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Evaluación de Lectura y Escritura Infantil

El informe evalúa el proceso de lectura y escritura de un niño de seis años, identificando su ubicación en la etapa alfabética y destacando su interés y participación en actividades lúdico-pedagógicas. Se observan avances en el reconocimiento de letras y palabras, aunque se requieren mejoras en la motricidad fina y el agarre del lápiz. Se proponen recomendaciones para fortalecer sus habilidades cognitivas y motoras, adaptando las estrategias pedagógicas a sus necesidades individuales.

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Evaluación de Lectura y Escritura Infantil

El informe evalúa el proceso de lectura y escritura de un niño de seis años, identificando su ubicación en la etapa alfabética y destacando su interés y participación en actividades lúdico-pedagógicas. Se observan avances en el reconocimiento de letras y palabras, aunque se requieren mejoras en la motricidad fina y el agarre del lápiz. Se proponen recomendaciones para fortalecer sus habilidades cognitivas y motoras, adaptando las estrategias pedagógicas a sus necesidades individuales.

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Informe: Observación y evaluación del proceso de lectura y escritura en un niño de

primera infancia

Ana Karina Peralta Monterrosa

Universidad de Córdoba

Departamento de Psicopedagogía

Facultad de Educación y Ciencias Humanas

Licenciatura en Educación Infantil

IV Sem

Didáctica de la educación infantil I( Lectoescritura)

Rosa Villadiego

09 de junio de 2025
Introducción

El desarrollo de la lectura y la escritura en la primera infancia es un proceso fundamental que

sienta las bases para el aprendizaje formal y el desarrollo cognitivo de los niños. Comprender las

etapas por las que transitan y las estrategias pedagógicas más adecuadas para acompañarlos

requiere una observación atenta y una intervención didáctica intencionada. En el marco del curso

Didáctica de la Lectoescritura, y conforme al resultado de aprendizaje R4 —que busca comparar

estrategias y formas de intervención en los procesos de lectura y escritura según la edad de los

niños y su contexto—, se llevó a cabo una experiencia práctica de observación y evaluación con

un niño de seis años en edad escolar, en la cual se analizaron sus avances, intereses y necesidades

en torno a estos procesos.

El presente informe recoge las evidencias y reflexiones surgidas a partir de diversas actividades

lúdico-pedagógicas orientadas al fortalecimiento de las habilidades lectoras y escritoras, así como

de la motricidad fina y la conciencia fonológica. A través de esta experiencia, se logró identificar

el nivel en que se encuentra el niño dentro del proceso de adquisición de la lectoescritura,

caracterizar sus respuestas frente a los estímulos didácticos, y valorar la pertinencia de las

estrategias empleadas por la institución educativa en su proceso de alfabetización.

Este trabajo no solo permite aplicar los conocimientos teóricos adquiridos en el curso, sino también

reflexionar críticamente sobre las prácticas pedagógicas que se implementan en contextos reales,

estableciendo recomendaciones fundamentadas para fortalecer el desarrollo integral del niño desde

una mirada respetuosa, flexible y basada en sus intereses y capacidades.


1. Identificación del niño

Luis Felipe Mendoza Peralta es un niño de seis años, de sexo

masculino y durante el desarrollo de las actividades

propuestas, se mostró tranquilo, dispuesto y con un estado de

ánimo alegre. Desde el primer momento, manifestó interés

por participar activamente, reaccionando con entusiasmo ante

la presencia de los materiales y las actividades presentadas, su comportamiento fue positivo y

colaborador, manteniéndose en todo momento atento y con buena disposición. Se acercó

espontáneamente a los materiales, deseando tocarlos y explorarlos, lo que evidenció una actitud

de curiosidad y apertura frente a nuevas experiencias.

Durante las actividades, Luis Felipe se relacionó de forma natural con los elementos disponibles,

mostró especial interés por la plastilina, la cual manipuló con gusto y concentración, disfrutando

del modelado y del contacto sensorial que esta le ofrecía. También se sintió atraído por el cojín, un

recurso que incorpora actividades como abotonado, cierre, broche , amarrado, entre otros y que

fue clave para observar su desarrollo en la motricidad fina, en estas tareas, el niño participó con

agrado, logrando ejecutar las acciones propuestas con precisión y sin mostrar signos de frustración.

Su interés por estas actividades prácticas reveló una afinidad por lo manual, así como una buena

coordinación y control motriz.

Asimismo, durante los momentos de coloreado, Luis Felipe trabajó de manera tranquila,

mostrando gusto por la actividad artística, seleccionaba los colores con intención y se mantenía

concentrado en completar los espacios, lo que refleja tanto una disposición positiva como un grado

de autonomía en el trabajo individual y su actitud durante estas actividades fue constante: siempre
quiso hacer cada propuesta, se mantuvo atento y su ánimo se sostuvo en un nivel alegre y

participativo.

En cuanto a los conocimientos relacionados con la lectura y la escritura, se observaron algunas

manifestaciones que indican un acercamiento inicial al sistema de escritura, durante la actividad

de enhebrado de letras, Luis Felipe mostró interés en las formas gráficas, observando las letras con

atención y explorando cómo se relacionaban con los agujeros y los hilos. Esta actitud refleja una

disposición exploratoria hacia el código escrito, también logró identificar las vocales y palabras

presentadas en una hoja impresa, y en ciertos momentos reconoció letras aisladas y palabras

familiares, lo cual sugiere que comienza a establecer vínculos entre los signos gráficos y su

significado sonoro o verbal. Estas observaciones permiten ver que Luis Felipe se encuentra en una

etapa en la que ya posee algunas nociones básicas sobre letras, y que su contacto con el lenguaje

escrito empieza a adquirir sentido propio.

2. Ubicación del niño (a) en el proceso de lectura y escritura

Durante las actividades prácticas realizadas con el niño de seis años, se evidenció que se encuentra

en la etapa alfabética. En esta fase, los niños comienzan a establecer correspondencias más precisas

entre los sonidos que escuchan y las letras que escriben, lo que se traduce en una intención clara

por representar los fonemas mediante grafías específicas de textos convencionales. Esta ubicación

resulta pertinente si se tiene en cuenta su edad cronológica, ya que el tránsito por esta etapa suele

darse entre los seis y siete años como parte del desarrollo típico del aprendizaje escritural.

En cuanto a los aspectos relacionados con la motricidad fina, se observó que el niño aún no ha

consolidado una pinza trípode funcional: su agarre del lápiz es inadecuado, involucra más de dos

dedos de los necesarios, lo que puede incidir negativamente tanto en la fluidez de la escritura como
en la precisión del trazo. No obstante, logra mantener cierto control durante las actividades de

coloreado, lo que indica que ha alcanzado un nivel básico de coordinación motora, aunque requiere

continuar fortaleciendo esta habilidad.

En la actividad de recorte de su nombre, presentó dificultades al sostener las tijeras, introduciendo

varios dedos en el mismo orificio y colocando la mano hacia abajo, lo que dificultaba un corte

fluido y controlado. Además, tuvo problemas para sostener la hoja correctamente, lo que agravó

la tarea. A pesar de sus esfuerzos, la actividad le tomó bastante tiempo. Tras recibir una orientación

directa sobre la técnica adecuada, logró mejorar momentáneamente la precisión del corte, aunque

posteriormente volvió a su forma inicial de sujetar las tijeras, lo que indica que necesita más

acompañamiento y práctica para consolidar el aprendizaje.

En términos generales, el niño reconoce su nombre propio, lo cual representa un avance

significativo. Asimismo, en la actividad de trazado de palabras con pintura, se mostró motivado y

concentrado: utilizó su dedo índice para recorrer cada letra con atención. Aunque en ocasiones su

dedo se desviaba, evidenció una intención clara de seguir el trazo. Posteriormente, al usar un

pincel, mostró mayores dificultades para controlar el trazo, aunque se mantuvo sereno y con actitud

positiva. En la actividad de coloreado de vocales, utilizó trazos suaves a moderados, pero sin seguir

una direccionalidad definida (de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo), lo que revela que

aún no ha establecido esta noción, esencial para una correcta orientación gráfica. Además, coloreó

algunas zonas fuera del contorno y dejó otras sin pintar, lo que indica que debe reforzar su

coordinación viso-manual y su atención al detalle.

Respecto a otras actividades de motricidad fina, como el enhebrado, el rasgado y pegado, el

modelado de palabras en plastilina, y los ejercicios en el cojín (abotonado, desabotonado y


abrochado), el niño las realizó correctamente y sin dificultad, lo que muestra un desarrollo

progresivo de destrezas manuales importantes para su autonomía y el aprendizaje escolar.

En relación con la lectura, el niño demuestra indicios propios de la etapa alfabética inicial, en la

que comienza a reconocer letras y asociarlas con sus correspondientes sonidos, lo que le permite

leer palabras simples. Identifica correctamente las vocales y algunas palabras significativas, como

su nombre, en distintas actividades (modelado, recorte, trazado con pintura y pincel, enhebrado y

coloreado). Además, en la lectura de un cuento, mostró atención y disposición; aunque no tuvo en

cuenta las pausas correspondientes a los signos de puntuación, logró comprender el contenido

general. Al preguntársele sobre el personaje principal del cuento (el gallo Kiko), intentó responder,

aunque con confusión fonológica, llamándolo “Kuki” o “Kaki”. Sin embargo, respondió

correctamente otras preguntas, evidenciando una comprensión global del texto.

Otro aspecto relevante observado fue la atención que el niño prestó a las imágenes coloridas,

especialmente aquellas que incluían objetos y su nombre propio. Esta preferencia visual puede ser

aprovechada como estrategia pedagógica para fortalecer su comprensión lectora y motivar la

producción escrita, integrando lo emocional y lo narrativo al proceso de alfabetización.

En cuanto al método utilizado en la institución educativa, según lo manifestado por la madre del

niño y la información recopilada, se emplea un método mixto, combinando estrategias de enfoques

sintéticos y analíticos. Esta propuesta flexible permite adaptarse a las necesidades individuales de

los estudiantes y favorece tanto la comprensión como el desarrollo técnico de la lectura y la

escritura.

Considerando lo anterior, se ratifica que el niño se encuentra en la etapa silábica-alfabética en

escritura y en una fase inicial de lectura alfabética. Ambos niveles son congruentes con su edad
cronológica. No obstante, las dificultades observadas en aspectos motores —como el agarre del

lápiz y el uso de las tijeras— indican la necesidad de reforzar la motricidad fina, lo cual no solo

contribuirá a mejorar su escritura, sino también a fortalecer su autonomía y seguridad en la

realización de tareas escolares cotidianas.

3. Descripción de actividades de lectura

• Colorea y Canta las Vocales

Descripción de la actividad:

Se proporcionó al niño una hoja tamaño carta que contenía impresas en tamaño grande las cinco

vocales: A, E, I, O, U. Las letras estaban distribuidas con espacio suficiente entre sí para facilitar

el trabajo manual. Se le indicó al niño que debía colorear cada vocal. Durante el proceso, se le

pidió que señalara con el dedo cada letra después de terminar de pintarla y que repitiera su sonido

en voz alta. La interacción fue constante, y se promovió que el niño expresara espontáneamente lo

que estaba haciendo.

Materiales utilizados:

Hoja blanca tamaño carta con vocales en letra mayúscula, tipo imprenta clara.

Crayolas o lápices de colores variados (mínimo cinco, preferiblemente en tonos llamativos).

• Cosemos las Letras

Descripción de la actividad:
Al niño se le entregaron letras vocales hechas en cartón grueso (tipo cartulina o cartón escolar),

cada una con pequeños agujeros perforados a lo largo del borde. Se le dio un hilo grueso para que

lo pasara por los agujeros, simulando una actividad de costura. El niño pasó el hilo de adelante

hacia atrás por cada orificio, rodeando la forma de la letra. Durante el proceso, nombraba en voz

alta la letra que estaba trabajando, y se promovió la conversación sobre los colores, la forma y el

nombre de cada vocal.

Materiales utilizados:

Vocales A, E, I, O, U recortadas en cartón resistente, de aproximadamente 15 cm de alto.

Agujeros perforados cada 2-3 cm alrededor del contorno de cada letra.

hilo grueso , cortado en tramos de 30–40 cm.

• Palabras de Plastilina

Descripción de la actividad:

El niño se le mostro unas imágenes en las que estaban escritas palabras simples como “casa”,
“dona”, utilizando letra imprenta clara. A partir de este modelo, el niño tomó plastilina de colores
y formó, una a una, las letras que componían la palabra. Moldeó pequeños cilindros con sus dedos
y los colocó sobre la mesa para formar cada palabra completa. Durante la actividad, se le animó a
decir en voz alta cada letra mientras la construía y luego a leer la palabra completa.

Materiales utilizados:

Tarjetas de cartón (10x15 cm) con palabras simples en letra imprenta.

Plastilina de varios colores (blandos, de fácil manipulación).

Hoja blanca donde se fue formando la palabra modelada.


• ¡Leamos Juntos el Cuento!

Descripción de la actividad:

Se utilizó un cuento corto conocido por el niño. La lectura fue compartida: se leía una frase o línea,

y el niño la siguiente. El ritmo fue pausado, permitiendo al niño seguir visualmente el texto

mientras escuchaba. A lo largo del cuento, se realizaron pequeñas pausas para conversar sobre lo

que estaba ocurriendo. Se le hicieron preguntas sencillas relacionadas con los personajes, acciones

o detalles concretos del texto. La actividad se mantuvo con tono afectivo y lúdico para propiciar

confianza en la lectura compartida.

Materiales utilizados:

Cuento infantil breve, con ilustraciones llamativas y texto en letra imprenta grande.

Ambiente tranquilo y silencioso para favorecer la atención.

❖ Descripción de actividades de escritura

• Pintamos Palabras

Descripción de la actividad:

Se presentaron al niño tarjetas con palabras sencillas escritas en letra imprenta (ej. “dado”, “flor”.

Luego, se le entregó una hoja blanca y pintura de varios colores junto con un pincel o la posibilidad

de usar el dedo. El niño observó la palabra y la escribió sobre la hoja utilizando la pintura, imitando

el modelo de forma libre. Al terminar, se le invitó a decir la palabra que había escrito.

Materiales utilizados:
Tarjetas de cartón con palabras modelo, en letra imprenta clara.

Pintura

Pincel de cerdas suaves o uso del dedo como herramienta de trazo.

Hoja blanca tamaño carta.

• Descubre el Cojín Mágico

Descripción de la actividad:

El niño interactuó con un cojín sensorial especialmente confeccionado para esta actividad. El cojín

estaba elaborado con tela resistente y contenía distintos mecanismos de sujeción: botones grandes,

cremalleras, broches de presión tipo cangurera, y ganchos tipo mosquetón. Se invitó al niño a

explorar cada uno libremente. Se le pregunto “¿Puedes abrir este botón?”, o “¿Cómo funciona este

cierre?”. Se permitió la manipulación espontánea.

Materiales utilizados:

Cojín de tela de aproximadamente 30x30 cm.

Accesorios cosidos directamente al cojín: Botones grandes con ojales. Cierres (cremalleras) de al

menos 10 cm. Broches de presión o tipo cangurera. Ganchos tipo mosquetón de plástico o metal.

• Palabras con Papelitos

Descripción de la actividad:

En una hoja se había dibujado previamente una palabra corta, como “sol”, en letras grandes y bien

separadas. Se entregó al niño papel de color para que los rasgara con sus manos en trozos pequeños.
Luego, aplicó pegamento y fue pegando los trozos sobre cada letra, rellenándola como si la

estuviera decorando. Finalmente, se le pidió que señalara y leyera la palabra.

Materiales utilizados:

Hoja blanca con palabra escrita en letras grandes (aprox. 10 cm de alto).

Papeles de colores para rasgar

Pegamento en barra o líquido (no tóxico).

Palito de helado o dedo para aplicar el pegamento.

• Mi Nombre en Piezas

Descripción de la actividad:

Se entregaron su nombre impreso en una hoja. El niño debía recortarlas con tijeras seguras para

niños y luego pegarlas en orden correcto sobre otra hoja blanca. Durante el proceso, se verbalizó

su nombre varias veces, y al finalizar, se le pidió que lo leyera completo, señalando letra por letra.

Materiales utilizados:

Tarjetas con letras del nombre impresas.

Tijeras escolares con punta redondeada.

Pegamento en barra.

Hoja blanca donde pegó las letras.


4. Recomendaciones o sugerencias para el proceso de lectura y escritura

Teniendo en cuenta que el niño tiene seis años y se encuentra en una etapa de transición entre la

escritura silábica y alfabética, es fundamental fortalecer tanto sus habilidades cognitivas como

motrices a través de actividades específicas. Desde el enfoque del aprestamiento, se recomienda

implementar estrategias que estimulen la motricidad fina, ya que se ha evidenciado un agarre

inadecuado del lápiz y una técnica de recorte invertida. Se recomienda continuar trabajando esta

habilidad con actividades variadas como recortar líneas rectas y curvas, rasgar papel, usar pinzas,

enhebrar y modelar plastilina. Estas experiencias, repetidas con acompañamiento, le permitirán

mejorar el control de sus manos y realizar este tipo de tareas con más facilidad y autonomía. Estas

actividades, además de ser lúdicas y motivadoras, permiten reforzar la coordinación ojo-mano, el

control del movimiento y el fortalecimiento de la pinza trípode funcional, habilidades

indispensables para un proceso de escritura más fluido y preciso.

También es recomendable fomentar el uso de técnicas artísticas como la dactilopintura y el

coloreado dirigido, seguir líneas punteadas, juegos de laberintos, ejercicios para trazar en una

dirección específica, y colorear con indicaciones claras sobre por dónde empezar y cómo avanzar.

Estas acciones pueden ayudarle a mejorar la precisión del trazo y a prepararse mejor para la

escritura, asi como rellenar siluetas con pintura o realizar salpicados con pincel pueden ser

incluidas dentro de la rutina pedagógica de manera intencionada. Del mismo modo, ejercicios

como el recortado por contorno de letras, números o figuras y el armado de paisajes con piezas

rasgadas refuerzan tanto la precisión manual como la atención visual, lo que impacta positivamente

en la lectura y la escritura.

En el plano lingüístico, es clave continuar estimulando la conciencia fonológica mediante juegos

que involucren la identificación de sonidos iniciales y finales, la segmentación de sílabas y la


asociación con grafías. El uso de tarjetas ilustradas, palabras móviles y alfabetos visuales puede

facilitar este proceso. Igualmente, se debe promover la escritura espontánea a partir de palabras

conocidas, el nombre del niño, y frases cortas relacionadas con su entorno, validando siempre sus

intentos desde una perspectiva positiva y constructiva.

Por otra parte, se recomienda consolidar el hábito lector a través de la lectura compartida y

dialogada, seleccionando textos breves, ilustrados y acordes a los intereses del niño. Crear un

rincón de lectura en el aula o en casa, con materiales variados, puede fortalecer la comprensión y

motivación por la lectura. Finalmente, es fundamental mantener un trabajo articulado con la

familia, ofreciendo orientaciones claras y sencillas sobre cómo apoyar el proceso desde el hogar.

Actividades como leer juntos, jugar con letras y sonidos, colorear o modelar en compañía de los

adultos, favorecen un entorno enriquecido que potencia significativamente los aprendizajes del

niño.
Conclusión

El presente informe permitió evidenciar cómo, a través de actividades lúdicas y pedagógicas

adecuadas, y técnicas de aprestamiento es posible acompañar de manera significativa el proceso

de lectura y escritura en la primera infancia. A partir de la experiencia con el niño observado, se

logró identificar su etapa actual de desarrollo ubicada en la fase silábico-alfabética y se

reconocieron tanto sus avances como las dificultades que aún presenta, especialmente en lo

relacionado con la motricidad fina y el agarre del lápiz.

Este ejercicio de observación y análisis permitió que como estudiante tuviera la oportunidad de

aplicar los conocimientos teóricos adquiridos en el curso de Didáctica de la Lectoescritura, al

mismo tiempo que fortaleció la capacidad para diseñar, aplicar y reflexionar sobre actividades

pedagógicas pertinentes al contexto y a las características del niño. Asimismo, se valoró la

importancia de una enseñanza que respete el ritmo de cada infante y que esté mediada por

materiales atractivos, situaciones significativas y un acompañamiento afectivo.

También se resaltó la necesidad de trabajar de forma articulada con la familia, para que el proceso

de aprendizaje continúe más allá del aula y el niño reciba un apoyo constante. Este tipo de

experiencias permite como futura docente comprender mejor la realidad del aula, reforzar su

compromiso con una educación de calidad y seguir construyendo una mirada sensible, crítica y

creativa frente a la enseñanza de la lectura y la escritura en los primeros años de vida.


5. Anexos

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