpretamos como amenazante,
hostil o injusto y surge, casi al instante, ese pinchazo cargado de indignación. Aunque
nos cueste creerlo, muchas personas experimentan un estado de ira sin saber muy
bien por qué.
2. La acumulación de la ira, el peligro de acabar “estallando”
La ira es como quien agita una botella de gaseosa. Tarde o temprano termina
estallando. Por ello, es tan importante entender qué nos está sucediendo, clarificar
causas y racionalizar la situación.
3. La tensión psicofisiológica, lo que sientes es normal (pero no te dejes
llevar)
4. El paso a la acción, la importancia de pensar antes de actuar
Es interesante saber que esta emoción se alza como el único estado psicofisiológico
que tiene como finalidad instar al ser humano a la acción, a emitir algún tipo de
respuesta, ya sea verbal o conductual.
5. Es momento de mirar hacia dentro
En este punto, la persona da un paso hacia atrás para pensar en lo que le está
pasando. Es ese instante en que nos decimos “ya está, es momento de
relajarnos, de pasar a otra cosa, mejor lo dejamos y nos tranquilizamos”.
6. El alivio y el instante de la catarsis
No es fácil recuperarnos. Por ello, antes de aclarar la mente, necesitamos una catarsis
corporal, reducir la tensión física. Algo tan simple como respirar hondo, caminar
o salir a tomar el aire, nos puede ayudar.
7. La recuperación
Hemos recuperado la calma, la ira se ha desvanecido como el humo que escapa por
una ventana abierta. Sin embargo, cuando se va esta emoción afloran unas
nuevas, como la vergüenza, la culpa, la tristeza.
8. La reflexión sobre lo experimentado
La última etapa requiere reflexionar en cómo hemos actuado y en cómo
deberíamos afrontar en el futuro situaciones similares. Y ese, es sin duda, un
valioso aprendizaje en el que debemos habilitarnos.
Consecuencias
[Link] de las relaciones personales: El estar en un estado visceral
a toda hora y en todo momento aleja a las personas de nuestro entorno
(familia, amigos, compañeros de trabajo, pareja, etc.…)
2.Pérdida de oportunidades: Tal vez estés a punto de conseguir ese
ascenso tan codiciado por todos los trabajadores de tu empresa, pero tu
actitud altamente impulsiva y agresiva, hace que el gerente busque a otro
posible prospecto más estable
3.Pérdida de proyectos y de relaciones personales: Este punto es la
consecuencia directa de las consecuencias de la ira. Para muchos, este es el
desenlace más trágico y triste que alguien pudiera conseguir.
[Link] del sistema inmunológico o agravamiento de
enfermedades: Se ha demostrado en multitud de estudios que gracias al
estrés y a las variadas sustancias que suelta nuestro cerebro al estar en un
momento de ira, debilita a las personas, lo que hace que sus cuerpos no
estén lo suficientemente fuertes como para resistir el ataque de una
bacteria.
[Link] emocional y aumento de agresividad: La ira es una
emoción básica creada especialmente para mantenernos con vida en
terreno hostil, por lo que la respuesta primitiva a esta emoción son los
gritos, golpes, amenazas y un desenfreno de furia que saca al sujeto de “sí
mismo”
Solución
1. No acumular ira sino gestionarla adecuadamente
2. Evitar la mentalidad de ganador/perdedor
En muchas ocasiones, nos enfadamos como reacción a la frustración de no haber
logrado algunos objetivos que nos planteábamos, o cuando algo no ha salido tal como
esperábamos.
3. Reflexionar acerca de las causas y las consecuencias de nuestra irascibilidad
Pensar en ello y analizar si nuestra reacción emocional es realmente justificada nos
puede ayudar.
4. Descansar lo suficiente
5. Relajación, meditación, autocontrol...
La relajación es la mejor manera de prevenir los ataques de ira.
6. Evitar situaciones y personas irritantes
Debemos evitar encontrarnos en situaciones en que sabemos que pueden aumentar
nuestra ira o llevarnos a un estado negativo.
7. Terapia con un psicólogo
Conclusión
La ira es una emoción humana natural que nos ayuda a enfrentar las
amenazas . Sin embargo, la ira también puede ser destructiva si no se
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controla o se expresa de manera adecuada. La ira puede afectar
nuestra salud emocional y nuestras relaciones con los demás. Por
eso, es importante reconocer y manejar la ira de manera
constructiva, buscando formas de canalizarla o resolverla sin
violencia o agresión.