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Ascenso del Peronismo en Argentina

El documento aborda el ascenso del peronismo en Argentina, analizando su impacto en la clase trabajadora y la economía del país durante y después de la Gran Depresión. Se destaca el papel de Juan Perón como líder carismático que utilizó tácticas populistas para ganar apoyo entre las masas, al tiempo que enfrentó la oposición de las élites. Además, se explora cómo el peronismo buscó consolidar la clase obrera mientras controlaba sus organizaciones, lo que llevó a un período de estabilidad política seguido de represión y dictaduras militares.
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Ascenso del Peronismo en Argentina

El documento aborda el ascenso del peronismo en Argentina, analizando su impacto en la clase trabajadora y la economía del país durante y después de la Gran Depresión. Se destaca el papel de Juan Perón como líder carismático que utilizó tácticas populistas para ganar apoyo entre las masas, al tiempo que enfrentó la oposición de las élites. Además, se explora cómo el peronismo buscó consolidar la clase obrera mientras controlaba sus organizaciones, lo que llevó a un período de estabilidad política seguido de represión y dictaduras militares.
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COAR AREQUIPA

NS HISTORIA

DISEÑO METODOLÓGICO PARA EL APRENDIZAJE - SESIÓN N° 25 - UNIDAD N° 05


ASCENSO DEL PERONISMO
Trimestre Unidad Fecha Desempeño Criterio de evaluación
Compara y contrasta las interpretaciones que se Comparación y contraste de
III V Octubre presentan en dos fuentes históricas respecto a la fuentes históricas
naturaleza del peronismo.

NOS ENCONTRAMOS Y RECORDAMOS

ACTIVIDAD 1
Indicación Ven el video Ver la historia_ 1943-1955. El peronismo (capítulo 8) - Canal Encuentro HD. (minuto 1:25 a
13:50)
Fuente [Link]

 ¿En qué medida la crisis del 29 afectó la economía de los


países latinoamericanos?

 ¿Cuál fue el impacto de la aplicación de la ISI en Argentina?


 ¿Qué postura asumió el gobierno argentino durante la II
GM?

Definición de POPULISMO:
“Se creó así su estilo de gobierno, mezcla de autoritarismo y apelación directa al pueblo, eliminando la intermediación de los
partidos y del Parlamento. Hábilmente usó una propaganda efectiva para presentarse a sí mismo como garante del orden,” [EL
BONAPARTISMO]
(Javier Iván SARAVIA SALAZAR (2017) ¿De qué hablamos cuando hablamos de populismos? Populismos y populistas en el Perú. Siglos
XIX – XX, p. 39)
Extraído de History of the Americas, p.312, 313:
El populismo, en América Latina, fue una respuesta a las condiciones y desafíos políticos, económicos y sociales que enfrentaron las
naciones durante y después de la Gran Depresión. Fue
fundado por un líder carismático que creó una alianza política multiclasista que representaba los importantes cambios económicos y
sociales que habían ocurrido en muchas naciones de América Latina debido a la industrialización y al crecimiento de una clase media
próspera y educada y una clase trabajadora que se organizaba rápidamente. El historiador Robert Dix define el populismo como:

“…un movimiento político que cuenta con el apoyo de las masas de la clase obrera y/o del campesinado, pero que
no resulta del poder organizativo autónomo de ninguno de estos sectores. Es apoyado por sectores no obreros que
defienden una ideología antistatu quo. Fuente: Dix, Robert H. "Populismo: autoritario y democrático".

En algunas naciones, los populistas desafiaron a las antiguas élites agrícolas y a la Iglesia Católica por el control de las masas. Los
militares ejercieron una influencia cada vez mayor que a menudo sofocó cambios significativos y en muchos casos resultó en un
cambio de régimen.
El elemento clave fue un líder carismático que adoptó las causas "populares" del pueblo, prometió una rectificación inmediata y fue
apoyado por los militares (al menos inicialmente). El populismo no estaba tan impulsado ideológicamente como el comunismo, el
socialismo o el capitalismo, pero debe considerarse como una táctica política utilizada para ganar y mantener el poder político en un
entorno político multiclase que depende del apoyo de las masas. El populista exitoso pudo ajustar continuamente las prioridades y
los programas del gobierno para satisfacer a sus partidarios, a menudo al mando de un gobierno de coalición. El atractivo de los
populistas era un nuevo nacionalismo que prometía la independencia económica del control extranjero y una vida mejor para el
pueblo. También fomentó un nuevo sentido de patriotismo. Los regímenes populistas, de orientación urbana y, por lo tanto, menos
propensos a involucrar la reforma agraria, prometían mejoras en el bienestar social, la atención médica, la educación, los aumentos
salariales, la industrialización y la nacionalización de los recursos y las obras públicas. Los programas, al menos inicialmente, ofrecían
algo para todos, una panacea y un placebo. Los salarios más altos acabaron con las huelgas y aumentaron la productividad. Los
trabajadores tenían más dinero para comprar alimentos, ropa y mejores viviendas, lo que ponía las ganancias en los bolsillos de los
empresarios y los impuestos en las arcas del gobierno. Dichos programas crearon estabilidad política mientras duró la prosperidad.

Los populistas no buscaron el apoyo de la élite económica de la nación ni desafiaron su dominio económico. En ese sentido los
populistas eran más Mussolini que Marx, más fascistas que comunistas. Adoptaron la estructura estatal corporativista que
controlaba, regulaba y dirigía la economía, incluida la industrialización por sustitución de importaciones (ISI).

El patrón fue proporcionar un estímulo inmediato a la economía que a menudo resultó insostenible y, después de algunos años de
rápido crecimiento, los ingresos se derrumbaron y el gobierno sería desmembrado. Cuando esto sucedió, el líder populista tuvo que
tomar partido para mantenerse en el poder. Esto generalmente requirió un movimiento hacia la derecha, buscando el apoyo de las
élites militares y económicas contra los grupos y partidos de izquierda. Estas medidas autoritarias dieron como resultado la
represión violenta de los opositores políticos y la supresión de los derechos civiles en lo que generalmente se convertiría en la etapa
final del régimen populista. En lugar de sofocar a la oposición, estas medidas galvanizaron a los disidentes políticos. Huelgas,
marchas de protesta, disturbios, secuestros y asesinatos políticos por parte de guerrillas urbanas abrieron la puerta para que los
militares intervinieran para restaurar el orden. A mediados de la década de 1960, el populismo había seguido su curso (por ahora) y
fue reemplazado por juntas militares apoyadas por élites ricas (industriales y agrarias) con el apoyo tácito de gobiernos extranjeros
que temían que América del Sur fuera engullida por movimientos revolucionarios de izquierda inspirada en Fidel Castro. La era
populista había terminado, había comenzado la era de las dictaduras militares.
El elemento clave fue un líder carismático que adoptó las causas "populares" del pueblo, prometió una rectificación inmediata y fue
apoyado por los militares (al menos inicialmente). El populismo no estaba tan impulsado ideológicamente como el comunismo, el
socialismo o el capitalismo, pero debe considerarse como una táctica política utilizada para ganar y mantener el poder político en un
entorno político multiclase que depende del apoyo de las masas. El populista exitoso pudo ajustar continuamente las prioridades y
los programas del gobierno para satisfacer a sus partidarios, a menudo al mando de un gobierno de coalición. El atractivo de los
populistas era un nuevo nacionalismo que prometía la independencia económica del control extranjero y una vida mejor para el
pueblo. También fomentó un nuevo sentido de patriotismo. Los regímenes populistas, de orientación urbana y, por lo tanto, menos
propensos a involucrar la reforma agraria, prometían mejoras en el bienestar social, la atención médica, la educación, los aumentos
salariales, la industrialización y la nacionalización de los recursos y las obras públicas. Los programas, al menos inicialmente, ofrecían
algo para todos, una panacea y un placebo. Los salarios más altos acabaron con las huelgas y aumentaron la productividad. Los
trabajadores tenían más dinero para comprar alimentos, ropa y mejores viviendas, lo que ponía las ganancias en los bolsillos de los
empresarios y los impuestos en las arcas del gobierno. Dichos programas crearon estabilidad política mientras duró la prosperidad.

El populismo finalmente se volvió inestable porque dependía de la popularidad del líder. La opinión pública y la popularidad son
volubles. A medida que su estrella se empañaba, los populistas fueron consumidos por una forma virulenta de dictadura militar,
decidida a eliminar la amenaza de la revolución comunista y crear economías industriales capitalistas. Estas juntas abrieron las
puertas a las empresas y las inversiones extranjeras, atrayéndolas con exenciones fiscales, políticas antisindicales y fuerzas de
seguridad. Hicieron retroceder los salarios y redujeron los programas de bienestar social. Los regímenes eran opresores y violentos;
miles de disidentes fueron arrestados, torturados y desaparecidos.

INVESTIGAMOS Y CONSTRUIMOS EL APRENDIZAJE

ACTIVIDAD 2
Indicación Trabajamos con fuentes audiovisuales
Analizamos las condiciones que dieron lugar al acenso del Peronismo argentino, con el video: Ver la
historia – capítulo 8 – El peronismo.
¿Qué medidas permitieron a Perón ganarse el apoyo de la clase trabajadora Argentina?
¿Cuál fue el significado de la renuncia de Perón?

Observan un videoclip titulado 17 de octubre de 1945 que muestra imágenes de un noticiero de octubre
de 1945 y las multitudes gritando "¡Queremos a Perón!" ¿Por qué consideran que el discurso de Perón
puede ser caracterizado como populista?

Fuente 1 [Link] (minuto 13:30 a 18:00) Episodio 08: El


peronismo (1943-1955)
Fuente 2 [Link] 17 de octubre de 1945 - Relato de Scalabrini
Ortiz

ACTIVIDAD 3
Indicación Analizamos fuentes secundarias. Analizamos la lectura “La organización del movimiento sindical
peronista, 1946-1955”.
¿Qué factor internacional permitió el surgimiento del peronismo?

¿Qué sectores sociales habrían apoyado el surgimiento del peronismo y qué otros, ofrecieron resistencia?

En base a lo estudiado hasta aquí y al sistema de alianzas que construía Perón, se puede establecer ¿qué
objetivo buscaba?

Fuente 3 Louise Doyon, “La organización del movimiento sindical peronista, 1946-1955”, en Juan Carlos Torre, La
formación del sindicalismo peronista, Bs. As., 1987.

Fuente 3: LA CLASE OBRERA Y EL PERONISMO


La década del "40 será escenario del surgimiento de un fenómeno político que marcará profundamente la historia argentina y
especialmente la de la clase obrera hasta nuestros días. El peronismo fue resultado de un complejo proceso que implicó cambios en
la relación del país con el imperialismo y entre las clases sociales dentro del país. Como fenómeno de “nacionalismo burgués”, el
peronismo buscó fortalecerse ofreciendo una cierta resistencia a la penetración del imperialismo norteamericano en el país
(aprovechando para esto la rivalidad entre este imperialismo, que se encontraba en pleno avance, con el inglés, que venía perdiendo
influencia en la región, contradicciones estas que se agudizaron con la Segunda Guerra Mundial). Perón encontró para esta política
una base de apoyo social clave: la clase obrera.

Hemos visto en anteriores artículos de esta serie, las transformaciones que la clase trabajadora vivió en la década del "30. Estos
cambios se profundizaron en los años 40 e implicaron un importante aumento del peso social de la clase y un crecimiento de sus
organizaciones, los sindicatos industriales. Perón advirtió el peligro que para las clases dominantes implicaría un ascenso obrero en
las condiciones de explotación y exclusión política que vivían los trabajadores en aquellos años. Su política se propondrá consolidar a
la clase obrera como base de apoyo, al tiempo que controlarla y “domesticar” sus organizaciones. Sin embargo, parte de esta
política de ganar el apoyo de la clase obrera, implicó diseñar una política social que significó importantes conquistas que mejoraron
en gran medida la calidad de vida de los trabajadores.

La oposición de importantes sectores de las clases dominantes a esta política reforzó el acercamiento de Perón a la clase obrera.
Este rol jugado por Perón, que mientras actuaba en resguardo del sistema capitalista de conjunto, arbitraba entre las clases sociales,
apoyándose fundamentalmente en la clase obrera -mientras controlaba sus organizaciones-, y ofreciendo cierta resistencia al
imperialismo dominante.

La clase obrera durante el peronismo


La gran mayoría de los trabajadores dieron a Perón un rotundo apoyo desde su acción en el gobierno iniciado en 1943. Este apoyo se
expresó abiertamente en la movilización del 17 de octubre de 1945 y en las elecciones de febrero de 1946 que dieron comienzo a la
primera presidencia peronista. En gran medida, este gobierno fue continuidad de la acción de Perón en los años previos. Con el
impulso del gobierno, tuvo lugar un importante fortalecimiento de las organizaciones sindicales. Este proceso se dio junto con un
salto en la burocratización y estatización de los sindicatos.

El proceso de sindicalización fue rigurosamente reglamentado por el gobierno. Según el decreto de octubre de 1945 el Estado era
quien daba la personería y habilitaba al sindicato con más afiliados a ejercer con exclusividad la representación de los trabajadores.
Esto permitió también a Perón apuntalar a los sindicatos favorables a su política y desplazar a sus opositores. Además, se creó una
estructura sindical centralizada desde las ramas locales hasta una única central, la CGT. El Estado podía intervenir cualquier sindicato
opositor y condicionaba la concesión de beneficios a los que renunciasen al derecho de huelga.

La Ley de Asociaciones Profesionales consolidó esta situación y afirmó el derecho del Estado a supervisar amplias áreas de la
actividad sindical y reguló los mecanismos de conciliación y arbitraje obligatorios. Así, la estatización de los sindicatos que impulsa
el gobierno peronista buscaba asegurar el control de la clase obrera a través de sus organizaciones y evitar el surgimiento de
tendencias independientes o revolucionarias, integrando al movimiento obrero al régimen.

Pero, por otro lado, durante estos años se consolidó una de las conquistas más importantes del movimiento obrero: las comisiones
internas y los cuerpos de delegados. Estos organismos tuvieron gran permanencia como forma de organización de las bases obreras
en las fábricas y empresas. Como organismo elegido directamente por los trabajadores en las plantas, estaban bajo su control y
actuaban en función de sus necesidades. Asumieron gran cantidad de funciones de control de la organización del trabajo y de las
condiciones laborales y actuaron como una garantía para la puesta en práctica de la legislación laboral y los acuerdos colectivos
negociados por los sindicatos. Algunas de sus funciones, por ejemplo, en la industria metalúrgica, eran la presentación y discusión
de los reclamos, la supervisión de la implementación de la legislación y de los acuerdos, de las condiciones de seguridad, etc.

Así mismo, fueron duramente combatidas por la patronal por los límites que ponían a su poder dentro de las plantas y por esta
razón, su liquidación será un objetivo permanente en los años siguientes. Este proceso de subordinación de la clase obrera al Estado
a través de sus organizaciones reforzó en la conciencia de los trabajadores la posibilidad de lograr sus demandas a través de la
acción del Estado y de la negociación como vía para lograrlas. Esta conciencia fue reforzada por la difusión de una ideología de
colaboración de clases: un poderoso aparato de propaganda acompañó la política social del gobierno grabando a fuego en la
conciencia de los trabajadores los principios peronistas.

EL GOU Y EL PERONISMO
El 10 de marzo de 1943 se creó una logia denominada G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos), integrada por oficiales del Ejército de
mediana y baja graduación. Si bien las opiniones de los historiadores no son coincidentes, varios sostienen que Juan Perón fue uno
de los líderes e incluso fundadores de la agrupación. El G.O.U. era ideológicamente heterogéneo, reunía tanto a militares
«aliadófilos», «neutralistas» y «germanófilos», aunque todos nacionalistas. Perón, se caracterizaba por ser pragmático y sostenía
que al final los aliados terminarían por imponer su superioridad de recursos y ganarían la guerra. Tan heterogénea era la ideología
de sus integrantes que pocos coincidían en los objetivos finales de la logia. Solamente coincidían en que había que derrocar al
presidente Castillo y eliminar el régimen de fraude vigente en la República Argentina desde 1930.

El G.O.U. tenía estrechas relaciones con el general Pedro Ramírez (su hijo el coronel Emilio Ramírez y su yerno el capitán Francisco
Filippi eran miembros fundadores), quien se desempeñaba como ministro de Guerra del presidente Ramón Castillo. El día anterior al
golpe el presidente le pidió la renuncia, desencadenando la sublevación, a partir del apoyo de los jefes de tropa que se reunieron
con los generales Rawson y Ramírez la noche anterior en Campo de Mayo. El 4 de junio de 1943 una gran columna partió de Campo
de Mayo para derrocar al presidente Castillo y dar origen a la llamada Revolución del 43.

El historiador estadounidense Robert Potash manifiesta que la dirección del GOU no controlaba directamente los recursos militares
necesarios para realizar una revolución… El movimiento militar del 4 de junio no fue resultado de un plan elaborado
cuidadosamente por el GOU, o siquiera por cualquier otro grupo de oficiales… Más bien fue una rápida improvisación cuyos
participantes apenas concertaron acuerdos en relación con objetivos específicos, fuera del derrocamiento del presidente Castillo.

La dirección del movimiento recayó en el general Arturo Rawson, un militar que frente a la Segunda Guerra Mundial era partidario
del tradicional neutralismo argentino, pero cuyas preferencias estaban virando hacia el bando aliado. Perón se desempeñó como
secretario privado del ministro de Ejército, a las órdenes del general Edelmiro Farrell y también como su vicepresidente.

El poder y la influencia creciente de Perón dentro del gobierno militar provino de su alianza con un sector del sindicalismo argentino,
principalmente con las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria. El plan elaborado entre Perón y los sindicatos
incluía acceder al por entonces poco influyente Departamento Nacional de Trabajo. Perón maniobró dentro del gobierno para que
se lo designara al frente de esa repartición y aprovechando el cierre del Congreso Nacional, puso en vigencia por decreto un gran
número de leyes de corte social que desde décadas habían sido presentadas por los diputados socialistas en el parlamento argentino
y eran sumariamente vetadas por las mayorías conservadoras. La promulgación de tales medidas le valió hacerse de poderosos
enemigos entre los industriales, ganaderos y comerciantes. Sin embargo, la posición de Perón dentro del gobierno militar, lejos de
debilitarse, se fortaleció gracias al apoyo de un creciente número de sindicatos que apoyaban su gestión que, a su vez, iban tomando
conciencia de su verdadero poder como factor de presión pública.

Poco después obtuvo que el Departamento de Trabajo fuera elevado al rango de Secretaría de Trabajo. Con el apoyo de una parte
importante del movimiento obrero, empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de
trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones
de personas fueron beneficiadas con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se creó el
Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones y se crearon Escuelas
Técnicas orientadas a obreros. En 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y
empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores. Pero la estrategia de Perón para acumular poder no se limitaba a
establecer alianzas con el movimiento obrero, sino que se extendía también a los partidos políticos, la Iglesia Católica y las Fuerzas
Armadas.
INDAGAMOS Y CONTRASTAMOS

ACTIVIDAD 4
Indicación Trabajamos con fuentes primarias. Clarificación de la concreción de la evidencia.
¿Cuál es el propósito de la fuente? (fuente 4)

¿Se puede considerar al estatuto de Perón, una medida populista?

Fuente 4 Discurso de Perón del 2 de diciembre de 1943.


Fuente 5 Rouquié, Alan. Poder militar y sociedad política en la Argentina. 1943-1973. Tomo 2, Buenos Aires,
Hyspamérica, 1983.

Fuente 4: Discurso de Perón


“Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión se inicia la era de la política social argentina. Atrás quedará para siempre la
época de la inestabilidad y del desorden en que estaban sumidas las relaciones entre patrones y trabajadores. De ahora en adelante,
las empresas podrán trazar sus previsiones para el futuro desarrollo de sus actividades, tendrán la garantía de que, si las
retribuciones y el trato que otorgan a su personal concuerdan con las sanas reglas de convivencia humana, no habrán de encontrar
por parte del estado sino el reconocimiento en pro del mejoramiento y de la economía general, y, por consiguiente, del
engrandecimiento del país. Los obreros, por su parte, tendrán la garantía de que las normas de trabajo que se establezcan,
enumerando los derechos y deberes de cada cual, habrán de ser exigidas por las autoridades del trabajo con el mayor celo, y
sancionado con inflexibilidad su incumplimiento. Unos y otros deberán persuadirse de que ni bajo la astucia ni la violencia podrán
ejercitarse en la vida del trabajo, porque una voluntad inquebrantable exigirá por igual el disfrute de los derechos y el cumplimiento
de las obligaciones”.

Fuente 5: El Estatuto del Peón


“La medida más avanzada, y cuyas consecuencias políticas y sociales resultaron más importantes, fue sin duda el Estatuto del Peón,
instaurado por el decreto 28.169/44. En apariencia, nada en él resultaba muy revolucionario. El decreto establecía un salario
mínimo, condiciones mínimas de alimentación y de vivienda, y precisaba también las obligaciones de las partes en materia de
horarios de trabajo, indemnizaciones por despido y asistencia médica; establecía además la obligatoriedad del descanso dominical y
de las vacaciones pagas.
Las clases dirigentes podían aceptar que los trabajadores urbanos obtuvieran ciertos beneficios sociales por la intervención del
gobierno, pero consideraban que el sector rural, sostén del poder oligárquico, era intocable y escapaba a la acción estatal. El
estatuto intentaba reemplazar la buena voluntad del patrón y modificaba las relaciones sociales paternalistas del campo argentino.
El Estado penetraba en las estancias, cometiendo así una verdadera violación de la propiedad privada. El estatuto protegía al peón
que ya no dependía sólo del patrón sino de una voluntad superior a la de éste. Ese decreto, que no introducía grandes cambios en el
terreno económico ni en las condiciones de vida de los peones, fue recibido entonces como una verdadera revolución y provocó el
odio social tenaz de los grandes propietarios contra Perón.”

TRANSFERIMOS

ACTIVIDAD 5
Indicación Comparación y contraste de fuentes
De la fuente 6
¿Con qué palabras se refiere Germani al gobierno de Perón?, ¿con qué regímenes políticos lo compara?
¿Quiénes conforman la base de apoyo del peronismo según Germani?, ¿cómo caracteriza el autor a las
clases populares?
¿Qué tipo de aspectos prioriza Germani en su interpretación sobre la adhesión popular al peronismo:
políticos, ideológicos, económicos, sociales o psicológicos? Justificar la respuesta.
¿Cómo caracteriza el autor la relación entre Perón y las clases populares?

De la fuente 7
¿Qué le critican Murmis y Portantiero a la postura "clásica"?, ¿cuáles son los supuestos que, según ellos,
subyacen a esa visión del peronismo?
¿Cuáles son las hipótesis fundamentales de Murmis y Portantiero?
¿Qué tipo de aspectos priorizan Murmis y Portantiero en su interpretación sobre la adhesión popular al
peronismo: políticos, ideológicos, económicos, sociales o psicológicos? Justificar la respuesta.
¿Cómo explican los autores la alianza entre los sindicatos y el Estado?

De la fuente 8
¿Qué le critica James a la interpretación clásica?, ¿y a la revisionista?
¿Qué tipo de aspectos prioriza James en su interpretación sobre la adhesión popular al peronismo:
políticos, ideológicos, económicos, sociales o psicológicos? Justificar la respuesta.
¿Cómo articula la observación de Stedman Jones con su propuesta interpretativa?
¿Qué connotaciones tiene, para James, la noción de ciudadanía dentro del discurso peronista?
¿Qué quiere decir que el peronismo "expresó un poder social herético"?

Fuente 6 Una interpretación "clásica" sobre la relación de los obreros con Perón
Fuente 7 Murmis, M, y Portantiero, J. C., Estudios sobre los orígenes del peronismo, Buenos Aires, Siglo XXI, 1971.
Recuperado de [Link]
debates-historiograficos
Fuente 8 1. James, Daniel, Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina, Buenos Aires,
Sudamericana, 1990.
2. Jones, S., Gareth, Rethinking Chartisn. Langage of class: studies in english working class history,
Cambridge, 1984, pág. 97

Fuente 6: Una interpretación "clásica" sobre la relación de los obreros con Perón
Hacia fines de los años 50 el sociólogo Gino Germani presentó una interpretación sobre los orígenes del peronismo, hoy considerada
"clásica", que se constituyó en un eje articulador de debates posteriores. En Política y sociedad en una época de transición 1,
Germani se preocupó por interpretar las condiciones de surgimiento de regímenes totalitarios, como el nazismo y el fascismo,
insertando en este marco sus reflexiones sobre el surgimiento del peronismo y su relación con las clases trabajadoras.

Germani sostiene que, a diferencia de los modelos europeos, en la Argentina las masas populares constituyeron la base del
totalitarismo y se pregunta por qué y cómo se construyó esta relación. Las claves de la respuesta las encuentra en el carácter
reciente de la constitución de las masas populares en el marco de un rápido proceso de industrialización y urbanización. La rapidez
de este proceso habría dejado una serie de consecuencias características: la clase popular masificada que fue la base de apoyo del
peronismo era nueva, de "formación reciente, carecía de experiencia sindical y no había sido todavía politizada por los partidos
tradicionalmente obreros", y se transformó en "masas disponibles" para ser movilizadas por un líder carismático.

Estos obreros nuevos eran migrantes, mayoritariamente de origen rural, provenientes de las provincias más pobres y atrasadas del
país. Según Germani, estos migrantes eran portadores de experiencias de vida y de trabajos tradicionales y arcaicos. En su análisis,
Germani otorga especial importancia a los "factores psicosociales" del proceso, relacionados con el trauma que habría ocasionado
en los migrantes el ingreso al mundo urbano y moderno. Este trauma habría impulsado a los trabajadores a buscar la protección de
un líder carismático con características paternalistas, con quien establecieron una fuerte identificación basada en el establecimiento
de un contacto directo y personal.

Perón habría contado con el apoyo pasivo de los obreros nuevos quienes se lo entregaron a cambio de sentirse parte de la sociedad.
La historia reciente, dice Germani, es en parte la historia del "engaño y la neutralización" de la clase trabajadora por parte del líder.
"La diferencia entre la democracia -o lo que debería ser la democracia- y las formas totalitarias, reside justamente en el hecho de
que, mientras la primera intenta fundarse sobre una participación genuina, el totalitarismo [...] crea la ilusión en las masas de que
ahora son ellas el elemento decisivo, el sujeto activo, en la dirección de la cosa pública".

Desde esta perspectiva, Perón habría manipulado al pueblo aplicando una política demagógica que no se basó tanto en ventajas
materiales concretas sino, fundamentalmente, en "la experiencia (ficticia o real) de que había logrado ciertos derechos y que los
estaba ejerciendo". En síntesis, Germani intenta mostrar, mediante su análisis, cuánto de afectivo e irracional hubo en la adhesión
de las masas al peronismo.

Fuente 7: La interpretación revisionista


Hacia finales de los años '60, la interpretación clásica comenzó a ser cuestionada por nuevas interpretaciones que se propusieron
revisar sus supuestos y postulados básicos. En 1971, apareció Estudios sobre los orígenes del peronismo 1 de Miguel Murmis y Juan
Carlos Portantiero, un libro que se convirtió en referencia básica para la discusión del tema. Según estos autores, la interpretación
clásica (sostenida, entre otros, por Germani) se basa en el presupuesto de que "la orientación propia de los trabajadores industriales
debe conducir al apoyo a movimientos inspirados en postulados de clase, sean esos movimientos de tipo reformista o
revolucionario.
[...] El apoyo obrero al populismo, frecuente en los países periféricos y dependientes, aparecería, así como una desviación de este
modelo". El modo de conciliar el apoyo obrero al peronismo con la teoría clásica sería, según Murmis y Portantiero, postular la
existencia de dos grupos con comportamientos diversos: a) un sector de trabajadores viejos, conformado por obreros de origen
europeo con una larga experiencia en el trabajo industrial, a quienes se les atribuyen las conductas ajustadas al modelo y b) un
grupo de obreros nuevos, constituido por migrantes internos provenientes de zonas campesinas atrasadas, al cual se le atribuyen las
conductas que se desvían del modelo. De este modo, el modelo clásico encuentra las bases sociales del peronismo "en masas
desplazadas y por lo tanto disponibles para su manipulación por la elite". Contrariamente a la interpretación "clásica", Murmis y
Portantiero proponen un punto de vista diferente que se sustenta en tres hipótesis básicas:

que en el surgimiento del peronismo tuvieron una intensa participación organizaciones y dirigentes del sector de obreros viejos; que
es difícil otorgar la caracterización de pasiva a la participación obrera en el proceso de constitución del peronismo; que la
participación conjunta de viejos y nuevos obreros "implicaba un proyecto social de cierto alcance y tenía como componente
importante la continuidad programática con reclamos previos de las organizaciones obreras, del mismo modo que la posibilidad de
participación obrera en una alianza policlasista era ya una tendencia con importantes antecedentes en el sindicalismo anterior al
peronismo".

Otorgar importancia a dirigentes y organizaciones gremiales viejas no significa, para estos autores, "descartar en absoluto el papel
jugado por los obreros recién incorporados a la industria y por los gremios que recién se organizaron después de 1943, sino
relativizarlo a favor de una aproximación alternativa que, más que subrayar la división interna de la clase obrera, toma como punto
de partida su opuesto: la unidad de la misma, como sector social sometido a un proceso de acumulación capitalista sin distribución
del ingreso, durante el proceso de industrialización bajo control conservador que tiene lugar durante la década del 30". La idea que
subyace a la interpretación de Murmis y Portantiero es que antes del ascenso del peronismo se desarrolló en la sociedad argentina
un proceso de crecimiento capitalista sin intervencionismo social que originó la emergencia de "reivindicaciones típicamente obreras
que abarcaban al conjunto de la clase trabajadora". El sindicalismo habría intentado, sin éxito, satisfacer estas demandas obreras.
"Entre 1944 y 1946, por acción de definidas políticas estatales, esa serie reivindicativa va encontrando solución", traduciéndose en
una "inversión de las tendencias de distribución del ingreso nacional. Sobre esta base, la mayoría de los sindicatos -viejos y nuevos-
articulan una política de alianzas con un sector del aparato del Estado, sin abdicar, durante ese proceso y por el contrario reforzando
[...] sus pretensiones tradicionales de autonomía e independencia frente a otros sectores sociales". De esta forma, y
contraponiéndose a las interpretaciones que postulan la irracionalidad del comportamiento de las masas trabajadoras en su apoyo
al peronismo, Murmis y Portantiero enfatizan su carácter racional y pragmático.

Fuente 8: Una nueva perspectiva para pensar el peronismo


En 1990 apareció Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina1 del historiador norteamericano Daniel
James, trabajo que aportó una propuesta diferente e innovadora para interpretar los orígenes del peronismo. "Dentro del enfoque
revisionista -sostiene James- la adhesión política al peronismo ha sido vista, al menos implícitamente, como reductible a un
racionalismo social y económico básico. [...] Casi todos los que interrogaban a un peronista sobre las causas de su apoyo a Perón
recibían por respuesta el significativo gesto de palparse el bolsillo donde se lleva el dinero, que simbolizaba un pragmatismo de clase
básico, atento a las necesidades de dinero y a su satisfacción. No hay duda de que el peronismo, desde el punto de vista de los
trabajadores, fue en un sentido fundamental una respuesta a las dificultades económicas y a la explotación de clase."

"Sin embargo, era también algo más. Era también un movimiento representativo de un cambio decisivo en la conducta y las
lealtades políticas de la clase trabajadora, que adquirió una visión política de la realidad diferente. Para comprender el significado de
esa nueva filiación política necesitamos examinar cuidadosamente sus rasgos específicos y el discurso en el cual se expresó, en vez
de considerar al peronismo como una inevitable expresión de insatisfacción social y económica. Gareth Stedman Jones [...] observó
[...] que un movimiento político no es simplemente una manifestación de miseria y dolor; su existencia se caracteriza por una
convicción, común a muchos, que articula una solución política de la miseria y un diagnóstico político de sus causas. 2 Por lo tanto, si
bien el peronismo representó una solución concreta de necesidades materiales experimentadas, todavía nos falta comprender por
qué la solución adoptó la forma específica de peronismo y no una diferente. Otros movimientos políticos se habían preocupado por
esas mismas necesidades y habían ofrecido soluciones. Incluso desde el punto de vista programático, había muchas similitudes
formales entre el peronismo y otras fuerzas políticas. Lo que necesitamos entender es el éxito del peronismo, sus cualidades
distintivas, la razón por la cual su llamamiento político inspiró más confianza a los trabajadores; en suma, qué facetas tocó que otros
no tocaron. Y, para ello, necesitamos considerar seriamente el atractivo político e ideológico de Perón, así como examinar la índole
de la retórica peronista y compararla con la de quienes le disputaban la adhesión de la clase trabajadora".

El atractivo político fundamental que ejerció el peronismo James lo encuentra en "su capacidad para redefinir la noción de
ciudadanía dentro de un contexto más amplio, esencialmente social. La cuestión de la ciudadanía en sí misma, y la del acceso a la
plenitud de los derechos políticos, fue un aspecto poderoso del discurso peronista, donde formó parte de un lenguaje de protesta,
de gran resonancia popular, frente a la exclusión política". "La ciudadanía ya no debía ser definida más simplemente en función de
derechos individuales y relaciones dentro de una sociedad política, sino redefinida en función de la esfera económica y social de la
sociedad civil. En los términos de su retórica, luchar por los derechos en el orden de la política implicaba inevitablemente cambio
social. Más aún, al subrayar constantemente la dimensión social de la ciudadanía, Perón desafiaba en forma explícita la validez de un
concepto de democracia que la limitaba al goce de derechos políticos formales, y a la vez ampliaba ese concepto hasta hacerlo
incluir en la participación en la vida social y económica de la nación".

Según James, el peronismo expresó un "poder social herético" que se reflejó en su empleo del lenguaje: por un lado, ciertos
términos, que traducían las nociones de justicia social y equidad, pasaron a ocupar posiciones centrales en el nuevo lenguaje del
poder; por otro, "términos que antes simbolizaban la humillación de la clase obrera y su explícita falta de status [...] adquirieron
ahora connotaciones y valores diametralmente opuestos". Un ejemplo significativo reside en las implicaciones asignadas a la palabra
descamisado, que fue utilizada peyorativamente por los antiperonistas y transformada por el peronismo en la afirmación del valor
de la clase trabajadora.

James sostiene que "prestar atención adecuada a la atracción específicamente política del peronismo permite descubrir un discurso
que, no sin poner énfasis en la corrección de las desigualdades sociales y económicas, la asociaba a cierta visión de la ciudadanía y
del papel de la clase trabajadora en la sociedad. Esa visión fue expresada en una retórica diferente y un estilo político
particularmente atractivo para los trabajadores argentinos".

James enfatiza que "el apoyo que los trabajadores dieron a Perón no se fundó exclusivamente en su experiencia en las fábricas. Fue
también una adhesión de índole política generada por una forma particular de movilización y discurso políticos. Resulta claro que las
dos bases de la movilización no deben ser contrapuestas; ciertamente no deben serlo bajo la forma de la clásica dicotomía entre
clases de trabajadores vieja y nueva, tradicional y moderna. [...] La construcción de la clase trabajadora no implicó necesariamente la
manipulación y la pasividad asociadas a la poderosa imagen de las masas disponibles formulada por Gino Germani [...]. Había en
juego indiscutiblemente un proceso de interacción en dos direcciones y, si bien la clase trabajadora fue constituida en parte por el
peronismo, éste fue a su vez en parte creación de la clase trabajadora".
.
Compare y contraste las posturas historiográficas presentadas y luego proponga una síntesis escrita sobre las mismas.

Coevaluación y Autoevaluación de la evidencia. Los estudiantes coevalúan su evidencia en parejas con los criterios del instrumento
diseñado y se espera que mejore cualitativamente los aspectos de los que se hace consciente de sus falencias.

Puntos Descriptor de nivel


5-6 La respuesta incluye puntos claros y válidos de comparación y contraste.
3-4 La respuesta incluye algunos puntos claros y válidos de comparación y/o contraste, aunque algunos de dichos
puntos pueden carecer de claridad.
1-2 La respuesta consiste en la descripción del contenido de la(s) fuente(s), y/o comentarios generales sobre la(s)
misma(s) y no en puntos válidos de comparación o de contraste.
0 La respuesta no alcanza ninguno de los niveles especificados por los descriptores anteriores.

Bibliografía:

Bethell, L. (1990). Historia de América Latina. Barcelona: Crítica.


Briggs, A. (2007). Historia contemporánea de Europa 1789-1989. Barcelona: Critica.
Delgado, G. (2001). El Mundo Moderno y Contemporáneo. México: Editorial Pearson Educación
FONTANA, Josep (2017). “El siglo de la revolución” Barcelona-España, Editorial Planeta.
PODERTI, Alicia 2010 Perón la construcción del mito político (1943-1955) Tesis para optar el grado de doctor Universidad Nacional
de la Plata. [Link]
Peronismo, el fascismo argentino (Video)
[Link]
Argentina: peronismo y economía del '50 (Video)
[Link]
PERMISO PARA PENSAR PELICUAL COMPLETA (Publicidad oficial peronista) (Video)
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