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Leyes sobre gestión de residuos en Argentina

El documento aborda las leyes de presupuestos mínimos sectoriales en relación con la gestión de residuos domiciliarios y fitosanitarios, destacando la importancia de la conciencia ambiental y la correcta gestión de residuos para mitigar impactos negativos en la salud y el medio ambiente. Se mencionan las etapas de la gestión de residuos según la Ley 25916 y la necesidad de implementar logística reversa para los envases de fitosanitarios conforme a la Ley 27279. Además, se discuten los peligros asociados a los PCB y la historia de su manejo inadecuado, resaltando la necesidad de regulaciones estrictas para proteger la salud pública y el medio ambiente.

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Leyes sobre gestión de residuos en Argentina

El documento aborda las leyes de presupuestos mínimos sectoriales en relación con la gestión de residuos domiciliarios y fitosanitarios, destacando la importancia de la conciencia ambiental y la correcta gestión de residuos para mitigar impactos negativos en la salud y el medio ambiente. Se mencionan las etapas de la gestión de residuos según la Ley 25916 y la necesidad de implementar logística reversa para los envases de fitosanitarios conforme a la Ley 27279. Además, se discuten los peligros asociados a los PCB y la historia de su manejo inadecuado, resaltando la necesidad de regulaciones estrictas para proteger la salud pública y el medio ambiente.

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Leyes de presupuestos mínimos

sectoriales I

1. Ley de ​Gestión de Residuos Domiciliarios


El problema de la falta de gestión de residuos radica en los impactos ambientales negativos que
estos provocan, entre ellos, problemas en la salud y en el medioambiente. Por ello, en primer
lugar, es necesaria la conciencia ambiental, tanto sobre el tipo de consumo de productos —pues
de estos derivarán los tipos de residuos— como sobre la cantidad de consumo. Además, se debe
tener conciencia sobre el tipo de productos que son producidos, los cuales no deberían tener
peligrosidad.

En realidad, el gran factor del aumento de la producción de residuos domiciliarios es el consumo.


También, es preciso considerar que los productos lleguen a ser obsoletos, afectando en la
composición de los residuos.

En este sentido, Siqueira y Morales (2009) señalan que “el crecimiento del consumo mundial pasó
de 4,8 billones de dólares en 1960 a 20 billones en 2004, con un 60 % concentrado en Estados
Unidos, Canadá y Europa, donde vive menos del 12 % de la población mundial”
([Link]

Por lo tanto, surge la diferencia en la producción de residuos entre los países industrializados y
los subdesarrollados o en desarrollo. Como vemos, los residuos son generados principalmente en
la primera categoría de países.

También, es necesaria la eficaz actuación de la autoridad de aplicación, pues no vale de nada que
se haga la disposición selectiva de los residuos —esto es, la separación entre residuos reciclables
y los que no lo son—, si el Estado los recoge todos, sin diferenciarlos. Esta obligación de las
autoridades resulta de lo establecido en el artículo 10 de la Ley 25916.

Por su parte, el artículo 3 de la misma ley establece que “la gestión integral de residuos
domiciliarios comprende las siguientes etapas: generación, disposición inicial, recolección,
transferencia, transporte, tratamiento y disposición final”1. Estas etapas se verán a lo largo del
análisis de las leyes de otros tipos residuos, aunque con variaciones.

1 Ley 25916 de 2004. Gestión de residuos domiciliarios. Art. 3. 4 de agosto de 2004

El artículo 2 de la ley define a los residuos domiciliarios como “aquellos elementos, objetos o
sustancias que, como consecuencia de los procesos de consumo y desarrollo de actividades
humanas, son desechados y/o abandonados”2.

2 Ley 25916 de 2004. Gestión de residuos domiciliarios. Art. 2. 4 de agosto de 2004

La primera etapa, que es la de la disposición inicial, permitirá que se realice la recuperación de


aquellos residuos que puedan ser recuperados. Aunque resulta frustrante, dado que el Estado
recoge todos los residuos sin diferenciarlos.

En la segunda etapa, que es el transporte y la recolección, existe otra obligación del Estado:
utilizar medidas de seguridad que garanticen que no se produzcan impactos ambientales
negativos.

La tercera etapa, tratamiento de los residuos —que se establece en el artículo 2, inciso f,


coherentemente con el artículo 15 de la Ley 25916— es muy importante, porque de esta derivará
si es posible recuperarlos por medio del reciclaje, transformarlos en adobo o descartarlos. Quien
hace la valoración definirá si el residuo puede ser aprovechado o si debe ser descartado.

Si se observa la realidad, se verificará que el tratamiento de los residuos es hecho a cielo abierto,
donde conviven niños y familias. Es decir que nuestra realidad dista mucho de lo que se establece
en la ley. Desde esta perspectiva, se puede decir que:
Muchos de los basurales se convierten en la fuente de trabajo de una gran cantidad de
recuperadores informales, quienes realizan tareas sin ningún tipo de elemento de
protección personal, ni cuentan con agua potable para su hidratación y correcta higiene.
Tampoco disponen de un área de trabajo segura, quedando expuestos en el frente de
descarga del basural.

Los daños a la salud humana pueden ser de diversa índole y diferente gravedad, según la
incidencia de varios factores. Algunas de las recurrencias detectadas son problemas
neurológicos, malformaciones congénitas, bajo peso al nacer o enfermedades como
dengue y cólera. El cáncer es otro tipo de enfermedad que se presenta en aquellas
personas que habitan cerca de basurales. (Gobierno de Argentina, s.f.,
[Link]
La última etapa es la disposición final de los residuos, donde es necesario que se impidan los
basurales a cielo abierto.

El artículo 20 de la Ley 25916 hace referencia a que los centros de disposición final deben
mantenerse apartados de áreas urbanas, “respetando la planificación territorial, el uso del suelo y
considerando el aumento urbano”3.

3 Ley 25916 de 2004. Gestión de residuos domiciliarios. Art. 20. 4 de agosto de 2004

De acuerdo con el mencionado artículo, los centros de disposición “no podrán establecerse en
áreas protegidas ni en lugares de patrimonio natural y cultural”4.

4 Ley 25916 de 2004. Gestión de residuos domiciliarios. Art. 20. 4 de agosto de 2004

Este aislamiento de los centros de disposición final es necesario para evitar los impactos en la
salud de las personas y mantener su calidad de vida. Tampoco pueden localizarse en lugares
pasibles de inundaciones.

Es necesario destacar que:


Los basurales a cielo abierto carecen de medidas mínimas de seguridad, por lo que puede
encontrarse todo tipo de residuos, incluso patogénicos y peligrosos. Tampoco cuentan con
la impermeabilidad de los suelos donde se emplazan o la distancia adecuada respecto de
las napas freáticas, los cursos de aguas superficiales, los centros urbanos u otras áreas
susceptibles de recibir los impactos derivados de estas instalaciones. (Gobierno de
Argentina, s.f., [Link]
Ley 27279 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la
Gestión de los Envases Vacíos de Fitosanitarios
De acuerdo con un artículo publicado en el diario Clarín:
Con la expansión de la frontera agrícola se incrementó el uso de agroquímicos y
aumentaron los productos fitosanitarios que llegan al campo y se comercializan en
envases plásticos. En Argentina, esto genera alrededor de 20 millones de recipientes
vacíos, de acuerdo con la estimación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de
la Nación. La cifra estimada representa entre 15 y 17 mil toneladas de plástico cada año.
(Canónico, 2022, [Link]
El problema que se presenta es que estos envases fitosanitarios contienen residuos de los
agroquímicos que transportan. Además, “los envases de agroquímicos usados integran el
90 % de los residuos peligrosos que hoy no reciben un tratamiento adecuado, según un
informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario
(UNR)” (Canónico, 2022, [Link]

Cabe mencionar que los envases de fitosanitarios provocan impactos ambientales


negativos en la salud de la población de dos formas: por un lado, por lo que queda de las
sustancias contenidas en el envase y, por otro, por los envases en sí (López Martínez y
Fernández, 2005).

La contaminación ambiental de los envases vacíos de agrotóxicos aumenta si estos son


dejados en el medioambiente. Como explican Cantos et al. (2008), estos envases son
fuentes potenciales de contaminación. Para los autores, “si contienen residuos de
plaguicidas, aumentan su potencial de contaminación, ya que los residuos químicos
tóxicos que contienen, al llover, pueden migrar al suelo y a las aguas superficiales y
subterráneas” (Cantos et al., 2008, [Link]

Miguel Taboada — ingeniero agrónomo y director del Instituto de Suelos del Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)— explica que los potenciales riesgos de los
residuos de agroquímicos incluyen “la contaminación de suelos y aguas con restos de
agroquímicos, algunos con potencial impacto carcinogénico; degradación de los plásticos a
largo plazo y contaminación atmosférica de micropartículas de plásticos, que podrían ser
ingeridas por la fauna” (Canónico, 2022, [Link]

La Ley 27279 de 2016, que regula el uso de los productos fitosanitarios, es necesaria para
establecer cómo debe ser la gestión de los envases e impedir la contaminación provocada
por el desmanejo de estos. En el caso de la gestión de los envases fitosanitarios, con la
finalidad de evitar la contaminación ambiental, se utiliza la «logística reversa». Las etapas
del proceso de logística reversa o inversa sobre la gestión de envases vacíos están
contenidas en el artículo 13 de la Ley 27279.

Esta logística consiste en que los envases fitosanitarios que están con el usuario y el
aplicador del producto, una vez vaciados, deberán ser lavados. Luego de esto, el usuario
debe transportarlo a un centro de almacenamiento transitorio. El artículo 13 de la Ley
27279 dispone cómo es el tratamiento de estos residuos después de la entrega del usuario
o aplicador al centro de almacenamiento transitorio (CAT).
Recibidos los envases en los centros de almacenamiento transitorio (CAT), deberán ser
clasificados y acopiados en espacios diferenciados, según la tipología establecida en el
artículo 7. Los envases serán derivados para su valorización o disposición final, según
corresponda, mediante transportista autorizado. Los CAT serán responsabilidad de los
registrantes y deberán inscribirse en los registros creados al efecto por las autoridades
competentes, como generadores de envases vacíos de fitosanitarios, pudiendo ser
privados o mixtos. Deberán ubicarse en zonas industriales y/o zonas rurales y cumplir con
los requisitos que establezca la normativa complementaria5.

5 Ley 27279 de 2016. Productos fitosanitarios. Art. 13. 7 de octubre de 2016

Asimismo, este artículo establece que “el material procesado por el operador se enviará mediante
un transportista autorizado para su posterior reinserción en un proceso productivo, respetando lo
dispuesto en el artículo 9”6.

6 Ley 27279 de 2016. Productos fitosanitarios. Art. 13. 7 de octubre de 2016

El gran problema, como señala Canónico (2022), es que “las mayores provincias productoras de
agroquímicos, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, todavía no tienen organizado el sistema de
CAT en su totalidad” ([Link]

2. Ley 25670 de Presupuestos Mínimos para la Gestión


y ​Eliminación de los PCB
En primer lugar, es necesario observar que la Ley 25670 de Presupuestos Mínimos para la
Gestión y Eliminación de los PCB, en su artículo 3, define los PCB y los aparatos que estos
contienen:
Los PBC son los policlorobifeniles (bifenilos, policlorados), los policloroterfenilos (PCT), el
monometil-tetracloro-difenilmetano, el monometil-dicloro-difenil-metano, el monometil-
dibromo-difenil-metano, y a cualquier mezcla cuyo contenido total de cualquiera de las
sustancias anteriormente mencionadas sea superior al 0,005 % en peso (50 ppm).

Los aparatos que contienen PCB son cualquier aparato que contenga o haya contenido
PCB (por ejemplo, transformadores, condensadores recipientes que contengan cantidades
residuales) y que no hayan sido descontaminados. Los aparatos de un tipo que pueda
contener PCB se considerarán como si contuvieran PCB, a menos, que se pueda
demostrar lo contrario.7

7 Ley 25670 de 2002. Presupuestos mínimos para la gestión y eliminación de los PCB. Art. 3. 23 de octubre de 2002

Cabe señalar que:


Estos compuestos, producidos desde 1930 y utilizados como refrigerantes y lubricantes en
equipos eléctricos, son cancerígenos y tienen efectos nocivos en el hígado, el sistema
endocrino, el sistema inmunológico, el sistema reproductor, el sistema de desarrollo, la
piel, los ojos y el cerebro. (Editorial Otras Palabras, 2016, [Link]
Por su parte, Herculano (2001) explica que:
La historia de los accidentes con PCB comienza en 1892, cuando William T. Love abrió un
canal en la región baja y alta del Niágara. Posteriormente, ese emprendimiento fue dejado
y se vendió el área, así, esta se convirtió en un basural, donde la empresa Hooker
Chemical Corporation depositaba sus residuos. Una vez que ese canal fue llenado por los
residuos y por tierra, la empresa vendió esas tierras, en 1953, siendo que en el contrato se
establecía una disposición donde se decía que, si ocurriesen enfermedades y muertes
derivadas de los residuos allí depositados, la empresa no era responsable.
Posteriormente, en esas tierras fueron construidas casas y una escuela.

En 1976, fue concluido un estudio del área próxima al canal. Este estudio encontró
residuos químicos en elevado nivel tóxico […]. También se encontraron, abajo de la
superficie, en el sistema de galería de aguas pluvias, un número elevado de PCB.

[Más adelante], en el año 1978, se comenzaron a verificar enfermedades en los habitantes


de aquella región. En agosto de ese año, el gobernador Carey desplazó a las familias de
esa región. El presidente Carter estableció que esa región era un área de emergencias. La
Love Canal Homeowners Association (LCHA), a través de estudios científicos, comprobó
un 56 % de nacimientos de niños defectuosos en un periodo de 5 años; las probabilidades
de abortos espontáneos se situaban entre el 50 % y el 70 %; había un aumento de los
trastornos del sistema nervioso, como epilepsia, crisis nerviosas, intentos de suicidio,
hiperactividad infantil; trastornos urinarios, problemas renales y biliares, y asma. De las 15
mujeres que estaban embarazadas durante el período de investigación, solo dos niños
nacieron con normalidad. El resto de las mujeres abortaron o dieron a luz a niños con
problemas.

La Love Canal Homeowners Association también inició un proceso judicial contra las
autoridades de educación de Niagara Falls, contra el condado y contra la empresa
Hooker.

En Estados Unidos se verificó que, además del caso Love Canal, había 30 mil depósitos
de químicos. Por ello, fue creada una ley ambiental que indemnizaba a los afectados y
establecía el derecho a la información de las personas sobre los lugares con residuos
tóxicos. En 1997, el presidente Clinton emitió una orden, titulada «Protección de los niños
frente a los riesgos ambientales para la salud y la seguridad», por la que se daba gran
prioridad a los estudios sobre los riesgos ambientales y sanitarios que afectan de forma
desproporcionada a los niños. (pp. 215 – 238)
Otro caso que vale la pena mencionar es el de la empresa Monsanto, que producía PCB en
Anniston, Alabama, y fue depositando los residuos en un arroyo cercano. Esto lo hizo durante
cuatro décadas. Frente a esta situación:
La Agencia de Protección del Medio Ambiente ordenó a General Electric Co. que gastara
460 millones de dólares en el dragado de los PCB que había vertido en el río Hudson en el
pasado, quizá la acción medioambiental más audaz de la administración Bush hasta la
fecha. (IATP, 2021, [Link]
Es preciso mencionar que:
Cerca del 99 % de los PCB utilizados en los Estados Unidos fueron producidos por
Monsanto, en su fábrica de Sauget, en Illinois. Anteriormente, la fábrica estaba en
Alabama. En 1976, los PCB fueron prohibidos, dado los impactos negativos en la salud de
las personas.(Editorial Otras Palabras, 2016, [Link]
La elaboración de PCB comenzó en Estados Unidos. En 1970 se produjo el máximo momento de
su producción, llegando a 50 000 toneladas. Estos PCB fueron utilizados para el sector
electrónico. En 1983, una ley federal de Estados Unidos prohibió su uso. La elaboración de los
PCB fue prohibida en diversos países, aunque aún hay cantidades de este producto en
almacenamientos. Actualmente, el 15 % de estos productos contaminantes están en países en
desarrollo.
Algunas legislaciones ambientales restringen el uso de equipos eléctricos nuevos con
PCB, pero permiten el uso de equipos antiguos que contienen PCB hasta el final de su
vida útil, convirtiéndose así en posibles fuentes de contaminación ambiental. Los PCB
pueden ingresar a la atmósfera por el proceso de combustión y la volatilización del
material organoclorado, posibilitando su transporte a áreas remotas, como el continente
Antártico y Ártico.

El ingreso en el agua se produce por las descargas industriales y urbanas en los ríos,
lagos y aguas costeras. También se produce la entrada en la cadena de alimentos. De tal
forma, el hombre, al ocupar la cima de la cadena alimentaria, está sometido a un mayor
riesgo de exposición a estos contaminantes que, cuando están presentes en los alimentos
consumidos, se encuentran en concentraciones 100 veces superiores a las que se
encuentran en el agua. (Penteado y Vaz, 2001, [Link]
El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes restringe severamente el
uso de PCB y determina la adopción de medidas para reducir o eliminar su liberación no
intencionada. En nuestro país, el objetivo de la Ley 25670 —Presupuestos Mínimos para la
Gestión de los PCB— es el control, descontaminación o eliminación de aparatos con PCB. Dicho
objetivo se establece en el artículo 2 de la normativa, y está relacionado con el artículo 4, que
establece que “es facultad del Poder Ejecutivo cumplir con las finalidades de prevenir, evitar y
reparar daños al ambiente y mejorar la calidad de vida de la población”8.

8 Ley 25670 de 2002. Presupuestos mínimos para la gestión y eliminación de los PCB. Art. 4. 23 de octubre de 2002

Por su parte, el artículo 4 de la Ley 25670 define los conceptos de descontaminación y


eliminación.
Descontaminación: es el conjunto de operaciones que permiten que los aparatos,
objetos, materiales o fluidos contaminados por PCB puedan reutilizarse, reciclarse o
eliminarse en condiciones seguras, y que podrá incluir la sustitución, entendiéndose
por esta toda operación de sustitución de los PCB por fluidos adecuados que no
contengan PCB.
Eliminación: son las operaciones de tratamiento y disposición final por medios
aprobados por la normativa aplicable sobre residuos peligrosos.9

9 Ley 25670 de 2002. Presupuestos mínimos para la gestión y eliminación de los PCB. Art. 3. 23 de octubre de 2002

3. Ley 25831. Régimen de libre acceso a la ​información


pública ambiental
Es preciso hacer referencia a los movimientos ambientales que impulsaron la creación de la Ley
25831.
Entre los años 2002 y 2004, ocurrieron eventos bisagra respecto al impacto y presencia
del movimiento ambiental. Uno de los hechos principales fue la fuerte resistencia contra la
explotación de una mina de oro en Esquel, donde las organizaciones ambientales y
delegados de ATE, del servicio Geológico Minero (SEGEMAR) y la Secretaría de Minería
de la Nación —entre muchos trabajadores del Estado— impusieron su negativa a la
explotación minera. Entendían el recurso minero como un bien social y manifestaban que
el gobierno lo tomaba como un simple beneficio para maximizar la renta privada. Ello, por
la reglamentación que había salido de la Ley 25 425 de actualización minera. Las
organizaciones de base y demás personalidades compenetradas con la situación luchaban
por la protección sobre las comunidades afectada por la actividad en la zona.

[…] El trabajo de estas organizaciones tuvo resultado: marcaron un antes y un después en


la historia ambiental de nuestro país. El 23 de marzo de 2003, salió el plebiscito. En tal
acto, el 81 % de la población de Esquel se manifestó en contra de la megaminería.

[…] El 9 de abril del mismo año, se sancionó la Ley 5001, que prohibió la actividad minera
metalífera en el ámbito de la provincia de Chubut, en la modalidad a cielo abierto y la
utilización de cianuro en los procesos mineros.

De esta forma, ante los estándares ambientales internacionales y el activismo ambiental,


Argentina se vio obligada a adecuarse; un tanto por cumplir y otro tanto por conveniencia
política.

Durante el gobierno de Memen, en conjunto con la reforma de la Constitución y la


aparición de la Ley General de Ambiente —junto con sus leyes complementarias—,
surgieron las herramientas claves que generaron la aparición del derecho de acceso a la
información ambiental en nuestro país. (Gavibotti, 2018, [Link]
En este contexto, debemos mencionar el Acuerdo de Escazú, cuyo objetivo es:
Garantizar el derecho de todas las personas a tener acceso a la información de manera
oportuna y adecuada, a participar de manera significativa en las decisiones que afectan
sus vidas y su entorno y a acceder a la justicia cuando estos derechos hayan sido
vulnerados. (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2016,
[Link]
Ahora bien, el artículo 1 de la Ley 25831 establece el objetivo de la norma:
Garantizar el derecho de acceso a la información ambiental que se encontrare en poder
del Estado, tanto en el ámbito nacional como provincial, municipal y de la Ciudad de
Buenos Aires, como así también de entes autárquicos y empresas prestadoras de
servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas.10

10 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 1. 7 de enero de 2004

Por su parte, el artículo 2 define la información ambiental de la siguiente manera:


Se entiende por información ambiental toda aquella información en cualquier forma de
expresión o soporte relacionada con el ambiente, los recursos naturales o culturales y el
desarrollo sustentable. En particular:

El estado del ambiente o alguno de sus componentes naturales o culturales,


incluidas sus interacciones recíprocas, así como las actividades y obras que los
afecten o puedan afectarlos significativamente.
Las políticas, planes, programas y acciones referidas a la gestión del ambiente.11

11 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 2. 7 de enero de 200

Al respecto, Guillermo Acuña dice que:


El fenómeno de las herramientas de protección del ambiente se integra en lo que se
denomina la doctrina de los tres accesos, donde aparecen los principios de acceso a la
información, participación ciudadana y acceso a la justicia. (citado en Esaín y García,
2013, p. 342)
Por su parte, Bidart Campos sostiene que:
El Estado asume, en orden a la información, dos deberes: uno, recolectarla y procesarla
debidamente; es decir, el Estado debe informarse él mismo, lo cual presupone –entre otras
muchas cosas– una vigilancia y un control para conocer debidamente todas las
situaciones reales o potencialmente riesgosas o dañinas; el otro deber consiste en
suministrar y difundir públicamente a la sociedad la información acumulada y actualizada,
todo ello de modo eficaz. (Aldabe, 2021, p. 151)
Retomando el Acuerdo de Escazú, este define a la información ambiental como:
Cualquier información escrita, visual, sonora, electrónica o registrada en cualquier otro
formato, relativa al medioambiente y sus elementos y a los recursos naturales, incluyendo
aquella que esté relacionada con los riesgos ambientales y los posibles impactos adversos
asociados que afecten o puedan afectar el medioambiente y la salud, así como la
relacionada con la protección y la gestión ambientales. (CEPAL, 2016, [Link]
Esta definición hace referencia al medio donde está contenida, mientras que la definición de la
Ley solo dice «forma de expresión o soporte». Sin embargo, ambas establecen que la información
ambiental está relacionada con el ambiente y los recursos. La definición del Acuerdo de Escazú
agrega que tal información está relacionada con riesgos y posibles impactos adversos referentes
con la salud y el ambiente, ampliando el elenco a lo relacionado con la protección y la gestión
ambiental. En otras palabras, ambas definiciones hacen referencia al concepto de ambiente
desde una concepción amplia.

El Acuerdo de Eascazú establece sus principios, entre los que encontramos los siguientes:
principio de transparencia; principio de rendición de cuentas, y principio de máxima publicidad.

La mayoría de los principios están contenidos en el artículo 4 de la Ley General de Ambiente. Sin
embargo, los que más relación tienen con el derecho de acceso a la información son los
mencionados en el párrafo anterior. En el mismo sentido, el artículo 5 del Acuerdo de Escazú
observa que el derecho a la información es la máxima expresión de publicidad.

Aldabe (2021) —citando a Martín Mateo— explica que:


La información constituye un prius para cualquier proceso de toma de decisiones, para las
respuestas automático-biológicas, pero, sobre todo, para las de carácter racional en
situaciones de incertidumbre. Antes de definir una política ambiental y escoger entre la
panoplia de medidas utilizables, las adecuadas para conseguir unos objetivos
determinados, se requerirá conocer tácticamente la situación de partida y las posibilidades
técnicas y económicas de su modificación, lo que supone manejar datos y disponer de
conocimientos. Pero la información ambiental tiene una dimensión particularmente
interesante desde el punto de vista jurídico, en cuanto al presupuesto para el disfrute de
determinados derechos, como el de la salud o el de la preservación de un medio
adecuado. (p. 151).
El artículo 3 de la Ley 25831 establece que:
El acceso a la información ambiental será libre y gratuito para toda persona física o
jurídica, a excepción de aquellos gastos vinculados con los recursos utilizados para la
entrega de la información solicitada. Para acceder a la información ambiental, no será
necesario acreditar razones ni interés determinado.12

12 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 3. 7 de enero de 200
La gratuidad del acceso a la información ambiental también está asegurada en el Acuerdo de
Escazú, particularmente en el artículo 5, inciso 17, el cual establece que “a información ambiental
deberá entregarse sin costo” (CEPAL, 2016, [Link]

El artículo 4 de la Ley 25831 establece los sujetos obligados a brindar la información ambiental:
Las autoridades competentes de los organismos públicos, y los titulares de las empresas
prestadoras de servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas, están obligados a
facilitar la información ambiental requerida en las condiciones establecidas por la presente
ley y su reglamentación.13

13 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 4. 7 de enero de 2004

Por su parte, el artículo 7 de la misma normativa establece que el acceso a la información


ambiental será denegado únicamente en los siguientes casos:

1. Cuando pudiera afectarse la defensa nacional, la seguridad interior o las relaciones


internacionales.
2. Cuando la información solicitada se encuentre sujeta a consideración de autoridades
judiciales, en cualquier estado del proceso, y su divulgación o uso por terceros pueda
causar perjuicio al normal desarrollo del procedimiento judicial.
3. Cuando pudiera afectarse el secreto comercial o industrial, o la propiedad
intelectual.
4. Cuando pudiera afectarse la confidencialidad de datos personales.
5. Cuando la información solicitada corresponda a trabajos de investigación científica,
mientras estos no se encuentren publicados.
6. Cuando no pudiera determinarse el objeto de la solicitud por falta de datos
suficientes o imprecisión.
7. Cuando la información solicitada esté clasificada como secreta o confidencial por las
leyes vigentes y sus respectivas reglamentaciones.14

14 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 7. 7 de enero de 2004

Asimismo, la ley aclara que:


La denegación total o parcial del acceso a la información deberá ser fundada y, en caso de
autoridad administrativa, cumplimentar los requisitos de razonabilidad del acto
administrativo previstos por las normas de las respectivas jurisdicciones.15

15 Ley 25831 de 2004. Régimen de libre acceso a la información pública ambiental. Art. 7. 7 de enero de 2004
4. Ley 26331 de Presupuestos Mínimos de ​Protección
Ambiental de los Bosques Nativos
La creación de la Ley 26331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques
Nativos fue consecuencia del desastre ocurrido en Tartagal.
Este lugar está en uno de los territorios de mayor biodiversidad del país: la selva de las
yungas y el Chaco salteño. […] Allí existen grandes reservas de petróleo, gas, agua,
bosques y una importante diversidad de flora y fauna. Estas riquezas son explotadas,
desde tiempo atrás, por el agronegocio y diferentes empresas petroleras. (Wahren, s.f.,
[Link]
Las actividades extractivistas en la región han provocado consecuencias graves en el clima, con
el aumento de las lluvias que afectan a las poblaciones autóctonas, así como a las comunidades
indígenas, tales como los wichis, guaraníes-chulupíes y kollas. Además, las lluvias provocan el
desequilibrio en el medioambiente. En esta zona, YPF desarrolló sus actividades hasta que fue
privatizada, provocando despidos masivos. Así, fue creada la reserva en la zona de Yungas.

El desastre provocado en Tartagal con las inundaciones causadas por las lluvias está relacionado
con la deforestación indiscriminada que fue provocada en Salta. Como consecuencia de este
desastre, cientos de personas se encontraron desplazadas.

En este caso, debería haber sido aplicado el principio de precaución frente a la incertidumbre de
los efectos del desmonte indiscriminado de bosques nativos. La responsabilidad ante esta
situación es del gobierno de Salta, quien autorizó la tala indiscriminada y no aplicó la Ley
provincial de Protección del Medio Ambiente, que —en el artículo 78— establece:
Los bosques nativos y artificiales de la provincia, las praderas, pastizales, todas las
comunidades florísticas y animales a ellos asociados, constituyen un recurso natural
precioso, de alto valor económico y ecológico, por ello, es necesario preservarlo, mejorarlo
y manejarlo en forma racional y sustentable.

Los bosques de la provincia y la fauna a ellos asociada constituyen un recurso genético de


un valor inestimable.

La protección de la flora y fauna provincial es de interés general y una obligación para


todos sus habitantes.

La tala indiscriminada, la quema, el vertido de contaminantes, el manejo irracional del


suelo, las prácticas agrícolas en tierras no aptas, la caza y la pesca incontroladas, la
introducción de especies no nativas y otras actividades destructivas, producen daños al
patrimonio florístico y faunístico provinciales y, por lo tanto, la autoridad de aplicación de
esta Ley, deberá controlarlas, restringirlas o prohibirlas definitivamente, si el daño actual o
potencial que ellas provocan pueden ser irreversibles.16

16 Ley 7070 de 2000. Protección del medio ambiente. Art. 78. 27 de enero de 2000

En este contexto, se verificó la necesidad de que se instituyese una ley de presupuestos mínimos
sobre los bosques, que impida la intervención del hombre para destruirlos, degradarlos y causar
el daño ambiental. Esta ley protege los bosques, fomentando, según el artículo 1 de la Ley
26331:
El enriquecimiento, la restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible
de los bosques nativos y de los servicios ambientales que estos brindan a la sociedad.
Asimismo, se establece un régimen de fomento y criterios para la distribución de fondos
por los servicios ambientales que brindan los bosques nativos.17

17 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 1. 28 de noviembre de 2007

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La materia de la LBN es compleja y se divide en dos elementos: uno estático y otro dinámico. El
estático son los bosques nativos (concepto que excede la protección de los árboles, para avanzar
sobre el ecosistema). Pero la materia no se agota allí. El legislador agrega el elemento
teleológico, pues, para que una norma ingrese al sistema, deberá contener este segundo
elemento, el dinámico, que incluye el restablecimiento, la restauración, la conservación, el
aprovechamiento y manejo sostenible. No serán parte del sistema de la LBN las normas sobre
bosques solamente, sino que solo ingresarán aquellas que tengan por objeto ese restablecimiento
del bosque, la conservación, etc.

Asimismo, la ley establece un régimen de fomento y criterios para la distribución de fondos por los
servicios ambientales que brindan los bosques nativos. Como vemos, el centro neurálgico que
moldea el ámbito de aplicación de la ley son los bosques nativos, lo que además moldea el
contexto para las normas complementarias, por lo que resulta necesario verificar el alcance de
dicho concepto. (p. 77)
Por su parte, el artículo 2 de la Ley 26331 define el concepto de bosque nativo.
A los fines de la presente ley, se consideran bosques nativos a los ecosistemas forestales
naturales compuestos predominantemente por especies arbóreas nativas maduras, con
diversas especies de flora y fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea —
suelo, subsuelo, atmósfera, clima, recursos hídricos—, conformando una trama
interdependiente con características propias y múltiples funciones, que en su estado
natural le otorgan al sistema una condición de equilibrio dinámico y que brinda diversos
servicios ambientales a la sociedad, además de los diversos recursos naturales con
posibilidad de utilización económica.18

18 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 2. 28 de noviembre de 2007

Sobre el mencionado artículo, Esain (2011) observa que:


La Ley 26331 define bosques nativos de un modo más amplio. Se encuentran
comprendidos en la definición tanto los bosques nativos de origen primario, donde no
intervino el hombre, como aquellos de origen secundario formados luego de un desmonte,
así como aquellos resultantes de una recomposición o restauración voluntarias.

El mismo artículo exceptúa de la aplicación de la LBN a todos aquellos aprovechamientos


realizados en superficies menores a 10 hectáreas que sean propiedad de comunidades
indígenas o de pequeños productores. (p. 77)
Además, el autor explica que:
Ingresando al análisis de este concepto, a modo genérico, podemos decir que la ley 26331
tiene un ámbito de aplicación mucho más amplio del que parece, pues incluye dentro del
concepto de bosques nativos no solo a los árboles, sino a los «ecosistemas forestales
naturales», concepto más vasto. Así, incluye un concepto sistémico, relacionado ya no
solo con la protección de los árboles que componen el bosque, sino con el ecosistema,
soporte topográfico del mismo. Aquí hemos detectado un defecto que va en desmedro de
la propia ley, ya que su título induce un error al autodefinirla como de protección solo del
«bosque nativo», noción que, cuando uno ingresa a su análisis, queda fulminada. Esto,
porque desde este elemento se puede ver la LBN más cerca de una norma de protección
de la flora. (Esain, 2011, p. 77)
Continuando, el artículo 4 de la Ley 26331 define el ordenamiento territorial de los bosques de la
siguiente manera: “la norma que, basada en los criterios de sostenibilidad ambiental establecidos
en el anexo de la presente ley, zonifica territorialmente el área de los bosques nativos existentes
en cada jurisdicción de acuerdo con las diferentes categorías de conservación”19.

19 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 4. 28 de noviembre de 2007

Al respecto, Esain (2011) explica:


La importancia de los ordenamientos locales radica esencialmente en que en esa decisión
se definen los espacios del territorio provincial que alojan ecosistemas susceptibles de
protección más estricta, protección intermedia o que pueden ser sujetos a
aprovechamiento. Lo hacen las provincias, porque ellas detentan el dominio originario
sobre los recursos naturales apostados en su territorio. (p. 77)
El ordenamiento territorial está contenido en el artículo 6 de la Ley 26331, donde se establece la
obligación de que cada jurisdicción lo haga en un plazo de 1 año desde la sanción de esta Ley.
Para ello, se debe desarrollar un proceso participativo, siguiendo la sustentabilidad, en función de
lo establecido en el anexo de la ley. Además, se deben constituir las categorías de conservación
en función del valor ambiental de las diferentes unidades de bosques nativo y servicios
ambientales. Los artículos 7 y 8 establecen que, mientras no se haga el ordenamiento territorial,
no podrán hacerse desmontes. El artículo 9 define las categorías de conservación de los bosques
de la siguiente manera:
Categoría I (rojo): sectores de muy alto valor de conservación que no deben
transformarse. Incluirá áreas que, por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de
conectividad, la presencia de valores biológicos sobresalientes y/o la protección de
cuencas que ejercen, ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos
sectores puedan ser hábitat de comunidades indígenas y ser objeto de investigación
científica.

Categoría II (amarillo): sectores de mediano valor de conservación, que pueden estar


degradados, pero que, a juicio de la autoridad de aplicación jurisdiccional con la
implementación de actividades de restauración, pueden tener un valor alto de
conservación y que podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento
sostenible, turismo, recolección e investigación científica.

Categoría III (verde): sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse
parcialmente o en su totalidad, aunque dentro de los criterios de la presente ley.20

20 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 9. 28 de noviembre de 2007

La categoría I (roja) establece aquellos bosques que, por su ubicación en reservas, su valor
biológico o protección de cuencas, precisan ser protegidos a perpetuidad. La actividad permitida
es la pesquisa científica.

En la categoría II (amarilla), se incluyen zonas de bosques que hayan sido degradados, aunque
han sido recuperadas y precisan tener un valor de conservación. En estas regiones se pueden
desarrollar las actividades de aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación
científica.

Dentro de la categoría III (verde), se encuentran las regiones que tienen bajo nivel de
conservación, donde se permite modificaciones por las actividades del hombre; aunque existe un
límite a tales actividades, que son «los criterios de la presente Ley».

Así, se puede verificar que estas tres categorías de bosques tienen por objetivo establecer los
criterios de conservación con base en las características de estos bosques. Aquellos que
conservan las propiedades originarias son los que requieren la máxima preservación y la mínima
intervención del hombre. Hay otros bosques que constituyen bosques secundarios, es decir, han
sufrido la degradación, aunque a través de la restauración mantienen un interés para su
preservación. En este caso, el nivel de conservación posibilita que se puedan realizar más
actividades en comparación con la categoría roja. Estas actividades son el turismo, recolección e
investigación. Pero, de todas formas, se prohíbe el desmonte

Los bosques que integran la categoría III son aquellos en los que se pueden realizar actividades
que los modifiquen. Así, se puede concluir que esta clasificación de los bosques considera sus
características originarias, los criterios de conservación y la posibilidad de realizar actividades
dentro de estas áreas.

En relación con el desmonte, el artículo 4 de la Ley 26331 lo define de la siguiente manera:


Toda actuación antropogénica que haga perder al bosque nativo su carácter de tal,
determinando su conversión a otros usos del suelo, tales como la agricultura, la ganadería,
la forestación, la construcción de presas o el desarrollo de áreas urbanizadas.21

21 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 4. 28 de noviembre de 2007

El artículo 13 de la mencionada ley establece que “todo desmonte o manejo sostenible de


bosques nativos requerirá autorización por parte de la autoridad de aplicación de la jurisdicción
correspondiente”22.

22 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 13. 28 de noviembre de 2007

Además, la ley menciona que no podrá haber desmonte en los bosques nativos de categoría I
(rojo) y II (amarillo) y que queda prohibida la quema de residuos de los desmontes.

Por otro lado, el artículo 18 de la ley establece que quienes quieran realizar el desmonte en los
bosques de categoría III:
Deberán sujetar su actividad a un plan de aprovechamiento del cambio de uso del suelo, el
cual deberá contemplar condiciones mínimas de producción sostenida a corto, mediano y
largo plazo y el uso de tecnologías disponibles que permitan el rendimiento eficiente de la
actividad que se proponga desarrollar.23
23 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 18. 28 de noviembre de 2007

Además, el artículo 19 establece que “todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de


bosques nativos deberá reconocer y respetar los derechos de las comunidades indígenas
originarias del país que tradicionalmente ocupen esas tierras”24.

24 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 19. 28 de noviembre de 2007

El artículo 20 establece la responsabilidad solidaria de aquellos que hayan causado daño


ambiental relacionado con “la falsedad u omisión de los datos contenidos en los planes de
aprovechamiento del cambio de uso del suelo”25.

25 Ley 26331 de 2007. Presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos. Art. 20. 28 de noviembre de 2007

La evaluación de impacto ambiental está regulada en los artículos 22, 23 y 24 de la Ley 26331.
De acuerdo con Esain (2011), en esta ley se observa:
Un destacado rol para la evaluación de impacto ambiental como instrumento de gestión.
Se regla como presupuesto mínimo —piso inderogable— la necesidad de contar con la
EIA completa como paso previo al otorgamiento de la autorización de desmonte o de
aprovechamiento sostenible por la autoridad de aplicación de cada jurisdicción (artículo
22). En cuanto a la exigibilidad de la EIA, ella lo será como presupuesto mínimo, siempre
para las autorizaciones de desmonte. Para las autorizaciones de manejo sostenible, lo
será cuando tengan el potencial de causar impactos ambientales significativos, todo ello
en plena sintonía con el artículo 11 LGA.

En cuanto a los contenidos de la EIA en cada jurisdicción, el artículo 23 de la ley dispone


una serie de presupuestos mínimos.

Respecto a estas pautas obligatorias en las EIA locales, aparecen las siguientes: a)
informar a la autoridad nacional de aplicación; b) emitir la declaración de impacto
ambiental; c) aprobar los planes de manejo sostenible de los bosques nativos; d)
garantizar el cumplimiento de los artículos 11, 12 y 13 de la ley 25675 y de lo establecido
en la Ley 26331. (p. 77)
El artículo 24 de la Ley 26331 disciplina los contenidos mínimos que deberán estar presentes en
el estudio de impacto ambiental. Por su parte, el artículo 27 establece el registro de infractores. El
artículo 28 establece la obligación de la autoridad de aplicación de fiscalizar y específicamente en
los casos de desmonte y de manejo sostenible de bosques nativos. Finalmente, el artículo 29
establece las sanciones por el incumplimiento de esta Ley.
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