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Prevención de Delincuencia Juvenil en Perú

El documento analiza las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil, conocidas como Directrices de Riad, y su aplicación en el contexto de la Policía Nacional del Perú. Se enfoca en la necesidad de políticas preventivas y de protección para abordar la delincuencia juvenil y la trata de personas, destacando la importancia de garantizar los derechos de las víctimas. Además, se propone un enfoque integral que incluya educación, inclusión social y un sistema de justicia respetuoso de los derechos humanos.
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Prevención de Delincuencia Juvenil en Perú

El documento analiza las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil, conocidas como Directrices de Riad, y su aplicación en el contexto de la Policía Nacional del Perú. Se enfoca en la necesidad de políticas preventivas y de protección para abordar la delincuencia juvenil y la trata de personas, destacando la importancia de garantizar los derechos de las víctimas. Además, se propone un enfoque integral que incluya educación, inclusión social y un sistema de justicia respetuoso de los derechos humanos.
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POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

ESCUELA NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL POLICIAL

ESCUELA DE OFICIALES DE LA PNP


“ALFEREZ PNP MARIANO SANTOS MATEO”

TRABAJO COLABORATIVO
DIRECTRICES DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA
PREVENCIÓN DE LA DELINCUENCIA JUVENIL
(DIRECTRICES DE RIAD)

AUTORES:
C3 PNP QUISPE LAYME, Benyi Efraín
C3 PNP ZAVALETA MACHACA, Cristopher Dominic
C3 PNP RODRIGUEZ HIDALGO, Alexander Suner
C3 PNP PIZARRO SACA, Leonardo
C3 PNP ANAMPA HINOSTROZA, Franco Roger
C3 PNP ORIHUELA GALVEZ, Alessandro Andres

DOCENTE:
MAY. PNP (R) PIANTO MONSALVE, Rubén Darío

LIMA-PERU
2025
DEDICATORIA
Agradecemos a Dios por protegernos
durante nuestro camino y darnos fuerzas
para superar obstáculos y dificultades a lo
largo de nuestra vida.

1
AGRADECIMIENTO
Agradecemos a la Policía Nacional del
Perú por brindarnos conocimiento y la
oportunidad de formarnos e instruirnos
para ser Oficiales de la PNP.

2
ÍNDICE

DEDICATORIA.................................................................................................... 1
AGRADECIMIENTO............................................................................................2
INTRODUCCIÓN................................................................................................. 4
CAPITULO I.........................................................................................................5
ÁREA PROBLEMÁTICA.....................................................................................5
CAPÍTULO II........................................................................................................7
OBJETIVOS.........................................................................................................7
OBJETIVO GENERAL.........................................................................................7
OBJETIVO ESPECIFICOS..................................................................................7
CAPÍTULO III.......................................................................................................8
MARCO TEORICO.............................................................................................. 8
CAPÍTULO IV.....................................................................................................14
MARCO OPERACIONAL..................................................................................14
CAPÍTULO V......................................................................................................22
CONCLUSIONES.............................................................................................. 22
CAPÍTULO VI.....................................................................................................23
RECOMENDACIONES......................................................................................23
CAPÍTULO VII....................................................................................................24
APLICACIÓN EN EL CAMPO POLICIAL.........................................................24
BIBLIOGRAFIA................................................................................................. 26
ANEXOS............................................................................................................ 27

3
INTRODUCCIÓN

La delincuencia juvenil y la trata de personas son dos problemáticas que afectan


gravemente la seguridad, el desarrollo y los derechos fundamentales de las
personas en el mundo. Las Naciones Unidas, a través de diversas normativas y
directrices, han buscado establecer parámetros universales para prevenir estos
flagelos, especialmente en relación con la protección de grupos vulnerables como
los niños, niñas y adolescentes.

En este contexto, las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la


Delincuencia Juvenil, también conocidas como Directrices de Riad, constituyen un
instrumento clave que orienta a los Estados en la elaboración de políticas públicas
preventivas, centradas en la educación, la inclusión social y el respeto por los
derechos humanos.

Por otro lado, la trata de personas constituye una grave violación a la dignidad
humana y a los derechos fundamentales de las víctimas, muchas de las cuales son
mujeres, adolescentes y niños. Frente a esta realidad, es imprescindible reconocer
los derechos que asisten a las víctimas y testigos de este delito, como el acceso a la
justicia, la protección integral, la no revictimización, el acompañamiento psicológico y
el respeto a su integridad.

Desde la función policial, resulta esencial conocer y aplicar estas normas


internacionales y nacionales, a fin de actuar con enfoque de derechos humanos y
brindar una respuesta efectiva frente a estas problemáticas.

Este trabajo de investigación tiene como finalidad analizar las Directrices de Riad
como herramienta de prevención de la delincuencia juvenil, así como identificar los
principales derechos que deben ser garantizados a las víctimas y testigos de trata
de personas.

Todo ello, desde una perspectiva policial, preventiva y de protección, con el objetivo
de fortalecer el accionar de la Policía Nacional del Perú frente a estos desafíos
sociales.

4
CAPITULO I
ÁREA PROBLEMÁTICA

La delincuencia juvenil representa una de las problemáticas sociales más complejas


y sensibles a nivel mundial, afectando la seguridad, el bienestar y el desarrollo de
las comunidades. En muchos países, los adolescentes y jóvenes en situación de
vulnerabilidad son víctimas de exclusión social, pobreza, violencia familiar,
abandono escolar, desempleo y falta de oportunidades, factores que aumentan
significativamente el riesgo de involucrarse en actividades delictivas.

La delincuencia juvenil y la trata de personas representan fenómenos complejos que


amenazan la seguridad, el orden social y la protección de los derechos humanos,
particularmente en contextos de vulnerabilidad y exclusión. En el Perú, la realidad no
es ajena a estos problemas. A pesar de los esfuerzos institucionales, existen
múltiples factores que siguen contribuyendo a la presencia de menores involucrados
en actos delictivos, así como a la explotación y abuso de personas víctimas de redes
de trata. La pobreza, la deserción escolar, la violencia familiar, el consumo de
drogas, la falta de oportunidades y el abandono estatal son algunos de los
elementos que inciden directamente en el aumento de estas problemáticas.

Frente a esta realidad, surge la necesidad de contar con políticas y estrategias de


prevención eficaces que no solo castiguen, sino que también intervengan de forma
temprana, educativa y rehabilitadora. Sin embargo, muchos sistemas de justicia
penal juvenil se centran en la represión, dejando de lado enfoques preventivos,
inclusivos y basados en los derechos humanos

Las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia


Juvenil, conocidas como Directrices de Riad, abordan esta problemática al
establecer principios y medidas orientadas a prevenir la delincuencia juvenil desde
una perspectiva integral. No obstante, la aplicación efectiva de estas directrices
enfrenta múltiples desafíos, como la falta de recursos, la debilidad institucional, la
escasa capacitación del personal encargado y la ausencia de una coordinación
multisectorial real.

5
En este contexto, el área problemática radica en la brecha entre los principios
internacionales de prevención y la realidad de su implementación efectiva en los
sistemas nacionales, como el caso del Perú, donde aún se requieren reformas,
capacitaciones y un compromiso más firme con un enfoque preventivo, inclusivo y
respetuoso de los derechos de los adolescentes.

En el caso de la delincuencia juvenil, preocupa la creciente participación de


adolescentes en actos delictivos, muchas veces inducidos por adultos o por
organizaciones criminales que se aprovechan de su situación de vulnerabilidad.
Estos jóvenes, en vez de recibir apoyo oportuno desde los sistemas de protección,
suelen ser tratados bajo una lógica punitiva que no resuelve el origen del problema.
Las Directrices de Riad señalan que la prevención debe comenzar desde los
primeros años de vida, promoviendo políticas de inclusión social, acceso a la
educación, recreación, salud mental y espacios seguros para el desarrollo integral
del menor.

Respecto a la trata de personas, se identifica una grave situación de desprotección


de las víctimas, muchas de las cuales no denuncian por miedo, amenazas o
desconfianza en las instituciones. Además, cuando acceden al sistema de justicia,
muchas veces no se les brinda el acompañamiento necesario ni se respeta su
integridad, lo cual constituye una revictimización. En este marco, resulta urgente
garantizar el cumplimiento de sus derechos fundamentales como la protección
durante el proceso penal, la confidencialidad, el acceso a la reparación y el respeto
por su dignidad.

En este sentido, la función policial cobra una importancia estratégica. La Policía


Nacional del Perú, como garante del orden interno y la seguridad ciudadana, tiene la
responsabilidad de actuar con enfoque preventivo y de protección, tanto para evitar
que adolescentes ingresen al mundo del delito, como para intervenir y asistir
adecuadamente a las víctimas y testigos de trata. Esto requiere de una formación
ética, legal y técnica, así como de un trabajo articulado con otras instituciones del
Estado. Por tanto, abordar estas problemáticas desde la perspectiva de las
Directrices de Riad y de los derechos de las víctimas de trata no solo es una

6
exigencia legal, sino también un deber moral de todo efectivo policial comprometido
con la defensa de la vida, la integridad y la justicia.

CAPÍTULO II
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL

Analizar las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la


Delincuencia Juvenil (Directrices de Riad) y los principales derechos de las víctimas
y testigos de trata de personas, con el fin de fortalecer el enfoque preventivo y de
protección en el accionar de la Policía Nacional del Perú.

OBJETIVO ESPECIFICOS

1. Identificar los principios y fundamentos que sustentan las Directrices de Riad y su


aplicación en contextos policiales.

2. Evaluar las principales causas sociales que generan delincuencia juvenil en el


Perú.

3. Reconocer los derechos fundamentales que protegen a las víctimas y testigos de


trata de personas según la normativa nacional e internacional.

4. Proponer estrategias policiales orientadas a la prevención de la delincuencia


juvenil y a la protección integral de víctimas de trata.

7
CAPÍTULO III
MARCO TEORICO

1. Las Directrices de Riad: Un instrumento para la prevención de la


delincuencia juvenil

Las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia


Juvenil, adoptadas en Riad en 1990, son un documento orientador que forma parte
del marco internacional de protección de los derechos humanos, especialmente de
los niños, niñas y adolescentes. Estas directrices, también conocidas como
“Directrices de Riad”, tienen como propósito establecer principios y enfoques
preventivos que ayuden a los Estados a reducir la delincuencia juvenil mediante
políticas sociales integrales, sin recurrir excesivamente a medidas punitivas.

Uno de los postulados centrales de las Directrices de Riad es que la prevención de


la delincuencia juvenil no debe centrarse exclusivamente en la represión, sino en el
fortalecimiento de las oportunidades y capacidades del menor para vivir una vida
digna, libre de violencia, pobreza y exclusión. En este sentido, el documento
recomienda que los países formulen políticas públicas que fomenten la educación, la
recreación, el empleo juvenil, la participación ciudadana, el fortalecimiento del
entorno familiar y el desarrollo comunitario.

Asimismo, las directrices hacen hincapié en la importancia de un sistema de justicia


juvenil respetuoso con los derechos humanos, que contemple medidas alternativas a
la privación de libertad y que evite el contacto innecesario de los adolescentes con el
sistema penal. Esto incluye la promoción de métodos de resolución de conflictos a
través del diálogo, la mediación y la justicia restaurativa.

Para la Policía Nacional del Perú, estas orientaciones representan un marco ético y
operativo clave para orientar sus labores preventivas. No se trata únicamente de
intervenir cuando el delito ya se ha producido, sino de actuar en coordinación con
las instituciones educativas, municipales, comunitarias y de protección para reducir
los factores de riesgo que empujan a los adolescentes a la delincuencia.

8
La función policial debe desarrollarse respetando los principios de legalidad,
necesidad y proporcionalidad, priorizando siempre el interés superior del niño y la
protección de sus derechos fundamentales. En este marco, los efectivos policiales
deben estar capacitados para identificar situaciones de riesgo, orientar a las familias,
derivar a los menores a instituciones especializadas y evitar prácticas abusivas o
discriminatorias.

2. Concepto y causas de la delincuencia juvenil

La delincuencia juvenil puede definirse como el conjunto de conductas tipificadas


como delitos o faltas penales, cometidas por personas menores de edad. Aunque
legalmente varía el rango etario según la legislación de cada país, en general se
considera como infractor juvenil a todo aquel que comete un delito antes de alcanzar
la mayoría de edad.

Este fenómeno no puede ser explicado de manera simple, ya que responde a


múltiples factores interrelacionados. Entre las causas más comunes de la
delincuencia juvenil encontramos:

• Pobreza y exclusión social: La falta de acceso a recursos básicos, empleo digno y


servicios adecuados incrementa el riesgo de que los menores se vinculen a
actividades delictivas.

• Violencia intrafamiliar y abandono: Muchos adolescentes en conflicto con la ley


provienen de hogares donde han sufrido maltrato físico, psicológico o negligencia
parental.

• Fracaso escolar y deserción educativa: La falta de oportunidades académicas,


junto con sistemas educativos poco inclusivos, contribuye al desapego social.

• Influencia de pandillas y organizaciones criminales: Algunos menores son


reclutados o presionados por grupos delictivos que los utilizan como mano de obra
para actividades ilegales.

• Consumo de drogas y alcohol: La adicción o uso de sustancias también puede


estar presente como factor causal o concomitante en actos delictivos.

9
Estos factores deben ser entendidos desde un enfoque preventivo y no sancionador.
El rol del policía no es solo sancionar, sino actuar como agente de prevención,
orientador y protector. En este contexto, la formación de los cadetes de la PNP debe
incorporar elementos de sociología, psicología social, derechos humanos y
protección a menores, con el fin de brindar una respuesta profesional, humana y
eficaz frente a la delincuencia juvenil.

3. La trata de personas: concepto, modalidades y víctimas

La trata de personas es una grave violación a los derechos humanos que afecta a
millones de personas en el mundo, especialmente mujeres, niñas, adolescentes,
migrantes y personas en situación de vulnerabilidad. Según el Protocolo de Palermo
(2000), este delito consiste en “la captación, transporte, traslado, acogida o
recepción de personas, recurriendo a la amenaza, uso de la fuerza u otras formas
de coacción, con fines de explotación”.

Las modalidades de trata más frecuentes incluyen:

• Explotación sexual (prostitución forzada, pornografía, turismo sexual).

• Explotación laboral (trabajo forzado, servidumbre doméstica, mendicidad


forzada).

• Tráfico de órganos.

• Matrimonios forzados o serviles.

En el caso peruano, la Ley N.º 28950 tipifica este delito y establece obligaciones
para las instituciones del Estado en cuanto a prevención, investigación, sanción y
protección de víctimas. Sin embargo, la labor policial enfrenta muchos retos, entre
ellos: la dificultad para detectar casos, la desconfianza de las víctimas hacia las
autoridades, la complejidad de las redes criminales, y la necesidad de un abordaje
especializado y sensible.

Las víctimas de trata de personas muchas veces son engañadas con promesas de
trabajo, amor o estudios. Luego son privadas de su libertad, amenazadas y

10
obligadas a realizar actividades en condiciones inhumanas. En muchos casos, estas
víctimas tienen miedo de denunciar, desconfían del sistema o no conocen sus
derechos. Por ello, es fundamental que el policía esté debidamente capacitado para
actuar con empatía, protección, confidencialidad y respeto a la dignidad de la
persona afectada.

4. Derechos de las víctimas y testigos de trata de personas

Dentro del marco jurídico nacional, la Ley N.º 28950, Ley contra la Trata de
Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes, establece con claridad los mecanismos de
atención, protección y asistencia para las víctimas de trata. Esta ley reconoce que
las personas afectadas por este delito requieren un enfoque diferenciado, debido a
su alta vulnerabilidad, lo cual exige un tratamiento sensible, empático y humano por
parte de las instituciones involucradas, entre ellas, la Policía Nacional del Perú.

La normativa internacional, como el Protocolo de Palermo, firmado en Italia en el


año 2000, también señala que los Estados deben adoptar medidas apropiadas para
proporcionar a las víctimas información sobre sus derechos en un idioma de origen
de manera que comprendan, asegurarles un entorno de protección durante el
proceso judicial, y ofrecer programas de reintegración social y laboral, así como un
adecuado aborde desde el enfoque psicológico. En este contexto, el policía juega un
papel fundamental en el primer contacto con la víctima, y muchas veces es el puente
entre su situación de esclavitud y la posibilidad de recobrar su dignidad y libertad.

Adicionalmente, la legislación contempla el derecho de los testigos protegidos,


quienes, sin ser necesariamente víctimas directas, colaboran en el proceso penal
proporcionando información clave para desarticular redes criminales. A estos
testigos, se les debe garantizar medidas de seguridad, protección de identidad, y un
trato libre de amenazas o represalias. El respeto al debido proceso y la
confidencialidad son esenciales para que estas personas puedan declarar con
tranquilidad y sin temor. El Estado debe contribuir de forma reciproca y brindar las
garantías necesarias a los testigos.

En el contexto operativo policial, el Manual de Procedimientos para la Atención


Policial de Víctimas de Trata de Personas, aprobado por el Ministerio del Interior,

11
detalla los pasos que debe seguir el personal policial desde que identifica un posible
caso, pasando por la entrevista inicial, el traslado seguro a una unidad
especializada, hasta la articulación con las entidades competentes del Estado y
organizaciones civiles. Este protocolo establece claramente que la víctima debe ser
tratada con respeto, evitando cuestionamientos que sugieran culpa o juicio, y que
toda intervención debe priorizar el bienestar físico, emocional y psicológico de la
persona afectada.

En suma, la protección de los derechos de las víctimas y testigos de trata de


personas no es una opción, sino una obligación legal y ética para todo efectivo
policial. El conocimiento y la aplicación de estos derechos deben estar interiorizados
desde la formación como cadetes, pues la calidad del primer contacto puede marcar
la diferencia entre la recuperación o la revictimización.

5. El rol preventivo y protector de la Policía Nacional del Perú

La Policía Nacional del Perú (PNP) no solo tiene como misión velar por el orden
público y combatir el crimen, sino también prevenir las causas que generan violencia
y criminalidad, y brindar protección a los grupos más vulnerables de la sociedad. En
este sentido, la prevención de la delincuencia juvenil y la trata de personas exige un
abordaje especializado que combine estrategias comunitarias, acciones educativas y
operativos de inteligencia.

En cuanto a la prevención de la delincuencia juvenil, la PNP debe trabajar en el


fortalecimiento de sus áreas de participación ciudadana, educación preventiva y
patrullaje comunitario. Estas unidades pueden desarrollar actividades en escuelas,
barrios y espacios públicos donde haya presencia de adolescentes en situación de
riesgo. Las campañas de sensibilización, los talleres de convivencia, los círculos de
orientación juvenil y el deporte como estrategia de inclusión son herramientas
efectivas cuando se aplican con constancia y coordinación interinstitucional.

Además, la policía debe identificar a tiempo a los menores que presentan signos de
riesgo delictivo: deserción escolar, consumo de drogas, ausencia de referentes
adultos, violencia familiar, entre otros. Estos casos deben ser derivados a los

12
servicios especializados de protección, como DEMUNA, INABIF, centros de salud
mental comunitarios o fiscalías de familia, evitando así su criminalización precoz.

Por su parte, en la lucha contra la trata de personas, la PNP debe fortalecer sus
unidades especializadas, como la Dirección Contra la Trata de Personas y Tráfico
Ilícito de Migrantes (DIRCTPTIM). Esta dirección cuenta con personal capacitado en
técnicas de investigación criminal, atención a víctimas, ciberpatrullaje y análisis del
crimen organizado. No obstante, se requiere seguir capacitando permanentemente
al personal en temas de enfoque de derechos humanos, perspectiva de género,
lenguaje inclusivo, y habilidades blandas como la empatía y la escucha activa.

El trabajo policial también debe integrar la inteligencia operativa, el monitoreo en


redes sociales, el control en terminales terrestres, aeropuertos y zonas fronterizas, y
la articulación con fiscales y jueces para lograr detenciones eficaces y sanciones
ejemplares a los tratantes. Es fundamental no solo desarticular redes criminales,
sino proteger la integridad física y emocional de las víctimas rescatadas.

Un aspecto esencial es el trabajo articulado con otros sectores del Estado. El Plan
Nacional contra la Trata de Personas 2017–2021, prorrogado por Decreto Supremo
N.º 015-2021-IN, establece responsabilidades concretas para el sector Interior,
Salud, Mujer, Educación, Trabajo y Ministerio Público. Solo a través de una acción
coordinada y con enfoque de derechos se podrá enfrentar eficazmente este delito
tan complejo.

La formación de los cadetes de la PNP debe incluir estos enfoques, ya que ellos
serán futuros actores clave en la prevención, atención y sanción del delito. Una
policía capacitada, comprometida y empática es la mejor garantía para una sociedad
más justa, segura y respetuosa de los derechos humanos.

13
CAPÍTULO IV
MARCO OPERACIONAL

1. Enfoque del estudio

El presente trabajo de investigación se enmarca dentro de un enfoque cualitativo, ya


que se busca comprender y analizar a profundidad el contenido normativo, ético y
práctico de las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la
Delincuencia Juvenil (Directrices de Riad) y de los principales derechos de las
víctimas y testigos de trata de personas, especialmente en su vinculación con el
quehacer policial en el Perú. A través de esta aproximación se pretende interpretar
cómo se aplican dichas normas en el contexto nacional, identificar las principales
falencias operativas y proponer alternativas de mejora desde una perspectiva
formativa.

Este enfoque es pertinente porque no se trata simplemente de medir resultados o


contar datos estadísticos, sino de explorar fenómenos complejos como la
delincuencia juvenil y la trata de personas desde la experiencia, el testimonio, los
principios institucionales y la normativa vigente. Además, la investigación se orienta
a generar conciencia crítica en los cadetes de la Policía Nacional del Perú sobre su
rol en la protección de los derechos humanos, lo cual hace necesaria una mirada
comprensiva, reflexiva y analítica.

2. Tipo y nivel de investigación

El tipo de investigación que se emplea es aplicado, dado que busca resolver


problemas concretos relacionados con la prevención del delito juvenil y la atención a
víctimas de trata, desde la perspectiva operativa-policial. Este trabajo no se limita a
describir normas, sino que pretende conectar esos principios con la realidad
institucional, social y operativa de la PNP, buscando orientar la práctica policial hacia
una actuación más humanizada, eficaz y conforme a derecho.

14
En cuanto al nivel de investigación, corresponde a un nivel descriptivo-explicativo.
Es descriptivo porque recoge y organiza información normativa, doctrinaria y
operativa respecto a los marcos de acción que orientan el trabajo policial en los
temas abordados. Y es explicativo porque analiza las causas, factores y
consecuencias de las deficiencias en la aplicación de estos marcos, así como su
impacto en la eficacia del servicio policial. De este modo, se busca comprender la
lógica que hay detrás de los problemas de prevención, intervención y protección,
para plantear propuestas de mejora desde la ética institucional y los derechos
fundamentales.

3. Diseño de la investigación

El diseño de la investigación es de tipo no experimental y transeccional. Es no


experimental porque no se manipulan variables, sino que se observa, analiza e
interpreta la información ya existente a partir de fuentes documentales y normativa
vigente. Es transeccional porque el estudio se desarrolla en un momento
determinado del tiempo, abordando la situación actual del tratamiento de la
delincuencia juvenil y de la trata de personas en el marco del accionar policial
peruano.

El diseño documental permite trabajar con fuentes secundarias, tales como normas
legales, tratados internacionales, directrices de Naciones Unidas, manuales
operativos de la Policía Nacional del Perú, estudios especializados, datos de
instituciones públicas y literatura académica. Todo este material se examina
críticamente para extraer conclusiones útiles para la práctica policial, siempre
respetando la estructura ética y jurídica que sustenta el trabajo del policía en
democracia.

4. Técnicas e instrumentos de recolección de información

Al tratarse de una investigación cualitativa con diseño documental, la técnica


principal de recolección de información es el análisis documental. Este método
permite revisar, comparar, clasificar e interpretar documentos normativos,
académicos y oficiales relacionados con el objeto de estudio. Entre los principales

15
instrumentos utilizados se encuentran las fichas de análisis documental, que
permiten organizar la información extraída por temas, criterios y fuentes.

Se han utilizado documentos clave como:

• Las Directrices de Riad (1990), aprobadas por la Asamblea General de las


Naciones Unidas.

• El Protocolo de Palermo (2000), ratificado por el Perú.

• La Ley N.º 28950 contra la Trata de Personas y su reglamento.

• El Manual de Procedimientos para la Atención de Víctimas de Trata (MININTER).

• El Plan Nacional contra la Trata de Personas (Ministerio del Interior).

• Manuales y reglamentos internos de la PNP, como el Reglamento de Seguridad


Ciudadana y el Reglamento de Educación y Formación Policial.

También se ha recurrido a publicaciones académicas de criminología, sociología,


derechos humanos y doctrina policial, que han sido seleccionadas por su relevancia
y actualidad. El análisis documental permite comparar la teoría con la práctica, la
norma con la realidad, e identificar vacíos o contradicciones entre el mandato legal y
su aplicación concreta.

5. Población y muestra

Si bien este estudio no aplica una muestra estadística porque no es de tipo


cuantitativo, la población teórica de referencia está constituida por el conjunto de
actores del sistema de prevención del delito juvenil y de atención a víctimas de trata
en el Perú, con énfasis en el personal de la Policía Nacional del Perú. Dentro de
esta categoría se incluye:

• Personal policial que trabaja en unidades especializadas (como la DIRCTPTIM).

• Policías de comisarías y patrullaje preventivo que pueden tener contacto inicial


con víctimas o adolescentes en conflicto con la ley.

16
• Cadetes en formación, que serán futuros agentes de prevención y protección.

• Funcionarios del Ministerio Público, Ministerio de la Mujer, y demás actores


intersectoriales vinculados.

La “muestra teórica” para efectos del análisis documental se basa en la revisión de


documentos y estudios que reflejan el trabajo de estas instituciones, incluyendo
testimonios, manuales de intervención, protocolos y registros de buenas o malas
prácticas. Esto permite una visión representativa del accionar institucional frente a
los dos fenómenos abordados: la delincuencia juvenil y la trata de personas.

6. Categorías y variables del estudio

Para una mejor organización del análisis, se han establecido dos grandes categorías
temáticas, cada una con sus respectivas subcategorías o variables:

Categoría 1: Prevención de la delincuencia juvenil

• Variable 1.1: Conocimiento y aplicación de las Directrices de Riad.

• Variable 1.2: Intervención policial en adolescentes en conflicto con la ley.

• Variable 1.3: Articulación de la PNP con programas sociales y educativos.

• Variable 1.4: Percepción del rol preventivo del policía entre los jóvenes.

Categoría 2: Derechos de las víctimas y testigos de trata de personas

• Variable 2.1: Nivel de sensibilización del personal policial.

• Variable 2.2: Implementación de protocolos de atención y protección.

• Variable 2.3: Coordinación interinstitucional para la protección de derechos.

• Variable 2.4: Obstáculos operativos en la atención de víctimas.

Estas variables permiten desagregar el análisis y formular conclusiones más


precisas. A través de su estudio, se busca verificar hasta qué punto los principios

17
contenidos en las normativas internacionales y nacionales se traducen en acciones
concretas por parte del personal policial.

7. Fundamentación doctrinaria y legal

Uno de los pilares esenciales para desarrollar este estudio es el sustento doctrinario
y legal que respalda tanto las directrices internacionales como las normas
nacionales, en especial aquellas vinculadas a la Policía Nacional del Perú. En ese
sentido, se parte del reconocimiento de que los derechos humanos, la protección de
la niñez y la lucha contra la trata de personas son compromisos del Estado peruano
ante la comunidad internacional, y cuya responsabilidad directa recae en todas sus
instituciones, en particular la PNP como cuerpo garante del orden interno y de la
seguridad ciudadana.

El bloque constitucional de derechos y los instrumentos internacionales firmados por


el Perú, como la Convención sobre los Derechos del Niño, las Reglas de Beijing, las
Directrices de Riad y el Protocolo de Palermo, constituyen marcos obligatorios de
actuación. Desde un punto de vista doctrinario, estos instrumentos no son simples
recomendaciones, sino mandatos de obligatorio cumplimiento para todos los
operadores del sistema de justicia, incluyendo a los efectivos policiales.

Asimismo, en el plano legal interno, la Ley N.° 28950 contra la trata de personas y
su reglamento, junto con el Plan Nacional contra la Trata de Personas y los
manuales operativos del Ministerio del Interior, forman parte del conjunto normativo
que regula las acciones de prevención, persecución y protección que deben aplicar
las fuerzas del orden.

Desde el punto de vista doctrinario-policial, el Manual de Doctrina de la Policía


Nacional del Perú (2018) establece que uno de los principios fundamentales de la
actuación policial es la protección de la dignidad humana, la defensa de los
derechos fundamentales y la cooperación con otras instituciones del Estado para
combatir el delito con respeto a la legalidad.

Estos fundamentos evidencian que el accionar policial frente a la delincuencia juvenil


y a la trata de personas no es opcional ni improvisado. Existe un marco ético, legal e

18
institucional que debe orientar toda conducta operativa, y cuya aplicación efectiva es
el núcleo del presente trabajo de investigación.

8. Limitaciones operativas en la PNP respecto al tema

Durante la recolección y análisis de información, se han identificado diversas


limitaciones operativas que enfrenta la Policía Nacional del Perú en el cumplimiento
de sus funciones relacionadas con la prevención del delito juvenil y la protección de
víctimas de trata. Estas limitaciones no necesariamente reflejan negligencia, sino
que evidencian problemas estructurales, de capacitación, recursos o articulación
interinstitucional. Entre las principales se identifican:

• Falta de capacitación especializada: Muchos efectivos policiales no cuentan con


la preparación adecuada para aplicar las Directrices de Riad o para identificar y
proteger a las víctimas. Esto genera intervenciones inadecuadas o revictimizantes.

• Débil articulación con otras instituciones: En muchos casos, la PNP actúa de


forma aislada o desconectada de las fiscalías, servicios sociales, centros de
protección de menores y otros actores fundamentales. Esto debilita las redes de
respuesta rápida ante casos de riesgo.

• Escasa difusión de protocolos: Existen protocolos específicos, como el Manual de


Atención a Víctimas de Trata, pero muchos efectivos no los conocen o no los aplican
por falta de entrenamiento. Lo mismo ocurre con las estrategias de intervención
preventiva con adolescentes en situación de riesgo.

• Estigmatización y prejuicios: Persisten actitudes institucionales que estigmatizan


a los adolescentes infractores o a personas en situación de prostitución, dificultando
su identificación como víctimas o su tratamiento bajo enfoque de derechos.

• Carencia de recursos logísticos y humanos: En zonas rurales o alejadas, las


unidades policiales carecen de personal especializado, transporte o tecnología
adecuada para aplicar correctamente los protocolos de protección y asistencia.

Estas limitaciones deben ser abordadas con estrategias de mejora continua que
incluyan formación ética, sensibilización en derechos humanos y fortalecimiento

19
institucional. Este trabajo busca ser una contribución inicial para visibilizar estas
falencias y promover soluciones desde la etapa de formación policial.

9. Propuesta de mejora desde la función policial

Como cadetes en proceso de formación, consideramos fundamental proponer


acciones concretas para fortalecer la actuación policial frente a los fenómenos
estudiados. Estas propuestas no buscan ser soluciones absolutas, sino puntos de
partida viables que pueden ser considerados por la institución policial:

1. Capacitación continua en derechos humanos y enfoque de niñez: Implementar


talleres regulares, obligatorios y actualizados en las escuelas de formación policial y
en el servicio activo, sobre las Directrices de Riad, el enfoque de justicia restaurativa
y el trato diferenciado a adolescentes.

2. Difusión de protocolos y directrices en formato práctico: Elaborar materiales


gráficos, videos y aplicaciones móviles que resuman los pasos clave a seguir ante
casos de adolescentes en conflicto con la ley o de víctimas de trata. La información
debe ser clara, directa y operativa.

3. Fortalecimiento del trabajo interinstitucional: Promover la creación de redes


locales e intersectoriales donde la PNP coordine permanentemente con fiscalías,
servicios sociales, municipalidades, UGEL y organizaciones comunitarias, para la
atención conjunta de adolescentes en riesgo y de víctimas de trata.

4. Unidades especializadas itinerantes: Fomentar la creación de brigadas móviles


con personal capacitado que se desplace a zonas vulnerables para realizar
campañas de prevención, detección temprana de casos y protección de personas
afectadas.

5. Formación ética centrada en la dignidad humana: Incorporar en la formación


policial el análisis de casos reales, dilemas éticos y prácticas humanizadas que
permitan reflexionar sobre el impacto de la conducta policial en la vida de personas
vulnerables.

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Estas propuestas buscan contribuir al fortalecimiento de una Policía Nacional más
humana, eficiente y respetuosa de los derechos fundamentales, especialmente en
temas tan delicados como la protección de adolescentes y víctimas de trata.

10. Importancia del tema para la formación policial

Abordar el presente tema en una investigación elaborada por cadetes de la PNP


tiene un profundo valor formativo y práctico. En primer lugar, permite conectar la
teoría con la realidad institucional, entendiendo que los tratados, leyes y directrices
no son documentos abstractos, sino instrumentos que guían y justifican cada
intervención policial.

Además, sensibiliza a los futuros oficiales sobre su rol como garantes de derechos
humanos, incluso en contextos difíciles como el crimen organizado, la trata de
personas o la delincuencia juvenil. Entender que la prevención es más efectiva que
la represión, y que toda persona —aun siendo infractora o víctima— tiene derechos
que deben ser protegidos, es parte esencial del modelo de policía democrática.

Finalmente, este estudio refuerza el compromiso de los cadetes con los valores
éticos y doctrinarios de la Policía Nacional del Perú, y con el cumplimiento de su
misión constitucional, que es garantizar el orden interno y la seguridad pública con
pleno respeto a la dignidad de la persona humana.

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CAPÍTULO V
CONCLUSIONES

La presente investigación ha permitido comprender la relevancia de dos


problemáticas estrechamente vinculadas a la labor policial: la prevención de la
delincuencia juvenil bajo las Directrices de Riad y la protección de los derechos de
las víctimas y testigos de trata de personas. Ambos temas, si bien diferentes en sus
manifestaciones, tienen en común la afectación a poblaciones vulnerables y la
necesidad de una intervención profesional, ética y respetuosa de los derechos
humanos por parte de la Policía Nacional del Perú.

En primer lugar, se concluye que las Directrices de Riad constituyen un marco


fundamental para orientar políticas públicas y acciones policiales dirigidas a evitar
que los adolescentes ingresen al circuito de la delincuencia. El enfoque preventivo,
basado en el desarrollo integral del menor y la justicia restaurativa, ofrece una
alternativa más efectiva y humana que las respuestas puramente represivas.

En segundo lugar, el estudio ha evidenciado que las víctimas y testigos de trata de


personas requieren una atención especializada que no solo garantice su seguridad,
sino que respete su dignidad y contribuya a su recuperación. En este contexto, la
actuación policial juega un rol clave en la identificación temprana de víctimas, la
aplicación de protocolos adecuados y la articulación con otras entidades del Estado.

Finalmente, se reconoce que existen limitaciones estructurales y operativas que


dificultan una respuesta óptima de la PNP frente a estos desafíos. No obstante,
también se identifican múltiples oportunidades de mejora, especialmente desde la

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formación inicial del personal policial, que debe ser consciente de su rol como
agente protector de la ciudadanía, especialmente de aquellos en situación de mayor
vulnerabilidad.

CAPÍTULO VI
RECOMENDACIONES

Con base en los hallazgos de esta investigación, se plantean las siguientes


recomendaciones, dirigidas especialmente a la Policía Nacional del Perú y a los
responsables de la formación policial:

1. Fortalecer la formación en derechos humanos y justicia juvenil: Se recomienda


incorporar en la malla curricular de las escuelas de formación policial contenidos
sobre las Directrices de Riad, la justicia restaurativa, el trato diferenciado a
adolescentes y los protocolos de atención a víctimas de trata.

2. Capacitar permanentemente al personal en servicio: Es necesario implementar


programas de actualización continua que refuercen el conocimiento de protocolos y
buenas prácticas para la intervención con adolescentes infractores y personas
afectadas por trata.

3. Mejorar la articulación interinstitucional: Se debe fomentar el trabajo conjunto


entre la PNP y entidades como el Ministerio Público, el MIMP, las UGEL, los
gobiernos locales y organizaciones sociales, para responder de forma coordinada a
estos fenómenos sociales.

4. Desarrollar mecanismos de supervisión y evaluación: Es importante establecer


sistemas que verifiquen el cumplimiento de protocolos, la calidad de las
intervenciones y la protección efectiva de los derechos de las víctimas y testigos.

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5. Promover una cultura institucional de respeto y no discriminación: Las escuelas y
unidades policiales deben trabajar activamente en erradicar estigmas, prejuicios y
prácticas discriminatorias que puedan obstaculizar una actuación profesional y
empática frente a adolescentes o víctimas de trata.

CAPÍTULO VII
APLICACIÓN EN EL CAMPO POLICIAL

La aplicabilidad de esta investigación en el campo policial es amplia y fundamental,


ya que aborda dos ejes de actuación policial sensibles y actuales: la prevención de
la delincuencia juvenil y la atención a víctimas y testigos de trata de personas.
Ambos requieren una actuación profesional basada en el respeto a los derechos
humanos, la normativa nacional e internacional y los principios doctrinarios de la
Policía Nacional del Perú.

En el caso específico de la prevención de la delincuencia juvenil, las Directrices de


Riad brindan un enfoque integral que va más allá de la intervención reactiva. Estas
directrices proponen que la función policial no se limite a detener o sancionar, sino
que se extienda a acciones preventivas, educativas y sociales. Esto significa que el
personal policial debe ser capaz de identificar factores de riesgo en la niñez y
adolescencia, intervenir con sensibilidad y aplicar estrategias de contención y
orientación.

En el terreno operativo, esto se traduce en patrullajes orientados a la prevención,


charlas educativas en escuelas, trabajo articulado con las DEMUNA y la
participación en redes locales de protección infantil. En zonas donde los
adolescentes son captados por pandillas o redes de trata, la labor preventiva de la
PNP puede ser decisiva. Todo efectivo policial debe tener claro que intervenir en un
caso de un menor en riesgo no es un favor, sino un mandato de ley y doctrina.

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Por otro lado, en relación con la trata de personas, el enfoque policial debe
orientarse a la protección integral de las víctimas. Esto implica identificar
oportunamente signos de explotación, brindar un trato humanizado durante las
diligencias, resguardar la identidad de los testigos y aplicar correctamente los
protocolos establecidos por el Ministerio del Interior. La revictimización, por
desconocimiento o prejuicio, es uno de los errores más graves que se pueden
cometer, y debe ser evitado a toda costa.

En este sentido, los efectivos policiales deben recibir formación continua y contar
con herramientas adecuadas (fichas, teléfonos de contacto, guías rápidas) para
aplicar con precisión los procedimientos. Asimismo, deben ser capaces de
articularse con fiscalías, unidades de trata, servicios de salud y defensorías,
construyendo una cadena de protección que brinde seguridad y contención a la
víctima desde el primer momento de contacto con la autoridad.

La aplicabilidad también se extiende al ámbito de la ética policial y los valores


institucionales. En cada intervención con menores de edad o víctimas de delitos tan
graves como la trata, el agente de la PNP está representando a toda la institución.
Por ello, es esencial que actúe con integridad, vocación de servicio, empatía y
profesionalismo. Estas cualidades no solo fortalecen la confianza de la ciudadanía,
sino que evitan denuncias, sanciones y situaciones que perjudiquen la imagen de la
institución.

En suma, esta investigación tiene una aplicación concreta en la práctica policial


diaria: mejora la capacidad de intervención, promueve el cumplimiento de la ley y
fortalece el rol preventivo de la PNP. Aplicar correctamente las Directrices de Riad y
los derechos de las víctimas de trata es parte del deber profesional de todo efectivo
policial, en especial en una sociedad que demanda una policía más humana,
eficiente y respetuosa del derecho.

Formar a los futuros oficiales bajo estos lineamientos garantiza no solo una mejora
institucional, sino también una mayor eficacia en la lucha contra el delito, desde un
enfoque ético, legal y profundamente humano.

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BIBLIOGRAFIA

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL PERÚ. (1993)

Decreto Legislativo N° 635. (1991). Código Penal. Diario Oficial El Peruano

Asamblea General de las Naciones Unidas. (1990). Asamblea General de las


Naciones Unidas. Resolución 45/112

El Protocolo de Palermo (2000), ratificado por el Perú.

Ley N.º 28950. (2007). Ley contra la Trata de Personas y el tráfico ilícito de
migrantes. Diario Oficial El Peruano

Ley N° 30963. (2019). Ley que modifica el Código Penal respecto a las sanciones
del delito de explotación sexual en sus diversas modalidades y delitos conexos, para
proteger con especial énfasis a las niñas, niños y adolescentes. Diario Oficial El
Peruano

Manual de Procedimientos para la Atención de Víctimas de Trata (MININTER).

Plan Nacional contra la Trata de Personas (Ministerio del Interior).

Reglamento de Seguridad Ciudadana.

Reglamento de Educación y Formación Policial.

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27
ANEXOS

FUENTE: CHS ALTERNATIVO


FUENTE: CHS ALTERNATIVO
FUENTE: INFOBAE

FUENTE: CONFILEGAL

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