calaverita
literaria
A Felipe Carrillo Puerto
La Catrina vino a Mérida,
con sombrero y su rebozo,
buscando a Don Felipe,
¡por ser tan revolucionoso!
“¡Ya vámonos, mi paisano!”,
le dijo con voz coqueta,
pero Felipe le respondió:
“¡Espérate, flaca inquieta!”
“Tengo al pueblo en la escuela,
enseñando con corazón,
cuando acabe esta tarea,
¡ya me uno a la revolución!”
La muerte se fue riendo,
bajo el sol del Mayab,
“¡Ni muerto calla este hombre,
tan bravo y tan tenaz!”
2 DE NOVIEMBRE