REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES INTERIORES, JUSTCIA Y PAZ
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
NUCLEO CARACAS
INFECCIONES DE TRANSMISION
SEXUAL
INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL
Apariencia
Algunas de las ETS más comunes: En sentido horario desde arriba a la
izquierda: gonorrea, sífilis, papiloma humano, herpes y candidiasis.
Una infección de transmisión sexual (ITS), enfermedad de transmisión sexual (ETS), antes
llamada enfermedad venérea, es una afección clínica infectocontagiosa que se transmite de
persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente,
durante actividades sexuales, especialmente sexo vaginal, sexo anal, sexo oral o a veces el sexo
manual.[2][3][4] Sin embargo, puede transmitirse también por uso de jeringas contaminadas,
contacto con la sangre o con otras secreciones, y alguna de ellas pueden transmitirse durante
el embarazo, durante el parto o la lactancia, desde la madre hacia el hijo.[5]
A menudo, las ITS no causan síntomas inicialmente, [6] lo que resulta en un riesgo de
transmisión a otras personas.[7][8] El término infección de transmisión sexual generalmente se
prefiere al de enfermedad de transmisión sexual o enfermedad venérea, en tanto incluye casos
en los que no hay enfermedad sintomática.[9] Los síntomas y signos de las ITS pueden
incluir secreción vaginal, secreción peneana, úlceras en o alrededor de los genitales o dolor
pélvico.[2] Algunas ITS pueden causar infertilidad.[2] Si bien las ITS afectan inicialmente los
genitales, el tracto reproductivo, el tracto urinario, la cavidad oral, el ano o el recto, pueden
madurar en el cuerpo para atacar varios órganos y sistemas. La sífilis terciaria (paresis), por
ejemplo, puede afectar la piel, los huesos, el sistema nervioso central, el corazón, el hígado u
otros órganos. Personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la causa
del SIDA, pueden mantenerse saludables externamente por años antes de que la enfermedad
se arraigue dentro del sistema inmune.
La mayor parte de las infeciones de transmisión sexual son causadas por dos tipos
de gérmenes—bacterias y virus—, pero algunas también son causadas
por hongos y protozoarios. ITS bacterianas incluyen la clamidiasis, la gonorrea y la sífilis.[2] Las
ITS virales incluyen las verrugas genitales, el herpes genital y el VIH/sida.[2] Las ITS parasitarias
incluyen la tricomoniasis.[2]
La mayoría de las ITS son tratables y curables. De las infecciones más comunes, la sífilis, la
gonorrea, la clamidia y la tricomoniasis son curables, mientras que el VIH/SIDA y el herpes
genital no lo son.[2] Algunas vacunas pueden disminuir el riesgo de ciertas infecciones,
incluyendo la hepatitis B y algunos tipos de VPH.[10] Las prácticas sexuales seguras como el uso
de condones, tener un menor número de parejas sexuales o estar en una relación en la
que cada persona solo tiene relaciones sexuales con la otra también disminuyen el riesgo de
ITS.[2] La educación sexual integral también puede ser útil.[11]
Precaución
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Educación sexual oportuna para conocer las enfermedades de este tipo y la forma de
contagio.
Higiene de los órganos sexuales; debe practicarse el baño diario con jabón y el secado
cuidadoso de los genitales.
Utilización de mecanismos protectores como el condón o preservativo cuando se
tenga alguna relación sexual.
Epidemiología
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Las tasas de incidencia de las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen siendo altas en la
mayor parte del mundo, a pesar de los avances de diagnóstico y terapéuticos que pueden
rápidamente hacer que los pacientes con muchas ITS no se vuelvan contagiosos y curar a la
mayoría. En muchas culturas, las costumbres sexuales cambiantes y el uso del anticonceptivo
oral han eliminado las restricciones sexuales tradicionales, especialmente para las mujeres y,
sin embargo, tanto los profesionales de la salud como los pacientes tienen dificultades para
tratar abierta y sinceramente los problemas sexuales. Adicionalmente, la difusión mundial de
bacterias farmacorresistentes (por ejemplo, gonococos resistentes a la penicilina) refleja el uso
erróneo (excesivo) de antibióticos y la extensión de copias resistentes en las poblaciones
móviles. El efecto de los viajes se hace más evidente con la difusión rápida del virus del sida
(VIH-1) de África a Europa y al continente americano a finales de los años setenta.[cita requerida]
Las prevalencias de ITS observadas con frecuencia en las adolescentes sexualmente
activas tanto con síntomas del tracto genital bajo, como sin ellos, incluyen:
clamidia (10-25 %),
gonorreas de Neisseria (3-18 %),
sífilis (0-3 %),
Trichomonas vaginalis (8-16 %), y
virus del herpes simple (2-12 %).
Entre jóvenes adolescentes sin síntomas de uretritis, las tasas aisladas
[cita requerida]
incluyen C. trachomatis (9-11 %) y gonorreas de Neisseria (2-3 %).
En informes presentados por el Banco Mundial, The Global Women's Institute (Universidad
George Washington) y el Banco Interamericano de Desarrollo, se ha estudiado la relación entre
la violencia contra mujeres y niñas y el aumento de riesgo de contraer ITS, asociado esto
también a embarazos no deseados, depresión y otros daños colaterales.[12]
En 1996, la OMS estimaba que más de un millón de personas se infectaban diariamente. Cerca
del 60 % de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años, y el 30 % de estos tienen
menos de 20 años. Entre los 14 y los 19 años de edad, las ITS ocurren con más frecuencia en
muchachas que muchachos en una proporción casi de 2:1; esto se iguala en ambos sexos hacia
los 20 años. Se estima que 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y
de tricomoniasis se dieron en el mundo entero en 1999.[cita requerida]
Actualmente, cada año se dan cerca de 400 millones de nuevos casos en todo el mundo. El
90 % entre los 15 y los 30 años, y sobre todo en menores de 25 años, solteros y sexualmente
activos, además de los niños que nacen infectados. De esos 400 millones casi 300 millones son
de sífilis, gonorrea y sida.[cita requerida]
Prevención
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Póster de propaganda estadounidense (c. 1942-1945), elaborado por el Departamento de
Guerra del gobierno de ese país,[13] y dirigido a soldados y marineros de la Segunda Guerra
Mundial donde se apelaba a su patriotismo para exhortarlos a que se protegieran. El texto
incluye el término enfermedades venéreas (nombre médico que se usaba en esa época) y dice:
"(Ella) puede parecer limpia, PERO... las chicas que ligas, las que encuentras en la calle,
las prostitutas... DISEMINAN la SÍFILIS y la GONORREA. No podrás vencer a (las potencias del
Eje) si contraes enfermedades venéreas". Se usaron imágenes de mujeres para capturar la
atención de los ciudadanos en contra de las infecciones.
Artículo principal: Sexo seguro
Las estrategias para reducir el riesgo de ITS incluyen la vacunación, la monogamia mutua, la
reducción del número de parejas sexuales y la abstinencia sexual.[14] También puede ser útil la
consejería conductual para adolescentes sexualmente activos y para adultos en alto riesgo. [15]
Esta consejería interactiva, que puede requerir muchos recursos, se centra en educación sobre
el riesgo individual, las situaciones de riesgo y el uso de estrategias personalizadas para
establecer metas.[16]
La forma más eficaz de prevenir la transmisión sexual de las ITS es evitar el contacto de partes
del cuerpo o fluidos que puedan transmitir la infección a una pareja infectada. No todas las
actividades sexuales implican contacto: el cibersexo, el sexo telefónico o la masturbación a
distancia son métodos para evitar el contacto físico. El uso correcto del preservativo reduce el
contacto y el riesgo. Si bien el condón es eficaz para limitar la exposición, puede producirse la
transmisión de algunas enfermedades incluso con su uso.[17]
Ambos miembros de la pareja pueden hacerse una prueba de ITS antes de iniciar el contacto
sexual o antes de reanudarlo si alguno de ellos tuvo contacto con otra persona. Muchas
infecciones no se detectan inmediatamente después de la exposición, por lo que debe
transcurrir suficiente tiempo entre las posibles exposiciones y la realización de la prueba para
que esta sea precisa. Ciertas ITS, en particular algunos virus persistentes como el VPH, pueden
ser imposibles de detectar.
Algunos lineamientos generales incluyen:
Cuidar al máximo la higiene diaria de los órganos sexuales externos para evitar la
colonización por microorganismos que pueden producir infecciones e irritaciones.
Vacunarse contra enfermedades como la hepatitis B o el VPH.
Reducir el número de parejas sexuales.
Estar en una relación mutuamente monógama con una pareja que se ha hecho la
prueba y que no tiene una ITS.
Examinar los órganos sexuales periódicamente para detectar posibles alteraciones,
como hinchazón, enrojecimiento, úlceras, secreciones, olores intensos, etc.
Acudir al médico siempre que se observe alguna alteración.
Informarse sobre los modos de transmisión, síntomas y consecuencias de las
enfermedades de transmisión sexual.
Usar preservativos siempre que se mantenga relaciones sexuales esporádicas o con
personas desconocidas. En lo relativo al sida, además, no se debe
compartir utensilios que puedan causar lesiones en la piel y
las mucosas: jeringuillas, cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, etc.
Comunicar siempre la presencia de cualquier enfermedad de transmisión sexual.
Evitar mantener relaciones sexuales vaginales, anales u orales si se padece alguna
enfermedad de transmisión sexual para no contagiar a otras personas.
Acudir a los centros de salud o de planificación familiar en caso necesario, tanto
cuando existan problemas de fertilidad como cuando se desee utilizar métodos
anticonceptivos.[18]
Conocer, aceptar y valorar el cuerpo.
Evitar los complejos de culpabilidad o vergüenza en las relaciones sexuales
desarrolladas con amor y respeto hacia la pareja.
Respetar a todas las personas independientemente de cuál sea su orientación sexual y
valorar a cada una de ellas según sus cualidades personales y no por sus preferencias
sexuales.
Tener confianza en la pareja y hablar con ella acerca de las relaciones sexuales
anteriores y de posibles enfermedades de transmisión sexual.
Visitar periódicamente al médico especializado en ITS para detectar posibles
enfermedades con anterioridad y facilitar su tratamiento.
Limitación entre parejas
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Se reduce mucho el riesgo de transmisión si las dos partes hayan recibido una revisión médica,
con examen de sangre, para saber que no existen estas infecciones en la persona, y si se
limiten en adelante las parejas a aquellos que hayan tenido igual revisión. En los Estados
Unidos hay un certificado, completamente voluntario, en que unos médicos, bajo su propio
membrete, certifican que el individuo nombrado está libre de organismos de transmisión
sexual. Todas las grandes compañías de pornografía, que suelen negar el uso del condón,
exigen este certificado. Aun así, ya que los tests no son perfectos y a veces para un resultado
positivo tienen que pasar semanas desde la transmisión, el riesgo se disminuye mucho, pero
no se elimina.
La monogamia ni teóricamente es una solución perfecta. Un virgen puede tener una
enfermedad de transmisión sexual. Se transmiten, incluido el virus del sida, de madre a hijo
durante el parto. Una pareja monógama, con los dos libres de microorganismos relevantes, es
lo perfecto. Pero es igualmente perfecto un grupo de tres o más, todos revisados por médicos,
sin contacto sexual con persona fuera del grupo. Aunque se pensaría que es más segura una
pareja de solo dos, no es así. Son abundantes los casos en que una pareja supuestamente
monógama, se infeccione por la falta (sexo con una persona sin revisión médica) de uno de
ellos. Las agrupaciones sexuales en que todo se discute son más seguras.[cita requerida]
La masturbación y el sexo telefónico son libres de riesgo. También la abstinencia: eliminando el
sexo, se evitan las enfermedades de transmisión sexual.
Preservativo
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Artículo principal: Preservativo
Los preservativos o condones proporcionan protección cuando se utilizan correctamente como
barrera desde/hacia el área que cubren. Las áreas descubiertas todavía son susceptibles a
muchas ETS. Una secreción infectada en contacto con una lesión en la piel que llevase a la
transmisión directa de una ETS no sería considerada «transmisión sexual», pero puede ocurrir
teóricamente durante el contacto sexual; esto puede evitarse simplemente dejando de tener
contactos sexuales cuando se tiene una herida abierta.
Los condones están diseñados, probados y manufacturados para no fallar si se usan
apropiadamente, pero no ofrecen una seguridad absoluta.
El uso apropiado exige:
No poner el condón demasiado firme en el extremo, dejando 1 o 2 cm en la
extremidad para la eyaculación. Si se coloca el condón muy apretado, es posible que
falle.
Usar un condón nuevo para cada encuentro sexual.
No usar un condón demasiado flojo, pues puede hacer fracasar la barrera.
No voltear el condón después de haber terminado, aunque no haya
habido eyaculación.
No usar condones elaborados con tejido animal, que protegen contra la concepción,
pero no contra el VIH y otras ETS.
Evitar dejar el condón en el calor porque pueden desgastarse.
Evitar el uso de lubricantes basados en aceite (o cualquier cosa que contenga aceite)
con los condones de látex, ya que el aceite puede hacer que se rompan.
Evitar el doble uso de condón, pues la fricción entre ambos puede hacer que se
rompan.
La prostitución: causa en las infecciones de transmisión sexual
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La prostitución, por las actividades propias de su ejercicio, expone a quienes la practican a
riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS) y virus de inmunodeficiencia humana (VIH). La
atención que se presta a las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en relación con la
prostitución no es algo nuevo, siendo el VIH el problema más reciente desde la visión médica
atada a discursos y prácticas morales sobre el uso del cuerpo como una actividad económica.
Por otra parte, es normal que en la adolescencia, los jóvenes comiencen a mostrar cierta
curiosidad por las relaciones sexuales, sin embargo, es importante dar a conocer los riesgos
que se corren, ya que la mayoría de veces solo se toman en cuenta los embarazos a temprana
edad, descuidando la infinidad de enfermedades que se pueden contraer al no protegerse.
Estas diferentes enfermedades pueden traer consigo consecuencias de dos clases: psicológicas
y físicas. Entre las psicológicas, se toman como más importantes los sentimientos de
infravaloración que pueden conllevar a autolesiones o incluso, el suicidio, al igual que otras
enfermedades mentales como la neurosis[19] y la psicosis.[20] En la parte física, se debe tener en
cuenta el daño que sufren los órganos genitales y el cuerpo en general. Ya que algunas ETS
pueden derivar a daños irreparables en los órganos o hasta el cáncer. Es de suma importancia
darle un énfasis a las formas de prevención, como el preservativo masculino o femenino.
Pruebas para diagnóstico
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Las pruebas para diagnóstico de ITS pueden aplicarse para buscar una sola de estas infecciones
o bien incluir varias pruebas individuales para una amplia gama de ellas, entre ellas las pruebas
para sífilis, gonorrea, chlamydia, hepatitis y las pruebas de VIH. Sin embargo, no existe ningún
procedimiento que pueda aplicarse para detectar la presencia de absolutamente todos los
agentes infecciosos, así que es importante saber para cuál de las diferentes ITS sirve cada una
de las pruebas.
Historia de los tratamientos
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Durante este período se reconoció la importancia del seguimiento de las pistas de
infectados para tratar las ITS. Llevando las pistas de las parejas sexuales de los individuos
infectados, haciéndoles exámenes para confirmar si estaban infectados.
Enfermedades sexuales
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Gonorrea
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Artículo principal: Gonorrea
La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes. La causante
es la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que puede crecer y multiplicarse fácilmente en áreas
húmedas y tibias del aparato reproductivo, incluidos el cuello uterino (la abertura de la matriz),
el útero (matriz) y las trompas de Falopio (también llamadas oviductos) en la mujer, y en
la uretra (conducto urinario) en la mujer y en el hombre. Esta bacteria también puede crecer
en la boca, en la garganta, en los ojos y en el ano.
Síntomas
En la mujer:
Secreción vaginal inusual.
Sangrado vaginal inusual.
Dolor en la parte inferior del abdomen.
La mujer infectada puede no tener síntomas o presentar ligeras molestias al orinar o flujo.
En el hombre:
Dolor al orinar.
Secreción uretral purulenta.
Inflamación en zona de la pelvis, malestar similar o atribuible a ganglios de la ingle.
En el varón transcurren dos a tres días después un dolor intenso en la zona pélvica,
presentando malestar muscular al hacer presión en dicha zona. Además se pueden presentan
los síntomas (dolor al orinar, pues sale por la uretra). La gonorrea y la infección por clamidia
pueden ocasionar esterilidad cuando no se aplica el tratamiento.
Se diferencia de la sífilis porque las infecciones no son letales, pero pueden ser muy dolorosas
y causar la esterilidad.
Sífilis
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Artículo principal: Sífilis
Es una infección de transmisión sexual ocasionada por la bacteria Treponema pallidum. Se
transmite cuando se entra en contacto con las heridas abiertas de una persona infectada. Esta
enfermedad tiene varias etapas: la primaria, secundaria, la latente y la terciaria (tardía). En la
etapa secundaria es posible contagiarse al tener contacto con la piel de alguien que tiene
una erupción cutánea en la piel causada por la sífilis, (también si uno toca la parte en las que
aparecen las llagas).
Síntomas
Si no es tratada a tiempo la enfermedad atraviesa cuatro etapas:
Etapa primaria: el primer síntoma es una llaga en la parte del cuerpo que entró en
contacto con la bacteria. Estos síntomas son difíciles de detectar porque por lo general
no causan dolor, y en ocasiones ocurren en el interior del cuerpo. Una persona que no
ha sido tratada puede infectar a otras durante esta etapa.
Etapa secundaria: surge alrededor de tres a seis semanas después de que aparece la
llaga. Aparecerá una erupción en todo el cuerpo, en las palmas de las manos, en las
plantas de los pies o en alguna otra zona. Otros síntomas posibles son: fiebre leve,
inflamación de los ganglios linfáticos y pérdida del cabello.
Etapa latente: si no es diagnosticada ni tratada durante mucho tiempo, la sífilis entra
en una etapa latente, en la que no hay síntomas notables y la persona infectada no
puede contagiar a otras. Sin embargo, una tercera parte de las personas que están en
esta etapa empeoran y pasan a la etapa terciaria de la sífilis.
Etapa terciaria (tardía): esta etapa puede causar serios problemas como, por
ejemplo, trastornos mentales, ceguera, anomalías cardíacas y trastornos neurológicos.
En esta etapa, la persona infectada ya no puede transmitir la bacteria a otras personas,
pero continúa en un periodo indefinido de deterioro.
Papiloma humano
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Artículo principal: Virus del papiloma humano
Es una enfermedad infecciosa causada por el VPH (virus del papiloma humano). Se transmite
principalmente por relaciones sexuales, aunque puede transmitirse también por roces
genitales no penetrativos y a través del parto. No se transmiten por el uso de saunas o
piscinas, ni por compartir objetos de aseo personal. Se presenta en la piel de las zonas
genitales en forma de verrugas. Las lesiones son apreciables a simple vista o se pueden
diagnosticar por observación de tejidos con un microscopio.
Síntomas
Los síntomas más importantes que sugieren la presencia de virus del papiloma humano son
pequeñas verrugas en el área ano-genital: cérvix, vagina, vulva y uretra (en mujeres) y pene,
uretra y escroto (en varones). Cuando las verrugas se presentan en genitales externos, puede
haber también picazón y sangrado si estas están expuestas al roce. Pueden variar en
apariencia (verrugas planas no visibles o acuminadas sí visibles), en número y en tamaño, por
lo que se necesita un especialista para su diagnóstico. Los tipos de virus de papiloma humano
más agresivos pueden provocar alteraciones en el Papanicolaou, lo que refleja que en el cuello
del útero hay lesiones escamosas intraepiteliales (zonas infectadas por VPH que pueden
provocar cáncer).
VIH
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Artículo principal: Sida
Véase también: VIH
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es responsable del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (sida) y ataca a los linfocitos T-4, que forman parte fundamental
del sistema inmunitario del ser humano. Como consecuencia, disminuye la capacidad de
respuesta del organismo para hacer frente a infecciones oportunistas originadas
por virus, bacterias, protozoos, hongos y otros tipos de infecciones.[21]
La causa más frecuente de muerte entre las personas que contraen el VIH es
la neumonía por Pneumocystis jiroveci, aunque también es elevada la incidencia de ciertos
tipos de cáncer como los linfomas de células B (linfoma no Hodgkin) y el sarcoma de Kaposi.
También son comunes las complicaciones neurológicas, la pérdida de peso y el deterioro físico
del paciente. La mortalidad disminuyó mucho con el invento de los
medicamentos antirretrovirales.
El VIH se puede transmitir por vía sexual (vaginal o anal) mediante el intercambio de fluidos
vaginales, rectales o semen, así como mediante el contacto con el líquido
preeyaculatorio durante las prácticas sexuales o por transfusiones de sangre. Una madre
infectada con VIH también puede infectar al niño durante el embarazo mediante la placenta o
durante el parto y la lactancia, aunque existen tratamientos para evitarlo. Tras la infección,
pueden pasar hasta 10 años para que se diagnostique el sida, que es cuando el sistema
inmunitario está gravemente dañado y no es capaz de responder efectivamente a las
infecciones oportunistas.[21]
Es muy importante destacar que una persona infectada por el VIH puede o no desarrollar el
sida. Muchos pacientes que han sido diagnosticados seropositivos frente al VIH pasan largos
periodos de tiempo sin desarrollar inmunodeficiencia y es una condición que se puede
sobrellevar. La condición de sida no es permanente.
Existen medicamentos para prevenir el VIH en caso de que se produzca una exposición al
mismo:
PrEP (profilaxis previa a la exposición): indicado para personas que no tienen VIH, pero
poseen un alto riesgo de contraerlo, se toma a diario y reduce el riesgo de contraerlo,
se encuentra indicado para parejas en la que uno de ellos o ambos es VIH positivo,
individuos que posean múltiples parejas, una pareja con múltiples parejas o una pareja
con un estatus de VIH desconocido, o individuos que comparten agujas para inyectarse
drogas.
PEP (profilaxis post-exposición): indicado para individuos que creen que han estado
expuestos al VIH, se encuentra indicado solo para situaciones de emergencia y debe
tomarse dentro de las 72 horas posteriores a la posible exposición al VIH.
Síntomas
Los síntomas del sida en los adolescentes pueden ser los mismos que en los niños y también
pueden parecerse más a los síntomas que se presentan a menudo en los adultos con el
síndrome. Algunos adolescentes y adultos pueden desarrollar una enfermedad con un
aumento en la segregación de espermatozoides, además de otra parecida a la gripe en el plazo
de un mes o dos después de la exposición al VIH, aunque muchas personas no desarrollan
ningún síntoma al infectarse. Además, los síntomas usualmente desaparecen en el plazo de
una semana a un mes, y se confunden a menudo con los síntomas de otra infección viral. Los
síntomas pueden incluir:[22]
fiebre
dolor de cabeza
malestar general
depresión
infertilidad
vómito
diarrea
Vías de transmisión
Las tres principales vías de transmisión del VIH son:
Sexual (acto sexual sin protección). La transmisión se produce por el contacto de
secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.
Parenteral (por sangre). Es una forma de transmisión a través de jeringuillas infectadas
que se da por la utilización de drogas intravenosas o a través de los servicios sanitarios,
como ha ocurrido a veces en países pobres; también en personas con hemofilia que
han recibido una transfusión de sangre infectada o productos infectados derivados de
la sangre; en menor grado, trabajadores de salud que estén expuestos a la infección en
un accidente de trabajo, como puede ocurrir si una herida entra en contacto con
sangre infectada; también debido a la realización
de piercings, tatuajes y escarificaciones, si se hace sin las debidas condiciones de
higiene.
Vertical (de madre a hijo). La transmisión puede ocurrir durante las últimas semanas
del embarazo, durante el parto o al amamantar al bebé. De las tres, el parto es la más
problemática. Actualmente en países desarrollados la transmisión vertical del VIH está
totalmente controlada (siempre que la madre sepa que es portadora del virus), ya que
desde el inicio del embarazo (y en ciertos casos con anterioridad incluso) se le da a la
embarazada una Terapia Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA), especialmente
indicada para estas situaciones; el parto se realiza por cesárea generalmente, se
suprime la producción de leche (y con ello la lactancia), e incluso se da tratamiento
antiviral al recién nacido.
Clamidia
La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Es causada por la
bacteria Chlamydia trachomatis. Suele afectar más a mujeres que a hombres.
En mujeres
La clamidia suele atacar las trompas de Falopio y es mayormente asintomática, de manera que
puede pasar fácilmente desapercibida. Muchas veces se confunde esta enfermedad con
una cistitis o infección de orina por los síntomas que una mujer puede presentar como la
sensación de ardor al orinar. Normalmente cuando se detecta la clamidia es fácil de curar. El
tratamiento se basa principalmente en antibióticos. No obstante, al ser una enfermedad muy
silente en múltiples ocasiones no se detecta y no se trata. En estos casos, puede llegar a
afectar a la fertilidad femenina, haciendo mucho más complicado quedarse embarazada.
Aunque también es cierto que muchas veces, incluso con tratamiento, puede no eliminarse la
enfermedad al completo.
Lista de ITS
Primeras ITS reconocidas
clamidiasis y linfogranuloma venéreo (infección por Chlamydia trachomatis)
gonorrea
sífilis
clamidia
ITS reconocidas recientemente
candidiasis o aftas (infección por Candida albicans)
Mycoplasma genitalium (uretritis no gonocóccica)
retrovirus como el VIH, el HTLV o el XMRV
ureaplasma
condiloma acuminata (verrugas genitales), causada por el virus del papiloma humano
Infecciones transmitidas principalmente por vía sexual
chancroide
donovanosis o granuloma inguinal
ftiriasis (ladillas)
herpesvirus (ocho tipos conocidos)
infección gonocóccica del tracto genitourinario
sífilis congénita, sífilis temprana y sífilis tardía
tricomoniasis
Infecciones ocasionalmente transmitidas por vía sexual
Muchas infecciones de transmisión no sexual también pueden transmitirse por vía sexual,
considerando el nivel de intimidad de la pareja:
campilobacteriosis
citomegalovirus
criptosporidiosis
Gardnerella vaginalis (también Haemophilus)
giardiasis
hepatitis B
infección por hongos
listeriosis
meningococemia
micoplasmas genitales
molusco contagioso
virus del papiloma humano (VPH)
salmonelosis
micobacteriosis
sarna
vaginitis
vaginosis bacteriana
hepatitis C
Infertilidad
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden provocar graves problemas de infertilidad
tanto en mujeres como en hombres si no se detectan y tratan a tiempo. Normalmente, la
esterilidad causada por las ITS se debe a factores de diversa naturaleza que en conjunto
impiden la fecundación o el posterior embarazo.
Los microorganismos que, de forma más común, provocan alteraciones de la fertilidad
masculina y femenina son clamidia, gonorrea, micoplasma, ureaplasma, sífilis, herpes, VPH,
VIH, tricomoniasis, etc.
Consecuencias en la salud reproductiva de la mujer
Las enfermedades de transmisión sexual son la causa prevenible más común de infertilidad
femenina.
Las infecciones de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea pueden llevar a la mujer a
padecer una enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Estas patologías son procesos
inflamatorios localizados en la parte alta del aparato genital femenino, como las trompas, los
ovarios, el útero y, en ocasiones, otras zonas como los ligamentos. Las EIP se suelen dar en
mujeres con una edad comprendida entre los 15 y los 39 años, y son uno de los principales
motivos de infertilidad por factor tubárico.
Los efectos y manifestaciones clínicas de las ITS sobre la salud reproductiva femenina son los
siguientes:
Inflamación crónica de las trompas de Falopio o salpingitis
Obstrucción de las trompas de Falopio por formación de adherencias o acumulación de
líquido en el interior (hidrosálpinx). Este daño es una de las principales causas de
infertilidad tubárica en mujeres jóvenes.
Cambios en el moco cervical que impiden el movimiento de los espermatozoides
Inflamación crónica del endometrio o endometritis: Las infecciones prolongadas, como
las causadas por la clamidia, pueden inflamar el revestimiento del útero (endometrio),
afectando la capacidad del embrión para implantarse y desarrollarse.
Riesgo de abortos espontáneos: Las ETS no solo afectan la fertilidad directamente, sino
que también aumentan el riesgo de complicaciones durante el embarazo, como
abortos espontáneos, partos prematuros o infecciones neonatales.
Estas afecciones relacionadas con las infecciones de transmisión sexual (ITS) tienen un impacto
directo sobre la fertilidad femenina. La inflamación crónica de las trompas de Falopio y el
hidrosálpinx pueden bloquear el paso del óvulo hacia el útero, aumentando el riesgo de
infertilidad y embarazo ectópico. Las adherencias y cicatrices en las trompas interfieren con la
captación del óvulo durante la ovulación, mientras que la endometritis crónica puede dificultar
la implantación del embrión en el útero. Además, los cambios en el moco cervical pueden
actuar como una barrera física que impide el movimiento de los espermatozoides, reduciendo
la probabilidad de concepción. La detección temprana y el tratamiento adecuado de las ITS son
esenciales para prevenir daños irreversibles en el sistema reproductivo.
Consecuencias en la salud reproductiva del hombre
Al igual que en las mujeres, la gonorrea, la clamidia y el micoplasma son las tres infecciones
más frecuentes que producen daño en el aparato reproductor masculino. Las ETS en los
hombres pueden provocar inflamación de los testículos, la próstata y el epidídimo, además de
otras afecciones en la uretra. Como resultado, el varón puede presentar un líquido seminal
alterado, con variación de pH, aglutinación de espermatozoides, etc.
Algunos de los síntomas más frecuentes de estas infecciones son el dolor, la secreción de pus
por la uretra y el ardor al orinar, aunque en un 50% de los casos son asintomáticas.
Estas y otras manifestaciones clínicas de las ETS en los hombres se detallan a continuación:
Orquitis, prostatitis y epididimitis
Espermatogénesis alterada
Obstrucción de las vías seminales
Fragmentación del ADN espermático
Alteración de la movilidad y morfología de los espermatozoides
Formación de anticuerpos antiespermatozoides y aglutinación espermática