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Vida y obra de Platón: filosofía y política

Platón, nacido en Atenas en 427/428 a.C., fue un filósofo influenciado por Sócrates, cuya muerte lo llevó a rechazar la política y dedicarse a la filosofía para establecer un Estado justo. Fundó la Academia en 387 a.C. y desarrolló su teoría de las Ideas, que distingue entre el mundo sensible y el inteligible, siendo este último la verdadera realidad. Su obra se clasifica en diálogos que exploran temas éticos, políticos y epistemológicos, reflejando su dualismo y la búsqueda de la verdad.

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Vida y obra de Platón: filosofía y política

Platón, nacido en Atenas en 427/428 a.C., fue un filósofo influenciado por Sócrates, cuya muerte lo llevó a rechazar la política y dedicarse a la filosofía para establecer un Estado justo. Fundó la Academia en 387 a.C. y desarrolló su teoría de las Ideas, que distingue entre el mundo sensible y el inteligible, siendo este último la verdadera realidad. Su obra se clasifica en diálogos que exploran temas éticos, políticos y epistemológicos, reflejando su dualismo y la búsqueda de la verdad.

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PLATÓN

VIDA.
Platón nació probablemente en Atenas en el año 427/428 a.C. Sus
padres (Aristón y Perictiona) pertenecían a la alta aristocracia
ateniense. Su verdadero nombre era Aristocles. Platón es un apodo
que se dice le otorgó un profesor de gimnasia debido a la anchura de
sus hombros.
Un acontecimiento muy importante en la vida de Platón sucede en el
407 a.C. Con veinte años de edad conoce a Sócrates, se convierte en
discípulo suyo y permanecerá unido a él hasta su muerte en el 399 a.C.
Platón en principio consideró dedicarse a la política, pero dos
acontecimientos harán que se decepcione de la política de su tiempo.
Desde el punto de vista político son los años más agitados de Atenas.
La derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso1 obligó a los
atenienses a aceptar el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos
impuesto por Esparta (dos parientes de Platón eran tiranos). Platón se
ve incitado a participar en la vida política. Sin embargo, los abusos de
poder de los Treinta, el hecho de que trataran de complicar a Sócrates
en su política, hacen que Platón se desengañe de su proyecto.
El régimen de los Treinta cae, y se instaura de nuevo la democracia. De
nuevo, Platón piensa dedicarse a la política. Entonces acontece el
hecho decisivo que hace que Platón se asquee de la política de su
tiempo: la condena y muerte de Sócrates que, para Platón,
demostraba la debilidad, corrupción y demagogia del régimen
democrático. Desde ese momento, Platón dedicará su vida a la
creación y establecimiento de un Estado justo. Y es entonces cuando
Platón descubre que dicha mejora sólo podía efectuarse mediante la
filosofía. La salvación de la ciudad sólo es posible conociendo la
verdadera justicia (Idea). Dado que sólo el filósofo puede vislumbrar
esa idea, es él filósofo el que debe gobernar.
Tras la muerte de Sócrates, abandona Atenas y se refugia con otros
discípulos de éste en Megara, y parece que después estuvo en Egipto
y después en Italia, donde entra en contacto con los pitagóricos.
De Italia viaja a Sicilia, a Siracusa, gobernada por un tirano, Dionisio I.
Se hace amigo de Dión, cuñado del tirano, a quien convence en sus
ideas políticas y filosóficas. Pero las críticas que hace al tirano sobre
la corte y su modo de gobierno, provocan que éste lo aprese y venda
como esclavo. Rescatado vuelve a Atenas y funda en el 387 a.C la
Academia (en una propiedad cercana a un templo dedicado al héroe
Academos). Puede que su Academia se inspirase en las comunidades
pitagóricas. El objetivo inicial de la misma era la formación de futuros filósofos gobernantes.

1
Guerra que enfrento a Atenas con Esparta por la hegemonía en la Hélade (431 a.C-404 a. C). Atenas representaba una forma de gobierno
basada en la democracia y Esparta un gobierno autoritario y aristocrático.
1
Dionisio I, tirano de Siracusa, muere en el 367 a. C y le sucede su hijo, Dionisio II. Platón, íntimo amigo de su tío Dión,
es invitado a la isla. Por segunda vez, marcha pensando que quizá ahora pueda poner en práctica su ideal de un Estado
gobernado por filósofos. Sin embargo, Dionisio II no quiere saber nada de las enseñanzas de Platón, le aburre. Dión es
acusado de conspiración y enviado al exilio. Platón es hecho prisionero de nuevo, y tarda dos años en poder volver a
Atenas.
Regresa muy desencantado y pesimista. Comienza a dudar de algunas de sus doctrinas, sobre todo de su Teoría de las
Ideas. Sin embargo, vuelve a ser invitado a Siracusa, esta vez por el propio Dionisio II, quien promete estar dispuesto a
convertirse en discípulo de Platón y permitir el regreso de su tío. Platón marcha por tercera vez a Siracusa (361 a. C).
Dionisio II no cumple su palabra, confisca los bienes de Dión y vuelve a retener a Platón, que consigue liberarse por
mediación de su amigo, el filósofo pitagórico Arquitas, gobernante de Tarento. Vuelve a Atenas y permanece allí hasta
su muerte en el año 347 a.C. (Dión consiguió expulsar a Dionisio II, pero fue traicionado y murió asesinado).

OBRA.
La mayoría de las obras de Platón, excepto sus cartas y la Apología de Sócrates están escritas en forma de diálogos
imaginarios entre personajes conocidos de la época. Aparte de su indiscutible valor filosófico, se consideran obras de
gran valor literario (sobre todo las del período de madurez)
Casi todos los diálogos tienen una estructura similar: se produce un encuentro entre los personajes en el que se plantea
la cuestión fundamental de la que tratará la obra. Después, y a través de una serie de preguntas y respuestas se trata
de probar la falsedad de ciertas opiniones. Al final, mediante el proceso mayéutico se conduce el diálogo hacia el
descubrimiento de la verdad. Aunque sólo los primeros diálogos reflejan el pensamiento de Sócrates, todos reflejan el
modo de filosofar de aquél: se filosofa en compañía de otros, en una búsqueda continua y abierta, nunca cerrada.
Ningún diálogo ofrece una respuesta definitiva y muchos se interrumpen de modo brusco.
En muchos de los diálogos platónicos aparecen además mitos y alegorías como relatos independientes que Platón
emplea para sugerir o aludir por medio de imágenes algo que o no quiere, o piensa no se puede expresar de otra
forma.
Durante mucho tiempo ha sido muy difícil ordenar y clasificar los diálogos de Platón. En la actualidad, hay un acuerdo
unánime con respecto al orden cronológico de los mismos. Según dicha cronología los diálogos se clasifican en cuatro
etapas:
1. Diálogos de juventud (399-389 a. C): dependen claramente de las enseñanzas de Sócrates. Tratan sobre
problemas relacionados con la virtud y preocupaciones éticas. Entre ellos destacan la Apología de Sócrates (discurso
de defensa de Sócrates, no es un diálogo), Critón, Lisis (la amistad), y sobre todo el Protágoras (sobre la posibilidad de
enseñar la virtud)
2. Diálogos de transición (388-385 a. C): es el período del primer viaje a Sicilia y de la fundación de la Academia.
Tratan sobre problemas políticos; Sócrates frente a los sofistas, un primer esbozo de la teoría de las Ideas y la
preexistencia e inmortalidad del alma. A destacar: Gorgias (retórica y justicia), Eutidemo, Cratilo (lenguaje) y Menón
(la virtud y la reminiscencia)
3. Diálogos de madurez (385-370 a. C): los fundamentales. Tratan sobre la teoría de las Ideas, la organización
del Estado, el amor y los grandes mitos platónicos. Banquete (el amor), Fedón (la inmortalidad del alma), República
(descripción del Estado ideal), Fedro (la belleza, el amor, el alma).
4. Diálogos de vejez (369-347 a. C): son diálogos críticos con la teoría de las Ideas, hay una preocupación por
temas lógicos frente a la metafísica y un creciente interés por lo real. Sócrates no siempre es el protagonista.
Parménides (autocrítica a la teoría de las Ideas), Teeteto (el conocimiento), Sofista, Político ( se duda de la identificación
filósofo y político), Timeo (cosmología), Leyes (rehace el proyecto de la República pero por medio de leyes rígidas e
intolerantes)
2
INFLUENCIAS. En el pensamiento de Platón podemos señalar las siguientes influencias de sus antecesores:
1. Heráclito: tomaría la idea de que la realidad sensible está en constante cambio, todo es perpetuo devenir.
2. Parménides: tomará la idea de que la auténtica realidad es inmutable y la oposición entre conocimiento sensible
como algo aparente (opinión) y el conocimiento racional del ser como el único verdadero. Del mismo modo, las Ideas
platónicas tienen los rasgos que Parménides atribuía al ser
3. Escuela pitagórica: la idea de la inmortalidad y trasmigración del alma, y la importancia de las matemáticas como
forma privilegiada de conocimiento. En Platón serán también uno de los mejores instrumentos para la educación
4. Sócrates, cuya influencia fue decisiva en varios aspectos. Platón se “convirtió” a la filosofía por Sócrates. La
preocupación fundamental de Sócrates fue el ser humano y su perfeccionamiento moral por medio de la educación y
esta será una de las motivaciones esenciales del pensamiento platónico.

LOS DUALISMOS DE LA FILOSOFÍA PLATÓNICA


Podemos afirmar, en términos generales, que la filosofía platónica es dualista. Un dualismo consiste básicamente en
la oposición de dos conceptos o principios contrapuestos (contrarios) y, a la vez, complementarios (se necesitan uno
del otro para completar su significado). Algunos ejemplos actuales de conceptos dualistas relacionadas con la reflexión
filosófica son cerebro y mente, innato y adquirido, determinismo y libertad, felicidad y deber, etc.
Platón explica los grandes temas del saber filosófico (la realidad, el hombre, el conocimiento, la acción política por
medio de un conjunto de dualismos. En cada uno de estos dualismos se presentan dos términos contrapuestos y
complementarios que permiten comprender el tema tratado. Además, no se trata de un conjunto de dualismos
aislados o independientes entre sí, sino que todos ellos están interconectados.
El desarrollo de la filosofía o sistema platónico debe, por tanto, ser comprendido tomando como punto de partida la
interrelación de estos dualismos.
La realidad se explica en base a un dualismo ontológico que contrapone el mundo sensible o naturaleza al mundo
inteligible o mundo de las ideas.
El ser humano se explica por un dualismo antropológico que contrapone el cuerpo material y perecedero al alma
espiritual e inmortal.
El conocimiento por un dualismo epistemológico: contrapone los sentidos como órganos del conocimiento sensible a
la razón como facultad del conocimiento intelectual.
La vida en sociedad por un dualismo político que contrapone el Estado real o histórico, la etapa final de la corrupta
democracia ateniense, al Estado ideal o utópico diseñado por Platón y basado en la partes del alma humana.

LA TEORÍA DE LAS IDEAS


Con esta teoría Platón ofrece una solución intermedia entre la visión de la realidad de Parménides y Heráclito.
Pretende también superar el relativismo sofista en todos los ámbitos.
La teoría de las Ideas es el eje que articula toda la filosofía platónica. Una de las principales consecuencias de esta
teoría es que la realidad se escinde en dos mundos, el sensible y el inteligible. Éste es el principal dualismo de la
filosofía platónica con implicaciones determinantes para el resto de los ámbitos de su pensamiento.
El problema a la hora de exponer la teoría de las Idea es que no está expuesta de modo completo y acabado en ningún
diálogo, sino que se desarrolla a lo largo de su obra y de un modo gradual para ser sometida a crítica en su vejez. La
exposición más completa la encontramos en los diálogos de madurez como la República, el Fedro o el Fedón.
Como decíamos, el principal supuesto filosófico de esta teoría es que la realidad se divide en dos mundos separados y
diferentes: el mundo sensible y el mundo inteligible.

3
El mundo sensible es el mundo que captamos por los sentidos sometido a constante cambio y devenir, tal y como
definía Heráclito la realidad.
El mundo inteligible es el mundo compuesto por Ideas, eterno e inmutable como el ser de Parménides.
EL MUNDO INTELIGBLE:
Es la auténtica realidad, no perceptible a los sentidos y compuesto por Ideas únicas, inmutables, eternas, paradigmas
de todo lo que hay e inteligibles.
Las Ideas son la causa explicativa de todas las cosas que percibimos en nuestro mundo. Son modelos o prototipos que
los seres del mundo sensible imitan como pueden (mímesis) o de las que participan (methexis) en diferente grado.
Las Ideas además se manifiestan o están en todos los seres como su esencia, como aquello que realmente son. Son
también lo que mueve al mundo sensible porque todo en este mundo aspira a realizar su esencia
En el mundo Inteligible las Ideas se encuentran jerárquicamente organizadas y relacionadas según un orden lógico
formando un conjunto armonioso. El lugar que una Idea ocupa en esa jerarquía depende de su extensión predicativa
(de cuantos seres puede predicarse, cuántas cosas participan de ella).
En la República, Platón afirma que en la cúspide de esa jerarquía se encuentra la Idea del Bien. Para explicar qué
entiende por Bien, en el libro VI de la República lo compara alegóricamente con el Sol y el poder de su luz en el mundo
que nos rodea. La luz del sol es aquello que hace visibles a todas las cosas y permite al ojo ver. Así el Bien es aquello
que permite conocer las Ideas, que las hace cognoscibles y que permite al que conoce hacerlo con verdad. Por otro
lado, el calor del sol es lo que hace posible la vida y el Bien es lo que da el ser a las demás Ideas y al mundo sensible
(ser o existir es un bien, todo lo que existe participa de la Idea del Bien)
La supremacía del Bien se muestra también en la medida en que el Bien es el objeto al que todo tiende o aspira. Todo
ser aspira al bien, a alcanzar la excelencia o perfección (a ser un buen perro, un buen utensilio, etc. En sentido ético,
también el Bien es superior al resto de Ideas éticas, porque todas dependen de discernir correctamente lo que es el
bien.
EL MUNDO SENSIBLE
Formado por las cosas materiales que percibimos por los sentidos, distintas unas de otras, cambiantes o mudables y
pasajeras. Las cosas de este mundo existen gracias a las Ideas. Para explicar la relación entre las Ideas y el mundo
sensible Platón utiliza cuatro términos: participación, imitación, presencia o comunicación. Las cosas sensibles
participan o imitan a las Ideas de las que son copias imperfectas. Las Ideas tienen una presencia imperfecta en las
cosas materiales, son causa de ellas en tanto modelos o paradigmas hacia el que las cosas sensibles tienden. Las cosas
del mundo sensible tienen ser en la medida en que en ellas se encuentra presente una Idea. El mundo Sensible no es
más que una copia o reflejo de la verdadera realidad inteligible.
La explicación cosmológica de la formación de este mundo se encuentra en el diálogo de vejez Timeo. En el mismo se
afirma que el mundo sensible es creado a partir de una materia originaria, informe y caótica que es ordenada por un
Demiurgo (ser divino, inferior a las Ideas pero inteligible, inmutable y bueno) que tomando como modelo a las Ideas
da forma a la materia. No es un dios creador sino ordenador que se esfuerza en hacer las copias lo más próximas a su
Idea correspondiente. Con esto se establece una teleología o finalidad en el mundo material: la realización en lo
material y en lo posible del mundo de las Ideas. Las Ideas son también ideales, aquello que toda copia aspira a alcanzar
pero que nunca alcanza porque se lo impide su constitución material ( la materia es lo no inteligible, la causa del
cambio.
Hay que decir que en su vejez Platón somete a crítica su propia teoría por las dificultades que presenta. Por ejemplo
en el diálogo Parménides critica si hay Ideas de todas las cosas sensibles o también cómo se relacionan las ideas con
lo sensible, es decir, la idea de participación o imitación. Y también hasta qué punto son cognoscibles para el ser
humano puesto que son ideales y eternas y nosotros estamos en el mundo sensible.

TEORÍA DEL CONOCIMIENTO


En la filosofía platónica, la existencia de las Ideas es lo que fundamenta y hace posible un conocimiento universal y
objetivo. La realidad sensible como algo en constante cambio y transformación sólo puede generar una opinión

4
cambiante y pasajera. Para Platón, conocer algo es ser capaz de reconocer la Idea o Ideas de las que ese algo participa
o imita. Ahora bien, si las Ideas no están en este mundo sensible, ¿cómo podemos ascender hasta las Ideas?
La posibilidad de alcanzar este conocimiento se basa en tres supuestos: lo sensible imita o participa de las Ideas; el
alma está entre inteligible y lo sensible y las Ideas están jerarquizadas, las de rango inferior participan de las superiores
y todas ellas de la Idea del Bien. Es posible ir ascendiendo en esa jerarquía. Por un la
do, el conocimiento consiste en un proceso de ascenso por los diferentes grados de conocimiento que establece y que
nos permite la dialéctica. Por otro lado, de acuerdo con la teoría de la reminiscencia, conocer es recordar. Nuestra
alma pertenece al mundo inteligible, aunque ha olvidado lo que vio allí, puede irlo recordando con ayuda de la
dialéctica. Es decir, que su teoría del conocimiento está estrechamente ligada a su visión del ser humano y a su
comprensión de la realidad o metafísica (la teoría de las Ideas)
El ascenso en el conocimiento es posible porque según Platón existe una correspondencia entre los grados o niveles
de ser (nivel ontológico) y los grados o niveles de conocer (nivel gnoseológico). El dualismo entre las Ideas y lo sensible
se repite en el ámbito del conocimiento: las Ideas son objeto de ciencia o conocimiento verdadero (episteme) y lo
sensible es objeto de opinión (doxa). En un pasaje de la República conocido como la “alegoría de la línea” establece
dos grados básicos de conocimiento que subdivide a su vez en dos:
La opinión o doxa es el conocimiento centrado en lo sensible. No es verdadero conocimiento porque lo sensible está
en constante cambio. Se divide a su vez en dos:
La imaginación (eikasía) o conocimiento sensible inferior que consiste en meras conjeturas basadas en las cosas que
se “ven o se oyen” sin ningún análisis ni reflexión. En el mito de la caverna son las sombras que se proyectan sobre el
muro.
La creencia (pistis) o conocimiento sensible superior. Consiste en observaciones y generalizaciones sobre hechos y
fenómenos físicos que captamos. Se correspondería con la física o las ciencias naturales. En el mito es lo que ve el
prisionero dentro de la caverna al romper las cadenas
La ciencia o episteme es el conocimiento verdadero propio del mundo inteligible. Es superior a la opinión y nos
conduce a la verdad porque su objeto final son las Ideas. Se divide también en dos:
La razón discursiva o dianoia: son demostraciones sobre entidades aritméticas o geométricas propias de la
matemática. Aquí se aprecia la influencia pitagórica en Platón. En el mito se corresponde con las cosas reales que ve
el prisionero al salir a la luz del sol.
La razón dialéctica o especulativa o noesis. Es el grado máximo de conocimiento y consiste en argumentaciones
dialécticas sobre las Ideas o esencias universales. Siguiendo el método dialéctico de ascenso, la razón ha llegado al
punto máximo posible. Desde ahí debe también descender para ver el despliegue de las Ideas y como se relacionan
entre sí. En el mito son las cosas mismas pero contempladas a la luz radiante del sol como símbolo de la Idea suprema
del Bien.
Respecto al procedimiento para ascender hay que recordar una vez más que la dialéctica es el procedimiento
adecuado para recordar las Ideas innatas que permanecen adormecidas en el alma tras caer al mundo sensible y ser
encerrada en un cuerpo. Es el procedimiento para conseguir despertar el recuerdo de lo visto.
Para finalizar, hay que decir que para Platón, no se puede enseñar directamente este conocimiento, sino que se puede
únicamente estimular y ayudar al discípulo a descubrir por sí mismo las verdades que tiene latentes en su interior.
Una idea que estaba ya presente en Sócrates que en tantos aspectos influenció a Platón.

CONCEPCIÓN ANTROPOLÓGICA
Paralelo al dualismo ontológico que mantiene en el plano metafísico, Platón mantiene un dualismo antropológico. El
ser humano como la realidad en su conjunto es una unión de lo inteligible y lo sensible, de alma y cuerpo. El cuerpo
que pertenece al mundo sensible es inanimado en sí mismo, obstaculiza y dificulta la visión del alma para la que
constituye un castigo o una cárcel. El alma que pertenece al mundo inteligible es principio de movimiento (lo que da
vida al cuerpo), preexiste al cuerpo, es inmaterial e inmortal. La relación cuerpo y alma es accidental y transitoria. Un
hombre es su alma, no su cuerpo.
5
Hay que tener en cuenta que la antropología platónica no tiene un sentido primordialmente psicológico sino filosófico.
Cuando se ocupa del ser humano, Platón no hace una mera descripción psicológica –en sentido actual- de las partes y
funciones del alma, sino que propone una concepción del hombre coherente con el resto de su pensamiento: de tal
modo que quedan integradas la antropología, la teoría del conocimiento, la ética y la política, en las cuales se proyecta
la teoría de las Ideas
De acuerdo con Platón, existen tres clases de alma o tres partes en el alma que explicarían la presencia en todo ser
humano de impulsos y tendencias contradictorias:
Racional: de naturaleza inmortal, inteligible y divina. Es la parte más noble y elevada y fuente de impulsos intelectuales.
Su actividad propia consiste en conocer intelectivamente y gobernar a las otras dos partes. Según el Timeo está en la
cabeza.
Irascible: es mortal, fuente de pasiones nobles y heroicas como el valor, el coraje o la voluntad y se deja guiar fácilmente
por la parte racional. En el Timeo está en el pecho.
Concupiscible: es mortal, fuente de pasiones innobles, de deseos sensibles inmoderados y la más relacionada con el
cuerpo. Es la más difícil de guiar. Se encuentra en el vientre.
En sentido alegórico, Platón describe estas partes en uno de sus mitos más famosos el del carro alado, que aparece en
el Fedro. En este el alma humana se compara con un carro tirado por dos caballos, uno blanco, bueno y dócil y otro
negro, caprichoso y desobediente. Ambos caballos son conducidos por un auriga. El auriga y los dos caballos
representas las partes del alma: el auriga es la parte racional, el caballo blanco la parte irascible y el caballo negro, la
concupiscible.
De acuerdo con Platón, en cada ser humano predomina una de las partes o tipo de alma que se impone a las otras dos.
Esto determinará la forma de ser de cada persona y determinará en el terreno político el tipo de actividad y función en
la sociedad que ese ser humano deberá realizar.
La inmortalidad del alma racional es una de las teorías más decisivas e influyentes de la filosofía platónica a lo largo de
la historia. En este punto no hay dudas ni vacilaciones en el pensamiento platónico, puesto que está firmemente
propuesta a lo largo de los distintos períodos de su obra.
Platón, en varios diálogos, sobre todo en el Fedón, expuso varias demostraciones de la inmortalidad del alma, que
consideró más probables que rigurosamente ciertas. Todas las demostraciones tratan de justificar que la liberación del
alma de las ataduras del cuerpo es el fin último de la vida y la condición necesaria para el retorno de la parte espiritual
del hombre al lugar que le corresponde: el mundo de las ideas.
El hecho de afirmar la inmortalidad del alma tiene como consecuencia la necesidad de explicar el problema de su
destino transmundano (fuera del mundo sensible). Platón responde a esta cuestión con la doctrina pitagórica de la
trasmigración o reencarnación de las almas o metempsicosis. Según el mito del Fedro, el alma se dedicaba a la
contemplación de las Ideas y cae al mundo sensible por una culpa o falta (el caballo negro desobedece las órdenes del
auriga y precipita el carro hacia lo sensible). Antes de caer no todas las almas han contemplado con igual intensidad
las Ideas y según hayan contemplado más o menos las mismas se encarnarán en diferentes tipos de hombres (el que
más ha contemplado las Ideas es el filósofo, el que menos, el tirano). Una vez ha caído el alma debe tratar de purificarse
y liberarse del embotamiento que produce lo sensible. Si no lo consigue, al morir el cuerpo volverá a encarnarse en
otro cuerpo hasta que complete un ciclo de purificación que puede ser más o menos largo. La tarea del hombre en
esta vida, es por tanto purificarse de las ataduras de lo sensible y preparase para la contemplación de las Ideas.
El alma del hombre de conocimiento, del amante de la sabiduría (philósophos), obtiene su recompensa después de la
muerte y retorna directamente al mundo de las ideas del cual procede. Las almas de los hombres ignorantes e injustos
todavía tienen que purificarse de sus errores y continuar el ciclo de las reencarnaciones hasta finalmente conseguirlo

6
(República). Así, la muerte permite al alma retornar a su primitiva naturaleza divina y a la contemplación renovada de
las ideas.
Además, fiel a las enseñanzas socráticas, Platón sostiene que la filosofía debe ser entendida como una continua
preparación para la muerte. Esta idea aparece al final del principal diálogo del período socrático, La apología. En esta
obra Sócrates condenado a muerte y a punto de ser ejecutado se reafirma en la idea de la muerte como un tránsito
del alma hacia un destino mejor.

ÉTICA
La ética de Platón, como toda la ética griega se centra en torno a la noción de virtud (areté) que podemos traducir
como excelencia, mérito, perfección del cuerpo o del espíritu; se refiere tanto a la virtud de las personas como de los
objetos.
La virtud no es un acto aislado sino un hábito permanente. En el caso del ser humano, las virtudes son hábitos que
impulsan a actuar y obrar con la mayor perfección posible.
A lo largo de los diálogos de las distintas etapas de su obra, Platón reflexionó sobre una serie amplia de problemas
relacionados con la virtud ética: entre otros, si la virtud es innata o aprendida, si la virtud se puede enseñar o más bien
es un don gratuito que los dioses otorgan a los hombres. Como virtudes básicas conocidas también como cardinales
porque sirven de marco de referencia para las demás Platón establece en su obra las siguientes:
Sabiduría, prudencia (phrónesis): es la capacidad de saber qué es lo conveniente en cada situación, cómo obrar en
cada circunstancia. Está ligada a la parte racional del alma y es la que orienta la conducta hacia la verdad y el bien. En
el mito del carro alado es la virtud correspondiente del auriga.
Fortaleza o valentía (andreía): es la capacidad para sobreponerse al esfuerzo, al sufrimiento, al trabajo y al dolor.
Requiere entrenamiento, educación, autodominio. Es la virtud del alma irascible, o del caballo blanco en el mito del
carro alado.
Templanza (sophronise): es la moderación y el dominio sobre pasiones físicas que perturban la paz espiritual. Se
fomenta con la austeridad y el control de nuestros impulsos físicos básicos. Es la excelencia del alma concupiscible, la
del caballo negro en el mito.
Justicia (dikaiosine): es una virtud general que une y armoniza a todas las demás. Está presente cuando todas las
virtudes funcionan en armonía, cuando cada parte del alma cumple con la función que le corresponde y no se
entromete en la de las demás partes. Es armonía en las tendencias anímicas. En la sociedad será recto reparto de
funciones y bienes; en el cosmos es orden de todos los seres y fenómenos.
Esta clasificación de virtudes en relación también con las partes del alma tendrá un reflejo en la teoría política platónica
ya que no existe una separación radical entre ambas. Ética y política para Platón, como para el pensamiento griego en
general son conceptos complementarios y estrechamente unidos.

POLÍTICA
Del mismo modo, en Platón hay una insistente y persistente preocupación política que se vio reforzada tras la condena
y muerte de su maestro. Platón es un pensador esencialmente político y para él la perfección del individuo es
inseparable de la del Estado. Un ciudadano bueno y justo sólo es posible en un Estado bueno y justo. El instrumento
para conseguir ese perfeccionamiento es la filosofía, que no es un saber teórico o especulativo, ni una mera técnica
(como lo era para los sofistas.
La teoría política de Platón también refleja un dualismo que contrapone el Estado real o histórico y un Estado ideal o
utópico como formas de gobierno. Hay dos razones por las que Platón expuso su concepción política recurriendo a una
ciudad-estado utópica (imaginaria e irrealizable en ese momento de la historia):

7
• La primera razón es, con toda seguridad, de orden biográfico, ya que Platón fue testigo desengañado de la
crueldad y corrupción del gobierno de los Treinta Tiranos y, después, de la condena injusta y la ejecución de su
amigo y maestro Sócrates por el sistema democrático restaurado en Atenas.
• La segunda razón es de orden filosófico y está unida a su idealismo político y a su pensamiento dualista: Platón
está firmemente convencido de que sólo la verdadera filosofía y el conocimiento de las ideas políticas pueden
conducir a la justicia en la vida pública y privada; además, sólo un Estado ideal o utópico es consecuente con
el resto de los principios teóricos del sistema (el mundo de las ideas, el alma espiritual, el conocimiento racional
y el ideal del hombre de conocimiento).
La filosofía política de Platón es la primera gran UTOPÍA social que conocemos en la historia de las ideas. En el diálogo
de madurez República expone Platón su concepción de la justicia en sentido individual y también social. Con este diseño
utópico, Platón pretende dar una definición de justicia. La justicia es la misma a nivel individual que político, pero como
una ciudad-Estado es más grande que un individuo es más fácil de ver.
En su teoría política se describe una ciudad-estado ideal cuyo fundamento no es estrictamente político sino
antropológico, depende de la naturaleza humana. La ciudad-estado platónica ideal está constituida por individuos que
pertenecen a tres castas o clases sociales, formadas por aquellos ciudadanos en los que predomina cada uno de los
tres tipos de alma. Las instituciones educativas del Estado se encargan de seleccionar desde niños a los individuos en
función de sus capacidades y asignarlos a cada una de las castas. Por ello, la educación es una de las tareas más
importantes del Estado y ha de depender de él (en tiempos de Platón no era así). Además, ha de ser igual para hombres
y mujeres (otra cosa que no se hará efectiva hasta el s. XX, es decir, casi 2400 años después de que Platón lo propusiese)
A cada casta le corresponde una virtud, se le asigna una función y recibe un tipo determinado de educación. A la cabeza
del Estado, están los filósofos gobernantes, elegidos entre los que predomina el alma racional y cuya virtud es la
prudencia o sabiduría práctica. Su función es la dirección del Estado. Se les instruye en el arte, especialmente la música
y la poesía, en la gimnástica como educación del cuerpo, y en las distintas ciencias (matemáticas, astronomía y
armonía). Pero, sobre todo, se les enseña la dialéctica como método de la auténtica sabiduría.
La segunda casta está formada por los guardianes o custodios, elegidos entre los que predomina el alma irascible y
cuya virtud es la fortaleza de ánimo o valor. Su función es preservar al Estado de sus enemigos interiores y exteriores.
Reciben una formación basada en la música, la lectura de las narraciones legendarias (Hesíodo y Homero), la gimnástica
y las artes marciales, esenciales para desempeñar su cometido.
A la tercera casta pertenecen los productores, artesanos, comerciantes y campesinos, elegidos entre aquellos entre
los que predomina el alma concupiscible y cuya virtud es la templanza o moderación en la satisfacción de los apetitos
corporales. Su función es satisfacer las necesidades materiales de la comunidad.
La tercera clase, no recibe una educación específica, pero se le permite la propiedad privada y el mantenimiento de
una familia, como incentivo a sus funciones sociales, típicamente materiales.
En correspondencia con la definición de la virtud ética (la justicia individual), la principal virtud política es la justicia
social, que consiste en la armonía y no intrusión arbitraria de una clase en las funciones o atribuciones de las otras,
siempre bajo la dirección de los gobernantes filósofos.
El Estado ideal platónico es una organización sociopolítica rigurosamente jerárquica, en la que tiene un papel decisivo
la educación tanto en la selección de castas como en la formación de los ciudadanos. Platón establece una completa
prioridad de las instituciones educativas sobre las restantes (políticas, económicas, jurídicas o militares). Pero es un
Estado totalitario, puesto que el Estado decide la incorporación de los ciudadanos a una determinada casta, la
educación que deben recibir dentro de ella, las funciones que deben desempeñar y los privilegios sociales que les
corresponden.

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Además, el Estado planifica, a conveniencia, los enlaces conyugales y el control selectivo de la natalidad entre las dos
clases superiores, las cuales viven en una situación de comunismo total, sin propiedades ni familia. Esto último hace
imposible la ambición y la corrupción personal, propiciando así una exclusiva dedicación de los individuos al servicio
de la comunidad.
Finalmente, la utopía política platónica, desde el punto de vista de las formas del Estado, es una forma de gobierno
aristocrática o monárquica, gobierno de los mejores o del mejor, aunque se trata de una aristocracia intelectual
basada en los méritos y el valor personales y no de carácter hereditario.
En el libro VIII del diálogo República, Platón hace una clasificación evolutiva de las formas de gobierno de las mejores
a las peores o más imperfectas. Se trata de un modelo teórico de carácter explicativo, especulativo e ideal porque no
coincide con los datos históricos reales de las formas de gobierno en Grecia. Así establece una CLASIFICACIÓN DE LAS
FORMAS DE GOBIERNO que ordena desde su propuesta política utópica como la más perfecta y va descendiendo sobre
sucesivas degeneraciones del ese orden.
Aristocracia/monarquía o gobierno de los mejores/ del mejor, basada en la justicia social. Se corresponde con el
Estado ideal platónico, cuyo fundamento son las instituciones educativas y el gobierno de los sabios.
Timocracia o gobierno de los guardianes o clase militar, basada en la ambición personal y en el ansia de honores. El
predominio de los valores militares erróneos conduce, primero, al afán de notoriedad, las distinciones y los privilegios.
Después, lleva al amor al dinero con que se pagan estos valores. Finalmente, la aristocracia es usurpada por la fuerza.
La timocracia es una forma de gobierno transitoria, pero importante porque da paso a la siguiente.
Oligarquía o gobierno de los más ricos o poseedores de bienes, basada en la ambición de una minoría por los bienes
materiales. En la oligarquía coinciden el poder y la propiedad en una forma de gobierno estable y duradera. En esta
forma de gobierno la economía ocupa una posición central en la política, por lo que se trata de una concepción de la
polis muy alejada del Estado ideal platónico.
Democracia o gobierno del pueblo, basada en el ansia de libertad y la anomia (ausencia de normas estables y
respetadas). El fin de la oligarquía viene de la revuelta social de la mayoría que carece de bienes y que en función de
su cantidad o mayoría numérica aspiran a detentar el poder. La democracia acaba convirtiéndose, por la incapacidad
política de una mayoría no cualificada, en una anarquía creciente. En ocasiones el exceso de normas inútiles, en otras
la ausencia de normas firmes, conducen necesariamente a la forma de gobierno más degenerativa de todas, la tiranía.
Tiranía o gobierno de uno, preocupado por su propio interés. Se trata de una forma de gobierno basada en el poder
absoluto, la crueldad y la corrupción.
Cada forma de gobierno es un reflejo perfecto (la primera forma) y una consecuencia degenerativa (las demás formas)
de cada uno de los tres tipos de alma: la aristocracia del alma racional, cuya virtud es la sabiduría; la timocracia del
alma irascible, cuya virtud es la fortaleza de ánimo o valentía; la oligarquía, la democracia y la tiranía del alma
concupiscible, cuya virtud es la templanza.
Como conclusión podemos decir que, aunque muchos aspectos de la utopía de Platón son criticables lo que pretende
es superar una concepción tiránica de la política en la que unos pocos imponen por la fuerza o el engaño lo que en el
fondo son sus intereses particulares y egoístas. Para Platón, el interés del gobernante sólo puede ser servir a la
sociedad. Su teoría trata de bloquear toda forma de corrupción en los políticos y fomentar y garantizar la educación
de los ciudadanos.

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