Glándulas y Hormonas del Sistema Endocrino
Glándulas y Hormonas del Sistema Endocrino
Las glándulas endocrinas están formadas por grupos de células secretoras rodeados por tejido conectivo o
conjuntivo de sostén que les proporciona vasos sanguíneos, capilares linfáticos y nervios La parte secretora de la
glándula está constituida por epitelio especializado que ha sido modificado para producir secreciones y los productos
secretados (las hormonas) pasan al espacio extracelular situado alrededor de las células secretoras. Las glándulas
endocrinas del cuerpo humano incluyen: la hipófisis o glándula pituitaria, la glándula tiroides, las glándulas
paratiroides, las glándulas suprarrenales y la glándula pineal. Además, varios órganos contienen tejido endocrino
que, aunque no constituye una glándula endocrina por sí mismo, forma parte de la estructura del órgano en
cuestión. Así sucede en el hipotálamo, el timo, el corazón etc. Las glándulas endocrinas y el tejido endocrino
constituyen el Sistema Endocrino.
Una hormona es una sustancia química secretada por una célula o grupo de células, que ejerce efectos fisiológicos
sobre otras células del organismo. Hay hormonas locales que actúan en células diana próximas a su lugar de
liberación. Hay hormonas generales o circulantes que difunden desde el espacio extracelular al interior de los
capilares y son transportadas por la sangre a todos los tejidos del organismo, actuando solamente en aquellas
células que poseen receptores específicos para ellas y que por ello se llaman células diana. Las secreciones
hormonales se producen en concentraciones muy bajas y tienen efectos muy poderosos. Las hormonas circulantes
pueden permanecer en la sangre y realizar sus efectos al cabo de minutos u horas después de su secreción. Con el
tiempo, las hormonas circulantes son inactivadas por el hígado y excretadas por los riñones. En caso de fallo de
hígado o riñones la excesiva cantidad de hormonas o sus productos metabólicos en la sangre puede causar
problemas de salud.
Las funciones del cuerpo humano están reguladas por 2 sistemas principales de control: el Sistema Nervioso y el
Sistema Endocrino. El sistema nervioso controla la homeostasia (mantenimiento de un medio interno estable) a
través de impulsos nerviosos (potenciales de acción) conducidos a lo largo de los axones de las neuronas. Al alcanzar
las terminales axonales, los impulsos nerviosos provocan la liberación de moléculas de neurotransmisores. El
resultado es excitación o inhibición de otras neuronas específicas, contracción o relajación de fibras musculares y
aumento o disminución de la secreción de células glandulares. Así, la médula suprarrenal y la hipófisis posterior
secretan sus hormonas solo en respuesta a estímulos nerviosos y muchas hormonas de la hipófisis anterior son
secretadas en respuesta a la actividad nerviosa del hipotálamo.
Por su parte, el sistema endocrino libera hormonas que, a su vez, pueden promover o inhibir la generación de
impulsos nerviosos. Las hormonas controlan, sobre todo, las diversas funciones metabólicas del organismo,
regulando la velocidad de las reacciones químicas en las células, el transporte de sustancias a través de las
membranas celulares y otros aspectos del metabolismo celular como el crecimiento y el desarrollo.
Ambos sistemas, el nervioso y el endocrino, están coordinados entre sí como un supersistema de control llamado
Sistema Neuroendocrino.
1. Proteínas y poli péptidos, como las hormonas secretadas por la el páncreas (insulina y glucagón). Este
grupo comprende casi todas las hormonas del organismo ya que la mayoría de ellas son poli péptidos y
proteínas. Las hormonas proteicas y peptídicas se sintetizan en el componente rugoso del retículo
endoplásmico de las distintas células endocrinas, de la misma forma que las demás proteínas y se
almacenan en vesículas secretoras hasta que se necesitan. Se empaqueta en gránulos de secreción en el
aparato de Golgi. Las hormonas se secretan cuando las vesículas secretoras se funden con la membrana
celular y el contenido del gránulo entra en el líquido intersticial o directamente en el torrente sanguíneo
mediante exocitosis. Si tienen grupos carbohidrato añadidos, se llaman glicoproteínas. Estas hormonas son
secretadas por:
El hipotálamo, son todas las hormonas liberadoras e inhibidoras que actúan sobre la secreción de la
adenohipófisis, estimulándola o inhibiéndola, respectivamente
• La hipófisis anterior o adenohipófisis, son la tirotropina, la corticotropina, las gonadotropinas, la hormona
del crecimiento y la prolactina
• La hipófisis posterior o neurohipófisis, son la hormona antidiurética y la oxitocina
• La glándula tiroides, es la calcitonina
• El páncreas endocrino, son la insulina, el glucagón y la somatostatina
• Las glándulas paratiroides, es la paratohormona
• El sistema digestivo, son las hormonas digestivas como la gastrina y la secretina y otras.
Hormonas Esteroides. Poseen una estructura química similar a la del colesterol pues son derivadas del mismo y son
sintetizadas en el retículo endoplasmático liso de las células endocrinas. Las hormonas esteroides son secretadas
por:
• la corteza suprarrenal: son la aldosterona y el cortisol
• los ovarios: son los estrógenos y la progesterona
• los testículos: es la testosterona
Se secretan enseguida.
Aminas Biógenas. Son las moléculas hormonales más simples. Algunas derivan del aminoácido tirosina, se forman
gracias a la acción de las enzimas situadas en el citoplasma de las células glandulares, como las
secretadas por:
• La glándula tiroides: son la tiroxina y la triyodotironina. Las hormonas tiroideas (tiroxina y triyodotironina) se
forman como partes de una gran molécula, la tiroglobulina que se almacena dentro de la glándula tiroides.
• La médula suprarrenal: son la adrenalina y la noradrenalina. Se almacenan en vesículas hasta que son secretadas
• La glándula pineal: es la melatonina.
Otras aminas son la histamina que deriva del aminoácido histidina y es secretada por los mastocitos y las plaquetas y
la serotonina derivada del aminoácido triptófano y secretada por los basófilos y las plaquetas.
No se conoce ninguna hormona que sea un polisacárido o un ácido nucleico.
Algunas hormonas son secretadas segundos después de la estimulación de la glándula y pueden desarrollar su
acción total en segundos o minutos. Por ejemplo, la adrenalina y la noradrenalina empiezan a secretarse tras el
estímulo del sistema nervioso simpático en el primer segundo de la estimulación y alcanzan su actividad máxima
dentro de 1 minuto. Después son destruidas con rapidez de modo que su acción no dura más de 1-3 minutos. Otras
hormonas como las hormonas tiroideas, se almacenan en forma de tiroglobulina en la glándula tiroides, a veces
durante meses antes de la secreción final. Una vez se ha producido su secreción, se requieren horas o días antes de
que produzcan actividad, pero su efecto, una vez producido, puede durar 4-6 semanas. Es decir, que cada hormona
tiene un inicio y una duración característicos. La cantidad de hormonas requerida para regular la mayor parte de las
funciones metabólicas es muy pequeña.
Aunque la concentración plasmática de muchas hormonas fluctúa en respuesta a los distintos estímulos que
tienen lugar a lo largo del día, todas las hormonas estudiadas hasta el momento están, en principio, muy
controladas. En la mayoría de los casos, este control se ejerce a través de mecanismos de retroalimentación
negativa. Si la hormona A aumenta la concentración en plasma del sustrato B, el aumento del sustrato B inhibirá la
secreción de la hormona A y la disminución del sustrato B estimulará la secreción de la hormona A. Es decir que en el
mecanismo de retroalimentación negativa, la respuesta producida por la hormona en el órgano diana, tiene un
efecto inhibidor sobre el estímulo inicial. En ocasiones, la variable controlada no es la velocidad de secreción de la
hormona o la cantidad de la misma, sino el grado de actividad en el tejido efector.
Por otro lado la retroalimentación positiva puede dar lugar a un incremento de las concentraciones hormonales ya
que la respuesta producida por la hormona intensifica el estímulo inicial. Un ejemplo ocurre durante el parto. La
oxitocina estimula las contracciones del útero. A su vez las contracciones del útero estimulan más liberación de
oxitocina.
Además del control por retroalimentación negativa y positiva de la secreción hormonal, la liberación de hormonas
está sometida a variaciones periódicas que dependen de los cambios de estación, de las distintas etapas del
desarrollo y del envejecimiento, del ciclo diurno (circadiano, los ritmos de 24 horas) o del sueño. Por ejemplo, la
secreción de hormona del crecimiento aumenta de forma notable durante el primer período del sueño, mientras
que disminuye en las fases posteriores.
La acción de una hormona comienza con su unión a un receptor específico de la célula efectora. Las células que
carecen de receptores para una hormona no responden a ella. Los receptores de algunas hormonas se localizan en
la membrana de la célula efectora, mientras que los de otras se encuentran en el citoplasma o en el núcleo.
Cuando la hormona se combina con su receptor, esta acción desencadena una cascada de reacciones en la célula.
Los receptores hormonales son proteínas de gran tamaño y cada célula estimulada posee habitualmente entre
2.000 y 100.000 receptores pero cabe destacar que el número de receptores de las células efectoras no permanece
constante, sino que varía de un día a otro o incluso de un minuto a otro. Con frecuencia, las proteínas de los
receptores se inactivan o destruyen mientras ejercen su función; en otras circunstancias, se reactivan o la célula
fabrica otras nuevas. Por ejemplo, un aumento de la concentración hormonal o de su unión al receptor de la célula
diana disminuye a menudo el número de receptores activos. Algunas hormonas provocan un aumento de la
expresión de los receptores ya que la hormona estimulante induce la formación de un número mayor de moléculas
del receptor o bien aumenta la disponibilidad de receptores para la interacción con la hormona. Cuando se produce
este efecto, la sensibilidad del tejido efector a las acciones estimulantes de la hormona aumenta de forma
progresiva.
LUGAR DE PRODUCCION HORMONA FUNCION
Glándula Hipófisis Antidiurética(vasopresina) Hace que los riñones relegan agua y junto con la
Péptido aldosterona controla la TA
COLESISTOQUININA
Es una hormona peptídica secretada por las células de la mucosa duodenal y del yeyuno. La CCK, que se libera
fundamentalmente en respuesta a la entrada duodenal de grasa y proteínas, entra en la sangre y actúa como una
hormona para influir en varias funciones gastrointestinales, como la contracción de la vesícula biliar (para que esta
libere bilis hacia el intestino delgado), el vaciado gástrico, la motilidad del tubo digestivo y la secreción de ácidos
gástricos. Sin embargo, la CCK activa también receptores en los nervios sensoriales del duodeno, para enviar
mensajes al encéfalo por medio del vago que contribuyen a la saciedad y a dejar de comer. Los niveles de CCK se
suelen elevar hacia el final de la comida, desencadenando los mecanismos de saciedad
Esta hormona pertenece al grupo de las quininas, que se forman a partir de las globulinas (un grupo de proteínas
solubles al agua y presentes en animales y vegetales) por la acción enzimática proteolítica (la degradación de las
proteínas).En el intestino delgado favorece la emulsión de las grasas con el objetivo de facilitar su digestión y
absorción. Inhibe también, en menor medida la movilidad gástrica. Por lo tanto, favorece la digestión de las grasas,
por su capacidad de estimular el vaciamiento de la vesícula biliar y lentificar el movimiento del estómago.
LEPTINA
La leptina es una hormona secretada por los adipocitos que ejerce muchos efectos fisiológicos, pero que adquiere
una gran importancia en la regulación del apetito y del equilibrio energético.
Si aumenta la cantidad de tejido adiposo, los adipocitos sintetizan más leptina, que se libera a la sangre. Luego la
leptina llega al encéfalo y ocupa los receptores de leptina de numerosos lugares del hipotálamo.
La estimulación de los receptores de leptina de estos núcleos hipotalámicos pone en marcha multitud de acciones
que reducen el depósito de la grasa, como:
1) menor producción por el hipotálamo de sustancias estimuladoras del apetito,
2) mayor producción por el hipotálamo de sustancias, como la hormona liberadora de corticotropina, que reducen la
ingestión de alimentos;
3) hiperactividad simpática, que aumenta la tasa metabólica y el consumo energético,
4) reducción de la secreción de insulina por las células β del páncreas, con lo que disminuye el depósito energético.
En consecuencia, la leptina constituye un medio esencial por el que el tejido adiposo indica al cerebro que se ha
depositado ya suficiente grasa y que debe dejar de tomar alimento. Sin embargo, no se ha podido demostrar una
síntesis deficitaria de leptina en casi ninguna persona obesa, puesto que los valores plasmáticos de leptina aumentan
en proporción con la obesidad. Por eso, algunos fisiólogos creen que la obesidad se asocia a una resistencia a la
leptina o a los receptores de leptina, las prsonas pueden ser resistentes a la activación por la leptina entre las
personas obesas, porque estas siguen comiendo pese a los altos valores de leptina.
Los niveles séricos de leptina en personas con peso normal oscilan en el rango de 1 a 15 ng/ml, en cambio en
individuos con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 se pueden encontrar valores de 30 ng/ml o
incluso superiores.
La secreción de leptina varía de acuerdo al ritmo circadiano.
Los niveles circulantes de leptina aumentan en las primeras horas después de la ingesta y continúan su
ascenso en caso de sobrealimentación.
RESISTINA
Fue descubierta en el año 2001, por el grupo del doctor Mitchell Lazar y recibió el nombre de RESISTINA por la
observada resistencia a la insulina.
Es una hormona polipeptidica (con una secuencia de aminoácidos de aproximadamente 108 en los humanos). Es
rica en cisteína (aminoácido no esencial). Está hormona es secretada por los macrófagos que están infiltrados en el
tejido adiposo y también a nivel de tejido hepático. También se encuentra expresada en células de la médula ósea,
en los osteoblastos y en los osteoclastos. Teniendo así un papel importante en el remodelado oseo. Está hormona
consta de dos funciones:
La primera es de un perfil inflamatorio en personas con aterosclerosis, con enfermedades renales y con
artritis reumatoide ya que esta aumenta la expresión de varias citoquinas pro inflamatorias que son
células que afectan el crecimiento de todas las células sanguíneas y otras células que ayudan a las
respuestas inmunitarias e inflamatorias del organismo
Su segunda función es su habilidad de resistir a la insulina por lo que se cree que sus altos niveles están
ligados a al desarrollo de obesidad y diabetes ya que Se descubrió que la resistina influye en cuanto a la
resistencia a la insulina y aumenta la producción de glucosa.
Rango normal de 4-12 ng/ml.
HORMONA TIROIDEA T3 Y T4
La glándula tiroides, situada justo por debajo de la laringe y a ambos lados y por delante de la tráquea, es una de
las glándulas endocrinas más grandes, con un peso que oscila entre 15 y 20 g en los adultos sanos. El tiroides
secreta dos hormonas importantes, la tiroxina y la triyodotironina, conocidas a menudo como T4 y T3,
respectivamente. Ambas inducen un notable aumento del metabolismo del organismo.
La ausencia completa de secreción tiroidea provoca con frecuencia descensos metabólicos de hasta unos 40-50%
inferiores al valor normal, mientras que la secreción excesiva incrementa el metabolismo en hasta el 60-100% por
encima de lo normal. No obstante, con el tiempo, casi toda la tiroxina se convierte en triyodotironina en los tejidos,
por lo que ambas desempeñan funciones importantes. La secreción tiroidea está controlada por la tirotropina
(TSH), secretada por la adenohipófisis. La glándula tiroides secreta, además, calcitonina, una hormona importante
para el metabolismo del calcio
Las hormonas tiroideas (tiroxina y triyodotironina) se forman como partes de una gran molécula, la tiroglobulina
que se almacena dentro de la glándula tiroides y es sintetizada y secretada por retículo endoplásmico y el aparato
de Golgi. Para formar una cantidad normal de tiroxina se precisan al año unos 50 mg de yodo, los yoduros ingeridos
por vía oral se absorben desde el tubo digestivo hasta la sangre y la mayor parte se excreta con rapidez por vía renal
luego de que las tiroides la hayan empleado en la síntesis de las hormonas tiroideas. Cada molécula de tiroglobulina
contiene unas 70 moléculas del aminoácido tirosina, que es el sustrato principal que se combina con el yodo para dar
lugar a las hormonas tiroideas. Así pues, las hormonas tiroideas se forman dentro de la molécula de tiroglobulina
La glándula tiroides es la única glándula endocrina que posee la capacidad de almacenar grandes cantidades de
hormona. Una vez finalizada la síntesis de las hormonas tiroideas, cada molécula de tiroglobulina contiene hasta 30
moléculas de tiroxina y algunas de triyodotironina. De esta forma, los folículos pueden almacenar una cantidad de
hormona tiroidea suficiente para cubrir las necesidades normales del organismo durante 2 o 3 meses. Por
consiguiente, cuando cesa la síntesis de hormona tiroidea, los efectos fisiológicos de la deficiencia tardan varios
meses en aparecer.
La mayor parte de la tiroglobulina no se libera a la sangre circulante, sino que es preciso que la tiroxina y
triyodotironina se escindan de la molécula de tiroglobulina gracias a la acción de varis enzimas proteinasas; a
continuación, ambas se secretan en forma libre. Cuando acceden a la sangre, más del 99% de la tiroxina y la
triyodotironina se combina de inmediato con diversas proteínas plasmáticas, todas ellas sintetizadas por el hígado.
PARATIROIDEA
Las glándulas paratiroides son 4, dos superiores y dos inferiores, y se encuentran situadas por detrás y muy
próximas a la glándula tiroides. Sintetizan y secretan la parathormona u hormona paratiroidea (PTH) .
La PTH, una proteína pequeña de 84 aminoácidos, constituye un potente mecanismo para el control de las
concentraciones extracelulares de calcio y fosfato porque regula la absorción intestinal, la excreción renal y el
intercambio de estos iones entre el líquido extracelular y el hueso. El exceso de actividad de la glándula
paratiroides causa una liberación rápida de sales de calcio en los huesos, con la consiguiente hipercalcemia en el
líquido extracelular; por el contrario, la hipofunción de las glándulas paratiroides da lugar a hipocalcemia, a menudo
con tetania. Una vez secretada por las glándulas paratiroides, la PTH circula libre en el plasma y es rápidamente
metabolizada. Su vida media es de unos 4 minutos.
El control de la secreción de PTH se debe a la concentración de iones calcio en el líquido extracelular es decir un
mecanismo de retroalimentación negativo. A nivel de hueso, el efecto neto de la PTH es promover la degradación
de hueso con lo que niveles altos de calcio y fosfato pasan a la sangre.
A nivel del riñón promueve la reabsorción de calcio a la sangre, con lo que disminuye la cantidad de calcio que es
eliminada por la orina y, por tanto, aumenta los niveles de calcio en plasma. La vitamina D activa tiene un efecto
sinérgico con la PTH en la reabsorción de calcio a nivel renal. Pero, a diferencia de la vitamina D activa, la PTH
reduce la reabsorción de fosfato a nivel del riñón con lo que se elimina más fosfato en la orina y, por tanto,
disminuyen los niveles de fosfato en plasma. La eliminación de fosfato por la orina es un mecanismo muy importante
de regulación del metabolismo calcio-fosfato porque cuando hay niveles elevados de PTH se libera mucho calcio y
fosfato del hueso con lo que se pueden producir precipitados de sales de fosfato cálcico en el plasma. Así pues, el
efecto neto de la PTH en el hueso y el riñón es aumentar los niveles de calcio en plasma y disminuir los de fosfato.
También a nivel renal, la PTH tiene un papel fundamental en la activación de la vitamina D ya que estimula la
hidroxilación final para obtener la 1,25- dihidroxivitamina D que es el metabolito más activo biológicamente de la
vitamina D, tanto de la obtenida con la dieta como de la sintetizada endógenamente
ADH
La vasopresina es una hormona que sirve para la contracción de los vasos sanguíneos y ayuda a que los riñones
controlen la cantidad de agua y sal en el cuerpo. De esta manera regula la presión arterial y la cantidad de orina
que se produce , controlando la cantidad de agua que recuperan los riñones después de que hayan filtrado los
desechos de la sangre.
Si existe demasiada ADH, se retiene agua, aumenta el volumen sanguíneo y pueden aparecer náuseas, dolores de
cabeza, desorientación, somnolencia e hiponatremia. A veces, ciertos tipos de tumores liberan grandes cantidades
de hormona antidiurética, lo que disminuye las concentraciones de sodio en la sangre y hace que el cuerpo acumule
agua. Además existe la diabetes insípida es la enfermedad producida por la falta absoluta o relativa de secreción o
de acción de la hormona antidiurética, con la consecuente poliuria por eliminación de un gran volumen de orina
diluida
Los niveles normales de ADH para una persona adulta varían de 0 a 5 pg/mL.
ACTH
La ACTH se elabora en la hipófisis en respuesta a la liberación de otra hormona, llamada hormona liberadora de
corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), por parte del hipotálamo y es sintetizada a partir de una proteína
llamada POMC. La ACTH actúa sobre la parte exterior de la glándula suprarrenal para controlar la liberación de las
hormonas corticosteroideas dado que el cuerpo elabora más ACTH durante momentos de estrés o tensión.
Las glándulas suprarrenales producen una hormona llamada cortisol que ayuda a su cuerpo a manejar el estrés. El
cortisol es necesario para la vida, así que los niveles en la sangre están estrechamente controlados. Cuando los
niveles de cortisol se elevan, los niveles de ACTH normalmente disminuyen. Cuando disminuyen los niveles de
cortisol, normalmente aumentan los niveles de ACTH. Tanto los niveles de ACTH como los de cortisol cambian a lo
largo del día.
La secreción de la hormona adrenocorticotropa es pulsátil. Esto quiere decir que sigue un ritmo circadiano
característico. Así, alcanza su máximo a las seis horas en el cuerpo y su mínimo a medianoche siendo la vida
media biológica de la ACTH en la circulación es menor a diez minutos. Entre las enfermedades podemos mencionar:
la insuficiencia suprarrenal secundaria comienza en la hipófisis, una glándula del tamaño de una arveja
situada en la base del cerebro. La hipófisis produce adrenocorticotropina (ACTH), una hormona que le indica
a las glándulas suprarrenales que produzcan cortisol. Si la hipófisis no produce suficiente ACTH, las glándulas
suprarrenales no producen suficiente cortisol. Con el tiempo, las glándulas suprarrenales pueden encogerse
y dejar de funcionar.
La insuficiencia suprarrenal terciaria comienza en el hipotálamo, una pequeña zona del cerebro cerca de la
hipófisis. El hipotálamo produce la hormona liberadora de corticotropina (CRH), que le indica a la hipófisis
que produzca ACTH. Cuando el hipotálamo no produce suficiente CRH, la hipófisis no produce suficiente
ACTH. A su vez, las glándulas suprarrenales no producen suficiente cortisol.
GH
La hormona del crecimiento, denominada también hormona somatótropa o somatotropina, es una molécula
proteica pequeña que contiene 191 aminoácidos en una sola cadena y es segregada por la glándula pituitaria
anterior bajo el control del hipotálamo. Induce el crecimiento de casi todos los tejidos del organismo que
conservan esa capacidad. Favorece el aumento de tamaño de las células y estimula la mitosis, dando lugar a un
número creciente de células y a la diferenciación de determinados tipos celulares, como las células del
crecimiento óseo y los miocitos precoces.
Además de afectar al crecimiento general, la hormona del crecimiento ejerce múltiples efectos metabólicos
específicos: 1) aumenta la síntesis proteica en casi todas las células del organismo; 2) favorece la movilización de los
ácidos grasos del tejido adiposo, incrementa la cantidad de ácidos grasos libres en la sangre y potencia el uso de los
ácidos grasos como fuente de energía, y 3) disminuye la cantidad de glucosa utilizada en todo el organismo. Así pues,
la hormona del crecimiento estimula la formación de proteínas, la utilización de los depósitos de lípidos y la
conservación de los hidratos de carbono.
Después de la adolescencia, la secreción disminuye lentamente con la edad y, en última instancia, alcanza el 25% del
nivel de la adolescencia a una edad muy avanzada. La secreción de hormona del crecimiento sigue un patrón pulsátil,
con ascensos y descensos. No se conocen los mecanismos exactos que controlan su secreción, pero existen
diversos factores relacionados con la nutrición o el estrés que la estimulan como la hipoglucemia y el ejercicio.
La concentración normal de hormona del crecimiento en el plasma adulto oscila entre 1,6 y 3 ng/ml, mientras que
en los niños o adolescentes se aproxima a 6 ng/ml. Estos valores pueden aumentar hasta 50 ng/ml cuando se
agotan las reservas de proteínas o de hidratos de carbono durante la inanición prolongada.
Es probable que casi todo el control de la secreción de GH dependa de la GHRH y no de la somatostatina, una
hormona inhibidora. La GHRH estimula la secreción de la hormona del crecimiento mediante unión a receptores de
membrana específicos en la superficie externa de las células de la GH que se encuentran en la adenohipófisis.
Enfermedades: enanismo, acromegalia, gigantismo.
TSH
La TSH, denominada también tirotropina, es una glucoproteína que se secreta en la adenohipofisis. La función
principal de la TSH es regular la síntesis y liberación de las hormonas tiroideas por parte de la glándula tiroides.
Esta hormona se une a receptores específicos en la tiroides y estimula la descomposición de la tiroglobulina, lo que
resulta en la secreción de triyodotironina (T3) y tiroxina (T4) hacia el torrente sanguíneo
Esta hormona incrementa la secreción de tiroxina y de triyodotironina por la glándula tiroides. Los efectos que ejerce
sobre esta glándula son los siguientes: Los efectos de la TSH en el organismo son múltiples. Entre todos ellos,
destacan los siguientes:
1. Como ya se ha citado, la TSH estimula la secreción de T3 y T4. Esto deriva en múltiples efectos en varios
órganos y sistemas.
2. Aumenta el tamaño y la funcionalidad secretoria de la tiroides.
3. Incrementa la yodación de la tirosina y su acoplamiento, un paso esencial para la formación de las
hormonas tiroideas.
La secreción de TSH por la adenohipófisis está controlada por una hormona hipotalámica, la tiroliberina u hormona
liberadora de tirotropina (TRH), secretada por las terminaciones nerviosas de la eminencia media del hipotálamo a
su vez el ascenso de la concentración de hormona tiroidea en los líquidos corporales reduce la secreción de TSH por
la adenohipófisis.
Para establecer los niveles de esta hormona se hace un análisis de TSH. Los niveles de TSH que son demasiado altos o
demasiado bajos pueden ser un signo de problemas de la tiroides. La tiroides produce hormonas que regulan la
manera en que el cuerpo utiliza la energía si no se tiene suficientes hormonas tiroideas en su sangre, muchas de las
funciones corporales se vuelven lentas por lo tanto la glándula pituitaria produce más TSH para indicar a la tiroides
que trabaje má[Link] se tiene demasiadas, muchas funciones del cuerpo se agilizan por lo tanto la glándula pituitaria
produce poco o ningún TSH.
PROLACTINA
La prolactina es una hormona producida por la hipófisis anterior o adenohipófisis. El órgano diana para la
prolactina es la glándula mamaria. La prolactina es la hormona que estimula el desarrollo de las glándulas
mamarias y la producción de leche. Esta hormona es secretada por la adenohipófisis de la madre y su concentración
en sangre experimenta una elevación constante desde la 5 a semana del embarazo hasta el nacimiento, momento
en el que alcanza una concentración 10 a 20 veces mayor que en la mujer no embarazada.
Después del parto, la concentración basal de la secreción de prolactina vuelve en unas semanas al valor previo al
embarazo. Sin embargo, cada vez que la madre amamanta al recién nacido, las señales nerviosas que viajan desde
los pezones al hipotálamo producen una «oleada» de prolactina, cuya secreción aumenta 10-20 veces sobre su valor
normal y que dura alrededor de 1 h.
OXITOCINA
La oxitocina es una hormona secretada por la neurohipófisis que estimula de forma específica la contracción del
útero en el embarazo, en especial al final de la gestación por consiguiente, muchos tocólogos piensan que esta
hormona es la responsable, al menos en parte, de la inducción del parto, y participa en el proceso de eyección de la
leche que al mismo tiempo que estimulan y provocan la secreción de prolactina.
El estímulo de succión en el pezón mamario desencadena la transmisión de señales a través de nervios sensitivos a
las neuronas secretoras de oxitocina de los núcleos paraventricular y supraóptico del hipotálamo, haciendo que la
neurohipófisis libere la hormona. A continuación, la oxitocina llega por la sangre hasta las mamas, donde induce la
contracción de las células mioepiteliales que rodean y forman un entramado alrededor de los alvéolos de las
glándulas mamarias. Menos de 1 min después de comenzar la succión, comienza a fluir la leche.
Ejerce funciones como neuromodulador en el sistema nervioso central (en ambos sexos) modulando
comportamientos sociales, sentimentales, patrones sexuales y la conducta parental. Se presenta mayormente
cuando el individuo experimenta sensaciones altamente agradables. De esta manera se sugiere que, durante
tiempos de ansiedad o depresión, el cuerpo podría producir más oxitocina para fomentar el vínculo social. Los
niveles elevados de la hormona pueden provocar que las personas ansiosas o deprimidas busquen el contacto
humano, lo que aliviaría el estrés causado por los déficits sociales.
LUTEINIZANTE Y FOLICULOESTIMULANTE
Desde una perspectiva fisiológica, la hipófisis se divide en dos partes bien diferenciadas: el lóbulo anterior o
adenohipófisis y el lóbulo posterior o neurohipófisis, y cuyos órganos diana son los ovarios y los testículos.. Esta
última secreta dos hormonas gonadótropas distintas, la hormona estimulante de los folículos y la hormona
luteinizante, controlan el crecimiento de los ovarios y los testículos, así como su actividad hormonal y
reproductora, el desarrollo de folículos ováricos y la espermatogenia testicular. En cuanto a su estructura química
ambas tiene una estructura de glicoproteína. Su secreción es controlada por GnRH y en ausencia de secreción de
GnRH procedente del hipotálamo, las células gonadótropas hipofisarias apenas secretan LH o FSH. Estas hormonas
están presente en hombre y mujeres.
MUJER HOMBRE
Hormona luteinizante
MUJER HOMBRE
LH Baja: Hipogonadismo
LH alta: Menopausia precoz - Insuficiencia testicular.
INSULINA
La insulina es una hormona liberada por las células beta del páncreas como respuesta a la presencia de glucosa en
la sangre. La insulina permite que la glucosa penetre en las células para ser utilizada como fuente de energía (Junta
de castilla y león - consejería de sanidad, 2018).
La insulina desempeña una función primordial en el almacenamiento de la energía sobrante y la conversión en
tejido adiposo. En cuanto a las proteínas, la insulina ejerce un efecto directo para que las células absorban más
aminoácidos y los transformen en proteínas. Además cabe destacar que la insulina inhibe la secreción de glucagón
mientras que el glucagón activa la síntesis de insulina.
La insulina se sintetiza en las células β con la maquinaria celular habitual para la síntesis de proteínas; primero, los
ribosomas acoplados al retículo endoplásmico traducen el ARN de la insulina y forman una preproinsulina, que
posteriormente se desdobla en esta misma organela para formar la proinsulina. La mayor parte de la proinsulina
sigue escindiéndose en el aparato de Golgi para formar insulina y posteriormente esta se empaqueta en vesículas
secretoras para ser liberadas fuera de las células beta.
Las células beta de los islotes de Langerhans contienen gránulos rellenos de insulina y expulsan su contenido a la
sangre. La insulina se vierte en la sangre de la vena porta, de modo que la sangre que llega al hígado por esta vía la
transporta en una concentración elevada. Es, por tanto, en el hígado donde ejerce su principal influencia en el
metabolismo de los hidratos de carbono, aunque también en el músculo y el tejido adiposo.
Con excepción de la parte de insulina que se une a los receptores de las células efectoras, el resto se degrada por
efecto de la enzima insulinasa, sobre todo en el hígado y, en menor medida, en los riñones y en los músculos, y de
forma muy ligera en casi todos los demás tejidos. (Guyton y Hall, 2016)
Entre las patología asociadas a esta hormona encontramos la diabetes mellitus que es un síndrome caracterizado
por la alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, bien por falta de secreción
de insulina, bien por disminución de la sensibilidad de los tejidos a esta hormona.
Existen dos grandes tipos de diabetes mellitus: La diabetes de tipo 1, también denominada insulinodependiente o
infantojuvenil donde son atacadas y destruidas las células beta del páncreas impidiendo la producción de insulina.
Sin la insulina suficiente, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo en lugar de entrar en las células. Su
tratamiento requiere seguir un plan de alimentación adecuado y la aplicación de inyecciones de insulina todos los
días. La diabetes de tipo 2, está causada inicialmente por una menor sensibilidad de los tejidos efectores a las
acciones metabólicas de la insulina. Esta menor sensibilidad a la insulina suele conocerse como resistencia a la
insulina. Si bien existe producción de insulina, esta es insuficiente y la misma actúa de forma incorrecta, de modo
que el ingreso de la glucosa a las células, se ve dificultado. En muchos casos, la diabetes de tipo 2 puede tratarse de
manera eficaz, al menos en sus primeras fases, con ejercicio, restricción calórica y adelgazamiento, sin necesidad de
recurrir a la administración exógena de insulina así también pueden usarse fármacos que aumentan la sensibilidad a
la insulina.
Existen además otros dos tipos de diabetes como la diabetes gestacional que es la glucemia alta que se inicia o se
diagnostica en el embarazo, la misma puede ser reversible. Por otro lado existe otro tipo específico de diabetes,
menos frecuente, causada por otras enfermedades pancreáticas, como pancreatitis crónica, una inflamación
prolongada del páncreas, misma que ocasiona daño extenso al tejido exocrino.
Valores y pruebas
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio, se puede realizar mediante: dosaje de Glicemia en ayunas,
o mediante una Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTOG), o mediante la determinación de Hemoglobina
Glicosilada (HbA1c) Por regla general se entiende que durante la noche y entre comidas, los niveles de glucosa
normales, no diabéticos oscilan entre 60-100mg/dl y 140 mg/dl o menos después de las comidas y aperitivos.
GLUCAGÓN
El glucagón es una hormona peptídica, secretada por el páncreas, que aumenta los niveles de glucosa en la sangre,
a diferencia de la insulina, a la que contra regula. En concreto, el glucagón se produce dentro del páncreas en las
células alfa de los islotes de Langerhans, que rodean a las células beta, productoras de la insulina, cuando bajan los
niveles de azúcar en sangre.
El glucagón actúa en el hígado, donde activa dos procesos metabólicos conducentes a la liberación de glucosa a la
sangre. Por un lado, actúa sobre las reservas de glucógeno, promoviendo su degradación, que genera moléculas
de glucosa libre. Por otro lado, activa la gluconeogénesis, la síntesis de glucosa a partir de otros precursores.
La insulina y el glucagón operan como sistemas de retroalimentación esenciales para mantener la glucemia dentro
de sus límites normales. Cuando la concentración de glucosa aumenta demasiado, el aumento en la secreción de
insulina reduce la glucemia hasta valores normales. En cambio, el descenso de la glucemia estimula la secreción de
glucagón; este actúa de forma contraria y, en condiciones normales, hace que la glucemia aumente hacia valores
normales. Para saber las concentraciones de glucagón en sangre se debe de realizar un análisis de sangre teniendo
en cuenta que el rango normal es de 50 a 100 pg/mL.
En las personas con diabetes que se administran insulina se puede producir la situación de que, por una indebida
dosificación de la misma, por no haber ingerido la suficiente cantidad de hidratos de carbono o por haber realizado
ejercicio físico de manera imprevista, los niveles de glucosa en sangre sean bajos pero la insulina presente en el
torrente sanguíneo impida que el páncreas secrete glucagón para contrarrestarlo y se produzca una
[Link] la hipoglucemia es severa, la ingesta de carbohidratos puede no ser suficiente para revertirla o no
ser posible porque la persona se encuentra inconsciente. En estos casos es necesaria la inyección de glucagón para
volver a unos niveles de glucemia normales.
La inyección del glucagón es similar a la de la insulina y se puede realizar en el brazo, el muslo o la nalga, sin hacer
pellizco. La vía de administración suele ser subcutánea, pero si se realiza de manera intramuscular o intravenosa.
Pasados entre 5 y 10 minutos el glucagón habrá hecho su efecto, aumentando los niveles de glucosa en sangre a
partir de las reservas de glucógeno del hígado.
Entre las patologías asociadas podemos encontrar el glucagonoma que es un tumor de las células alfa pancreáticas
que secretan en exceso glucagón, lo que provoca hiperglucemia y una erupción característica. Como los
glucagonomas producen glucagón, que aumenta la glucemia, los síntomas son los mismos que los síntomas de la
diabetes
ERITROPOYETINA
La eritropoyetina (EPO) es una glucoproteína que resulta ser el principal factor estimulador de la producción de
hematíes en la médula ósea siendo la hipoxia un estímulo importante para su liberación. La composición de EPO es
aproximadamente 60% de proteína y 40% de carbohidrato Es una hormona circulante que se produce en los riñones
en su mayor parte (80-90%) y el 10% restante tiene origen hepático. Durante la vida fetal y en adultos anémicos se
sintetiza únicamente en el hígado. Esto explica que, cuando enferman los 2 riñones se produzca una anemia muy
importante ya que la eritropoyetina formada en el hígado solo es suficiente para producir la 1/3 parte de los
hematíes necesarios. Sin embargo, la disponibilidad desde 1989 de eritropoyetina recombinante ha proporcionado
un medio para tratar la anemia en pacientes con insuficiencia renal crónica.
Cuando una persona se le coloca en una atmósfera con poco oxígeno, comienza a formarse eritropoyetina en
minutos a horas, y la producción máxima tiene lugar en menos de 24 hs, pero todavía no aparecen eritrocitos
nuevos en la sangre circulante hasta unos 5 días después. La eritropoyetina estimula la producción de
proeritroblastos a partir de las células precursoras hematopoyéticas en la médula ósea. Además, una vez que se
forman los proeritroblastos, la eritropoyetina hace que estas células pasen con mayor rapidez de lo normal a través
de los diferentes estadios eritroblásticos, lo que acelera la producción de nuevos eritrocitos.
La producción rápida de células continúa mientras la persona permanezca en una situación de escasez de oxígeno o
hasta que se hayan producido suficientes eritrocitos para transportar cantidades adecuadas de oxígeno a los tejidos
a pesar del bajo nivel de oxígeno; en este momento, la producción de eritropoyetina se reduce a un valor que
mantendrá el número necesario de eritrocitos, pero no un exceso.
Si no hay eritropoyetina, se forman pocos eritrocitos en la médula ósea. En el otro extremo, cuando se forman
grandes cantidades de eritropoyetina y se dispone abundante hierro y otros nutrientes necesarios, la producción
de eritrocitos puede aumentar a quizás 10 o más veces con respecto a lo normal.
Para conocer el nivel de eritropoyetina endógena se debe de realizar un análisis de sangre obteniendo como valores
dentro del rango normal los comprendidos entre: 4,3 a 29,0 mU/ml
.
RENINA
La renina es una hormona que actúa como una enzima y no como una sustancia vaso activa. Las células
yuxtaglomerulares del riñón constituyen un sitio fundamental de síntesis, depósito y liberación de renina. Suele
secretarse en casos de hipotensión arterial y de baja volemia. Es una hormona que eleva la presión arterial de
manera indirecta a través de un mecanismo conocido como sistema renina-angiotensina-aldosterona.
Para ello la renina actúa enzimáticamente sobre otra proteína plasmática, una globulina denominada sustrato de
renina, el angiotensinógeno (producido en el hígado), para liberar un péptido de 10 aminoácidos, la angiotensina I,
que tiene propiedades vasoconstrictoras discretas, no suficientes para provocar cambios suficientes en la función
circulatoria. Después de la formación de angiotensina I la enzima convertidora de angiotensina (ECA) hará que se
transforme en un péptido de ocho aminoácidos angiotensina II.
Para determinar los valores de renina en sangre se debe de realizar una prueba de sangre dando como resultados
para una dieta normal de sodio, los valores normales van de 0.6 a 4.3 ng/mL/hora. Para una dieta baja en sodio, los
valores normales van de 2.9 a 24 ng/mL/hora (de 2.9 a 24 µg/L/hora).
ALDOSTERONA
La aldosterona se encuentra dentro de grupo de los mineralocorticoides ya que estas hormonas actúan
principalmente sobre los electrolitos de los líquidos extracelulares. En el ser humano, la aldosterona es la
responsable de casi el 90% de la actividad mineralocorticoide de las secreciones corticosuprarrenales. La producción
de aldosterona está regulada en parte por la hormona adrenocorticotrófica (también conocida como
ACTH, corticotropina) segregada por la hipófisis, pero, principalmente, por el sistema renina-angiotensina-
aldosterona.
Los efectos de los mineralocorticoides son esenciales para la vida. La función más importante de la aldosterona es
la reabsorción de sodio en los riñones, con lo que el sodio se recupera a la sangre y no se pierde en la orina. Este
efecto se realiza mediante un intercambio con potasio, que se elimina por la orina y no se acumula en el organismo.
Esto significa que esta hormona tiene un efecto en cuanto a la vasoconstricción ya que el incremento de los niveles
de sodio en el torrente sanguíneo provoca retención de agua, aumentando así el volumen de sangre y la presión
arterial.
Si hay una disminución en la secreción de aldosterona se produce un aumento en los niveles de potasio en el
plasma (Hiperpopotasemia) y una disminución de los de sodio y cloro lo cual puede tener asociado patologías
tales como arritmias, insuficiencias cardiacas entre otros. Esto se debe a que las concentraciones de potasio y sodio
desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de la señal eléctrica de la capa muscular gruesa media del
corazón, conocida como miocardio. Un nivel de potasio por encima de lo normal puede interferir con las señales
eléctricas adecuadas de esa capa muscular y dar lugar a diferentes tipos de arritmias cardíacas. La presencia de
demasiado potasio puede causar irregularidades en el latido del corazón, y en los casos más graves esto puede
causar un ataque cardiaco.
Las pruebas de aldosterona se pueden usar con otros exámenes para ayudar a diagnosticar trastornos de
las glándulas suprarrenales. Comúnmente, una prueba de aldosterona se combina con una prueba que mide
los niveles de renina en la sangre, llamada prueba de proporción aldosterona-renina, ya que esta última es parte de
un sistema complejo que activa las glándulas suprarrenales para producir aldosterona.
CORTISOL
Es una hormona esteroide del grupo glucocorticoide (se denominan así porque poseen efectos importantes de
aumento de la glucemia. Además, influyen en el metabolismo de las proteínas y de los lípidos, con efectos tan
importantes para la función del organismo como los que producen sobre el metabolismo de los hidratos de
carbono.) a su ves 95% de la actividad glucocorticoide de las secreciones corticosuprarrenales se debe a la
secreción de cortisol.
La función principal del cortisol consiste en estimular la gluconeogenia (es decir, la formación de hidratos de
carbono a partir de las proteínas y de otras sustancias) en el hígado a su vez también reduce, aunque en grado
moderado, la utilización de glucosa por la mayoría de las células del cuerpo. A su vez, el aumento de la
concentración de glucosa estimula la secreción de insulina. Sin embargo, la elevación de los valores plasmáticos de
insulina no resulta tan eficaz para mantener la glucosa plasmática como en condiciones normales ya que los valores
elevados de glucocorticoides reducen la sensibilidad de muchos tejidos.
Otro de los principales efectos del cortisol sobre los sistemas metabólicos del organismo consiste en el descenso de
los depósitos de proteínas de las células del organismo, con excepción de las del hígado. Cuando existe un gran
exceso de cortisol, el músculo puede debilitarse tanto que la persona es incapaz de alzarse cuando se encuentra en
cuclillas.
En cuanto a las grasas el cortisol moviliza a los ácidos grasos del tejido adiposo. Si bien el cortisol puede provocar
una movilización moderada de los ácidos grasos en el tejido adiposo, en muchas personas que presentan una
secreción excesiva de cortisol se desarrolla un tipo de obesidad peculiar: la grasa sobrante se deposita en el tórax y
en la cabeza.
Cabe destacar que prácticamente cualquier tipo de estrés, ya sea físico o neurógeno, provoca un aumento inmediato
y notable de la secreción de ACTH por la adenohipófisis, seguido unos minutos después de una secreción
considerable de cortisol por la corteza suprarrenal.
ADRENALINA Y NORADRENALINA
Adrenalina y noradrenalina (llamadas también epinefrina y norepinefrina, respectivamente) son liberadas como
reacción a una estimulación general del sistema nervioso simpático y preparan al organismo para afrontar una
situación de estrés. Químicamente son derivan del aminoácido tirosina y son secretadas por las glándulas
suprarrenales. La adrenalina es más potente que la noradrenalina, liberándose en mayor cantidad, un 80% de
adrenalina y un 20% de noradrenalina, y son inactivadas de un modo muy rápido por lo que sus vidas medias en el
plasma son de 1-3 minutos. Son captadas por las terminales simpáticas o inactivadas en tejidos como el hígado, los
riñones o el cerebro. Los impulsos se transmiten hacia la médula suprarrenal al mismo tiempo que se transmiten
hacia los vasos sanguíneos. Estos impulsos hacen que la médula suprarrenal segrega tanto adrenalina como
noradrenalina hacia la sangre circulante. Ambas hormonas se transportan en el torrente sanguíneo hacia todas las
partes del organismo, donde actúan directamente en todos los vasos sanguíneos provocando normalmente
vasoconstricción, aunque en algunos tejidos la adrenalina provoca vasodilatación porque también tiene un efecto
estimulador.
Ambas hormonas aumentan la presión sistólica, estimulando la frecuencia cardiaca y la contractilidad del corazón
y, por tanto, aumentan el gasto cardíaco. La adrenalina reduce la presión diastólica como consecuencia del vaso
dilatación, sobre todo, de vasos del músculo esquelético mientras que la noradrenalina aumenta la presión diastólica
por una vasoconstricción más generalizada.
Ambas hormonas causan dilatación de las pupilas y la adrenalina, además, produce bronco dilatación y reduce la
motilidad del intestino. La adrenalina aumenta el consumo de oxígeno y la termogénesis, igual que las hormonas
tiroideas. La noradrenalina es el neurotransmisor vasoconstrictor.
.
ESTRÓGENOS
Los estrógenos son las principales hormonas sexuales femeninas que se forman en las glándulas suprarrenales y
en los ovarios de la mujer. A partir del colesterol tiene lugar la producción de andrógenos (hormonas sexuales
masculinas) y, a partir de éstos, se sintetizan los estrógenos gracias a la acción de la enzima aromatasa. Los
estrógenos principalmente son:
Los estrógenos son los responsables del desarrollo sexual durante la pubertad de la mujer. Una vez los ovarios
empiezan a funcionar y a secretar estrógenos, aparecen los caracteres sexuales femeninos:
Maduración de los órganos reproductores: vagina, útero y trompas de Falopio.
Desarrollo de los pechos.
Aparición de vello, sobre todo en el pubis.
Cambios en el timbre de voz de la mujer.
Aparición del ciclo menstrual, es decir, de la menstruación.
Otra de las funciones de los estrógenos es regular la síntesis de proteínas en las células, por lo que estas
hormonas tienen un papel fundamental en muchos procesos del organismo como el metabolismo de las
grasas
Además de todo esto, los estrógenos se encargan de controlar el ciclo menstrual y la ovulación durante la
vida reproductiva de la mujer, gracias a su acción reguladora sobre la hipófisis que se encuentra en el
cerebro.
Además de la testosterona, en el varón se forman pequeñas cantidades de estrógenos y puede recuperarse una
cantidad razonable de ellos en la orina del varón. Es dudosa la procedencia exacta de estos estrógenos en el varón,
pero son estimuladas por la hormona foliculoestimulante, también son esenciales para la espermatogenia.
Los valores normales de estradiol en una mujer fértil se sitúan entre los 27 y 161 pg/ml aproximadamente. En el
caso de los hombres, el valor normal de estrógenos se encuentra entre los 10 y 37 pg/ml. Se sabe que os
estrógenos también se producen en el laboratorio. Se usan como un tipo de método anticonceptivo y en el
tratamiento de síntomas de la menopausia, los trastornos menstruales, la osteoporosis y otras afecciones.
TESTOSTERONA
La testosterona es una hormona sexual masculina que participa en el desarrollo de los genitales y en la aparición
de los caracteres sexuales secundarios en los hombres. Se trata de un esteroide anabólico que está producido
principalmente por los testículos, aunque una pequeña cantidad también es liberada por las glándulas suprarrenales.
La testosterona es la hormona androgénica por excelencia, pero no es exclusiva de los hombres. Los ovarios y las
glándulas suprarrenales de las mujeres también producen testosterona en menor cantidad y está relacionada con
el aumento del deseo sexual femenino.
En el hombre, alrededor del 95% de la testosterona es producida por las células de Leydig de los testículos. Este
proceso es conocido como esteroidogénesis y está perfectamente regulado por el hipotálamo y la hipófisis del
cerebro a través de la hormona LH. En el caso de las mujeres, la testosterona es producida por las células de la
teca de los ovarios y por las glándulas suprarrenales.
La testosterona aparece en las primeras semanas de desarrollo embrionario y es la responsable de la virilización del
feto masculino.
Esta hormona tiene un papel muy importante en el desarrollo del sistema reproductor del varón y en el desarrollo de
sus caracteres sexuales secundarios. Por otra parte, la testosterona también interviene en la sexualidad de hombres
y mujeres, es muy importante para la salud de los huesos, tiene acción antiinflamatoria y antioxidante y, además,
tiene efectos favorables sobre los vasos sanguíneos.
Un hombre adulto produce unas 20 veces más testosterona que una mujer adulta. En concreto, estos son los valores
de testosterona que se consideran normales: En el hombre: entre 300-1.000 ng/dL. En la mujer: entre 15-70 ng/d.
Cabe destacar que la testosterona tiene dos acciones distintas en el cuerpo del varón:
Efecto andrógeno: ayuda a la formación y mantenimiento de los caracteres sexuales masculinos como la
aparición de la barba, el cambio de voz, etc.
Efecto anabólico: incrementa la complexión ósea y la fuerza de los hombres, además de estimular el
crecimiento y la maduración de los huesos.
PROGESTERONA
La progesterona es una hormona sexual femenina que tiene funciones importantes en el ciclo menstrual de la mujer
y en el embarazo.
Principalmente, la progesterona es sintetizada por los ovarios y la placenta cuando hay una gestación, aunque
también la producen las glándulas suprarrenales y el hígado en menor cantidad. Su producción se inicia una vez la
mujer ha llegado a la pubertad, con la primera menstruación y el comienzo de los ciclos menstruales. Es por ello que
la progesterona es una hormona sexual que también contribuye a la aparición y desarrollo de los caracteres sexuales
secundarios femeninos.
La hormona progesterona tiene múltiples funciones en el cuerpo humano, tanto de mujeres como de hombres. La
progesterona en el sexo masculino es secretada por las glándulas suprarrenales y los testículos. Una de sus
funciones en el cuerpo del varón es regular los niveles de glucosa y evitar la hiperplasia de la próstata. Además, la
progesterona es la precursora de la testosterona, la hormona sexual masculina por excelencia.
Los valores normales de progesterona en día 21 de ciclo deben situarse entre los 5 y 20 ng/ml para afirmar que se ha
producido la ovulación. Lo ideal es que superen las 10 ng/ml. En día 3, la progesterona debe ser menor a 1.5
ng/ml .En el hombre: menos de 1 ng/mL
ADH
La vasopresina es una hormona que sirve para la contracción de los vasos sanguíneos y ayuda a que los riñones
controlen la cantidad de agua y sal en el cuerpo. De esta manera regula la presión arterial y la cantidad de orina
que se produce , controlando la cantidad de agua que recuperan los riñones después de que hayan filtrado los
desechos de la sangre.
Si existe demasiada ADH, se retiene agua, aumenta el volumen sanguíneo y pueden aparecer náuseas, dolores de
cabeza, desorientación, somnolencia e hiponatremia. A veces, ciertos tipos de tumores liberan grandes cantidades
de hormona antidiurética, lo que disminuye las concentraciones de sodio en la sangre y hace que el cuerpo acumule
agua. Además existe la diabetes insípida es la enfermedad producida por la falta absoluta o relativa de secreción o
de acción de la hormona antidiurética, con la consecuente poliuria por eliminación de un gran volumen de orina
diluida. Los niveles normales de ADH para una persona adulta varían de 0 a 5 pg/mL.