FIFA GATE: EL ESCÁNDALO QUE SACUDIÓ AL FÚTBOL
MUNDIAL
INTRODUCCIÓN
El caso de corrupción en la FIFA es uno de los procesos judiciales
internacionales más significativos de los últimos años, debido a la
participación de dirigentes y empresas de diversos países, uso de
sistemas bancarios internacionales, extradiciones y cooperación entre
Estados. Aunque es conocido como un proceso penal, también
constituye un caso emblemático para el Derecho Internacional Privado,
ya que involucra problemas de competencia judicial, determinación de
ley aplicable, reconocimiento de decisiones extranjeras y cooperación
internacional.
HECHOS Y DECISIONES
Los años previos a 2015 estuvieron marcados por crecientes
sospechas de corrupción dentro de la FIFA, especialmente en los
procesos de elección de las sedes para los Mundiales de 2018 y 2022.
Sin embargo, fue la justicia estadounidense la que logró destapar el
escándalo de forma contundente. El punto de inflexión ocurrió el 27 de
mayo de 2015, cuando agentes federales arrestaron a siete altos
dirigentes de la FIFA a petición del Departamento de Justicia de los
Estados Unidos (DOJ). Posteriormente, varios acusados aceptaron ser
extraditados a territorio estadounidense, donde se presentaron cargos
por crimen organizado, lavado de activos y fraude electrónico.
La presión inmediata generada por las acusaciones fue insostenible
para la cúpula de la FIFA. Sepp Blatter, quien acababa de ser reelegido
como presidente, se vio forzado a anunciar su renuncia apenas cinco
días después, el 2 de junio de 2015. Este hecho abrió camino a una
etapa de transición que culminó con la elección de Gianni Infantino en
febrero de 2016, quien prometió una era de transparencia en la
institución.
Entre 2016 y 2020, varios directivos y empresarios se declararon
culpables. En 2017 se realizó el primer juicio en la Corte del Distrito
Este de Nueva York contra ejecutivos de la CONMEBOL como: Juan
Ángel Napout (Paraguay), José María Marín (Brasil) y Manuel Burga
(Perú). Napout y Marín fueron condenados y se ordenó el decomiso de
sus bienes, otros implicados, incluidos empresarios y directivos
firmaron acuerdos de culpabilidad y colaboraron con la justicia para
reducir sus condenas.
El 30 de junio de 2022, el Departamento de Justicia anunció una
distribución de 92 millones de dólares en compensación por las
pérdidas sufridas por la FIFA, la CONCACAF, la CONMEBOL y varias
federaciones nacionales de fútbol constituyentes (colectivamente, las
“Víctimas”).
MÉTODO DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Método del interés público o de la localización preferente:
En el caso FIFA Gate prevalece este método, pues pese a involucrar a
acusados y empresas de distintos países, el sistema financiero
estadounidense fue el centro operativo de los pagos ilícitos. Estados
Unidos tenía el vínculo más estrecho con los hechos, la mejor capacidad
probatoria y el mayor interés legítimo para resolver el caso, motivo por
el cual asumió la competencia, mientras que otros Estados, como Suiza,
reconocieron esa jurisdicción mediante extradiciones y cooperación
judicial.
El sistema judicial de EE. UU. se declaró competente porque parte de la
conspiración se planificó en su territorio, se utilizaron bancos
estadounidenses para transferir sobornos y se emplearon correos
electrónicos alojados en servidores dentro del país. Los tribunales
estadounidenses analizaron los hechos y concluyeron que, por el uso
directo de su territorio y su sistema financiero, los delitos producían un
efecto sustancial dentro de Estados Unidos, haciéndolo el foro más
conveniente y con mayor interés en juzgar el caso, pues contaba con
acceso a la mayoría de las pruebas, documentos bancarios y testigos.
PRINCIPIOS
Orden público internacional: La lucha contra la corrupción a gran
escala y el lavado de dinero es considerada un valor fundamental del
orden público internacional, lo que justifica la intervención de un
Estado cuando sus instrumentos (sistema bancario, comunicaciones)
son utilizados para tales fines, incluso por extranjeros en el extranjero.
Vínculo más estrecho: EE. UU. no aplicó una regla (como la
nacionalidad de los acusados o la sede de la FIFA en Suiza), sino que
argumentó que su jurisdicción era la más idónea al demostrar el núcleo
operativo y financiero de la corrupción, lo que constituía la conexión
más sustancial y significativa con el caso. Así, el principio justificó que
el foro competente fuera aquel donde se localizaba el corazón de la
trama criminal, superando criterios más formales.