Artemisa: Diosa de la Caza y la Luna
Artemisa: Diosa de la Caza y la Luna
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Artemisa en la mitología
Culto de Artemisa
Artemisa en el arte
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Artemisa
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Calímaco nos dice que su isla favorita es Dólica («alargada») —esta pudiera ser Creta,
Icaria o Eubea—, su ciudad favorita Perge, su montaña el Taigeto y su puerto el de Euripo.
Sobre todas las ninfas amó a Britomartis, los cretenses la invocan como Upis, y también
eligió especialmente como compañeras a Procris, Cirene y Atalanta, hábiles cazadoras
como ella.[13]
Con el paso del tiempo Artemisa fue identificada con el culto de otras diosas griegas, entre
ellas Hécate,[14] Dictina,[15] Despena[16] y Britomartis.[17] Otras diosas foráneas también eran
interpretadas como otro nombre de Artemisa,[18] como la tracia Bendis,[19] la egipcia
Bastet[20] o la etrusca Artume.[21]
Etimología
Una hipótesis relaciona a Artemisa con la raíz protoindoeuropea *h₂ŕ̥tḱos, ‘oso’, debido a
los ritos de culto de las Brauronias y los restos neolíticos de la cueva Arkoudiotissa (Creta).
Aunque se ha sugerido[22][23] y confirmado una relación con nombres anatolios, a partir un
«término de ambos géneros que significa ‘oso’ en hitita»,[24] la forma más antigua
verificada del nombre «Artemisa» es la griega micénica a-ti-mi-te, escrita en alfabeto
silábico lineal B en Pilos.[25][26][27] Artemisa fue venerada en Lidia como Artimus.[28][29]
En una etimología más tradicional dentro del griego antiguo, el nombre ha sido
relacionado[30] con ἀρτεμής artemes, ‘seguro’,[31] o ἄρταμος artamos, ‘carnicero’.[32] A ello
refiere Estrabón cuando dice que «Artemisa recibe su nombre por hacer a las personas
arteméas (‘sanas y salvas’)».[33]
Platón nos dice que Artemisa se revela como lo «íntegro» (ἀτρεμές) y lo recatado por causa
de su amor a la virginidad; aunque puede que el que le puso nombre la llamó «conocedora
de virtud» (ἀρετῆς ἵστωρ) o, quizás también, en la idea de que «odia la arada» (ἄροτον
μισησάσης) del varón en la mujer. Ya sea por una de estas razones o por todas ellas, este
fue el nombre que impuso a la diosa el que se lo puso.[34]
Estatua de Artemisa matando un ciervo (Museo de Delos —Grecia—, segunda mitad del
siglo II a. C.)
Artemisa en la mitología
Nacimiento y familia
Según el relato homérico y hesiódico, Artemisa era hija de Zeus y Leto,[35] por lo que
Esquilo la llama λετωγένεια (letōgéneia, ‘nacida de Leto’).[36] Pausanias dice que Artemisa
es hija de Deméter y no de Leto, que es el relato egipcio,[37] mientras que Heródoto alega
que era hija de Dioniso e Isis (nombre egipcio de Deméter), y Leto solo era su nodriza.[38]
No obstante estas leyendas no son más que el resultado de la identificación de la Artemisa
griega con otras divinidades locales o extranjeras.
Sobre el lugar de su nacimiento, las versiones difieren. En los himnos homéricos se dice
que Artemisa nació en Ortigia y Apolo en Delos.[39] Unos dicen que fue en un bosque de
Ortigia, cerca de Éfeso[40] y otros que fue Creta.[41] O bien Artemisa nació antes que su
hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo.[42][43] Estrabón, por otra parte, indica que
Ortigia era el nombre antiguo de Renea.[44] No obstante la versión más extendida es que
Artemisa, al igual que su hermano Apolo, nación en Delos.[45] Aunque la muerte de Pitón,
que acechaba a la embarazada Leto, suele asociarse solo a Apolo, en al menos una versión
tanto Artemisa como Apolo mataron al dragón y acto seguido marcharon a Egialea
(Corinto) para purificarse.[46]
Infancia (Calímaco)
Diana cazadora, de Gaston Casimir Saint-Pierre
(siglo XIX)
Calímaco es el único autor que nos habla de la niñez de Artemisa. Siendo aún muy niña,
sentada sobre las rodillas de su padre Zeus, le dijo en un tono infantil: «Dame, papá, una
eterna virginidad, y muchos nombres, para que Febo no me aventaje. Dame también flechas
y un arco. No, deja, padre, no voy a pedirte ni una faretra ni un gran arco; ya me fabricarán
los Cíclopes en un instante los dardos y un arco flexible. Permíteme, sí, llevar antorchas y
ceñirme una túnica con cenefa hasta la rodilla, para matar bestias salvajes. Dame también
un coro de sesenta Oceaninas, todas de nueve años, todas aún sin ceñidor. Dame veinte
ninfas Amnísides (‘hijas del dios fluvial Amniso’) por criadas, para que cuiden bien de mis
sandalias y, cuando haya terminado de disparar mis flechas contra linces y ciervos, de mis
veloces perros. Dame todos los montes y una sola ciudad, la que tú quieras. Raro será que
Artemisa baje a una ciudad. Viviré en las montañas, y solo tomaré contacto con las
ciudades de los hombres cuando me llamen en su ayuda las mujeres atormentadas por los
vivos dolores del parto; las Moiras me asignaron, desde el momento en que nací, la tarea de
socorrerlas, pues mi madre me engendró y me llevó en su seno sin sufrimiento alguno, y sin
esfuerzo dio a luz al fruto de sus entrañas».[50]
Así habló la niña Artemisa, y quería tocar el mentón de su padre, pero su tamaño todavía no
le permitía conseguirlo. Riendo, asintió Zeus y, acariciando a su hija, le dijo: «Que las
diosas me den hijos semejantes, y me preocuparé bien poco de las iras de la celosa Hera.
Recibe, hija, cuanto has querido pedir, y mucho más que voy a darte yo. Treinta ciudades te
concederé, y no solo un recinto amurallado; treinta ciudades que no venerarán a otra
divinidad que no seas tú, y serán llamadas de Artemisa. Compartirás con otros dioses otras
muchas ciudades, tanto del interior como costeras, y en todas habrá altares y bosques
consagrados a Artemisa. Y serás protectora de los caminos y de los puertos».[51]
Dicho esto, confirmó sus palabras con un gesto de su cabeza. Marchó la niña al monte
Leuco, en Creta, y, desde allí, al río Océano, donde escogió a numerosas ninfas. Gran
alegría sintieron el dios fluvial Cérato (Amniso) y Tetis, al enviar a sus hijas. Luego fue en
busca de los Cíclopes y los encontró en la isla de Lípara, junto a los yunques de Hefesto. Se
encontraban fabricando un abrevadero de caballos para Poseidón. Las ninfas se
aterrorizaron al ver a los terribles monstruos, todos con un único ojo, descomunal y
brillante. Las Oceaninas no podían mirarlos de frente sin temblar y no era de extrañar: las
niñas pequeñas, cuando una de ellas desobedece a su madre, esta llama a los Cíclopes para
asustarlas. Pero Artemisa, que era todavía una niña de tres años, llegó con Leto en brazos a
casa de Hefesto, y este le dio los regalos de bienvenida. Entonces Brontes la sentó sobre sus
rodillas, y Artemisa se agarró al espeso vello que poblaba su pecho y se lo arrancó con
fuerza. Sin vello permanece hasta hoy la mitad de su pecho. Después, muy tranquila, les
pidió a los Cíclopes que le fabricaran un arco cidonio, unas flechas y una aljaba; ella les
prometió que se comerían la primera presa que matara con sus nuevas armas.[52]
Después Artemisa partió para procurarse una jauría para sus partidas de caza. Marchó a
Arcadia, al antro de Pan y este se encontraba trinchando carne para alimentar a sus perras.
Pan le regaló dos perros de color blanco y negro, tres de color rojizo y uno moteado, de los
que son capaces de derribar a los propios leones. También le dio siete perras de la Cinosura
laconia, las más veloces para perseguir a los cervatillos y las liebres. Más tarde, y
acompañada de su jauría, partió al pie del monte Parrasio de Arcadia y allí pudo ver cinco
ciervas paciendo a orillas del Anauro. Estas prodigiosas ciervas eran más grandes que los
toros y sus cuernos eran de oro. Artemisa las consideró dignas de ser cazadas y eso hizo,
sin ayuda de sus perros. Mató a cuatro de ellas pero la quinta huyó por el río Celadonte,
afluente del Alfeo; esta última cierva, por designio de Hera, sería la cierva de Cerinea.[53]
Al primer sitio al que se dirigió Artemisa montada en su carro tirado por ciervas fue a la
cumbre del Hemo en Tracia. Allí, en el monte Olimpo de Misia, fue la primera vez que
cortó un pino para fabricarse una antorcha. La primera vez que probó su arco de plata fue
contra un olmo, la segunda contra una encina, la tercera contra un animal salvaje y la cuarta
contra una ciudad de malhechores. Desde entonces se dice que el propio Hermes recoge su
arco cuando Artemisa regresa al Olimpo. Heracles la espera para llevar los animales que ha
cazado y le recomienda matar alimañas que hacen daño a los hombres. Las ninfas
Amnisíades entonces cepillan a las ciervas y les dan de comer tréboles que crecen en la
pradera de Hera, en donde también pacen los caballos de Zeus. Cuando Artemisa se sienta
junto a los otros olímpicos siempre lo hace al lado de su hermano Apolo.[54]
Teomaquias
Acteón
Diana y Acteón, obra de Tiziano.
Hipólito
Orión
Busto. copia de una estatua probablemente de
Artemisa por Cefisodoto (siglo IV a. C.) Mármol de Luni hallado en los Horti Vettiani
(1873). Actualmente en el Palacio de los Conservadores de los Museos Capitolinos
(Roma), ref. MC 1123.
Orión era un héroe célebre, entre otras cosas, por ser diestro en la caza. Su relación con
Artemisa varía, desde un aliado incondicional hasta un enemigo acérrimo. Ovidio dice que
Artemisa lo tomó de compañero; él era el guardián de la diosa, y él, su sirvienta.[62] En la
Odisea se dice simplemente que Eos raptó a Orión y esto produjo la cólera de los dioses; un
día Artemisa, en Ortigia, lo abatió disparando sus flechas.[63] Artemisa lo había matado por
celos a Eos.[64] Apolodoro dice que Artemisa mató a Orión en Delos;[65] esto pudiera deberse
a que Orión desafió a Artemisa a lanzar el disco, o bien la diosa lo asaeteó por haber
violado a Opis, una de las doncellas venida de los Hiperbóreos.[66]
Eratóstenes incluye su relato en relación a la constelación del Escorpión. Dice que Artemisa
hizo que el escorpión surgiese de la estribación que hay en la isla de Quíos y picara a Orión
(así murió), después de que, de manera indecorosa, hubiera intentado forzarla durante una
cacería.[67] De nuevo Eratóstenes elabora un relato en relación a la constelación de Orión.
Orión, retirado en Creta, dedicaba su tiempo a cazar animales salvajes en presencia de
Artemisa y Leto. Se cree que amenazó con matar toda fiera que naciese sobre la tierra.
Irritada con él, Gea hizo surgir un escorpión que picó mortalmente Orión. De ahí que, por
su valor, Zeus lo colocó entre los astros, favor que pidieron para él Artemisa y Leto.[68]
El poeta Istro narra la versión en la que Apolo estaba celoso de su hermana Artemisa. Esta
amaba a Orión y estuvo a punto de casarse con él. Apolo se lo tomó muy mal, y cuando
regañarla no dio resultado, al ver la cabeza de Orión, que nadaba a lo lejos, le apostó que no
podría alcanzar con sus flechas el objeto negro en el mar. Como ella deseaba ser
considerada una experta en esa habilidad, disparó una flecha y atravesó la cabeza de Orión.
Las olas llevaron su cuerpo sin vida a la orilla, y Artemisa, muy afligida por haberlo herido
y llorando su muerte con muchas lágrimas, lo colocó entre las estrellas.[69]
Los Alóadas, Oto y Efialtes, eran dos gemelos hijos de Ifimedea y Poseidón. Estos crecían
cada año un codo de anchura y una braza de altura. Cuando cumplieron los nueve años
decidieron luchar contra los dioses. Efialtes pretendió a Hera y Oto a Artemisa. Esta mató a
los Alóadas en Naxos con una treta: transformada en ciervo saltó sobre ellos y al querer
alcanzarla se atravesaron con sus flechas.[70] Otros dicen que los Alóadas eran invulnerables
y como Artemisa no podía oponerse a su prodigiosa fuerza, Apolo puso entre ambos una
cierva para engañarlos.[71] El gigante Ticio, que había intentado violar a Leto, fue asaeteado
por Artemisa para vengar a su madre;[72] por ello a Artemisa la llaman «matadora de Ticio».
[73]
O bien fueron Apolo y Artemisa quienes lo mataron conjuntamente.[43]
Alfeo
Pausanias cuenta que en Letrinos había un templo de Artemisa Alfea, epíteto que toma del
dios fluvial Alfeo. Dicen que el sobrenombre lo recibió la diosa por el siguiente motivo: el
Alfeo se enamoró de Artemisa y, cuando comprendió que no conseguiría que se casase con
él mediante persuasión y súplicas, se atrevió a pretender forzarla y fue a Letrinos a la fiesta
nocturna que celebraban la propia Artemisa y las ninfas que eran sus compañeras de juego.
Pero ella, sospechando la maquinación de Alfeo, untó su cara con barro y la de las ninfas
que estaban allí. Así, cuando se presentó Alfeo, no pudo distinguir a Artemisa de las otras y
como no la reconoció se marchó sin conseguir su intento.[74]
Calisto
Diana y Calisto, de Tiziano (1556–1559).
Calisto era la hija de Licaón, rey de Arcadia, y también una ayudante de caza de Artemisa.
Como miembro de su séquito, tomó un voto de castidad. Zeus se le apareció disfrazado
como Artemisa o, en algunas versiones como Apolo que se ganó su confianza y se
aprovechó de ella (o la violó, según Ovidio), y engendró así un hijo: Arcas. Enfurecida,
Artemisa (o Hera, o ambas, según la versión) la transformó en una osa. Arcas casi la mató
mientras cazaba, pero Zeus lo detuvo justo a tiempo. Compadeciéndose, Zeus subió a la osa
al cielo, dando así Calisto origen a una constelación. Algunas versiones dicen que subió a
ambos, formando la Osa Mayor y la Osa Menor.[75]
Artemisa castigó a Agamenón tras haber matado a un ciervo sagrado en una arboleda
sagrada y alardear de ser mejor cazador que la diosa. Cuando la flota griega estaba
preparándose en Áulide para zarpar hacia Troya y empezar la guerra de Troya, Artemisa
arremolinó los vientos. El adivino Calcas dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar
los vientos y a la diosa era sacrificar a su hija Ifigenia. Artemisa sustituyó en el altar a
Ifigenia por una corza o una cierva. Distintos mitos cuentan qué ocurrió tras ese rapto: unos
dicen que la llevó a Táuride, en Crimea, para que fuera su sacerdotisa;[76] y otros, que la
convirtió en una compañera inmortal y desde entonces la llamó Hécate.[77] Otros más dicne
que al final de sus días Artemisa casó a Ifigenia con Aquiles y le cambió su nombre por el
de Orsiloquia.[78]
Níobe
Níobe, la reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque
había tenido catorce hijos (los Nióbidas), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había
tenido solo uno de cada género. Cuando oyeron esta impiedad, Apolo mató a sus hijos
mientras practicaba atletismo y Artemisa a sus hijas, que murieron en el acto sin un solo
sonido. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas
versiones dos de los Nióbidas, un varón y una mujer, fueron perdonados. Al ver a sus hijos
muertos, Anfión se suicidó. Una devastada Níobe y sus restantes hijos fueron convertidos
en piedra cuando lloraban. Fueron enterrados por los propios dioses.[79]
Habiendo ofrendado Eneo las primicias de los frutos anuales de Calidón a todos los dioses,
se olvidó únicamente de Artemisa, y ella, irritada, envió un jabalí de fuerza y tamaño
extraordinarios que arrasaba los sembrados y destruía los rebaños y las gentes que se
encontraba. Para atacarlo, Eneo convocó a los más valerosos de la Hélade y prometió la
piel como premio a quien le diera muerte.[80] Tras la muerte del hijo de Eneo, Meleagro,
Artemisa convirtió a sus afligidas hermanas, las Meleágrides, en pájaros.[81]
Aura
En las Dionisíacas se nos relata la historia de Aura («brisa»), hija de Lelanto. Estaba al
servicio de Artemisa, y con ella participaba en actividades de caza. Como la diosa, Aura era
virgen, de rápidos pies y orgullosa de su pureza. Un día, Aura afirmó que el cuerpo de
Artemisa era demasiado femenino y voluptuoso y puso en duda la virginidad de la diosa;
esto, como uno pudiera suponer, ofendió profundamente a Artemisa. Esta pidió a Némesis
que vengara su dignidad y en respuesta a la demanda de la diosa, la hizo enloquecer y de
este modo se entregó a Dioniso. Finalmente la desdichada Aura alumbró dos gemelos y a
uno de ellos lo descuartizó. El otro, Yaco, fue salvado por Artemisa.[82]
Guerra de Troya
Artemisa puede haber sido representada como partidaria de Troya porque su hermano
Apolo era el patrón de la ciudad y ella misma era ampliamente adorada en Anatolia
occidental en tiempos históricos. En la Ilíada[83] se enfrentó con Hera cuando los dioses
aliados con los bandos en conflicto se involucraron en este. Hera golpeó a Artemisa en los
oídos con su propia aljaba, haciendo que perdiese las flechas. Artemisa huyó llorando con
Zeus y Leto recogió el arco y las flechas caídas.[84]
Artemisa jugó un papel importante en la guerra de Troya. Además de calmar los vientos
para impedir el viaje por mar de los griegos hasta que Agamenón accedió a sacrificar a
Ifigenia, ayudó a Eneas junto a Leto y Apolo. Este lo encontró herido por Diomedes y los
llevó al cielo, donde los tres lo curaron en secreto.
Favores de Artemisa
Una osa, por impulso divino —ha de sobreentenderse la acción de Artemisa— alimentó a
Atalanta, que había sido expuesta.[85] Orestes habría matado a su hermanastra Erígone, hija
de Clitemnestra y Egisto, pero Artemisa la rescató y la convirtió en sacerdotisa en la tierra
ática.[86] Dafne, hija de Amiclas, nunca solía bajar a la ciudad ni relacionarse con las otras
doncellas, sino que reunía una gran jauría de perros y se dedicaba a cazar, ya fuera en
Laconia o, a veces, adentrándose en las montañas más lejanas del Peloponeso. Por esta
razón, era muy querida por Artemisa, quien le concedió el don de disparar con precisión.[87]
Artemisa eligió a Cirene por compañera, y, en cierta ocasión, le regaló dos perros de caza,
con los que la muchacha Hipseide obtuvo el premio junto a la tumba Yolcia.[88] La rubia
Procris era compañera de caza de la propia Artemisa y una de sus favoritas;[89] el perro
(Lélape) y la jabalina (que era infalible) fueron regalos de la diosa Artemisa.[90]
Britormartis, de entre todas las ninfas, fue especialmente amada por Artemisa.[13] A Filónoe,
hija de Tindáreo y Leda, Artemisa la hizo inmortal y libre de vejez por todos sus días.[91] En
un altar en Amiclas se encontraban, entre otras, una estatuas de Artemisa y Polibea, la hija
de Amiclas; como quiera que la muchacha murió todavía doncella la diosa se la llevó a los
cielos, junto con su hermano Jacinto.[92] Aretusa, escapando de su perseguidor Alfeo, al
llegar a Ortigia rezó a Artemisa pidiendo ayuda y fue transformada en un manantial. [93]
Otros mitos
Dicen que Artemisa asaeteó a Búfago en el monte de Fóloe, porque se atrevió a acometer
acciones impías contra la diosa.[94] También cambió de sexo el cretense Sipretes, por haber
visto a Artemisa bañarse, yendo de caza.[95] Píndaro dice que Táigete dedicó una cierva de
cuernos dorados a Artemisa Ortosia. Esa cierva está involucrada en el mito de la cierva de
Cerinea, vinculado a Artemisa.[96] Artemisa también mató a Quíone por su orgullo y
vanidad atravesándole la lengua con una lanza que le produjo una herida de la que moriría
poco después.[97] Se dice que Adonis, siendo aún muchacho, a causa de la cólera de
Artemisa fue herido por un jabalí durante la caza y murió.[98] Pirene se lamentaba tanto por
la pérdida de su hijo Cencrias que fue transformada en fuente; Artemisa había matado
accidentalmente al niño.[99]
Leimón, que era hijo de Tegeates, sospechando que la conversación de Escefro y Apolo
contenía una acusación contra él, se lanzó sobre su hermano y le dio muerte. El castigo por
el asesinato llegó inmediatamente a Leimón, pues fue asaeteado por Artemisa. [100] En su
noche de bodas Admeto, al ofrecer sacrificios se olvidó de Artemisa, por eso al abrir el
tálamo lo encontró lleno de serpientes enroscadas; Apolo le dijo que aplacara a la diosa. [101]
Debido a que Melanipa, hija de Quirón, dejó de cazar y de adorar a Artemisa, esta la
transformó en una yegua.[102] Bróteas, que era cazador, no honraba a Artemisa y decía que
ni el fuego podía dañarlo. Pero, enloquecido, se arrojó al fuego.[103]
Una vez Atreo había prometido sacrificar a Artemisa lo más hermoso que hubiera en sus
rebaños, pero dicen que cuando apareció una oveja de oro no cumplió su promesa, y
después de haberla ahogado la depositó en un cofre y la guardó.[104] Mérope, que gobernaba
la isla de Cos, tenía una esposa, Etemea, de la raza de las ninfas, que fue alcanzada por las
flechas de Artemisa cuando esta dejó de adorarla.[105] Se dice que Corónide, cuando estaba
embarazada de Asclepio, mantuvo relaciones sexuales con Isquis, hijo de Élato. Artemisa la
mató para castigarla por el insulto que había cometido contra Apolo.[106] Por su orgullo
Laodamía fue muerta por Artemisa mediante un disparo que le produjo la muerte
instantánea cuando estaba tejiendo.[107]
Culto de Artemisa
Véase también Categoría:Culto de Artemisa
Artemisa, la diosa de los bosques y colinas, fue adorada en toda la antigua Grecia.[108] Sus
lugares de culto más famosos fueron la isla de Delos (su lugar de nacimiento), Braurón (en
el Ática), Muniquia (cerca de Pireo) y Esparta. A menudo se la representaba en pinturas y
estatuas en un escenario forestal, llevando arco y flechas, y acompañada de un ciervo.
Los antiguos espartanos solían dedicarle sacrificios como una de sus diosas patronas antes
de emprender una campaña militar.
Las niñas y muchachas atenienses que se acercaban a la edad del matrimonio eran enviadas
un año al santuario de Artemisa en Braurón para servir a la diosa, época en la que eran
llamadas arktoi (‘oseznas’). Un mito explicando esta servidumbre cuenta que un oso había
adoptado la costumbre de visitar regularmente la ciudad de Braurón, cuyas gentes lo
alimentaban, de forma que con el tiempo el oso fue domado. Pero una niña provocó al oso
y este, según la versión, la mató o le sacó los ojos. En cualquier caso, un hermano de la
niña mató al oso y Artemisa se enfureció, exigiendo que las niñas «actuaran como osas» en
su templo como expiación por la muerte del oso. Otra explicación alternativa decía que a
causa de la muerte del oso había una peste en Atenas y un oráculo había dicho que la peste
solo cesaría si las jóvenes atenienses expiaban la muerte del animal.[109]
La virginal Artemisa fue adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos
lugares, asimilando a Ilitía, ya que según algunos mitos había ayudado a su madre en el
parto de su gemelo Apolo. Durante el periodo clásico en Atenas fue identificada por
algunos con Hécate. También asimiló a Cariatis (Caria).
Epítetos
Fiestas
Santuario de Artemisa en Braurón.
Artemisa nació el sexto del día del mes, razón por la que le estaba dedicado. Los festivales
en su honor incluían:
Artemisa en el arte
Las representaciones más antiguas de Artemisa en el arte griego arcaico la retratan como
Potnia Theron (‘señora de las bestias’), una diosa alada llevando un ciervo y un leopardo en
sus manos, o a veces un leopardo y un león. Esta Artemisa alada perduró en exvotos como
Artemisa Ortia, con un santuario cercano a Esparta.
En el arte griego clásico suele ser representada como una cazadora virgen, joven, alta y
delgada, llevando un vestido corto,[117] con botas de caza, aljaba, arco[118] y flechas. A
menudo aparece en la pose de disparar, y acompañada por un perro de caza o un ciervo.
Cuando se la representa como diosa de la luna, lleva una túnica larga y a veces un velo
cubriendo su cabeza. Su faceta oscura se revela en algunas vasijas pintadas, donde aparece
como la diosa que trae la muerte, cuyas flechas cayeron sobre doncellas jóvenes y mujeres,
como las hijas de Níobe.
Arco y flechas
Según el himno homérico a Artemisa, tenía arco y flechas dorados, pues se le aplicaban los
epítetos Khryselakatos, ‘del asta dorada’ e Iokheira (‘que se deleita con las flechas’). Las
flechas de Artemisa también podían causar la muerte inmediata y enfermedades a
muchachas y mujeres. Artemisa obtuvo su arco y sus flechas por primera vez de los
Cíclopes, tras haberlos pedido a su padre. El arco de Artemisa también se convirtió en
testigo del juramento de virginidad de Calisto. En el culto posterior, el arco se convirtió en
símbolo de la luna creciente.
Carros
El carro de Artemisa estaba hecho de oro y era tirado por cuatro ciervos de cornamenta
dorada (Elaphoi Khrysokeroi). Sus bridas también eran de oro.
Lanzas y redes
Aunque muy pocas veces, Artemisa es retratada ocasionalmente con una lanza. Su culto en
Etolia la mostraba así. La descripción sobre la lanza puede encontrarse en Las
metamorfosis de Ovidio, mientras Artemisa con una red la conectaba con su culto como
diosa patrona de la pesca.
Lira
Como diosa de los bailes y canciones de las doncellas, Artemisa es representada a veces
con una lira.
Animales
En Éfeso (Jonia, actual Turquía), su templo fue una de las siete maravillas del mundo
antiguo. Fue probablemente el centro más famoso de su culto, aparte de Delos. Allí la
Señora a la que los jonios asociaron con Artemisa por interpretatio graeca fue adorada
principalmente como una diosa madre, semejante a la frigia Cibeles, en un antiguo
santuario donde su imagen de culto representaba a la «Señora de Éfeso» adornada con
múltiples protuberancias similares a pechos. Estas fueron tradicionalmente interpretadas
como múltiples pechos accesorios, o (como afirmaron algunos investigadores posteriores)
[123]
testículos de toros sacrificados, hasta que una excavación del yacimiento del Artemision
en 1987–88 identificó la multitud de perlas de ámbar con forma de lágrima que habían
adornado la antigua xoana de madera. En los Hechos de los Apóstoles, cuando los herreros
efesios se sintieron amenazados por las prédicas de la nueva fe que hacía Pablo, se alzaron
en fervorosa defensa de la diosa, gritando: «¡Grande es Artemisa de los efesios!»[124] Solo
una de las 127 columnas de Éfeso sigue en pie: el resto fueron usadas para construir
iglesias, carreteras y fortalezas.
Véase también
Dioses olímpicos
Referencias
1.
RAMÍREZ SÁDABA, José Luis. «Artemisa». Mitología Greco-Romana (2009). OCW
Universidad de Cantabria Web site. ISBN 978-84-693-4877-2. Archivado desde el original el 3
de febrero de 2013. Consultado el 7 de marzo de 2012.
GRIMAL, Pierre (2008). Diccionario de mitología griega y romana. véase entrada
Ártemis (1ªedición edición). España: Paidós Ibérica. p. 53. ISBN 978-84-493-2211-2.
Consultado el 2012.
HAMMOND (ed.). Oxford Classical Dictionary. pp. 337-8.
Himno homérico XXVII, a Ártemis
HAMMOND, ed. (1970). The Oxford Classical Dictionary. Oxford: Clarendon
Press. p. 126. «Su esfera correcta es la tierra, y específicamente las zonas sin cultivar,
bosques y colinas, donde abundan las bestias salvajes».
Vista previa.
Karl Horst Schmidt (1929 - 2012): lingüista, celtista e investigador de las lenguas
íbero-caucásicas.
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durante el período helenístico). Leiden: E.J. Brill. p. 166. Citado en este contexto por
Brown (2004) pág. 252.
LiIDDELL, Henry George; SCOTT, Robert (1940). «Ἄρτεμις». A Greek-English
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Bibliografía
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o Seppo Telenius (Seppo Sakari Telenius, n. 1954): historiador y escritor
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Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Artemisa.
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o Reproducción del 2011, en PDF.
Identificadores
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Artemisa
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