Creencia 6 :
La creacion
Como adventista del séptimo día, creo firmemente que Dios es el Creador del cielo, de la tierra y
de todo lo que existe. La creencia número seis de nuestra iglesia, llamada La Creación, enseña
que el universo no es producto del azar ni de la casualidad, sino de un acto de amor y poder
divino. Dios habló, y todo fue hecho. En seis días literales formó el mundo, y el séptimo día
descansó, estableciendo el sábado como un recordatorio eterno de su obra.
Esta doctrina es una de las más importantes de nuestra fe, porque nos enseña quién es Dios,
quiénes somos nosotros y cuál es nuestro propósito en la vida. Reconocer a Dios como Creador
nos da identidad, sentido y esperanza. En un mundo donde muchos dudan del origen de la vida o
lo explican solo por medio de la ciencia, los adventistas seguimos creyendo en lo que la Biblia
enseña: que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).
Dios, el Creador de todo
Cuando pienso en la creación, me asombra imaginar el poder de Dios al pronunciar una palabra
y hacer surgir la luz, el mar, los animales y al ser humano. La Biblia dice que “por la palabra de
Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Salmo 33:6).
Para nosotros, los adventistas, esos seis días de creación fueron días reales, de veinticuatro horas
cada uno, y no millones de años como dicen algunas teorías. Creemos que Dios es capaz de crear
de manera inmediata, porque su poder no tiene límites.
También creemos que el ser humano fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Esto significa que
cada persona tiene valor, dignidad y propósito. No somos producto de la evolución ni de la
casualidad; somos el resultado de una decisión de amor. Dios nos creó con la capacidad de
pensar, amar, elegir y tener comunión con Él. Por eso, cada vida humana es sagrada. Esta verdad
nos enseña a respetar a los demás, sin importar su origen, raza o condición, porque todos somos
hijos del mismo Creador.
Además, la creación nos muestra el carácter amoroso de Dios. Todo lo que hizo fue bueno y
perfecto. Él pensó en cada detalle: los colores, los aromas, los sonidos y la belleza del mundo
natural. Nada fue hecho por accidente. Todo fue diseñado para que el ser humano pudiera vivir
en armonía con la naturaleza y con su Creador. Al contemplar la naturaleza, recordamos que
Dios aún sostiene el universo con su poder y cuida de nosotros con ternura.
El sábado: recuerdo vivo de la creación
Una de las enseñanzas más hermosas de esta creencia es que Dios santificó el séptimo día,
el sábado, como señal de la creación. Después de terminar su obra, el Señor descansó,
bendijo el día y lo apartó como santo. No porque estuviera cansado, sino para darnos un
ejemplo y un recordatorio de que Él es nuestro Creador.
Los adventistas del séptimo día guardamos el sábado no solo por obediencia, sino por amor
y gratitud. Cada sábado recordamos que Dios nos dio la vida y que dependemos totalmente
de Él. Es un día para descansar del trabajo, convivir con la familia, ayudar a los demás y
pasar tiempo en comunión con el Señor. En un mundo que vive acelerado y lleno de estrés,
el sábado es un regalo de Dios para que recordemos lo que realmente importa.
Elena G. de White escribió que “el sábado fue hecho para el hombre, como un día de bendición y
comunión con Dios”. Esto significa que el sábado no es una carga, sino una oportunidad para
renovar nuestra fe y disfrutar del amor divino. También nos recuerda que el mundo pertenece a
Dios y que debemos cuidar lo que Él creó. Cada vez que guardamos el sábado, testificamos que
creemos en el Creador y esperamos el día en que todo será restaurado.
El ser humano como administrador de la creación
La Creencia N.º 6 también nos enseña que Dios nos dio la responsabilidad de cuidar la tierra. En
Génesis 1:28, Dios le dijo a Adán y Eva que “se enseñorearan” de la creación, lo que significa
administrarla con sabiduría, no destruirla. Como adventistas, creemos que cuidar el medio
ambiente, los animales y los recursos naturales es una forma de honrar al Creador.
Hoy, más que nunca, esta verdad tiene relevancia. La contaminación, la deforestación y el cambio
climático están dañando el planeta. Pero los hijos de Dios debemos ser diferentes: usar los
recursos con responsabilidad, promover el respeto por la vida y enseñar a otros a valorar la
naturaleza. Cada árbol, cada río y cada ser vivo son testimonio del poder de Dios, y debemos
tratarlos con gratitud y respeto.
Además, esta creencia nos recuerda que Dios no solo creó el mundo, sino que también puede
recrear el corazón humano. El pecado dañó la perfección original, pero el mismo Dios que formó
al hombre del polvo es capaz de transformarnos por medio de su Espíritu. Cuando aceptamos a
Cristo, Él nos hace “nuevas criaturas”. Por eso, creer en la creación también es creer en la
redención. El Dios que hizo el mundo puede también hacer de nosotros personas nuevas.
La fe en la creación frente al mundo moderno
Vivimos en tiempos donde muchas personas ya no creen en un Dios Creador. La ciencia y la
tecnología han aportado mucho conocimiento, pero también han llevado a muchos a pensar que
la vida surgió sin propósito. Como adventistas, no rechazamos la ciencia, pero creemos que la
verdadera sabiduría viene de Dios. La Biblia y la naturaleza no se contradicen, porque ambas
provienen del mismo Autor. Cuando la ciencia se estudia con humildad y respeto por la Palabra
de Dios, se convierte en una herramienta para admirar aún más su grandeza.
La fe en la creación nos da esperanza. Saber que fuimos creados por amor nos hace sentir que
nuestra vida tiene sentido. No estamos aquí por casualidad, sino porque un Dios todopoderoso
quiso que existiéramos. Y ese mismo Dios promete hacer “nuevos cielos y nueva tierra”, donde no
habrá dolor ni muerte. Así como el mundo fue creado en el principio, será recreado al final, y los
que creen en Cristo vivirán eternamente con Él.
Conclusión
La creencia número seis de los adventistas del séptimo día, “La Creación”, es una verdad que da
fundamento a toda nuestra fe. Nos enseña que Dios es el autor de la vida, que el sábado es su
señal eterna y que el ser humano tiene una misión: cuidar y honrar la obra de su Creador.
Creer en la creación no es solo aceptar un hecho histórico, sino vivir cada día reconociendo la
grandeza de Dios en todo lo que nos rodea. Cada amanecer, cada flor, cada respiración son
recordatorios de su poder y su amor. Saber que fuimos creados a su imagen nos da valor,
propósito y esperanza.
Como adventista, creo que la creación revela el carácter de un Dios bueno, justo y amoroso. Él no
solo creó el mundo, sino que también quiere recrear mi vida y la de todos los que lo buscan. Vivir
con esa fe es caminar con esperanza, sabiendo que el mismo Dios que dijo “sea la luz”, también
puede iluminar nuestro corazón.
Por eso, proclamar la creación es proclamar a Cristo mismo, el Creador, el Salvador y el que
pronto volverá a hacer nuevas todas las cosas.
La fe en la creación frente al mundo moderno
Vivimos en tiempos donde muchas personas ya no creen en un Dios Creador. La ciencia y la
tecnología han aportado mucho conocimiento, pero también han llevado a muchos a pensar que
la vida surgió sin propósito. Como adventistas, no rechazamos la ciencia, pero creemos que la
verdadera sabiduría viene de Dios. La Biblia y la naturaleza no se contradicen, porque ambas
provienen del mismo Autor. Cuando la ciencia se estudia con humildad y respeto por la Palabra
de Dios, se convierte en una herramienta para admirar aún más su grandeza.
La fe en la creación nos da esperanza. Saber que fuimos creados por amor nos hace sentir que
nuestra vida tiene sentido. No estamos aquí por casualidad, sino porque un Dios todopoderoso
quiso que existiéramos. Y ese mismo Dios promete hacer “nuevos cielos y nueva tierra”, donde no
habrá dolor ni muerte. Así como el mundo fue creado en el principio, será recreado al final, y los
que creen en Cristo vivirán eternamente con Él.
Conclusión
La creencia número seis de los adventistas del séptimo día, “La Creación”, es una verdad que da
fundamento a toda nuestra fe. Nos enseña que Dios es el autor de la vida, que el sábado es su
señal eterna y que el ser humano tiene una misión: cuidar y honrar la obra de su Creador.
Creer en la creación no es solo aceptar un hecho histórico, sino vivir cada día reconociendo la
grandeza de Dios en todo lo que nos rodea. Cada amanecer, cada flor, cada respiración son
recordatorios de su poder y su amor. Saber que fuimos creados a su imagen nos da valor,
propósito y esperanza.
Como adventista, creo que la creación revela el carácter de un Dios bueno, justo y amoroso. Él no
solo creó el mundo, sino que también quiere recrear mi vida y la de todos los que lo buscan. Vivir
con esa fe es caminar con esperanza, sabiendo que el mismo Dios que dijo “sea la luz”, también
puede iluminar nuestro corazón.
Por eso, proclamar la creación es proclamar a Cristo mismo, el Creador, el Salvador y el que
pronto volverá a hacer nuevas todas las cosas.
01 La Palabra de Dios
Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita,
transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron impulsados por el
Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar
la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el
criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas, y un registro fidedigno de los actos de Dios
realizados en el curso de la historia.
02 La Deidad
Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas. Dios es inmortal, todopoderoso,
omnisapiente, superior a todos y omnipresente. Es infinito y escapa a la comprensión humana, aunque se lo puede
conocer por medio de su autorrevelación. Es digno para siempre de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la
creación.
03 Dios el Padre
Dios, el Padre Eterno es el Creador, Originador, Sustentador y Soberano de toda la creación. Es justo y santo,
misericordioso y clemente, tardo en airarse y abundante en amor y fidelidad. Las cualidades y las facultades del Padre
se manifiestan también en el Hijo y en el Espíritu Santo.
04 Dios el Hijo
Dios el Hijo Eterno se encamó en Jesucristo. Por medio de él se crearon todas las cosas, se reveló el carácter de Dios, se
llevó a cabo la salvación de la humanidad y se juzga al mundo. Aunque es verdadero y eternamente Dios, llegó a ser
también verdaderamente hombre, Jesús el Cristo. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Vivió y
experimentó la tentación como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios. Mediante sus
milagros manifestó el poder de Dios y éstos dieron testimonio de que era el prometido Mesías de Dios. Sufrió y murió
voluntariamente en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, resucitó de entre los muertos y ascendió para
ministrar en el Santuario celestial en favor de nosotros. Volverá otra vez en gloria para librar definitivamente a su
pueblo y restaurar todas las cosas .
05 Dios el Espíritu Santo
Dios el Espíritu Eterno desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la creación, la encarnación y la redención.
Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos, y
renueva a los que responden y los transforma a la imagen de Dios. Enviado por el Padre y el Hijo para estar siempre con
sus hijos, concede dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo y, en armonía con las
Escrituras, la guía a toda la verdad.
07 La naturaleza humana
Dios hizo al hombre y la mujer a su imagen, con individualidad propia, y con la facultad y la libertad de pensar y obrar.
Aunque los creó como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu, que depende de Dios
para la vida, el aliento y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su
dependencia de él y cayeron de la elevada posición que ocupaban bajo el gobierno de Dios. La imagen de Dios en ellos
se desfiguró y quedaron sujetos a la muerte. Sus descendientes participan de esta naturaleza caída y de sus
consecuencias. Nacen con debilidades y tendencias hacia el mal. Pero Dios, en Cristo, reconcilió al mundo consigo
mismo y, por medio de su Espíritu Santo, restaura en los mortales penitentes la imagen de su Hacedor. Creados para la
gloria de Dios, se los llama a amarlo a él y a amarse mutuamente, y a cuidar del ambiente que los rodea.
08 El Gran Conflicto
Toda la humanidad está ahora envuelta en un gran conflicto entre Cristo y Satanás en cuanto al carácter de Dios, su ley
y su soberanía sobre el universo. Este conflicto se originó en el cielo cuando un ser creado, dotado de libre albedrío, se
exaltó a sí mismo y se convirtió en Satanás, el adversario de Dios, y condujo a la rebelión a una parte de los ángeles.
Satanás introdujo el espíritu de rebelión en este mundo cuando indujo a Adán y a Eva a pecar. El pecado humano
produjo como resultado la distorsión de la imagen de Dios en la humanidad, el trastorno del mundo creado y, posteri
ormente, su completa devastación en ocasión del diluvio universal. Observado por toda la creación, este mundo se
convirtió en el campo de batalla del conflicto universal, a cuyo término el Dios de amor quedará finalmente vindicado.
Para ayudar a su pueblo en este conflicto, Cristo envía al Espíritu Santo y los ángeles leales para guiarlo, protegerlo y
sostenerlo en el camino de la salvación.
12 La Iglesia
La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan que Jesucristo es Señor y Salvador. Como continuadores del
pueblo de Dios del Antiguo Testamento, se nos invita a salir del mundo; y nos reunimos para adorar, para estar en
comunión unos con otros, para recibir instrucción en la Palabra, para la celebración de la Cena del Señor, para servir a
toda la humanidad y para proclamar el evangelio en todo el mundo. La iglesia recibe su autoridad de Cristo, que es la
Palabra encarnada, y de las Escrituras, que son la Palabra escrita. La iglesia es la familia de Dios; somos adoptados por
él como hijos, vivimos sobre la base del nuevo pacto. La iglesia es el cuerpo de Cristo, es una comunidad de fe, de la cual
Cristo mismo es la cabeza. La iglesia es la esposa por la cual Cristo murió para poder santificarla y purificarla. Cuando
regrese en triunfo, él presentará a sí mismo una iglesia gloriosa, los fieles de todas las edades, adquiridos por su sangre,
una iglesia sin mancha, ni arruga, sino santa y sin defecto.
13 El remanente y su misión
La iglesia universal está compuesta de todos los que creen verdaderamente en Cristo; pero en los últimos días, una
época de apostasía generalizada, se llamó a un remanente para que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Este remanente anuncia la llegada de la hora del juicio, proclama la salvación por medio de Cristo y pregona la
proximidad de su segunda venida. Esta proclamación está simbolizada por los tres ángeles de Apocalipsis 14; coincide
con la hora del juicio en los cielos y, como resultado, se produce una obra de arrepentimiento y reforma en la Tierra. Se
invita a todos los creyentes a participar personalmente en este testimonio mundial.
14 La unidad en el cuerpo de Cristo
La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros, llamados de entre todas las naciones, razas, lenguas y
pueblos. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las
diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre
nosotros. Todos somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos unió en comunión con él y los unos con los
otros; debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas. Por medio de la revelación de Jesucristo en las Escrituras,
participamos de la misma fe y la misma esperanza, y damos a todos un mismo testimonio. Esta unidad tiene sus
orígenes en la unicidad del Dios triuno, que nos adoptó como hijos suyos.
15 El bautismo
Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra
muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida. De este modo reconocemos a Cristo como
nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo y somos recibidos como miembros de su iglesia. El bautismo es un
símbolo de nuestra unión con Cristo, del perdón de nuestros pecados y de nuestro recibimiento del Espíritu Santo. Se
realiza por inmersión en agua, y depende de una afirmación de fe en Jesús y de la evidencia de arrepentimiento del
pecado. Sigue a la instrucción en las Sagradas Escrituras y a la aceptación de sus enseñanzas.
16 La Cena del Señor
La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y la sangre de Jesús como expresión de fe en él,
nuestro Señor y Salvador. Cristo está presente en esta experiencia de comunión para encontrarse con su pueblo y
fortalecerlo. Al participar de la Cena, proclamamos gozosamente la muerte del Señor hasta que venga. La preparación
para la Cena incluye un examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión. El Maestro ordenó el servicio del
lavamiento de los pies para denotar una renovada purificación, para expresar la disposición a servirnos mutuamente en
humildad cristiana, y para unir nuestros corazones en amor. El servicio de comunión está abierto a todos los creyentes
cristianos.
17 Los dones y ministerios espirituales
Dios concede a todos los miembros de Su Iglesia, en todas las épocas, dones espirituales. Siendo otorgados por la
actuación del Espíritu Santo, el cual distribuye a cada miembro como le place, los dones proveen todas las aptitudes y
ministerios que la Iglesia necesita para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. Algunos miembros son llamados
por Dios y dotados por el Espíritu para funciones reconocidas por la Iglesia en ministerios pastorales, evangélicos,
apostólicos y de enseñanza.
18 El don de profecía
Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una señal identificadora de la iglesia remanente y se
manifestó en el ministerio de Elena G. de White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una permanente y
autorizada fuente de verdad que proporciona consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia. Ellos también
establecen con claridad que la Biblia es la norma por la cual debe ser probada toda enseñanza y toda experiencia
19 La ley de Dios
Los grandes principios de la ley de Dios están incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de
Cristo. Expresan el amor, la voluntad y el propósito de Dios con respecto a la conducta y a las relaciones humanas, y son
obligatorios para todas las personas en todas las épocas. Estos preceptos constituyen la base del pacto de Dios con su
pueblo y son la norma del juicio divino. Por medio de la obra del Espíritu Santo, señalan el pecado y despiertan el
sentido de la necesidad de un Salvador. La salvación es totalmente por la gracia y no por las obras, pero su fruto es la
obediencia a los mandamientos. Esta obediencia desarrolla el carácter cristiano y da como resultado una sensación de
bienestar. Es una evidencia de nuestro amor al Señor y de nuestra preocupación por nuestros semejantes. La obediencia
por fe demuestra el poder de Cristo para transformar vidas y, por lo tanto, fortalece el testimonio cristiano.
20 El sábado
El bondadoso Creador, después de los seis días de la creación, descansó el séptimo día, e instituyó el sábado para todos
los hombres como un monumento conmemorativo de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable ley de Dios
requiere la observancia del séptimo día, sábado, como día de reposo, adoración y ministerio en armonía con las
enseñanzas y la práctica de Jesús, el Señor del sábado. El sábado es un día de agradable comunión con Dios y con
nuestros hermanos. Es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de nuestra santificación, una demostración
de nuestra lealtad y una anticipación de nuestro futuro eterno en el reino de Dios. El sábado es la señal perpetua del
pacto eterno entre él y su pueblo. La gozosa observancia de este tiempo sagrado de una tarde a la otra tarde, de la
puesta de sol a la puesta de sol, es una celebración de la obra creadora y redentora de Dios.
21 La mayordomía
Somos mayordomos de Dios, a quienes se nos ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las
bendiciones de la tierra y sus recursos. Y somos responsables ante él por el empleo adecuado de todas esas dádivas.
Reconocemos el derecho de propiedad por parte de Dios mediante nuestro servicio fiel a él y a nuestros semejantes, y
mediante la devolución de los diezmos y las ofrendas que damos para la proclamación de su evangelio y para el sostén
y desarrollo de su iglesia. La mayordomía es un privilegio que Dios nos ha concedido para que crezcamos en amor y
para que logremos la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo fiel se regocija por las bendiciones que
reciben los demás como fruto de su fidelidad.
22 La conducta cristiana
Somos llamados a ser un pueblo piadoso que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo. Para que el
Espíritu recree en nosotros el carácter de nuestro Señor, nos involucramos sólo en aquellas cosas que producirán en
nuestra vida pureza, salud y gozo cristiano. Esto significa que nuestras recreaciones y nuestros entretenimientos estarán
en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos. Si bien reconocemos las diferencias culturales,
nuestra vestimenta debiera ser sencilla, modesta y de buen gusto, como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza
no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo. Significa
también que, puesto que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto
con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible,
y abstenernos de los alimentos inmundos, identificados como tales en las Escrituras. Como las bebidas alcohólicas, el
tabaco y el uso irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, debemos también abstenernos
de ellos. En cambio, debemos empeñarnos en todo lo que ponga nuestros pensamientos y nuestros cuerpos en armonía
con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno.
23 El matrimonio y la familia
El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús para que fuera una unión para toda la vida
entre un hombre y una mujer, en amante compañerismo. Para el cristiano, el matrimonio es un compromiso con Dios y
con el cónyuge, y debiera celebrarse sólo entre personas que participan de la misma fe. El amor mutuo, el honor, el
respeto y la responsabilidad constituyen la estructura de esa relación, que debe reflejar el amor, la santidad, la
intimidad y la perdurabilidad de la relación que existe entre Cristo y su iglesia. Con respecto al divorcio, Jesús enseñó
que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de relaciones sexuales ilícitas, y se casa con otra persona,
comete adulterio. Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, los consortes que se dedican
plenamente el uno al otro pueden, en Cristo, lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y a la
instrucción de la iglesia. Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la
plena madurez. Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Deben enseñarles, mediante el
precepto y el ejemplo, que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno, que se preocupa por sus criaturas, y
que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios. Una creciente intimidad familiar es uno de los
rasgos característicos del último mensaje evangélico.
24 El ministerio de Cristo en el Santuario celestial
Hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no el hombre. En él ministra Cristo en favor
de nosotros, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para
siempre en la cruz. Cristo llegó a ser nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su
ascensión. En 1844, al concluir el período profético de los 2.300 días, inició la segunda y última fase de su ministerio
expiatorio. Esta obra es un juicio investigador, que forma parte de la eliminación definitiva del pecado, prefigurada por
la purificación del antiguo santuario hebreo en el Día de la Expiación. En el servicio simbólico, el santuario se purificaba
mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purifican mediante el perfecto sacrificio de
la sangre de Jesús. El juicio investigador revela a las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en
Cristo, siendo, por lo tanto, considerados dignos, en él, de participar en la primera resurrección. También toma de
manifiesto quién, de entre los vivos, permanece en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús,
estando, por lo tanto, en él, preparado para ser trasladado a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al
salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que permanecieron leales a Dios recibirán el reino. La conclusión de este
ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de prueba otorgado a los seres humanos antes de su segunda venida.
25 La segunda venida de Cristo
La segunda venida de Cristo es la bienaventurada esperanza de la iglesia, la gran culminación del evangelio. La venida
del Salvador será literal, personal, visible y de alcance mundial. Cuando el Señor regrese, los justos muertos resucitarán
y, junto con los justos que estén vivos, serán glorificados y llevados al cielo, pero los impíos morirán. El hecho de que la
mayor parte de las profecías esté alcanzando su pleno cumplimiento, unido a las actuales condiciones del mundo, nos
indica que la venida de Cristo es inminente. El momento cuando ocurrirá este acontecimiento no ha sido revelado, y por
lo tanto se nos exhorta a estar preparados en todo tiempo.
26 La muerte y la resurrección
La paga del pecado es la muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese
día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que han fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra
vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados, todos juntos serán arrebatados para salir al
encuentro de su Señor. La segunda resurrección, la resurrección de los impíos, ocurrirá mil años después.
27 El milenio y el fin del pecado
El milenio es el reino de mil años de Cristo con sus santos en el cielo, que se extiende entre la primera y la segunda
resurrección. Durante ese tiempo serán juzgados los impíos; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes
humanos con vida, pero sí ocupada por Satanás y sus ángeles. Al terminar ese período, Cristo y sus santos y la Santa
Ciudad, descenderán del Cielo a la Tierra. Los impíos muertos resucitarán entonces y, junto con Satanás y sus ángeles,
rodearán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la Tierra. De ese modo el universo será librado del
pecado y de los pecadores para siempre.
28 La Tierra Nueva
En la Tierra Nueva, en que habita la justicia, Dios proporcionará un hogar eterno para los redimidos y un ambiente
perfecto para la vida, el amor, el gozo y el aprendizaje eternos en su presencia. Porque allí Dios mismo morará con su
pueblo, y el sufrimiento y la muerte terminarán para siempre. El gran conflicto habrá terminado y el pecado no existirá
más. Todas las cosas, animadas e inanimadas, declararán que Dios es amor; y él reinará para siempre jamás.
“Hoy es tendencia”
10/08/2025
Amor inconpensible.
Cita biblica: 1 juan 14:10
La devoción destaca que el verdadero amor de Jesús no es una respuesta a nuestro amor, sino que Él nos
amó primero. Usa la imagen de un padre que protege a su hijo aun cuando el niño no lo comprende y lo
ve como rigide para ilustrar la forma en que Dios actúa en nuestras vidas: limita, corrige y acompaña, no
como un opresor sino como un padre que vela. La invitación es a aprender a confiar en ese amor que
muchas veces “no se ve” como esperamos, pero que fue definido por Dios cuando entregó a Su Hijo por
nosotros.
02/09/2025
¿Estas dispuesto?
Cita biblica: 1 samuel 3:10
En esta devoción se toma como referencia la llamada de Samuel en 1 Samuel 3:10, donde Dios “vino, se
paró y llamó” al [Link] primeras veces Dios solo invitó con una voz, pero cuando Samuel estuvo listo
para escuchar “Habla, que tu siervo escucha” fue la respuesta. Esto nos enseña que el elemento clave
para experimentar la presencia de Dios es nuestra disponibilidad. Si estamos dispuestos a abrir el
corazón, a callar el ruido y a decir “aquí estoy”, podremos responder a la voz divina. Así, el llamado no es
solo al oír, sino al estar listos para obedecer cuando Él nos habla.
03/09/2025
Con la mirada en la meta
Cita biblica: 1 corintios 9:26
La devoción para jóvenes, destaca la importancia de tener un propósito claro, usando como base el
versículo “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.”
(1 Corintios 9:26) Se explica que el apóstol Pablo de Tarso tenía una dirección definida en su vida, y que
nosotros también necesitamos metas con cinco características: que sean concretas (visualizables),
medibles (poder ver el progreso), posibles (alcanzables con los recursos que tenemos), relevantes (que
importen realmente para nosotros) y ligadas al tiempo (con un plazo definido)Se invita al lector a revisar
sus propias metas: ¿las tienes claras?, ¿se ajustan a esas condiciones? Y una vez definidas, ponerse
manos a la obra con decisión y propósito.
04/09/2025
¿Solo sexo?
Cita biblica: 1 tesalonisences 4:3
La devoción para jóvenes parte del versículo “Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que
nadie cometa inmoralidades sexuales”. (1 Tesalonicenses 4:3). El texto cuestiona la idea actual de que el sexo
es “solo un mero intercambio de fluidos”, como si obedeciéramos instintos animales, poniendo en diálogo
una escena del filme A Beautiful Mind donde un personaje lo reduce a un intercambio sin significado. Se
argumenta que como seres hechos “a imagen de Dios” (Génesis 1:26) somos distintos de los animales, y por
lo tanto nuestra sexualidad también debe valorarse de forma más profunda y [Link] acto sexual se
presenta no solo como físico, sino como el medio por el cual “un hombre y una mujer llegan a ser una sola
carne” (Génesis 2:24) un acto de unidad, compromiso y significado en vez de algo puramente recreativo. Se
invita a valorar el sexo como un regalo, a elevarlo del pedestal que le dio Dios en la creación, y a vivir una
vida sexual en santidad y responsabilidad, reconociendo su dimensión espiritual y relacional.
01/09/2025
Amor inconpensible.
Cita biblica: 1 juan 14:10
La devoción destaca que el verdadero amor de Jesús no es una respuesta a nuestro amor, sino que Él nos
amó primero. Usa la imagen de un padre que protege a su hijo aun cuando el niño no lo comprende y lo
ve como rigide para ilustrar la forma en que Dios actúa en nuestras vidas: limita, corrige y acompaña, no
como un opresor sino como un padre que vela. La invitación es a aprender a confiar en ese amor que
muchas veces “no se ve” como esperamos, pero que fue definido por Dios cuando entregó a Su Hijo por
nosotros.
02/09/2025
¿Estas dispuesto?
Cita biblica: 1 samuel 3:10
En esta devoción se toma como referencia la llamada de Samuel en 1 Samuel 3:10, donde Dios “vino, se
paró y llamó” al [Link] primeras veces Dios solo invitó con una voz, pero cuando Samuel estuvo listo
para escuchar “Habla, que tu siervo escucha” fue la respuesta. Esto nos enseña que el elemento clave
para experimentar la presencia de Dios es nuestra disponibilidad. Si estamos dispuestos a abrir el
corazón, a callar el ruido y a decir “aquí estoy”, podremos responder a la voz divina. Así, el llamado no es
solo al oír, sino al estar listos para obedecer cuando Él nos habla.
03/09/2025
Con la mirada en la meta
Cita biblica: 1 corintios 9:26
La devoción para jóvenes, destaca la importancia de tener un propósito claro, usando como base el
versículo “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.”
(1 Corintios 9:26) Se explica que el apóstol Pablo de Tarso tenía una dirección definida en su vida, y que
nosotros también necesitamos metas con cinco características: que sean concretas (visualizables),
medibles (poder ver el progreso), posibles (alcanzables con los recursos que tenemos), relevantes (que
importen realmente para nosotros) y ligadas al tiempo (con un plazo definido)Se invita al lector a revisar
sus propias metas: ¿las tienes claras?, ¿se ajustan a esas condiciones? Y una vez definidas, ponerse
manos a la obra con decisión y propósito.
¿Solo sexo?
04/09/2025
Cita biblica: 1 tesalonisences 4:3
La devoción para jóvenes parte del versículo “Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que
nadie cometa inmoralidades sexuales”. (1 Tesalonicenses 4:3). El texto cuestiona la idea actual de que el sexo
es “solo un mero intercambio de fluidos”, como si obedeciéramos instintos animales, poniendo en diálogo
una escena del filme A Beautiful Mind donde un personaje lo reduce a un intercambio sin significado. Se
argumenta que como seres hechos “a imagen de Dios” (Génesis 1:26) somos distintos de los animales, y por
lo tanto nuestra sexualidad también debe valorarse de forma más profunda y [Link] acto sexual se
presenta no solo como físico, sino como el medio por el cual “un hombre y una mujer llegan a ser una sola
carne” (Génesis 2:24) un acto de unidad, compromiso y significado en vez de algo puramente recreativo. Se
invita a valorar el sexo como un regalo, a elevarlo del pedestal que le dio Dios en la creación, y a vivir una
vida sexual en santidad y responsabilidad, reconociendo su dimensión espiritual y relacional.
05/09/2025
¿Sin intermediario?
Cita biblica: 2 corintios 5:20
El devocional de hoy recalca que cada creyente es indispensable en la misión de llevar el mensaje de
Jesús de Nazaret y que no hay sustitutos para nuestra posición como “puente” entre Él y quienes aún no
lo conocen. Partiendo del pasaje de Pablo de Tarso en 2 Corintios 5:20 (“somos embajadores de Cristo”),
se afirma que la Reforma Protestante retomó la idea bíblica del sacerdocio de todos los creyentes, lo que
significa que no necesitamos un intermediario humano que acceda por nosotros. En una cultura que
cada vez descarta y simplifica intermediarios, el evangelio llama a aceptar nuestra responsabilidad
individual: actuar activamente, ofrecer testimonio, conectar simple y directamente con Dios. El desafío
consiste en reconocer que no somos reemplazables, y que nuestra voz, nuestra vida y nuestra presencia
pueden ser medios reales para que otros encuentren a Dios.
06/09/2025
Como revivir
Cita biblica: apocalipsis 3:1-2
En la devoción para jóvenes, se parte del mensaje de Apocalipsis 3:1‑2 donde Jesús dice: «Yo sé todo lo
que haces, y sé que estás muerto aunque tienes fama de estar vivo». Su advertencia es clara: una
existencia con apariencia de vida puede estar espiritualmente muerta. La clave para revivir está en
“reforzar lo que todavía queda, pero que ya está a punto de morir” Esta metáfora se explica con una
historia sobre un viajero congelado que revive al rescatar a otro: su propia sangre volvió a fluir al ayudar
a quien estaba en peligro. El mensaje nos invita a mirar alrededor y encontrar a alguien a quien
podamos tender la mano, porque al ayudar al otro también revitalizamos nuestra fe.
07/09/2025
Llego el que hacia falta
Cita biblica: marcos 10:21
La devoción del 7 de septiembre de 2025 reflexiona sobre la invitación de Jesús: «Una cosa te falta».El
autor compara nuestra búsqueda de “algo” que complete nuestra vida como un nuevo gadget o éxito con
la realidad de que lo que realmente hace falta es una Persona: Jesús. Así como la mujer al pozo
reconoció que Jesús ofrecía “agua viva”, nosotros podemos reconocer que solo Él llena el vacío que
permanece. El mensaje es claro: no se trata de encontrar “algo” más, sino de reconocer y aceptar a Aquel
que hacía falta y dejar que Él transforme nuestra vida.
08/09/2025
Ruido blanco
Cita biblica: juan 10:27
La reflexión parte del versículo Juan 10:27 “Mis ovejas reconocen mi voz, y yo las conozco y ellas me
siguen” (Juan 10:27). Se explica que el “ruido blanco” es un sonido que contiene todas las frecuencias
audibles al mismo nivel, lo cual impide que sobresalgan otros [Link] concepto se aplica a la vida
espiritual: el trabajo, las redes sociales, las responsabilidades, el éxito y tantos estímulos pueden crear
“ruido” que ahoga la voz de Dios. Para escucharlo, debemos bajar el volumen de lo demás y poner la voz
de Dios en primer plano. En resumen: no basta con estar ocupados; lo esencial es permitir que Dios nos
hable y nos guíe al silenciar lo que distrae.