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Monumentos Romanos en España

El documento describe varios monumentos romanos en España, destacando su importancia histórica y arquitectónica. Entre ellos se encuentran el Acueducto de Segovia, la Muralla de Lugo, y el Teatro Romano de Mérida, todos declarados Patrimonio de la Humanidad. Además, se menciona la belleza y funcionalidad de estas construcciones, así como su legado cultural en la actualidad.

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Monumentos Romanos en España

El documento describe varios monumentos romanos en España, destacando su importancia histórica y arquitectónica. Entre ellos se encuentran el Acueducto de Segovia, la Muralla de Lugo, y el Teatro Romano de Mérida, todos declarados Patrimonio de la Humanidad. Además, se menciona la belleza y funcionalidad de estas construcciones, así como su legado cultural en la actualidad.

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FOTO: ISTOCK

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ACUEDUCTO DE SEGOVIA
Una de las construcciones romanas más emblemáticas de toda la
Península Ibérica es el acueducto de Segovia. Todo un prodigio de la
ingeniería civil que consiguió traer agua del río Frío, al pie de la Sierra de
Guadarrama, a las casas segovianas. Para ello, salvaba la distancia de
16 kilómetros antes de llegar a la ciudad. Hoy es un auténtico símbolo de
la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad. Sobre todo, la parte de
la arquería que cruza la plaza del Azoguejo. Reformado durante
sucesivos siglos posteriores, el Acueducto de Segovia siguió cumpliendo
su función hasta 1973. Tras visitarlo, no hay que dejar atrás el famosos
cochinillo segoviano que se puede degustar en clásicos de la
restauración patria como el Mesón de Cándido.
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MURALLA DE LUGO
La antigua ciudad romana de Lucus Augusti estaba rodeada por una
muralla que debía tirar para atrás a cualquier invasor solo con verla. Sin
embargo, hoy sirve de recorrido de altura por la ciudad y brinda algunas
de las perspectivas más bellas del casco histórico de Lugo. Con una
longitud de 2266 metros, 5 puertas originales (entre 1853 y 1921 se
abrieron otras cinco)y coronada por 85 torres, fue declarada Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 al tratarse de una de las
únicas muestras de muralla romana de grandes dimensiones que se
conserva fuera de Roma.

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PUENTE ROMANO DE ALCÁNTARA


Que un puente construido entre los años 103 y 104 d. C. sea uno de los
más fotografiados de España a la fuerza debe tener una justificación: su
belleza, sostenida a pesar de las sucesivas destrucciones y
reconstrucciones que ha ido sufriendo con el paso de los siglos. Una
belleza que se debe en parte al propio enclave escogido para su
construcción, cruzando un Tajo en el que sus sólidos arcos se reflejan
como en un espejo. Y belleza también por el equilibrio entre estética y
funcionalidad que confluyen en él y que lo convierten en uno de los
máximos exponentes de la ingeniería que los romanos desarrollaron en
Hispania. Que siga en pie es toda una garantía si se hace caso a la
inscripción que luce en latín: “Pontem perpetui masvrvm in secula mundi”
(Este puente durará mientras dura el mundo).

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PARQUE ARQUEOLÓGICO DE SEGÓBRIGA (CUENCA)


Se trata de una de las ciudades romanas mejor conservadas de toda la
península. Recorrer el yacimiento arqueológico, con paradas en el
anfiteatro, el teatro, la muralla, el foro, la basílica, los diversos templos,
las termas, las necrópolis o por algunas de sus viviendas, se convierte en
todo un viaje al pasado de esta gloriosa ciudad impulsada por el
emperador Augusto.
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TARRACO (TARRAGONA)
Tarragona es un verdadero museo al aire libre. No se mueve piedra de
su centro histórico sin que surja aquí y allí un nuevo vestigio de la antigua
Tarraco, la ciudad que Augusto elevó casi a la categoría de auténtico
mito urbano. Capital de la provincia Tarraconensis, fue dotada de
templos, un gigantesco foro, un acueducto y un circo como mandaban los
cánones. Sin embargo, su principal símbolo sigue siendo el anfiteatro
junto al mar. Lo mejor es pasar por el Museo Nacional Arqueológico de
Tarragona para comprender cómo este pequeño castro militar levantado
durante las Guerras Púnicas acabó convirtiéndose en la importante urbe
que fue.
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ARCO DE TRIUNFO MEDINACELI SORIA


No es un secreto que hubo zonas de la península que se lo pusieron bien
difícil a los romanos. Por ejemplo, el territorio que hoy ocupa Soria,
donde campaban diversos pueblos celtíberos que plantaron cara al
todopoderoso Imperio. Tal vez por ello, cuando finalmente los ejércitos
romanos se hicieron con el control del territorio allá por el siglo I d. C.
quisieron dejarlo bien claro levantando un arco de triunfo. Y no
cualquiera: el de Medinaceli es el único existente con tres vanos en
España.
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ITÁLICA (SEVILLA)
Aunque cueste, hay que desviar un poco la mirada de la ciudad de
Sevilla y ponerla a pocos kilómetros, en Santiponce, o, mejor dicho, en
Itálica, la que ostenta con orgullo ser la primera ciudad romana fundada
en Hispania y la primera creada fuera de territorio italiano. Fundada en el
año 206 a.C., fue el hogar de los emperadores Trajano y Adriano. Entre
sus joyas destaca el anfiteatro, uno de los tres mayores de todo el
Imperio, con capacidad para 25.000 personas, el acueducto, las termas,
y, por supuesto, sus mosaicos, para muchos, uno de los legados
artísticos más bellos que el Imperio Romano dejó fuera de Italia. Muchos
siglos después su anfiteatro volvió a vivir momentos épicos gracias a que
se convirtió en escenario de la serie Juego de Tronos.
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CIUDAD ROMANA DE AMPURIAS (GIRONA)


Los romanos no pudieron escoger más bello puerto de entrada para
expandirse por la Península Ibérica que este pequeño rincón de la actual
Costa Brava, fundado por los griegos como enclave comercial. Como
explican los manuales de Historia, la cosa sucedió concretamente
durante la Segunda Guerra Púnica, cuando el ejército romano de Marco
Porcio Catón desembarcó en estas costas allá por el año 218 a.C. Entre
los restos del yacimiento romano, abundan algunas domus dotadas de
bellos mosaicos, la basílica, el forum y las tabernae. Las vistas al
Mediterráneo y al Golfo de Rosas durante la visita están más que
garantizadas.
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TEATRO ROMANO DE MÉRIDA


Antiguamente conocida como Augusta Emerita, Mérida fue una de las
urbes más importantes de la provincia romana de Lusitania. Basta ver
algunos de los tesoros que aguardan en la capital extremeña y que
fueron declarados como Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la
Unesco. Entre sus joyas destaca el emblemático teatro, “príncipe entre
los monumentos emeritenses”, para el arquitecto José Menéndez-Pidal.
Que los romanos controlaban la asignatura de arquitectura es evidente
en la prodigiosa acústica del escenario por el que pasan los artistas que
participan en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
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MONUMENTO NATURAL LAS MÉDULAS (LEÓN)


La mayor mina aurífera del Imperio Romano se ubicó en la localidad de
El Bierzo, en León. La vista desde el mirador de Orellán permite hacerse
una idea de la titánica tarea que emprendieron los romanos en la zona:
una red de canales de más de 100 kilómetros donde destacan los
farallones de areniscas rojizas que fueron quedando de la explotación
minera. Esta mina a cielo abierto es el testimonio cruel de lo que puede
llegar afectar el ser humano a la naturaleza. Por su importancia como
testimonio histórico fue reconocido como lugar Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco en 1997.
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CONJUNTO ARQUEOLÓGICO BAELO CLAUDIA (CÁDIZ)


Uno de esos yacimientos que dejan patente el buen gusto que tenían los
romanos para escoger ubicaciones. La antigua Baelo Claudia está a
pocos kilómetros de Tarifa, la capital del sur del windsurf. Bañada por el
Atlántico, la ciudad romana de Baelo Claudia, fundada en el II a.C, era
un importante enclave por su conexión marítima y por su factoría de
salazón y garum, una salsa fabricada a partir de tripas de pescado y sal
que potenció la pesca del atún en la zona. Las ruinas del antiguo teatro –
con capacidad para 2.000 personas–, varios templos, tiendas, termas y
murallas forman parte del conjunto arqueológico. Después de recorrer el
yacimiento, el plan del día sigue con un baño en el mar y con una visita a
la duna de Bolonia.
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TEATRO ROMANO DE CARTAGENA (MURCIA)


Por muchos que los cartagineses la llamaran Qart Hadasht (Ciudad
Nueva) en el 227 a. C., lo cierto es que los primeros asentamientos se
remontan a íberos y tartessos primero. Pero quienes construyeron el
brillante teatro que se puede visitar en la actualidad -gracias, en parte, a
un afortunado hallazgo en 1988- fueron los romanos. Hoy el teatro
parece contemplar con curiosidad a la ciudad moderna. Con capacidad
para 7.000 espectadores, confirma que el enclave fue de vital
importancia para el Imperio Romano. Para hacerse con todos sus
secretos lo mejor es pasar primero por el Museo del Teatro Romano de
Cartagena.

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