CONVERSIÓN
La conversión, normalmente da a entender una transformación general
en la vida personal, un cambio de vida; dejar el comportamiento
habitual de antes para emprender otro nuevo. Es «VENCER A SÍ MISMO»
La conversión puede darse de modo gradual y progresivo, pero también
puede tratarse de un despertar repentino e inesperado, hay situaciones
que nos pueden llevar a la conversión estas pueden ser de tipo natural o
religioso-moral. [Link].
- Naturales: Enfermedad, fracaso, encuentro con alguna persona o
algún acontecimiento imprevisto.
- Religioso-moral: lecturas espirituales, retiros o ejercicios espirituales,
los sacramentos, catequesis, etc.
Debemos decir qué lo importante no es el hecho en cuanto tal, sino lo
que provoca, así como el proceso que se genera en la persona y la
relectura creyente que se realiza de lo que le ha acontecido. Convertirse
es cambiar de meta, de fin, es encontrar el sentido de la propia vida.
Pasos de la conversión:
a) Acontecimiento fortuito o inesperado.
b) Ruptura de nivel.
c) Toma de conciencia.
d) Liberación del pecado o de la ignorancia.
e) Felicidad.
f) Compunción o arrepentimiento.
En este proceso, aparecen una serie de preguntas: ¿Adónde voy? ¿cómo
voy? ¿quién soy? ¿qué debo hacer? ¿cómo debo obrar? Podemos decir
que, la primera y fundamental ocupación que tiene el ser humano es la
de dar una orientación a su propia vida.
La conversión es también una realidad humana compleja, pues, ocurre
en un contexto particular que implica una serie de elementos morales,
sociales, políticos, culturales, religiosos, históricos, entre otros.
Todo esto sucede sin desligarnos del pasado que es ciertamente
irrevocable e irreversible pero solo en cuanto acontecimiento y
contenido, pero no en cuanto a su sentido. En este sentido cuando un
cristiano se convierte y es perdonado, el pecado desaparece, pero no el
hecho de haber pecado. El hombre convertido revive y acepta su
pecado, pero ahora desde el perdón que Dios le regala, es decir, desde
una relación de amor y amistad en que él recibe su nuevo ser de parte
de Dios»
La conversión significaría un impulso espiritual hacia Dios, Dios irrumpe
en nuestras vidas, rompiendo los esquemas y falsas imágenes que
tenemos de él y de nosotros, nos lleva a establecer una relación distinta,
asumiendo un nuevo tipo de comportamiento que es mas acorde con la
imagen del Padre presentado por Jesús.
Ponerse al servicio del Señor.
La conversión también ha solido estar asociada con el comienzo de la
vida espiritual, por lo que debemos estar en un continuo diálogo con
Dios. La conversión es el fundamento de un proceso de transformación.
Un proceso que inicia con el encuentro de la palabra de Dios, la nueva
orientación está determinada por el seguimiento de Cristo.
La Sagrada Escritura contiene la revelación de Dios, que actúa en la
historia y sale continuamente al encuentro del ser humano para
establecer una relación con él y espera una respuesta ante la iniciativa
divina.
Conversión en el Antiguo Testamento.
La conversión es la oportunidad de volver a Dios, misma que él nos
ofrece una vez que nos hemos alejado de él.
- Gn. 3,8-10: Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que
se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su
mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los árboles
del jardín. Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde
estás?» Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido
miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.»
Esta llamada de Dios busca restablecer el vínculo que el ser humano
había roto con Él, y es una ocasión para que éste tome conciencia de su
error.
Lo mismo sucede con la Alianza entre Dios y su pueblo, al cuál escoge
con el deseo que se vuelva a Él:
- Dt 6,5-9: Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu
alma y con todas tus fuerzas. Que penetren en tu mente estas
palabras que yo te dicto hoy. Se las repetirás a tus hijos, les
hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así
acostado como levantado; las atarás a tu mano como una señal,
y serán como una insignia entre tus ojos; las escribirás en las
jambas de tu casa y en tus puertas.
La conversión brota y está condicionada del apego a Dios y el
conocimiento de sus mandamientos.
Esto también se refleja en los profetas que añaden y enfatizan que no
basta con saber la ley de Moisés (mandamientos), y rendir culto, si no
somos capaces de rechazar el mal y buscar el bien, buscando siempre
actuar con amor.
- Is, 1,10-17 Escuchad la palabra de Yahvé, regidores de Sodoma;
oíd la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. «¿A mí qué
vuestros sacrificios? —dice Yahvé—. Harto estoy de holocaustos
de carneros, de sebo de cebones; no me agrada la sangre de
novillos, de corderos y machos cabríos. Cuando venís a
presentaros ante mí, ¿quién ha solicitado de vosotros que andéis
pateando mis atrios? No traigáis más oblaciones vanas: su
cremación me resulta detestable. Novilunio, sábado,
convocatoria: no tolero falsas solemnidades. Vuestros novilunios y
solemnidades aborrezco de corazón: me han resultado un
gravamen que intento en vano llevar. Cuando extendéis vuestras
manos, me tapo los ojos por no veros; aunque menudeéis la
plegaria, no pienso oírla. Vuestras manos están llenas de sangre:
lavaos, purificaos, apartad vuestras fechorías de mi vista, desistid
de hacer el mal y aprended a hacer el bien: buscad lo que es
justo, reconoced los derechos del oprimido, haced justicia al
huérfano, abogad por la viuda.
Así los elementos que en el Antiguo Testamento están relacionados con
la conversión del pueblo de Israel, tendríamos que indicar, al menos, los
siguientes:
- La palabra de Dios.
- El arrepentimiento y la confesión.
- La suplica de perdón.
- Cambio y compromiso.
La conversión nos da vida y liberación. La conversión se traduce
totalmente en oración: reconocimiento de faltas, demanda de
purificación interior, recurso a la gracia, única que puede cambiar el
corazón, orientación hacia una vida ferviente. Ver Salmo 51, 3-21.
Piedad de mí, oh Dios, por tu lávame hasta blanquear más que
bondad, la nieve.
por tu inmensa ternura borra mi Devuélveme el son del gozo y la
delito, alegría,
lávame a fondo de mi culpa, se alegren los huesos que tú
purifícame de mi pecado. machacaste.
Pues yo reconozco mi delito, Aparta tu vista de mis yerros
mi pecado está siempre ante mí; y borra todas mis culpas.
contra ti, contra ti solo pequé, Crea en mí, oh Dios, un corazón
lo malo a tus ojos cometí. puro,
Porque seas justo cuando hablas renueva en mi interior un espíritu
e irreprochable cuando juzgas. firme;
Mira que nací culpable, no me rechaces lejos de tu rostro,
pecador me concibió mi madre. no retires de mí tu santo espíritu.
Y tú amas la verdad en lo íntimo Devuélveme el gozo de tu
del ser, salvación,
en mi interior me inculcas afiánzame con espíritu generoso;
sabiduría. enseñaré a los rebeldes tus
Rocíame con hisopo hasta quedar caminos
limpio, y los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios, un corazón contrito y humillado,
Dios salvador mío, oh Dios, no lo desprecias.
y aclamará mi lengua tu justicia; ¡Sé benévolo y favorece a Sión,
abre, Señor, mis labios,
y publicará mi boca tu alabanza. reconstruye los muros de
Pues no te complaces en Jerusalén!
sacrificios, Entonces te agradarán los
si ofrezco un holocausto, no lo sacrificios legítimos
aceptas. –holocausto y oblación entera–,
Dios quiere el sacrificio de un entonces se ofrecerán novillos en
espíritu contrito, tu altar.
Conversión en el Nuevo Testamento.
En el NT no hay ruptura total con lo planteado en el AT, asume rasgos ya
presentes el punto de partida es la exigencia profética: - cambio de vida -
transformación interior y completa del ser humano, que es el marco en el
que también se inscribe la predicación de Juan el Bautista: «Convertíos
porque ha llegado el Reino de los Cielos» Mt 3,2. Lo novedoso en el NT, lo
que enriquece el llamado a la conversión, es el acontecimiento de la
revelación de Dios en Jesucristo por el Espíritu Santo.
Nuevas características en el NT:
1- La llamada a la conversión se vuelve universal ya no solo está
destinada al pueblo de Israel. Mt. 28,19-20 Id, pues, y haced
discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar
todo lo que yo os he mandado. Y estad seguros que yo estaré con
vosotros día tras día, hasta el fin del mundo.
2- En segundo lugar, la conversión queda directamente vinculada
con la respuesta de la persona al anuncio que hace Jesús de la
proximidad del reinado de Dios. Mc 10,17-22 Se ponía ya en
camino, cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante
él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para tener en
herencia vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno?
Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No
mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso
testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.» Él,
entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi
juventud.» Jesús, fijando en él su mirada con cariño, le dijo: «Una
cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres, y
tendrás un tesoro en el cielo. Luego, ven y sígueme.» Pero él,
abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía
muchos bienes.
3- La conversión es un regalo de Dios y no fruto del esfuerzo
humano, desde que iniciamos nuestra vida en Cristo contamos
con él: Mc 1, 7-8 Y proclamaba: «Detrás de mí viene uno que es
más fuerte que yo; y no soy digno de inclinarme y desatarle la
correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os
bautizará con Espíritu Santo.»
Algunos de los pasajes del Nuevo Testamento que nos ilustran los
diversos aspectos de este fenómeno de la conversión son los siguientes:
Lc 7, 36-50: una mujer pecadora que se vuelve a Dios, que es
arrastrada por su mucho amor a los pies de Jesús. Experimenta el
perdón y, en virtud de su fe, Jesús la invita implícitamente a no pecar
más, a vivir de su amor y de su amistad.
Lc 15, 11-32: el derroche descontrolado lleva al hijo pródigo a una
situación de extrema necesidad, lo lleva a encontrarse dentro de un
callejón sin salida. Reconociendo su impotencia, decide volver a la
casa de su padre. Una vuelta que consiste en dejarse encontrar por el
amor, la misericordia y la alegría del padre.
Lc 19, 1-10: la visita de Jesús embarga con una inmensa alegría a
Zaqueo, que se siente de nuevo integrado en la comunidad. Su
alegría es tal que, además, se siente movido a desprenderse de sus
bienes para repartirlos entre los pobres y reparar cualquier daño
causado en el pasado.
La conversión, al mismo tiempo que una transformación moral, debe
incluir la fe en Cristo.
La conversión acontece cuando nosotros tengamos un encuentro
personal con Jesús, que no es otra cosa que el encuentro con el amor de
Dios. Y, para nadie es un secreto que la experiencia del amor es una
experiencia gozosa.
La conversión en el NT, es lo mismo que la llamada al seguimiento de
Jesús, seguimiento que requiere algunas disposiciones de parte del ser
humano:
- Fe en Jesús.
- Imitación de las actitudes y vida de Jesús.
- Transformarnos en la persona de Jesús.
- Voluntad recta para amar y buscar el bien y la verdad.
- Ser dóciles a la Gracia – dejarse llevar por las invitaciones de Dios.
La conversión es dejar que la Palabra de Dios transforme nuestra vida
haciendo de la vida de Jesús la norma de nuestra conducta.
Debe haber elementos que dan cuenta o confirman que, efectivamente,
hubo una conversión. Es decir, que no sólo hubo un propósito de
cambio, sino también una respuesta a la llamada divina a través de
acciones concretas.