ÁREA : RELIGION
GRADO : 4° DE SECUNDARIA
TEMA : SANTA ROSA DE LIMA
Santa Rosa de Lima se llamaba en realidad Isabel Flores de
Oliva y nació en la capital del Perú, que le da su nombre
religioso, el 20 de abril de 1586. Mujer devota y conocida por
sus milagros, murió a los 31 años, en las primeras horas del 24
de agosto de 1617, fiesta de San Bartolomé, tal como ella
profetizó.
El 30 de agosto se conmemora su día no por la fecha de su
nacimiento o muerte, sino porque sus numerosos fieles lo
fijaron así para recordarla, luego de su desaparición y
multitudinario sepelio en Lima.
Fue su madre quien la llamó Rosa, porque cuando era niña veía en su bello rostro a esa
flor.
Santa Rosa fue una mujer de oración y de acción, rezaba, hacía penitencia y ayudaba a
pobres y enfermos. Dedicó su vida por completo a Dios y lo hacía con fe
inquebrantable. Integrante de la tercera orden de Santo Domingo, ella se recluyó en
una cabaña del huerto de su casa para rezar, usar una corona de espinas y dormir
sobre ladrillos.
Desde 1957 es patrona de la Policía Nacional del Perú.
La primera santa de América
Su vida ejemplar y llena de fe y amor hacia Dios y su prójimo, sus milagros y la
devoción del pueblo hacia ella hicieron que la canonización de Santa Rosa de Lima no
demore mucho luego de su muerte.
Fue beatificada el 5 de abril de 1668, en la Basílica de San Pedro en Roma, como Rosa
de Santa María y el Pontífice Clemente X, a los tres meses de su Pontificado, el 11 de
agosto de 1670, “declaraba Rosa Celestial, Patrona no solo del Perú, pues ya lo era por
decreto de Clemente IX, sino también de toda la América, Indias y Filipinas”, refiere el
sacerdote jesuita Rubén Vargas Ugarte en su libro “Vida de Santa Rosa de Santa
María”. El 12 de abril del año 1671, el Papa Clemente X declaró a Isabel Flores de Oliva
como santa, denominándola Santa Rosa de Lima y estableciendo su día el 30 de
agosto. Se dice que en 1615, cuando buques corsarios holandeses iban a bombardear y
saquear Lima, capital del Virreinato del Perú, Santa Rosa reunió a las mujeres limeñas
en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario para orar. El capitán de la flota murió y los
barcos se retiraron, milagro que se le atribuyó.
“Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a
Jesús. No debemos dejar de ayudar a nuestros vecinos,
porque en ellos servimos a Jesús”, decía Santa Rosa.