En Paz - Amado Nervo
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Las Golondrinas - Gustavo Adolfo Becquer
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres....
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
así... ¡no te querrán!
Poema 20 - Pablo Neruda
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Vuela - Gustavo Góchez
Abre tus alas a los rayos del sol,
extiéndelas como nunca
que ahora el viento te pertenece.
Vuela que yo te observo
desde este pequeño rincón
dónde sonrío porque entonas vida.
Vuela lejos, muy lejos.
Únete al viento que yo ruego
que nadie pueda desmembrar tus plumas.
Ve y vuélvete un atardecer.
Te mereces cada una de esas tardes
que nunca nos pertenecieron.
Y todo se vuelve recuerdo,
pero vete con la seguridad
que recordaré el punto exacto de partida.
Vuela sobre las espinas,
ve donde sea, al Sur, al Este,
mientras eso haga vivir tus ojos.
Y si una lágrima roza mi labio,
no frenes las plumas,
que si tú eres feliz,
estoy dispuesto a ponerte en vuelo.
Poema al Respeto - Anónimo
No se aprende en los libros, ni se compra con dinero.
El respeto nace en el alma,
cuando entendemos que el otro
también siente, también sueña, también duele.
Respetar no es callar,
es saber cuándo hablar con el corazón abierto.
Es mirar sin juzgar,
y escuchar aunque el silencio duela.
Respetar es no aplastar para brillar,
es alzar a quien tropieza,
es construir puentes donde antes había muros,
y ver en cada diferencia
una oportunidad, no una amenaza.
El respeto no pide aplausos,
camina despacio, firme, invisible,
pero donde pasa, deja paz,
deja justicia,
deja humanidad.
Porque quien respeta, crece.
Y quien hace del respeto su bandera,
no conquista territorios…
conquista corazones.