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Ley 26639: Protección de Glaciares en Argentina

La Ley 26639 establece presupuestos mínimos para la protección de glaciares y ambientes periglaciales en Argentina, en respuesta a la presión de empresas mineras que buscan evitar restricciones a sus actividades. La ley define los glaciares como bienes de dominio público y prohíbe actividades que amenacen su conservación, permitiendo solo actividades científicas y turísticas. A pesar de las concesiones a la minería, la ley busca preservar estos recursos hídricos estratégicos para el bienestar humano y ecológico.

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Ley 26639: Protección de Glaciares en Argentina

La Ley 26639 establece presupuestos mínimos para la protección de glaciares y ambientes periglaciales en Argentina, en respuesta a la presión de empresas mineras que buscan evitar restricciones a sus actividades. La ley define los glaciares como bienes de dominio público y prohíbe actividades que amenacen su conservación, permitiendo solo actividades científicas y turísticas. A pesar de las concesiones a la minería, la ley busca preservar estos recursos hídricos estratégicos para el bienestar humano y ecológico.

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Leyes de presupuestos mínimos

ambientales sectoriales II

1. Ley 26639 de Presupuestos ​Mínimos para la


Protección Glaciares
El problema que estaba por detrás de la creación de la Ley 26639 era que la actividad minera se
desarrolla en esos ámbitos. Consecuentemente, surge el lobby de las empresas mineras para
impedir la sanción de esta ley.

Así, se pueden verificar dos grupos de presión. Por un lado, las empresas mineras, los
gobernadores de las provincias cordilleranas, y el Poder Ejecutivo, quienes procuraban que no se
establecieran límites a la actividad minera en la zona de glaciares y ambiente periglacial. Por otro
lado, el grupo defensor de la preservación de los glaciares, formado por los ambientalistas y
provincias que no tienen actividad minera.

Hubo dos leyes de presupuestos mínimos de protección de glaciares; la primera fue vetada,
gracias al lobby ejercido por las empresas mineras.

En el caso de la primera normativa, la Ley 26418, se puede comprobar que el lobby de las
empresas mineras estuvo ausente en el período de formación de la ley, a cargo del Poder
Legislativo; probablemente porque aún no estaba organizado. Aunque fue ejercido sobre el Poder
Ejecutivo, cuando este la vetó en noviembre de 2008 (Viale, 2008).

Luego, el senador Filmus presentó otro proyecto de ley de presupuestos mínimos para la
protección de glaciares y ambiente periglacial más flexible, de modo que no desfavoreciera a la
actividad minera. Aunque el cambio en la composición de la Cámara de Diputados aseguró los
votos a favor del proyecto presentado por el diputado Bonasso, a pesar de que existía el riesgo de
que volviese a ser vetada por el Poder Ejecutivo. En ese marco, el diputado Bonasso y el
senador Filmus hicieron un acuerdo en relación con el nuevo proyecto de ley, asegurando que
fuese votado en el Poder Legislativo y con el compromiso de que no fuese vetado por el Poder
Ejecutivo. En ese acuerdo, se establecieron las medidas favorables a la preservación de los
glaciares y ambiente periglacial. Además, se hicieron algunas concesiones a la actividad minera.
Esto se observa en el artículo 2 de la Ley 26639, que define los glaciares y el ambiente periglacial
(López Amorós, 2011).

Análisis del texto de la Ley de Presupuestos Mínimos de Glaciares


El principal conflicto de esta ley se verificó en referencia a los artículos 2, 3, 4 y 6, como
analizaremos a continuación. El artículo 1 define el objeto de la ley:
La presente ley establece los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y
del ambiente periglacial, con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de
recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de
agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad;
como fuente de información científica y como atractivo turístico. Los glaciares constituyen
bienes de carácter público.1

1 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 1. 30 de

septiembre de 2010

La importancia de la conservación de los glaciares y del ambiente periglacial se desprende de


esta ley, la cual solo permite actividades científicas y turísticas.

El artículo 1 establece que los glaciares son bienes de dominio público. También, se puede
considerar que el agua del ambiente periglacial “tiende a satisfacer usos de interés general, es de
dominio público, es decir, no es susceptible de apropiación privada. Entonces, es necesario
observar que entran dentro de dominio público aquellos bienes que tiene utilidad pública” (Viale,
2008, [Link] Esto significa que tanto los glaciares como el ambiente periglacial son
de dominio público. Cabe observar que:
En ese sentido amplio y genérico, el dominio público abarca […] las demás cosas que, por
su utilidad colectiva, merecen la protección del poder público, tales como las aguas, los
bosques, la fauna, el espacio aéreo y las que interesan al patrimonio histórico y artístico
nacional. (Franco, 2005, [Link]
Los glaciares y el ambiente periglacial entrarían en esta última categoría, porque tienen utilidad
colectiva, lo que se desprende de la segunda parte del artículo 1, cuando enuncia que precisan
ser protegidos por ser “reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para
la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la
protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico”2.

2 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 1. 30 de septiembre de 2010
La utilidad colectiva deriva de que el artículo 1 establece que son los glaciares son “reservas
estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano”3.

3 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 1. 30 de septiembre de 2010

Además, esa norma establece que sirven a la “agricultura y como proveedores de agua para la
recarga de cuencas hídricas y la protección de biodiversidad”4.

4 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 1. 30 de septiembre de 2010

Esto demuestra claramente que la preservación de los glaciares es para el goce de las
generaciones presentes y futuras, por lo tanto, son de utilidad pública.

Finalmente, el artículo 1 menciona que los glaciares son “fuente de información científica y como
atractivo turístico”5.

5 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 1. 30 de septiembre de 2010

Lo primero tiene como finalidad la utilidad pública, porque la información científica que se obtenga
del estudio de los glaciares y el ambiente periglacial sirve para la comunidad nacional e
internacional; pues la ley establece que deberán ser remitidos informes anuales sobre el estado
de los glaciares y del ambiente periglacial, así como sus avances y retrocesos, a la Secretaría del
Marco de Naciones Unidas sobre los Cambios Climáticos. Por último, la finalidad de atractivo
turístico se refiere a que los glaciares generan interés en las personas, lo que implica el derecho
de todos los habitantes al goce de un ambiente sano y equilibrado, tanto para generaciones
presentes y futuras. Esto significa el reconocimiento del derecho al medioambiente. Este es un
derecho reconocido por la legislación de los países y en el ámbito internacional.

El artículo 2 establece los conceptos referentes a los glaciares y ambientes periglaciales. Aquí,
surge un problema: ¿cuál es referente a la definición de ambiente periglacial, siendo que en la ley
anterior tal estaba bien definido?

Durante el trámite de creación de la ley, el artículo 2 fue el más cuestionado, debido a que definía
el objeto de protección, esto es, los conceptos sobre glaciares y ambientes periglaciales. El lobby
de las empresas mineras hizo presión sobre los legisladores en relación con tales definiciones,
específicamente en referencia al ambiente periglacial, debido a que, en estos lugares, “los
grandes emprendimientos mineros pretenden operar, sea estableciendo allí sus emprendimientos
o para la utilización de sus recursos hídricos para los millones de litros diarios que necesitan en
sus tareas extractivas” (Viale, 2008, [Link] De este modo, el lobby de las empresas
mineras consiguió que fuese eliminada esa definición en la Ley 26639 de 2010.

Este artículo 2 establece la definición de los glaciares del siguiente modo:


Toda masa de hielo perenne estable o que fluye lentamente, con o sin agua intersticial,
formado por la recristalización de nieve, ubicado en diferentes ecosistemas, cualquiera sea
su forma, dimensión y estado de conservación. Son parte constituyente de cada glaciar el
material detrítico rocoso y los cursos internos y superficiales de agua.6

6 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 2. 30 de

septiembre de 2010

Por otro lado, el artículo 2 entiende “por ambiente periglacial en la alta montaña, al área con
suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico. En la media y baja montaña, al
área que funciona como regulador de recursos hídricos con suelos saturados en hielo”7.

7 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 2. 30 de septiembre de 2010

El artículo 2 de la ley anterior, del año 2008, consideraba por ambiente periglacial:
Dentro del ambiente glacial, a los glaciares descubiertos; y dentro del ambiente periglacial,
a los glaciares de escombros; cuerpos que cumplen uno o más de los servicios
ambientales establecidos en el artículo 1. Se entiende por:

Glaciares descubiertos: aquellos cuerpos de hielo perenne expuestos, formado por la


recristalización de la nieve, cualquiera sea su forma y dimensión.

Glaciares cubiertos: aquellos cuerpos de hielo perenne que poseen una cubertura detrítica
o sedimentaria.

Glaciares de escombros: aquellos cuerpos de detrito congelados y hielo, cuyo origen está
relacionado con los procesos criogénicos asociados con suelo permanentemente
congelado y con hielo subterráneo, o con el hielo proveniente de glaciares descubiertos y
cubiertos.

Son parte constituyente de cada glaciar, además del hielo, el material detrítico rocoso y los
cursos internos y superficiales de agua.8
8 Ley 26639 de 2008. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 2. Junio de 2008

Es importante destacar que, al incluir en esta definición a los glaciares de escombros, se estaba
incorporando el ambiente periglacial; pues se desarrollan en este ambiente y justamente es allí
donde las empresas mineras realizan sus operaciones. Por lo tanto, estas no querían que fuese
incluido este tipo de glaciares.

De tal forma, se verifica la diferencia en la precisión de la definición establecida en una y otra ley.
Esta definición repercute sobre varios artículos de la ley vigente, tales como el artículo 3,
referente a la creación de Inventario Nacional de Glaciares; el artículo 4, relacionado con la
información que deberán ser contenidas en el inventario, y el artículo 6, que establece las
actividades prohibidas.

A pesar de que fue eliminada esa clasificación de glaciares con el nuevo artículo 2, esos tres tipos
fueron considerados cuando fuese elaborado el Inventario Nacional de Glaciares.

La creación del Inventario Nacional de Glaciares, el contenido que debe ser fijado en ese
inventario y las autoridades que lo realizarán, están consideradas en los artículos 3, 4 y 5 de la
ley. En tal sentido, en el artículo 3, fue instituido el Inventario Nacional de Glaciares, en el cual
constará la determinación de los glaciares y las “geoformas periglaciares que actúan como
reservas hídricas existentes en el territorio nacional, con toda la información necesaria para su
adecuada protección, control y monitoreo”9.

9 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 3. 30 de septiembre de 2010

Aquí, se observa una diferencia con el artículo 3 de la ley anterior, la cual es consecuencia de la
definición de glaciares y ambiente periglacial contenida en el artículo 2. El artículo 3 de la ley
anterior establecía que se creaba el Inventario Nacional de Glaciares, “donde se individualizarían
todos los glaciares descubiertos, cubiertos y de escombros que actúan como reservas hídricas”10.
Al eliminarse esto, en el artículo 2 vigente también se modifica el contenido del inventario,
establecido en el nuevo artículo 3.

10 Ley 26639 de 2008. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 2. Junio de 2008

El artículo 4 prevé que el Inventario Nacional de Glaciares “deberá contener la información de los
glaciares y del ambiente periglacial por cuenca hidrográfica, ubicación, superficie y clasificación
morfológica de los glaciares y del ambiente periglacial”11. Además, tales datos —que deberán ser
actualizados cada cinco años— deben dar cuenta de “los cambios en superficie de los glaciares y
del ambiente periglacial, su estado de avance o retroceso y otros factores que sean relevantes
para su conservación”12.

11 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 3. 30 de septiembre de

2010

12 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 3. 30 de septiembre de

2010

Este artículo 4 tiene la misma diferencia que el anterior, pues establece que el Inventario Nacional
de Glaciares deberá contener la información de los glaciares y del ambiente periglacial; mientras
que el mismo artículo de la ley vetada establecía que el Inventario Nacional de Glaciares debía
contener la información de los glaciares descubiertos, cubiertos y de escombros. Esta diferencia
es consecuencia de la definición contenida en el nuevo artículo 2.

El artículo 5 establece que la realización del inventario y el monitorio estará a cargo de Instituto
Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), en conjunto con la
autoridad nacional de aplicación de esta Ley.

El último párrafo de este artículo establece que “se dará intervención al Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto cuando se trate de zonas fronterizas pendientes de
demarcación del límite internacional previo al registro del inventario”13.

13 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 3. 30 de septiembre de

2010

Este último párrafo fue incorporado en la última versión de la ley y no constaba en la ley anterior,
que fue vetada por el Poder Ejecutivo. Tal parte del artículo 5 consta de dos cuestiones: primero,
la intervención en la realización del inventario por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores,
Comercio Internacional y Culto. Segundo, la hipótesis en la que se le dará tal intervención cuando
se trate de zonas fronterizas que no tienen la demarcación del límite internacional al momento del
inventario.
Este cambio responde a uno de los fundamentos del Decreto del Poder Ejecutivo, que vetó la
primera ley, el cual establece:
La gran mayoría de los glaciares que están ubicados en el territorio continental argentino
se encuentra en las adyacencias del límite internacional con la República de Chile, en
áreas que se encuentran aún pendientes de demarcación, y la inclusión o exclusión de
glaciares en el inventario puede tener efectos en relación con los trabajos de demarcación
en curso. (López Amorós, 2011, [Link]
En relación con las actividades prohibidas establecidas en el artículo 6, en el trámite de la ley, los
grupos de empresas mineras ejercieron presión sobre los legisladores, cuestionando la inclusión
en el inciso c), el cual prohíbe “la exploración y explotación minera e hidrocarburífera. Se incluyen
en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial”14.

14 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de septiembre de

2010

Esto fue debatido, porque se decía que la definición contenida en el artículo 2 sobre el ambiente
periglacial no estaba bien definida y era imprecisa. No importaba que el agua contenida en el
ambiente periglacial sea un bien público, tampoco cómo la minería podía afectar negativamente el
ambiente. A pesar de todo esto, se incluyeron dichas actividades en el inciso del artículo de la ley,
dado que esta “es proteccionista del agua y del ambiente, en cumplimiento del mandato
constitucional establecido por el artículo 41 de la Carta Magna” (Viale, 2008, [Link]

De tal forma, el artículo 6 establece las actividades que son prohibidas de realizar en los
glaciares. Cabe mencionar que el actual artículo 6 se refiere al ámbito de la realización de las
actividades prohibidas «en los glaciares», mientras que el anterior artículo 6 establecía «en
glaciares descubiertos, cubiertos, y de escombros». Por lo tanto, es necesario observar que, en el
corolario del artículo —cuando se refiere a las actividades que son prohibidas de realizar—,
solamente se hace referencia a los glaciares y no se incluye el ambiente periglacial; aunque el
inciso a) y en el inciso c) sí lo consideran. Veamos concretamente qué establece el mencionado
artículo:
Actividades prohibidas. En los glaciares quedan prohibidas las actividades que puedan
afectar su condición natural o las funciones señaladas en el artículo 1, las que impliquen
su destrucción o traslado o interfieran en su avance.15

15 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de
septiembre de 2010

El inciso a) establece “la liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos


contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen. Se incluyen en
dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial”16.

16 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de septiembre de

2010

De tal forma, en este inciso se reconoce que la prohibición se extiende a los ambientes
periglaciales, a pesar de que no estaba incluido este último en el corolario del artículo 6.

El inciso b) establece que está prohibida “la construcción de obras de arquitectura o


infraestructura, con excepción de aquellas necesarias para la investigación científica y las
prevenciones de riesgos”17.

17 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de septiembre de

2010

Este inciso establece que el ámbito de aplicación son los glaciares y no el ambiente periglacial, a
diferencia del inciso anterior.

Estas obras de infraestructura quedan relegadas a las que son realizadas en los glaciares, siendo
esto una contradicción presentada por la ley, pues precisa ser protegido el ambiente periglacial, el
cual contiene el agua, que es un bien público.

Aquí se verifica la acción del lobby de las empresas mineras, quienes tratan de limitar las
actividades prohibidas, porque es justamente sobre el ambiente periglacial, donde se construye
toda la infraestructura para la realización de las actividades mineras y se realiza la explotación.

El inciso c) considera que está prohibida “la exploración y explotación minera e hidrocarburífera.
Se incluyen en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial”18.

18 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de septiembre de

2010
Este inciso se refiere a la prohibición de la actividad minera e hidrocarburífera, y vuelve a
establecer que el ámbito de aplicación no solo los glaciares, sino también el ambiente periglacial.
En relación con este inciso, es necesario señalar que, en 2010, había 44 emprendimientos
mineros, los cuales estaban en diversas provincias y en las áreas de glaciares y de ambiente
periglacial.

Finalmente, el inciso d) prohíbe “la instalación de industrias o desarrollo de obras o actividades


industriales”19.

19 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 6. 30 de septiembre de

2010

Este inciso tampoco hace referencia al ambiente periglacial, por lo cual el ámbito de aplicación es
el establecido en el corolario del artículo, que son los glaciares. De tal forma, encontramos otra
contradicción: la ley no protege el agua, que es un bien público, que está en el ambiente
periglacial.

En este artículo se puede verificar, en el momento del trámite, el lobby de las redes favorables a
la actividad minera, constituidas por las empresas mineras y las provincias que tienen glaciares y,
consecuentemente, actividad minera. También se observan los intereses del Poder Ejecutivo, en
el sentido que en el corolario no se menciona el ambiente periglacial. Aunque también se puede
observar la tensión entre esos grupos de presión y los otros, conformados por los ambientalistas y
por provincias que no tienen actividad minera. Además, el cambio en la composición de la
Cámara de Diputados fue favorable para esta última red de ambientalistas, incorporando en los
apartados a) y c) los ambientes periglaciales.

La realización de la evaluación de impacto ambiental y la evaluación ambiental estratégica están


establecidas en el artículo 7.

La evaluación estrategia del impacto ambiental tiene por finalidad considerar no solo el proyecto
del emprendimiento a ser realizado, sino su relación con otros. En ese sentido, la evaluación
“agrega en su estudio los efectos acumulativos y regionales de los emprendimientos a realizarse,
es decir, analiza las relaciones de diversos proyectos entre sí y, entre ellos, y sus contextos
sistémicos (estructurales o funcionales)” (Viale, 2008, [Link]
La evaluación de impacto ambiental está contenida en el artículo 7, donde se considera que el
ámbito de aplicación de este artículo es tanto los glaciares como el ambiente periglacial.

Por otro lado, el artículo 7, al incorporar la evaluación ambiental estratégica de aquellas


actividades no prohibidas por el artículo 6 y al establecer que “deberá garantizarse una instancia
de participación ciudadana de acuerdo con lo establecido en los artículos 19, 20 y 21 de la Ley
25675”20, demuestra el éxito de la posición ambientalista en el trámite de la ley vigente, porque
ambos aspectos hacen a la protección de los glaciares y el ambiente periglacial.
20 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 7. 30 de septiembre de

2010

En la parte final del artículo, se establece:


En la parte final del artículo, se establece:
Se exceptúan de dicho requisito las siguientes actividades:

1. de rescate, derivado de emergencias;


2. científicas, realizadas a pie o sobre esquíes, con eventual toma de muestras, que no
dejen desechos en los glaciares y el ambiente periglacial;
3. deportivas, incluyendo andinismo, escalada y deportes no motorizados que no
perturben el ambiente.21

21 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 7. 30 de

septiembre de 2010

La diferencia entre las autoridades competentes y las de aplicación está establecida en los
artículos 8 y 9. Las primeras son las que corresponden a las provincias y la segunda es la que
corresponde a la nación, según la división de competencias entre la nación y las provincias.
Muchas de estas regiones de glaciares y ambiente periglacial constituyen parques nacionales, por
lo tanto, en ese caso, se dará participación a la Administración de Parques Nacionales. Por otro
lado, el artículo 10 establece las funciones de la autoridad nacional.

En ese sentido, las autoridades competentes serán las de cada jurisdicción. “En el caso de las
áreas protegidas comprendidas por la Ley 22351, será autoridad competente la Administración de
Parques Nacionales”22. Por otro lado, la autoridad de aplicación de esta ley será “el organismo
nacional de mayor nivel jerárquico con competencia ambiental”23.
Las infracciones y las sanciones están establecidas en los artículos 11, 12, 13, 14 y 15.

El artículo 13 establece la responsabilidad solidaria cuando “el infractor fuere una persona
jurídica, los que tengan a su cargo la dirección, administración o gerencia, serán solidariamente
responsables de las sanciones establecidas en la presente ley”24. Mientras que el artículo 14
establece que “los importes percibidos por las autoridades competentes, en concepto de multas,
se destinarán, prioritariamente, a la protección y restauración ambiental de los glaciares afectados
en cada una de las jurisdicciones”25.

22 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 10. 30 de septiembre de

2010

23 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 10. 30 de septiembre de

2010

24 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 13. 30 de septiembre de

2010

25 Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Art. 14. 30 de septiembre de

2010

2. Ley 27520 de Presupuestos ​Mínimos de Adaptación y


Mitigación al Cambio Climático Global
El artículo 1 de la Ley 27520 establece:
La presente ley establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para
garantizar acciones, instrumentos y estrategias adecuadas de adaptación y mitigación al
cambio climático en todo el territorio nacional, en los términos del artículo 41 de la
Constitución Nacional.26

26 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 1. 20 de noviembre de 2019

En este artículo, se observa el principio de progresividad establecido en la Ley General de


Ambiente, en el artículo 4, porque las acciones tendientes a garantizar la mitigación del cambio
climático global tienen una naturaleza gradual.

El artículo 2 de la ley establece tres objetivos. El primero de ellos es “establecer las estrategias,
medidas, políticas e instrumentos relativos al estudio del impacto, la vulnerabilidad y las
actividades de adaptación al cambio climático que puedan garantizar el desarrollo humano y de
los ecosistemas”27.
27 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 2. 20 de noviembre de 2019

Según Darriba (2020) este objetivo hace referencia a dos conceptos: vulnerabilidad y adaptación.
El autor considera que:
La vulnerabilidad es la propensión o predisposición a ser afectado negativamente por el
clima. Es un concepto que incluye la sensibilidad o susceptibilidad al daño y la falta de
capacidad de respuesta y adaptación.

La adaptación, por su parte, consiste en la reducción de la vulnerabilidad, mediante la


búsqueda de oportunidades y la construcción de capacidades locales. Esto es válido tanto
para la adaptación de los sistemas humanos y sociales como de los sistemas naturales. La
adaptación es una intervención humana de naturaleza local y con una finalidad local. Está
prevista para remediar un daño presente o inminente. ([Link]
El segundo objetivo establecido en el artículo 2 de la ley es “asistir y promover el desarrollo de
estrategias de mitigación y reducción de gases de efecto invernadero en el país”28.

28 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 2. 20 de noviembre de 2019

Sobre este objetivo, Darriba (2020) señala:


La mitigación es la situación opuesta (aunque no excluyente) de la adaptación. Consiste
en la intervención humana encaminada a reducir las fuentes o potenciar los sumideros de
gases de efecto invernadero (GEI). Es una intervención de naturaleza global y con una
finalidad (también) global. A diferencia de la adaptación, que es una intervención
esencialmente local, y está referida a un daño también local.

[…] Las acciones de mitigación se observan claramente en la sustitución de las energías


tradicionales (derivadas de la explotación del carbón, gas y petróleo) por las llamadas
energías limpias (eólica, o solar, entre muchas otras), aunque esto es solo una
generalización. ([Link]
Por último, el tercer objetivo enumerado en el artículo 2 de la ley es “reducir la vulnerabilidad
humana y de los sistemas naturales ante el cambio climático, protegerlos de sus efectos adversos
y aprovechar sus beneficios”29.

29 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 2. 20 de noviembre de 2019

Darriba (2020), en relación con este objetivo, explica:


Respecto de la vulnerabilidad de los sistemas naturales al cambio climático, el tema hace
referencia a la propensión de dichos sistemas a sufrir daños generalizados y sustanciales.
Así, por ejemplo, los glaciares siguen disminuyendo en todo el mundo, aunque con
variaciones regionales, y la fusión del hielo de los glaciares está ocasionando la expansión
o aparición de nuevos lagos en los Andes, la Patagonia y otras regiones de montaña en
nuestro país. La reducción de la vulnerabilidad humana y de los sistemas naturales
requiere fuertes políticas de Estado, coherentes y concretas, dado que el concepto de
«cambio climático» oculta uno más real y urgente, que es el de «crisis climática», algo que
está ocurriendo aquí y ahora, y cuya solución no puede esperar al año 2100, ni siquiera a
al año 2050. ([Link]
Por su parte, el artículo 3 de la Ley 27520 establece las definiciones, mientras que el artículo 4,
los principios. En tal sentido, este último artículo establece las responsabilidades comunes, pero
diferenciadas.
De acuerdo con este principio establecido en la Convención Marco de las Naciones Unidas
para el Cambio Climático (CMNUCC), las decisiones en materia de prioridades,
transferencia tecnológica y de fondos, deberán tener en cuenta el reconocimiento histórico
de la responsabilidad desigual por los daños del calentamiento global.30

30 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 4. 20 de noviembre de 2019

En relación con este artículo, Ramírez (2020) señala que el origen del principio de
responsabilidad común, pero diferenciada, está en la Cumbre de la Tierra de Río 92, en el objetivo
N.° 7.

Cabe observar que este principio implica que todos los países son responsables ante la
problemática de los cambios climáticos; aunque aquellos países que han contribuido a empeorar
la situación son los que tienen mayor responsabilidad de realizar acciones para combatir el
cambio climático.

El segundo principio establecido en el artículo 4 es la transversalidad del cambio climático en las


políticas de Estado. El Estado “deberá considerar e integrar todas las acciones públicas y
privadas, así como contemplar y contabilizar el impacto que provocan las acciones, medidas,
programas y emprendimientos en el cambio climático”31.

31 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 4. 20 de noviembre de 2019

Al respecto de este principio, Ramírez (2020) explica:


Posiblemente, para el establecimiento de este principio se tuvo en cuenta la LMCC de
México, la cual regula la integridad y transversalidad, lo cual consiste en que se adopte un
enfoque de coordinación y cooperación entre órdenes de gobierno, así como con los
sectores social y privado, para asegurar la instrumentación de la política nacional de CC.
Esto debe ser operativizado entre normas provinciales, y esta norma federal de
presupuestos mínimos. ([Link]
El tercer principio que la ley establece es el de prioridad: “las políticas de adaptación y mitigación
deberán priorizar las necesidades de los grupos sociales en condiciones de mayor vulnerabilidad
al cambio climático”32.

32 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 4. 20 de noviembre de 2019

Ramírez (2020), en relación con este principio, dice:


El término vulnerabilidad es utilizado en varias disciplinas, incluyendo a las que preocupan
los problemas ambientales, en general, y el CC, en particular. Los daños derivados del CC,
son tan amplios y muchas veces irreparables, que deben ser prevenidos, potenciando la
capacidad autónoma de adaptación y respuesta de los sujetos. Sin embargo, y con motivo
del acontecimiento a nivel mundial derivado por la pandemia, este año no existen políticas
de prioridad referidas a la adaptación y mitigación, casi en ningún nivel de jurisdicción
nacional o provincial. ([Link]
El artículo 4 de la ley también establece el principio de complementación: “las acciones de
adaptación deberán complementarse con las acciones de mitigación del cambio climático”33.

33 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 4. 20 de noviembre de 2019

Retomando las ideas de Ramírez (2020), y en referencia a este principio, señalamos que:
En el acuerdo de París, en el artículo 9, párrafo 4, se menciona el equilibrio de recursos
financieros entre la adaptación y mitigación. Se tienen en cuenta las estrategias que
determinen los países y las prioridades y necesidades de las partes que son países en
desarrollo, en especial, las que son especialmente vulnerables a los efectos adversos del
cambio climático y tienen limitaciones importantes de capacidad, como los países menos
adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo. ([Link]
El artículo 5 de la ley establece: “la presente ley rige en todo el territorio de la nación, sus
disposiciones son de orden público y se utilizan para la interpretación y aplicación de la legislación
específica sobre la materia”34. Así, vemos que esta norma es de orden público, porque prevalece
sobre los intereses individuales; además, sirve para la interpretación y aplicación de la legislación
relacionada.

34 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 5. 20 de noviembre de 2019

A través del artículo 7, se crea el Gabinete Nacional de Cambio Climático. Este:


Será presidido por el jefe de Gabinete de Ministros, y su función será articular entre las
distintas áreas de gobierno de la Administración pública nacional, la implementación del
Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, y de todas aquellas
políticas públicas relacionadas con la aplicación de las disposiciones establecidas en la
presente ley y sus normas complementarias.35

35 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 7. 20 de noviembre de 2019

Las medidas y acciones mínimas de adaptación están contenidas en los artículos 21, 22 y 23.
El artículo 21 establece que:
Las medidas y acciones de cada jurisdicción y del Plan Nacional de Adaptación y
Mitigación al Cambio Climático, deben propender a la adaptación a la variabilidad
climática, a la modificación del régimen de lluvias, a los eventos naturales extremos y al
aumento del nivel de las aguas, para reducir la vulnerabilidad humana y de los
ecosistemas al cambio climático.36

36 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 21. 20 de noviembre de 2019

Este artículo hace referencia a la importancia de establecer acciones preventivas para disminuir la
vulnerabilidad en relación con los eventos ambientales negativos que traen los cambios
climáticos. Un ejemplo son las inundaciones de gran dimensión que, cada vez más, aumentan su
frecuencia, llegando a ser repetitivas. También, al hacer referencia a los eventos naturales
extremos, se refiere a los deslizamientos de tierras, huracanes, ciclones, así como al aumento del
nivel de las aguas que avanza sobre tierras bajas, lo cual es provocado por el aumento de la
temperatura atmosférica. Esto último produce el derretimiento de las capas del Ártico y el
aumento del nivel del mar.

Por su parte, el artículo 22 establece que trabajarán en conjunto el Gabinete Nacional de Cambio
Climático con las autoridades de cada jurisdicción. Estos organismos
“establecerán medidas y acciones para las evaluaciones de impactos, vulnerabilidad y
adaptación, a fin de fortalecer la capacidad de los sistemas humanos y naturales para afrontar los
impactos del cambio climático”37.

37 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 21. 20 de noviembre de 2019

El artículo 23 establece que se deberán crear las “condiciones favorables para la reducción de las
emisiones de gases de efecto invernadero y que conserven o aumenten los sumideros de
carbono en los sectores estratégicos”38.
38 Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global. Art. 21. 20 de noviembre de 2019

3. Ley 27621 para la Implementación de la ​Educación


Ambiental en la República Argentina
Pedrol et al. (2020) explican que:
La forma actual en la que producimos y consumimos nuestros bienes está en el centro de
la discusión a la hora de identificar las causas de la problemática ambiental que cada vez
se torna más profunda. En palabras de Donald Worster (1996), «la crisis involucra dos
elementos. El primero, y más serio, consiste en la muerte inminente de millones de
especies de plantas y animales, y de miles de ecosistemas, revirtiéndose así los logros
obtenidos en eones de auspiciante evolución. El segundo elemento consiste en la
creciente amenaza a la seguridad de las culturas humanas, presente en la medida en que
virtualmente todas las sociedades se ven obligadas a enfrentar el dilema de cuánto tiempo
podrán sostenerse en un medioambiente degradado y agotado». En este contexto, la
ciudadanía debe ser capaz de comprender, interpretar y actuar sobre la sociedad, de
participar activa y responsablemente sobre los problemas del mundo, con la conciencia de
que es posible cambiarla. Pero esto no será posible si no se piensa en cómo abordar la
educación ambiental de un modo crítico y actual. ([Link]
Entendiendo el contexto, pasemos a analizar el contenido de la Ley 27621. En el primer artículo,
se menciona el objetivo de la normativa:
La presente ley tiene por objeto establecer el derecho a la educación ambiental integral
como una política pública nacional, conforme a lo dispuesto en el artículo 41 de la
Constitución Nacional y de acuerdo con lo establecido en el artículo 8 de la Ley General
del Ambiente (Ley 25675); el artículo 89 de la Ley de Educación Nacional (Ley 26206), y
otras leyes vinculadas, tales como Ley Régimen de Gestión Ambiental del Agua (Ley
25688); Ley de Gestión de Residuos Domiciliarios (Ley 25916); Ley de Bosques Nativos
(Ley 26331); Ley de Glaciares (Ley 26639); Ley de Manejo del Fuego (Ley 26815), y los
tratados y acuerdos internacionales en la materia.39

39 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 1. 13 de mayo de 2021

El artículo 2, por su parte, establece que:


La educación ambiental integral (EAI) es un proceso educativo permanente con contenidos
temáticos específicos y transversales, que tiene como propósito general la formación de
una conciencia ambiental, a la que articulan e impulsan procesos educativos integrales
orientados a la construcción de una racionalidad, en la cual distintos conocimientos,
saberes, valores y prácticas confluyan y aporten a la formación ciudadana y al ejercicio del
derecho a un ambiente sano, digno y diverso. Se trata de un proceso que defiende la
sustentabilidad como proyecto social, el desarrollo con justicia social, la distribución de la
riqueza, preservación de la naturaleza, igualdad de género, protección de la salud,
democracia participativa y respeto por la diversidad cultural. Busca el equilibrio entre
diversas dimensiones, como la social, la ecológica, la política y la económica, en el marco
de una ética que promueve una nueva forma de habitar nuestra casa común.40

40 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 2. 13 de mayo de 2021

En primer lugar, sobre la conciencia ambiental, señalamos que:


Para hacer frente a la problemática ambiental, se hace necesario que se realice un cambio
en la mentalidad de la sociedad y con la fuerte participación del Estado en la implantación
de políticas públicas ambientales en tal sentido, es decir, en la creación de una
consciencia ambiental.

La mentalidad del consumo es propagada a través de los medios de comunicación, por lo


tanto, es allí donde surge parte del problema del consumo desnecesario. Es necesario
que, de la misma manera que se incentiva el consumo, sea promovida la conciencia
ambiental de los perjuicios provocados por los residuos a través de los medios de
comunicación. Esta difusión precisa ser financiada por el Estado.

En este sentido, parte de las soluciones al problema de los impactos ambientales residen
en la promoción de la educación ambiental y de la información de los perjuicios causados
por los residuos. Estas precisan ser incentivadas por el Estado a través la difusión en los
medios de comunicación y de los programas de educación ambiental. Estas acciones se
justifican en que es necesario crear la conciencia ambiental en la sociedad. (Rodríguez
Fontán, 2022, p. 52)
En segundo lugar, mencionamos que esa conciencia ambiental debe surgir de una nueva
epistemología que lleve a las personas a ver los problemas ambientales y las causas e intereses
que están por detrás. Todo esto lleva a la formación de la ciudadanía ambiental efectiva, donde se
tenga acceso a la información ambiental, a la educación ambiental, así como a la participación
ambiental, llegando, de este modo, al concepto de democracia ambiental.

En tercer lugar, es preciso decir que el proceso educativo ambiental debe comprender el principio
de desarrollo sustentable, ya que este es la base sobre la que se apoya el derecho ambiental, la
democracia ambiental y la ciudadanía ambiental, estableciendo los límites para alcanzar la
preservación ambiental.

Al respecto, Ortiz y Ayuso (2021) consideran que:


Se debe pensar en temas relevantes de interés social que contribuyen a la formación
democrática de la ciudadanía como personas a escala local, regional y global,
reconociendo la complejidad en las diversas escalas y estableciendo relaciones entre
ellas, como así también favoreciendo los interrogantes que posibiliten ampliar las miradas
para evitar dogmatismo, reduccionismo científico y/o fragmentación de contenidos.

También, se debe seleccionar problemas o conflictos que se producen en la actualidad y


frente a los que son urgentes, tomar una posición tanto personal como colectiva. Del
mismo modo, problematizar la idea de naturaleza, buscando dar sentido y significado al
entramado socionatural del que somos parte, promoviendo la construcción de
saberes y conocimientos situados para garantizar el derecho a la alfabetización
ambiental.

Asimismo, se debe promover prácticas y ejercicios decoloniales para comprender y


explicar los procesos ambientales situados para favorecer una mirada intercultural,
antirracista y feminista que contemple distintas narrativas que habitan las
interseccionalidades de las luchas sociales.

Por último, articular miradas decoloniales en torno a los bienes comunes, en


contraposición a la concepción clásica de recursos naturales, en tanto no se enseñan
desde la explotación económica. ([Link]
Los autores también explican que:
Si ese es el punto de partida, el desafío de los docentes es la resignificación de los
términos construidos, a los fines de promover el necesario empoderamiento de los pueblos
para pensar un mundo diferente. Para lo cual, conceptos como resistencia, naturaleza,
territorio, ambiente, bienes comunes y biodiversidad, adquieren una nueva dimensión. La
mirada que articula a las ciencias naturales y a las ciencias sociales debe pensarse en
clave de reconceptualizar dichas nociones, como así también las políticas de Estado, las
normas y las economías que despliegan las lógicas del capital.

Respecto de las estrategias de aplicación, quizá merece mayor desarrollo el rol que juegan
las instituciones educativas en la formación ciudadana y la importancia de la incorporación
de saberes y conocimientos en los diseños curriculares. Por ello, la educación debe
proporcionar las herramientas necesarias para realizar un análisis crítico y decolonial de
las condiciones ambientales, que permita identificar los principales problemas y aumentar
la participación ciudadana en su solución. Entonces, pensar el ambiente debe constituirse
en un campo problematizador, una práctica social que atraviese transversalmente al
currículo, lo interpele y, en definitiva, participe en su construcción desde una mirada crítica.
(Ortiz y Ayuso, 2022, [Link]
El artículo 3 de la Ley 27621 considera que la educación ambiental es:
Un proceso permanente, integral y transversal, regido por los siguientes principios:

1. Abordaje interpretativo y holístico


2. Respeto y valor de la biodiversidad
3. Principio de equidad
4. Principio de igualdad desde el enfoque de género
5. Reconocimiento de la diversidad cultural; el rescate y la preservación de las culturas
de los pueblos indígenas
6. Participación y formación ciudadana
7. Cuidado del patrimonio natural y cultural
8. La problemática ambiental y los procesos sociohistóricos
9. Educación en valores
10. Pensamiento crítico e innovador

El ejercicio ciudadano del derecho a un ambiente sano41

41 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 3. 13 de mayo de 2021

Por otro lado, Ortiz y Ayuso (2022) consideran que:


Los artículos 4, 5 y 6 establecen la Estrategia Nacional de Educación Ambiental Integral, y
se describen los objetivos necesarios para llevarla adelante. Se plantea que la Estrategia
Nacional de Educación Ambiental Integral (ENEAI) esté articulada con las Estrategias
Jurisdiccionales de Educación Ambiental Integral (EJEAI). Las autoridades educativas
serán responsables de la implementación y de ajustar, tanto las estrategias nacionales
como las jurisdiccionales, a la realidad de los territorios de referencia, necesidades y
demandas de su implementación. ([Link]
En referencia a las autoridades de aplicación, estas están contenidas en los artículos 7, 8 y 9.

El primero de estos artículos expresa que:


La Estrategia Nacional de Educación Ambiental Integral (ENEAI) es una responsabilidad
compartida, con competencias y facultades diferenciadas, entre el Ministerio de Ambiente
y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Educación, según lo normado en la Ley General
del Ambiente (Ley 25675) y la Ley de Educación Nacional (Ley 26206); en articulación con
el Consejo Federal de Medioambiente (COFEMA) y el Consejo Federal de Educación
(CFE).42

42 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 7. 13 de mayo de 2021

Por su parte, el artículo 8 establece que:


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, las jurisdicciones
provinciales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Consejo Federal de Medio
Ambiente (COFEMA) tendrán la facultad de implementar la Estrategia Nacional de
Educación Ambiental Integral (ENEAI) y las Estrategias Jurisdiccionales de Educación
Ambiental Integral (EJEAIs) en el ámbito de la educación no formal, tecnologías de
información y comunicación (TIC) y medios de comunicación, según lo establecido en el
artículo 103 de la Ley 26206.43
43 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 8. 13 de mayo de 2021

El artículo 24, por su parte, establece el derecho a la información, sosteniendo que:


La autoridad de aplicación deberá garantizar, en todas las políticas, acuerdos y acciones
derivados de la presente ley, el respeto de los derechos establecidos en el marco legal
creado por la Ley 25831, Régimen de Libre Acceso a la Información Pública Ambiental, y
el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso
a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (Escazú), aprobado por
Ley 27566.44

44 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 24. 13 de mayo de 2021

Por último, mencionamos el artículo 25, que establece que se introduce:


El inciso g) al artículo 92 de la Ley 26206, de Educación Nacional, el que quedará
redactado de la siguiente forma: la toma de conciencia de la importancia del ambiente, la
biodiversidad y los recursos naturales, su respeto, conservación, preservación y
prevención de los daños, en concordancia con el artículo 41 de la Constitución Nacional,
Ley 25675 y leyes especiales en la materia y convenios internacionales sobre el
ambiente.45

45 Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. Art. 25. 13 de mayo de 2021

Sobre el mencionado artículo, Ortiz y Ayuso (2021) consideran que:


Entendemos que la ley debe presentar un planteo global y abarcativo, que incluya a todos
los ámbitos, tanto formales como no formales. Pero en ese desarrollo se pierde la
oportunidad de indicar mayor profundización, respecto del lugar de la educación en todos
los niveles educativos. Puesto que la educación ambiental no es un contenido más, sino
que implica un cambio de enfoque pedagógico desde una perspectiva compleja. Para
aquellos aspectos que aún deben formularse es pertinente considerar los siguientes ejes:

Una educación para la participación ciudadana, ya que esta dimensión pública ha


sido, generalmente, una de las fuerzas motoras para introducir los temas
ambientales en la agenda pública, tanto a nivel nacional como internacional. El
enfoque educativo orientado hacia la participación ciudadana en problemas
ambientales permite preparar en la capacidad de tomar decisiones, resolver
problemas y tomar iniciativas en cuanto a las problemáticas que preocupan a la
comunidad. La educación en ambiental puede convertirse en espacio fundamental
para la construcción de una ciudadanía comprometida con la calidad ambiental, en
tanto la letra de la LEAI se aplique.
Una educación para ejercer los derechos ambientales, es importante reconocer la
dimensión política de la educación ambiental, como práctica pedagógica que
contribuye a formar el espíritu crítico.
Una educación que comprenda la visión histórica, local/global, interdisciplinaria del
ambiente. El desafío de integrar lo económico, lo social, lo cultural y lo ambiental
requiere de estructuras educativas que aborden tal complejidad. En este sentido, la
formación en todos los niveles educativos es fundamental para garantizar la
aplicación plena de la LEAI. ([Link]
Para finalizar, reflexionemos acerca de cómo se relaciona el caso presentado inicialmente, en el
módulo 1, con la educación ambiental. ¿Será la educación ambiental el «motor» de la
participación de los ciudadanos de La Pampa?

En referencia a la Ley 26562 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para Control de


Actividades de Quema en todo el Territorio Nacional, la Ley 26815 de Presupuestos Mínimos para
el Manejo del Fuego de 2013 y la Ley 25688 de los Presupuestos Mínimos Ambientales para la
Preservación de las Aguas, su Aprovechamiento y Uso Racional, remitimos su estudio a la
bibliografía obligatoria.

Referencias
Darriba, C. (2020). Cambio climático: ¿cuáles son los tres grandes objetivos de la Ley 27520? ¿Y
cómo cumplirlos sin dejar de desarrollarnos? [Link]
cambio-climatico-cuales-son-tres-grandes-objetivos-ley-27520-como-cumplirlos-sin-dejar-
desarrollarnos-dacf200114-2020-06-05/123456789-0abc-defg4110-02fcanirtcod?q=%28id-
infojus%3Adacf200114%29%20&o=0&f=Total%7CTipo%20de%20Documento/Doctrina%7CFecha
%7COrganismo%7CPublicaci%F3n%7CTribunal%7CTema%7CEstado%20de%20Vigencia%7CA
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Franco, W. (2005). Dominio público, bienes públicos.


[Link]

Ley 26639 de 2010. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y
del Ambiente Periglacial. 30 de septiembre de 2010

Ley 27520 de 2019. Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático


Global. 20 de noviembre de 2019

Ley 27621 de 2021. Implementación de la Educación Ambiental en la República Argentina. 13 de


mayo de 2021
López Amorós, M. (2011) Análisis del trámite legislativo de la Ley de Glaciares.
[Link]

Ortiz, M. y Ayuso, B. (2021). Educación ambiental integral. Una propuesta de abordaje. Revista
de Educación en Biología. [Link]

Ortiz, M. y Ayuso, B. (2022). Ley para la implementación de la Educación Ambiental Integral en la


República Argentina. Revista de Educación en Biología, 25(1), 3-8.
[Link]

Pedrol, H.; Calderano, A.; Cafure, J. y Iuliani, L. (2022). Historia de la educación ambiental:
delimitación conceptual y trayectoria. Segundo Congreso Internacional de Ciencias Humanas.
Actualidad de lo clásico y saberes en disputa de cara a la sociedad digital.
[Link]

Ramírez, I. (2020). Los principios en la Ley de Adaptación y Mitigación del Cambio Climático
Global. XVI Jornadas y VI Internacional de Comunicaciones Científicas de la Facultad de Derecho
y Ciencias Sociales y Política-UNNE.
[Link]
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Rodríguez Fontán, M. (2022). Análisis de las leyes de presupuestos mínimos referentes a


residuos, incluyendo la Ley Integral de Gestión de Residuos Domiciliarios N.° 25916, Ley de
Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Gestión de los Envases Vacíos de
Fitosanitarios N.° 27279, Ley para la Gestión y Eliminación de los PCBS N.° 25670, Ley de
Gestión Integral de Residuos Industriales y Actividades de Servicios N.° 25612. Imprecom

Viale, E. (2008). La efectiva aplicación de la Ley de Protección de Glaciares: un mandato


constitucional urgente. [Link]

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