LÉXICO Y SEMÁNTICA
LÉXICO, SEMÁNTICA, NEOLOGISMOS, PRÉSTAMOS, TECNICISMOS.
LÉXICO: conjunto de palabras de una lengua: es una lista abierta que puede ser enriquecida y ampliada. Una lengua no sólo tiene un léxico vigente (90 000 palabras, el castellano),
sino también un léxico histórico, de palabras hoy en desuso, consideradas arcaísmos (150 000): “albéitar” (veterinario), “azacán” (el que lleva agua) … Además, puede ser léxico
activo (el que suele usar como emisor un hablante) o pasivo (palabras que, siendo reconocidas, no son usadas nunca). La semántica, por su parte, estudia el significado de las
palabras.
Los neologismos son nuevas (neo-), palabras (-logismos) que una comunidad hablante crea para nombrar algo nuevo (alunizar), o bien expresiones nuevas creadas con elementos
lingüísticos ya existentes (guerra fría, área de servicio, huelga de celo, convenio colectivo). Se forman, pues, con elementos ya existentes en la lengua (por derivación, con sufijos y
prefijos: prehistoria, hepatitis; por composición: inmunología; con componentes grecolatinos: cardioprotector, xenófobo; o adaptando expresiones prestadas de otras lenguas: banco
de sangre).
Los préstamos, en cambio, son palabras o expresiones que se han incorporado de otros idiomas; existen diversos tipos en función de su proc eso de formación: morfológicos
(puenting, largometraje, módem, motel -los dos últimos son acrónimos-); semánticos (ratón –inglés-); léxicos (baguette, fútbol); calcos (se adapta una expresión de otra lengua con
la traducción: fin de semana, avión a reacción –incorrecto: de reacción, en castellano-, arrojar la toalla).
Los tecnicismos son palabras utilizadas en una disciplina determinada o por personas que realizan una misma actividad que se caracterizan por su precisión y monosemia (cada
término debe tener un solo significado): así, por ejemplo, abigeato, enajenación, estupro, perjurio, incoar.
RELACIONES ENTRE PALABRAS.
1) VOCES PATRIMONIALES, CULTISMOS Y DOBLETES: los étimos latinos (palabras de origen<etimología) se han ido adaptando de diferente forma y en
distintas épocas. Las voces patrimoniales tienen su origen en el latín y han evolucionado mucho, conforme a una serie de leyes: pater > padre; auriculam>
oreja; los cultismos también provienen del latín, pero se han incorporado a nuestra lengua muy tardíamente, por lo que apenas han evolucionado:
auriculam>auricular; hay étimos latinos que originan un cultismo y una voz patrimonial en castellano, son los dobletes. Por ejemplo, de calidum, viene cálido
y caldo; de filium, filial e hijo.
2) CAMPO SEMÁNTICO, CAMPO CONCEPTUAL Y FAMILIA LÉXICA: el campo semántico lo componen un conjunto de palabras que comparten una parte
de significado (así, por ejemplo, en el campo semántico de los asientos –silla, sillón, taburete, poyo, hamaca, mecedora, sofá- a pesar de las diferencias entre
todos los términos, hay una porción de significado común –archisema-, que puede expresarse en una palabra -archilexema-: la palabra “asiento”).
Por otra parte, también es posible que nos encontremos con palabras que, aun no teniendo semas comunes (pequeñas partes de significado compartidas),
podemos asociar a un mismo ámbito: micrófono, titular, imprenta, web, información, fake news, … estas palabras forman un campo conceptual (periodismo).
No debemos confundir estos dos conceptos (campo semántico y campo conceptual) con la familia léxica: conjunto de palabras que están relacionadas entre
sí por tener una misma raíz, es decir, por provenir de un mismo étimo latino (incluso si tiene un alomorfo diferente como raíz): así pues, forman una familia
léxica palabras como leche, lechera, lechoso, lechería, pero también: lácteos, lactosa, lactante, lactancia (que cogen la raíz latina) …
3) SITUACIÓN, CONTEXTO, DENOTACIÓN Y CONNOTACIÓN: una palabra puede variar de significado en función de su situación (extralingüística); es
decir, que se relaciona con las circunstancias que envuelven el acto comunicativo o sus participantes (momento, estado de ánimo, lugar…): “¡Vaya, un
pinchazo!” se puede interpretar de diversas maneras en función de si se está viendo una carrera, atendiendo a un enfermo, cosiendo… El contexto
(lingüístico), sin embargo, se forma con todas las palabras que se combinan en una oración y que, por el hecho de combinarse, proporcionan un significado
concreto y no otro. La interpretación de “Voy a sentarme en ese banco” nos la da el contexto lingüístico. Sería otra en: “Voy a sacar dinero de ese banco”.
Las palabras tienen un significado objetivo y potencialmente común a todos los hablantes (por eso nos entendemos) y que puede consultarse en el diccionario,
es lo que llamamos la denotación, o el significado denotativo de una palabra: así “negro”, asociado al color, significa que semeja la oscuridad total o que no
refleja ninguna radiación. Sin embargo, los hablantes añadimos notas de aprecio o desaprecio al valor semántico de las palabras, o sea, matices subjetivos
aportados por vivencias, creaciones estéticas… a veces despectivos o peyorativos, otras afectivos o meliorativos. Estos significados adicionales son la
connotación de una palabra, o su significado connotativo. Así pues, al color “negro” en nuestra cultura le asociamos también dos significados connotativos:
elegancia y luto. (Coche: significado denotativo –auto destinado al transporte de personas-; connotativo posible: poderío, riqueza, o bien independencia…).
RELACIONES SEMÁNTICAS ENTRE PALABRAS
1) RELACIONES MONOSEMIA: un solo significante se corresponde con un solo significado (bolígrafo: instrumento para escribir con tinta y bolita en la
ENTRE punta).
SIGNIFICANTE Y POLISEMIA: un solo significante tiene varios significados (banco: para sentarse, de sangre, de esperma, de peces, de dinero).
SIGNIFICADO. DE SUSTITUCIÓN:
- SINONIMIA: se asocian expresiones de la misma categoría gramatical con significante distinto, pero con el mismo significado
SGTE: Á-R-B-O-L (barco, nave, embarcación: construcción cóncava capaz de flotar). Tipos: existen tres tipos de sinonimia:
SGDO: “planta [Link] O CONCEPTUAL: coinciden los rasgos conceptuales de las palabras, aunque en sentido estricto es difícil, ya que
perenne de siempre hay diferencias de matices, lugar, nivel de registro, debida a zonas geográficas (geosinónimos: alubia, habichuela,
tronco…” judía, fríjol): pequeñez, bagatela, nimiedad; confirmar, corroborar, ratificar; odontóloga, dentista…
[Link] O CONTEXTUAL: una palabra puede ser cambiada por otra en un contexto determinado, pero no en otro
cualquiera: corto puede ser sinónimo de breve, sólo en un contexto determinado, por ejemplo, aplicado a la novela (novela
corta/novela breve), pero no aplicado a una persona (en “Juan es un poco corto”, no podemos sustituir “corto” por “breve”).
[Link]: dos términos remiten al mismo referente –son correferenciales-, pero no significan lo mismo: en un texto
podemos cambiar Cervantes por autor, el Manco de Lepanto, el autor de Alcalá, el escritor del s. de Oro…
- CALIFICACIONES VALORATIVAS: EUFEMISMOS Y DISFEMISMOS: Por diversos motivos (morales, de pudor, por escrúpulos
escatológicos o sexuales, por recelo social, para maquillar una realidad y que el hablante la asuma mejor, sin problemas…) los
hablantes tratamos de evitar las llamadas palabras tabú (culo, subida de impuestos, divorcio, despidos) y utilizamos eufemismos
(=que “suenan” bien) (glúteos, reajuste tributario, suspensión temporal de convivencia, flexibilización de la plantilla). Otras veces se
pretende lo contrario: se llama la atención empleando, en un registro formal, un disfemismo, es decir un término no apropiado, que
se considera “vulgar”, “tabú”: es lo que ha sucedido recientemente cuando el Ministerio de Igualdad utilizó en su portal la frase “Sola
y borracha, quiero llegar a casa”. Determinados grupos consideraron “ofensiva” la provocación, no entendieron el disfemismo.
- METÁFORAS O METONIMIAS: las utilizamos en el discurso para sustituir otras palabras que no se quieren repetir: “Messi es una
bestia del fútbol”; “había mil almas donde cabían cien personas”; “se relajó leyendo a Cervantes”.
2) RELACIONES HOMONIMIA: se trata de dos palabras distintas que, aunque tienen el mismo significante, presentan asimismo dos significados distintos.
ENTRE SGTES. Hay dos clases: absoluta (las palabras son de la misma categoría gramatical): gato –animal- y gato –del coche-; y parcial (si son de
categoría distinta): vino –verbo venir- y vino –bebida-. Y dos tipos: la homofonía: suenan igual, pero se escriben de forma distinta
(ingerir/injerir; baca/vaca; aya/halla; haya/halla); y la homografía: se escriben y suena igual (haya –árbol- y haya –v. haber).
3) RELACIONES A) DE OPOSICIÓN:
ENTRE SGDOS. - ANTONIMIA: dos palabras contrarias que conforman una secuencia. Las voces de los extremos son los antónimos: frío/caliente
(existen templado, semifrío, tibio…).
- COMPLEMENTARIEDAD: dos palabras complementarias son aquellas cuyo contrario sólo admite una opción (masculino/femenino,
hombre/mujer, muerto/vivo; la afirmación de uno supone la negación del otro).
- RECIPROCIDAD: una de las realidades implica la otra y viceversa; es decir, la afirmación de la existencia de uno implica la existencia
del contrario (vender-comprar, dar-recibir).
B) DE INCLUSIÓN:
- HIPERONIMIA/ HIPONIMIA: a veces nos encontramos con palabras cuyo significado se incluye dentro del significado de otra palabra
(velero>barco). La palabra de significado más amplio es el hiperónimo, mientras que el hipónimo es la palabra de significado más
restringido. Todos los hipónimos de un mismo hiperónimo son cohipónimos entre sí: flor>margarita, rosa, clavel, jazmín…
- HOLONIMIA/ MERONIMIA: la primera es la relación del todo (“holo”) con sus partes y la meronimia o partonimia es la relación léxico-
semántica de la parte (“mero”) con el todo: el holónimo “libro” consta de cubierta, solapa, páginas, que son sus merónimos.
LÉXICO Y SEMÁNTICA
CÓMO DEFINIR PALABRAS
Además de preguntarnos sobre relaciones semánticas entre las palabras, también se nos puede pedir que expliquemos el significado de un vocablo en el
contexto del texto en que aparece, es decir, que lo definamos. Definir una palabra consiste en explicar su significado de modo claro y preciso para que pueda
entenderse fácilmente. Es muy importante, pues, tener en cuenta el contexto lingüístico de la palabra, pero también la situación comunicativa en que se ha
producido el texto para buscar la acepción (cada uno de los significados de una palabra según los contextos en los que aparece) que mejor se ajuste, sin
olvidar los posibles significados connotativos que pueda tener.
Existen distintos procedimientos para definir palabras o expresiones, veamos algunos:
1) DEFINICIÓN POR PARÁFRASIS: esto es, explicarla conceptualmente con una o más frases a través de dos tipos de expresiones: una genérica (la clase
o descriptor general: suele ser una palabra o grupo más amplio que el término definido; casi siempre un hiperónimo) y otra específica (para los rasgos
diferenciadores: normalmente palabras de significado más específico, que contienen uno o varios rasgos esenciales y diferenciadores de la palabra que vamos
a definir; se construye con grupos preposicionales, adjetivos u oraciones); este tipo de definición es la opción más conveniente para definir sustantivos y
verbos.
Expresiones genéricas que se pueden usar en la definición de sustantivos: objeto, utensilio, recipiente, sustancia, miembro, instrumento, herramienta, aparato,
persona, árbol, animal, construcción, edificio, acción (de), sentimiento, emoción, estudio (de), tipo (de), especie (de), facultad, capacidad, establecimiento…
Ej.: Definiciones por paráfrasis de sustantivos:
Término a def. Expresión genérica Expresión específica
Sobretodo prenda de vestir ancha, larga y con mangas que se lleva sobre el traje ordinario.
Ternura sentimiento de cariño entrañable
Embriaguez estado producido por la ingestión excesivas de bebidas alcohólicas.
Gajo cada parte en que están divididos algunos frutos, como la naranja.
Cardiología rama de la medicina que trata las enfermedades del corazón.
Manada conjunto de animales de una misma especie que suelen ir juntos.
En la definición de verbos se puede usar el mismo procedimiento: primero uno de tipo genérico (dar, hacer, poner, decir, dejar, producir, echar, mostrar…; o
bien más concreto y específico: entrelazar, incitar) y luego una o más palabras que precisen o aclaren el significado:
Término a def. Expresión genérica Expresión específica
Asesorar dar consejo o dictamen a alguien.
Rogar pedir algo a alguien como favor o gracia.
Convencer incitar con razones a alguien a que haga algo.
A diferencia de los sustantivos y verbos, en la definición por paráfrasis de los adjetivos no existe una expresión genérica, sino que se informa sobre uno o
varios rasgos esenciales y diferenciadores a través de la expresión específica:
Preposición seguida de sustantivo colérico: de la cólera. (a evitar= DRAE)
Pronombre relativo “que” seguido de una que fácilmente se deja llevar de la cólera.
especificación
Frase explicativa que comienza por un participio dicho de una persona irascible.
(parecido a, aplicado a, dicho de…)
Con fórmulas: perteneciente a, relativo a, … perteneciente a la cólera; se aplica a personas que se dejan llevar por la ira.
2) DEFINICIÓN POR SINÓNIMOS: válida para la definición de sustantivos, adjetivos o verbos. Es una opción más fácil que sólo debemos usar si nos resulta
muy difícil la paráfrasis. (Ojo: se deben usar siempre las mismas categorías gramaticales: es decir, sinónimos de verbos, sólo pueden ser verbos; de
sustantivos, otros sustantivos…):
Halago: agasajo, alabanza, trato con atención expresiva o cariñosa.
Precariedad: inestabilidad, inseguridad, insuficiencia de medios o recursos.
Eventual: provisional, ocasional, interino.
Fustigar: vituperar, criticar, condenar, reprochar, censurar con dureza a algo o a alguien.
3) DEFINICIÓN POR FRASES EXPLICATIVAS: se pueden usar para definir algunos adverbios. Otros como los acabados en –mente se suelen definir con la
expresión “de manera o de modo” seguida del adjetivo del que derivan (mañana: en el día que seguirá inmediatamente al de hoy; quizás: indica duda o
posibilidad; indudablemente: de modo indudable).
4) DEFINICIÓN METAFÓRICA O FIGURADA: sabemos que además del significado habitual, denotativo, las palabras pueden tener un significado o valor
connotativo, figurado, también llamado metafórico. Los diccionarios recogen algunos (“rojo” desde la posguerra no es sólo un color, sino también sinónimo de
“izquierdista”) y en otras ocasiones se desprenden del contexto lingüístico del texto, o de alguna marca paralingüística –comillas, cursiva, negrita- y se debe
interpretar. Convendría, pues, que señaláramos ese uso concreto que se está haciendo en el texto. (Imaginad que se dice, con ironía, de unos estudiantes
que son “sabios” y “aplicados”: obviamente, debemos decir que el autor define figuradamente a los estudiantes como lerdos y poco resolutivos).
CONSEJOS PARA DEFINIR ERRORES QUE DEBES EVITAR
Fíjate en el contexto en que aparece la palabra. NO emplees la negación: Alta: que no es baja.
Busca un hiperónimo para iniciar la definición. NO utilices la palabra que estás definiendo: Procacidad: cualidad de procaz (=DRAE) Si no
te queda más remedio, añade sinónimos: desvergonzado, de insolente, de atrevido…
Incluye atributos esenciales del término que se define. NO escribas algo largo, enrevesado y poco preciso: Plátano: algo alargado, amarillo, que
aporta energía y viene de Canarias.
Presta atención a posibles significados connotativos. NO seas excesivamente breve: Manada: muchos animales.
Apoya tu definición en el texto en que aparecen. NO definas con un solo sinónimo, ni con frases coloquiales o argóticas: Loco: pirado, que
se le va la olla.
Intenta que sea lo más sencilla posible. NO eres Cervantes. NO comiences la definición con expresiones del tipo: “es cuando”, “cuando”, “lo que”, “es lo
que”, “algo que”, “donde”, “en plan”…
Entrecomilla la palabra o expresión que estés definiendo.
Comienza siempre con la misma categoría de la palabra
que defines: si es un verbo, con un verbo…
Si usas sinónimos, DEBEN SER de la misma categoría.