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Apego y Trauma en Psicoterapia EMDR

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CURSO EXPERTO EN CLÍNICA E INTERVENCIÓN EN TRAUMA CON EMDR

MODULO 4. EL APEGO EN LA CLÍNICA DEL TRAUMA. FORMACIÓN EMDR 4.

1. EL APEGO EN PSICOTERAPIA

“El papel del terapeuta es análogo al de una madre que ofrece a su hijo una base segura
desde la que podrá explorar el mundo” John Bowlby, 1988

CONCEPTOS IMPRESCINDIBLES

BASE SEGURA INTERIORIZADA: los vínculos de apego seguro en la infancia y la


psicoterapia contribuyen a desarrollar esa presencia tranquilizadora necesaria porque
ofrecen experiencias en las que se nos reconoce, se nos comprende y se nos cuida,
experiencias que después podemos interiorizar.

AFECTIVIDAD MENTALIZADA O MENTALIZACIÓN: capacidad de sentir los sentimientos y


a la vez reflexionar sobre su significado. “Es poder pensar sobre lo que sentimos, sentirlo y
hacer consciencia, reflexionar sobre lo que sentimos y a su vez sentir sobre lo que
pensamos, es decir, ser capaz as u vez de que estos pensamientos que se van generando
en relación a lo que voy pensando y darme cuenta de que eso me produce nuevos
sentimientos y nuevas reacciones. → “La función reflexiva en su máximo grado de
desarrollo, conlleva el pensamiento sobre el sentir y el sentimiento sobre el pensar” (M.
Target, 2005).

2. EL BUCLE DE LA REIVINDICACIÓN

Supone que el pequeño viene a este mundo esperando que papá y mamá le cubran el 100%
de sus necesidades. Pero mamá y papá no son perfectos (ningún ser humano lo es)
entonces nadie nunca consigue cubrir al 100% sus necesidades. Ellos esperan el 100%
pero los padres solo les cubren el 45%. En consulta, nos vamos a encontrar que el % de
necesidades cubiertas es pequeño.

Es necesario hacer con el paciente una revisión del listado de necesidades humanas que
tiene y no tiene satisfechas el paciente y preguntar ¿qué ejemplifica? A veces es doloroso
ir viendo y reconociendo y es un trabajo importante hacerlo porque según veamos lo que
tolera y lo que no, nos va a dar mucha información.

Es importante trabajar que a veces habrá momentos en los que el paciente va a querer
salvar a papá y mamá, pero es importante explicarle que hubo una parte infantil que
necesita ser salvada a sí mismo.

Cuando a uno de los progenitores lo hemos tenido que colocar en “el lado malo de la
historia”, tendemos a idealizar al otro progenitor porque nuestro intento previo va a ser
tenerles a los dos en el lado de los buenos.

Cuando vamos haciendo la evaluación de los pacientes, tenemos que tener la capacidad
de ir tolerando los problemas que le vienen. Entonces, es muy importante que vayamos
conflictuándole. Es importante ver las reacciones, las abreacciones, las resistencias y su
margen de tolerancia en relación con unas cosas u otras.
La teoría del apego nos explica, que para poder sobrevivir necesitamos depender de otro
más fuerte, más sabio y lo suficientemente bueno (Winnicott). Así, por generalización,
aprendemos a confiar o desconfiar del mundo, los demás y nosotros mismos. Un adulto
que ha recibido un estilo de apego seguro, será capaz de aproximarse y explorar el mundo
circundante y defenderse de las amenazas.

• El sistema de aproximación nos acerca a los estímulos que no nos harán daño, de
los que podemos enriquecernos (personas que nos tratan bien, que nos hacen
sentir que importantes, que nos aman).
• El sistema de defensa por contra, nos permitirá diferenciar aquellos estímulos
potencialmente dañinos, de los que debemos alejarnos distanciarnos y
desvincularnos (personas tóxicas, manipuladoras, agresivas y narcisista que nos
hacen sentir que no valemos, que somos egoístas o menos).

Vinculación y desvinculación son las dos grandes tareas que todos los seres humanos
necesitamos integrar, la gran batalla humana, entre la dependencia y la autonomía.
Aprendemos así, a gozar o sufrir, por las distintas situaciones que la vida nos presenta.

El bucle de la reivindicación, como su nombre indica, surge cuando experimentamos


que mamá y papá (o aquellas figuras que ahora, siendo ya adultos, nos nutren afectiva,
profesional, social y/o espiritualmente) no son perfectos, ni capaces de cubrir todas
nuestras necesidades.

La idealización infantil, necesaria para mantener a raya la ansiedad que reclama la


seguridad de mi supervivencia, me confronta con la realidad de que aquellos que tendrían
que ser más comprensivos, amorosos, estables, atentos, seguros y predecibles no llegan
hasta mí.

Cuando esto sucede, la frustración por la profecía no cumplida, y la falta de una adecuada
elaboración, hacen que entremos en este bucle, reclamando constantemente lo que el
otro no me puede dar, exigiéndole, generando grandes dificultades en el mantenimiento
de las relaciones.

La persona que vive en esta realidad se sentirá insatisfecha, decepcionada,


experimentando un gran vacío provocado por las creencias erróneas que tiene sobre uno
mismo, los demás y el mundo que le rodea.

Se les explica a los pacientes que con este ejercicio es poder darnos cuenta de que en un
momento dado seguimos a pesar de que nuestros padres no han sido contingentes en sus
respuestas y no nos han dado lo que necesitamos, nosotros hemos seguido pidiendo el
100%. Porque no estábamos viendo a nuestros padres como son (de carne y hueso) si no
que los hemos idealizado y entonces no salimos de ese bucle. En este momento, el bucle
ya se convierte en el bucle de la reivindicación, porque yo he estado reivindicando que se
me dé lo que me merecía y lo que era justo que se me diera. Entonces, es el momento de
explicar que es legítimo ese deseo y hablan a veces de justicia (que injusto es) pero es la
realidad y hay que aceptarla. Es explicarle que lo que tu quería tener no es lo que tuviste y
esa es la realidad.

Pasa también con la pareja, que intentamos buscar en ella, todo aquello que no tuvimos y
seguimos en el bucle. Entonces pasa porque tenemos que asumir que no somos perfectos
y que nadie nos puede dar todo al 100%.

Cuando maduramos psicológicamente aprendemos que el ser humano decepciona,


tarde o temprano, siempre. Esto es bueno, nadie es perfecto.

Para salir del bucle es necesaria la reparación y hacer los duelos.


• La reparación consiste en que las figuras de referencia se den cuenta de los
fallos que han cometido y sean capaces de reconocerlo, subsanarlos si es
posible, legitimar la frustración del otro y el sentimiento respecto a lo ocurrido. Esto
en no pocas ocasiones, es imposible. Acompañar en el proceso de asumirlo puede
ser complejo. Alguna vez papá y mamá nos preguntaron de niños ¿qué tal me he
portado hoy al darnos el beso de buenas noches? En la vida adulta eso es a la
inversa. Y así aprendemos a no hacerlo nosotros.
Tiene que ver con que los padres vayan reconociendo aquí me he equivocado y
legitimizar los sentimientos que están sintiendo. En resumen, traducir e interpretar
la experiencia interna.
• La otra puerta de salida al bucle de reivindicación consiste en elaborar los
duelos. Aceptar la pérdida de la idealización de las figuras que nos rodean (pareja,
familiares, amigos o compañeros de trabajo, amigos…) y seguir adelante
asumiendo la responsabilidad de crecer, de nutrirnos personalmente, sin esperar
que los demás nos den lo que no tienen. Por ejemplo, hacer nosotros esa llamada
telefónica que esperamos, dar el abrazo que nos gustaría recibir…

En niños, es recomendable que se intente buscar la reparación. El niño necesita que la voz
de la vinculación y el sistema de aproximación siga funcionando. Por eso, papá y mamá
tienen que ser parte del proceso para que puedan cambiar los sistemas adquiridos.

3. DESARROLLO DE LA TEORÍA DEL APEGO

John Bowlby(1907-1990): partió del reconocimiento de que el vínculo de apego es un


imperativo biológico que tiene sus orígenes en la necesidad evolutiva de supervivencia y el
desarrollo físico y emocional del bebé.

Dada la necesidad de apego, el bebé debe adaptarse al cuidador y excluir defensivamente cualquier
conducta que amenace el vínculo de apego. Si yo necesito apegarme para sobrevivir y para desarrollarme
mínimamente física, emocional y cognitivamente, pues entonces tengo que primar mis vínculos y eso
haga que excluya de la conciencia toda la información que de alguna manera amenace el vínculo.
Mary Ainsworth(1913-1999): acometió la tarea de probar empíricamente las hipótesis de
Bowlby. Es el artífice del concepto de Base Segura extendiendo el apego más allá del foco
de la proximidad e incluyendo las expectativas del niño y la respuesta subjetiva de la madre.
La intersubjetividad empieza a cobrar un papel predominante. No es solo importante la
conducta y lo que se, el estar más o menos cerca y la interacción, sino que también es muy
importante ver lo que el niño espera, es decir las expectativas. Por eso es necesario hacer
el ejercicio del bucle de la reivindicación, porque el niño siempre va a estar esperando y
expectante con que el adulto le cubra sus necesidades, siendo su subjetividad una variable
más.

❖ Situación de extraño (1964): Están en una sala de espera la madre, el niño y una
persona extraña, e interactúan los 3, pero en un momento dado la madre se
marcha. El niño es lógico que se desregule en todos los casos, pero lo importante
es que a la hora de que la madre vuelve entrar, observar si la madre es alguien que
puede apaciguar y regular al bebé. Si es así, es una base segura.
La sensibilidad materna a las señales del niño es crucial, así como el placer
experimentado en el cuidado del mismo. El desarrollo de un apego seguro depende,
en última instancia, del disfrute de ambas partes. En este experimento, lo más
importante es el reencuentro. En este experimento es crucial:

- Influencia de la calidad de la comunicación no verbal.


- “Modelos funcionales internos”. Desde aquí, estamos enseñándole a
nuestros hijos unos esquemas basados en asambleas neuronales y
patrones.
- Patrones de comunicación-Tipos de apego

Mary Main (1943): basándose en los experimentos iniciales de la Situación Extraña coloca
el foco de interés de estudio desde el mundo exterior de la interacción interpersonal hasta
el mundo interior de las representaciones mentales.

Las innovaciones de Main posibilitaron el estudio empírico del modelo funcional interno.

Entrevista de Apego Adulto (1984): con ella, Main hizo visible lo invisible. A partir de lo que
denominó “artefactos representacionales” fue capaz de visualizar los mundos interiores de
los niños y padres que observó en su estudio longitudinal. Se vio que había una correlación:
estos artefactos representacionales que luego suponían unas denominaciones en relación
con el estado mental adulto se correspondían con las mismas maneras de reaccionar y de
patrones de funcionamiento a partir de la interacción con los padres en el aprendizaje de
esos modelos. Es decir, si yo he desarrollado, un tipo de vínculo de apego con mi padre y
con mi madre, eso está directamente desarrollado con el estado mental adulto y que eso
va a influir en el tipo de apego que voy a condicionar en relación con mis hijos.

Patrones característicos de narrativas, discurso, imaginación y conducta a partir de la


recopilación de la historia de la relación con los propios padres y la reflexión sobre la
misma, incluyendo experiencias de pérdida, rechazo y separación.
4. CONCLUIONES IMPORTANTES

Paralelismo entre patrones de comunicación en la Situación Extraña y Artefactos


Representacionales en la EVA

Los modelos funcionales internos de los padres influyen decisivamente en la formación de


los modelos funcionales internos del niño

Main conjeturó que las reglas que interiorizamos en nuestros primeros vínculos surgen de
la experiencia de lo que “funciona” en relación con nuestras primeras figuras vinculares.

Ainsworth: destacó que el Apego seguro supone un equilibrio flexible de apego-


exploración.

5. LA MENTALIZACIÓN

Está muy asociado a los trabajos de Fonagy (1952) sobre la TEORÍA DE LA MENTE. Esta
teoría viene a decir que nosotros nos damos cuenta como seres humanos de que tenemos
mente cuando nos vemos reflejados en la mente del otro. Primero entendemos que el otro
tiene mente y nosotros sabemos que tenemos mente porque el otro la tiene y nos vemos
reflejados en su mente. De hecho, nosotros vamos adquiriendo el conocimiento de
nosotros mismos en función de la traducción del otro y de lo que nos devuelve con su
mirada, con su lenguaje verbal y no verbal y de sus narrativas sobre quien soy y quien no
soy. Por eso, la intervención de un adulto es clave en la formación de nosotros y de como
nos vamos a manejar en el mundo.

La Teoría de la mente tiene en cuenta este proceso que se lleva a cabo en las neuronas
espejos, aquellas neuronas en el córtex prefrontal que son las encargadas de que muchas
veces, cuando estamos interactuando con una persona y esta se lleva la mano a la cabeza
y se rasca hace que nosotros tengamos también la tendencia a hacer lo mismo. Las
neuronas espejo son el reflejo de lo que el otro realiza.

Por tanto, la MENTALIZACIÓN es el proceso por el que nos damos cuenta y hacemos
consciencia de que tenemos una mente que media en nuestra experiencia del mundo.
Así, lo interesante no es sólo el conocimiento que proporciona acerca del funcionamiento
de la propia mente sino de la de los demás. Cuando yo me doy cuenta de que tengo mente
y que mi mente media y que va a funcionar como un filtro, me doy cuenta de que yo puedo
tener capacidad de reflexionar de cómo es mi mente y de que puedo conocerme y
estudiarme. Pero esto también me lleva a entender que también puedo entender mejor a
los demás.

La actividad de mentalización tiene su origen en lo que Fonagy denomina la Función


Reflexiva. Es clave que yo pueda hacer consciencia y reflexionar. Todos los seres humanos
venimos muy preparados para poder hacer función reflexiva y poder pensar sobre lo que
siento.

La FUNCIÓN REFLEXIVA nos permite vernos a nosotros y a los demás como seres con
profundidad psicológica y nos habilita para responder ante la experiencia, no solo a partir
de la conducta observada sino también de los estados mentales subyacentes (deseos,
sentimientos, creencias) que confieren sentido.

Si yo me doy cuenta de que tengo una mente y esta se convierte en intermediaria de mis
acciones, me daré cuenta de que el otro también la tiene y que en su conducta también
media su propia mente, y que como poseedores de mente somos seres de profundidad
psicológica porque esa mente al final con lo que opera es conjugando una serie de
variables de deseos, sentimientos, creencias, esquemas de funcionamiento, de
patrones…que son lo que realmente va a ponerse en marcha cuando me comunique.

Con lo cual, si yo me doy cuenta de que lo tengo que entender detrás de la conducta del
otro es que hay todo esto, podré distanciarme un poco del efecto que produce en mí su
conducta explícita para darme cuenta de que, a lo mejor, él o ella ha hecho esto, pero lo ha
hecho por este estado mental en el que estaba. Entonces, yo a partir de ahí voy a recalcular
y voy a responder y no a reaccionar.

Entonces desde ahí, su conducta adquiere sentido y yo voy a darle el valor y el sentido que
tiene y no voy a considerarlo de forma reactiva, sino que lo haré desde otro punto
impidiendo que me desregule y me afecte.

De hecho, en este sentido, hay un concepto muy importante asociado a la mentalización


denominado equivalencia psíquica. Es justo el extremo de función reflexiva. Cuando
somos niños partimos desde un punto en el que todo lo vivimos desde la equivalencia
psíquica: hacemos equivaler lo que sentimos con la realidad, y si este estímulo me ha
producido malas sensaciones y sentimientos negativos, es que el estímulo es malo → eso
es hacer mi equivalencia interna y mi propia representación con la realidad. Entonces,
puede que yo lo haya experimentado como negativo, pero a lo mejor en sí mismo el
estímulo no lo es.

Llegado un punto, nos damos cuenta de que muchos de esos esquemas son fantásticos y
nos vienen genial y son adaptativos pero otros no y por eso la mentalización, hay que
reflexionar, hay que cuestionarlos, pensar que narrativa tengo, que produzco en el otro, que
me produce el otro en mi…asique cuando hago todo este trabajo voy realizando función
reflexiva y desarrollo un yo reflexivo que es mucho más adaptativo al que funciona en
equivalencia psíquica.

Siempre habrá una tendencia a que determinadas cosas que hayan sido para las que no
nos hayan dado esquemas o nos hayan dado esquemas disfuncionales que hará que nos
manejemos desde la equivalencia psíquica. Esto está muy relacionado con el concepto de
ventana de tolerancia: a mayor nivel de esquemas adaptativos, menor posibilidad de
responder desde la equivalencia psíquica. Pero si no los tengo, pues entonces casi
cualquier estímulo me va a provocar una reacción de muchísimo malestar y voy a vivir con
0 mentalización y voy a reaccionar y voy a interpretar lo que yo siento con hacerlo equivaler
con la realidad y eso supondrá que mi umbral de tolerancia será muy pequeño y mi
capacidad de manejo y de gestión de los conflictos será prácticamente nula.

Por eso, la mentalización, la función reflexiva y el yo reflexivo está asociado a esquemas


más adaptativos y a poder poner suficiente distancia en relación a lo que está ocurriendo
para poder responder de una manera más adaptativa.

“El apego no es un fin en sí mismo, sino que existe con el fin de producir un sistema
representacional que ha evolucionado para contribuir a la supervivencia” (Fonagy, 2002)

Este sistema representacional o de Mentalización permite comprender, interpretar y


predecir tanto la conducta de los demás, como la de uno mismo, siendo una clara ventaja
adaptativa.

Así, la mentalización es la “Piedra angular” de la inteligencia social porque va a suponer


que yo manejo y tengo soltura en las interacciones sociales.

Gran parte de la psicopatología que observamos en nuestros pacientes puede entenderse


como un reflejo de la inhibición o la atrofia de esa capacidad mentalizadora: Cuanta
mayor desorganización, negligencia, trauma complejo más atrofiada estará esa capacidad
y menos esquemas adaptativos me habrán dado y menos entrenamiento en hacer esa
reflexión de que todo está mediado por estas representaciones que genero y produzco.

En consecuencia, la psicoterapia puede concebirse como un esfuerzo por restaurar,


despertar o potenciar dicha capacidad en nuestros pacientes. Por eso, es necesario hacer
psicoeducación sobre todo esto.

Lo que estaría opuesto en la polaridad de la mentalización sería la somatización. Cuando


yo reflexiono y por tanto, no puedo poner corteza ni palabras, de que todo lo que me pasa
tiene que ver con mi experiencia mental y con todo lo vivido y no tengo palabras para
expresar esto que siento, genero un síntoma y por tanto, una somatización.

6. FASE 4: DESENSIBILIZACIÓN

Procesamiento de la red del recuerdo diana.

Es importante hablar lo menos posible y por eso hay 2 frases que son como las dos grandes
máximas en el trabajo en esta frase. Estas son:

1. Instrucciones: muy importante recordar que el cerebro hace el trabajo, que traten
de no forzar nada. Lo que el cerebro traiga está bien → Sigue con eso…
Es importante explicarles que el cerebro traiga lo que traiga es bienvenido, y no
hablamos. Cuando ya terminamos es cuando preguntamos y vamos a la segunda
2.
2. Observación de cambios y mediciones: ¿qué ha venido? . El feedback que pedimos
y la verbalización del paciente tiene que ser la menor posible y que describa un
poco lo que ha venido evitando que haga cualquier comentario más allá de una
descripción de lo que ha venido y no empiece a interpretar lo que viene.
Si ocurre esto son simplemente estrategias inconscientes para huir de una
experiencia muy dolorosa, con lo cual no hay que fomentarlas ni dar explicaciones,
eso se hace después. Lo que queremos es que se produzca el procesamiento de la
manera más pura posible. Solo preguntamos para asegurarnos de que sigue
conectada y no evita.
Si a donde se va es una escena que está relacionada, (recuerda que al seleccionar
una diana puede tener que ver con un conjunto de cosas que han podido estar
pasando en toda la infancia), lo importante es saber y entender porque han venido
y se ha desviado y saber reconducir a la escena más representativa.
Siempre que sientas que en un momento dado va evolucionando la
desensibilización y el cómo va procesando el episodio, y sientas que lo que está
llegando está enredando la cosa y no está relacionado, lo que hacemos es: “bien
que esto haya venido, pero vamos a volver a situarnos en el punto de partida y
vamos a volver a traer la imagen más perturbadora” tratando que se reconduzca
solo, y al final, es lo que acaba ocurriendo.
- cambios en la imagen
- en los pensamientos
- en la sensación corporal

OJO! No paramos:

• Hemos previsto, trabajado y anticipado


• No interrumpimos: atención dual.
• Intervención en relación a traerle al presente
• Ser base segura: que el paciente confíe plenamente
• No dar pábulo al miedo: no podemos “confirmarle” que eso que siente como tan
peligroso realmente lo sea.
• En todo momento nos corresponde tener el control, es algo que le corresponde al
terapeuta y NO el paciente.

Esto es IMPORTANTE:

No preguntamos constantemente por el SUD

Muy atentos a la información no verbal que nos da nuestro paciente

NO PREGUNTAMOS POR EL VOC HASTA QUE EL SUD ES 0. Hasta la fase 5 no


preguntamos por el VOC porque la creencia no va a cambiar hasta que el SUD (el nivel de
perturbación emocional) no ha bajado. → El Fin de la desensibilización es cuando el
SUD = 0.
A veces ocurre que los pacientes sienten tantas sensaciones corporales que a veces el
paciente te verbaliza que se puede morir, que va a vomitar, que se va a ahogar…y el paciente
lo único que hace es defenderse. En ese caso, hay que explicarles que eso no les va a pasar,
que es cierto que la sensación corporal se va a reproducir y va a estar presente pero que no
les va a pasar nada malo, que precisamente es lo que buscamos.

Durante todo el procesamiento y ese momento de conexión más intensa, y en ese proceso
de desensibilización, ella se va a defender como habitualmente se ha defendido y toda esa
sintomatología va a aparecer. NO TENEMOS QUE ASUSTARNOS: ellos tienen todo el
derecho porque en estos casos es una niña, pero nosotros como terapeutas tenemos que
calmar y estar convencidos de que esto es lo que queremos y que es normal y que es lo que
esperamos que se produzca. Es correcto decirles “pero verás como en un momento no
llega a darse y que luego en el momento que más conectado estés y con la sensación de
que me va pasar esto, si seguimos, ya verás como todo queda en otra sensación de calma”.

En contra de lo que otras escuelas enseñan, NUNCA PARAMOS porque más que el paciente
quiera parar o piense que necesita parar. En el manual podemos encontrar que durante la
fase de preparación se le enseña el gesto de parada, pero en realidad, es un poco absurdo
esperar que cuando el paciente está muy conectado y asustado pues que conserve ese
método de salida.

En realidad, cuando el paciente nos dice que no puede seguir en esa situación, lo que
ocurre es que, en primer lugar, no va a levantarnos la mano y en segundo lugar, que,
haciendo el protocolo de aumento de tolerancia te garantizas que el momento de trabajo
cuando vayas a meterte en la diana, no llegue a un punto tan desbordante que demasiada
sensación de susto le haga querer salir así.

Es importante explicarle a nuestro paciente que no podemos parar porque es todo lo


contrario a lo que tenemos que hacer → necesitamos que ese niño que está enfrentándose
a esa situación lo termine de mirar y lo pueda terminar de reexperimentar para que vea que
lo que fue peligroso en un momento YA NO LO ES AHORA.

Si nosotros paramos porque damos pábulo a su miedo, estamos confirmando que esto es
peligroso, y no lo es. LO FUE, PERO YA NO. Es todo lo contrario, lo que es más sano es que
puedas mirar aquello y que una vez que pensaste que era algo aniquilador, ya no lo es.

Lo que hay que hacer cuando hay este riesgo de salirse de la ventana de tolerancia y de
perder esa atención dual y ese pie en el presente, dejándose invadir por el pasado e
invadiéndole esta reexperimentación, que es lo que tenemos que hacer es traer aquí y al
ahora al paciente y afianzar ese pie de la confianza en ti y en el proceso y hacer
verbalizaciones como “estoy aquí, esto lo vamos a superar, confía en mí, ya no es peligroso,
sigue ahí, vamos juntas que si esto lo conseguimos lo superamos ya”. Y seguimos con la
estimulación bilateral y vemos como esa sensación baja y el momento baja.

Siempre hay que invitar desde el conectar.

Siempre decimos “qué ha venido y sigue con eso” y si en algún momento nos parece que
debe volver a la diana inicial, decimos “bueno ahora vamos a volver a la diana inicial” pero
sin preguntar, sobre todo, no preguntar por el SUD.
Cuando ya vemos que está más calmado, es cuando preguntamos por el SUD y cuánto le
perturba este momento. Siempre que vayamos a chequear el SUD siempre tenemos que
irnos a la diana inicial, a la escena desde la que hemos partido, porque esa es la que dio 10
en su momento y es la que yo quiero que de 0.

Es importante estar todo el tiempo observando al paciente y no estar pendiente de otras


cosas.

Es fácil que cuando hagamos toques y nuestro paciente esté con los ojos cerrados,
notemos que sus ojos se muevan a través de sus párpados, pero eso es normal, ya que se
están activando los dos hemisferios.

Veremos que el paciente aunque se encuentre muy bien y nosotros veamos en su lenguaje
no verbal que está muy bien, que el paciente nos diga que el SUD es un 6, aunque nosotros
lo esperábamos más bajo. Si dado el momento en que llega la hora de terminar la sesión y
no nos va a dar tiempo, es importante saber que no siempre vamos a poder terminar con
que la escena perturbadora sea 0. Esto suele ocurrir en dianas muy representativas y que
son muy perturbadoras. En ese caso, Si no llegamos a 0, hacemos Cierre de sesión
incompleta. Este cierre significa que nos tenemos que saltar la fase de instauración de la
cognición positiva, ya que esta no se puede hacer hasta que el SUD sea 0. En ese sentido,
pasamos directamente al escaneo corporal y al cierre.

Entretejidos cognitivo y cambio de tipo de estimulación para contrarrestar posibles


bloqueos. Ocurre cuando el paciente a veces no se da permiso para sentir lo que está
ocurriendo. En ese caso, podemos hacer alguna pequeña intervención, es decir,
entretejido cognitivo, para que no se bloquee en entender lo que ocurre, sino para que siga
con la imagen. Se puede también cambiar el modo de hacer la estimulación bilateral.

7. DEMOSTRACIÓN: CONSIDERACIONES GENERALES

Preguntar por las escalas al principio cuando le pedimos que escoja la imagen. Luego hacer
estimulación y cuando esté más tranquila preguntar otra vez por ellas.

Para medir siempre tenemos que ir a escena principal de la que hemos partido.

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