Trabajo Práctico: articulación de la rodilla y grupos musculares
1- Describe la estructura articular y los movimientos de la rodilla.
Los principales movimientos de la rodilla se realizan en plano sagital y son la flexión y
la extensión. La amplitud de la flexión es mayor cuando la cadera está doblada y más limitada
cuando la cadera está en extensión porque estas posiciones hacen variar la tensión del
músculo recto anterior. La extensión se limita al movimiento de retorno desde la flexión hasta
la posición anatómica, ya que más allá de este punto ya no hay movimiento de extensión (sí
puede haber hiperextensión). La amplitud de la extensión es mayor cuando la cadera está en
extensión y más limitada cuando la cadera está en flexión porque estas posiciones hacen variar
la tensión de los músculos isquiotibiales.
La rodilla también puede moverse en rotación. Para describir estos movimientos se
supone la tibia móvil y se observa la rodilla flexionada: la rotación externa lleva la tuberosidad
anterior de la tibia hacia afuera y la rotación interna, hacia dentro. Estos movimientos solo son
posibles si la rodilla está doblada, ya que entonces los ligamentos de la rodilla están
distendidos. Si se observan desplazamientos de la tuberosidad anterior de la tibia cuando la
rodilla está extendida, no se trata de rotaciones de la rodilla, sino de la cadera. Estas
rotaciones se producen de forma automática en las flexiones-extensiones de la rodilla, son de
poca amplitud y ponen en juego los dos huesos (no solo la tibia móvil bajo el fémur). Se deben,
principalmente, a la forma de las superficies articulares.
La articulación de la rodilla enfrenta tres huesos: fémur, tibia y rótula. El fémur se
articula con la rótula, formando la articulación femororrotuliana. El fémur se articula con la
tibia, formando la articulación femorotobial. La rótula no se articula con la tibia. El cuerpo del
fémur y de la tibia es de corte triangular y tanto la base del fémur como la parte de arriba de
la tibia tienen forma de tronco de pirámide, por lo que, para articularse, ambos huesos toman
la forma de un cuerpo macizo a modo de capitel de columna, lo que asegura una gran
resistencia a las presiones.
Superficies articulares en el fémur: la base de la pirámide es una superficie articular
redondeada que tiene globalmente forma de polea. La parte anterior se llama tróclea femoral.
Se articula con la rótula. Por abajo y por detrás, la polea se desdobla y las superficies se
parecen a los soportes de una mecedora. Son los cóndilos femorales, cóndilo interno y cóndilo
externo que se articulan con los platillos tibiales. Encima de cada cóndilo y por detrás se
encuentra una tuberosidad ósea. Visto de perfil, cada cóndilo tiene forma de espiral. El radio
de curvatura disminuye de delante a atrás, es decir, que el cóndilo es más plano por delante
(zona hecha para la estática, con amplia superficie sustentadora) y más curvo por detrás (zona
que permite un buen desarrollo del movimiento de flexión). El cóndilo interno es más curvo
que el externo.
Superficies articulares en la tibia: la cara superior de la tibia se llama plataforma de la
tibia. Allí se encuentran dos superficies ovaladas en forma de carril hueco llamadas platillos
tibiales, los cuales están cubiertos de cartílago y se articulan con los cóndilos femorales. Los
bordes de los platillos se levantan en el centro de la plataforma, formando las espinas tibiales.
En la cara externa de la plataforma tibial se encuentra el tubérculo de Gerdy (inserción del
fascia-lata) y en la cara anterior se encuentra la tuberosidad anterior de la tibia, la cual se nota
al ponerse de rodillas (inserción del tendón del cuadríceps). Delante y detrás de las espinas
dorsales se encuentran dos superficies huecas no articulares: superficie retroespinal y
superficie preespinal. En la cara interna se encuentran una zona llamada pata de ganso
(inserción del sartorio, del semitendinoso, del recto interno y del ligamento lateral interno de
la rodilla). Los platillos son cóncavos transversalmente: de delante a atrás, el interno es
cóncavo, el interno es cóncavo y el externo es convexo, lo cual explica, en parte, las rotaciones
automáticas de la rodilla.
Los movimientos de flexión-extensión de la rodilla asocian dos mecanismos: rodadura
y deslizamiento. En flexión, el cóndilo rueda sobre el platillo y luego se desliza, mientras que,
en extensión, ocurre a la inversa.
La rótula es un hueso pequeño (corto) como engarzado en el tendón del cuádriceps
llamado tendón o ligamento rotuliano. Su cara anterior está debajo de la piel y se nota
fácilmente al tacto. En su cara posterior se halla una superficie articular en la que se distinguen
dos gargantas separadas por una cresta sobresaliente que son la respuesta a las dos caras de la
tróclea separadas por un surco. La rótula está unida a la rodilla, pero también es móvil en
relación a ella. Se une a los cóndilos por medio de unos ligamentos llamados aletas rotulianas y
a los meniscos por medio de los ligamentos meniscorotulianos. La función principal de la rótula
es la de proteger el tendón del cuádriceps. La inestabilidad lateral de la rótula es máxima en
extensión activa y en mínima flexión, ya que la rótula se encuentra poco “calzada” por la
tróclea (está mejor calzada en máxima flexión, pues se sitúa delante de los cóndilos). La
inestabilidad se acentúa si la tibia está en rotación externa, ya que, en este caso, también el
tendón de la rótula se sitúa oblicuo hacia afuera.
Los meniscos (tanto el interno como el externo) son unas laminillas de cartílago fibroso
en forma de medialuna puestos sobre los platillos (las glenas). Están parcialmente sujetos: sus
cuernos se adhieren a la tibia gracias a unas inserciones fibrosas. Su cara lateral se adhiere en
parte con la cápsula. También se adhieren a unos ligamentos (ligamentos menisco rotulianos y
ligamento lateral interno de la rodilla) y a unos tendones (tendón del músculo poplíteo para el
menisco externo y tendón del músculo semimembranoso para el menisco interno).
Los meniscos tienen diferentes funciones:
- en sus desplazamientos aumentan el reparto del líquido sinovial;
- aumentan la superficie de apoyo, proporcionando un mejor reparto de las
presiones; y
- aumentan la concavidad de los platillos (las glenas), su forma de cuña permite una
mejor estabilidad.
En extensión, los meniscos avanzan porque los cóndilos los empujan hacia delante y
los ligamentos menisco-rotulianos tiran de ellos al estirarse por el avance de la rótula. En
flexión, los meniscos retroceden porque los cóndilos los empujan hacia atrás, las inserciones
del semimembranoso y del poplíteo, flexores de la rodilla, tiran de ellos y el menisco interno es
traccionado por el ligamento lateral interno. En rotación, va hacia delante el menisco del lado
de la rotación, empujado por el cóndilo y retenido por el ligamento menisco-rotuliano.
La articulación de la rodilla es mantenida por una cápsula gruesa que se inserta un
poco al exterior de las superficies articulares. Está forrada por una sinovial que encaja la rótula.
Así pues, los tres huesos, fémur, tibia y rótula, están agrupados en una misma cámara articular
en la cual circula la misma sinovia. Esta cápsula es muy laxa por delante, lo que permite un
amplio desarrollo del movimiento de flexión. Por ello, en extensión, forma unos pliegues en
forma de saco por encima de la rótula y un poco a los lados.
La rodilla no es una articulación muy ajustada desde el punto de vista óseo. El papel de
los ligamentos es muy importante para su estabilidad. Por delante, los hay de dos tipos: unos
pequeños ligamentos que unen la rótula con los meniscos y los cóndilos y el ligamento o
tendón rotuliano formado por los tendones del cuadríceps que se cruzan encima de la rótula.
Por detrás, la cápsula se adapta a la forma de los cóndilos, formando un repliegue de cortina.
Es más gruesa, formando las cáscaras condileas, las cuales impiden la hiperextensión de la
rodilla y asegura la estabilidad posterior al estar de pie.
La articulación se mantiene igualmente por dos ligamentos cruzados, llamados así
porque se cruzan en su trayecto cerca del centro de la articulación (aunque están fuera de la
cápsula). El ligamento cruzado anterior se inserta, abajo, en la superficie preespinal y, arriba,
en el cóndilo externo. El ligamento cruzado posterior se inserta, abajo, en la superficie
retroespinal y, arriba, en el cóndilo interno. El ligamento cruzado anteroexterno impide que la
tibia pueda deslizarse hacia delante (cajón anterior) y el ligamento cruzado posterointerno
impide que la tibia pueda deslizarse hacia atrás (cajón posterior). Estos ligamentos están
siempre prácticamente en tensión. En rotación externa se relajan un poco, pero en rotación
interna se colocan en torsión uno sobre otro y, por lo tanto, se encuentran en tensión.
A los lados, la cápsula está reforzada por los ligamentos laterales. En la parte de dentro
se encuentra el ligamento lateral interno que, por arriba, se inserta en la cara lateral del
cóndilo interno y, por abajo, detrás de la pata de ganso. Su función es estabilizar lateralmente
la rodilla e impedir “bostezar” (que se abra por el lado interno). En la parte de fuera se
encuentra el ligamento lateral externo que se inserta, por arriba, en la cara externa del cóndilo
externo y, por abajo, en la punta de la cabeza del peroné. Su función es estabilizar
lateralmente la rodilla e impedir “bostezar” (que se abra por el lado externo).
2- Describe los siguientes músculos y sus funciones: cuádriceps femoral, isquiotibiales,
poplíteo, tríceps sural, pata de ganso, tibial anterior y peroneos.
Cuádriceps femoral: es un músculo con cuatro haces o vientres musculares que
terminan en un tendón común, el cual pasa por encima de la rótula, insertándose parcialmente
en ella, para después formar el tendón rotuliano, que termina en la tuberosidad anterior de la
tibia. Todo el músculo en su conjunto realiza la extensión de la rodilla. Estando la rodilla
flexionada, los vastos participan un poco en la rotación de la tibia y tiran lateralmente de la
rótula (el vasto externo permite la rotación externa y el interno, la rotación interna). Con la
rodilla estirada, ya no es posible la rotación. En este caso, la acción de los vastos es la de
estabilizar lateralmente la rodilla, como complemento activo de los ligamentos.
- Crural: es el vientre más profundo y se origina en el cuerpo del fémur, sobre sus
dos tercios superiores, y sus fibras siguen el eje del fémur. Está recubierto por los
vastos.
- Vasto externo: nace de la cresta externa del fémur y se enrosca a un lado del
fémur para dirigirse a la parte anterior del muslo.
- Vasto interno: nace de la cresta interna del fémur y se enrosca al otro lado del
fémur para dirigirse a la parte anterior del muslo.
- Recto anterior: nace en el ilíaco sobre la espina ilíaca anterosuperior y desciende
por delante de los otros tres vientres hasta el tendón común. A diferencia de los
otros, atraviesa dos articulaciones: cadera y rodilla. Tiene una acción combinada
sobre la rodilla y la cadera: si la pelvis está fija, dobla la cadera y extiende la rodilla;
si el fémur (o la tibia) está fijo, produce una anteversión de la pelvis y extiende la
rodilla.
Isquiotibiales: se encuentra en la parte posterior del muslo y está formado por tres
músculos. Todos parten del isquion, detrás del hueso ilíaco, y finalizan en los huesos de la
pierna. El semimembranoso y el semitendinoso están situados en el interior y finalizan en la
tibia. En el exterior se encuentra el bíceps largo, el cual finaliza en la cabeza del periné
mediante un tendón común con el músculo de bíceps corto, con el cual forman el bíceps
femoral. Los isquiotibiales combinan acciones de la cadera y la rodilla: si el ilíaco permanece
fijo, arrastran al fémur en extensión y la rodilla en flexión, el externo produce rotación externa
de la rodilla y los internos producen rotación interna de la rodilla; si el miembro inferior está
fijo, se llevan la pelvis en retroversión.
Poplíteo: nace en la cara externa del cóndilo externo del fémur, desciende hacia el
interior y termina en la cara posterior de la tibia, en la parte de arriba. Realiza la flexión de la
rodilla y la rotación interna de la tibia.
Tríceps sural: formado por los gemelos o músculos gastrocnemios y el sóleo, los cuales
nacen en la cabeza del peroné, la tibia y los cóndilos femorales externo e interno y se insertan
conjuntamente en el calcáneo del pie mediante el tendón calcáneo, conocido como tendón de
Aquiles. Su función principal es la flexión plantar y contribuye a la flexión de la rodilla.
Pata de ganso: conjunto de tres músculos formado por el grácil, el semitendinoso y el
sartorio. Se inserta en la cresta de la tibia, en la cresta ilíaca y en el isquión. Trabajan para
flexionar la rodilla, rotarla y aducir la pierna.
Tibial anterior: se inserta en la cara externa de la tibia, en la primera cuña y en el
primer metatarsiano del pie. Recorre la tibia cruzando desde el lado externo de la pierna hasta
la parte interna del pie. Cumple la función de la flexión dorsal y supinación del pie.
Peroneo anterior: se origina en la zona interna del peroné y cruza el hueso hasta la
zona externa del pie para insertarse en el quinto metatarsiano. Cumple la función de flexionar
el tobillo, la pronación y la abducción del pie.
3- Realiza un dibujo de los músculos mencionados en el punto 2.
4- ¿Cuál es la alineación biomecánicamente correcta de la rodilla? ¿Qué desviaciones existen
en el eje de la pierna? ¿Cómo se logra muscularmente la alineación de la rótula al segundo
dedo?
La alineación biomecánicamente correcta de la rodilla requiere que el eje atraviese la
cadera hasta el fémur, pase por la rótula direccionada hacia el frente y continúe por la tibia y la
parte media de la articulación del tobillo hasta llegar al segundo dedo del pie.
Usar la orden de mantener la rodilla alineada con el pie (con una plomada que vaya
desde el centro de la rótula hasta el segundo dedo) en movimientos en bipedestación que
impliquen la flexión de una o ambas rodillas, como pliés o desplazamientos del peso, ayuda a
mejorar la mecánica podal y a prevenir la tendencia habitual a no mantener la rotación
externa de la cadera, dejando que las rodillas se vayan hacia dentro y los pies se muevan en
pronación. En los tipos de danza que requieren que los pies miren casi directamente a los
lados, los bailarines deben darse cuenta de que esto tiende a generar pronación del pie y
rotación interna de la tibia cuando la rotación externa de la cadera no es suficiente. Centrarse
en usar los rotadores externos de la cadera y la rodilla para potenciar la apertura de la cadera
e impedir la rotación interna de la tibia puede ayudar a reducir la tendencia o el grado de
pronación del pie.
Existen dos desviaciones laterales en el eje de la pierna:
- Genu valgo: cuando las rodillas se tocan en los laterales hacia adentro, pero los
tobillos no se juntan. En esta desviación, para lograr una correcta alineación de la
rótula con respecto al segundo dedo del pie, se debe realizar una rotación externa
de cadera (activación del tensor de la fascia lata, el sartorio y los rotadores
externos profundos) y repartir el peso del cuerpo llevándolo hacia el arco externo
de los pies (aunque buscando que esté entre este y el interno).
- Genu varo: cuando las rodillas se desvían hacia afuera sin poder tocarse, mientras
que los tobillos se juntan. En esta desviación, para lograr una correcta alineación
de la rótula con respecto al segundo dedo del pie, se debe realizar una rotación
interna de cadera (activación de glúteo medio y glúteo menor) y repartir el peso
del cuerpo llevándolo hacia el arco interno de los pies (aunque buscando que esté
entre este y el externo).
Existe también una desviación anteroposterior llamada genu recurvatum (o “pierna
banana”), en la que se genera una hiperextensión de la rodilla.
5- Localiza en tu cuerpo los músculos del punto 2. Da ejemplos de pasos de Técnica de la
Danza en donde sientas su contracción concéntrica.
Al realizar un boleo hacia atrás en tango, se genera una flexión de rodilla a través de la
contracción concéntrica de los músculos semitendinoso, semimembranoso, bíceps largo,
sartorio, recto interno, poplíteo, gemelo interno y gemelo externo; mientras que al dar un
paso largo hacia atrás se genera una extensión de la rodilla a través de la contracción
concéntrica del cuádriceps.
6- Enumera 2 ejercicios para fortalecer y 2 para estirar cuádriceps e isquiotibiales.
Ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps:
- Sentadillas: se parte de una posición a la segunda y se baja el centro simulando
que nos vamos a sentar en un banco, para luego volver a ascender.
- Extensión de rodilla en banco: se parte de posición sentada en una silla y se genera
una extensión de rodilla en una y otra pierna de forma alternada. Para potenciar el
trabajo, se puede sostener la posición de extensión y sumar peso (ej. tobilleras).
Ejercicios de estiramiento de cuádriceps:
- De pie, realizar una flexión de rodilla con una pierna y sujetarla por detrás desde el
tobillo con la intención de acercar el talón al glúteo.
- En posición semisupina, dejar caer una pierna hacia un costado en passé y, en la
otra, generar una flexión de rodilla similar a la del ejercicio anterior, con el
empeine apoyado en el piso y con la intención de acercar el talón al glúteo.
Ejercicios de fortalecimiento de isquiotibiales:
- Peso muerto: de pie y con el torso erguido, la pierna de base se mantiene estirada,
mientras que la otra sube estirada hacia atrás y el torso desciende hacia delante
hacia una posición de “T”. Se regresa a la posición inicial intentando mantener la
línea entre la pierna de atrás y el torso.
- Puente a hombros: en posición semisupina, se coloca el tobillo de una pierna sobre
la rodilla de la otra (en un passé abierto) y se sube a puente hasta los hombros
para luego descender.
Ejercicios de estiramiento de isquiotibiales:
- Sentado en el suelo con las piernas extendidas hacia delante, llevar el torso hacia
las piernas buscando plegarse sobre ellas mientras se mantiene las rodillas
extendidas y se piensa en proyectar isquiones hacia atrás y talones hacia delante.
- En posición semisupina, llevar una pierna flexionada hacia el pecho, tomarla por
detrás de la rodilla y buscar extender la rodilla pensando en la proyección del
isquión hacia el zócalo y el talón hacia el techo.
7- Cómo prevenir lesiones de rodilla, cuál es en tu experiencia la más frecuente y por qué.
A fin de prevenir lesiones de rodilla, es importante no forzar la rotación externa desde
la rodilla o el pie, no bailar en pisos duros (deben tener cierto rebote para amortiguar el peso
que reciben), distribuir correctamente el peso buscando la correcta alineación de la rótula y no
dejar que se venza el arco interno. También se debe fortalecer todos los músculos que
estabilizan la rodilla (no solo el cuádriceps).
Una de las lesiones de rodilla más comunes es la tendinitis rotuliana, la cual se produce
por un uso excesivo y repetitivo del tendón rotuliano, en especial si se realizan muchos saltos.