Introducción.
Los protozoarios, también llamados protozoos, son una de las poblaciones más
bastas e importantes del agua. Se trata de organismos unicelulares con un núcleo
dentro del cual se encuentra el material genético. Son organismos altamente
especializados que cuentan con todas las estructuras necesarias para realizar sus
funciones vitales, y presentan una morfología muy variable.
Tienen tamaños microscópicos llegando a medir como máximo hasta unos pocos
milímetros, y existen alrededor de 21,000 especies de vida libre.
Con la excepción de los protozoos parásitos, cuya distribución depende de su
hospedador, la mayoría de especies tienen una distribución muy asociada a los
parámetros del entorno como los nutrientes, la materia orgánica, la temperatura, el
pH, el oxígeno, etc. Es por ello que su presencia funciona como un bioindicador
importante de las condiciones medioambientales del entorno. A pesar de esto,
muchas especies de protozoos tienen gran tolerancia a las variaciones
ambientales, lo que les da flexibilidad y mayor rango de hábitats.
Dentro de este grupo de organismos existen una gran variedad de asociaciones
biológicas como el parasitismo y la simbiosis, siendo las especies parásitas
causantes frecuentes de muchas enfermedades que afectan a la población
humana, como la malaria, la enfermedad del sueño africana y la enfermedad de
Chagas.
Parte de la importancia de los protozoos radica en su capacidad de consumo de
materia orgánica, lo que contribuye a la eliminación de materia carbonada en las
aguas residuales. También constituyen a los principales consumidores de
poblaciones bacterianas, disminuyendo la concentración de bacterias patógenas.
Las actividades de las prácticas consistieron en el muestreo directo en Boca del
Cielo, Chiapas. El primer muestreo fue colecta de arena en la costa del mar vivo
para la búsqueda de foraminíferos, realizando 10 puntos de colecta en
aproximadamente 2 horas. El segundo muestreo consistió en colecta de agua en
el estero de Boca del Cielo, también con 10 puntos de colecta. Las actividades del
laboratorio se basaron en la búsqueda de protozoarios en las muestras
recolectadas, usando microscopios y las técnicas aptas para dicho trabajo.
Objetivos generales.
Lograr el aprendizaje de los estudiantes respecto a las algas y protozoarios, su
origen, evolución y diversidad, por medio del uso de equipos especializados como
los microscopios y otras herramientas de laboratorio, además de introducirlos al
uso de estas herramientas. Se espera el aprendizaje e identificación de las partes
del microscopio y la identificación y descripción de características morfológicas y
estructurales de los protozoarios.
Aprender la identificación de las diferentes técnicas de colecta, fijación y
preservación para los diferentes grupos de protozoarios. Incentivar la
investigación, análisis y discusión de dichas técnicas y sus diferencias.
Adentrarnos en la realización de colectas de protozoarios de vida libre, poner en
práctica las técnicas de muestreo que se nos ha enseñado y a utilizar las
sustancias químicas para la fijación de las muestras obtenidas. Aplicar métodos de
preservación de protozoarios de vida libre.
Justificación.
La familiaridad con los equipos de laboratorio es esencial para el desarrollo
efectivo de las prácticas en la asignatura de Protozoarios. Al utilizar instrumentos
como el microscopio y el estereoscopio, podemos aplicar los conceptos teóricos
adquiridos en clase y desarrollar habilidades prácticas que nos permitan estudiar
la diversidad de algas y protozoarios. Esto incluye la identificación y el análisis
morfológico de estos microorganismos, así como la observación de su hábitat y su
comportamiento.
Al examinar estos organismos, podemos comprender su papel en los ecosistemas,
su impacto en la salud humana y animal, y su potencial aplicación en industrias
como la farmacéutica y la alimentaria. Además, el proceso de observación,
medición y análisis de los resultados nos permitirá desarrollar habilidades
fundamentales para la investigación científica, lo que contribuirá a nuestra
formación como futuros profesionales en biología y ciencias afines.
Asimismo, estas prácticas permiten analizar y documentar los resultados de
nuestra investigación sobre técnicas de colecta, fijación y preservación de
microorganismos presentes en las muestras obtenidas durante la salida de campo,
lo que nos ayudará a entender mejor las características y necesidades específicas
de cada tipo de organismo observado y a desarrollar habilidades en el estudio de
estos microorganismos, contribuyendo así a nuestra formación integral como
biólogos.
Antecedentes.
El término protozoo significa “primer animal” y está destinado a describir su
nutrición similar a la de los animales. Sin embargo, los protozoos son muy
diferentes de los animales; algunos son fotosintéticos y tienen ciclos vitales
complejos que les permiten pasar de un huésped al siguiente. Actualmente los
protozoos se clasifican en el mismo grupo de reinos que las algas, sobre la base
de análisis del DNA.
Reproducción:
Los protozoos se reproducen de forma asexual por fisión, brotación o
esquizogonia. La esquizogonia es una fisión múltiple; el núcleo sufre numerosas
divisiones antes de que la célula se divida. Tras la formación de muchos núcleos,
una porción pequeña de citoplasma se concentra alrededor de cada núcleo, y
luego la célula única se separa en células hijas.
En algunos protozoos se observa reproducción sexual. Los ciliados, como
Paramecium, se reproducen sexualmente por conjugación que es muy diferente
del proceso bacteriano del mismo nombre. Durante la conjugación de los
protozoos se fusionan dos células, y uno de los dos núcleos haploides (un
micronúcleo) de cada célula migra a la otra célula. Este micronúcleo haploide se
fusiona con el micronúcleo haploide dentro de la célula. Las células parentales se
separan, ahora cada una como una célula fecundada. Cuando más tarde se
dividen las células, producen células hijas con DNA recombinado. Algunos
protozoos producen gametos (gametocitos), células sexuales haploides. Durante
la reproducción, dos gametos se fusionan para formar un cigoto diploide, (Tortora,
Funke y Case, 2017).
Alimentación y nutrición:
En su mayor parte, los protozoos son heterótrofos aerobios, aunque muchos
protozoos intestinales pueden crecer en anaerobiosis. Dos grupos que contienen
clorofila, los dinoflagelados y los euglenoides.
Todos los protozoos viven en áreas con un gran suministro de agua. Algunos
transportan el alimento a través de la membrana plasmática, pero otros tienen una
cubierta protectora, o película, y por consiguiente, requieren estructuras
especializadas para captar los nutrientes. Los ciliados captan el alimento
moviendo de manera ondulante sus cilios hacia una abertura similar a una boca
denominada citostoma. Las amebas incorporan el alimento rodeándolo con sus
seudópodos y fagocitándolo. En todos los protozoos, la digestión tiene lugar en
vacuolas delimitadas por una membrana, y los desechos se eliminan a través de la
membrana plasmática o de un poro anal especializado, (Tortora, 2017).
Microscopios para observar protozoarios.
Sistema óptico microscopio compuesto.
Lente ocular: Lente ubicado en la parte superior por donde se observa. Amplía la
imagen formada por los objetivos, normalmente entre 10x y 15x.
Fuente de luz: Elemento que ilumina la muestra desde la base mediante lámpara
LED, halógena o luz reflejada. Permite ver los detalles del material observado.
Espejos: Superficies reflectantes usadas en microscopios sin luz eléctrica. Dirigen
la luz externa hacia el condensador para iluminar la muestra.
Lente: Conjunto de elementos ópticos que forman y amplían la imagen. Incluye
principalmente los oculares y los objetivos.
Objetivo: Lente cercano a la muestra que realiza el primer aumento. Define la
imagen inicial con ampliaciones como 4x, 10x, 40x o 100x.
Condensador: Lente situada debajo de la platina que concentra y dirige la luz
hacia la muestra. Mejora el contraste, claridad e iluminación.
Sistema mecánico microscopio compuesto:
Tubo: Estructura que conecta el ocular con los objetivos. Mantiene la distancia
correcta para formar la imagen correctamente.
Brazo: Soporte que une el tubo con la base. Sirve para sostener y transportar el
microscopio con seguridad.
Pinzas o carro: Sujetadores ubicados en la platina que fijan el portaobjetos. Evitan
desplazamientos durante la observación.
Tornillo micrométrico: Ajuste fino del enfoque. Permite movimientos pequeños y
precisos para definir detalles a mayores aumentos.
Revólver: Pieza giratoria donde se colocan los objetivos. Facilita el cambio de
aumentos girando la torreta.
Platina: Superficie donde se coloca la muestra. Tiene una abertura central para el
paso de la luz y puede contar con desplazamiento.
Tornillo macrométrico: Ajuste grueso del enfoque. Mueve el tubo o la platina de
forma amplia para encontrar rápidamente la imagen.
Base o pie: Parte inferior que sostiene todo el microscopio. Da estabilidad y puede
integrar la fuente de iluminación.
Sistema de ilustración microscopio compuesto.
Fuente de luz: Es el componente que proporciona la iluminación necesaria para
observar la muestra. Puede ser una lámpara LED, halógena o luz reflejada y su
intensidad puede regularse para mejorar la visibilidad.
Diafragma: Dispositivo que controla la cantidad de luz que pasa hacia la muestra.
Permite ajustar el contraste y evitar el exceso o falta de iluminación según el tipo
de preparación.
Condensador: Lente ubicado debajo de la platina que concentra y dirige el haz de
luz hacia la muestra. Su función es mejorar la nitidez, el contraste y la iluminación
del campo visual.
Platina: Superficie donde se coloca el portaobjetos. Tiene una abertura central que
permite el paso de la luz desde la fuente hacia la muestra para su correcta
observación.
Objetivos: Lentes que reciben la luz que atraviesa la muestra y forman la imagen
primaria. Además de ampliar, participan en la transmisión de la luz hacia el
sistema ocular.
Ocular: Lente superior por donde el observador mira. Recibe la imagen iluminada
por los objetivos y la amplifica para que pueda verse con claridad.
Estereoscopio partes.
Lente ocular: Son las lentes por donde se observa con ambos ojos. Amplían la
imagen en bajo aumento y permiten ver los objetos con efecto tridimensional.
Cabezal: Es la parte superior donde están colocados los oculares. Contiene el
sistema óptico binocular que divide y dirige la imagen hacia cada ojo.
Fuente de luz: Proporciona iluminación directa sobre el objeto. Puede estar arriba
o abajo según el modelo y ayuda a ver estructuras opacas o translúcidas.
Objetivo: Lente ubicada debajo del cabezal. Realiza el primer nivel de aumento,
que suele ser bajo pero suficiente para observar objetos grandes o
tridimensionales.
Platina o base: Superficie donde se coloca el objeto a observar. Puede ser opaca
o translúcida y permite sostener la muestra con estabilidad.
Tubo: Conecta los oculares con los objetivos y canaliza la imagen. Forma parte de
la estructura interna del sistema óptico.
Brazo: Soporte firme que sostiene el cabezal y conecta con la base. También se
utiliza para transportar el estereoscopio.
Pinzas o carro: Sujetadores que se usan para mantener fijo el objeto sobre la
platina cuando es necesario, evitando desplazamientos.
Aceite de inmersión.
El aceite de inmersión es esencial al utilizar el objetivo de 100x en un microscopio
óptico compuesto. Su principal función es mejorar la resolución y claridad de la
imagen observada. Esto se logra al reducir la refracción de la luz entre el objetivo
y la muestra. Sin el aceite, la luz se dispersaría al pasar del vidrio al aire,
perdiendo información y detalle. El aceite de inmersión, al tener un índice de
refracción similar al del vidrio, permite que la luz pase sin dispersarse, resultando
en una imagen más nítida y detallada. Es crucial aplicar una pequeña cantidad de
aceite directamente sobre la muestra antes de colocar el objetivo de 100x, y
limpiarlo adecuadamente después de su uso para evitar daños al objetivo.
Cuidados del microscopio.
Limpieza adecuada: Utilizar aire comprimido o una pera de goma para eliminar el
polvo. Para las lentes, emplear un pincel suave o papel especial para óptica.
Protección: Cubrir el microscopio con una funda cuando no esté en uso para evitar
la acumulación de polvo y suciedad.
Manejo cuidadoso: Sujetar el microscopio por el brazo y la base al transportarlo.
Evitar tocar las lentes con las manos.
Almacenamiento adecuado: Guardar el microscopio en un lugar seco y libre de
vibraciones.
Uso del aceite de inmersión: Aplicar una pequeña cantidad de aceite de inmersión
solo en el objetivo de 100x y limpiar adecuadamente después de su uso para
evitar daños.
Revisión periódica: Inspeccionar regularmente las lentes y otras partes del
microscopio para detectar posibles daños o desgaste.
Ventajas y desventajas de los principales tipos de microscopios.
Los microscopios ópticos, como el compuesto, estereoscópico y de fluorescencia,
utilizan luz visible para iluminar las muestras. El microscopio compuesto permite
observar detalles celulares con aumentos de hasta 1000x, pero su resolución es
limitada por la longitud de onda de la luz visible. El estereoscópico ofrece una
visión tridimensional de objetos más grandes, con aumentos de hasta 100x, pero
no permite observar detalles celulares finos. El microscopio de fluorescencia
permite visualizar estructuras específicas marcadas con fluorocromos, útil para
estudios de localización de proteínas y ácidos nucleicos. Sin embargo, requiere el
uso de reactivos fluorescentes y puede ser costoso. Por otro lado, los
microscopios electrónicos, como el de transmisión (TEM) y de barrido (SEM),
utilizan electrones en lugar de luz, lo que permite una resolución mucho mayor,
revelando detalles a nivel atómico. El TEM es ideal para observar estructuras
internas celulares, mientras que el SEM ofrece imágenes tridimensionales de la
superficie de las muestras. No obstante, son costosos, requieren mantenimiento
especializado y las muestras deben ser tratadas adecuadamente.
Preparación para enfocar el microscopio.
Para enfocar una preparación en un microscopio óptico compuesto, se comienza
con el objetivo de menor aumento (4x o 10x). Coloca la muestra sobre la platina y
asegúrate de que esté bien centrada. Utilizando el tornillo macrométrico, acerca el
objetivo al espécimen hasta que la imagen sea visible. Ajusta el diafragma para
optimizar la iluminación. Una vez que la imagen esté enfocada, cambia al objetivo
de mayor aumento (40x o 100x) utilizando el revolver. Con el tornillo micrométrico,
realiza ajustes finos para obtener una imagen nítida. Si es necesario, aplica una
pequeña cantidad de aceite de inmersión en la muestra antes de colocar el
objetivo de 100x, y limpia cuidadosamente el exceso de aceite después de la
observación.
Planctón y sus tipos.
Puede dividirse, en dos grupos: el fitoplancton y el zooplancton.
Fitoplancton: está compuesto por organismos vegetales microscópicos, tales como
algas diversas.
Zooplancton: incluye una gran cantidad y variedad de animales microscópicos,
entre los que según sea el ambiente marino o de agua dulce, se encuentran
cladóceros, rotíferos, protozoarios etc. (agua dulce), crustáceos, moluscos,
vermes, larvas de esponjas, etc. (agua marina).
Utilización de redes de plancton.
Las redes de plancton son herramientas esenciales en la investigación marina y
limnológica para recolectar muestras de plancton, que son organismos
microscópicos que flotan en las aguas. Permiten la captura de plancton para su
análisis cualitativo y cuantitativo, ayudando en el estudio de la biodiversidad y la
estructura de las comunidades planctónicas. Existen diferentes tipos de redes de
plancton, como la red de plancton tipo Bongo, diseñada para muestreos
horizontales prolongados en la columna de agua, y la red CalVET, utilizada para
muestreos verticales, permitiendo la captura de plancton a diferentes
profundidades. También está la red simple, adecuada para arrastres horizontales,
oblicuos y verticales. Estas redes son fundamentales para estudios ecológicos,
monitoreo ambiental y evaluación de la salud de los ecosistemas acuáticos.
Hábitats de los protozoarios.
Los protozoarios son organismos unicelulares que habitan en una amplia variedad
de ambientes. Se encuentran comúnmente en medios acuáticos, tanto dulces
como salados, incluyendo lagos, ríos, océanos y aguas subterráneas. Además,
pueden vivir en suelos húmedos, en materia orgánica en descomposición y como
parásitos en otros organismos. Su presencia en estos hábitats es fundamental
para los ecosistemas, ya que desempeñan roles clave en la descomposición de
materia orgánica y en las cadenas alimenticias.
Grupos de protozoarios encontramos en el agua dulce.
En ambientes de agua dulce, se pueden encontrar diversos grupos de
protozoarios, cada uno con características adaptativas específicas. Entre los más
comunes se encuentran:
Flagelados: Utilizan uno o más flagelos para su locomoción y alimentación.
Algunos son comensales, mientras que otros son parásitos.
Ciliados: Poseen cilios en su superficie que les permiten moverse y capturar
alimentos. Son abundantes en aguas dulces y suelen ser de vida libre.
Rizópodos: Se desplazan y capturan alimentos mediante pseudópodos, Incluyen
amebas que se encuentran en sedimentos y aguas superficiales.
Esporozoos: Son parásitos obligados que requieren un hospedador para
completar su ciclo de vida. Algunos, como Plasmodium, causan enfermedades en
humanos.
Protozoarios que habitan la arena de mar.
Entre los protozoarios más comunes que se pueden encontrar en la arena de mar
se encuentran las amebas de vida libre, como Acanthamoeba, que son conocidas
por su capacidad de formar quistes resistentes, permitiéndoles sobrevivir en
condiciones adversas. Estas amebas pueden encontrarse en sedimentos marinos
y son importantes en el ciclo de nutrientes de los ecosistemas costeros. Además,
algunas especies de flagelados marinos habitan en la arena húmeda, donde se
alimentan de bacterias y otros microorganismos. Es importante destacar que la
presencia de protozoarios en la arena de playa puede indicar contaminación fecal,
lo que resalta la necesidad de mantener la limpieza y salubridad de estos
ambientes.
Qué organismos encontrados en agua salobre.
El agua salobre, una mezcla de agua dulce y salada, es un hábitat único que
alberga una diversidad de organismos adaptados a condiciones de salinidad
variables. En este ambiente, se pueden encontrar diversos grupos de
protozoarios, como ciliados, flagelados y rizópodos, que han desarrollado
adaptaciones para sobrevivir en fluctuantes concentraciones de sal. Además, el
agua salobre alberga una variedad de microalgas, que realizan la fotosíntesis y
sirven como base de la cadena alimentaria. Estos organismos desempeñan roles
cruciales en los ecosistemas de agua salobre, contribuyendo a la biodiversidad y
al equilibrio ecológico. Es importante destacar que el agua salobre también puede
albergar bacterias y plancton, algunos de los cuales pueden ser patógenos o
contribuir a problemas de calidad del agua, por lo que un tratamiento adecuado es
esencial para garantizar la salubridad del agua para diversos usos.
Métodos de colecta de protozoarios.
En aguas superficiales, se puede utilizar un frasco estéril para recolectar muestras
de agua, filtrarlas a través de una malla fina para concentrar los protozoarios y
observar directamente al microscopio o conservar las muestras en un medio
adecuado para su análisis posterior. En suelos húmedos, se recolectan muestras
de suelo superficial, se colocan en un recipiente con agua destilada y se deja
reposar para permitir que los protozoarios se liberen. Luego, se filtra el agua y se
observa al microscopio. En heces, se recolecta una pequeña cantidad de heces
frescas, se prepara una suspensión en agua destilada y se observa al microscopio
para identificar protozoarios. Es fundamental utilizar técnicas de preservación
adecuadas si se requiere almacenar las muestras para análisis futuros.
Su efectividad depende del tipo de ambiente y del objetivo del estudio. Sin
embargo, algunos métodos comúnmente utilizados incluyen la filtración, que
consiste en pasar agua a través de filtros de malla fina para concentrar los
protozoarios presentes; el uso de redes de plancton, que se utilizan para
recolectar protozoarios planctónicos en cuerpos de agua; y la sedimentación, que
permite recolectar protozoarios que se encuentran en el sedimento de fondos
acuáticos. La elección del método depende del tipo de muestra, la abundancia de
los protozoarios y los recursos disponibles. Es recomendable combinar varios
métodos para obtener una muestra representativa y precisa.
Resultados.
Algas en agua de pecera, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: Vorticella, Tintinnopsis y
Nematodo plectus.
Durante la observación microscópica de la muestra de agua proveniente de una
pecera se identificaron protozoarios representativos por su tamaño, forma y
comportamiento: Vorticella, Tintinnopsis y Nemátodo Plectus.
Vorticella.
Se observó adherido a la superficie de un fragmento de alga. Presentó una forma
de campana con un borde vibrante y un movimiento contráctil intermitente,
característico de los ciliados sésiles. Su cuerpo transparente mostraba una leve
granulación interna y un tallo retráctil que le permitía anclarse al sustrato, lo que
confirma su naturaleza peritríquida y filtradora, propia de ambientes acuáticos con
materia orgánica suspendida.
Tintinnopsis.
Un ciliado que se desplazaba libremente en el medio acuático. Presentaba una
estructura ovalada y una cápsula externa transparente (loriga), dentro de la cual
se observaban movimientos rotatorios lentos y una coloración dorada por la
presencia de partículas o pigmentos internos. Este comportamiento y su
morfología son típicos de organismos planctónicos marinos filtradores, que utilizan
cilios para alimentarse de microalgas y detritos en suspensión.
Ambas especies se encontraron coexistiendo entre filamentos de alga, donde
participan activamente en el equilibrio ecológico del microecosistema,
contribuyendo al reciclaje de materia orgánica y al control de poblaciones
microbianas.
Nemátodo Plectus.
Proveniente de una pecera con presencia de algas verdosas, se identificó un
organismo alargado, de color amarillento y movimiento serpenteante. Dicho
organismo se desplazaba entre los filamentos del alga mediante ondulaciones
laterales características de los nemátodos.
Por sus rasgos morfológicos, cuerpo cilíndrico, sin segmentación visible,
translúcido y de desplazamiento lento; se determinó que corresponde a un
nemátodo de vida libre del género Plectus. Este tipo de protozoario habita
comúnmente en superficies de algas en ambientes de agua dulce, donde se
alimenta de bacterias y detritos orgánicos.
La observación confirma la presencia de fauna microscópica asociada a las algas
acuáticas, evidenciando la diversidad de microorganismos que coexisten en
ecosistemas cerrados como las peceras.
Algas en agua de mar, Boca del Cielo, Chiapas: Dinoflagelados bentónicos,
ostreopsis.
Dinoflagelados bentónicos.
Durante la observación microscópica de la muestra de agua marina con
fragmentos de algas recolectada en una zona costera se identificaron organismos
unicelulares con forma ovalada y ligeramente aplanada, de coloración verdosa a
amarillenta y con movimiento rotacional rápido, avanzando mientras giraban sobre
su eje. Estas características, junto con su asociación directa a las algas y su
visibilidad clara al aumento de 10x, permitieron reconocerlos como dinoflagelados
bentónicos del género Ostreopsis.
Los individuos observados coincidieron con descripciones morfológicas y
comportamentales de Ostreopsis cf. Ovata o O. siamensis, especies comúnmente
reportadas en aguas tropicales del Pacífico mexicano, incluyendo las costas de
Chiapas, donde se desarrollan sobre macroalgas y raíces de mangle en ambientes
cálidos, salinos y de escaso movimiento de agua.
En conclusión, la muestra analizada contenía dinoflagelados bentónicos del
género Ostreopsis, confirmando la presencia de esta especie en ecosistemas
marinos costeros del litoral chiapaneco.
Agua de mar, Boca del Cielo, Chiapas: Algas, diatomeas, protozoarios y restos de
micro crustáceos.
Durante la observación microscópica de las muestras marinas preservadas con
formol, se registraron distintos tipos de estructuras biológicas y restos orgánicos.
Las muestras marinas analizadas de Boca del Cielo evidenciaron una composición
típica del plancton costero: fragmentos de algas, diatomeas, protozoarios y restos
de microfauna. Estos resultados confirman la diversidad microscópica del
ecosistema marino y la importancia ecológica de sus microorganismos, tanto
productores (fitoplancton) como consumidores (zooplancton).
Muestra 4. Rhodophyta.
Se observó una estructura rojiza y compacta con bordes irregulares, inmersa entre
filamentos transparentes. Por su morfología, se identificó como un fragmento de
alga filamentosa o detrito vegetal teñido naturalmente por pigmentos como las
ficobilinas, típicos de las algas rojas (Rhodophyta). Estas algas son comunes en
ambientes marinos poco profundos y contribuyen a la producción primaria.
Muestra 6. Bacillariophyceae.
Se distinguieron estructuras alargadas y puntiagudas, de tonalidad marrón-rojiza.
La forma y textura indican la posible presencia de diatomeas (Bacillariophyceae),
microorganismos fotosintéticos con frústulas silíceas. Su abundancia en el
plancton marino los convierte en indicadores de productividad ecológica.
Muestra 8. Protozoario ciliado.
Se identificó un organismo unicelular de forma ovalada, ligeramente más oscuro
que el fondo y sin filamentos visibles. Estas características son compatibles con un
protozoario ciliado o tintínido, organismos que pertenecen al microzooplancton y
cumplen un papel importante en la regulación del fitoplancton mediante la filtración
y consumo de células algales.
Muestra 10. Micro crustáceos.
Se detectó un pequeño fragmento oscuro con contornos definidos, posiblemente
perteneciente a un resto de exoesqueleto de microcrustáceo (como un copépodo o
larva de zooplancton). Este tipo de restos quitinosos son comunes en muestras
marinas, especialmente en zonas con alta actividad biológica.
Elementos identificados como no organismos.
Algunas partículas presentes en las muestras no mostraron rasgos celulares ni
estructuras biológicas definidas. Se determinaron como detritos orgánicos o
sedimentos minerales, los cuales pudieron confundirse con microorganismos
debido a su textura o coloración alterada por el formol.
Arena de la costa de Boca del Cielo, Chiapas: Ammonia, Quinqueloculina y
Globigerina.
En las muestras analizadas provenientes de la playa de Boca del Cielo, se
identificaron diversos organismos microscópicos, de los cuales tres
correspondieron a foraminíferos marinos y tres resultaron ser fragmentos
minerales o detritos no biológicos. Los ejemplares clasificados como foraminíferos
presentaron características morfológicas típicas de este grupo, como estructuras
calcáreas con cámaras visibles y disposición espiral o globular.
Ammonia.
El primer individuo identificado como foraminífero correspondió al género
Ammonia, probablemente de la especie Ammonia beccarii o A. tepida, por su
forma globosa y patrón espiral visible, característico de especies bentónicas
adaptadas a ambientes costeros y estuarinos.
Quinqueloculina.
El segundo organismo identificado perteneció al género Quinqueloculina,
posiblemente Q. seminulum, al presentar una concha calcárea alargada, lisa y con
una serie de cámaras dispuestas longitudinalmente, lo cual coincide con las
descripciones de foraminíferos miliolinos comunes en fondos arenosos y lagunas
costeras.
Globigerina.
El tercer foraminífero identificado fue un ejemplar de morfología esférica con
cámaras globosas, probablemente correspondiente al género Globigerina, especie
planctónica abundante en ambientes marinos abiertos. Su pared calcárea porosa y
disposición trochospiral sustentan esta clasificación.
En contraste, tres de las partículas observadas inicialmente fueron descartadas
como foraminíferos. Estas presentaban texturas vítreas o cristalinas y ausencia de
cámaras internas lo que indica su origen mineral o silíceo; la similitud visual con
foraminíferos calcáreos erosionados fue la causa de su confusión inicial.
Anexos.
Imágenes correspondientes a las prácticas realizadas según el sitio de recolección
de muestra y los resultados obtenidos.
Algas en agua de pecera, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: Vorticella, Tintinnopsis y
Nemátodo plectus.
Vorticella, movimiento hacia abajo.
Tintinnopsis estirándose. Nemátodo plectus arrastrándose.
Algas en agua de mar, Boca del Cielo, Chiapas: Dinoflagelados bentónicos,
ostreopsis.
Dinoflagelados bentónicos, ostreopsis en grupo.
Agua de mar, Boca del Cielo, Chiapas: Algas, diatomeas, protozoarios y restos de
micro crustáceos.
1. Algas. 2. Diatomea. 3. Protozoario. 4. Resto de micro crustáceo.
Arena de la costa de Boca del Cielo, Chiapas: Ammonia, Quinqueloculina y
Globigerina.
SÍ son foraminíferos:
1. Ammonia/Elphidium. 2. Quinqueloculina/Ammonia. 3. Globigerina.
NO fueron foraminíferos:
1. Fragmento mineral/roca. 2. Partícula mineral. 3. Grano de cuarzo.
Mapas de la ubicación de la práctica.
Coordenadas del muestreo de arena.
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diatoms-and-dinoflagellates
Recomendaciones y sugerencias.
Es fundamental que te familiarices con el microscopio, ya que este equipo es la
herramienta principal para observar estructuras que no son visibles a simple vista.
Cuando trabajes con muestras frescas, como gotas de agua de estanques,
charcos o cultivos, lo ideal es colocar una pequeña cantidad sobre un portaobjetos
y cubrirla con un cubreobjetos para mantener a los organismos activos y poder
observar su movimiento y comportamiento natural.
En cambio, cuando necesitas conservar la forma celular o analizar con más detalle
estructuras internas, se utilizan fijadores como Lugol, formalina o glutaraldehído.
El Lugol, por ejemplo, ayuda a teñir y preservar, lo cual es útil cuando quieres
identificar características morfológicas sin que el organismo se degrade. El
formaldehído al 2-5% se usa cuando planeas estudiar esas muestras después,
porque evita que se descompongan, mientras que el glutaraldehído al 1-2% se usa
si necesitas conservar detalles celulares muy específicos, como para estudios más
profundos o incluso microscopía electrónica.
Antes de observar cualquier muestra al microscopio, siempre debes empezar con
los objetivos de menor aumento, como 4x o 10x, porque eso te permite ubicar el
área donde está el organismo sin perder la muestra de vista. Una vez que lo
encuentres, puedes aumentar progresivamente hasta 40x o 100x. Si llegas a usar
el objetivo de 100x, necesitas aceite de inmersión, ya que este líquido reduce la
pérdida de luz y mejora la nitidez de la imagen, pero solo se utiliza con ese
objetivo y siempre se limpia después para no dañar el lente. Ajustar bien la
iluminación y el enfoque es clave para ver con claridad, igual que acostumbrarte a
usar el diafragma y el condensador para controlar la luz que llega a la muestra.
En cuanto a las técnicas de colecta, lo primero es que tengas claro qué tipo de
organismo quieres buscar. Si recolectas protozoarios de agua dulce, puedes usar
una jeringa, una pipeta o frascos estériles para tomar muestras de la superficie o
pequeñas porciones del fondo, donde se acumulan muchos organismos. Si buscas
en sedimentos o lodo, una espátula o un tubo colector es más útil. También es
importante que anotes datos como el lugar, fecha, hora, profundidad o condiciones
del sitio, porque eso ayuda a interpretar los resultados. Para organismos marinos
o de arena, a veces se enjuaga la arena en agua salina y luego se filtra el líquido.
Cuando quieres conservar lo que recogiste para análisis posteriores o transporte,
puedes usar alcohol etílico (70– 95%) si tu interés es molecular, o soluciones
como RNAlater para preservar material genético.
Algo esencial es que siempre registres lo que observas. Puedes hacer dibujos de
lo que ves, anotar tamaños, formas, si tienen cilios, flagelos o movimiento
característico, o incluso tomar fotos si tienes la herramienta. Esa información es
útil para comparar con guías o discutir tus hallazgos más adelante. Lo ideal es que
organices tus observaciones desde el inicio, para que tengas claro qué estás
buscando: tal vez comparar amibas con ciliados, observar algas verdes versus
diatomeas o analizar cómo cambia la diversidad según el tipo de muestra.
Además, es recomendable que busques fuentes confiables como libros
especializados, artículos científicos o materiales educativos revisados, ya que
internet tiene mucha información, pero no siempre es precisa. Mientras más
practiques, más fácil será reconocer organismos y distinguir detalles importantes.
También te conviene compartir tus observaciones con compañeros o profesores,
porque discutir lo que ves ayuda a aclarar dudas y a entender mejor lo que estás
estudiando.
Todo este proceso te permitirá no solo conocer la diversidad de protozoarios y
algas, sino también comprender por qué cada técnica se usa de una manera
específica: no se colecta igual un organismo que vive libre en el agua que uno que
se adhiere a plantas o vive en sedimentos, y no se conserva igual algo que
quieres observar vivo que algo que necesitas analizar después. Con práctica,
registro cuidadoso y uso correcto del microscopio, puedes desarrollar habilidades
reales para estudiar estos microorganismos de manera científica y Eficiente.