Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO
SALA V
Expte. Nº CNT 3114/2023/CA1
EXPEDIENTE Nº CNT 3114/2023/CA1
SENTENCIA DEFINITIVA 88011
AUTOS: “ESCUDERO, SOFÍA SOLEDAD c/ SWISS MEDICAL ART S.A. s/RECURSO LEY
27.348” (Juzgado Nº 6)
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a los 14 días
del mes de noviembre de 2023 se reúnen los señores jueces integrantes de la Sala V, para dictar
la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado
oportunamente, la Doctora BEATRIZ E. FERDMAN:
I. Contra la sentencia de la anterior instancia dictada el día 16/08/2023 y aclaratoria del
17/08/2023, que admitió el recurso de apelación que interpuso la parte actora contra el dictamen
de la Comisión Médica Nº 10 y, por consiguiente, reconoció que la Sra. Escudero porta una
incapacidad psíquica del 10% de la total obrera como consecuencia de la enfermedad profesional
padecida, ambas partes apelan a tenor de los memoriales digitales presentados en fecha
24/08/2023 (demandada) y 25/08/2023 (actora), escritos que merecieron réplicas de sus
contrarias en fechas 30/08/2023 y 01/09/2023. Por su parte, el perito psicólogo y el Dr. Victor
Luis Adamoli, representación letrada de la actora, por su derecho, apelan las regulaciones de
honorarios efectuadas a su favor por estimarlas reducidas.
Los agravios formulados por la aseguradora se encuentran dirigidos a cuestionar la
valoración de la incapacidad psicológica determinada por el perito psicólogo. En este sentido,
señala que el sentenciante de grado reconoció de forma arbitraria el porcentaje otorgado, sin
advertir los errores en los cuales incurrió el idóneo ni la ausencia de fundamento científico. Por
consiguiente, afirma que el hecho de autos no obró como desencadenante de un cuadro
psicopatológico definido.
Asimismo, arguye que el daño psíquico debería encontrar alguna vinculación con la
minusvalía física determinada, de manera que, al no haberse detectado secuelas físicas en el
caso, tampoco debería proceder la acción por daño psicológico.
Luego, cuestiona la omisión del juez de grado de expedirse respecto a la habilitación del
fondo fiduciario de enfermedades y se queja por los honorarios regulados a los profesionales
intervinientes por estimarlos elevados.
A su turno, la accionante se agravia por la decisión del judicante de la anterior instancia
de reducir el porcentaje de incapacidad psicológica del 20% al 10% t.o. en virtud que la misma
resulta sobredimensionada ya que surge del dictamen médico la existencia de otros factores con
entidad suficiente para generar dicho daño.
Por otra parte, apela la tasa de interés dispuesta en grado conforme la tasa activa cartera
general nominal anual vencida a 30 días del Banco de la Nación Argentina, por cuanto la misma
resulta lesiva de los derechos del trabajador, por ello peticiona la aplicación de una tasa de
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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interés más elevada y del sistema de capitalización como disponen el CCyCN y el Acta CNAT
Nº 2764. Por último, apela los honorarios de los profesionales intervinientes por estimarlos
elevados.
II. Por razones estrictamente metodológicas, alteraré el orden de los agravios esgrimidos
y, así, los analizaré en orden diferente al que fueron expuestos para una mejor comprensión de
las cuestiones debatidas ante esta instancia revisora.
De manera liminar, cabe señalar que arriba firme e incontrovertido a esta alzada que la
actora inició la presente acción en procura de la reparación del daño, en razón de la incapacidad
que dice portar como consecuencia de la enfermedad profesional COVID 19, contraída en el
desarrollo de sus tareas como enfermera de unidad coronaria, cuya primera manifestación
invalidante ocurrió el 15/07/2020.
Producto de este contagio refirió padecer stress postraumático secundario por la patología
cardíaca que fue secuela de la enfermedad de Covid19. Si bien en la instancia administrativa
previa se decretó la inexistencia de incapacidad psíquica en base a un estudio de
psicodiagnóstico que determinó un grado de RVAN I, este dictamen fue cuestionado ante esta
jurisdicción por la actora y del cual surge una pericia médica que contradice al primero.
En este contexto, cabe recordar en este punto, que el DNU 367/2020 -prorrogado en el
DNU 39/2021 y 413/2021- estableció en su art. 1 que la enfermedad COVID-19 producida por
el coronavirus SARS-CoV-2 se considerará presuntivamente una enfermedad de carácter
profesional -no listada- en los términos del apartado 2 inciso b) del artículo 6º de la Ley Nº
24.557, por lo que en casos como el que nos ocupa, debe presumirse la veracidad de lo afirmado
por la trabajadora sobre las circunstancias que rodearon al contagio de la enfermedad de Covid19
mientras desarrollaba sus tareas esenciales y en forma presencial, pues se encontraba exenta de
cumplir las medidas de ASPO y DISPO impuestas.
Por el contrario se encontraba en cabeza de la ART -sujeto obligado por la norma-
desvirtuar las presunciones legales previstas y acompañar prueba suficiente que permitiera
acreditar que la enfermedad contraída por la actora no era de carácter laboral, situación no
evidenciada en la presente causa.
No obstante ello, la discusión se centra en si dicha enfermedad dejó las secuelas
incapacitantes que dice padecer la trabajadora y si lo fue en el grado detectado por el perito
médico actuante en la anterior instancia.
En este sentido, el Sr. Juez de origen, luego de analizar la pericia médica explicó que si
bien la Sra. Escudero vio alterada su capacidad psicológica por motivos derivados de la
enfermedad profesional COVID, también lo fue por otros extremos, con prevalencia clara de la
ausencia de trabajo, la dificultad para conseguir uno nuevo, y complejidades derivadas del
referido hecho. No resulta ocioso señalar nuevamente que de los propios dichos de la
accionante luce la presencia de angustia por problemas de índole económica. Por lo tanto,
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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reitero, la causalidad otorgada por el perito entre la enfermedad profesional denunciada y la
minoración otorgada se encuentra sobredimensionada. Contrariamente a lo propuesto por el
experto, la incapacidad otorgada se encuentra relacionada de manera concausal con la
enfermedad profesional denunciada, en un 50% de lo informado por el perito. Por ello redujo el
grado de incapacidad al 10%.
Es decir que el a quo se apartó del porcentaje otorgado por el perito psicólogo -en el 20%
t.o.- y concatenó la angustia receptada en la trabajadora a la existencia de otros motivos y
factores que revisten naturaleza ajena a la enfermedad en sí contraída, haciendo hincapié en la
presencia de problemas de índole económica.
En efecto, si bien cabe confirmar la existencia de ciertas secuelas psicológicas que
afectaron a la trabajadora derivadas de la enfermedad contraída durante el desempeño de sus
tareas, concuerdo con el sentenciante de grado que no todos los motivos peritados por el galeno
se relacionan con las secuelas de la enfermedad (cfr. arts. 386 y 477 del CPCCN).
En este sentido, teniendo en cuenta los fundamentos que surgen del informe pericial,
considero que las conclusiones arribadas por el experto no justifican -al menos no
científicamente- la incapacidad atribuida en el 20% de la total obrera.
Digo ello, porque el hecho generador carece de entidad para provocar el supuesto daño
psicológico que lo llevó a establecer un grado incapacitante que principalmente tiene como
parámetro ‘trastornos de memoria y concentración durante el examen psiquiátrico y
psicodiagnóstico’, tratándose de supuestos depresivos con crisis conversivas, crisis de pánico,
fobias y obsesiones, que requieren tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico para
revertir los síntomas.
Sin embargo estos parámetros no han sido objeto de evaluación, por lo que no puede
avalarse un grado incapacitante del 20% en la esfera psicológica o, lo que es lo mismo, no
encuentro en dicho dictamen una explicación detallada de las operaciones técnicas realizadas y
de los principios científicos en que se funda para diagnosticar una RVAN III como hubiese
correspondido de conformidad con las reglas del art. 472 del CPCCN.
A su vez, no debe soslayarse que el juicio de causalidad es siempre jurídico. Aún en los
casos en que los especialistas lo formulen en forma concreta o asertiva, lo cierto es que es tarea
específica de los peritos como auxiliares de la justicia el de establecer la existencia de la afección
y su posible etiología, pero incumbe a los jueces evaluar las circunstancias de cada caso concreto
y en su caso, la determinación y alcance de dicho nexo.
De modo que para determinar el carácter indemnizable de una secuela no basta con que
ésta haya sido comprobada por el perito, sino que es necesario que en el caso se presenten
elementos de juicio suficientes que demuestren el nexo causal de la patología con el evento
dañoso y en el caso no se advierten esas circunstancias corroborantes (cfr. art. 377 del CPCCN).
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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En suma, pese a la conclusión a la que arribó el perito psicólogo, no parece razonable
concluir que los sucesos de autos (la actora transitó la enfermedad COVID-19) hubiesen
impactado en la esfera psíquica de la trabajadora de modo de ocasionar la incapacidad atribuida
del 20% t.o. en nexo de causalidad adecuado en el marco de la ley 24.557.
En síntesis, sugiero confirmar la sentencia de grado en este aspecto.
III. Luego, la parte actora apela se agravia por la aplicación al caso de la tasa activa
cartera general nominal anual vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación Argentina
dispuesta en el decisorio de origen, por lo que sostiene que resulta aplicable el sistema de
capitalización dispuesto en el CCyCN y en el Acta CNAT Nº 2764. Sin embargo, adelanto que
este segmento de su queja no tendrá favorable recepción. Me explico.
En primer lugar, cabe señalar que partimos de la base de un IBM actualizado por índice
Ripte, según lo dispuesto por el art. 11 de la ley 27.348. Ello motiva la vinculación directa con la
tasa de interés prevista en el inciso 2 del referido art. 11. En otras palabras, del juego armónico
de la norma antes citada, surge que la tasa de interés que debe aplicarse conforme ley 27.348 se
encuentra relacionada con el cálculo del IBM actualizado por índice RIPTE.
Delimitado este punto de partida, no corresponde acceder al planteo ensayado respecto a
la peticionada aplicación de una tasa de interés más elevada, justamente porque la tasa prevista
en el régimen especial de la ley 27.348 tiene en cuenta el coeficiente de actualización por índice
Ripte.
Tampoco puede accederse a la aplicación del sistema de capitalización anual dispuesto
en el Acta CNAT 2764, puesto que en la referida acta se especificó que aquellos casos en que
corresponde aplicar un régimen legal en materia de intereses se encuentran excluidos de la esfera
del acta peticionada.
En consecuencia, si bien corresponde confirmar la tasa de interés conforme el art. 11 de
la ley 27.348, no puede omitirse que al cuestionarse la insuficiencia de la tasa prevista en la ley
27.348, la accionante solicitó que se aplicara la norma del art. 770 inc. b CCyCN.
En este sentido, considero que la misma resulta operativa al caso por su carácter de
norma de orden público. Máxime cuando el referido artículo ha sido recogido expresamente por
la norma del art. 11 de la ley 27.348, para el supuesto específico de incumplimiento de las
obligaciones debidas en tiempo y forma.
Por ello es que en este caso, considero que corresponde la aplicación del sistema de
capitalización por única vez a la fecha del traslado del recurso de apelación (09/01/2023) -cfr.
inciso b del art. 770- respecto del capital de condena que incluyen los intereses previstos por la
tasa activa cartera general nominal anual vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación
Argentina, desde la fecha del infortunio y hasta su efectiva cancelación. Sobre todo teniendo en
cuenta las facultades conferidas por el legislador que se desprenden de los arts. 767 y 768
CCyCN.
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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IV. En cuanto a los cuestionamientos en materia de honorarios efectuados por el perito
psicólogo y al Dr. Victor Luis Adamoli, representación letrada de la actora, encuentro que los
mismos lucen ajustados a derecho teniendo en cuenta las tareas desarrolladas, extensión, mérito e
importancia, por lo que se confirman (arts. 38 LO y normas arancelarias vigentes).
En atención a las aristas del planteo y la forma en que se resolvió el mismo, las costas de
alzada deberán ser declaradas a cargo de la parte demandada dado su carácter de vencida en lo
sustancial (conf. art. 68 C.P.C.C.N) y los honorarios correspondientes al patrocinio y
representación letrada de los intervinientes se regularán en el 30% de lo que le corresponda por
sus labores en la instancia de origen (artículo 30 de la ley 27.423).
El Doctor GABRIEL de VEDIA manifestó:
1. Adhiero a la solución propuesta por la Dra. Beatriz E. Ferdman con excepción de lo
sugerido en relación a la incapacidad psicológica, pues entiendo que la enfermedad padecida por
la trabajadora revistió la causalidad necesaria para determinar un grado de incapacidad del 20%
t.o.
Digo ello, porque no puede soslayarse que el perito psicólogo dictaminó en su informe
digitalizado en fecha 19/06/2023, luego de la entrevista realizada y en base a las baterías de test-,
que la actora presenta una Reacción Vivencial Anormal Neurótica (RVAN) de Grado III que le
ocasiona una incapacidad del 20% de la total obrera, de conformidad con el Decreto 659/96,
indicando que el porcentaje tiene un nexo causal directo y está relacionado en su totalidad con
los sucesos de autos.
De acuerdo a ello, señaló que “es posible establecer que el cuadro psíquico que en la
actualidad presenta la peritada guarda un nexo causal directo con los sucesos que se investigan
(...)”, y en ese sentido recomendó “(...) la realización de un tratamiento psicológico individual,
con el propósito de propender a la elaboración psíquica de la vivencia traumática sufrida y la
alteración del estado de ánimo sobreviniente, a los fines de evitar su posible agravamiento.”
A su vez, el experto señaló que la Sra. Escudero padece alteraciones del sueño y de la
concentración, retraimiento, temor a las relaciones interpersonales, y afirma que ha desarrollado
un estado de ansiedad, terror, depresión, angustia y sentimientos de fragilidad. Asimismo,
observó que padece de forma recurrente recuerdos angustiosos, involuntarios e intrusivos de los
sucesos traumáticos.
De hecho, hizo hincapié en el sentimiento que produjo la cercanía con la muerte, sumado
al extenso tiempo transcurrido entre el diagnóstico del cuadro y la recuperación de las secuelas
físicas que poseyeron la entidad para generar incapacidad psicológica. Y si bien hizo referencia a
otros elementos de la vida de la actora siempre los vinculó con la enfermedad sufrida, incluso los
motivos laborales, lo que indudablemente también incide en su contexto económico familiar.
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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En esta ilación, el especialista dictaminó que “el hecho de autos es compatible con el
concepto psicológico de trauma, entendido como un suceso externo, sorpresivo y violento en la
vida de una persona, caracterizado por su intensidad, su efecto desorganizador, la
imposibilidad del sujeto para responder de modo adaptativo y los efectos patológicos duraderos
que provoca en la organización psíquica”.
De acuerdo a ello, de forma contraria a lo apuntado por el judicante en su sentencia, se
advierte que el cuadro psíquico que porta la actora se condice con una Reacción Vivencial
Anormal Neurótica Grado III, que se encuentra ubicada dentro de los parámetros del baremo
LRT de uso obligatorio, el cual expresamente implica “…un tratamiento más intensivo. Se
verifican trastornos de memoria y concentración durante el examen psiquiátrico y
psicodiagnóstico. Las formas de presentación son desde la depresión, las crisis conversivas, las
crisis de pánico, fobias y obsesiones”, constando -a mi modo de ver- dichos elementos en el
informe reseñado.
En función de ello y con estricta sujeción al Decreto 659/96 de aplicación al caso, el
diagnóstico -de acuerdo a las pautas vertidas por el perito psicólogo- se condice con una
Reacción Vivencial Anormal Neurótica grado III, al cual el aludido decreto le atribuye una
incapacidad parcial y permanente del 20% de la total obrera.
En definitiva, surge explicitado por el experto en forma suficientemente clara cuál es el
estado psíquico de la trabajadora, así como la metodología científica utilizada para verificarlo, lo
cual evidencia que su opinión está basada en razones objetivas y científicamente comprobables
que dan adecuado sustento a la conclusión pericial arribada.
Desde tal perspectiva y tomando en cuenta lo normado por el art. 477 del C.P.C.C.N. y el
análisis efectuado precedentemente de conformidad con lo normado por el art. 386 del
C.P.C.C.N., las conclusiones a las cuales arribó el especialista -con los alcances antes indicados-
son coherentes y concuerdan con el análisis de las características de los sucesos ocurridos y los
diversos síntomas detectados en la examinada.
En el marco fáctico descripto, y no habiendo sido desvirtuada la presunción prevista por
la norma legal, debo tener en cuenta la presunción de materialidad por la cual debe considerarse
que en la medida en que no se hubiera alegado otro agente causal que pueda aparecer como
candidato a la causación del daño y que desplace por su mayor probabilidad al de la enfermedad
padecida, concluyo que efectivamente existió una relación causal adecuada entre el agente
productor del daño y la secuela ocasionada en su totalidad.
Así, los términos precedentes implican tener por acreditados los presupuestos de hecho
que, en el marco de lo normado por la acción especial, permiten establecer la existencia de
relación causal adecuada entre la minusvalía padecida y el factor objetivo de responsabilidad
atribuible a la demandada en los términos del art. 6 LRT.
Fecha de firma: 17/11/2023
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Además, para que el juzgador pueda apartarse de las conclusiones del perito, deben
existir razones muy fundadas, pues si bien las normas procesales no otorgan al dictamen el
carácter de prueba legal, para desvirtuarlas es imprescindible traer elementos de juicio que
permitan concluir fehacientemente el error o el inadecuado uso que el experto hubiere hecho de
los conocimientos científicos en los cuales se basó en su informe, puesto que el mismo comporta
la necesidad de una apreciación específica del campo del saber del especialista para el cual fue
designado, y técnicamente ajeno al juzgador. Allí radica, justamente, la necesidad de requerir la
versación técnica de un auxiliar entendido en esa materia específica.
En esta línea de pensamiento, he resuelto recientemente de modo similar en el caso
“Antona, Cristián Adrián c/ Art Interacción S.A. y otro s/ accidente – ley especial” (CNTrab.,
sala V, SD Nro.86.796 del 8/2/2023) así como también en los autos: “Frete, Walter Ariel y otro
c. Swiss Medical Art S.A.” donde expresé que: “…el trabajo de los peritos, en virtud de la
aptitud y especial versación que cabe reconocer a quienes se hallan oficialmente habilitados
para ejercer la ciencia u oficio de que se trate”, no puede ser descartado ante la sola
disconformidad de una de las partes cuando no existen elementos suficientes que permitan
vislumbrar un error en el análisis científico realizado por el perito (CNAT Sala V, SD
Nro.85.545 del 27/9/2021).
Al respecto, no es ocioso recordar que la Corte Suprema ha sostenido que, aún cuando
las conclusiones de los dictámenes no obligan a los jueces, soberanos en la ponderación de la
prueba, para prescindir de ellas se requiere que se opongan otros elementos no menos
convincentes (CSJN, 1/9/87, “D.,N.N.c/C., /E. J”, ED, 130-335; id. 8/9/92, “Trafilam SAIC
C/Galvalisi”, JA, 1993-III-52, secc. índice, n°89).
Por lo demás, en orden al argumento esgrimido por la demandada respecto a la ausencia
de proporcionalidad entre la incapacidad física y psíquica, corresponde señalar que la actora
estuvo expuesta a una enfermedad que derivó en una pandemia declarada ante el impacto social
y el riesgo de muerte de los seres humanos, donde a la época en la cual se contagió de Covid 19 -
al ser personal esencial- la posible cura de la misma distaba en el tiempo (todavía no se habían
encontrado vacunas) y presentando dificultades respiratorias ostensibles durante todo el
transcurso de la enfermedad, es decir, por sus características posee entidad como para configurar
un daño psíquico identificable que puede ser apreciado en forma independiente de la existencia
de daño físico.
Si un hecho genera en el sujeto que lo sufre un desequilibrio entre la respuesta psíquica
como reacción y la posibilidad de metabolizar la situación vivida, existe un conflicto psíquico
que afecta su contexto, donde la sintomatología, además, renueva el desajuste. Demás está decir
que estos trastornos pueden incapacitar totalmente al sujeto, aún con prescindencia de cualquier
consecuencia anatómica o funcional.
En efecto, el impacto psicológico de un suceso es distinto en cada persona, sobre todo
Fecha de firma: 17/11/2023
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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porque involucra las herramientas psíquicas propias de cada individuo y, en determinados
sucesos, el daño psicológico posee entidad propia, de modo que no se encuentra ligado de
manera directa a la limitación física que sufre el sujeto.
Por los motivos hasta aquí expresados, propongo receptar la queja de la parte actora y
reconocer que la Sra. Escudero es portadora de una incapacidad psíquica del 20% t.o. de acuerdo
al Baremo Dec. 659/96 como consecuencia de los sucesos de autos.
2. De esta manera, de conformidad con la propuesta de mi voto y en virtud de las
consideraciones expuestas, la parte actora resultará acreedora del monto indemnizatorio que
resulta de las operaciones aritméticas indicadas por la ley especial, tomando en cuenta la
incapacidad psíquica determinada del 20% y el valor del IBM de $82.970,23 -que arriba firme a
esta instancia-, lo cual totaliza un importe de $1.786.452 (53 x VIBM $82.970,23 x 20% x
coeficiente de edad 65/32 -2,03-), que resulta superior al mínimo garantizado por la ley que al
momento del accidente ascendía a $591.794 ($2.958.970 x 20%, cfr. Res. SRT SCE 24/2020),
por lo que cabe estar a aquél monto. Asimismo, procede el incremento adicional previsto por el
art. 3 de la ley 26.773 que alcanza a $357.290 por lo que, en consecuencia, el capital de condena
asciende a la suma de $2.143.742. Dicho importe devengará intereses dispuestos en el
considerando III del primer voto.
La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y regulación de honorarios
de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a su determinación en forma
originaria, lo que torna abstracto el tratamiento de los agravios planteados en tal sentido.
Las costas de ambas instancias sugiero imponerlas a cargo de la demandada vencida en lo
sustancial (conf. art. 68 del C.P.C.C.N. y 1 de la ley 27.348).
Conforme los términos del art. 279 CPCCN y del decreto 157/18, las disposiciones de la
ley 27.348, la calidad y extensión de las tareas desempeñadas por los profesionales
intervinientes, así como lo dispuesto por el artículo 38 LO, propongo regular los honorarios por
la totalidad de su actuación en los siguientes porcentajes respecto del nuevo monto de condena
con sus accesorios para la representación y patrocinio letrado de la parte actora en el 16% y para
la representación y patrocinio letrado de la parte demandada en el 13%.
Con relación a los honorarios del perito psicólogo, dado lo normado por el art. 2 de la ley
27.348, tomando en consideración la importancia de las labores desempeñadas cabe estar a las
pautas regulatorias allí previstas (cfr. art. 2 Decreto 157/2018 B.O 26/2/2018).
Por consiguiente, estimo adecuado fijarlos en la suma de $600.000, ya determinados a la
fecha de este pronunciamiento.
La Doctora ANDREA E. GARCIA VIOR dijo:
En lo que ha sido materia de disidencia entre mis distinguidos colegas, adhiero en el caso
a la solución propuesta por el Dr. Gabriel de Vedia, por análogos fundamentos y en tanto
Fecha de firma: 17/11/2023
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reiteradamente he sostenido la aplicación de la teoría de la indiferencia de la concausa en los
supuestos comprendidos en la ley 24557 y sus complementarias (ver, entre otros, Expte.
16102/2017 “Sotelo Vega c/Galeno”, sentendia del 10/02/2022 del registro de la Sala II CNAT)
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL RESUELVE: 1º)
Modificar la sentencia apelada y elevar el monto de condena a la suma de PESOS DOS
MILLONES CIENTO CUARENTA Y TRES MIL SETECIENTOS CUARENTA Y DOS
(2.143.742), importe que devengará los intereses dispuestos en origen con más la capitalización
dispuesta por el art. 770 inc. b CCyCN por única vez conforme surge del considerando III del
presente acuerdo. 2º) Dejar sin efecto la imposición de costas y las regulaciones de honorarios
practicadas en la instancia anterior. 3º) Costas y honorarios en ambas instancias conforme lo
dispuesto en el considerando 2 del segundo voto. 4º) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art.
1 de la ley 26.856 Acordadas C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó
el acto, firmando los señores jueces por ante mí, que doy fe.
SE
Beatriz E. Ferdman Gabriel de Vedia Andrea E. García Vior
Jueza de Cámara Juez de Cámara Jueza de Cámara
Por ante mí
Juliana M. Cascelli
Secretaria de Cámara
Fecha de firma: 17/11/2023
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