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Actividades para corregir dislalias y disglosias

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TEMA 14: TRASTORNOS DEL LENGUAJE.

ACTIVIDADES A DESARROLLAR PARA LA


CORRECCIÓN DE DICHOS DÉFICITS

1. TRASTORNOS DEL LENGUAJE: LA DISLALIA

1.1. CONCEPTO

El niño avanza en su proceso de adquisición del sistema fonológico normal a través de sistemas de
complejidad creciente que le permiten hacer las diferenciaciones fonéticas y morfémicas propias de cada
nivel evolutivo-lingüístico. A menudo se producen retrasos específicos o generalizados en esa progresión y
como resultado aparecen errores de sustitución de unos fonemas por otros, con lo cual, bloques enteros de
palabras diferentes se vuelven homófonos. Esto da lugar a inversiones de fonemas, de sílabas, de palabras
(tapo = pato) o a omisiones, que revelarían una discapacidad articulatoria transitoria o duradera.

La dislalia, o trastorno en la articulación, es una de las perturbaciones del lenguaje que aparece con mayor
frecuencia y con la que a diario tiene que enfrentarse el logopeda en su trabajo. El pronóstico de
recuperación es totalmente positivo, en la mayoría de los casos, y nos interesará fijar la atención en
aquellos aspectos de la reeducación que nos van a facilitar el proceso, permitiendo conseguir una total
rehabilitación en el menor tiempo posible y de una manera firme y definitiva.

El concepto de dislalia se puede definir como un trastorno en la articulación de los fonemas por
alteraciones funcionales de los órganos periféricos del habla (labios, lengua y el velo del paladar). Consiste
en una dificultad para pronunciar o construir correctamente los fonemas o grupos de fonemas.

La mayor parte de los defectos dislálicos que presentan los niños que concurren a las escuelas comunes no
las originan más que la mala imitación, consciente o inconsciente, de errores cometidos por las personas
que les rodean. Cuando el niño entra en el período de adquisición del lenguaje, inicia su aprendizaje con la
vocalización y posterior balbuceo. Mientras dura este último, no hace más que ejercitar los músculos
fonoarticuladores.

El lenguaje surge más tarde, agrupando las distintas sílabas, cuando trata de imitar las palabras oídas o crea
otras nuevas, que tendrán o no significado en nuestro idioma. En esos momentos es cuando se adquieren
las dislalias (es necesario recordar que lo considerado dislalia en unos idiomas, no lo es en otros).

1.2. CLASIFICACIÓN

Las dislalias pueden ser según cómo se originen:

a) Dislalias fisiológicas. Estas dislalias son naturales, evolutivas, es decir, ligadas al aprendizaje
normal del lenguaje. El niño observa cómo hablamos, nos escucha y trata de imitarnos, pero sus
órganos no obedecen con la facilidad que él desea, y eso produce múltiples alteraciones en su
lenguaje, por insuficiencia natural, que paulatinamente y como fruto de sus observaciones, basadas
en imágenes acústicas fundamentalmente, van desapareciendo. Con el transcurso del tiempo,
cuando el niño adquiere mayor experiencia verbal, van eliminándose, siempre que las personas que
viven en su ambiente se preocupen de utilizar un lenguaje normal e insistan en la articulación
correcta de los fonemas, no empleando, a su vez, los vocablos deformados por el propio niño.

b) Dislalias congénitas. Las alteraciones se graban definitivamente, y si no es corregido en la


escuela y en casa, llevará el defecto toda la vida.

c) Las dislalias audiógenas. Son debidas a una falta parcial de audición o sordera (hipoacusia) y
pueden aparecer antes (prelocutivas) o después de establecido el lenguaje (postlocutivas).

Las dislalias pueden ser según el fonema afectado:

a) Rotacismo. Defecto en la pronunciación de la r y rr. Cuando sustituye un fonema por otro se


llama pararrotacismo.

b) Sigmatismo. Defecto en la pronunciación de la s. Cuando se sustituye el fonema se llama


parasigmatismo.

c) Mitacismo. Defecto en la pronunciación de la m.

d) Lambdacismo. Defecto en la pronunciación de la l.

e) Gammacismo. Defecto en la pronunciación de los fonemas c, g, k.

f) Deltacismo. Defecto en la pronunciación de los fonemas d y t.

Normalmente, los niños dislálicos presentan un bajo rendimiento escolar. Las dislalias son una de las causas
del retraso escolar. Pueden provocar en muchos niños alteraciones en el carácter como consecuencia de las
burlas de los compañeros o de su timidez, haciéndose retraídos, huraños, o fácilmente irritables.

1.3. ETIOLOGÍA

La mayoría de los estudios no dan razón sobre la patogénesis de la dislalia (J. Irwin, 1972), pero la práctica
clínica diaria induce a pensar que existen varios posibles factores etiológicos, además de aspectos que
favorecen indirectamente la existencia o el mantenimiento de la alteración. Esto se deduce claramente al
comprobar que, si se toman dichos factores —que en estos niños están alterados— como base del
tratamiento, la evolución del mismo es francamente positiva.

En cuanto a factores etiológicos, cabe citar:

- Permanencia de esquemas de articulación infantiles.


- Déficit en la discriminación auditiva.
- Movilidad deficiente de la lengua.
- Hábitos de deglución atípicos.
- Déficit en la orientación del acto motor lingual.
- Posibles disfasias encubiertas.
- Trastornos perceptivo-motrices.
- Trastornos respiratorios.

Como aspectos colaterales favorecedores de la aparición y/o mantenimiento de la dislalia podemos señalar:

- Predisposición genética. Existe un gran acuerdo (Mutton, 1980) en la creencia de que


posiblemente exista una predisposición neurológica transmisible en casos de patología del habla,
siendo la inteligencia y la percepción auditiva normales.

- Incidencia psicosocial. La frecuencia de aparición y la permanencia de la patología se encuentran


potenciadas por la falta de estimulación cultural por parte del entorno y las presuntas
características psicopatológicas del niño.
2. LA DISGLOSIA

2.1. CONCEPTO

La disglosia se ha relacionado siempre con la dislalia y la disartria, con las cuales habría que realizar un
diagnóstico diferencial. Hasta hace poco se ha considerado la disglosia como una "dislalia mecánica" (S.
Corredera), provocada por alteracionos congénitas o adquiridas en el aparato resonador-articulador, lo que
hará imposible Ia comprensión del lenguaje. Así, pueden ser motivadas por labio leporino, por anomalías
dentales, por fisuras palatinas, por lengua gruesa, etc., requiriendo, en casi todos estos casos, el
tratamiento médico o quirúrgico, previo al tratamiento logopédico. También se ha considerado la disglosia
como una "dislalia orgánica".

Hoy ya existe el término disglosia para definir la dificultad en la producción oral debida a alteraciones
anatómicas y/o fisiológicas de los órganos articulatorios y cuya causa es de origen periférico (C. Bruno y M.
Sánchez).

2.2. ETIOLOGÍA

Las causas que motivan la disglosia son todos los trastornos que afectan a los órganos responsables de la
articulación de los sonidos. Pueden citarse como causas:

a) Malformaciones congénitas craneofaciales.

b) Trastornos de crecimiento.

c) Anomalías adquiridas como consecuencia de lesiones en la estructum orofacial o de


extirpaciones quirúrgicas.

Ejemplos de dichos trastornos orgánicos que pueden motivar la presencia de disglosia son:

- Arcadas dentarias: maloclusión por malformación, atresia o resección mandibular.

- Paladar óseo: fisura palatina, traumatismo.

- Velo del paladar: parálisis, velo largo.

- Labios: labio leporino, parálisis, fisura.

- Lengua: anquiloglosia, parálisis, glosectomía, malformación.

- Cavidad nasal: malformación, traumatismo.

Cabe citar también tres circunstancias relacionadas con dichas alteraciones que, a pesar de no constituir
una causa directa de disglosia, son factores a menudo relacionados con la misma y que empeoran el cuadro
patológico, ya que no sólo no favorecen los mecanismos compensadores que el individuo podría poner en
práctica espontáneamente para mejorar su habla, sino que, además, suelen interferir negativamente en el
curso del tratamiento.

El objeto del examen es el mecanismo de producción oral, fácilmente accesible a la observación sin
necesidad de utilizar maniobras especialmente complejas. Debe dejarse a los facultativos especializados el
examen de aquellas zonas de difícil acceso como la laringe, faringe y cavidades nasales, ya que son objeto
de una observación médica minuciosa.
- En primer lugar, se debe observar el tamaño y la forma de la cavidad oral para saber si la lengua,
con sus características, puede moverse apropiadamente en ese espacio. Hay que tener en cuenta la
forma del paladar duro, si existe en él fisura y el tamaño de la cicatriz, a efectos de decidir el
pronóstico. Además, se debe tener en cuenta la coloración del paladar blando, en caso de ser
rosada puede ser signo de una fisura submucosa de paladar. Asimismo, conviene observar la posible
existencia de hipertrofia adenoidea, ya que ésta puede reducir el paso del aire desde la laringe
hacia las cavidades oral y nasal, y dificultar el movimiento del velo del paladar.

- También interesa tener en cuenta las características de la oclusión dental. La presencia de


maloclusión, o de espacios interdentales demasiado amplios, o la ausencia de piezas dentarias
puede dar lugar a la distorsión de fonemas fricativos o bien a la adopción de posiciones inusuales de
los órganos articulatorios con la intención de compensar la dificultad y, así, obtener un sonido
acústicamente correcto.

- Aunque no es competencia del logopeda realizar un examen exhaustivo de las cavidades nasales,
sí que debe observar cualquier posible indicio que sugiera obstrucción nasal. Esto puede
manifestarse mediante asimetría nasal, impedimento en la respiración nasal, presencia de rinolalia
o falta de hípernasalidad en una persona que presente incompetencia en el cierre velofaríngeo.

- La lengua juega un papel fundamental en la articulación de los fonemas. En condiciones normales


es suficientemente flexible y realiza movimientos de gran precisión que se suceden en el transcurso
de fracciones de segundo.

Debe tenerse en cuenta el tamaño de la lengua con relación al tamaño de la cavidad oral, así como su
configuración, especialmente en casos en los que se ha realizado una glosectomía por tratamiento de
cáncer. En esta circunstancia debe evaluarse las posibilidad que tiene la lengua de relacionarse con el resto
de la cavidad oral para producir los diferentes fonemas.

Interesa evaluar si el frenillo lingual es demasiado corto para permitir el libre movimiento del ápex lingual
hacia arriba y hacia afuera.

Asimismo, el logopeda debe observar la precisión y velocidad con que el paciente puede mover la lengua en
todas direcciones para descartar cualquier signo de parálisis, dispraxia lingual o disartria.

2.3. CLASIFICACIÓN

Teniendo en cuenta el órgano periférico del habla en el que se produce la malformación (Gallardo Ruiz y
Gallego Ortega en Manual de Logopedia escolar, ediciones Aljibe), pueden ser:

Disglosias labiales

La dificultad articulatoria se produce como consecuencia de una alteración en la forma, movilidad, fuerza o
consistencia de los labios.

Entre las causas más frecuentes de la disglosia labial podemos mencionar las siguientes:

a) Labio leporino. Es una malformación congénita de diversos grados que abarca desde la simple depresión
del labio superior hasta su total hendidura, la cual suele ir asociada a fisura palatina y hendidura alveolar. La
malformación puede ser unilateral o bilateral, según que la afectación se produzca en uno o en ambos lados
a la vez. La manifestación más grave de fisuras labiales es la denominada labio leporino medio o central,
entendido como una malformación rara caracterizada por la falta de unión de los dos mamelones nasales
internos. Perello y Tresserra (1990) sostienen que la mayor parte de las fisuras medias del labio superior no
son verdaderos labios leporinos centrales, sino labios leporinos bilaterales con aplasia (falta de desarrollo
total o parcial de un órgano o tejido) e hipoplasia (disminución del volumen de un órgano o tejido) del filtro.

Como consecuencia de esta malformación congénita (labio leporino en cualquiera de sus formas), el habla
del sujeto se verá especialmente afectada tanto en la articulación de los fonemas vocálicos posteriores o
velares (/u/, /o/) como en los fonemas consonanticos bilabiales (/p/, /b/, /m/). Por consiguiente, se hace
necesaria una intervención logopédica, señalándose como edad ideal para la misma los 6 meses de edad.

b) Frenillo labial superior hipertrófico. Su presencia dificulta la normal movilidad del labio superior,
produciendo un diastema (espacio entre dos dientes contiguos) entre los incisivos centrales. Como
consecuencia aparece una dificultad en la articulación de los siguientes fonemas: /p/, /b/, /m/, /u/.

En todo caso, y siempre por principio, no somos partidarios de recomendar a la familia la intervención
quirúrgica de los menores que presenten tal anomalía, máxime cuando la mayoría de las veces la
experiencia nos demuestra que los niños y niñas llegan a articular adecuadamente aquellos fonemas con
una intervención logopédica planificada, por lo que evitaremos la situación traumática que la intervención
quirúrgica suele provocar, siempre que sea posible.

Autores como Perello y Tresserra (1990) subrayan que sólo se considera patológico un frenillo si se produce
un retraso o imposibilidad de erupción de los dientes laterales o caninos que pueda ser atribuido a dicho
frenillo.

c) Fisura del labio inferior. Generalmente suele ir acompañada de labio leporino superior, aunque también
se puede dar de forma aislada.

d) Parálisis facial. Suele producirse con cierta frecuencia entre la población infantil por diversas causas:
trauma obstétrico (fórceps), afecciones supuradas del oído medio... También puede estar asociada a casos
de poliomielitis o difteria.

La parálisis puede afectar a uno (unilateral) o a ambos (bilateral) lados de la cara. En el primero de los casos
la disglosia suele ser poco perceptible, mientras que en el segundo la articulación fonemática está
considerablemente afectada en los siguientes fonemas o sonidos: /f/ en lugar de /p/; /p/ en lugar de /b/;
/n/ en lugar de /m/; /o/, /u/ con poca claridad.

e) Macrostomía. El alargamiento de la hendidura bucal o macrostomía suele asociarse a malformaciones


del pabellón auricular. En ocasiones también pueden verse afectadas las mandíbulas y los ojos.

La fisura suele comenzar en el ángulo de la boca; según su extensión se distinguen:

- Macrostomía incompleta, cuando se prolonga a lo largo de la cara pero en poca extensión. La boca
aparece grande, con un labio inferior ancho y prominente.

- Macrostomía completa, cuando la fisura se prolonga hasta el borde anterior del masetero o
incluso más.

En general la macrostomía se acompaña de atrofia del maxilar inferior o anomalías del oído externo y
medio.

f) Heridas labiales. Rara vez las heridas en los labios causan problemas en el habla, por lo que habremos de
cerciorarnos, en caso de producirse algunas alteraciones articulatorias, si son debidas a lesiones orgánicas o
de etiología funcional (dislalia).

g) Neuralgia de trigémino. Bell y Magendie (1821) demostraron que el nervio trigémino es el responsable
de la sensibilidad de la cara y no el facial, por lo que los síndromes dolorosos de la cara se deben
principalmente a alteraciones de las diversas ramas del trigémino. Se trata de un dolor brusco, muy intenso
y generalmente de corta duración, que aparece en cualquiera de las zonas de la cara inervadas por las tres
ramas sensitivas del trigémino (oftálmica, maxilar superior y maxilar inferior).

Disglosias mandibulares

Se trata de un trastorno en la articulación de los fonemas debido a una alteración en la forma de uno o
varios maxilares. El origen puede ser congénito, del desarrollo, quirúrgico o traumático.

Las causas más frecuentes de las disglosias mandibulares serían:

a) Resección del maxilar superior/inferior. Pueden ser ocasionados por accidentes, tumores...

b) Atresia mandibular. Anomalía producida como consecuencia de una detención en el desarrollo


del maxilar inferior de origen congénito (raquitismo, trastornos endocrinos...) o adquirido (chupar el
dedo, uso del chupete...). Como consecuencia de la atresia mandibular se produce una maloclusión
de los maxilares presentando los sujetos que la padecen la llamada "cara de pájaro". De igual forma
se producen anomalías en la posición de los dientes.

En ocasiones, la desproporción de dimensiones entre la lengua y la cavidad bucal debida a una


atresia mandibular ocasiona alteraciones respiratorias.

c) Disostosis maxilofacial. Es una forma particular de malformación mandibular asociada a otras


anomalías.

d) Progenie. Consiste en un crecimiento exagerado de la mandíbula inferior con la consiguiente mal


oclusión de los maxilares.

Disglosias dentales

Los trastornos de la articulación como consecuencia de una alteración en la forma o posición de las piezas
dentarias se denomina disglosia dental. Las causas de las anomalías dentarias son diversas: herencia,
desequilibrios hormonales, alimentación, ortodoncias, prótesis...

A veces, la intervención del ortodoncista y del protésico generan la aparición de disglosias que suelen
desaparecer a los pocos días. Sin embargo, hay autores como Stolzenberg (1950) y Salet (1970) que
aconsejan la reeducación simultánea para prevenir posibles alteraciones articulatorias.

Disglosias linguales

La lengua, órgano activo de la articulación de los fonemas, precisa de una extraordinaria sincronía de sus
movimientos durante el habla. Cuando la articulación se ve alterada como consecuencia de un trastorno
orgánico de la lengua nos encontramos con una disglosia lingual.

La motilidad lingual puede verse dificultada por:

a) Anquiloglosia o frenillo corto. No es muy frecuente y suele ocasionar un rotacismo.

b) Glosectomía. Consiste en la extirpación total o parcial de la lengua mediante una intervención


quirúrgica.

c) Macroglosia. Se trata de un aumento desmesurado del tamaño de la lengua. Esta anomalía


genera una disminución de movimientos y alteraciones articulatorias.

d) Malformaciones congénitas de la lengua. Son debidas a una detención en el desarrollo


embriológico.

e) Parálisis uni-bilateral del hipogloso. Con pocas molestias en el primero de los casos y con
alteraciones más serias en el masticar y en el hablar, en el segundo.

Disglosias palatales

Son alteraciones en la articulación de los fonemas debidas a malformaciones orgánicas del paladar óseo y
del velo del paladar. Como causas desencadenantes de la disglosia palatal citaremos:

a) Fisura palatina. Es una malformación congénita en la que las dos mitades laterales del paladar no se
unen en una línea media. La fisura puede afectar al velo del paladar, al paladar óseo y a la apófisis del
maxilar superior. Con frecuencia se asocia el labio leporino a esta fisura.

Las causas de la fisura palatina podemos dividirla en dos grupos:

- De carácter exógeno: alcoholismo, radiaciones, virus, carencias de vitaminas A y B.

- De carácter endógeno: herencia...

Los trastornos articulatorios de las hendiduras palatinas son:

- Golpe de glotis: La articulación de los fonemas /p/, /t/, /k/, /b/, /d/, /g/ es sustituida por un
pequeño ruido con o sin vibración, en función de la sonoridad o sordez del fonema en cuestión
(Sanjuán e Ibáñez, 1987).

- Ronquido faríngeo: A veces se acompaña de vibraciones laríngeas y reemplaza las consonantes /s/,
/c/, /x/, /?/ y, en ocasiones /f/ y /t/ (Perello, 1990).

- Soplo nasal: Es el escape de aire por la nariz durante la emisión de las palabras produciendo una
alteración de todos los fonemas, excepto de las nasales.

- Rinofonía: La mayoría de las divisiones palatinas presentan una rinofonía mixta debida a una
obstrucción nasal y a la insuficiencia del velo palatino, como hemos visto al hablar de las
alteraciones de la voz.

b) Fisura submucosa del paladar. Se trata de una malformación congénita por la que el paladar óseo no se
ha unido en la línea media pero sí la mucosa que la recubre. Es una afección muy poco frecuente y suele
encontrarse un acortamiento global de todo el paladar.

c) Paladar ojival. Aunque el paladar ojival puede favorecer la producción de distorsiones en la articulación
de /t /d/ y /l/ (Perello, 1990), son muchos los niños y niñas que hemos observado con esta patología
orgánica y que en modo alguno han visto alterada su articulación como consecuencia del mismo, por lo que,
en general, cualquier dificultad articulatoria (dental, alveolar, palatal) que podamos encontrar coincidiendo
con la existencia de un paladar ojival en el sujeto, debemos evaluarla más en el terreno de las dislalias
funcionales que en el de las disglosias o dislalias orgánicas.

d) Otras causas. Paladar corto, úvula bífida, velo largo, perforaciones... Además de los factores etiológicos
generadores de disglosias anteriormente expuestos, conviene tener en cuenta otra serie de factores
(deficiencia intelectual, deprivación sociocultural, hipoacusia), que si bien no tienen relación directa con las
disglosias, sí que desfavorecen el cuadro patológico interfiriendo de forma negativa en la intervención
(Bruno y Sánchez, 1988).

Un resumen de las descripciones de las disglosias podemos encontrarlo en el siguiente cuadro:

TIPOS FACTORES DIRECTOS FACTORES INDIRECTOS


LABIALES • Labio leporino Deficiencia intelectual
• Frenillo labial superior
• Fisuras del labio inferior
• Parálisis facial
• Macrostomía
• Heridas labiales
• Neuralgia de Trigémino
MANDIBULARES • Resección de maxilares
• Atresia mandibular
• Disostosis maxilofacial
• Progenie
DENTALES • Herencia Deprivación sociocultural
• Desequilibrios hormonales
• Alimentación
• Ortodoncias
• Prótesis
LINGUALES • Anquiloglosia o frenillo corto Hipoacusia
• Glosectomía
• Macroglosia
• Malformaciones congénitas
• Microglosia
• Parálisis
PALATALES • Fisura palatina
• Fisura submucosa del paladar
• Paladar ojival
• Otras

3. LA DISFEMIA

3.1. CONCEPTO

Existen diferentes definiciones según los distintos autores. Para algunos, consiste en una dificultad o
repetición en la emisión de sílabas; otros la definen como la imposibilidad de emitir determinadas sílabas
oclusivas (p, t, k).

Otros autores la definen como una lucha psicofisiológica que se entabla en los nervios motores que inervan
los músculos de las articulaciones (lengua, labio, paladar). La ideación va por una parte y los músculos por
otra; es lo que caracteriza la tartamudez clónica.

Hay otros que la consideran como movimientos espasmódicos de los músculos que inervan la articulación.

En el habla intervienen la articulación, la fonación y la respiración que, de manera sincronizada, articulan los
movimientos necesarios para la emisión de la palabra. La tartamudez, por tanto, está originada por una
incoordinación neuromuscular; el tiempo psíquico no va coordinado con el tiempo fisiológico de los
movimientos que intervienen en la palabra.

La tartamudez es una interrupción periódica y espasmódica de la elocución. Hay una repetición de sílabas, y
la dificultad de pronunciar la primera sílaba lleva consigo un paro espasmódico que interrumpe los
movimientos articulatorios.

En la fonación intervienen los músculos laríngeos, que tienen la función de cerrarse para emitir el sonido
característico que luego se modifica en la bucofaringe que va a dar lugar a la articulación.

Los órganos activos de la palabra —lengua, labios y velo del paladar— son los que más van a acusar los
movimientos espasmódicos que van a dar lugar a la tartamudez.

Podemos concluir diciendo que la disfemia o tartamudez sería un «trastorno en la fluidez del habla,
caracterizado por repeticiones o bloqueos espasmódicos que afectan al ritmo del lenguaje y a la melodía del
discurso» (Gallardo Ruiz-Gallego Ortega).

3.2. CLASIFICACIÓN

1. Tartamudez tónica.

Consiste en la dificultad de despegar los órganos de la articulación (los pasivos de los activos), en
determinados fonemas, por ejemplo, la t que es interdental, la lengua no se despega; o en las bilabiales b,
p, m, que al tener que despegarse los labios en la p, en la b siempre al principio de palabra, y en la m, puede
dar lugar a espasmos.

En la k, la lengua se pega al velo del paladar, queda una cámara de aire y cuando baja puede ocasionar
también problemas.

Existe tartamudez tónica cuando hay dificultad para romper la palabra, para despegar los músculos.

2. Tartamudez clónica.

Se caracteriza por la existencia de movimientos coreicos o intermitentes que dan lugar a repeticiones de
sílabas dentro de una palabra.

3. Tartamudez vocálica.

Cuando los espasmos se dan en la laringe, en las cuerdas vocales, no puede provocar el sonido vocálico, se
pegan las cuerdas vocales. Aquí intervienen los músculos laríngeos, que al cerrarse impiden la fonación.

Es muy difícil encontrar una tartamudez pura, casi siempre vienen entremezcladas.

Para vencer la resistencia al pronunciar palabras, aparecen una serie de movimientos: patadas, manotees,
balanceos, que acompañan la tartamudez. Las sincinesias son movimientos repetidos que al tartamudo le
provocan esa incoordinación, como son los movimientos de labios, de las aletas de la nariz, los tics
nerviosos, etcétera.

La tartamudez produce un estado ansiógeno, por lo que se puede decir que es causa y efecto a la vez.
3.3. ETIOLOGÍA

Los orígenes pueden ser de dos tipos:

- Endógenos: enfermedades infectocontagiosas como la difteria, malaria, escarlatina, sarampión,


encefalopatías.

- Exógenas: hereditarias (padres o familiar tartamudo, que conviven con él).

Elementos causantes de la tartamudez

1. Trastornos del habla en la familia. Cuando un niño en aprendizaje del habla está en contacto con
familiares que tienen un tartajeo o farfulleo, como el niño aprende a hablar por imitación, imita a los que le
rodean y, al no tener una madurez suficiente para responder con la rapidez que le hablan, puede producirle
un estado ansiógeno y una tartamudez clónica.

2. Retrasos en la aparición del habla. Hay una evolución en el aprendizaje del habla: balbuceo, palabra,
frase corta, frase, etc. No todos los niños tienen los mismos períodos madurativos; hay algunos que por un
retraso madurativo tienen también un retraso en el habla, y las exigencias de la familia hacia el niño pueden
desembocar en una tartamudez.

3. Insuficiencia mental global. Cuando hay una inmadurez cerebral, hay una insuficiencia mental global leve
que va a provocar en muchos casos la tartamudez. La tartamudez no se da en deficiencia mental.

4. Bilingüismo. Puede ser causa de tartamudez en aquellos niños que están aprendiendo dos idiomas a la
vez, tienen que pensar en dos lenguas distintas; ningún idioma está fijado y aprendido, tienen dudas,
movimientos coreicos, balbuceos, que pueden llevar a la tartamudez.

5. La zurdez contrariada. La angustia que al niño le provoca el tener que manejarse con la mano no
dominante puede provocar tartamudez (antes se daba más, ahora los padres no reprimen a los niños por
utilizar la izquierda).

6. Cambios afectivos familiares continuos. Los cambios afectivos en la edad del aprendizaje del habla
provocan en el niño estados ansiógenos, que dan lugar a veces a la tartamudez (niños con padres que
trabajan; cambios de cuidadora, los que están un tiempo en casa de sus abuelos; en los orfanatos; etc.).

7. Exigencias escolares superiores a su capacidad. Se da mucho en niños con retraso del aprendizaje, niños
disléxicos, niños deficientes leves. Son niños que no pueden seguir las tareas escolares con regularidad,
estas exigencias les producen una angustia que le puede llevar a la tartamudez. Es más frecuente en niños
disléxicos y en niños fronterizos.

8. Excesivas correcciones de defectos en la articulación. Se da con frecuencia en familias de clase alta, que
quieren que su hijo sea perfecto en todo. Cuando un niño tiene un retraso en el habla, le están reprimiendo
constantemente, provocándole angustia; aparecen en el niño movimientos coreicos, etc., que terminan en
una tartamudez intensa.

9. Padecimiento de enfermedades encefalopáticas. Dichas enfermedades producen fiebres muy altas que
paralizan el habla y pueden afectar al sistema nervioso originando una tartamudez.

10. Emoción brutal. Una emoción fuerte (muerte de un familiar allegado) o un susto fuerte, puede producir
una tartamudez.
Tartamudez evolutiva

En la implantación de la tartamudez se pueden distinguir seis pasos:

1. El niño balbucea, duda, repite una sílaba constantemente, porque no encuentra la expresión adecuada.
Hay un pensamiento que él quiere traducir en palabras pero no las encuentra. Se van a producir
repeticiones silábicas casi involuntarias.

2. El niño involuntariamente va a ir repitiendo las vocales, los movimientos clónicos se acentúan cada vez
más, de tal forma, que se van a ir fijando cada vez con más intensidad. Los padres se angustian y comienzan,
sin querer, a exigirle, intensificando la angustia que el niño tiene.

3. Estas repeticiones silábicas van acompañadas de una espasmofenia tónica. La incoordinación muscular le
va a producir muchos problemas: se le pegan los órganos pasivos y activos de la articulación, ya no hay
repeticiones sino espasmos; la respiración está entrecortada, fatigada. En esta etapa se va convirtiendo en
un problema espasmofénico clónico-tónico, predominando el clonos sobre los tonos; la repetición de
sílabas sobre las contracciones musculares.

4. Esto se implanta. Los espasmos van a ser mas intensos y aquí el tono predomina sobre el clonos.

5. Termina con un tono muy intensificado en el que se va adquiriendo movimientos asociados, movimientos
concomitantes asociados y sincinesias muy visibles (tics nerviosos, movimiento de cuello, no se está quieto
en la silla, etcétera).

6. La tartamudez está implantada, y nos encontramos con los efectos que la misma produce:

- Inadaptación social.
- Rehuir el uso de la palabra.
- Logofobia.
- Trastorno de conducta.
- Disritmia neumofrásica: falta de ritmo del habla con la respiración.

Insuficiencia linguoespeculativa

En la tartamudez no se encuentra la expresión adecuada para realizar el pensamiento o la ideación.

Pensamiento sensoro-actorial

Por vías sensoriales, el cerebro se impregna de las imágenes que le llega; es el pensamiento en imágenes.

3.4. CARACTERÍSTICAS

La disfemia se considera un síndrome complejo en el que se mezclan factores predisponentes de orden


genético en el plano neurológico y factores adquiridos en torno ni aprendizaje social del habla.

Pasada la primera infancia, se caracteriza por la aparición de otros signos anormales como reacciones
emocionales negativas y otras anomalías de la conducta verbal y motora, que no siempre se dan todas con
la misma intensidad y frecuencia; su evolución es diversa en función de cada sujeto:

- Retraimiento, comportamiento de evitación o huida de la situación verbal, miedo a hablar.


- Reacciones de ansiedad ante situaciones verbales.
- Alteración funcional fono-respiratoria al tartamudear, en forma de respiración paradójica,
haciendo coincidir una inspiración espasmódica con la emisión del habla.
- Movimientos parásitos (tics) compulsivos que acompañan el tartamudeo, afectando
preferentemente a la musculatura orofacial y del cuello.
- Economía de la expresión facial.
- Entonación monótona al hablar.
- Abuso de sinónimos.
- Uso de muletillas verbales.
- Alteraciones del estilo, con "saltos" sintácticos y frases inacabadas.
- Expresiones grandilocuentes, perífrasis y lenguaje redundante.
- Discurso sin coherencia.
- Desorganización entre el pensamiento y el lenguaje.
- Respuestas psicogalvánicas (sudoración excesiva, enrojecimiento, palidez del rostro...).

Como señala Crystal (1983), el problema está en que los tartamudos casi nunca son exactamente iguales. Es
como si hubiera un grupo de características del habla sin fluidez y cada disfémico eligiera alguna. Estas
características pueden agruparse en siete grupos:

1. Una cantidad anormal de repetición de segmentos, sílabas, palabras o frases como p-p-p-p-p-
píso; el po-policía; creo que ha recibido un-recib¡do-un.

2. Obstrucciones del flujo del aire por incapacidad de la persona para darse cuenta de la tensión
que ha producido al prepararse para articular un sonido. Este fenómeno se llama bloqueo y los
sonidos individuales afectados, bloques.

3. Prolongaciones anormales de segmentos de sonidos, como en f-f-f-f-fiel donde la f se produce


como un único sonido alargado y no con las breves pausas que van intercaladas.

4. Introducción en los momentos de dificultad de sonidos o palabras con fuerza únicamente


emocional (por ejemplo: oh, ah).

5. Acentuación extraña en las palabras y entonación y tiempo anormales en las oraciones, debido a
un habla muy entrecortada y a una respiración irregular.

6. Las palabras se dejan sin terminar.

7. Evitación de ciertos sonidos que pueden platear problemas concretos a la hora de articularlos.

4. LA INTERVENCIÓN EN CASOS DE NIÑOS/AS QUE PRESENTAN ALTERACIONES EN EL HABLA

4.1. LA INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA EN DISLALIAS

Hay que conseguir que el alumno consiga la correcta posición y movimiento de los órganos de la
articulación del fonema o de los fonemas afectados, de manera que se automatice y los utilice en lenguaje
espontáneo.

El tiempo de intervención es imposible de precisar, puesto que va a depender de los fonemas dislálicos que
presente el niño, del coeficiente de inteligencia, del ambiente familiar, de su predisposición, etc. Para ello
tenemos que tener siempre presente que nuestra relación con el niño se realice en un clima de seguridad y
confianza. Nunca decirle que algo está mal, porque podemos desmotivarlo.

Se le presenta el modelo adecuado y ante un éxito siempre hay que recompensar para motivarlo. Todos
estos defectos pueden ser corregidos, cualquiera que sea la edad del niño. Pero requiere, por parte nuestra,
una gran dosis de observación y paciencia.

Para facilitar la corrección, conviene iniciarla cuanto antes, pues a medida que el niño avanza en edad,
aquélla se hace más difícil, puesto que el vocabulario del niño va aumentando con su instrucción y mayor
experiencia, al mismo tiempo que para la corrección va disminuyendo la maleabilidad de sus órganos
bucales y vocales.

Vamos a prescindir del trabajo concreto de la enseñanza de las articulaciones afectadas, para centrarnos en
dos aspectos de esta reeducación:

- El momento previo a la corrección, indispensable para conseguirla, al que podemos denominar


tratamiento indirecto o proceso de estimulación y desarrollo de aquellas funciones que son
fundamentales e imprescindibles para la expresión correcta del lenguaje hablado.

- Vamos a centrarnos en la automatización, interiorización e integración en el lenguaje espontáneo


de aquella articulación o articulaciones que ya han sido corregidas, que por tanto el niño puede
pronunciar perfectamente, pero que todavía no las domina en su lenguaje conversacional.

4.1.1. Tratamiento indirecto

Para una perfecta articulación del lenguaje se precisan una serie de condiciones, como son: una buena
función respiratoria, un cierto nivel de madurez psicomotriz, una buena percepción y discriminación
auditiva, así como agilidad buco-facial que facilite la articulación. El cuadro que presenta cada sujeto no
afecta, generalmente, a todas estas funciones, pero unas u otras se encuentran disminuidas en mayor o
menor grado.

Es necesario conseguir una base de maduración previa en todos estos aspectos, antes de comenzar con la
corrección directa de las dislalias, para luego poder realizar ésta sobre bases sólidas que nos darán unos
resultados más positivos en la adquisición de la articulación.

El tratamiento debe comenzar, por tanto, con una serie de ejercicios, a modo de juegos, que actuarán
indirectamente para conseguir el objetivo propuesto y en cada caso irán dirigidos a aquellas funciones que
estén disminuidas.

A) Ejercidos respiratorios

En relación directa con la expresión del lenguaje está la función respiratoria, y, así, un buen dominio de la
misma facilitará la corrección, en especial, de algunos defectos de articulación. Aprender a respirar
correctamente es el primer paso para una buena fonación.

- Como ejercicio inicial de este aspecto se tratará de que el niño tome conciencia de su propia
respiración. El acto respiratorio es para él un acto inconsciente y automático, del cual, en primer
lugar, tiene que percatarse. Es necesario hacerle notar cómo, sucesivamente, va entrando y saliendo
en él el aire, para que sienta su propia respiración lo que le llevará a mejorarla y dominarla. Así, el
acto inconsciente de la respiración podrá hacerse voluntario y disciplinado.

- A continuación será necesario trabajar la respiración, tanto con espiración nasal como bucal, y en
ésta las formas soplante y silbante, y todas ellas realizadas a distintos ritmos para adquirir un
control sobre el acto respiratorio.

- Otra forma de trabajar la respiración será a través de los ejercicios de soplo, llevados a cabo con
materiales simples: pajas, tiras de papel, velas, molinillos, globos, pelotas de ping-pong,
matasuegras e instrumentos musicales de viento. A través de todos estos ejercicios, a modo de
juego, se trabaja la fuerza del soplo, su direccionalidad y la modulación en la salida del aire, siendo a
la vez motivador para el niño, ya que encuentra en su realización una respuesta gratificante.

B) Ejercicios de relajación

La relajación facilita una situación básica para que el niño pueda controlar mejor su actitud fonatoria,
obteniéndose con ello mejores resultados en el habla. Cuando un sujeto presenta un fondo tónico tenso,
esta rigidez se transmite a los órganos de la articulación, bloqueando e impidiendo su expresión correcta.

En estos casos el proceso de reeducación se ve entorpecido, siendo imprescindible comenzar el tratamiento


con una programación de ejercicios de relajación que vayan permitiendo al niño desbloquear el tono rígido
que presenta.

Tendrán especial importancia, y en algunos casos será en los que haya que centrarse exclusivamente, los
ejercicios de relajación buco-facial, dirigidos a los labios, la lengua y la mandíbula, ya que la rigidez en estos
órganos será la que dificulte la articulación. En esta zona se logra más fácilmente la relajación por medio de
ejercicios de contraste, en los que se hace pasar sucesivamente de contracción a distensión, de apretar a
aflojar.

Será conveniente trabajar este aspecto inmediatamente antes de iniciar los ejercicios de motricidad bucal y
los ejercicios articulatorios, para facilitar al niño el tono que precisa para la agilidad del movimiento y para
la articulación.

C) Ejercicios de percepción y discriminación auditiva

En muchos casos, el niño dislálico, que no tiene ningún déficit en su audición, presenta trastornos en la
percepción auditiva, con dificultad para reconocer los sonidos y discriminar unos de otros, dando como
resultado una articulación defectuosa.

Mientras no se trabaje este aspecto y se llegue a conseguir una correcta discriminación, será difícil lograr la
rehabilitación de la dislalia.

- Como actividad inicial, cada día que se vaya a trabajar este aspecto, es conveniente proponer al niño
ejercicios de silencio y de escucha que le ayuden a concentrarse en la percepción auditiva, pues es
fundamental enseñarle a escuchar.

- Los ejercicios de discriminación auditiva deben ir orientados a la percepción y reconocimiento de sonidos,


de fonemas y de palabras.

- Se deberá trabajar la identificación y localización de todo tipo de sonidos ocasionales, con preferencia los
que puedan llevarse a cabo directamente en la sala de reeducación, pero también se podrán utilizar
grabaciones, siempre que sean lo suficientemente claras.

- Interesa también desarrollar la capacidad de discriminación de las cualidades sonoras; la intensidad, la


duración, el tono y el timbre de los sonidos. Para esto podertios utilizar instrumentos musicales, siempre
que antes hayan sido manejados por el propio niño, para que luego puedan ser reconocidos sólo por la
audición.

- La reproducción de estructuras rítmicas es igualmente un medio válido para la educación del oído y para la
realización de ejercicios de percepción auditiva.
- Para la discriminación fonética se darán al niño dos sonidos en forma de sílabas sin que constituyan
palabra y sin que vea los movimientos de los labios, para que su reconocimiento sea tan sólo por la
percepción auditiva y a continuación deben ser repetidos por él. Se comenzará por pares de sonidos muy
distintos para que sean fácilmente diferenciados, como pe-rre, para terminar con otros semejantes, como
pe-be, que precisan una capacidad de discriminación más desarrollada.

- Progresivamente se irán presentando dificultades crecientes proponiendo más de dos sonidos,


combinando las sílabas directas con las inversas o presentándolos seguidos de distintas vocales. También se
le puede dar un sonido para que el niño indique si se encuentra o no en cada una de las palabras que se le
van proponiendo.

- Finalmente, para la discriminación de palabras se le puede ir dando, siempre sin que vea la boca del
reeducador, para que no tenga más vía de reconocimiento que la audición, pares de palabras cortas y
sencillas y que ofrezcan semejanza al oído, por existir sólo la variación de una letra, como poca-boca,
puente-fuente, mesa-besa, etc., para que el niño las repita y discrimine la diferencia entre ambas.

- De la misma forma se pueden proponer palabras más largas, difíciles o poco conocidas por el niño, para
que sean repetidas de una en una por su reconocimiento auditivo.

D) Ejercicios de ritmo

Al ser el ritmo un elemento esencial del lenguaje, es necesario desarrollar en el niño su capacidad rítmica
para que su expresión sea correcta y armoniosa. Pero su importancia en el tratamiento de la dislalia se basa
también en que el ritmo lo vamos a utilizar, como más tarde veremos, a modo de apoyo o de instrumento
de trabajo a Ia hora de la automatización e interiorización de la correcta articulación adquirida.

Por esta causa, y cuando este aspecto aparezca deficitario, será necesario trabajarlo a través de todo tipo de
ejercicios rítmicos, combinando distintos movimientos como marcha, paro, palmas, etc., con ritmos
distintos.

El reconocimiento y reproducción de estructuras rítmicas, partiendo de esquemas muy sencillos, será la


expresión rítmica fundamental que nos interesa desarrollar para trabajar con ella posteriormente la
articulación. La representación gráfica puede facilitar la comprensión de estas estructuras.

E) Ejercidos buco-faciales

El desenvolvimiento del lenguaje está estrechamente ligado con el desenvolvimiento de la motricidad, y así
encontramos cómo la mayoría de los niños dislálicos tienen perturbadas o retardadas las funciones
motrices.

De aquí la necesidad de llevar a cabo una educación motriz para actuar, a través de la misma, sobre el
lenguaje deteriorado, pues en la medida que educamos el movimiento educamos el lenguaje.

El aspecto que fundamentalmente habrá que desarrollar será la motricidad fina, que afecta a los órganos de
la articulación, para adquirir la agilidad y coordinación de movimientos que se precisan para hablar
correctamente.

En estos ejercicios el niño, ante el espejo, por imitación, realizará los movimientos que lleve a cabo el
reeducador, pudiendo en ocasiones ser ayudado por éste.

Los ejercicios buco-faciales deben ir dirigidos a la agilización de la lengua, los labios y la mandíbula.
- La lengua, el más móvil de estos órganos, entra en juego en la masticación, succión y deglución, que son
consideradas actividades prefónicas y que, como tal, también deben ser ejercitadas. A la vez, la lengua
participa en la articulación de todos los fonemas linguales, que son la mayoría. Su agilidad, flexibilidad,
energía funcional y el control de su motricidad son de gran importancia para una perfecta articulación del
lenguaje. Los ejercicios de lengua, por tanto, serán imprescindibles en la mayoría de los casos de
rehabilitación de la dislalia.

* Los movimientos de la lengua que debemos trabajar los podemos dividir en movimientos
externos y movimientos internos, y en ambas posiciones se trata de conseguir la agilidad y soltura
para realizar tanto movimientos laterales como movimientos verticales o de elevación, tocando con
la punta de la lengua el labio superior e inferior respectivamente, o la cara interna de los incisivos
superiores e inferiores. Interesa también describir arcos con el ápice apoyado sobre uno y otro labio
o entre labios y dientes, así como llevar a cabo movimientos giratorios de la lengua sobre los labios
en ambos sentidos, ejercicios de gárgaras, etcétera.

* Para desarrollar la motricidad fina es conveniente realizar movimientos rápidos y pequeños, que
afecten especialmente al ápice, golpeando con elmismo tanto el labio superior como los dientes y
alvéolos e igualmentehacer aparecer, de forma muy rápida y continuada, la punta de la lengua entre
los labios sin abrir la boca.

Es interesante que solicitemos al niño que todos los movimientos de lengua que le propongamos en estos
ejercicios los siga al ritmo que le vamos marcando, que puede ser variado, con el fin de conseguir una
mayor agilidad y un mayor dominio de sus movimientos.

Otro aspecto que es necesario lograr es la independencia en el movimiento de la lengua, evitando todo tipo
de movimientos asociados que con frecuencia suelen darse. Será preciso, en principio, ayudar al niño
sujetando aquella parte del cuerpo, generalmente en estos los casos labios, mandíbula o cabeza, donde
suelen darse estos movimientos, hasta conseguir, poco a poco, la independencia de la lengua.

- Los labios también juegan un papel importante en la expresión del lenguaje, aunque no lleguen a tener la
movilidad de la lengua. El principal obstáculo se encuentra cuando los labios mantienen una postura
estática, con escasa movilidad y vocalización o una rigidez debida al tono tenso que mantienen. En este
último caso, la reeducación tendrá que iniciarse con un trabajo de relajación de esta zona.

* Para lograr la agilidad de los labios habrá que llevar a cabo todo tipo de actividades, como apretar
y aflojar, abrir y cerrar a distintos ritmos, encoger y estirar, montar y morderse uno y otro labio,
vocalizaciones, vibración, zumbido y chasquido de labios, etc. A la vez, todos los ejercicios de soplo
son útiles para la agilización de los labios.

- La mandíbula es la parte menos móvil, pero, al igual que los labios, puedo presentar falta de movilidad o
exceso de tensión. Aquí también será fundamental comenzar el trabajo relajando la mandíbula. Para lograr
una mayor agilidad se llevarán a cabo ejercicios de movimientos de abrir y cerrar la boca a distintos ritmos,
imitar el bostezo y la masticación, así como realizar movímientos laterales de mandíbula.

4.1.2. Automatización e integración de la articulación correcta

Una vez que se ha conseguido que el niño articule correctamente el fonema que tenía ausente o
defectuoso, hay que iniciar un proceso de automatización e integración de esta articulación correcta en su
lenguaje espontáneo. A veces, el niño, con relativa facilidad, logra una perfecta pronunciación en cualquier
combinación silábica, de forma aislada, pero en su expresión libre vuelve a la misma articulación defectuosa
que tenía.

Para no prolongar excesivamente el proceso de reeducación en esta última etapa, es necesario hacer
hincapié en los medios que podemos utilizar para fijar definitivamente la pronunciación correcta en la
expresión libre.

Los medios en que podemos apoyarnos para facilitar y agilizar este proceso serán: el ritmo, los ejercicios de
repetición y los ejercicios de conversación.

A) Utilización del ritmo como medio de automatización de la articulación correcta

El ritmo flexibiliza el movimiento, permitiendo su automatización e interiorización con un mínimo de fatiga


y en el menor tiempo posible. Es, por tanto, un medio idóneo para integrar la perfecta pronunciación en el
lenguaje espontáneo, al facilitar el dominio de los movimientos que se precisan para cada articulación
correcta.

Trabajaremos con los sonidos tratados, unidos a sencillas estructuras rítmicas que nos servirán de apoyo
para la automatización que buscamos.

Así podemos proponer:


ca-ca-ca, ca-ca-ca, ca-ca-ca o bien,
la, la-la, la-la-la, la, la-la, la-la-la.

Igualmente, se utilizará la articulación en sílaba directa e inversa, cuando esto sea posible, dentro de la
misma estructura:
sa-sa, as, sa-sa, as, sa-sa, as

Se pueden trabajar en un mismo ejercicio los sonidos que el niño confunde para que aprenda a
discriminarlos, como:
se-se, ce-ce, se-se, ce-ce, se-ce, ce-se
ra-ra, ra-ra, ra-ra, ra-ra, ra-ra, ra-ra
tra-tra, tar, tra-tra, tar, tra-tra, tar

La combinación del sonido trabajado con distintas vocales puede ser de utilidad:
ca-ca-ca, cu-cu, ca-ca, cu-cu

De la misma forma, se puede combinar la articulación adquirida con otra u otras que ya domine, para
flexibilizar el movimiento, como:
re-re, te-te, re-re, te-te

A la realización de estas estructuras también se puede unir cualquier tipo de movimiento para ayudar a
expresar el ritmo.

B) Ejercicios de repetición

Al mismo tiempo que se van automatizando los movimientos articulatorios correctos por medio del ritmo,
es necesario irlos integrando en la palabra y en la frase por medio de los ejercicios do repetición.

Éstos comenzarán con palabras que contengan el sonido tratado, tanto en posición inicial como medial, que
serán pronunciadas por el educador para que después sean repetidas por el niño. A continuación se
utilizarán, de la misma forma, frases sencillas que contengan dichas palabras.
C) Ejercicios de conversación o expresión espontánea

A través de estos ejercicios se irá motivando al niño, por medio de láminas, libros o datos ocasionales, para
que se exprese espontáneamente y vaya automatizando e integrando la correcta pronunciación en esta
forma de expresión.

Se podrá dar por terminado el proceso de reeducación cuando el niño domine la articulación correcta en
este lenguaje espontáneo.

4.2. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA EN DISGLOSIAS

La intervención va a depender directamente del tipo de alteración orgánica que presente el niño, teniendo
en cuenta que las disglosias presentan diversos factores etiológicos y, por tanto, requieren distintos
tratamientos (quirúrgico, ortodóncico, plástico, ogopédico...), según las características de cada caso. Dichas
terapias pueden aplicarse de forma unilateral (por ejemplo, fractura maxilar) o de manera cooperativa, al
ser imprescindible una intervención interdisciplinario en cadena que posibilite la normalización del habla.

4.2.1. Tipos y tratamiento. Ejercicios

Vamos a pasar a los distintos tipos de disglosias con los que nos podemos encontrar;

1. Disglosias linguales

Pueden ser producidas bien por una paresia (movimiento torpe), o por una anquíliglosia (falta de
movimiento).

Siempre es por causa del nervio que inerva a la lengua: el gloso o hipogloso.

Cuando el hipogloso está afectado por paresia, el movimiento de la lengua es muy torpe, esto lleva consigo
malformaciones producidas por la falta de movimiento (tiene forma fusiforme).

A veces viene acompañada de otros problemas como una rinofonía, una lagingitis,parálisis generalizada,
retroceso de la lengua, etcétera.

Están afectados aquellos fonemas en los que, para su emisión, la lengua tiene que conectar con otros
órganos (excepto las bilabiales).

a) Paresia unilateral. Cuando está afectada sólo una parte del hipogloso, la lengua está torcida
hacia el lado que no está paralizado.

b) Paresia bilateral. Cuando la parálisis es bilateral, la lengua está sin movimiento (la lengua repta).

c) Mícroglosia. Es una lengua corta debida a una malformación. Tienen dificultad en la articulación,
está afectada la s, z, t, d, r. Porque la lengua corta no tiene un contacto acorde, pueden hacer las
palatales (ch, ñ, y), y las velares (k, q, g suave), en las otras tendrían dificultad.

d) Macroglosia. La lengua es gruesa, grande. Es común en los mongólicos, y provoca sialorrea (no
controla la saliva que le cae), que va a provocar problemas en la implantación de los dientes, en
especial los incisivos ya que los empuja hacia adelante. Va a tener serias dificultades en la
articulación: s, z, t, r, y en la g suave (al retirar la lengua le sale una oclusión, una k). La r es casi
imposible en la macroglosia; se puede sustituir por la r francesa, que es velar.
e) Glosectomía. Producida por una extirpación de la lengua. Si es sólo una parte, se llama
hemiglosectomía. Hay veces que aparece por malformaciones congénitas en las que falta la lengua.
Pocas cosas se pueden hacer aquí. En las anteriores sí; con ejercicios y masoterapias se puede llegar
a movilizar.

f) Fulgeración lingual. Producida por accidentes: descarga eléctrica, ingestión de productos tóxicos,
etc. La lengua se queda un poco corta, pero hay un buen pronóstico.

g) Malformaciones congénitas. Asociadas con el labio leporino, velo del paladar hendido, lengua
bífida, hipertrofia casi total, etcétera.

Ejercicios linguales:

- Se coloca la lengua en posición normal; se lleva hacia afuera lo más posible, a la derecha y a la izquierda.
Cada movimiento lo tiene que hacer primero el logopeda, y luego el sujeto.
- Llevar la lengua hacia el incisivo superior.
- Adelgazar y ensanchar la lengua; encogerla y estirarla.
- Golpear con la lengua los incisivos, tanto por delante como por detrás.
- Levantar la parte media de la lengua con el ápice hacia afuera.
- Elevar la base de la lengua, extendiéndola luego, con idea de que obture (para la g)
- Arquear la lengua hacia arriba y hacia abajo.
- Girar la lengua con la boca cerrada. Doblar la lengua (arriba y abajo).

Estos movimientos de la lengua, tienen que realizarse lo más rápido que pueda el sujeto.

En la anquiloglosia hace falta:


- Rehabilitación logopédica.
- Tratamiento médico.
- Ejercicios de masoterapia y masaje lingual: masajes a la lengua, hacia atrás y hacia adelante, de extensión
y contracción; en definitiva crear movimiento.

2. Disglosias labiales

Puede venir por una paresia labial (corriente en las parálisis cerebrales); también por una paresia labial sola
sin otros problemas; pero lo más común es por el labio leporino (bien uno sólo, central, o doble). Tiene fácil
corrección, pero antes tiene que ser intervenido quirúrgicamente. Hay que hacer una rehabilitación
logopédica del movimiento del labio.

Si no se opera pronto, puede quedar una paresia. Si se opera a tiempo, suele tener problemas sólo en las
labiales.

Si se opera tarde, va a deformar las bilabiales, haciendo sonidos raros y se produce una dislalia que, aunque
se opere, permanece.

Ejercicios labiales:
- Se acercan los ángulos de la boca formando primero un pequeño círculo y después formando una línea
horizontal con los labios (primero lo hace el logopeda, después el sujeto).
- Ejercicios de masoterapia, masajes en el labio superior.
- Cogerle el labio con un pellizco hacia afuera, hay que estirarle. También masajes hacia arriba y hacia abajo.
- Hacer la a abierta y la / comisural.
- Pasar de la o a la e; y de la i a la u.
- Estirarle los labios.
- Rozar con los labios los dientes, morder los labios.
- Ejercicios de soplo.
- Hacer presión con los labios sobre un tubo de goma; al principio un poco ancho, después fino.
- Se le coloca un botón por detrás de los labios (en perpendicular a ellos) y con un hilo que tiene se intenta
sacarlo, el sujeto tiene que ejercer oposición.
- Hacer movimientos rápidos con los labios, que se choquen entre sí.

3. Disglosias mandibulares

Los ejercicios para cada uno de los subtipos son:

a) Maxilar retrotraído.

El maxilar está retrotraído respecto a la mandíbula superior, los incisivos van a estar al aire. La lengua va a
estar retraída hacia atrás y pueden presentarse dislalias, sobre todo, en los fonemas interdentales: t, d, s, z,
f; bilabiales: p, b, m, suelen hacerlos encajando el labio inferior sobre los incisivos superiores. Los palatales
ch, II, y ñ están deformados. Los fonemas alveolares: n, I, r, tampoco pueden hacerlos en sus puntos de
contacto, al hacerlo más atrás, salen deformados como palatales. Los fonemas k, g y j, se van a pronunciar
de forma más o menos correcta, también las vibraciones de la r.

Ejercicios:

En primer lugar, hay que hacer pruebas de los fonemas que están mal; hay que hacer sustituciones por
fuerza.

En un principio se manda al niño al cirujano y al ortodoncista, para ver si se puede corregir; y después se
hace la rehabilitación.

- Se hacen ejercicios de movilidad de mandíbula; suelen tenerla muy rígida, y adelantarla lo más
posible. Moviéndola hacia la derecha y hacia la izquierda.

- Como la lengua está caída hacia atrás, con una pequeña gasa, se le ata la lengua y se le tira hacia
afuera: lo que se intenta es que el vestíbulo orofaríngeo tenga la cavidad suficiente para la
respiración. Al tener la lengua tan atrás, los fonemas salen nasalizados; al tirar de ella la
despegamos un poco y se hacen ejercicios de inspiración nasal y espiración bucal.

- Se le introduce una espátula lo más atrás posible y se oprime la lengua hacia la base, para hacer
las bucales.

Tiene que hacer también ejercicios de apertura de la boca: tiene que llevar el maxilar inferior hacia abajo lo
más posible.

Con la apertura se tantea qué fonemas salen mejor, se empiezan por los más fáciles: si los velares k, g, y j
salen, se le anima para que salga lo más correcto posible. Se empiezan a hacer palabras: coco, gaga,
etcétera.

Se le dan masajes para intentar alargar el labio superior, para que conecte con el inferior. Con los palatales,
como los hace de forma alveolar, hay que intentar que la lengua vaya lo más posible al centro del paladar
óseo.

Los fonemas alveolares los hace con la lengua en contacto con el paladar óseo, en lugar de detrás de los
incisivos superiores; se intenta que adelante la lengua lo más posible para pronunciarlos.

En resumen:
- Ejercicios de movilidad de mandíbula.
- Apertura de maxilares.
- Ejercicios con la lengua.
- Sacar la lengua y dejar cavidad para que salga sonoridad.
- Alcanzada una mayor movilidad, ejercicios de articulación,

b) Atrexia mandibular.

Está originada por una deficiencia del desarrollo óseo. La lengua va a quedar retrotraída y es lo que se llama
glosostosis.

Presenta dificultades en la respiración; en la articulación todos los fonemas están deformados. Van a
presentar los mismos problemas que en el caso anterior.

No pueden hacer la r. La k, g, y j, al no tener cabida la lengua, no tiene movilidad y no puede formar la


cámara de aire para la k, ch, etcétera.

En cuanto al primer caso, maxilar retrotraído, puede tener corrección ortodóncica, disminuyendo así las
dificultades; en este caso no, porque falta material anatómico para apoyarse la intervención.

Ejercicios:

En este caso es más dificultosa la rehabilitación. Los ejercicios son los mismos que en el caso anterior, sólo
que aquí se puede conseguir un 40 por ciento de corrección y en el anterior un 80 por ciento.

La lengua está muy atrás, la dentadura está muy alterada, le faltan incisivos, etc. Los labios están bien,
pueden hacer las bilabiales.

En resumen:

- Abrir la mandíbula lo más posible.


- Tirar de la lengua, para abrir lo más posible la cavidad bucal.
- Partir siempre de los fonemas más sencillos para animar al sujeto,

c) Mandíbula prominente inferior: progenie.

La lengua va a estar siempre tocando los incisivos superiores. Las bilabiales las hacen con el labio superior y
los incisivos inferiores, por lo que van a tener dificultades.

Las alveolares, las hacen con el dorso de la lengua y no con el ápice. En las palatales ch, II, ñ, van a tener
menor dificultad porque van a tener materia suficiente para el punto de contacto.

Van a tener dificultades para llevar la lengua hacia atrás, la j y la g salen como oclusivas.

La ortodoncia puede hacer poco en este caso.

Ejercicios:
- El más idóneo es retrotraer la mandíbula todo lo que se pueda y hacer ejercicios de mandíbula, apertura
de mandíbula (abrir, cerrar); en definitiva, darle mucho juego a la mandíbula.
- Con la apertura hacer bilabiales.
- Retrotraer la lengua para hacer bilabiales, se pueden hacer ejercicios de masoterapia en el labio inferior
para que se alargue.
- Con las palatales no va a tener dificultades, sí con las alveolares y las interdentales; habrá que hacerlo con
sustituciones.
- Con la z, por ejemplo, se abre la boca y que haga el sonido con la t y la d; con la boca abierta se le pone la
lengua en los dientes para que lo vaya haciendo.

4. Disglosia palatina

Paladar hendido: el paladar está abierto, tiene una buena corrección; en principio hay que mandarle al
cirujano.

A veces quedan unas costuras que le producen una rinofonía; al no obturar el velo del paladar con la
glosofaringe, el sonido sale nasal.

La rinolalia es una mala postura de la lengua con el paladar blando.

Ejercicios:
- Mover el velo del paladar, llevando el dedo pasando lentamente (dándole masaje) del paladar óseo al
blando.
- Que haga agk.
- La salida del aire que la haga por la boca; con la nariz cogida que infle globos (con la nariz tapada
también), esto obliga a que se mueva el velo del paladar.
- Cuando el velo del paladar es corto, está rígido, hay que llevarlo al cirujano reparador.
- Con un espirómetro, que haga presión.

Alteraciones articulatorias por maloclusiones dentarias.

a) Maloclusiones en el sentido anteroposterior.

- Protrusión. Los incisivos superiores están adelantados o salientes. Hay dificultad en las interdentales.

- Biprotrusión. Los dos incisivos superiores están adelantados (también puede producirse por chuparse el
dedo o por chupetes). Los incisivos están a la vista y los labios quedan cortos. Tienen dificultades en las
interdentales (t, d, s, z) y parte de las labiales (p, m, b).

El pronóstico es bueno; el ortodoncista lo corrige bien.

b) Maloclusiones en el sentido transversal.

Los dientes no encajan perfectamente. La cavidad bucal del paladar óseo esta ligeramente inclinada, dando
una forma ojival que va a producir una serie de dislalias con las palatales (ch, II, ñ) y con la rr vibrante,
porque la lengua, al encajar en una cavidad no bien formada, no va hacer bien las obstrucciones.

El paladar ojival también puede ser por vegetaciones o por fosas nasales obturadas que hacen que el
paladar se eleve para facilitar la respiración.

Ejercicios:
-Con la lengua, obturar lo más posible: primero, ejercicios de subir y bajar la lengua, estirarla hacia afuera;
poco a poco, pegar la lengua en los puntos de contacto para Ias palatales.
-Primero oclusión, después fricación (sustituyen la ch por la s). Tienen dificultad en la rr; se hace que la
lengua se adelante, haga una d, y después que vaya un poco hacia atrás para la rr.

Tiene un pronóstico bueno.


c) Maloclusiones en el sentido vertical.

- Mordida abierta. Los incisivos están separados y la arcada dental se une a nivel molar. Tienen dificultad en
las interdentales y la s.

- Mordida cerrada. Los incisivos superiores quedan encajados en los inferiores; tienen muy poca movilidad.
Dificultad con todos los fonemas menos con los velares y los bilabiales.

Hay que hacer ejercicios de mandíbula y hablar con la boca abierta.

Tal y como se ha dicho, la diglosia presenta muchas y variadas causas y, por tanto, también diversos
tratamientos adecuados a las características de casa caso.

En primer lugar, hay que tener presente que la patología que provoca una diglosia suele alterar también
otros aspectos de la anatomía y fisiología humanas, por lo que el tipo de tratamiento logopédico que se
lleve a cabo deberá estar incluido en un amplio programa que englobe toda la patología presente.

El logopeda es entonces un miembro más del equipo y deberá atenerse a un plan de acción que abarque
distintas disciplinas y comprenda etapas sucesivas, ordenadas de forma coherente en el tiempo.

Hay casos en los que se presenta diglosia y sin embargo no se precisa la intervención de un equipo
interdisciplinario, como ocurre en algunos traumatismos que comprometen los órganos articulatorios del
habla y que precisan una intervención protésica (por ejemplo: falta de piezas dentarias) o sólo quirúrgica
(por ejemplo: fractura de maxilar), si la articulación de los fonemas se normaliza al recuperarse la estructura
anatómica bucal.

Estos pacientes pueden precisar de un tratamiento (Brookshire, 1985):

- Quirúrgico: plástico y reconstructivo.


- Protésico: ortodóncico.
- Logopédico.
- Médico: pediátrico y audiológico.
- Psicológico.

El momento más indicado para realizar el cierre de la fisura labial varía, pero generalmente se lleva a cabo
cuando el niño tiene entre 5 y 6 meses de edad. Si la fisura es bilateral, la reparación quirúrgica se realizará
en dos intervenciones con una separación de 2 ó 3 meses entre ambas.

La edad del niño en la que se realiza el cierre quirúrgico del paladar duro y del velo del paladar varía según
las preferencias del cirujano y las características de la fisura.

En algunas ocasiones, el cierre se lleva a cabo en una sola intervención, mientras que en otras es preferible
hacerlo en varias etapas, con intervalos de unos 6 meses entre una y otra. Es posible que la fisura palatina
no esté totalmente cerrada hasta que el niño tenga 2, 3, 4 ó incluso 5 años de edad.

Dicho tratamiento quirúrgico tiene cuatro objetivos principales:

- Mejorar la producción del habla.


- Mejorar la fisiología del oído medio.
- Asegurar una función dental adecuada.
- Mejorar la apariencia física.

En casos de fisura palatina, el mismo trastorno puede provocar que la trompa de Eustaquio no se mantenga
permeable, impidiendo así la correcta aireación del oído medio y dando lugar a una cierta hipoacusia.
Dicha patología del oído medio se beneficia de un tratamiento médico y/o quirúrgico, en este último caso
restableciendo el drenaje del oído medio al comunicar el mismo con el exterior a través de la membrana
timpánica.

Cuando la fisura se extiende al paladar o a la encía, suele quedar afectada la posición de algunas piezas
dentarias, de forma que se hace conveniente la realización de un tratamiento ortodóncico.

Éste tiene como objetivos principales:

- Mantener el buen estado dental.


- Establecer una buena alineación ósea de las arcadas dentarias.
- Establecer una adecuada oclusión dental.
- Favorecer la buena apariencia física.

A pesar de que generalmente se prefiere la realización de un tratamiento quirúrgico para el cierre de la


fisura palatina, existen algunas situaciones en las que resulta mal conveniente un tratamiento protésico.
Este es el caso de (Brookshire, 1985):

- Los pacientes que poseen un paladar ancho y proporcionalmente poco tejido para permitir el adecuado
cierre quirúrgico de la fisura.
- Los pacientes en los que ha fracasado el tratamiento quirúrgico.
- Los pacientes en los cuales ya se ha realizado el cierre quirúrgico de la fisura pero el velo del paladar
resulta demasiado corto o no se mueve lo suficiente como para cerrar el esfínter velofaríngeo.

En estos casos se moldea una prótesis que se adapte bien a la boca en cuestión y se sujete en las piezas
dentarias.

4.3. LA INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA EN LA DISFEMIA

Método didáctico o elocucional

Se basa en la realización de muchos ejercicios respiratorios y fonatorios; ejercicios de relajación para


controlar las tensiones musculares; los defectos de dicción y la insuficiencia linguoespeculativa, a base de
ejercicios de lectura y conversación. Conforme se va progresando, la conducta asociada a la tartamudez
aminora, pero también hay que actuar desde un punto de vista psicológico.

Antes de empezar el tratamiento, el niño tiene que empezar con un período de silencio de 10 a 15 días, con
esto se intenta destruir el habla espasmódica, para que vaya implantando poco a poco el habla pausada y
melódica con la que se trabaja.

El niño va a recibir sesiones de modulación, relajación y fonación siendo importante que los familiares
conserven el ritmo con que se trabaja en las sesiones.

1. Ejercicios para la tensión muscular.

Se emplea la relajación, siendo uno de los métodos que se utiliza el "Entrenamiento autógeno" de Schultz.
Este entrenamiento tiene tres posturas: bien sentado en un sofá, tendido en un sofá, o sentado en una silla.
Lo que se pretende es que el sujeto se autodomine, enseñarle a relajarse por sí mismo.

Tiene varias etapas:

a) De peso. Se hace con brazos y cuerpo durante unos quince días y después con las piernas.
Sentado en una silla, las piernas deben estar en ángulo recto; la barbilla unida al pecho, los brazos
sobre los muslos, y los ojos cerrados. En esta postura, se le va diciendo que tiene el cuerpo pesado,
los brazos pesados, etcétera.

b) Relajación de cuello. Se coge su cara y se hacen giros lentos; se le va rotando lentamente la


cabeza de izquierda a derecha y se le dan masajes que van desde la raíz del cuello a la nuca.
También se dan en la barbilla para que los músculos de las cuerdas vocales se vayan aflojando.

Durante los primeros meses, esta relajación se repite mucho (los primeros días las sesiones no deben pasar
de tres minutos, después se pasa a cinco). Se le enseña a relajarse, y después se trabaja con la respiración.

2. Ejercicios de respiración.

La inspiración es siempre normal, la espiración debe ser muy lenta: de 10 a 15 inspiraciones profundas,
retenerlas con una pequeña pausa y después expulsar el aire de forma muy lenta.

Después se va a hacer con fonación: primero inspirar-espírar (15-20), posteriormente con fonación, bien
con la vocal a o con otra. Se coge aire y se espira pronunciando la a, muy flojo; a veces se le ponen en una
lámina todas las vocales entremezcladas formando varias columnas para conseguir una fonación larga
(siempre llevando un ritmo).

Así se regulan los músculos pectorales, los abdominales y la fonación. Estos ejercicios se realizan a diario y
duran entre 5 y 10 minutos.

Con estos ejercicios se van resolviendo los espasmos laríngeos y los vocálicos.

3. Ejercicios de articulación.

Se realizarán a través de la lectura y a través de la conversación.

a) Lectura rítmica.

Hay que marcar cada sílaba con un golpe, pero de una sola fonación: se pueden utilizar dos vocales y una
consonante (ala, ele, ili, olo, ulu) y se van cambiando las consonantes. Después con las consonantes que le
son más difíciles.

En principio con un ritmo muy lento. Posteriormente con los sifones (atar, etere ...), y así sucesivamente.

Si no sabe leer, hay que repetirle las frases para que las haga, de manera que haya una asociación de
símbolos. A través de láminas se le describe con dibujos; el niño tiene que repetir esas descripciones, con
un ritmo que se lo va marcando. El ritmo que se utiliza es aquel en el que no presentan espasmos y pueda
articular bien.

Se repite varias veces no pasando de 10 ó 15 minutos. El ritmo se acelera o se lentifica según la respuesta
del niño; las frases (que son cortas) tiene que decirlas en una sola fonación.

Si saben leer, hay que tener en cuenta las pausas, la entonación, la modulación, para que la lectura no sea
monótona. La frase se divide de tal manera que se inspire en cada sección y se haga la fonación completa
de cada una.

Al principio, de forma lentificada y con pausas cortas en las frases; a medida que se progresa, se van
alargando las pausas y se acelera el ritmo. Más tarde, la frase se presenta sin pausas y la fonación es
completa. Si tiene espasmos se lentifica, si no, se acelera.

Posteriormente se le suprime el apoyo rítmico del golpe con la mano, llegando a entonar la frase
correctamente.

b) La conversación.

Con la lectura, la mente no se esfuerza, por eso se utiliza la conversación, siempre poniéndose al nivel del
sujeto.

La insuficiencia linguoespeculativa es muy representativa, el sujeto tiene logofobia, por eso hay que hacer
que describan lo que hacen; centrándonos en aquello que sea de su interés para que se vaya soltando en la
conversación.

Se comienza con preguntas y respuestas, después hay que dejarle que hable lo más posible. Marcando
siempre la respiración y el ritmo.

La tartamudez desde un enfoque conductual

El problema de la tartamudez es bastante complejo y existen muchas variables. Se puede decir que hay
tantas clases como sujetos; por ello, un tratamiento puede ser bueno para unos y no para otros.

Intervienen tres variables en torno a la fluidez del habla:

- Relativas a la propia dicción.


- Variables cognitivas.
- Variables de carácter fisiológicas.

Las variables cognitivas pueden jugar un papel importante. El sujeto tartamudo, por su propia historia de
aprendizaje, piensa que hablar es difícil, tiene esa expectativa negativa que le genera un juicio sobre sí
mismo a veces bastante severo.

La motivación genera una ansiedad que en un principio es positiva y el rendimiento es alto, cuando
aumenta la motivación hasta ciertos límites el rendimiento ya no asciende, sino todo lo contrario, baja. La
autoexigencia con respecto al habla y el esfuerzo mayor que hace el tartamudo al hablar produce una gran
ansiedad, haciendo que el resultado final, o sea el habla, no sea óptimo.

Un sujeto normal con una ansiedad alta no tiene esa expectativa tan negativa como el sujeto que
tartamudea.

Las variables fisiológicas están íntimamente implicadas en el problema de la tartamudez, especialmente la


tensión muscular y la tasa respiratoria. Muchos autores señalan que uno de los índices de gravedad del
problema es la mayor o menor alteración de la musculatura facial.

Por otro lado, otro punto a tener en cuenta es que existe una relación muy alta entre el bloqueo en una
palabra determinada y la respuesta electromiográfica (EMG). La respuesta respiratoria también parece estar
implicada en el problema de la falta de fluidez, debido a una baja tasa respiratoria (insuficiente aire en los
pulmones).

Las manifestaciones de la tartamudez están originadas por la obstrucción del flujo del aire, causado a su vez
por una tensión anormalmente alta en los músculos articulatorios y laríngeos.
No necesariamente tienen que estar alteradas ambas cosas, aunque con frecuencia así es. Por otro lado,
hay personas que pueden tener estas alteraciones y no tartamudear.

Hay que tener presente que las variables situacionales influyen en las fisiológicas (hay sujetos que cuando
están solos no tartamudean tanto o desaparece la tartamudez).

- El método bio-feedback. Se mide la respuesta electromiográfica a través de un aparato que se llama


Mioback EMG.

Respuesta electromiográfica es la actividad eléctrica asociada a la concentración muscular procedente de


los potenciales de acción generados por las unidades motoras (motoneuronas). La forma típica en
psicofisiología es a través de unos electrodos que pueden ser de superficie o de aguja.

Esta actividad eléctrica se ve influenciada por distintas variables: funcionales, cognitivas, fisiológicas, y
puede servir como índice del estado de relajación o excitación del paciente.

El Bio-feedback es una aplicación especial del concepto general del feed-back o retroalimentación: el
feedback aplicado a la monitorización o modificación de algún proceso fisiológico.

Puede definirse como un proceso a través del cual un sujeto aprende a controlar respuestas fisiológicas
normalmente no sometidas a control voluntario (ritmo cardíaco, ondas cerebrales, etc.), o bien a controlar
respuestas voluntarias cuya regulación ha sido interrumpida o alterada.

Consta de cinco fases:

1. Detección y transformación: Se detecta la señal o actividad procedente) del organismo por medio
de unos sensores apropiados, que son los en cargados de transmitir la señal al aparato. Una vez
captada la señal, es transformada en señales eléctricas (los electrodos se suelen poner en el
músculo frontal).

2. Amplificación: La respuesta fisiológica normalmente tiene un bajo nivel. El aparato la amplifica


con la mínima distorsión posible para después ser procesada y simplificada por el aparato.

3. Procesamiento y simplificación: La señal captada no es pura, pueden aparecer otras ajenas a las
que se quieren trabajar. El aparato extrae de las múltiples señales las que interesen, y
posteriormente realiza una amplificación de dos formas:

- Se integra y da un promedio.

- bien mediante umbrales (si sobrepasa por uno u otro lado da una señal).

4. Conversación: Las señales eléctricas se convierten en señales auditivas o visuales.

5. Información: Se informa al sujeto qué es el feedback realmente.

-Enfoques desde un punto de vista conductual en cuanto a la tartamudez. Yates clasifica estos enfoques en
tres apartados:

a) Como error de retroalimentación.

El habla está controlada por tres niveles:

- A nivel de retroalimentación cinestésica proveniente de los distintos órganos que intervienen.


- A través de las estructuras óseas de la cabeza.

- Por la transmisión de los sonidos a través del aire y el oído hasta la corteza.

Una vez que se conocen estos niveles, se trataría de saber cuál sería la cantidad o modalidad de
información que provendría de estos canales, si estas informaciones son complementarias o no, y si son
divergentes o no.

Basándose en esto, se han inventado unos aparatos, que se utilizan para lo que se llama la
retroalimentación auditiva demorada (RDA): el sujeto está hablando pero no se escucha al mismo tiempo.
Un sujeto que no tiene problemas, con este aparato empieza a hablar mal y con los mismos problemas casi
que un tartamudo (aquí se han encontrado grandes diferencias individuales).

No se ha ratificado que la RDA sea causa de toda la tartamudez. Con algunos funciona (al principio
tartamudea con mayor frecuencia, pero después controla su habla más bien de una forma artificial, más
lenta, pero la tartamudez desciende), es a partir de este momento cuando hay que trabajar con el sujeto (se
podría considerar como un primer paso en el tratamiento).

Otro procedimiento es el del encubrimiento. Se utiliza un aparato con el que se le obstruye al sujeto la vía
auditiva: se escucha muy difícilmente. Para que surta efecto hace falta mucho entrenamiento. Otro
procedimiento es hablar al sujeto muy despacio y éste tiene que repetirlo también muy despacio.

b) Como comportamiento aprendido.

Están sustentados en las técnicas de condicionamiento, especialmente en el operante y también en el de


evitación. Cuando el niño comienza a hablar, es lógica la falta de fluidez en su habla. Algunos padres, cada
vez que el niño comete un fallo le llaman la atención, le castigan, y esto hace que poco a poco vaya
aprendiendo la conducta del tartamudeo. Esta atención es reforzante para el niño aunque sea un castigo:
estímulo discriminativo (el que sea) - conducta (tartamudeo) – consecuencia (atención).

En cuanto al mantenimiento, el tartamudeo busca soluciones inadecuadas, pero que al final le permiten
expresar la palabra. Esto provoca el mantenimiento de esas soluciones inadecuadas porque han sido
reforzadas. Se produce por un reforzamiento negativo. Por ello hay que procurar muchas veces el
impedimento de estas conductas inadecuadas.

c) Como respuestas de ansiedad.

El tartamudeo es fundamentalmente una respuesta ante un estímulo que provoca ansiedad. Estas
situaciones de tartamudeo normalmente están relacionadas con situaciones de tipo social. En cuanto a la
génesis, se parte también de la atención de los padres, que al juzgar de una forma severa, provocan miedo
en el niño. Esta situación de miedo produce unos correlatos fisiológicos: tensión muscular, etc., que es un
círculo vicioso y hace que tartamudee aún más. Se produce también un condicionamiento y respuesta de
ansiedad ante letras, situaciones, aparatos, etc. A continuación se exponen unas orientaciones terapéuticas
(de Gallego Ortega y Gallardo Ruiz) de gran interés e importancia:

1. De interés para la familia y profesores:

- Importancia de la intervención preventiva precoz.


- Informarles sobre la existencia del tartamudeo fisiológico.
- Una intervención reglada, correctiva, antes de los 7-8 años puede resultar ineficaz y hasta
perjudicial, pues servirá más para fijar el trastorno que para corregirlo.
- No manifestar una preocupación excesiva por el tartamudeo infantil.
- Cumplir las orientaciones del logopeda.

2. De intervención sobre el alumno:

- Hablarle frecuentemente y sin excesiva rapidez.


- Enriquecer su vocabulario articulando bien y ligando las palabras en frases.
- Hablar con tranquilidad articulando bien y ligando las palabras en las frases.
- No hacerles repetir cuando ha tartamudeado.
- Evitar burlas, riñas y castigos por su habla.
- Mantener una estabilidad emocional, evitando situaciones de tensión en el aula y en la casa.
- Crear un clima de seguridad y comprensión en torno al niño o niña.
- Evitar que el niño o niña tome conciencia de su habla.
- Alejarse de actividades sobreprotectoras, demostrándole cariño y comprensión.
- Hacerles repetir poesías con ritmo junto con otros niños y niñas.

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